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jueves, 31 de enero de 2013

Santos del 1 de febrero, y no por mi

Pregunta: Nací el 1 de febrero ¿que santo me corresponde? Argentina. 

Respuesta: ¡Yo también nací el 1 de febrero! Así que nos "tocan" los santos que te pongo aquí: Incluso con uno comparto nombre.
San Cecilio
San “Anónimo” de Chami, obispo. (no se conoce el nombre). 
San Agripando de Chiniac, obispo y mártir. 
San Basilio de Creta y Tesalónica, obispo. 
San Carion, mártir. 
San Carterio, presbítero. 
San Cecilio, obispo apostólico y mártir. 
San Crewann de Inglaterra, confesor. 
San Efrén de Siria, diácono. 
San Emiliano, duque. 
San Enrique Morse, presbítero jesuita y mártir. 
San Euberto, obispo. 
San Euny de Lelant, abad.
San Ignacio de Antioquía, obispo y mártir. 
San Juan de Cratícula, obispo. 
San Leonius, presbítero. 
San Pablo de Aosta, obispo. 
San Pedro Galata, eremita. 
San Picto, obispo. 
San Precordio, presbítero. 
San Raimundo de Fitero, abad cisterciense y fundador de la Orden de Calatrava. 
San Raúl de Cambray, monje. 
San Seiriol de Gales, eremita.
Altar relicario de Santos
Severo, Vincencia e Inocencia.
Ertfurt
San Severo de Rávena, obispo; su esposa Santa Vincencia; y su hija Santa Inocencia. 
San Severo de Rotomagi, obispo. 
San Sigeberto III de Austrasia “el joven”, rey. 
San Soro, eremita. 
San Timoteo, confesor. 
San Trifón, soldado mártir. 
San Tuiano de Armorica, abad. 
San Ursicino, mártir. 
San Urso de Aosta, presbítero. 
San Vendimiano de Bitinia, eremita. 
Santa Amonisia, virgen y mártir (también el primer domingo del febrero). 
Santa Brígida de Fiésole, virgen reclusa. 
Santa Brígida de Kildare, abadesa. 
Santa Darulagdach (Dardulach) de Kildare, abadesa. 
Santa Kinnia de County Louth, princesa, virgen. 
Santa Viridiana de Castro Fiorentino, virgen reclusa. 

La Vestición del Beato
Reginaldo de Orleáns.
Taller de Fra Angelico
Santos Pablo Hong Yong-Ju, Juan Yi Mun y Barbara Ch’oe Yong, mártires de Corea del Sur.
Santos Pablo, Torquato, obispos; e Ioserando, monje. 
Santos Pionio, presbítero; Dionisio, otro Pionio y 13 mártires de Esmirna. 
Santos Publio, Saturnino, Mauriano, Liboso y Vincencia, y otros 24 mártires de África. 
Santos Theion y dos niños anónimos, mártires. 
Santos Victor, Luciano, Apolinar, Hilario, Ammon, Zótico, Ciriaco, mártires. 
Beata Juana Francisca de la Visitación Michelotti, virgen fundadora. 
Beata María Ana Vaillot y 46 compañeras, vírgenes y mártires Hijas de la Caridad de Angers.
Beato Andrés de Segni, presbítero franciscano. 
Beato Antonio Manzi, el Peregrino. 
Beato Luis Variara, presbítero salesiano. 
Beato Reginaldo de Orleáns, presbítero dominico. 
Beato Wolfhold de Bavaria, presbítero. 
Beatos Devany O’Connor, obispo y Patricio O’Lougham, presbítero; mártires.

miércoles, 30 de enero de 2013

De otro carmelita, papa y mártir

Pregunta: Ramón, puedes decirme que papa es este que lleva algo como una copa con algo que parecen 3 bolas de helado, jejeje. Gracias. España.

Respuesta: Espero poder decirte quien es este papa "heladero": Es San Telesforo papa. Así como hace poco leímos de San Dionisio, hoy vamos a por este papa de los primeros y confusos tiempos apostólicos.

San Telesforo.
Vitral francés.
San Telesforo, carmelita, papa y mártir. 5 y 30 de enero (carmelitas), 22 de febrero (Iglesia griega). 

Para hablar de San Telesforo, tenemos dos fuentes principales, bastante confiables, que son San Ireneo de Lyon (28 de junio, 3 de julio y 23 de agosto, Iglesia Oriental), que dice: "Clemente fue sucedido por Evaristo. Alejandro siguió a Evaristo, y luego, el sexto de los apóstoles, fue llamado Sixto, después de él, Telesforo, que fue martirizado gloriosamente". (Adv. haereses. III, III, 3). Llama la atención que solo de Telesforo mencione que fue martirizado, cuando los demás también lo fueron. Incluso de San Clemente (23 de noviembre) y de San Sixto I (11 de enero, traslación de las reliquias a Alatri; 3 y 6 de abril), sobre todo del primero, se narran sendos martirios. Es extraño no lo señale Ireneo también de ellos, aunque hoy podemos saber por qué: las leyendas son tardías. Sixto no será considerado mártir hasta avanzado el siglo V.

Pero volvamos a las fuentes: La segunda es el escritor Eusebio de Cesarea, en cual, en su Historia Eclesiástica (IV, VII, XIV) le menciona en tiempos de Adriano y muerto bajo Antonino Pío. Otra fuente utilizada a la hora de hablar de Telesforo, pero a la que hay que mirar con desconfianza es el Liber Pontificalis, que le atribuyen normas litúrgicas, lo cual son solo fabulaciones pues son muy posteriores. Y, para escribir un poco más del santo, me remito "Flores del Carmelo, vida de los Santos Carmelitas", que tampoco escapa a adornar lo poco que se sabe del santo. Y resumo:

"Es Telesforo una muestra de cómo entre los colaboradores y sucesores de los apóstoles, y pastores de la primitiva Iglesia, hubo siempre monjes de la viña de Elías. Nació el santo en Grecia, aunque algunas leyendas le hacen oriundo de Calabria (llamada en antiguo “Magna Grecia"). Por aquellos lares recibió el hábito carmelita, luego de haberse formado en las letras y la piedad. Eligió las soledades del Carmelo para huir de la vanagloria y adulaciones de los hombres, por su vasta sabiduría. Pero le fue poco, pues luego de hacer vida monástica, prefirió la soledad total y el ascetismo de la vida del anacoreta. Ayuno, penitencia, oración y trabajo fue la vida de Telesforo hasta que se sintió llamado a defender a los cristianos perseguidos por el poder imperial. (...)

nuestro santo anacoreta viendo que ya instaba la ocasión, por allarse los católicos tan perseguidos de los emperadores gentiles, dejando los brazos de Raquel, como otro Jacob, salió a la lucha, y a ejemplo del rinoceronte, que estado en tiempo sereno retirado en su cueva y soledad, cuando oye que se arma alguna furiosa tempestad que con sus truenos hace huir a los demás animales o los deslumbra con su luz, y deshace con el ardor de sus rayos, sale de su cueva veloz y pasa intrépido la campaña: salió Telesforo de su cueva y para hacer rostro a los mayores peligros en que los fieles se hallaban, partió a Roma, donde resonaba más cruel la tempestad y era más fatal el estruendo”.
Este estilo narrativo nos sumerge en una literatura hagiográfica típica del barroco: a base de comparaciones con relatos bíblicos, piadosos, cotidianos y naturales, e incluso mitológicos, se nos pretende dar una lección, en las que el ejemplo primero siempre se ve superado el hecho que se está narrando. Se pretende dar solidez a lo que se quiere decir, con datos previos y conocidos, o que se suponen conocidos y por tanto, fieles. No es un estilo superado del todo y empleado a veces para la apologética: defender cosas con otras que tal vez no hayan sido defendidas previamente.

O sea, que Telesforo se fue a Roma a defender a los cristianos perseguidos. Llegó estando reinando el emperador Adriano y a este le sucedió Antonino Pío, y hubo un tiempo en que la Iglesia respiró paz, crecieron los fieles, y Telesforo destacó como orador, reformador de costumbres y ejemplo de pastor. Ocurrió el martirio del papa Sixto I (ya vimos que no fue mártir en realidad, y menos si había paz) y viendo que no había alguien más digno para sucederle, a los dos días fue elegido Telesforo para ocupar la cátedra de San Pedro. Era el año 142. Según la leyenda, comenzó Telesforo un papado de engrandecimiento de la Iglesia, elaboración de normas y corrección de costumbres. Prohibió la lectura de las Sibilas y Cicerón a los cristianos, por hacer memorias a dioses y oráculos. Estableció el ayuno obligatorio para los clérigos durante siete semanas antes de la Pascua, ampliando la cuaresma para estos. Mandó se cantase el himno “Gloria in excelsis Deo” (en realidad no entra en la liturgia hasta mucho después).


Carmelo del Niño Jesús.
Santa Clara, California.
El “decreto” por el cual más se le conoce y ha consagrado su iconografía, es aquel mediante el cual establecía que el día 25 de diciembre, Natividad del Señor, los presbíteros celebrasen tres misas. Una a medianoche, en memoria del Nacimiento de Cristo; otra al alba, en memoria de la adoración de los pastores; y la tercera a tercia (9 de la mañana), en memoria de la manifestación a los hombres. En realidad esta costumbre de las tres misas por Navidad tiene otro origen: No nacen hasta el siglo V. La primera mención a la celebración de la Natividad en diciembre es en el siglo IV. Primeramente se celebraba solamente una misa de medianoche en San Pedro, en 431 el Concilio de Éfeso determina se celebre otra misa solmene en Santa María la Mayor, ante el “verdadero” pesebre del Señor. Pero en el siglo VI, comienza la costumbre de que cuando el papa se dirigía de Letrán a San Pedro, se detenía en la iglesia de Santa Anastasia, cuya memoria (anterior a la celebración de la Navidad) es aún a 25 de diciembre. Allí el papa celebraba una misa que conmemoraba a Santa Anastasia y la dedicación de este templo. Es una tradición tan antigua y sólida, que hasta hace muy poco, en la segunda misa de Navidad podía hacerse una conmemoración a Santa Anastasia.
Combatió a herejes y gnósticos: Valentino, presbítero resentido por no ser nombrado obispo, que se creó la teoría de que Cristo era hijo de 15 dioses y 15 diosas. Refutó a los ositas, que tenían a Cristo como una serpiente a la que adoraban; a los Caianos, que defendían y adoraban a Caín frente a Abel; a Marción y su doctrina de un dios malo del Antiguo Testamento y un Dios bueno, del nuevo. Todas estas herejías enfrentaban a los cristianos y confundían a los paganos, pero en medio de la tormenta, Telesforo emergía como árbitro y con su palabra, corrección y caridad, ponía paz y castigaba a los herejes. Tanto fue su celo y firmeza, que ninguno de estos herejes se atrevió a pisar Roma, por miedo a ser vencido por la oratoria y ejemplaridad de Telesforo.

No convenía esto a los sacerdotes paganos, y a los herejes, que cada día perdían fieles, por lo que, sintiéndose derrotados, se fueron al emperador con calumnias y temores acerca del ascendiente de Telesforo sobre los pobladores de Roma, instigándole a comenzar la cuarta persecución. Comenzó la masacre. Telesforo, previendo su fin y para dejar la iglesia local sólida, ordenó tres obispos, doce presbíteros y ocho diáconos, enviándoles por la ciudad y sus alrededores para atender a los perseguidos, consolar a las viudas y fortalecer a los presos. Encargó a San Justino (1 de junio), antes filósofo pagano, luego escritor cristiano y finalmente mártir, que escribiera su famosa “Apología”, que con tanta erudición convencía a paganos y herejes. Vacilaba el emperador Antonino en continuar la persecución, cuando los sacerdotes gentiles planearon matar a Telesforo, como si supieran aquello de “herido el pastor, dispersado el rebaño”. Predicaba un día el santo papa cuando entre los fieles se infiltraron sacerdotes y fieles paganos, que le apresaron y le llevaron a la cárcel. Luego de muchos tormentos, fue decapitado, el 5 de enero de 154, luego de 11 años de papa, y fue enterrado en la cripta de San Pedro. Este martirio le costó al imperio, según la leyenda, una hambruna generalizada, un terremoto en Rodas, Carbona, Cartago y otras ciudades. El Tíber inundó la ciudad y arrasó con todo lo que pudo. Y reconociendo el emperador que era castigo del cielo, dejó en paz a los cristianos.

Tenido como santo mártir desde el principio, y fijada su memoria el 5 de enero, no entra Telesforo en el calendario carmelitano sino mucho después, cuando se conforma la “historia profética”, y todo monje o eremita antiguo pasa a ser carmelita. En la reforma del breviario que hizo Gregorio XIII en el siglo XVI, fue eliminado del propio. En el siglo XVII, Clemente VIII lo incluyó en el Breviario Romano y finalmente, Clemente X, también en el siglo XVII lo devolvió a los carmelitas como santo propio, fijando su festividad para la Orden a 30 de enero por ser el 5 la vigilia de la Epifanía, a la par que se trasladaba a San Andrés Corsini al 4 de febrero, (hoy a 9 de enero). Finalmente, en la reforma del año 1969 fue eliminado del misal romano y del propio de la Orden.

En la iconografía es reconocible, además del hábito carmelita, por llevar un cáliz con tres hostias, en memoria de las tres misas de Navidad. Es su atributo característico, así como una filacteria o pergamino con un texto alusivo a sus supuestos decretos (ayuno cuaresmal, Pascua, misas de Navidad), y en ocasiones con unos peces, que recuerdan la penitencia cuaresmal rigurosa. Otros atributos son los comunes a papa y mártir: palma, cruz y tiara papal, etc.


Fuentes:
-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-“Breve historia de la Navidad”. FRANCISCO JOSÉ GÓMEZ FERNÁNDEZ. Madrid, 2013.
-https://ia800300.us.archive.org/12/items/bookofpopesliber00loom/bookofpopesliber00loom.pdf



A 5 de enero se celebra además a San Gerlach, eremita.

Santa Martina de Roma

Pregunta: Hola Ramon soy N... desde México, molestandote de nuevo, no se si me puedes ayudar necesito saber si existen estos santos: santa martina y san benjamin, son para una amiga. ojala me puedas ayudar saludos y un abrazo.

Respuesta: Como otras veces, te digo que no molestas. El responder me ayuda a mi a aprender más aún. Y sí, existe santos con ese nombre:

Relicario de la cabeza
de Santa Martina.
Santa Martina, diaconisa, virgen y mártir. 30 de enero.
Como en otros casos, el culto de Santa Martina gana fuerza al revés, o sea, a partir del descubrimiento de su sepultura junto a las de Santos Concordio y Epifanio (30 de enero), en 1624, en las excavaciones de la vieja iglesia romana que le había sido dedicada a la santa, por el papa Honorio I. El papa Urbano VIII, que restauró las más conocidas basílicas romanas, muy preocupado por la renovación espiritual y material de la Iglesia trasladó su cuerpo, colocando la cabeza en un relicario aparte, y embelleció la iglesia. También propuso a los romanos y toda la Iglesia la devoción a Santa Martina, fijando la celebración el 30 de enero. Él mismo compuso el elogio con el himno: “Martinae celebri", una clara invitación a honrar a la santa por su testimonio. La memoria litúrgica pasó a toda la Iglesia hasta la reforma litúrgica de 1969. Para saber un poco más acerca de esta reforma, podéis leer aquí.

Pero la cosa es un poco más antigua, afortunadamente. Las noticias más tempranas (sin dejar de ser tardías) son del siglo VI, cuando el Papa Honorio I le dedicó una iglesia en Roma (lo cual habla de un culto previo, aunque fuera limitado); y que en el siglo VIII ya se celebraba su fiesta en toda Roma, pero nada más. Debido a esta escasez de noticias, se recurrió a copiar de otras "passio" de santos, escribiendo una historia totalmente legendaria que, en resumen dice que Martina era una diaconisa, hija de un noble romano. Al quedar huérfana dejó todos sus bienes a los pobres para dedicarse a la oración y la caridad. Debido a esto, que la señaló como cristiana, fue arrestada en tiempos de Alejandro Severo (222-235). Aquí la "passio" se entretiene en contarnos detalles, como que la llevaron al templo de Apolo donde Martina se negó a sacrificar al dios, mientras que para probar la veracidad de su fe, destruye el templo y la estatua de Apolo (esto le ha valido el patronato contra los terremotos y los derrumbes, y por extensión sobre los mineros, siempre expuestos a los últimos).

Luego se siguen una cantidad de tormentos típicos en las leyendas de santos: Un día es sometida a golpes, azotes, aceite hirviendo en las heridas. Al otro día es llevada al templo de Diana, que se incendia mediente un rayo, lo cual le ha valido el ptronato contra las tormentas y rayos. Atormentada de nuevo con peines de hierro en el potro, es dejada por muerta, pero sobrevive y es arrojada a los leones, que no la atacan, sino que lamen sus heridas. Ante esto es llevada a la hoguera, que se vuelve contra sus ejecutores. Al final morirá decapitada  (quizás sea el único martirio al que realmente fue sometida) en el 235.

De todo esto hay que quedarse con lo único que se sabe: El cuerpo de una mártir llamada Martina fue hallado en su tumba y puesto en veneración, como tantos otros. Y nada más.

Y sobre San Benjamín, pues en este artículo


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 30 de enero además se celebra al Beato Sebastián Valfré, presbítero.  

martes, 29 de enero de 2013

Beata Arcángela Girlani, carmelita

Beata Arcángela Girlani, virgen carmelita. 25, 27 (Trino y Vercelli) y 29 (carmelitas) de enero, y 13 de febrero.

Al parecer nació en 1460 (no está nada claro), en Trino de Vercelli, de la influyente familia Girlani. Hay discrepancias con respecto a las fechas, a todas, pues el 25 de enero aparece lo mismo como el día del nacimiento, de la toma de hábito, como de la muerte. Sus padres, Juan y Ángela (o Margarita) le pusieron Eleonora como nombre de pila. Tuvo dos hermanas. Según el "Commentaria fratrum sororum et Mariae Virginis de Monte Carmelo Congregationis Mantuanae", muy niña fue enviada por sus padres a un monasterio de clarisas para formarse, donde al hacerse una joven pensó profesar. El principal inconveniente para hacerlo fue la cercanía e influencias que su familia tenía en dicho monasterio, y que le impedirían llevar una vida de religiosa oculta, como una más. Así fue que en 1477 pidió y obtuvo, entrar en el monasterio de Santa María Magdalena de Parma, de carmelitas, fundado en 1465, por la célebre congregación mantuana, de la que hablo brevemente en este artículo. Cambió su nombre por el de Arcángela.

Con ella entraron sus hermanas María y Fancisca, en religión María y Escolástica. Era devota de los misterios de la Natividad y de la Pasión. Promovió la devoción a la Santísima Trinidad como remedio a todos los males. Era amante de la pobreza, y en este estado llevó a cabo todas sus fundaciones, confiada en la Providencia. No tocaba el Breviario sin antes lavarse las manos, en reverencia a Dios. A los pocos años fue elegida priora del monasterio, luego como fundadora del Carmelo de Mantua, dejando como priora a su hermana Escolástica. Luego fundaría los de San Bernabé y Santa María de los Ángeles en Florencia. Finalmente en 1492 fundó el de Santa María del Paraíso, donde vivió tres años, hasta su muerte, el 25 de enero de 1495. Murió diciendo: "Jesús, amor mío". En ese mismo momento se apareció a su hermana Escolástica en Parma. Fue enterrada en una tumba como todas las monjas, y luego el cuerpo fue trasladado en una urna bajo el coro, como resultado de los muchos milagros que obtenía de Dios. Consta que en 25 de mayo de 1499, se celebró la primera misa en su homenaje, por petición de los marqueses Francesco e Isabel de Gonzaga, fundadores (en lo económico) del monasterio y parientes del obispo, Ludovico Gonzaga. En 1612, Domenico Zambono publica la primera "vitae" (hoy desaparecida) conocida de Arcángela, en tono laudatorio, con una extensa relación de virtudes, penitencias, milagros a la vera de su tumba. 

Este Carmelo padeció mucho la mano entrometida seglares y de frailes, provinciales o no, que cambiaron las Constituciones (hasta 1494 habían seguido las mismas que en Parma), administraron los bienes, metieron pleitos, etc. En 1782, gobernando el emperador José II, que era católico, pero tenía las cosas claras en cuanto a limitar los poderes de la Iglesia, el monasterio fue suprimido y el cuerpo incorrupto de Arcángela fue preservado con una solución embalsamatoria y fue trasladado más tarde a Trino. En 1802 fue trasladado a la iglesia de San Lorenzo, donde permanece hasta hoy. El 1 de octubre de 1864, el Beato Papa Pío IX (7 de febrero) aprobó el culto por inmemorial y concedió a la Orden celebrar su memoria el 29 de enero, y a la ciudad de Trino y la diócesis de Vercelli, para el 27 del mismo mes. Sus hermanas María y Escolástica también recibieron culto como beatas, pero nunca se confirmó y se perdió con el tiempo.

En 1932 el cuerpo fue descubierto nuevamente y se vio que el procedimiento químico para conservar el cuerpo había sido mal dado y en algunos sitios las carnes se habían consumido y pulverizado. Se le puso una máscara de plata para el rostro y las manos. En 1960, en un último análisis, se halló aún flexible y algunos trozos muy bien conservados.


Fuentes:
-"Commentaria fratrum sororum et Mariae Virginis de Monte Carmelo Congregationis Mantuanae". Parma, 1725. 
-“The Incorruptibles: A Study of Incorruption in the Bodies of Various Saints”. JOAN CARROLL CRUZ.
-“Notizie storiche intorno alla vita della B. A. da Trino, vergine carmelitana” C. Cavriani. Monza, 1883. 


A 29 de enero además se celebra a Santa Radegundis, reclusa premonstratense. 

lunes, 28 de enero de 2013

De santos Reyes (I). San Carlomagno

Hace un tiempo comencé una serie de santos reyes que, como me suele pasar, duró menos que un merenge en la puerta de un colegio. Hoy quiero retomarla, con un artículo antiguo, y así ir intercalando los antiguos con los nuevos. Espero que esta vez salga adelante.

San Carlomagno
San Carlomagno, emperador. 28 de enero y 29 de diciembre (traslación de las reliquias).
Nació en el 742, y fue hijo del Pipino IIII el Breve y Santa Berta o Bertrada (2 de julio), la famosa “Berta la del pie grande”. Sucedió a su padre como gobernante de una parte del reino franco, ya que este había dividido su reino entre sus hijos, Carlomán y el propio Carlomagno. A la muerte de su hermano Carlomán se convirtió en el único rey de los francos. Derrotó a los lombardos en el 774 y, a cambio de una donación al Papa Adriano I, este le proclamó rey de los lombardos. En el 777 comenzó la “evangelización” (léase conquista y sometimiento) de los sajones, a los que derrotó e hizo bautizar en 785 en Padeborn.

Comprometió a su hija Rotrudis con Constantino VI, en un intento de unificar los imperios occidental y oriental separados por San Teodosio el Grande (17 de enero). Carlomagno llevó a cabo una reforma de la Iglesia y las leyes francas, convocó concilios, edificó iglesias y colegios, dio propiedades a la Iglesia a cambio de protección y una casi-divinización, al viejo estilo romano. Fue amante del arte y de la cultura, conocedor de San Agustín, cuya obra “De Civitate Dei” le acompañaba en sus viajes y campañas. Luchó a favor del papa y en el norte de España expulsó a los moros, que significaban un peligro para la fe y cultura cristianas. Todo este afán tuvo su premio con su coronación y proclamación como emperador del Sacro Imperio de Occidente el día de Navidad de 800, por manos de San León III (12 de junio). Hay que recordar que León III había sido emboscado, herido y depuesto, y Carlomagno lo devolvió al solio pontificio.

Como emperador, Carlomagno construyó la catedral de Aquisgrán y junto ella un hermoso palacio, desde el que podía seguir la misa por medio de una capilla que comunicaba ambos. Una leyenda dice que Carlomagno quería que en la consagración de esta catedral hubiese 365 obispos, uno por cada día del año. Llegado el momento de la consagración, solo había 363, y entonces, los santos obispos de Maastricht, San Gondulfo y San Monulfo (16 de julio), se levantaron de sus tumbas y se presentaron para la celebración.

Dalmática de San Carlomagno
Estos hechos de Carlomagno habrían estado bien si su vida privada no hubiera sido tan poco santa y ejemplar: dos divorcios, varias concubinas y más de un crimen o castigo exagerado. Pero por otro lado, era observante de la disciplina y el orden, amante de la suntuosidad del culto y la belleza de los templos, preocupado por la formación de los nobles. Carlomagno murió en Aquisgrán el 28 de enero de 814, y se convirtió en bandera de afanes político-religiosos, y es que con el tiempo, su coronación fue vista por la Iglesia, según San Gregorio VII, (25 de mayo) como la recompensa a los servicios prestados a la fe, pero el poder político (sobre todo los emperadores Otón I, II y III) la vio como el patrocinio del emperador a la Iglesia y por ende, con derechos sobre esta.

La “vida” de Carlomagno la escribieron varios, y siempre en términos laudatorios, incluso milagrosos, comparándolo con héroes y reyes del Antiguo Testamento, casi un descendiente espiritual del rey San David (29 de diciembre). Einhard o San Rábano Mauro (4 de febrero), el primero que lo incluye en un martirologio, llenan los espacios vacíos con viajes y afanes misioneros. Entre ellos un viaje, realizado a partir de una visión de Dios, que supuestamente hizo a Tierra Santa, que sirvió a los cruzados de ejemplo para sus fines. 

Fue Federico Barbarroja quien impulsó la canonización de Carlomagno, aludiendo a los ejemplos de San Enrique (13 de julio), San Eduardo el Confesor (13 de octubre) y San Canuto de Dinamarca (19 de enero). La concedió el antipapa Pascual III, que lo canonizó en 1165. Su culto se consolidó entre los siglos XII y XV, con la bendición política, no tanto con la religiosa, ya que la Iglesia se quería desligar de tanto cesaropapismo.



Pinceladas de ese culto.
Relicario de San Carlomagno
en Aquisgrán
1. En Strasburgo, Osnabruck y Aquisgrán tuvo altar y oficio propio antes del siglo XIII.
2. Se instituyeron dos fiestas: el 28 de enero, con octava, y el 29 de diciembre, la traslación de las reliquias. A esta última respondió Roma estableciendo, con toda intención, la fiesta de Santo Tomás Becket,
precisamente víctima del poder real.
3. En Aachen tuvo su altar propio, con reliquia, con la inscripción “en honor del Santo Apóstol Carlos”. Allí se conserva su trono.
4. En Ratisbona se estableció la devoción, en contra del obispo, en el monasterio de San Pedro.
5. En 1354, Carlos IV constuyó una capilla en honor del Salvador y los Santos Wenceslao y Carlomagno.
6. Carlos V lo convirtió en protector de la casa real junto a San Luis (25 de agosto) e inscribió "Sanctus Karolus Magnus" en su cetro imperial.
7. En el siglo XV, Luis XI de Francia extendió la fiesta de San Carlomagno a todos los territorios franceses.
8. En 1478 fue nombrado patrón de los estudiantes por su interés en la educación de sus súbditos.

9. Hasta el siglo XVIII Navarra celebró su festividad el 28 de enero.

Actualmente el culto de San Carlomagno, polémico donde los haya, se celebra en Aquisgrán como Solemnidad el 28 de enero. En Zurich, de donde es patrón, se celebra el primer domingo después del 26 de julio, por un permiso especial de la Iglesia, por ser un culto “inmemorial”. También es patrón de Hildesheim, Münster, Osnabrück, Paderborn, París, y otros lugares.


A 28 de enero además se celebra la Traslación de Santo Tomás de Aquino.  


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

sábado, 26 de enero de 2013

San Tito ¡por fin!

Pregunta: Hola Ramoncito! Estoy buscando algo de San Tito en tu blog, pero estoy un poco confundida y no encuentro lo que quiero, lo que se sabe de su vida, cuando se celebra, etc. Estoy hablando de la persona a la que a veces se refería San Pablo en sus cartas. Me puedes ayudar? Gracias, un abrazo!!!

Respuesta: Sí, te puedo ayudar. No has encontrado nada suyo aquí porque nada tenía publicado específicamente sobre él. Pero a partir de ahora sí. Pues veamos que se sabe y que se ha fabulado de él:

Regalo de P. Estecha.
San Tito de Creta, apóstol y obispo. 26 de enero, junto a San Timoteo; 4 de enero, Synaxis de los Apóstoles (Iglesia oriental), 27 de enero; y 25 de agosto, Iglesia Griega.

Lo que de él se conoce se ha entresacado de las dos cartas escritas por San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre) a los Corintios y la carta que escribe al mismo Tito. También está la fuente del Menologio Griego, que recoge de su vida, en las versiones escritas por Zenas y Pedro de Natalibus. Tito nació de padres paganos, descendientes de la antigua familia real de Creta. Zenas narra su conversión, diciendo que era un joven estudioso e ilustrado en la prosa y la poesía de lo filósofos y escritores paganos, pero que esto no le bastaba y su alma buscaba constantemente la verdad. Cuando tenía 20 años oyó una voz en su interior que decía “Tito, salva tu alma. Nada de lo que has aprendido de los griegos te obtendrá la salvación”. Y la misma voz le ordenó abrir un texto hebreo al que jamás había prestado atención ¡era el libro del Profeta Isaías! Tito lo abrió al azar y ante sus ojos cayó el texto de Isaías 41, 9-10 que dice: “tú, a quien tomé de los confines de la tierra, y desde sus lugares más remotos te llamé y te dije: Mi siervo eres tú; yo te he escogido y no te he rechazado: No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia”.

Tito se dio cuenta que esto estaba muy lejos de los escritos griegos, en los que hasta ese momento había hallado consuelo y felicidad. Dejó sus estudios, su familia y su casa y se encaminó a Jerusalén, buscando más de esa nueva sabiduría. Al llegar allí encontró a Jesús, le oyó predicar y se convirtió en su discípulo. Zenas dice que fue uno de los griegos que San Andrés (30 de noviembre y 20 de junio, traslación a Constantinopla) llevó a Jesús (Juan 12, 20) y uno de los primeros discípulos, lo cual podría ser posible fácilmente. También nos cuenta que luego de la Ascensión del Señor permaneció en Jerusalén y estuvo presente en Pentecostés, y que luego de la conversión de San Pablo se unió a este. Fue su intérprete, secretario y amigo, del que llega a decir “Dios, que consuela a los humildes, me consoló con la venida de Tito" (2da Corintios 7, 6) y de como, yendo a Troas, no le había conocido (2da Corintios 11, 13). Esto es, evidentemente, recordando el pasado, del tiempo en que había oído de él y no le conocía aún. En el año 51, Tito le acompañó al Concilio de Jerusalén, en el que se trató el tema del sometimiento de los cristianos a los ritos mosaicos, pero ya sabemos como acabó aquello y volvemos a Tito. En el año 56 San Pablo le envió a Corinto, con la misión de investigar y solucionar disensiones y escándalos en la Iglesia local. Allí analizó el caso del incestuoso excomulgado, al que reconcilió con la Iglesia nuevamente. Ese mismo año fue enviado de nuevo a Corinto, donde llevó una colecta hecha por los cristianos jerosolimitanos. 

Zenas dice que después de su primer encarcelamiento, al volver de Roma, San Pablo consagró a Tito obispo de Creta, donde vivía con su hermana, esposa del gobernador Rustilio. Se basa en las palabras de San Pablo "te dejé en Creta" (carta a Tito, 1. 4) y San Juan Cristóstomo, en su comentario a dicha carta dice “podemos hacernos un juicio de la gran estima de Pablo a Tito al encomendarle esta misión”. Mientras ocupaba esta sede, Pablo le envió a San Epafras (19 de julio) y a San Tíquico (29 de abril) para que les ordenase obispos, y que igualmente lo hiciera con San Auxibio (19 de febrero), presbítero que ya predicaba en Chipre. En el 65, Pablo y Tito se encontraron en Nicópolis, y San Pablo le envió a predicar a Dalmacia donde se le venera como su apóstol, aunque probablemente no estuvo allí por mucho tiempo. 

Pedro de Natalibus relata que en el momento de su muerte, el rostro de Tito resplandeció y que dos ángeles descendieron del cielo a llevarse su alma. Hizo una oración larga y profunda y exhaló el espíritu. Su cuerpo se conservó con gran veneración en la catedral de Gortina, de donde fue trasladado a Candia (17 kilómetros de distancia) cuando los sarracenos arrasaron la catedral y ciudad en el 823. Allí se custodió su cabeza hasta que los venecianos la llevaron a San Marcos de Venecia, donde se conserva. Es patrón de Creta.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 26 de enero además se celebra a San Tujen de Daoulas, abad. 

jueves, 24 de enero de 2013

Beato Franco de Siena, carmelita.

Pregunta: Por mas que eh buscado información de este San Franco de Sena nada eh hayado, más que fue suprimido del calendario liturgico y del de la orden, me llamo la atención debido a que en la catedral metropolitana existe una escultura de un santo carmelita identificado con el. Creo que ya te estoy dando muchas molestias Ramón jeje pero cuando se trata de santos nunca me gusta quedarme con las dudas.


Respuesta: Hombre, faltaría más que quieras saber de un santo y no me preguntes, no porque yo pueda darte la única o mejor respuesta, que otros lo harán mejor, sino ¡porque para eso estamos los amigos! Te hago un extracto de lo que nos dice el “Flores del Carmelo”, libro de vidas de santos carmelitas y, como toda hagiografía esta tiene sus buenos momentos, originales y copiados de otras. Y desde ya, si puedes pasarme una fotografía de esa imagen de la Catedral, porque es raro ya verlo en ambientes carmelitas, como para verlo fuera de ellos. 

Beato, o San, Franco de Siena. 11 y 17 de diciembre.

Nació en Groti, una aldea cercana a millas Siena, en el año 1211 y su padres se llamaron Mateo Lippi y Celidonia, labradores ambos. Seis horas antes de nacer, soño su madre que paría un monstruo horrible, que poco a poco se convertía en un bello hombre, con lo que entendió, que si bien caería en grandes pecados, se convertiría en un santo. De jovencito le llevaron a Siena con un pariente para que estudiase, pero como era poco dado a ello, perdía el tiempo jugando y no aprovechaba la buena educación. Viendo esto sus padres, lo metieron de aprendiz de un curtidor de pieles (todo un martirio si conocemos algo de este oficio). Murió su padre y Franco se perdió en vicios y pecados, alejado totalmente de Dios y el respeto a su madre. Bares, riñas, ladrones y prostitutas fueron su compañía y aficiones desde entonces (y si no fue tanto así, nos lo aumentan, para que la conversión sea más rimbombante; es un efecto: un punto será mas blanco, mientras más negro sea el fondo). Ni siquiera la muerte de su madre le hizo cambiar, sino todo lo contrario: se vio libre para gastar su herencia.

En 1229 entraron en guerra Siena y Orvieto, y fue llamado a la guerra, como todos los jóvenes. Allí su vida licenciosa se halló a gusto, estando en ambientes de soldadesca, donde aumentan las canalladas y los vicios. En la paz, y estando sin dinero, se dedicó al pillaje y el hurto: se fingía ciego o tullido para pedir asilo y desvalijar posadas y casas. También se dedicó al juego, dejando que ganaran otros, para robarles después. Pero llegó la conversión, por un medio terrible. Estando jugando cartas, y no teniendo nada que apostar, dijo: “¿Hay quien quiera jugarme mis ojos?, porque descreo de quien los hizo”. E inmediatamente, le comenzó un escozor en los ojos, que fue a más, y perdió la vista en el acto. Esto le hizo arrepentirse profundamente de su vida pasada y volver el corazón a Dios. Comenzó una vida de penitencia extrema y así, ciego, se planteó ir en peregrinación a Santiago, a pesar que se lo hicieron imposible amigos y conocidos, haciendole ver el problema de su ceguera.

Multitud de milagros y hechos sorprendentes se narran en este camino a Compostela. El más reseñado es que al llegar a una bifurcación del camino, y no sabiendo adonde tomar, un ángel le dijo tres veces: “Franco, toma el camino de la derecha, por él irás seguro”. Así lo hizo, pero se le apareció el demonio en forma de peregrino y le indicó que iba por mal camino, que esa indicación sería del diablo, que él le llevaría por buen camino. Franco le hizo caso y, conversando, le contó todos los pecados y vicios de su vida, a lo que el demonio comenzó a tentarle de desesperanza, haciendole pensar que no hallaría perdón jamás, y menos con una peregrinación. “Vuelve, vuelve a tu patria y sigue tu vida como hasta ahora, que vivas bien o mal, ya estás condenado”. Entendió Franco que era el demonio quien hablaba, y respondió: “Bien sé que mis pecados son más que las arenas de mar, y que las estrellas del cielo; pero la misericordia de el Señor, que las creó, y a cada una la llama por su nombre, es mayor, y así será mayor lisonja de su piedad, perdonar mayores culpas. Confieso soy un mar y abismo de miserias, pero tambien sé que con flacos baluartes de arena, quebranta el Senor sus bríos. Pues porque desconfiaré yo, habiendo dado su vida, por pagar por mis pecados? Apártate luego de mí, y si eres ángel u hombre, ruega a Dios que me perdone, y si eres demonio, vuelve a tu horrible cárcel. Quede para ti la desesperación y deja para mi y para otros pecadores la confianza de que nos hemos de salvar por los méritos de Jesucristo”. Con lo cual, el diablo desapareció y el santo siguió su camino. También visitó Roma, donde Gregorio IX lo recibió y le dio una indulgencia particular. Visitó Nápoles, Sicila y el santuario de Santa María de Loreto, donde se le apareció la Virgen, confirmándole que Dios le había perdonado sus pecados. Luego de esto volvió a Siena, donde se dedicó a la penitencia pública, recordando a otros el mal del pecado y la misericordia divina. Se metía en casas de juego y lupanares para predicar contra el vicio y la impureza, lo que le valió buenas palizas. Pero esto no le bastó, sino que para perfeccionarse más, quería la soledad, así fue que se le apareció María y le dijo que si no quería volver a pecar, dejara el mundo y huyera de los hombres.

Se fue a un yermo, donde había otros eremitas dispersos. Allí vistió cilicio, ayunó, oró e hizo penitencias inenarrables, como bañarse en lagos helados, dormir sobre espinas y otras que solo alargarían el asunto. Estando en la soledad sucedió lo siguiente: murió un noble de Siena, que dejó en herencia cinco florines de oro a cada eremita del yermo cercano. Llegados los abogados adonde Franco, este no quiso recibir el dinero, “por huir de la lepra de ser propietario de algo”; así que los albaceas colocaron el dinero en la ventana de la celdilla del santo y se fueron. Ocurrió que llegó adonde él una viuda pobre, con una hija casadera y sin dote, para pedir limosna con la que poder casar a su hija. Franco, que huía de las mujeres como el diablo a la cruz, le cerró la puerta y le dijo tomara el dinero de la ventana y se alejara de allí inmediatamente. Creció tanto la fama de Franco, que el Consejo de la ciudad ofreció un festín en su honor y el de otros ermitaños. Por más que se negó se vio obligado a ir. Allí, el demonio en forma de un hombre le increpó, diciendo que su vida penitente era solo apariencia, que le interesaba la fama y que lo tuvieran por bueno, cuando era un pecador irredento y se iría al infierno. Franco le respondió que así era, y si no era por Dios y su misericordia, condenado sería. Y que le apenaba su falta de fe en Dios. El hombre le contestó, que si realmente fuera un hombre de Dios, el pollo asado de su plato, reviviría, y en ese momento, el pollo retornó a la vida, se llenó de plumas y salió corriendo (por si acaso, digo yo). En otra ocasión el demonio se le presentó en forma de hermosa mujer a la que echó a palos por la cabeza.


Milagro del Crucifijo.
Iglesia del Carmen de Caudete.
La Virgen María se le apareció con una guirnalda de rosas y le dijo: “La voluntad de mi Hijo, y mía es que vistas este hábito de mi Religión del Carmen, en la que si perseverares sirviendonos con toda pureza y perfección, seràs coronado en la Iglesia con esta guirnalda”. Así que se fue al convento carmelitano de siena, donde el prior le rechazó por sus muchos años y pocos estudios, animándole a continuar siendo un santo eremita. Franco suplicó de rodillas y los religiosos le admitieron como lego, pero dilataron la entrada hasta tener dinero para comprar el hábito. Y entonces llegó un ángel al convento, con el hábito ya listo y dijo: “Este hábito es para Franco” y desapareció. Con lo que fue admitido inmediatamente. Ya de carmelita, usaba cadenas de cilicio, solo comía unas yerbas los martes, los jueves y los domingos, y los demás días solo vivía de la comunión, etc., etc. Tuvo una aparición de Cristo crucificado, que le mostró todas sus llagas que había padecido por la humanidad, y mandó hacer un crucifijo idéntico, con el que predicaba por las calles. En otra ocasión, para mortificarle, el confesor le prohibió comulgar, mandándole hiciera comunión espiritual. En la misa, al partir la hostia el sacerdote, la otra mitad salió volando hasta boca de Franco. Un día, teniendo dudas sobre si estaría en pecado, el Crucifijo desclavó los brazos y le abrazó tiernamente. Un prodigio también conocido y representado muchas veces en el arte fue este: apareciéndosele la Virgen, hubo tal resplandores y llamas de fuego en su celda, que pensaba el pueblo que el convento se quemaba, corrió la ciudad entera y viéndole en medio de las llamas sin quemarse y levitando, comprendieron que era fuego sobrenatural. Se le aparecía el demonio en forma de osos, leones, serpientes y sobre todo en forma de un horroroso etíope, para tentarlo y molestarlo (le escondía las vasijas para cocinar, o le llamaba con voz del superior, le enredaba el rosario… más que demonio parece fraile bromista), pero siempre salió victorioso. Y otros  milagros más se narran.

Predijo varios embarazos, así como la muerte de San Ambrosio Sansedoni (20 de marzo) así como la suya propia para el 11 de diciembre de 1291. Y así fue: el 1 del mismo mes, con 80 años, le llegaron unas fiebres y vómitos de sangre. Se confesó, recibió la comunión y dijo a los religiosos: “Bien entiendo, Padres mios, que he sido un religioso muy imperfecto, y de ningún provecho ni honra a la comunidad. Antes, con mas palabras y procederes, muchas y veces la habré escandalizado. Por lo cual pido con todo arrepentimiento, que pues la caridad cubre y encubre los pecados, aunque sean muchos, vuestras reverencias perdonen los míos, y me valgan con el Señor, para que extienda sobre este miserable pecador los brazos de su misericordia, y se digne de llevarme a su reino”. El día 11, al atardecer, las tinieblas cubrieron la ciudad y los demonios del infierno llegaron para desesperarlo, pero se abrió el cielo y descendió la Madre de Dios con muchos ángeles a llevar su alma al cielo. Sus últimas palabras fueron: “Hermanos míos, quedaos en paz. Y tú, buen Jesús y Señor mío, recibe en tus manos mi espíritu”.

Fue venerado desde ese mismo momento como santo, sus funerales fueron multitudinarios y la gente rapiñó sus reliquias, como mechones de pelos, trozos del hábito, hasta de la tela del catafalco. Ocurrieron milagros, conversiones y liberaciones de espíritus. En 1302, quierendo trasladar el cuerpo a la iglesia, el cuerpo fue hallado suave, con fragancia y sano el hábito. Pero al exponerlo un rato, se pulverizó y las cenizas, diluidas en agua, sirvieron para sanar a muchos enfermos.

En 1308 religiosos y gobernantes de Siena pidieron a Clemente V lo canonizara, y este concedió se elevasen altares e imágenes en su honor, y se celebrase una misa en su memoria el primer domingo de mayo, día de la traslación. Estos actos corresponden a un beatificación en toda regla. Fray Alonso de la Madre de Dios escribió su vida (ya podéis imaginar lo que escribió), y según se dice, pensando eran exageraciones los milagros y demás, pretendió borrarlos y la mano se le quedó tullida hasta que se arrepintió y adornó ¡más aún! la vida del santo. Gregorio XIII reformó el calendario propio de la Orden y trasladó la festividad al segundo domingo de mayo. En 1672 se extendió la fiesta a toda la Orden, a 17 de diciembre, posteriormente pasó al 11 y, en la reforma de 1970, fue suprimido totalmente.


Fuente:
 -“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.

María de la Paz: 24 de enero y más

La imposición de la casulla
a San Ildefonso. Zurbarán.
Pregunta: quisiera saber por que motivo la Virgen de la Paz se celebra el 24 de enero. Gracias.

Respuesta: Hola. El origen de esta devoción es en el siglo XI, y el lugar en que fue proclamada, fue Toledo, España, y te lo narro brevemente.

Aunque habían perdido la ciudad, los mahometanos querían conservar la otrora basílica cristiana como mezquita y lo lograron del rey Alfonso VI, que firmó un tratado mediante el cual se las concedía para este uso. Pero los cristianos vieron esto como una barbaridad y se propusieron recuperarla para el culto cristiano, como había sido anteriormente. Y así fue: se lanzaron a conquistar la catedral. Los moros defendieron su plaza, pensando que el rey los había traicionado. En medio de la batalla, la reina y el arzobispo aclararon que había sido un ataque contrario a los deseos del rey, ante el cual, establecida una tregua, denunciaron el hecho. Este decidió castigar a los cristianos, empezando por la reina Constanza y el arzobispo Don Rodrigo (al parecer alentaron la sublevación). Una comitiva salió a su encuentro pidiendo su perdón, al que accedió el rey, aunque confirmó su anterior entrega de la basílica a los infieles. Pero entonces, el 23 de enero de 1085, los moros, inesperadamente, en un acto inteligente, decidieron entregarla pacíficamente. Este hecho fue celebrado con gran regocijo y funciones religiosas solemnes, dentro de las cuales estuvo la proclamación de María, la Madre de Dios, como Nuestra Señora de la Paz.


N. S de la Paz. El Salvador.
Este título se hizo más conocido y celebrado (pasó incluso a América) por el hecho de la Descensión de María e imposición de la casulla a San Ildefonso (23 de enero). Aunque el hecho fue el 18 de diciembre del año 645, la celebración es el 24 de enero, día posterior del santo y memoria de la “reconquista” de la catedral. Dice la leyenda que, yendo San Ildefonso a celebrar los maitines, la Virgen María apareció, sentada en la cátedra del obispo, con una casulla en las manos, la cual impuso al santo como recompensa de todos sus esfuerzos en predicar las excelencias y privilegios de la misma Virgen María, en especial el hecho de la Virginidad Perpetua, dogma de fe. Hay que decir que el hecho era tan conocido de todos que durante el período que los moros se apoderaron de la basílica, este sitio fue perfectamente conservado y respetado por ellos, por ser un lugar sagrado, ya que María había estado allí.


Recuerdo que no es solo esta la advocación “de la Paz”, sino que hay otras, como la patrona de El Salvador, bella talla hallada en 1682, el 21 de noviembre, día de su festividad allí. Y hay muchas otras, como Cuba, Italia o España, que no tienen que ver (salvo en que es la única María, evidentemente) con la mencionada advocación toledana. Tampoco siguen un patrón iconográfico, algunas visten de blanco, azul o rojo; unas llevan niño Jesús y otras no. Un elemento bastante común suelen ser las palomas y las ramas de olivo, ambos símbolos de la paz.


A 24 de enero además se celebra San Babilás, obispo y mártir.

martes, 22 de enero de 2013

San Anastasio el Gran Mártir, carmelita.

Otro de los santos muy populares y que la Orden Carmelita hizo suyo (no solo ella, sino la Iglesia misma) es Anastasio Mártir, cuya leyenda fue muy conocida en la Edad Media y más allá, hasta la colonia española en América. Santo protector, invocado por concilios y por la inquisición, cuya iconografía es muy llamativa: Es el único santo, exceptuando el Bautista, del que comúnmente se representa solo la cabeza,  sin cuerpo, y el motivo lo veremos más adelante. Eso, que vamos a ello, siguiendo a nuestro viejo conocido libro "Flores del Carmelo":

San Anastasio, soldado, carmelita y mártir. 22 de enero.
Su “vita” la escribió un tal Sofronio, monje contemporáneo suyo, pero es muy legendaria, escrita a la luz del culto recibido, y de poco crédito. Nació en Persia, y al nacer le pusieron el nombre de Magundar, nombre que le daremos hasta que él mismo se lo cambie. Su padre era un hechicero que tenía una escuela de magia en la cual fue instruido el mismo Magundar, siendo uno de los mejores alumnos de su padre. Al hacerse un joven, pasó como soldado a la corte del rey Corroes. Allí tuvo conocimiento Magundar que este rey había capturado algo que unos creyentes llamados cristianos adoraban y tenían en gran aprecio: la Santa Cruz. Le movió la curiosidad y sabiendo que había algunos cristianos cautivos también, les pidió le hablaran de esa cruz y su significado. Estos le hablaron de Cristo, la redención y otros misterios de la fe. Llegó al corazón de Magundar este conocimiento de Cristo, dejándole intranquilo.

Conversión y vida monástica.
El rey Cosroes estaba decidido a exterminar para siempre a la Iglesia y envió su ejército a Calcedonia, y allí se fue nuestro santo y un hermano suyo, del que no sabemos nombre. Pusieron cerco a la ciudad, pero el emperador Heraclio les sorprendió, les combatió y finalmente les dejó volver a Persia a los sobrevivientes. Aprovechó Magundar la confusión para escapar junto a su hermano y ambos se dirigieron a Tierra Santa. Iba el soldado Magundar deseoso de conocer a fondo la fe cristiana y convertirse a ella. Llegado a Heriápolis entró de aprendiz de un platero persa cristiano, que por miedo al gobernador de la ciudad no le permitió bautizarse aún. Allí, curioso por las imágenes sagradas de los templos, conoció Magundar el testimonio de los mártires, y se animó más a ser cristiano. Algún tiempo después se dirigió a Jerusalén, donde continuó siendo platero junto a un cristiano que le presentó al presbítero Elías, que atendía la Basílica de la Resurrección; este, luego de catequizarle, le bautizó junto a otros persas. Era el año 620 y tenía 19 años. En el bautismo le pusieron el nombre Anastasio, ya que fue resucitado a la vida de la gracia. 

Queriendo Anastasio seguir a Cristo hasta lo último, Elías le llevó a un monasterio cerca de Jerusalén, llamado San Anastasio, que había sido su fundador. El abad Justino le recibió y le dio el hábito, eliano, por supuesto. ¿Hay que decir que Anastasio en poco tiempo aventajó a los monjes en la oración, la caridad, la penitencia? No, ya lo suponéis. Fue hortelano y cocinero, muy piadoso y servicial con los enfermos. Fue tentado con lograr cansarse menos y curar a algunos con las artes de magia que conocía, pero venció por su fe y su obediencia. Continuó leyendo las vidas de los mártires, y deseaba ser uno de ellos. Un día tuvo la visión de que Dios le daba a beber en un cáliz lleno de vino, y entendió que se le había concedido su deseo: sería mártir. Lo contó al abad, y este le permitió ir en busca del Señor que le llamaba a tierra de tormentos.

Pasión y martirio.
Partió Anastasio, llegó a Cesarea, Palestina, donde visitó el Monte Carmelo y a sus hermanos carmelitas. En la ciudad predicó a unos magos sobre sus errores, se metió en la casa del gobernador Marcabanas, que estaba ausente, a predicar la fe cristiana, por lo que le pegaron y metieron en la cárcel tres días. Al cabo de estos volvió el gobernador y mando llamarle. Empezó el interrogatorio y la reconvención de que abandonase la fe cristiana y la profesión monástica, prometiéndole honores y riquezas. La réplica fue la burla del santo y la contrarréplica fue que le hicieron esclavo junto a otros cristianos. Encadenado por los pies y el cuello, le pusieron a trabajar acarreando piedras. Al cabo de unos meses fue llevado de nuevo al tribunal, pero le hallaron más firme aún, por lo que el juez determinó fuera azotado. Pidió le quitasen el hábito, para que no se lo rompiesen y poder seguir usándolo. Fue azotado hasta ser una llaga todo su cuerpo, y luego arrojado en la cárcel. Allí los ángeles le asistían mientras cantaba los salmos e himnos del monasterio, milagro que hizo convertirse a un prisionero judío.

Sucedió entonces que Cosroes había tenido noticia de Anastasio, su antiguo soldado y reclamó que le fuese enviado, por ser ciudadano persa. El gobernador Marcabanas, molesto por no haber podido convencer a Anastasio, le mandó dos emisarios diciéndole que si al menos no quería adorar a sus dioses, por lo menos renegara de la fe cristiana, pudiendo hacerlo en secreto, ante dos testigos, con lo cual le soltaría y le dejaría partir a vivir su vida monástica. Negado Anastasio a ello, el gobernador lo remitió a Cosroes, en Persia. Por donde pasaba, sabiendo los pobladores de su persona, salían a recibirle, agasajarle y pedirle oraciones y curaciones. Llegado a Persia, a la ciudad de Barsaloe, le llevaron ante el presidente del Consejo del rey. De nuevo promesas y amenazas, que solo acrecentaron la fe y constancia del santo. Le pusieron gruesos troncos entre las piernas, para luego atarle los pies y molerle los huesos. Así atado fue azotado con varas. Luego le ataron por una mano a un árbol, y del pie contrario le colgaron una enorme piedra durante dos horas, para desencajarle todo el cuerpo. Cansados el presidente y el rey de no poder vencer a Anastasio, ordenó Cosroes que le quitaran la vida. Dios se lo reveló la noche antes, y Anastasio lo dijo a sus hermanos de celda, para prepararse todos juntos al martirio. Al día siguiente lo sacaron junto a setenta presos, cristianos y paganos malhechores. Llegados a un río fueron ahogados y liberados los cuerpos para que se hundiesen. Fue Anastasio dejado para el final, para que viendo aquello se acobardase. Pero este estaba más animoso aún. Llegado su turno le ahogaron en el río y le cortaron luego la cabeza, que llevaron al rey Cosroes, para perdición suya. Fue martirizado el 22 de enero de 628.

Culto y reliquias.
El cuerpo de San Anastasio quedó abandonado y custodiado por los perros, que no solo no se lo comieron, sino que lo lamieron y limpiaron. A la noche, una estrella reluciente, indicó a unos monjes del cercano monasterio de San Sergio el sitio del cuerpo, estos lo rescataron y lo enterraron entre ellos. Entre los prisioneros que le acompañaban desde Palestina, y que había recogido el hábito cuando se le había quitado para flagelarlo. Este monje quería llevar tan preciada reliquia a su monasterio, pero moverse habría sido delicado. Ocurrió entonces que Siroe, el hijo de Cosroes se levantó contra su padre y lo asesinó, como había antes predicho Anastasio. Para más gloria de los cristianos, el 1 de febrero de ese mismo año entró en Emperador Heraclio en Persia, liberando a los prisioneros cristianos. El monje compañero de San Anastasio se dirigió a Heraclio, le narró le martirio del santo, y el Emperador quiso que fuera honrado como se merecía. Junto al monje se fueron al monasterio de San Sergio. Y ocurrió el primer milagro del santo, eslabón de una larga cadena: había en el monasterio un joven monje endemoniado para el cual no había exorcismo eficaz. El compañero de Anastasio lo tocó con el escapulario de este y quedó libre al instante. Sabido esto, los soldados le tomaron afecto al que había sido soldado como ellos y luego mártir. Acompañaron al monje y las reliquias del hábito del santo hasta Jerusalén, donde enseguida se hizo conocido el testimonio. Quiso el abad de Anastasio recuperar y venerar su cuerpo, por lo que envió al mismo monje con una embajada a recuperarlo. Con dolor lo entregaron los monjes de San Sergio, pues ya tenía fama de milagroso San Anastasio. Pero no salieron las reliquias de Persia sin antes dejar testimonio de la santidad de Anastasio: Apenas partió la comitiva del monasterio, un un funcionario real pidió un trozo de las reliquias para aplicarla a un amigo poseído. La metió en un vaso con agua, se la dio a beber y en el acto el demonio le dejó en paz. Otro trozo se le dio a un médico acosado por un diablo y con solo ponerla sobre su pecho, el demonio salió huyendo. Ya así, muchos casos de esto narra la leyenda: diablos que huyen, almas que se enmiendan y construyen oratorios y altares en honor a Anastasio según avanzaba la procesión de sus reliquias.

Finalmente, luego de un periplo persa, partieron las reliquias hacia Jerusalén. En Palmira sanaron a ciegos, tullidos y resucitaron a algún muerto. En Cesarea, sitio donde fue apresado, fue recibido Anastasio por todo el clero y los cristianos, y llevado a la catedral de Santa María la Nueva, edificada y habitada por los carmelitas, según la leyenda. Allí fue expuesto y se reanudaron los milagros: Una cristiana noble no consideró necesario venerar "unas reliquias extranjeras" y esa noche se le apareció el santo castigándola con dolores en todo el cuerpo durante cinco días, en que se le volvió a aparecer diciéndole que hallaría la salud yendo a venerar aquellas reliquias extrañas. Así que fue la señora, llevada por esclavos, hasta la iglesia y al ver la imagen de Anastasio (que al parecer acompañaba la traslación) reconoció en ella al santo que se le había aparecido y quedó sana. En Dióspolis ocurrió algo parecido con un diácono que "pasaba" de meterse en tumultos para venerar las reliquias: su hijo recién nacido dejó de tomar el pecho, y clamó al cielo: "para que yo crea que [Anastasio] es santo, resucíteme a mi hijo y entonces le tendré por verdadero mártir". Y así fue. Llegados a Jerusalén, las reliquias fueron al monasterio carmelita, donde le aguardaba el abad y sus hermanos. Los milagros crecieron a la par de la devoción: Photini, una devota del santo, se perdió en la noche, en pleno invierno y estando a punto de morir de hambre y frío, se le apareció el santo, la tomó de la mano y la sacó del bosque hasta la ciudad, dejándola a las puertas y desapareciendo. A un soldado cristiano que había sido envenenado por un teniente pagano, que odiaba a los cristianos, le sanó milagrosamente: Había quedado el soldado con la boca torcida y una mano tiesa, y queriendo pedir la intercesión de San Anastasio, le persuadían sus compañeros que eran más poderosos San Jorge (23 de abril), San Teodoro (7 y 9, Iglesia griega; 17 y 22 de febrero, Iglesia Oriental; 7 de marzo y 9 de noviembre) y San Mercurio (25 de noviembre), los tres santos soldados por excelencia. Esa noche soñó como se repetía la escena y veía aparecer a San Anastasio en traje de soldado dando varazos a aquellos que le habían tenido en poca estima, y a él mismo le recriminaba no haber defendido su poder junto a Dios. Y tocándole le sanó, encomendándole cambiara el parecer de sus amigos soldados.

Desde Jerusalén, las reliquias pasaron a Constantinopla en 639, cuando la invasión de los moros a la ciudad. En 700 algunas reliquias pasaron a Venecia y Roma. En esta ciudad se depositaron en la iglesia de Santa María, que desde entonces tomó el título de Santos Vicente y Anastasio, por tener reliquias insignes de ambos santos, celebrados el mismo día. La reliquia de la cabeza de San Anastasio tuvo tanta repercusión en Oriente, que en 787, el segundo Concilio de Nicea decretó que su sola presencia era eficaz contra los demonios y todas las enfermedades, a la vez que sancionaba el culto a sus imágenes. Se nota que estarían muy extendidas en el culto de la Iglesia. Un milagro más “reciente” ocurrió el 22 de enero de 1624 en Córdoba, cuando el santo socorrió a un pobre que, desesperado, se colgó de un árbol. Anastasio se le apareció, lo sostuvo y lo descolgó, a la par que le consolaba de sus pesares. Le descubrió que aquello había sido una treta del demonio y le recomendó fuera al convento de carmelitas de la ciudad, donde ese día se veneraba a San Anastasio y le fuera devoto. Sintiéndose débil el hombre, el santo que no se había dado a descubrir, le acompañó al convento. Allí rezaron junto al coro, siendo vistos por un novicio. En eso, Anastasio desapareció y el buen hombre llamó a la portería para despedirse. Al corroborarle los frailes que ningún religioso había entrado en clausura, el hombre no cejó y le permitieron entrar a buscar entre los frailes. Lo hizo y no halló parecido alguno en ninguno de los frailes. Entonces vio en el claustro un cuadro de San Anastasio y dijo “ese es el que me acompañó. Ese es su rostro, ese es su hábito”, y desde entonces le tuvo, y le tuvieron en el convento, más devoción al santo.


Fuente:
 -“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678. 


A 22 de enero además se celebra a San Vicente Pallotti, presbítero.



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