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martes, 30 de abril de 2013

El Santo Niño Doctor de los enfermos

Sor Carmen
con el Divino Niño.
En el estado de Puebla, muy cercano a la capital de México, se encuentra una población de nombre Tepeaca, lugar famoso por haber sido aquí donde Hernán Cortés escribiera su segunda carta de relación al rey de España. Este lugar sigue dando frutos de devoción y amor a Cristo y especialmente en su infancia, como es el caso de la imagen del Santo Niño Doctor de los Enfermos. Se cuenta que una de las religiosas josefinas de la ciudad de México poseía una bella talla del niño Jesús la cual decidió rifar entre las hermanas de la Congregación, saliendo premiada la hermana Carmen Barrios. La imagen fue puesta a veneración primeramente en el hospital "Concepción Béistegui" en el cual ayudaban las religiosas josefinas. En este sitio es donde se la da primeramente el título de “Niño Doctor”. 

La hermana Carmen fue enviada a servir en el hospital recientemente inaugurado de la población de Tepeaca, pues el presidente municipal en persona había solicitado la ayuda a la congregación para que atendieran el recinto. Corría el año 1942 cuando las hermanas llegan a esta localidad, llevando consigo la preciada y venerada imagen que, como había sucedido en su residencia anterior, comenzó a obrar prodigios a quien afligido recurría a su auxilio, por lo que muchos le comenzaron a llamar también el “Santo Niño del Hospital”. 

Tiempo después las religiosas fueron trasladadas al poblado de Tehuacán, Puebla y se llevaron consigo la imagen, pero esta fue reclamada de regreso por los pobladores de Tepeaca, quienes se habían encariñado con ella. En 1961 debido a la gran devoción que el pueblo le prodigaba a la imagen se estableció la festividad del Santo Niño Doctor de los enfermos el 30 de abril, fecha en la que en México se festeja el "Día del Niño”. Debido a la avanzada edad de la hermana Carmen Barrios, esta se mudó a la casa de la señorita Trinidad Torres, donde siguió siendo venerada la imagen por sus devotos en el oratorio particular de dicha casa hasta el 5 de julio de 1963, fecha del fallecimiento de la religiosa josefina. Al poco tiempo, para cumplir con la última voluntad de la hermana Carmen, la imagen del Santo Niño fue llevada a un altar lateral en la parroquia de San Francisco de Asís. En este sitio se encuentran, hasta el día de hoy, la imagen y los restos de la que en vida fuera su dueña.


Niño Doctor. Estampa
tal vez de los años 50
La preciada imagen mide aproximadamente 75 cm de altura, mejillas sonrosadas y viste una blanca bata de doctor que lleva bordada las palabras "Dr. Jesús H.H. J.J". en el bolsillo izquierdo, estas siglas significan el nombre de Jesús (algo similar al JHS o IHS) de la forma en que se acostumbra que los médicos lleven su nombre en la bata y con la duplicidad de las letras por estética, otras bibliografías nos dicen que estas letras son las siglas de la congregación de las Hermanas Josefinas a las que perteneció la hermana Carmen Barrios.

Sus atributos son el maletín de doctor y su estetóscopo. En otras ocasiones es vestido completamente de azul, como cirujano, que bellamente nos recuerda que Cristo es el médico de cuerpos y almas; el único remedio de nuestros males y la medicina del espíritu. Los milagros de este divino infante se cuentan por miles. Según se dice las mejillas de la imagen palidecen cuando está ayudando a algún enfermo grave y se sonrojan cuando el enfermo ha sanado. También se cuenta, como suele suceder en muchas de las imágenes de gran devoción, que se le gastan sus zapatos porque en las noches sale a curar a sus enfermos. Por esto constantemente se le compra un nuevo par de zapatos, que de todos modos no le hace falta pues muchos le son obsequiados a modo de exvotos  por los milagros recibidos. 


Por: André Efrén Ordóñez.


Niño Doctor en la actualidad
Y yo, como muchas veces que me gusta apostillar algo cuando el artículo no es mío, primero le doy las gracias a André por su artículo, y luego a comentar algo sobre la imagen. La verdad es que me llama muchísimo la atención (por desconocimiento de la cultura mexicana, claro está), como a una imagen de reciente devoción (40 o 50 años es nada en devociones) le surgen leyendas típicas de siglos pretéritos. Es normal que leyendas como esas de los paseos nocturnos se creyeran en el pasado, muy pasado, y se arrastren hasta hoy como tradiciones, pero me asombra que nazcan en pleno siglo XX, cuando ya es hora de dar a la imagen si justo valor: imagen inanimada que representa, remite a una realidad superior: Dios presente en sus santos.
El título "Salus Infirmorum" existe desde hace mucho en la Iglesia, aunque referido a la Madre de Dios, y lo llevan varias advocaciones marianas, le corresponde plenamente y con más derecho a Cristo.

Y la imagen en sí, pues hay que decir que tiene su encanto, se nota que es una imagen "de belén" sentada y vestida, se ve ha sido retocada varias veces y, aunque los dedos se notan rehechos sin mucho arte, hay que decir que la policromía actual parece más antigua que en la primera fotografía que mostramos, tal vez una restauración le devolvió a su estado original. Probablemente sea una imagen de finales del XIX o principios del XX y de buena factura, cosa que no tienen ni por asomo los cientos de imágenes que pretenden prepresentar esta devoción. 
Y, por último, es interesante ver como la Hermana Carmen, a pesar de llamarle Doctor, no le vistió tal cual un doctor de su momento, sino como Rey, como suele hacerse habitualmente. La identificación moderna con el típico médico visitador, con el maletín cuasi mágico del que sacaban todas las pócimas necesarias, aquellos médicos de antaño, es un ejempo más de como muchas devociones se van adecuando a nosotros, en lugar de nosotros a ellas.
Ramon Rabre.



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lunes, 29 de abril de 2013

Las doctoras de la Iglesia: Parte I

Se estrena como colaborador de mi blog (y ya son cuatro), el amigo José Alejandro Valadez Fernández, con un tema que, en principio sería un solo artículo: Santa Hildegarda de Bingen. Afortunadamente, lo ha desarrollado muy bien, con una amplia introducción sobre las Doctoras de la Iglesia, que presentaré en un primer artículo, por lo sustancioso de su contenido, para en otro momento, dar paso al segundo, propiamente sobre Hildegarda. Y os dejo ya con él:



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Santa
Hildegarda
Recientemente fue nombrada Doctora de la Iglesia, en Octubre de 2012, Santa Hildegarda de Bingen (17 de septiembre) una de las personalidades femeninas y religiosas más fascinantes de la Baja Edad Media [1]: este análisis nos presenta a grandes rasgos la vida, extensa obra y espiritualidad de esa abadesa nacida en el año 1098 en Bermersheim, en la región de Renania-Palatinado, al suroeste de Alemania [2]. Pero antes de comenzar, es preciso hacer mención de otras santas que comparten junto a ella la dignidad de llevar el birrete doctoral y ser reconocidas como parte de ese grupo. En otro artículo haremos algunas anotaciones con respecto al contexto histórico y social en el que nació y se desenvolvió, esto es, en la Europa cristiana del siglo XII; también haremos un análisis y explicación de las facetas que caracterizaron la personalidad de Santa Hildegarda, a saber: su don profético, su vocación de escritora (a pesar de que rara vez escribió, más bien dictó sus visiones), su papel como fundadora y abadesa de monasterios, y su propuesta espiritual para lograr un mayor acercamiento con Dios [3].

Las Doctoras de la Iglesia:
En el universo de los santos de la Iglesia católica existen casos de algunos de ellos que destacaron de manera especial porque fueron eminentes defensores de la fe cristiana, a través de la producción de obras o tratados que explicaban o profundizaban algún aspecto de la religión [4]. Por lo general en estos tratados se defendía, de manera notable, los dogmas de la fe, por ejemplo, sobre el misterio y la naturaleza de Dios y sus criaturas, o sobre el origen del mundo o la jerarquía angélica. En otros se proponía una espiritualidad y modelo de vida totalmente innovador, resultado de un profundo conocimiento teológico.


Sto. Tomás y los
Doctores de la Iglesia
Debido a lo trascendental que resultaron esos escritos, la Iglesia reconoció a esos santos como doctores, es decir, les otorgó el grado máximo en conocimiento que se puede dar, y se les reconoció entonces como maestros para la cristiandad. Para ser considerados doctores debían cumplir tres cualidades: haber llevado una vida santa, haber profesado una doctrina ortodoxa y como ya señalamos, haber escrito una obra relevante. Las instituciones encargadas de estudiar los casos son la Congregación para la doctrina de la fe [5] y la de la Causa de los santos [6], las cuales examinan a detalle la vida y obra del candidato y luego lo presentan ante el Papa, quien es el que dictamina el veredicto.

Entre los santos doctores están Santo Tomás de Aquino (28 de enero y 7 de marzo) llamado “el Doctor Angélico”, San Buenaventura (15 de julio) conocido como “el Doctor Seráfico”, San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 15 de junio, en la Iglesia oriental), San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), San Anselmo de Canterbury (21 de abril; 4 de diciembre, consagración episcopal; y 12 de septiembre, invención de las reliquias) y San Bernardo (20 de agosto), por mencionar algunos. Sin embargo, en el terreno de las santas doctoras no es tan fructífero, pues solo se cuenta como tales a Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación), Santa Catalina de Siena (1, la impresión de las llagas, y 29 de abril) Santa Teresa del Niño Jesús (1 de octubre) y, en últimos tiempos, a Santa Hildegarda (17 de noviembre). Pero, ¿cuáles fueron esos requisitos que debieron cumplir estas mujeres para ser consideradas como tal?, veamos algunos de ellos. 

En primer lugar, todas estas mujeres llevaron una vida de santidad, y además, hicieron gala de su virginidad. El hecho de consagrarse en cuerpo y alma a su Creador fue indispensable para entrar en ese estrecho círculo (recordemos que hay santas que fueron casadas o viudas, pero ninguna de estas es doctora), caso contrario de los doctores varones, ya que algunos de ellos, antes de reformarse y llevar una vida virtuosa, tuvieron tropiezos en su vida mundana. Las doctoras, en cambio, fueron doncellas que desde su temprana niñez se predestinaron a llevar una vida de pureza y santidad. Según la tradición católica, esta virtud fue la que hizo posible que algunas de ellas recibieran favores o gracias, por ejemplo Santa Catalina, que en reconocimiento de su vida consagrada y virginal, fue tomada por Cristo como esposa, el cual le entregó un anillo como símbolo de su unión [7].

Delicioso anacronismo
en el abrazo de Teresa, Catalina
y Clara. A esta última también
se le ha propuesto para Doctora.
Un rasgo característico de estas mujeres (y de otras santas) es que pertenecieron a la nobleza, o a familias de clase media con cierta influencia local. Sabemos que en aquella época solo las hijas de familias acomodadas podían aspirar a profesar como religiosas (pues la dote y el linaje eran algunos de los requisitos que les pedían). Además podemos notar que casi todas estas mujeres durante su infancia tuvieron contacto con la literatura piadosa que formaba parte del acervo de la biblioteca familiar, reflejo de su posición económica. Otra cualidad (que no es requisito para ser doctora pero que se presenta en estas vírgenes, en mayor o menor medida) fue que experimentaron visiones o arrobamientos místicos [8]. Aquí es preciso hacer un paréntesis entre lo que diferencia una visión de un éxtasis. 

En la experiencia visionaria, el sentido principal por el que se percibe lo divino es la vista, a veces se refiere a que se ve “con los ojos interiores o del alma”, es decir, como una representación mental, en la que si bien intervienen los ojos físicos lo que realmente permite percibir la escena es que el alma se haya en un estado de gracia y purificación tal que puede mirar y comprender lo que sucede en otros planos o dimensiones. El visionario contempla con necesidad de una imagen, y se cree que el entendimiento de esa visión se le da por infusión divina. 

El extático o místico desea la unión espiritual e intelectual con Dios, y actúa sin necesidad de una imagen: Es el anonadamiento, la absorción en y por Dios, del espíritu [9]. Otra característica del extático es que se le permite intervenir en el acontecimiento: por ejemplo, Cristo le permitió a Santa Catalina ver y besar la herida de su costado derecho. En los desposorios de Santa Teresa, también con Cristo, a ella se le colocó un velo y un collar como símbolo de novia mística, y en el que intervinieron como padrinos la Virgen María y San José. Es decir, el místico traza una relación directa con Dios, en un diálogo y actuar mutuo, y no solo lo contempla. En las vidas de las doctoras, hay casos que presentaron estas dos facetas, y otras solo de una.

La santa extática por excelencia es Santa Teresa de Jesús, reformadora de los carmelitas descalzos. En uno de sus arrobamientos más asombrosos (conocido como la Transverberación) Santa Teresa experimenta un intenso dolor que al mismo tiempo era gozo divino pues un Serafín le atravesó el pecho con un dardo. La Santa relata:
Trasverberación de Santa Teresa.
Josefa de Óbidos. Siglo XVII.
"Quiso el Señor que viese aquí algunas veces esta visión: veía un ángel cabe mí hacia el lado izquierdo, en forma corporal, lo que no suelo ver sino por maravilla; aunque muchas veces se me representan ángeles, es sin verlos, sino como la visión pasada que dije primero. En esta visión quiso el Señor le viese así: no eragrande, sino pequeño, hermoso mucho, el rostro tan encendido queparecía de los ángeles muy subidos que parecen todos se abrasan. Deben ser los que llaman querubines, que los nombres no me los dicen; mas bien veo que en el cielo hay tanta diferencia de unos ángeles a otros y de otros a otros, que no lo sabría decir. Veíale en las manos un dardo de oro largo, y al fin del hierro me parecía tener un poco de fuego. Este me parecía meter por el corazón algunas veces y que me llegaba a las entrañas. Al sacarle, me parecía las llevaba consigo, y me dejaba toda abrasada en amor grande de Dios. Era tan grande el dolor, que me hacía dar aquellos quejidos, y tan excesiva la suavidad que me pone este grandísimo dolor, que no hay desear que se quite, ni se contenta el alma con menos que Dios. No es dolor corporal sino espiritual, aunque no deja departicipar el cuerpo algo, y aun harto. Es un requiebro tan suave que pasa entre el alma y Dios, que suplico yo a su bondad lo dé a gustar a quien pensare que miento" [10].


La segunda cualidad para ser doctora es una vida ortodoxa. El llevar una existencia de acuerdo al modelo y conducta cristiana era algo que se lograba día a día, en la convivencia diaria y la firme convicción de no apartarse del camino ni un instante. Según las hagiografías de estas vírgenes en algunas se manifestaron éxtasis, otras obraron milagros en vida o post-mortem, y otras más dejaron en su lecho un distintivo aroma que fue tomado como signo de su santidad. Son múltiples los pasajes de sus vidas que nos muestran esa postura. Solo mencionaremos algunos:

Santa Teresa de Lisieux ingresó al Carmelo, casi se puede decir, para seguir donde vivían dos de sus hermanas mayores, y donde más tarde profesaron, en el mismo convento, una hermana y una prima. En sus relatos, Teresita cuenta que al principio ella era una chiquilla imberbe y sensible que no comprendía el verdadero significado de la vida religiosa. Pero un suceso marcó su conversión: sucedió que un 24 de diciembre de 1886, el festejo del nacimiento del Niño Jesús, le hizo madurar y reconocer que ahí era su lugar:
En esta noche en la que él se hizo débil y doliente por mi amor, me hizo a mi fuerte y valerosa; me revistió de sus armas, y desde aquella noche bendita ya no conocí la derrota en ningún combate[11].
Un ejemplo de la santidad en la carne lo muestra Santa Teresa de Jesús. En su muerte ocurrida en Alba de Tormes en 1582 dejó un dulce aroma que se expandió por todo el convento, una luz hermosa invadió la celda y alguien vio volar una paloma al lado de su cama [12]. Nadie dudó de su santidad. Su cuerpo fue exhumado varias veces y en cada ocasión le desprendieron partes de su cuerpo que los creyentes tomaron como reliquias: hoy en día se venera su corazón (que se cree incorrupto) en un ornamentado relicario en el convento de Alba de Tormes. 

Impresión de las llagas
de Santa Catalina de Siena
El tercer gran requisito (el más importante) es el haber escrito obras en donde explicaban o profundizaban una verdad de fe. La máxima obra de Santa Catalina de Siena son sus "Diálogos de la Divina Providencia", de los cuales se dice que fueron por inspiración del Espíritu Santo, aunque también dejó voluminosas cartas dirigidas a varias autoridades eclesiásticas, entre ellas a los papas Gregorio XI y Urbano VI. 

Santa Catalina también tuvo experiencias de este tipo, pues mientras oraba ante un crucifijo, “Vio descender cinco rayos sangrantes de las llagas de su Salvador”. Cuando estos cinco rayos la alcanzaron le produjeron un intenso éxtasis que provocó “que se desmayara en los brazos de sus compañeras como si hubiese sido herida[13]. Esto ocurrió en la ciudad de Pisa en 1375 mientras oraba ante un Crucificado. La diferencia de sus estigmas con los de San Francisco fue que los de ella no se percibieron, es decir, fueron invisibles. Esta aseveración generó una acalorada discusión entre franciscanos y dominicos. Los primeros argumentaron que esta fue una gracia especial concedida a su santo patrono. Los dominicos, por su parte, defendieron que Santa Catalina como Sponsa Christi también era merecedora de esas señales. El litigio terminó con la prohibición del papa Sixto IV de representar los estigmas en las imágenes de la santa, aunque posteriormente el papa Inocencio VIII las autorizó de nuevo y “se marcaron entonces como rayos luminosos y a veces como azucenas[14].

En su faceta como diplomática, Santa Catalina fue consejera de Papas y obispos, y en no pocas ocasiones mantuvo discusiones sobre religión con encumbrados estudiosos, los cuales le reconocieron su sapiencia. También obró el prodigio de trasladar al Papa Gregorio XI de Aviñón hasta Roma [15]. Murió en Roma en 1380, fue canonizada en 1461 por Pío II, y reconocida doctora de la Iglesia el 4 de octubre de 1970 por Pablo VI. Es considerada co-patrona de Europa, y especialmente de Italia (y en esto también comparte el crédito con San Francisco de Asís). 

Santa Teresita, sus hermanas
y la M. María de Gonzaga
Santa Teresa del Niño Jesús o Lisieux, nombrada la “Florecilla” fue una carmelita francesa que también redactó una autobiografía: "Historia de un alma", aunque también realizó cartas, poemas y oraciones. Tuvo un ferviente deseo de ser una monja misionera, cosa que no pudo lograr debido a su delicada salud [16]. Sin embargo, fue reconocida como Patrona de las misiones. Profesó que el camino seguro para llegar a Dios era la sencillez de alma: “Hacer por amor a Dios nuestras labores de todos los días.” El sentido de su propuesta era reconocer la pequeñez del hombre ante Dios, de su poder infinito y de sentir plena confianza en Él, es decir, reconocer su misericordia. Se le construyó una basílica en Lisieux y en 1945 se le nombró co-patrona de Francia, con Santa Juana de Arco (30 de mayo) [17]. El 19 de octubre de 1997 fue nombrada doctora de la Iglesia por el Papa Juan Pablo II, quién le concedió el título de "Doctor Amoris".

La obra de Santa Teresa de Ávila comprende varios tratados, cartas y poemas, entre los que destacan su autobiografía conocida como "El libro de la Vida", "Camino de perfección", "Las moradas (o Castillo Interior)". En estos tratados Santa Teresa propusó un modelo para acercarse a Dios: a través de diversos estadios o habitaciones que el alma tenía que pasar, para finalmente, en la última morada, en el interior del castillo, lograr la unión mística con su Creador. Es considerada patrona de España (junto a la Inmaculada Concepción y Santiago Apóstol), patrona de los escritores españoles y es invocada como auxiliadora de las almas del purgatorio. Tuvo una intensa vida activa y contemplativa pues equilibró sus actividades como priora y fundadora de conventos, también logró madurar y entender sus experiencias místicas para después plasmarlas en sus escritos dejando una guía espiritual para la posteridad. Fue nombrada doctora de la Iglesia el 27 de septiembre de 1970 por Pablo VI [18].



José Alejandro Valadez Fernández.


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Y, como hemos dicho, a la cuarta Doctora, Hildegarda, le dedicará el siguiente artículo.



[1] La Baja Edad Media es el período que comprende desde los siglos XI al XV. 
[2] En lo que en la actualidad se conoce como el land Renania Septentrional-Westfalia. Otras versiones nos dicen que nació en Böckelheim, o en el condado de Spanheim pero todas coinciden en el mismo año de nacimiento. 
[3] Su experiencia mística la podemos percibir a través de sus visiones y de la interpretación que ella misma les dio, pues fue conocedora en teología y sus simbolismos. 
[4] Muchos de ellos se convirtieron en documentos cumbre de la teología cristiana. 
[5] El antecedente de esta congregación era la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, o simplemente Santo Oficio. La principal función de la Congregación para la doctrina de la fe es, como su nombre lo dice, promover la doctrina de la fe y la moral en el catolicismo. También impulsa el estudio de la doctrina cristiana, su comprensión y que genere argumentos que la defiendan. Así mismo estudia los textos y ver si son ortodoxos y siguen el modelo planteado. 
[6] Le compete todos los asuntos que tienen que ver con la Beatificación de los Siervos de Dios, su canonización, y la Conservación de Reliquias. Ambas congregaciones forman una parte de la Curia romana. 
[7] "Diálogos de Santa Catalina de Sena", trad. Fray Lucas Loarte, Profesor de la Sagrada Teología del Orden de S. Domingo, 1668, Madrid, en Google Books: books.google.com.mx/books?id=K20GCPMFC2wC 
[8] El éxtasis o arrobamiento, según la Real Academia, es un estado del alma, caracterizado interiormente por cierto unión mística con Dios mediante la contemplación y el amor, y exteriormente por la suspensión mayor o menor del ejercicio de los sentidos. Diccionario de la real academia. La experiencia extática no fue exclusiva de las mujeres, también hay casos de santos varones que fueron grandes místicos como San Juan de la Cruz (14 de diciembre), San Francisco de Asís (4 de octubre y 17 de septiembre, la impresión de las llagas) y San Pedro de Alcántara. 
[9] San Ignacio (31 de julio) ideó un modelo de ascesis o actividad espiritual que incluía a cualquiera que deseara acercarse a Dios y no solo para los místicos que desde pequeños hubiesen presentado el don. “El hombre no tiene más que dirigirse hacia Dios por los debidos caminos para alcanzarlo; a él puede llegar solamente con su fervor y el conveniente uso de sus facultades naturales”. Francisco de la Maza, Catarina de San Juan: Princesa de la India y Visionaria de Puebla, CONACULTA, 1990, p. 49. 
[10] Santa Teresa de Jesús, El libro de la Vida, 29, 13. 

[11] Teresa de Lisieux, Historia de un alma. 
[12] Cathleen Medwick, "Teresa de Jesús, una mujer extraordinaria", Marcelo Coiván, trad., España, editorial Maeva, col. Embolsillo, 2002. 

[13] Luis Réau, Iconografía del arte cristiano: Iconografía de los santos, tomo1, vol. 3.Daniel Alcoba, trad., Joan Sureda I Pons dir., España, Ediciones del Serbal, 1997. El pasaje de las llagas tiene su origen en la leyenda de San Francisco de Asís, santo que presentó los estigmas del Señor por primera vez.
[14] Luis Monreal y Tejada, "Iconografía del cristianismo", Barcelona, El acantilado, 2000. Las llagas de Santa Catalina no debían aparecer sangrantes y solo se permitió que fueran representadas por una pequeña fisura, las cuales se pueden apreciar sobre todo en las manos. Otros atributos que acompañan a la santa son las azucenas, símbolo por excelencia de la virginidad, un crucifijo, un rosario, un corazón flameante, y en la cabeza, una corona de espinas. Esta representación con azucenas se usó también para las dominicas Santa Margarita de Hungría (18 de enero) y la Beata Elena de Hungría (12 de junio), aunque esta sólo en la mano derecha.

[15] Louis Reau, "Iconografía del arte cristiano: Iconografía de los santos", vol. 3, tomo 2, Daniel Alcoba, trad., Joan Sureda I Pons dir., España, Ediciones del Serbal, 1997, p. 285. 
[16] En estricto orden de nombramiento, primero fue nombrada doctora Santa Teresa de Jesús, luego Santa Catalina, y después Santa Teresa de Liseux. 
[17] Murió de tuberculosis a los 24 años de edad.
[18] Santa Teresa de Lisieux en Wikipedia la enciclopedia libre, es.wikipedia.org/wiki/Santa_Teresa_de_Jesús

sábado, 27 de abril de 2013

Santa María de Montserrat

Santa María de Montserrat.
Pregunta: Ramonito, me se la historia de la Virgen de Montserrat, pero no se por que es el dia 27 de abril, siendo asi que casi todas las advocaciones marianas son el 8 de septiembre o en mayo. Dime tu. Gracias.

Respuesta: No debería responderte, por ese "ramonito" que detesto, pero bueno... Aunque te sepas la historia, algo contaré, pues tal vez otros no la sepan. Y ya de paso respondo sobre la fecha:

Nuestra Señora, Santa María de Montserrat. 27 de abril.

Los orígenes y un poco de historia:
El vestigio más importante de culto en Montserrat es una ermita y monasterio dedicada a la Virgen María en 880, en la zona que ocupa el actual santuario. Un poco más abajo se encuentra lo que queda (la iglesia) del primitivo monasterio de Santa Cecilia, una joya románica que merece ver cuando se visita en Montserrat. En 1011, un monje de Ripoll fue nombrado prior de este monasterio, por lo que quedó bajo el mandato del abad de Ripoll. Al no aceptar el monasterio de Santa Cecilia esta sumisión, el prior se trasladó a la ermita del monte, donde fundó monasterio, que estaría bajo Ripoll hasta 1082, cuando ya era monasterio sólido, como para tener abad propio. En el siglo XV sería nombrada abadía, con monasterios dependientes, por el antipapa Benedicto XIII, y confirmada por Martín V. En 1539, Santa Cecilia sería asumido por Montserrate y desaparecería como monasterio [1]. Luego lo ocuparían las benedictinas, hasta 1954.

En el siglo XV ya está fundada (la primera mención es en 1456) la famosa escolanía de niños y adolescentes que aún hoy anima las celebraciones litúrgicas con sus voces. Solo por oírlos cantando vale la pena subir a Montserrat, os lo digo. En este vídeo podéis oírlos cantando el "Virolai", himno tradicional de esta advocación mariana: 



En 1493 la abadía pasó a pertenecer a la congregación benedictina de Valladolid. El monje Bernat Boil acompañaría ese mismo año a Cristóbal Colón a América, hecho que ha permitido decir a muchos que ya desde fecha tan temprana la devoción a Montserrat ya entraría en América, pero tendrían que pasar algún tiempo más para verla establecida, gracias a la emigración y colonias catalanas en América. En el XIX el monasterio padeció la barbarie napoleónica, y la exclaustración española. Saqueos e incendios le hicieron perder parte de sus tesoros. De nuevo padecieron los monjes en la Guerra Civil: 23 monjes fueron martirizados, y el monasterio incautado. En 1947, la Virgen regresaría a su trono y el altar mayor y la fachada serían inaugurados, en 1958 y 1968, respectivamente. Actualmente los monjes viven en paz, ejerciendo su vida contemplativa y siendo referencia de cultura, identidad catalana, y, sobre todo, de vida entregada a Dios en la alabanza y el trabajo.

La devoción a María de Montserrat:
Aunque, como dijimos, en el 800 hubiese una ermita dedicada a Santa María en el lugar, no hay que pensar que fuera la imagen venerada actualmente. Esta es posterior, aunque la leyenda, que no falta, la haya hecho anterior: Según esta, la imagen había sido realizada por San Lucas Evangelista (13 de febrero, Iglesia de Antioquia; 22 de Abril, Iglesia Oriental; 9 de mayo, traslación de las reliquias a Constantinopla; y 20 de junio, traslación de las reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla), traída a España por San Pedro (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre) en el año 50 y confiada por este a San Etéreo (4 de marzo). En fin, una leyenda que no tiene por donde agarrarse, pues la imagen es muy posterior, por lo menos del siglo XII.
Pues, y sigue la leyenda, el 22 de abril de 718, al tomar los moros la ciudad de Barcelona, el obispo Pedro mandó esconder la imagen en la montaña, donde estuvo oculta hasta el 25 de abril de 880. Para variar, la imagen fue hallada por unos pastores (los "encuentravírgenes" de toda la vida) en una cueva (actualmente capilla); avisado el obispo, mandó trasladarla a Barcelona, pero al pasar por la ermita de Santa María, se hizo tan pesada que fue imposible continuar, salvo cuando se decidió dejarla en la ermita [2]. Para custodiarla, funda el Conde de Barcelona un monasterio de benedictinas procedentes de San Pedro de las Puellas, Barcelona, y allí estuvieron hasta 976, en que el Conde Borrell mandó trasladarlas por miedo a los moros.

Imagen de Montserrat.
Ermita de los catalanes,
Habana, Cuba.
La devoción se extendió muy pronto. En 1200 la reina Leonor, esposa de Pedro II de Aragón, funda la Cofradía de Nuestra Señora de Montserrat, a la que pertenecerían grandes nobles y prelados. Allí veló sus armas San Ignacio de Loyola (31 de julio), luego de su conversión, allí oró San Juan Bosco (31 de enero) en su visita a Barcelona, para fundar en el Tibidabo. Allí subió Wagner, para interpretar "Parsifal" y "Lohengrin".

Los religiosos escolapios, aunque fundados en Roma, con un fundador catalán y con gran presencia en Cataluña, ayudaron a difundir la advocación, incluso más que su propia advocación: Nuestra Señora de las Escuelas Pías (8 de mayo). A América llegó y ya en el siglo XVI se pueden hallar templos y retablos dedicados a su memoria. En la Habana, Cuba tiene dedicada una hermosa iglesia, llamada "ermita de los catalanes", cuyo entorno elevado recuerda a Montserrat, y cuyo retablo es copia del español. Además de otra iglesia en la ciudad, donde se reune la colonia catalana el 27 de abril para celebrar la festividad. Y una ermita derruida existe en la vecina ciudad de Matanzas.

Una de las más antiguas en América la hallamos en Chile, desde 1545, siendo la primera construcción religiosa del país, aunque la imagen actual es de 1574. Tiene la particularidad de ser considerada la patrona de los ladrones y traficantes, que a su patrocinio se acogen antes de cometer un delito, agradeciéndole después, de forma anónima con regalos en dinero o joyas.

"Nigra sum, sed fermosa".
Esta frase del Cantar de los Cantares, referida a las llamadas "vírgenes negras", en Montserrat se aplica bien, no por negra, que no lo es, sino por lo hermosa. Como apunté antes, la talla tiene toda la probabilidad de ser del siglo XII. Románica, aunque su leve sonrisa apunta al gótico. Policromada en oro y con sencillos dibujos geométricos, aparece la Virgen como Trono del Rey, presentando al Niño Jesús. Talla sencilla, simétrica, ambas figuran miran al frente, aunque no son heriáticas, sino que dejan ver una expresión de serenidad, aunque no muy marcada. El Niño bendice y sostiene una piña (fruto del pino, considerada símbolo de la vida, como la granada), mientras Ella sostiene el orbe.

Como decía, está catalogada entre las "vírgenes negras", que tanta bobería dan que escribir a gente que todo lo hacen misterioso o de origen templario. Negras también son Loreto en Italia, Candelaria en Tenerife, Altötting en Baviera, o Santa María de Chartes, Francia. Si buen algunas de estas han sido hechas con madera oscura y nunca policromadas, otras lo han sido con betún, para imitar el negror, de Montserrat no puede decirse lo mismo. 
Estampa popular que muestra
a la imagen vestida con telas.
Restauraciones modernas han demostrado que no es negra en origen, sino blanca. El humo, la mugre y los avatares la fueron ennegreciendo y en ocasiones se le repintó negra, pensando que era así en origen, por error. Y no es la única: La Caridad del Cobre es de color ocre, no "mulata", eso lo ha hecho la roña y el humo de las velas y lámparas de aceite. 

La festividad de Montserrat:
Y vamos a la pregunta de una vez, ¿no? En 1880 se celebró el milenario del hallazgo de la imagen. El 25 de abril de 1881, se procedió a la Coronación Canónica, siendo la primera imagen española en recibir ese privilegio [3]. Y con esa ocasión, León XIII la proclamó Patrona de Cataluña. Hasta ese año la festividad había sido el 8 de septiembre, como otras advocaciones marianas. Ese año las fiestas culminaron el 11 de septiembre [4].

En fin. Que la festividad era el 8 de septiembre, pero a partir de la coronación, se comenzó a celebrar el hallazgo y recuerdo de dicha coronación el 25 de abril, Pero, ¿que pasó?, que el 25 de abril eran las Letanías Mayores,  festividad obligatoria, así que se comenzó a celebrar dicho hallazgo el domingo posterior al 25, último domingo de abril. Siendo tiempo pascua, seguía chirriando la conmemoración, así que en 1914, que el domingo posterior al 25 de abril fue III Domingo de Pascua, se determinó pasar la festividad de Montserrat al lunes 27 de abril. Día que quedó como definitivo. 

Ramón Rabre.


[1] "Historia de la imagen y santuario de Ntra. Sra. de Montserrat". Juan Martí y Cantó. Bercelona, 1863.
[2] "Reseña histórica de la Escolanía de la Virgen de Montserrat". Baltasar Saldoni. Madrid, 1851.
[3] "Nuestra Señora de Montserrat", Josep Lligadas. Centre de Pastoral Litúrgica de Barcelona.
[4] Este hecho algunos quieren verlo como una expresión litúrgica de la "Diada", pero si supieran que era costumbre solemnizar las fiestas, extendiéndolas o repitiéndolas el domingo siguiente, como fue el caso, callarían.


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viernes, 26 de abril de 2013

Santos del 26 de abril, y de Martín

Pregunta: lei la pagina y me conmovio, me gustaria saber que santo me protege y a cual le tendria que rezar, mi nombre es martin rolando, y naci el 26 de abril, si es por mi dia de nacimiento o por los nombres que llevo, soy de argentina. gracias.

Respuesta: Gracias por el elogio a la página, intentamos hacer lo posible por mejorarla cada día. Tu santo protector puede ser quien tu elijas, sea por nombre, por día de nacimiento, por profesión... tienes toda la libertad del mundo. No hay una determinación celestial ni nada parecido. Lo mejor es que lo eljas por su vida y, sobre todo, por querer imitar sus virtudes. Aún así te respondo sobre el nombre y la fecha. De San Rolando, como ya leíste el artículo no escribo nada, allí está todo:


Santos y Beatos del 26 de abril:
San Anacleto Papa.
Exvoto popular novohispano.

Nuestra Señora, la Virgen de Nairea, Navarra.
Nuestra Señora, la Virgen del Buen Consejo de Genazzano.
San Cleto, papa.
San Basilio de Amasea, obispo mártir.
San Cirilo de Axiopoli, mártir.
San Esteban de Moscú, obispo. 
San Lucidio de Verona, obispo.
San Nestor, monje.
San Olivo de Carpignano, soldado mártir (y el cuarto domingo de abril).
San Paschasius Radbert de Corbie, abad.
San Pedro de Braga, obispo apostólico mártir.
San Primitivo de Gavio, mártir.
San Rafael Arnáiz, monje trapense.
San Riquier, abad y eremita. 
San Trudpert, ermitaño benedictino y mártir.
Santa Exuperancia de Troyes, virgen y mártir.
Santa Franca de Visalta, abadesa cisterciense (es la patrona contra las pesadillas)
Santa Justa, viuda.
Santos Eutimia, Leónides, Vindeo y Mario de Antioquía, mártires.
Santos Guillermo, y su hijo Peregrino de Foggia, eremitas.
Santos Julio, Victorino, Siricio, Félix, Pablo, Máximo, Victor, Simplicio, Pollion, Vito, CalendinoApolonio, Marciana, Felicísima, Cetenica, Marciano, Lectisimo, Simia, Germiano, Felicia, Evasia, Gemellino, Silvano y otros desconocidos, mártires de África.
Santos Marcelino, papa; Claudio, Quirino y Antonino de Roma; mártires.
Santos Primitivo y Aurelio de Roma, mártires.
Los Santos 38 mártires mercedarios de Auterive.
Beata Alda (Aldobrandesca) de Siena, viuda.
Beato Estanislao Kubista, presbítero y compañeros mártires.
Beato Julio Junyer, salesiano y mártir 
Beato Ladislao Goral, obispo y mártir.
Beato Pedro el Teutónico, eremita camaldulense.
Beatos Domingo y Gregorio de Aragón, misioneros dominicos. 

Santos de nombre Martín:

Traslación de
S. Martín de Tours.
Vidriera belga.
San Martín de Braga o de Dumio, obispo. 20 de marzo.
San Martín de Brive, mártir. 26 de septiembre.
San Martin de Corbie, monje. 26 de septiembre y 26 de noviembre. 
San Martín de Finojosa, obispo cisterciense. 5 de mayo.
San Martín de León, presbítero. 12 de enero.
San Martín de Másico, ermitaño. 3 de agosto.
San Martín de Ormeaux, obispo. 1 de mayo y 7 de noviembre (traslación de las reliquias).
San Martín de Porres, religioso dominico. 3 de noviembre.
San Martín de Sagunto, obispo. 5 de mayo.
San Martín de Saintes, abad. 8 de mayo.
San Martín de Santa Cruz, canónigo regular. 12 de enero.
San Martín de Saujon, abad. 8 de mayo.
San Martín de Siguenza, obispo cisterciense. 16 de septiembre.
San Martín de Soure, presbítero mártir. 31 de enero.
San Martín de Terracina, obispo. 12 de noviembre.
Busto relicario de
San Martín de Tongeren
San Martín de Tongeren, obispo y mártir. 21 de junio. 
San Martín de Tours, obispo. 11 de noviembre, 12 de mayo (invención de las reliquias), 4 de julio (ordenación episcopal), 12 de octubre (Iglesia bizantina), 5 de noviembre (Iglesia Oriental), 8 de noviembre (Tránsito), 1 de diciembre (traslación de las reliquias en 1323) y 13 de diciembre (traslación de las reliquias en 885).
San Martín de Vertou, diácono y abad. 24 de octubre.
San Martín de Vienne, obispo. 1 de julio.
San Martín “el Solitario”, eremita. 3 de agosto.
San Martín Huin, mártir de Corea del Sur. 30 de marzo
San Martín I, papa y mártir. 13 de abril.
San Martín Wu Xuesheng, mártir de China. 18 de febrero.

Beatos Martín Lumbreras
y Melchor Sánchez
Beato Florencio Martín Ibáñez, religioso de La Salle, mártir de España. 23 de octubre.
Beato Martín Cid, abad cisterciense. 7 de octubre.
Beato Martín de Ágreda, mercedario. 20 de junio.
Beato Martín de Bélgica "el Maestro", profesor. 6 de mayo y 18 de junio.
Beato Martín de Pegli, eremita benedictino. 8 de abril.
Beato Martín de Melgar, mercedario 11 de diciembre.
Beato Martín de Pomar, mercedario. 13 de diciembre.
Beato Martín de Salvatierra, mercedario. 30 de marzo.
Beato Martín de San Félix, franciscano mártir. 7 de agosto.
Beato Martín Juan Oprzadek, presbítero franciscano, mártir  deAustria. 18 de mayo.
Beato Martín Lozano, franciscano mártir. 6 de Noviembre.
Beato Martín Lumbreras Peralta, presbítero agustino, mártir. 11 de diciembre.
Beato Martín Martínez, presbítero Operario Diocesano, mártir. 18 de agosto.
Beato Martín Moyë, presbítero de la S.M.E.P, fundador. 4 de mayo.
Beato Martín Oprzadek, franciscano y mártir de Polonia. 18 de mayo.
Beato Martín Sanz, mercedario 12 de diciembre.
Beato Martín Suetens de Brabante, franciscano mártir. 9 y 24 de abril.
Beato Martín Woodcock, presbítero franciscano, mártir de Inglaterra. 7 de agosto.
Beatos Martín I y Martín III de Camaldoli, abades. 13 de septiembre.

Venerable Martín Allue, mercedario. 9 de junio
Venerable Martín Caxol, mercedario. 6 de septiembre.
(incluyo estos dos venerables porque tienen fecha de culto, aunque oficialmente no son beatos)


Y además tres o cuatro corposantos venerados con ese nombre.