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miércoles, 30 de abril de 2014

San Pío V y la sotana blanca

San Pedro Apóstol. Se evidencia el cambio
de tendencia en la sotana, de rojo a blanco
Pregunta: Es cierto que la sotana blanca de los Papas se debe a San Pio V que quiso conservar su hàbito blanco de dominico? San Pio V legisló acerca del hábito de los dominicos para que sea de color blanco o para que todos los dominicos lo lleven? Los dominicos tienen hábito blanco desde su fundación con Santo Domingo? Gracias por su atención. Colombia. 

Respuesta: Vamos por orden. En cuanto a la sotana papal, la primitiva era roja, en señal de su dignidad de sucesor de San Pedro, recordando su martirio, además de ser una reminiscencia del púrpura imperial. Con el tiempo la comenzaron a usarla sus legados y los cardenales en general. Ya en el siglo XII era normativa. Este cambio gradual se puede observar en las representaciones de santos papas, los cuales, a partir del barroco principalmente, comienzan a lucir sotanas blancas, en contraste con las anteriores representaciones en el que el rojo, o el morado incluso, era predominante.

Como suele pasar, pocas cosas en la Iglesia suceden de un día para otro, y este es un caso. Desde al menos tres siglos antes, no había uniformidad, motivado por el ascenso al solio pontificio de papas provenientes de órdenes religiosas. Así es que algunos papas cistercienses como el Beato Eugenio III (8 de julio) en el siglo XII, o Benedicto XII en el siglo XIV, mantuvieron el color blanco de sus hábitos. Se cree fue el Beato Inocencio V (22 de junio), primer papa dominico, quien introdujo la norma de conservar el hábito o túnica blancos. La edición del "Rationale Divinorum Officiorum" de 1459 (el original fue escrito en 1286, bajo el pontificado de Honorio IV), establece que el Sumo Pontífice "vista de rojo exteriormente, aún cuando lleve un vestido interior de color blanco". 
San Pío V. Bajo el roquete
luce el hábito dominico
La túnica blanca interior significaría la inocencia y la roja exterior, la caridad. "De modo que siempre muestre que está dispuesto a dar la vida por sus ovejas". 

El "aún cuando" parece aludir a una costumbre ya establecida de la túnica blanca, y el punto pretende salvaguardar la tradición del rojo como color papal. A partir del Concilio y reforma de Trento, el color blanco de la sotana papal se hace distintivo y exclusivo del papa, y esto ha llevado a decir que fue San Pío V (30 de abril) quien introdujo este cambio. Como curiosidad, añadir que el fajín con el escudo bordado fue una introducción del Beato Pío IX (7 de febrero) en el siglo XIX.

En cuanto al hábito dominico, tengo que decirte que no lo legisló San Pío V, sino que es el mismo desde los orígenes de la orden dominica. Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre, Santo Domingo "in Soriano") vestía la túnica blanca y capa negra de los canónigos de Osma, a los que pertenecía, añadiéndole el escapulario, identificativo de muchas órdenes religiosas, tomado a su vez del monacato oriental, y así lo pasó a su Orden de Predicadores.

sábado, 12 de abril de 2014

De San Hermenegildo y de la Eucaristía

San Hermenegildo
Pregunta: Un amigo y yo discrepamos sobre si San Hermenegildo fue mártir de la Eucaristía o no. ¿Cuáles son los criterios oficiales de la Iglesia Católica para que alguien sea considerado mártir de la Eucaristía? ¿existe algún lugar donde poder consultar los mártires de la eucaristía declarados por la Iglesia? Gracias.

Repuesta: Vamos por partes.

I. La cuestión hermenegildística:

San Hermenegildo, príncipe mártir. 13 de abril.
Hermenegildo nació a mediados (564?) del siglo VI y fue el hijo mayor de los reyes visigodos Leovigildo y Theodosia, de fe arriana. Su hermano menor Recaredo. Con 15 años le casó con la Beata Ingundis de Austrasia (29 de julio), hija de Sigisberto I y Brunilda, de fe católica, nieta de Goswinta, madrastra del mismo Hermenegildo. La relación entre Goswinta y su nieta fue terrible, a causa de la firme fe católica de esta, frente a su abuela arriana, manipuladora y peligrosa. En 579, Leovigildo le cedió parte de su reino, con Sevilla como centro, para alejarlo de Toledo, puesto que la relación entre ambos se iba haciendo dificil a causa de sus respectivas mujeres. Y pasó que con la oración, la piedad y la paciencia de Ingundis, Hermenegildo se hizo instruir por San Leandro de Sevilla (27 de febrero, 13 de marzo y 13 de noviembre) y abandonó la herejía arriana, profesando públicamente la fe católica.

La historia a favor de Hermenegildo, dice que Leovigildo reaccionó quitándole el derecho sobre los territorios antes dados y su título de sucesor. Además, le amenazó con perseguirle y quitarle la vida y la de su familia si persistía en la fe catolica, a lo que Hermenegildo reaccionó afirmándose en su conversión. En 581 Leovigildo envió sus tropas contra él. Hermenegildo buscó apoyo en Flavio Mauricio, Emperador de Oriente, enviando como embajador a San Leandro, pero aunque el Imperio reconocía la verdadera fe de Hermenegildo, pactó con Leovigildo a cambio de dinero, y pasó a considerar a Hermenegildo como príncipe rebelde, que debía sumisión a su padre y rey.

Tres años duró la guerra, con la creciente pérdida de plazas y ciudades por parte de Hermenegildo, que junto a su mujer y su hijo Atanagildo se refugiaron en Sevilla, de donde tuvieron que huir en 583, luego de casi un año de asedio. Hermenegildo huyó a Córdoba, y su mujer e hijo a África, bajo el asilo de Flavio Mauricio, aunque ella murió pronto y su hijo fue a la Galia, con Brunilda, la madre de Ingundis (hay que recordar era hija de Goswinta). En Córdoba, Hermenegildo pidió asilo en una iglesia, donde fue a verle su hermano, ofreciéndole el perdón de su padre si se entrega pacíficamente. accedió, y lo condujeron a Valencia. Entretanto, Childeberto II, hermano de Ingundis y rey de los francos invadió Narbona, para proteger la fe católica (?). Esta ocasión que aprovechó Hermenegildo para escapar, pero fue apresado y llevado a Tarragona.

En la cárcel tarraconense fue presionado para abandonar la fe, pero Hermenegildo se mantuvo firme. En la Pascua de 585, su padre le envió la sagrada comunión con un obispo arriano, pero Hermenegildo se negó a recibirla de manos de un hereje, así que su padre, cansado ya, mandó decapitarlo. Era el 13 de abril de 585. En 1586 se oficializó su culto antiquísimo para la iglesia española, lo que equivaldría a una beatificación, y en 1636 Sixto V lo amplió para la Iglesia Universal. Es patrono de la Institución de la Monarquía española, a la par que San Fernando (30 de mayo). También es patrono de la Guardia Civil y de los Veteranos de las Fuerzas Armadas Españolas.

II. ¿Fue un mártir de la Eucaristía?
Pues si nos atenemos a la estricta historia, es probable que tal vez ni sea un mártir de la fe. Ni los católicos de aquel tiempo mantuvieron su memoria, ni los concilios de la España católica y convertida posterior y astutamente por Recaredo, hacen mención de su supuesto martirio por la fe. Por si fuera poco, San Gregorio de Tours (17 de noviembre), aunque reconoce que era católico y murió a manos de su padre, le llama "miserable", por su gobierno nefasto y por alzarse contra su padre. Es fuera de España, en Roma, donde se escribiría algo elogioso sobre Hermengildo, y lo hizo San Gregorio Magno (3 de septiembre y 12 de marzo), aunque no hay que pensar que sabía lo ocurrido realmente: La conversión de Hermenegildo (aunque fuera sincera) no fue la causa de su muerte, pues católicos y arrianos vivían sin grandes tensiones en la España de aquellos tiempos, sino la excusa para su rebelión contra Leovigildo y su mujer.

III. ¿Que es oficialmente un mártir de la Eucaristía?
Pues hay que decir que oficialmente ese título no existe. Existe el título "mártir", y nada más. O sea, si tomamos un misal o un breviario actuales, textos oficiales de la Iglesia, veremos, títulos como "obispo y mártir", "religioso", "virgen". Es decir, un tratamiento muy escueto a los títulos, eliminando aquellos que poco aportaban, como "rey", o "penitente". Ahora, eso no quita que algunos mártires se les añada, piadosamente, o para introducir sus biografías, los tratamientos de "mártir de la caridad", "mártir de la pureza", o "mártir de la Eucaristía", y modernamente, "mártir de Cristo Rey". A los mártires que han alcanzado el triunfo en tiempos de persecución solemos verlos titulados como "mártires de la Revolución Francesa", o "mártir de China", por ejemplo. Pero estos, repito, no son títulos oficiales de la liturgia, mucho menos de la teología, que reconoce, valora y habla profundamente del martirio, pero así, en general.

IV. Algunos mártires de la Eucaristía.
Relicario de San Saturnino
y los mártires de Abitinia. Alemania
Pues ya viendo que no es un título oficial, ¿qué requisito tiene que reunir un mártir para ser considerado piadosamente un mártir de la Eucaristía? Pues sencillo: que la causa inmediata de la muerte, sea defender con sus vida el Sacramento. Y no son muchos los casos explícitos. Citaré tres ejemplos, aunque de seguro podrán citarse más:


San Tarcisio, 15 (14) de agosto: Es el más conocido, los paganos le encontraron cuando transportaba el Sacramento a algunos cristianos que estaban prisioneros, durante la persecución de Valeriano y le preguntaron que llevaba. Al no responder le apedrearon y apalearon hasta que exhaló el último suspiro. San Cuadrato recogió su cuerpo y le dio sepultura en el cementerio de Calixto. El hecho de su martirio es histórico, pero no parece ser cierto que fuera un niño, mas bien debió ser un joven (pero en esto, ya sabemos, el arte manda más que la realidad), y hay bastantes nebulosas con aires legendarios en su "vitae". La iglesia de San Silvestre in Capite dice tener su reliquia.

San Saturnino y 48 mártires de Abitinia. Fueron torturados, decapitados o muertos de hambre y agotamiento por participar y defender su presencia en una misa, negándose a dejar de asistir. Pronunció en su interrogatorio la famosa frase: "Sin el domingo no podemos vivir”. 12 de febrero y 30 de agosto.

San Cesidio de Fossa, franciscano mártir de China, 28 de septiembre: En la persecusión china de 1900, ante los asesinatos y profanaciones de iglesias, utilizó los últimos minu­tos que tenía para huir en consumir todas las partículas consa­gradas. Ante el mismo altar fue ata­cado con golpes, piedras y palos. Lo arrastraron afuera, le en­rollaron una tela húmeda en petró­leo y lo quemaron vivo. Sólo pudo rescatarse su osamenta, reco­gida y venerada por los cristianos. 9 de julio.



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jueves, 10 de abril de 2014

Dos milagros de San Miguel de los Santos

Pregunta: tú sabes por que san Miguel de los Santos es patrono en contra de "los males cancerosos, tisis y fiebres malignas"? es que en mi iglesia de San Jaime de Barcelona encontré una estampa súper vieja del santo y no se a cuento de que es patrono de eso. España.

Respuesta: Te respondo tomando los datos de la "Vida de San Miguel de los Santos" escrita en 1862 por el carmelita Fray Anselmo de San Luis Gonzaga, en vistas a la canonización de San Miguel. Este libro narra la vida y, lo que responde la pregunta, los milagros para canonización del aún Beato, aprobados en 1841, por Gregorio XVI. Ambos milagros fueron plenamente estudiados, recogidos los testimonios y exámenes médicos de antes y luego del prodigio. Solo pueden negarse desde el apriorismo arreligioso de negar por negar. Pero antes de hablar de estos dos prodigios que han dado pie a este patronato, una reseña de la vida del Santo:

San Miguel de los Santos, presbítero trinitario. 8 de junio y 10 de abril.

El niño Miguel Argemir
huye al desierto.
Infancia.
Nació Miguel en Vich, el 29 de septiembre de 1591 y fue bautizado al día siguiente con los nombres de Miguel José Jerónimo. Su padre se llamaba Enrique Argemir y su madre Margarita Mitjana. Su padre fue Notario de la ciudad y conseller dos veces. Tuvieron varios hijos de los cuales algunos murieron en la infancia. Fue despierto a la piedad y la religión y por ello, con solo cuatro años se escapó a la montaña Montseny para hacer vida eremítica junto con dos amiguitos, aunque uno de ellos regresó a mitad de camino, temeroso del castigo de sus padres. Llegados Miguel y su amigo a un descanso de la montaña, tomaron posesión de una cueva y plantaron una cruz. El niño que había vuelto avisó a los adultos que ya estaban asustados y a la montaña se fue Enrique a buscar a su hijo. Al ser inquirido, Miguel respondió que por la Pasión del Señor y para consolarle, se había ido a la montaña. Le preguntó su padre como pensaba alimentarse allí, y Miguel le respondió que Dios ya le proveería. Te abrazó con cariño su padre, entendiendo que tenía un santito por hijo, pero se lo llevó consigo de vuelta a casa.

Por estas fechas falleció su piadosa madre, quedando con su padre y sus hermanos. Ya que no podía ser ermitaño, el niño Miguel comenzó a ejercitarse en la castidad, la pobreza y la penitencia. Y cuando era reprendido por ello, se las ingeniaba para ayunar o disciplinarse sin que fuera notado por sus mayores. Sobre los siete años intentó de nuevo la aventura del desierto con otros dos amigos, pero estando de camino, fueron avisados por tres ángeles, que les dijeron que volviesen a casa y se santificasen en ella. Era Miguel muy devoto de San Nicolás de Bari (6 de diciembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) a quien los estudiantes de Vich se encomendaban, como lo hizo Miguel más de una vez para obtener buenos resultados en sus estudios, como ocurrió desde pequeño, cuando se acercó a las letras. El 2 de noviembre de 1602, teniendo Miguel once años, murió su padre, encomendando a los hijos que nunca abandonasen la piedad y que fueran muy devotos de la Santísima Virgen María. Apenas falleció tuvo el niño la revelación de que su padre padecería poco purgatorio. Los niños fueron encomendados a los tutores Juan Taraval y Miguel Colamada, que les trataron bien. Juan pasó a casa de Taraval.

Religioso, sí o sí.
Cuando Miguel, ya adolescente, fue preguntado sobre el destino que quería dar a su vida, respondió que quería ser religioso. Su hermano mayor, Agustín, no lo consintió y en secreto visitó los conventos de la región, advirtiendo a los superiores que no lo admitiesen, pues no tenía permiso para ello. Mientras, el niño se preparaba para algún día poder ser religioso, pero los Taraval, por miedo a que enfermase, le prohibieron sus ásperas penitencias, como dormir sobre sarmientos o en el suelo. Se las apañaba para hacerlo, pero le reprendieron ásperamente y por obedecer, que tiene más mérito, no lo hizo más. Con los ayunos, otro tanto; como no le permitieron ayunar, entonces pasó a comer lo peor, lo que desechaban los demás. Además, todo lo que podía lo daba a los pobres. También se preocupaba de los pecadores, por los cuales rezaba todos los días a San Onofre (12 de junio), famoso convertido.

Taraval lo colocó de dependiente en casa de unos amigos, enviándole, además, a vivir allí. La mujer del comerciante pronto le tomó afecto y le quería y se edificaba con la piedad del niño, al que más de una vez vio absorto en oración en la oscuridad de la bodega de vino. También le quiso mucho Catalina Campana, amiga de la familia que había tomado a su cargo a Magdalena, la hermana del santo, luego de la muerte de la madre. Esta señora lo llevó consigo a una granja para que holgase un poco, pero el niño lo primero que hizo al llegar era procurarse palos y piedras sobre las que dormir para penitenciarse. Con esta mujer visitó un día el convento de los Franciscanos Observantes, y aprovechó un descuido de ella para pedir el hábito, pero los frailes, advertidos por Agustín, se lo negaron. Esa noche le oyeron quejarse en oración con el mismo San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre y 25 de mayo, traslación de las reliquias). Al poco tiempo se le apareció su padre, que le conminó a ser religioso para que pudiera ofrecerle sufragios y sacarle del purgatorio. Ese mismo día se fue al convento de los Carmelitas Calzados y tanto rogó, que los frailes le admitieron con la condición de que esperase un año y mientras sirviera como monaguillo en los oficios. El tutor Colamada montó en cólera al saberlo, por considerarlo una humillación (este tipo de servicios lo hacían niños pobres a cambio de estudios o unas monedas). 

Miguel en éxtasis
ante el Sacramento.
Visto que los hombres no le permitían ser religioso, Miguel huyó a Barcelona luego de encomendarse a la Santísima Virgen. Luego de un duro viaje se fue al convento de los Trinitarios Calzados, los cuales luego de oir sus esfuerzos por seguir su vocación, le dieron el hábito, aunque no de inmediato, pues antes de los doce años era imposible. Mientras, los familiares, viendo que nada habían podido hacer y se contentaron con saber que estaba bien. Al cabo de un mes, viendo el superior las prendas del niño, su obediencia, pureza, caridad y penitencia, decidió saltarse las normas y le dio el hábito, que Miguel recibió con alegría, añadiendo desde entonces a su apellido Argemir el "de los Santos". De novicio fue ejemplar y pronto aprendió todas las reglas y costumbres de la Orden y era muy observante. Era amigo de disciplinarse frente al altar de Nuestra Señora del Remedio (8 de octubre), la patrona de la Orden a la que enseguida tomó afecto.

Trinitario descalzo. Gracias espirituales.
En 1606 fue enviado al convento de San Lamberto de Zaragoza, para que pudiera terminar sus estudios de Humanidades, pero había en Miguel un deseo oculto: pasarse a la reforma descalza de los trinitarios, iniciada por San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Temía profesar no poder pasarse, pero una vez solventada esta cuestión, hizo sus votos solemnes el 30 de septiembre de 1607 en Zaragoza. A los dos meses conoció al trinitario descalzo Manuel de la Cruz, de paso por Zaragoza, que se negó a llevárselo consigo, por no hacer oprobio a los calzados que le habían acogido. Así que en enero de 1608 abandonó Zaragoza y se fue a Pamplona, donde tomó el hábito descalzo a 28 del mismo mes. Pasó a Madrid, a hacer el noviciado descalzo en Alcalá, donde profesó en fecha desconocida. Como era costumbre, dejó de usar definitivamente su apellido y quedó simplemente con "de los Santos".

Una vez profeso le enviaron a Solana a formarse. Allí, como en todos los sitios por donde pasaba, causaba admiración por su austeridad de vida, su oración constante y su obediencia puntual. Era ejemplo para todos y le querían por su humildad y sencillez. Nunca comió carne, ni siquiera los días en que la regla descalza lo permitía. Una vez que, por obediencia, tomó un caldo de carne, se sintió muy triste y dijo a todos "Dios no me guía por este camino". Tenía permiso para comulgar más días que los demás, pues el Sacramento del altar era su gran amor y consuelo. Hablar del cielo y la vida de los santos en el paraíso le inflamaba el corazón de tal manera que quedaba en éxtasis, o corría a la iglesia a postrarse ante el Sacramento rendido de amor. Incluso una vez saltó dos tapias enormes como si volara, para estar a solas con su Amado. Cuando le buscó el superior, le halló de rodillas y con los brazos abiertos, abierto el hábito y el pecho hinchado y encendido, y su corazón visible desde fuera, como si no le cupiera en el cuerpo, de tanto amor que vivía con Cristo. Otros arrebatos de amor le daban, y no podía reprimirlos como algunos religiosos le pedían. Su grito "Hermanos, amemos a Dios" era constante, y siempre en medio de estos raptos de amor. Los mismos ímpetus que se leen de Santa María Magdalena de Pazzi (25 de mayo) o de San Felipe Neri (26 de mayo). 

Cristo y Miguel
intercambian sus corazones.
El intercambio de corazones.
En 1610 fue su espíritu fue examinado por el célebre y santo trinitario padre Mata, el cual luego de varios meses dictaminó que no había engaño, ni demonio en los sucesos místicos del joven Miguel. Y aún más, predijo que sería una de las glorias más sonadas de la Orden en España y el mundo entero. Por estas fechas tuvieron Miguel y Cristo su matrimonio espiritual, sellado con el fenómeno místico conocido como "intercambio de corazones". En este grado de unión, Cristo toma todos los afectos, preocupaciones y deseos del alma y las hace suyas, purificándolas definitivamente, y pone sus intenciones, amor y todo Él en el corazón del agraciado. Para el alma ya no hay más afectos, ni consuelos, ni otra cosa que no sea amar a Cristo y por Él a los demás. La salvación de las almas, el que se conozca a Cristo y su misericordia lo llena todo. Este fenómeno se lee también de otros santos como Santa Margarita María (16 de octubre), Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto), Santa Catalina de Siena (29 de abril y 1 de abril, impresión de las llagas) o Santa Lutgarda (16 de junio). Además que Miguel lo confió a su confesor, que lo contaría luego de la muerte del santo, este portento le fue revelado a una terciaria trinitaria de Sevilla, que contempló como Cristo cambiaba su corazón herido por otro que resplandecía como cristal, y el Señor le explicaba que "he cambiado mi corazón con el de Fray Miguel, porque nos amamos mucho y es una misma cosa conmigo". Es en vano decir que luego de esta entrega mutua de corazones, Miguel buscó más aún el silencio y la oración y su caridad con los demás se hizo más exquisita. En alguna ocasión se inflamaba tanto en la oración, que los frailes pensaban que ardía su celda, del calor y luz que salían de ella.

Estudiante y presbítero.
También en 1610 fue enviado al convento de Baeza a estudiar la filosofía, donde pronto destacó además de su virtud, por su aplicación, inteligencia y excelentes resultados, obteniendo muchas veces obtenía premios por ellos. Los éxtasis continuaron y su amor por el Sacramento se vio recompensado por la comunión frecuente, que los superiores le permitieron. En 1612, cursada la filosofía con gran éxito, Miguel fue enviado a Salamanca para estudiar la teología. Allí tampoco su corazón pudo estarse quieto y en una lección sobre la Encarnación del Verbo, entró en éxtasis y quedó de pie solo apoyado con la punta de los pies durante unos 15 minutos, con gran confusión del santo al volver a los sentidos, pues no quería ser reconocido ni alabado por nadie. Otro éxtasis público tuvo en Carnaval, cuando organizó una procesión penitente con predicación de un padre, para advertir a todos los que festejaban, de la vanidad del mundo, los vicios y el peligro de condenarse en el que caían en dichas celebraciones. Predicaba el padre cuando Miguel miró un crucifijo y casi volando se acercó y quedó mirándole fijamente sin pestañear, extático. No consta cuando recibió el Orden sacerdotal, Miguel, pero cuenta su primer biógrafo que no quería ordenarse por no considerarse digno de tocar con sus manos al Señor. En una ocasión le preguntó su superior sobre cómo se preparaba para celebrar la misa, Miguel le respondió que vivía preparado siempre para agradar al Señor y celebrar su Sacrificio, extrañándose que hubiera alguna preparación especial. 


Ya sacerdote le enviaron de nuevo a Baeza, donde alcanzó de Dios algunas gracias para el convento, como limosnas inesperadas, multitud de bienhechores, etc., que fueron una bendición para la casa, siendo como era un convento pobre. Predicaba casi siempre de las postrimerías, de cómo se debía odiar el pecado y las vanidades del mundo. En el púlpito también quedaba en éxtasis al mencionar el nombre de Jesús o un misterio del Señor, elevándose en algunas ocasiones hasta la altura de la barandilla del púlpito. Celebrando la misa igualmente quedaba absorto, contemplando el misterio que celebraba. En una ocasión quedó con la mano sobre una vela y se le quemó sin que notara nada. Las misas solían ser larguísimas, por sus arrobamientos, pero nadie quería perdérselas, pues durante ellos, algunos recibían gracias como la conversión, la salud o solución en negocios.

Su predicación y ejemplo logró varias conversiones muy sonadas, por ser gente principal, que debía dar ejemplo y que vivía alejado de Cristo. Sus mortificaciones aumentaron y se hicieron más dolorosas, como estar cerca del agua cuando se había prohibido beberla. Se imponía ceniza en la cabeza, aparecía en el refectorio con una cuerda al cuello y cilicios en la frente, suplicando perdón y misericordia a los demás religiosos. En una ocasión llevaba tantos instrumentos de penitencias, que el superior hubo de prohibirle la más mínima penitencia fuera de la Regla sin su consentimiento. Pero sufrió tanto por aquella prohibición, que enfermó y le fue levantada la prohibición, dándole alas para penitenciarse. A razón de tanta penitencia su cuerpo lacerado comenzó a oler tan mal, que los religiosos se quejaron y de nuevo el superior le pidió aliviase sus penitencias y curase sus heridas. Oró fervientemente Miguel al Señor y desde ese día su cuerpo comenzó a oler maravillosamente, aun bálsamo que nadie podía identificar. Y no solo él, sino su celda, su sitio del coro y las cosas que tocaba.

Pero si en algo son probados los santos es en la persecución: dos religiosos de vida impura fueron reprendidos por el provincial en una visita. Los dos, pensando que Miguel les había delatado, le calumniaron ante el prelado, acusándole de criticarle a él y a otros prelados, de creerse más santo y por ello digno de gobernar la Orden. El provincial le interrogó y Miguel contestó humildemente: "Capaz soy de hacer cosas peores si Dios me abandonase". Calló ante las acusaciones y el provincial tomó el silencio como aceptación de la culpa, por lo cual le condenó a ser encarcelado. No duró mucho el inmerecido castigo, sino cosa de un mes. Cuando se supo la verdad, no solo no recriminó a los superiores, sino que abrazó a sus calumniadores y cuando fueron separados y enviados a otros conventos, les escribía con afecto, como hermanos en Cristo que tanto le habían ayudado a merecer.

Tantos portentos y ejemplos, dieron lugar a que en Baeza le venerasen como santo, y muchos quisieran confesarse con él y oír sus sermones. Estar cerca suyo, al menos tocarle la capa o el escapulario ya era tenido por una bendición por parte de muchos. Le llamaban a poner paz, a atender enfermos, bendecir niños y sobre todo le abrían su alma, siempre saliendo los penitentes mejores de cuando llegaron a él. A no pocos devolvió la salud con bendecirles u orar por ellos. Por ello no es de extrañar que a los 27 años le nombraran subprior o vicario del convento de Baeza. Por esta época asesinaron a su hermano Agustín, cosa que el santo supo por revelación. En mayo de 1622 le enviaron como prior a Valladolid, aunque por humildad él intentó negarse a aceptar cargo alguno, pero finalmente tuvo que obedecer. Los de Baeza intentaron retenerle y luego que le trasladaran de vuelta, pero el cardenal y Duque de Lerma, que ya se le había aficionado escribió al General de la Orden para que de ningún modo lo apartase de su lado en Valladolid. En esta ciudad obró también varias conversiones, como la de Don Juan de Alano, que era un noble de vida escandalosa que al convertirse tomó el hábito cartujo con admiración de todos. También sanó de fiebres a un amigo que tenía que ganar un pleito, tomando él mismo las fiebres hasta el día de Navidad, en que dijo que ese mismo día se le quitarían.

Muerte y veneración.
Miguel predijo su muerte en varias ocasiones, pues siempre decía que moriría a la misma edad de Cristo, a los 33 años. El 1 de abril de 1625, Lunes de Pascua, cayó enfermo de fiebres, que resultaron ser consecuencia de un tabardillo. Hasta el día 8 no vieron los médicos gravedad, pero el santo sabía que se moría, y por ello se mostraba muy alegre, a pesar de los dolores y malestares. No se quejaba, no pedía alivio, solo se lamentaba de no amar a Jesús lo suficiente, decía. El día 8 de abril le dieron el viático, luego de pedir perdón a todos sus religiosos. El día 9 tuvo varias visitas, les bendijo y rezó por ellas. Recibió la extremaunción y quedó en silencio. Entrado el día 10 de abril, a la una de la mañana dijo las palabras "Creo en Dios, espero en Dios, amo a Dios. Señor, me pesa en el alma de haberos ofendido", y expiró en medio de un éxtasis, quedando con el rostro resplandeciente y el cuerpo con un suave olor.


Desde esa misma hora comenzó a llegar la gente al convento, y a la mañana siguiente la iglesia estaba repleta de devotos del frailecillo, que esperaban venerar su cuerpo. Se dice que la gente lo supo tan pronto porque la campanilla del convento usada para los difuntos se oyó más allá de la ciudad, a cientos de kilómetros en derredor. Así que hubo que trasladar el cadáver desde la capilla conventual a la iglesia. El afán de reliquias se nos dice que fue bastante grotesco pues llegaron a arrancarle uñas y cabellos, amén de trozos del hábito. Con tanto concurso de gente, hasta las cinco de la tarde no se dispuso el entierro, aunque antes hubo que enseñarlo al pueblo tres o cuatro veces. Los frailes fueron arrastrados por el gentío y solo los cuatro que llevaban el ataúd y los guardias que ponían orden llegaron a la sepultura. Y llegados a esta, tres días hubo que dejar el cuerpo en la tierra, para satisfacer a los devotos. En estos tres días el cuerpo continuó flexible, con los ojos resplandecientes y oliendo maravillosamente. El pintor Diego López aprovechó para hacerle un retrato. Los funerales se celebraron el día 19 y algunos lo celebraron como una novena, pues le consideraban santo, y muchos alcanzaron gracias por su intercesión. El 23 de abril colocaron el féretro en el muro de la iglesia conventual. En 1681 se hizo un reconocimiento de los restos y se halló el cuerpo incorrupto, solo tenía la nariz algo dañada. Su cuerpo se venera en la misma iglesia, diocesana desde la Desamortización. Su casa natal de Vich fue convertida en iglesia y allí se venera uno de sus huesos.

Muchísimos milagros y apariciones del santo se cuentan en los procesos del santo, con vistas a la beatificación, que llegó el 2 de mayo de 1779. El 22 de agosto de 1841 Gregorio XVI aprobaba dos milagros para la canonización, que llegó el 8 de junio de 1862. Para la canonización se tuvieron en cuenta los siguientes milagros, que le han consagrado como santo patrono contra los tumores y fiebres y que dan pie a tu pregunta:

El primer milagro.
Sucedió a Francisca Navarrete, que padeció un cáncer o tumor en la garganta, que le salía por la boca, tocando la barbilla, por lo que era perfectamente visible (me ahorro detalles escatológicos que da la obra sobre el color, aspecto y olor, pero os los podéis imaginar…). Fue operada en varias ocasiones, pero sin resultado, volvía a crecer. Así estuvo desde 1770 a 1780; en el mes de mayo de este año, los Trinitarios celebraron el aniversario de la beatificación de Miguel y se dio el prodigio de la cura de “mal de nervios” de una religiosa dominica.  Sabiendo esto Francisca, obtuvo una estampa del Beato, la puso en lugar digno y comenzó a pedirle su curación. Prometió pedir limosna para su misa, y vestir el medio hábito trinitario. Pasó la novena, no ocurrió el milagro, pero ella siguió rezando al santo. Al día undécimo, estando en sus oraciones, le vino una tos y el tumor se desprendió sin dolor ni sangramiento alguno. Lo tomó en un pañuelo y junto a sus familiares, jubilosos, fueron a dar gracias al santo en la iglesia de los Trinitarios, encargando una novena de acción de gracias. Está claro que fue conocido por todos, yendo a visitarla hasta gente incrédula, que recobraron la fe.

Reliquia del santo.
Vich.
El segundo milagro.
La curación también instantánea del lego trinitario Juan Bautista de la Santísima Trinidad, víctima de la tisis. Este religioso contrajo la enfermedad en 1829, mientras visitaba arrabales pobres, adonde socorría con limosnas a los necesitados. Aún enfermo siguió de limosnero, expuesto a fríos, calores y mal tiempo. Se manifestó la enfermedad, en forma de fiebres de las que no se hizo caso. Luego vinieron dolor de costado y, finalmente, los esputos sangrientos, los dolores atroces y la inmovilización. En 1830 ya estaba agonizante, y el 3 de marzo, se ordenó que se le diera la extremaunción, pero antes, ocurrió el milagro. El religioso tomó un folleto de la vida del Beato Miguel de los Santos, aplicó la imagen a su pecho y le pidió le sanara, ya que el convento necesitaba hermanos legos y él aún era joven. Prometió que pediría limosna para la canonización. En ese momento, se sintió con fuerzas, se vistió el hábito y se presentó en la iglesia, con los demás religiosos, a dar gracias al Beato, contándole al superior lo que había pasado. Este le probó, mandándole por obediencia fuera a ver al farmacéutico, donde tropezó con el médico, contándole el suceso. Al volver al convento, estaba animoso, ni siquiera cansado. A los pocos días se incorporó a la vida comunitaria, como uno más, y murió anciano, sin enfermar jamás de nada.

La fiesta del santo se celebró en origen a 10 de abril, hoy es a 8 de junio, coincidiendo con su canonización. Además de los males antes mencionados, es patrono de los noviciados trinitarios.


A 8 de junio además se celebra a San Maximino de Aix, obispo.

martes, 8 de abril de 2014

Santos del 8 de abril

San Walter de Pontoise
Pregunta: Escribo para saber sobre los santos del 8 de Abril. No es el día de mi nacimiento, es el día en el que concebimos a nuestro hijo o hija que está en el vientre de mi esposa. Va a ser nuestro primer hijo, está embarazada de menos de un mes pero estamos muy entusiasmados. Me gustaría que me digas cuales son los santos del 8 de abril porque quiero que sea el patrono del niño o niña. Si tienes algunas oraciones de los santos del 8 de abril te lo agradezco de todo corazón. Desde ya muchas gracias, Gabriel. Argentina.

Respuesta: Felicidades por tu niño o niña, deseo que todo salga bien y que seais muy felices los tres. Aquí te doy una lista que no es exhaustiva ni mucho menos, de los santos que se conmemoran este día y donde puedes elegir hasta nombre (si te atreves, porque hay cada uno...). De algunos se sabe algo, de otros mucho, y de los demás, no se sabe nada, solo sus nombres. En cuanto a las oraciones, te sirve cualquiera del misal romano, del común de santos, que son aplicables a cualquier santo, mártir, obispo, abad... sea lo que sea. El texto del misal romano lo puedes tener aquí. Las misas comunes tienen las oraciones que reza la iglesia, según el santo. Algunos las tendrán propias, en los oficios propios de las diócesis, monasterios u órdenes religiosas a las que pertenecen, pero no tengo todos estos oficios. Ojalá... pero no tendria disco duro para tanto...



San Amancio de Como, obispo.
San Perpetuo de Tours
 

San Bademo de Beth-Laphat, obispo.
San Basilio el Joven, anacoreta.
San Braulio de Zaragoza, obispo.
San Cuadrato y 40 mártires.
San Dionisio de Alejandría, obispo
San Dionisio de Corinto, obispo.
San Edesio de Alejandría,mártir.
San Esteban el Taumaturgo, abad.
San Eutiquio de Alejandría, subdiácono mártir.
San Gonzalo Mercader, obispo y mártir.
San Govan de Pembrokeshire, ermitaño.
San Guillermo de Brussel, abad de Clairveaux, cisterciense.
San Ireneo de Srem, obispo.
San Jorge de Adrianópolis, mártir.
San Juan el Navegante, mártir
San Ludger de Munster, obispo.
San Niphon de Novgorod, obispo
San Perpetuo de Tours, obispo
San Redempto de Ferentini, obispo.
San Sansón, juez de Israel.
San Walter de Pontoise, abad (también el 4 de mayo. Patrón de los presos y prisioneros de guerra, de la cosecha de vino. Contra las fiebres, el reumatismo y las afecciones oculares).
Santa Ana de Schüsselberg
Santa Libania de Busano, abadesa.
Santa María Rosa Julia Billiart, virgen fundadora.


Santa Alla de Crimea
Santos Bathusio, Bercus, presbíteros; Arpilo, monje; Abibo, Agnus, Reaso, Igathrax, Iscoeo, Silas, Signico, Sonerilo, Suímbalo, Thermo, Phillas, laicos; Ana, Alla, Larisa, Manca, Mamica, Wirko, Animaisa; Gaata y Duklida, princesas, vírgenes; todos mártires de Crimea.
Santos Eusebio de Kival, obispo; y Pulio, lector; mártires.
Santos Herodión, Asíncrito, Rufo, Hermas y Flegón, discípulos de San Pablo.
Santos Isaac y Hamazasp, mártires de Armenia.
Santos Januario, Máxima, y Macaria, mártires
Santos Montano, presbítero, y Máxima esposos mártires de Sirmium.
Santos Timoteo, Diógenes, Macario y Máximo de Siria, mártires.

Traslación de las reliquias de Santiago, “el Interciso” (o Aserrado), mártir.

Beata Constanza de Aragón, reina, madre de Santa Isabel de Portugal.
Beato Augusto Czartoryski, príncipe, presbítero salesiano.
Beato Clemente de Ósimo, agustino.
Beato Domingo del Santísimo Sacramento Iturrate, trinitario.
Beato Julián de San Agustín, franciscano, penitente.

Conmemoración de San Gabriel Arcángel (esto en la Iglesia oriental, dado que el 7 de abril es nuestro 25 de marzo, día de la Anunciación, y al día siguiente se hace esta conmemoración del arcángel).

martes, 1 de abril de 2014

Genoveva, la de Brabante, a saber

Magnífico lienzo de Adrian Ludwig Richter,
donde Genoveva es lo menos que se ve.
Pregunta: ...pero, finalmente, Santa Genoveva de Brabante, existió o se ha demostrado que solo es una leyenda romántica medieval.

Respuesta: Pues hay que decir que no, hija mía, que no existió. Es una historia, como dices, romántica, una narración con moraleja sobre la humildad, la confianza en Dios, las pruebas de la fe. Vamos, una historia para aprender algo, como la Caperucita Roja. Y vamos a ver que se puede poner en limpio:


Santa Genoveva de Brabante, condesa, ermitaña. 2 de abril y 18 de enero.

La leyenda:
Genoveva vivió en el siglo VIII, y era hija de los condes de Brabante. Desde niña fue piadosa, caritativa y generosa con los pobres. Al llegar a la edad casadera, su padre le presentó a Sigfrido de Offendick, en agradecimiento a este, que poco antes le había salvado la vida. Se casaron ante el obispo San Idulfo (11 de julio) y fueron a vivir a Siegfriedsbourg, cerca del Rihn. Allí Genoveva continuó su vida de piedad, caridad y justicia para con los desfavorecidos. Poco duró la felicidad, pues Sigfrido tuvo que ir a la guerra contra los musulmanes, bajo el mando de Carlos Martel. No sabía Sigfrido, ni Genoveva, que esta ya estaba esperando un hijo. Genoveva, en la ausencia de su marido, redobló su piedad y caridad, dedicándose a educar a las niñas del condado. Antes de marcharse, Sigfrido había dejado al frente del condado a su mayordomo y fiel sirviente Golo. Este cumplió sus obligaciones fielmente hasta que el poder le corrompió, y, junto al espíritu de la impureza, se predió pretendiendo tomar a Genoveva como amante. Esta escribió horrorizada a Sigfrido, contándole lo sucedido, pero Golo sorprendió a Dracon, el mensajero y lo apuñaló frente a Genoveva, que gritó pidiendo ayuda. Pero Golo la acusó a ella de impureza con el asesinado, y mandó encerrarla en una torre, mientras escribía a Sigfrido contándole su versión falsa de lo ocurrido.

Dio a luz Genoveva en la prisión a un niño, al que llamó Benoni. Un día la visitó la hija de Dracon, contándole que Sigfrido sabía lo ocurrido, pero según la versión de Golo, decretando que Genoveva fuera decapitada junto al niño bastardo. Genoveva escribió a su marido:
"Adiós, esposo mío, adiós para siempre.
Cuando leas estas líneas que escribo en mi lóbrego calabozo, tu hijo y yo habremos sido decapitados, víctimas inocentes del pérfido Golo. Mi inocencia brillará tarde o temprano, pero cuando ese día llegue, no desesperes, Sigfredo; consuélate pensando que te perdono. Sí, te perdono aunque hayas dudado de mi amor y de mi fidelidad.

Cuando regreses se piadoso con todos, incluso con Golo, el causante de todo mi mal. Golo es el más necesitado de piedad, y aunque te confiese haberse vengado de mis desprecios calumniándome, castígale, pero no le mates. Debemos perdonar a los que delinquen, para que también nuestras propias culpas nos sean perdonadas en el cielo.

¡No puedo más!... ¡Las fuerzas me abandonan al pensar que no he de volver a verte! ¡Adiós, esposo mío! ¡Soy inocente, te amo y te perdono!...

¡Adiós!
Genoveva
"
Golo, ajeno a esta carta, mandó a dos sirvientes que llevaran a Genoveva y al niño al bosque, y allí les mataran, pero estos se conmovieron por la dulzura de Genoveva, y la dejaron libre, a cambio de que jamás saldría del bosque. Mataron un perro y llevaron a Golo los ojos, diciéndole eran los de Genoveva.

Trailer de "Genoveva de Brabante".
José Carlos Burle. 1947

Y se quedaron a vivir en el bosque, alimentándose de la leche de una cierva salvaje, que mansamente se quedó a vivir junto a Genoveva y Benoni. Al cabo de siete años, Genoveva enfermó para morir, y viendo que su hijo era ya fuerte, le enseñó el camino de salida del bosque, y le envió junto a su padre, pero este no quiso dejarla. En tanto, durante esos siete años, Sigfredo ya había sabido la verdad por la carta de Genoveva, y había perdonado a Golo, que vivía arrepentido de su supuesto asesinato. Y resultó que un día salió Sigfredo de cacería, vio una cierva hermosísima y quiso cazarla. Notó que la cierva, huía de él, pero no lo suficiente como para esperar se acercara y la siguiera. Así lo hizo y ¡voilá! llegó a la gruta donde Genoveva yacía enferma. Esta lo reconoció, le enseñó su anillo de bodas y Sigfredo reconoció a su esposa y a su hijo. Los tomó y llevó al castillo, en medio de festejos y alegría populares. La cierva continuó visitando y alimentando a Genoveva hasta que esta, finalmente, falleció; y entonces comenzó a visitar su tumba. Sigfrido levantó una ermita en el sitio de la cueva, donde comenzaría el culto a la inocente y paciente Santa Genoveva de Brabante.
Muy bonito, no? Pues todo faso. O casi todo...


La historia:
Sigfrido halla a Genoveva y Benoni
Wilhelm Walther. 1913
Pues con algunos matices, la "historia" de Genoveva fue publicada y dada a conocer a las masas en 1638, en la obra "La inocencia reconocida. Vida de Santa Genoveva de Brabante", del jesuita René de Cerisiers. Esta obra, traducida al español en el siglo XIX, tenía el precedente de una leyenda oral del siglo X, más o menos, que hablaba de una tal Genoveva, acusada de adulterio injustamente, fue castigada, y luego que se supo la verdad, restituida a su honor. De siglos posteriores se conocen otras obras menos importantes. Y ha sido llevada al cine varias veces, como buen pastelón romántico que es. También hay una ópera de Shumann sobre la "vida" de Genoveva.
También es histórica la capilla dedicada a Santa Genoveva (que podría ser la Genoveva de París, quien sabe), y la presencia de una sepultura, que se tomó como la de nuestra Genoveva. Los Bolandistas, que no creen en nadie que les huela a leyenda, han dado carpetazo negando la historicidad de estos relatos del vulgo. Sinceramente, ha sido el arte pictórico del romanticismo quien más ha dado a reconocer a Genoveva y su leyenda. Nunca ha sido inscrita en calendarios, martirologios, ni ha recibido culto oficial por parte de la Iglesia. Popularmente se le recordaba el 18 de enero, y el 2 de abril, una procesión tenía (tiene?) lugar en su supuesto sepulcro.


Una historia parecida, se lee en la leyenda de Santa Ida de Herzfeld (3 de noviembre), falso adulterio y ciervo incluido. Finalmente, como nota curiosa, hay que decir que María de Brabante, esposa del duque de Baviera pasó por algo parecido en el siglo XIII. Condenada por adúltera, luego absuelta y reconocida. Más curioso aún, fue castigada un 18 de enero, día que se "celebra" una memoria de Genoveva de Brabante.