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miércoles, 31 de octubre de 2012

El día de los muertos en México


Tumba adornada el 2 de noviembre en México.

Durante los días 1 y 2 de noviembre en México se celebran las festividades en honor a los fieles difuntos donde la gente “convive” con sus muertos, les preparan un altar con comidas del gusto del difunto, objetos personales y muchas flores; otras personas van al cementerio y velan toda la noche en ese sitio para poder “reunirse” de nuevo con sus seres queridos, todo esto sucede en un ambiente de oración, sobre todo del rezo del rosario, entre comidas, bebidas, música, esto se vuelve una fiesta entre lo pagano y lo religioso.

La tradición de ofrendar a los difuntos en México se remonta a la época prehispánica; los aztecas celebraban dos meses dedicados a la fiesta de las almas de los muertos, el noveno mes, llamado Tlaxochimaco o Miccailhuitontli, es decir fiesta de los muertos pequeños (antecedente de la fiesta del primero de noviembre conocida como día de los “angelitos”) y la otra, Xócotl Uetzi, también nombrada Hueymiccaihuitl, la fiesta grande de los muertos (antecedente de la celebración del dos de noviembre) y celebrado en el decimo mes. Durante el mes Izcalli se celebraba la fiesta de los tamales en honor al dios del fuego Xiutecuhtli, se ofrecían cinco tamales al fuego del hogar, antes de comérselos se ponían sobre las sepulturas y después de esto se los comían todos.

Particularmente vale la pena destacar otra festividad la llamada Quecholli que era dedicada a los muertos en la guerra y coincidía en fechas con la festividad cristiana de Todos los Santos. Se confeccionaban flechas y eran atadas en manojos de cuatro y eran depositadas en los sepulcros junto con tamales y quedaban ahí un día entero y por la noche se quemaban las flechas. Es curioso la coincidencia de fechas y la similitud de rituales entre esta festividad y la que celebramos actualmente.

Altar de difuntos. México.
Para la cosmovisión azteca, los difuntos al morir iban al Mictlán (Xibalba para los mayas), lugar gobernado por Mictlantecuhtili (Yum Kimil o Ah Puch para los mayas), Señor de la región de los Muertos y su esposa Mictlantecacihuatl, lugar donde el alma debería cruzar por nueve ríos de sangre (para los mayas eran nueve mundos gobernados por nueve señores) ayudada por un perrito para poder llegar al Mictlán. Las almas de los que morían ahogadas iban al Tlalocan, que era gobernado por el dios Tláloc, dios de la lluvia; los guerreros, las mujeres que morían en el parto, los que morían en sacrificio y los comerciantes muertos en expediciones mercantiles se iban con el dios del sol a el Ichan tonatiuh ilhuícatl; los niños que morían a corta edad iban al Chichihualcuauhco, lugar donde eran amamantados por un gran árbol nodriza, donde los pequeños esperaban una segunda oportunidad para regresar al mundo de los hombres (antecedente en la cosmovisión mesoamericana del limbo, el cual recientemente ha sido suprimida por la Iglesia). Algo importante de destacar es que para las culturas mesoamericanas, los difuntos irían a los diferentes inframundos no debido a su comportamiento en vida como enseña el Cristianismo, sino a la forma en que murió u oficio que desarrollo en vida.

Para la cultura maya, existía una especie de cielo que se dividía en trece secciones donde moraban trece dioses Oxlahuntiku, y los sostenían cuatro dioses hermanos llamados Bacabes. En el más alto de los cielos se encontraba una ceiba o yaxché, primer árbol de la vida, a cuya sombra los difuntos gozaban de fresco y abundancia de comida y bebida. A este lugar iban los guerreros, las mujeres muertas al parir, los ahogados, los sacerdotes y los sacrificados. Los suicidas iban al paraíso de la diosa Ixtab que era su patrona, el suicidio era considerado como el grado máximo de sacrificio.


Fray Diego de Landa hace mención del terrible temor que tenían los mayas a morir, por lo que ofrecían siempre sus ofrendas y oraciones a los dioses con tal de que les alargaran la vida y les dieran salud. Dentro de la cultura cristiana la celebración del día de los fieles difuntos se remonta al siglo X d.C. Cuando San Odilón de Cluny (1 de enero) la instituyó en su monasterio, después de haber tenido una visión de las almas del purgatorio quejándose y sufriendo por sus pecados, dispuso instituir que el día posterior a la fiesta de todos los Santos se dedicara a orar por las almas de los difuntos; no fue sino hasta el siglo XVIII que Benedicto XIV concedió el privilegio de celebrar tres misas a los sacerdotes españoles y portugueses en sus territorios y en 1914 Benedicto XV los extendió a todos los sacerdotes. Pero aun desde la época paleocristiana ya los primeros cristianos veneraban los restos de los mártires, y las Sagradas Escrituras en el segundo libro de Macabeos recomiendan orar por los difuntos (2Mc 12, 43-46). 


Altar de difuntos. México.
Con la llegada de los españoles a América y del cristianismo, los frailes buscaron la manera de acabar con el “paganismo” de los naturales de estas tierra, y de este modo tomaron la tradición de la celebración de los difuntos azteca y maya y la englobaron en la fiesta de Todos los Santos y en la de el Día de los Fieles Difuntos, el 1 y 2 de noviembre respectivamente, dándole un sentido cristiano a estas celebraciones prehispánicas y cambiando los dioses por los santos y devociones católicas, como la de las ánimas del purgatorio. De igual modo hicieron con la costumbre de los tzompantli hechos de cráneos humanos o de piedra o la de los mayas de sacar los cráneos de sus antepasados, intercambiándolas primero por cráneos hechos de barro y después por cráneos de azúcar, chocolate y semillas de amaranto, para simbolizar que estando con Cristo la muerte es dulce. Se empezó a celebrar de esta manera el 1 de noviembre la fiesta de las almas de los niños o de los angelitos y el 2 de noviembre la fiesta de los muertos adultos. 

Otro agregado muy importante en esta época fue el de la flor de cempaxúchitl, pues anteriormente era usada solamente en una festividad en torno a los muertos y en ninguna otra. Muchos investigadores piensan que puede deberse a que en España era costumbre en estas fechas llevar a las tumbas crisantemos amarillos pero ante la inexistencia de esta flor en Nueva España se decidió sustituirla por una flor muy semejante como es el cempaxúchitl. Algo particularmente llama la atención y es lo que narra fray Diego Durán sobre que anteriormente en las fiestas de Xócotl Uetzi, los familiares de los difuntos pasaban toda la noche velando la ofrenda y a la mañana siguiente regalaban los alimentos que para ellos era sagrado porque había sido consumido por las almas. Este tipo de tradiciones pasaron casi intactas hasta la actualidad, los misioneros las toleraron en gran parte, puesto que en algunas localidades del norte de España se solía llevar a la misa por los difuntos ofrendas de trigo, pan y vino para ser benditos y ser llevadas luego a las tumbas, esto mismo creaba confusión entre los naturales que no entendían porque los españoles si podían hacer ofrendas y ellos no, pero esto propicio la supervivencia de la ofrenda a los difuntos.

En otros sitios del país como en comunidades indígenas de los estados de Chiapas, Oaxaca, Yucatán y Guerrero, algunas etnias extiende la festividad de los difuntos del 29 de septiembre al 30 de noviembre pues según su creencia San Miguel abre el purgatorio para que las almas regresen y San Andrés lo cierra, en  otros englobado más en lo que es los meses de octubre y noviembre se comienza a celebrar desde el 28 de octubre llegando ese día las almas de los ahogados, el 29 de octubre de los muertos por accidentes, el 30 de octubre de los muertos violentamente que no sean de accidente, el 31 los niños muertos antes de nacer y el 1 y 2 de noviembre siguen el mismo patrón de todo el país. Lugares como Tabasco la memoria de los fieles difuntos se extiende del 1 al 30 de noviembre haciendo rezos, sufragios y oraciones todo el mes por las almas del purgatorio; cabe destacar que aunque la creencia popular es que las almas vienen a comer los alimentos que se ofrendan, desde el punto de vista cristiano esto es imposible pues nadie puede salir del purgatorio y regresar a la tierra; a pesar de todo esto la Iglesia es de las principales promotoras de esta tradición en suelo mexicano puesto que como bien sabemos es bueno orar por los difuntos. Esta tradición en el año 2003 fue declarada como patrimonio cultural de la humanidad por la UNESCO.


Simbolismos del Altar
El altar se hace en 3 niveles que simbolizan la tierra, el purgatorio y el cielo, en otros lugares lo hacen de 2 niveles representando el primero a los niños difuntos y el segundo a los adultos o el cielo y el purgatorio o la tierra. También algunos lo hacen de cuatro como símbolo del mundo espiritual, el mundo celestial, el mundo terrenal y el inframundo o del cielo, la tierra, el infierno y anteriormente el limbo. En otros, de 7 como recuerdo de los 7 pecados capitales, y en otras zonas de 9 símbolo de los nueve meses de gestación y de los nueve ríos que debe pasar el alma. Se adorna con papel picado o flores de papel en colores naranja (color de luto azteca y no símbolo del halloween como muchos piensan), negro (luto occidental), morado (luto de la Iglesia), blanco (perdón y pureza), rosado (alegría y tristeza a la vez), azul (cielo), amarillo (luz) y rojo (luto entre los mayas).


Se ponen los alimentos que eran del agrado del difunto así como objetos pertenecientes al mismo, el pan de muerto (es un pan redondo que tiene una bola de pan en el centro y de ahí salen 4 trozos más de pan en forma de huesitos y cubierto de azúcar, símbolo de una tumba y la azúcar de la sangre derramada por los difuntos, y fue traído por los españoles y teniendo su antecedente en el pan de ánimas que se preparaba en Segovia). 
Flor de cempaxúchitl o cempoal que simboliza la luz que guía al difunto a la ofrenda por eso sus pétalos se usan para formar un camino.
Flor de mano de león su color rojo recuerda la sangre de Cristo.
Flores blancas, en especial cuando es un altar para niños difuntos, recordando su pureza.
Tres calaveras de azúcar, símbolo de la Santísima Trinidad.
Adornos de calaveras recordando a la muerte que está siempre presente.
Café negro, que recuerda el luto.
Agua, para que el alma sacie su sed.
Licor, para que el alma recuerde sus grandes festejos en vida.
Cruz de ceniza, para que el alma expíe sus culpas.
Tierra, como recuerdo de que polvo somos y en polvo nos convertiremos.
Puño de sal, que es lo que le da sabor a la vida.
Una cruz hecha con flor de cempoal o con velas, que representa a los 4 puntos cardinales para que el alma se oriente.
En el sureste mexicano se ponen nueve velas, símbolo de los nueve señores de la noche.
Albahaca para purificar el ambiente.
Un recipiente con agua y toalla para que el alma se lave las manos.
Un petate o estera para que descanse.
La vela del ánima sola, para los difuntos que no tienen quien rece por ellos
Rosario, símbolo de plegaria cristiana.
Escapulario, símbolo de la maternidad de la Virgen que nos cubre.
Se cuelga papel picado como símbolo del cielo que lo ve todo, en otras localidades se pone un arco o palmas tejidas en recuerdo del Domingo de Ramos.


Entre las imágenes religiosas que se acostumbran poner son las de devoción del difunto y los que abogan por las almas del purgatorio, tal es el caso de la Virgen del Carmen (16 de julio), abogada de las almas; San Miguel (29 de septiembre) patrón del purgatorio; San José (19 de marzo y 1 de mayo), patrón para el bien morir; San Francisco de Asís (17 de septiembre y 4 de octubre) pues se dice que Cristo le prometió que cada 4 de octubre le permitiría bajar al purgatorio a sacar de allí a sus devotos; San Martín Caballero (11 de noviembre) como benefactor de vivos y muertos; San Nicolás de Tolentino (10 de septiembre), abogado también de las almas del purgatorio. 
Se usa copal o estoraque (incienso de origen azteca) para incensar como símbolo de la oración que se eleva al cielo. Para las culturas prehispánicas era muy importante el copal pues al ser de extracción de la savia de un árbol consideraban que era la sangre de este y lograba una conexión entre cielo y tierra. 
El retrato del difunto para saber a quien se dedica la ofrenda.
También se ponen velas o veladoras como símbolo de la luz que es Cristo, además que para las antiguas culturas el fuego era símbolo de unión entre el mundo de los vivos y el inframundo.

La festividad también se lleva al cementerio, pues el 1 de noviembre la gente acostumbra velar toda la noche en las tumbas rezando el rosario esperando “a la llegada de las ánimas”, acompañándolos con adornos de flores y alimentos, al siguiente día 2 de noviembre la gente vuelve a darse cita en las sepulturas de sus seres queridos y llevan más alimentos para comer entre ellos sobre la tumba “conviviendo y compartiendo los alimentos” con sus difuntos una vez más, y acompañados de música de mariachis.


Por: Lic. André Efrén Ordóñez.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

jueves, 25 de octubre de 2012

Santos Crispín y Crispiniano

Tallas de la iglesia de San Nicolás de Bilbao.
Pregunta: hola. He abierto una zapatería, donde vendo y reparo calzado. Mi pregunta es que me des más info sobre los patrones de los zapateros. Crispín y Crispino, creo que se llaman? Gracias. México

Respuesta: Hola. Espero que te vaya bien tu negocio, que no lo dudo, porque hoy hay que pensárselo más antes de tirar los zapatos y no arreglarlos. Desde antiguo, los patronos de los zapateros son:

Santos Crispín y Crispiniano de Soissons, hermanos mártires. 25 de octubre y 20 de junio (traslación de las reliquias a Osnabrück).
Cuenta la leyenda que fueron dos hermanos romanos que acompañaron a San Quintín (31 de octubre) cuando este llegó a la Galia a predicar el Evangelio. Se establecieron en Augusta Suessionum (la actual Soissons), donde continuaron ejerciendo de zapateros, su profesión. De día anunciaban el evangelio y de noche reparaban los zapatos, gratuitamente, a los pobres (
una historia parecida es la de Santos Rufino y Valerio (celebrados el mismo 25 de octubre), que dice que optaron ser guardianes de un granero para repartir grano a los pobres a escondidas y poder predicarles sobre Cristo.) En esto andaban cuando en el año 285, o 286, el emperador Maximiano realizó una visita a Soissons, durante la cual se le quejaron los sacerdotes paganos acerca de la nueva religión cristiana, que les ganaba en fieles. Ambos hermanos fueron apresados y llevados a la presencia de Rictiovaro, gobernador que detestaba a los cristianos. Los sometió a diversas torturas que los santos sobrevivieron: les metió en agua helada, atados a ruedas de molino, pero no apostataron. Luego les puso en un cepo y les metió púas bajo las uñas, pero las aquellas se volvieron contra los torturadores, hiriendo a varios.

Fueron metidos en un caldero de plomo hirviendo, que no les causó daño alguno, aunque una gotita tocó el ojo de Rictiovaro, dejándolo ciego. Luego fueron metidos en una caldera con una mezcla de brea, grasa y aceite (en la última imagen), donde cantaron himnos de alabanza y de donde les sacaron dos ángeles. Entonces Rictiovaro, celoso, quiso ver que pasaba y probarlo también, así que se lanzó al caldero indignado y, claro, como en buena “passio” legendaria que se precie, terminó asado idiotamente. Para vengar al gobernador, el emperador mandó fueran torturados cortándole la piel en tiras, para finalmente ser decapitados. Los cuerpos permanecerían escondidos hasta que, terminada la persecución, fueron expuestos, enterrados y se levantó una iglesia en su honor (típico en muchos mártires de los que hay alguna “invención de reliquias” muy posterior a la muerte). 

Tabla de la iglesia de
Sainte-Anne d'Auray.
Su culto es bastante antiguo, el martirologio Pseudo-jeronimiano ya pone su fiesta a 25 de octubre y San Gregorio de Tours (17 de noviembre) menciona la basílica del siglo VI a su nombre, levantada sobre su tumba. Sin embargo la Gesta Regnum Anglorum dice que su origen es Kent y que están enterrados en la iglesia de los Santos Juan y Pablo de Roma. En realidad los ingleses “adoptaron” a los santos a su calendario por orden de Enrique V, después de la victoria en la batalla de Agincourt, ocurrida el 25 de octubre de 1415, festividad de ambos santos. A pesar de esto, siempre han sido considerados por la mayoría, dos mártires reales de Soissons, a los que se les dio vida “propia” dándoles origen romano y profesión particular, cuando es probable que el patronato sobre las pieles y el trabajo con estas, en origen se haya debido al tipo de martirio, más que a una profesión relacionada, como es la zapatería.

La devoción se extendió, sobre todo, por las cofradías de zapateros, curtidores, talabarteros y demás oficios relacionados con las pieles. Suelen ser representados con palma de mártir, la lezna o cuchillo de zapateros e incluso con un zapato o sandalia en las manos. A veces los pintan en plena faena de trabajo. Son patronos de Soissons, de Faversham (Kent), y en Osnabrück tienen una bella iglesia dedicada, que posee sus reliquias.


Fuentes: 
-“Flos sanctorum”. ALONSO DE VILLEGAS. Barcelona, 1754. 
-“Biografía eclesiástica completa”. Volumen 4. Madrid, 1851.
-“Repertorio de símbolos cristianos. MARIANO MONTERROSA y ELSA L. TALAVERA SOLÓRZANO. Instituto Nacional de Antropología e Historia, 2004.

A 25 de octubre además se celebra al 
Beato Pedro Jeremías, presbítero dominico.
San Miniato de Florencia, mártir

lunes, 15 de octubre de 2012

De santos y de estrellas

Pregunta: sabes Ramón deberías empezar una serie de artículos de los santos y las estrellas hay varios que las llevan y que luego se ignora la razón. Mexico.

Respuesta: Si tu lo pides, amigo, pues me pongo a rebuscar en mi base de datos y te digo de los santos en cuya iconografía hay o puede haber una estrella, aunque no como para varios artículos, pues generalmente la intervención de la estrella no da para más, alguna mención y ya está:

La estrella como símbolo:
En muchas culturas la estrella es símbolo de la presencia divina, de la eternidad, del triunfo del bien sobre el mal, de la esperanza y los buenos augurios. Desde los antiguos, que coronaban a sus diosas con estrellas, como Venus o Isis, hoy los cristianos coronamos a María y los santos con estrellas. La estrella polar, además de una evidente ayuda en las noches, era considerada como la luz salvadora, símbolo de la protección de los dioses. El cristianismo adoptó estos símbolos de la estrella, y los asimiló a Cristo, luz que guía al alma y, por asociación, a María, la "Stella Maris". Desde la infancia de Cristo, hasta los símbolos del apocalipsis, está presente la estrella, por lo cual no es extraño que en las leyendas de santos sea un elemento iconográfico que, igualmente, signifique predestinación o señal de bendición o presencia divina.

Y vamos a ellos:

Stos. Melchor, Gaspar y Baltazar
Estampa francesa.
Santos Melchor, Gaspar y Baltazar, Reyes Magos: Una estrella les mostró el camino a Belén. 1, 6, 11 (Baltazar) y 12 de enero, y 23 de julio, traslación de las reliquias a Colonia.

Santa Zita de Lucca, virgen: Cuando murió, una estrella resplandeció sobre Lucca. 27 de abril y 26 de agosto. 

San Nicolás de Tolentino, religioso agustino: Se le representa con una estrella en el pecho; estrella que aparecía sobre el altar cuando decía misa. Es muy habitual verlo con el hábito sembrado de estrellas. 10 de septiembre. 

San Servacio de Maastricht, obispo: En su viaje desde Metz a Roma, una estrella le guiaba día y noche hasta llegar a Roma, donde desapareció. 13; 15, todos los santos obispos de Maastricht, y 16, en Bretaña, de mayo. 

Santiago Apóstol: La leyenda dice que San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) vio un camino de estrellas en el cielo, que indicaban la ruta hacia donde se hallaban las reliquias del santo. 4 de enero, Synaxis de los apóstoles, Iglesia Oriental; 12, Iglesia Copta; 30 de abril, Iglesia Oriental; 23 de mayo, aparición en Clavijo, 24 de mayo, traslación de las reliquias a Verona; 30 de junio; 25 de julio, 15 de noviembre, Iglesia Griega; 28 de diciembre, Iglesia Armena y 30 de diciembre, desembarco de las reliquias en Galicia. 

Santa Isabel de Hungría, reina, terciaria franciscana: Estando elrey de Hungría visitando al emperador del Sacro Imperio, el astrólogo de este le dijo al rey húngaro: "Veo una hermosa estrella, que brilla sobre Hungría, especialmente sobre Marburg en este momento. Alégrate por esta buena noticia, porque significa que la reina de Hungría ha cncebido una niña. Será grande ante Dios, será famosa por su santidad. Desde tu tierra, hasta los confines del mundo". 17 y 19, en Alemania, de noviembre.

Nuestra Señora, Santa María de Pontmain: En esta aparición, la Virgen vestía una túnica de estrellas y sobre ella se veían tres brillantísimas estrellas formando un triángulo. 17 de enero.

San Juan Nepomuceno, pesbítero y mártir: Le rodea una aureola con 5 estrellas que recuerdan las 5 estrellas que lucía la noche de Praga, cuando fue arrojado al río. 16 de mayo.

San Virgilio de Arlés, obispo: Una noche, mientras paseaba por Lèrins se acercó un extraño barco con extraños marinos que querían llevarlo consigo a predicar por su gran santidad y predicamento. Una estrella les iluminó y pudo ver el santo que eran demonios que le tentaban con la vanidad y la soberbia. 5 de marzo y 10 de octubre. 

San Sadoc y compañeros, dominicos mártires: La noche de su martirio se pudieron contemplar cuarenta y nueve estrellas posarse sobre su iglesia y el convento quemados. 2 de junio.

San Switbert de Kaiserswerth.
San Switbert de Kaiserswerth, obispo: Estando encinta, su madre soñó con una estrella cuyas puntas llevaban iluminaban la zona de Alemania y Francia. La estrella cayó sobre su cama y la despertó asustada. Su obispo le confirmó que tendría un hijo santo, que iluminaría esa parte del mundo. 1 de marzo y 4 de septiembre.


Santa Solange de Bourges, virgen y mártir: Era tan piadosa que una estrella brillaba encima de su cabeza cuando oraba. 10 de mayo.


Santos Taraco y compañeros, mártires: Sus cuerpos fueron juntados con los de gladiadores muertos, para que no fuesen venerados por los cristianos, pero al ir de noche tres discípulos a buscarlos, una estrella fue posandose sobre cada uno de los cuerpos y, una vez recuperados, indicó el sitio donde debían ser sepultados. 11 de octubre.

San Juan el Enano: Paesia, una benefactora de sus monjes comenzó una vida de pecados y vicios y se alejó de él, por lo que fue a buscarla para que se arrepintiera. Ambos, pensando que ella debía hacer mucha penitencia, se fueron al desierto. De noche se acostaron sobre la arena, y en sueños Juan vio como sobre ella se posaba una estrella que la iluminaba, y oyó una voz: "El fervor por hacer penitencia de Paesia la ha perfeccionado en un instante". Y al otro día, amaneció muerta. 9 de noviembre. 

San Aidan de Lindsfarne, abad: Cuando estaba en el vientre de su madre, sus padres soñaron que una estrella caía del cielo y penetraba por la boca de su madre. 31 de enero y 7 de septiembre.

San Anastasio, carmelita mártir: Una estrella estuvo sobre su sepultura durante mucho tiempo. 22 de enero.

Santo Domingo de Guzmán.
Santo Domingo de Guzmán, presbítero fundador: La leyenda dice que su niñera una vez vio una que brillaba sobre su cabeza mientras dormía en su cuna. 8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre,"in Soriano".

Beato Juan de Altamura, dominico: Cuando nació una estrella se posó sobre su casa. 15 de octubre.


Beata Dorotea Perinati, viuda, religiosa dominica: una estrella aparecía sobre su sepulcro cuando se obraba algún milagro. 16 de diciembre.


Santo Tomás de Aquino, Doctor de la Iglesia: Estando en Nápoles enfermó y mientras estaba padeciendo, una estrella entró por la ventana y se posó sobre su cabeza, para salir después. Y se recuperó. 28 de enero, traslación de las reliquias y 7 de marzo.

Beato Bentivoglio de Bonís, religioso mínimo: En una ocasión que predicaba ardorosamente, una estrella apareció sobre su rostro. 25 de diciembre.

Santa Ángela de Bohemia, carmelita: escapó una noche de su casa, guiada por una estrella, para dirigirse al monasterio carmelita donde profesó. 6 de julio.


Beato Juan Schio de Vicencia, dominico: Varias veces se vio una estrella sobre su cabeza mientras predicaba. 2 de julio.

Santa Inés de Montepulciani, virgen dominica: Suele ponerse con el hábito tachonado de estrellas, pues la leyenda dice que cuando oraba, un maná en forma de cruces bajaba del cielo y le llenaba el hábito. Deberían ser crucecitas, pero la iconografía la quiere de estrellas. 20 de abril.

San Bruno, fundador: 6 de octubre.

Santa Beatriz de Silva, virgen fundadora: Al momento de morir, al descubrir su rostro para darle la extremaunción, apareció en su frente una estrella de gran resplandor. 16 de agosto.

Beato Luis de Madalona, dominico: Ansiaba devolver la disciplina regular a los conventos y una noche mientras oraba con esa intención, apareció una estrella sobre él, confirmando su deseo. Fundó la congregación de san Marcos, dentro de la Orden. 14 de septiembre.

Santa Eusebia-Hospedes, virgen "carmelita": al morir, los monjes del vecino monasterio "carmelita" vieron en el cielo una cruz rodeada de estrellas brillantísimas. 23 de enero.

Santa Juana de Portugal, virgen dominica: Habiendo convencido a su padre el rey la llevase al monasterio dominico de Aveiro, una estrella guió su camino. 12 de mayo.

viernes, 12 de octubre de 2012

Santa Cirila: de Roma y del Carmelo

Santa Cirila de Roma.
Cerrito del Carmen, Guatemala
Pregunta: queridísimo don Ramón, he conseguido la foto de la viña del carmelo, en ella aparece una santa de la orden, o del orden eliano, representada como martir y con corona imperial, ella esta pintada en la santa casita del cerrito del carmen, su nombre es SANTA CIRILA, me podria decir algo de ella??? Guatemala.

Respuesta: Siempre admiraré la solemnidad de trato de los hijos de Guatemala, la ceremonia y la exquisitez de trato, heredada, sin duda alguna, de los antepasados indígenas. con ese "queridísimo", quien podrá negarse a responderte. De Cirila, que se venera junto a Santa Ángela de Bohemia, en el Cerrito, te escribo:

Santa Cirila, princesa, virgen carmelita y mártir. 28 de octubre.

Nuestro socorrido "Flores del Carmelo", de Fray José de Santa Teresa, nos dice esto, en el capítulo dedicado a Nuestro Padre San Dionisio Papa (19 de enero):
"Estaba en su tiempo [mediados del siglo III] muy extendida en Roma, y otras partes la profesión monástica según consta de los cánones, que acerca de los monjes y vírgenes consagradas habían hecho sus predecesores. Especialmente después que la esclarecida Virgen Santa Eugenia [25 de diciembre] la trajo de Egipto,adonde la profesó en el monasterio de San Heleno [23 de noviembre], sucesor (como dice Baronio) de los antiguos esenios, que San Marcos [11 de enero, Iglesia griega; 31 de enero, traslación de las reliquias de Alejandría a Venecia; 9 y 25 de abril; 25 de junio, aparición en Venecia; 23 septiembre, 3 ,8 y 30 de octubre, Iglesia oriental] bautizó y perfeccionó en la vida religiosa. Por su ejemplo se agregaron a la santa, muchos coros de doncellas nobilísimas, y cuidábalas el santo Pontífice [Dionisio] como la más ilustre porción (según dice San Cipriano) de los rediles de Cristo (...). Quiso el Señor que muchas de ellas gozasen duplicadas aureolas, añadiendo a la de su virginidad, la del martirio. El año de 262, lo padeció Santa Eugenia con sus santos compañeros Proto y Jacinto [11 de septiembre y 25 de diciembre]. El de 269, SANTA CIRILA, hija del Emperador Decio, que bautizada por Justino, presbítero, se había entregado al magisterio de Santa Eugenia, y San Dionisio, dándole el velo virginal, y en Cristo, al mejor Esposo; acusada ente el emperador Claudio le afeó mucho que siendo hija de tales padres, manchase su nobleza con seguir una ley que todo el mundo abominaba y perseguía. Mas como a estos desprecios, como también a sus amenazas y promesas de que le daría esposo igual a sus prendas y a su sangre, respondiese la valerosa virgen: 'que ya estaba desposada con Cristo, un esposo suficientemente noble y rico', la mandó degollar, sentencia que la santa abrazó por escalón para subir a los brazos de su Esposo, dejando en la tierra gozoso al Pontífice, por ver otra hija de su profesión en el cielo". [1]

Esta obra, así como Lezana en sus Anales, o el jesuita José Andrés en su "Glorias del Carmelo" recogen diversas noticias de martirologios y menologios para conformar lo anterior. Menciones de una mártir con ese nombre, otras de una hija mártir de Decio, sin nombre; pero lo que sí no se halla la relación entre Cirila y la orden "eliana", salvo querer relacionarla con Dionisio y Eugenia, santos más famosos. Sabido y repetido es, que de cuanta religiosa o monje antiguo se narra, se decía que pertenecía al orden de San Elías, puesto que "ninguna orden monástica había antes de los benedictinos". En fin, que noticias sueltas son las que han configurado esa leyenda, que el Carmen hizo suya.


Santa Cirila de Roma.
Alejandro Andrade.
El Martirologio de San Beda (25 de mayo), pone a 18 de octubre: "Romæ S. Triphoniæ vxoris Decii Cæsaris, quæ, viro suo post interfectionem Beatorum Sixti & Laurentij diuinitus punito, petijt baptizari cum Cyrilla a Iustino Presbytero, & alia die est defuncta, ac iuxta S. Hippolytum in crypta sepulta". O sea: "En Roma, Santa Trifenia, mujer de Decio, Cesar, la cual despues de que su esposo castigara a los bienaventurados Sixto y Lorenzo, pidió ser bautizada con Cirila, a Justino Presbitero, y otro día murio y fue sepultada en la cripta junto a s. Hipólito" [2]. Y lo mismo, con semejantes palabras, repiten Notker y Adón. Así que al menos desde Beda (siglo VIII) ya está establecido que Cirila y Trifonia son hija y esposa, respectivamente, del emperador Decio y que la última fue bautizada por Justino. Pero no dice nada de que padecieron bajo Claudio, ni que Cirila fuera religiosa. [3]

Baronio y siguiéndolo, el Martirologio Romano de 1791 nos señalan, a 28 de octubre: "En Roma Santa Cirila Virgen, hija de Santa Trifonia, la qual fué degollada por la fe de Jesucristo en tiempo del Emperador Claudio". Es el primero en poner bajo quien padeció, lo cual casa perfectamente con el año 269, fecha de nuestra Cirila carmelita, pero no dice que sea la hija de Decio, bien pudiera ser otra Cirila, y otra Trifonia su madre.Pero resulta que Baronio pone también ese mismo día a las Santas Neófita, Cirila, Memmia, Juliana y Sofía, vírgenes mártires. Usuardo pone a estas últimas a 4 de enero, día de su traslación a un monasterio cartujo de Colonia. Aquí no se habla de Trifonia, su madre, ni de Decio, pero el hecho de que fueran martirizadas todas juntas, llevó a algunos a considerar que eran vírgenes consagradas que vivían juntas. Pero esto es solo una especulación, ha de ser otra Cirila. [4]

Las actas, dudosas, de San Aureliano Mártir (22 de mayo), dicen este que liberó del demonio y convirtió a una hija de Decio (no la nombran), pero en realidad, según los Bolandistas, esto se añadió posteriormente porque ambos, según los martirologios antiguos (ver arriba el de Beda) Cirila, Trifonia y Aureliano (esto según las actas) fueron sepultados en la misma cripta de San Hipólito. Simplemente añadieron lo de la "hija de Decio" para darle más importancia. [5]

En la "Vitae" de Santa Franca de Visalta (25 de abril), se lee que esta se apareció al Abad Columba, con dos monjas, a las que Franca identificó como "Efigenia, la hija del rey Agripa (?), que fue velada por las manos del apóstol Mateo" y "Cirila, hija del emperador romano, cuyo nombre es Decio, que causó la muerte de muchos de los santos de Cristo". El motivo de la visión fue para que se diera el debido culto a las reliquias de Franca. Llama la atención que sean estas dos santas, tenidas ambas como carmelitas o elianas, las acompañantes. [6]


Y finalmente, San Simeón Metafrastes (27 de septiembre y 28 de noviembre) menciona a una Cirila de Roma, de noble estirpe, que padeció martirio con su madre Santa Trifonia y en cuyo martirio se narra algo parecido, pues se dice que sus parientes para apartarla de la fe, le quisieron dar esposo, a lo que respondió que ya lo tenía, noble y rico, refiriéndose a Jesucristo. Así que podría ser la "nuestra".

Nunca tuvo Cirila culto ni oficio propio en la orden, sino solo aparece mencionada en diversas listas de santos carmelitas o, en algunas pinturas, como las "Vinea Carmeli" o las "Apoteosis del Carmelo", temas pictóricos ambos muy frecuentes en conventos de nuestra orden.



[1] No pudo dejar "en la tierra gozoso al Pontífice, por ver otra hija de su profesión en el cielo", pues Dionisio murió el 26 de diciembre de 268, un año antes de la fecha del martirio de Cirila. O fue antes, o después y Dionisio no lo vio, o no fue nunca.
[2] Sabemos que la mujer de Decio se llamaba Herenia, y sus hijos Herenio y Valente. Todos, Decio incluido, murieron en el año 251, con poco tiempo de diferencia. Así que no hay por donde poner a Trifonia y Cirila.

[3] Acta Sanctorum. Volumen VII. Apéndice.
[4] Acta Sanctorum. Volumen I.
[5] Acta Sanctorum. Volumen V.
[6] Acta Sanctorum. Volumen XVII.


A 28 de octubre además se celebra a
San Faro de Meaux,
obispo. 

San Judas, Apóstol.
 

MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 9 de octubre de 2012

N. S. del Buen Remedio, María Trinitaria

N. S del Remedio
y santos trinitarios.
Tomado de "Meditaciones Trinitarias", con motivo del 8 de octubre, día de N. S del Buen Remedio.

Preguntan desde Riohacha (Colombia): Nuestra Señora del Remedio, del Buen Remedio o de los Remedios. ¿Son todas las mismas?

A manera de respuesta:

Origen y significado de la palabra Remedio:
La palabra Remedio viene del latín: Remedium, que etimológicamente significa medicina, medio de curar y sanar, lo que restablece la salud; y en sentido figurado indica cuanto sirve para las enfermedades del alma. La advocación de Nuestra Señora del Remedio, conserva y retiene ese doble significado.

Según el religioso trinitario fr. Bonifacio Porres, la advocación del Remedio no es unitaria, y pudo comenzar a la vez e independientemente en diferentes lugares, las cuales coinciden solo en título, pero en muchos casos narran historias y leyendas propias, como sucedió con otras advocaciones marianas. Pero cuando se habla de la Patrona de la Orden Trinitaria y de los lugares a donde tradicionalmente ha llegado esta devoción por el apostolado de los religiosos de dicha orden o de los fieles o cofradías relacionadas con ellos, se le puede encontrar ya sea en singular: del Remedio (Como en Cataluña), en plural: de los Remedios (Algunos lugares de España) o acompañado de adjetivo: del Buen Remedio (como en Francia e Italia). Es menester aclarar que en otros lugares, especialmente en España, se han "trinitarizado" muchas imágenes de la Virgen del Remedio (o de los Remedios), cuyo origen no guarda relación alguna con la Orden de la Santísima Trinidad.

Los datos propiamente históricos más antiguos que se tienen sobre éste título son del siglo XV, pero posiblemente el nacimiento del mismo se ubica un siglo antes. Aunque existen imágenes del Remedio que iconográficamente pertenecen a los siglos XII y XIII, no consta que hayan recibido esa denominación en sus orígenes. Es muy corriente que imágenes antiguas de la Virgen María, sin título especial, lo recibieran en tiempos más modernos.


N. S del Remedio.
Alfara, Valencia.
Devoción mariana de los primeros trinitarios:
Desde los años fundacionales de la Orden Trinitaria (1194), la devoción a la Virgen María ha sido uno de los pilares fundamentales de su espiritualidad. La corta Regla (aprobada en 1198), escrita por san Juan de Mata menciona dos fiestas especiales para la Iglesia y que los trinitarios celebraban con particular devoción, a saber: la Asunción y la Purificación de la Virgen y a partir de 1262 rezaban el oficio votivo de la Virgen, todos los sábados. En el siglo XV, encontramos a trinitarios entre los defensores del dogma de la Inmaculada Concepción, como fr. Robert Gaguin, Ministro General de 1473 al 1501.

Al parecer ya desde los orígenes de la Orden, como aparece en los ceremoniales, cada mañana se cantaba misa en honor de la Virgen, además del Oficio ya mencionado, se rezaba el Oficio Parvo de la Virgen. Muy pronto se fueron añadiendo el rosario, la salve cantada los sábados y vigilias de las Festividades marianas, las letanías, etc. El Breviario de la Orden impreso en Valencia en 1519, conmemora diez fiestas marianas, a saber: Inmaculada Concepción, Expectación, Purificación, Transfixión (Dolores), Anunciación, Visitación, Nieves, Asunción, Natividad y Presentación.

Sin embargo, a pesar de los datos anteriores, no se tienen noticias históricas específicas de la devoción a la Virgen del Remedio en los primeros tiempos de la Orden, pero se sabe que desde muy antiguo los trinitarios han expresado una predilección hacia la misma.

Dos leyendas fruto de la devoción mariana de los trinitarios del siglo XVI:
Según una tradición de la Orden, posiblemente producto de la piedad popular de los trinitarios del siglo XVI y del deseo de comprobar que desde los orígenes se ha venerado a la Virgen con el título del Remedio; en un momento en que san Juan de Mata se encontraba haciendo una redención, no podía rescatar a todos los cristianos, pues le hacía falta dinero. Se encomendó a la Madre de Dios y ella misma, se le apareció en persona y le entregó una bolsa de monedas con las que pudo comprar a todos los esclavos y luego darles la libertad en tierras cristianas. Una leyenda más tardía, asegura que fue la misma Virgen quien le ofreció a San Juan de Mata (17 de diciembre y 7 de mayo, traslación de las reliquias) y a San Félix de Valois (20 de noviembre) el escapulario de la Orden de la Santa Trinidad.


Reproducción del lienzo
de N. S del Remedio
venerado en Valencia.
Independientemente de lo subjetivas que puedan llegar a ser estas leyendas, han sido ellas las que han marcado en gran parte la iconografía de la Virgen del Remedio. El dato más antiguo que se ha encontrado se refiere a una capilla del convento de Jaén, donde se hallaba fundada una cofradía que se hermanó con otra de Nuestra Señora de las Virtudes el 4 de febrero de 1482, y que desaparecida más tarde, se restableció a fines del siglo XVII. Los conventos de Ronda y Valencia fueron fundados en 1504 y 1505 respectivamente, en ermitas dedicadas ya a la Virgen del Remedio o de los Remedios. El convento de Valencia adquiriría una gran importancia en la historia de la Orden, al punto que pasó a ser la la sede del Provincial de la Provincia de Aragón.

Antes de 1571 había en la Orden cinco conventos conocidos bajo el título de Nuestra Señora del Remedio o de los Remedios, tres de los cuales fueron fundados en ermitas ya dedicadas a esta advocación: Valencia, Ronda y Fuensanta, y los otros (Cuenca y la Rambla) cambiaron su precedente título por el del Remedio. Existían también una capilla en Salamanca y otra en Barcelona y cofradías en Jaén, Sagunto y Zaragoza, que llevaban el título.

La Virgen del Remedio y la batalla de Lepanto:
En muchos santuarios y varias advocaciones fue invocada la Virgen María para que intercediese ante Dios en favor de la Cristiandad amenazada por los turcos, la más popular de todas es la de Nuestra Señora del Rosario, cuya celebración es el 7 de octubre. Obviamente los trinitarios valencianos y sus amigos y bienhechores, se encomendaron a su patrona: la Virgen del Remedio. Don Juan de Austria, general de las tropas cristianas, el día 7 de octubre de 1571, momentos antes de dar la batalla a los turcos en el golfo de Lepanto, y por indicación de Miguel de Moncada, virrey de Valencia y patrón del convento trinitario, invocó a la Virgen del Remedio. Al obtener la victoria, agradeció a la Virgen, donando 200 doblas de oros y una riquísima aljuba turca al convento de los trinitarios. El papa Gregorio XIII el 3 de septiembre de 1575, concedió a esa iglesia la celebración para el 7 de octubre.

Los Trinitarios de Aragón "Apóstoles de la Virgen del Remedio":
Después de la victoria de Lepanto, se aumentó el entusiasmo por la advocación del Remedio. En acción de gracias por ella, se erigieron cofradías en Valencia (1572) y Palma de Mayorca (en 1574), ciudades que pertenecían a la corona de Aragón y por ende a la provincia trinitaria del mismo nombre. Por influencia, especialmente del convento de Valencia, se fueron multiplicando las capillas y cofradías en las iglesias de la Orden.

Con el tiempo, la devoción se afianzó y tomó cuerpo en la Orden. Desde 1620, a la cofradía que normalmente se llamaba de la SS. Trinidad se le añadió: y del Buen Remedio. Comienzan a redactarse devocionales, manuales, novenas e historias de la advocación, apoyados por personajes ilustres de la Orden como fr. Bernardino de San Antonio  fr. Pablo Aznar y fr. Domingo López, quienes poco a poco dan paso a las "tradiciones" sobre el culto primitivo de la Virgen del Remedio. Es en este contexto donde nacen las leyendas sobre la aparición de la Virgen a san Juan y san Felix.

En el capítulo general de Roma del 18 de mayo de 1688, el nuevo ministro general fr. Antonio Pegueroles (hasta entonces provincial de Aragón), definió a la Virgen del Remedio como Patrona de la Orden Trinitaria. A su vez se convirtió en patrona de la Provincia de Aragón.

Con fecha del 12 de julio de 1727, alcanzaron los trinitarios calzados de la S. Congregación de Ritos, facultad para rezar el oficio de Nuestra Señora de las Nieves en honor de la Virgen del Remedio el segundo domingo de octubre. Aunque por un pleito con los Mercedarios, se revocó el documento que daba tal autorización, los trinitarios siguieron celebrando la fiesta en sus conventos, de manera particular el 7 o el segundo domingo de octubre.

Los trinitarios se encargaron de transmitir la devoción fuera de los propios conventos, e implantaron su culto en muchos lugares, por medio de la cofradía de la SS. Trinidad y de la Virgen del Buen Remedio, llegándose a venerar en Bélgica, Aragón, Italia, Andalucía, Castilla y Francia. Recordemos que a partir de 1599, la historia de la Orden se divide entre los trinitarios de la antigua observancia (calzados) y los trinitarios descalzos (de san Juan Bautista de la Concepción en España). Los trinitarios descalzos veneraban a Nuestra Señora de Gracia, en vez de la Virgen del Remedio, que se había popularizado entre los calzados.

Cuando se unieron a los descalzos españoles, los conventos de Livorno y Turín, en Italia, y el Foucon en Francia, pertenecientes hasta entonces a los descalzos franceses, se encargaron de transmitir al resto de los conventos descalzos (en Italia) el culto de la Virgen del Remedio que ellos ya veneraban fervorosamente, anteponiéndole el adjetivo Buen (hacia el siglo XVII). Con la restauración de la Orden en Italia, se va tomando como cosa propia esta devoción a la virgen del Remedio, especialmente a partir de 1920. En España curiosamente comenzó un proceso de fusión entre las dos advocaciones, llamándola indistintamente, Nuestra Señora de Gracia y del Remedio.


N. S del Buen Remedio.
San Crisógono de Roma
Patrona de la Orden de la Santa Trinidad junto con Santa Inés:
Luego de tanto esfuerzo por conseguir su patrocinio de la Sede Apostólica, Nuestra Señora del Remedio ha sido declarada Patrona Principal de la Orden, junto con Santa Inés, virgen y mártir (21 y 28 de enero), por el papa Juan XXIII en 1961, accediendo a una petición que había hecho el Capítulo General de 1959.

En la actualidad los trinitarios celebramos la Fiesta de Nuestra Señora del Remedio con rango de Solemnidad el día 8 de octubre y el No 52 de nuestras Constituciones dice ... "honren a la Virgen María con afecto filial y con verdadera devoción, fomenten su culto, venerándola, según una antiquísima tradición de la Orden, bajo el título de bienaventurada Virgen María del Buen Remedio, Patrona principal de nuestra Orden, rezando el rosario mariano y celebrando la misa votiva y la Liturgia de las Horas el sábado, según las rúbricas".

Finalmente, las representaciones más comunes (existiendo muchas y variadas) de la Virgen del Remedio son aquellas en las que se encuentra vestida con el hábito trinitario, con una de sus manos sostiene una bolsa de monedas, mientras con la otra carga al Niño quien tiene en sus manos el escapulario trinitario. Si la imagen se representa sin el niño, suele ser la Virgen quien lleva los escapularios.


Fr. Sergio Pereira O.SS.T.





Bibliografía
AZNAR, Pablo, Libro de los milagros de Nuestra Señora del Remedio..., Barcelona 1626.
CALVO, Silvestre, Resumen de las prerrogativas del Orden de la Ssma. Trinidad, Pamplona 1791.
PORRES, Bonifacio, ARIETA, Nicolás; Santa María del Remedio, Secretariado Trinitario, Córdoba 1985. Texto sobre el cual baso la mayor parte del contenido de este artículo.
PORRES,Bonifacio; Santa María del Remedio Adiciones, [Secretariado Trinitario, Córdoba 2003]


A 8 de octubre además se celebra a:

San Juan Calabria,
presbítero fundador
.
San Artaldo de Belley,
obispo cartujo
.
San Artemón,
presbítero y mártir.





domingo, 7 de octubre de 2012

Nuestra Señora, la Virgen del Rosario

Pregunta: Mi madre se llama Rosario y me gustaria saber si hay alguna Santa con su nombre y saber su historia.
Respuesta: Además de que alguna santa lleve el nombre de Rosario, que veremos al final, es la advocación mariana de Nuestra Señora del Rosario, la que es celebrada por las mujeres llamadas así, el 7 de octubre, y de la que te hablaré escuetamente porque mucho y mejor se ha dicho sobre el tema:

Nuestra Señora del Rosario. 7 de octubre.

Sobre el Rosario mucho se ha dicho, y es poco aún, siendo una oración tan importante en la vida de la Iglesia. Comúnmente, y con cierta simpleza, se dice que Nuestra Señora se le apareció a Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre "santo Domingo in Soriano") y le dio el rosario, enseñándole como rezarlo. 

Pero la historia nos demuestra otra cosa: Brevemente, el origen del rosario está en la costumbre monacal de rezar los 150 salmos cada día; los monjes legos, que no sabían leer, o se aprendían los salmos de memoria, o los sustituían por 150 padrenuestros. Hay que notar que este orar repetitivo entronca perfectamente con la tradición judía de repetir palabras insistentemente (lo que hoy se llama "mantra", como si se hubiera inventado ahora), como haría el mismo Cristo en su vida. En el siglo IX encontramos en Irlanda la costumbre de hacer nudos en un cordel para contar, los Padrenuestros o las Ave María. Esta costumbre se uniría a la de ofrendar las coronas de flores o rosas a las imágenes marianas, tradición proveniente de cultos pre-cristianos. Así que es totalmente cierto decir que en el siglo X ya se conocía esta devoción, por más que se conformara con el tiempo. Eso en Occidente, porque en el cristianismo oriental, en el Islam o el Budismo, igualmente existe la costumbre de orar repetitivamente usando cuentas. 

Ciertamente, cuando Santo Domingo de Guzmán comienza su obra evangelizadora y apologética ante la herejía albigense, descubrió la importancia de la devoción mariana como elemento fortalecedor de la fe cristiana y lo aprovechó en su labor misionera con excelentes frutos. Esa necesidad devocional, sumada a la facilidad del rezo, incluso para los que no sabían leer, dieron como fruto que la Orden Dominica se lanzara de lleno a la propagación de esta devoción, a la que surgirían, con el tiempo, algunas parecidas, como la corona de Santa Brígida, el rosario de las Llagas de Cristo... etc., etc. Un hito importantísimo sería la división en "misterios" del Evangelio, hecha por el cartujo Egher de Kalgar. La primera meditación de pasajes evangélicos unidos al rosario es del benedictino inglés Dominique Hélion (he aquí el origen de la leyenda sobre santo Domingo y el rosario: en otro Domingo). Ambos aportes datan de inicios del siglo XV, cuando viene al mundo otro apóstol del rosario: el Beato Alain de la Roche (8 de septiembre).

Con él la devoción tuvo un nuevo empuje. Predicando, disciplinándose, organizando procesiones y devociones públicas, poco a poco el Beato Alain hizo del rosario la oración mariana predilecta del pueblo y de la Iglesia. su obra piadosa principal fue la fundación de la Cofradía del Rosario, llamada en origen "Cofradía del Salterio de Jesús y María", recogiendo el origen monástico del rosario, fundada en 1470 en Douai, y en apenas un año ya tenía 50.000 miembros. Fue este el origen de la "Hermandad del Rosario", establecida hasta hoy en casi todas las iglesias dominicas. La leyenda, que no falta, nos dice que la Virgen se le apareció muchas veces, alentándole a perseverar, y que le profetizó el nacimiento de la herejía luterana, siendo el Rosario un eficaz remedio contra dicho mal. También le mostró los males que atraería para toda la Iglesia el abandonar su rezo, que ella lo tenía como preferido por sobre todos. Apariciones marianas como Lourdes o Fátima corroborarían este amor de la Santísima Virgen al Santo Rosario.

La Protección de María
en la batalla de Lepanto.
Pero el definitivo impulso vendría en el siglo XVI, cuando en 1571 el papa San Pío V (30 de abril) pediría a la cristiandad que rezara el rosario para alcanzar el triunfo contra los moros que asediaban Europa como nunca. En la batalla de Lepanto, el 7 de octubre de ese mismo año, las tropas cristianas, sin esperarlo ya, ganaron a los musulmanes. El papa estableció la memoria de Nuestra Señora de las Victorias, unida indisolublemente a la devoción del rosario. Además, y por el mismo motivo agregó a las Letanías Lauretanas el título de "Auxilium Christianorum". Fue Gregorio XVI quien cambió el nombre de la fiesta por Nuestra Señora del Rosario, aunque en muchos sitios tomó el nombre de "Nuestra Señora del Rosario y de las Victorias" (como en mi parroquia, según descubrí en una estampa antigua).

Otro momento decisivo fue el triunfo sobre los turcos en Viena el 12 de septiembre de 1683, fiesta del Dulce Nombre de María. Nuevo impulso, sin duda, le han dado a la devoción, las apariciones marianas, singularmente Lourdes, Fátima, Beaureaing y Banneaux, entre los siglos XIX y XX. Numerosas son las parroquias, congregaciones religiosas, cofradías, imágenes dedicadas a la Virgen del Rosario, que ha traspasado ampliamente las fronteras de la Orden Dominica. Todos los papas se han referido al rosario con hermosas palabras, lo han rezado y portado siempre, colmándolo de indulgencias. Igualmente todos los santos, desde el siglo XVI sobre todo, le han tenido gran afecto y ha sido su oración mariana predilecta.

Y santa, o sea, mujer elevada a los altares con ese nombre, tenemos a la Beata Rosario de Soano(22 de septiembre) Terciaria Capuchina, virgen y mártir de Valencia .


A 7 de octubre además se celebra a:

Santos Sergio y Baco,
soldados mártires
.
San Marcos,
papa
.
San Martín Cid,
abad










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