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miércoles, 31 de julio de 2013

Santoral de la Compañía de Jesús (S.I)

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San Ignacio de Loyola
La Compañía de Jesús, fundada por San Ignacio de Loyola, soldado convertido a la fe, nació por la necesidad de la evangelización, sobre todo en la difícil época de la Contrareforma. Los jesuitas, fieles a la Iglesia en todo momento, desempeñaron el papel que antes habían tenido los Benedictinos y los Dominicos, es decir, hacer llegar la voz de la Iglesia a los confines del mundo y siendo el brazo derecho de la voluntad evangelizadora del papa de turno. Rebeldes, fuertes, emprendedores y diplomáticos como nadie, supieron la estimación del pueblo y las enemistades de muchos poderosos, por lo que fueron suprimidos tres veces, para resurgir nuevamente. Sus misiones, colegios y fundaciones alcanzaron todo el mundo, y por ello sus mártires, sus misioneros, sus teólogos llenan el calendario de la Iglesia. El calendario propio de la Compañía de Jesús, tiene la particularidad del agrupamiento de algunas memorias de santos que destacaron en lo mismo (misioneros o mártires) y que antes tenían su día propio:

Enero:
1: Santa María Madre de Dios y la Imposición del Santo Nombre de Jesús.
19: Todos los Santos Mártires Jesuitas.

     Beatos Santiago Sales, presbítero; y Guillermo Saultemouche, religioso, mártires de Viviers.
    Beato Santiago Bonnaud, presbítero y compañeros mártires de Francia:
       Beato Francisco Balmain, presbítero
       Beato Carlos Jeremías Béraul de Pérou, presbítero
       Beato Claudio Cayx-Dumas, presbítero
       Beato Juan Charton de Millou, presbítero
       Beato Guillenno Delfaud, presbítero
       Beato Santiago Fryteire-Durvé, presbítero
       Beato Claudio Francisco Gagniéres des Granges, presbítero
       Beato Claudio Antonio Raoul Laporte, presbítero
       Beato Mathurin Nicolás de la Ville-Crohain, presbítero
       Beato Carlos Francisco Le Gué, presbítero
       Beato Vicente José Le Rousseau, presbítero
       Beato Luis Tomás Bennote, presbítero
       Beato Francisco Vereilhe-Duteil, presbítero
       Beato Renato María Andrieux, presbítero
       Beato Juan Francisco M. Boit-Vourlat, presbítero
       Beato Pedro Guérini du Rocher, presbítero
       Beato Eloy Herque du Roule, presbítero
       Beato Juan Antonio Seconds, presbítero
       Beato Nicolás María Verron, presbítero
       Beato Francisco Jacinto Le Livec, presbítero
       Beato Alejandro Carlos M. Lanfant, presbítero

       Beato José Imbert, presbítero.
       Beato Juan Nicolás Cordier, presbítero. 

María, Madre de la Compañía de Jesús
Febrero:
3: Beatos Tomás Woodhouse, presbítero y compañeros mártires de Inglaterra:
          Beato Juan Nelson, presbítero
          Beato Tomás Cottam, presbítero
          Beato Juan Cornelius, presbítero
          Beato Francisco Page, presbítero
          Beato Ralph Ashley, religioso
          Beato Eduardo Oldcome
          Beato Tomás Holland, presbítero
          Beato Ralph Corbington, presbítero
          Beato Pedro Wright, presbítero
          Beato Guillenno Iremonger, presbítero
          Beato Juan Caldwell, presbítero
          Beato Juan Gavan, presbítero
          Beato Guillermo Barrow, presbítero
          Beato Tomás Whitbread, presbítero
          Beato Antonio Turner, presbítero
          Beato Roger Filcock, presbítero
          Beato Roberto Middleton, presbítero

4: San Juan de Brito, presbítero mártir.
    
    Beato Carlos Spínola y compañeros mártires de Japón:
          Beato Juan Bautista Machado, presbítero
          Beato Leonardo Kimura, religioso
          Beato Ambrosio Femandes, religioso
          Beato Agustín Ota, religioso
          Beato Tomás Akaboshi, estudiante
          Beato Luis Kawara, estudiante
          Beato Gonzalo Fusai, estudiante
          Beato Sebastián Kimura, presbítero
          Beato Juan Kingoku, estudiante
          Beato Antonio Kyuni, estudiante
          Beato Pedro Sampo, estudiante
          Beato Miguel Saito, estudiante
          Beato Camilo Constanzo, presbítero

Beato Carlos Spínola
          Beato Dionisio Fujishima, religioso
          Beato Pedro Pablo Navarra, presbítero
          Beato Pedro Onizuka, religioso
          Beato Jerónimo de Angelis, presbítero
          Beato Simón Yempo, religioso
          Beato Diego Carvalho, presbítero
          Beato Miguel Carvahlo, presbítero
          Beato Vicente Kaun, religioso
          Beato Baltasar de Torres, religioso
          Beato Juan Kinsako, religioso
          Beato Pedro Rinsei, religioso
          Beato Gaspar Sadamatsu, religioso
          Beato Miguel Tozo, religioso
          Beato Pablo Jinsuki, religioso
          Beato Juan Bautista Zola, presbítero
          Beato Tomás Tsuji, presbítero
          Beato Miguel Nakajima, religioso
          Beato Antonio Ishida, presbítero
          Beato Gay, novicio
  
     Beatos León Ignacio Mangin, Modesto Adlauer, Rémy Isoré, y Pablo Denn, mártires de China.
6: Santos Diego Kisai, Pablo Miki, Juan de Goto, mártires de Nagasaki.
15: San Claudio de la Colombière, presbítero.

Abril:

7: San Enrique Walpole, mártir.
21: San Pedro Canisio, presbítero y Doctor de la Iglesia
22: Santa María Virgen, Madre de la Compañía de Jesús.


San Francisco de Jerónimo
Mayo:
4: San José María Rubio, presbítero.
16: San Andrés Bobola, presbítero y mártir.
24: Nuestra Señora, la Virgen de la Strada.

Junio:

8: Beato Santiago Berthieu, presbítero y mártir de Madagascar.
9: Beato José de Anchieta, presbítero, apóstol de Brasil.
21: San Luis Gonzaga, religioso.

Julio:
2: Santos Bernardino Realino, Francisco de Jerónimo y Juan Francisco de Regis, presbíteros.
    Beatos Julián Maunoir y Antonio Baldinucci, presbíteros.

15: Beatos Ignacio de Azevedo y compañeros mártires:
           Beato Diego de Andrade, presbítero.
           Beato Francisco Alvares, religioso.
           Beato Gaspar Alvares, religioso.
           Beato Alonso de Baena, religioso.
           Beato Marcos Caldeira, novicio.
           Beato Bento de Castro, estudiante.
           Beato Antonio Correia, novicio.
           Beato Alejo Delgado, novicio.
           Beato Nicolás Dinis, novicio.
           Beato Gregorio Escrivano, religioso.
           Beato Antonio Fernandes, novicio.
           Beato Domingo Fernandes, religioso.
           Beato Juan Fernandes, estudiante.
           Beato Juan Fernandes (otro), estudiante.
           Beato Manuel Fernandes, estudiante.
           Beato Pedro de Fontoura, estudiante.
           Beato Andrés Goncalves, estudiante.
           Beato Gonzalo Henriques, estudiante.          

Beato Ignacio de Acevedo
           Beato Simón Lopes, estudiante.
           Beato Francisco de Magalhaes, novicio.
           Beato Juan de Mayorga, estudiante.
           Beato Alvaro Mendes, estudiante.
           Beato Manuel Pacheco, estudiante.
           Beato Francisco Pérez Godoy, novicio.
           Beato Diego Pires, estudiante.
           Beato Brás Ribeiro, novicio.
           Beato Manuel Rodrigues, estudiante.
           Beato Fernando Sánchez, estudiante.
           Beato Juan de San Martín, novicio.
           Beato Antonio Soares, estudiante.
           Beato Amaro Vaz, novicio
           Beato Juan de Zafra, novicio
           Beato Esteban Zuraire, religioso.
           Beato Luis Rodrígues, novicio.
           Beato Simón de Costa, novicio. 
22: San Felipe Evans, presbítero y mártir.
25: Beatos Rodolfo Acquaviva, Alonso Pacheco, Pedro Berno, Antonio Francisco, presbíteros, y Francisco Aranha, religioso; mártires de La India.
31:
San Ignacio de Loyola, Padre y Fundador.

Agosto:
2: Beato Pedro Fabro, presbítero.
18: San Alberto Hurtado, presbítero.
27: San David Lewis, presbítero y mártir.

Septiembre
7: Santos Melchor Grodziecki y Esteban Pongracz, presbíteros y mártires de Checoslovaquia.
9: San Pedro Claver, presbítero, apóstol de los esclavos.
10: Beato Francisco Gárate Aranguren, religioso.
17: San Roberto Bellarmino, cardenal y Doctor de la Iglesia.



San Alonso Rodríguez
Octubre:
3: San Francisco de Borja, duque, presbítero y Tercer General de la Compañía.
6: Beato Diego de San Vitores, presbítero mártir de las Islas Marianas.
14: San Juan Ogilvie, presbítero mártir.
19: Santos Isaac Jogues, Juan de Brébeuf, Juan de la Lande, René Goupil, Gabriel Lalemant, Carlos Garnier, Noel Chabanel y Antonio Daniel, mártires de Norteamérica.
30: Beato Domingo Collins y compañeros mártires de Irlanda.
31: San Alonso Rodríguez, hermano.

Noviembre:
3: Beato Rupert Mayer, presbítero.
5: Todos los Santos y Beatos de la Compañía.
13: San Estanislao de Kostka, novicio.
14: San José Pignatelli, restaurador de la Compañía.
16: Santos Roque González de Santa Cruz, Juan del Castillo y Alfonso Rodríguez, presbíteros y mártires de Paraguay.
23: Beato Miguel Agustín Pro, presbítero y mártir de México.
26: San Juan Berchmans, religioso.

Diciembre:
1: Santos Edmundo Champion, San Alejandro Briant, Roberto Southwell, Rodolfo Sherwin, Alejandro Rawlins, Edmundo Arrowsmith, Enrique Morse, Tomás Garnet, presbíteros; y Nicolás Oswen, religioso; mártires de Inglaterra.
3: San Francisco Javier, presbítero, Patrono de las misiones.


Junto a Carlos Spínola y algunos de sus compañeros padeció el martirio la Beata Isabel Fernández, y su hijo de cuatro años, el Beato Ignacito. Isabel había dado hospedaje al padre Carlos, que había bautizado al niño. Al encontrarse, el sacerdote preguntó por él, a lo que respondió la madre: "Aquí está, padre. Lo traje conmigo para que alcance también el martirio". El niño, luego de ser cortada la cabeza de su madre, pidió la bendición al padre Carlos y él mismo desabotonó el cuello de su camisa y se ofreció al verdugo.

domingo, 28 de julio de 2013

Santos Nazario y Celso, otro ejemplo de leyenda

Degollación de Nazario y Celso. Milán

Pregunta: Agradeceria recibir información sobre la vida de este santo, (san nazario) ya que es mi segundo nombre, y no conozco absoluamente nada del mismo, que seguramente me protege sin que yo mismo lo sepa. Desde ya muy agradecido y lo felicito por el impresionante trabajo que realiza, lo claro y bien completo de las respuestas. 

Respuesta: Gracias por la felicitación, pero gracias a ti por leer el blog y comentar, yo solo hago lo que puedo. El santo de nombre Nazario más conocido es el celebrado el 28 de julio, junto a Celso, aunque hay otros: 

Santos Nazario y Celso, mártires. 28 de julio, 12 de junio (invención de los cuerpos), 10 de mayo (traslación de las reliquias), 19 de junio (junto a Gervasio y Protasio) y 14 de octubre (Iglesia Griega).

Las actas de este martirio son todas fabulaciones sin ningún valor histórico, y para más inri, fueron escritas lo menos en el siglo X, bastante lejos de los supuestos acontecimientos. Como toda “acta” apócrifa, pretende dar origen y solidez a un culto muy anterior del que no se sabe nada.

Las noticias de estos santos son confusas y contradictorias: la primera mención la hace Paulino, biógrafo de San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) que dice que el santo halló un cuerpo incorrupto (con barba, cabellos y sangre fresca) en un jardín de Roma. Lo tomó por un mártir y, primeramente, lo transportó a una iglesia frente a la Porta Romana, donde se erigió una basílica en su nombre. Luego hizo trasladar reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles de Milán. Al poco tiempo se halló muy cerca el cuerpo de un niño y también fue tenido como mártir, compañero del anterior y trasladado a la misma iglesia de Milán. Se hicieron investigaciones sobre los cuerpos, y los dueños dijeron que sus antepasados les habían prohibido vender el terreno, diciéndoles había un tesoro oculto allí, por lo que los cuerpos se tomaron como tal tesoro.

Santos Nazario y Celso.
Acireale.
Dicha Invención, cuenta Paulino, se produjo después de la muerte de San Teodosio el Grande (17 de enero), que murió en 395. Por tanto, si San Ambrosio murió en el 397, el hallazgo se produjo el año 396. San Ambrosio envió algunas de las reliquias de San Nazario (como vemos, ya con nombre y todo) a San Paulino de Nola (22 de junio), como se deduce del poema XXVI de San Paulino. Al parecer también le envió una reliquia a San Gaudencio de Brescia (25 de octubre), que en el 397 declara estar en posesión de un trozo del cadáver. Un sermón del siglo quinto, falsamente atribuido a San Ambrosio ya les pone nombre a ambos y habla de la conservación del cuerpo y de algunos sitios que tienen reliquias. Constantinopla recibió reliquias de los dos santos, el Papa Símaco envió trozos a África. Childeberto I, habiendo obtenido reliquias, construyó una iglesia en París para contenerlas. También hay reliquias en Embrun, Autun, Gap, e innumerables otros lugares.

Es comprensible que a tanta reliquia y tanto culto extendido por la Galia se le haya dado un origen: Aclaro que en tiempos de San Ambrosio esta leyenda no era conocida, sino que es muy posterior, sobre el siglo X, como dije más arriba. Según esta leyenda, eran santos cercanos a los apóstoles, del siglo I. Nazario era hijo de un pagano llamado Africano y de una cristiana, llamada Perpetua, que había sido bautizada por San Pedro (29 de junio, 8 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 e emero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental). Nazario fue bautizado por San Lino (23 de septiembre) y dejó la casa paterna para predicar el Evangelio en Milán, Cimia, Génova, donde convirtió a una mujer que, ya cristiana, le dejó a su hijo Celso, a quien Nazario adoptó como hijo. Ya juntos predicaron en los Alpes del Delfinado, Embrun, Ginebra y Tréveris, donde fueron encarcelados. Se les puso en un barco sin velas, que se dirigió a Milán, donde fueron detenidos por el gobernador Anulino y decapitados. Luego se empalma con que San Ambrosio tuvo la revelación de que en el jardín se hallaban dos mártires desconocidos, llamados Nazario y Celso.

Según otra versión, fueron apresados en Roma, por orden de Nerón, donde conocieron y confortaron en la cárcel a Santos Gervasio y Protasio (19 de junio), pero esto sólo se inventó para relacionarlos con los famosos mártires de Milán, igualmente hallados por San Ambrosio. De todo, ¿que se saca en conclusión? Que hay un culto nacido en el siglo IV a dos desconocidos, sobre los cuales se recrea una leyenda.

Y que no falte la nota curiosa. Fijarse como los ilustradores, fabricantes de estampas y demás, se inventan lo que quieren, cuando quieren y como quieren. Por eso no hay que fiarse mucho de las representaciones que vemos, sino después de comparar unas con otras. Si eran laicos, y uno era un niño... ¿como al listo que hizo esta estampa lateral, se le ocurrió poner uno de soldado y los dos adultos? Ni siquiera se tomó el trabajo de leerse la leyenda, supongo.

Para completar, te digo que también tienes a San Nazario de Capodistria, obispo (19 de junio) y la Beata Nazaria Ignacia March, fundadora (6 de julio).


A 28 de julio además se celebra a
San Inocencio I, papa.
Beato Juan Soreth, General Carmelita.

jueves, 25 de julio de 2013

Beato José Cecilio de Santa María, carmelita mártir

Beato José Cecilio de Santa María, religioso carmelita mártir.


Dibujo hecho a partir de declaraciones
de personas que le conocieron
Nació en Benicarló (Castellón) el 7 de febrero de 1865 a las 10 de la mañana [1]. Fue bautizado en la parroquia de San Bartolomé del mismo lugar y Provincia, Diócesis de Tortosa, a las 10 de la mañana del día siguiente, ocho de febrero, por el pbro. Tomás Llarach. Era hijo legítimo de Vicente Alberich y Manuela Lluch, ambos de la misma villa.
Disponemos de pocos datos sobre sus primeros años de vida. Una nota biográfica descubierta entre los papeles y apuntes del P. Daniel de J. M., que se encargó durante un tiempo de preparar datos sobre los mártires carmelitas de Aragón y Valencia, nos dice que el Hno. José Cecilio, que como cualquier joven normal de su tiempo, se preparaba para el matrimonio en su ciudad. Pero sintiendo la llamada del señor a la Vida Religiosa y descubriendo la oposición normar de su familia para que diese el paso, que juzgaba inmaduro, se descolgó un día por la ventana de su casa, marchó al Desierto de las Palmas y solicitó el ingreso en la Orden y entre los Carmelitas vivió y murió. Eso ocurrió cuando había cumplido los 24 años de edad.

En el Monasterio fue admitido a la vida comunitaria el 17 de febrero de 1889. Transcurridos dos meses de experiencia o postulantado, el 17 de abril del mismo año, y presentados los documentos-testimoniales del obispado de Tortosa, Diócesis a la que pertenecía, se le admitió y recibió el hábito de carmelita Descalzo. Según costumbre de la orden asumió en ese momento el nombre de José Cecilio de Santa María. Al cumplir el tiempo estimado por las Leyes de la orden emitió sus votos al Señor por medio de la Profesión simple: Desierto de las palmas, 2 de abril de 1894. Destinado por los superiores a la isla de Cuba el 16 de enero de 1898 hizo allí su Profesión Solemne.

De regreso a España comprobamos que Fr. José Cecilio fue conventual de Barcelona en los años 1899-1900. Sirviéndonos de las referencias que nos ofrecen los libros oficiales de los conventos que no fueron destruidos durante la persecución de los años 1936-39, donde constan las residencias de los religiosos durante los primeros años del siglo XX, podemos añadir más datos sobre los destinos que tuvo. Los superiores de la Provincia, conocedores de sus cualidades humanas y religiosas, le nombraron "Limosnero Provincial”, para conseguir alimentos y limosnas para el mantenimiento de los seminarios Menores de la Orden en esos tiempos. 

Salvo en raros casos podemos recorrer su vida por los lugares dedicados a casas de formación para aspirantes al hábito. Así vemos que en 1904-05 fue conventual de San Clemente (Cuenca). 1906- 09; 1911-12, Caravaca (Murcia); 1914 Burriana; 1928, Valencia; 1929-36 San Clemente (Cuenca). Estas fechas coinciden con los lugares donde funcionaban los colegios de aspirantes de la provincia de Aragón y Valencia. De hecho, los Padres Definidores concedieron a nuestro Hermano el oficio de "Limosnero de la Provincia”.

El P. José María Pelechá ocd, testigo de estos hechos, declara "vímosle volver desde los pueblos andando muchas veces desde Sisante a San Clemente por no hacer gastos en el autobús. Llevaba siempre el rosario en la mano". El 13 de septiembre de 1927 un Decreto de la Sgda. Congregación de Religiosos, a súplica de los superiores mayores OCD, se digna conceder que los Hermanos Donados profesos solemnes de nuestra Orden usen capilla del color del hábito y capa blanca carmelitana. Nuestro hermano José Cecilio fue uno de los religiosos que más lo desearon y trabajaron con súplicas a Roma para hacer posible esta realidad. Los que le conocieron dicen de él que era de carácter bondadoso y afable. Un biógrafo suyo marca su modo de ser como "persona de carácter expansivo, espontáneo, sereno, pronto para favorecer a los demás”. Esa condición de bueno, educado y formado movió a los superiores a pedirle tareas delicadas en la orden. Es el caso de "Limosnero" anotado anteriormente. Cuando recorría los pueblos para pedir donativos los sacerdotes le suplicaban conseguir licencias, entonces reservadas a la Orden, para que ellos pudieran imponer escapularios del Carmen con autorización de Roma.

Nuestro buen Hno. José Cecilio tuvo la dicha de haber sido conocido y tratado por el que después sería Rector de la universidad de Valencia, D. José Corts Grau, que era también terciario carmelita. y le dedicó unas líneas en su honor. Tengo el gusto de presentar algunas palabras que él le dedicó. Dice: "Porque las cosas de los bienaventurados tienen actualidad eterna, reitero hoy el recuerdo de aquel Hermano que era mi huésped en casa. El Hno. Cecilio habla de la Virgen y me caen lágrimas de ternura, de una ternura filial. Habla de N. M. Sta. Ieresa y todo él se yergue como una exclamación, de los que salvaron su vida merced al santo Escapulario... Yo le estoy viendo en la cueva de Belén trocando el hábito blanco por el pellico...con su tarro de miel....para aquel Niño que es el hijo de Dios... Mi tía Luisa le ruega que cante aquella canción de cuna al Niño Jesús que nos cantaba ya el año pasado..."

Entre los papeles del Hno. José Cecilio han aparecido algunos fragmentos musicales que él copiaba firmaba y cantaba en las celebraciones eucarísticas. En Benicasim lo confirmaron varios testigos.


Últimos días del Hno José Cecilio. 
Desde San Clemente [expulsados los religiosos del convento, relato que merece artículo aparte por los desmanes y ejemplos de los religiosos que pueden leerse] se trasladó a su ciudad de Benicarló. No tenemos certeza si llegó a visitar la ciudad y familia. Sí sabemos que tomó un tren hasta Vinaroz y allí lo apresaron y metieron en la cárcel. El 5 o 6 de agosto del 36 lo llevaron al barco prisión 'Río Segre" que estaba anclado en el Puerto de Tarragona. Allí se juntó con el carmelita P. Santiago, paisano y testigo suyo que da este informe, aunque no fue martirizado. También coincidió con otros Carmelitas de Tarragona que fueron compañeros de prisión y de martirio. Los religiosos carmelitas presos en el Barco, hicieron la renovación de su profesión religiosa el día de la Exaltación de la Sma. Cruz, como manda el ritual de nuestra Orden.

Varias personas allegadas a los carmelitas les proveían de alimentos y ropa durante su permanencia como presos en el Barco. Allí permaneció cautivo, junto a ese grupo, unido en las penas y fatigas, hasta el 11 de noviembre de 1936, cuando él y otros presos fueron asesinados en las tapias del cementerio de Torredembarra. Unos 20 asesinados recibieron sepultura en el mismo lugar.

El 14 de noviembre de 1941 fueron exhumados los cadáveres para trasladarlos a sus antiguos lugares de residencia. Los Carmelitas catalanes a Tarragona y el Hno. José Cecilio al Desierto de las Palmas. Los restos de este, en manos del mismo prior P. Clemente de la Virgen de Lidón. A nuestro Hermano Dios lo quiso para el martirio. No murió sólo. Lo hizo en compañía de otros carmelitas en Torredembarra. Dios ha querido que sea glorificado con ellos. Su Beatificación, se llevó a cabo el 13 de octubre de 2013 en la Catedral de Tarragona.


[1] He tomado el texto íntegro del libro "Mártires Carmelitas Descalzos ocd. Provincia de Aragón y Valencia. Años 1936-1939", del P. José León Santiago, al que tengo el gusto de conocer.

martes, 23 de julio de 2013

Nuestra Señora de la Divina Gracia: carmelita

Reproducción de la imagen original,
coronada.
En la Octava de la Virgen del Carmen, celebra el carmelo descalzo la memoria de María, la Madre de la Divina Gracia. Es como un colofón a la novena, la solemnidad y la octava del Carmen. El oficio propio recoge el texto de la "Lumen Gentium":
"La Santísima Virgen, predestinada desde toda la eternidad como Madre de Dios juntamente con la Encarnación del Verbo, por disposición de la divina Providencia, fue en la tierra la Madre excelsa del divino Redentor compañera singularmente generosa entre todas las demás criaturas y humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando moría en la cruz, cooperó en forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por eso es nuestra Madre en el orden de la gracia." (LG. VIII, III, 61)
Y está muy bien que esta memoria tenga un carácter teológico y espiritual, pero no entró al calendario carmelita por ello, sino por un hecho, imagen, milagros y promesa concretos. Lamentablemente esta parte no se cuenta ni se propaga como devoción mariana propia, como propia por adopción es la devoción al Niño Jesús en su imagen de Praga. Y he aquí el origen de todo:

Nuestra Señora, Madre de la Divina Gracia. 23 de julio.
Viena, 1610. Tiempos convulsos de las guerras de religión, los peligros, martirios y despojos de los religiosos de nuestra Orden, llegaron estos a Viena, para fundar un convento. El más religioso entusiasta era el Venerable P. Domingo de Jesús María, del que habrá que dar una breve reseña antes: 

Fue un santo varón, nacido en Calatayud, España, el 16 de mayo de 1559. Había profesado en la O.Carm, y luego de ser ordenado sacerdote pasó al carmelo descalzo. Era un religioso muy piadoso, que penetró las altas moradas de la oración y la contemplación. Muy caritativo, se preocupó del drama de la prostitución, fundando casas para acoger a las arrepentidas. Con dotes taumatúrgicas, se le conocen varios milagros en vida, así como trato frecuente con su Ángel de la Guarda, revelaciones trinitarias y de algunos santos. Fue prior de los conventos de Toledo, Madrid, Valencia. Gran predicador de la penitencia, la paz y la misericordia. Fue embajador de Felipe II en asuntos espinosos de la Corte. En 1604 llegó a Roma, y fue persona de confianza del papa Pablo V, amigo de fray Luis de León y San Roberto Bellarmino (17 de septiembre) y defensor de los fundadores San José de Calasanz (25 de agosto y 27 de noviembre) y San Camilo de Lelis (14 de julio), y del legado del Beato Nicolás Factor (18 de agosto). Escribió obras espirituales y de piedad, así como su autobiografía, por mandato del Venerable Juan de Jesús María "el Calagurritano", su confesor. Fue impulsador de "Propaganda Fide" con Gregorio XV. Fue Definidor General, y finalmente, 5º General de los Descalzos, entre 1617 y 1620. En el cónclave de 1623 fue papable, aunque salió elegido Urbano VIII.

Venerable Domingo de Jesús María
En 1620, luego del Generalato de la Orden, fue Legado Pontificio de Pablo V, ante el emperador Fernando II. Tuvo una visión en la que obtuvo la seguridad de la victoria de las tropas católicas del emperador contra el ejército hereje, en la gran y decisiva batalla de la Montaña Blanca, el 8 de noviembre del mismo año. Tradicionalmente se le presenta a caballo entre las tropas católicas arengando a los soldados con jaculatorias y bendiciones, pero en realidad su intervención fue únicamente orante. Llevaba al cuello una pequeña tabla gótica de la Natividad de Cristo, a la cual los protestantes, en su obcecación por las imágenes, habían perforado los ojos de la Virgen, San José y los pastores. A esta imagen profanada se encomendaba y luego de la victoria, la llevó triunfante a Roma, donde preside la iglesia de Santa María de la Victoria, atendida por los carmelitas descalzos, pero que no hay que confundir con la de este artículo. Luego de esta victoria católica, el P. Domingo ganó en fama y aprecio por el pueblo y los poderosos, aunque continuo viviendo una vida piadosa y callada en Cristo. En 1629, Urbano VIII lo envió como Legado a Austria, donde murió el 16 de febrero de 1630. Fue declarado venerable por San Pío X (21 de agosto) en 1907, pero su proceso de canonización se detuvo luego de esto.

Y sigamos con Nuestra Señora de la Divina Gracia.
En 1610 el P. Domingo buscaba una casa donde fundar definitivamente en la ciudad de Viena., pues estaban los religiosos en una casa temporalmente. Halló una casa destartalada, pero que podía ser restaurada y convertida en convento (¡cuán parecido a las fundaciones teresianas!). Estando inspeccionándola halló un montón de escombros y siguió adelante. De pronto, tuvo una inspiración y volvió a los escombros. Se acercó y descubrió una sucia y desgarrada pintura de la Virgen María y se quedó pasmado. La tomó con veneración, orando a la Virgen Santísima: "Me apena, querida Madre, que alguien haya tratado tu imagen de tal terrible manera. Te llevaré al convento conmigo, te adecentaré y te daré el homenaje que tú con tanta razón mereces". El P. Domingo, más lleno de inspiración que de conocimientos artísticos, limpió la imagen, repintó los trozos dañados y colocó la imagen en su celda, comenzando a rendirle culto. 

Un día, luego de barrer la celda, vio que el lienzo tenía polvo y exclamó: "Oh, lo siento mucho mi queridísima Madre! Humildemente pido tu perdón por olvidarme de desempolvar tu pintura". Tomó un paño limpio y oró a la Santísima: "Oh, la más pura y santa de las Vírgenes, nada en el mundo entero es digno de tocar tu santa cara. Querida Madre, yo sólo tengo este ordinario y viejo paño, y te ruego aceptes mi buena voluntad de quitar el polvo de tu imagen". Y procedió a pasar el paño por el rostro de Nuestra Señora, cuando de repente, este se animó y sonrió al P. Domingo. Este se asustó, pensando fuera engaño demoníaco, y entonces, la Virgen se le apareció excatamente como en la imagen y le habló: "No temas, hijo mío, que tu petición ha sido concedida - aludiendo a una petición personal que el religioso le había hecho tiempo antes - tu plegaria será respondida y será como recompensa, por el amor que tienes a mi Hijo Jesús y hacia mí. Ahora, Domingo, quiero que me pidas con toda confianza, que favor te gustaría que yo te concediera". Y respondió el P. Domingo, de rodillas: "Oh querida Madre, yo me ofrezco enteramente a ti y a tu querido Hijo Jesús, y solo deseo hacer lo que tú y Jesús pidan de mí. Señora, se que el alma de un bienhechor está sufriendo en el purgatorio. ¿Serías tan amable de liberar su alma de los fuegos del Purgatorio?". "Domingo hijo mío - respondió María - yo liberaré esta alma del Purgatorio si tú haces muchos sacrificios y ofreces muchas misas por su alma". 

"Vera efigie", reproducción italiana
de N. S de la Gracia.
Y así fue, luego de un tiempo de misas y sacrificios, Nuestra Señora se le apareció al P. Domingo, acompañada del liberado del purgatorio, que le agradeció sus trabajos por liberarle del fuego. La Santísima Virgen le dijo: "Domingo, quiero que me pidas más gracias y bendiciones. Yo soy la Madre de Dios y me deleito en auxiliar a mis hijos a obtener gracias para su salvación”. Respondió el buen religioso: "Querida Madre, habrías tú de ser tan amable como de escuchar compasivamente las oraciones de todos aquellos que honraran tu imagen y pidan por ella tu socorro?" Y Nuestra Señora, solemnemente le reveló: "Todos aquellos que pidan por mi protección y honren esta imagen con devoción, obtendrán una respuesta a sus plegarias y recibirán muchas gracias. Más aún, prestaré especial atención a las plegarias que me son ofrecidas por la liberación de las almas del purgatorio".

El P. Domingo, deseando ponerla a la pública veneración, la llevó a Roma, poniéndola en el Oratorio de San Carlos Borromeo, junto a la iglesia de Santa María de la Scala. Allí tomó el título de Nuestra Señora de la Gracia, por las grandes bendiciones y gracias que alcanzaban los devotos que la honraban. En 1630, ya muerto el P. Domingo, Maximiliano de Baviera pidió a la Orden le cedieran la sagrada imagen que tan milagrosa era, para fuera venerada en sus dominios, a lo que aceptó el General. Fray Anastasio de San Francisco, amigo y compañero del P. Domingo de Jesús María fue el encargado de organizar y acompañar la imagen en la peregrinación. El 7 de agosto de 1631 fray Anastasio juró y firmó un documento donde atestiguaba toda la historia contada por el P. Domingo de Jesús María. Maximiliano tuvo la imagen un tiempo, y luego la donó a los carmelitas de Munich. En el mismo 1631, el emperador austro-húngaro Fernando II, recordando el origen vienés de la imagen y agradecido al P. Domingo por su intervención en la batalla de Praga, antes mencionada, reclamó la imagen, y los carmelitas la cedieron, aunque con pena.

Fernando y su emperatriz, Leonor de Mantua, la recibieron en su palacio con gran devoción y la tuvieron en su capilla privada, donde se le empezó a llamar "Nuestra Señora de la Cabeza Inclinada". A ella le encomendaron su vida personal y la de todo el imperio, incluso el emperador se hacía acompañar de la imagen en sus viajes, y en los momentos de grandes decisiones. En 1637 murió el emperador y Leonor entró de religiosa a las carmelitas de Viena, llevando consigo la milagrosa imagen, que fue ubicada en el altar mayor, volviendo a estar al culto público, como querían la Santísima Virgen y el Venerable Domingo de Jesús María. En 1655, luego de la muerte de la emperatriz la imagen fue reclamada por los carmelitas a las monjas, que la cedieron para que tuviera el culto apropiado. Los religiosos la llevaron a su iglesia de San José y se dieron a la tarea de divulgar la promesa de María sobre su protección sobre las almas del purgatorio, devoción que entronca perfectamente con la devoción al escapulario del Carmen, por otro lado. Archicofradía, visitas, novenas, procesiones y rogativas, extendieron la fama de la imagen. Se fundó una cofradía y se hicieron muchísimas réplicas del original, siendo veneradas en conventos de la Orden e iglesias parroquiales. 

En 1683 los turcos saquearon el monasterio e iglesia, pero la imagen pudo ser salvada. Fue restaurada y en 1848 fue igualmente dañada por la revolución de Viena. En 1901 los carmelitas se trasladaron Döbling, otro barrio de Viena, construyendo un nuevo monasterio e iglesia, trasladando consigo a Nuestra Señora de la Gracia o de la Cabeza Inclinada, que aún recibe la veneración de los fieles. 

Lo que os debo, y con gran pena, es el momento en que pasó a formar parte del oficio propio carmelitano para toda la Orden descalza.


A 23 de julio además se celebra 
La Traslación de los Reyes Magos a Colonia.
Santos Bernardo, María y Gracia, mártires.
Beata Brígida de Holanda  


NOVEDAD

MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

viernes, 19 de julio de 2013

San Elías, virgen y eremita

San Elías. Padre Nuestro.
Speculum Carmelitanum
Pregunta: Ramón tu sabes que vivo en el Monte Carmelo, donde está la ciudad de Haifa en cuya univ. estudio... me llama la atención saber si Elías realmente estuvo casado o fue eremita (y si lo fue por cuanto tiempo) que sabes tú al respecto?

Respuesta: Primero me gustaría decirte que te envidio lo suficiente como para decirte que no pierdas oportunidad de pasarlo todo lo bien que puedas en ese lugar tan bello y sagrado. El Monte Carmelo es de esos sitios del mundo donde todos deberíamos ir al menos una vez, aunque muchos lo desconozcan.

Del Profeta San Elías (20 de julio) mucho se ha escrito, principalmente los carmelitas, y mucho se ha fabulado también. De su vida sólo tenemos las referencias de los libros de los Reyes, en la Sagrada Escritura. Referencia importante, porque estos libros siguen una secuencia lineal de los reyes de Israel, que solo es rota con las historias de Elías y Eliseo. No son libros que narren historia, mas bien son aleccionadores sobre los reyes que siguieron los mandatos divinos y los que no lo hicieron, remarcando sus diferencias y sus finales en la vida. La irrupción de Elías ha dado mucho de si, sobre todo porque a diferencia de otros profetas, ni escribió, ni se le achaca ningún escrito. Irrumpe súbitamente en la Biblia como un actor en escena, y así mismo sale, de manera espectacular y única: arrebatado al cielo en un carro de fuego. Esta presencia turbadora, diferente, es precisamente lo que ha llevado a muchos a pensar que solo es una figura literaria, mientras que otros no ponen en duda su existencia, aunque si aspectos de su “vida”. Contar aquí todo lo que dicen ambos Libros de los Reyes y lo que se ha fabulado sería mucho, me limitaré a tu pregunta: Elías, eremita; y Elías, no casado y por tanto, virgen.

Elías, eremita:
San Ambrosio (7 de diciembre) dice de él: "es un maestro, y los monjes sus discípulos", formando parte de una larga tradición que hace de Elías el fundador del monacato. En algunos casos, como el carmelita, en un sentido estricto, y los más, en un sentido simbólico, en tanto que Elías adelanta y prefigura al hombre que lo deja todo por Dios, sigue sus mandatos y, esto es importante, busca el retiro para meditar y aguardar la visita del Señor. Esta búsqueda de la soledad, la experiencia del retiro, es única en la Biblia. Los profetas y demás personajes del A.T hablan, predican, reinan o actúan, pero no buscan y hallan a Dios en la soledad y el silencio, que en el caso de Elías es la preparación de su ministerio. No en balde los primeros monjes y los Padres de la Iglesia no dudaron en dilucidar esta paternidad. Ya los carmelitas, desde el inicio de su vida como comunidad monástica recogen este aspecto paternal de Elías en su regla, dada por San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre), donde menciona que se habían reunido junto a la fuente de Elías.

Pero Elías no es un eremita en sentido estricto, el eremitismo en él es puntual, por un momento preciso; mientras que el eremita cristiano, en órdenes monásticas o en solitario, tiene esa vocación de por vida, es una vocación en sí misma.

Elías, virgen:
Muchos autores, como el carmelita Daniel de la Virgen María en su "Speculum Carmelitanum", hacen de Elías un hombre de pureza excepcional, santificado en el vientre de su madre, como el Bautista. La verdad es que son puras alegorías: si Elías es precursor de San Juan, y más aún, de Cristo, si venera en deseo a aquella que será la Madre-Virgen, necesariamente tenía que tener la virtud de la pureza virginal, en grado sumo: santificado antes de nacer. Ojo, no significa esto que fuera inmaculado, que esto es otra cosa. Es cierto que la Sagrada Escritura no menciona que haya sido casado y por su itinerancia, no debió serlo, o al menos después de irrumpir en la Biblia, pero de ahí a afirmar una virginidad casi celestial, hay un trecho. Esta virginidad se afirmó también de San Eliseo (14 de junio y 20 de julio), su discípulo.

"Sube del mar una nubecilla
como de un palmo"
Speculum Carmelitanum
Así, por ejemplo, San Metodio (14 de febrero) escribió en el año 825, en un “diálogo” con María “Asimismo Elías profeta y virgen, avisado del cielo de tu pureza, recogido en su espíritu quiso ser imitador tuyo, con que por su abrasada vida tejió inmortal corona de virginidad”. Y la Leyenda Áurea, dice sobre María, al hablar de la advocación del Carmen, que “Elías la tuvo por dechado y ejemplar, de quien aprendió la virginidad y demás virtudes religiosas que había de enseñar á sus hijos”. 

Y un ejemplo interesante de como las interpretaciones sobre un texto pueden ser manidas y de cuantas conclusiones se pueden sacar: Según San Juan Jerosolimitano (10 de enero), "en su Institución Monástica", la Virgen María, aunque pura, tuvo deseo de hacer voto de virginidad ¡porque Elías, devoto de la que sería la Virgen Madre, guardó virginidad en su honor!:


Quod haec Infantula Virginitatem perpetuam ad exemplum Eliæ amplexatur, Deum sub figurata visione revelasse”.

Y se recrea en otras lindezas; pero con esto basta. En fin, que la virginidad de Elías era necesaria en aras de una mayor asimilación con Cristo y su Madre. Y para terminar, una curiosidad: San Elías fue tenido en ciertos lugares, como patrón de la Inquisición (ya sabemos, ambos amantes del fuego).

Ver otro artículo sobre N.P San Elías.


A 20 de julio además se celebra a
San Vulmar, abad.
Santa Librada, virgen y mártir.

miércoles, 17 de julio de 2013

Beata Teresa de San Agustín y compañeras mártires

Cuando se habla de nuestras carmelitas mártires de Compiègne, Francia, siempre parece se describe una escena novelada, y es por la influencia que su historia ha tenido en el arte musical y cinematográfico. Se describen escenas irreales, que solo ocurrieron en la novela "La última en el cadalso" de Gertrud von Le Fort, o en el guión inconcluso de Bernanos para la película "Diálogo de carmelitas". Palabras que no se dijeron y hechos que no ocurrieron se repiten sin ton ni son. La historia real es más sencilla, aunque no por ello menos admirable como testimonio de fe. Y veamos que hay de real:

Beatas Teresa de San Agustín y compañeras mártires de Compiègne. 17 de julio
El 14 de julio de 1789 comenzó el período conocido como Revolución Francesa, que si bien es el cimiento de valores de libertad y democracia actuales, no estuvo exenta de desmanes e injusticias, como cualquier proceso convulso. Desde un principio fue contraria a la Iglesia, poderoso estamento del régimen, no solo como institución, sino como simple manifestación de creencia personal o comunitaria. Contra esto estuvo dirigida la ley del 13 de febrero de 1790 que prohibía a las comunidades religiosas, más aún las de vida claustral, por considerarse contrarias a la razón. Las dedicadas a la caridad o la educación fueron toleradas, aunque solo en un primer momento. Opiniones sobre todos estos hechos se han escrito bastante, y aún se escriben. Intentaré hacer las menor cantidad de valoraciones, para centrarme en los hechos:

El monasterio de la Anunciación de Nuestra Señora de la ciudad de Compiègne, había sido fundado en 1641, y a la sazón, la comunidad estaba formada por 17 hermanas: Teresa de San Agustín, priora; Ana María de San Luis, supriora; María Enriqueta de la Providencia, maestra de novicias; Carlota de la Resurrección, Eufrasia de la Inmaculada Concepción, Enriqueta de Jesús, Julia Luisa de Jesús, María de Jesús Crucificado, Teresa del Corazón de María, Teresa de San Ignacio, Constanza de Jesús, novicia; María del Espíritu Santo, María de Santa Marta y María de San Francisco Javier, hermanas conversas; y dos hermanas externas, Catalina y Teresa Soiron, que vivían en la portería, manteniendo el contacto del exterior con las monjas. Con estas dos hermanas la iconografía no ha sido muy generosa, pues generalmente todas son representadas como monjas. Aunque son 17, sólo 16 fueron mártires, pues la Madre María de la Encarnación, anterior priora, se hallaba fuera del monasterio cuando fueron apresadas. 

Era este un monasterio con fuertes vínculos con nobles e incluso con la realeza, pues una de las amantes del rey Luis XIV había profesado allí. La misma Madre María de la Encarnación, sobreviviente y primera biógrafa de nuestras mártires, era hija bastarda del príncipe de Conti (irónicamente, la única de sangre "azul" se salvó) y la mártir Enriqueta de Jesús era la sobrina nieta de Colbert, consejero de Luis XIV. Toda esta relación se traducía en limosnas, prebendas, correspondencia, asistencia de nobles (una residencia real estaba a pocos metros del monasterio) a los oficios litúrgicos, etc. Y esto era sabido por muchos, aunque no implica que estuvieran relacionadas con la política ni fueran todas de ascendencia noble: La mayoría eran hijas de artesanos.

El 4 de agosto de 1792, como las demás comunidades, claustrales o no, fueron conminadas a abandonar los hábitos y el monasterio. Antes firmaron el juramento de Libertad-lgualdad, por miedo a la deportación y pensando todo sería temporal. Los revolucionarios pretendieron "liberarlas" de aquella vida de superstición y sometimiento, contraria a la libertad y sumergida en algo tan inútil como la oración. Niguna de ellas quería aquella "libertad" impuesta; todas ya habían elegido libremente, mucho antes que aquellos hombres pensaran en libertades. 

Hasta el 14 de septiembre de 1792 pudieron llevar vida comunitaria en relativa calma, incluso celebraron los votos de la hermana conversa María de San Francisco Javier, los últimos celebrados antes del martirio. Igualmente celebraron elecciones, recayendo los cargos de priora en la Madre Teresa de San Agustín, que eligió como supriora a Ana María de San Luis y como maestra de novicias a María Enriqueta de la Providencia. La priora, al arreciarse la persecusión y martirio de los religiosos o seglares, tuvo la inspiración de hacer un voto de ofrecimiento como víctimas al Sagrado Corazón de Jesús, ofreciéndose para aplacar la cólera divina y para que la paz volviera a la Iglesia y a Francia. Reunió momentáneamente a las demás religiosas y externas, y todas aceptaron, menos las dos más ancianas, Sor Gabriela y Sor Carlota, aunque solo en un primer momento, pues luego hicieron el voto igualmente, que renovaban cada día.

Un tiempo antes, viendo venir la definitiva exclaustración, la priora había concertado alojamientos temporales para las religiosas en cuatro casas de católicos leales, donde pudiera seguir en contacto con las monjas y, de alguna manera, vivir como carmelitas. Desde que se había decretado el "culto a la diosa razón" las demás expresiones de culto fueron prohibidas, incluso en el ámbito privado. Por esto, las imágenes, oraciones, sin hablar de la misa, eran objetos y gestos ilegales y causantes de ser acusado de alta traición y pagar con la vida. 

Imagen del Corazón de Jesús
semejante a la hallada
a las carmelitas.
El 20 de junio de 1794, en Compiègne se celebró un festival del "Ser Supremo", en la iglesia de Santiago Apóstol, ya desacralizada en noviembre de 1793, y convertida en templo del culto de la Razón. Ese mismo junio, en medio de este ambiente antireligioso, luego de dos años de exclaustradas, la vida oculta que llevaban las carmelitas, con horarios regulares, su nula aparición en las calles (salvo para visitarse y alentarse), su silencio, alertaron a las autoridades jacobinas de que podían estar viviendo aún religiosamente. Las denunciaron al Comité de Salud Pública y fueron apresadas y acusadas de conspiración, reuniones ilícitas y correspondencia con refractarios (los que se negaban a firmar el juramento antes dicho). ¿La prueba para condenarlas?: Una estampa del Sagrado Corazón de Jesús, unas cartas de dirección espiritual y un retrato de Luis XVI. Repito, para entender estos tiempos, hay que conocer un poco de ellos: La devoción al Corazón de Jesús había sido una devoción impulsada por los reyes, desde las apariciones a Santa Margarita María de Alacoque (16 de octubre). "Dios y el Rey" (el grito del alzamiento de la Vendée), la realeza de Cristo, el reinado de su Corazón, eran (y son) términos chirriantes a las democracias. El catolicismo era una cuestión de Estado, ser católico era ser regalista. Una popular imagen del Sagrado Corazón usada como estandarte resumía esta creencia y fue la hallada a las mártires.

El 22 de junio fueron recluidas en el antiguo monasterio de las visitandinas, convertido en cárcel. Allí las monjas, viendo la situación, renegaron en grupo del juramento de fidelidad que antes habían firmado ante los jacobinos, con lo que sus almas quedaron en paz, conservando solo sus votos religiosos y su especial voto de sacrificio absoluto. El 12 de julio fueron subidas, atadas de manos, en dos carros abiertos con dirección a París, que ellas convirtieron en monasterio, pues rezaban el oficio y cantaban, en medio de la multitud que les abucheaba. Al llegar, la hermana Carlota fue arrojada con violencia al suelo, pues por su avanzada edad le era imposible bajar con las manos atadas. Aún en el suelo, aquella que había temido un día, les dijo a los jacobinos: "No os guardo ningún rencor. Al contrario, os agradezco que no me hayáis matado porque habría perdido la dicha del martirio". En la cárcel, juntas de nuevo, retomaron la vida monástica, recitando el oficio litúrgico como si nada. 

El 16 de julio celebraron jubilosamente la solemnidad de la Virgen del Carmen y, como colofón al gozo, esa misma tarde, recibieron la notificación a comparecer al día siguiente en el Tribunal Revolucionario, sabiendo para qué. Esa noche compusieron unos versos que cantaron con la música de La Marsellesa. Como estaban debilitadas por la falta de alimento, temiendo no poder afrontar el martirio con fortaleza, se permitieron un "lujo": vendieron a los carceleros unas prendas de ropa a cambio de chocolate caliente.

Al día siguiente, las acusaron formalmente de fanatismo, de formar conciliábulos contrarrevolucionarios, guardar armas, vivir bajo obediencia y mantener los votos monásticos. La Madre Teresa de San Agustín respondiá a la acusación de las armas, enseñando su crucifijo y respondiendo: "He aquí las únicas armas que siempre hemos tenido en el convento, y nadie podrá probar que hayamos tenido otras". Intercedió por las externas, pero fue desoída, con alegría es estas. Por si hubiera alguna duda de la causa de la muerte no es otra que la religión, tenemos el testimonio de que la Madre María Enriqueta de la Providencia preguntó que era eso de "fanatismo", a lo que se le respondió: "vuestro apego a esas creencias pueriles, sus tontas prácticas de religión".


Impresionante puesta en escena del martirio.

Fueron trasladadas a la Place du Trone. Allí les leyeron la sentencia y entonaron el Miserere, la Salve, el Te Deum, canto solemne de acción de gracias y, finalmente, el Veni Creator. La Superiora General de las Hermanas de la Caridad de Nevers, escribe en una carta:
"He sabido por una persona que fue testigo de su martirio que la más joven de estas buenas carmelitas fue llamada primero y que fue a arrodillarse ante su venerable superiora, pidió su bendición y permiso para morir. Luego subió al andamio cantando el "Laudate Dominum omnes gentes". A continuación, se puso por sí misma debajo de la cuchilla, sin permitir al verdugo que la tocase. Todas las demás hicieron lo mismo. La venerable Madre fue la última sacrificada". 

Se refiere a la novicia Sor Constanza de Jesús, la primera en subir. Fueron guillotinadas una tras otra, la última, la Madre Teresa de San Agustín. Era el 17 de julio de 1794 y fueron las últimas víctimas del Terror, como si Dios aceptase su sacrificio por suficiente, pues el 27 de julio siguiente, Robespierre y el gobierno revolucionario eran derrocados. Fueron enterradas en una fosa común, junto a otros condenados en lo que luego se llamaría cementerio de Picpus. Sobre dicha fosa una sencilla lápida recuerda que "Beati qui in Domino moriuntur".

El 23 de febrero de 1896 se abrió en París el proceso de canonización, que fue muy rápido, pues el 16 de diciembre de 1902, León XIII reconoció las virtudes vividas en grado heroico y las proclamó Venerables. El 24 de junio de 1905 San Pío X (21 de agosto) proclamó la constancia del martirio, abriendo la puerta para la beatificación, que llegó el 27 de mayo de 1906 por el mismo papa. En 1994, bicentenario del martirio, hubo algunos intentos de impulsar la canonización, pero no se concretó en petición formal alguna.

Se conservan preciosos testimonios y reliquias de nuestras mártires, de manos de las benedictinas de Cambrai, prisioneras con ellas en las Ursulinas. Estas benedictinas eran de origen inglés, por lo cual aunque exclaustradas y disueltas, al ser encarceladas no fueron ajusticiadas por no ser ciudadanas francesas. A ellas confiaron las carmelitas sus hábitos, crucifijos y rosarios, así como notas piadosas, composiciones poéticas, y unas sandalias que estas religiosas conservaron como verdaderas reliquias martiriales. Al terminar el período del Terror, como dije 10 días después del martirio de las carmelitas, estas religiosas benedictinas se agruparon como pudieron, hasta que finalmente en 1795 pudieron regresar a Inglaterra, fundando el monasterio de Stanbrook, y llevando consigo las preciadas reliquias. En 1894, por el centenario del martirio, la abadesa devolvió gran parte de estos objetos a las carmelitas de Compiègne, donde pueden venerarse actualmente.

Fueron grandes devotas de estas mártires (aun sin ser beatas en su tiempo), las santas Julia Billiart (8 de abril), que era asidua del locutorio de Compiègne, y Magdalena Sofía Barat (25 de mayo). No en vano el director espiritual de ambas fue el Venerable Padre Lamarche, que sirvió de capellán a las Beatas Teresa y compañeras mientras vivían exclaustradas, arriesgando su vida. Le fueron muy devotas también nuestras carmelitas Santa Teresita (1 de octubre), que parece inspirar en su testimonio su "Ofrenda al Amor Misericordioso" y la Beata Isabel de la Trinidad, que en 1906, año de la beatificación de las mártires, escribirá:
"Qué  hermosa debió ser la ceremonia [de beatificación] de nuestras Beatas y cómo debiste dar gracias al Señor, que me ha traído a esta montaña del Carmelo, a esta Orden ilustrada con tantos santos y mártires! Oh, qué feliz sería si mi Maestro quisiese que también yo derrame mi sangre por El! Pero lo que sobre todo le pido es ese martirio de amor que ha consumido a mi santa Madre Teresa, a quien la Iglesia proclama "Víctima de caridad"; y ya que la Verdad ha dicho que la mayor prueba de amor era dar la vida por quien se ama (Jn. 15, 13), le doy la mía. Hace mucho tiempo que es suya para que haga lo que le agrade, y si no soy mártir de sangre, quiero serlo de amor". (Carta a su madre. 19 de junio de 1906)
"Pidamos esa fuerza de amor que ardía en el corazón de nuestras beatas para que también nosotras seamos mártires de ese amor, como nuestra Madre Santa Teresa". (Carta a Germana de Gemeaux. 10 de octubre de 1906)

Fuentes:
-"Historia de las religiosas Carmelitas Descalzas de Compiegne". SOR MARÍA DE LA ENCARNACIÓN OCD. Madrid, 1842.
-"Historia general de la Iglesia". Tomo VII. ANTOINE-HENRI BERAULT. Madrid, 1854.



A 17 de julio además se celebra a
San Alejo, penitente.
San Andrés Zoerard, ermitaño