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sábado, 30 de junio de 2018

De obispo real a niño legendario.

San Marcial de Limoges, obispo. 30 de junio.

Según San Gregorio de Tours (17 de noviembre) Marcial fue uno de los obispos enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III. Los demás fueron San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Dionisio de París (9 de octubre), San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre) y San Trófimo de Arlés (29 de diciembre, 14 y 15 de abril, Iglesias Griegas, 29 de junio, 31 de julio y 29 de octubre). También se añaden a los presbíteros Santos Nectario y Auditor (9 de diciembre).

Marcial habría predicado en Limoges y habría sido enterrado a las afueras de la ciudad, junto a los presbíteros San Alpiniano (27 de abril) y San Austricliniano (15 de octubre). Sobre su sepulcro se elevó un pequeño santuario que ya reseña el mismo Turolense en el siglo V. Varios reyes y personajes ilustres lo veneraron durante siglos. Y hasta aquí podríamos decir de este santo obispo predicador si no hubiera una curiosa leyenda medieval que hace retroceder a Marcial nada menos que a los tiempos apostólicos, siendo uno de los que yo llamo "Santos en la Máquina del Tiempo".

Según esta leyenda los padres de Marcial eran de la tribu de Benjamín y se llamaban Marcelo e Isabel. Eran parientes cercanos del protomártir San Esteban (26 y 27 de diciembre; 3 de agosto, Invención de las reliquias; 2 de agosto, traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla; 7 de mayo, traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma, y 20 de abril, con San Lorenzo, en Roma). Además, fue el niño del cual se habla en Mt. 18, 1-11, al cual Cristo tomó de ejemplo para decir "si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos". Lo mismo se dice, por cierto, de San Ignacio de Antioquía (1 de febrero y 17 de octubre). Pero, por si fuera poco, también fue el niño que presentó cinco panes y dos peces según Juan 6, 9. Y, además, fue Marcial uno de los 72 discípulos de Cristo mencionados en Lc. 10. Siempre según la leyenda.

Después de la Ascensión del Señor, Marcial fue bautizado por Apóstol San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "Ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de la Basílica), con quien permaneció con él cinco años en Jerusalén y luego por siete años más en Antioquía, siempre predicando y llevando muchos a Cristo. También acompañó al Príncipe de los Apóstoles a Roma, y desde allí este le envió a la Galia para que evangelizara en Limoges. Marcial obtuvo mucho éxito enseguida, desterrando la idolatría y ganando al pueblo para Cristo. Hizo muchos milagros, como resurrecciones, liberación de endemoniados, o devolución de la vista, el habla y el oído. Una de estas convertidas habría sido Santa Valeria de Limoges (9 de diciembre), que terminaría siendo mártir y es una de los "Santos Cefalóforos". También predicó Marcial en Burdeos, donde apagó un temible incendio solo con sus oraciones.


El santo aplaca el incendio.
Marcial construyó tres iglesias, una dedicada a Cristo Salvador, otra a la Madre de Dios y una tercera a San Esteban. Contento por su éxito Marcial visitó Roma, donde San Pedro le regaló un báculo, con el cual Marcial hizo muchos otros milagros. Esta leyenda de San Pedro enviando báculos para resucitar a discípulos se repite en las leyendas de San Frontón (25 de octubre), San Materno (14 de septiembre; 22 de octubre, traslación de las reliquias, y tercer sábado de Pascua, en Schelestadt) y algunos más, demasiados como para ser real, simplemente son copias unas de otras.

Hacia el final de su vida Marcial recibió de Cristo el anuncio de en dos semanas exactas le llevaría al paraíso. Llegado el día, celebró la santa misa, se despidió del pueblo y falleció santamente, siendo muy anciano. Aunque la leyenda le hace retroceder en el tiempo, en realidad su muerte ocurrió sobre 250.

Es abogado contra las picaduras de insectos, las fiebres, el sarampión, la sordera, la ceguera y la parálisis. Es protector de niños, panaderos, pescadores y constructores.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de junio además se celebra a:


San Ladislao I
de Hungría, rey.
San Adolfo de
Osnabrück, obispo.
San León de
Patara, mártir.





viernes, 29 de junio de 2018

Santa Cocca

Santa Cocca de Ros-Bennchuir, abadesa. 29 de junio.

Los datos sobre esta santa son tomados casi todos de la "vita" de San Kieran de Saighir (5 de marzo). También se le conoce como Coca, Cocchea o Cota.

Vivió en el siglo V y al parecer era oriunda de la isla de Cape Clear, en el actual Cork. Probablemente haya sido pagana de joven y convertida por Kieran. Luego de eso, le habría ayudado en la propagación del Evangelio. En Ros-Bennchuir fundaron un establecimiento monástico para vírgenes nobles, a las que nuestra sana dirigiría y educaría con esmero. La "vita" del santo dice que cada año este enviaba dos bueyes solos desde Saigir hasta Ros-Bennchuir, y aunque era una larga distancia, los animales jamás perdían el camino ni se detenían. Llegaban a Ros-Bennchuir para la época de la siembra, araban las tierras del monasterio de Santa Cocca y terminado su trabajo, ellos solos volvían a Saigir. Visitaba el santo cada año a las religiosas por Navidad luego de celebrar la misa en Saigir. Les celebraba la misa y les daba la comunión, y milagrosamente estaba en Saigir de nuevo para las primeras oraciones del día luego de la misa, cuando era un viaje de semanas.

Cerca de donde estuvo el monasterio de Ros-Bennchuir hay una gran piedra a la orilla del mar, llamada "piedra de Santa Cocca", porque a ella se subía la santa para hacer oración. Dícese que en una ocasión en que Kieran debía cruzar el mar, subió a la roca y esta le trasladó sobre las aguas a su destino. Pero sabiendo el santo que Cocca le gustaba orar allí, envió la roca de vuelta a su sitio.

No hay que confundir a esta santa con Santa Cocca de Kilcock (6 de junio).

Fuente:
-"Vidas de los santos irlandeses". O'Hanlon. C O’HANLON. C.

A 29 de junio además se celebra a:


Santa Emma de Gurk,
viuda fundadora.
B. Salomé y Judith,
reclusas.
San Gero de Colonia,
obispo.





jueves, 28 de junio de 2018

Vivir por Cristo y morir por el calor.

San Pablo I, papa. 28 de junio.

Los principales datos de su vida los da Anastasio, el Bibliotecario, quien parece los recoge de alguna fuente contemporánea al mismo santo.

Nació en Roma, a inicios del siglo VIII en una familia noble. Muy joven fue ordenado diácono por el papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo). En 752 su hermano Esteban subió al solio pontificio con el nombre de Esteban III. Esteban gobernó la iglesia romana durante cinco años, durante los cuales Pablo fue su fiel colaborador, por lo cual fue designado por los partisanos como sucesor aún en vida de Esteban. Sin embargo, otra facción, apoyada por el clero, no veía con buenos ojos esta sucesión como si de un título familiar se tratara. A la muerte de Esteban en 757 intentaron entronizar a Teofilacto, archidiácono de la Iglesia de Roma, pero finalmente los partisanos se impusieron y proclamaron papa a Pablo el 29 de mayo del mismo año.

Pablo era un hombre de carácter manso, amante de paz y muy humilde. Visitaba las iglesias, a los pobres, socorría por si mismo a los enfermos y los peregrinos. Mandó excavar en las catacumbas de Domitila y trasladó las reliquias de Santa Petronila (31 de mayo) a la primitiva basílica de San Pedro.


Su obra siempre estuvo encaminada a que la Iglesia fuera independiente y mantuviera la paz con los reyes del mundo, pero no siempre pudo. Tuvo que sufrir a Desiderio, rey de los lombardos, quien pretendía recuperar el dominio sobre Rávena, territorio que Pipino, rey de los francos, había entregado a la Sede de San Pedro, en tiempos del papa Zacarías. La cosa no llegó a más pues, apenas Desidero amenazó gravemente al papa con invadir Rávena y la misma Roma, los francos amenazaron a su vez con ir contra él.

Pablo murió luego de 10 años de pontificado, el 28 de junio de 767, al parecer a causa del calor de aquel verano.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.

San Zacarías 15 de marzo.
San Celestino I. 6 de abril.

miércoles, 27 de junio de 2018

De un glorioso mártir y su vergonzoso martirio.

San Arialdo de Milán, diácono y mártir. 27 de junio.

Nació en Como, sobre el año 1000, al parecer en una familia acomodada. De su infancia y primera juventud sabemos que estudió en Milán y París, y que fue ordenado diácono en Varese a mediados del siglo XI.

Fue Arialdo una figura eminente en la iglesia milanesa de su tiempo por su denuncia de la inmoralidad del clero y los fieles. Fue decidido defensor del celibato sacerdotal, manifestando el concubinato extendido en el que vivían los presbíteros, sin vergüenza alguna. Para acabar con ello propugnaba por que los curas vivieran en comunidades pequeñas donde unos a otros se guardaran para no caer en pecado. El mismo organizó una comunidad canonical de presbíteros pobres, entregados a Cristo y célibes que hacían vida común, inspirados en las comunidades de la Iglesia primitiva para las cuales San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental) había escrito una Regla.

Además, junto a otros presbíteros y monjes honestos denunció el terrible pecado de la simonía, denunciando con nombres a aquellos prelados que habían caído en ella, comprando o vendiendo cargos eclesiásticos, obispados y beneficios espirituales. Sobre 1056 Arialdo fundó, además, un partido político-religioso para oponerse a tales desmanes, en el cual militaban clérigos y seglares, principalmente de clase media y comerciantes. Llegaron a sacar a la fuerza de las iglesias a los sacerdotes y sus concubinas, castigándoles públicamente. El papa Víctor II convocó un sínodo en Novara, donde se condenó los métodos extremos de Arialdo y sus seguidores, aunque se alabó su celo por una vida recta. Esto hizo más fuerte el movimiento reformador de Arialdo, ganando adeptos en todas las clases sociales. En 1057 el papa Esteban IX le dio su apoyo y además, le pidió que continuara su denuncia profética.

El gran enemigo de Arialdo fue Guido de Velate, el arzobispo de Milán, quien había comprado su episcopado y quien en principio no hizo caso alguno a aquel movimiento popular, conocido como La Pataria. Sin embargo, Arialdo predicaba incansablemente contra el pecado y el delito, atrayendo cada vez más adeptos que querían una reforma de la Iglesia.

Cuando Guido reaccionó, lo primero que hizo fue excomulgar a Arialdo, quien abogó ante el papa Nicolás II, quien se interesó en su causa y le levantó la excomunión. Eran tiempos de grandes papas desde San León IX (19 de abril), que buscarían incansablemente la reforma de la Iglesia. En 1059 el papa envió a San Pedro Damiani (21 de febrero), a Anselmo da Baggio (futuro papa Alejandro II) y al monje Hildebrando, futuro San Gregorio VII (25 de mayo) para deponer a Guido. Estos tres pilares de la reforma pusieron las cosas en su sitio, deponiendo al obispo y llevando el levantamiento de la excomunión. Guido y sus parientes y defensores habían huido de la ciudad para evitar a los legados pontificios. Lo que sí no lograron fue preveer el atroz martirio que padecería Arialdo. Pero aún falta para ello, lo veremos más adelante.

Apenas los legados se fueron, Guido tomó la sede de nuevo, enfrentándose abiertamente al papa, aunque ante las presiones de los demás obispos de Lombardía, que se proponen enmendar sus vidas públicamente, Guido declara hacer lo mismo y renunciar. Pero era solo para tomar tiempo, pues en breve sus desmanes y pecados públicos regresan. Arialdo y los suyos vuelven a denunciarle ante el papa y Guido reacciona sobornando a los nobles de Milán para que le apoyen y repriman al movimiento popular del santo diácono que iba en aumento y sobrepasando los límites de la denuncia espiritual para convertirse en una fuerte oposición a los nobles y al mismo emperador Enrique, también enfrentado a la reforma. En 1066 estalló una revuelta ciudadana que Guido aprovechó para traer de su lado, clamando contra Roma por interferir en el gobierno de Milán. Excomulgó a Arialdo nuevamente y los seguidores de este asaltaron el palacio episcopal. Arialdo siguió el consejo de un clérigo de un pueblo cercano, quien le ofreció su casa para estar lejos de la ciudad un tiempo y huir del implacable Guido. Pero este presbítero lo traiciona y lo entrega a los clérigos mercenarios de Guido. Estos le cortaron los genitales, le amputaron manos y pies y le arrojaron al lago Maggiore el 27 de junio de 1066.


Altar relicario de San Arialdo.
El cuerpo del santo apareció en mayo de 1067 y trasladado triunfalmente por sus seguidores a Milán. Los funerales, político-religiosos, se celebraron en la iglesia de San Ambrosio y fueron multitudinarios. El papa Alejandro II, su defensor desde hacía años, le declaró mártir y permitió su culto en la iglesia de San Celso. En 1075 se escribió la primera "vita", por Andrea da Strumi. Desde el siglo XVI las reliquias se veneran en la catedral de Milán. En 1904 San Pío X (21 de agosto) confirmó la canonización informal hecha por Alejandro II y ese mismo año se aprobó el Oficio Litúrgico propio. En 1940 el Beato Ildefonso Schuster (30 de agosto) elevó las reliquias a un nuevo altar.

Fuentes:
-"Passione del santo martire milanese Arialdo". ANDREA DA STRUMI. Sant Ambrogio Editoriale, 1786.
-https://www.heiligenlexikon.de

A 27 de junio además se celebra a:


San Zoilo de Córdoba
y comp. mártires.
San Sansón,
confesor.
San Cirilo de Alejandría,
Doctor de la Iglesia.





martes, 26 de junio de 2018

Slencio, peleas, mitra y más peleas.

San Antelmo de Belley, obispo cartujo. 26 de junio.


Nació en 1107, en la noble familia de los Cignino de Saboya. Fue muy estudioso y piadoso desde niño, y su aplicación a los estudios le valió para recibirse universitario muy joven. Por las influencias de su familia logró una canonjía en Belley y otra en Ginebra. Ambas le reportaban pingües ganancias que Antelmo usaba para vivir holgadamente, cumpliendo de vez en cuando sus funciones como canónigo seglar.

En ocasiones su espíritu le atenazaba para que emprendiera una vida cristiana más perfecta, pero siempre dejaba pasar tan santas inspiraciones. Gustaba visitar a su hermano Boso a la Cartuja de las Puertas, quien siempre le conminaba a oír la voz de Dios. Así, ya determinado, Antelmo abandonó el mundo en 1131 y pidió el hábito cartujo allí mismo. Fue admitido y pronto ya era ejemplo para los otros monjes, aún siendo nuevo en la vida cartujana. En 1132 hubo una avalancha de nieve que mató a 7 monjes en la Gran Cartuja, por lo cual Dom Guigo, prior de esta, pidió a Hugo II, cartujo y obispo de Grenoble, le permitiera llevar algunos monjes, entre ellos a Antelmo, para que profesara sus votos en la Gran Cartuja.

En el santo monasterio de la Gran Cartuja también destacó Antelmo como un monje cumplidor, devoto, erutito y obediente. En 1136 murió Dom Guigo y el nuevo prior, Dom Hugo, nombró Procurador a Antelmo, siendo este su mano derecha en el gobierno de la Casa. Trabajó tan bien que en 1139, cuando Hugo renunció a su cargo, los monjes eligieron por unanimidad a Antelmo para sucederle. La principal obra material de Antelmo fue la edficación de un nuevo monasterio en un mejor emplazamiento que el original, construyendo, además un acueducto. A la par, se preocupó también por el "edificio" moral, o sea, la santidad de sus monjes. Siempre paterno, cercano, velando por todos y por cada uno de ellos. Era severo consigo mismo, pero manso y paciente con los demás. Atendía por sí mismo a los enfermos, visitándoles, curándoles y entreteniéndoles.

Organizó y presidió el primer Capítulo General en 1142, donde se determinó dotar al prior de la Gran Cartuja de la potestad de General de la Orden, al cual debían obediencia los priores de todas las cartujas, que hasta el momento debían obediencia al obispo del lugar, con todos los problemas que esto solía traer. Así, por ello fue Antelmo el primer General de los cartujos, aunque esta no era una figura jurídica prevista por San Bruno (6 de octubre). Como General fue el gran impulsor de la Orden Cartuja, admitiendo a varios monasterios a la observancia cartujana. También admitió a las mujeres, para las cuales mandó al Beato Juan el Hispano (25 de junio) que hiciera una adaptación de las "Costumbres".

Poco tiempo le duró la paz al buen hombre. En 1149, un monje de Las Puertas fue elegido obispo de Grenoble y, cosa no esperada, entabló un pleito con su antiguo monasterio. Unos cuantos monjes salieron del monasterio sin permiso para dirimir el asunto ante los tribunales de Roma. Habiéndolo sabido Antelmo, que era muy observante, castigó a los monjes por haber salido al mundo sin permiso expreso. Eugenio III resolvió en favor de los monjes y, además, les restituyó a su monasterio sin más. Antelmo, viendo socavada su autoridad, dimitió de su cargo de Abad General en surgieron amargos conflictos y algunos monjes cartujos abandonaron el monasterio para apoyar sus razones ante los tribunales. Antelmo, muy entristecido por esta grave infracción, después de que el Papa Eugenio III hubiera resuelto la disputa, impuso una penitencia a los monjes cartujos: pero el Papa reintegró a los monjes en la Orden sin ninguna formalidad. Por esta razón Antelmo, sin oponerse a las decisiones del Papa, dimitió en 1151.

En 1154 el prior de Las Puertas logró que Antelmo fuera designado como su sucesor, cargo que asumió muy pronto, luego de la muerte del anterior. Como había hecho en la Gran Cartuja, Antelmo administró muy bien su monasterio. Renovó algunos edificios, embelleció la iglesia y dotó de nuevas obras la biblioteca. Dos años estuvo en dicha cartuja hasta que el papa Alejandro III le nombró obispo de Belley. Antelmo había defendido enérgicamente a este papa frente al antipapa Víctor IV, y por ello el papa legítimo confiaba en Antelmo y le quiso en esta importante diócesis. 

Antelmo, se dice, se negó firmemente e incluso huyó a una ermita en el monte, donde fue hallado y llevado de nuevo a la cartuja. No contento con esto, se fue a Avignon (era el comienzo del cisma de Occidente), a pedir misercordia al papa para poder negarse a su deseo. Pero Alejandro III le confirmó su elección y no le permitió negarse. Antelmo fue consagrado obispo en la catedral de Bourges en diciembre de 1163.


San Bernardo visita a San Antelmo.
Junto a San Bernardo (20 de agosto), San Antelmo destacó en el Concilio de Tolosa defendiendo al verdadero papa e intentando poner fin al Cisma de Occidente. Intentando, porque ya sabemos que duraría hasta el siglo XV.

Antelmo ejerció una ejemplar labor pastoral, sobre todo entre los pobres. Fue muy caritativo, construyó hospitales, visitaba a los enfermos, asistía a los peregrinos y siempre estaba disponible para recibir a quien le buscaba. A la par, hallaba tiempo para retirarse algunos días a su cartuja amada, para gozar del silencio y la oración. Sin embargo, la misión del obispado no era nada fácil. Para empezar tenía como enemigo al emperador Federico Barbarroja, partidario del antipapa Víctor. Por esta razón el monarca le impidió la salida de Belley cuando el santo se dirigía a Inglaterra como Legado Pontificio para hacer la paz entre Enrique II y Santo Tomás Becket (29 de diciembre). 

Visto Barbarroja que no podía reducir a Antelmo por las malas, intentó ganarle para su causa, dándole soberanía secular sobre Belley y creándole príncipe del Sacro Imperio Romano en 1175. Esto podría haber agradado a algún prelado ambicioso y corrupto, pero no al santo, quien enseguida hubo de enfrentarse a Humberto III de Maurienne, quien pretendía el dominio exclusivo sobre Belley. Este noble asesinó a un presbítero y Antelmo lo exmulgó, pero Humberto logró (compró, señalan algunos), la anulación de la excomunión por parte del papa Alejandro III. Antelmo, que no soportaba la injusticia, entonces abandonó la sede y se retiró a la Gran Cartuja. Y allí se habría quedado si el clero y el pueblo no hubieran protestado por él al papa, y este le ordenara volver a su sede, mandando a Humberto de Maurienne que hiciera penitencia por su crimen. Pero este solo fingió arrepentimiento e incluso llegó a planear el asesinato de Antelmo, pero no se llegó a realizar, pues el santo se enteró y el mismo llamó a su perseguidor, poniéndose en sus manos. Humberto, ante este gesto, se arrepintió sinceramente de su mala conducta y aceptó la multa que Antelmo le impuso.

Así, cargado de méritos, Antelmo llegó a los 70 años y entró en la gloria el 27 de junio de 1180. Su muerte fue tan sentida, por lo amado que era, que durante tiempo la ciudad de Belley se llamaría Antelmopoli. Su culto comenzó pronto, y sus reliquias eran veneradas constantemente. En 1607 su memoria litúrgica pasó de la iglesia local de Belley a todos los monasterios cartujos. En 1630 se trasladó su cuerpo a una capilla dedicada a su memoria en la catedral. En 1791 el sepulcro fue profanado por la Revolución Francesa, pero antes se habían escondido las reliquias, las cuales volvieron al culto en 1829.

Fuente:
-"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.

A 26 de junio además se celebra a:


San José María Robles,
presbítero mártir.
San Virgilio de Trento,
obispo y mártir.
San Salvio de Amiens,
obispo y mártir.







lunes, 25 de junio de 2018

Del fundador no fundador.

Beato Juan "el Hispano", monje cartujo. 25 de junio.

Nació Juan en Almansa, León, sobre 1123. A los 13 años se fue a Francia con un amigo en busca de conocimiento y aventura. Estudió en Arlés, donde le conoció una noble familia que prendada de él por su actitud hacia el estudio, le ayudó económicamente a continuar estudiando cuando el joven Juan quedó casi en la miseria.
A los 16 años ya era Lector de Filosofía y antes de volver a su tierra quiso determinar su camino en la vida tomando unos días de retiro en el monasterio basiliano de la ciudad. Allí un monje muy santo y sabio le dijo que el Señor le llamaba a la vida monástica. 

Sin más, Juan dejó el mundo y en una celdilla anexa al recinto se puso bajo las órdenes del monje, quien le formó para la vida religiosa. Se aplicó tanto el joven en la oración, el ayuno y la penitencia que cayó enfermo, siendo sanado milagrosamente. Templó su austera vida y pronto progresó en la virtud. A los 20 años era tan avezado en la vida ascética que los basilianos querían hacerle prior, pero el santo Juan ya tenía otros planes, y Dios también.

Quería el joven una vida de mayor recogimiento y por ello se fue a la Cartuja de Montrieux, célebre por la santidad de sus monjes. Terminado el Noviciado fue ordenado presbítero antes de terminar la Teología. Su primer oficio, ya sacerdote, fue ocuparse de la sacristía. Su piedad, erudición y caridad para con todos eran tan ejemplares que antes de los 30 años le eligieron los monjes prior de la comunidad. Emprendió la restauración del monasterio y la iglesia, la ampliación de la biblioteca y del mejoramiento de las técnicas de trabajo de los monjes. Y tanto prosperó el monasterio que un vecino poderoso, envidioso de ello, intentó usurpar las tierras de labranza. El beato Juan se le enfrentó, y el noble cambió de táctica: comenzó a influir desde dentro, sembrando insidias en algunos monjes para que eligieran otro prior. Esta guerra sucia también la perdió el malvado, quien amenazó directamente con arruinar el monasterio.

Entonces Juan y los monjes fieles se retiraron a la Gran Cartuja, donde el Prior San Antelmo de Belley (26 de junio) les recibió paternalmente. Allí estuvieron poco tiempo, pues providencialmente el señor de Faucigny pidió a la Gran Cartuja le mandasen monjes para fundar una cartuja en el valle de Béol, Saboya. Juan y sus monjes la fundaron, luego de muchas estrecheces, el 22 de enero de 1151. Había habido allí un monasterio antes, pero la fundación había fracasado. En 1152 asistió al Tercer Capítulo General presidido por San Antelmo. Llamó la atención de los otros capitulares por su semblante austero y penitente, su entrega al estudio y la oración, y su capacidad práctica, como buen místico.

Se le considera fundador de las monjas cartujas por esta razón: las monjas benedictinas de Prebayón, que le conocían bien, le pidieron que les escribiera una versión de las "Costumbres" de de Dom Guigo, para ellas así formar parte de la Orden Cartuja. San Antelmo dio el visto bueno, iniciándose así la vida cartujana femenina.


Abadía de Montrieux.
El 25 de junio de 1160, con solo 37 años de edad, el prior Juan entregaba su espíritu al Creador. Su sepultura fue signo de su humildad hasta el extremo: había ocurrido años antes que dos sirvientes habían fallecido en una avalancha y Juan, siendo prior, les había mandado a enterrar en pésimo sitio. Los superiores le reprendieron por ello y Juan, siempre que podía decía a sus religiosos que, en expiación por aquel error, él debía ser enterrado fuera de la clausura, junto las víctimas de su de error. Así lo hicieron los monjes, lo cual provocó que muy pronto su sepulcro estuviera rodeado de la atención de los devotos, cosa extraña a los cartujos.

Numerosos milagros ocurrieron allí durante siglos, hasta que en 1659 el obispo de Ginebra trasladó los huesos a la iglesia monástica, reconociendo, al menos localmente, su culto. En 1791 dos piadosos montañeses salvaron los huesos de la furia revolucionaria y lo smantuvieron ocultos hasta 1800, cuando los devolvieron a los monjes, ya restaurada la Cartuja. Pio IX, confirmó el culto del Beato Juan el 14 de julio de 1864.

Fuente:
-"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.

A 25 de junio además se celebra a:


Santa Febronia,
carmelita mártir.
B. Daniel de Almaark
y compañeros mártires.
S. Pazanne, Macrina
y Columba, vírgenes.





domingo, 24 de junio de 2018

Apóstol de la conquista.

San Anders Sunesøn de Lund, obispo. 24 de junio.


La visión de San Anders.
Nació en 1160 en Dinamarca, en una familia de alta nobleza y emparentada con la casa reinante. Estudió en las universidades de París y de Bolonia. A su regreso a Dinamarca fue nombrado Canciller del reino. Elaboró un Corpus de leyes danesas, traduciéndolo además al latín. También escribió un Hexameron, utilizado durante siglos por la Iglesia danesa para el estudio de la Biblia.

En 1201 subió al empíreo el obispo de Lund, San Absalon (21 de marzo), y nuestro Anders fue nombrado su sucesor. Enseguida se preocupó por la evangelización-conquista de los pueblos bálticos, y por ello emprendió una campaña en Roma para que el papa Inocencio III diera el carácter de Cruzada a esta empresa. En 1219, reinando Honorio III en el solio pontificio, Waldemar II de Suecia entra en guerra con los estonios y Anders le acompaña. De esta guerra hay una leyenda que cuenta que, teniendo los estonios acorralados a los daneses en Lyndanisse (la actual Tallin), gracias a las oraciones de nuestro biografiado, se vio aparecer en el cielo una lábaro rojo con una cruz blanca, lo cual animó a los daneses a seguir peleando y así ganaron la batalla y la guerra.

Anders dimitió del episcopado en 1223, retirándose a vivir como eremita en isla de Ovö. Algunos señalan que se había contagiado de lepra, pero su cuerpo reposa en la catedral, hoy luterana, de Lund. Se le llama el "Apóstol de Estonia".

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 24 de junio además se celebra a:


Beato Jarich,
premonstratense.
San Romboud,
ermitaño mártir.
San Thöger, presbítero.
San Juan Bautista.





sábado, 23 de junio de 2018

Achicharrado por un rayo y al cielo.

San Artemio de Verkolsk, confesor. 23 de junio y 20 de octubre.

En 1544 la aldea de Verkolsk quedó conmocionada por un hecho trágico: el niño Artemio, de 13 años de edad, había sido fulminado por un rayo mientras ayudaba a su padre a arar en el campo. Había nacido en 1532 y tenía 13 años de edad. Era un niño bueno y piadoso, por lo que su muerte fue llorada por todos. Se le sepultó en el mismo sitio donde había sido muerto, y su padre puso una valla en derredor. Curiosamente, el sitio comenzó a ser considerado en mal agüero y evitado por los lugareños, quedando la tumba en lo escondido.

En 1577 un diácono de la iglesia local vio unas luces extrañas que provenían del sepulcro del niño. Entonces se excavó en el lugar y se halló el cadáver incorrupto, sin rastros de la incineración provocada por el rayo. Fue llevado el cuerpo a la iglesia y luego de algunas averiguaciones, se comenzó a darle culto oficial. Así, el lugar "maldito", pasó a ser un sitio "santificado" en poco tiempo. Los peregrinos comenzaron a llegar y los milagros seguían ocurriendo. El caso y las reliquias se hicieron muy famosos, llegando a las grandes ciudades y a la cúpula de la Iglesia Rusa, la cual vio con buenos ojos el culto al santo niño, canonizándole oficialmente en 1640. En 1648 el Zar Alexis Mijailovich construyó un monasterio en Verkolsk para custodiar las reliquias de San Artemio, que se trasladador allí el 20 de octubre del mismo año.

Su culto llegó a Norteamérica en el siglo XX cuando la iglesia ortodoxa rusa fundó el "Anthioquian Village", Pensilvania. El santo niño se le habría aparecido a un iconógrafo para pedirle que le pintara. El P. John Namie le explicó quién era el santo niño y se cumplió el pedido del santo.


A 23 de junio además se celebra a:


Santa Etheldreda,
reina y abadesa.
San Walter de Onhaye,
presbítero y mártir.
San Simeón Estilita,
el Joven.





viernes, 22 de junio de 2018

"La Defensión de Santa Clara".

La Fiesta del Voto o Defensa de Santa Clara. 22 de junio.

La fiesta del Voto es una celebración anual que se da en Asís, conmemorando la retirada del ejército de Vital de Aversa, aliado del emperador Federico II, del asedio a la ciudad de Asís, atribuido a las oraciones de Santa Clara (11 de agosto, 22 de juno y 23 de septiembre, Invención de las reliquias), que aún vivía, y sus hermanas.

El emperador Federico II estaba en guerra contra el Papa, y aunque el Papa lanzaba excomuniones para que se retracte, el díscolo gobernante contrataba mercenarios mahometanos para hacerle frente, a quienes, por supuesto, no importaban las excomuniones de la Santa Sede. Es en ese contexto que se da el asedio de Asís, ciudad que estaba a favor del Papa.

En 1240, ese terrible ejército mahometano, asoló el valle de Espoleto, y las monjas que estaban en San Damián, que se encontraba fuera de las murallas de Asís, temieron lo peor. Acudieron, cual palomas atemorizadas a alrededor de la Madre Clara, quien se encontraba postrada; ella se sumergió en oración, ante el Esposo de su alma, oyó una voz que le decía, como respuesta a sus plegarias: "Yo siempre la defenderé". Por inspiración divina se hizo llevar a las murallas del monasterio, desde donde se divisaba todo el valle y con espíritu de oración, elevó el Copón con las Hostias consagradas, que llevaba entre las manos. Lo que cuentan las monjas testigos en el proceso de canonización que aún se conserva, es que el ejército huyó ante esa visión ¿Qué contemplaron en realidad? No se sabe. Solo que el Señor sí cumplió su promesa de salvaguardar a sus esposas y a la ciudad que las acogía. Esa es la razón porque en la iconografía se representa a Clara con la custodia (estéticamente más apropiada que el Copón que en realidad llevó en ese momento), pero sobre todo, por su gran fe en Jesús Sacramentado.

Pero eso no fue todo. Un año más tarde, en 1241, el ejército de Vital de Aversa esta vez, sitia la ciudad de Asís. Fueron varios días de asedio a la pobre comuna, en medio de los calores del verano, pues era junio; la población indefensa, solo esperaba la inminencia de un ataque. Y es cuando otra vez, la Madre Clara, recordando la promesa de su Divino Esposo, pide a las hermanas ayuno severo, penitencias y oración por la ciudad. La tensión de los días, se sintió más en el monasterio de San Damián, en el que las Damas Pobres, presididas por su Madre Abadesa con cenizas, penitencias, llantos, oraciones y ayuno a pan y agua, algunas incluso no probando bocado alguno, clamando por la salvación de la ciudad de Asís, y del Monasterio mismo, ofreciéndose ellas como víctimas de expiación.

Y es así, cuando, de la noche a la mañana, sin mediar enfrentamiento alguno, el ejército asolador levantó el campamento e inició la retirada. Cuando los guardias de las murallas de Asís, dieron cuenta a la población y a las autoridades de lo que había ocurrido, no lo podían creer. Inexplicablemente terminó el asedio a Asís. Las miradas y corazones agradecidos se volvieron al monasterio de las Damas Pobres, instituyendo desde entonces la llamada "Fiesta del Voto o de la promesa", para agradecer a las hermanas y a Clara, por su intercesión. Con el paso del tiempo, la fiesta se fue olvidando, y fue el alcalde de Asís Arnaldo Fortini quien era terciario franciscano, la restauró a inicios del siglo XX. La Madre María Victoria Triviño OSC, en su artículo "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" describe así el rito anual:
"La comitiva se inicia en la Plaza de San Rufino donde estaba la casa natal de Santa Clara y se dirige a la Plaza del Común. Allí esperan las autoridades locales con los maceros del Ayuntamiento, llevando cirios para ofrendar a la Dama Pobre. Desde allí prosigue la comitiva hasta la iglesia de Santa Clara, donde rinden homenaje y depositan flores en la cripta, junto a la urna que contiene sus restos. De allí van al convento de San Damián. Como ya declina la tarde, el trayecto está iluminado a ambos lados con 'fiaccole' o antorchas de sebo. Llegados a San Damián celebran la Misa en la placeta". (M.M° Victoria Triviño OSC. "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" 3.4. La fiesta del Voto).
Aunque la Madre Triviño consigna como fecha de la fiesta el 26 de junio, la conmemoración se hace el 22, como los consigna Fray Contardo Miglioranza. Para terminar podemos acotar que aunque el mundo actual mira a las monjas de clausura como seres aparentemente inútiles, el ejemplo de Santa Clara y sus hermanas y muchas otras santas nos demuestra lo contrario; algún día, cuando el Señor lo permita, nos daremos cuenta de la gran lluvia de gracias que caen sobre el mundo y la infinidad de males que se evitan gracias al poder de intercesión de estas almas consagradas y de la oración en general.
 

Paz y Bien. 
 
Prof. Germán Yactayo Andrade. OFS.

Fuentes:
-"Santa Clara de Asís. Vida y escritos". BAC 2014
-"Santa Clara de Asís". Fray Contardo Miglioranza Edic. Misiones Franciscanas Conventuales 1985.
-"Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte". M. María Victoria Triviño. Artículo 2008.

A 22 de junio además se celebra a:

San Albano de Verulam,
protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia
y comp. mártires.
Santa Cristina de
Bretaña, virgen.