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miércoles, 28 de mayo de 2014

De una pintura y una conversión

Facebook sigue dándome trabajo, y realmente, las preguntas que de allí vienen son de las que más me gusta responder, pues casi siempre están relacionadas con alguna obra, su iconografía, ya sea para explicar un atriuto o para identificar a algún santo que se resiste a ser catalogado. Y cuando la hacen amigos que aportan, que suman y no restan, y que son expertos en estos temas, además de gusto da honra y me hace más responsable de la respuesta. Y ya está, vamos al tema, ¿no?, que promete.

"Conversión de San Guillermo".
Retablo de Guadalupe, iglesia Regina Coeli, Ciudad de México.
Las otras conversiones de la serie son
las de San Ignacio de Loyola, San Pablo y San Agustín.
Pregunta: Ramon Rabre, ¿tu sabes que representa esta escena? México.

Respuesta: "Conversión de San Guillermo", pone la obra. No atinaba a saber de cual de los varios santos de nombre Guillermo sería, pues muchos hay. A los pocos minutos vino mi mente a socorrerme, y recordé entre mis archivos tenía una obra muy parecida y ¡voilá!, ya sabía quien era:

San Guillermo de Malavalle, "el Grande", penitente, fundador. 10 de febrero y 23 de octubre (agustinos).
Hay que dividir esta "vida" en dos partes: una histórica, posterior a cuando Guillermo se hace conocido, y una legendaria, que intenta explicar su vida anterior. Según Butler (Lives of Saints. Tomo II) los primeros datos sobre Guillermo los recogió su amigo y discípulo Alberto, de boca del mismo Guillermo, aunque es probable que solo haya escrito después de muerto el santo y sin contarle nada este, pues solo recoge datos desde 1153, cuando Guillermo se hizo famoso, callando datos anteriores que han tenido que llenarse con datos tomados erróneamente de las "vitae" de otros santos del mismo nombre.


Lo primero, históricamente hablando, que de Guillermo se sabe es que en 1153 se estableció en un islote de la Toscana, llamado Lupocavio. Allí hizo una ermita y se dedicó a la contemplación y a la penitencia. Uno más de tantos eremitas que hubo. Pronto se le juntaron compañeros para imitar su vida, pero como sus penitencias y oración eran casi inimitables, el fervor de estos compañeros decayó, y Guillermo los dejó, para volver a vivir solo en Monte Prunio. Allí volvió a tener discípulos, pero estos resultaron ser unos malandrines pedigüeños de limosnas a los peregrinos que le visitaban, así que cuando los reprendió, estos lo echaron a palos. Regresó a Lupocavio, donde sus antiguos compañeros, ya cenobitas, no le admitieron. Y se fue entonces a un valle desértico, cerca de Castigline, Siena, conocido como Maleval, o "valle malo" donde nadie se atrevía a meterse, por las leyendas de diablos y espíritus que rondaban por allí.

Estamos ya en 1155. En Malavalle, como se conoce normalmente en español, Guillermo se metió en un hueco excavado en la tierra, una madriguera a saber de que animal, hasta que siendo visitado por el señor de Burian, este mandó a unos sirvientes le hicieran una celdita. En 1156 llegó a él quien sería su discípulo, amigo y biógrafo, como dije: Alberto, quien narra que Guillermo vivía de raíces, hierbas y frutos salvajes, en completa soledad, salvo por los molestos insectos, víboras o fierecillas que moraban por esas zonas. Solo comía un trozo de pan tres veces a la semana, no bebía vino sino diluido en agua. Levaba constantemente un cilicio, dormía en el suelo.


Estando para morir, Alberto le pidió no le dejara solo, y Guillermo le profetizó que en breve tendría un compañero, y aún serían más. Y se cumplió, pues ese mismo día, estando a la puerta de la celda, vio llegar un hombre que venía buscando el abandono del mundo, la penitencia y la oración, bajo el ejemplo y enseñanzas de el famoso Guillermo: Era Rainaldo, un médico. Alberto, temeroso de que la muerte inminente de Guillermo le hiciera abandonar, le pidió le curase, y si no lo lograba, hiciera sus votos a Dios inmediatamente. Y fue lo segundo lo que sucedió: San Guillermo le dio su bendición, le aceptó como discipulo, para inmediatamente morir en brazos de Alberto y en presencia de un sacerdote de Castigline, que le visitaba y le dio la comunión. Era el 10 de febrero de 1157.

Guillermo, penitente
y cargado de cadenas.
Ya solos Alberto y Rainaldo comenzaron a vivir las enseñanzas de Guillermo, que el primero de ellos había ido escribiendo, elaborando una sencilla Regla, aprobada en 1211 por Inocencio III. Y dieron comienzo a la Orden de los Guillermitas, que tuvo conventos en Italia, Francia o España. Eran monjes simples, duchos en la agricultura, innovaron muchísimo en esta labor, llevando sus enseñanzas a los pueblos durante las guerras, enfermedades y hambrunas. Se les considera inventores del sistema de regadío. Fueron absorbidos por los Ermitaños de San Agustín. San Guillermo fue canonizado bastante rápido, el 8 de mayo de 1202, por Inocencio III, aunque antes de los 20 años de su muerte Alejandro III había aprobado su culto. Hubo un monasterio sobre la tumba de San Guillermo, del que se conserva aún una ermita. Perdido el monasterio, sus reliquias serían trasladadas a la iglesia parroquial de San Juan Bautista de Malavalle. 

Y esto es la historia, y todo bien. Es cierto que existió Guillermo Duque de Aquitania "el Trovador", pero murió 50 años que San Guillermo, y cuando se elaboró la leyenda, el otrora ducado independiente de Aquitania había sido absorbido por el reino de Francia. Pero un santo fundador no podía tener un pasado desconocido, por lo que había que dotarle de una vida edificante ya fuera en obras, palabras, milagros. Y fue lo que hizo, entre otros, el monje Teodobaldo.  Se tomaron vidas de santos del mismo nombre, o leyendas comunes a diferentes santos y se elaboró una "vida" anterior a la escrita por Alberto. Y es lo que toca ahora:


La leyenda:

Ni siquiera hay uniformidad, pues a base de añadir datos casi parecen vidas diferentes las que del santo se conocen. Los Bolandistas lo pusieron "a caldo", negando validez a todas, y salvando únicamente los escritos de Alberto, y aún con anotaciones, como verdaderos. La leyenda dice que Guillermo era duque de Aquitania (aquí copiaron de San Guillermo de Tolosa, 28 de mayo, del que se dice lo mismo), y conde de Poitiers. Llevaba una vida disoluta, alejado de la fe cristiana, siendo mal gobernante y enemigo de la paz y las buenas costumbres. Llegó a tomar por la fuerza a la mujer de su hermano y hacerla su concubina.


En 1130 murió el papa Honorio II y una mayoría cardenales eligieron fraudulentamente al antipapa Anacleto II, y una minoría, que incluso le abandonaría, eligió a Inocencio II. Mientras Anacleto se hacía consagrar solemnemente, Inocencio hubo de huir a Francia, donde le apoyaban la mayoría de los príncipes cristianos. Se convocó un Concilio en Francia, donde la voz cantante la llevó San Bernardo de Claraval (20 de agosto), que se decantó oficialmente por Inocencio II. Todos los príncipes y nobles franceses apoyaron a San Bernardo, menos el duque de Aquitania, supuestamente nuestro Guillermo, que apoyaba a Anacleto. San Bernardo se reunió con él en Poitiers, siendo imposible convencerle.

Guillermo, libre de obediencia al que Francia consideraba papa, desterró obispos fieles a la Iglesia, se incautó bienes eclesiásticos, expulsó monjes... vamos, un desaguisado. San Bernardo volvió a reunirse con Guillermo, pero este, erre que erre, se negó a restituir nada a la Iglesia, ni a admitir a los obispos o religiosos expulsados. Incluso prohibió a San Bernardo entrar a cualquiera de las iglesias de sus territorios. Pero este, ni caso, se dirigió a la catedral a cantar misa. Guillermo le siguió y entró en el momento en que San Bernardo elevaba el Sacramento. Y se produjo el milagro: un rayo de gracia tocó el corazón de Guillermo, que cayó a los pies de San Bernardo, arrepentido de su impiedad y maldades. Y es el motivo de esta y otras obras que recogen la "conversión de San Guillermo". Y ya la historia pondría en su sitio a Anacleto a Inocencio, nosotros seguimos con la leyenda de San Guillermo.

San Guillermo y el dragón
Arrepentido pues, quiso buscar dirección espiritual, y se acercó a un ermitaño que vivía cerca de su castillo, pero este espantado al ver llegar a semejante déspota, no quiso saber de él, ni le creyó su arrepentimiento. Y se fue adonde otro eremita que, conociendo la verdad por una revelación, le dijo que vendiera todos sus bienes alos pobres, fundiera su armadura y forjara un vestido de cadenas y con esto puesto y descalzo, fuera pedir perdón al papa. Y así hizo, se quedó desnudo y un herrero le hizo un vestido de cadenas, y descalzo se fue a Roma. El papa le recibió, pero no le creyó su arrepentimiento, diciéndole "aunque Dios puede hacer hijos de Abraham de las piedras [Mt. 3, 9], no tengo razón para creer que convierta a lobos en ovejas". Así que le pidió tiempo y pruebas, enviándole de peregrinación a Jerusalén, a escuchar el juicio del Patriarca jerosolimitano. Pero este era hijo de un exfuncionario de Guillermo, que las había pasado duras, así que le exigió más penitencia.

Nueve años vivió Guillermo en una celda sin techo, cerca de la residencia del Patriarca, con su vestido de cadenas y un manto de pelo, ayunando a pan y agua,y con una piedra como almohada. Al cabo de este tiempo, sus familiares, informados por unos marineros, fueron a buscarle para llevarle de nuevo a casa, para que gobernara, ya de otra manera, con justicia y caridad. Se dejó convencer, y camino de casa, pasó por Lucca, que estaba en guerra. Sabiendo quien era, los lucanos le pusieron al frente de sus ejércitos, prometiéndole bienes y riquezas. Pero Dios tenía otros planes, así que antes de entrar en batalla, le dejó ciego (y esto lo metieron aquí, sacándolo de la leyenda del soldado eremita San Guillermo de Mariemont, 16 de octubre). Arrepentido, prometió volver a la penitencia si sanaba, cosa que pasó, así que volvió a Jerusalén. En el viaje de regreso la nave fue atacada por los sarracenos, pero al verle tan pobrey penitente le dejaron en paz. Dos años vivió en Jerusalén, pero intranquilo, porque sus familiares sabían donde estaba, así que desapareció en la noche y se fue de peregrino a Santiago de Compostela. Al regresar, se quedó en Italia, donde ya sabemos estuvo de eremita. Otra leyenda (copiada de San Guillermo Firmatus, 24 de abril) dice que dominaba los animales, pues unas fieras le atacaron y él hizo se devorasen entre ellos. También predicaba a los pájaros y incluso expulsó un dragón que asolaba las cosechas aterrorizando a los campesinos de Castigline.

Y aquí la leyenda entronca con la historia que vimos anteriormente: Lupocavio, Monte Prunio, Malvalle, etc. Se le llama "el Grande", porque su vida (su leyenda, vamos) inspiró a muchos ermitaños y se le consideraba uno de los modelos y padre de los penitentes. Es patrono de los herreros, armeros, hojalateros y trabajadores del plomo.



A 23 de octubre además se celebra a  
San Teodoro de Antioquía, presbítero mártir.
San Juan de Capistrano, presbítero franciscano


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"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

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lunes, 26 de mayo de 2014

Margarita del Smo. Sacramento.. . y del Niño Jesús

Que la devoción a la Infancia de Cristo es una de las glorias del Carmelo, sabido es. Muy lejos han llegado las imágenes del Niño Jesús de Praga, siempre llevadas por los y las carmelitas, incluso precediéndoles. Y no solo esta, sino el Santo Niño de Arezzo, o el Buen Jesús de Braga, son devociones fuertemente imbricadas en la predicación y vida espiritual del Carmelo. Y hay una más: El Niño Jesús de Beaune, el Pequeño Rey de la Gracia. A esta advocación y su propagadora dedico este artículo:

Venerable Margarita
del Santísimo Sacramento.
Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, virgen carmelita. +26 de mayo
Margarita Parigot nació el 7 de febrero 1619, en Beaune, y fue la quinta hija de los Parigot, familia conocida en la ciudad, por su piedad y caridad. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento, según la costumbre de la época. A lo cinco años ya era una enamorada de la Eucaristía, y casi desde esa misma edad deseó ser religiosa. Y lo logró: En 1630, con 11 años y huérfana de madre, entra en el Carmelo de Beaune, luego de conquistar a la priora, Sor Isabel de la Trinidad, y a las demás religiosas, con sus devotas palabras sobre el Sacramento.

Esa misma noche Jesús se le manifiesta mediante una voz, llamándola "mi pequeña esposa" y "esposa del Niño Jesús en el pesebre". Tomó el nombre de Margarita del Santísimo Sacramento, su gran amor, y fue una novicia ejemplar en la piedad y el cumplimiento de la Regla (y hablamos de la Regla en el siglo XVII), incluso en aspectos muy difíciles para una niña. En el Carmelo descubrió la acendrada devoción a la infancia y humanidad de Cristo, emanada del corazón de nuestra madre Santa Teresa y llevada a Francia desde España por la Beata Ana de San Bartolomé (7 de junio), Ana de Jesús, vivida por la espiritualidad berulliana de la Beata María de la Encarnación (17 de abril), y trasmitida a los monasterios que se iban fundando. No hay que olvidar que Beaune es un monasterio "hijo" de Dijon, fundado por la Venerable Ana de Jesús. Así que Margarita se lanzó a considerar y venerar la Infancia de Cristo con frecuencia, llevando a las demás religiosas a hacerlo. 

En 1636 tiene un arrobo místico, en el que Jesús le descubre "el tesoro de mi infancia" y como "a través de este misterio superarás todas las dificultades". Y pronto se comprobaría. Ese mismo año Francia fue atacada, muy cerca de Beaune, y los habitantes de la ciudad, corrieron al monasterio de las carmelitas a pedir refugio y oraciones ante el inminente peligro. Margarita tuvo una revelación, y aseguró que el Niño Jesús salvaría la ciudad si se rezaban doce avemarías en honor de los doce años de la infancia de Jesús, acompañadas de tres padrenuestro en honor de Jesús, María y José. Y remedio santo: Se hizo la paz y el pueblo se quedó con el recuerdo de las oraciones formuladas.


Niño Jesús de Beaune,
el Pequeño Rey de la Gracia
Un segundo impulso a la devoción de la Santa Infancia llegó al profetizar Margarita la llegada del hijo de los reyes Luis XIII y Ana de Austria, que llevaban doce años sin poder tener hijos. En gratitud de los reyes, Margarita recibió la visita del barón Gastón de Renty, que impresionado con las palabras de esta mandó tallar una bellísima imagen del Niño Jesús de unos 60 cm para regalarla a la comunidad. En 1643 fue recibida con gran veneración y alegría de las monjas, que muy pronto lograron un excelente ajuar de vestidos y joyas para ella. construyeron una capilla anexa al monasterio, para que el Niño fuera venerado públicamente por los fieles. 

Un tercer impulso sería la fundación de "Amigos de la Sagrada Familia", para venerar a la Santa Familia de Nazaret.

La oración principal a la Infancia de Cristo es la "Coronilla a la Divina Infancia", que se reza cada día 25 de mes, y tiene su novena solemne del 25 de enero al 2 de febrero. Consiste, como dije arriba, en tres padrenuestros en acción de gracias por los regalos que suponen Jesús, María y José, y doce avemarías en honor de los misterios de la infancia de Cristo, añadiendo "y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Estos misterios son, a saber:

1. Encarnación.
2. Visitación.
3. Expectación del parto.
4. Nacimiento en Belén.
5. Circuncisión.
6.Adoración de los Reyes Magos.
7. Presentación en el Templo.
8. Huida a Egipto.
9. Estancia de la Sagrada Familia en Egipto.
10. Regreso de Egipto.
11. La Sagrada Familia en Nazaret.
12. Jesús perdido y hallado en el Templo.

Busto de la V. Margarita
en la parroquia de Beaune
Durante la Revolución Francesa las monjas fueron expulsadas y perseguidas, pero la imagen del Pequeño Gran Rey fue puesta a salvo por seglares valientes, que la escondieron en una caja de madera, dándole culto en lo escondido. Allí estuvo hasta luego de la revolución, en que fue puesta de nuevo al culto público de manera solemne por el obispo de Dijon. En 1653 se bendice la primera imagen y retablo fuera de Beaune dedicados al Niño Jesús, Rey de la Gracia en Marsella, donde continúa venerándose.

La madre María de la Trinidad será la encargada de recopilar toda su enseñanza, anotando todas las confidencias que Margarita le hizo, a lo largo de su vida religiosa, que no fue muy larga, ya que en 1648, con 29 años enfermó y falleció, el 26 de mayo, en olor de santidad. En 1783 se abrió el proceso de canonización, y en 1905 se le reconocieron las virtudes heroicas y fue declarada Venerable. Su proceso no ha recibido el impulso merecido ni sus escritos son lo suficientemente conocidos, salvo por aquellos que han mantenido su obra de la devoción al Niño Jesús.

Lamentablemte, en 2001 las monjas carmelitas tuvieron que dejar el monasterio, por la edad avanzada de todas las religiosas, dejando allí a su amado Niño. En la actualidad el convento lo ocupa la "Comunidad de las Bienaventuranzas", que continúan la devoción, y devociones, al Niño Dios.

domingo, 25 de mayo de 2014

Santos Estilitas

Santos Juan y Simeón el Joven,
y su madre Santa Marta
Pregunta: Hola. he visto un par de veces su blog y me parece muy interesante, queria consultarle una duda: trabajo como médico, una vez escuché una historia de San expedito, que se pasó diez años predicando sobre las maravillas de Dios, subido en una columna en medio del desierto sin que nadie lo escuchara, me lo imaginaba como un anacoreta dedicado a la predicación, a veces en mi profesión cuando doy consejos a los pacientes, sobre hábitos saludables y me siento así: poco escuchado, y lo he utilizado de ejemplo, posteriormente, he intentado averiguar algo sobre este santo, y para nada está descrito como un predicador, era un soldado romano convertido, y en todos sitios esta referida la historia del cuervo que le instaba a no convertirse, quisiera saber que hay de realidad en las dos historias y a que santo corresponde el haber estado predicando subido encima de una columna en mitad del desierto. Muchas gracias.

Respuesta: Hola Doctor. Gracias por visitar la página. Sobre San Expedito, quien fue y lo que se sabe, le invito a leer esta entrada dedicada San Expedito, donde queda claro que no ese el predicador de la columna. 


Y este… quien fue? O mejor dicho, quienes fueron? Porque hubo más de un santo estilita, que es como se llaman estos que vivieron sobre una columna, tipo de vida ascética muy dura, a la que no se accedía sino después de años de preparación en la penitencia y la oración. Sobre los estilitas mucho se ha escrito, solo me limitaré a mencionar los santos conocidos:

Santos Juan (24 de mayo) y Simeón Estilita, el Joven. (23 de junio y 3 de septiembre). 
Viveron en el siglo VI. Desde joven Juan se subió a la columna en Taumastoro, donde predicaba a discípulos y peregrinos que acudían, hasta fundarse un monasterio. Todas las noches rezaba 30 salmos de memoria, completando así en 5 días, los 150. Fue maestro San Simeón el Joven, al que ya conocía desde mucho antes que llegara a él, por medio de visiones, en que Dios le había revelado su persona, vestido con una túnica blanca. 

Simeón era hijo de Santa Marta (4 de julio). Con 15 años, se hizo discípulo de Juan en el monasterio de Taumastoro; con esa edad se subió a una columna que estaba junto a la de su maestro. A los 20 años se trasladó a un pedestal más alto en la montaña. Allí reunió sus propios discípulos que vivían en chozas junto a su columna y eran atendidos por su madre, que fue quien le informó sobre la muerte de su maestro. En 551 se construyó un monasterio para los monjes y una hospedería para los peregrinos que acudían en busca de sus oraciones o consejos. En 554 fue ordenado sacerdote. En 566 se hizo construir una columna más alta aún, donde vivió hasta el año 592, con 75 años. A veces se le suele confundir con el Simeón famoso.

San Nicetas de Pereslav
San Nicetas de Pereslav, taumaturgo y mártir. 24 de mayo.
Vivió en el siglo XII y fue un recaudador de impuestos muy odiado en Pereslav, por su dureza con los pobres y su vida disoluta. Se convirtió oyendo en la iglesia el texto de Isaías "purificaos y lavaos, dejad de hacer el mal y aprended a hacer el bien". Dejó a su esposa y su familia, y se retiró a un monasterio para vivir en penitencia. Luego se puso una capa de cadenas de hierro sobre la piel desnuda y se subió a un pilar. Alli vivió durante un tiempo no conocido, pero debió ser bastante, para que el hierro, pulido por el uso y el roce pareciese plata; hecho por el cual fue derribado de la columna y asesinado por dos ladrones para robarle. Su sepultura se llenó pronto de peregrinos por los milagros constantes.


San Alipio de Adrianópolis. 26 de noviembre.
Desde la infancia anhelaba estar cerca de Diosy vivir para él, por ello se hizo una columna de piedra en el cementerio de la ciudad, lo que le llevó las burlas de sus amigos, la incomprensión hasta de su familia. Allí fue tentado duramente por el demonio, al que resistió a base de oración y humildad. A su vera se formó una comunidad de mujeres deseosas de vida espiritual, para las que construyó el monasterio de Santa Eufemia (16 de septiembre), cuya iglesia había fundado años antes. Durante toda su vida y desde la columna, fue su director espiritual.



San Daniel Estilita. 22 de mayo y 11 de diciembre.

San Lucas de Stiris. 7 de febrero y 3 de mayo (traslación de las reliquias). 
Después de ser monje, volver a casa, ser ermitaño y monje otra vez, fue discípulo de un estilita, aunque no hay certeza si lo fue él también, o si lo fue sólo un tiempo, puesto que se vuelve a saber de él retirado en la montaña Stirion, donde murió con 57 años. Sobre su tumba se construyó un monasterio adonde aún acuden peregrinos atraídos por su fama de milagroso.

San Lucas el Nuevo Estilita. 11 de diciembre.
Era soldado y ante la barbarie de la guerra, decidió abandonar las armas y ser monje. A los seis años de vida reclusa fue ordenado sacerdote y enviado como capellán del ejército, lo que hizo sin renunciar a su vida ascética y penitente, dando ejemplo a los soldados, que le querían mucho. Luego de unos años, en tiempo de paz, se retiró al monte Olimpo, donde comenzó penitencias más duras, como tener todo el día una piedra en la boca, para obligarse al silencio, o pasar toda una noche sobre un solo pie, orando. Soportaba con paciencia mosquitos y tábanos. Esto hizo que muchos se acercaran a él en busca de apoyo, oraciones y perdón, por lo que se hizo una columna para vivir más “cerca” de Dios. Allí pasó 45 años, llegando a la edad de 100 años.


San Simeón Estilita "el Viejo". 5 de mayo. 
San Teódulo de Edesa. 28 de mayo.

Y aún me queda uno más, en el que me gustaría extenderme algo, pues es, hasta donde sé, el único santo estilita en occidente, puesto que este estilo de vida se desarrolló en Oriente: 


San Walfroy o Wulfilak
San Walfroy o Wulfilak de Trier, estilita. 21 de octubre y 7 de julio (traslación de las reliquias). 
Su vida se conoce por la narración que el mismo Walfroy haría al historiador San Gregorio de Tours (17 de noviembre), a quien conoció cuando Gregorio le visitó en su monasterio. Walfroy nació en Lombardía y siendo niño conoció la vida de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones) y le tomó gran devoción. Ya siendo un jovencito, conoció a un discípulo de San Yrieux de Limoges (25 de agosto), que le animó a acompañarle en una peregrinación a la tumba de San Martín. Allí fueron, y Walfroy acrecentó su devoción al santo. Al regresar, el monje amigo llevó consigo una pequeña arca con un poco de polvo de la sepultura de San Martín hasta Limoges. Allí ocurrió un milagro: esta arena se multiplicó hasta sobrepasar la misma arqueta. Ante esto, Walfroy decidió abandonarlo todo, para imitar a San Martín en su entrega a Dios.

No volvió a Lombardía, sino que se fue a Trier, construyó una cabaña y se dedicó a la oración. En la colina había un antiguo santuario a la diosa Diana, que aún era visitado incluso por cristianos. No contento con una simple vida de eremita, optó por la vida estilita, así que se instaló sobre un pilar y comenzó una vida penitente. En invierno era tanto el frío que llegó a perder las uñas, y la barba se le congelaba impidiendo cualquier movimiento del rostro. Desde allí amonestaba, oraba, predicaba a los devotos de la diosa. Poco a poco, fue convirtiendo, primero a los cristianos supersticiosos, luego a los paganos, hasta que entre todos derribaron el santuario pagano, inaugurando el culto al verdadero Dios. Y no fue esto sin intervención divina: Era la estatua muy grande y pesada, y aunque la ataron con varias cuerdas para derribarla, ni entre todos podían, así que Walfroy bajó de su pilar, fue a la ermita que había construido antes, oró a Dios, y al salir, con solo tocar una de las cuerdas, la estatua se derribó sola. Ya en el suelo, la destrozaron a golpes de mazo.

Tanta penitencia llenó su cuerpo de úlceras enconadas, llevándole casi a punto de morir. Una noche soñó que San Martín se le aparecía y frotaba su cuerpo con un aceite oloroso. Al otro día, amaneció sano totalmente. Finalmente, su obispo, San Magnerik (27 de julio) le obligó a bajar de la columna, con el argumento de que no debía compararse a San Simeón Estilita, ni exponer su salud de esa manera que parecía tentar a Dios. Le ordenó bajar y fundar un monasterio con aquellos admiradores y discípulos que le rodeaban. Como buen santo, la obediencia le valió más que su propia voluntad y, con lágrimas, bajó de la columna, y para no ser tentado a desobedecer, la destrozó acompañado de varios de sus discípulos.


Primitiva sepultura
de San Wulfilak
Allí vivió unos años más, como superior de aquel grupo. Allí fue enterrado y comenzó su culto. En 979 sus reliquias se trasladaron a la ciudad de Yvoix, llamada Carignan desde el siglo XVII. En el siglo XIII su primitivo monasterio pasa a la Orden de San Benito, dependiente de la abadía de Orval. En el siglo XIX, el obispo de Reims la compra. En el siglo XX pasan por ella diversas congregaciones religiosas, que mantienen la devoción al santo estilita. Desde 2002 una asociación de seglares cuida del culto al santo, cuya imagen preside el ábside de la iglesia. Esta iglesia, de 1957 integra perfectamente la cabecera de la iglesia medieval, que estaba en ruinas.


A 21 de octubre además se celebra a  
Santa Dorotea de Colonia, virgen y mártir.
Santa Celina de Laon, viuda

viernes, 23 de mayo de 2014

De Cefalóforos y dolores de cabeza

San Vítores de Cerezo.
Pregunta: Sabrás, claro, de ese grupo de santos que han dado lugar a la aparición de un neologismo: la "cefaloforia". (...) La pregunta es: ¿sabes de algún sitio al que pueda recurrir para conocer la opinión "oficial" de la Iglesia sobre este punto, o conoces tú esa opinión? (anduve por www.vatican.va, pero allí no logré encontrar nada). En concreto: a estos episodios de cefaloforia, ¿la Iglesia los incorpora al santoral considerándolos como leyendas o fábulaciones de los compiladores que no agregan nada real a la vida del santo -parte de la mitología cristiana, por decirlo de algún modo-, o, por el contrario, los tiene como milagros que deben ser tomados como verdaderamente sucedidos? Espero haber sido claro con el sentido de la pregunta, y, desde ya, vuelvo a agradecer tu atención. Cordial saludo. Argentina.

Respuesta: Gracias por tan educada pregunta, que he abreviado en el post para no repetir conceptos. Siempre es un placer responder a quien cuidadosamente redacta y clarifica su pregunta. Vamos por partes.

Los cefalórofos: Como ya casi todos conocen, son esos santos (y copio lo que antes abrevié en tu pregunta) "mártires del santoral que, habiendo sido decapitados, no sólo no murieron enseguida sino que, tomando en sus manos su propia cabeza continuaron caminando, o hablando, o ejecutando otras acciones". Tú lo has descrito perfectamente. 

La posición oficial de la Iglesia: Pues no existe. La Iglesia en temas de hagiografías, leyendas y tradiciones no suele pronunciarse en conjunto. Algún o culto en particular pueden vigilarse, para permitirse o prohibirse (el perro San Guinefort, por ejemplo), y siempre, como corresponde, a nivel local y por la autoridad del obispo diocesano. Rarísima vez el papa prohíbe directamente un culto, mucho menos una leyenda, por estrafalaria que sea. Para entender esto, hay que recordar que la formación de una leyenda no es algo de un día para otro, sino un proceso en el que generalmente se da un culto previo al que se le intenta dar bases con una historia, siempre al gusto de la época. Las leyendas suelen tener varias versiones, con más o menos personajes o sucesos, y varían en el tiempo, igualmente, según la necesidad catequética, la piedad o la mentalidad del momento. Por ejemplo, en actas de mártires ficticias, escritas en la Edad Media, habrán largos discursos simbólicos, y portentos asombrosos; mientras, en actas antiguas y verdaderas, las palabras son pocas y claras.

Cuando la Iglesia sanciona el culto a un santo, no está sancionando su leyenda, sino que esta devoción no contiene nada contra la fe y la moral cristianas. Incluso cuando daba el "nihil obstat" a santorales, años cristianos, o libros hagiográficos en general, no es apoyando estas leyendas poniéndolas como verdades a creerse, sino en virtud de lo dicho: lo descrito no contiene nada contra la fe o moral. Lo mismo puede decirse de su introducción en breviarios monásticos antiguos, y la lectura de semejantes leyendas en el Oficio Divino.

Santa Haude de Landunvez
De estos santos tan antiguos, esta confirmación de culto ni siquiera ocurrió en su tiempo, ni luego. La labor más depuradora que ha acometido la Iglesia ha sido la encargada a los Bolandistas, y ni siquiera fue vinculante, pues aunque estos estudiosos (loados sean) hicieron añicos muchas leyendas de santos, en la práctica el culto a estos continuó, incluso los cultos con reliquias más que dudosas. Y si decayó alguno no fue por esta labor de los Bolandistas, sino por lo mismo que se hicieron populares: la devoción de la gente, que fue de más a menos.

Si tomamos el martirologio romano, por ejemplo, leemos el 9 de octubre: 
San Dionisio, obispo, y compañeros, mártires, de los cuales la tradición quiere que el primero, enviado por el Romano Pontífice a la Galia, fuese el primer obispo de París, y que junto con el presbítero Rústico y el diácono Eleuterio, padeciesen en las afueras de la ciudad (s. III)
Como vemos, no se hace referencia a tipo de martirio, ni mucho menos a que se levantase con la cabeza en las manos. Se limita a mencionar su martirio y nada más. Es esto lo que interesa.

Por último, hay que recordar que más que la enseñanza oficial de la Iglesia, lo que importaba y llegaba a las gentes, aún hoy, eran las representaciones artísticas, que a falta de otra cosa, se nutrían de leyendas, al mismo tiempo que las promocionaban y creaban nuevas, a partir de lecturas erróneas de lo contemplado(1). Pierre Saintyves, el magistral florclorista francés, sostiene que en origen, estas representaciones de santos cefalóforos (que él lleva a 132) primitivamente pretendían mostrar solamente el tipo de martirio: la decapitación, y no dotar de aspecto maravilloso este martirio. Fue la ingenuidad, la fe popular quien vio santos vivos luego de muertos, con un denominador común: caminan hasta su sitio de entierro. Y esta creencia se hunde en una realidad: cementerios merovingios y celtas en los que, efectivamente, la mayoría de los cadáveres tienen las cabezas separadas de los cuerpos. No en vano, los cefalóforos son santos fundamentalmente franceses, en menor grado, y de otras regiones de Europa (2).

Ahora soy yo quien espero haber sido claro con la respuesta, y no haberme perdido por los cerros de Úbeda. Ya entonces solo me queda ponerte una lista de los cefalóforos, hasta donde sé, pues no poseo el libro de Saintyves para enumerar los 132, lástima:
 
Santa Protasia de Senlis.
San Adalbald de Périgord. 2 de febrero.
San Afrodisio de Breziers. 22 de marzo.
San Ausone de Angoulême. 22 de mayo.
 

San Albano de Verulam. 22 de junio
San Aventin de Luchon. 13 de junio.
San Balsème de Ormes. 29 de junio.
San Basilio de Bayeux. 29 de agosto.
San Basilio de Gironde. 14 de febrero.
San Céran de París. 26 de septiembre.
San Chéron de Chartres. 28 de mayo.
San Chrisol de Comines. 7 de febrero, 8 en Tournai.
 

San Clair de Le Vexin. 4 de noviembre y 18 de julio (diócesis de Coutances y Avranches).
San Demetrio de Gap. 26 de octubre.
San Didier de Langrés. 11 de febrero; 19 de enero, traslación de las reliquias, y 23 de mayo, por error.
San Dionisio de París. 9 de octubre.
San Domnino. 9 de octubre.
San Elophe de Toul. 16 de octubre.
San Espain de Beauvais. 15 de enero.
San Eucario de Liverdun. 22 y 27 de octubre.
San Eusebio de Rankweil. 31 de enero.
San Fermín de Amiens o de Pamplona. 25 de septiembre y 7 de julio.
San Frejoux de Limousin. 12 de enero.
San Gaudencio de Haute. 25 de octubre.

San Genitore de Le Blanc.
San Ginés de Arlés. 25 de agosto.
San Gohard de Nantes. 24 de junio.

San Heller de Jersey. 16 de julio.
San Hilarian de Spalion. Tercer domingo de junio.
San Honorato de Thénezay o de Buzançais. 9 de enero.
San Indalecio. 15 de mayo
 

San Andeol de Vivarais.
San Justo de Auxerre. 18 de octubre.
San Justo de Beauvais. 18 de octubre.
San Lamberto de Zaragoza. 16 de abril y 19 de junio, en Zaragoza.
San Laureano de Sevilla. 4 de julio.
San León de Bayona. 1 de marzo.
San Leopardino. 7 de octubre.
San Lié de Pithiviers. 8 de junio.
San Livier de Metz. 17 de julio y 25 de noviembre.
San Lucain de París o de Loigny. 30 de octubre.
San Luciano de Beauvais. 8 de enero.
San Lupien o Louvent de Gévaudan. Este tiene la particularidad de que es un águila quien traslada la cabeza delante del santo que camina. 22 de octubre.
San Maurin de Lectoure o de Agen. 25 de noviembre.
San Miliau de Bretaña. 24 julio, 26 de octubre y 5 de noviembre.
San Miniato. 25 de octubre.
San Mitre de Aix. 23 de octubre, traslación de las reliquias.
San Nectan de Hartland. 17 de junio.
San Nicasio de Reims. 14 de diciembre.
San Nicasio de Vexin. 11 de octubre.
San Oricles de Senuc. 18 de noviembre.
San Papoul de Castelnaudary. 3 de noviembre.
San Parrès o Patroclo de Champagne. 21 de enero, 22 en Troyes.
San Piatón de Tournai. 1 de octubre.

San Plácido de Disentis. 11 de julio.
San Quinto de Montrésor. 4 de octubre.
San Principin de Yvrai
. 4 de enero.

San Reveriano de Nièvre. 7 de marzo.
San Sabiniano de Dauphiné. 8 de mayo.
San Severo de Novempopulanie o de Gascuña. 3 de noviembre.
San Sinforiano de Autun. 22 de agosto.
San Tropez de Var. 29 de abril.
San Valeriano de Tournus. 15 de septiembre.
San Venerando de Troyes. 25 de mayo.
San Vítores de Cerezo. 26 de agosto.
San Yon de Chartres. 5 de agosto y 22 de septiembre.
Santa Noyale
de Pontivy
Santa Esperia de Saint-Céré. 12 de octubre
Santa Germana de Bar-sur-Aube. 19 de enero
Santa Haude de Landunvez. 18 de noviembre.
Santa Hélidie o Elodia de Auvernia. 13 de septiembre.
Santa Juthwara de Dorset. 18 de noviembre y 13 de julio, traslación de las reliquias.
Santa Libaire o Liboria de Grand. 8 de octubre.
Santa Maxence de Beauvais. 30 de abril. 

Santa Maxence de Senlis. 20 de noviembre.

Santa Noyale o Nolwenn de Pontivy. 4 de julio.
Santa Orosia o Eurosia de Jaca. 25 de junio.
Santa Osita. 7 de octubre.
Santa Prócula de Gannat. 9 de julio.
Santa Protasia de Senlis. 19 de diciembre.
Santa Quiteria. 22 de mayo.
Santa Saturnina de Arras. 4 de junio.
Santa Solange de Bourges. 10 de mayo
Santa Tanche de Troyes. 10 de octubre.
Santa Valeria de Limoges. 9 de diciembre.
Santa Virgen de Thouars. 7 de enero.
Santas Proba y Grimonia de Laon. 28 de abril.
Santos Ache y Acheul de Amiens. 6 de mayo.
Santos Emeterio y Celedonio de Calahorra. 3 de marzo.
Santos Ferreol y Ferrucio de Besançon. 16 de junio y 5 de septiembre.
Santos Fuscien y Victorio de Amiens. 11 de diciembre.
Santos Máximo y Venerando de Acquigny. 15 de mayo.
Santos Régula, Félix y Exuperancio. 11 de septiembre
Santos Silano, Severino, Severiano y Frontasio de Périgord. 17 de junio.
San Tremeur de Bretaña. 21 de julio.
Santa Trifina, madre del anterior. 29 de enero.
Santos Víctor y Urso. 30 de septiembre.


Y para terminar, recordar que los cefalóforos, allí donde son venerados, suelen ser patronos contra los dolores de cabeza. Es evidente el por qué.



RECUERDA:

PUEDES DESCARGAR MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)



(1) ¿Cuantas veces no leemos de leyendas de santos que se han originado de la mala interpretación de un atributo? Pienso en la que dice que "Santa Lucía se arrancó los ojos, por eso los lleva en una bandeja", o la de "a Santa Apolonia le arrancaron los dientes con una pinza".
(2) Manuel Alvar. Decapitaciones, cefaloforías y otros relatos más o menos hagiográficos. Biblioteca virtual Miguel de Cervantes.

miércoles, 21 de mayo de 2014

San Miguel, en Gargano y otros sitios

Si el día 7 de mayo recordábamos la Aparición de San Rafael Arcángel,  traigo el recuerdo de la fiesta "doble mayor" que el 8 de mayo, celebraba la Iglesia hasta la reforma conciliar: "In Apparitione S. Michaelis Archangeli", esto es, la aparición del santo Arcángel en Gargano, Italia. 

La primera procesión a Monte Gargano
Es el "Liber Pontificalis", una obra para leer con pinzas y alguna dosis de escepticismo, quien narra lo sucedido: Monte Gargano, año 490, el dueño de la cima del monte, ocupada por maleza y bosques, perdió un toro. A los tres días, se decidió a subir, con algunos sirvientes, a lo alto de la montaña en su búsqueda. Al llegar a lo alto, hallaron al toro postrado de rodillas ante la entrada de un caverna desconocida. Pensando que el toro se había accidentado y no podía moverse, se decidió a matarlo disparándole una flecha, que retornó hacia él, hiriéndolo de muerte. Los sirvientes lo vendaron y, olvidando al animal, llevaron a su amo de prisa a Siponto, donde vivía. Contaron a todos lo sucedido, y llegó a oídos del obispo, San Lorenzo Maiorano (7 de febrero). Este, ante la creciente curiosidad y temor del pueblo, ordenó tres días de oración, ayunos y penitencias, paraque Dios tuviera a bien manifestar su voluntad.

Al cabo de los tres días, el 8 de mayo, se le apareció al santo el arcángel San Miguel, diciéndole:

"Soy el Arcángel Miguel, aquel que continuamente está en la presencia de Dios. Deseo que este lugar sea conocido y venerado en toda la tierra y sea privilegiado. Quise probar con ese acontecimiento maravilloso [el de la flecha], que todo lo que se obra en este lugar, sucede por voluntad de Dios. Él es quien me ha constituido protector y defensor de este lugar".

A la mañana siguiente el obispo contó la aparición, y organizó una procesión hacia el monte Gargano, para entrar a la caverna y venerar el santo sitio elegido por Dios para ser santuario de San Miguel. Al volver, hallaron al herido bueno y sano, y además, orgulloso de que sus tierras hubiesen sido consagradas al culto de San Miguel. Así comenzaron la devoción y las peregrinaciones a la "casa de San Miguel". Allí le veneró Santa Brígida (23 de julio y 7 de octubre), y muchos santos y pecadores, nobles y reyes, y más de un papa, como Juan Pablo II. 

Aunque esta del 8 de mayo, es la aparición celebrada y "oficial", no fue la única ocurrida en monte Gargano. En 492, el rey godo Odoacrio se determinó conquistar Siponto, por su prosperidad. El 19 de septiembre de ese año, San Miguel volvió a aparecerse a San Lorenzo Maiorano en la catedral de Santa María de Siponto, ordenándole que los capitanes atacaran a los godos antes que estos lo hicieran, y tendrían su protección. Así se hizo, y los godos quedaron cegados por rayos y relámpagos, que no les permitían ver a los sipontinos. Esta intervención milagrosa fue celebrada con júbilo, y la fervientes visitas al monte de San Miguel.


Imagen venerada en Gargano
Y hubo más. Al año siguiente San Lorenzo, el clero y fieles subieron procesionalmente a la santa cueva, a la que no se atrevían a entrar, por reverencia. Lorenzo consultó al papa San Gelasio (20 de noviembre) sobre el uso de la cueva y este ordenó que siete obispos se unieran en oración ante la caverna y suplicaran a Dios les mostrase su voluntad. A los tres días, el 29 de septiembre, otra vez apareció San Miguel al obispo Lorenzo diciéndole:
"No es necesario que consagren esta caverna, pues yo mismo la he consagrado eligiéndola como morada y palacio. La he consagrado con mi asistencia y milagros. Yo he consagrado este lugar, con oraciones y sacrificios".

Así que San Lorenzo reunió a los obispos, les contó la visión y estos junto al pueblo, subieron todos al monte, sucediendo que se vieron cuatro enormes águilas protegiendo del sol abrasador a los obispos ancianos y venerables. Al entrar a la cueva, por primera vez, vieron el prodigio de la huella de San Miguel impresa en una piedra. Había un altar cubierto con un baldaquino de púrpura y presidido por una cruz de cristal. Allí San Lorenzo celebró la misa, sin necesidad de consagrar el sitio al culto, por haberlo hecho ya el mismo arcángel.

Durante siglos la devoción continuó sin intervenciones directas de San Miguel, hasta el 22 de septiembre de 1655, cuando el obispo Giovanni Alfonso Puccinelli organizó una rogativa a San Miguel para que alejara la peste de la ciudad. Ese día se le apareció San Miguel diciéndole: 

San Miguel se revela
a San Lorenzo Maiorano
Sabe, oh pastor de este rebaño, que he obtenido de la Santísima Trinidad que cualquiera que lleve con verdadera devoción las piedras de mi santa cueva, alejará de su casa, de la ciudad y de cualquier lugar la peste.  Tú bendice las piedras, esculpiendo sobre ellas la señal de la cruz con mi nombre".

Así lo hizo el obispo, y todos aquellos que llevaban estas piedrecillas devotamente, fueron librados de la enfermedad y muerte. Y es esta devoción secular, la que hizo que la Iglesia reconociera como verdaderas la aparición e introdujera su celebración en el calendario universal, hasta 1969, aunque ya antes, con Juan XXIII, había sufrido "recortes" de categoría, quedando como una misa "pro aliquibus locis". 

A la misma Santa Brígida, le reveló el arcángel como la falta de devoción a su ángelica figura vendría a la par del caos en la Iglesia y el mundo. Entristecida Brígida con esa revelación, tuvo una visión del Señor, que le dijo: 
Los desgraciados se darán cuenta, en la hora de la prueba, de la gran pérdida hay en olvidarse de los ángeles".

Otras apariciones de San Miguel son: en Roma (25 de abril), en Honaz (6 de septiembre), en Colosas, (19 de septiembre), en Tlaxcala, México (25 de abril), en Mont Saint-Michel, Francia (16 de octubre) y en Aralar, España.

Ver otras memorias suprimidas del calendario.


Fuente:

-“La leyenda de oro”. Tomo Segundo. R.P. SAYOL Y ECHEVARRÍA. Madrid, 1853.

A 8 de mayo además se celebra a
Beato Luis Rabatá, carmelita mártir.
San Gibrián de Reims, presbítero.
Nuestra Señora de las Escuelas Pías.
Nuestra Señora de la Estrella.