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miércoles, 30 de julio de 2014

Ernesto, carmelita, mártir en dos persecusiones


P. Ernesto de la Virgen de la Salud,
carmelita descalzo y mártir.
Algo que otras veces he anunciado, publicar algunas reseñas sobre los mártires carmelitas de la zona castellonense donde vivo, lo he ido dejando siempre para luego. Ya había publicado sobre el Beato José Cecilio de Santa María (25 de agosto), y ahora toca a un sacerdote, mártir con sus hermanos [1]:

P. Ernesto de la Virgen de la Salud, carmelita descalzo mártir. 
Se llamó Juan Bautista Julián Medes Ferris, y nació en Algemesí, Valencia, el 7 de enero de 1890 a las 7 pm., hijo de José y de Úrsula María. Fue bautizado en la iglesia de San Jaime Apóstol de la misma ciudad al día siguiente. De su vida de infante no se conoce mucho, pero lo vemos tomando el hábito el 7 de febrero de 1909, con el nombre de Fr. Ernesto de la Virgen de la Salud, en honor a la patrona de su pueblo natal. Profesó temporalmente el 8 de febrero de 1920, y solemne y definitivamente el 25 de marzo de 1913 en el convento carmelita de la calle Alboraya, Valencia, y comenzó la Teología en Calanda, Teruel. Recibió las órdenes menores en Tarazona el 17 de mayo de 1917, y, finalmente, fue ordenado sacerdote de Cristo en Corella, Navarra, el 2 de agosto del mismo año.

En 1921 es nombrado maestro del Colegio de Aspirantes, y en 1923, es destinado como conventual a Torreón, México. Fue enviado por dos razones, primero apoyar al convento recién fundado, y segundo, iniciarlo en la vida apostólica, que estaba en pleno auge en América en aquellos años. En 1926 fue expulsado a causa de las leyes anticatólicas mexicanas. Regresó a España como conventual de Caravaca de la Cruz, pero los años siguientes, del 28 al 30 reside en San Antonio, Estados Unidos, preparando el regreso a escondidas a México, donde entra en 1931 con el nombre falso de Buenaventura del Bosque. Al restaurarse la provincia de San Alberto de México, en 1932, regresó a España, la España de la República anticatólica, luego de recibir, auxiliar y animar a los religiosos mexicanos que habían huido.

En España fue destinado al Desierto de las Palmas, Benicassim, pueblo donde también era religioso en el convento-fábrica de licor, su hermano carnal, el Hermano Vicente Domingo de la Sagrada Familia. La situación en España era peor que la que había vivido en México. Frailes, monjas y seglares reducidos o asesinados, iglesias y conventos incendiados, ect. En el mismo Desierto ya se había disuelto temporalmente la comunidad en 1931, para volver a unirse poco después. Pensaban los frailes que, estando apartados de las ciudades, y lejos de la política, nada les pasaría. Inocentes. El 24 de julio de 1936 el monasterio del Desierto fue asaltado y los religiosos expulsados, supuestamente sin represalias, solo para que regresaran a sus casas. El calvario que pasaron es para narrarse, y el Hermano Vicente Pastor, sobreviviente, bien se encargó de hacerlo. Centrémonos en P. Ernesto.
Estampa recordatorio
de los funerales por
los 4 hermanos.

Expulsado del Desierto con todos los religiosos de la comunidad estuvo unos día en la vecina ciudad Castellón y para luego ir a Algemesí, donde estaban sus padres, su hermano José Medes, seglar casado, su hermana la ya Beata María de la Natividad, monja cisterciense del monasterio “Fons Salutis” del mismo Algemesí, y Vicente Domingo, el también carmelita, dispuesto a acudir a San Clemente de Cuenca, donde la obediencia le había mandado en junio. Desde la llegada del P. Ernesto, las cosas fueron mal: al bajar del tren, unos trabajadores de la estación le reconocieron y se asombraron, con disgusto, que aún estuviera vivo. Los cuatro hermanos vivieron juntos, haciendo de la casa del seglar José un pequeño convento, orando constantemente, trabajando en el campo, sin llamar la atención, salvo por su silencio y gravedad.

El 10 de noviembre de 1936 fueron los milicianos a casa de José, según dicen en el pueblo, por una denuncia de una conocida comunista de Algemesí, vecina de José, pero la verdad es que cualquiera podía haberlo reconocido a pesar de los años. Pues eso, los milicianos exigieron salieran los religiosos que vivían escondidos. Luego de negativas y forcejeos, los dos hermanos, P. Ernesto y Hno. Vicente Domingo fueron apresados y encerrados en el exmonasterio de “las Bernardas”, el Fons Salutis, convertido en la cárcel municipal. Poco después se les unieron su hermanos José, y Sor Natividad. Allí desplegó su ministerio sacerdotal el P. Ernesto, confesando a la Madre Pilar, religiosa del Císter, prisionera allí también. Esta monja testimonia que le habían quitado los lentes, y al querer devolvérselos, les dijo “Quédense con ellos pues ya no los necesito”. Igualmente, narra que el el 11 de noviembre, el P. Ernesto le preguntó si sabía ella que querían hacer los rojos con ellos, a lo que respondió la monja con pena: "esta noche los matarán a ustedes, a los cuatro hermanos". El P. Ernesto le dijo: "Pues dejo la cena para ellos, voy a hacer oración". Y cuenta que le oía clamar: "Ay Jesús mío", y a ella le dijo “estoy muy conforme de morir por Jesús, los perdono".

Efectivamente, esa noche del 11 al 12 de noviembre los cuatro hermanos fueron atados. Al juntarles, el P. Ernesto dijo a los milicianos: "Ya sé que nos llevan a matar, pero morimos con gusto por España y la religión. ¡Viva Cristo Rey!", y le dieron de culatazos. Fueron metidos en tres coches, y testimonio de la Madre Pilar, que los vio y oyó, iban alegres, cantando el "Cristo Vence" y el "Yo para qué nací”.
Urna relicario con las reliquias
del P. Ernesto.
Desierto de las Palmas.
Cuando los coches llegaron al término de Arcudia de Carlet, Valencia, les bajaron a los cuatros de los coches y allí mismo junto a la carretera les dispararon, muriendo en el acto. Testigos de la recogida de los cuerpos, narraron que estaba especialmente dañado, pues pisotearon el cuerpo, y le mutilaron los pies con gran ensañamiento. Excepcionalmente, los cuerpos pudieron ser rescatados por la familia, ya que los milicianos solían martirizar lejos para que, precisamente, dificultar el reconocimiento y el entierro. Los restos del P. Ernesto y del Hno. Domingo, luego del final de la guerra fueron trasladados al Desierto y en el panteón de los mártires esperan la resurrección y reciben la veneración de los fieles.

Sor Natividad está en proceso canonización, junto a otras religiosas de la Orden del Císter, y José, el hermano seglar fue presentado en la causa común del Beato José Aparicio Saez, y fue beatificado el 11 de marzo de 2001, su memoria es el 22 de septiembre.
El P. Ernesto y el Hermano Domingo continúan su proceso, junto a los demás mártires carmelitas de la provincia de Aragón-Valencia (conventos de Valencia, Castellón, Murcia, ect.). Esperemos pronto podamos ratificar lo que ya intuimos, que el martirio les ha conducido al cielo desde donde velan por nosotros.


[1] Como la otra vez, y las siguientes, me baso íntegramente en el precioso libro "Mártires Carmelitas Descalzos. Provincia de Aragón Valencia. Años 1936-1939" escrito por mi vecino, el P. José León Santiago OCD., fruto de su titánica labor de recopilar información, testimonios, fotografías durante años, en aras de las causas de canonización. Las fotografías son igualmente cedidas por él para este blog, por eso solo las podréis ver en pequeño formato.

martes, 29 de julio de 2014

Santa Faustina de Sao Paulo

Tratado el tema de los corposantos, me llega desde Sao Paulo un aporte del Profesor Francisco Carballa sobre una tercera Faustina, que viene a corroborar que en este asunto, ni todo está dicho, ni mucho menos que un nombre sea exclusivo, por aquello de "la mía es la auténtica". 



Santa Faustina, virgen y mártir. 29 de julio.
Esta imagen de Brasil también tuvo su pequeño debate, ya zanjado hace tiempo. Copio de la fotografía que me hacen llegar, donde se puede leer el texto que acompaña la imagen yacente:
"En 1857, el Rector del Seminario Diocesano de Sao Paulo, Fray Eugenio de Rumelly, capuchino, estando de partida para Europa, hizo una visita de despedida a las religiosas del Monasterio de Nuestra Señora de la Luz. Una de las Hermanas manifestó los deseos de que, a su vuelta, les trajese alguna reliquia de santos mártires. Atendiendo su devoto pedido, Fray Eugenio, en Roma, se dirigió a las catacumbas, pidiendo a Dios se dignase mostrarle cual de las reliquias debía traer al convento. Pasando por el lado de Santa Faustina, una piedrecita se desprendió de la pared, por lo que le dijo el guía que le acompañaba: ’Esta niña quiere irse a Brasil’. Fue retirado una parte de los huesos y colocado en una imagen de cera, representando a una virgencita mártir, y unas partes de su sangre encerradas en un relicario. Así fue recibida en Sao Paulo muy festivamente, el 10 de septiembre de 1857 y conducida a la iglesia del monasterio de La Luz, donde hoy se encuentra. Su fiesta es celebrada a 29 de julio".

Hasta aquí el texto, que da algunas pautas sobre la imagen, pero que también necesita ser aclarado en algunos términos.

1. Se expresa la espiritualidad y devoción de la época, muy decimonónicos, de tener reliquias de mártires, sean quien sea. Aunque los corposantos se exportaban desde el XVII, el boom fue en el XIX y algo entrado el siglo XX.

2. Se le da, de alguna manera, un sentido sobrenatural al hallazgo y el traslado. Una piedrecita indica que es esa reliquia y no otra quien debe ir a Brasil. Algo parecido leemos de Santa Filomena, cuando al pasar por delante de su osamenta, el sacerdote recibe la luz sobre un problema moral que tenía.

3. El texto insinúa que el cuerpo se sacó ahí mismo de las catacumbas, pero hay que saber que la mayoría de estos cuerpos ya estaban extraídos y depositados en sitios aparte, con sus vas sanguinis o determinadas reliquias. De hecho, el identificarla enseguida con una chica ("esta niña"...) indica que ya había sido identificada como una persona del género femenino y de corta edad.

4. No parece estar la osamenta completa, pues se indica que se puso solo una parte. Es de suponer porque era solo lo que había, pues aunque estos cuerpos se repartían como churros, se enviaban completos, sin dejar una parte aquí y otra allá, para evitar duplicidad de veneración y errores (aunque los errores estuvieron, están y estarán). En cuanto a las reliquias de la sangre, deben tratarse de telas empapadas, tierra ensangrentada, como se solía poner junto a los mártires al ser enterrados.

5. Identificada como mártir, vemos como enseguida fue calificada de "virgen", aunque en este caso sea por la corta edad, ya sabemos que todas las mujeres halladas en las catacumbas, salvo casos explícitos, eran consideradas vírgenes mártires, sin mayor estudio ni análisis. Así que habrá vírgenes mártires que ni una cosa ni la otra.

6. La imagen, de factura justita, artísticamente hablando, aparece muy intervenida, con el "vas sanguinis a los pies", un gran tajo en el cuello, que se ve pintado de forma burda; palma y rosas en la mano izquierda, mientras la derecha descansa al costado del cuerpo. Es venerada bajo el altar del Sagrado Corazón de dicha iglesia.

7. Desconozco el por que la festividad es el 29 de julio, siendo recibida el 10 de septiembre. La única pista la da en que ese día se celebra a San Faustino de Roma, hermano de Santa Beatriz, y hayan querido ponerla el día "de su santo". Al menos no la han identificado con su homónima del 15 de febrero, venerada en Utretch que ni se sabe quien es; o la Faustina mártir de Tesalónica, del 1 de junio; ni la santa del mismo nombre del 9 de septiembre, venerada en Tienen, Brabante, solo por poner tres ejemplos (que hay más).


A 29 de julio además se celebra a:

Santa Marta, virgen.
Santos Beatriz, Simplicio
y Faustino, mártires.
San Guillaume de
St-Brieuc, obispo.






miércoles, 23 de julio de 2014

Melchor, Gaspar, Baltazar... y Colonia

Pregunta: Quisiera saber sobre la autenticidad de las reliquias de los reyes magos en Colonia. Quisiera saber algo más de su historia, como llegaron allí, porque el Papa las veneró en 2005. Gracias. España.

Respuesta: Sobre la autenticidad de estas reliquias tengo que decirte que hay una gran probabilidad de que sean más falsas que un billete con mi cara, pero lo veremos al final, primero vamos a ellos:


Los magos contemplan la Estrella,
con un bello Niño en medio.
Rogier van der Weyden. Siglo XV.
La Traslación de Santos Melchor, Gaspar y Baltazar, Reyes Magos. 23 de julio.

Prescindo aquí de todo el sentido bíblico, simbólico, así como la evolución iconográfica de estos personajes que aparecen en el evangelio de San Mateo con la finalidad de demostrar a los judíos que Cristo es el Mesías prometido, pretendiendo contar hechos que son avalados, por el mismo evangelista, con profecías o hechos del Antiguo Testamento. Y prescindo porque otros lo han hecho, y mejor que yo. Pues a partir del Evangelio surgen estas personas que ni son reyes, ni son tres, ni son magos. Se les llama así por el salmo, leído aún en la liturgia de la Epifanía: "Reges Tharsis et insulae munera offerent, reges Arabum et Saba dona adducent, et adorabunt eum omnes reges terrae, onmes gentes servient ei". De aquí, a considerarlos de sangre real hubo un paso.

Desde el siglo III los Santos Padres comienzan a comentar este episodio, con bellas frases, analogías teológicas y simbolismos. Es en el siglo V, cuando San Casiano de Arlés (29 de febrero) los nombra, por primera vez, como reyes. La cantidad ha variado mucho en el tiempo, se ha hablado (y representado) como tres, cuatro, seis, ocho… pero prevaleció el tres, número simbólico bíblico y por los tres “regalos” que ofrecieron. Aunque los Santos Padres se explayaron en explicaciones sobre la estrella, de donde venían los “magos”, como y cuando llegaron… etc., ninguno se atrevió a ponerles nombres, eran conscientes de que sería un invento demasiado grande.

Ya en el siglo VI, en Oriente, comienzan los añadidos más increíbles, como el que los dones llevados por los magos, habrían sido escondidos en una caverna por el mismo Adán (29 de julio), y trasmitido a sus descendientes, hasta que apareciera el signo de la estrella… aparecen los primeros nombres: Hormid, Jazdegard y Peroz. Serían bautizados por el apóstol Santo Tomás (21 de diciembre y 3 de julio, traslación de las reliquias). En Occidente, los tres nombres que permanecen hasta hoy, aparecen en el siglo IX. Aún abundan otras fantasías, como que fueron consagrados obispos.


Reinaldo de Dassel traslada los tres ataúdes
de Milán a Colonia. Arte moderno.

Las reliquias de Colonia.
Marco Polo, en el siglo XIII, dice ver las tumbas en Senwa, Persia, su ciudad natal y desde donde habrían salido para Belén. Incluso dice que los tres cadáveres estaban incorruptos, con pelo y barba. Pero, sin embargo, la tradición occidental señala que los tres cuerpos estuvieron primero en Milán y después en Colonia. A saber… En Occidente, a partir del siglo XII se empezó a hablar de manera difusa del traslado de Milán a Colonia. Una leyenda del siglo XI afirmaba que el obispo San Eustorgio de Milán (18 de septiembre) las había obtenido en el siglo IV del emperador de Constantinopla, lugar adonde habrían sido llevadas por Santa Elena (21 de mayo, con San Constantino), 13 y 18 de agosto), que las había obtenido en Oriente, cambiándolas por reliquias de Santo Tomás. Pero hasta ahora en Constantinopla no hay ni un solo vestigio de culto a estos personajes, cosa rara, siendo tan importantes. Otra versión con mucho menos fundamento dice que fue San Arsacio (12 de noviembre), quien las habría trasladado en el siglo IV. En Milán fueron puestas en una Basílica dedicada a ellos, hoy perdida. En el año 1162, Federico Barbaroja conquistó Milán y siguiendo los consejos del obispo-canciller Reinaldo de Dassel, se las llevó a Colonia, Alemania, donde llegaron un día como hoy, 23 de julio de 1164, hace 853 años. El relicario que hoy vemos es una maravilla en oro, plata y piedras preciosas, que tardó 40 años en construirse. Y una vez las reliquias dentro e instalado, se concluyó que era necesaria una nueva catedral, digna de tan maravilloso relicario y reliquas. Y ya sabemos la maravilla que construyeron, joya del arte gótico.

Relicario de Colonia.
En 1247, Inocencio IV concedió indulgencias a los que fueran a venerarlas. Ante todo esto, ni siquiera hay certeza de la existencia real de estos personajes, como para que también sus reliquias hayan permanecido en el tiempo, pasando por tantos avatares. Mi opinión (que tampoco es que importe mucho) es que en el siglo XII Barbarroja se apareció en Colonia con aquellos cuerpos y encargó al carmelita Juan de Hissendeim que contara todas estas “tradiciones” y traslados Oriente-Constantinopla-Milán-Colonia.


En 1854, luego de muchas reticencias, la curiosidad pudo más que la reserva, y las autoridades eclesiásticas permitieron un estudio somero de las reliquia. El relicario fue abierto, y restaurado, y en su interior se hallaron tres osamentas de tres varones: dos hombres entre los 30 y los 50 años, y un niño entre los 12 y los 14. En 1979 se permitió un nuevo reconocimiento, esta vez de las telas brocadas que cubrían los cuerpos, y resultó que eran manufactura de entre los siglos II y III de Cristo, y de origen oriental.

Benedicto XVI las veneró en su visita a Colonia en 2005, pero esto no significa un reconocimiento oficial de la Iglesia a dichas reliquias. El papa simplemente cumplió una devoción que no implica reconocimiento, ni obliga a los demás a imitarla.


Y además
De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia
 

La Invención de las reliquias de San Esteban
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol. 
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.



A 23 de julio además se celebra a
Beata Brígida de Holanda, dominica
Nuestra Señora, Madre de la Divina Gracia.
Santos Bernardo, María y Gracia, hermanos mártires.

sábado, 19 de julio de 2014

Santa Macrina, la abuela y la nieta

Pregunta: Quisiera saber más de santa Macrina, y su imagen, si existe. Gracias. México.

Respuesta: Sí que existe, imágenes y santas. Y no una, sino dos, que son abuela y nieta. Para diferenciarlas se les llaman "Macrina, la anciana" y "Macrina la Joven":



Santa Macrina la Anciana y su parentela.
Santa Macrina la anciana, viuda. 14 de enero y 30 de mayo.
Poco se sabe de su vida, salvo lo que sus nietos escribieron y el elogio que le dedica San Gregorio Nacianceno (2 de enero) en su vida de San Basilio Magno. Fue mujer de San Basilio (también 14 de enero), y madre de San Basilio el Teólogo, obispo, quien estaba casado con Santa Emmelia, diaconisa (ambos a 30 de mayo). Por tanto, abuela de los santos Macrina la Joven (ver más abajo), San Basilio Magno (2 de enero y 14 de junio), San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero, 14 de octubre y 22 de noviembre) y San Pedro de Sebaste (9 de enero). Se cree que su familia fue convertida al cristianismo por el gran San Gregorio Taumaturgo (17 de noviembre) apóstol de Neocesarea. Las crónicas, piadosas, dicen que cuando este llegó a la región, solo había 17 cristianos y al morir, sólo 17 paganos. (1)

Macrina se casó muy joven con Basilio, piadoso cristiano. Fueron devotos y caritativos con los pobres. Ambos pagaron pronto el precio de ser cristianos, pues padecieron bajo el emperador Diocleciano, por lo que huyeron a las colinas del Ponto, junto al Mar Negro, donde vivieron en absoluta pobreza, al ser confiscados todos sus bienes, que eran muchas. Allí dos cabras bajaron de lo alto de los montes y se ofrecieron para ser compañía y alimentarles. Cuando terminó la persecusión, siete años después, regresaron a casa, donde fueron recibidos con alegría, y considerados confesores de la fe. Su hijo Basilio el Teólogo nació en la persecusión, y Macrina fue su ejemplo de firmeza en la fe. Ejemplo que luego de la paz de la Iglesia, lograda con el Emperador San Constantino (21 de mayo), este ejemplo se extendió a toda la familia. Su hijo Basilio casó con Emmelia y tuvieron diez hijos, de los que ya vimos que cuatro son considerados santos. Macrina influyó notablemente en la formación de sus nietos mayores, especialmente en Basilio y Macrina (la joven). Les enseñó la piedad, la caridad y el ardor de la fe. Y lo dice el mismo Basilio en el panegírico que le dedicó a su abuela. Santa Macrina sobrevivió a su marido, aunque no consta el año de la muerte de este. Ella murió en el 340.



A 14 de enero además se celebra a  
San Engelmar, eremita mártir.
Beato Odón de Novara, monje cartujo.



Santa Macrina la joven
con sus hermanos.
Santa Macrina la Joven, virgen. 19 de julio.
Fue la hija mayor de Santos Basilio y Emmelia. Educada en la piedad cristiana por sus padres, desde niña fue ejemplo y modelo. Al morir su padre (que había arreglado un matrimonio ventajoso para ella), hizo voto de virginidad y junto a su madre se dedicó a educar a sus hermanos que, como dijimos arriba, fueron los santos Basilio Magno, Pedro de Sebaste y Gregorio de Nisa. Además, se ejercitó en la oración, la penitencia y la meditación de la Palabra, convirtiendo su vida en casi monástica en medio del mundo. Junto a su madre, fundó un monasterio femenino en su propia casa del Ponto, para el cual su hermano Basilio escribió la regla que debían seguir las vírgenes. Destacó esta regla en la penitencia y, cosa que parte del monacato femenino perdió con el tiempo: el estudio, meditación y aplicación de la Palabra de Dios. Establecieron horarios de oración, especialmente oración litúrgica con los salmos y cánticos tradicionales. Como ya hemos hablado en otras ocasiones, esta vida monástica era considerada seguidora de la "instaurada" por el profeta San Elías, por lo que en crónicas, santorales y escritos hagiográficos aparece como carmelita. Y hay que entenderlo según el sentido que ya he explicado en el Santoral Carmelita.

Ocurrió que Macrina fue afectada durante mucho tiempo por una llaga gangrenosa que llevó en silencio y humildad durante mucho tiempo, hasta ser curada milagrosamente cuando Emmelia, su madre, trazó la señal de la cruz sobre dicha llaga. Sanó y solo quedó como testimonio un pequeño punto negro. Luego de la muerte de su madre, Macrina repartió todos sus bienes entre los pobres y junto a sus monjas comenzó a vivir del trabajo de sus manos, siguiendo la norma extendida en otros monasterios y seguida sabiamente por los eremitas. Basilio murió en 379 y Macrina enfermó gravemente a finales de ese mismo año. Avisado su hermano Pedro de Sebaste, fue a visitarla y la halló agonizante de fiebres, consumida y tendida humildemente sobre tablas. Ella le recibió con alegría y él le consoló predicándole sobre el amor de Dios, los premios de la vida Eterna. Así, luego de hacer la señal de la cruz, falleció plácidamente. 


Era tal la pobreza del monasterio, que no se halló nada para cubrir el cadáver, aparte del mismo velo de Macrina, pero su hermano Gregorio, presente en el entierro, le puso su propia capa episcopal y su propia cruz, en la que había una partícula de la Vera Cruz. El sepelio fue solemne, con varios obispos, monjes y monjas. Fue enterrada en la Iglesia de los Santos Cuarenta Mártires de Sebaste (9 de marzo), en la misma tumba de su madre. Venerada por todas las Iglesias, su memoria es muy estimada por los orientales, que la consideran casi una Madre del monacato femenino. Lo más extenso que de su vida se tiene por seguro es la vida que escribió su hermano Gregorio y el sermón de su funeral, que también se conserva.


Fuentes:
-"Historia del Monacato cristiano". ALEJANDRO MASOLIVER. Abadía de Montserrat, 1994.
-Año cristiano de España". Volumen 6. P. JOAQUÍN LORENZO VILLANUEVA. Madrid, 1792.
-"Diccionario biografico universal de mujeres celebres" Tomo III. VICENTE DÍEZ CANSECO. Madrid, 1845. 



A 19 de julio además se celebra a 
San Arsenio el Grande, abad.
San Bernulf de Utrecht, obispo.




(1) Basilio parece confirmar esto, al decir que su abuela guardaba celosamente las enseñanzas y escritos de Gregorio el Taumaturgo; los cuales leía asiduamente a sus nietos.


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