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martes, 31 de mayo de 2016

Santa Mechthildis de Diessen.

Santa Mechthildis de Diessen, abadesa. 31 de mayo.

Mechtidis entra al monasterio.
Fue hija del conde Berthold II de Andechs y la princesa Sofía de Istria, y nació a inicios del siglo XII. Sus hermanas fueron las también religiosas Santa Eufemia de Altomünster (18 de junio) y Santa Kunissa de Andechs (6 de marzo) su hermano Berthold III fue el abuelo de Santa Eduviges de Silesia (16 de octubre), bisabuelo de Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, 2 de mayo, traslación de las reliquias) y tío abuelo de la Beata Isabel de Töss (30 de mayo). A los cinco años sus padres la entregaron al monasterio de las canonesas agustinas de San Esteban de Diessen, fundado por ellos mismos, para que la educaran. Como era una niña piadosa y muy inteligente, en breve las monjas se prendaron de ella. Cuando llegó a la juventud y tenía que volver a casa, decidió profesar como religiosa siendo esposa de Cristo y no de hombre alguno. Hasta el siglo XIX se veneró públicamente una trenza rubia que la tradición pone perteneciente a Mechthildis, y que se le habría cortado en su toma de hábito. Fue una religiosa ejemplar, atenta al cumplimiento de la regla, caritativa, orante y penitente. Fue regalada con varios dones místicos como éxtasis, revelaciones, compenetración con la Pasión del Señor, etc. También se cuenta su poder contra el demonio, que manifestó más de una vez, librando a hermanas poseídas o tentadas.

A los pocos años de haber profesado fue elegida sucesivamente como maestra de novicias, priora y finalmente abadesa, cargo que cumplió con exactitud, prudencia y gran caridad. En poco tiempo el monasterio se hizo célebre por su ciencia y santidad gracias a su labor. En 1153 el obispo Conrad de Ausburg le mandó pasase al monasterio benedictino de Edelstetten, cerca de Ulm, para reformarlo. Mechthildis se negó por humildad, y aunque el obispo le insistió, ella no obedeció hasta que el papa Anastasio IV le escribió para obligarla a aceptar: 
"Anastasio, obispo, siervo de los siervos de Dios, a Mechthildis, a la hija amada en Cristo, madre electa del monasterio de Edelstetten, mi Bendición Apostólica. (…) leemos que Cristo no vino para ser servido, sino a servir. Por lo tanto, debido a que obedecer es el mejor sacrificio (Heb. 2,8), y porque tiene más valor obedecer que quemar grasa de carnero, digo a Su Señoría por medio de esta carta apostólica, que de ninguna manera se niegue a aceptar el yugo de Cristo, que es, a saber, la gestión de la abadía a la que está llamada a asumir el control, por disposición de nuestro querido hermano, el obispo de Augsburg, al que usted pretende desobedecer. Vuestra Reverencia ha de saber que este mismo hermano que suplica a Nos, puede imponer censuras eclesiásticas sobre usted, si insiste en desobedecer".

Con esto, no le quedó más remedio a la santa que trasladarse a Edelstetten. Este monasterio había sido fundado como iglesia propia de la familia noble Schwabeck-Balzhausen en 1126. Había sido fundado con jóvenes de la misma familia y de otros clanes nobles y sus sirvientas. Así que no era especialmente un modelo de piedad y vida religiosa. Era casi una finca de recreo en la que la religión era algo más, y esto precisamente es lo que quería afrontar el obispo Conrad. Por supuesto que no le fue nada fácil a Mechthildis afrontar la reforma. Para empezar, introdujo la regla agustiniana, el silencio, la oración común y la pobreza, hasta donde podrían aceptarla aquellas señoras. Echó a las más rebeldes y a las que no mostraban vocación alguna, y eran las que más peleas le hacían. Fueron siete años de grandes dolores, padecimientos, luchas y además, sus propias enfermedades, que no eran pocas.

En 1156 viajó a la Dieta de Ratisbona con el fin de defender sus derechos de abadesa y los de su monasterio como casa religiosa, frente a las intromisiones de la familia fundadora, que se creía con derechos más allá de los de enterramiento y patronazgo. Allí realizó un milagro frente a Federico Barbarroja: para tentar su pobreza, le fue puesto un vino exquisito y muy caro, pero ella lo rebajó con gran cantidad de agua. El emperador comprobó la mezcla y halló que aún sin embriagar tenía un mejor sabor que todos los vinos que había probado antes.

Reliquias de Santa Mechtildis.
Mechthildis regresó a Diessen a inicios de 1160, luego de presentir su pronta muerte y cansada de la lucha reformadora, en la que pocos logros cosechaba. Falleció el 31 de mayo de ese mismo año. En 1163 el cisterciense Engelhard de Klosterlangheim escribió su "vita", a petición de la familia de la santa. Es una vida en tonos laudatorios y aunque tiene suficientes datos históricos, peca de alabanzas y portentos no comprobables. En 1468 se "inventaron" las reliquias y comenzó a dársele culto público. En 1488 se trasladaron a un bello sepulcro de mármol depositado en la capilla de San Sebastián de la misma iglesia abacial. En 1698 se pasaron las reliquias a una urna de cristal para que pudieran verse, fueron vestidas ricamente y aún pueden venerarse así.

Principalmente se invoca su intercesión contra las tormentas y granizos. La razón es que su memoria ocurre a últimos de mayo, con clima tempestuoso e inestable para las cosechas.


Fuentes:
-"The Oxford Dictionary of Saints". DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 31 de mayo además se celebra a
Santa Petronila de Roma, virgen.
Nuestra Señora del Sagrado Corazón.
Nuestra Señora de las 3 Avemarías.  

lunes, 30 de mayo de 2016

Santos Basilio y Emmelia de Capadocia.

Santos Basilio y Emmelia de Capadocia, esposos. 30 de mayo.

La santa Familia de Basilio y Emmelia.
Ambos esposos vivieron en la Capadocia antigua. Basilio, llamado "el Viejo", fue hijo de San Basilio y Santa Macrina la Anciana (ambos a 14 de enero), discípula de San Gregorio Taumaturgo (17 de noviembre). De los padres de Emmelia solo se sabe que su padre fue mártir en una de las persecuciones. Por tanto, ambos jóvenes eran cristianos probados en el Evangelio y la persecución. Basilio era un gran abogado y retórico y se le atribuyen algunas obras.

Ambos tuvieron diez hijos, a los que educaron sólidamente en la fe cristiana, las letras y la piedad. De todos estos hijos, seis han pasado a los santorales: San Naucracio (7 de enero), San Basilio el Magno (2 de enero y 14 de junio), San Gregorio de Nisa (9 de marzo), San Pedro de Sebaste (9 de enero), y Santa Macrina la Joven (19 de julio).

Se desconoce cuando murió Basilio, pero fue antes de la muerte de su hijo mayor, Naucracio, a sus 27 años, luego de varios años dedicados a la oración. Emmelia estaba desconsolada y su hija Macrina le consoló y animó a no llorar como los paganos, que no tienen esperanza en la vida eterna. Luego de enviudar, ambas, madre e hija, se dedicaron a la educación de los otros hijos más pequeños. Cuando todos sus hijos se encaminaron en el servicio de Cristo en la Iglesia, lo que fue de gran felicidad para ella, Emmelia y Macrina decidieron fundar una comunidad monástica para vivir retiradas en oración. Repartió sus propiedades entre los hijos, reservando una parte para ellas, y se fueron a una propiedad que tenían en el Ponto, cerca de su hijo Basilio. Allí se les unieron unas esclavas cristianas que habían sido liberadas hacía poco tiempo y entre todas establecieron vida común de oración, trabajo y estudio. Basilio escribió una regla para ellas, que sería seguida después por otros monasterios posteriores.

Muchos años vivió Emmelia como religiosa, hasta que le llegó la muerte, el 8 de mayo de 375. Estuvieron junto a ella Macrina, su hija mayor y Pedro, el menor. Antes de fallecer, exclamó "¡A ti, Señor, entregué las primicias y el diezmo del fruto de mi vientre. Acéptalo como un sacrificio agradable y que tu espíritu de santidad descienda sobre ellos!" Luego pidió ser enterrada en su casa de Annesi, junto a su marido y su hijo Naucracio. Luego de la muerte de su madre, Macrina repartió todos sus bienes entre los pobres y junto a sus monjas comenzó a vivir exclusivamente del trabajo de sus manos, siguiendo la norma extendida en otros monasterios y seguida sabiamente por los eremitas.

La Iglesia Serbia celebra la memoria de Emmelia a 8 de mayo, la iglesia Rusa a 3 de enero junto a todos sus hijos y las iglesias de tradición griega los conmemoran a ambos 30 de mayo.


El 30 de mayo además se celebra a  
Santa Juana de Arco, mártir

domingo, 29 de mayo de 2016

Santa Laura de Constantinopla.

Santa Laura de San Pedro y compañeras mártires trinitarias. 29 de mayo.

Monasterio de M.M.
Trinitarias de Madrid.
Escaso es lo que podemos saber sobre esta santa legendaria, pero que recientemente se ha puesto de moda en internet, por su nombre, también de moda. A pesar de su inexistencia, su iconografía permanece en la Orden Trinitaria, a la que supuestamente perteneció.

Infancia y vida religiosa.
Según su leyenda, nació a principios del siglo XV en Constantinopla. Su padre se llamaba Miguel de Trasci y era militar, mientras que su madre, Helena, era de noble ascendencia albanesa. Tuvieron tres hijas, Eudoxia, Teodolinda y nuestra santa, cuyo nombre de pila fue Juana. De niña era piadosa, amante de la soledad y el silencio y sobre todo muy caritativa con los pobres y necesitados. Aún era muy joven, y hermosa dicen, cuando con sus hermanas entró en el monasterio de las trinitarias de su ciudad natal. Este monasterio, dedicado a la Patrona de la Orden, Santa Inés (21 y 28 de enero), había sido fundado, siempre según la leyenda, por Balduino II en el siglo XIII. Pero otras fuentes indican que había sido fundado exactamente en 1441, o sea, cien años después, a la vera del convento de los frailes trinitarios.

En el noviciado destacó por acrecentar más aún todas las virtudes. Era humilde, penitente, orante, etc., etc. Y tanto que aún sin cumplir los treinta años fue elegida priora del monasterio. Como priora además destacó por la prudencia y caridad para con sus monjas. Tuvo don de profecía, milagros y de conciencias.

La toma de Constantinopla.
El 7 de abril de 1453 los turcos al mando de Mehmed II comenzaron el asedio a Constantinopla y luego de ataques, reveses y triunfos, el 29 de mayo de 1453, finalmente tomaron la ciudad, cambiando el rumbo de la historia para siempre. La matanza fue terrible: la familia imperial, los soldados, todo el miembro del clero y los monjes y monas fueron asesinados. Las iglesias, palacios y monasterios fueron saqueados. Había caído el Imperio de Oriente, y con ello afianzado el poder terrorífico del Islam. Los únicos cristianos que no padecieron martirio fue aquellos que juraron fidelidad a Mehmed.

La leyenda dice que la víspera del martirio, había sabido por revelación que la Hermana Ángela era tentada sobre la presencia real de Cristo en la Eucaristía. El diablo le ofrecía salvarle la vida si renunciaba a su fe en el Sacramento, y casi consentía la religiosa, por miedo. Laura se la llamó aparte y le dijo: "Hija, no consienta a lo que le inspira el demonio, y crea, como siempre, que por las palabras que dice el sacerdote cuando consagra, la sustancia de pan se convierte en Cuerpo de Cristo". Y con esto, la tentación desapareció. Ese día, conociendo que en breve serían martirizadas por Cristo, Laura mandó a las religiosas que fueran a la iglesia del monasterio, dio la comunión a todas las monjas, para no dejar al Sacramento en manos de los infieles, y las exhortó a padecer por Cristo, teniendo por gran regalo el dar la vida por el Esposo que las había elegido. Y lo confirmó el mismo Cristo, haciéndose presente ante las monjas, resplandeciente y con vestiduras blanquísimas en sus manos, que preparaba para sus esposas.

Una vez caída la ciudad, el día 29, estando las monjas en la iglesia, esta fue violentada por los musulmanes, que se abalanzaron blasfemando sobre las monjas. Laura tomó un crucifijo y a la par que animaba a sus hijas, predicaba a Cristo a los mahometanos. Estos lanzaban flechas a diestra y siniestra y varias alcanzaron el pecho de Laura, la cual aún a punto de morir, continuaba su prédica. Otras monjas fueron degolladas, alanceadas o decapitadas. Luego fueron quemados sus cuerpos junto con la iglesia y el monasterio. De las 53 mártires, la leyenda solo conserva los nombres de Laura y sus hermanas, de la dicha Ángela y de dos llamadas Lucía. También fueron asesinados 112 frailes trinitarios.

Historia.
De todo lo anterior solo podemos afirmar una cosa: El 29 de mayo Constantinopla fue tomada por los musulmanes y cientos de religiosos, presbíteros y monjas fueron masacrados. Hasta ahí. No hay constancia alguna de presencia de frailes trinitarios en la ciudad, aunque es posible se hallaran de paso, siendo un punto de escala en sus numerosos viajes a Oriente para rescatar cautivos. Y mucho menos se puede hablar de monjas trinitarias, cuya presencia en el siglo XV es escasa, y localizados en la península ibérica, no en Oriente, por lo que las referencias a su monasterio no se sostienen.


Martirio de Santa Laura y compañeras.
Monasterio de M.M. Trinitarias de Madrid.

Algunos historiadores modernos apuntan a varios orígenes de esta leyenda que por lo menos desde el siglo XVII forma parte de la Orden Trinitaria, que asumió como parte de su historia esta leyenda. Uno de estos orígenes podría ser el martirio cierto de monjes de las "lauras" orientales. Este tipo de monasterio oriental consistía en celdas excavadas en la roca, con una iglesia y refectorio centrales, que reunían ocasionalmente a los monjes, que vivían el resto del tiempo en soledad. Tal vez fuesen monjes mártires de la conocida como "lauras de San Pedro".

Aunque su memoria litúrgica nunca se celebró en la Orden, su iconografía no fue escasa. Tampoco consta algún día propio, aquí elijo el 29 de mayo, por ser el legendario día de su martirio.


Fuente:
http://meditacionestrinitarias.blogspot.com.es 


A 29 de mayo además se celebra a:


San Cirilo,
niño mártir
.
San Maximino
obispo
Beata Gherardesca
terciaria camaldulense.

  



sábado, 28 de mayo de 2016

De un tercer estilita: San Teódulo.

San Teódulo de Edesa, estilita. 28 de mayo y 3 de diciembre (Iglesias orientales).

La historia siguiente es una de las más curiosas del santoral, en tanto que su final no es lo esperado, ni lo que del santo se cuenta es lo común de los demás santos estilitas

Le hallamos a mediados del siglo IV, siendo prefecto de Constantinopla, imperando San Teodosio I (17 de enero). Era cristiano convencido, casado hacía dos años, al que la vida del mundo no le satisfacía para nada. Deseoso de vivir solo para Dios, renunció a su cargo y comunicó a su mujer, llamada Prócula, su intención de abandonarla para vivir como eremita. Esta quedó como una piedra y le dijo: "¡¿Qué dices?! ¿Qué no te he sido fiel en todos los sentidos? ¿No he sido una esposa modesta, desinteresada, y amante? ¿Y ahora tú me abandonas?", y echándose a sus pies, añadió "¡Recuerda que como marido, has de cuidar de mi cuerpo y mi alma, y de mi tendrás que responder por mi alma en el tribunal de Dios". Luego, levantándose trató de terciar: "Acepto que seamos como monje y monja en esta casa, vistamos como pobres, renunciemos a los manjares y durmamos en diferentes habitaciones. Aunque no he nacido y he sido educada para esto, lo soportaría con tal de no perderte". Y en un gesto valiente, arrancó de sí sus joyas y ropas costosas, y yéndose a una habitación se encerró a llorar. Y tanto lloró, que su corazón se rompió y al día siguiente la encontraron muerta. Teódulo, por su parte, viéndose libre, dejó sus bienes a los pobres, dejó Constantinopla y se fue a los desierto de Edesa, donde halló una columna, subió a ella y comenzó una vida penitente y orante durante 48 años.

Al cabo de todos esos años de penitencia y oración, Teódulo estaba muy seguro de estar cerca de la perfección, y de obtener la corona de la victoria, pues por Cristo había renunciado a su mujer, su cargo y sus numerosas propiedades. Pidió a Dios conocer si al llegar al cielo, alguno de los santos podría equipararse con él. Por pretencioso, esa noche soñó que Cristo se le aparecía y le decía: "Cornelio, el payaso". Despertó y horrorizado se preguntaba "¿un payaso…?". Y toda su seguridad se desvaneció y su alma entró en una gran tribulación. "Un payaso…" se repetía. 

Entonces se decidió, bajó de la columna y se fue a Edesa a buscar a ese misterioso Cornelio. No tuvo que preguntar mucho, pues pronto le indicaron donde estaba el payaso Cornelio. Llegó Teódulo a una plaza y halló un corro de gente alrededor de un tipo estrafalario, vestido de colorines y con una máscara, que hablaba ridículamente y hacía reir a la plebe. "¿Dónde está la santidad ahí?" se preguntaba Teódulo. Cuando se quedó solo, Teódulo agarró a Cornelio del brazo y consternado le preguntó: "¿Qué has hecho tú de bueno para heredar la vida eterna? Yo he renunciado a los placeres de la carne, al mundo, a las riquezas. He pasado cuarenta y ocho años en un pilar, expuesto al sol durante el día y al frío durante la noche. He ayunado constantemente, solo comía una corteza de pan y una aceituna al día. Pero tú, ¿qué has hecho? Yo me he tullido, atrofiando mis articulaciones, mis rodillas están doloridas de orar hincado día y noche. Y tú, responde, ¿qué has hecho?"

Cornelio, que a todas estas estaba sorprendido de aquella regañina, dijo humildemente: "No he hecho nada, no me puedo comparar contigo". Teódulo le sacudió con ansia diciéndole: "Tú has hecho algo. Sé que tendrás una gran recompensa en el cielo, ¡dime lo que has hecho!" "Yo soy vil como la basura. Ni siquiera he servido a Dios pura y honestamente", dijo Cornelio. "¡No mientas!", le gritó Teódulo desesperado, a lo que Cornelio respondió: "Sólo he hecho una cosa mínima, que no vale la pena mencionar y que había olvidado. Hace algún tiempo conocí a una joven y virtuosa mujer cuyo marido estaba preso por no poder saldar unas deudas. Ella se vio obligada a mendigar, estando expuesta a los peligros de las calles. Me entristecí por ella, fui a casa y le di 230 monedas de plata de mis ahorros. Como no era suficiente, volví a casa y le entregué un par de brazaletes de oro y algunos broches que habían pertenecido a mi querida esposa muerta. Pero no era suficiente, así que le di agunos de mis vestidos teatrales, de buenas telas. Ella fue y liberó a su marido de la cárcel. Esto, creo, es lo único bueno que he hecho". Y  Teódulo cayó en cuenta de como este hombre que ni era devoto se había sacrificado por una mujer desconocida, mientras que él había despreciado a su propia mujer, y había roto el corazón, buscando sólo su propio ser y causándole la muerte. Entonces Teódulo se golpeó el pecho y levantó las manos al cielo y bendijo el pobre payaso. Dio gracias a Dios y regresó a su columna, sobre la cual murió no muchos años después en el año 410, pidiendo constantemente perdón a Dios por el perjuicio que había causado.

Esta leyenda moralista, que es lo que es, se cree escrita en el siglo VIII. Curiosamente, la hallamos de nuevo en el siglo XII, pero su protagonista es el rabino Raschi, un judío.


Fuente: 
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


El 28 de mayo además se celebra a:  

San Andrés,
"loco por Cristo".
San Jorand de Bretaña. 
San Valentín,
niño mártir.




viernes, 27 de mayo de 2016

San Federico, el obispo sitiador.

San Federico de Lieja, obispo. 27 de mayo.

Inicios del siglo XII y la pugna de "las investiduras" entre la Iglesia y el Sacro Imperio Germánico: Por un lado San Gregorio VII (25 de mayo), y por otro el emperador Enrique IV enfrentados por la cuestión del nombramiento de obispos. El papa se levanta como único autorizado para nombrar o confirmar y deponer o aprobar la dimisión de los prelados. El emperador pretende esa prerrogativa para él, ya que los obispos gobiernan en sus dominios y no en los del papa. Con la muerte de ambos personajes el asunto no se arregló, y es aquí donde entra nuestro santo:

Federico era el Deán de la catedral de Lieja cuando murió el obispo, en 1119. Antes que pudieran elegir un nuevo obispo, Alejandro, uno de los canónigos de la catedral y su tesorero, apoyado por Godofredo, conde de Lovaina, compró al emperador su nombramiento como obispo de la sede vacante. Enrique V le entregó el anillo y el báculo y le envió a Lieja. Pero Federico reunió al Capítulo catedralicio y a todo el clero de la ciudad para hacer frente al obispo simoníaco e impedirle tomar la sede. El arzobispo de Colonia apoyó a Federico, ordenando que por ningún motivo se permitiese a Alejandro la entrada a la catedral y que, además, el clero eligiera un obispo con los procedimientos canónicos establecidos. El clero estaba dividido, una parte pretendía no enemistarse con el poderoso conde de Lovaina y aceptar a Alejandro, para luego esperar la decisión del papa, y otra parte estaba decidida a no aceptar a un obispo corrupto, y abogaban por Federico como obispo. Como no se ponían de acuerdo, Federico fue a Colonia, donde el arzobispo de Colonia confirmó su elección.

Tan pronto como fue consagrado obispo, Federico regresó descalzo como un penitente a Lieja, para tomar posesión. Alejandro no había entrado a la ciudad y estaba refugiado  en el castillo de Huy. Federico y su hermano, el conde de Namur, asediaron el castillo durante días, pero conde de Lovaina envió tropas y ambos bandos entablaron batalla. Todo un día duró la lucha, hasta que  aprovechando el desorden, Alejandro huyó del castillo, que se sometió a Federico y los suyos. El santo tomó su sede, pero el conde de Lovaina, enfurecido por su fracaso, sobornó a un clérigo de la catedral, que envenenó a Federico en 1121. Aunque hay que decir que su primera "vita", escrita por el monje Renier del monasterio de San Lorenzo de Lieja, no dice nada del envenenamiento. No consta su culto ni su mención en el martirologio romano hasta el siglo XVI.

Ah, y el asunto de las investiduras se solucionó a favor de la Iglesia precisamente poco después gobernando Enrique V y Calixto II.


Fuente: 
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 27 de mayo también se celebra a:


San Julio de Dorostoro,
mártir
.
San Ragnulf de
Thélus, mártir
San David de
Garedzji, monje.











jueves, 26 de mayo de 2016

San Berenguer, con asno y con pez.

San Berenguer de St-Papoul, monje. 26 de mayo.

Berenger nació en 1204, en Toulouse, y fue el séptimo hijo de los nobles Bernardo y Hilloardis. Desde pequeño todos vieron que era un niño lleno de gracias y bendiciones del cielo. Era recatado, amante del recogimiento, la oración y el estudio. Jamás mintió ni tuvo la menos doblez de intención ni carácter. Todos sabían que sería un santo varón.

Profesó la regla benedictina en el monasterio de San Papoul (3 de noviembre), en el Languedoc, entregándose a la "conversión de costumbres" benedictina, que alude a la constante mejora y acercamiento a Dios. Apenas entró al monasterio, le dieron el oficio de "operarius", oficio en el que cuando tenía que salir del monasterio a solucionar asuntos económicos del mismo, jamás tomaba un caballo, sino que salía en un asno, y muchas veces ni lo montaba. También fue capellán y maestro de novicios. Si ya su vida era angelical, según los "flos sanctorum" en el monasterio su santidad y ejemplaridad fue a más. Era muy penitente, gustaba de la oración y el ayuno y su almohada era una piedra. Siempre elegía el trabajo más duro y los objetos más pobres y viles. Siempre razonaba desde la caridad, era exigente consigo mismo y suave en maneras y trato con los demás. Fue ordenado presbítero en contra de su voluntad, pues no se creía digno para ello.

Dos milagros, al menos, se le conocen. Se cuenta que en una ocasión, estando de visita en la casa de un caballero, la mujer de este le contó su aflicción: no podían tener hijos. El santo oró por ella, la bendijo, y al año siguiente el matrimonio concibió un hijo al que llamaron como el santo. Otra vez iba con unos monjes de camino, tuvieron hambre y al llegar a la orilla de un río, vieron un pez enorme. Comentó uno de los monjes que el pez que sería un buen almuerzo, cuando el pez saltó a las manos del monje. Pero el santo, conmovido con la disponibilidad del pez a ser comido, le depositó de nuevo en el agua. Acto seguido dio a los monjes una breve plática sobre la disponibilidad al servicio y sobre la mortificación, tomando de ejemplo al pez. Al terminar de hablar, los monjes se sintieron saciados, como si hubieran comido en un banquete.

Luego de una vida entregada a la oración y el trabajo, Berenger profetizó el día y hora de su muerte, y por ello redobló su penitencia y oración. Cayó enfermo el Lunes Santo de 1292, y padeció pacientemente grandes dolores hasta el día 26 de mayo del mismo año, Domingo de Ascensión. Fue sepultado a la entrada de la iglesia abacial, pero pronto los milagros que ocurrían junto a su tumba llevó a los monjes a trasladar las reliquias al interior de la iglesia, a una tumba más digna. Ciegos, envenenados que curaban, dos presos acusados injustamente, cuyas cadenas se rompieron, lisiados, etc., todos los que le invocaban hallaban remedio de sus males. Tanta era la devoción que suscitó el santo, que según nos ha llegado, en ocasiones los Te Deum encargados por los agraciados se sucedían uno tras otro, siendo necesarios varios monjes dedicados exclusivamente a cantarlos unos tras otro.

Su vida fue escrita por el monje Anselmo un monje de la abadía de Bec, por orden de Dom Raymond, Abad de San Papoul, el mismo que le dio la profesión. La leyenda ha identificado, sin pruebas, a este monje Anselmo con el gran San Anselmo de Canterbury (21 de abril; 4 de diciembre, consagración episcopal, y 12 de septiembre, invención de las reliquias), pero la historia lo desmiente, pues San Anselmo murió casi  100 años antes que naciera Berenger. Aunque la abadía fue saqueada en 1361, en 1412 y 1595, las reliquias del santo se salvaron siempre, hasta el saqueo y destrucción de la Revolución Francesa, cuando sí que desaparecieron hasta hoy.


Fuentes:
-"L'année Bénédictine ou les vies des saints de l'ordre de Saint Benoit". Volumen 3. París, 1668.
-"Mélanges concernant l'évêché de St-Papoul". HENNET DE BERNOVILLE. París, 1863.

El 26 de mayo además se celebra a 

Santos Dyfan y Fagan,
misioneros
.
La Invención de
Santiago Apóstol
.
San Edmundo I,
rey y mártir.





miércoles, 25 de mayo de 2016

De la extática del Carmelo

Santa María Magdalena de Pazzi, virgen carmelita. 25 de mayo.

Nació en Florencia, Italia, el 2 de abril de 1566, en el célebre clan de los Pazzi, ilustre en hombres de armas y de Iglesia. Su nombre de bautismo fue Catalina. Su padre, Camilo Geri de Pazzi, era gobernador de Florencia, y su madre, María, era de la noble familia de los Buondelmonti. Fue educada en el refinamiento, las artes y la piedad, como toda niña noble.  El 26 de marzo de 1576, con sólo diez años, recibe la primera comunión, lo que es un verdadero privilegio para su época, y además, obtiene el permiso para comulgar todos los domingos. Por estos días comienza a dirigirse con el jesuita Andrés Rossi, el cual la lanza por los derroteros de la oración mental. Ese mismo año hace voto de virginidad perpetua.

A los doce años, el 30 de noviembre de 1578 tiene su primer éxtasis mientras se hallaba de veraneo. En 1580 se separa de su familia, su padre ha sido nombrado gobernador de Cortona, y la interna en las monjas de San Juan para que completen su educación. En 1581 Camilo y María regresan a Florencia y nuestra santita, que ya tiene definida su vocación religiosa, sale del internado. Tiene catorce años y sus padres comienzan a buscarle un marido acorde a su nobleza, pero Catalina le dice que quiere ser monja, con lo cual les causa gran disgusto. Ella permanece firme a pesar de las insistencias de los padres, que finalmente ceden con reticencias. En 1582 pasa un tiempo de prueba en las carmelitas de Florencia. Luego de barajar algunas órdenes religiosas, se decanta por la Orden del Carmen por los privilegios que tenían las carmelitas de comulgar frecuentemente. Luego de obtener la bendición paterna para consagrarse a Dios, entra en el Carmelo el 30 de noviembre del mismo año. El 30 de enero de 1583 toma el hábito eligiendo como nombre religioso María Magdalena, en honor a la gran discípula y amadora de Jesús. Al serle entregado el crucifijo, el sacerdote pronunció las palabras de la fórmula, de origen bíblico: "líbreme Dios de gloriarme, sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo" la impresionaron tanto que las convirtió en norma de vida para siempre.

El noviciado transcurre entre enfermedades, sequedades y adelantos en la oración. Es pronta a cumplir los horarios, a obedecer y a observar la pobreza religiosa. Enferma continuamente y en 1584 se teme por su vida, por lo que el 27 de mayo, domingo de la Santísima Trinidad, emite la profesión religiosa. Luego de emitir los votos tiene un éxtasis en el cual su rostro parecía encendido en fuego, y clama: "Oh amor de Dios que no eres conocido ni amado: ¡cuán ofendido estás!". Y este será su espíritu siempre: la consolación y reparación al amor gratuito de Jesús, no correspondido por las almas. A partir de ese día y durante cuarenta días, luego de cada comunión cae en éxtasis. Recibe enseñanzas del cielo y las trasmite, siendo copiadas por las religiosas que la acompañan. Esas locuciones y otros escritos conforman una sólida doctrina que merece conocerse más. Al año siguiente, el 8 de junio, Vigilia de Pentecostés tiene un ciclo de éxtasis que duran toda la Octava de Pentecostés, hasta el Domingo de Trinidad. Este día comienza un período de sequedad, pruebas y tentaciones que ella misma llama "el foso de los leones". Fue una purificación total de todo apego, egoísmos, preparando el alma en humildad y vaciamiento de todo para llenarlo de Dios. Dios extirpa todo el interior, podemos usar esta imagen: Dios limpia el molde del corazón del hombre, para volcarse en este y moldearse Él mismo en el corazón, de modo que lo que trasmita el alma sea al mismo Dios. Es la cristificación total, la preparación para el matrimonio espiritual.

San Agustín se le aparece.
En la fiesta de San Elías de 1586 tiene un éxtasis en el cual Dios le encomienda la reforma de la Iglesia. Escribe cartas y alegatos inspiradísimos, que remite al papa Sixto V y a varios prelados en los cuales denuncia males, pide corrección y penitencia y sobre todo, apela a la fidelidad a Cristo y el Evangelio. A pesar del período terrible de estos cinco años, recibe dones y gracias. El día de la Encarnación de 1585 se le aparece San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental), que le escribió en el corazón las palabras "Verbum caro factum est". El 15 de abril de este mismo año recibe en el alma los estigmas de la Pasión. El 28 del mismo mes se desposa con Cristo en místico matrimonio.

En 1589 es elegida submaestra de novicias. El día de Pentecostés, 10 de 1590, termina la etapa de la terrible prueba. Su alma recupera la serenidad, a la par que el amor de Dios le quema y le urge que sea conocido y amado por todos. Conocidas son sus "carreras" por el monasterio y toques violentos de la campana a los desgarradores gritos de "¡el Amor no es amado!", pues le era inconcebible que teniendo a mano al mismo Cristo y su amor infinito, las almas no lo aprovechasen. Son los ímpetus de amor que también leemos de San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril) o de San Felipe Neri (26 de mayo). Otra de sus máximas es "No morir, sino sufrir", superando al "O padecer o morir" de Santa Teresa de Jesús (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación). Tuvo don de profecía, pues a Alejandro de Médicis le profetizó que sería papa (lo fue con el nombre de León XI) y que duraría poco en el papado, como realmente fue, pues solo reinó 27 días. También tuvo don de conciencias, el don de bilocación y milagros, pues sanó a varios enfermos que tuvieron algún contacto con ella. 

El 6 de octubre de 1695 es elegida maestra de profesas, labor que desarrolló con una exquisitez enorme. En 1598 la nombran maestra de novicias. Guió a sus novicias y profesas por las sendas del amor infinito de Dios, inculcándoles la constante presencia de Dios, el espíritu de consolación a Cristo por tanto amor no correspondido y, claro, el amor a la Orden del Carmen. En 1604 tuvo su último éxtasis. Luego de este dijo: "Vi el amor inmenso que nos tiene Nuestro Señor y vi también que las almas que ofrecen sus sufrimientos uniéndolos a los sufrimientos de Cristo se vuelven inmensamente hermosas. ¡Oh, si las gentes supieran lo mucho que ganan cuando ofrecen a Dios sus padecimientos!" Este mismo año fue elegida subpriora de la comunidad. Comienza su penosa enfermedad que la llena de dolores y padecimientos durante tres años. Dolores de cabeza, parálisis intermitentes, sensibilidad cutánea extrema, de tal modo que el contacto del hábito era un tortura. Preguntada como podía soportarlos, respondió: "Meditando en los sufrimientos que Jesucristo padeció en su santísima Pasión y muerte. Quien mira las heridas de Jesús crucificado y medita en sus dolores, adquiere un gran valor para sufrir sin impacientarse, y ofrecerlo todo por amor a Dios". En 1607, con solo 41 años, fallece el 27 de mayo. Su cuerpo se venera incorrupto en el Carmen de Florencia.

Fue beatificada el 8 de mayo de 1626 por Urbano VIII, y canonizada el 22 de abril de 1669 por Clemente IX. Ese mismo año se publica en Roma la obra "Avisos y enseñanzas", que es una recopilación de sus palabras durante los éxtasis entre 1590 y 1607. Aunque en principio son instrucciones para el ámbito monástico, su valor traspasa los claustros y sirven para cualquier cristiano que pretenda la perfección. De hecho San Alfonso María Liguori (1 de agosto) lo tenía como libro de cabecera, lo recomendaba a todos y más de una vez lo cita. Y deberíamos leerlo todos, especialmente en el año jubilar que estamos viviendo por el 450 aniversario de su nacimiento.


Y terminar, como no, con algunas frases de la santa:

La Comunión: "El momento más oportuno para tratar Dios, escuchar sus inspiraciones y aprender de Él mismo a servirle según su voluntad es, indudablemente, cuando tenéis dentro de vosotros a este divino Huésped. Debéis, pues, estar atentos a su divina voz, porque el que aprende del mismo Jesús, no necesita de otros libros ni de más enseñanzas".

La Madre de Dios: "María es la fuente sellada con el sello inmaculado del Verbo Eterno, que la declara Virgen y Madre, Madre y Virgen, complacencia de la Santísima Trinidad. (...) Hortus Conclusus en el que está encerrado el Dador del ser, porque en María se encierra el mismo Dios".

La Voluntad de Dios: "Cuando sucedan cosas que vayan contra vuestro gusto y os parezca que las criaturas hacen todo lo contrario de lo que a vosotros os conviene, deponed vuestro entendimiento, voluntad y ciencia (...) Permaneced alegres en medio de las dificultades que se os presenten en el servicio de Dios y pensad que todo sucede por voluntad de Dios, que lo ha ordenado así desde toda la eternidad para vuestro bien, aunque ahora no alcancé a comprenderlo".

"Es más agradable a Dios una obra hecha contra gusto, que muchas realizadas con agrado y sentimiento; sin embargo, cuando estéis en sequedad y abandono, alegraos y gozaos de que Dios se digne haceros partícipe de sus mayores dones (...) con que acostumbra a regalar a las almas que más ama".

Sencillez: "Imitad a quienes, según veis por la experiencia y las obras, tienen más luz del Señor y mayor deseo de perfección, sin preocuparse de si tales personas poseen o no todas las cualidades exteriores que parezcan convenientes, fijándoos únicamente en la gloria de Dios".

Oración: "La oración es un camino corto para llegar a la perfección; en ella Dios enseña, y por este medio el alma se desprende de las cosas creadas y se une a Dios".


Fuentes:
-"Vida de la bienaventurada y extática virgen Maria Magdalena de Pazzi". FR. JUAN BAUTISTA LEZANA. Roma, 1648.
-"Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen". FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Mayo. P. Jean CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"Avisos y enseñanzas". MARÍA MAGDALENA DE PAZZI. Onda, 1991.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 5. Editorial Edibesa, 2001.


El 25 de mayo además se celebra a:

San Urbano I, papa y mártir
La Tercera Invención
de la cabeza del Bautist
a.
San Dunchladh
de Iona, abad
San Gregorio VII, papa.