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sábado, 30 de septiembre de 2017

Buscando lo oculto, se hizo popular.

San Léry de Bretaña, abad. 30 de septiembre.

Busto relicario.
Abadía de San Léry.
Según su leyenda nació en el siglo VII, en Britania, donde llevó una vida virtuosa hasta tal punto que se hizo muy famoso. Para huir de ello cruzó el mar para vivir como un ermitaño solitario en Bretaña. Fue discípulo de San Elouan (28 de agosto) y luego de la muerte de este ocupó su ermita, con el beneplácito del obispo San Bili (24 de noviembre) y del rey San Judicaël (16 de diciembre).

Además de vivir como eremita, Léry predicó el Evangelio en la región, siendo maestro de muchos jóvenes que quisieron vivir su estilo de vida. Por ello obtuvo el permiso de construir un recinto monástico, en el que se vivía pobremente, en oración y trabajo constantes. A su muerte fue sepultado en la capilla del monasterio y su sepulcro es aún venerado. 

En el siglo IX, San Winegrial (30 de septiembre), un monje de dicho monasterio fue degollado por unos parientes para robarle un dinero que guardaba el santo para edificar una basílica a San Léry. Cuando fue descubierto el crimen, hubo gran dolor en todos los que le conocían y durante los funerales, imploraban a San Lèry que desvelase a los autores del crimen. Y he aquí que de pronto el santo fundador hizo aparecer manchas de sangre en las ropas de los asesinos.


A 30 de septiembre además se celebra a
San Jerónimo, Padre de la Iglesia.
San Winegrial de St-Lèry, monje y mártir.

jueves, 28 de septiembre de 2017

La Gracia basta, mas las obras colaboran.

San Fausto de Riez, abad y obispo. 28 de septiembre, 16 de enero y 20 de mayo (martirologio pseudojeronimiano).

Fausto nació en Armórica. De joven se dedicó al estudio, la oratoria y la filosofía. Sobre 402 Fausto tomó el hábito monástico en el célebre monasterio de Lérins, viviendo pobre y austeramente, dedicado al estudio y comprensión de las Escrituras y la Teología. En 433 fue elegido abad del monasterio. Fue un abad comprometido con la fe católica, celoso de la pureza de la doctrina. La época de Fausto está llena de definiciones y contrastes teológicos. Sobre todo los dogmas de la Trinidad y la Encarnación sufren ataques, purificaciones y clarificaciones. Es el momento en que se van definiendo, no su núcleo, sino la manera de explicarlos, presentarlos y sus implicaciones en la teología y la vida de la Iglesia. Sacudía la Iglesia una doctrina llamada "pelagianismo" que se enfrentaba a la corriente teológica de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental).

La fe católica enseñaba como Verdad que Dios crea libremente y da libertad al hombre, y no puede "oprimirle" con una gracia que anule dicha voluntad, pues estaría destruyendo su propia obra, al eliminar el libre albedrío. Pero tampoco la voluntad del hombre puede por sí sola alcanzar la salvación, sin la gracia efectiva de Dios. Los pelagianos rompían este equilibrio entre la gracia de Dios y la voluntad humana, negando la prolongación del pecado original en la raza humana partiendo de Adán, único al que habría afectado este pecado. Por ende, el bautismo de infantes era innecesario. También propugnaba que la gracia era supletoria en la salvación, para la cual bastaba el conocimiento y el seguimiento de Cristo. San Agustín había refutado con amplitud y profundidad estos errores, demostrando que todas las acciones humanas dependen de Dios, que es el que otorga gratuitamente al hombre la salvación. En 418 había sido condenada esta herejía por el Concilio de Cartago, convocado por el papa San Zósimo (26 de diciembre). Esta condena fue luego refrendada por el Concilio de Éfeso, en 431.

Por su parte, el semipelagianismo, del que fueron partidarios San Juan Casiano (23 de julio y 29 de febrero, Iglesia Ortodoxa) y San Vicente de Lérins (24 de mayo y 1 de junio) consideraba que algunos movimientos de la voluntad humana preceden a la gracia. Según los semipelagianos, la fe no sería un don de Dios, sino que dependía de la voluntad humana, la cual con pretender hacer el bien, ya podía salvarse. El semipelagianismo admite la doctrina sobre el pecado original. San Agustín rebatiría esta corriente teológica con dos obras: "De la predestinación de los Santos" y "Del don de Ia perseverancia", reafirmando la doctrina católica sancionada por los dos concilios antes mencionados.

Fausto participó en un principio de esta corriente semiherética (recordad que no sería condenada hasta 529, en el Sínodo de Orange), incluso cuando el hereje Julián, pelagiano, fue desterrado encontró refugio en Lérins. Era una respuesta a la doctrina agustiniana, aún no desarrollada, de la predestinación. Una predestinación entendida incorrectamente corta las raíces de la moral cristiana y de las buenas obras, pues si estamos predestinados irremediablemente a la condenación o a la salvación, de nada valdría una buena moral. Si embargo, una vez esclarecida por la Iglesia la doctrina de la predestinación, dentro de la fe católica, Fausto y su monasterio adhirieron la doctrina de San Agustín como verdadera.

Sobre 452 Fausto fue elegido obispo de Riez, sucediendo a San Máximo (27 de noviembre), que también había sido abad de Lérins. Con ocasión de ello, Fausto dijo en un sermón: "Lerins ha dotado a la Iglesia de dos obispos sucesivos. Está orgulloso del primero mas se ruboriza por el segundo". San Sidonio Apolinar (21 de agosto) da testimonios también sobre la elocuencia de Fausto y su facilidad para la predicación.

Fausto fue consultado por el papa San Benedicto II (7 de mayo) acerca del asunto de la gracia y las obras. Él contestó: "Me pregunta (…) si el conocimiento de la Trinidad es suficiente para la salvación En las cosas divinas, respondo, no solo se exige la creencia, sino también el agradar a Dios. La fe desnuda sin méritos es vacía y vana". En 473 el tema de la fe y las obras saltó de nuevo a la lidia con la herejía predestinataria, cuyo mayor propagador fue Lucidio, un presbítero que llevó al extremo el asunto de la predestinación. Según esta herejía, algunos hombres estaban predestinados al pecado, y por eso pecaban inevitablemente; mientras que otros estaban predestinados a hacer el bien, y vivían vidas santas por necesidad inevitable. Por ello, no existía el mérito; la acción de Dios insuflaba a los hombres según la voluntad divina: a unos en la condenación, a otros en la justificación. Fausto le escribió una carta que condensa la fe católica de modo brillante. Algunas traducciones aparecen firmadas por más obispos en el marco del Sínodo de Arlés, en 475, pero probablemente estas firmas sean de apoyo, y no de realización de dicha carta que, correctamente, se atribuye a Fausto.

Dicha carta dice "pensamos que el que pierde su salvación por culpa suya, podría haber sido salvo por la ayuda de la gracia, si hubiera cooperado con ella; y, por otra parte, que el que, cooperando con la gracia, logra la salvación, podría, por negligencia o por su propia culpa, haber sido condenado. Excluimos toda soberbia, porque consideramos como un don lo que hemos recibido de la mano del Señor". Además, contiene estas proposiciones:

1. Anatema a aquellos que niegan, como Pelagio, el pecado original y la necesidad de la gracia.
2. Anatema a aquellos que sostienen que el cristiano bautizado que cae en pecado mortal lo hace a través de la inherencia del pecado original y no a través de la acción de su libre albedrío.
3. Anatema a aquellos que sostienen que el hombre está fatalmente condenado a la muerte espiritual en virtud de la voluntad predeterminada de Dios.
4. Anatema a aquellos que enseñan que los que están condenados no recibieron de Dios medios de salvación.
5. Anatema a los que declaran que una vaso de deshonor no puede elevarse para convertirse en vaso de honor.
6. Anatema a los que afirman que Cristo procuró la salvación de algunos y no de todos los hombres.

Lucidio suscribió la carta, comprendiendo el peligro de excomunión que cernía sobre él. Acató la fe católica sin fisura alguna y su herejía terminó. San Leoncio de Arlés (1 de diciembre) y los Padres Sinodales de Arlés pidieron a Fausto que escribiese una obra sobre la gracia y la predestinación, exponiendo la recta doctrina católica. Así, Fausto se puso manos a la obra y escribió "De gratia Dei" y "Humanae mentis libera arbitrio", dedicando ambas a Leoncio. Pero si bien las obras son una maravilla expositiva, yerran al culpar a San Agustín como la fuente de todas las herejías sobre la gracia, la predestinación y la libertad del hombre. Si bien es cierto que el predestinarianismo agustiniano está tocado por su maniqueísmo, las contribuciones de San Agustín a la fe católica son suficientes como para pasarle por alto esta "culpa".

Este ataque al gran Padre de la Iglesia hizo caer sobre Fausto la losa del tiempo y el olvido, pues su memoria no fue incluida en martirologio alguno, ni celebrada nunca, máxime cuando había acogido a un pelagiano desterrado. Durante siglos han sido muchos los detractores de Fausto, pero al purificar su memoria y escritos, puede verse la integridad católica de su doctrina.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de septiembre además se celebra a
Santas Lioba y Tetta, abadesas.
San Simón de Rojas, presbítero trinitario.

miércoles, 27 de septiembre de 2017

El liante de Hechos de los Apóstoles.

San Juan Marcos, obispo. 27 de septiembre y 27 de abril.

Lo primero que sabemos de este personaje aparece en Hch 12, 12. Según la Sagrada Escritura, cuando San Pedro fue liberado milagrosamente de la cárcel se fue a la casa de una tal María, madre de Juan Marcos. Juan sería probablemente el nombre hebreo y Marcos su nombre romano. En Col. 4, 10 se nos dice que era pariente de San Bernabé (11 de junio). A Bernabé y a San Pablo acompañó Marcos en sus predicaciones apostólicas y según Hch. 13, Marcos abandonó la misión cuando esta se pudo complicada. Por ello San Pablo no lo quiso como compañero en su segundo viaje misionero, pero Bernabé sí, lo cual creó enemistad entre Bernabé y Pablo. Sin embargo, la cosa no fue a mayores, pues años más tarde, según Flm. 24, Marcos es compañero del Santo en la misión, junto a otros.

Tradiciones posteriores le hacen obispo de Biblos, siendo ilustre en milagros, tanto que su sombra sanaba a los enfermos. Otras tradiciones le hacen ser el mismo que el evangelista San Marcos, pero en realidad es una corriente que sólo sigue San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y, curiosamente, algunas iglesias herejes.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 27 de septiembre además se celebra a
Santos Adolfo y Juan de Córdoba, mártires.
San Simeón Metafrastes, confesor y hagiógrafo.

martes, 26 de septiembre de 2017

Fe, trompetas y un vellón inmaculado.

San Gedeón, Juez de Israel. 1 y 26 de septiembre.

La historia de Gedeón la leemos en el Libro de los Jueces del Antiguo Testamento, capítulos 6 y 8. Era Gedeón de la tribu de Manasés, hijo de Joás y nació y vivió en Ophrá, una zona bajo el constante asedio de los madianitas.

En una ocasión, mientras Gedeón trabajaba con el trigo, el cual escondía en un lagar por la cercanía de los madianitas. Estando allí, se le apareció un ángel que le dijo "El Señor está contigo, héroe valiente". A esto Gedeón respondió desconcertado "Si el Señor está con nosotros, ¿por qué sufrimos todos estos desastres? ¿Dónde está Dios con las maravillas que nuestros antepasados nos cuentan? ¿No nos sacó el Señor de Egipto? Y ahora nos ha desamparado y nos ha entregado en mano de los madianitas". El ángel entonces le reveló que él había sido elegido para encabezar la lucha contra los de Madián. Gedeón entonces recuerda al ángel que él y su familia son pobres e insignificantes para tal empresa. Y el ángel, de parte de Dios, responde tranquilizándole que Dios estará con él en sus empresas. Entonces Gedeón hizo un sacrificio a Dios según el ángel le enseñó, y por orden de Dios derribó un altar a los ídolos y construyó un nuevo altar al Verdadero Dios. El pueblo se amotinó contra Gedeón, pero su padre le defendió diciéndoles: "¿Pelearéis vosotros por Baal? ¿Defenderéis su causa? Cualquiera que pelee por él, que muera esta mañana. Si él es un dios, que pelee por sí mismo con el que derribó su altar".

Cuando los madianitas y amalecitas formaron ejército, Gedeón pidió a Dios una prueba para estar seguro que este le guiaba: "Pondré un vellón de lana cabra aquí. Que esta noche sólo el vellón se moje con el rocío y se mantenga seca la tierra que lo rodea". Y así pasó. Y pidió Gedeón una nueva prueba: "Que hoy el vellón permanezca seco, y el resto a su alrededor mojado por el rocío". Y así pasó.

Al otro día se formó el ejército de Gedeón, de 32.000 hombres. Entonces Dios, para demostrar que no era la fuerza humana, sino la divina, la que daba la victoria a Gedeón, dijo a este que ordenara irse a todos los que temieran. Y se fueron 22.000. De los 10.000 restantes, hizo Dios que Gedeón separara a aquellos que no bebían el agua lamiendo directamente de las aguas como los perros. Y fueron 300. Con esos 300 Dios le dio la victoria a Gedeón, luego de llevarle al campamento de los madianitas y oír un sueño que había tenido uno: algo tan inocente como una hogaza de pan derribaba el campamento. Entonces Gedeón dividió en tres a sus 300 hombres, y con trompetas y ruidos de cántaros, sembró el miedo entre los madianitas, que salieron huyendo, encontrando la muerte, atacándose unos a otros. Gedeón luego hizo justicia matando a los reyes y príncipes de Madián. Luego los israelitas quisieron que fuera su gobernante, y él lo fue durante 40 años. Tuvo 70 hijos de sus muchas mujeres. A su muerte, sobre 1200 AC, fue sepultado en Ophrá.

A partir de San Bernardo (20 de agosto), el vellón que no se contamina con lo que le rodea pasará a ser símbolo de la Perpetua Virginidad de la Madre de Dios.


Ver también Otros Santos del Antiguo Testamento.


A 26 de septiembre además se celebra a
Santos Cipriano y Justina, mártires.
Santa Eugenia de Hohennburg, abadesa.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Niño mártir "de los judíos", un caso diferente.

San Cristóbal de La Guardia, niño mártir. 25 de septiembre.

El Santo Niño de la Guardia, era un inocente chiquillo de tres a cuatro años, de nombre Cristóbal, hijo de Alonso de Pasamontes o Alonso Martín de Quintanar y de Juana la Guindera, quien, según algunos era ciega. Entre febrero y marzo de 1489, atrayéndolo con engaños, varios judíos lo raptaron y escondieron en la Hoz de La Guardia, dehesa próxima a la ribera del Algodor. Los raptores, como se acercaba la semana en que los cristianos conmemoraban la crucifixión de Jesús, pensaron que era buena ocasión para repetir en aquélla indefensa criatura la pasión de Cristo. Se trasladaron, en efecto, los verdugos a una de las cuevas que se abren en el accidentado terreno del término de La Guardia, en carreocaña o carrocaña (e. d. carrera o camino de Ocaña), amparados en el secreto de la noche del Viernes Santo de 1489, a la luz de una candela, y tapada la boca de la caverna con una manta o una capa, realizaron en el niño toda clase de perfidias.

La sentencia inquisitorial condenatoria de uno de los cómplices, el mozo judío Yucé Franco, zapatero de Tembleque, nos describe que extendieron los brazos y piernas del niño en dos palos puestos a manera de cruz, le azotaron, escupieron y abofetearon, poniéndole una corona de hierbas espinosas en la cabeza, que también le colocaron las espaldas y plantas de los pies. Finalmente, le vaciaron toda la sangre del cuerpo, y, abriéndole el pecho, le sacaron el corazón guardándolo en salmuera. Durante el crimen ritual, usaron una hostia consagrada, que, rescatada del equipaje de Yuce en el momento de su detención, se conserva aún en el Convento de Santo Tomás, en España, dentro de un envase a modo de relicario. Todos los participantes confesaron por separado la misma historia, con los mismos detalles y la misma narración de los hechos. Si la historia de Yuce fuese falsa, esta sincronía "telepática" no hubiera podido conseguirse ni con la más larga y dolorosa jornada de tortura y dolor. Los relatos coincidía también con los registros que se tenían del estado del cuerpo del niño y la disposición de sus espantosas heridas.

Este crimen dio pie al inicio de un espectacular juicio del Santo Oficio, cuyo jurado sería integrado por altísimos representantes de la cultura y la intelectualidad española, hombres nobles y de carácter intachable, todos ellos miembros de la Universidad de Salamanca. Ávila se convirtió en el epicentro de las crónicas de entonces. Las muchedumbres siguieron atentamente el desarrollo del caso y al saberse sus escalofriantes detalles, hubo varios intentos de revueltas antijudías que, afortunadamente para ellos, lograron ser detenidas por dictados reales. El crimen, como bien lo señaló el sabio judío I. Loeb, no es uno de tantos crímenes rituales que durante la Edad Media se atribuyó a los judíos, a quienes se acusaba de muerte de niños cristianos. El caso del Santo Niño es muy distinto.

Su culto comenzó muy temprano, pues ya en las visitas eclesiásticas a partir de 1501 hallamos referencias a los santuarios constituidos en los lugares donde el tierno niño padeció o fue enterrado y La Guardia le tomó por Patrón, celebrando fiesta solemne así en el día de los Santos Inocentes como el 25 de marzo o en la semana de quasimodo (primera de Pascua); sólo desde 1580 se votó para que su fiesta se celebrase en adelante el 25 de septiembre de cada año. También las autoridades religiosas dieron reiteradas pruebas de devoción hacia el mártir; así el cardenal Siliceo, que en 1547 alegaba en abono de su Estatuto de limpieza la crucifixión de aquél, y el cabildo de la Iglesia primada, que en 1613 pedía a varios cardenales y a la Congregación de Ritos licencia para rezar al inocente mártir a lo menos en todo el arzobispado toledano. Al arzobispo Alonso de Fonseca se debe el encargo del antiguo retablo que se puso en la cueva de la crucifixión, así como a Lorenzana el haber mandado pintar, de la diestra mano de Bayéu, el martirio del niño en los claustros de la iglesia capitular. Consta asimismo de la admiración que le profesaron monarcas como Fernando V, Carlos I y Felipe II. 

El Papa Pío VII canonizó al niño asesinado como San Cristofor, autorizando su culto a la Iglesia de Toledo. Existe un altar en su honor y el pueblo de La Guardia guarda su memoria hasta nuestros días. Su tragedia y su alma se recuerdan como la del "Santo Niño de La Guardia". Se le atribuyen muchísimos milagros, como la devolución de la vista a su madre ciega, las cuatro curaciones obradas con ciertas personas de Alcázar de Consuegra al comenzar el 1492; un tullido, una mujer con la boca torcida hacía más de dieciocho años, un sordo total y una pobre ciega, aparte de otros mil prodigios referentes a niños quebrados y enfermos de todas clases cuya curación detallan los rótulos que sobre cada caso penden del santuario de La Guardia. La obra "Crónica de la Provincia de Castilla de la Orden de la SS. Trinidad" recopila nada menos que casi 600 milagros.


El milagro de la hostia resplandeciente.
El mundo de la literatura ha dejado constancia de este terrible suceso del siglo XV en los alrededores de Toledo. Lope escribió "El Niño Inocente" y Quevedo se ocupó de él, proponiendo en carta escrita al rey se dignase disponer las cosas para que el santo Niño compartiera el patronato de España con Santiago; afirmaba que "puede interceder a Dios, como no puede otro alguno, por la pasión que Cristo pasó por él y por la que él pasó por Cristo". Ya en el año 1501 hay referencias a los lugares de culto en los que se le venera que son los mismos en los que sufrió y fue enterrado. La Guardia lo tomó por Patrón y señala el día de su fiesta. El cardenal Siliceo apoya en 1547 su estatuto de limpieza en la devoción que se presta al Santo Niño. Consta la veneración que los reyes Fernando V, Carlos I y Felipe II le tuvieron. Y se sabe que el papa Pío VII confirmó su culto en 1805.

La Orden Trinitaria propagó su culto e incluso llegó a vestirle con el hábito de la Orden, pues el niño Cristóbal habría vestido el hábito trinitario por devoción de sus padres, cosa bastante frecuente en su momento.

Fuente:
http://www.catolicosalerta.com.ar/santoral/09-25santo-nino-de-la-guardia.html

Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Guillermo de Norwich. 25 de marzo


A 25 de septiembre además se celebra a
San Ceolfrid de Wearmouth, abad.
San Gerulf de Drongen, mártir.

domingo, 24 de septiembre de 2017

Corazón de Apóstol, corazón de mártir.

Beato Marcos Criado, trinitario mártir. 24 de septiembre.


Santuario de la Virgen
de la Cabeza. Andújar.
Nació en Andujar en 1522, de padres nobles y virtuosos. En 1536 tomó el hábito de la Orden de la Santísima Trinidad en su ciudad natal. No se conoce cuando fue ordenado presbítero, pero fue alrededor de 1547. Fue predicador itinerante por el sur de España, especialmente entre los musulmanes que aún quedaban en aquellas tierras.

En Las Alpujarras y en la ciudad de Almería sobre todo predicó llevando la Palabra de Cristo a los moros, donde aún  tenían estos su último reducto en España, y confirmando en la fe cristiana a los católicos. En aquellos lugares predicaba en 1569 cuando unos musulmanes enviados por Haben Humeya, le prendieron y le conminaron a renunciar a predicar más a los musulmanes. Como el Beato se negó a ello, le ataron y le arrastraron hasta un sitio llamado La Peza, mientras le pegaban. Luego le ataron a una encina y le golpeaban constantemente a pedradas, sin que por ello el santo trinitario dejara de predicar a Cristo, a la par que perdonaba a sus captores. Tres días duró aquel tormento de golpes y vejaciones, sin comer beber o descansar. Al cabo, cansados los moros, le arrancaron el corazón. Los procesos de canonización dicen que el corazón tenía impreso el Nombre de Jesús y que brillaba con grandes fulgores que asustaron a los musulmanes, que dejaron allí el santo cuerpo. Fue recogido por los cristianos, sepultado y venerado.

En 1757 Benedicto XIV aprobó oficialmente el culto que la Orden Trinitaria y la diócesis de Guadix le tributaban. León XIII le beatificó oficialmente en 1899, confirmando de nuevo el culto inmemorial.


Fuente:
-"Mártires de la Alpujarra". FRANCISCO HITOS. Red. Ediciones. Barcelona, 2017.


A 24 de septiembre además se celebra a
San Gerardo Sagredo, obispo y mártir.
Beato Hermann el Paralítico, monje.

sábado, 23 de septiembre de 2017

Santos Pacencio y Albina.

Santos Pacencio y Albina, hermanos mártires. 23 de septiembre.


Ilustración hecha para el blog
por Efrén Sarmiento.
En 1084 el papa San Gregorio VII (25 de mayo) autorizó el traslado de sus reliquias desde Roma hasta el monasterio de San Martín de los Campos, París, donde se comenzó a venerarles. Leyendas posteriores, para dar origen al culto, dicen que eran hermanos, y que Pacencio padeció el martirio imperando Antonino, entre los años 138 y 161. Por su parte, Albina quería servir al Señor en virginidad, y por ello rechazó a varios pretendientes hasta que uno de ellos la denunció por cristiana e igualmente fue martirizada. Pero lo dicho, solo es una leyenda sin fundamento, pues ni siquiera aparecen sus nombres en los martirologios antiguos.


A 23 de septiembre además se celebra a
San Lino, papa y mártir.
Santas Polixena y Xantipa, apóstoles.

viernes, 22 de septiembre de 2017

El mártir de la culpa ajena.

San Emmeran, obispo y mártir. 22 de septiembre.

Vivió Emmeran en el siglo VII, y fue natural de Poitiers. Siendo presbítero, su ardor evangélico le llevó a querer evangelizar a los ávaros. Llegó hasta Baviera, donde el duque Theotto le hizo desistir, por la ferocidad de aquellos paganos, y a cambio le ofreció el obispado de Ratisbona, donde podía igualmente en evangelizar. Tres años permaneció Emmeran en la sede, elevando el espíritu de sus feligreses, y al cabo de este tiempo quiso ir a Roma a venerar las santas reliquias.

Antes de partir, Emmeran fue visitado por Oda, la hija del duque Theotto, la cual le confesó que estaba embarazada de un joven, y que temía su padre le asesinara si lo sabía. Entonces Emmeran le dijo a Oda que cuando revelara a su padre el embarazo, le dijera que él era el padre de la criatura, pues él estaría a salvo en Roma. Y así pasó, Emmeran se fue, pero he aquí que Lantebert, hijo del duque y hermano de Oda, descubrió el embarazo y la versión de Emmeran, y creyéndola verdadera sin más, se lanzó en su persecución. Halló al santo en Helffendorf, aún tierra de Baviera, y atándole a una escalera, le cortó las manos, los pies, las orejas, sacó los ojos y le arrancó la lengua, el 22 de septiembre de 652. Cuando la verdad se supo, el duque Theotto desterró a su hijo e hizo trasladar las reliquias del santo obispo mártir, depositándolas en la parroquia de Cappenberg, frente al altar mayor.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de septiembre además se celebra a
San Mauricio y la Legión Tebana.
San Florencio de Angers, ermitaño.

jueves, 21 de septiembre de 2017

De dos a los que hicieron uno.

Pregunta: Estaba leyendo que el 27 de mayo es dia de San Cuadrado mártir. ¿sabes si es verdad? También leí en el mismo link que el 26 de mayo es día de San Cuadrado Apologista. México.

Respuesta: Sí, San Cuadrato, el mártir, es a 27 de mayo, y también tenemos a:

San Cuadrato de Atenas "el Apologista", obispo y mártir. 21 de septiembre y 26 de mayo.

Según Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Cuadrato fue discípulo de San Juan Evangelista (27 de diciembre, 6 de mayo, "Ante Portam Latinam"; 8 de mayo y 26 de septiembre, Iglesias Orientales), y sobre el año 125 sucedió a San Publio (21 de enero y 31 de marzo), luego del martirio de este. Cuadrato unió a los fieles que le habían encomendado, que se hallaban divididos en varias facciones. Tuvo don de milagros y profecía. Fue martirizado por fuego en el año 129. 

Durante siglos se le confundió con un apologista cristiano llamado Cuadrato que vivió en Asia Menor en el mismo tiempo. Sobre mediados del siglo II escribió varios escritos al emperador Adriano, recriminándole por su persecución a los cristianos que, en fin de cuentas, si bien no le adoraban, sí que reconocían su autoridad imperial. Cuadrato le reclama un status parecido al que tenían los judíos, que estaban exentos de tributar tal adoración. Igualmente denuncia la injusticia del Imperio y de muchos gobernadores de culpar a los cristianos de calamidades y tragedias solo por no adorar al emperador, recordándole, además, que, cuando hay una calamidad pública, son los cristianos los primeros que corren a socorrer al pueblo.

Esta serie de cartas se convirtieron, en la tradición oral, un discurso que Cuadrato habría dicho ante Adriano mientras este visitaba Atenas entre los años 124 y 125, y que, según Eusebio, habría arrancado del emperador un Edicto favorable al cristianismo. Pero tal Edicto no existió nunca, ni consta que el aposlogista Cuadrato sea el mismo que el obispo de Atenas. No aportan nada ni San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), ni los demás martirologios, porque solo repiten a Eusebio, haciendo un solo personaje de dos. 

Las Iglesias Ortodoxas conservan su memoria a 21 de septiembre, y la memoria del 26 de mayo parece ser una confusión con el mártir llamado Cuadrato que, como apuntas, se venera a 27 del mismo mes.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de septiembre además se celebra a
Santa Efigenia de Etiopía, virgen carmelita.
Beato José Vila Barri, presbítero y mártir.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

San Warin.

San Warin de Corbie, abad. 20 de septiembre.

Fue hijo del Conde Egbert de Sajonia y de Santa Ida de Herzfeld (4 de septiembre) y su hermana fue Santa Eduviges de Herford (4 de septiembre). Sus tíos fueron San Wala de Corbie (31 de agosto) y las Beatas Teodrada (7 de junio) y Gondrada (2 de enero).

Se educó en el palacio de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias). Abandonó el mundo para tomar el hábito benedictino en el monasterio de Corbie, fundado por su tío, hermano de su madre, San Adelhard (2 de enero). Su maestro de novicios fue San Pascasio Radbert (26 de abril). Warin fue un monje estricto con la Regla, muy observante y siempre buscaba el bien. Sobre 829 fue elegido abad de la comunidad, y en 831 pidió a su antiguo maestro, Pascasio, que escribiera su obra sobre la Eucaristía "De Corpore et Sanguine Domini".

Warin entró al cielo en 856.


A 20 de septiembre además se celebra a
San Ivo Mahyeuc de Rennes, obispo dominico.
San Agapito I, papa.

lunes, 18 de septiembre de 2017

San Lantpert, el de la niebla.

San Lantpert de Freising, obispo. 18 de septiembre.


Lantpert vivió en el siglo IX. Nació en la ciudad bávara de Ebersberg. En 937 fue consagrado obispo de Freising, destacando como estratega durante la invasión de los húngaros a su ciudad episcopal. Esto, y no tal vez el milagro, como quiere la leyenda, logró que aunque la ciudad ardiera, la catedral quedara incólume entre las llamas y la destrucción. Dice la leyenda que por la oración de su obispo, una niebla cegadora rodeó el edificio, quedando los húngaros confundidos.

Fue, además, un obispo observante y austero, poco dado a los lujos y la vida disipada, como otros. Estuvo muy activo en la reconstrucción de la sede, y en su evangelización. El emperador Otón el Grande tuvo en Lantpert un aliado en el conflicto de las Investiduras, que luego se agravaría, pero ya Lantpert no vivía. Nuestro santo murió en 957. Sus reliquias se veneran en Freising.


A 18 de septiembre además se celebra a
San José de Cupertino, religioso franciscano.
San Ferreol de Vienne, soldado mártir.

sábado, 16 de septiembre de 2017

De violaciones, penitencias e incorrupciones.

Santa Edith de Wilton, virgen. 16 de septiembre.

Es Edith una santa antigua, pero cuya historia tiene plena actualidad, por las circunstancias de su nacimiento: Su padre, San Eduardo "el Pacificador" (8 de julio) forzó a una dama, la Beata Wulfrida (9 de septiembre) y producto de la violación nació Edith en 961, por lo cual, sus abuelos fueron San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo) y Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Wulfrida, que no contó con el apoyo de Edmundo ni Ælfgifu, se retiró al monasterio de Wilton, donde luego de nacer su hija tomó el velo monástico y por sus influencias familiares, fue nombrada abadesa. Edith creció en el monasterio, sin conocer sus orígenes ni el mundo fuera de los muros del recinto. En 958 Eduardo había asumido el trono, pero no comenzaría a reinar en paz sino después del hecho y el nacimiento de Edith. San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) impuso al rey una penitencia de siete años por su pecado, y cuando enviudó, intentó que Wulfrida se casara con él, pero ella ni quiso hablar de ello.

Edith tomó el hábito de monja a los siete años, aunque la Regla de la Comunidad no le obligó sino hasta los 12. Sin embargo, desde pequeña participaba en la Liturgia, pues pronto aprendió a leer, escribir y cantar. Siempre fue piadosa y obediente, y muy hábil para los estudios y el trabajo, jamás rehusó un oficio por bajo que fuera. El monasterio, como casi todos los de su tiempo, combinaba la vida contemplativa con la activa, y Edith encarnó esta doble vocación a la perfección, sin perder tiempo socorría a los enfermos del hospital, y oraba intensamente, ayunaba y se penitenciaba fuertemente, pero no por eso disminuían sus fuerzas. Fue una verdadera hermana y madre para los pobres. Entre sus devociones preferidas estaba la de la Santa Cruz, llamando a Cristo Crucificado "el mejor remedio para el cuerpo y el alma".

Cuando Edith tenía 15 años, Eduardo, su padre, la reconoció formalmente como hija, y le ofreció ser abadesa del monasterio que ella deseara, pero Edith no aceptó, prefiriendo ser una religiosa más en su monasterio. En 975 murió el rey Eduardo, y como su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) era aún pequeño, muchos nobles hicieron un juego político para que Edith asumiera la regencia en nombre del pequeño, pero Edith lo rechazó, probablemente aconsejada por su madre, que conocía muy bien a los nobles y los vaivenes del trono. Con la herencia que su padre le dejó, Edith fabricó la bella iglesia de San Dionisio, y anexa a esta, un pequeño hospital que atendía a 13 enfermos, en memoria del Señor y los Apóstoles. 

Fue Edith cercana a San Dunstan, el arzobispo, el cual en una ocasión tomó su mano, agarró el pulgar y le dijo "no permita Dios que este dedo que tanto ha hecho la señal de la Santa Cruz, se pudra jamás". Acto seguido se dispuso a cantar misa y llegada la consagración se echó a llorar. Su diácono le preguntó que que era aquello, y el santo prelado le respondió: "Es que esta alma escogida por Dios, esta piedra preciosa, esta estrella reluciente, se oscurecerá y morirá de aquí a 43 días". Y así fue, Edith falleció el 16 de septiembre de 984, con 23 años. San Dunstan la hizo sepultar en la iglesia de San Dionisio. En 997 Edith se apareció a Dunstan, pidiéndole elevara sus reliquias, pues producto de ello grandes portentos ocurrirían. Así se hizo y se comprobó lo profetizado por Dunstan: el cuerpo estaba totalmente en los huesos, excepto el dedo pulgar derecho, que permanecía sonrosado y por ello fue puesto en un relicario aparte.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de septiembre además se celebra a
San Cipriano, obispo y mártir.
Santa Therence de Auvernia, virgen.

viernes, 15 de septiembre de 2017

"no tememos a los que matan el cuerpo..."

Beato Camilo Costanzo, presbítero jesuita, y compañeros mártires. 15 de septiembre y 4 de febrero (Todos los Santos Mártires Jesuitas).

Camilo nació en Bovalino, provincia de Calabria en 1572. Estudió Derecho en Nápoles, y allí descubrió su vocación a la misión, por lo que en 1592 entró a la Compañía de Jesús, que era la gran misionera del momento. En 1602 logró su deseo de ir a misionar a China, pero en 1604, luego de un arduo viaje, encontró que los misioneros tenían prohibida la entrada a China, por los conflictos políticos de China y Portugal. Sinceramente, cuanto bien podría haber hecho la Iglesia en Asia de no haber sido por el imperialismo portugués o francés, siempre dejando en mal lugar a los misioneros.
En fin, que Camilo tuvo que seguir hasta Japón, donde llegó el 17 de agosto de 1604. Estuvo un año en el convento de Nagasaki, aprendiendo japonés e impartiendo clases. En un año dominó el japonés de manera asombrosa, casi como si fuera un don divino. 

Los superiores le destinaron a la misión de Sacai. Aquí estuvo 6 años evangelizando constantemente. Bautizaba, catequizaba, unía en sacramento a esposos, levantaba iglesias y casas para los enfermos y pobres. En 1614 estalló la persecución contra los cristianos, de nuevo estaban detrás los portugueses intrigando y traicionando a los japoneses, para luego levantar el pie, y dejar expuestos a los misioneros y los cristianos nativos. Nuestro Camilo tuvo que huir de Japón este mismo año, refugiándose en Macao. Allí igualmente evangelizó con discreción, y se concentró en conocer a fondo las religiones y culturas asiáticas, para evangelizarles mejor. En 1621 obtuvo el permiso de volver en secreto a Japón para confirmar en la fe a los cristianos que allí quedaban en lo oculto. Se dirigió a Figen, una zona repleta de islitas habitadas.

A inicios de abril de 1622 se embarcó desde Ikitzuki a Noxima, acompañado por los cristianos japoneses Agustín Ota y Gaspar Cotenda, para visitar a sus misionados. Agustín era viudo y sin hijos; había sido convertido por otros jesuitas, y él mismo sentía esa vocación. Durante años había sido sacristán de la iglesia. Entre tanto, una mujer devota, que pensaba había convertido a su marido a la fe cristiana, le conseguía una entrevista a este con el misionero. Pero era una trampa, el oficial solo quería conocer cuántos misioneros había y quienes de entre los japoneses le socorrían. El 24 de abril fue sorprendido en el islote de Ucu. Siendo interrogado quien era, el P. Camilio no mintió y confesó que había entrado al Japón para evangelizar. Fue apresado y llevado a Ikinixima, donde ya estaban capturados un agustino y un dominico. El mismo padre Camilo cuenta, en una relación que pudo escribir, que no cesaba de hablarles de Cristo a los soldados que les custodiaban. En prisión Agustín Ota le pidió al P. Camilo le admitiera en la Compañía, aunque fuera para morir en ella. El P. Camilo escribió a los superiores, esperando su decisión.

Monumento al P. Camilo.
Hirado.
En agosto le comunicaron la sentencia de muerte por fuego, que recibió con alegría. Escribió su profesión religiosa, renovándola, y la envió a su Provincial. En todo momento guardó compostura y se le veía alegre, transfigurado, según testigos. En Nagasaki, sitio del martirio, dijo su nombre bien alto, para que todos supieran quien era y por qué le ajusticiarían: por Cristo. A inicios de septiembre, Agustín Ota y Gaspar Cotenda fueron decapitados, junto a los niños Francisco Taquea y Pedro Xequio, de doce y siete años respectivamente, y cuyos padres ya moraban en el cielo, en el coro de los mártires. Testigos hablaron admirados de la serenidad y gallardía de los niños al enfrentarse al verdugo. Agustín Ota murió más feliz aún, si cabe, pues la víspera de su martirio había recibido el permiso para profesar en la Compañía, y puso hacer sus votos en manos del P. Camilo. 

Este, por su parte, llegó a su propio Calvario el 15 de septiembre: Le ataron a un poste y en esa posición clamó: "La causa de esta mi muerte es haber predicado a Cristo y su Ley. Los cristianos no tememos a los que matan el cuerpo, pues no pueden matar el alma. La vida presente podrá ser pobre y llena de trabajos, pero llega el día en que se acaba; y la eterna no terminará nunca". Acto seguido encendieron el fuego, y entonando el "Sanctus", expiró nuestro mártir.

Fueron beatificados el 7 de julio de 1867, por el papa Pío IX.


Fuente:
-"Santos y Beatos de la Compañía de Jesús". JUAN LEAL S.J. Editorial Sal Terrae. Santander, 1950.


A 15 de septiembre además se celebra a
Nuestra Señora de los Dolores.
Aparición de Santo Domingo "in Soriano".
San Rolando de Parma, ermitaño.

jueves, 14 de septiembre de 2017

Dos veces revivido y una vez atrasado.

San Materno de Tréveris, obispo. 14 de septiembre, 22 de octubre (traslación de las reliquias), y tercer sábado de Pascua (en Schelestadt).

Historia.
San Materno fue obispo de Colonia y Tréveris en el siglo IV. Fue un ardiente defensor de la ortodoxia de la fe contra los donatistas, según Optato de Milevo en su libro sobre el cisma donatista. La "Historia Eclesiástica" de Eusebio aporta una carta que el emperador San Constantino (21 de mayo) habría enviado a varios obispos, entre ellos a Materno, que gobernaba la sede de Colonia en 313, año en el que Constantino reunió estos obispos en Roma para tratar el asunto de Cecilio de Cartago, un obispo sobre el cual había dudas sobre la validez de su ordenación, así como de la ortodoxia de su fe. El papa San Melquíades (10 de diciembre) les recibió el 2 de octubre de 313, y durante tres días deliberaron, concluyendo que Cecilio (o Ceciliano) era verdadero obispo de Cartago, y no así su contrincante, donatista, para más culpa. En Arlés se reunió un Sínodo, para confirmar la condena del papa. Al parecer luego de dicho Sínodo, Materno fue trasladado a la sede de Tréveris, donde aparece como su tercer obispo, siendo el primero de Colonia. Murió en Tréveris, y sus reliquias se veneran en la iglesia de San Paulino (31 de agosto), y otras porciones se veneran en Colonia o El Escorial, España.

Leyenda.
Y aquí podríamos terminar con el santo, si no fuera porque lo que sigue es como para leerse. Pues resulta que, aunque tenemos estos datos cronológicos del santo, entre los siglos XI y XII se creó una fantasiosa leyenda sobre San Materno. Las iglesias de Colonia y Tréveris, no pudiendo sufrir no tener orígenes apostólicos, hicieron retroceder a Materno en el tiempo nada menos que ¡cuatro siglos! Las variadas causas de esto podéis leerlas en este artículo "Santos en la Máquina del Tiempo". 

Pues bien, según esta leyenda, fue Materno el hijo de la viuda de Naím, resucitado por Nuestro Señor, según se lee en Lc. 7, 11-15. Una vez revivido, fue discípulo de Nuestro Señor, y luego de la Ascensión, el apóstol San Pedro (29 de junio; 1 de agosto, “ad Víncula”; 18 de enero, Cátedra; 22 de febrero, Cátedra; y 18 de noviembre, la Dedicación) le envió a la Galia junto a San Euquerio y San Valerio para que predicaran el Evangelio. Pero Materno murió en el camino, por lo que Euquerio y Valerio le sepultaron Schelestadt, Alsacia, y volvieron a Roma a decirlo a San Pedro. Este les dio su báculo, ordenándoles lo pusieran sobre la tumba de Materno. Así lo hicieron Euquerio y Valerio, y resultó que Materno volvió a la vida, se levantó y se encaminó hacia Tréveris.

Supuesto báculo de San Pedro,
con el que se revivió a San Materno. Colonia.


Esta leyenda de San Pedro enviando báculos para resucitar a discípulos se repite en las leyendas de San Frontón (25 de octubre), San Marcial (30 de junio) y algunos más, demasiado como para ser real, simplemente son copias unas de otras. Sin embargo, dicho báculo se veneraba, siendo trasladado allí en 953 por San Bruno I de Colonia (11 de octubre), y tenía fiesta propia. En 980 se dividió a la mitad y se le dio una parte a Tréveris, de donde pasó a Metz y por los avatares de la vida, despareció para aparecer, en 1354, en Praga. Otro báculo que dice ser el mismo, se venera en Weingarten. También se venera la tumba provisional de San Materno en Schelesadt, donde se le festeja en Pascua, con una procesión.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de septiembre además se celebra a
San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir.
San Crescencio de Roma, mártir.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

Invicto defensor de la ortodoxia.

San Eulogio de Alejandría, obispo. 13 de septiembre y 13 de febrero (Iglesia Griega).


Eulogio vivió entre los siglos VI y VII, y fue monje en Antioquía, donde llegó a ser prior de un monasterio dedicado a la Santísima Virgen. Se supone en algún momento se trasladó a Alejandría, pues en 579, tras la muerte de San Juan IV (3 de septiembre), nuestro Eulogio fue proclamado obispo. En 581 viajó a Constantinopla, donde conoció a San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), cuando este era diácono del papa Pelagio II y se hallaba en Constantinopla en una legacía papal. Ambos, Gregorio y Eulogio fueron grandes amigos. Eulogio fue un prelado combativo con la herejía, escribió contra los novacianos y los eutiquianos, defendiendo la fe católica y siendo aplaudido y admirado por los demás obispos católicos.

Juan Mocio cuenta que en una noche, cuando Eulogio entró a su oratorio privado a hacer sus oraciones nocturnas, vio a su archidiácono, llamado Julián, detrás de él. Eulogio se sorprendió, pues nadie entraba a la capilla del Patriarca sin su consentimiento, pero le dejó estar. Cuando Eulogio terminó de orar postrado, Julián permaneció en el suelo, y cuando Eulogio le mandó se levantara, Julián le respondió "No puedo sin tu ayuda". Entonces Eulogio le tomó de una mano y le puso en pie, y entonces Julián desapareció ante sus ojos. Entonces Eulogio entendió que en realidad quien se le había aparecido era el gran mártir San Julián (7 de enero), sugiriéndole elevar sus reliquias y consagrarle una iglesia.
Existe una curiosa carta de Eulogio a San Gregorio, que ya era papa, en la cual le llama "Papa universal", cosa llamativa, pues este era un título que usaban los patriarcas de Oriente, entre iguales, sin que hubiera uno sobre otro. De hecho la respuesta de Gregorio así lo deja claro: 
"...deseo aumentar en virtud y no en palabras. Ser honrado en aquello que deshonra a mis hermanos, es el honor de la Iglesia universal la que me honra, es la fuerza de mis hermanos la que me honra, y me siento honrado sólo cuando veo que ningún hombre rechaza a otro el honor debido. El santo Concilio de Calcedonia y otros Padres han ofrecido este título a mis predecesores, pero ninguno de ellos lo ha usado jamás, para que guardaran su propio honor en la visión de Dios, buscando aquí abajo el honor de todo el sacerdocio".

San Eulogio murió en 605.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de septiembre además se celebra a
San Maurilio de Angers, obispo.
San Amando de Sitten, obispo.

martes, 12 de septiembre de 2017

"estamos prontos a morir..."

Santos Macedonio, Teódulo y Taciano de Myra, mártires. 12 de septiembre.

Ocurrió esta historia imperando Juliano el Apóstata, el cual dio órdenes de revivir el culto a los falsos dioses. Muchos cristianos que se enfrentaron a esto terminaron martirizados, como Santos Bonoso y Maximiano (21 de agosto), San Manuel (17 de junio), o Santos Juventino y Maximino (5 de septiembre y 25 de enero), o el célebre presbítero San Teodoro (22 de octubre), que llegó a decir que Juliano volvía al paganismo "como vuelve el perro a su vómito".


Ilustración hecha para el blog
por Efrén Sarmiento.


Sucedió que Amaquio, gobernador de la Frigia, mandó reconstruir un templo de los dioses que había sido cerrado imperando San Teodosio (17 de enero). Amaquio restauró el edificio y repuso las estatuas, escandalizando a la Iglesia. Tres cristianos de la ciudad, llamados Macedonio, Teódulo y Taciano entraron por la noche al templo y destrozaron todo, saliendo sin ser vistos. Amaquio entonces comenzó una dura persecución contra los cristianos, encerrándolos y castigándolos hasta encontrar a los culpables. Los mismos santos se presentaron ante el Magistrado, confesaron su obra y se dispusieron a lo que fuera. Amaquio mandó que les hicieran sacrificar a los dioses en público para dar escarmiento a los cristianos, pero los tres confesaron al unísono: "estamos prontos a morir, pues jamás mancharemos nuestras manos con cultos tan abominables". 

Entonces Amaquio mandó que les pusieran sobre parrillas de hierro candentes, pero los santos soportaron el dolor confesando a Cristo, y añun más, pidieron les voltearan para padecer más aún. Y así expiraron, ganando el cielo, el 12 de septiembre de 362.


Fuentes:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 12 de septiembre además se celebra a
El Dulce Nombre de María.
Beato Mirón, canónigo regular. 
Beata María de Jesús López Rivas, virgen carmelita.