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miércoles, 31 de enero de 2018

Amante del saber y la virtud.

Santa Marcela, viuda y religiosa. 31 de enero.

Fue hija de Santa Balbina (2 de mayo) y de un noble romano cuyo nombre se ignora. Su hermana fue Santa Asela (6 de diciembre). Sobre la infancia de Marcela nada sabemos, así que saltamos hasta su juventud, durante la cual fue casada con patricio romano como ella. El matrimonio no llegó ni al año, pues el marido murió, quedando Marcela viuda y sin hijos. Esta pérdida hizo que la joven comenzase a plantearse una vida entregada del todo a Cristo, alejada del mundo y de sus vanidades. Así vivía ya su hermana Asela desde niña. 

Sobre 372 llegó a Roma San Pedro II de Alejandría (14 de febrero), desterrado por segunda vez de su sede. Le conoció Marcela y Pedro le confirmó en su deseo de tomar el velo monástico, poniéndole de ejemplo la vida de los solitarios de la Tebaida, como San Antonio (17 de enero) y San Pablo (15 de enero). Comenzó entonces la santa viuda una vida de recogimiento, austeridad y caridad. En 377 fue solicitada en matrimonio por Cereal, un noble ya entrado en años. Aunque su madre le insistió, Marcela se negó a aceptarlo en aras de continuar su vida recogida.

La posibilidad de adoptar la vida monástica, extraña a Roma en aquel momento, le llegó en 382, cuando San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) llegó a Roma. Ella quiso ponerse bajo su dirección, y tanto insistió, que el santo así lo hizo, comenzando a llevarla por los caminos de la penitencia y la disciplina monásticas. Ayunaba continuamente, no comía carne, y solo se permitía beber vino por consejo de los médicos. Fue versada en las Escrituras, cosa que San Jerónimo alababa.
Fue Marcela la primera dama romana en profesar los votos de pobreza, obediencia y castidad. Pronto otras mujeres siguieron su ejemplo, como Santa Paula (26 de enero), Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), Santa Principia (3 de septiembre) o Santa Fabiola (27 de diciembre). Su vida era muy discreta y callada. Para vivir mejor en soledad, Marcela se retiró con sus compañeras a una quinta que poseía fuera de la ciudad, en el Monte Aventino. Escribirá San Jerónimo acerca de aquel lugar: 
"La quinta suburbana os sirvió de monasterio, y la campiña elegida, de yermo: y allí vivisteis mucho tiempo, de tal suerte, que a imitación vuestra, y por conversión de muchos, nos alegrábamos de ver a Roma hecha una Jerusalén. Ya son muchísimos los monasterios, innumerable la multitud de monjes (…) en este monástico retiro, a más del ejercicio sólido de las virtudes, que es el medio por donde Dios enriquece nuestras almas con sus soberanos dones, se dio toda Marcela al estudio Sagrado, y cuanto mas crecían en ella las luces del entendimiento, iba aumentándosele el ansia y deseo de saber, no por curiosidad vana, sino para progresar más en la virtud". 

Marcela y Alarico.
En 410 el godo Alarico invadió y saqueó Roma los habitantes de la ciudad huyeron intentando salvar sus vidas, otros no lo consiguieron. Marcela y sus monjas permanecieron en su quinta, y allí llegaron los godos, quienes, por milagro, las respetaron. Sin embargo, el sufrimiento por la situación le provocó la enfermedad y finalmente falleció en septiembre del mismo año. San Jerónimo le dedicó un sentido panegírico. Su memoria litúrgica no entró en la Iglesia sino hasta el siglo XVI, cuando Baronio la incluyó a 31 de enero, día de la traslación de sus reliquias.


Fuente:
-"Memorias venerables de los más insignes profesores del Instituto que plantó en la Iglesia su Doctor Máximo, el Gran Padre San Jerónimo". FR. FRANCISCO PI. O.S.H. Barcelona, 1776.


A 31 de enero además se celebra a
Santa Ulpia de Amiens, virgen.
San Vero de Leembek, confesor.

martes, 30 de enero de 2018

No Santa Abril, pero sí Santa Haberilla.

Pregunta: Me gustaria saber cuándo se celebra Santa Abril. En un calendario de la Caixa aparece el 30 de enero, pero no encuentro ninguna información sobre dicha santa. (...) ¿has oído tú de una Santa Abril? me están consultando sobre ella.

Respuesta: Ese calendario lleva razón, a 30 de enero se celebra una santa cuyo nombre se parece un poco a Abril, pero que ni por asomo es lo mismo: 

Beata Haberilla de Mehrerau, virgen. 30 de enero.

Haberilla (Habrilia o Abrilia) vivió en el siglo VII, en Suiza. Fue una reclusa que vivió en una pequeña celda adosada a un monasterio en Mehrerau. En su época el monasterio era masculino y ella vivía bajo la obediencia del abad. Fue avanzada en la oración y sufrió muchos ataques del maligno, pero siempre los venció con la ayuda de Cristo, quien se le apareció muchas veces para consolarla. Su virtud atrajo a varias jóvenes que junto a ella aprendieron a orar, leer y a hacer labores. 

La beata murió sobre 660 y fue sepultada en la iglesia abacial, en el altar de Santa Catalina. Muchos milagros ocurrieron junto a su sepulcro, sobre todo relacionados con fiebres, dolores de cabeza, vértigos, ceguera. Los padres solían llevar a su sepulcro a los niños enfermos y retrasados, con la esperanza de hallar curación.
En el bajo medievo fue monasterio pasó a ser mixto y la figura de Haberilla fue iluminada con milagros y gracias místicas, dándole orígenes nobles y haciéndola casi abadesa y fundadora del monasterio. Lo que nos ha llegado de ella proviene de esta época.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo I. Bélgica, 1643.


A 30 de enero además se celebra a 
Beato Sebastián Valfré, presbítero.
Santa Martina de Roma, diaconisa mártir.

lunes, 29 de enero de 2018

Un caso raro, la madre y el hijo cefalórofos.

Santa Trifina de Bretaña, cefalófora y eremita. 29 de enero; 21 de julio, en Bretaña, y 8 de noviembre.

Fue hija de Guerech de Vannes, hijo de Santa Pompeia o Alma (26 de julio). Desde niña Trifina quería consagrarse a Cristo, y era animada a ello por San Gildas (29 de enero), pero apenas llegó a la edad casadera, su padre la prometió a Conomor, Duque de Cornwall, el cual era conocido por su vida libertina y sus muchas mujeres, a las que abandonaba cuando se cansaba de ellas, hallaba alguna nueva, o se quedaban embarazadas. Trifina se negó a casarse con él, implorando a su padre que no la convirtiera en una concubina de aquel hombre. San Gildas intervino, pero nada pudo hacer, y la joven fue entregada a Conomor. 

Todo fue bien hasta que Trifina quedó embarazada. Al saberlo Conomor, sin mediar palabra tomó una espada y decapitó a la muchacha. Gildas, que estaba en oración, fue al lugar del hecho e invocando a Dios, lanzó un puñado de tierra contra el castillo de Conomor, que se derrumbó al instante, quedando este mal herido. Luego Gildas tomó la cabeza de Trifina, la puso sobre sus hombros, la bendijo y ella volvió a la vida (!), quedándole para siempre la cicatriz en el cuello. Trifina quiso irse con Gildas a su monasterio de Rhuys, pero este no la aceptó, recomendándole que volviera a casa de sus padres y cuidara a su hijo. Ella lo hizo y dio a luz a San Tremeur (21 de julio). Cuando era aún pequeño, Trifina lo llevó al monasterio de Gildas, y ella misma ingresó en un monasterio de monjas, donde vivió piadosamente. 

Es representada también con su cabeza en las manos, como los Santos Cefalóforos, aunque fuera revivida y finalmente muriera de otra cosa.


Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo V. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1864.


A 29 de enero además se celebra a
Beata Arcángela Guirlani, virgen carmelita.
Santa Radegundis, reclusa premonstratense.

domingo, 28 de enero de 2018

¡Contra serpientes y ladrones, socórrenos santo padre!

San Juan de Réôme, fundador y abad. 28 de enero.

San Juan da el hábito a San Sequan.
Nació Juan en Dijon, y sus padres fueron San Hilario (22 de marzo) y Santa Quieta (18 de noviembre), a quienes se les llama mártires. Muy joven Juan se hizo ermitaño en las cercanías de Réôme (actualmente el sitio se llama Ménétreux), donde sus virtudes y milagros le crearon fama de santidad. Cuando tuvo muchos discípulos y fieles que le seguían, fundó un recinto monástico. Pero cansado de la fama, huyó con otros dos amigos a la abadía de Lérins, donde vivieron en el anonimato con los monjes durante casi dos años. Pero ocurrió que fue reconocido por unos visitantes que le conocían de Réôme. Al saberlo San Gregorio de Langrés (4 de enero), que era su obispo, mandó a buscarle para que volviera al monasterio que había fundado y que se había relajado en su ausencia. Volvió el santo humildemente y puso orden. Echó a los díscolos, impuso la Regla de Lérins, los ayunos y costumbres de allí, y el monasterio volvió a florecer en monjes virtuosos. Entre los que ayudaron a reformarle estuvo San Sequan (19 de septiembre), al que dio el hábito.

Una de las normas básicas que impuso fue la separación de los seglares y visitantes de los monjes, estableciendo la zona de clausura y separando la iglesia. Sin embargo, un noble local se consideró despreciado por ello, y se unió a los monjes en el coro. Cuando fue a recibir la comunión el santo abad se la negó. El noble simuló obedecer, pero en secreto maldijo a Juan. Esa noche sonó que Juan se le aparecía con la Eucaristía en la mano y le decía: "Por haberme maldecido no podrás recibir al Señor en el Pan Sagrado". Tuvo horror el hombre y al otro pidió perdón al santo abad por su atrevimiento y por su maldición. Juan, que ya lo sabía por revelación, le perdonó y le bendijo. 

En una ocasión un ladrón robó a sus monjes las herramientas con las que picaban piedras. Estos fueron a quejarse a Juan, que solo fue al bosque, oró con fervor y apareció el ladrón arrepentido, devolviendo las hachas y quedándose a trabajar con los monjes, como penitencia. Luego Juan le perdonó de su trabajo y le dejó ir en paz. Otra leyenda cuenta que cuando los monjes abrieron un pozo, no podían sacar agua porque en el fondo vivía una terrible serpiente venenosa (se creía antes que algunas serpientes podían envenenar las aguas). Entonces el santo se metió en el pozo y haciendo la señal de la cruz mató al monstruo.

Sobre su muerte, las fechas varían, se calcula entre 539 y 545.


A 28 de enero además se celebra a  
San Carlomagno, emperador
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.

sábado, 27 de enero de 2018

Del Evangelio a la Galia.

San Julián de Le Mans, obispo. 27 de enero.

San Julián ordenado por San Clemente.
Probablemente vivió sobre el siglo V, pero… la leyenda le hizo retroceder unos cuantos siglos, nada menos que hasta los tiempos evangélicos. Sí, habría sido nuestro santo nada menos que Simón el Fariseo, aquel que habría invitado a Cristo a su mesa y en cuya casa habría ocurrido el bello pasaje de la pecadora convertida (Lc 7, 36-50). Una vez convertido y bautizado, formó parte de los 70 discípulos mencionados en Lc 10. Luego de la Ascensión del Señor habría sido enviado por a la Galia por el apóstol San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, Dedicación de la Basílica).

Otra versión, igualmente legendaria, nos dice que era un romano de ascendencia noble y que fue el papa San Clemente (23 de noviembre) quien le encargó la predicación del Evangelio en la Galia. Allá se fue Julián acompañado del presbítero San Thuribe (16 de abril) y el diácono Pavatio. Julián habría sido el primer obispo de la actual Le Mans, ciudad que en aquella época se llamaba "Suindinum", donde predicó con cierta facilidad dado que cuando llegó a la ciudad, esta estaba cercada por enemigos y no permitían la entrada a nadie. Julián tuvo paciencia y cuando algunos principales salieron en busca de agua, les predicó a Cristo y plantó su báculo en la tierra y al punto brotó agua. Este milagro le abrió las puertas de la ciudad y el santo convirtió a muchos a Cristo. Por cierto, esta fuente aún se conserva y junto a ella hay una capilla que recuerda el milagro. Devolvió Julián la vista a un ciego que resultó ser un noble, quien le donó al santo tierras para edificar una iglesia.

Julián predicó a Cristo muchos años, hasta que falleció, sucediéndole Thuribe en el episcopado. En 837, San AIderic (7 de enero), trasladó las reliquias de ambos santos al altar de San Julián de la Catedral, junto con las de todos los santos obispos de Le Mans. En la Revolución Francesa la cartedral fue asaltada y las reliquias profanadas y luego recogidas y depositadas con otras en una capilla lateral, sin que conste cuales son cuales. En 1243, parte de sus reliquias habían sido trasladadas a Paderborn. Su cabeza se veneraba aparte y aún se venera en la abadía de St. -Julien-du-Pré.

Es abogado de malabaristas, de los funambulistas y los viticultores. Es uno de los tantos "Santos en la Máquina del Tiempo".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 27 de enero además se celebra a
Santa Cándida de Banyoles, eremita.
San Emer, abad y eremita.

viernes, 26 de enero de 2018

"deseé siempre la hermosura de tu Casa"

Santa Paula Romana, viuda. 26 de enero.

Fue esta gran mujer de aquellas que tuvieron la entereza de soportar el carácter de San Jerónimo (30 de enero y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y seguir sus directrices en aras de alcanzar la vida perfecta. Ya eso tiene que haberle ganado el cielo.

Nació Paula el 5 de mayo de 347. Fueron sus padres Rogato, y Blesilla, cristianos y descendientes de las más nobles familias romanas. Paula creció en medio del auge del cristianismo como religión oficial, asistiendo a las celebraciones y tomando parte con su madre en las numerosas obras de caridad de la Iglesia romana. En 364, teniendo 17 años Paula se casó con Toxocio, un patricio convertido a la fe de cristo, virtuoso e igualmente de ascendencia noble. Tuvieron cinco hijos: Santa Blesilla (22 de enero), Santa Eustoquio (21 de septiembre), Santa Paulina (30 de agosto), Rufina y Toxocio. Fue un matrimonio feliz, muy dado a la piedad y las obras de caridad, en las que gastaban ingentes cantidades de dinero.

En 380 Paula quedó viuda y a la par del marido, perdió todo interés en la vida social que antes llevaba por razón de su estado. Se desprendió de sus galas y vestidos lujosos, para enfundarse en túnicas austeras y oscuras. Dejó de salir y solo se la veía para ir a las celebraciones religiosas, visitar enfermos o hacer obras de caridad. La oración y el trabajo manual se convirtieron en sus únicas aficiones permitidas. Comenzó a frecuentar a damas piadosas, como Santa Furia, Santa Balbina (2 de mayo) y sus hijas Santa Marcela (31 de enero) y Santa Asela (6 de diciembre). También fue amiga de Santa Lea (22 de marzo), Santa Melania la Joven (31 de diciembre), y Santa Fabiola (27 de diciembre). Todas eran mujeres que vivían piadosamente, y con ellas comenzó a interesarse en la vida monástica, ajena a Roma en ese momento.

También tuvo Paula relación estrecha con el papa San Dámaso (11 de diciembre), y con varios prelados que visitaban al papa. En su casa se hospedó el gran San Epifanio (12 de mayo). Por medio del mismo papa conoció a San Jerónimo, con quien entabló una fuerte amistad y a quien encomendó su alma y su vocación de vida retirada. Mientras no pudo seguir esta vocación, Paula se dedicó a la educación de sus hijos, haciéndoles buenos cristianos. Les consiguió buenos matrimonios, salvo a Eustoquio, quien siguió los pasos de su madre, consagrando su virginidad a Cristo. Así, Besilla se casó con Leto, un noble romano, Paulina se casó con San Pamaquio (30 de agosto) y Rufina casó con Alejo, caballero romano.

Embarque de Santa Paula.
Vio Paula morir jóvenes a sus hijas Blesilla y Rufina, lo cual la llenó de dolor y, además, de amargura, pues tuvo que soportar la murmuración de los romanos, que acusaban a su estilo de educación austera y penitente el ser la causa de la enfermedad y muerte de las muchachas. Y no solo estas calumnias tuvo que soportar, sino además, se le infamó diciendo que bajo la apariencia de santidad, tenía relaciones con Jerónimo, a quien acusaban de enajenar a mujeres casadas o solteras para dominarlas y ganar favores de todo tipo, sexuales, políticos y económicos. Este ambiente desagradable hizo que Jerónimo decidiera marcharse de la ciudad y llevarse consigo a sus dirigidas, para establecerlas en monasterios lejos de aquella urbe maliciosa. Así, en 385 se marcharían. Sobre esto escribirá San Jerónimo: "Dejémosle a Roma sus multitudes; le dejaremos sus arenas ensangrentadas, sus circos enloquecidos, sus teatros empapados en sensualidad y, para no olvidar a nuestros amigos, le dejaremos también el cortejo de damas que reciben sus diarias visitas".

En unos meses desembarcaron en Tierra Santa, donde fueron recibidas por el obispo San Irenión (16 de diciembre) luego de pasar por Salamina y Antioquía. Paula y sus amigas visitaron los Santos Lugares y entablaron amistad con monjes de aquellos desiertos. Visitaron Jerusalén y finalmente llegaron a Belén, donde vivía San Jerónimo. Leyendas tardías la hacen dar un gran viaje por toda Tierra Santa, llegando hasta Egipto y entablando amistad con San Arsenio (19 de enero) y otros famosos anacoretas, pero los antiguos testimonios no dicen nada de eso. Así que dejémosla en Belén tranquilamente. En esta ciudad levantaron un monasterio junto a la Gruta de la Natividad y conectado con la Basílica edificada por Santa Helena (13 y 18 de agosto). En 389 el monasterio estuvo terminado y todas hicieron sus votos monásticos, tomando el velo. Una de ellas, según leyendas colaterales, sería Santa Zoé (13 de febrero), una pecadora convertida por San Martiniano de Cesarea (13 de febrero).

El monacato oriental establecía una serie de oraciones a lo largo del día y de la noche, que Paula y las suyas tomaron y adaptaron para las mujeres. Leían o escuchaban la Escritura, se les predicaba, trabajaban para mantenerse y oraban constantemente. Dícese que Paula aprendió griego, siríaco y hebreo, llegando a ser una gran conocedora de las Escrituras, sobre las cuales versaba y enseñaba a sus monjas. Ciertamente, en los "Comentarios" que San Jerónimo hace sobre algunos libros bíblicos y los cuales dedica a Paula, se nota por el lenguaje que usa el santo Doctor, que ella debía conocerlos bien y que no le eran ajenos.

En 394 tuvo que padecer la expulsión de su monasterio por parte de Juan, patriarca de Jerusalén, y la causa no fue otra que el enconamiento contra San Jerónimo, cuyos métodos y palabras para defender la ortodoxia de la fe, le ganaban enemigos aún entre los católicos. Ese mismo año, ya de vuelta en su monasterio, Paula enfermó de gravedad y estuvo a punto de la muerte. Epifanio y Jerónimo le suplicaron moderara sus austeridades y se permitiera un vaso de vino de vez en cuando, para reconfortar la salud, pero fue ella tan vehemente en defender la austeridad y la penitencia, que fue Epifanio quien prometió nunca más beberlo.

En 395, muerto San Teodosio I (17 de enero), arreciaron por todos lados las incursiones de los bárbaros enemigos del Imperio. Numerosas ciudades importantes fueron saqueadas por los barbaros, por lo cual, Paula tomó a sus vírgenes consagradas y todas se fueron hasta Acre, junto al mar, teniendo siempre un barco listo para zarpar en caso de que los enemigos llegasen a ellas. Allí estuvieron en paz un tiempo, hasta que los hunos fueron derrotados y todas pudieron volver a Belén.

Paula, Eustoquio y Jerónimo.
Zurbarán.
En el año 403 la enfermedad la volvió a atacar, viéndose que sería la última. Rezaba Paula: "Señor, con ansia deseé siempre la hermosura de tu Casa, y el lugar donde continuamente resplandece tu gloria. Esta he siempre procurado y esta ha sido el único blanco del espíritu mío, por esto elegí vivir humilde, y despreciada en la Casa de mi Dios, antes que morar rica, y apreciada en los palacios suntuosos de los pecadores". Pasada la Navidad y la Epifanía empeoró. A sus monjas que lloraban por ella les dijo: "ningún género de pena siento, ni desasosiego, porque todo lo que ven mis ojos es el lugar de la paz y el descanso". Luego quedó en profundo silencio durante días, hasta que oyendo las oraciones de los moribundos, abrió los ojos y exclamó: "Flores se han visto en nuestra tierra, ha llegado el tiempo de coger las mieses", y expiró dulcemente, el martes 26 de enero del año fie 404, teniendo 56 de vida. Sus funerales se celebraron el día 28 y fueron muy sentidos, siendo celebrados por varios obispos y con la asistencia de muchos monjes. El día 31 de enero se le sepultó en un sepulcro excavado en la Gruta de la Natividad. San Jerónimo escribió su epitafio:

"Aquí en su fruto, flor yace la rama
de Agamenones, Gracos y Escipiones:
Paula es su nombre, a quien el Orbe aclama
Primiceria de Roma en los Blasones
Madre digna de Eustochio (virgen llama
que a sacras teas muchos dio blandones)
siguió en Belén à Cristo en gran pobreza,
reduciendo a un establo su grandeza".

Las reliquias de Santa Paula sufrieron el olvido del tiempo y la furia de las persecuciones, aunque Campania dice poseerlas. En Belén se conserva su sepulcro vacío.


Fuentes:
-"Memorias venerables de los más insignes profesores del Instituto que plantó en la Iglesia su Doctor Máximo, el Gran Padre San Jerónimo". FR. FRANCISCO PI. O.S.H. Barcelona, 1776.
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 26 de enero además se celebra a
San Tito, obispo.
San Tujen de Daoulas, abad.

jueves, 25 de enero de 2018

De dos cabezas y un solo lugar.

Traslación de la cabeza de Santa Brígida. 25 de enero.

Relicario de la cabeza
de Santa Brígida.
El 25 de enero de 1588 los jesuitas de San Roque de Lisboa efectuaron la Traslación de numerosas reliquias de célebres santos. Los monarcas portugueses, Juan de Borja y su mujer Francisca de Aragón, habían logrado que el emperador Rodolfo II y su madre, María de Austria y Portugal, les donasen todas estas reliquias para la iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas. Las reliquias iban en doce bandejas para poder ser vistas por todos los asistentes. Se publicó el sermón, pronunciado por Manuel de Campos y Sixto V dio un jubileo perpetuo al que venerase dichas reliquias en este día.

Entre estas reliquias estaba la cabeza de Santa Brígida de Irlanda (1 de febrero, 14 de junio y 25 de enero), de la cual hago mención expresa por la curiosa circunstancia de que en Lumiar, un pueblo apenas seis kilómetros de Lisboa, se venera desde el siglo XIII una cabeza de Santa Brígida de Irlanda, con gran devoción, además. Allí, una inscripción atestigua que tres caballeros irlandeses llevaron la cabeza de la santa, a la cual se dedicó capilla en 1283. Allí se bendecía el ganado el día de la santa, quien como se sabe fue pastora y su atributo principal es una vaca.

Lo curioso del caso es como se trasladó una cabeza desde Alemania, en el siglo XVI, a un sitio que ya poseía una cabeza de la misma santa desde 300 años antes. Cosas del mundo de las reliquias, que son únicas.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo I. Bélgica, 1643.
-http://omniumsanctorumhiberniae.blogspot.com/ 


Y además podéis leer sobre
De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista

La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.
La Traslación de Santo Domingo de Guzmán.
La Traslación de San Juan de la Cruz.


A 25 de enero además se celebra a
El Niño Jesús de Beaune.
Santa Elvira, mártir.



NOVEDAD:
 
MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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miércoles, 24 de enero de 2018

Dos versiones y un final.

San Cadoc de Llancarfan, abad, obispo y mártir. 24 de enero y 21 de septiembre. 

San Cadoc.
Iglesia de S. Cornelio, Carnac.
Dos tradiciones tenemos sobre él, mezcladas entre sí y a su vez con diferencias. 

Tradición galesa:
Dice que Cadoc nació en Cornwall y era hijo del rey Gwynllyw y Santa Gladys (29 de marzo), hija de San Brychan (6 de abril). Antes de su nacimiento, un ángel apareció a los esposos y les anunció como debía llamarse el niño, que sería un gran favorecido por Dios. Fue educado por el primo de su padre, San Petroc (4 de junio) y por monjes irlandeses. En 518 fundó el monasterio de Llancarfan, Gales. Esta versión le hace misionero en Bretaña, donde vivió como eremita en Morbihan.

En el monasterio de Lismore estudió las Escrituras y todas las ciencias del momento, luego regresó a Llancarfan, aunque retirado en una ermita. Todos los años visitaba el monasterio para celebrar la Pascua. En sus correrías apostólicas llegó hasta Tierra Santa, donde predicó en varios lugares. En el río Jordán llenó una vasija con agua que luego vaciaría en una fuente junto a la capilla de Padstow. Desde entonces esta fuente fue sitio de curaciones y numerosas milagros se obraron allí, según la leyenda.

Terminó el santo sus días nada menos que como mártir en Benevento, Italia. La cosa fue así: habiendo en dicha ciudad un célebre monasterio cuyo abad había muerto, un ángel llevó hasta allí a nuestro santo volando por los aires, ya que los monjes no se ponían de acuerdo a quien elegir como abad. Al ver el portento, los monjes le eligieron como prelado. La diferencia de idioma no fue un problema, pues Dios le dio don de lenguas a Cadoc, que entendía y se hacía entender perfectamente. Y como dije antes, habría muerto martirizado ante el altar por manos de un tirano local. 

Tradición bretona:
Esta le hace igualmente oriundo de Gales, y cuando heredó el gobierno de manos de su padre, lo abandonó en manos de sus tíos para hacer vida eremítica en Llancarvan. Cuéntase que resucitó a un campesino que había sido asesinado. Otro milagro dice que, yendo a pedir carbón a unos campesinos, estos se burlaron de él diciéndole que solo tenían el que estaba encendido, y que podía tomarlo si le placía. Entonces el santo, encomendándose a Dios, tomó el carbón en sus manos, lo puso en su hábito, y sin quemarse se fue a su ermita dejando burlados a los burlones.

Puente de San Cadoc.
En 518 fundó su monasterio, y junto a este una escuela y un hospital para los enfermos. Al cabo de un tiempo, decidió entonces retirarse más aún a la soledad y se trasladó a Bretaña. En la desembocadura del Etel fundaría un pequeño recinto monástico que luego llevaría su nombre. Una leyenda dice que construyó el primer puente de piedra en Bretaña. La tradición popular cuenta que lo construyó en solo una noche con ayuda del diablo. Este le habría ayudado a cambio de la primera alma que cruzara el puente al estar terminado. Entonces Cadoc cazó un gato y apenas el diablo terminó su faena, lo soltó en el puente, teniendo Satanás que conformarse con el animal. El puente aún existe y junto a él hay una capilla que recuerda esta leyenda. En esta capilla hay un bloque de piedra sobre el cual la leyenda dice que el santo dormía y sobre la cual los sordos ponen sus cabezas esperando hallar la curación.

En esta adaptación igualmente visita Tierra Santa, y además Roma, donde vivió siete años siendo colaborador de los papas. Cuando regresaba a Bretaña pasó por Benevento, ciudad que había quedado sin obispo. La apariencia de nuestro santo era tan digna, que el clero y el pueblo le eligieron por obispo. Sufrió el martirio a manos de una banda de forajidos, mientras celebraba la Santa Misa.


Fuente:
-"Les vies des saints de Bretagne". GUY-ALEXIS LOBINEAU. OSB. Rennes, 1874.


A 24 de enero además se celebra a
San Babilás, obispo y mártir.
Nuestra Señora de la Paz.

martes, 23 de enero de 2018

Los Santos Desposorios.

Los Desposorios de la Santísima Virgen y San José. 23 de enero.

Los Desposorios.
Cristóbal de Villalpando.
Esta festividad, hoy eliminada del Calendario Universal de la Iglesia, nació en el siglo XV cuando un canónigo de Chartres, devotísimo de San José, logró se incluyera en el propio de su iglesia local. En 1537 los franciscanos obtuvieron la facultad de celebrarla como fiesta propia y la propagaron durante los siglos XVII y XVIII, principalmente. Las iglesias locales la fueron asumiendo, aunque en diversas fechas, para no interferir en sus calendarios particulares. Por ejemplo, en Flandes era a 6 de febrero, o en Alemania a 22 de diciembre. Los carmelitas, devotos josefinos, también la tomaron como fiesta. Como no podía ser menos, cuando la devoción se extendió, aparecieron las reliquias, y en algunos sitios se veneraba "el anillo de compromiso" que San José habría dado a María. En 1725 Benedicto XIII extendió la Fiesta de los Desposorios de Nuestra Señora a toda la Iglesia. En el misal de 1962, reformado por San Juan XXIII (11 de octubre) ya no aparece.

Pero, ¿de dónde se tomó material devocional y litúrgico para establecer esta festividad? Pues de los Evangelios Apócrifos, puesto que las Sagradas Escrituras no dicen nada sobre este misterio de la vida de la Madre de Dios. Existen varias versiones del tema en libros antiquísimos que, si bien no son canónicos, esto no es óbice para conocerlos, puesto que su antigüedad los hace venerables. Y, ciertamente, muestran lo que los cristianos primitivos tomaron como tradiciones y creyeron.

Primera Versión:
La más antigua es del "Proto Evangelio de Santiago", un escrito a finales del siglo II, aunque hay que recordar que está mezclado con una obra de igual nombre mucho más tardía, de los siglos VII u VIII. Según este, cuando la Santísima Virgen llegó a los 12 años, los sacerdotes del Templo se dijeron: "María ha cumplido doce años y aún sirve en el templo del Señor. ¿Qué debemos hacer para evitar que ella contamine el Santuario del Señor?" (se referían a que aún no menstruaba, sabemos que la sangre era algo contaminante para los judíos). El Sumo Sacerdote, que era San Zacarías (5 de noviembre) en ese momento, entonces oró por ello, y estando en el Templo, se le apareció un ángel que le dijo: "Zacarías, sal fuera y llama a los viudos del pueblo, y que cada uno de ellos lleve consigo un cayado Aquel a quien el Señor dará una señal, será su marido". 

Se avisó a todos los viudos, y se acercaron todos al Templo de Jerusalén. Entre ellos estaba San José, quien también entregó su bastón a Zacarías. Entonces apareció una paloma blanca que voló sobre la cabeza de San José. Zacarías le dijo: "Tú has sido designado por el destino para tomar a la Virgen del Señor bajo tu cuidado". José protestó diciendo que era anciano y con varios hijos, mientras que María era joven. Pero Zacarías le recodó que debía obedecer a la elección divina. Entonces San José tomó a María y la desposó.

Los Desposorios. Giotto.
Se ve la paloma saliendo de la vara.
Segunda versión:
Es tomada de "Historia de José el Carpintero", una leyenda de origen egipcio, del siglo IV, relata que San José, además de carpintero, era sacerdote del Templo del Señor. Tenía varios hijos llamados Justo, Santiago y Simón, y dos hijas llamadas Asia y Lidia. Cuando enviudó, dejó el Templo para trabajar de carpintero y mantener a sus hijos. Llegó el momento antes descrito de los doce años de la Virgen, y entonces los sacerdotes echaron suertes entre los hombres viudos, uno de cada una de las tribus de Israel. Fue José, de la tribu de Judá, el elegido. Entonces los sacerdotes dijeron a María: "Únete a José y quédate con él hasta el tiempo de tu matrimonio". San José la tomó, la dejó en su casa y volvió a su taller de carpintería.

Tercera versión:
La hallamos en el "Evangelio de la Natividad de María", datado a finales del siglo V. Este texto dice que María, llegando a la pubertad, fue enviada a su casa, como las otras niñas del Templo. Pero si bien las otras tenían a sus padres para recibirlas, María no, así que dijo que no podía hacerlo, pues sus padres vivían dedicados al Señor y que, además, ella había prometido vivir eternamente como virgen del Señor. ¿Acaso quería el Sacerdote que ella rompiera un voto a Dios? El Sumo Sacerdote, ante esta novedad (el autor admite que un voto de virginidad es algo inaudito en la cultura judía), consultó a los otros sacerdotes y todos acordaron pedir un oráculo al Señor. Se postraron todos en oración y cuando el Sumo Sacerdote entró al "Sancta Sanctorum" se escuchó una voz que clamó el texto de Isaías: "Y saldrá una vara del tronco de Jessé, y un renuevo retoñará de sus raíces. Y reposará sobre él el Espíritu del Señor, Espíritu de sabiduría y de inteligencia, Espíritu de consejo, y de fortaleza, Espíritu de conocimiento y de temor del Señor" (Isaías 11, 1-2).

Entonces los sacerdotes convocaron a todos los hombres solteros de la Casa de David a que trajeran una rama seca para ponerla en el altar del Señor. Aquel cuya vara floreciera sería el elegido. Entre ellos estaba San José, un anciano viudo, quien dejó que todos los otros pusieran su propia vara en el altar. Al no haber portento, José fue conminado a poner su propio bastón en el altar. Así lo hizo y enseguida floreció, con lo que todos supieron era el elegido. Además, aquí también se repite la presencia de la paloma. Después del Desposorio, José regresó a su casa para preparar todo para la próxima boda. La Virgen del Señor, María, volvió a la casa de sus padres en Galilea, acompañada por otras siete vírgenes a esperar el matrimonio. 

Esta es la versión que más ha influido en la iconografía josefina en Occidente, pues la vara florecida ha pasado a ser el atributo típico de San José.

Los Desposorios. Fra Angelico.
Se ve a un pretendiente disgustado romper su vara.


Cuarta versión:
La hallamos en el "Evangelio de Pseudo-Mateo", igualmente tardío y nacido entre cristianos provenientes de ambientes judíos. Llegada María a los 12 años, el sacerdote Abiatar quiso casarla con su hijo. Pero María objetó: "No puede ser que un hombre me posea". Pero los sumos sacerdotes y la familia de la Virgen le replicaron: "Dios es servido por los hijos y honrado por los descendientes; así ha sido siempre entre los hijos de Israel". A esto María contestó: "Dios es sobre todo servido y alabado por la castidad. Mirad si no a Abel. Antes de él no había justos entre los hombres. Complacía a Dios a través de los sacrificios y fue asesinado despiadadamente por el hombre que no agradaba a Dios. Recibió así dos coronas al mismo tiempo: la corona del sacrificio y la corona de la virginidad, porque hasta entonces todavía no había manchado su carne. Como Elías está vivo y en carne del cielo, pues hasta ser arrebatado había logrado conservar su carne en estado virgen. Desde temprana edad aprendí en el templo de Dios que la virginidad agrada a Dios en particular. Precisamente por esta razón quiero ofrecer a Dios lo que le agrada particularmente, por eso estoy decidida a no ofrecerme nunca a un hombre".

Entonces Abiatar convocó a todo el pueblo y clamó: "Hijos de Israel, escuchadme y abrid bien los oídos. Desde el momento en que Salomón construyó este templo, vivieron allí vírgenes, hijas de reyes, profetas, y sacerdotes. Pero cuando alcanzaban la mayoría de edad, se les daba a un hombre en matrimonio para que siguiera nuestro estilo de vida habitual. Así agradaban a Dios. Pero María ha inventado una nueva forma de vida. Ella ha prometido a Dios que siempre querrá permanecer virgen. Es por eso que ahora debemos pedir consejo a Dios y Él tendrá que responder a nuestra pregunta, sobre a quién podremos confiársela de manera segura".

Entonces, como en las anteriores versiones, se convocó a los varones de Israel, quienes pusieron sus bastones junto al altar. Pero el Sumo Sacerdote olvidó el de San José fuera, por lo cual, ninguna vara floreció. Entonces apareció un ángel y le avisó que no había tomado la vara de José. El sacerdote salió fuera, tomó la vara y la entregó a San José, y en ese momento, una paloma salió del bastón y se perdió en el cielo. Todo el pueblo felicitó a San José, aunque este protestó por ser viejo y tener hijos, incluso mayores que la esposa que se le daba. José admitió llevarla consigo, pero "hasta que Dios me aclare con quién de mis hijos debe casarse". El sacerdote dio a María 5 vírgenes para que la acompañaran hasta el matrimonio, advirtiendo a José que María sólo se casaría con él.

Los Desposorios.
Grabado flamenco.
Como vemos, las versiones del hecho varían en numerosos detalles, como nombres o diálogos, pero coinciden en el aspecto fundamental: Aquella que Dios había elegido como Madre del Redentor debía ser protegida y casada con un hombre excepcional. Siendo María el Arca de la Nueva Alianza, correspondía que un Nuevo Patriarca la custodiase.

En la iconografía, el tema de los Desposorios ha sido recurrente desde el siglo XVI en adelante, normalmente en deliciosos anacronismos. Suelen aparecer ambos contrayentes entregándose anillos. Los símbolos de la vara florecida y la paloma igualmente son frecuentes. Como detalle curioso, en el siglo XVII los carmelitas recrearon la leyenda de San Agabo (13 de febrero), un supuesto pretendiente de María, que habría roto su vara al no ser elegido para esposo de la Virgen Santísima. Ante esto, para consolarse, subió al Carmelo, donde levantó un templo para venerar a la Madre del Mesías.


Fuentes:
-E-book "Evangelios Apócrifos". VARIOS.
-"Evangelios Apócrifos". EDMUNDO GONZÁLEZ BLANCO, Ed. Valladolid, 2015.
-"Los Evangelios Apócrifos". Tomo 2. JUAN BAUTISTA BERGUA. 1934.


A 23 de enero además se celebra a
Santa Mariana de Molokai, virgen.
Santa Eusebia-Hospedes de Milasa, virgen.

lunes, 22 de enero de 2018

Santa Irene, la consoladora.

Santa Irene de Roma, viuda. 22 de enero.

Santa Irene y San Sebastián.
La leyenda la hace esposa y viuda de San Cástulo (26 de marzo). También es, según las Actas de San Sebastián (20 de enero), quien asistió al santo mártir luego de su asaeteamiento. Gracias a sus cuidados, el santo se recuperó de sus heridas.

Y poco más podemos decir de ella, salvo que probablemente sí que fuera la mujer de Cástulo, fundador de una iglesia de la Via Labicana y que terminaría llamándose "de San Cástulo". Las leyendas añadirían lo demás.




A 22 de enero además se celebra a
San Vicente Pallotti, presbítero.
San Anastasio, carmelita mártir.

domingo, 21 de enero de 2018

De palomas, leones y neobautizados.

San Neófito de Nicea, adolescente mártir. 21 de enero.

Su leyenda dice que nació en 286, en Nicea. Siendo ya un niño el poder de Dios se manifestó sobre él: hizo brotar agua de las rocas y resucitó a su difunta madre. Cuando tenía 11 años, sintió vocación eremítica y fue guiado por una paloma a un lugar solitario en el Olimpo. Allí sacó a un león de su caverna para vivir en ella. En 302 se enteró de que el emperador Diocleciano había decretado la persecución contra los cristianos, por lo cual dejó su retiro y regresó a Nicea para consolar y animar a los cristianos.

Fue rápidamente arrestado, golpeado y arrojado en una prisión. Largos interrogatorios intentaron hacerle apostatar, pero nada le hizo doblegar. Le arrojaron al fuego, pero salió ileso. Entonces le arrojado a un león hambriento como alimento, pero el animal se mantuvo a su lado sin dañarle Y sí, era el mismo león al que el santo había arrojado de su guarida, se disculpó y le permitió volver a ella. Finalmente, Neófito ganó la corona del martirio siendo alanceado en el corazón, el 21 de enero de 302, teniendo 15 años de edad. 

Esta leyenda estrafalaria es tardía y al parecer intenta dar una "vita" a un santo mártir desconocido que se menciona a 21 de enero en otro grupo de mártires, y del que solo se reseña que era un "neófito", o sea, un recién bautizado.


A 21 de enero además se celebra a
Santa Inés de Roma, virgen y mártir.
San Patroclo de Troyes, mártir.

sábado, 20 de enero de 2018

Reformadora sin reforma.

Santa Eustoquia Calafato, virgen clarisa. 20 de enero.

Su padre se llamó Bernardo Cofino, apodado "Calafato", y era comerciante. Su madre, Mascalda Roman, fue una mujer devotísima y algo exagerada, que vivía una vida de penitencia y ayuno extremos, influenciada por el franciscanismo reformador del momento. Especialmente influyeron en ella las predicaciones del Beato Mateo de Agrigento (7 de septiembre y 7 de enero) en Messina, y que la llevaron a ser terciaria franciscana. El padre, entretanto, estaba en la guerra, así que cuando regresó a casa luego de tres años, puso algo de orden en aquello, pues ni sus hijos pequeños escapaban del rigor no apto para infantes. Una de las obsesiones de la madre era tener una hija que fuera tan santa como la Santísima Virgen, así que solo por esa razón volvió a unirse a su esposo en relaciones sexuales, de las cuales concibió. Estando embarazada estalló una epidemia en Messina, por lo cual la familia se retiró a una granja que poseían en el campo, y allí, en el establo, nació nuestra santa, el 25 de marzo de 1434, siendo llamada Esmeralda.

La niña creció bajo el ideal eremítico de su madre, piedad, oración, sacrificios, caridad constantes. Quiso aprender a leer y escribir, pero sus hermanos se lo prohibieron, así que se las agenció para aprender por sí misma. Esto nos dice bastante de su carácter y fuerza de voluntad. A los 11 años la prometieron con un comerciante viudo que pasaba los 30 años. La boda se planeó para cuando el hombre regresara de un viaje de negocios, pero nunca se realizó, pues el prometido murió una semana apenas después del regreso. La familia volvió a arreglarle matrimonios, pero ella los fue rechazando uno tras otro, insistiendo en que su vocación era la vida monástica. Su padre se oponía tenazmente a aquello, pues consideraba que todo era producto de la educación “beata” que su madre le había dado. Mucha guerra le hizo hasta su muerte, en 1448.

Entonces la joven, ya libre, entró en el monasterio de las clarisas de Santa María, en Messina, tomando el nombre de Eustoquia. Su noviciado fue muy fervoroso, aprendió técnicas de meditación, ordenó sus penitencias, leyó mucho más y templó su carácter por la obediencia. En 1462, ya profesa, comenzó a explorar la forma de vivir el carisma franciscano más austeramente que en su monasterio. Flos Milloso, su abadesa, era una mujer influyente que permanecía demasiado atenta a asuntos temporales, de negocios y diplomáticos, lo cual le había alejado del espíritu de recolección. Por esto Eustoquia, con el permiso expreso del papa Calixto III, junto a otras religiosas, su hermana y una sobrina se estableció en un viejo hospital, para vivir la regla primitiva de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias). En 1464 se trasladaron a una casa de unas Terciarias Franciscanas, dando inicio al monasterio de Montevergine, siendo Eustoquia la elegida como abadesa. Allí se le unió su madre, que murió como una santa religiosa.

Eustoquia fue devotísima de la Eucaristía, la Pasión del Señor y la Santisima Virgen María. Vivió humildemente el carisma franciscano de pobreza y la alegría fraternas. Era la primera en cumplir la Regla, por ello podía exigir a las demás que la cumpliera. Fue muy penitente, pero siempre propicia a eximir a las demás de cualquier dolor, aunque tuviera ella que asumir la penitencia de la hermana. Inculcó a las monjas el hábito de leer y meditar diariamente, cosa extraña en aquellos días para las mujeres, incluso las monjas, quienes a veces ni sabían leer, y rezaban de memoria.

Cuerpo incorrupto
de S. Eustoquia.
Murió nuestra santa el 20 de enero de 1485, siendo amada por sus devotas monjas, y con fama de santa entre los habitantes de Messina. Pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que allí ocurrían, abriendo una investigación canónica con vistas a su canonización. Su cuerpo permanece incorrupto y con una admirable conservación. En 1777 fue proclamada patrona de Messina, luego de la protección sentida durante una epidemia. Esto motivó que en 1782 Pío VI aprobara el culto inmemorial que recibía Eustoquia, admitiendo que fuera llamada "Beata". Finalmente Juan Pablo II la canonizó en Messina, el 11 de junio de 1988.


Fuente:
-"Año cristiano". Enero. BAC. Madrid, 2002.


A 20 de enero además se celebra a
Beato Ángelo Paoli, presbítero carmelita.
San Fechin de Fore, abad.
San Sebastián, mártir.