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martes, 31 de octubre de 2017

De un grupo "de segunda".

Santos Estaquis, Amplias y compañeros. 31 de octubre.


"Saluden a Amplias, mi amigo querido en el Señor; a Urbano, nuestro colaborador en Cristo, y también a Estaquis, mi querido amigo. Saluden a Apeles, que ha dado pruebas de fidelidad a Cristo, y también a los de la familia de Aristóbulo. Saluden a mi pariente Herodión, y a los de la familia de Narciso que creen en Cristo".

Este texto de la carta del apóstol San Pablo a los Romanos (16, 8-11) es lo más antiguo que de estos santos apostólicos tenemos. Lo demás forma parte de tradiciones de origen griego, que hacen a todos colaboradores de los apóstoles o parte de los 70 discípulos:

Estaquis habría sido ordenado obispo por San Andrés Apóstol (30 de noviembre y 20 de junio, traslación de las reliquias), y elegido por este para ser sucesor suyo en la sede de la que sería luego Constantinopla. Pero realmente, no hay constancia histórica de un obispo titular antes de San Metrófanes (4 de junio), en 325.

Por su parte, Amplias, Urbano y Narciso, Apelles y Aristóbulo son venerados como apóstoles "de segunda generación" y como mártires, siendo masacrados por los judíos en el año 87. A San Narciso, además, se le llama obispo de Atenas, habiendo sido ordenado como tal por San Felipe Apóstol (1 y 3 de mayo). Además, la leyenda británica de Santa Claudia Romana (7 de agosto), hace a Aristóbulo obispo y apóstol de los británicos, siendo martirizado en Glastonbury, en el año 99.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 31 de octubre además se celebra a
Santa Lucilla de Roma, virgen y mártir.
San Quintín de Vermand, mártir.

lunes, 30 de octubre de 2017

Apóstol, fundador y mártir.

San Foillan, abad y mártir. 30 de octubre y 16 de enero, Invención de las reliquias.

Philip Harveng escribió una extensa "vita" de San Foillan, en el siglo XII, demasiado tarde, por lo que es poco útil si de rastros históricos se hablara. Pero sin embargo, es lo que tenemos y a ello hay que remitirse.

Según esta "vita", Foillan fue hermano de San Ultan (2 de mayo) y San Fursey (16 de enero), hijos los tres de Fintan, príncipe de South Munster. Los tres hermanos se fueron a Inglaterra en 637, acompañados por San Etto (10 de julio), San Dichull (7 de septiembre) y San Gobain (20 de junio). Allí fueron recibidos por el rey de Anglia Este, San Sigebert (27 de septiembre), que les dio tierras, animales y privilegios para construir un monasterio en Crobheresburg, la actual Burgh Castle, en Suffolk. Cuando Fursey dejó el monasterio para vivir como eremita en la soledad, dejó a nuestro Foillan a cargo del monasterio junto con Gobain y Dichull.

Luego de la muerte de Fursey (en 650), Foillan viajó al continente, a Brabante, con su hermano Ultan, a fundar un monasterio en Fosses, en unas tierras donadas por Santa Gertrudis de Nivelles (17 de marzo). Foillan quedó un tiempo con Gertrudis, aprendiendo las costumbres locales, formándose en la oración y la vida benedictina. En 655, mientras Foillan iba camino a Fosses a visitar a su hermano, fue asaltado y descuartizado por ladrones paganos en el bosque de Soignies. Los ladrones ocultaron los trozos de su cuerpo en lo profundo del bosque, pero el 16 de enero siguiente fueron hallados gracias a unas luces milagrosas que fueron indicando a los monjes y lugareños donde estaban las preciadas reliquias. Fue el santo enterrado en Fosses, donde aún es venerado y se guarda su memoria. Se le invoca contra el reuma y las fracturas de huesos.

Su "vita" le hace obispo, consagrado además en Roma por el papa San Martín I (13 de abril). Pero vamos…


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 30 de octubre además se celebra a
San Serapión de Antioquía, obispo.
Santa Arilda de Gloucestershire, viuda.

domingo, 29 de octubre de 2017

De un tuerto con los ojos en el cielo.

San Pedro Monóculo, abad cisterciense. 29 de octubre. 

Pedro nació en una noble familia francesa en el siglo XII. Su madre era prima del rey Luis "el Gordo" de Francia. Según su "vita", desde niño fue piadoso, inclinado hacia todo lo que fuera bueno y muy devoto de la Madre de Dios. Siendo jovencito tuvo una visión en la cual veía a una hermosa señora sentada en un trono en medio de un salón. Cuando Pedro quiso acercarse a la bella mujer, le salieron al encuentro dos perros negros enormes para devorarlo. Pero la señora, con solo un gesto, ahuyentó a los perros y dijo a Pedro: "No temas, hijo, no temas, que seguro estás en mi presencia". Al terminar la visión Pedro entendió que aquella señora era la Santísima Virgen, quien le protegería siempre, por lo cual se determinó a ser religioso para mejor honrarla.

En su tiempo la Orden mariana por excelencia era el Císter, así que Pedro pidió el hábito en el monasterio de Igny, donde le recibió el abad Guerrico. Aunque, según la "vita", quien re recibió en verdad fue la misma Madre de Dios, a quien el santito Pedro vio a la puerta del monasterio invitándole a entrar. Muy pronto avanzó el novicio Pedro por los caminos de la perfección monástica. Oración, penitencia, silencio, canto y estudio eran sus delicias. Sin embargo, como era joven y de noble cuna, levantarse a medianoche a Maitines se le hacía muy difícil, y en ocasiones se quedaba dormido en la oración nocturna. Sentía Pedro como le despertaban suavemente y durante tiempo pensó que sería algún monje quien le hacía aquella caridad, hasta que un día logró ver a su ángel de la guardia como le mantenía atento.

Padecía el santo de unos terribles dolores de cabeza, que a veces le impedían estar incluso de pie. Eran tan frecuentes y tan fuertes, que llegó a saltársele un ojo, quedando tuerto, y de ahí su sobrenombre "monóculo". A este percance el santo reaccionó con humor diciendo: "Gracias a Dios que tengo un enemigo menos". Los dolores de cabeza terminaron un día en el cual luego de sobreponerse a ellos para no salir del coro en medio de la oración, al recibir la santa comunión, se vio caer de su cabeza una enorme piedra que dejó una marca en el suelo. Desde entonces fue libre del malestar. También padeció durante años una dolorosa fístula, la cual no se remediaba con nada, sino por milagro le desapareció un día, luego largas oraciones.

Su abad le quería mucho, por lo cual le nombró prior del monasterio, para tener una fiel ayuda. Poco tiempo después los monjes de Vallderey le eligieron abad. Fue un buen pastor, fiel a la Regla, y llevó a sus monjes por el buen camino, siendo el monasterio un ejemplo para todos los demás. Cuando murió el abad Guerrico, los priores y abades de todos los monasterios filiales a Igny fueron a elegir abad para la abadía. Estando de camino Pedro pidió al Señor le diese a conocer por quien debía de votar, y oyó una voz que le dijo: "En cuanto veas al primer monje, sabrás lo que deseas". Y estando de camino, halló a un monje que iba a la elección, e hicieron el camino juntos, de pronto le preguntó Pedro sobre quien creía debía ser el abad. El monje, sin dudarlo, le dijo: "Padre, ninguno conozco más digno que vos". No contento con aquella respuesta, el santo insistió al monje sobre quien debía votar, y este le replicó: "Por lo que a mi toca no nombraré a otro. Vos seréis el abad porque así lo desean todos los monjes". Y así ocurrió, nuestro santo fue elegido abad con todos los votos menos el suyo.

Como había sido hasta ahora, Pedro fue el primero en la obediencia y la caridad. Elegía los trabajos más rudos, cuidaba a los monjes enfermos, y por más enfermo que estaba no cejaba en la penitencia y el cumplimiento de los horarios. El abad San Gerardo de Claraval (7 de diciembre y 8 de marzo) le envió a un monje rebelde, llamado Hugo, para que Pedro le enmendara con sus ejemplos de rectitud y caridad. Pero por más que lo intentó el santo, nada lograba. Ni las exhortaciones ni los castigos eran mella, pues el infortunado monje llegó a asesinar a Gerardo en su visita pastoral a la abadía de Igny.

Era Pedro devotísimo de las ánimas del Purgatorio, y siempre buscaba aliviar sus penas y llevarlas al cielo con sus oraciones y penitencias. Vivía cerca de la abadía un soldado llamado Balduino quien no era buena persona, y todos le temían. Solo respetaba él a nuestro santo, al cual llamó cuando estaba en la última agonía. Cuando Pedro llegó junto a su lecho le halló mortal, y privado del habla. Entonces el santo hizo oración y Balduino pudo confesar sus culpas con gran arrepentimiento, llegando a prometer a Dios que si sanaba, lo dejaría todo y tomaría el hábito en Igny. Y sanó el hombre, pero entonces su mujer le prohibió abandonarla, amenazándole con llevar el pleito ante el papa. Balduino desistió de su promesa y al poco tiempo murió, yendo al purgatorio por no cumplir lo prometido. Desde allí se le apareció varias veces a Pedro, pidiéndole sufragios por su alma. 30 días oraron los monjes por él, y al cabo, su alma entró al cielo.

En 1179, Enrique, abad de Claraval, fue preconizado obispo y creado cardenal por el papa Alejandro III. Entonces todos los abades miraron hacia nuestro santo para sentarle en la silla de la abadía de Claraval, lo cual le convertiría en un personaje ilustre. Pedro se espantó y huyó de su abadía para refugiarse en una de las granjas del monasterio, pero fue hallado escondido entre las yerbas y fue obligado a obedecer lo que todos veían era la voluntad divina. Cuéntase que el mismo día en que había de partir hacia Claraval, enfermó su amigo el monje Gilberto, que le dijo al santo: "¿Será posible acaso que violéis nuestra amistad, yéndote y dejándome así, enfermo?" Y el santo, luego de hacer una oración, dijo a Gilberto: "Pues levántate y vamos, que esta enfermedad no te molestará más". Y el otro se levantó perfectamente sano y nunca más enfermó. Los monjes de Claraval acogieron a Pedro con cariño, sabiendo que sería un fiel sucesor de San Bernardo (20 de agosto), como realmente demostró ser nuestro santo en cada obra o palabra. El gobierno no le separó de la oración ni del silencio, y siempre que podía tenía sus ratos de meditación en el coro. Era paciente y humilde, enemigo de perturbar con asuntos del mundo y de gobierno la paz de los monjes. Tuvo don de conciencias, y sabía cómo animar a cada uno de sus súbditos, sin escandalizar a los demás y llevándoles siempre por el buen camino. De su pariente el rey Luis logró Pedro numerosas prebendas, exenciones y beneficios para el monasterio, lo cual no significó que los monjes faltaran a la pobreza o a la caridad.

En 1182 el papa Lucio III, cisterciense también, le llamó junto a él en Roma, admirado de todo lo bueno que se decía de Pedro. El papa le recibió con honores de embajador, y quiso confesarse con él. Lucio, ya mayor, quería renunciar al papado e irse como un simple monje a Claraval. Pero Pedro le reveló que grandes cosas haría aún por la Iglesia. Y realmente fue así, pues Lucio III fue quien sentó las bases de la futura Inquisición Romana. A cambio, el papa le ayudó a Pedro a fundar un monasterio en absoluta pobreza y sujeto a Claraval. Además, para susto de nuestro santo, le nombró Juez, junto al Abad de Císter, para la causa emprendida contra la Orden de Grandmont, fundada en el siglo XI por San Esteban (8 y 13 de febrero), y que necesitaba urgentemente ser revisada. Hay que decir que la reforma llevada a cabo por el papa y sus jueces estuvo lejos del espíritu del santo fundador, pero eso daría para muchas otras entradas. 

También le encomendó el papa una legacía ante el emperador Enrique VI. Terminando esta, pasó junto a otros monjes por la catedral de Spira, donde estando hablando con unos canónigos, un monje preguntó a quien estaba dedicada aquella maravillosa catedral. – "A la Santísima Virgen", fue la respuesta. Y el santo soltó sin pensarlo – "Yo ya lo sabía". Todos quedaron extrañados que aquella aparente falta de humildad, por lo que al salir, el Abad de Císter le preguntó al santo como sabía aquello. – "Me parecía que una iglesia tan magnífica no podía estar dedicada sino a tan gran Señora", fue la respuesta. Pero el otro no quedó convencido, pues la respuesta le parecía solo una respuesta humilde, así que le mandó que le dijera la verdad. Y Pedro confesó: – "Cuando estaba orando y pidiendo a Dios perdón de mis culpas y pecados se me apareció la Virgen Santísima, y me echo la bendición que en la Orden se acostumbra decir el abad sobre los monjes que van de camino".

Luego de regresar a Claraval, Pedro debió comenzar una serie de visitas a los monasterios y abadías, para revisar cómo se llevaba la observancia de la Regla en cada casa. A mediados de octubre de 1186, estando en la abadía de Foigny, se sintió morir. Al advertirle su amigo Gilberto de que les quería dejar para siempre, Pedro le reveló: – "Así lo juzgo y así lo espero, porque he suplicado mucho a Dios que este año me saque de esta mortal vida". Los días no hicieron sino demostrar que el santo abad se apagaba. Los monjes quisieron llevarle a una habitación más caliente, pues él estaba en la hospedería, sitio donde siempre dormía en sus visitas, pero Pedro se negó a moverse, queriendo morir como un simple monje acogido. Recibió la Extremaunción el día 28 por la tarde, al tiempo que advertía que moriría al día siguiente. El día 29, al alba, los monjes acudieron junto a él, y desde su lecho, les bendijo con la mirada, pues ni moverse podía. Luego expiró dulcemente, con los ojos clavados en la imagen de la Santísima Virgen que le habían llevado. Fue sepultado en Claraval, junto al cuerpo del abad mártir San Gerardo, al cual ya mencioné.


Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.


A 29 de octubre además se celebra a
Santa Hermelindis de Brabante, reclusa.
San Sigebert, rey, monje y mártir.

viernes, 27 de octubre de 2017

Un evangelizador de 300 años.

San Abban de Kill-Abban, abad. 

Iglesia de New-Ross.
Lo poco que de él se conoce confunde fechas mezclando hechos históricos ocurridos al menos entre tres siglos diferentes, por lo que probablemente su "vita" sea una mezcla de un par de santos distanciados en el tiempo, pero del mismo nombre. Salvo que, realmente haya vivido 300 años, cosa improbable, la verdad.

Abban (o Abbán) nació en el siglo V, y fue bisnieto del rey Cormac. Su madre fue hermana de San Coemgen, o Kevin, de Glendalough (3 de junio), y su padre fue Laignech, el cual le encarceló un tiempo por hacerse cristiano, pero no logró reducirle. Abban habría predicado el Evangelio en Irlanda antes de la misión de San Patricio (17 de marzo), pero también después de la muerte de este, al tiempo que fundaba cientos de recintos monásticos si nos atenemos a su "vita".


Fuentes:
-"El libro de los santos irlandeses". EOIN NEESON. Cork, 1967.
-"Lives of Irish Saints". JOHN CANON O'HANLON.


A 27 de octubre además se celebra a
Santos Frumencio y Edesio de Etiopía.
San Elesbaam de Etiopía, emperador carmelita.

jueves, 26 de octubre de 2017

No de Vic, sino de "Nic".

Santos Luciano y Marciano, mártires. 26 de octubre.

Lo que de estos santos sabemos hay que dividirlo en dos partes: primera parte, las Actas Legendarias, y segunda parte, la no menos legendaria localización geográfica española.

Las Actas.
Nos cuentan que estos santos nacieron en Nicomedia, allá por el siglo III. Fueron educados en la magia y la superstición, superando en poco tiempo a sus maestros. Ocurrió que vivía en Nicomedia una joven cristiana tan bella como modesta. Ambos magos quisieron cortejarla, pero como la chica tenía su corazón entregado a Cristo y no daba acceso a hombre alguno, entonces ambos quisieron vencer su firmeza a base de brujerías. Invocaron a cuanto demonio pudieron, pero estos nada podían contra la casta joven, por más que la tentaban. Entonces los diablos tuvieron que confesar que no podían hacer caer a aquella joven consagrada a Cristo, al que no podía resistir ni todo el infierno junto.

Al oír esta confesión, Luciano y Marciano no tuvieron más que reconocer que si el poder de Cristo era tan poderoso, sería una necedad enorme no convertirse a su fe y adorarle como verdadero Dios. Y acto seguido, quemaron públicamente todas sus obras de hechicería, junto a todos sus enseres. Al ser preguntado por tal acción, respondieron los santos: "Dios ha ilustrado nuestros entendimientos, librándonos de las tinieblas y de las sombras de la muerte en que hemos vivido hasta ahora, para que nos salvemos. Sabed que las maravillas aparentes que hemos hecho han sido invenciones de los demonios por quien nos dirigíamos, los que intentaban sumergir nuestras almas en el infierno con sus falacias: por tanto nosotros reconocemos a Jesucristo por verdadero Dios poniendo en él toda nuestra esperanza, porque si este frena a los que nosotros hemos adorado, sin duda es mayor que todos ellos".

Una vez convertidos y bautizados, Luciano y Marciano dieron todas sus riquezas a los pobres y se retiraron a un desierto, donde vivían en penitencia y oración constantes. Allí los tentaron los diablos, y de muchas maneras, pues no podían sufrir que los que antes les servían, ahora les rechazaran. Y del mismo modo, Jesucristo, que no podía abandonarles, les confortaba y les daba ánimos para ser fuertes a la fe. Luego de un tiempo probando sus virtudes, Luciano y Marciano quisieron resarcir a los que por su culpa habrían sido dañados, y volvieron a la ciudad como apóstoles de Cristo. Predicaban y hacían la caridad, sacando a muchos de sus supersticiones y volviéndoles a Cristo. Les decían: "Creednos, hermanos, porque si no hubiéramos conocido que esto es lo mejor, nunca nos hubiéramos convertido a Jesucristo, separándonos de una profesión que nos hacía célebres entre los hombres y nos llenaba de riquezas: por tanto os encargamos que os convirtáis al mismo Señor, para que os salvéis".

Irritados los paganos porque ya muchos no creían en los dioses antiguos, denunciaron a nuestros santos ante Sabino, Gobernador de la ciudad, el cual mandó que les apresaran y llevaran a su presencia. Les preguntó Sabino quienes eran y en que creían, y se desarrolló este diálogo:

Luciano: – "Yo me llamo Luciano, y mi religión es la de Jesucristo, porque aunque en algún tiempo fui perseguidor de esta venerable ley, hoy aunque indigno soy de ella predicador".
Sabino: – "Pues, ¿qué derecho tienes de hacerlo?"
L: – "El que es propio de toda alma racional, que debe sacar del error a su hermano aconsejándole la verdad, para que se libre de los lazos del demonio".
S: –"¿Quién os persuadió, a que dejaseis a los dioses inmortales por quien conseguisteis muchos beneficios, y os conciliasteis el amor del pueblo, para convertiros a un muerto crucificado, que no pudo salvarse a sí mismo?".
Marciano: – "El mismo Señor es quien nos iluminó, como lo hizo en otro tiempo con Pablo, que siendo primero perseguidor de la Iglesia, fue después un predicador celoso de su santa ley, ilustrado con la divina gracia".
S: – "Mirad por vosotros y volved a vuestra vida antigua, para que tengáis propicios a los dioses y a los príncipes del mundo".
L: – "Tú hablas como uno de los necios gentiles, mas nosotros damos gracias a Dios porque nos sacó de las tinieblas y de las sombras de la muerte, dignándose conducirnos a la gloria de ser cristianos".
S: – "¿De que modo os defiende ese Dios que predicáis, dejándoos en mis manos, y no evita que incurráis en la muerte que os espera?"
M: – "La gloria de los cristianos no consiste en la vida presente que tú tanto estimas, sino en la eterna que esperamos en los cielos, perseverando en la fe de Jesucristo".
S: – "Dejad semejantes necedades; oídme, y sacrificad a los dioses, cumpliendo en esto con los preceptos imperiales; pues de lo contrario haré que sufráis grandes tormentos".
M: –"Haz lo que gustes, pues estamos dispuestos a padecer todas las penas que quieras, antes que negar al único y verdadero Dios que confesamos, para no caer en el fuego eterno que el mismo Señor tiene preparado al diablo y a todos los idólatras que siguen sus engaños".

Viendo Sabino que no los iba a convencer, dictó sentencia de que fueran quemados vivos. Llevaron a los santos al lugar del tormento, ambos cayeron de rodillas y oraron así: "Señor Jesús, nosotros no podemos darte las correspondientes gracias por habernos sacado del error de la gentilidad, y dignado conducirnos a esta pasión por tu santo nombre, haciéndonos participantes de las dichas de tus Santos: a ti encomendamos nuestras almas, a quien sea la alabanza y la gloria por los siglos de los siglos". Y acto seguido fueron consumidos por las llamas, a 26 de octubre de 251, imperando Decio.

La Invención y la atribución geográfica.
Aunque las Actas anteriores son ficticias y sin crédito alguno, los martirologios antiguos sí que recogen ciertamente la memoria de unos mártires de Nicomedia llamados Marciano y Luciano, a los cuales se les une un tercero llamado Florio.

Pero el culto a estos santos se limitó siempre a esas menciones en martirologios. Sin embargo, en el siglo XI reliquias de estos santos fueron trasladadas a Vich, España, donde se les comenzó a dar culto en la iglesia de San Saturnino. En 1342 las reliquias fueron elevadas a un nuevo altar y desde entonces reciben veneración. Sin embargo, en el siglo XVII, estos santos no escaparon a las fabulaciones del presbítero "historiador" Tamayo Salazar, el cual convirtió a varios santos en españoles. Salazar tradujo la abreviatura Nic. (Nicomedia), como Vic., haciendo a los dos mártires oriundos de esa tierra hispana. Recreó las Actas para decir que luego de su muerte fueron sepultados en lo oculto, y que luego de la paz de la iglesia, entonces los cristianos las llevaron a la iglesia de San Saturnino, donde fueron veneradas hasta el siglo VIII, cuando fueron ocultadas por temor a los musulmanes. En 1050, siempre según Salazar, unas revelaciones celestiales hicieron que las reliquias fueran halladas (en realidad reescribe el hecho de la traslación). Así, dos santos de lejos fueron hechos coterráneos al mismo tiempo que se les daba una historia y se afianzaba el culto.


Fuentes:
-"España sagrada". Volumen 13. FR. ENRIQUE FLOREZ. OSA. Madrid, 1816.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Octubre. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1856.


A 26 de octubre además se celebra a
San Alour de Quimer, obispo.
San Eata de Hexham, obispo.

miércoles, 25 de octubre de 2017

San Miniato.

San Miniato de Florencia, mártir. 25 de octubre.

Una de sus leyendas cuenta que Miniato fue soldado del ejército romano, quien cuando se convirtió a Cristo y se bautizó, comenzó a predicar a Cristo entre sus compañeros. La otra versión cuenta que era un príncipe armenio el cual peregrió a Roma. Ambas versiones coinciden que, imperando Decio, Miniato fue llamado a declarar por su fe. Como no lograban que apostatara de su nueva fe, el santo fue arrojado a un horno incandescente, y lanzado a las bestias, pero sobrevivió ambos tormentos porque Cristo le protegía y le alentaba. Finalmente, fue decapitado, en 250.

Sus reliquias se veneran en la basílica de San Miniato en el Monte Fiorentino, adonde la leyenda dice las llevaron los ángeles.


A 25 de octubre además se celebra a
Santos Crispín y Crispiniano, hermanos mártires.
Beato Pedro Jeremías, presbítero dominico.

martes, 24 de octubre de 2017

Tres Sedes y ninguna.

Beato Tadeo McCarthy, obispo. 24 de octubre.

Nació en 1460, en Cork, y desde niño fue aplicado en los estudios e interesado en la religión. Estudió teología con su tío, y luego de ser ordenado presbítero continuó su formación en París y Roma. En 1487, teniendo Tadeo solamente 27 años, el papa Sixto IV le nombró obispo de Ross. Este nombramiento al parecer se debió a un error, pues el mismo papa había nombrado obispo a Hugo O’Driscoll. Algunos historiadores suponen que alguna noticia errada sobre la muerte de este último debió recibir el papa como para nombrar a Tadeo para la sede. 

Por supuesto, cuando Tadeo apareció en Cork con el nombramiento, O'Driscoll le tomó por impostor y logró que el papa nuevo, Inocencio VIII, le excomulgara por usurpador. Entonces Tadeo se fue a Roma entonces a apelar al papa, en un largo proceso que duró dos años, con la absolución de su condena, el deshacimiento del error y, además, para compensarle, el mismo papa le nombró, en 1490, obispo de Cork y Cloyne. Pero nada, al llegar a su nueva sede, la halló invadida y dominada por el obispo Gerald Fitzgerald, apoyado por poderosos jefes locales, que habían convertido la sede en su territorio particular. 

Dos años vagó Tadeo por su sede buscando apoyos, visitando a sus fieles, pero nada lograba, porque todos temían a Fitzgerald y su puño de hierro. Así que nuevamente tuvo el sufrido prelado que tomar el camino a Roma donde en 1492 el papa Inocencio confirmó su decisión y le otorgó Bulas condenatorias contra los que osaran impedirle tomar posesión.

Tadeo volvió a su tierra como un simple peregrino, para no ser reconocido y así no estuvieran avisados sus enemigos. En Ivrea veneró los lugares santificados por San Patricio (17 de marzo). Allí pernoctó en el hospicio de peregrinos, como uno más, mientras pensaba volver a su sede. Pero los trabajos y la fatiga del camino hicieron mella en él, enfermó y subió al cielo el 24 de octubre de 1492. En ese momento una luz misteriosa rodeó su cuerpo, por lo que el obispo Garigliatti fue avisado. El prelado registró al difunto, halló sus papeles y al descubrir su identidad, organizó magnos funerales en la catedral. 

Cráneo del santo obispo.
El santo y paciente prelado fue sepultado bajo el altar mayor, junto a las reliquias del mártir San Eusebio. Su sepulcro fue venerado desde entonces, teniendo un culto popular y espontáneo. En 1742 se abrió la sepultura y se halló incorrupto el cuerpo. En 1896 el papa León XIII accedió a la petición de los obispos irlandeses y confirmó el culto inmemorial. 

Actualmente las reliquias del santo obispo se veneran en Cork, Ross y Cloyne, las sedes que le correspondían y nunca pudo ocupar. Se le llama "El Mártir Blanco", pues aunque no padeció muerte violenta, los trabajos y desvelos por servir a la Iglesia en medio de las adversidades le llevaron al sepulcro.


Fuente:
http://vultuschristi.org/index.php/2013/10/an-irisman-who-died-in-italy/


A 24 de octubre además se celebra a
San Evergislo de Colonia, obispo.
San Félix de Tucbazene, obispo y mártir.

lunes, 23 de octubre de 2017

El perro va al vómito, el mártir va a Cristo.

San Teodoro de Antioquía, presbítero y mártir. 23 de octubre, 3 y 8 de marzo (Iglesias Orientales).

San Teodoro ante Juliano.
Cuando San Constantino (21 de mayo) dio libertad al cristianismo, en su primer viaje a Siria, mandó construir una basílica bellísima, que además de dar culto a Dios, sirviera como ejemplo de su propio poderío. La dotó de numerosas tierras y riquezas, para poder sostener a los presbíteros que se encargaban del culto constante. Al frente de la administración Constantino colocó a un piadoso presbítero llamado Teodoro, que cuidaba de los bienes con sabiduría y honestidad.

Pero en 361 subió al trono el emperador Juliano el Apóstata que, como su sobrenombre lo indica, renegó del cristianismo para volver a imponer el paganismo en el Imperio. Numerosos mártires padecieron su fidelidad a Cristo bajo su mandato. Uno de ellos fue nuestro Teodoro. Juliano mandó demoler la basílica de Constantino, apropiándose de las riquezas y forzando a los clérigos a sacrificar a los dioses. Solo Teodoro se negó a ello y, además, clamó en voz alta que el emperador "ha regresado a su vieja idolatría como regresa un perro a su propio vómito". Entonces fue apresado, torturado y decapitado en el año 362.


A 23 de octubre además se celebra a
San Juan de Capistrano, presbítero franciscano.
San Guillermo de Malavalle, el Grande.

domingo, 22 de octubre de 2017

Pastoreó en nombre de Cristo, y recibió su premio.

San Mello de Rouen, obispo. 22 de octubre. 

Su vida fue escrita en el siglo IX, está plagada de leyendas, que intentan hacer a Mello un ser semejante a Cristo, cosa que, en definitiva es la santidad. Mello era inglés, tal vez de Cardiff, Gales. Nació a inicios del siglo III y tomó la carrera militar. Fue destinado a Roma, donde una vez vio al papa San Esteban I (2 de agosto) mientras este catequizaba a un grupo de cristianos. Mello se detuvo y oyó hablar de Cristo, hizo preguntas y el papa le invitó a convertir a Cristo. Mello se convirtió, se bautizó y quiso servir a Cristo radicalmente; por ello regresó a su tierra, vendió sus bienes en favor de los pobres. Luego regresó a Roma, donde el papa Esteban le ordenó presbítero, y cuando celebraba su primera eucaristía, se le apareció un ángel con un hermoso báculo que le dijo: "Toma este báculo porque pronto tendrás que guiar al pueblo de Dios en la ciudad de Rouen, en el norte de la Galia". El santo lo contó al papa y este le confirmó en ello, enviándole a los galos como primer obispo de Rouen.

Llendo de camino, pasó por Autun, donde encontró a un tal Lupillo, que había sufrido un accidente y tenía una pierna partida en dos. Como Mello era forastero, le preguntaron si sabía medicina. Él les contestó que sanaría al hombre, si primero les dejaba predicarles a Cristo. – "Di lo que quieras" – le respondieron – "sánalo y creeremos en tu Dios y le adoraremos". Entonces Mello tocó a tocó Lupillo con su báculo, diciendo: – "En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, sánate", e inmediatamente el pobre hombre pudo ponerse en pie sin problemas y sin que quedara rastro de la herida. Entonces volvió a la ciudad y contó a todos los que hallaba por el camino lo que le había pasado. Había también en Autun una viuda que había quedado ciega de tanto llorar la muerte de su marido, y cuando supo lo ocurrido a Lupillo, envió a sus hijos adonde Mello, para que este la sanara también. Mello escuchó a los muchachos, se puso de rodillas y clamó: – "Señor Jesucristo, que abriste los ojos de los ciegos, abre los ojos de esta mujer para que pueda ver que no hay otro Dios más que tú". Y así sucedió. Entonces Verónica y sus hijos fueron bautizados. 

Llegando a Rouen Mello sanó a un hombre llamado Quirino, quien llevaba paralítico más de 40 años, en cuanto este renunció a sus falsos dioses. En el nombre de Cristo Mello le animó a levantarse, y así lo hizo Quirino. Además de él, se convirtieron a Cristo sus padres. El santo dio su primer sermón en la plaza pública, y según cuenta la leyenda, en un tejado cercano había un joven llamado Praecordio, el cual se durmió porque la prédica resultó larga. Esto hizo que se resbalara del techo y cayera al suelo, rompiéndose las piernas y la cabeza, muriendo en el acto. Entonces Mello se aproximó y usando de nuevo su báculo, tocó al chico diciéndole: –"Levántate en nombre de nuestro Señor Jesucristo", y el niño sobrevivió. Agradecido a Jesucristo, Praecordio fue sacerdote y junto a Mello levantó la primera iglesia de la ciudad.

En 314, cuando ya era muy anciano, se le volvió a aparecer el ángel, diciéndole: – "Mello, has luchado por Cristo, has proclamado su nombre a los paganos, has edificado la Iglesia de Cristo entre ellos y al mismo tiempo has preservado tu alma y tu cuerpo en toda pureza. Ahora prepárate para recibir la recompensa de la vida eterna". Y así consolado predicó por última vez a sus fieles y les exhortó a permanecer unidos a Cristo. Luego expiró dulcemente, el 22 de octubre de 314.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de octubre además se celebra a
Beata Josefina Leroux, virgen clarisa y mártir.
Santa Córdula de Colonia, virgen y mártir.

sábado, 21 de octubre de 2017

Santa madre de Santo hijo.

Santa Celina de Laon, viuda. 21 (22 en Reims) de octubre y 5 de abril, traslación de las reliquias.


Milagro del niño Remigio.
Es esta santa de esos santos que se hacen conocidos por su relación (ficticia o real) con otros santos. En su caso, la relación viene dada por ser la madre del gran San Remigio (1 de octubre). No conocemos mucho de ella, salvo que su marido se llamaba Emilio, y su hijo mayor fue San Principio (25 de septiembre), quien sería obispo de Soissons. La leyenda dice que el eremita ciego San Montano (17 de mayo), que vivía en los bosques de La-Ferté, tuvo una revelación en la que un ángel le revelaba que pronto nacería un niño que se llamaría Remigio, que traería la paz y la verdadera religión a los reinos francos. Su madre se llamaba Celina. El eremita entonces se puso en camino y comenzó a preguntar por una tal Celina. Al hallarla, Celina no creyó lo que le decía, pues hacía años esperaba otro hijo y no lo había obtenido de Dios. Entonces Montano le dijo: "Tendrás un varón, y cuando le estés amamantando, volveré y de la leche de tus pechos pondrás una gota en mis ojos, y to volveré a tener luz en ellos". Y así pasó, Remigio nació en 435.

Algunas leyendas tardías dicen que luego de enviudar vivió junto a su hijo Remigio, lo cual bien puede ser cierto. Y nada más podemos decir, salvo que murió en 458, y que fue en Lavergny, donde su sepulcro se venera aún. En ocasiones se le confunde con la virgen Santa Celina de Meaux (21 de octubre).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de octubre además se celebra a
Santa Dorotea de Colonia, virgen y mártir.
San Walfroy de Trier, estilita.

viernes, 20 de octubre de 2017

Evangelizador y taumaturgo.

San Sindulf de Aussonce, ermitaño. 20 de octubre y 12 de agosto (traslación de las reliquias).

Era originario de Aquitania, de donde salió muy joven para hacer vida eremítica en Aussonce, cerca de Reims. Luego de vivir muchos años dedicado a la oración y la penitencia, dejó su celda y comenzó a proclamar el Evangelio por la región. Construyó un hospital donde ayudaba por caridad a los necesitados, "cobrándoles" sólo la ayuda a otros enfermos más delicados. A su muerte, sobre 660, sus amados enfermos construyeron una pequeña iglesia sobre su tumba, que se convirtió en meta de peregrinaciones por los estupendos milagros que el santo obraba.

En el siglo IX San Hincmar de Reims (21 de diciembre) elevó las reliquias a un bello altar, donando algunas al monasterio de Hautvillers. En dicha traslación ocurrieron muchísimos portentos, que fueron anotados en un grueso libro que se conserva.


A 20 de octubre además se celebra a
San Caprasio del Monte Carmelo, abad.
Santa Rosalina de Villenueve, abadesa cartuja.

jueves, 19 de octubre de 2017

El culto a los mártires y a las reliquias, esencial a la fe.

Santa Cleopatra, viuda. 19 de octubre.
 
Santa Cleopatra, San Varo
y San Joel Profeta.
Sobre esta santa viuda lo que se conoce es poco, y siempre relacionada a su principal obra caritativa: la construcción de una iglesia en el Monte Tabor.

Era una piadosa cristiana oriunda de Edra, Palestina, pero al casarse había emigrado a Egipto, donde había enviudado. En 307, luego del martirio de San Varo (19 de octubre), logró recuperar las reliquias del mártir cuando estas fueron arrojadas a las afueras de la ciudad. Ayudada por sus esclavos las sepultó en su propia casa, donde cada día hacía homenajes en su memoria, sin que faltaran nunca luces encendidas junto a la tumba. Como aún eran tiempos de persecución, los cristianos veneraban las preciadas reliquias de forma oculta. 

Cleopatra mantuvo las reliquias con ella, venerándolas en lo privado, hasta la paz de San Constantino (21 de mayo). Luego de esta, pensó retirarse a su tierra natal, pero se vio entre dejar allí las reliquias, o pelearse con los cristianos de Egipto por llevarse las reliquias; por ello escribió al emperador pidiéndole permiso para trasladar los restos de su marido, militar, a su tierra. Así, al responder afirmativamente el emperador, Cleopatra tomó las reliquias de San Varo, las envolvió en una sábana de Lino, y diciendo a todos que se llevaba los huesos de su marido, junto a su hijo Juan se fue a Palestina, junto al Monte Tabor, donde estaba sepultado su propio padre. Allí continuó Cleopatra venerando la memoria de San Varo, por lo que muchos cristianos conocieron de tan esclarecido mártir y la devoción fue a más.

Pronto ocurrieron numerosos milagros a la vera de las reliquias del santo, enfermos curados, niños que andaban, ciegos que recuperaban la visión, etc. Por esta razón, Cleopatra edificó una capilla a la memoria del santo. Antes de esto, habiendo crecido Juan, Cleopatra quiso que fuera militar como su padre. Logró que fuera recibido por el emperador y que este le diera un puesto. Aunque antes de partir a Roma, Cleopatra quiso que Juan le ayudara a terminar la iglesia de San Varo. Cuando la bella iglesia, que ya no existe, estuvo terminada, Cleopatra mandó hacer un bello relicario, sobre el cual colocó las insignias militares que habría que llevar su hijo. Luego de la liturgia de dedicación, Cleopatra dispuso que hubiese siempre presbíteros que oraran por el pueblo.

La aparición de San Varo.
Todo era fiesta, pero sin embargo, Juan murió la misma noche de la Dedicación de la capilla y Cleopatra clamó amargamente a San Varo: "¡Siervo de Dios! ¿Es así como me has recompensado por las grandes obras que soporté por ti? ¿Es éste el socorro que me das a mí que abandoné a mi marido por tu causa y puse mi esperanza en ti? Tú has permitido que muera mi único hijo; tú me has privado de mi consuelo y me has quitado la luz de mis ojos. ¿Quién me alimentará ahora en mi vejez? ¿Quién cerrará mis ojos cuando muera? ¿Quién entregará mi cuerpo a la tumba? Había sido mejor para mí morir que contemplar a mi amado hijo perecer en su juventud como una flor antes de tiempo. Devuélveme a mi hijo como una vez Eliseo devolvió al hijo de la mujer sunamita, o llévame sin demora porque ya no puedo soportar este amargo dolor". Luego quedó rendida por el llanto, y tuvo una visión: Vio a San Varo llevando a Juan, en forma de inocente niño. Ambos estaban coronados con hermosas guirnaldas y revestidos de ropas refulgentes. Esta visión la consoló y le dio paz, e incluso pidió al santo mártir que la llevara al cielo con ellos. Pero San Varo le dijo que aún no era el tiempo de ello. Cleopatra sepultó a su hijo en la misma sepultura del santo mártir (algo bastante común) y desde entonces no se lamentó más, sino que vivió con gozo por ver la gloria de su hijo, esperando ella tenerla también. 

Muchos milagros ocurrían por la intercesión de San Varo, cuyo culto Cleopatra cuidó más aún. Dio todos sus bienes a los pobres y se mudó a la iglesia, donde vivía y moraba. Ayunaba, oraba y a todos hablaba de los milagros del glorioso San Varo. Este, por su parte, se le aparecía cada domingo cuando ella comulgaba, lo cual acrecentaba más su esperanza. Siete años vivió así, hasta que, finalmente, en 327 Cleopatra entró en el cielo, y después de su muerte, ella también fue sepultada en la iglesia por ella construida.


Sobre la importancia reliquias podéis leer este artículo: Las Sagradas Reliquias.
Fuentes:
www.johnsanidopoulos.com
-"A Dictionary of Saintly Women". Volumen 1. AGNES BAILLIE C. DUNBAR. Londres, 1904.


A 19 de octubre además se celebra a
Beato Tomás Hélye, presbítero.
San Verand de Cavaillon, abad.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Orando por los enemigos... ¡para que se mueran!

San Julián Sabas, eremita. 18 de octubre y 14 de enero.

Fue Teodoreto quien escribió la vida de este santo. Según él, Julián Sabas nació a inicios del siglo IV, era de humilde condición, rudo y sin educación, pero estaba de tal modo asistido por el Espíritu Santo, que San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) escribió que apenas era inferior a San Pablo Ermitaño (15 de enero) y a San Antonio Abad (17 de enero).

Julián Sabas, deseoso de servir a Dios con toda libertad, se fue a una pequeña cabaña en los desiertos de Osrhoene, Mesopotamia. Allí vivía austeramente, comiendo solo un pan de hierbas una vez por semana y bebiendo agua solo la necesaria para no morir. y eso comería toda su vida, añadiendo higos cuando ya era anciano. Trabajaba, oraba y cantaba salmos todo el día. Su virtud le hizo atraer discípulos, y llegó a tener cien. Para ese momento ya vivía en una cueva húmeda e insalubre de la que los discípulos lograron sacarle solo con sus ruegos. El ritmo orante de la comunidad era constante, diariamente se cantaban los 150 salmos de David, empezándose a medianoche y alternándose en grupos los monjes, mientras otros trabajaban. Oraban de esta manera: uno, de pie, cantaba quince salmos mientras los demás del grupo permanecían postrados. Luego le sustituía otro, mientras el que había cantado se postraba con los demás. Y así, uno tras otro, se sucedían los salmos en la orante comunidad. Al atardecer se reunían para comer algo frugal, orar todos juntos e irse a dormir, hasta la medianoche, cuando volvía a repetirse todo. 

Julián Sabas visitó el Monte Sinaí con su discípulo Asterio. Julián construyó una pequeña capilla en el Sinaí, y luego volvió a su desierto de Osrhoene. Al volver a su recinto, supo de la campaña militar que el emperador Juliano el Apóstata estaba llevando a cabo contra los persas y, temiendo que el emperador volviera a perseguir a la Iglesia si ganaba aquella campaña, pasó diez días de incesante oración a Dios para que entregara al emperador en manos de sus enemigos. Al cabo de ese tiempo, oyó una voz que le dijo: "Alégrate, ese cerdo apestoso y vil está muerto". Entonces Julián reunió a sus hermanos y les mandó cantar himnos de alabanza por aquella derrota de Juliano que, efectivamente, no regresó de esa campaña. Tal vez, todo sea dicho, Julián no sabía que los feroces persas paganos serían aún más crueles en sus persecuciones a los cristianos.

Desierto de Osrhoene.
Imperando Valente, monarca arriano, Julián Sabas fue llamado por los cristianos de Antioquía para que alentara su fe, ya que se veían reducidos ante los ataques de los arrianos, perdiendo sus templos y con su obispo, San Melecio (12 de febrero), desterrado. Una leyenda cuenta que al entrar a la ciudad, Julián Sabas entró en la casa de una mujer piadosa y pidió un refrigerio. La dueña de casa mandó a su esclava prepara una cena para el santo, pero en ese momento, el hijo de la esclava cayó al pozo y la esta comenzó a gritar. La dueña le dijo: – "No grites, pon la tapa al pozo y prepara la cena como te he mandado". Así lo hizo la esclava. Luego de comer el santo preguntó por el niño, pidiendo lo trajeran a su presencia para bendecirlo. Dijo el ama: –"Está en el fondo del pozo, hemos estado tan ocupadas preparando la cena, que no hemos tenido tiempo de sacarlo". Inmediatamente Julián fue al pozo, quitó la tapa, y las aguas comenzaron a subir, devolviendo el niño a la superficie, sano y salvo. De regreso a su desierto, Julián Sabas pasó por Ciro, donde el emperador Valente había colocado un obispo arriano llamado Asterio. Los católicos imploraron la ayuda de nuestro santo, que hizo lo que único que sabía hacer: hizo varios días de oración y al día siguiente de que Julián dejara la ciudad, el obispo arriano murió ahogado en sus vómitos y putrefacto. 

El año de la muerte de Julián Sabas no se sabe con certeza, pero debe haber sido alrededor de 378.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 18 de octubre además se celebra a
Santa Gwendolin (Cándida) de St-Vennec, madre.
San Justo de Beauvais, niño cefalóforo mártir.

martes, 17 de octubre de 2017

Santa Solina de Chartres

Santa Solina de Chartres, virgen y mártir. 17 de octubre, 3 de marzo (Invención de las reliquias) y 27 de agosto (traslación de las reliquias).


Solina ante el juez.
Fue Solina natural de Aquitania, donde nació a inicios del siglo III. Su padre era funcionario del gobierno romano de la región, y junto a su madre, practicaban la religión de sus ancestros. Solina supo de Cristo cuando tenía 12 años, se convirtió y desde ese momento quiso guardar castidad para su celestial Esposo. Por esta razón, cuando llegó el momento de casarla, Solina rechazó uno tras otro a los pretendientes que sus padres le proponían.

Viéndose presionada para aceptar casarse, huyó de su casa a Chartres, refugiándose en una cueva donde poco antes Santos Saviniano y Potenciano (31 de diciembre) habían erradicado el culto pagano que allí había, consagrándola al culto de la Madre de Dios. Eran tiempos de persecución, y en ella alcanzó la palma del martirio Santa Modesta (31 de diciembre), hija del prefecto de la ciudad, el cual había asesinado por sí mismo a su hija por ser cristiana.

Cuando se supo que Solina estaba asentada en la cueva mencionada, fue apresada e interrogada. Como se mantuvo firme ante las amenazas, fue decapitada, a 17 de octubre de 250. Su culto consta en Chartres y Poitiers desde al menos el siglo V, y se le invocaba contra los desastres naturales, las malas cosechas, y para pedir bienestar para el reino.


Fuente:
-"Lives of Saints". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 17 de octubre además se celebra a
Las Santas Doncellas de Tolosa, vírgenes.
San Dulcidio de Agen, obispo.

lunes, 16 de octubre de 2017

San Elophe, hermano de todos, y de Cristo.

San Elophe de Toul, mártir. 16 de octubre y 21 de junio (traslación de las reliquias a Colonia).


Imagen venerada en Domremy.
Cuéntase que era de origen irlandés y que vivía en Toul, asistiendo a los pobres y los enfermos. Durante la persecución de Juliano el apóstata, Elophe fue apresado y sentenciado a muerte, pero estando en la cárcel convirtió y bautizó lo menos a 400 personas. Finalmente fue decapitado por Cristo en 362. Aunque la leyenda no mencione nada sobre cefaloforia, en ocasiones se le presenta con la cabeza entre las manos, como los santos cefalóforos. Hay que recordar que el origen de esta iconografía es presentar un tipo de martirio: la decapitación.

Algunas leyendas le hacen hermano de San Euquerio de Liverdun (24 de octubre), y de Santas Libaria y Pusinna (10 de julio y 8 de octubre), que habrían sido martirizadas con él. En ocasiones también aparece como hermano de San Menna (3 de octubre). Y, además, por si fuera poco, la leyenda Santas Oda y Gertrudis de Toul (16 de febrero) también le hace hermano de estas santas. Indudablemente, debió ser un santo muy popular y de culto antiguo como para que se le asociara con otros santos menos conocidos para darles realce a estos últimos.

Su sepulcro aún se venera en la colina donde la tradición quiere su martirio. En 960 San Bruno I de Colonia (11 de octubre), amante de las reliquias, trasladó sus restos a la iglesia de San Martín de Colonia.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 16 de octubre además se celebra a
San Gall, abad.
Santa Eduviges de Silesia, duquesa y religiosa.