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jueves, 31 de diciembre de 2015

A correr por San Silvestre.

Pregunta: Hola, Ramón. El día 31 de diciembre correré “la sansilvestre”, quiero saber que tiene que ver el santo con los corredores o el atletismo. Gracias, estupendo tu blog. España.

Respuesta: Gracias a ti, que te gusta la página. Solo hago lo que puedo.

San Silvestre.
Iglesia de Bermatingen.
Te digo que San Silvestre no tiene nada que ver con la carrera, pero esta lleva su nombre desde que se inició en Brasil, hace más de 80 años, porque se realiza el día en que la Iglesia Romana celebra la memoria de San Silvestre Papa. Así mismo se podía llamar la “santamelania” o la “sankieran”, santos del 31 de diciembre. Es costumbre relacionar hechos, celebraciones con el santo del día o el más célebre de esos días. Así tenemos los “sanfermines”, “sanvalentín”, "veranillo de San Miguel", etc. Y aclarado el tema, aprovechar para hablar un poquito de San Silvestre:

San Silvestre, papa. 31 de diciembre y 2 de enero (Iglesias Orientales).

La historia:
Esta trae poco de Silvestre, sólo que fue elegido papa el 31 de enero de 314, y que sucedió a San Melquíades (10 de diciembre). Aún era época turbulenta, por lo que Silvestre pasó un tiempo escondido, hasta la paz de San Constantino (21 de mayo) y la proclamación de la libertad del cristianismo. Comúnmente Silvestre aparece como el papa a quien correspondió el tránsito de las persecuciones a la paz, aunque hay que aclarar que en 311 Galerio publicaba el derecho de los cristianos de profesar su fe, como los demás, siempre que no alteraran el orden. La Iglesia obtenía personalidad jurídica, y podía levantar y recuperar basílicas. En 312, el papa Melquíades pudo celebrar la Pascua con toda solemnidad y con toda la tranquilidad del mundo. Además, se le regaló el palacio de Monte Celio, llamado de Letrán, donde estableció su sede y actualmente es la catedral de Roma. En 313 Constantino y Silvestre no partieron de cero, sino que había una base de tolerancia oficial.

Silvestre, por su edad y salud no participó en el concilio de Nicea (325), aunque envió dos sacerdotes con sus recomendaciones y decretos. En este concilio se condenó firmemente el arrianismo. Al parecer, Silvestre fue quien ordenó que el Crisma debía ser consagrado solo por los obispos, y extendió a los sacerdotes la administración de la confirmación en casos extremos. También dictó que los diáconos llevarían dalmática al servir al altar y que los corporales solo debían ser de lino y blancos, sin teñir. Prescribió el ayuno en miércoles, viernes y sábados, en honor del Jueves (día de la instición de la Eucaristía) y del domingo (día de la Resurrección). Digo “al parecer”, porque cuando se estudia de liturgia e historia de la Iglesia, se da cuenta uno de que pocas cosas han sido instituidas en un solo día, y por un decreto determinado; mucho menos que tal o cual costumbre o norma hayan sido asoptadas uniformemente, sino que ha habido evolución e involución, y mucha libertad creativa, en la liturgia. Silvestre murió el 31 de diciembre de 335, siendo sucedido por San Marcos (7 de octubre). Fue de los primeros santos no mártires en ser venerados públicamente por la Iglesia, pues en 354 ya consta su memoria en Roma. Está enterrado en San Silvestre de Roma, iglesia que se construyó sobre las catacumbas de Priscila, aunque un brazo es venerado en la catedral de Chalon-sur-Saone, una supuesta cabeza en Croacia y otras reliquias desperdigadas. 

La leyenda.
La extensa leyenda de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre) dice que era hijo del presbítero Rufino y Justa, y que nació bajo el papado de San Cayo (22 de abril y 11 de agosto). Padeció persecución al enterrar a Timoteo, un mártir perseguido desde Antioquía. Siendo llamado a sacrificar a los dioses y negarse, Tarquino el prefecto le amenazó con torturas, a lo que Silvestre le profetizó que esa misma noche moriría, como sucedió, pues Tarquino murió atragantado por una espina. Silvestre fue liberado y desde entonces ganó fama de predicador y santo entre el pueblo romano, por lo que a la muerte del papa Melquíades fue elegido papa en el 312. Apenas fue elegido, mandó hacer una lista de todos los huérfanos, viudas y pobres de la ciudad, para que los cristianos les socorriesen permanentemente. La leyenda le pone curando a San Constantino (21 de mayo), aquejado de lepra, luego que San Pedro y San Pablo se le aparecieran al emperador y le enviaran adonde Silvestre, escondido en Monte Soracte. Allí Silvestre le llevó a una fuente milagrosa y, a cambio de desterrar el paganismo y convertirse, le bañó y le bautizó. Mediante el bautismo, Constantino obtendría la salvación y la curación corporal, después de haber intentado obtener la salud mediante ritos paganos, o estar a punto de bañarse en sangre de bebés. Pero sabido es que Constantino no fue bautizado hasta 337, y Silvestre murió en 335, dos años antes; sin embargo, hasta la reforma del Martirologio Romano y del Breviario, ambos afirmaban que San Silvestre bautizó a Constantino.

Bautismo de Constantino.
Pidió, y obtuvo, que se construyera una basílica dedicada al Salvador en un antiguo palacio de descanso de Diocleciano: que ya vimos son los orígenes de San Juan de Letrán, iglesia a la que Constantino dotó ricamente. Asimismo se construyó la basílica de San Pedro, sobre la venerada tumba del apóstol. También intentó la leyenda dar un lugar más relevante a Silvestre con respecto al importantísimo concilio de Nicea, recreando un supuesto sínodo de 277 obispos, que Silvestre reunió en Roma al regreso de sus legados, Víctor y Vicente, según cuenta la ficción. Este sínodo presidido por Silvestre ratificaría las resoluciones de Nicea con la autoridad papal. Lo cierto es que Eusebio no menciona para nada semejante sínodo.

Una parte muy extensa de la leyenda habla de un debate con 12 maestros judíos sobre la divinidad de Cristo, la maternidad virginal de María, la fe cristiana. Este debate fue llevado a cabo a instancias de Santa Elena (18 de agosto), y en presencia de Constantino. Sobra decir que Silvestre salió victorioso de todos. 11 de los judíos aceptaron su derrota y su error, pero el duodécimo, llamado Zambri, retó a Slvestre a demostrar su fe y poder, quitando la vida a una criatura. Eligió a un toro y al susurrarle una palabra en la oreja, este cayó muerto. Silvestre, viendo que el judío había invocado al diablo, se acercó al toro y le dijo: "Tú, señor de la maldición y la muerte, yo te mando en nombre de Jesucristo que este toro se levante y regrese a su rebaño". Y así fue. Esto logró la conversión de los demás judíos presentes.

Otra parte de la leyenda narra como Silvestre dominó un dragón que vivía en un pozo cercano y que mataba solo con su aliento. Con la señal de la cruz y en nombre de Cristo, le puso una cadena, un collar de hierro del que pendía una cruz y lo sacó mansamente del pozo. Ambas leyendas han propiciado patronatos sobre los animales, las aguas, contra los envenenamientos. En la Borgoña, trabajar en su día podía atraer la mala suerte, la destrucción de la cosecha y morir mordido por una serpiente. Se usaba en Bélgica, Alemania y Francia hacer peregrinaciones y pedir la protección del santo para los animales y cosechas (una especie de “sansilvestre” devota). También es patrono de albañiles y canteros, sobre todo en Francia. Las figuras del toro y el dragón forman parte de la iconografía del santo. También le acompañan la paloma y la rama de olivo, símbolo de la paz del cristianismo, traída por Constantino.


Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


 Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.

San Marcos. 7 de octubre. 
San Gelasio I. 21 de noviembre.

San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.

San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.



A 31 de diciembre además se celebra a 
Santo Domingo Jáñez, mártir.

Santa Melania "la Joven", religiosa

miércoles, 30 de diciembre de 2015

San Eugenio de Milán

Pregunta: Estimado... Disculpe las molestias pero le escribo un mail ya que no puedo abrir para hacerle la consulta por la página web. Necesito información y si es posible una imagen de San Eugenio obispo de milán, que se celebra el 30 de diciembre. Desde ya muchas gracias. Argentina.

Respuesta: No es molestia ninguna, hombre. Vamos allá.

San Eugenio de Milán, obispo. 30 de diciembre.

Este es un santo poco conocido, salvo en los ámbitos milaneses donde aún tiene su culto y, en su momento, se le atribuyó la defensa de las tradiciones propias de la Iglesia milanesa ante la reforma romana del papa San Gregorio VII (25 de mayo), pero al parecer vivió mucho antes. Ya en el siglo VIII aparece, en los santos venerados en Milán, un “San E. confesor”, recordado junto a Santos Eustorgio y Magno, obispos y confesores. Se ha tomado que “E” es Eugenio. En el siglo XIV ya aparece inscrita, a 30 de diciembre la “deposición y traslación de San Eugenio, obispo en la iglesia de San Eustorgio”.

Y, donde entra San Eugenio como protagonista es, como te decía al principio, en la “Historia Milanesa” de Landolfo el Viejo (siglo XII), poniéndolo como un obispo extranjero y defensor del Rito Ambrosiano ante el papa Adriano I y San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) en un Concilio, que, en virtud de la unidad de la Iglesia, quería extender el rito romano y la reforma eclesiástica en general. Dice que Eugenio, luego de defender las costumbres de la iglesia de Milán (clerogamia incluida), puso en el altar de la Basílica de San Pedro un libro de la Liturgia Romana y otro de la Liturgia Ambrosiana, ambos cerrados, con la intención de que el que apareciera abierto sería el reglamentario para toda la iglesia. Hecho esto, ayunó e hizo oración tres días y, al cabo de este tiempo, al abrir las puertas, ambos se abrieron, haciendo evidente que Dios quería mantener ambos ritos en la Iglesia. En realidad esta leyenda es una defensa de las tradiciones de Milán contra la reforma de San Gregorio VII (25 de mayo), papa reinante en la época de Landolfo.

Luego de esto, Eugenio volvió a Milán, donde murió. Su culto fue olvidado hasta que una mujer enferma recobró la salud milagrosamente junto a su tumba en la iglesia de San Eustorgio, y se comenzó a celebrar su fiesta aún hasta hoy. En realidad, no se puede decir nada concluyente de San Eugenio, ni época, ni biografía, salvo que es un obispo milanés venerado desde antiguo.


A 30 de diciembre además se celebra  
La Traslación de Santiago
San Anisio de Tesalónica, obispo.

martes, 29 de diciembre de 2015

San Maccuil, el bandido santo.

San Maccuil (o Maughold) de Mannin, penitente y obispo. 29 de diciembre.

El famoso “Libro de Armagh” es una obra de gran valor del siglo IX sobre la primera iglesia irlandesa y la obra de San Patricio (17 de marzo). Es este texto la obra que recoge la vida de nuestro santo de hoy, muy relacionado con el gran apóstol de Irlanda. Según el Libro de Armagh, cuando Patricio llegó a Irlanda, el país de Ultonia estaba aterrado por las crueldades de Maccuil de Macugrecca, un hombre impío y cruel, al que llamaban “cíclope”, recordando lo despiadado de la criatura de la Odisea. Robaba, asesinaba y humillaba sin piedad ni líneas rojas. Su refugio estaba en las montañas Hindruim, desde donde planeaba sus desmanes. Enterado de la llegada de Patricio, su integridad, milagros y avances en la evangelización del pueblo, quiso tenderle una trampa para, a su entender, descubrir a ese “seductor y pervertidor de los hombres cuyo encargo es practicar engaños para atrapar a muchos hombres, y para seducirlos”. Sabiendo que Patricio predicaba cerca urdió un plan para desenmascarar la falsedad de la predicación y milagros del santo obispo: uno de sus compinches se tumbó junto al camino cubierto por un manto, fingiendo la agonía final, para tentar al santo a hacer un “milagro”. Se acercaba Patricio y Maccuil dijo a sus secuaces: "He aquí, viene. Que nos haga saber si ese Dios en el que se gloría tiene algún poder”.

Llegó el santo adonde estaban los maleantes y le dijo uno de ellos: “Uno de nosotros está enfermo, le hemos echado algunos encantamientos, ¿puedes tú sanarlo?” San Patricio, sabiendo por el Espíritu Santo que todo era una estratagema, dijo: “No sería de extrañar, si hubiera estado enfermo”, y levantando el manto, descubrieron todos que el que fingía agonía ahora estaba muerto. Dijeron los bandidos entre sí: "Verdaderamente este hombre es de Dios; hemos hecho mal tentándole”, pero el santo se volvió a Maccuil y le dijo: "¿Por qué me buscáis para tentarme?", a lo que respondió el antes tirano: "Siento por lo que he hecho, lo que me ordenes, haré. Y me entrego a la justicia de ese Dios supremo a quien predicas”. Patricio le replicó: “Cree, por lo tanto, en mi Dios, el Señor Jesús, confiesa tus pecados y bautízate en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo". Y Maccuil confesó a Cristo e hizo que sus partidarios hicieran lo mismo. Y todos fueron bautizados. Maccuil quiso hacer penitencia por su intención de matar al santo, y San Patricio le dijo que no era quien para juzgarle, ya lo haría Dios. Le pidió se confiase a la Providencia con estas palabras: “Ahora cruzarás el mar, sin prendas ni riquezas, sino solo llevarás la ropa que llevas puesta. No llevarás nada de comer ni beber de esta isla que lleva la marca de tus pecados. Llevarás grilletes en los pies y te subirás a una barca sin timón ni remos, pues el viento te guiará adonde Dios ha dispuesto hagas penitencia. Allí vivirás retirado y obedeciendo los mandamientos de la ley de Dios”. Maccuil asintió y solo tuvo una petición, que su amigo muerto volviera a la vida. Patricio accedió y lo resucitó.

Y tomó el penitente una barca, y cruzando el mar, llegó a la isla Evonia, donde le encontraron a la orilla del mar los santos obispos Conindrus y Rumilus (6 de febrero), dos misioneros que predicaban en Evonia la fe de Cristo. Al ver a aquel penitente, los santos lo recibieron con alegría y le tuvieron consigo. Vivió como eremita hasta que los dos obispos le liberaron de sus grilletes y penitencias. Entonces fundó un monasterio del que fue abad. Al morir los dos prelados, Maccuil fue nombrado sucesor como obispo. Fue un gran apóstol, y fue obispo durante sesenta años y al final de sus días, en 554, fue sepultado en la iglesia del monasterio que había fundado. Durante siglos su sarcófago de piedra exudaba un aceite de olor dulce y que sanaba a todos los enfermos, principalmente a los envenenados. 

En el siglo XII unos piratas invadieron la iglesia, la saquearon llevándose los tesoros de la misma, pero esa noche el santo apareció al capitán de ellos y le dijo: "Yo soy Maccuil, siervo de Cristo, cuya iglesia que has profanado", y le golpeó fuertemente con su báculo. Al día siguiente el pirata despertó con gran dolor de cabeza y no sanó hasta que hubo restituido lo robado. Todos los martirologios ingleses e irlandeses todos recogen su memoria y alabanzas.

Fuentes:

-“The Irish Ecclesiastical Record”. Volume XVIII, 1921.
-“The martyrology of Donegal: a calendar of the saints of Ireland. JHON O`DONOVAN. Dublín, 1864.


A 29 de diciembre además se celebra a  
San David, rey.
San Trófimo, obispo

lunes, 28 de diciembre de 2015

San Convoyon Abad.

San Convoyon, abad. 28 de diciembre y 5 de enero (en Quimper).

Convoyon, nació de padres nobles en Comblessac, y se crió en Vannes, bajo bajo la tutela del obispo Reginald, quien al llegar a los 17 años le ordenó diácono y después sacerdote. En 832 aún era un joven presbítero cuando con cinco amigos decidió retirarse a la vida monástica. Se fueron a un bosque en Rhedon, cerca del río Vilaine. El señor de ese distrito, llamado Rathwyl: apoyó la fundación desde el primer momento, lo dotó de tierras e beneficios y cuando estaba establecido, envió a un hijo mayor a educarse allí. Luego de su muerte ese mismo año, Convoyon se enfrentó al nuevo señor, que no quiso confirmar las rentas y privilegios del monasterio Pero San Convoyon reunió con alguna dificultad en obtener una confirmación de las subvenciones lo hizo. Clamó ante el rey Luis el Piadoso, pero Pero Ricovinus, y Rainar, conde y obispo de Vannes, respectivamente, le echaron de la corte.

Convoyon no desistió y se fue a Tours, sabiendo que el rey pasaría por allí en su camino de regreso de Aquitania, para volver a intentarlo. Allí se hizo acompañar de unos nobles bretones que iban por sus propios asuntos, les interesó en su causa y estos prometieron defenderle. Tenía Convoyon una buena cantidad de cera de gran calidad, producida por sus abejas, y como finalmente tampoco pudo ver al rey, envió a su discípulo Cwmdeluc a que la vendiera en el mercado. Allí tuvo el pobre monje una mala experiencia: una mujercilla fingió conocerle de “toda la vida” y se lo quiso llevar a su casa, que era de prostitución. Le agarró por el brazo fuertemente cuando de pronto, un enjambre de abejas le fue encima, protegiendo al religioso, que escapó como pudo. Nominoe, gobernador de Bretaña, visitó el monasterio de Rhedon y alentó a Convoyon hacer otro intento con el rey Luis. Le sumó a una delegación que él iba a enviar al rey en Thionville. Además, le dio un trozo de tierra para labranza entre los ríos Vilaine y Oulte. Finalmente, en presencia del rey Luis, los obispos de Aleth y Quimper, defendieron su causa, atestiguando que Convoyon había recibido esas donaciones del señor de Rhedon y Luis confirmó las concesiones de tierras hechas a Convoyon, el 27 de noviembre de 834.

Otras anécdotas se nos cuentan del santo y sus discípulos. Una dice que habiendo invadido las orugas la huerta del monasterio, el Hermano Conleduc las amonestó diciendo “No puedo convocar una legión de jardineros para echaros de mis plantas, pero si puedo invocar a Dios en mi ayuda", con lo que las orugas huyeron. Del Hermano Fritwen, nos dicen que padecía de terribles dolores de muelas, y solo acariciarle la mejilla Convoyon, sanó completamente. Del Hermano Doethen sabemos que quiso volver al mundo, y cuando iba a tomar el hábito quedó paralítico. El tiempo que estuvo enfermo lo empleó en oración y cuando decidió quedarse en el monasterio, sanó completamente.

Una graciosa historia narra que cuando el monasterio de Rhedon fue construido, su iglesia quedó incompleta, pues no había ninguna reliquia de algún santo para venerar y que hiciera milagros. Para remediar esto, Convoyon fue a Angers con los monjes Hildemar y Lonkemel, y se alojaron con un hombre piadoso llamado Hildwald. Este les preguntó el motivo de su viaje y luego de exigirle que lo guardaría en secreto, Convoyon le confesó que venían a por los huesos de San Apotemio, obispo (3 de marzo), que yacía en un pesado ataúd de piedra. Hildwald les dijo que ya varios monjes y prelados habían intentado llevárselo, pero no había tenido éxito. Tres días esperaron Convoyon y sus monjes, y a la tercera noche, noche cerrada, se fueron a la catedral con palancas de hierro. Allí cantaron himnos y salmos, y la tapa del sarcófago se abrió como mantequilla, pudiendo los tres religiosos tomar los huesos y salir pitando. Llegados a Langon, organizaron una procesión y las reliquias entraron solemnemente en Rhedon. Y pronto San Apotemio agradeció aquella traslación, pues realizó estupendos milagros, a decir del biógrafo de San Convoyon.

Rainar, obispo de Vannes y anterior enemigo de Convoyon, murió en 837, y la sede fue ocupada en 841 por el obispo Susanno, que concedió algunas órdenes sagradas pecando de simonía. Convoyon se llenó de indignación por la prevalencia de la simonía en la Iglesia de la Bretaña, e instó a Nominoe para que convocase a un concilio de obispos y abades que remediaran tan nefando pecado. En este concilio se leyeron los cánones contra la simonía, y los obispos acusados de vender las órdenes sagradas declararon que no las vendían, sino que habían aceptado las cuotas o rentas que los candidatos a diáconos y presbíteros les ofrecían. Y aún más, lo explicaron defendiendo ese derecho a recibir rentas. El más enérgico en mantener este derecho fue Susanno. Nominoe decidió enviar una delegación a Roma, formada por el mismo Susanno de Vannes y Félix de Quimper, a los que Convoyon debería acompañar. Además, Nominoe comisionó a Convoyon para que lograse que el papa le nombrase duque con derecho a corona, para lo cual le envió con una corona para que el papa la bendijera. San León IV (21 de julio) preguntó a Susanno y a Félix si habían recibido regalos cuando habían ordenado presbíteros, y ellos respondieron que si lo habían hecho, fue por ignorancia. Arsenio, arzobispo presente dijo: "Esta respuesta no es suficiente, un sacerdote no debe ignorar sus deberes". El Papa agregó: "Esto no está en conformidad con el Evangelio. Nuestro Señor dijo: 'Si la sal ha perdido su sabor, ¿con que se salará?' Los cánones ordenan que cualquier obispo, sacerdote o diácono que ha sido ordenado por el dinero, debe ser depuesto junto con aquel que lo ordenó". Pero a pesar de esta respuesta, no estuvo muy fino en el tema San León, pues respondió a los obispos bretones que si bien las órdenes emitidas por simonía eran inválidas, no se podía deponer a un obispo sin que doce obispos atestiguaran y estuvieran de acuerdo. O en su defecto, debían ser setenta y dos testigos. Muy bonito y simbólico, pero poco práctico, por lo que los delincuentes permanecieron en sus sedes, aunque los ordenados fueron reprendidos y sus órdenes declaradas inválidas.

El papa regaló a Convoyon el cuerpo de San Marcelino, papa y mártir (26 de abril), que depositó en la iglesia abacial de Rhedon. Iglesia que fue enriquecida por Nominoe, luego de lograr que el papa le nombrase duque como quería, y se enfrentase a Carlos el Calvo, y asolara la abadía de San Florencio, que quemó hasta los cimientos, llevando los tesoros a Rhedon. Sobre 850 los normandos hacían peligrar la paz en el monasterio de Rhedon, por lo que Convoyon trasladó la comunidad a un castillo regalado por Nominoe en Erispoe. Allí murió el santo abad, en 868. En el siglo XII regresaron los monjes a Rhedon y trasladaron las reliquias de San Convoyon, pero en la Revolución Francesa fueron destruidas por un monje apóstata que se unió a los sans-culottes y con ellos destruyó el monasterio.



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 28 de diciembre además se celebra la Traslación de Santa Juana de Lestonnac. 

domingo, 27 de diciembre de 2015

Santa Fabiola, la resuelta.

Pregunta: Una cosa que me ha quedado dando vueltas.... he buscado "fabiola" en su blog y no he encontrado nada, si no recuerdo mal el santoral la recuerda el 22 de Diciembre (creo), en todo caso nunca he oido de Santa Fabiola....pero debe existir ....Le dejo mi inquietud y le agradesco de antemano. Chile.

Respuesta:  Sí que existe, y con una vida muy interesante. Por otro lado, hay mucho, pero mucho, que no aparece en el blog, que en esto de santos, cada día me doy cuenta que es más lo que no se sabe, que lo que sí.  

Santa Fabiola de Roma, matrona. 27 de diciembre.
20090529023823-fabiola.jpgFue Fabiola una cristiana del siglo IV, casada y divorciada de su primer marido, por desavenencias conyugales. Al permitíselo la ley romana no dudó en hacerlo. Casada de nuevo, enviudó muy pronto y, queriendo reconciliarse con la Iglesia, luego de hacer penitencia pública (como era costumbre en la época) a las puertas de San Juan de Letrán, el papa San Siricio (26 de noviembre) la admitió a la unidad de la Iglesia. Hizo voto de consagración a Dios y se dedicó a la acogida de peregrinos, de enfermos, utilizando para ello sus múltiples recursos, pues era de la Gens Fabia o Flavios. Esta obra es tenida como la primera fundación caritativa cristiana.

En el año 395 se unió a San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, invención y traslación de las reliquias) en Tierra Santa, aunque no perteneció al círculo de mujeres piadosas que acompañaban al santo y eran dirigidas por él (Santas Paula, Eustoquio, Marcela, Lea...), sobre todo porque Fabiola tenía un temperamento resuelto y libre, y no era aficionada a sujetarse a la recia disciplina cuasi monástica que puso Jerónimo a sus dirigidas. En Belén, el obispo Juan de Jerusalén intentó ganarla para su causa en contra de Jerónimo (disputa sobre las enseñanzas de Orígenes, el escritor cristiano), pero ella fue fiel a su maestro, aunque sin dobleglarse a formar parte de la vida contemplativa y abandonar a sus enfermos y peregrinos. San Jerónimo llega a decir ácidamente que: "(A  Fabiola) no le entra en la cabeza el ideal de soledad en Belén. Sin duda, hubiera preferido que Cristo hubiera nacido en la posada llena de peregrinos". De allí regresó ante el peligro de la invasión de los Hunos, retirándose a Ostia, donde fundó un hospital para enfermos, asociada con San Pamaquio (30 de agosto), discípulo también de Jerónimo. Finalmente murió en Roma por el año 400, y sus funerales fueron muy concurridos. San Jerónimo le dedicó dos tratados espirituales, el segundo, ya de forma póstuma; además fue su primer biógrafo, pues narra su vida y ejemplo, en una de sus cartas.

La novela "Fabiola", del Cardenal Wiseman, aunque se inspira en ella, da muchos datos novelados y ficticios (lógico, es una novela), que a veces muchos han dado por certeros (como su relación con San Pancracio y San Sebastián), creando cierta confusión entre la santa real y el personaje de la novela.



A 27 de diciembre además se celebra a
San Alan de Quimper, obispo.
Santos Teodoro y Teófanes, monjes mártires.

sábado, 26 de diciembre de 2015

San Esteban, diácono y protomártir.

San Esteban, diácono y protomártir. 26 y 27 de diciembre, 2 de agosto (traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla), 7 de mayo (traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma), 3 de agosto (Invención de las reliquias) y 20 de abril (con San Lorenzo, en Roma).

El niño Esteban es
robado por los diablos
.
La primera referencia sobre San Esteban la hallamos, por supuesto, en las Escrituras. Los Hechos de los Apóstoles (capítulos 6, 7 y 8) nos cuentan su elección, vida, pasión e intuyen su gloria al contar su visión de Cristo en los cielos. Estos textos inaugurarían una larga tradición hagiográfica en la Iglesia. Porque Esteban no queda al margen de la leyenda, sino que también tiene la suya, al menos desde el siglo X. 

El Códice de Athos, el más antiguo que se conoce, cuenta más de una historia estrafalaria, como que al nacer, aprovechando el diablo que la niñera estaba distraída, se llevó al bebé, dejando en su lugar a un bebé diablo. Pero el niño Esteban estaba tan bendecido, que los diablos no pudieron llevárselo al infierno y lo abandonaron a la puerta de un judío llamado Julián, que le educó santamente

Y dando un salto en el tiempo, la leyenda nos dice que Esteban, elegido dos años después de la Ascensión del Señor, destacaba entre todos por defensor de la Divinidad de Cristo y su Nacimiento virginal, cuestiones que irritaban terriblemente a los judíos. Fue acusado ante Pilatos, que lo defendió. Luego pasó por Caifás, el cual mandó azotarle. Además, permitió que Esteban defendiera sus creencias ante varios sabios, pero ninguno, ni siquiera el célebre Saulo, luego San Pablo (29 de junio, martirio; 30 de junio, conmemoración; 25 de enero, conversión; 18 de noviembre, dedicación de la basílica) pudo rebatirle. Tres días y sus noches duró esta pasión del santo diácono y en la última noche un ángel se le apareció y le confortó. Además, le anunció su próximo martirio. Efectivamente, en ese juicio, Saulo llegó a exigir fuera lapidado por blasfemo. Nuevamente Pilatos intentó defenderle, junto a Nicodemo y Gamaliel, pero nada. Ya sabemos lo que ocurrió, según la Biblia. La leyenda en su final tiene varias versiones. Alguna dice que Pilatos enterró el cuerpo en la tumba familiar, otra que Nicodemo y Abibas, hijo de Gamaliel, serían martirizados por sepultar el cuerpo del santo protomártir que había sido arrojado a las fieras para que lo devorasen. Por su parte, la leyenda francesa de Nicodemo tiene su tela por donde cortar y para nada tiene que ver con martirio. Como fuese, el cuerpo de Esteban permanecería enterrado en Cafarmagala, porque allí lo enterró Gamaliel.


Y allí estuvieron las reliquias hasta el 415, ó 417, cuando  fueron inventadas y trasladadas. De esta Invención, celebrada a 3 de agosto, podéis leer ampliamente en este artículo: http://preguntasantoral.blogspot.com.es/2012/08/de-nicodemo-y-la-invencion-de-san.html
Sobre estas reliquias, pues hay que decir que son más que dudosas, sin embargo su hallazgo supuso un acontecimiento en la Iglesia, a juzgar por las palabras que varios prelados y Padres de la Iglesia dedican a Esteban y sus milagros, a partir de esta fecha. La mayor parte de las reliquias pasó a Jerusalén, a una iglesia dedicada a su memoria en 422. El 20 de abril de 425 fueron depositadas algunas reliquias en Roma, junto a San Lorenzo Ancona y Metz veneran supuestas piedras del martirio. La abadía de Longport tiene un hueso. Halberstadt, tiene sangre y dos dedos. Cráneos hay en Athos, Croacia, Colonia y en más sitios. Y una larga lista de lugares podría añadirse. 

Llegadas las reliquias que antes decíamos a Roma, la devoción a San Esteban creció y se extendió por todo el mundo conocido, a la par de la evangelización. San Agustín (28 de agosto, 24 de abril, bautismo, y 5 de mayo, conversión) hace elogios de su persona, en el libro 22 de "La ciudad de Dios", dedicando buena parte a los portentos que se obran por intercesión de San Esteban y sus reliquias, de las cuales también llegaron a Hipona. Dice Agustín: “Si tuviera que escribir todos los milagros de sanación que por el glorioso mártir Esteban  ocurrieron entre nosotros, tendría que llenar toda una fila de libros. Lo que he escrito está disponible y se lee en público. (…) Hace sólo dos años que están estas reliquias en Hipona y sé que hay muchos milagros de los que no se levantan acta. Pero en el momento en que escribo esto, el número de maravillas son bien conocidas. Han resucitado a setenta”.

Reliquias de San Esteban.
Guimel, Francia.
En el siglo VI San Gregorio de Tours (17 de noviembre) dedica igualmente un capítulo de su obra "La gloria de los mártires" a San Esteban, reseñando algunos portentos que ocurren en una capilla dedicada al santo diácono, en la que se veneraban reliquias, depositadas tiempo atrás (parece aludir a reliquias traídas igualmente en el 'boom'). Cuenta también otros milagros ocurridos en la catedral de Bourges, dedicada a Santa María y San Esteban. Y aún escribe en su "Historia de los Francos", de maravillas ocurridas en Chalon, Burdeos y Metz, ciudad que se libró de los húngaros por intercesión de San Esteban.

El culto a San Esteban es antiguo en la Iglesia, y el día de su memoria fue variado, según las regiones. Incluso en la Edad Media, algunos calendarios le traen en Pascua, o Ascensión, o Pentecostés, o por la Santa Cruz, casi siempre en relación con alguna solemnidad de Cristo. Es San Gregorio de Nisa (9 de marzo, 10 de enero y 14 de octubre), quien une su memoria a la celebración de la Natividad de Cristo. Dice: "¡Mirad, amados! Celebramos una fiesta tras otra. Ayer el Señor del Universo nos dio alimento, y hoy el seguidor de Cristo nos alimenta. ¿Cómo es eso? Cristo baja a los hombres, Esteban sube a Cristo. Cristo entra al valle de la vida, Esteban salió de ella. Cristo fue envuelto en pañales por los hombres, y Esteban fue cubierto de piedras por Cristo".

Es San Esteban especial patrono de canteros, albañiles, picapedreros, escultores, carpinteros, tejedores, sastres, toneleros, enólogos, cerveceros y por supuesto de los diáconos. Se le invoca contra los dolores de cabeza y articulares y los cálculos biliares y cálculos renales. En la iconografía suele hacer tándem con San Vicente Mártir (22 de enero y 11 de noviembre, Iglesias Orientales) y San Lorenzo (10 de agosto y 20 de abril, en Roma con San Esteban).



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 26 de diciembre además se celebra a
San Mawnan de Cornwall, eremita.
Beata Cristina de Markyate, reclusa.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Santa Eugenia-Eugenio, virgen y mártir.

Santa Eugenia-Eugenio, virgen y mártir. 25 de diciembre y 27 del mismo (liturgia mozárabe).

Martirio de Santa Eugenia.
La leyenda de Santa Eugenia nos cuenta que nació en 183, y era hija de Felipe, gobernador general del emperador Comodo en Egipto, y de Claudia, emparentada con el emperador. Amos tenían su residencia en Alejandría. Era Felipe hombre culto, que educó a su hija en letras, artes y ciencias. Su amor por la lectura y el saber la llevó a leer las cartas de San Pablo, que le proporcionaron sus esclavos Santos Proto y Jacinto (11 de setiembre) y mediante estas se convirtió a la fe de Cristo. Gracias a su nueva fe, a los 16 años consagró su virginidad a Cristo. De su agudeza y sabiduría la leyenda da nota con esta anécdota: querían casarla con un magnífico joven y como Eugenia no quería, comenzaron a narrarle las prendas de los antepasados el joven. Y Eugenia replicó: "¿Es que me he de casar con él o con los suyos?" Como sabía que su padre era opuesto a la verdadera fe, y a su voto de virginidad, se disfrazó de hombre y junto a sus eunucos huyó de la ciudad. Iban de camino cuando pasaron delante de un monasterio y oyeron cantar a los monjes el salmo: "Los dioses de los gentiles son demonios; el que nosotros adoramos es el verdadero Dios, creador del cielo y de la tierra". Y quisieron quedarse, para a adorar al verdadero Dios. El abad San Elio (21 de julio) la bautizó con el nombre de Eugenio, bautizó a Proto y Jacinto y les admitió en la comunidad. Por su parte, la versión en la leyenda de Proto y Jacinto difiere un poco, pues cuenta que de camino encontraron a San Heleno, el obispo de Heliópolis (23 de noviembre), que junto a 10.000 cristianos habían sido desterrados. Eugenia, Proto y Jacinto fueron bautizados luego de confesarle ella su verdadero sexo. Aún así, Heleno la bautizó con el nombre de Eugenio y se retiraron al desierto como eremitas. Como carmelitas, dirá por su parte la leyenda del Carmelo.

Como fuese, Eugenia es ahora el monje Eugenio. Como “religioso”, Eugenia-Eugenio se entregó a la penitencia y la oración, era muy humilde, caritativa y siempre era la primera en cumplir la Regla. El Señor le premió con gracias, como el don de sanar y hacer otros milagros. A la muerte de San Elio, la comunidad le eligió abad, y aunque Eugenia se negó, tuvo que aceptar. Como superior fue aún más humilde y paciente, y demostraba gran amor a todos los monjes. Y muchos fueron sanados por sus oraciones o al tocarles. Sucedió que una enferma, de nombre Melania, fue sanada por Eugenia, pero el diablo que poseía a la mujer, le instigó para que acusara al “abad” de haberla violado. Eugenia fue llamada ante el gobernador Felipe, su propio padre. Eugenia se defendió, pero al ver que no tenía salida, abrió su hábito y enseñó su pechos, demostrando era una mujer. Además, reveló a su padre quien era: Eugenia, su perdida hija. Al contarles su historia, sus padres se convirtieron a la fe de Cristo, y en menos de un año fue elegido obispo, y sería martirizado en 262. Su memoria litúrgica es a 13 de septiembre.

Después del martirio de su padre, Eugenia y Claudia abrieron un asilo para ayudar a las viudas pobres. La leyenda carmelitana añade que fue religiosa, dándole el velo a ella y a Santa Cirila (18 de octubre), el papa carmelita San Dionisio (19 de enero):
"Estaba en su tiempo muy extendida en Roma, y otras partes la profesión monástica según consta de los cánones, que acerca de los monjes y vírgenes consagradas habían hecho sus predecesores. Especialmente después que la esclarecida Virgen Santa Eugenia la trajo de Egipto, adonde la profesó en el monasterio de San Heleno (…) Por su ejemplo se agregaron a la santa, muchos coros de doncellas nobilísimas, y cuidábalas el santo Pontífice [Dionisio] como la más ilustre porción (según dice San Cipriano) de los rediles de Cristo (...). Quiso el Señor que muchas de ellas gozasen duplicadas aureolas, añadiendo a la de su virginidad, la del martirio. El año de 262, lo padeció Santa Eugenia con sus santos compañeros Proto y Jacinto". Flores del Carmelo.

Santa Eugenia como carmelita.
Iglesia de "Las Teresitas".
Querétaro.
Y en paz monástica vivía hasta que imperando Galieno, Eugenia bautizó a la cristiana Blasila o Basilisa, cuyo prometido las denunció por cristianas al esta rechazarle para ser virgen a perpetuidad. Blasila fue llamada a declarar y fue decapitada. Aunque una versión dicen que Blasila sería bautizada por el papa San Cornelio (16 de septiembre) y otra por el papa San Sotero (11 de agosto). En fin. El caso es que junto a ella fueron decapitados Proto y Jacinto. Eugenia, por su parte fue llevada al templo de Diana, para que para que sacrificara a la diosa, pero el templo se derrumbó, con lo que la acusaron de practicar la magia. La echaron al río Tíber con una piedra al cuello, pero la soga se desató y Eugenia emergió ilesa. Fue atrapada de nuevo y decapitada, el 25 de diciembre del año 262. Fue enterrada en las catacumbas de Aproniano en la Via Latina y sus reliquias están en Roma en la Iglesia de los Santos Apóstoles. Su culto es muy antiguo y ya en el siglo IV tenía su propia iglesia dedicada en Roma, en la cual se hacía estación la noche de Navidad, haciendo una conmemoración de su martirio. En Rávena ya es conocida y venerada al menos desde el siglo VI, pues junto a Proto y Jacinto aparece representada en la basílica de San Apolinar.

En realidad todo esto no es más que una historia de carácter piadoso, hecha para aleccionar sobre la vida religiosa, la castidad, la fe de los mártires. Pero más probable es que Proto y Jacinto, dos mártires reales pero inciertos hayan sido incorporados a la “historia” de Eugenia, para darles más credibilidad y dotarles de unas actas. En la leyenda de Eugenia se ve claramente dos momentos, que probablemente respondan a dos santas distintas. Una vida y persecución en Alejandría y otras en Roma. La leyenda se encargaría de unirlo todo.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 
-"Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen". FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678. 


A 25 de diciembre además se celebra a
El Niño Jesús de Atocha.
Santa Adalsindis de Marchiennes, virgen.


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Santa Eva, la primera.


Pregunta. Hola me gustaría saber si tienen la imagen y vida de Santa Eva, no he conseguido encontrarla en internet. Gracias. 

Respuesta: Hola. Varias santas hay de ese nombre, pero vamos a suscribirnos, por hoy a la más famosa y controvertida de ellas:
Santa Eva, madre de los vivientes. 24 de diciembre. 

Sí, me refiero a Eva, mujer de Adán, aquella primera mujer formada por Dios del costado de Adán, según el mito bíblico. Sí, empleo la palabra mito y su acepción: un relato tradicional que se refiere a acontecimientos antiguos de los que no se tiene conocimientos y por lo tanto idealizan hechos y personajes. Los mitos explican un fenómeno de origen natural o espiritual. Son esenciales para conocer las culturas y su historia. En el fondo del mito hay un trasfondo de verdad. Un ejemplo sería el diluvio universal, presente en varias culturas, aparentemente desconectadas entre sí y que lo contienen en su acervo cultural con diferentes explicaciones. 

En el caso que nos ocupa, Adán y Eva, es un mito fundacional de la zona mesopotámica, origen de nuestra cultura judeocristiana. Busca explicar el origen del hombre y, sobre todo, la entrada del mal y el pecado en el mundo. Pero todo mito también alude al momento en que se consolida y se plasma por escrito, o sea, cuando se convierte en historia. El relato bíblico del Génesis se escribe a partir de la tradición oral en la época de Salomón, dado a tener varias esposas y a consolidar pactos mediante matrimonios, asimismo dado a la idolatría, especialmente de una divinidad en forma de serpiente. Teniendo claro este contexto histórico, el mito toma más sentido si comprendemos que el Génesis en la pareja de Adán y Eva hace una apuesta por la unión esponsal monogámica, la fidelidad y la adoración de único Dios, desoyendo a los dioses extraños.

De lo que nos dicen las Escrituras, lo primero que llama la atención es el “motivo” de la creación de Eva: viene a solucionar la única cosa que Dios vio que no estaba bien en el mundo: la soledad del hombre. (Gen 2, 20). Lo segundo, es la forma de la creación: No la hace del mismo modo del hombre, con barro, sino que la saca de este, y es que existiendo ya la humanidad, el barro es inncesario, ambos seres son de la misma carne y de los mismos huesos (Gen 2, 23), son iguales en dignidad y valía. Es significativo que el “el hombre tendrá autoridad sobre ti” (Gen 2, 16) no sea sino fruto del pecado y de la ruptura de la relación del hombre y Dios y de los hombres entre sí, y de ello se hace eco Edith Stein en “Ensayos sobre la Mujer”. Comúnmente se cree la muerte, el dolor (los de parto en caso de Eva) y el trabajo son el castigo que Dios impone a la humanidad por pecar, cuando son las consecuencias de esta ruptura de relaciones. Dios está advirtiendo de las consecuencias, no imponiendo el castigo. De hecho, lo único que determina Dios en el relato de la caída humana es la Redención. Avisa, en Gen. 3, 15, que si bien la serpiente tuvo una victoria temporal (morder el talón), la victoria de la mujer en su descendencia será definitiva (aplastar la cabeza).

Sobre la “vida” de Eva pues poco hay que decir, salvo lo que el Génesis capítulos 2 y 4 ya nos dicen. Eva, como primera madre de los vivientes, recordando que es un mito que no busca historicismos, ni la Biblia tampoco lo pretende. Más que lo que haya sido de la vida de Eva, no podemos decir, pues ciertas revelaciones, como las de la Beata Ana Catalina Emmerick (4 de febrero) o las de Sor María de Jesús de Ágreda más que aportar datos o enseñanzas, aportan fabulaciones sobre lo que pasó, o sea, aportan mitos. Leyendas sobre que vivió más o menos que Adán, que hizo penitencia toda su vida, o que Adán fue enterrado en el monte Calvario, pues las dejamos de lado. Más interesante es la luz que arroja el personaje de Eva en la redención humana. Su papel de madre de todos los vivientes creó el evidente paralelismo con la Santísima Virgen María. Paralelismo situado al margen de una primera analogía: Adán-Cristo, pecado-redención. Esta concordancia la disfrutaron y explicaron los Padres de la Iglesia, que hallan en ella una gran riqueza teológica: Si Eva nos dio la vida natural, María nos dio la sobrenatural. Y traigo algunos ejemplos, aunque muchas más hay:
Expulsión de Adán y Eva
del Paraíso.
"Así como Cristo se dice nuevo Adán, así también María se puede llamar nueva, y feliz, Eva. Y esto mismo parece que quiso indicar el Arcángel San Gabriel en la palabra "ave", que leída al contrario dice "eva". Porque si la primera Eva perdió a todos los hombres, la segunda Eva, María, ganó a todos los hombres. Si la primera Eva fue engañada por la serpiente, la segunda Eva, María, quebrantó la cabeza de la serpiente. Si la primera Eva comió la muerte, gustando del fruto vedado, la segunda Eva, María, nos dio a todos la vida con el fruto bendito de su vientre". P. Francisco Javier Dorn. S.J.
"si de Eva proceden por generación todos los hombres, de María nace la vida al mundo, pues dando a luz al Viviente, ella se convierte en madre de todos los vivientes". San Epifanio.
"…la que por su pecado había introducido en nuestra naturaleza y había sido condenada a dar a luz con sufrimiento y dolor, era absolutamente necesario que la madre de la Vida comenzase su embarazo con gozo y concluyese su alumbramiento en la alegría". San Gregorio de Nisa.
En cuanto al pecado, por el honor del Señor, yo entiendo que ni se debe mencionar respecto de la Santísima Virgen María, la cual mereció concebir y dar a luz al que evidentísimamente lo fue sin pecado”. San Agustín. La naturaleza y la Gracia, 36.
"¿Acaso no imitan los pecadores a Eva; y no es más bien por ella por quien tuvo origen el pecado del género humano? Por la mujer fue el comienzo del pecado, y por causa de ella, como está escrito, todos morimos. (...) es precisamente por ella, por lo que habla el Apóstol de un solo hombre, por el que entró en el mundo el pecado, sino porque quería dar a entender que el pecado se transmite, no por imitación, sino por generación? El comienzo del pecado fue por la mujer; el comienzo de la generación, por el hombre; antes que dé a luz la mujer, siembra el varón; por un hombre, pues, entró en el mundo el pecado, porque entró por el camino de la semilla fecundante que, al recibirla, concibe la mujer; sólo el que nació de una mujer sin pecado no quiso nacer de esta manera". San Agustín. Réplica a Juliano, 56. 
"¡Pobres de nosotros que siendo hijos de la infeliz Eva, y por lo mismo reos ante Dios de la misma culpa, condenados a la misma pena, andamos agobiados por este valle de lágrimas, lejos de nuestra patria, llorando afligidos por tantos dolores del cuerpo y del alma! Pero ¡bienaventurado el que, entre tantas miserias, con frecuencia se vuelve hacia la consoladora del mundo y refugio de miserables, a la excelsa Madre de Dios y devotamente la llama y le ruega! “Bienaventurado el hombre que me escucha y vigila constantemente a las puertas de mi casa” (Pr 8, 34). “¡Dichoso –dice María– el que escucha mis consejos y llama constantemente a las puertas de mi misericordia, suplicando que interceda por él y lo socorra!" San Alfonso María de Ligori.


Y para terminar, señalar que podría extrañar que se les considere santos, habiéndonos traído el pecado original que todos hemos heredado. Pero los cristianos sabemos que la redención de Cristo alcanza a todos y que no hay razón plausible para negarla a los primeros padres. A aquellos que desde el seno de Abraham esperarían la venida del Mesías. Aún con más ansia la esperarían los primeros depositarios de esta esperanza: Adán y Eva. De hecho su memoria litúrgica, que no pertenece a Occidente, está señalada a 24 de diciembre no en balde, sino con todo sentido, recordando que si bien pecaron, la “Descendencia de la mujer” ha derrotado definitivamente a la antigua serpiente por su Encarnación, Muerte y Resurrección gloriosas. 

Fuentes:

-"Virgen singular: la reflexión teológica mariana en el siglo XX". Juan Luis Bastero de Eleizalde. Madrid, 2001.
-"María, nueva Eva en Justino, Ireneo, Tertuliano y Agustín". Claretianis, 1996.
-"María, nueva Eva según las Escrituras". Athenas, 1959.
-“Las glorias de María”. ALFONSO MARÍA DE LIGUORI. Barcelona, 1860.


A 24 de diciembre además se celebra a  
Santa Tharsilla de Roma, virgen
Santa Irmina de Ohren, abadesa.