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lunes, 16 de diciembre de 2019

San Irenión de Gaza, obispo.

San Irenión de Gaza, obispo. 16 de diciembre.

No se conoce mucho de este santo obispo, según la tradición, uno de los sucesores de San Filemón (22 de noviembre) como obispo de Gaza. Sucedió al célebre obispo Asclepas, evangelizador de la región y fuerte opositor a los arrianos.

Irenión participó en el Sínodo de los Obispos de Antioquía en 363, que ocurrió a la muerte de Juliano el Apóstata. Los obispos enviaron una carta al nuevo emperador Joviniano, confirmando que todos acataban la fe del Concilio de Nicea la cual invitan al emperador a acatar en aras de la paz de la Iglesia y del Imperio.

Luego del Sínodo Irenión regresó a su sede y construyó la primera catedral dentro de los muros de la ciudad, pues su antecesor lo había hecho a las afueras. Esta iglesia-palacio se llamó "la paz" (irene, en griego. Toda una alusión a su nombre). También construyó unas lauras (monasterio de cenobitas) en la región de Gaza donde el mismo se retiraba de vez en cuando. Tuvo una buena relación con San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y en 386 recibió a Santa Paula (26 de enero) cuando esta visitó los Santos Lugares para vivir como eremita.

Murió nuestro santo obispo sobre el año 390.


A 16 de diciembre además se celebra a:

B. Guillermo de Fenol,
monje cartujo.
B. María de los Ángeles,
virgen carmelita
.






domingo, 15 de diciembre de 2019

Sierva de María y no reina en el mundo.

Venerable Ana Catalina de Austria, duquesa y religiosa. 15 de diciembre.

Nació el 17 de enero de 1566 en Mantua. Sus padres fueron el Duque Guillermo de Mantua y Montferrato y la princesa Leonor de Hasburgo. Fue una niña muy piadosa y devotísima de la Santísima Virgen luego de que esta la librara milagrosamente de morir enferma.

Aunque su deseo era consagrarse al servicio de Nuestra Señora, la cual alguna vez se le habría aparecido, en 1582 fue prometida al archiduque Fernando II de Austria, tío suyo. Ana Catalina aceptó obedientemente y se resignó a cumplir la voluntad de su padre. A cambio, solo pidió que su padre liberara a 15 presos, donara bienes a 15 iglesias y diera cuantiosa limosna a 15 mendigos en honor de la Santa Virgen. El numero 15 habla de su devoción al santo rosario.

La boda ocurrió el 14 de mayo de 1582. Tuvieron cuatro hijas, todas enfermizas, tanto que para ellas Ana tenía un libro de recetas especial, con una dieta estricta, para evitar enfermedades y alergias. La ausencia de un hijo varón que asegurara el linaje y la sucesión enrareció la relación del matrimonio, y Fernando tendría numerosos ataques de ira por ello, como si su mujer fuera la culpable. Ella solo rezaba y sufría en silencio. El hijo varón nunca llegó y Fernando finalmente se resignó a ello y en 1595 murió luego de pedir perdón a nuestra beata por sus injustificados malos tratos y humillaciones.

Ya viuda, Ana Catalina se concentró en la educación de sus hijas y en la vida piadosa. A las niñas las preparó para el claustro o para alcanzar excelentes matrimonios. Fueron mujeres muy cultas y piadosas, dotadas para la música y el arte. Ella misma dejó todas sus galas, se enfundó en una túnica negra y una toca blanca, portando solamente un rosario al cuello, sin volver a usar nunca más una joya, y todas las que tenía las dio a los pobres. Convirtió su habitación en una especie de celda monacal, totalmente desnuda y con solo un jergón de paja. Camas, muebles, cortinas, todo fue vendido para los pobres. Toda la corte fue sumiéndose en aquella piedad, fuera por convicción o por no perder privilegios, y llegó a tener el aspecto de un monasterio.

Además de la piedad constante, la caridad se hizo presente más aún. Ella misma alimentaba a los pobres cada día, atendía a los enfermos que venían por limosna o los visitaba en los suburbios. Se hacía acompañar de algunas de sus hijas, a las cuales enseñaba como debían servir siempre a Jesucristo en los pobres. Donó numerosas propiedades y dinero a las iglesias de Innsbruck, y con ello promovió el arte barroco, propio del momento. Entre todas estas obras sobresale construyó el convento de las servitas de Innsbruck, el cual le fue solicitado por la Madre de Dios en una visión. Para ello reformó uno de sus castillos, dotándolo con una bella iglesia. Esto lo hizo no sin grande oposición de los nobles, quienes veían en ello un gasto demasiado grande e innecesario.

Tanta guerra le enfermó y postrada en cama supervisó los trabajos de construcción. Pero su perseverancia tuvo su fruto: la Virgen se le apareció y la curó instantáneamente, mandándole que tomara el hábito de religiosa servita. Y no fue el único portento relacionado con el convento. Un día hubo un deslizamiento de tierra y un obrero quedó sepultado por el lodo. Solo al otor día se puso excavar y el hombre fue hallado con vida y ni siquiera estaba herido. Una vez terminado el monasterio de las terciarias servitas, la otrora archiduquesa se convirtió en religiosa tomando el nombre de Ana Juliana, abandonando para siempre el mundo. Su hija María, viuda, le seguiría al poco tiempo.

Vivió en el convento como había vivido sus últimos años: orando y trabajando por los demás, sin jamás hacer prevalecer algún privilegio por sus títulos, familia o ser la fundadora del convento. Fueron años de varias gracias místicas y vida de intensa oración. Finalmente Ana Catalina entró al cielo el 14 de diciembre de 1621. En 1693 se inció el proceso de canonización con la elevación de las reliquias a un altar por parte del obispo Johann Franz, caso insólito en el siglo XVII, donde ya las normas eran muy estrictas con respecto esto. Nunca fue canonizada, pero las monjas servitas de su convento celebraron su memoria siempre y promovieron su culto.


Fuente:
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.

A 15 de diciembre además se celebra a:

San Mesmin, fundador.
Beata Hadewych, mística.


sábado, 14 de diciembre de 2019

Del más grande predicador alemán.

Beato Berthold de Regensburg, franciscano. 14 de diciembre.

Nació en Regensburg, alrededor de 1210. A los 11 años entró al convento franciscano de Augsburg para estudiar y allí mismo tomaría el hábito. Sobre 1235 fue ordenado presbítero y al año siguiente fue nombrado profesor de Teología del convento de Magdeburg. Es curioso que siendo uno de los más grandes predicadores alemanes de todos los tiempos, solo estos pocos datos imprecisos se tengan de su persona.

En 1240 comenzó una ardiente labor misionera que le llevó por media Alemania, Suiza, Bohemia, Austria y otros reinos, como Francia, donde trató a San Luis IX (25 de agosto). En sus sermones públicos, ardientes pero sencillos, se dice llegó a haber hasta 200.000 personas. Se hacía construir tarimas enormes o subía a los tejados o a los árboles. Organizaba los sermones comprobando la dirección del viento y según este, mandaba situarse a la gente, aunque muchos le oían desde otros tejados o árboles. En 1260 fue nombrado predicador oficial del reino de Hungría, desde cuyo puesto dirigió una crucial defensa de los flagelantes y los judíos perseguidos sin causa.

Fue amigo personal del también franciscano Beato David de Augsburg (19 de noviembre) e íntimo de San Alberto Magno (15 de noviembre). En 1270 Berthold se retiró al convento de Regensburg, un convento sencillo, pobre y muy austero, donde olvidó sus viejas glorias y vivió como un simple religioso, dícese que sin volver a hablar jamás, de tanto que había hablado antes.

Berthold murió en 1272 y fue sepultado en la iglesia conventual, donde su tumba fue objeto de pronta veneración. En 1626 el obispo Albert deTörring elevó sus reliquias a un altar dedicado a su memoria, beatificándole.


A 14 de diciembre además se celebra a:


San Juan de la Cruz,
presbítero carmelita.
San Espiridión,
obispo carmelita
.






viernes, 13 de diciembre de 2019

De la fragante rosa de Villechausson.

Beata Isabel Rosa de Chelles, fundadora y abadesa. 13 de diciembre.

Fue hija del duque Radulf de Crépy y su mujer Adela de Bar-sur-Aube. Su hermano fue el Beato Simón (29 de septiembre). Siendo muy niña fue internada en las benedictinas de Chelles, cerca de París, para alcanzar una perfecta educación con vistas a alcanzar un buen matrimonio. Sin embargo, al llegar a la adolescencia decidió tomar el hábito monástico contra viento y marea, para seguir su vocación de servir toda a Cristo.

Siendo ya monja profesa deseó una vida de mayor perfección y solicitó de su abadesa retirarse como reclusa emparedada en el mismo monasterio. La abadesa, temerosa de echar a perder su vocación no se lo consintió. Entonces Isabel obtuvo el permiso del papa Inocencio II, y con dos monjas más se retiró a Château-Landon, donde construyeron unas chozas y comenzaron vida eremítica. Oraban y trabajaban constantemente, imitando a los Padres del Desierto. Vivieron algunos meses, pero la vida en aquel lugar inhóspito era muy difícil y las enfermedades llegaron. Entonces las otras monjas regresaron a Chelles.

Isabel no cejó en su empeño y se trasladó a un roble hueco, donde solo cabía de rodillas (es una de los santos dendritas). Redobló su oración, tejía cestos y sembraba algunas hortalizas de las que se alimentaba y aún regalaba a los pobres. Tuvo que soportar numerosas burlas de los aldeanos, quienes, al ver su paciencia, entrega, oración y caridad, poco a poco le tomaron verdadera devoción.

Al cabo de varios años de vida dendrita, Isabel recibió la visita de su hermana Acvis, monja en Chelles, y de la monja Constancia. Ambas la convencieron para fundar un monasterio cerca de Courtenay, en el Loira, del cual sería la abadesa. El monasterio fue dedicado a Santa María y pronto tuvo muchas santas vocaciones.

Nuestra Beata entró al paraíso el 13 de diciembre de 1130. En 1330 el cuerpo fue desenterrado para trasladarlo a una bella urna y se le encontró incorrupto, por lo cual se elevó a un altar. Durante la Guerra de los 100 años el monasterio fue saqueado y las reliquias profanadas. Las monjas recogieron luego lo que pudieron y las trasladaron a Villechausson, donde construyeron un nuevo monasterio.


Fuente:
-"Vie des Saints du Diocèse de Troyes et histoire de leur culte jusqu'à nos jours"

A 13 de diciembre además se celebra a:


San Judoc, eremita.
Los Santos Cinco
Compañeros Mártires.




jueves, 12 de diciembre de 2019

San Finian de Clonard.

San Finian de Clonard, obispo. 12 de diciembre.

Nació sobre 470, en el pueblo de Myshall, condado de Carlow, en la familia de Ailill Telduib, de ascendencia noble. La leyenda dice que Finian fue llevado a bautizar por el obispo Fortchern, pero en el camino se encontraron con el presbítero San Abban (16 de marzo), quien, animado por Dios, tomó al niño y le bautizó allí mismo en una charca junto al camino, mandando poner acto seguido una cruz en aquel sitio como señal del paso por allí gran santo que acababa de bautizar. Ciertamente Abban pudo poner aquella cruz por la fama de Finian, pero no bautizar al niño, pues este vivió 100 años antes de Abban.

Su leyenda nos dice que Finian dejó Irlanda siendo niño y que fue discípulo de San David de Gales (1 de marzo) y San Cadoc de Llancarfan (24 de enero). Nos cuenta que realizó muchos milagros en Gales, como secar un lago con su oración pues allí debía construirse un monasterio, o que los sajones invasores fueran aplastados por una montaña. También, siempre según la leyenda, ahuyentó a las serpientes, avispas y pájaros que se comían la cosecha de los monjes de Echin. Lo que sí es cierto es que Finian fue un monje muy hábil para el trabajo manual y al mismo tiempo dado al estudio y la erudición. Su correspondencia con San Gildas de Rhuys (29 de enero) le muestra como un hombre muy práctico y espiritual, preocupado por la Iglesia de su tiempo, la evangelización y la búsqueda del ideal espiritual del monacato. En sus otros escritos fue muy duro contra los obispos que abusaban del poder y los monjes que no practicaban la pobreza o la caridad.

Al regresar a Irlanda, sobre 515, Finian visitó al rey Muiredach, a quien pidió ayuda para construir una iglesia, aunque este monarca no era cristiano. El rey, impresionado con el porte de Finian le permitió construir la iglesia en Achadh Abhail, desde donde Finian trabajó en la evangelización de la zona y con gran éxito. También predicó durante siete años en Hy Bairrche. Allí trabó contacto con la gran Santa Brígida de Irlanda (1 de febrero), a quien y a cuyas monjas predicó muchas veces. Brígida le trató con gran respeto y como a verdadero padre. En una ocasión le regaló un anillo de oro, pero Finian lo rechazó rotundamente, por no faltar a la pobreza. Esker Brenain fue otro de los lugares de apostolado de Finian, donde construyó una típica iglesia circular irlandes que aún se conserva y donde se venera su memoria. Allí encontró a un niño abandonado por unos ladrones, y le tomó bajo su cargo, le educó y le dio el hábito monástico, siendo su primer discípulo.

Dice, otra vez la leyenda, que un ángel se apareció a Finian y le indicó que debía seguirle hasta donde Dios le quería misionara. Finian se puso en marcha y, siguiendo al ángel durante toda una noche, llegó a Cluain Eraird, donde tuvo una gran actividad apostólica. En Anchory fundó un monasterio por revelación divina

Finian fue elegido obispo siendo aún joven y una de sus obras principales fue la reforma monástica y la fundación del monasterio de Clonard, cuna de los llamados "12 apóstoles de Irlanda", a quienes la leyenda quiere como discípulos de Finian, aunque en realidad no todos fueron contemporáneos. Estos son San Kieran de Saighir (5 de marzo), San Kieran de Clonmacnoise (9 de septiembre), San Brendan el Navegante (16 de mayo), San Brendan de Birr (29 de noviembre), San Columbano de Iona (9 de junio), San Colm de Terryglass (13 de diciembre), San Molaise (12 de agosto), San Kenneth (11 de octubre), San Ruadhan (15 de abril), San Mobhi (12 de octubre), San Sinnell (12 de noviembre) y San Nathy de Anchory (9 de agosto). 

A veces se añaden como discípulos suyos a San Magh-Bile (10 de septiembre), San Molua de Conflert (4 de agostoSan Comgall de Bangor (10 de mayo).

Finian es considerado, junto a San Enda (21 de marzo), el padre del monaquismo irlandés. Al fin de su vida santa, entró al cielo sobre 549.


A 12 de diciembre además se celebra a:


San Corentin, obispo.
Santa Abra, virgen.





miércoles, 11 de diciembre de 2019

San Daniel Estilita.

San Daniel Estilita. 11 de diciembre y 22 de mayo.

Nació en el año 409 en Samosata, en la zona alta del Éufrates. A los 12 años entró de monje y en viaje que realizó con el abad conoció al gran San Simeón Estilita "el Viejo" (5 de enero), y decidió imitarlo, a lo que Siméon le animó.

Se fue a Anaplus, cerca del mar de Bósforo, donde se hizo hacer una columna (en realidad eran dos, una sobre otra) con una balaustrada y protegida del clima con un palio. Allí vivió 33 años, y allí fue ordenado sacerdote por San Guenadio de Constantinopla (25 de agosto). Cada día celebraba la eucaristía, durante la cual los numerosos peregrinos hacían absoluto silencio, y eran cientos. Para todos tenía una palabra de aliento, reconvención, consejo o amenaza. Conocía los pecados sin que se los dijeran, tuvo don de profecía y también realizó muchos milagros.

Los emperadores León I y Zenon fueron grandes admiradores suyos y le visitaban frecuentemente para pedir consejo u oraciones. León construyó una escala de piedra para subir hasta lo alto del pilar y que también usaban los peregrinos, hasta que Daniel mandó la derribaran pues le molestaban en su altura. El mismo solo la usó una vez, cuando bajó a regañar al emperador por apoyar la herejía monofisita.

Daniel murió en 492 y fue sepultado junto a su pilar, elevándose una basílica en su honor. Sus reliquias serían trasladadas en el siglo XIII a Moscú, donde el Gran Duque San Daniel (4 de marzo) había levantado el célebre y bellísimo monasterio de Danilov.

A 11 de diciembre además se celebra a:


Stos Victorio, Fusciano
y Gaciano de Amiens
.
San Franco de Siena,
religioso carmelita
.


martes, 10 de diciembre de 2019

Sacerdote e inocente ante Dios.

San Edmund Gennings, presbítero y compañeros mártires. 10 de diciembre y 25 de octubre (Todos los Mártires de Inglaterra y Gales).

Nació en 1567, en Lichfield, en el seno de una familia convertida a la nueva Iglesia de Inglaterra, nacida de la traición a la fe católica del rey Enrique VIII. En 1580 tuvo una visión en la que veía a turbas armadas masacrar a personas inocentes, quienes subían al cielo como ráfagas de luz. Era una visión de los mártires católicos víctimas de los anglicanos.

Edmund era un niño muy inteligente y dócil, por lo cual un maestro de su localidad se encargó de educarle, obteniendo como pago los servicios de Edmund en una posada que tenía su hija. Como su madre viuda no podía costearle los estudios aceptó gustosamente. Muy pronto el niño Edmund destacó por su aplicación al estudio y sus notables resultados. Estando trabajando en esta posada le conoció un caballero apellidado Sherwood, quien estaba buscando un paje. El caballero se prendó de Edmund y logró que su madre se lo cediera a cambio de un generoso salario. Sherwood era católico, cosa peligrosa en aquellos tiempos, y al poco tiempo comenzó a hablarle a Edmund de la fe católica, logrando convertirle. Edmund sirvió a su amo con total lealtad, llegando incluso al riesgo de la vida sirviendo como enlace entre los católicos que vivían su fe escondida.

Cuando Sherwood se fue a Francia a estudiar para ser ordenado presbítero, con vistas a volver a Inglaterra a evangelizar, se llevó consigo a Edmund, y ambos estudiaron juntos. Edmund se formó en el seminario de Reims. Fue un seminarista ejemplar, piadoso, humilde y muy devoto de la Pasión de Cristo. A pesar de estar constantemente enfermo, no cejó nunca en el estudio, la caridad o las penitencias. Por esta misma causa de su mala salud, los formadores le enviaron de vuelta a Inglaterra aún antes de ser ordenado presbítero, quedando en el aire la posibilidad de ser sacerdote. Estando en el puerto de Le Havre, casi para embarcar, oró fervorosamente y recobró la salud por milagro, pudiendo regresar a Reims a terminar sus estudios. Finalmente, nuestro santo cumpliría su sueño y, previa dispensa de Roma por no tener aún 25 años, fue ordenado sacerdote en Soissons el 18 de marzo de 1590, junto a San Alejandro Rawlins (7 de abril), quien también sería martirizado.

Ese mismo año Edmund embarcó rumbo a Inglaterra junto a otros presbíteros que planeaban entrar a escondidas. El barco fue atacado por corsarios en Essex, pero casi por milagro logró escapar y recaló en Whitby. Allí fueron retenidos e interrogados, pero contaron que el barco había sido arrastrado por una tormenta desde Newcastle. Siendo libres, los presbíteros disfrazados dijeron misa escondidos y luego orar un rato, se despidieron entre abrazos, besos y lágrimas.

Edmund se dirigió a Londres en busca de su hermano Juan, a quien deseaba convertir a la fe católica. Mientras, se instaló en una posada donde era asistido por católicos ocultos. Su día a día era decir misa a escondidas en varios sitios, visitar enfermos, confesar, alentar a los que dudaban y lograr algunas conversiones. Luego de unos meses halló a su hermano, a quien descubrió era sacerdote. Este no le denunció, pero rehuyó de convertirse al catolicismo y de ayudar a su hermano. Ambos se separaron.

El 7 de noviembre de 1591 Edmund acordó con el sacerdote San Polydor Plasden (10 de diciembre), compañero de estudios en Reims, cantar misa juntos por ser la Octava de Todos los Santos. La misa sería en casa del profesor San Swithun Wells. También se hallaban allí los seglares San Eustace White, presbítero quien era converso del anglicanismo, y los seglares Beatos Brian Lacey y John Mason, y la Beata Sydney Hodgson (todos a 10 de diciembre). También estaría la señora Wells, esposa de Swithun Wells. Durante la celebración de la santa Misa, los anglicanos allanaron la casa y tomaron prisioneros a los presbíteros y seglares y los llevaron a Newgate. Swithun Wells, quien no se hallaba presente en la misa, al regresar a su casa y saber lo ocurrido, se presentó voluntariamente ante las autoridades y fue apresado.


Edmundo y sus compañeros
son apresados.
El 10 de diciembre todos fueron ejecutados. Nuestro santo fue ahorcado junto a Wells en la puerta de la casa de este. Estando en el cadalso, el juez dijo a Edmund: "Gennings, confiesa tu crimen, tu traición papista y la reina sin duda te perdonará". A esto Edmund respondió: "No sé, querido hombre, en lo que podría haber yo insultado a mi amada reina. Pero si ese es el caso, me disculpo. Mas se siente ofendida sin fundamento, porque defiendo mi fe y religión. Porque soy sacerdote, y porque no quiero ir en contra de mi conciencia, entonces confío en que soy inocente ante Dios. ¿No fue San Pedro quien dijo: 'Debemos obedecer a Dios más que a los hombres'? No tengo intención de admitir errores donde no hay. Si regresar a Inglaterra como sacerdote, decir misa u oír confesiones es traición papista, entonces yo soy un traidor. Pero, por supuesto, yo tampoco lo creo. Por eso me declaro culpable de las cosas de las que se me acusa. No con un corazón arrepentido o triste, sino bajo protesta abierta y con alegría interior de haber podido hacer cosas tan buenas. Si Dios me diera la oportunidad, las volvería a hacer y las consideraría más valiosas que tener mil vidas".

Los demás mártires fueron ahorcados y despedazados en la célebre plaza de Tyburn, regada con la sangre de cientos de mártires. La señora Wells padeció prisión y finalmente falleció en la cárcel. En cuanto al hermano de Edmund, al poco tiempo se convirtió a la fe católica y llegaría a ser sacerdote. Él publicó la "vita" de Edmund en 1614 bajo el título de "La vida y muerte del Sr. Edmund Gennings, sacerdote, coronado con el martirio en Londres, el 10 de diciembre del año M.D.XCI".

El 8 de diciembre de 1929 Pío IX decretó el martirio de Edmundo, siendo beatificado el 15 de diciembre del mismo año. El papa Pablo VI lo canonizó junto a otros mártires de Inglaterra y Gales el 25 de octubre de 1970.


A 10 de diciembre además se celebra a:

N. S. de Loreto.
S. Melquíades, papa.


lunes, 9 de diciembre de 2019

Salvado por las aguas y conducido por los bueyes.

San Budoc de Dol, obispo. 9 de diciembre y 18 de noviembre (en Léon). 

San Budoc.
Iglesia de N. D. de Clarté.
Su nacimiento fue milagroso, a causa de su madre, la princesa Santa Azenor (7 de diciembre), y ocurrió en estas circunstancias: Azenor estaba casada con el conde de Tréguier. Eran felices, piadosos y caritativos. Pero el padre de Azenor, conde de Lesneven, quien era viudo, se casó con una mala mujer, quien celosa del amor que padre e hija se tenían, comenzó a intrigar en el joven matrimonio. Falsificó pruebas y sobornó a personas para que hicieran parecer que Azenor engañaba a su marido. Por ello fue encerrada primero en Tréguier y luego, a instancias del padre, en Lesneven. Pero siguió intrigando la madrastra, diciendo al marido de Honora que en realidad el padre no la tenía encerrada, sino que la mujer vivía a sus anchas, y que se preveía su huida a un país lejano. 

Entonces el marido exigió que fuera ahorcada de una vez, y con tanta insistencia, que no tuvo más remedio el conde Leo que preparar la ejecución. Pero he aquí que se descubrió que Honora estaba embarazada de cuatro meses, y la ley prohibía ajusticiar a las embarazadas. Como el marido insistía, la solución hallada entre los leguleyos, ya que no se le podía matar, fue hacer algo intermedio, así que Azenor fue metida en un barril y arrojada al mar, a 10 millas de la costa. Si era inocente, Dios proveería, y si no, no la habían matado ellos. 

Cinco meses estuvo Azenor dentro del barril y flotando en el mar, sostenida por Dios. Cuando encalló en Irlanda, en Aberfraw, dio a luz a su hijo y fue hallada por los monjes del monasterio de Youghall. Se llevaron a la madre y al niño al monasterio, y llamaron al pequeño al niño Budoc (Buzeuc, o sea, "salvado del agua"). Una vez que Honora estuvo repuesta, dedicó su vida a la oración y al trabajo en una ermita anexa al exterior del monasterio.

Desde niño nuestro santo fue aplicado al estudio y la oración, y la vida monástica era toda su delicia. El culto, los libros, el trabajo y la oración colmaban toda su vida. Dice la leyenda que su fama de santo y sabio trascendió el monasterio y apenas cumplió los 21, los habitantes de Aberfraw le quisieron por rey y obispo. Sabiéndolo Budoc huyó del monasterio y se retiró a una cueva junto al mar, escondido de todos. Pero ocurrió que, estando dormido sobre una roca, esta se separó de las aguas y, flotando, atravesó el mar y llegó a Bretaña, quedando solidificada al suelo en Porspoder. Viendo esto el santo como una señal de Dios decidió dedicarse a la evangelización de la región, la cual estaba muy alejada del Evangelio en ese momento y las corrientes pelagianas asolaban la fe católica. La doctrina pelagiana negaba la prolongación del pecado original en la raza humana partiendo de Adán, único al que habría afectado este pecado. Por ende, el bautismo de infantes era innecesario. También propugnaba que la gracia era supletoria en la salvación, para la cual bastaba el conocimiento y el seguimiento de Cristo. 

Budoc estuvo allí todo un año predicando y desterró la herejía con su palabra y su ejemplo. Al cabo de ese tiempo, teniendo a los católicos firmes en la fe, decidió retirarse a la vida eremítica. Entonces cortó como mantequilla la roca que le había traído a Bretaña, la colocó en un carro tirado por dos bueyes, decidiendo quedarse en el lugar donde se detuvieran los animales. Estos anduvieron todos un día y una noche, deteniéndose a una milla escasa de Plourin. En este lugar los herejes eran más violentos que en otros sitios y al ver que el santo les robaba adeptos planearon quitarle la vida. Por ello el santo se dirigió a Dol, para ver al santo obispo San Maglorio (24 de octubre) y pedirle consejo. Y resultó que este, que estaba ya muy anciano, le nombró sucesor, logrando la obediencia de Budoc y la confirmación del mismo por el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal). 

Budoc murió en una fecha incierta, al parecer en 633 aún vivía, pues la leyenda de San Rioc (12 de febrero) dice que fue canonizado por nuestro santo. Sobre las reliquias de San Budoc cuéntase que estando para morir dijo que una vez que hubiera fallecido, cortaran su brazo derecho y lo llevaran en procesión a Plourin para bendecir a algunos que él había excomulgado en sus tiempos de misionero en la región, como señal de que todos los pecados habían sido perdonados y olvidados. Así lo hizo el monje Illtud, pero al llegar a Brecht el obispo quiso quedarse con la reliquia y no dio permiso de que continuara viaje. Entonces el monje, aprovechando el gentío que abarrotaba la iglesia, dio un mordisco al brazo, le arrancó un pedazo de la muñeca y los dedos y huyó a Plourin, donde por medio de la reliquia del santo obispo Dios obró portentosos milagros. 

Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-"France historique et monumentale". ABEL HUGO. 1837.
"Descubriendo santos de Bretaña".


A 9 de diciembre además se celebra a:

Santa Leocadia,
virgen y mártir
.
Stos Nectario y Auditor,
presbíteros
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sábado, 23 de noviembre de 2019

Alzó la voz para la Palabra, mas no para defenderse.

San Gregorio de Agrigento, obispo. 23 y 24 de noviembre. 

Nació sobre 520 en Preterium, un pequeño pueblo perteneciente a la ciudad de Agrigento, en Sicilia. Sus padres fueron Cariton y Teodota, nobles que se ocuparon de educarle bien. A los 12 años recitaba de memoria el Salterio, que habría aprendido con monjes cercanos a su familia. A los 16 años recibió el Lectorado, y desde entonces se dedicó a la lectura y proclamación de los salmos en la liturgia. Tenía buen ritmo, entonación y excelente voz para el canto. 

A los 18 años peregrinó a Tierra Santa con un grupo de fieles devotos. Allí conoció la vida monacal oriental y tomó el hábito en una de las lauras de Jerusalén. Su pasión por el canto y la excelencia en la celebración del culto divino le llevaron a ser ordenado diácono. A partir de entonces, además de leer la Escritura, comenzó a predicarla, y con tal elocuencia y tino que fue invitado al II Concilio de Constantinopla en 533. Allí destacó principalmente por su defensa de la doctrina sobre la Divina Persona de Cristo, denunciando los errores doctrinales en los que concurrían los monofisitas a la hora de explicar su Humanidad y Divinidad. Su exposición de la doctrina sobre Cristo le valió el mote de "Segundo Crisóstomo", en alusión a San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal). 

Después del Concilio, una lumbrera como Gregorio no podía quedar "olvidado" en una laura de Oriente, por lo cual los obispos de Sicilia le reclamaron en su tierra, donde fue ordenado presbítero y elegido obispo a la muerte del prelado Teodoro. Su elección fue confirmada gustosamente por el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal). Gregorio comenzó una ingente labor evangelizadora y reformadora, ya necesaria en el siglo VI. Actualizó e hizo cumplir los cánones eclesiásticos con respecto a la vida del clero y los monjes, lo cual le acerró fuerte oposición de los prebíteros que antes le habían elegido obispo. Estos pasaron de la guerra solapada a la guerra abierta, llegando algunos a la ignominia de contratar una prostituta para que declarara que era amante de Gregorio. Esta lo hizo y el santo fue arrestado y trasladado a Roma, donde estuvo preso durante dos años, siendo inocente. Jamás se quejó ni acusó a nadie. Al cabo de este tiempo, todo salió a la luz y el papa le absolvió de toda acusación y le envió a su sede de nuevo. 

Pero mientras, su sede había sido ocupada por un obispo simoníaco y hereje, que le hacía la guerra. El pueblo quiso linchar al hereje y entronizar a nuestro santo en su cátedra, pero Gregorio no quiso entablar pelea y, por la paz de la Iglesia, se fue a Constantinopla, donde era más querido. Residió en el monasterio de los Santos Sergio y Baco (7 de octubre), que ya conocía. Allí vivió varios años como un monje más, hasta que en 598 pudo volver a su sede, luego de la muerte del obispo usurpador. 

Gregorio falleció en 603, luego de una vida dedicada a la evangelización y la defensa de la fe. Sus reliquias se veneran en la catedral de Agrigento. 


A 23 de noviembre además se celebra a:

viernes, 22 de noviembre de 2019

Santos Filemón y Appia.

Santos Filemón y Appia, esposos mártires. 22 de noviembre, 4 de enero (Sinaxis de los Discípulos, Iglesias orientales), y 19 de febrero.

Filemón recibe a Onésimo.
Fue Filemón un ciudadano rico habitante de Colosas, en Frisia, en la actual Tuquía. Sí que sería discípulo de San Pablo, quien estando preso, sobre el año 50, le escribiría una carta personal, aunque, como toda correspondencia del apóstol, con enseñanza sobre nuestra fe. La situación fue la siguiente: Tenía Filemón un esclavo llamado Onésimo, el cual le robó cierta cantidad y huyó de la casa. Arrepentido de su mal, Onésimo pidió ayuda a San Pablo, a quien le conocería de su amistad con su amo.

Onésimo, también cristiano y bautizado por Pablo, quien dice haberlo “concebido en Cristo”, fue protegido por el santo apóstol y enviado de vuelta a su amo con la mencionada carta. Pablo querría conservarle a su lado como ayudante en la evangelización, pero por respeto a su amigo, y a la ley que obligaba a devolver a un esclavo huido, lo envía a Filemón con la esperanza que ya no le trate como esclavo, sino “como un hermano amado. Porque eso es lo que él es para mí ahora, ¿cuánto más lo será para ti?”. Pide a Filemón que le perdone su falta y le acoja como al mismo Pablo. Y Filemón así lo hizo, y más aún, le dio la libertad a Onésimo y le trató en adelante como a un hermano. El martrologo pone a San Onésimo a 16 de febrero.

La tradición quiere a Filemón como uno de los 70 discípulos del Señor, enviados por este para anunciar el Reino, según Lucas 10, 1, aunque ahí no se le mencione. Ni a él ni a nombre alguno. El Doroteo le hace obispo de Gaza y aunque San Hipólito (22 de agosto) lo confirma, es bastante improbable. El menologio basiliano le pone padeciendo el martirio en Éfeso, en el templo de Artemisa. Las “Constituciones Clementinas” le señalan como obispo de Colosas. El martirologio romano, a su vez, sitúa su martirio, junto a su esposa Appia y San Arequipo (30 de marzo) en Colosas, durante el festival de Artemisa. Los paganos los capturaron por orden del gobernador Artocle y les enterraron hasta la cintura para apedrearles después. Filemón y Appia murieron de este tormento, pero Arequipo moriría luego, desangrado por heridas de puñal.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de noviembre además se celebra a
Beato Salvador Lilli, franciscano, y compañeros mártires.

Santa Cecilia, virgen y mártir.

lunes, 21 de octubre de 2019

Madre de los indígenas.

"Celebramos el centenario de la madre Laura Montoya y celebramos que está en marcha su proceso de canonización. Puede que para esto último pasen algunos años, puede que pasen muchos! Grande dicha seria para vosotros todos que un día pudierais estar en la basílica de San Pedro, el primer templo de la cristiandad, presenciando la ceremonia. Estaríais con miles de peregrinos de todo el mundo pero especialmente colombianos. Tensa vuestra emoción, a punto de explotar vuestra dicha, un ilustre sacerdote, el padre postulador, lee un balance de la vida de Laura Montoya, mejor de la madre Laura. Habla de sus virtudes, de su obra misional, de sus escritos, de sus prodigios, de la extensión de su comunidad y pide al Papa que en vista de que no se encuentra nada que la empañe declare que es digna de llegar a los altares. El Papa pronuncia una alocución, acepta el concepto del postulador y declara solemnemente lo que se le pide, se descorre en este mismo momento un velo en el altar de la gloria y aparece el cuadro de la nueva santa! Estalla el órgano en un himno jubiloso, los aplausos y los vítores ensordecen el amplio recinto, resuenan las campanas en el aire de Roma y por vuestras mejillas corren lágrimas de alegría; es que en el firmamento de los santos ha nacido una estrella, y esa estrella es nuestra!"

De esta manera el escritor, periodista y político colombiano Fernando Gómez Martínez vaticinaba en sus escritos, publicados luego de su muerte con el titulo de "Vigencia de un pensamiento", la gloria futura que traería para la iglesia colombiana la glorificación de una de sus más ilustres y admirables hijas: la madre Laura de Santa Catalina de Siena. Su presagio nacía de la pura admiración y devoción, pero solo los designios divinos llevarían a cabo semejante obra, cuando en 2013 esta insigne religiosa fuera elevada a los altares, convirtiéndose así en la primera persona de nacionalidad colombiana en ser declarada santa:

Santa María Laura de Jesús Montoya y Upegui, virgen fundadora. 21 de octubre.

Primera Infancia.
María Laura de Jesús Montoya y Upegui, o mejor conocida como la Madre Laura, nació el 26 de mayo de 1874 en Jericó, Antioquia (Colombia) en el hogar de Juan de la Cruz Montoya y Dolores Upegui. La mayor de tres hijos, es bautizada apenas unas horas después de su nacimiento por petición de su madre, que al ser una mujer de profunda convicción religiosa se negaba a darle pecho a la recién nacida hasta que no recibiera las aguas santas del bautismo y entrara a ser parte de la familia de Dios. Años más tarde, cuando Laura, de 35 años, regresó por primera vez a su pueblo natal buscaría con desespero la pila bautismal en la catedral y se arrodillaría envuelta en lagrimas ante esta, profundamente agradecida por el don de haber nacido a la gracia de Cristo en aquel lugar.

Cuando la niña tenía apenas dos años de edad, su padre, Don Juan de la Cruz es asesinado en medio de una riña por motivos religiosos y políticos de la época. Aunque a su padre ya se le tiene como un mártir de su causa, la familia queda completamente desprotegida y la viuda, Doña Dolores Upegui, sin un solo centavo y preocupada por el futuro de sus hijos: Laura, Carmelita y Juan de la cruz, se ve obligada a salir de Jericó y dirigirse a la hacienda de su padre, Lucio Upegui, en el municipio de Amalfi.

Dolores aprovecha este tiempo para educar a sus hijos en el don de la piedad y la misericordia. Cada noche sin falta la familia se reúne para orar juntos el rosario, Laura se ve intrigada al escuchar cada día el nombre de un hombre desconocido por el cual se oraba con intenso fervor; cuando la niña pregunta a su madre si ese hombre por el que rezan pertenece a la familia su madre le responde: "Ese hombre es el asesino de tu padre, debemos orar por nuestros enemigos porque ellos nos acercan a Dios". Sin embargo, su estadía en aquella casa no duraría mucho. Incapaz de pedirle demasiado al abuelo Lucio, deja al cuidado de sus padres a Laura y Carmelita mientras que ella se lleva consigo al pequeño Juan de la Cruz.

Al referirse a sus recuerdos de infancia Laura siempre los pondrá como el periodo más difícil y triste de su vida. Huérfana de padre, se vio separada de su madre por la imposibilidad de ella de velar por su hija, además, su madre nunca fue una mujer muy cariñosa o cercana. Laura confesaría años más tarde al escribir sus memorias que su madre tenía su manera muy propia de expresarle cariño pero que no recordaba la hubiera abrazado alguna vez en toda su vida. Por el otro lado, su abuelo materno siempre demostró gran molestia ante su presencia por verla "morena y poco agraciada" mientras que su hermana, al ser mas pálida, de cabellos rubios y rasgos finos se llevaba todas las demostraciones de afecto. Laura terminaría sintiéndose una extraña indeseable y fea en el hogar que le tocó en sus primeros años. Su carácter, dulce y amistoso del principio cambio por uno más serio y retraído, cosa que ella luego agradecería ante Dios por sentir que de esta manera su apego hacia las criaturas no tuvo oportunidad de crecer.

En su niñez no se sintió en lo absoluto atraída hacia Dios o la religiosidad de su familia. Cumplía con los preceptos devocionales a los que era obligada a asistir y hasta se preparó para la primera comunión, pero para ella esos ritos no significaban casi nada. Su concepto de Dios era de algo lejano. El rechazo familiar la hizo una niña arisca y rebelde, a la que fue muy difícil llevar a la escuela y hacerla convivir con otros niños de su edad. Pero en la soledad de las montañas y los campos era otra, cuando jugaba en la soledad de los montes no se sentía sola ni atacada, era como su santuario y allí fue donde Dios le salió por primera vez al encuentro.

La Madre Laura en su juventud.
La Gracia "de las homigas".
Cuando tenía algo más de 8 años, mientras jugaba a las afueras de su casa como de costumbre, se fijó en un hormiguero y veía como las hormigas salían y entraban de aquel agujero. Ella se propuso en ayudarlas a llevar su carga de hojas hasta la entrada del hormiguero y mientras estaba en esto sintió como un rayo la atravesaba, haciéndola estremecer por completo hasta el punto de sentir que perdía la razón. Se levantó, miró el cielo y lo vio limpio y despejado con un sol brillante y ni una sola nube a la vista. Dice ella que fue en este preciso instante que reconoció a Dios como su verdadero y único padre. Empezó a gritar fuertemente llamando a Dios con alaridos y gemidos envueltos en lágrimas de alegría y de dolor por sentirlo tan cerca pero no poseerlo por completo. Fue la primera de varias experiencias místicas que la santa viviría. Después de ello su vivencia espiritual se vería del todo transformada. El solo deseo de la presencia de Dios la movía de forma sobrenatural en su interior, la quemaba por hacerlo conocer y amar, tanto que la empujaba a salir muy de madrugada, cuando aun nadie se había levantado, a lomo de mula hasta el pueblo más cercano y allí participar y comulgar en la primera misa del día.

Más tarde, cuando tendría unos 12 años de edad, mientras tendía la ropa en el tendedero de su casa sintió de nuevo que un rayo la atravesaba y la dejaba con un deseo inmenso de recibir a Cristo en el Santísimo Sacramento, un sentimiento tan grande que la dejo como electrizada y envuelta en lagrimas, revelándole así la grandeza de la presencia eucarística y postrándola como derrotada por el amor sobre un banco cercano. A estos fenómenos la santa llama "el golpe del hormiguero" y el "golpe del banco" respectivamente. De inmediato empieza a querer verse rodeada de confesores y directores espirituales para buscar en humildad el camino que Dios tenia trazado para ella.

Solo viviría unos cuantos años en la casa del abuelo Lucio, puesto que cuando su madre estuvo lo suficientemente estable regresó a por sus dos hijas mayores y se las llevó consigo. La Sra. Dolores las preparaba poco a poco enseñándolas a leer y escribir, más algunos otros conocimientos básicos hasta que tuvieron edad para ir a la escuela, cuando Laura tenía 11 años aproximadamente. La convivencia con su madre no duraría mucho. Afanada por las necesidades económicas, Dolores regresaría a trabajar en la finca de su padre y dejaría a Laura como interna en el colegio del Espíritu Santo en Medellín.

A pesar de su carencia de medios económicos, de aptitudes sociales y de ser despreciada por las niñas pudientes que compartían con ella las aulas de clase, Laura muestra aptitudes para el estudio y la directora del colegio, la Sra. Rosalía Restrepo, junto a otros amigos cercanos ven en ella un muy buen prospecto de maestra. Laura ve todo aquello con buenos ojos pues solo piensa en poder colaborarle a su madre con los gastos y deudas, aunque su corazón ya se ha visto atraído por la idea de entrar al Carmelo, después de saber la noticia de la muerte de una de las religiosas del convento carmelita en Medellín.

Juventud.
A los 16 años termina sus estudios básicos y se propone a convertirse en una maestra de escuela para ayudar a su familia. Durante aquel tiempo tiene que también esquivar continuamente a varios pretendientes que se ven atraídos por sus bellas facciones y ojos encendidos. Ella ya hace tiempo ha escogido a Cristo como Esposo para toda la vida y por consejo de su confesor empieza a usar gafas oscuras para esconder sus atributos de los hombres, cosa que solo causa el rechazo de las otras señoritas de la ciudad que la piensan en extremo presumida como para esconder sus ojos de los demás.

Después de una corta estadía con su madre se traslada de nuevo a Medellín para estudiar en la Normal de Institutoras y convertirse así en maestra. Pasa a vivir con su tía, la hoy Sierva de Dios, María de Jesús Upegui, mujer muy estricta y de profunda piedad que era responsable de un asilo para enfermos mentales en el que vivía y en donde Laura se vería obligada a trabajar para ayudar con su mantenimiento. Años más tarde la tía María de Jesús fundaría también una congregación religiosa: Las Siervas del Santísimo y de la Caridad, hoy presentes en nueve países. Laura tendría entonces que trabajar en el manicomio, atendiendo a cada uno de los enfermos junto a los demás trabajadores cuando su tía se ausentaba y además encontrar tiempo para cumplir con sus deberes académicos, esto hasta que tuvo la oportunidad de mudarse a la Normal y terminar allí sus estudios.

Laura como maestra.
Después de tres años (1891-1893) Laura consigue su título de maestra y es designada para enseñar en el pueblo cerca a la finca de su abuelo, Amalfi. De inmediato brilla por sus aptitudes para la enseñanza y para infundir el deseo de una vida más piadosa en las personas. Tanto, que hizo que nacieran envidias contra ella y se levantaran calumnias en su contra que terminaron sacándola de allí, eso sí, no sin dejar una estela de almas convertidas y mas temerosas de Dios. Luego, desde 1895 a 1907 fue enviada a otros institutos en Fredonia, Santo Domingo, La Ceja, Marinilla y de regreso a Medellín.

En esta última ciudad su prima, Leonor Echevarría funda el Colegio de la Inmaculada y la invita a ella para que la ayude a dirigir el instituto. Juntas logran hacer de aquel establecimiento uno de los mas respetados en toda la ciudad por el espíritu de piedad y moralidad que allí se respira. Las familias más importantes envían a todas sus hijas e estudiar allí y el colegio no para de crecer mientras era recomendado por las autoridades eclesiásticas de Medellín. Con todo y el éxito que juntas tenían, Laura, que ya había profesado votos de pobreza, castidad y obediencia ante su confesor, no se siente satisfecha pues continuamente piensa en el claustro carmelitano. Pero Mons. Joaquín Pardo, arzobispo de Medellín y amigo de la obra de la santa la compele a abandonar los deseos de la clausura, cosa que ella obedece exteriormente. Durante esta misma época llega las manos de Laura la biografía de un nuevo santo, San Benito José Labre (16 de abril). Este santo mendigo francés la deja profundamente enfervorecida y conmovida, hasta el punto de, si lo del claustro carmelitano no se daba, desear abrazar ella misma la vida de mendiga por amor a Cristo.

El colegio parecía prosperar cada vez más, aun después del fallecimiento de su prima Leonor, quien le había entregado el colegio por completo antes de morir, pero la desconfianza de Laura por las glorias del mundo, que le eran tan efímeras, no la dejan bajar la guardia. Un día el demonio mismo se presenta ante ella en forma de un perro negro gigante, con ojos de fuego y cuernos largos advirtiéndole que la va a destruir a ella y al colegio pues se siente ofendido por la cantidad de almas que Laura ha logrado arrebatarle en todo aquel tiempo. La santa lejos de tener miedo le reprende y lo golpea hasta someterlo en el suelo, pero las amenazas se cumplen y poco tiempo después el colegio, y de manera especial la persona de Laura Montoya, se ven fulminados con un sin fin de acusaciones y calumnias que terminan por lograr el cierre del colegio y que Laura salga en medio de burlas, insultos y humillaciones de la ciudad.

Algún tiempo después y con la ayuda de amigos de gran influencia en la alta sociedad, Laura lograría defenderse de las calumnias y limpiar su buen nombre en aquella ciudad mediante una carta abierta dirigida a toda la ciudad, pero ya no volvería abrir el colegio y se propondría a huir con esmero del reconocimiento de los del mundo, eso sí, perdonando cualquier ofensa que recibiera en el pasado. Es durante esta misma época que también atraviesa un periodo de profunda sequedad espiritual. Ya ni las fuertes penitencias con que antes se castigaba le emocionan o atraen hacia la piedad, se siente más como una mundana que camina en un mundo al que no pertenece y al que ha dicho adiós para siempre.




Vocación Misionera.
En 1907 Laura recibe las primeras noticias de comunidades indígenas que moraban a los alrededores del rio Norosi, tributario del Magdalena, y cuando aún era rectora de la Inmaculada en Medellín, hace su primera excursión a la selva, acompañada de varios hombres y algunas mujeres jóvenes. Allí se da su primer encuentro con los indios y en su interior un fuego nuevo se enciende. Su corazón se dividiría en dos, entre el claustro y la selva y aun después de los trágicos sucesos del colegio y de su humillación pública, no logra desterrar de su corazón ninguno de esos dos proyectos hasta que después de conocer nuevas noticias sobre la lamentable situación en que se encontraban muchas de estas comunidades se da cuenta que aunque del Carmelo desea una celda para consumirse toda en el amor de Dios, nunca podría ser feliz allí sabiendo de sus "hijos" que sin Dios, morían solos e ignorados en las selvas. Y lo pone en estas palabras a su confesor: "Mi llaga son los indios americanos. Me siento madre de todos ellos. Me duelen por olvidados, por su indigencia de todo, por su recelosa hurañía, porque en sus cuevas y guaridas vegetan y mueren lejos de Dios, teniéndolo tan cerca."

Su director espiritual sin embargo no lo ve con buenos ojos, le dice que ese trabajo es de hombres y le plantea más bien ayudarle a que se construya en su casa una ermita para vivir a imitación de Santa Rosa de Lima (23 y 30 de agosto). Pero ella nunca llega a convencerse de aquella vía de perfección que le proponía su director espiritual. Laura entonces empieza a reunir recursos y piensa en reclutar mujeres que la quieran acompañar en su misión. Pero su director no es el único en el clero de Medellín que no ve con buenos ojos los deseos de Laura por considerar "peligroso para la moral" que un puñado de mujeres solteras partieran al monte a convivir con los indios, con su desnudez y "su falta de conciencia".

Es así que empieza a recibir negativas de varios prelados, obispos y sacerdotes y se ve obligada a plantearse un viaje a Roma, para pedirle al papa San Pio X (21 de agosto) que se acuerde de los pobres indígenas que morían en medio de la indigencia, vagando sin rumbo en las montañas, después de ser expulsados de sus tierras por los colonos y que enviara la mas pronta ayuda. Pero, considerando mejor como ese poco dinero que tenia para el viaje a Roma lo podría utilizar para llevarles provisiones a sus hijos en la selva, corre a la catedral y se arrodilla ante la imagen de la Inmaculada Concepción y le pide a ella, en todo su madre, que lleve su angustia por los indígenas a la recamara del sumo pontífice, y que ese día, cuando el Santo Padre descansara su cabeza en la almohada se acordara de los indios americanos. No se va sin dejar una última súplica ante la virgen: "Los indios están huérfanos y me parten el alma. ¿No querrás ser su madre? ¡Yo llevare tu nombre entre ellos y te serviré hasta de rueda de carro que te lleve a sus corazones. Ábreme sus caminos y reinaras en ellos!"

Madre y Fundadora.
Decidido ya cancelar su viaje a Roma, deja el asunto en manos de la virgen inmaculada, a quien desde ya pone como patrona de su obra. Y he aquí que unos meses más tarde, el 12 de junio de 1912, Pío X publicaba la encíclica "Lacrimabili Statu Indorum", la cual exhortaba a los prelados del continente americano a hacer lo posible por remediar el terrible estado de las comunidades indígenas. Ya con este respaldo desde Roma y después de hacer pequeñas excursiones a la selva que siempre la dejaban con el corazón roto por no poderse quedar entre ellos, Laura parte del todo a la misión, con el permiso y bendición de Mons. Maximiliano Crespo, responsable del terreno de la diócesis donde comenzaría.

El 7 de mayo de 1914 sale la caravana a lomo de mulas, encabezada por Laura Montoya, ya casi de 40 años, seguida por su madre, Dolores (quien más tarde sería una de las primeras religiosas de la comunidad y moriría vistiendo el habito de la congregación y refiriéndose a su hija como "madre"), el sacerdote Lubin Gómez y 5 señoritas más, quienes después de pasar por una rigurosa entrevista por parte de Laura, se convierten así en las primeras integrantes de la nueva comunidad. Después de varios días de camino, llegan a la pequeña población de Dabeiba, verdadera cuna de su obra, la más cercana a alguna tribu indígena en kilómetros. Los primeros meses son difíciles pues los habitantes de aquella población las quieren muy lejos y los indígenas están muy temerosos y desconfiados como para acercarse. Pero poco a poco "las catequistas" como primero se hacen llamar, armadas de regalos y de ternura los hacen acercarse y con mucha paciencia van sembrando las primeras semillas de educación y fe en aquellas pobres almas, almas que se alegraban al saber que tenían alma pues hasta ahora la noción de esa pertenencia se les había sido negada por los "otros blancos".

Providencialmente uno de los primeros amores de los indios, e introductora a estos de la religión, es la Santísima Virgen María, representada en un cuadro que llevaban consigo las misioneras. Los indios se presentaban ante la choza de las catequistas con flores para "Maria mare mia" como ellos la llamaban. Varios años mas tarde, cuando los primeros misioneros protestantes llegaron a los terrenos indígenas en la región, espantaban a los indígenas al prohibirles el culto a la madre de Jesús, pues ellos ya no concebían el cristianismo sin su "María mare mia".

Cuando la obra se hacía cada vez más grande y las responsabilidades y trabajos también crecían, ya Laura no pudo escapar mas a la idea que desde hace años su amigo, el obispo Crespo y otros sacerdotes le proponían, levantar canónicamente una congregación religiosa. Así es que Laura escribe las primeras constituciones y nace la congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena. Esta ultima por que el obispo Crespo encontró parecido el espíritu de la nueva comunidad al de la santa de Siena. Tendrían que pasar 39 años para que Roma aprobara oficialmente la comunidad, y 4 después de la muerte de la fundadora. Desde aquel momento todas pasan a llamarse hermanas y adoptar un nombre religioso, para Laura reservan el apelativo de madre y ella decide conservar su nombre y agregarle también el de Santa Catalina de Siena.

No todos, en especial dentro de la Iglesia, entendieron la obra de la madre Laura, ciertamente el ambiente de la época junto a algunas envidias, llevaron a que varios prelados se levantaran en contra de la naciente congregación y especial contra la figura de la fundadora. Entre estos estaban los padres carmelitas, quienes al llegar a Colombia en 1911, pretendían hacerse cargo de la obra de los indios y encontrar a una mujer "con ínfulas de religiosa" haciéndose cargo del asunto no les cayó nada bien. Más tarde, cuando las asperezas con los carmelitas pasaron serian los padres eudistas y el obispo, hoy Venerable Miguel Ángel Builes, quienes arremeterían contra ella. Aun con todo esto, de entre los carmelitas surgió el padre Elías del Santísimo Sacramento que fue uno de los pocos que entrevistó en persona a Laura, examino su espíritu y encontró la voluntad de Dios en sus obras. Por supuesto, la madre Laura no cosechó en toda su vida ni un solo enemigo, a las acusaciones que contra ella se levantaban respondía con claridad y practicando encarecidamente la humildad, siempre velando por el bien y el futuro de la obra, reconociendo en ella misma un mero instrumento, algo de lo que Dios se servía para establecer su reinado entre los indígenas.

Durante casi 26 años Laura Montoya estuvo recorriendo las montañas y selvas del noroccidente colombiano, algunas veces a pie, otras a lomo de mula y otras en canoa, surcando los ríos más caudalosos, otras veces obligada a dormir sobre el suelo de la selva, a merced del clima, de las serpientes y demás animales salvajes, todo por la ansia intensa de calmar su sed, y la sed de Cristo por aquellas almas perdidas y solas en medio de las montañas.

En el escapulario de su habito pone la palabra SITIO (tengo sed en latín) que vendría a ser la inspiración de su obra. En la sed de Cristo crucificado, su llaga, su maternidad espiritual de los indios americanos llegaría a su plenitud. En su hombro derecho lleva cosida una imagen de la inmaculada, que iba a su lado como una compañera mas de misión, primer faro de auxilio en medio de las dificultades y verdadera reina y madre de las "ambulancias". Así le llamo ella a los pequeños puestos de misión que iba fundando en cada comunidad indígena y afro descendiente que encontraba y en la cual dejaba religiosas listas para servir, educar y trabajar en aquellas tribus. En cada uno de estos lugares abundan por montones testimonios e historias de milagros y curaciones obradas por la sola presencia de la madre Laura, quien veía todos estos prodigios como los hechos más comunes y corrientes. También historias conmovedoras como la de un indígena que bañado en llanto se lanzó a abrazarla al entender que Cristo había pagado con su muerte todos sus pecados, Laura supo en ese momento que aquella inocente alma entendía mejor que cualquier otro cristiano de ciudad lo inmenso e incomparable del amor de Dios.

Sepulcro de la Madre Laura.
Fue en el transcurso de su obra misional que su obra literaria nació y empezó a crecer a la luz de su robusta espiritualidad. La madre Laura escribió 814 cartas y más de 25 libros, entre ellos su autobiografía, un compendio de más de 1000 páginas escrita por mandato de su confesor donde expresa con su puño y letra la "historia de las misericordias de Dios en un alma" como ella lo llamó y catecismos traducidos a algunos dialectos indígenas. Académicos actuales que se han acercado a sus escritos destacan de manera especial un destello místico, como chispazos o ráfagas de luz que recuerdan de manera inmediata a otros santos escritores como Santa Teresa de Jesús (15 de octubre, 26 de agosto, La Trasverberación, y 13 de julio, la Traslación) o la misma Santa Catalina de Siena (29 de abril y 1 de abril, La Impresión de las Llagas). Es tanto el asombro que han causado sus obras que poco después de su canonización se empezó el proceso en Roma para lograr que un día sea reconocida como Doctora de la Iglesia.

Al cielo.
Al acercarse al final de su vida Laura se asienta en Medellín, donde decide erigir la Casa Madre de su congregación, junto al noviciado de esta. En la mitad de ambas estructuras levanta el "templo de la luz", un santuario donde ella desea dar gloria y solemnidad al Santísimo Sacramento como no puede recibirlo en las capillas de las ambulancias que ha fundado en las selvas por la humildad y falta de recursos. Es en la casa del noviciado donde transcurrirán los últimos 9 años de su vida, confinada a una silla de ruedas después de sufrir una terrible parálisis y donde empieza a sufrir los dolores por el inicio de la linfagitis que haría que su cuerpo se hinchara hasta el punto de casi imposibilitarse moverse por sí sola y causándole grandes dolores físicos. Este último periodo de su vida lo dedica a imprimir el carisma de su obra en las jóvenes novicias, a continuar su correspondencia y dejar algunos folletos nutridos en espiritualidad para aliviar las sequedades de sus hijas que estaban en campo de misión, y de manera encendida a la adoración del Santísimo Sacramento.

Después de ofrecer al Señor una larga y penosa agonía y de recibir de su confesor el permiso para morirse, la madre Laura de Santa Catalina de Siena entrega su alma a Dios el 21 de octubre de 1949, a los 75 años de edad. Toda Medellín se mueve a sus funerales y sus hijas ya ven en ella una segura intercesora. Pero el proceso para su santificación no inicia si no hasta 1963. En 1991 son reconocidas sus virtudes heroicas, después de verificarse un primer milagro por su intercesión es beatificada por el papa San Juan Pablo II (22 de octubre) el 25 de abril de 2004, y después de comprobarse un segundo milagro es canonizada por el Papa Francisco el 12 de mayo de 2013. A la ceremonia acuden más de 3000 colombianos para ver elevada a los altares a su primer compatriota, entre ellos sus hijas misioneras, ya esparcidas por 21 países.


Fuentes:
-"Historia de las misericordias de Dios en un alma" (autobiografía de Santa Laura Montoya Upegui), Congregación de Misioneras de María Inmaculada y Santa Catalina de Siena, quinta edición, Medellín, 2013.
-"Beata Laura Montoya, mujer intrépida". Manuel Díaz Álvarez, editorial San Pablo, Bogotá, 2004.


A 21 de octubre además se celebra a
Santa Dorotea de Colonia, virgen y mártir.
San Walfroy de Trier, estilita.

Santa Celina de Laon, viuda.