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martes, 28 de febrero de 2017

De los primeros mártires no mártires.

Santos mártires de la caridad de Alejandría. 28 de febrero.

Entre los años 261 y 263 se desató una plaga de peste en Alejandría, durante la cual muchos cristianos se volcaron con los habitantes de la ciudad, para socorrerles, fueran cristianos o paganos. Incluso a costa de su libertad y vida, pues podrían ser denunciados. 

Es San Dionisio (17 de noviembre), obispo de Alejandría, el mismo que relataría el martirio de Santa Apolonia (9 de febrero), quien en una carta a los obispos de Oriente habla del testimonio cristiano de los alejandrinos. Cuando la peste comenzó, la ciudad cambió de la fiesta al luto. Dionisio resalta que si bien para los paganos la peste es una calamidad y un mal augurio, para los cristianos está siendo una "escuela para probarnos". Y es que en la adversidad se prueba la fe. Los cristianos comenzaron una ingente obra de caridad para con los enfermos, los muertos, las viudas y los huérfanos. Por el contrario, los paganos huían, abandonando a sus familiares enfermos, que eran atendidos por los católicos. Todos colaboraron, sacerdotes, diáconos y seglares. Y muchos de los cristianos perdieron, o mejor dicho, ganaron la vida. Dionisio narra que los cristianos sobrevivientes tomaron los cuerpos de los mártires de la caridad y les lavaban, cerraban sus heridas y los enterraban entre cánticos. 

Es posiblemente este el primer testimonio de culto a santos no mártires que conocemos. No mártires estrictamente de sangre, como se suele entender el martirio, porque mártires de la caridad fueron.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 28 de febrero además se celebra a la 





lunes, 27 de febrero de 2017

Santa Honorina la desconocida.

Santa Honorina de Conflans, virgen y mártir. 27 de febrero.

La leyenda, posterior al siglo XIV, dice que Honorina fue una virgen cristiana natural de Tancarville o Conflans (ambos sitios se disputan su nacimiento) que, en el año 303 fue decapitada y arrojada al Sena. Pero, en realidad su historia comienza mucho después, en 850, cuando sus reliquias fueron trasladadas desde Gravilles a Clonfans, junto al río Oise, por miedo a las invasiones normandas. Allí fueron confiadas a los benedictinos. 

El autor de la "translatio S. Honornini", escrita en 912, admite que no se sabe nada de ella, pues no posee datos sobre su vida y martirio. Solo dice de los muchos milagros que por su intercesión ocurrían en su sepulcro. Sin embargo, la devoción medieval no podía quedarse así tal cual y las leyendas aparecieron. Unas versiones dicen que fue martirizada en Coulonces, otras en Tancarville, las otras que Lillebonne, y otras que fue en Bayeux. Siempre coinciden en que el cuerpo llegó flotando por el río hasta Graville. 

En 1080 se comenzó a celebrar una hermosa procesión el Jueves de Ascensión, que aún se realiza, aunque ahora trasladada al domingo más cercano al 27 de febrero, día de su tradicional festividad. En 1538, luego de la supresión del monasterio, las reliquias de la santa pasaron a la parroquia, que ha mantenido su culto. Curiosamente, el Breviario de la diócesis Quimper del siglo XVI le dota con la "vita" de Santa Dorotea de Capadocia (6 de febrero), copiando párrafos enteros.

Santa Honorina es abogada de los marineros y de los prisioneros.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 27 de febrero además se celebra a 

San Baldomero,
archidiácono
.
Stos. Julián, Cronión
y Besas, mártires
.
San Gelasio, mártir.








domingo, 26 de febrero de 2017

Del primer antiarriano.

San Alejandro de Alejandría, obispo. 26 de febrero, 29 de mayo, Iglesias Ortodoxas, y 17 de abril, Iglesia Copta.

Alejandro nació sobre 250, y desde joven se consagró al servicio de Cristo. Sozomeno dice que era conocido por su afabilidad y mansedumbre. En 313, luego de la muerte de San Aquilas (13 de junio), nuestro santo fue elegido patriarca de Alejandría. Un día, habiendo terminado las fiestas de la celebración del martirio de San Pedro I de Alejandría (26 de noviembre y 9 de diciembre, Iglesias Orientales), se fue a comer con sus clérigos. Vio por su ventana a unos niños que remedaban ser sacerdotes y realizaban un bautismo. Fijándose en el que oficiaba de obispo y lo correcto de sus ceremonias, les llamó e interrogó, admirándose de que todo lo habían hecho conforme a las normas litúrgicas, y comprendió lo que valía aquel chico y se encargó de su educación y cuando ya era un joven instruido y piadoso, Alejandro lo ordenó de diácono sobre 320, y le eligió como su secretario. Ese niño era el gran San Atanasio (2 de mayo). 

Alejandro fue el obispo al que tocó la época de tránsito entre las persecusiones y la anhelada paz con el Imperio. Pero esta paz trajo otros problemas internos para la Iglesia que Alejandro heredó de sus antecesores Pedro I de Alejandría y Aquilas: En Egipto las persecuciones habían sido brutales, provocando esclarecidos mártires y conocidas deserciones y apostasías. Una vez terminada la persecución, Pedro había sido implacable con los "lapsi", aquellos que habían aparentado ser idólatras por temor al martirio. Entre ellos estaba Melecio, obispo de Licópolis de Egipto, que había sacrificado a los dioses por conservar la vida. Pedro le depuso de su sede y Melecio, en lugar de reconocer su culpa y aceptar la pena, creó un cisma junto a sus seguidores. Pedro intentó reducir a los cismáticos, pero nada logró. Como dije, Alejandro heredó este problema, pero él no siguió la estela de rigor de su maestro, sino que propugnaba por perdonarles. Tampoco obtuvo nada, pues los melecianos, a los que no hay que confundirles con los otros "melecianos", seguidores de San Melecio de Antioquía (12 de febrero), aún dieron guerra bastantes años más.

Una leyenda le quiere presente junto a San Aquilas en el martirio de Pedro I de Alejandría, en compañía del diácono Arrio. Pedro les habría advertido del mal que el Arrio habría de traer a la Iglesia, por medio de la visión de Cristo vestido con una túnica rota. Por ello les advirtió que no debían admitirle a la comunión de la Iglesia, de la cual él le había excluido por su afinidad con los melecianos. Ciertamente podemos dudar de semejante leyenda, porque fue Aquilas el obispo que ordenó presbítero a Arrio, cosa impensable de haber sido cierto la narración previa. Cuando Arrio, sobre 318, comienza la enseñanza de su doctrina herética, que negaba la divinidad de Cristo y su inferioridad con respecto al Padre, nuestro Alejandro, ya obispo, reacciona pronto, intenta que Arrio reconozca sus peligrosos errores, con gentileza le exhorta y corrige, pero no logra nada. Entonces escribe al papa San Silvestre (31 de diciembre) y a todos los obispos de Oriente. Alerta del peligro de la herejía y su rápida extensión. Convoca un sínodo y, preventivamente, condena el error. El emperador San Constantino (21 de mayo) toma cartas en el asunto y convoca el Concilio en Nicea, en 325. Allí brilla San Atanasio, al que Alejandro da la encomienda de abogar en su nombre por la fe católica. El concilio, para evitar cualquier confusión en el futuro, añade al Credo la palabra "homomisios", o sea, que define a Cristo como Dios y consustancial al Padre.

El santo levantó una bellísima, según las descripciones antiguas, iglesia dedicada a San Teonás (23 de agosto), obispo de Alejandría. San Alejandro murió el 26 de febrero (o el 17 de abril, que dudas hay) de 326 y como era su deseo, San Atanasio fue elegido su sucesor.


Fuentes:
-"La leyenda de oro para cada día del año". Volumen II. PEDRO DE RIBADENEIRA. Barcelona, 1861.
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 26 de febrero además se celebra a 





sábado, 25 de febrero de 2017

El peregrino carmelitano.

San Avertano, religioso carmelita. 25 de febrero y 31 de agosto, traslación de las reliquias.

Nació Avertano en Limoges, sobre 1320, de padres pobres, pero honrados y cristianos. Su leyenda cuenta cosas como que no mamaba de su madre los viernes ni las Vigilias, siendo tal que si su madre le daba el pecho, el bebé Avertano se resistía y lloraba. Sobre los 5 años ya leía, respondía a la santa misa y conocía el Oficio de Nuestra Señora. Ir a la iglesia era su mayor gozo, alejándose de juegos y de la compañía de otros niños. Siendo aún niño tomó gran devoción a la Santísima Virgen y a ella se encomendaba cada día cuando llegó a la adolescencia para no pecar gravemente. 

A los 15 años se resolvió ser religioso, pero no sabía a que Orden pertenecer, así que imploró a la Virgen y una noche se le apareció un ángel que le dijo que Dios le quería en el convento de la Orden del Carmen. Así, en 1335 pidió el hábito carmelita, no sin cierta oposición previa de sus padres, que finalmente aceptaron su vocación. El prior le aceptó con alegría, pues, advertido por Dios, sabía que el joven Avertano sería una gloria para la Orden. Mientras le vestían el hábito quedó arrebatado en éxtasis, durante el cual se le apareció la Madre de Dios y le bendijo especialmente, asegurándole que ella siempre sería su valedora y protectora. 

Durante 42 años vivió Avertano en su convento de Limoges ocupado en diversos oficios, como enfermero o limosnero. Fue un religioso ejemplar, sobre todo en la madre de todas las virtudes monásticas: la obediencia. También era muy cuidadoso de su castidad, no hablando jamás con mujeres, ni permitiéndose mirarlas al rostro cuando estas le hablaban. No faltaba nunca a la pobreza, sabiendo que todo en la comunidad era propiedad de todos y de nadie en particular. Igualmente fue muy penitente, parco en la comida y bebida, y poco amigo del sueño y el regalo. Su oración era muy elevada, recibiendo gracias y dones en la oración. 

En 1379 le nació a Avertano el deseo devoto de peregrinar a Roma a venerar las reliquias de los Santos Apóstoles y mártires, y obtuvo el permiso del prior. Junto a él fue el Beato Romeo (4 de marzo), religioso más joven, pero no menos santo. Ambos partieron a pie el 1 de noviembre del mismo año, luego de encomendarse a Todos los Santos. Ambos hacían convento en las grutas que hallaban, haciendo sus oraciones y rezos, o faltaban al ayuno que mandaba la Regla. Cruzando los Alpes Avertano enfermó de por el frío y los esfuerzos, pero fue por milagro fue sostenido para continuar su camino. Ambos religiosos llegaron a Luca a inicios de febrero de 1380, hallando la ciudad cerrada a los extranjeros a causa de la peste que asolaba la región, por lo que Romeo le llevó al hospital de San Pedro, para los enfermos pobres. Allí estuvieron unos días hasta que se decidieron a entrar a la ciudad, para ir al convento de los carmelitas, pero los guardas le prohibieron la entrada, viéndoles tan macilentos, especialmente a Avertano. Entocnes este profetizó: "No pasará mucho tiempo en que os pese no haberme dejado entrar en la ciudad, y entonces no lo podréis conseguir aunque lo procuréis con todas vuestras fuerzas". Y ambos regresaron al hospital, mostrándose Avertano cada vez más mal. 

Le reveló Dios que moriría pronto, por lo que se confesó, recibió el viático y antes de fallecer, se le apareció la Santísima Virgen rodeada de ángeles para llevarle consigo al paraíso. Al mismo tiempo recibió de la Virgen María un último oráculo que dijo a los demás enfermos: "Consolaos hermanos en el Señor, que la peste de Italia brevemente cesará, y el Cisma que hay en la Iglesia lo hará poco después por intercesión de Nuestra Señora". Luego, confortado con el Sacramento, expiró dulcemente, el 25 de febrero de 1380. La leyenda, que es toda su vida, cuenta que las campanas de Luca repicaron por si solas, haciendo que los vecinos volasen a las afueras a ver lo que ocurría. Pronto se corrió la voz de los resplandores que brotaban del cuerpo de Avertano y de los milagros que ocurrían a cuantos lo tocaban. Dispuso el obispo que se celebrasen funerales solemnes, y los carmelitas tomaron el cuerpo para llevarlo a sepultar a su convento, pero he aquí que al llegar a la puerta de la ciudad el santo se volvió pesadísimo, sin que nada pudiera moverlo. Visto esto y recordado la profecía de Avertano, decidieron enterrarlo en la iglesia del hospital de San Pedro, donde había fallecido. A los ocho días falleció el Beato Romeo y fue sepultado con su hermano de hábito. 

San Avertano y el Beato Romeo.
Al año eran tantos los prodigios que ocurrían por intercesión de San Avertano, que el obispo elevó las reliquias a un altar, lo cual es una canonización en toda regla del siglo XIV. El 31 de agosto de 1513 se trasladaron las reliquias a la ciudad, pues el hospital y la iglesia iban a ser destruidos al ampliarse la ciudad. Aunque los carmelitas entablaron pleito para poseer las reliquias, el clero diocesano y los canónigos se impusieron y llevaron las reliquias a la catedral. Al mismo tiempo la sede introdujo su nombre en el propio de la diócesis. La Orden lo introdujo en el oficio carmelitano en el Capítulo de Roma de 1564, para ser suprimido luego de la reforma del año 1972.


Fuentes:
-"Glorias del Carmelo". Tomo II. P. JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1863.
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen". FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.
-"Diario sacro delle chiese di Lucca". Mn. GIOVAN DOMENICO MANSI. Lucca, 1836


A 25 de febrero además se celebra a 






viernes, 24 de febrero de 2017

Beato Roberto, el denunciante.

Beato Roberto de Arbrissel, monje fundador. 24 y 25 de febrero.

Inicios.
Roberto nació sobre 1055 en La Bussardière, Bretaña, en una familia acomodada. Su padre era el presbítero de la parroquia, y se llamó Damaliach, un nombre totalmente bretón. Le dio estudios y le envió a la Universidad, donde se graduó con honores, para regresar a su pueblo y suceder a su padre como párroco. Se sabe estuvo casado, aunque se desconoce el nombre de su mujer, de la que se separó pronto, para seguir la tradición celibataria de la Iglesia (que no sería norma definitiva, universal y absoluta hasta 1223, en el Concilio de Lyon). En 1078 volvió a París donde se doctoró en Teología y a. Estudió en la Universidad de París, de la que también fue rector, siendo un gran ejemplo por su justicia, rectitud, caridad y virtudes.

Reformador, predicador y perseguido.
Fue Roberto un ardiente defensor de la reforma de la Iglesia impulsada por San Gregorio VII (25 de mayo), por lo que en 1089 el obispo de Rennes le nombra vicario de la diócesis. Desde este puesto destacó por su denuncia de la inmoralidad de los nobles, clero y pueblo. Clamó contra la injusticia, los desmanes de los ricos y la simonía y amancebamiento de muchos clérigos. Esta actitud le provocó guerra y enemigos por todos lados. Por eso en 1093, muerto su obispo, los clérigos resentidos con su denuncia logran que le trasladen a Angers, en cuya catedral se dedica a la enseñanza de la teología.

En 1095 deja la enseñanza y con algunos amigos se retira al bosque de Caon, Anjou. Allí atrae a multitudes a los que predica la pobreza, la penitencia y la caridad evangélica. Fue uno de los llamados predicadores "apoloístas", que vivían con los pobres, vestían y comían pobremente y rechazaban toda posesión personal. Lamentablemente muchos llegaron a los extremos de impugnar roda autoridad eclesiástica, rebelándose contra el papa y los obispos, cayendo además en herejías. No hay constancia que Roberto fuera hereje ni rebelde contra el papa, todo lo contrario, su actividad se veía impulsada por la reforma gregoriana. Funda una comunidad monástica con la Regla de los canónigos regulares, refundados por San Ivo de Chartres (23 de diciembre), a la que se unen muchos seglares que aún en el mundo viven su espíritu de radicalidad evangélica. Así, funda la abadía de Roe. Discípulos suyos fueron el Beato Alleaume (27 de abril), el Beato Bernardo de Thiron (14 de abril), el Beato Giraud (20 de abril) y el Beato Rieul de la Futaie (16 de agosto). En 1096 predica la Primera Cruzada en Craon ante el Papa Urbano II, varios arzobispos y nobles. El papa queda tan sorprendido de su carisma que le da el título de "Predicador Apostólico", con licencia para predicar donde quiera y sin pedir autorización del obispo local. Así se lanza a una predicación incesante, acompañado de cientos de personas que le ayudaban en sus misiones.

Roberto predica
a las multitudes.
Una singular fundación.
En 1099 se retira a Fontevrault, donde funda un monasterio inspirado en la Regla benedictina, pero para una Orden nueva. Además, se trata de un monasterio mixto , estando monjes y monjas bajo el cayado de la abadesa, cuya primera fue la Beata Petronila de Chemillé (24 de abril). Se organizaba el recinto en el "Gran Monasterio", de monjas de coro que vivían orando. También estaban las hermanas conversas, que compaginaban oración y trabajo servil en el monasterio. Estaban los monjes, para orar, estudiar y predicar, y por último los Hermanos de San Lázaro, para cuidar de la leprosería anexa al recinto. Todos debían hacer trabajo manual para mantenerse, orar según su estado y no admitir posesiones más de las comunitarias. No hay que decir que este monasterio, mas bien recinto religioso, levantó un gran revuelo en el clero y obispos. Precisamente en tiempos de denuncia del amancebamiento de los sacerdotes, viene quien más lo denunciaba a "yacer con mujeres", como acusaron a Roberto. Pero escándalo aparte, Roberto continuaba su misión predicadora y orante en la Iglesia, y en definitiva, ni era el primero ni sería el último monasterio mixto en la Iglesia. En menos de un año ya tenían 300 monjas de coro, muchas de la nobleza, atraídas por el humanismo y espíritu evangélico que allí se vivía.

Allí en Fontevrault vivió un tiempo dedicado al estudio de la Escritura. Estos últimos años estuvieron marcados por una intensa ascesis y oración. Su unión con Cristo llegó al punto de recibir los estigmas de la Pasión, más de 100 años antes de la Estigmatización de San Francisco, en 1224. Apenas estuvo ordenada la fundación, para lo cual logró la protección del papa Pascual II, Roberto volvió a la predicación errante. Misionó en Rouen, Blois, Chartres y otras ciudades de Francia. 

Muerte, ausencia de culto y reliquias.
En 1115, sintiendo que su final estaba cerca, Roberto quiso volver a Fontevrault. Pasando por Berry tuvo que detenerse y allí murió el 24 ó 25 de febrero de 1116, luego de indicar que quería ser enterrado en Fontevraud. Después de los multitudinarios funerales, el cuerpo fue embalsamado y venerado en Orsan, por iniciativa del obispo de Bourges, garantizando peregrinaciones y la devoción popular. Sin embargo, la Beata Petronila entabló un pleito por la posesión de las reliquias de su fundador. Incluso llegaron las monjas a iniciar una huelga de hambre por la causa. Finalmente fue llevado a su abadía, aunque el corazón quedó en Orsan, y aunque había querido ser enterrado en el cementerio común, se le sepultó en el altar mayor de la abadía, lejos de la devoción popular. Esto se hizo con toda intención, pues las peregrinaciones, el dinero que generaban y los abusos de esto ya había sido denunciado igualmente por Roberto. 

Relicario del corazón
del Beato Roberto.
Por esta misma causa la Orden nunca hizo nada por canonizar a su fundador, ni siquiera le dio culto ni promovió su devoción. El olvido cubrió su pequeña y humilde tumba. No sería hasta 1655 cuando la abadesa Juana Borbón, hermana de Luis XIII, levantara una tumba de mármol con una escultura yacente de Roberto. Igualmente se intentó su canonización, pero nada se logró, y el título de Beato que se le da es por costumbre.  

Con el tiempo la magna edificación se convirtió en panteón real para Enrique II Corazón de León y Leonor de Aquitania, y allí se educarían las hijas de Luis XV, pues llegó a ser un monasterio respetado por su cultura, piedad y la sangre real de sus abadesas. Durante la Revolución Francesa la abadía fue saqueada y la tumba profanada y destruida. El recinto se salvó porque fue utilizado como cárcel por los revolucionarios. Actualmente se muestra la sepultura vacía, pues las pocas reliquias que se salvaron, una parte del corazón que se cuidaba en Orsan, y partes de un báculo, en 1847 fueron dadas en posesión de las Damas Fontevristas de Chemillé, una Congregación religiosa misionera moderna inspirada en el carisma del Beato Roberto. Actualmente están en el priorato benedictino de Martigné-Briand.



Fuentes:
-"Histoire ecclésiastique". Tomo VI. JACQUES FLEURY. París, 1856.
-"Petite vie de Robert d'Arbrissel". JACQUELINE MARTIN-BAGNAUDEZ, Desclée de Brouwer, 2008.
-"Courte description des ordres des femmes & filles religieuses". ADRIAAN SCHOONEBEECK.
-berry.medieval.over-blog.com/article-le-tombeau-de-robert-d-arbrissel-abbaye-de-fontevraud-49-119158802.html
-http://www.fontevraud.fr/


A 24 de febrero además se celebra a





jueves, 23 de febrero de 2017

San Willig, entre el Imperio y la Iglesia.

San Willig de Maguncia, obispo. 23 de febrero. 

Nació en Schöningen, y fue hijo de un humilde carretero, oficio que aprendió en su infancia y con el que se pagó luego los estudios. Sobre los 24 años fue ordenado presbítero y su carrera sacerdotal fue ascendente desde el principio; su lucidez y piedad le granjearon admiración de prelados y nobles. Al año de ser ordenado le nombraron canónigo de Hildesheim, con una excelente renta, posibilidad de estudios y con el cargo de predicador de la catedral. En 969 fue nombrado capellán de la corte imperial y confesor de Otón I, gracias a la influencia del arzobispo de Meissen.

En 973 Otón II le eligió como Canciller, confirmando la confianza que su padre había tenido hacia Willig. Además, el mismo emperador le nombró arzobispo de Maguncia en 975. Willig fue un prelado amante de la cultura y el arte cristianos. Promovió la construcción y ampliación de bibliotecas, creó talleres para la realización de arte religioso e imágenes, y compendió obras musicales y composiciones litúrgicas. Fundó escuelas catedralicias en Dinamarca, Suecia, Holstein y Schleswig. Construyó o mejoró puentes, carreteras y otras infraestructuras de la ciudad. Fue preceptor del pequeño Otón III, durante la regencia de la madre y la abuela del niño, Santa Adelheid (16 de diciembre). Igualmente dedicó esfuerzos y dineros a la asistencia de los pobres y enfermos, y cada día sentaba a su mesa a 30 pobres.

Ordenó obispos a los grandes prelados San Adalberto de Praga (23 de abril) y San Bernward de Hildesheim (5 de mayo), y al Beato Meinwerk de Paderborn (5 de junio y 7 de agosto, traslación de las reliquias). En 996 el papa Benedicto VII le nombró legado para acompañar a al emperador Otón III a su coronación. Y cuando este murió prematuramente en 912, iniciándose una batalla por la sucesión, Willig zanjó la cuestión, coronando emperadores a San Enrique II (13 de julio) y a su esposa Santa Cunigundis (3 de marzo). Igualmente su mediación fue indispensable para que un nieto de Otón I, con solo 24 años, subiera al trono de San Pedro como Gregorio V. 

Willig dedicó la nueva catedral de Maguncia, que inexplicablemente se quemó el mismo día de la dedicación, 29 de agosto de 1009. No sería hasta mediados de siglo cuando uno de sus sucesores, el Beato Bardo (10 de junio) la reconstruiría. También construyó varios monasterios e iglesias, entre ellas la de San Esteban de Maguncia, donde fue sepultado al morir en 1011 y donde su tumba se venera. Por su familia y primer oficio, es abogado de los carreteros. Por ello el escudo de Maguncia luce una rueda de carreta.



Fuente:
http://www.newadvent.org/cathen/15645b.htm


A 23 de febrero además se celebra a





martes, 21 de febrero de 2017

San Flaviano: heredó la sede y los problemas.

San Flaviano I de Antioquía, obispo. 21 de febrero.

Fue Flaviano nacido en Antioquía, en una familia rica, que le educó con liberalidad. Vino al mundo sobre 320, y muy joven decidió servir a Cristo y su Iglesia, abandonando las oportunidades que el mundo le ofrecía. Siendo seglar, colaboró con el apologeta Diodoro, que sería preconizado como obispo de Tarso. Ambos se opusieron firmemente al obispo de Antioquía, arriano a la sazón, y juntos organizaban la liturgia fuera de la ciudad para los católicos que se oponían al obispo y sus seguidores herejes. También fue opuesto a los eustacianos, católicos partidarios del obispo San Eustacio (19 de julio), Patriarca de Antioquía que había sido injustamente depuesto en 330, y había marchado al exilio. Durante 30 años los eustacianos hacían la sede ingobernable, incluso a los obispos no arrianos.

En 361 fue elegido San Melecio (12 de febrero) como obispo a la sede antioquena. Todo lo que hubo de pasar este Patriarca, opuesto a Leoncio es bien sabido. Destierros, incomprensiones por parte de San Atanasio (2 de mayo) y otros prelados, etc. Melecio ordenó presbítero a Flaviano, teniendo en él un firme colaborador durante los 20 años que duró su episcopado. Cuando en 381 Flaviano fue elegido sucesor, heredó los problemas que ya bien conocía. Además, los católicos ya no solo estaban enfrentados a los arrianos, sino que además, los primeros, además divididos entre eustacianos y melecianos, seguidores del fallecido Melecio y que le habían sido fieles durante los destierros. Como Flaviano era fiel a Melecio, el papa San Dámaso (11 de febrero) y San Pedro II de Alejandría (14 de febrero) rechazaron aceptar a Flaviano, prefiriendo a Paulino, a pesar de que este había hecho la guerra a Melecio y había sido reprobado en el Concilio de Constantinopla por los obispos y el emperador San Teodosio I (17 de enero). Pero aunque Paulino murió en 383, tampoco pudo tomar su cátedra Flaviano, pues Evagrio tomó posesión apoyado por los eustacianos. 

En 393 Flaviano logró acceder a la sede, impidiendo que los eustacianos tuvieran su propio prelado. Finalmente, cuando en 398 San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) fue elegido Patriarca de Constantinopla, con su autoridad indiscutible confimó a San Flaviano como legítimo obispo de Antioquía. En 401 tuvo que mediar entre el emperador y unos condenados por destruir estatuas del mismo emperador, alcanzando el perdón para los rebeldes. 

San Flaviano falleció en 404.


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lunes, 20 de febrero de 2017

San Euquerio de Orleans

San Euquerio de Orleans, obispo. 20 de febrero y 11 de agosto, traslación de las reliquias.

Este santo nació en Orleans hacia 690, en una noble familia, y fue su padre el célebre obispo-guerrero Savarico de Auxerre. Fue sobrino de San Severo de Orleans (5 de mayo) y de su infancia se cuentan numerosas leyendas tardías. Una de ellas cuenta que, volviendo su madre de maitines, se le apareció un ángel que le anunció que el niño que esperaba sería una gran bendición para la Iglesia, la familia y el mundo. Y lo mismo confirmó con gran consuelo San Ansbert de Autun (18 de abril) cuando le bautizó. Como esperaban, fue un niño piaoso, amante de la oración y la caridad. A los 7 años comenzaron a educarle y su formación abarcó todas las ciencias, las artes, la filosofía y teología, y con tanto provecho que a los 18 años ya era todo un sabio, pudiendo explicar las Escrituras y la teología, aunque por humildad nunca lo hacía.

En 714 tomó la sotana clerical y le confirieron las órdenes menores, que le fueron dadas por San Leodoberd (3 de mayo), siendo un ejemplo para los demás, incluso sacerdotes ancianos. Pero Euquerio, temiendo la vanidad del mundo, decidió vivir la soledad del claustro y se fue al monasterio de Jumièges, fundado por San Filiberto (20 de agosto) y San Ouen de Rouen (24 de agosto), donde fue recibido con aprecio. Durante 7 años vivió en oración penitencia y estudio, como deseaba. Obedecía puntualmente, era el primero en el coro y estaba siempre solícito a las necesidades de sus hermanos monjes. En el monasterio fue ordenado presbítero, siendo muy solícito celebrando la santa misa.

Sobre 721 murió su tío San Severo, que había dispuesto que su sobrino le sucediera en la sede. Aunque Euquerio se negó, tuvo que aceptar por las presiones del clero y del pueblo de Orleans. Incluso Carlos Martel envió una guardia a escoltarle, no fuera que huyese a la soledad de algún monasterio. Ya consagrado obispo, Euquerio comenzó su labor apostólica reformando al clero y reforzando la disciplina eclesiástica. Reparó iglesias, impulsó la evangelización de zonas rurales, y muchas veces él mismo visitaba a los más alejados de la ciudad para confirmarles en la fe o convertirles. Durante 16 años rigió la sede con paz, hasta que en 737 unos nobles, enfadados con él, porque se oponía a que administrasen bienes de la Iglesia, le calumniaron ante Carlos Martel, acusando a Euquerio de oponerse a las rentas eclesiásticas que el príncipe recaudaba para sus propios fines. Es cierto que el santo había denunciado dicho abuso, pero nunca se había opuesto directamente a la recaudación. Hay que recordar que el puesto de obispo de Orleans conllevaba ser mayordomo de palacio, por lo cual era gravísima.

Así, pasando por Orleans cuando volvía de Aquitania luego de vencer a los moros, tomó a Euquerio consigo y lo llevó consigo a Verneuil. Una vez allí, lejos de los fieles de Orleans, Carlos le dijo su verdadero propósito: desterrarlo a Colonia junto a su familia. No quiso oír Carlos la defensa de Euquerio, que se fue sin más. En Colonia el santo se retiró a un monasterio, pero de allí fue requerido por el pueblo para tratar asuntos espirituales o materiales, q ue el santo siempre dirimía con justicia y caridad. Sabiéndolo Carlos, le tomó más odio y mandó le llevasen prisionero a Hasbin, Lieja. Pero allí le tomó tanto afecto el señor del lugar que le trató como amigo y le nombró limosnero de su casa y de la Iglesia, pero al poco tiempo Euquerio le pidió le dejara retirarse a alguna abadía de Hasbin, y el señor se lo permitió.

Sepulcro de San Euquerio,
abadía de San Trudo.
Entonces Euquerio se retiró a la abadía de San Trudo, donde vivió santamente durante unos 12 años, en constante oración y penitencia, como siempre había deseado. Con su ejemplo reformó poco a poco a los monjes, que cambiaron de relajados a observantes. Allí, en la paz monástica subió al cielo el 20 de febrero de 743, siendo enterrado en la misma abadía. En 880 sus reliquias fueron elevadas junto a las de San Trudo (23 de noviembre). En 881 ambas reliquias fueron escondidas en una gruta por miedo a las invasiones normandas. El 11 de agosto de 1169 fueron trasladadas solemnemente a la abadía. Un hueso del santo se cedió en 1606 a la catedral de Orleans.

En ocasiones se le confunde con el octavo obispo de Tongeren, de igual nombre. El origen de esto está en el culto a ambos en la misma zona.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año. Febrero". RP. JEAN CROISSET. Logroño, 1851
-"Compendio cronológico de la historia eclesiástica". Tomo II. PHILIPPE MÁCQUER. Madrid, 1791.



A 20 de febrero además se celebra a  





domingo, 19 de febrero de 2017

San Bonifacio de Lausana.

San Bonifacio Kloetink, obispo. 19 de febrero.

Nació Bonifacio sobre 1180 en Bruselas, en el marco de una familia acomodada y piadosa. Se formó con las monjas cistercienses de Le Cambre, de donde salió hecho un joven culto y piadoso. Estudió en la Universidad de París hasta 1216, cuando fue ordenado presbítero. De regreso a Bruselas le asignaron la célebre iglesia de Santa Gúdula, casi una segunda catedral, desde donde comenzó una ingente labor evangelizadora: predicaba, formaba a los sacerdotes, y pasaba horas confesando, visitando pobres y enfermos. En 1222 la Universidad de París solicitó sus servicios para profesor de Teología y ese puesto ocupó durante 9 años, pues renunció debido al celo y la envidia que otros profesores menos piadosos y celosos de la verdad le tenían. Para evitar males mayores se trasladó a Colonia, en cuya catedral formó parte de los canónigos y donde en breve le asignaron la supervisión de todas las escuelas monásticas y la catedralicia. Predicación, paciencia, reforma, celo apostólico, oración y caridad eran sus notas como presbítero y profesor. Fue activo defensor del papa cuando este excomulgó a Federico II a causa de su negativa a participar en la VI Cruzada. El papa entonces fue atacado por partidarios del emperador, ante lo cual levantó su voz nuestro santo defendiendo la legalidad de la excomunión y la soberanía del papa para emitirla.

En 1231 el papa Gregorio IX le nombra obispo de Lausana, sede vacante ya por 10 años, donde igualmente brilló como pastor solícito. Y a Lausana envió Federico tropas a secuestrar a Bonifacio, que fue capturado y subido atado a un caballo. Sin embargo, apenas el caballo salió de la ciudad, de pronto se encabritó, se libró de los que le conducían y regresó dentro con la preciosa carga del obispo, al que ahora su pueblo defendió y no pudo ser capturado otra vez. Desde 1235 pidió al papa le librara del episcopado y de la sede de Lausana, pero el papa se negaba una y otra vez. Finalmente, en 1239 le permitió renunciar a la sede, pero advirtiéndole que aún era obispo y que podía reclamarle para otra sede. 

Bonifacio se retiró a su amada abadía de Le Cambre, donde llevó una vida como si fuera un monje, aunque manteniendo la distancia de las monjas. Oración, penitencia, estudio y trabajo, esa fue su norma de vida. Aún alguna vez dirigió alguna predicación, consagró iglesias o fungió como obispo celebrante en algunas ceremonias y solemnidades, pero sin asuntos políticos o administrativos de por medio. En 1245 aún participó en el célebre I Concilio de Lyon, pero igualmente regresó a su retiro monástico. En sus últimos años recibió varias gracias místicas, revelaciones y visiones. En una ocasión se le aparecieron la Santísima Virgen y San Juan Bautista, que le sanaron de una enfermedad. En la Navidad de 1255 estaba enfermo y no podía levantarse para ir al coro y a la misa solemne, por lo cual se quejó a Nuestra Señora, suplicándole la salud. Entonces se le apareció la Virgen y le mostró al Niño recién nacido, colocándolo en sus brazos. Al terminar la visión, dijo transfigurado a las monjas que le cuidaban: "Vale la pena todo el sufrimiento que esta vida tiene solo para poder tener en el cielo la visión beatífica del rostro de Cristo". 

Sepulcro y relicario del santo.
Le Cambre.
Finalmente, Bonifacio murió ya anciano, el 19 de febrero de 1260, sosteniendo los Evangelios entre sus manos. Fue sepultado en la misma abadía Le Cambre, y su sepulcro venerado hasta 1797, cuando fueron llevadas a Bruselas por el miedo a la Revolución Francesa y su afán destructor de lo sagrado. De hecho la abadía fue arrasada por los revolucionarios. En 1935 volvieron a ser veneradas en su lugar y actualmente son cuidadas por los premonstratenses. En 1702 fue canonizado por el papa Clemente XI.



A 19 de febrero además se celebra a 





sábado, 18 de febrero de 2017

San Angilbert, abad.

San Angilbert de St-Riquier, abad. 18 de febrero.

Toma de hábito del santo.
Fue cortesano de Pipino el Breve, y durante joven fue bastante frívolo y descuidado de las cosas de Dios. Le unía una gran amistad con el hijo del Pipino, San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias), aunque tenían bastante diferencia de edad. Y tuvo otro tipo de "amistad" con Berta, hija de Pipino, fruto de la cual nacieron dos hijos ilegítimos.

Durante la campaña contra los nórdicos, Angelbert estuvo a punto de morir enfermo en medio de una terrible tormenta de nieve. Prometió a Dios que si le libraba, abandonaría el mundo para servirle en el claustro. Sanó por milagro y apenas regresó a su tierra, dejó sus cargos, bienes y vida licenciosa para tomar el hábito en la el monasterio benedictino de St-Riquier.

A los pocos años fue elegido abad del mismo recinto y durante su mandato, el monasterio alcanzó gran esplendor espiritual, cultural y económico: Pasó a ser una poderosa abadía, obtuvo terrenos, se construyó una nueva iglesia y una magnífica biblioteca. Hasta 300 monjes llegaron a morar en ella. Nunca abandonó su amistad con Carlomagno, le aconsejaba y le sirvió de legado varias veces. En el año 800 le acompañó a Roma a su coronación por manos del papa San León III (12 de junio). Y ambos pidieron a San Alkwin (19 de mayo) que escribiera la "vita" de San Riquier (26 de abril). Y además, casi juntos fallecieron, pues el emperador murió a 28 de enero de 814 y nuestro santo el 18 de febrero del mismo año.


A 18 de febrero además se celebra a  


San Simón de Jerusalén,
obispo y mártir
 
Stos Claudio, Máximo
y comp. mártires
.
Santa Constanza,
virgen
.






viernes, 17 de febrero de 2017

La Huida a Egipto, historia y leyenda.

La Huida a Egipto. 17 de febrero.
La Huida a Egipto. Icono árabe.
"Después que ellos se retiraron, el Ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: 'Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estate allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle'. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera el oráculo del Señor por medio del profeta: 'De Egipto llamé a mi hijo'". San Mateo 2, 13-15.

Puede parecer extraño que pasado el tiempo de Navidad aparezca en febrero una conmemoración de un misterio de la infancia de Cristo. Y sin embargo, es una memoria antiquísima en la Iglesia, ya celebrada por los cristianos egipcios a finales del siglo II. La Iglesia copta, heredera directa de los primeros cristianos la conserva a día de hoy y además la retoma el día 24 de Bashens, que por su particular calendario movible, suele caer a principios de junio. En la Iglesia romana la tuvimos durante mucho tiempo, aunque enmarcada en el ciclo navideño, a 17 de enero, pero su día original es este, 17 de febrero, a partir del cálculo de 40 días posteriores a la Navidad (Epifanía para nosotros), cuando la Sagrada Familia habría partido hacia Egipto. Es todo un símbolo que recuerda el paso del pueblo de Dios durante 40 años por el Desierto y los 40 días de la Cuaresma. El viaje normalmente duraba 20 días, así, el 17 de febrero aquellos cristianos antiguos comenzaron a celebrar la llegada, la estancia y la vuelta de Cristo de Egipto. Aunque la memoria se centre en la Huida, el trasfondo teológico va mucho más allá: Es un misterio que se contiene en las palabras "de Egipto llamé a mi hijo".

La Escritura y el Magisterio.
El texto del que parte todo es el citado anteriormente, San Mateo 2, 13-15. En la exégesis bíblica moderna no se le da mucha importancia e incluso hay quienes se han atrevido a negarlo, catalogándolo simplemente como un símbolo o una condescendencia del evangelista para con los judíos, recordándoles su historia y enlazando la venida del Mesías liberador con la libertad que habrían obtenido en Egipto con Moisés. Pero la Escritura no es eso, los evangelistas no se inventan hechos para simbolizar nada, si hubieran querido inventar se habrían inventado otra cosa y no a un Mesías frágil y en peligro de muerte que tiene que huir de un tirano. Y mucho menos para atraer a los judíos, cuya idea del Mesías era muy distinta a esta.

San León Magno dirá: "Pensó [Herodes] que ningún niño había escapado de la muerte en ese lugar, y, por lo mismo, que Cristo también había muerto. Pero Él, que reservaba para otro tiempo la efusión de su sangre para la redención del mundo, había huido a Egipto, llevado allí por el cuidado de sus padres. Recobraba así la antigua cuna del pueblo hebreo y ejercía el principado del verdadero José, usando de un poder y de una providencia mucho más grande que la suya, pues venía a libertar los corazones de los egipcios de un hambre más terrible que toda indigencia, que ellos sufrían por la ausencia de la verdad, ya que Él vino del cielo como verdadero pan de vida. De modo que este país no sería ya extraño a la preparación del misterio de la única víctima, donde, por la inmolación del cordero, habían sido prefigurados por primera vez el signo salutífero de la cruz y la Pascua del Señor". (3ra Homilía de Epifanía).

La Huida a Egipto. Capitel
románico en Autun, Francia.
Leyendas.
El recorrido de la Sagrada Familia en su Huida a Egipto puede ser trazado casi con total certeza, pues las caravanas de peregrinos y emigrantes judíos eran constantes y a lo largo del tiempo han permanecido al menos dos rutas que, han sido usadas hasta el mismo siglo XX, antes que las comunicaciones fueran más rápidas y los medios de transporte más accesibles. La ruta más común era siguiendo la costa, hasta llegar al Waddi el-Arish, pasando por Ascalón, Gaza y continuando por Raphía hasta Casium y Pelusio. Sin embargo, las leyendas, que suelen pasar por alto tanto el sentido común como la historia o lo "normal", ha situado a la Sagrada Familia en diversos sitios de Egipto, algunos de los cuales con testimonios arquitectónicos y devocionales antiquísimos, de los que dudar casi parece una temeridad. Estas leyendas forman parte de nuestro acervo y cultura cristianas, y pasarlas por alto solo nos haría más ignorantes de nuestra riquísima tradición católica. 

Una de estas leyendas cuenta que apenas salieron de Belén la Virgen, San José y el Niño, pasaron por un campo donde se sembraba maíz en ese momento. En una noche el maíz creció, salieron las mazorcas y maduraron, por lo que al otro día, al pasar por allí los soldados de Herodes y preguntar si se había visto a una familia huir, el dueño del campo no pudo sino decir "sí, justo cuando sembrábamos el maíz". Al ver tan crecido el maíz los soldados pensaron que ya llevaban mucho tiempo de viaje los fugitivos y desistieron de perseguirles, volviéndose a Herodes.

Se nos cuenta que hallaron nuestros personajes refugio en una cueva en la que había un dragón, el cual en lugar de atacarles, cayó de rodillas y adoró al Niño Jesús en medio del terror de los demás. Entonces vieron acudir al homenaje otros animales salvajes y recordaron como había predicho Isaías "El lobo y el cordero vivirán juntos, el leopardo se echará con el cabrito, el novillo y el león comerán juntos. Un niño pequeño los pastoreará". La leyenda de la palmera, una de las más conocidas, cuenta que al refugiarse bajo una, esta se inclinó para alimentar a la Santísima Virgen y luego se secó. Es que era una palmera milenaria que ya había alimentado a San Moisés (4 de septiembre), el cual le había asegurado que no moriría hasta alimentar al Salvador del mundo. 

En Egipto, como antes decía, los sitios donde se recuerda el paso o la estancia de la Sagrada Familia son varios. Veamos solo unos pocos:

En Basatah San José arregló milagrosamente una noria para poder beber agua. Además convirtieron a unos ladrones. En Belbeis el Niño resucitó a un muerto, que despertó diciendo "este es el verdadero Dios, el Salvador del mundo. Él nació de una Virgen", y la población creyó en Jesús. En Samanûd hay una iglesia del siglo IV construida donde la Familia habría descansado. En Sakha hay un sitio llamado Bhika Isous, que significa "huella de Jesús", donde se venera una piedra con la supuesta huella del piececito del Niño Jesús. En el desierto Shihet, donde se ejercitaron tantos ascetas, mientras cruzaban el Rosetta, el Niño habló milagrosamente y profetizó a la Virgen como en aquellos desiertos vivirían santos monjes, combatiendo en ardua batalla espiritual contra el demonio. 

En Heliópolis, además de que los ídolos cayeron destrozados al entrar la Sagrada Familia, el Niño tomó la vara de San José, la partió en dos y plantó ambos trozos, naciendo de ellos la planta aromática de donde se saca un aceite balsámico aún hoy. También en Heliópolis se dice les alcanzaron los soldados, pero un árbol gigante escondió en su interior a la Virgen y al Niño y se libraron.
En Zuwaila, Cairo, en su iglesia del patriarca se venera un árbol que habría sido bendecido por Cristo. 

Mapa de los lugares que habría
visitado la Sagrada Familia en Egipto.
En Ma'adi, al sur de El Cairo, la Sagrada Familia tomó un barco para subir por el Nilo, teniendo que pagar San José el viaje con el oro, el incienso y la mirra que los Reyes habrían donado al Niño. Una iglesia de tres cúpulas (una por cada miembro de la familia) se levanta en el sitio y venera las reliquias de estos tres dones. En Baysus una fuente y una iglesia recuerdan el sitio donde la Virgen bañó al Niño, siendo desde entonces esas aguas fuente de milagros. En Hermópolis, según un documento atribuido a San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta), al entrar la Sagrada Familia a la ciudad, cuatro caballos de piedra que adornaban las puertas de esta, doblaron las patas en homenaje. Otras dos estatuas hablaron diciendo: "¡Un gran rey ha llegado a Egipto!". En Nikyas, Jesús libró de un demonio al hijo de un carpintero.

En Licópolis se sitúa la deliciosa leyenda de San Dimas (24 y 25 de marzo), que cuenta que San José y la Virgen María hallaron una cueva donde fácilmente se podrían esconder. La cueva estaba habitada por unos ladrones, que les dejan entrar. San José les agradece, diciéndoles que su acto no quedará sin recompensa, y le anuncia que será su propio hijo (Cristo) quien ayudará al suyo (Dimas) en un futuro. Pero hay más, estaba el niño Dimas enfermo de lepra, y al preparar la Santísima Virgen el baño del Niño Jesús, pidió a la madre de Dimas que metiera a su niño en la artesa. Esta se negó, diciendo que Jesús se contagiaría, pero la Virgen le dijo que confiara. Accedió la mujer y los niños se bañaron juntos, y al salir, Dimas estaba limpio y sano de su enfermedad.

Y, para terminar, sobre la vuelta a Israel de la Santa Familia, quiere la leyenda que Qusquam fue el sitio donde el ángel dijo a San José "Levántate, toma al niño y a su madre, y vuelve a la tierra de Israel, porque los que trataban de matar al niño han muerto".


Fuentes:
-http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/egipto.pdf
-http://autorescatolicos.org/misc11/pedrosergiolah.htm
-"El nacimiento del Mesías: comentario a los relatos de la infancia." RAYMOND E. BROWN. Ediciones Cristiandad. Madrid, 1982.
-"Los misterios de la vida de Cristo en Justino Mártir." JOSÉ GRANADOS. Roma, 2005.
-"Léxico de los símbolos." OLIVIER BEIGBEDER. Ediciones Encuentro. Madrid, 1995.


A 17 de febrero además se celebra a