domingo, 25 de febrero de 2018

Del Patriarca iconóculo.

San Tarasio de Constantinopla, obispo. 25 y 27 de febrero.

Nació el santo en Constantinopla, a mediados del siglo VIII. Sus padres, Jorge y Engracia, eran nobles, descendientes de patricios relacionados con los emperadores, y su mismo padre fue Prefecto de Constantinopla durante unos años. Tarasio fue educado por su madre, quien le imbuyó grandes virtudes. Las relaciones de su familia hicieron que siendo joven aún, Tarasio fue nombrado Cónsul, y en unos años la emperatriz Santa Irene (9 de agosto), le nombró Secretario de Estado. En la Corte Tarasio fue un ejemplar cristiano, alejado de los chismorreos, las vanidades y las intrigas. Era muy penitente, amante de la soledad y la oración, tanto que parecía un monje.

En 784 murió Pablo, Patriarca de Constantinopla, quien durante la controversia de las imágenes había apoyado la causa iconoclasta. Por ello, al final de sus días había renunciado a la sede para retirarse a un monasterio a hacer penitencia por su culpa. antes de su muerte Irene había pensado en Tarasio para sucederle, pero este no aceptó sino hasta la muerte de Pablo. Así, Tarasio, que era seglar, se vio preconizado por Constantino VI y su madre Irene a la dignidad episcopal. Así, en menos de una semana fue ordenado de todas las órdenes menores, diacono, presbítero y obispo, siendo esta ordenación el día de Navidad de 784.

Su primera acción fue escribir al papa Adriano I y a los Patriarcas de Antioquía, de Alejandría y de Jerusalén, haciendo profesión de fe católica y compromiso de mantener la unidad entre las iglesias. El motivo de esta profesión está en su elección, más política que religiosa, y el deseo de Tarasio de dejar claro que solo le movía el amor al Evangelio y a la Iglesia. Como obispo, nuestro santo continuó viviendo tan humilde y frugalmente como hasta entonces. Ayunaba y hacía penitencia, oraba siempre que podía y celebraba los Divinos Misterios cada domingo, en los que predicaba al pueblo. Construyó un monasterio en el Bósforo, adonde se retiraba frecuentemente para hacer oración y meditación.

Fue un entusiasta seguidor de la idea del papa Adriano I sobre la convocatoria de un Concilio para refutar y condenar definitiva y solemnemente la herejía iconoclasta y definir la idoneidad del culto a las santas imágenes. Así, en 787 se celebró el II Concilio de Nicea, con la presencia de 350 obispos, el cual abrió Tarasio con un elocuente sermón, lleno de celo apostólico. Con unanimidad se alabó el culto a las imágenes sagradas. Este Concilio además, decretó que la reliquia de la cabeza de San Anastasio Mártir (22 de enero) era una reliquia especialísima en la Iglesia, y que su sola presencia era eficaz contra los demonios y todas las enfermedades.

En 793 el emperador Constantino VI abandonó a su mujer, la emperatriz María, para casarse con Teodora, una de sus damas. Constantino hizo correr el rumor de que su mujer había intentado envenenarle y por eso la despedía, pero Tarasio no se creyó la historia y se encaró al monarca, impidiéndole sentarse en el presbiterio durante la Misa (como era la costumbre) mientras permaneciera en su pecado. Algunos prelados le aconsejaban que fuera menos inflexible, en aras de mantener la unidad del Imperio y la Iglesia, pero Tarasio no quería ni oír hablar de ello. Ni por mil muertes, decía, consentiría en aplaudir el pecado de adulterio del emperador. No se atrevió a excomulgarlo públicamente, lo cual también fue criticado por otros prelados. En 797 murió Constantino VI y Tarasio entonces excomulgó al presbítero Juan, quien le había casado y era su protegido.

Tarasio repudia
al emperador.
Tarasio gobernó su Sede con gran acierto durante 22 años. En la Epifanía de 806 anunció su muerte y desde entonces comenzó a decaer su salud. Finalmente falleció 27 de febrero de ese mismo año. Durante su entierro, en el monasterio de Los Santos Mártires, el emperador Nicéforo se echó sobre el ataúd y lloraba desconsolado por perder a su amigo y padre espiritual.


Fuentes:
-"Año cristiano, o ejercicios devotos para todos los días del año". P.P J. Croisset. Logroño, 1851.
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 25 de febrero además se celebra a
San Victorino de Dióspolis y compañeros mártires.
San Avertano, religioso carmelita.

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