martes, 19 de enero de 2021

"Tengo un nombre más importante, y es, ‘cristiano’".

San Ponciano de Spoleto, mártir. 19 de enero y 14 de enero (traslación de las reliquias a Utrecht).

Se conservan unas Actas de este mártir, que, aunque no son muy fiables, parecen provenir de un documento auténtico y antiguo. Según estos testimonios, Ponciano alcanzó la palma del martirio a mediados del siglo II, imperando Marco Aurelio. Fue apresado el santo, ciudadano de Spoleto, y llevado ante el juez Fabián, quien le interrogó:

Fabián: "¿Cómo te llamas?"

Ponciano: "Mis padres me dieron el nombre de Ponciano. Pero ahora tengo un nombre más importante, y es, ‘cristiano’".

F: "Eres de buen linaje, pero estás en peligro porque te has deshecho de los dioses, y has venido a adorar a un hombre que fue perseguido de ciudad en ciudad y que finalmente terminó miserablemente en una cruz. Realmente no podrá ayudarte. Así que ven aquí, adora a nuestros dioses misericordiosos, y te dejes engañar por los mentirosos. Porque el dios al que adoras no podrá liberarte de mis manos".

P: "Tus palabras manchadas no pueden apartarme de la sabiduría. Y ese emperador tuyo no puede alejarme de mi Dios, Jesucristo. Así que no voy a adorar a dioses sordos y mudos que ni siquiera pueden salvar a sus adoradores".

Cuando Fabián se dio cuenta de que Ponciano no renunciaría a su fe en Cristo, le hizo sufrir una serie de tormentos: azotamiento con varas, caminar descalzo sobre brasas, ser colgado en un gancho, cabeza abajo. Al final del día le metieron en un calabozo, y al sacarle al otro día, todas sus heridas estaban sanas milagrosamente. Esto enojó a Fabián, quien lo arrojó a los leones, pero estos no lo tocaron. Luego mandó le metieran plomo derretido por los oídos, y como nada pasó, le decapitaron finalmente. 

Fue sepultado el santo a las afueras de Spoleto, y su memoria permaneció entre los cristianos. Una vez llegada la paz de la Iglesia, en el siglo IV, se levantó una basílica en su honor en el sitio de su glorioso martirio. En 966 el emperador Otón el Grande arrambló con las reliquias de San Ponciano, luego de una campaña bélica en Italia. El Beato Balderik de Utrecht (27 de diciembre) se las pidió, y el emperador se las donó, junto con otras expoliadas reliquias de Santa Inés (21 y 28 de enero). Aunque Otón las quería para sí, no se las negó a dicho obispo, quien había sido preceptor de su hermano, San Bruno I de Colonia (11 de octubre). 

El 14 de enero de 967 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Utrecht. Con la persecusión protestante el culto vino a menos y en 1994 la iglesia de Utrecht devolvió las reliquias a Spoleto, donde aún tiene culto.


Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 19 de enero además se recuerda a: 





lunes, 18 de enero de 2021

San Albero de Montreuil, obispo.

San Albero de Montreuil, obispo. 18 de enero. 

Nació sobre 1080, en la familia de los condes de Montreuil. Estudió en las mejores escuerlas catedralicias del momento, fundgió como canónigo algunos años y en 1131 fue nombrado arzobispo de Tréveris. Fundó las abadías de Himmerod, Wadgassen y Arnstein. Fue legado papal en Alemania, y amigo personal del Beato Eugenio III (8 de julio), a quien acogió algún tiempo en Tréveris. También fue amigo de San Bernardo (20 de agosto). 

Albero murió en Koblenz, el 15 de enero de 1152. Su sepultura está en la abadía de Himmerod. 


A 18 de enero además se recuerda a:



S. Margarita de Hungría,
princesa y religiosa
San Máximo de Serbia,
déspota y obispo
Beata Regina Protmann,
virgen fundadora

domingo, 17 de enero de 2021

De una abuela y sus nietos, todos mártires.

Santa Leonilla y sus tres nietos mártires. 17 de enero. 

De estos mártires ciertos, tenemos dos versiones de sus "vitae". La primera, más antigua y sencilla, nos dice que vivían en Capadocia de Turquía, Leonilla y sus tres nietos, Espeusipo, Eleusipo y Meleusipo. Cuando la persecución de Marco Aurelio hacia los cristianos se hizo más fuerte, los cuatro fueron arrestados. En los interrogatorios el juez instó varias veces a los niños, con amenazas o con promesas, a que renegaran de Cristo, pero ellos juraron seguir fieles a su fe. Luego de algunos tormentos, fueron decapitados. 

También padecieron su abuela Leonilla y una mujer llamada Jovilla. Una versión dice era esclava de Leonilla y otra que era una mujer quien, presenciando el juicio a los niños y la abuela, confesó en público su fe. También se mencionan a dos mártires llamados Neón y Turbo, a quienes la leyenda quiere esposos de Leonilla y Jovilla, aunque la versión más repetida es que eran los secretarios del juicio, convertidos también por la constancia de los niños mártires. Esta versión es la aceptada y propagada entre las iglesias orientales.

La versión francesa, por su parte, nació luego de la traslación de unas supuestas reliquias de estos mártires a la iglesia de San Geome (los santos múltiples) de Langrés. Según esta, cuando los apóstoles Santos Andoche, Tirso y Félix (24 de septiembre) convirtieron a Fausto, senador de Autun, y su hijo San Sinforiano (22 de agosto), estos le rogaron que fueran a Langrés, donde vivía Leonilla y sus tres nietos, trillizos en esta versión. Así lo hicieron, y una vez convertidos, los hermanos destruyeron por su propia mano los dioses que adoraban en una villa que poseían en el campo, a la par que convertían la edificación en una basílica. Allí se alojaría el obispo San Benigno de Dijon (1 de noviembre). Esta versión francesa, que los quiere trillizos, añade el portento que, teniendo su madre solo dos pechos, como es normal, le apareció un tercero para poder alimentar por igual a sus hijos. No es más que una copia de la leyenda de Santa Gwen (18 de octubre). Además hay reliquias de los tres hermanos mártires en la glesia de San Vito de Ellwangen, en el sur de Alemania. 

Fuente: 
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 
-http://full-of-grace-and-truth.blogspot.com
-https://heiligen-3s.nl/

A 17 de enero además se recuerda a:


sábado, 16 de enero de 2021

"Mentira, Deseo, Desacuerdo y Crueldad".

San Fursey de Lagny, abad. 16 de enero.

Fue hijo, según la leyenda, del rey Fyltan de Mounster, Irlanda. Sus hermanos fueron San Foillan (30 de octubre) y San Ultan (2 de mayo). Fue Fursey un gran amante de la Escritura, que llegó, nos dicen, a conocerla de memoria. En Irlanda fue eremita solitario durante años, pero lueo fundó los monasterios de Kill-Fursa y Cnobheresburgh. En esta época tuvo una visión durante la cual vio un ángel que le señalaba cuatro potentes focos de fuego que amenazaban con arrasar el mundo. Cuando le preguntó al ángel que fuegos tan peligrosos eran aquellos, el ángel le respondió: "Mentira, Deseo, Desacuerdo y Crueldad".


Esto le llevó a comenzar, en 637, una intensa vida apostólica en compañía de San Félix de Dunwich (8 de marzo) en Anglia del Este, una campaña que fue apoyada por el rey San Sigeberto (27 de septiembre). Luego del martirio de este rey, Fursey y sus discípulos San Gobain (20 de junio), San Etto (10 de julio), San Dichull (7 de septiembre), y sus hermanos antes mencionados, pasaron al continente. El rey Clodoveo II le dio unos terrenos en Lagny-sur-Marne, cerca de París, para que pudiera fundar un monasterio y acogiera, además, a los monjes misioneros que huían de Inglaterra.

Otra versión dice que fueron los santos esposos San Vicente Madelgar (14 de julio y lunes de Pentecostés) y Santa Waldetrudis (9 de abril; 12 de agosto, traslación de la cabeza; 3 de febrero, invención de las reliquias; 2 de noviembre, canonización) quienes le insistieron para que pasara al continente. En Lagny tuvo Fursey varios discípulos de renombre, San Emilian (10 de marzo), San Maugille (30 de mayo) y San Mumbol (9 de mayo y 18 de noviembre, traslación de las reliquias). Y también fue discípula suya la gran Santa Gertrudis de Nivelles (17 de marzo), a quien Fursey instruyó en la Escritura y la Teología.

Fursey falleció en el Señor en 650. Su cuerpo fue puesto en una carreta con bueyes y allí donde los animales se detuvieron fue sepultado en una sencilla tumba. Sobre su sepulcro sus hermanos Foillan y Ultan fundaron la abadía de San Pedro. En el siglo X sus reliquias se trasladaron a Péronne, donde el culto creció, por influencia sobre todo de los monjes irlandeses.


Fuente:
-http://omniumsanctorumhiberniae.blogspot.com

A 16 de enero además se recuerda a:

viernes, 15 de enero de 2021

"Mi alma fue hecha para la vida eterna"

Venerable Anne de Guigné, niña. 15 de enero.

Anne (Jeanne Marie Josephine Anne) nació el 25 de abril de 1911 en Annecy-le-Vieux, Francia, en una familia emparentada con la antigua monarquía francesa. Su madre, Antoinette de Charette, provenía de una familia noble y militar, y su madre, abuela de nuestra niña, Eulalie Marie Madeleine de Bourbon-Busset, era descendiente directa de Robert de Clermont, el sexto hijo de San Luis rey de Francia (25 de agosto). Su padre fue el conde Jacques de Guigné, un devoto católico y ferviente patriota. 

Anne fue la mayor de sus hermanos (Jacques, Marie Madeleine y Marie Antoniette), y fue una niña muy despierta, con fuerte carácter y traviesa. Su vida cambió cuando, con solo cuatro años, su padre murió en julio de 1915 mientras participaba en la I Guerra Mundial. Desde entonces Anne se tomó en serio su primogenitura y se convirtió en ejemplo de sus hermanitos, a quien cuidaba, mimaba y entretenía para aliviar la tristeza de su madre. Con su poca edad, entendió que debía "ser buena", lo cual se traducía en agradar a Dios y a su madre, pues así su padre estaría contento en el cielo. Constantemente decía a su madre "Madre querida, no llores, papá está en el cielo. Él es feliz para siempre. Nunca más volverá a estar triste". O también "Madre querida, piensa que papá todavía puede vernos, nos ama, y algún día iremos a él".

Por esos días, tuvo su primera manifestación espiritual, que sepamos. Estando con su tía en la iglesia de Annecy-le-Vieux, esta continuó orando y para que la niña no se aburriera le quiso dar su rosario, pero Anne le respondió "Oh no, estoy hablando con el Niño Jesús", sin apartar la vista del sagrario y con el rostro transfigurado. Y su amor por el Sacramento le llevó a recibir su primera confesión con cinco años y medio, luego de saber explicar, con sencillas palabras, lo ocurrido con el pan y el vino en la Santa Misa. Su fe en la presencia de Cristo en la Eucaristía era absoluta, sencilla y la llenaba de alegría cuando lo pensaba.

Cuando tenía sólo cuatro años, Nenette ya había deseado recibir a Jesús. A menudo había hablado con su madre sobre su Primera Comunión y le había pedido a su madre que le hablara del buen Jesús en el Santísimo Sacramento. Ella comprendió bien, joven como era, que el pan y el vino son transformados en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo en la Santa Misa. Por ello, recibió la Eucaristía por primera vez a los seis años, el 26 de marzo de 1917. La recibió en la capilla del colegio de las Hermanas Benedictinas de Stanbrook al que asistía. La Navidad anterior había pasado un mes preparándose con pequeños sacrificios y actos de amor, para presentarlos al Niño Jesús como si de un colchón de amor se tratara, para que descansase. Puede parecer una piedad infantil, pero engarza perfectamente con la piedad de grandes místicos, quienes convertían cada gesto cotidiano en un acto de amor a Cristo. Ese día Anne hizo una promesa a Jesús, que cumpliría siempre: "Jesús mío, te amo, y para complacerte, prometo obedecer siempre". 
Anne y sus hermanitos

A los nueve años escribiría: "Un niño que desobedece a sus padres y maestros, malhumorado, celoso y perezoso servirá mal a Dios, no hará su voluntad. La obediencia es la santidad de los niños". Fue este un acto sumamente heroico, que podría pasar desapercibido, pues damos por hecho que los niños han de obedecer siempre, pero como a los mayores, les cuesta y han de hacerlo por amor. Como grandes santos, Anne hizo de la obediencia y la humildad su personal escala para el cielo.

Su deseo de recibir la comunión cada día no se vio cumplido. Primero, no era lo acostumbrado, y segundo, todas las iglesias le quedaban lejos, como para ir solita. Entonces Anne "ideó" la manera: cada cierto rato dejaba sus ocupaciones, se recogía y oraba diciendo "Oh, gracias, Jesús por venir a mi corazón", recordando los efectos que la comunión sacramental hacía en su alma. Evidentemente, ella no ideó este método, llamado "comunión espiritual", pero ella no lo sabía. En su caso fue una clara monición del Espíritu Santo a hacerlo. Mas tarde supo cómo se llamaba este acto de oración y con gran alegría escribió en una estampa: "Mi querido Jesús, para complacerte, prometo hacer una comunión espiritual todos los días."

Cuando su hermanito Jacques recibió su primera comunión, Anne se alegró tanto como si fuera la suya propia. Ella misma le preparó concienzudamente y le decía: "Oh, Jojo mío, serás tan feliz cuando el pequeño Jesús entre en tu corazón. ¡No puedes imaginarte lo encantador que es!" A sus hermanitas también las preparó y para ellas hizo un pequeño cuadernillo con jaculatorias conocidas, dibujos y sus propios pensamientos piadosos: "Jesús de mi primera comunión, te amo." "Oh Jesús que me has dado muchas gracias en este hermoso día, te amo." "Jesús, te adoro. Jesús, te quiero. Jesús, te lo agradezco."

En una ocasión le leyeron la historia de Nellie, una niña muy piadosa que murió a los cuatro años, dando unas muestras de madurez espiritual asombrosas. Anne, luego de meditar un rato, dijo: "Una larga vida es una bendición, pues podemos sufrir mucho por Jesús". Y su deseo de sufrir por Cristo lo llevó hasta las cosas más cotidianas, incluso los juegos, las comidas o los premios por buena conducta. También ofrecía constantemente sus dificultades para aprender ciertas materias, o recordar lo aprendido. Le costaba deletrear o multiplicar, o aprenderse nombre de lugares o personajes. Sin embargo, nunca se desanimaba, sino que se esforzaba todo lo que podía, especialmente en las materias que no le gustaban. A un niño con el mismo problema, le dijo: "Podemos regalarle a Jesús nuestro trabajo en la escuela, así que cuando parezca difícil, piensa que ahora tienes algo para Él. Si lo amamos, nuestro trabajo nos parecerá fácil".

Era muy devota del crucifijo, teniéndole siempre presente, al igual que a la Virgen María, especialmente la Dolorosa, a quien encomendaba a los enfermos que conocía, o a las personas que tenían problemas. Apenas sabía de alguien que padecía, oraba por él y le consolaba animándole a mirar a Cristo padeciendo en la cruz, o las lágrimas de la Virgen, con este tipo de pensamientos: "Debemos sufrir por Jesús, porque él sufrió por nosotros". "Jesús estaba en la cruz y sufrió por nosotros sin quejarse; por eso, nosotros también debemos sufrir por él sin quejarnos". 

También ofrecía sacrificios por los pecadores, especialmente los que parecían irredentos. Sabiendo que había un moribundo que renegaba de Dios y que se negaba a recibir a un sacerdote, Anne oró insistentemente por él, haciendo que su madre la llevara a la iglesia solo para ello. Hasta cinco veces en un mismo día visitó al Sacramento en el altar, para pedirle por aquel pecador. Y su persistencia logró que la gracia volviera al hombre, que se confesó y comulgó antes de morir piadosamente.

En 1921, con 10 años se comprometió con Jesús a imitarle en todo. Se propuso combatir todos los obstáculos que le impedían su meta. Para ella se trataba de una batalla consigo misma, para vencer todas sus inclinaciones a la pereza, el desánimo o el orgullo. Por esas mismas fechas escribió: "Mi alma está destinada al cielo. La gente está muy preocupada con su apariencia externa y apenas con el alma. Mi alma fue hecha para la vida eterna, para ser infinitamente feliz o infinitamente infeliz. El buen Dios quiere que sea eternamente feliz. Eso depende sólo de mí. Mamá no puede hacer ese trabajo por mí". Y comenzó a vigilarse constantemente, para no permitirse ni un pecado venial. Se confesaba frecuentemente para que el sacerdote le ayudara a escudriñar su alma y le ayudara a vencerse. "La confesión es un Sacramento muy, muy grande" - escribió - "Nos da aún más gracias de las que teníamos antes. Por eso es por lo que debemos querer confesarnos. Debemos decir nuestros pecados con mucha sinceridad. Cuando decimos nuestros pecados, y antes de hacerlo, debemos arrepentirnos mucho de ellos, ya que por ellos el amor de Dios disminuye".

Si bien la pequeña creyó que tendría una larga vida para padecer por Cristo, a finales de diciembre de 1921 Anne comenzó a padecer algunos dolores de cabeza, a los que se dio poca importancia, y ella misma los toó como una ofrenda más al buen Jesús. El 19 de diciembre del mismo año, la familia hizo una excursión que Anne no quiso perderse a pesar de sentirse muy mal. Esa misma noche tuvo que guardar cama a causa de los intensos dolores de cabeza y espalda que estaba padeciendo. La fiebre apareció al otro día y el sufrimiento de la niña era evidente, aunque ella lo disimulaba con una cándida sonrisa. El día 22 comenzaron una serie de ataques que le dejaban exhausta, pero que rápidamente ofrecía a Cristo por los pecadores. El 28 de diciembre el médico de la familia dictaminó una meningitis aguda y dijo que no viviría mucho más. Ese mismo día Anne se confesó y el día 30 recibió la Comunión. Ni en un solo momento rezó por su curación, aunque se lo sugirieron. El 13 de enero se puso en manos de la Virgen María, hizo algunas oraciones en medio del dolor y entró en agonía. Al amanecer del 14 de enero de 1922 abrió los ojos, miró fijamente a su madre y con una sonrisa entregó su alma a Cristo.


Bóveda de la familia y sepultura de Anne.
Todos los que la conocían tenían la certeza de que era una santa, pero los santos niños no mártires no son cosa frecuente en la Iglesia. En 1932 el Obispo de Annecy accedió a iniciar una causa de canonización, aunque primero quiso que el Vaticano le asesorara sobre si podía un niño ser santo sin ser mártir. El 30 de octubre de 1933, se abrió la bóveda de la familia en el cementerio de Annecy-le-Vieux para el análisis del cuerpo, el cual se encontró incorrupto. El ataúd fue redecorado y el cuerpo fue colocado de nuevo en el ataúd y este metido dentro de otro. No se le cambiaron los vestidos, como en un principio se pensó. 300 personas pudieron ver el cuerpo de la santa niña, venerarlo y tocar en él artículos piadosos. 

Los avatares de la II Guerra Mundial dejaron la causa en el olvido hasta 1979. En 1981 la respuesta sobre la posible santidad de los infantes fue positiva, y luego de reabrirse la causa Anne fue proclamada Venerable por el Papa Juan Pablo II el 3 de marzo de 1990. Su cuerpo no se ha vuelto a exponer.

Fuentes:
http://www.catholictradition.org
http://www.nobility.org


A 15 de enero además se recuerda a:


San Erembert de Arras,
obispo
.
San Alejandro el Acemeta,
abad
.
San Bonet de Clermont,
obispo y monje


jueves, 14 de enero de 2021

"Mucho pequé, mucho me penitenciaré..."

Beato Amadeo, religioso cisterciense. 14 de enero.

Nació a inicios del siglo XII, en Altaripa, en el Delfinado, territorio vasallo del Sacro Imperio Germánico. De su juventud nada conocemos, salvo que en plena juventud heredó el gobierno del Delfinado y que fue un gran aliado del emperador Conrado "el Sálico", a quien sirvió en varias contiendas y quien le recompensó con el señorío de Hauterives. Fue casado con una noble dama quien le dio dos hijos, el varón llamado también Amadeo. 

Hacia los 25 años comenzó a interesarse más profundamente en los asuntos de la religión, aumentando su piedad, confesándose frecuentemente y comulgando siempre que le permitían. Comenzó a considerar lo vacuo de la vida, lo vano del mundo, y se decía a cada momento: "¿De qué me sirven esta libertad pasajera, estas delicias, si acaso me atraen un eterno cautiverio? ¿De qué lo exquisito de los vestidos, si desnudo he de sufrir los suplicios eternos? ¿y para qué, en fin, estos largos, y suntuosos convites, si después acaso pereceré de hambre?"

Todas estas consideraciones le llevaron a separarse de su familia, renunciar a todo derecho de gobierno y, con su propio hijo y junto a 16 de sus caballeros a los que había convencido, irse al monasterio cisterciense de Bonaval que el mismo había permitido se fundara en el Delfinado. Fueron recibidos por el abad Juan, quien les recibió escéptico, dudando que aquellos hombres acostumbrados a la buena vida se adaptaran a la austeridad del Císter. Así se los expuso, a la par que les contaba lo duro de la observancia monñastica. "No queráis Padre Venerable" – dijo Amadeo – "atemorizar de ese modo a vuestros siervos. Mucho hemos pecado, y por lo mismo necesitamos de mucha penitencia. Para cumplirla pedimos vuestra compañía postrados a vuestros pies. Hemos dejado los deleites, ¿Cómo volveremos segunda vez a ellos? Con la ayuda de Dios, y la de vuestras oraciones cumpliremos con todo cuanto nos habéis insinuado".

Y con esa disposición fueron admitidos, salvo el pequeño hijo de Amadeo, quien fue destinado a la escuela del monasterio, por ser muy pequeño para tomar el hábito. El abad les dejó claro que no haría concesiones con ellos por más caballeros que fueran, y que su primer oficio sería el de la labranza del campo, el cuidado de las ovejas y la limpieza de los establos. Fue Amadeo un feliz monje desde el inicio. Pronto se hizo al trabajo y a la oración constante. Cumplía exactamente sus obligaciones, era el primero en asistir a sus hermanos enfermos y era ejemplo para todos de mansedumbre y penitencia.Algunos de los mancebos flaquearon un momento, pues el trabajo duro nunca había sido lo suyo. Viéndolo Amadeo, les arengó con inspiradas palabras y los débiles se animaron enseguida. 

Hay un episodio en su "vita" no muy claro, y es que durante un año Amadeo pasó a la Orden Cluniacense. El motivo más repetido en las leyendas es que, buscando que su hijo recibiera una completa educación, digna de su nacimiento, se fue con él a Cluny. A saber. Como sea, de nuevo le hallamos en Bonaval, luego de haber llorado su inconstancia. Quedó en la portería, como Hermano externo, no considerándose digno de estar con los demás monjes ni con sus antiguos compañeros. A los dos días el abad le permitió volver a la regularidad monástica, pero Amadeo le suplicó: "No permita Dios que yo, perversísimo pecador me una tan breve a mis hermanos. Aquí será mi morada hasta que mi penitencia se haga tan patente a toda esta comarca, como lo fue mi delito. Aquí perseveraré llamando y pidiendo perdón de mis excesos. Solo os suplico me permitáis alimentarme de las limosnas que a la portería se distribuyen entre los pobres, y esto será también exceso para mí, indigno de tanta caridad".

Y allí quedó, sirviendo a los peregrinos y disciplinándose en público durante dos semanas, hasta cuando la caridad le obligó a volver a la vida regular. Sucedió que el abad Juan, viendo que no podía vencer su humildad, le dijo que él mismo permanecería allí con él en la portería hasta que entraran juntos. Ver a su abad durmiendo en el suelo, comiendo sobras y sin ir al coro, venció a Amadeo, quien resolvió hacer caso a su padre Abad y entrar al monasterio. Una vez dentro Amadeo se desempeñó en los trabajos más serviles y repugnantes, como el de extraer la grasa de la piel de cerdo, usada en el monasterio para ablandar zapatos y pergaminos. Se encargó de la lavandería, donde besaba los paños manchados o que habían envuelto las llagas de los enfermos.

Fue comisionado por el Abad Juan para la edificación del monasterio de Mansiad, en Biviers. También trabajó en la fundación de Montperoux y Lincél, siendo de admirar su tesón, capacidad de organizar y enseñar los oficios. En alguno de estos monasterios quisieron que se quedara a vivir, pero temiendo le eligieran prior o le llamaran fundador, nunca accedió.

Siendo anciano ya, supo que su hijo Amadeo había sido nombrado abad de Altacumba por el gran San Bernardo (20 de agosto), quien le había educado (por esto no se entiende la anterior versión de su huida a Cluny). Le visitó Amadeo allí, y padre e hijo vivieron días de gran felicidad junto, aunque nuestro Amadeo no dejó de reverenciar a su hijo en público como a un Abad, dando ejemplo a los demás monjes. Comprobó Amadeo que su hijo había sido bien instruido y tenía una sólida virtud, siendo ello de gran consuelo para su alma. Llegaría el buen Amadeo hijo, a ser obispo de Lausana, en 1131, con gran gozo de su padre, que le acompañaría en su consagración episcopal. le veneramos en el santoral como San Amadeo de Lausana (31 de marzo y 30 de agosto)

El Beato Amadeo falleció santamente el 14 de enero de 1144, siendo sepultado en el cementerio de Bonaval. En el siglo XV su memoria litúrgica entró al martirologio de la Orden del Císter.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

A 14 de enero además se recuerda a:

Santa Macrina la Anciana,
viuda
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Beato Odón de Novara,
monje cartujo
.
San Engelmar de Passau,
eremita mártir
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miércoles, 13 de enero de 2021

Siervo y hermano de sus sirvientes

Beato Godofredo de Kappenberg, conde y religioso premonstratense. 13 de enero.

Fue este buen hombre hijo de noble familia, y nació en 1097. Heredó de su padre el poderoso condado de Kappenberg, y durante años vivió enfrentado con otros nobles locales por derechos sobre tierras y propiedades. Sin embargo, nunca se dejó llevar por la codicia ni la injusticia formó parte de su gobierno. Cuéntase en que en una ocasión en que sus mercenarios se enfrentaron a la ciudad de Munster, los suyos ganaron y arramblaron con todo el ganado que pudieron. Cuando se los llevaron, nuestro beato les dijo: "Devolved todos estos animales a sus dueños; mi lucha es con los prohombres de la ciudad; no es justo que los campesinos inocentes e indefensos pierdan todo a causa de una contienda de la que no saben nada".

Un buen día conoció a San Norberto (6 de junio), quien atravesó toda Westfalia predicando la paz y la conversión. Su vida cambió para siempre, despreció todos los bienes del mundo y decidió convertir su castillo en un monasterio de la Orden de Premontré, para él mismo servir a Dios en él. Y fue un religioso tan humilde que, habiéndole dejado el prior, que eligiera en que oficio quería servir al monasterio, eligió la limpieza de las letrinas. Su gran alegría era servir a quienes antes habían sido sus sirvientes y que, como su familia, habían tomado el hábito o trabajaban en el monasterio.

Su familia intentó disuadirle por muchos medios, menos su hermano el Beato Otto de Kappenberg (23 de febrero), quien le siguió en el mismo empeño desde el primer momento. La segunda persona en dejarse convencer fue su propia mujer, la Beata Jutta (17 de agosto), quien accedió a tomar el velo monástico de las premonstratenses en su castillo. Además, junto a Jutta profesaron Gerberga y Beatriz, hermanas de Godofredo, y otra pariente, la Beata Eduviges (30 de septiembre), quien fue la primera priora. Ambos esposos fundaron, además, los monasterios de Varlar y Elstadt. 

El abandono del mundo de su mujer fue definitivo, como para que el padre de esta, el conde Federico de Arnsberg, le jurara una muerte segura a Godofredo y a San Norberto, a quien veía como el verdadero culpable de la "locura" de su yerno e hija. Amenazó públicamente con colgar a Norberto y junto a él al asno en el que viajaba, como escarnio público (al parecer había una costumbre de ahorcar junto a un ajusticiado, a algún animal con cuyos "defectos" quería compararse al ejecutado). Godofredo avisó a Norberto de que debía huir de Westfalia, pero este respondió sencillamente: "Tengan buen ánimo, Cristo venció al mundo. Y en cuanto a mí y a mi asno, ciertamente hemos venido a Westfalia para que nos sopesen uno con el otro y se vea quien vale más". Y continuó su predicación itinerante. Y como prueba de su fe en Dios, la víspera de la llegada a la ciudad de Arnsberg, dominios de su enemigo, este murió de repente.

Sepulcro del Beato en Kappenberg
Godofredo vivió solo cuatro años más, como humilde canónigo, y visitó en una ocasión la cuna de la Orden Premonstratense. Falleció santamente en la Octava de la Epifanía de 1127, siendo sepultado en la iglesia del monasterio, hoy iglesia parroquial, donde se veneran sus reliquias. otras se veneran en la iglesia de Ilbenstadt. Su "vita" fue escrita por un premonstratense monje de Kappenberg, que, aunque no lo conoció personalmente, sí que conoció a varios de sus familiares y monjes que le conocieron.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 13 de enero además se recuerda a:

Beata Jutta de Huy, reclusa.
Ss Hermilo y Estratónico,
mártires
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San Kentigern, obispo









martes, 12 de enero de 2021

Santos 42 monjes de Jonia, mártires.

Santos 42 monjes de Jonia, mártires. 12 de enero.

Vivieron estos monjes en uno de los monasterios de la península jónica, en el siglo VIII. Eran los tiempos duros de las peleas iconoclastas. Desde tiempos del papa San Gregorio II (2 y 13 de febrero), el emperador León el Isáurico retenía el imperio oriental y se había empeñado en la herejía iconoclasta, que tomaba por idolatría el culto a las imágenes del Señor y de los santos. A tanto llegó su furor que llegó a perseguir a prelados y vírgenes, a quemar su preciosa biblioteca, reteniendo dentro a seguidores de la fe católica. Biblioteca que, además, estaba llena de iconos y libros antiguos.

El papa San Gregorio III (28 de noviembre) se opuso tenazmente a esta herejía, aumentando la importancia de los iconos y mandando pintar bellas pinturas y frescos en las iglesias romanas. Instituyó la Fiesta del Divino Salvador, la Madre de Dios y Todos los Santos, construyendo además una hermosa capilla en la Basílica de San Pedro, donde juntó todos los iconos que sobrevivieron en Oriente, y a los que les rendía culto diariamente. También dispuso que se celebrase la misa sobre los sepulcros de los mártires el día de sus natalicios, como se hacía en tiempos de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y había sido abolido posteriormente. Además convocó un Concilio en el que se determinó la excomunión contra todos los iconoclastas.

En 741 subió al trono imperial el hijo de León III, Constantino V (llamado "Coprónimo" porque la tradición dice que se defecó cuando le bautizaron). Este nuevo emperador fue tan iconoclasta como su padre. Para obtener apoyo a su herejía, convocó a un Concilio para el cual se aseguró que solo asistieran obispos y abades enemigos de los iconos. Opuesto a esta política estuvo el abad San Esteban (28 de noviembre), que terminó mártir. Y, claro, nuestros monjes.

Según Theostericto, que sobrevivió a la persecución iconoclasta, el miércoles de Semana Santa de 750, mientras se celebraban los Oficios, unos soldados entraron a la iglesia monástica por orden del emperador y encadenaron a los monjes, les sacaron a las afueras y les mutilaron, cortándoles las orejas y las narices. Además, les empaparon las barbas de alquitrán y les prendieron fuego. Posteriormente quemaron la iglesia y el monasterio. Los monjes fueron llevados casi a rastras hasta los confines de Éfeso, para que sirvieran de escarmiento a los católicos que seguían venerando los iconos. Una vez en esta ciudad, fueron metidos en unos antiguos baños de vapor y asfixiados allí.


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 12 de enero además se recuerda a:


Santos Tigrio y Eutropio,
mártires
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San Martín de León,
presbítero
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San Arcadio, mártir.









lunes, 11 de enero de 2021

Monje y padre de monjes

San Palaemon de la Tebaida, monje. 11 de enero, 11 de junio, 12 de agosto, 25 de octubre y 8 de diciembre.

Lo que sobre él sabemos lo hallamos en la "vita" de su discípulo más conocido, San Pacomio el Grande (14 de mayo), quien llegaría a ser fundador y guía de numerosas comunidades de monjes. Cuando Pacomio dejó el ejército romano, en que había servido al mando de emperador San Constantino (21 de mayo), se fue al Desierto a vivir como eremita, pero su fama de santo y prudente le atrajo muchos visitantes, y decidió buscar más soledad. Supo que allá en lo profundo del desierto vivía un ermitaño anciano llamado Palaemon y allá se fue a pedir su consejo.

Es viejo maestro vivía encerrado en una ermita, y su unico contacto con los visitantes era una pequeña ventanilla. Pacomio le dijo: "Padre, si me lo permites, quiero ser monje contigo". Palaemon le replicó: "muchos ya han venido a hacer lo mismo, pero han sido perseverantes. Por el contrario, se avergonzaban de volver a marcharse, porque no se esforzaban por la virtud y solo me han sido molestos. Tú vuelve a tu casa y ocúpate en lo que ya hacías, así tendrás gloria a los ojos de Dios. O bien, examínate cuidadosamente para ver si realmente podrás seguirme; solo entonces regresa y comenzaremos a probar tu debilidad, hasta que te conozcas a ti mismo".

Pacomio insistió que al menos le enseñara el tipo de vida que llevarían y Palaemon le dijo: "En cualquier caso, primero te explicaré la vida monástica; pero luego te irás para examinarte a ti mismo y decidir si puedes o no hacer frente a esta vida". Y continuó, "la regla de vida monástica que nuestros predecesores nos enseñaron es la siguiente: Toda la vida estaremos despiertos desde la mitad de la noche, a veces incluso de la noche a la mañana, mientras recitamos la palabra de Dios y hacemos todo tipo de trabajo manual, tanto para evitar que el sueño nos moleste como para proporcionarnos la comida necesaria. Si tuviéramos más de lo que necesitamos para nosotros mismos, lo daremos a los pobres según la palabra del Apóstol. La comida preparada con aceite, vino y la carne es desconocida para nosotros. Siempre ayunamos hasta la noche, todos los días en verano, y cada dos o tres días en invierno. Haremos sesenta oraciones durante el día y cincuenta durante la noche, sin contar las oraciones dispersas, que no son menores, porque la Escritura nos ordena orar sin parar. Nuestro Señor Jesucristo exhorta también a sus seguidores, porque la oración es la madre de todas las virtudes. Ya te he explicado la ley de la vida monástica; ve y examínate a ti mismo cuidadosamente. Si eres capaz de hacer lo que te he enseñado, y no te asustas o retrocedes, entonces me alegraré contigo".

Pacomio le respondió: "En todas esas cosas ya he probado mi alma; y con la ayuda de Dios y a través de sus santas oraciones estoy seguro de que Dios estará a gusto conmigo". Y Palaemon, viendo que aquello era cosa de Dios, le recibió. Muchas pruebas le puso el santo viejo. De sueño, e oración, ayuno y trabajo, pero Pacomio, con santa paciencia las superó, siendo excelente discípulo.

Durante años vivieron casi sin hablar, orando desde la tarde a la noche, dormían un poco y volvían a la oración hasta la mañana. Comían sobriamente y entre oraciones comenzaban el trabajo con juncos. Durante la oración de la noche también trabajaban para no dormirse. Así vivieron muchos años juntos como padre e hijo, y así cultivó Pacomio su alma para la vida monástica y enseñar a otros. En brazos de Pacomio murió el santo Palaemon en 325.


Fuente:
-https://heiligen-3s.nl

A 11 de enero además se recuerda a:

Santas Ethna y
Fiedhealm, vírgenes
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San Egwing de Worcester,
obispo
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Santa Cesárea de Arlés,
abadesa
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domingo, 10 de enero de 2021

"no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero"

San Guillermo de Bourges, obispo cisterciense. 10 de enero y 7 de mayo, traslación de las reliquias.

Nació sobre 1150, en la Casa de los Condes de Nivers. Fue niño piadoso y muy inteligente y, según su leyenda, pasaba noches enteras en oración. Se educó con su tío, el Arcediano de Soissons, que hizo de él un joven sabio y virtuoso. Llegado a los 21 años fue ordenado presbítero y se le otorgó una canonjía en la catedral de Soissons, donde era respetado y querido. También por sus relaciones familiares obtuvo una canonjía en París, con muchas rentas aparejadas, que Guillermo destinaba íntegras a los pobres.

Pero el mundo, ni aún el eclesiástico, le satisfacía, por lo cual se unió a los austeros monjes de San Esteban de Grandmont (8 y 13 de febrero), luego de dar a los pobres y necesitados todo lo que por herencia le correspondía. Fue Guillermo un monje ejemplar, el más humilde, penitente y caritativo entre todos. Esteban le tuvo gran afecto y le hizo conocido de prelados, cardenales y del mismo papa Inocencio III. Tanto reconocimiento le turbó y decidió buscar una vida más escondida, si se podía, yéndose por ello a la Orden del Císter. Durante algunos años pudo gozar de la soledad que buscaba, siendo un monje observante y callado, hábil para los trabajos y para el canto. Pero he aquí que los monjes de Font-Joan, habiendo muerto su abad, le eligieron para que les hiciera de padre abad. Accedió Guillermo solo por obediencia y amor a sus hermanos, pero poco tiempo estuvo allí, pues le eligieron por abad los monjes de Chalis.

Y como "no hay dos sin tres", ocurrió que quedó vacante la sede de Bourges, y hubo una gran división entre los canónigos, que finalmente recurrieron al arzobispo de París, hermano del obispo difunto, para que les nombrase un obispo. Este les recomendó eligieran a alguno de los abades del Císter, Orden de prestigio, que encumbraba varones santos. Así lo hicieron los canónigos, escribiendo varios candidatos en papeletas que pusieron bajo el ara del altar principal de la catedral. Cantada la misa, el arzobispo parisino sacó la cédula que tenía el nombre de nuestro Guillermo. Repitió el prelado el gesto dos veces más y volvió a salir Guillermo el elegido en cada una. El pueblo y clero que se agolpaba a las puertas de la iglesia entró en tromba reclamando saber el nombre.

Una vez sabido el nombre, se le envió el resultado a Guillermo y al papa. Cuando este lo supo, confirmó la elección, haciendo que Guillermo aceptara por obediencia. Ese mismo año fue entronizado en la sede de Bourges con júbilo popular. Fue Guillermo un prelado excelente: caritativo, celoso del culto, preocupado por los pobres, evangelizador y reformador de costumbres. Siempre llevó su hábito monacal y jamás usó manto de pieles por más frío que hiciera. 

Nunca dejó de asistir personalmente cuando era requerido al lecho de un moribundo, un enfermo o algún desvalido. Sus rentas las donaba íntegramente para los pobres o para el culto, pues su máxima era: "no hay cosa más indigna de un obispo que atesorar dinero". Y para ello no dudaba en denunciar las injusticias de los poderosos, rechazando sobornos cuando estos querían comprar su silencio. Incluso fue acusado ante el rey Felipe Augusto de promover que no se recogieran impuestos, pero el monarca, una vez se entrevistó con Guillermo, vio que todo era calumnia y si antes le estimaba, desde entonces le tomó gran afecto.

En1201 fue Legado Ponticifio de Inocencio III para hacer la paz entre Francia e Inglaterra, consiguiendo pacificar ambos reinos, no sin esfuerzo y desvelo. En 1203 presidió, por legacía papal, el Sínodo de Clertmont, para zanjar las divisiones entre el obispo y el clero, que amenazaba cisma. En 1207 realizó la traslación de San Benito (11 de julio) y a finales de 1208 el papa le encomendó participar en la Cruzada contra los albigenses. En esta tarea no duró mucho tiempo, pues el día 1 de enero de 1209 supo por revelación que no le quedaba mucho tiempo en la tierra. El día de la Epifanía predicó al pueblo un sentido sermón, que provocó muchas conversiones de herejes. Luego de esto, se retiró a su humilde habitación, y pidió los Sacramentos. Recibió el Sacramento de rodillas, a pesar de sentirse morir. El día 10 de enero aún pudo rezar Maitines en su lecho, y luego de esto, pidió le tendieran en el suelo, sobre cenizas, y así murió santamente.

Aunque el santo había dejado escrito que quería ser sepultado como un monje más en su monasterio de Chalis, la ciudad, clero y pueblo de Bourges no consintieron le llevaran el preciado tesoro del cuerpo del santo. Llegaron a aponer guardias para impedir los monjes se lo llevaran, así que estos decidieron dejarlo en Bourges, en cuya catedral fue enterrado. Pronto comenzaron los milagros en su tumba, siendo cientos los sanados por intercesión del santo obispo. La leyenda dice que el mismo año de su muerte los cruzados sitiaron Bourges y cuando parecían rendirse, el santo apareció en el cielo, sobre un caballo blanco y blandiendo una espada. Los soldados se animaron y tomaron la ciudad, matando a los 7000 herejes que tenían tomada Bourges.

En 1217 se inició el proceso de canonización, la cual celebró Honorio III el 2 de Julio de 1218. El 7 de mayo de ese mismo año se elevaron las reliquias al altar mayor de la catedral de Bourges, donde estuvieron hasta 1562, cuando los herejes hugonotes las quemaron y arrojaron las cenizas al viento.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-https://artsandculture.google.com/entity/william-of-donjeon/m03hk9yc


A 10 de enero además se celebra a:

San Agatón, papa.
San Gonzalo de Amarante,
religioso dominico
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Beato Gregorio X, papa.











"Tengo un nombre más importante, y es, ‘cristiano’".

San Ponciano de Spoleto, mártir. 19 de enero y 14 de enero (traslación de las reliquias a Utrecht). Se conservan unas Actas de este mártir, ...