sábado, 31 de julio de 2021

Pequeñito, pero grande ante Dios.

San Neot, monje. 31 de julio y 28 de octubre (Traslación de las reliquias). 

Nació a mediados del siglo IX en una familia emparentada con la casa real de Wessex, Anglia. Sus padres querían destinarle a las armas al servicio del rey, mas cuando Neot llegó a la juventud prefirió la vida monástica. Por ello tomó el hábito en Glastonbury. Era un religioso erudito, formado en muchas lenguas, Escrituras, Padres y teología. Además, tenía largas horas de oración y meditación. De su época en la abadía se cuenta este milagro: Un día llegó un visitante importante a la iglesia de Glastonbury, de la que Neot era sacristán. Era hora del silencio, por lo que ningún monje estaba en la portería. El visitante llamó a la puerta y nadie le abrió. Neot se despertó de la siesta y fue abrirle la puerta, pero... no lo he dicho: Neot medía 1,5 metros. Sí, era muy bajito y por ello no podía abrir la cerradura. Entonces, por milagro, la cerradura bajó a su altura y Neot pudo abrir la puerta de la iglesia. 

Deseó Neot comenzar vida de ermitaño fuera del monasterio, en soledad, y por ello pidió permiso al abad para irse a un bosque llamado Hamstoke, en Cornwall. Siete años vivió allí, acompañado por un seglar llamado Bario, que le ayudaba en el trabajo, y juntos compartían comida y oración.  Cuéntase que cerca de la ermita había un pequeño estanque donde había tres peces. Un ángel había revelado al santo que podía tomar un pez del estanque cada día para su comida. Pero solo uno. Así lo hacía Neot diariamente, pues aunque pescaba, al otro día volvía a haber tres peces otra vez. Mas un día Neot enfermó y Bario fue al estanque y pescó dos peces. Uno lo hizo caldo y el otro lo asó. Al saberlo el santo, se alarmó y mandó a su amigo que devolviera uno de ellos al agua. Así lo hizo el pobre Bario y al instante, el pez revivió. Al otro día, había tres peces, como siempre. Y otros milagros por el estilo se cuentan de nuestro Neot. 

Poco tiempo le duró la soledad, pues antes de los dichos siete años ya tenía discípulos monjes y el pueblo acudía a él con frecuencia. No sabiendo si vivir así o buscar un sitio más solitario, Neot visitó Roma para que el papa le dijera que hacer. El Sumo Pontífice le envió de vuelta para que mantuviera su comunidad monástica y, además, colaborara con la misión de la extensión del Evangelio. Entonces Neot regresó a Hamstoke y construyó un monasterio con todas las de la ley donde había tenido su ermita. 

En el año 867 el rey San Alfredo “El Grande” (26 de octubre) visitó el monasterio de Hamstoke por primera vez, y luego de hacer oración en la iglesia monástica halló la salud a una enfermedad que le aquejaba desde tiempo atrás. Desde entonces se convirtió en visitante frecuente. En alguna de ellas Neot le recriminó duramente algunos excesos de su reinado, y le hizo confesarse antes de permitirle entrar al recinto, advirtiéndole que por ello Dios enviaría a los vikingos contra Anglia. 

Neot subió al cielo el 31 de julio de 877, luego de despedirse de su comunidad, entonar salmos y encomendar su alma a Dios. Se le sepultó en la iglesia monástica, en la capilla dedicada a San Guerir (4 de abril). En 884 los monjes trasladaron el cuerpo a una capilla más hermosa.

En 975 se fundó la abadía de Eynesbury y los fundadores los nobles esposos Leofric y Leofleda, reclamaron las reliquias de San Neot para dar prestigio a su fundación. Unas versiones dicen que mandaron sicarios a robarlas, otras que los monjes de Hamstoke (para esta época, era un monasterio venido a menos) las cedieron a cambio de algún regalo. Como fuese, los habitantes de Hamstoke montaron en cólera y se levantaron en armas para conseguir la devolución de las reliquias. El rey San Eduardo II (18 de marzo) protegió a los nobles Leofric y Leofleda, ordenando que las reliquias permanecieran en Eynesbury. La nueva iglesia fue consagrada por varios obispos, entre ellos San Ethelwold de Winchester (1 de agosto). 

En 1003, por temor a las invasiones danesas, las reliquias del santo se movieron a la abadía de Croyland. Y para bien, pues en 1010 los feroces daneses paganos destruyeron la abadía de Eynesbury. Para 1020 la abadía ya estaba restaurada, pues en esta fecha consta la devolución de los restos del santo. Sin embargo, sobre 1070 la abadía de Croyland reclamó que ellos tenían las verdaderas reliquias de Neot, pues nunca las habían entregado. San Anselmo (21 de abril) mandó se investigara y el mismo comprobó que la urna sellada desde el año 1000 estaba en Eynesbury, para esta época llamada Neotsbury. Sin embargo, hasta Hasta 1215 permanecieron los de Croyland venerando las reliquias de “su” San Neot. En ese año el abad Enrique Longchamp mandó fueran quitadas del culto público. 

El 21 de diciembre de 1539 la abadía fue tomada por los poderes del rey Enrique VIII, quien había decretado la disolución de todos los monasterios. Poco tiempo después fue demolida por su nuevo dueño, quien usó las piedras para hacer un puente. Las reliquias del santo se perdieron para siempre.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-https://www.heiligenlexikon.de


A 31 de julio además se celebra a:

Santa Ellin de Skövde
viuda mártir.
San Germán de
Auxerre, obispo.
S Antonio de Hungría
carmelita mártir.
San Juan Colombini,
fundador.
 








NOVEDAD

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viernes, 30 de julio de 2021

Anduvieron por el camino estrecho, devolvieron lo que recibieron.

Santas Máxima, Donatilla y Segunda, vírgenes mártires. 30 de julio. 

Máxima y Donatilla eran hermanas que vivían en Thuburbo Majus, en el norte de África. Sobre 303 fueron arrestadas por su fe cristiana y llevadas ante el gobernador Anulino. Mientras las conducían al juicio eran insultadas y golpeadas por la turba. Ocurrió que una niña de 12 años llamada Segunda (Séptima según otras versiones) se asomó a una ventana y al ver lo que ocurría confesó a gritos que era cristiana y fue sumada a la comitiva para ser juzgada por cristiana. 

Máxima y Donatilla fueron condenadas a sufrir varios tormentos para que renegasen de Cristo. Se les flageló y luego se vertió cal en sus heridas. Al otro día fueron llevadas al potro y extendidas sobre brasas, ofreciéndoles agua de una nmunda charca para beber cuando el calor las sofocaba. Y al tercer día, heridas y débiles, fueron lanzadas a la arena del teatro para que fueran golpeadas por la gente. Pero ni con todo eso cejaron de su fe en Cristo. Por su parte, Segunda fue arrojada a las fieras en el circo, mas estas no la tocaron. Después de tanto tormento inicuo, las tres muchachas fueron decapitadas. 

En 411 San Agustín les dedicó una parte de un sermón:  

Hoy celebramos la festividad de las mártires de Thuburbo. Vuestro Señor, nuestro Señor, el Señor de ellas, el Señor de todos, el redentor de la vida, al precedernos, convirtió el camino estrecho en llano, real, protegido y limpio, por el que hasta las mujeres sintiesen agrado en andar. ¿Y eres perezoso aún? ¿No quieres derramar tu sangre por tan gran sangre? Esto es lo que te dice tu Señor: 'Yo he padecido antes por ti; da lo que recibiste, devuelve lo que bebiste'. ¿No puedes tú? Lo pudieron niños y niñas; lo pudieron hombres y mujeres delicados; lo pudieron ricos y grandes ricos, quienes, al surgir de repente la prueba de la pasión, no se sintieron retenidos por la abundancia de sus riquezas ni apresados por la dulzura de esta vida, pensando en aquel rico que, al acabársele los deleites, se encontró con los tormentos; ellos no enviaron delante sus riquezas, sino que más bien las precedieron ellos en su martirio. 

Teniendo delante tantos ejemplos, ¿eres aún perezoso? Y, no obstante, celebras la fiesta de las mártires. 'Hoy es el día del nacimiento de los mártires; iré, dices, y quizá con la mejor túnica’. Mira con qué conciencia lo haces: ama eso que haces, imita lo que celebras, haz lo que alabas. 'Pero yo no puedo'. El Señor está al lado; nada os turbe. 'Yo, repites, no puedo'. No temas la fuente misma; la que las llenó a ellas puede llenarte también a ti si te acercas con deseo, si no te hinchas como una colina, sino que te humillas como un valle para ser llenado”.  

Fuentes:
https://www.augustinus.it
https://heiligen-3s.nl/ 

A 30 de julio además se celebra a:

Beata Ingeborg
de Dinamarca, reina.

Santa Julita de
Cesarea, mártir.

Santos Abdón y
Senén, mártires.
Santa Erentrudis,
abadesa.










jueves, 29 de julio de 2021

"¡Un solo Dios! ¡Un solo Cristo! ¡Un solo obispo!".

San Félix II, antipapa. 29 de julio.

Estamos en un caso único del santoral: un “descanonizado”. Ahora veremos por qué, poniéndonos en contexto:

A la muerte de Constantino, el emperador Constancio, quien en origen era católico, intentó imponer en el Imperio la herejía arriana como “variante” del cristianismo. Para ello, intentó presionar al papa Liberio con amenazas y sobornos para que este accediera a sancionar la herejía arriana como la fe apostólica. En primera instancia Liberio aunque no respondió con firmeza, se negó a hacer semejante cosa y confirmó la fe católica. Además, mandó arrojar los regalos enviados por Constancio.

En un segundo momento, Liberio condenó a los arrianos lanzando un anatema contra la herejía. Constancio mandó apresar al papa Liberio y que fuera conducido a Milán. Otros obispos fieles a la fe católica también sufrieron el destierro, como San Osio de Córdoba (27 de agosto), San Eusebio de Vercelli (2 de agosto), San Lucifer de Cagliari (20 de mayo), San Dionisio de Milán (25 de mayo), San Hilario de Poitiers (31 de enero) o San Rodanio de Tolosa (10 de abril). Caso aparte fue San Atanasio (2 de mayo), quien ya había sido desterrado por Constantino y retornado a su sede por el mismo Constancio. Pero en esta ocasión, Constancio insistió en que un concilio confirmara su destierro. En primera instancia el papa Liberio no se sumó a esta condena, y fue desterrado a la Tracia.

Y aquí aparece nuestro Félix, impuesto por Constancio en 335. Era diácono de la Iglesia de Roma, por tanto cercano a Liberio. Según Atanasio fue elegido por tres eunucos en su habitación, y consagrado obispo por tres obispos arrianos sin legitimidad. De hecho fue consagrado obispo en el palacio de Constancio, pues el pueblo católico tomó las iglesias para impedir que se le consagrara en un templo. Mas aún, el clero romano juró no obedecer a aquel papa impuesto. Los historiadores eclesiásticos como Teodoreto o Sócrates dicen que aunque Félix suscribió el Credo niceno, también apoyó a los arrianos y estaba dispuesto a compaginar ambos credos, sin ser posible. Sozomeno dice: “siempre se adhirió a la fe nicena; y con respecto a su conducta en asuntos religiosos, fue intachable. Lo único que se alega contra él es que, antes de su ordenación, comulgaba con los heterodoxos". Como fuese, aceptar el papado sin la elección de la Iglesia y ser impuesto por el poder civil, eso fue suficiente como para ser considerado antipapa.

Al mismo tiempo, Liberio, debilitada su fortaleza en la Tracia, firmó el credo semiarriano de Sirmio, renunciando a defender a los obispos exiliados como Atanasio. Entonces Constancio, teniendo a Félix de su parte y débil a Liberio, intentó que ambos pontífices gobernaran la Iglesia, uno sobre los católicos y otro sobre los arrianos. Su intención era que el clero volviera a la sumisión con Liberio y los demás siguieran a Félix. Constancio organizó un espectáculo para publicar el edicto que “hacía la paz”, mas el pueblo clamó: "¡Un solo Dios! ¡Un solo Cristo! Un solo obispo".

Habiendo fracasado Constancio en esta falsa paz, en 357 Liberio regresó a Roma y fue recibido clamorosamente por el pueblo y el clero fiel. Félix, atemorizado, huyó de la ciudad, mas alentado por obispos ilegítimos como él, volvió a la ciudad y celebró la divina Liturgia en la Basílica Iulius, del otro lado del Tíber. Pero el pueblo se amotinó y enfrentados los dos partidos, la sangre corrió entre católicos y arrianos. Liberio llamó a la paz y, por su parte, Félix volvió a huir y se recluyó en una finca en el Porto, donde murió en 365. Por su parte, Liberio murió al año siguiente.

Sorprendentemente, durante centurias Félix fue considerado santo y mártir, partiendo de una inscripción titulada "Corpus Felicis Papae et Martyris qui damnavit Constantium", que probablemente fuera apócrifa. Para más inri, en su corto “antipontificado” consagró una iglesia en la Via Aurelia en memoria del verdadero mártir San Félix (29 de julio), lo cual hizo que, para el siglo VI el Félix mártir se confundiese con el Félix antipapa, borrando su verdadera vida. Desde 1947 se le considera antipapa sin más, y de Félix I se salta a Félix III. Por eso al principio dije “fue descanonizado”, y lo entrecomillo pues no es literal. Sin embargo, como testimonio de esa “santidad”, queda el medallón de mosaicos de la Basílica de San Pablo Extramuros, y numerosos grabados antiguos, donde aparece con aureola y se le llama santo.

Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 29 de julio además se celebra a:









miércoles, 28 de julio de 2021

Víctor I, defensor de las costumbres.

San Víctor I, papa. 28 de julio.

Sucedió a San Eleuterio (24 de mayo) en el año 189. La primera referencia que tenemos del papado de Víctor es la excomunión que lanzó en 196 sobre Teodoto. Este era un peletero de Bizancio, cristiano prominente, tal vez lector. Había sido acusado de ser cristiano durante la persecusión de Severo, y llevado ante las autoridades, y por miedo al tormento renegó de Cristo. Habiendo tomado la ciudad Quinto Cecilio, que dejaba en paz a los cristianos, la Iglesia de Bizancio recriminó a Teodoto su apostasía. Teodoto se fue escondido a Roma, mas allí fue reconocido y su apostasía fue puesta en conocimiento de toda la Iglesia. Teodoto se excusó diciendo que no había negado a Cristo como Dios, sino como hombre. Ahora, además de apostasía, incurría en herejía. El papa, como dijimos, le excomulgó públicamente.

En tiempos del papa Víctor se retomó el asunto de la diferencia en las fechas de la celebración de la Pascua entre Oriente y Occidente. En 158 el papa San Aniceto (17 de abril) y San Policarpo (23 de febrero) habían disertado sobre el problema: las iglesias de Oriente celebraban la Pascua el día 14 de Nisán (o sea, 14 días después de la luna nueva del equinoccio de primavera, fuera el día que fuera de la semana), mas la Iglesia romana siempre la celebraba el domingo de Plenilunio posterior a tal equinoccio. Para estas fechas las Iglesias de Jerusalén y Cesarea se habían unido a la Iglesia de Roma, distanciándose de las iglesias de Asia, principalmente para diferenciarse de los judíos. San Narciso (29 de octubre) y San Teófilo (5 de marzo), obispos de estas sedes pasaron de abogar que cada Iglesia local siguiera su propia tradición a defender la unidad en la celebración de tan magno acontecimiento, escogiendo el domingo.

Se celebraron varios sínodos y las iglesias de Palestina optaron por la celebración dominical. San Ireneo (28 de junio) convenció a todas las iglesias locales de la Galia a optar por lo mismo, según la Iglesia de Roma. Sin embargo, en Asia, las iglesias locales defendieron su costumbre. Polícrates de Éfeso, un obispo eminentísimo escribió al papa Víctor una carta explicando la poderosa razón de la elección del 14 de Nisán, la sucesión apostólica:

Nosotros, pues, celebramos intacto este día, sin añadir ni quitar nada. Porque también en Asia reposan grandes luminarias, que resucitarán el día de la venida del Señor, cuando venga de los cielos con gloria y en busca de todos los santos: Felipe, uno de los doce apóstoles [aquí yerra, pues se trata de San Felipe el diácono], que reposa en Hierápolis con dos hijas suyas, que llegaron vírgenes a la vejez, y otra hija que, después de vivir en el Espíritu Santo, descansa en Éfeso. Y además está Juan, el que se recostó sobre el pecho del Señor y que fue sacerdote portador del pétalon, mártir y maestro; éste reposa en Éfeso. Y en Esmirna, Policarpo, obispo y mártir. Y Traseas, obispo asimismo y mártir, que procede de Eumenia y reposa en Esmirna”. (…) Todos estos celebraron como día de Pascua el de la luna decimocuarta, conforme al Evangelio, y no transgredían, sino que seguían la regla de la fe. Y yo mismo, Polícrates, el menor de todos vosotros, actúo conforme a la tradición de mis parientes, a algunos de los cuales he seguido de cerca. Siete parientes míos fueron obispos, y yo soy el octavo, y siempre mis parientes celebraron el día cuando el pueblo desterraba el fermento”. Por lo tanto, hermanos, yo, con mis sesenta y cinco años en el Señor, que he conversado con hermanos procedentes de todo el mundo y que he recorrido toda la Sagrada Escritura, no me asusto de los que tratan de presionarme, pues los que son mayores que yo han dicho: 'Hay que obedecer a Dios más que a los hombres'”.

Lamentablemente, la respuesta del papa Víctor fue la de la excomunión, considerando que era un asunto de fe. Sin razón, pues ambas iglesias decían bien cuando afirmaban seguir la enseñanza de los apóstoles en cuanto a la celebración pascual. Sencillamente, entre los mismos apóstoles divergieron en este punto al estar separados en la distancia. San Ireneo, que era, como ya dije, partidario del domingo (cosa curiosa siendo discípulo de Policarpo) intentó poner paz entre las dos facciones. Ireneo recuerda al papa San Víctor que el tema no toca ningún punto de la fe, sino de costumbres, y que no había herejía alguna en tener otra tradición tan venerable como la romana. Igualmente, la excomunión no surtió efecto, o Víctor la levantó poco después, pues no hubo cisma entre las iglesias locales por este tema. Tendría que llegar el concilio de Nicea en 325 para que todas las iglesias locales aceptaran el uso romano en aras de la unidad de la Única Iglesia Católica.

Víctor reinó en el trono de San Pedro alrededor de 10 años, tiempo durante el cual combatió varias herejías. No se sabe a ciencia cierta por qué durante siglos fue tenido como mártir, pues no hay constancia de ello. Fue sucedido por San Ceferino (26 de agosto), quien era un fiel presbítero suyo.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 

Otros santos papas son:

San Calixto I. 14 de octubre.
San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.
  
A 28 de julio además se celebra a:


martes, 27 de julio de 2021

"un ornamento entre los obispos".

San Magnerik de Tréveris, obispo. 27 de julio. 

Vivió en el siglo VI y era diácono de la ciudad galo-romana de Tréveris. Cuando el obispo Nicecio fue desterrado de su sede, Magnerik le fue fiel y le acompañó. Cuando regresó a la ciudad, luego de la muerte del obispo, en 566, Magnerik fue elegido su sucesor. Gozó nuestro santo de la simpatía del rey Childebert II, quien le eligió padrino de su hijo ilegítimo Teudebert II. 

Magnerik tuvo de discípulo a San Gaugerik (11 de agosto), quien era un niño muy piadoso y que quiso el que el santo le permitiera ser sacerdote aun siendo pequeño. Magnerik le tomó afecto y le permitió vivir consigo, concediéndole las órdenes menores. Le prometió que apenas aprendiera el salterio, le ordenaría presbítero. Entonces Gaugerik se dispuso a ello, y lo aprendió muy rápido, siendo ordenado sacerdote a los 15 años de edad. Pero es solo una leyenda piadosa. Llegaría este precoz sacerdote a ser obispo de Cambrai. 

En su diócesis vivía el peculiar estilita San Walfroy (21 de octubre), quien era muy penitente, y tanta penitencia llenó su cuerpo de úlceras enconadas, llevándole casi a punto de morir. Una noche soñó que San Martín (11 de noviembre) se le aparecía y frotaba su cuerpo con un aceite oloroso. Al otro día, amaneció sano totalmente. Por ello nuestro Magnerik le obligó a bajar de la columna, con el argumento de que no debía compararse a San Simeón Estilita, ni exponer su salud de esa manera que parecía tentar a Dios. Además, le ordenó fundar un monasterio con aquellos admiradores y discípulos que le rodeaban en la columna. Como buen santo, la obediencia le valió más que su propia voluntad y, con lágrimas, bajó de la columna, y para no ser tentado a desobedecer, la destrozó acompañado de varios de sus discípulos. 

Fue Magnerik defensor del obispo San Teodoro de Marsella (3 de febrero), desterrado y hecho prisionero por el príncipe Guntram. Cuando los que custodiaban a Teodoro desembarcaron en Tréveris, Magnerik fue a visitar al santo prelado, a pesar de la prohibición real. Logró hablar con el preso, que le cambiaran de ropas y escribió recomendaciones para que fuera tratado con justicia y misericordia. 

Casi pierde la vida nuestro biografiado por causa de este mismo Guntram cuando este fue perseguido por el rey Childebert II, a causa de sus desmanes. Ocurrió así: San Ageric de Verdún (1 de diciembre) intentó calmar las cosas, y custodió a Guntram hasta el tribunal que le juzgaría, situado en Tréveris, sirviéndole de defensor ante Childebert. Aún así, Guntram fue condenado a muerte, mas logró escapar y dio con el palacio episcopal de Magnerik exigiendo clemencia. Sí, exigiendo, pues amenazó con matar al santo si no le libraba de las manos de Childebert. Magnerik, mansamente, le respondió: “Nada puedo hacer encerrado aquí. Tendrás que darme la oportunidad de ir al rey y pedirle que tenga piedad. Es concebible que sea misericordioso". Mas Guntram exigió que fueran otros a decir al rey lo que pasaba. Estos solo trasmitieron al rey que Guntram estaba refugiado donde Magnerik. Childebert mandó quemaran el palacio diciendo: "Si el obispo no sale, está poniendo en riesgo su propia vida por este traidor". Y así hicieron. Dieron fuego a la residencia de Magnerik. Guntram intentó escapar, pero apenas salió fue alcanzado por lanzas de los soldados del rey y de la multitud amotinada. Magnerik salió libre de milagro. 

Nuestro santo fue muy devoto de San Martín de Tours y le dedicó varias iglesias. Alguna aún se conserva. Especialmente la de Tréveris, que había sido la casa de Taetradio, donde el mismo San Martín se había hospedado y había convertido a su dueño. El mismo Magnerik sería sepultado en este templo al morir en 596.  

San Venancio Fortunato llama a Magnerik "un ornamento entre los obispos".

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 27 de julio además se celebra a:

B. Tito Brandsma,
carmelita mártir.
San Pantaleón,
mártir.
Beato Benno II
de Osnabrück, obispo.
San Aurelio
y comp. mártires.









 

lunes, 26 de julio de 2021

Hereje por un malentendido.

San Simeón, monje. 26 de julio. 

Simeón nació en Armenia en el siglo IX. Cuando llegó a la juventud, fue casado por sus padres, mas Simeón huyó la noche de bodas y se refugió en una cueva donde vivían unos ermitaños. En una ocasión una nevada terrible bloqueó la entrada cueva, quedando los monjes atrapados. Mas de pronto apareció un ciervo del cual los santos hombres pudieron comer hasta lograr abrirse paso al exterior. 

Luego de ejercitar la vida eremítica, Simeón comenzó una vida de monje errante. Visitó Jerusalén y Antioquía, y en 983 se embarcó a Roma. Allí le ocurrió algo sorprendente: al hacer la señal de la cruz al modo oriental, un sacerdote gritó: “¡hereje, hereje!”, y la turba se echó sobre él. 'Ay la ignorancia! La leyenda dice el caso llegó al papa Benedicto VII, quien envió a un obispo armenio a quien acababa de ordenar para que examinase en la fe al monje. El obispo confirmó que era católico totalmente. Simeón quedó libre, mas, por si acaso, se fue a un monasterio en Pisa. Allí de nuevo volvió a padecer la ignorancia de las personas, pues los monjes le tomaron como hereje, le pegaron y castigaron en una celda hasta que el obispo de Lucca intervino y le salvó. En esta ciudad conoció a unos judíos y les predicó de la fe de Cristo. Uno de ellos no quiso oír de Cristo y al instante falleció. Entonces la familia judía aceptó convertirse a Cristo, y Simeón los presentó al obispo para ser bautizados. 

Simeón volvió a sus correrías: predicó en Lombardía y Vercelli, donde sanó el caballo de un pobre viejo enfermo, que lo necesitaba para trabajar. Visitó Gascuña, Compostela, Tours y otros lugares santos, venerando las santas reliquias de la Pasión del Señor y de los santos. Finalmente llegó a Mantua, estableciéndose en un monasterio en Padolira. Una leyenda cuenta que se exhibía un león en una plaza de Mantua, y Simeón se acercó a la fiera y la acarició como si fuera un cachorrillo, quedando todos admirados. Otros milagros se cuentan del santo: a una chica a la que atormentaba el bocio, el santo le sanó al tocarla. A un compañero monje que se ahogaba con una espina de pescado, Simeón le tocó la garganta y el monje escupió la espina. 

Simeón falleció el 26 de julio de 1016. Su “vita” fue escrita por otro monje de Padolira. Benedicto VIII le canonizó y León IX autorizó la elevación de sus reliquias. 

Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 26 de julio además se celebra a

Santa Ana.
B. Camilla Gentili, mártir
Santa Alma, viuda.
Santa Cristiana, virgen


domingo, 25 de julio de 2021

Pescador de hombres e Hijo del Trueno

Santiago Apóstol. 25 de julio.

Como de todos los apóstoles y discípulos del Señor, lo ignoramos todo de su nacimiento e infancia, pues los Evangelios y Hechos solo nos relatan lo respectivo a su relación con el Señor y su misión apostólica. Santiago era el hermano mayor del Evangelista San Juan, y ambos eran hijos de Zebedeo y de Salomé, a quien la leyenda medieval de La Parentela de Santa Ana hará hermana de la Santísima Virgen.

Según la cronología tradicional, en el año 27, Santiago fue llamado por Cristo, mientras pescaba en el mar de Galilea con Zebedeo, su hermano Juan, y sus amigos y compañeros de pesca, Simón y Andrés. Santiago y Juan habían sido discípulos de San Juan el Bautista, y sabían del Mesías. Por ello, cuando Cristo se les acercó y les dijo: "Venid y os haré pescadores de hombres", ambos hermanos dejaron la pesca y la barca, para embarcarse (nunca mejor dicho) en la aventura del seguimiento de Jesús.

Un año después, Santiago será elegido por Cristo de entre sus muchos discípulos, junto a otros once, para ser sus principales apóstoles y continuadores. En las listas de apóstoles proporcionadas por los evangelistas, Santiago siempre aparece en segundo o tercer lugar, seguido o precedido por San Juan. San Pedro siempre es el primero. Sabemos que estos tres apóstoles eran los más cercanos al Señor. En momentos centrales de la vida del Señor, Santiago estará presente. Es testigo de la Trasfiguración de Cristo, está presente en el milagro de la resurrección de la hija de Jairo, y mientras Jesús oró en Getsemaní, será de los que estén más cerca de él.

Santiago y Juan, además de “hijos de Zebedeo” son llamados “Boanerges” o “Hijos del Trueno”, por su espíritu ardiente e impetuoso. Especialmente mostraron este ardor cuando ruegan a Cristo bajar fuego del cielo para castigar a los samaritanos que despreciaron al Señor. La respuesta de Cristo los dejaría descolocados: “el Hijo del Hombre no ha venido a quitar la vida a los hombres, sino a salvarlos." En una segunda ocasión no se anduvieron por las ramas y reclamaron sentarse a su derecha e izquierda en la gloria. Cristo les preguntó si estaban dispuestos a beber el cáliz que a él mismo le esperaba. Santiago y Juan respondieron que sí, como buenos hijos del trueno. Mas Cristo les dijo, casi tristemente: “Sí, beberéis del cáliz que yo bebo, y seréis bautizados con el bautismo con el que yo soy bautizado; pero para sentaros a mi derecha y en mi izquierda no me corresponde darlo, sino que se les dará a aquellos para quienes está preparado”. Misteriosas palabras que aluden al martirio de ambos hermanos.

Durante la crucifixión de Cristo, Santiago habrá estado escondido como los demás, reunidos por miedo. Será testigo del Resucitado el mismo domingo, cuando Cristo se les aparezca en el Cenáculo. En su primera carta a los corintios, San Pablo menciona una aparición a Santiago, sin decir si se trata de nuestro santo o de Santiago el Menor. La mayoría de autores se decanta por este último, al ser un miembro prominente de la iglesia de Jerusalén, y Pablo cita a testigos a los cuales se puede preguntar aún, pues viven. Para el momento en que Pablo escribe, Santiago el Mayor ya no vivía.

El martirio le llegó a nuestro Santo en el año 44, gobernando Herodes Agripa I, nieto de Herodes el Grande. Ese año, poco antes de la Pascua, Herodes le mandó decapitar. Escritos extrabíblicos nos dicen que siendo llevado el santo al martirio, el soldado que le custodiaba se convirtió a la fe de Cristo y pidió al santo le perdonara su acción. Santiago le dio el beso de paz, y ante este gesto de hermandad, ambos fueron ejecutados juntos.

La leyenda española, tardía, hace a Santiago el apóstol que habría llevado el Evangelio a aquellas tierras, sin que haya prueba alguna de esto. Menos aún cuando hallamos su martirio en Jerusalén, como dijimos. San Isidoro de Sevilla escribe: "Jacobus filius Zebedaei, frater Joannis, quartus in ordine duodecim tribubus, quae sunt in dispersione gentium, scripsit, atque Hispaniae et Occidentalium locorum gentibus evangelium praedicavit". Pero yerra, pues la Carta del Nuevo Testamento se atribuye a Santiago el Menor, no a nuestro santo.

Podéis leer más sobre la
Traslación de las Reliquias de Santiago. 30 de diciembre.
Invención de las Reliquias de Santiago. 26 de mayo.
Aparición de Santiago en Clavijo: 23 de mayo.
La Dispersión de los Apóstoles: 15 de julio.

Sobre las reliquias del santo, la tradición hispana las quiere en Compostela, España, siendo halladas en el siglo IX y esto parece casi incuestionable. Mas la historia muestra otra cosa. En Tolouse se venera el cuerpo de los dos Santiago desde el siglo VI, casi 300 años antes que en Compostela. En 1395, cuando aún España no reclamaba la exclusividad del santo, se “hallaron” las reliquias de Santiago en Monte Grigiano, Italia. Estas reliquias contaron con la aprobación del papa Bonifacio IX. A pesar de que otro “cuerpo de Santiago” se veneraba Zibili, cerca de Milán, desde 500 años antes. Cabezas del santo hay lo menos 10. Una de ellas en Roma, junto a una vasija con la que habría sido su sangre derramada en el martirio. Una de estas “cabezas de Santiago”, veneradas en Valentia, se veneraba hasta hace poco, y tenía piel y cabellos aún. Eugenio III concedió muchas indulgencias a quien venerase la “cabeza de Santiago” expuesta en Pistoia. En cuanto a brazos, manos o pies, y otros huesos, ni hablar. Muchos sitios dicen tener porciones, al mismo tiempo que España asegura tener el cuerpo completo. Lo más probable es que nunca se haga una investigación exhaustiva de todas estas reliquias.

Santiago es patrono de peregrinos y caminantes, pescadores, calafateros, transportistas, cereros, caballeros, sombrereros, joyeros, tejedores, obreros, farmacéuticos, molineros, herreros. Se le invoca contra el reuma, para las cosechas, para combatir a los enemigos de la fe.

A 25 de julio además se celebra a:

sábado, 24 de julio de 2021

San Fantino de Calabria, confesor.

San Fantino de Calabria, confesor. 24 de julio.

Nació sobre 290, en el sur de la actual Italia. Sus padres fueron Santos Fantio y Deodata (31 de julio), quienes eran paganos, y devotos de los dioses romanos.

Siendo aún adolescente Fantino conoció a los cristianos, y pronto se convirtió a la fe de Cristo. Sus ejemplos y buenas palabras hicieron que sus padres se convirtieran también, al comprobar como el Dios de los cristianos les protegía en los tormentos. Se bautizaron, siendo desde entonces devotos cristianos, caritativos y orantes.  

En la persecución de Diocleciano y Maximiano la familia fue apresada por profesar la fe de Cristo. Los padres confesaron a Cristo con valentía, hallando por ello la gloria del martirio. Como Fantino era pequeño, no se le martirizó, sino que se le entregó a otros parientes. El santo joven continuó una vida piadosa, hasta alcanzar el cielo en 350, formando parte del coro de los confesores de la Santa Iglesia. 


A 24 de julio además se celebra a:

San Declan de
Ardmore, obispo.
Santa Cristina
la Admirable, mística.
Santa Lewinna,
virgen y mártir.
San Miliau,
conde mártir.

viernes, 23 de julio de 2021

“Quid sibi volunt isti lapides?”

Pregunta: Tienes algo escrito sobre san Liborio de Le Mans? Ya busqué hasta en la leyenda dorada y nada encuentro salvo algunas escuetas referencias. 

Respuesta: Pues de la misma Leyenda Aurea, en su versión española te saco unos cuantos datos. Pocos, que no hay muchos. 

San Liborio de Le Mans, obispo. 23 de julio, 9 de junio y 25 de octubre. 

Fue este santo natural de la Galia, y vivió en el siglo IV. No se conocen muchos datos suyos, y la leyenda y la devoción han ido rellenando lo que la historia no nos dio. Fueron sus padres de noble condición, y desde niño gustaba de la oración y el estudio.  

A los 20 años fue ordenado presbítero, y fue un gran colaborador de su obispo en la sede de Le Mans. En 348 falleció el obispo Pavacio, y nuestro santo fue elegido obispo para sucederle. Gobernó la Iglesia lemaniense durante nada menos que 42 años. Durante este tiempo, evangelizó toda su diócesis. Elevó 17 iglesias y monasterios. Se enfrentó a los herejes arrianos y a los bárbaros. Fue amigo personal de San Martín de Tours (11 de noviembre), a quien un ángel anunció la partida al cielo de Liborio, llegado el momento. 

Dice la leyenda que, llegando Martín a Le Mans, iba pensando en quien habría de ser el sucesor de Liborio, pasó por la catedral, donde halló al diácono Victorio quien estaba rezando. Entonces Martín supo por revelación divina que era el elegido y le saludó diciéndole: “Dios le guarde a nuestro futuro obispo”, y le reveló el plan de Dios. Después de esto visitó Martín a Liborio, y le dio los últimos sacramentos. Liborio entró al cielo el 23 de julio de 397, al tiempo que entonaba las palabras del salmo 121: “que alegría cuando me dijeron, ‘Vamos a la casa del Señor’”.  

Fue el santo enterrado en la iglesia de los Apóstoles de Le Mans. Cuéntase que durante su entierro un pavo real acompañó su ataúd hasta el cementerio. Esta ave es símbolo de la resurrección y la vida eterna. San Martín predicó los funerales y acto seguido convocó a la Iglesia local a la consagración episcopal de Victorio. 

En 836 Carlomago hizo que el obispo Alderico trasladara las santas reliquias de Liborio a la catedral de Paderborn, que se convertiría en el centro de la devoción al santo. Numerosos milagros se narra que ocurieron durante esta traslación: cojos, sordos, ciegos y tullidos fueron sanados. Estas reliquias fueron robadas en 1622, en el marco de la guerra de los 30 años. En 1627 fueron recuperadas y el mismo año fueron trasladadas solemnemente a Paderborn otra vez. Aun procesionan con gran devoción. El papa Alejandro VII conoció al santo durante su etapa de nuncio en Francia y le tomó gran devoción. Una vez coronado papa otorgó indulgencias, y beneficios espirituales y materiales al culto al santo. 

Relicario del santo.
Es el santo abogado contra los cálculos renales “de toda la vida”. Las piedras forman parte de su iconografía, e incluso existe una infusión de yerbas llamada “de San Liborio” y más de un conjuro popular para disolver estas molestas piedras. Uno de ellos dice “San Liborio, San Liborio que quitas las piedras del riñón o mandas al terrón”. En su iconografía no suelen faltar las piedras de riñón, dejando claro su patronato. Su estampa más popular, que ilustra este artículo, alude al texto bíblico “Quid sibi volunt isti lapides?” (¿Qué os significan estas piedras?) de Josué 4, 6. Son piedras que en la Sagrada Escritura son signo del pacto de Dios, y su protección. Extrapolando, las piedras de riñón que muestra el santo son signo poderoso de su intercesión ante Dios por los males de riñón. Todo un ejemplo de catequesis, simbolismo y devoción.

Fuente:
-La leyenda de oro para cada día del año. Volumen 3. Barcelona, 1845.

A 23 de julio además se celebra a:

Beata Brígida
de Holanda
La Traslación de los
Reyes a Colonia
Ss Bernardo, María
y Gracia, mártires
.
La Madre de
la Divina Gracia.
















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