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lunes, 11 de diciembre de 2017

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens, mártires. 11 de diciembre.

Martirio de los tres santos.
Como mismo se lee de San Quintín (31 de octubre), Victorio y Fusciano fueron parte del primer grupo misionero enviado al norte de la Galia con San Dionisio (9 de octubre). Nuestro santos predicaron en Evangelio Thérouanne, donde no lograron convertir a muchos a la fe de Cristo. También predicaron en la actual región de Picardie, donde en aquel tiempo se asentaban tribus germánicas.
En este lugar conocieron a Gaciano, un pagano que pronto se convirtió a Cristo y pidió el bautismo. Los misioneros lo catequizaron y le bautizaron, con júbilo de Gaciano. Al saberlo el Gobernador, el conocido Rictiovaro, los apresó a los tres. Gaciano fue decapitado en el acto, pero Victorio y Fusciano fueron trasladados a Amiens, donde se les juzgó, se les sometió a numerosos tormentos y finalmente entraron al cielo luego de ser decapitados sobre el año 287.

En el siglo VII San Honorato de Amiens (16 de mayo) halló las reliquias de los tres santos. Aunque otras versiones dicen que fue un presbítero llamado Lupicinio quien guiado por ángeles, cavó donde estos seres le decían y halló las reliquias. Lupicinio se puso tan contento que entonó salmos y cánticos que fueron oídos por San Honorato a más de dos millas. El santo obispo fue allí en procesión con su clero y trasladaron las reliquias solemnemente a Amiens. Al saber del hecho, el rey Childeberto quiso llevarse las reliquias de los mártires para que fueran veneradas en París, pero ocurrió que los relicarios se volvieron tan pesados que no hubo forma de moverlos. Así que no hubo más remedio que dejar a los santos en su sitio. Actualmente se veneran sus reliquias en una iglesia dedicada a su memoria en Amiens.



Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 11 de diciembre además se celebra a
San Franco de Siena, religioso carmelita.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Un presbítero en la Máquina del Tiempo.

Santos Nectario y Auditor de Auvernia, presbíteros. 9 de diciembre.

San Nectario resucita a Bradul.
El culto a San Nectario no es anterior al siglo X, aunque hay menciones a su persona muy antiguas. Según San Praejecto, autor de la "Vita San Austremonii", del siglo VII, estos santos fueron compañeros de San Austremonio (1 de noviembre). Este les habría enviado a predicar al sur de Limagne, donde Nectario habría resucitado al líder local, Bradul, el cual luego se convirtió a la fe de Cristo y transformó el templo de Apolo una iglesia cristiana. Así que debido a esto debemos ponerles entre los "Santos en la Máquina del Tiempo".

Por su parte, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le añade como colaborador de los obispos enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III: San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Marcial de Limoges (30 de junio), San Dionisio de París (9 de octubre) y San Saturnino de Tolosa (29 de noviembre). Otra leyenda dice que Nectario, Auditor y Baudimo (2 de enero) eran hermanos y que fueron discípulos de San Pedro Apóstol (29 de junio; 1 de agosto, "ad Víncula"; 18 de enero, Cátedra en Antioquía; 22 de febrero, Cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación), el cual les envió a predicar a la Galia.

Sobre la iglesia que guardaba su sepultura, los benedictinos elevaron una abadía que se encargó de promover el culto a San Nectario. Hoy no existe dicho monasterio, pero sí la bella iglesia románica del siglo XI.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 9 de diciembre además se celebra a 

viernes, 8 de diciembre de 2017

La Inmaculada Concepción de Juquila.

Nuestra Señora, la Inmaculada Concepción de Juquila. 8 de diciembre.

La concepción sin mancha de pecado de la Madre de Dios fue el misterio mariano más discutido por los teólogos durante siglos y, a la par, el más defendido por los fieles. Por ello no es de extrañar que también sea de los más venerados y acogidos con júbilo por el pueblo tras su declaración dogmática en 1854. Y, como consecuencia de lo anterior, es probablemente, el misterio mariano más representado iconográficamente, y uno de los más ricos en simbología cristiana.

La devoción a la Purísima o Inmaculada Concepción está representada en numerosas imágenes devocionales repartidas sobre todo en Occidente. España, gran defensora de la Inmaculada Concepción extendió esta devoción expresada en cientos de imágenes veneradas con nombre propio, pero que, en última instancia, aluden a este sublime misterio de nuestra fe católica. Y sobre una de esas advocaciones "inmaculistas", leeremos hoy. El Licenciado en Historia André Efrén Ordóñez, colaborador antiguo de mi blog, nos regala este texto:

En la población de Santa Catarina Juquila, en el estado mexicano de Oaxaca, México existe una gran devoción a una pequeña imagen de la Inmaculada Concepción la cual ha ido ganando fama en todo el país desde hace algunos años. El caso de la Inmaculada Concepción mejor conocida por sus devotos como Nuestra Señora de Juquila o "la Juquilita" es uno más que trata de pequeñas imágenes de no más de treinta centímetros que eran usadas por los religiosos para evangelizar, como sucedió en el caso de la imagen de la Virgen de Zapopan y otras celebres imágenes marianas. 

El nombre de Juquila, que significa "lugar de legumbre hermosa", se encuentra ubicado al sureste del estado de Oaxaca. Esta región fue evangelizada por los religiosos dominicos y fue fray Jordán de Santa Catarina quien se encargó especialmente de esta tarea, y quien traía consigo la imagen de la Inmaculada Concepción. Se dice que fray Jordán era acompañado en sus correrías por un indígena perteneciente al poblado de Amialtepec, y este indígena mostraba siempre una gran devoción por la pequeña imagen de María Santísima que llevaba consigo el religioso. Por ello, al ser enviado fray Jordán a evangelizar otra región y no poder seguir llevando consigo al indígena que de tanta ayuda le había servido, decidió obsequiarle la imagen de la Inmaculada a la que tanto fervor de dedicaba. 

El indígena, muy feliz por el obsequio del religioso, decidió regresar a su natal Amialtepec, donde aquí instaló la imagen en un pequeño altar en su casa, pero como la imagen comenzó a concederle diversos favores a su dueño y a sus vecinos, fue cobrando cierta fama entre los habitantes y los pueblos vecinos. Debido a esta fama de milagrosa, hacia 1633 el párroco de Juquila, Dn. Jacinto Escudero, decidió que sería mejor llevar la imagen a la parroquia para que estuviera en un lugar de más fácil acceso y con mejores condiciones, pero los pobladores de Amialtepec se negaron a entregar la preciada imagen y prometieron al religioso erigirle un mejor lugar para resguardarla. 

En aquella región los pobladores tenían la costumbre de quemar los campos para lograr mejores cosechas, pero en una ocasión el incendio se salió de las manos de los pobladores no logrando detenerlos e incendiando gran parte del pueblo y con ellos la pequeña ermita en honor a la Inmaculada Concepción, una vez apagado el fuego los pobladores se acercaron a las cenizas de la ermita para tratar de rescatar algo que hubiera quedado y su sorpresa fue grande al ver que la imagen de la Inmaculada Concepción permanecía incólume, y únicamente se veía algo ennegrecida por el humo.

Debido al portento la cantidad de fieles que llegaba a visitar a la imagen aumentó considerablemente, y esto hizo hicieron que el padre Escudero decidiera definitivamente trasladar la imagen a la parroquia del pueblo de Juquila. Al ser trasladada se le colocó en el altar de San Nicolás (6 de diciembre), pero a la mañana siguiente no encontraron la imagen en aquel sitio, sino que, dice la leyenda, la Inmaculada había regresado al pueblo de Amialtepec. Creyendo el sacerdote que habían sido los habitantes de Amialtepec quienes la habían robado decidió llevarse de nuevo la imagen y cerrar la iglesia con candados, pero a pesar de esto la situación se repitió. Luego, debido a que el padre Escudero fue cambiado de parroquia dejó que la imagen permaneciera en Amialtepec. 

El nuevo párroco designado para Juquila fue el padre Manuel Cayetano Casaus de Acuña, quien pedirá el apoyo al obispo para realizar el traslado de la imagen. Fray Ángel Maldonado quien en aquella época era el obispo, emitió un decreto el 30 de junio de 1719 con el cual se ordenaba que la imagen fuera trasladada. Pero a pesar de esto la imagen nuevamente volvió a repetir el prodigio de volver a Amialtepec. Ante el persistente portento, el sacerdote decidió intentar una vez más el traslado pero en esta ocasión se hizo en una solemne procesión a la que asistieron descalzos el mismo sacerdote y los gobernantes de ambos pueblos. Y ante estas penitencias la imagen ya no volvió más a Amialtepec y se quedó en Juquila donde se le venera hasta la actualidad. Hacia 1784 se decidió construir un Santuario más grande para albergar la imagen y que pudiera contener la gran cantidad de peregrinos que llegaban continuamente a visitar a la Virgen de Juquila. Fue conluido en 1791.

Entre los milagros que se cuentan de esta imagen hay uno bastante curioso, pues se dice que una peregrina al llegar al Santuario y ver el pequeño tamaño de la imagen, dijo con bastantes desdén que no había valido la pena recorrer tanto camino para venerar una imagen tan pequeña, a pesar de esto encendió una vela y depositó una moneda como limosna, pero su sorpresa fue grande cual al regresar a su casa encontró la misma vela y el mismo peso que había depositado en el Santuario sobre la mesa de su casa. Nuestra Señora de Juquila es considerada y venerada como patrona de los transportistas y viajeros al igual que el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Gracias a los transportistas el culto a la Virgen de Juquila se ha dado a conocer y llegado a rincones de México donde nunca antes se había escuchado sobre esta imagen. 

La Coronación Canónica.
Desde hace algunos años su devoción ha ido aumentando y es común ver en las carreteras del centro del país pequeñas capillas dedicadas a la Virgen de Juquila, en las cuales viajeros y transportistas pueden encomendarse a la que consideran su patrona.

Personalmente he sabido de los milagros de esta Virgen a los transportistas: conocí a una persona dedicada a este oficio que viajaba por todo el país transportando diversas mercancías y que tuvo un terrible accidente en el que se incendió la unidad que conducía y él mismo resulto gravemente quemado en todo el cuerpo. Su ropa se hizo cenizas, pero él mismo decía haberse salvado por milagro de la Virgen de Juquila, ya que a pesar de que toda su ropa fue consumida por las llamas no ocurrió así con el escapulario con la imagen de la Virgen de Juquila que llevaba en el cuello.

El 8 de octubre de 2014 se llevó a cabo, por manos del Nuncio Apostólico en México, Mons. Christophe Pierre, la Coronación Pontificia de la imagen de Nuestra Señora de Juquila, además se decidió que su título sea "La Inmaculada Concepción de Juquila", para beneplácito de todo el pueblo católico mexicano. Para este acontecimiento también se decidió hacer un cambio estético a la imagen con una nueva peana y con ropajes similares a los de otras imágenes marianas del centro de la república. La fiesta principal el honor de Nuestra Señora de Juquila se celebra el día 8 de diciembre.


A 8 de diciembre además se celebra a
Las Santas Princesas Mártires de Caëstre.
Santos Cazarie y Valente de Villeneuve, esposos.

jueves, 7 de diciembre de 2017

Del Protomártir Cisterciense.

San Gerardo de Claraval, protomártir del Císter. 7 de diciembre y 8 de marzo.

Fue Gerardo natural de Lombardía y siendo muy joven tomó el hábito cisterciense en Claraval bajo el mandato del gran San Bernardo (20 de agosto). Y el mismo santo le envió a la fundación de Altacumba, en el condado de Saboya. En esta casa brilló con grandes virtudes, especialmente la obediencia, la humildad y el amor a la pobreza. Por ello, sobre 1135, fue elegido para ser fundador y abad de la célebre abadía de Fossanova, Italia. Durante su mandato, que duró 39 años, el monasterio se hizo célebre por su fervor, riquezas y cultivo del saber y el conocimiento. Fue un abad riguroso, pero comprensivo y paciente, nunca castigaba en demasía, era pronto en perdonar y olvidar. Ayunaba y oraba constantemente, y siempre que podía se disciplinaba. 

En 1174 murió el Beato Poncio (3 de septiembre), abad de Claraval, y los monjes de este monasterio eligieron unánimemente a Gerardo por abad. sus primeras acciones fueron luchar por la canonización de San Bernardo, cosa que logró en un año, y la culminación de la iglesia abacial, comenzada por Bernardo. En Claraval Gerardo continuó su plan de vida de ayuno, oración, penitencia y estudio, y aunque las exigencias del gobierno eran aún mayores y estaba obligado a tratar demasiado con el mundo, nunca perdía la presencia de Dios ni la gravedad monástica. Los monjes comprobaron su valía, su celo por la observancia y su delicadeza para corregir y encaminar a sus hijos por el buen camino.

Todos menos uno, cuya escandalosa forma de vivir en el monasterio traía al santo abad por la calle de la amargura. Ni reconvenciones, ni exhortaciones, ni castigos, nada doblegaba al monje rebelde, por lo que Gerardo le envió al monasterio de Igny, gobernado entonces por San Pedro Monóculo (29 de octubre), para que fuera enmendado allí. Y ya veremos luego que pasó.

Comenzó Gerardo una visita a todos los monasterios "hijos" de Claraval, comenzando por Alemania, país donde más fundaciones había que procedían de su abadía. En Tréveris se hospedó en el sitio más humilde de la abadía cisterciense de la ciudad, y allí veneró las reliquias de Santos Eucario, Valerio y Materno (8 de diciembre), conservadas en dicha abadía. Estando en la cripta, frente a las reliquias, comenzó a considerar si no debía abandonar el cayado abacial en manos de otro, y retirarse a la soledad y la oración. Entonces se le aparecieron dichos santos mártires y le consolaron, diciéndole que en breve abandonaría la vida terrenal, pero que debía terminarla gobernando. Esta visión le llenó de gozo y desde ese momento comenzó a prepararse para el "dulce encuentro" redoblando su fervor, penitencias y ayunos.

Continuó su visita pastoral hasta llegar al monasterio de Igny, donde estaba recluido el mal monje. Algunos monjes que le acompañaban le comentaron si no sería más prudente hacer la visita sin dormir allí, y sin alterar mucho con los monjes, no fuera que el monje rebelde le hubiera ganado algunos enemigos. Pero Gerardo no quiso oír hablar de ello, pues supondría faltar a sus obligaciones. Estando para llegar, un monje le suplicó no entrara a Igny, pues presentía que algo terrible pasaría, pero Gerardo le replicó – "Hijo mío, yo no estimo en más la vida temporal que a mí mismo, ni por miedo a la muerte debo dejar de cumplir con los cargos de mi oficio. ¿Quién sabe si esto no será acaso tentación? ¿Y quién duda que Dios es Omnipotente y si quiere me podrá liberar de la muerte que, según tú, me amenaza?" Y sin mediar más palabras, entró al monasterio.

Allí fue recibido con gran alegría por Pedro Monóculo y los monjes. Gerardo les exhortó al cumplimiento de la Regla y a la Observancia Religiosa. Sobre todo les recordó la gran virtud de la caridad, y para dar ejemplo, mandó llamar a su presencia al monje relapso. Cuando lo tuvo enfrente, Gerardo le abrazó y con dulces palabras le recordó que le quería y que el castigo impuesto le dolía tantísimo, pero que su deber era enmendarle y dar buen ejemplo a los demás. El monje no habló ni una palabra, permaneció todo el tiempo con la mirada baja, pero no por verdadera humildad, sino por aparentarla, pues había concebido otros planes.

Al otro día, San Gerardo salió del coro y se encaminó a la iglesia para cantar la Santa Misa. Al doblar por el claustro, salió a su encuentro el monje, que sin mediar palabra, le atravesó el vientre varias veces con una espada, hasta derramarse las entrañas por el suelo. Gerardo le dijo con voz queda: – "Hermano, ya déjalo, pues igual ya de ningún modo podré vivir". El agresor soltó el alfanje y huyó, mientras nuestro santo aún se levantaba de entre la sangre. Logró caminar, bajar las escaleras a la iglesia, pero llegando a la puerta de esta, cayó extenuado. El monje sacristán le vio y socorrió, y recibió sus palabras acerca de que no se persiguiese a su asesino.

Los monjes llevaron al mártir a la enfermería, donde el santo abad aún vivió tres días más para pedir perdón a Dios y a todos por sus pecados, a insistir en el perdón. Murió con una sonrisa en el rostro, a pesar del desangramiento y el dolor. Era el 8 de marzo de 1177. Poco después se le apareció a San Pedro Monóculo, quien estaba agobiado por aquel crimen que se había cometido en su monasterio. San Gerardo le consoló y le dijo que no sufriera por aquello que a él le había logrado el cielo. El cuerpo fue trasladado a Claraval, donde el Monóculo ofició los solemnes funerales, y donde tuvo otra visión del mártir acompañado de San Bernardo. El santo cuerpo fue sepultado en la primera capilla de la iglesia, recibiendo el cariño y devoción de los monjes desde entonces.

En cuanto al agresor, fue excomulgado por el papa Alejandro III, quien sentía un gran afecto por Gerardo. A los pocos años el asesino salió de donde estaba escondido y lleno de arrepentimiento, peregrinó a Roma, para pedir el perdón al Santo Padre. Pero cuando llegó a su presencia, en una Audiencia, y dijo quién era, el papa le empujó de un puntapié y le espetó: "Vete de aquí, hijo de perdición". Algunos cardenales abogaron por el hombre, pues creían que no se le debía negar la misericordia, y que, además, convenía al papa dar ejemplo de magnanimidad. El papa accedió y mandó a buscarle, pero no le hallaron y nunca más se supo de él.

Clemente XI autorizó su culto en 1702 y el 25 de septiembre de 1710 se concedió a la Orden Cisterciense el Oficio Litúrgico de San Gerardo, cuya fiesta se celebraba a 8 de marzo, luego a 7 de diciembre, y hoy ha quedado en el olvido. No hay que confundirle con el Beato Gerardo de Claraval (13 de junio)



Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.


A 7 de diciembre además se celebra a
Santa María Josefa Roselló, virgen fundadora.
Santa Azenor de Brest, duquesa y eremita.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Santa madre, suegra, abuela y abadesa.

Santa Gertrudis de Hamage, abadesa. 6 de diciembre.


Santa Gertrudis y su nuera
Santa Rictrudis.
Nació a inicios del siglo VII, y fue hija de Theobald, conde de Douai, emparentado con la monarquía merovingia. Fue casada con Rigomer, un noble franco que murió pronto, luego de unos años casados y de tener varios hijos. Entre sus hijos estuvieron Sigebert, casado con Santa Berta de Blangy (4 de julio), y San Adalbald (2 y 9 de febrero), casado con Santa Rictrudis (12 de mayo). Fueron sus nietos más cercanos los hijos de estos, San Maroncio (5 de mayo), Santa Eusebia (16 de marzo) y Santas Clotsindis y Adalsindis (30 de junio). Su hija pequeña fue Santa Gereberta (6 de diciembre).

Sobre 640 Gertrudis fundó la abadía benedictina de Hamage, donde tomó el hábito, siendo la primera abadesa. En 652, durante un viaje a Périgueux, su hijo San Adalbald fue martirizado por los parientes de su mujer Santa Rictrudis. Esta se retiró a la abadía de Marchiennes (a 500 pasos de Hamage) con sus hijas Clotsindis y Adalsindis. Sin embargo, la pequeña Eusebia fue reclamada por la abuela, nuestra Gertrudis, y con ella se fue al monasterio de Hamage.

Gertrudis murió en 652 y su nieta Eusebia la sucedió como abadesa. En 686 San Vindiciano de Cambrai (11 de marzo) elevó sus reliquias solemnemente.


Fuentes:
-"Vie des saints du diocèse de Beauvais". Abbé AGATHON SABATIER. Beauvais, 1866.


A 6 de diciembre además se celebra a
Santa Asela, virgen.
Beatas Henrika Fassbender y compañeras mártires.

lunes, 4 de diciembre de 2017

Tanto amaba los libros, que los hacía.

San Osmund de Salisbury, obispo. 4 de diciembre.

Nació en Normandía a mediados del siglo IX y fue hijo del Conde de Seez, y pariente de Guillermo el Conquistador, con quien pasó del continente a Inglaterra. Este mismo rey le creó Conde de Dorset y canciller de Inglaterra. En 1077 el clero y el rey le eligiron para ocupar la sede episcopal de de Salisbury, luego de la muerte del obispo Hereman. Osmund recibió todas las órdenes menores, el diaconado y el presbiterado el mismo día. Luego sería consagrado obispo ya en su catedral, aún sin terminar. Precisamente la culminación de la hermosa catedral de Salisbury, en 1092, es una de sus obras más prominentes, dotándola además de una impresionante biblioteca que él mismo fue dotando. 

Instauró un cabildo de 36 canónigos en su catedral, con espléndidas rentas y beneficios, eligiendo para formar parte a presbíteros piadosos y letrados, que cuidaran de con dedicación del culto divino y de la escuela catedralicia. Y es que su amor por el saber y el conocimiento era tanto que él mismo copió numerosos libros, y además, aprendió el arte de la encuadernación para disfrutar de todo el proceso de creación de un libro. Escribió una "Vita" de San Anselmo (21 de abril; 4 de diciembre, consagración episcopal, y 12 de septiembre, invención de las reliquias), redactó un Ritual para su iglesia local y también algunos tradados espirituales.

Osmund murió el 4 de diciembre de 1099 y fue sepultado en su catedral. Sus reliquias aún permanecen en Salisbury, en una sencilla sepultura. Fue canonizado por Calixto III en 1459.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de diciembre además se celebra a
Santa Bárbara de Nicomedia, virgen y mártir
San Anno II de Colonia, obispo.

domingo, 3 de diciembre de 2017

De una "divina" inspiración y dos confusiones.

Beata Lucía "la Casta", virgen terciaria dominica. 3 de diciembre.

De esta Beata venerada por la Orden Dominica poco conocemos. Todos coinciden en su origen francés, y crónicas la hacen discípula de San Vicente Ferrer (5 de abril; 17 y 18 de noviembre en Juchitán; 13 de junio, invención de las reliquias, 29 de octubre, traslación de las reliquias, Segundo Lunes de Pascua), a quien habría conocido un día mientras el santo predicaba en una plaza. Arrebatada de amor divino, dejó todos sus bienes y tomó el hábito de penitencia de la Tercera Orden.

Cuéntase que su decisión de santidad era tan fuerte que al saber que un hombre la pretendía, le preguntó sobre que veía en ella que le hacía amarla. "Tus ojos tan hermosos" – fue la respuesta” – "son los que me han robado el corazón". Y al punto, Lucía se fue a su casa, y movida de divina inspiración, tomó un cuchillo y se sacó los ojos. Quedó el hombre tan tocado por aquello, que mudó su vida y tomó el hábito dominico. Y he aquí que luego de dicha conversión, Dios restituyó los ojos a la virtuosa virgen. He escrito "movida de divina inspiración", por relatar la leyenda, pues sabemos que Dios no inspira a atentar contra su Templo, que es nuestro cuerpo. Ni siquiera porque luego vaya a deshacer lo hecho con un milagro.

En realidad, al parecer el origen de esta leyenda se halla en confundir a una Beata dominica llamada Lucía con Santa Lucía Mártir (13 de diciembre), de la cual Vicente predicó un sermón en el cual dice, como se creía erróneamente en su tiempo, que la santa de Siracusa se arrancó los ojos ante un pretendiente. Es decir, que una confusión iconográfica (Lucía Mártir con la bandeja con ojos en las manos) creó una leyenda, que a su vez provocó otra leyenda en la Orden de Predicadores.

Lucía entró a la vida eterna sobre 1420, en España, adonde había seguido a su maestro el Ferrer. Al parecer Jerez de la Frontera, España, tuvo reliquias suyas y fue muy venerada allí. Por supuesto, es abogada contra los males de la vista.


Fuentes:
-Manual de los dominicos, informe de los blasones más gloriosos de la Religión de Predicadores. FR. TOMÁS DE LA MAGDALENA. Zaragoza, 1746.
-"Sacro Diario Dominicano". P. FRANCISCO VIDAL O.P. Valencia, 1747.


A 3 de diciembre además se celebra a
Santos Lucio, rey, y Emérita, virgen.
San Casiano de Tánger, mártir.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Infanta, Reina, Regente y Santa.

Beata Blanca de Castilla, reina de Francia. 2 de diciembre.

Nació en Palencia en 1188, como hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor Plantagenet, princesa de Inglaterra. Sus hermanos fueron Enrique I de Castilla, Urraca, Berenguela de Castilla, madre de San Fernando III (30 de mayo). Fue educada por Pedro Rodríguez de Castro y su mujer, Urraca Rodríguez de Guzmán, en Itero de la Vega.

En 1199 se acordó el compromiso de una de las infantas de Castilla con el príncipe Luis de Francia, que reinaría como Luis VIII, siendo elegida nuestra Blanca, teniendo en cuenta la sabia intervención de la "reina abuela" Leonor de Aquitania, que vio en Blanca características para ser reina de Francia: Resolución, piedad, erudición y carácter fuerte, pero templado por las virtudes cristianas. En 1200, con 12 años, Blanca partió a Francia, donde conoció a Luis. El 22 de mayo de ese mismo año se celebró la boda con Luis, que tenía 13 años. Al parecer el matrimonio no se consumó sino hasta al menos 3 años después, teniendo más de 15 años ambos. Tuvieron 8 hijos: Blanca, Inés, Felipe, San Luis IX (25 de agosto), Roberto, Alfonso, Felipe Dagoberto, Beata Isabel (31 de agosto), Etienne y Carlos. Este último nació tras la muerte de su padre, en 1226, a causa de la disentería, y luego de tres años de rey. Varios de sus hijos murieron en la tierna infancia. 

Blanca enfocó su viudez en la educación de sus hijos, especialmente San Luis, heredero al trono luego de la muerte de sus hermanos mayores. Luis fue proclamado rey, pero como solo tenía doce años su madre asumió la regencia en su nombre. Su gobierno continuó la línea de su marido, aunque sin tomar decisiones drásticas, para preparar un reino calmado para su hijo. Venció a Inglaterra, lugar del que habría podido ser reina como descendiente de Leonor de Aquitania, pero finalmente no sucedió. Firmó el Tratado de París de 1229, terminando la Cruzada contra los albigenses. Se enfrentó a los nobles franceses, opuestos a la política centralizadora de Luis VIII, continuada por Blanca. Los nobles intentaron secuestrar al joven rey Luis, pero ella se les enfrentó y socavó el ardid alentando a los parisinos contra los nobles. Estos la acusaron de tener un romance con un trovador, y despectivamente le llamaban “la española”, aunque desde niña había vivido en Francia. En 1230 junto a su hijo se puso al frente del ejército y logró que los nobles rebeldes desistieran de su insubordinación y juraran fidelidad a Luis. 

En 1234 Luis cumplió 20 años y asumió el trono de Francia. Aunque el tiempo de regencia había terminado, Blanca siguió siendo la principal consejera y valedora de su hijo. Fue su negociadora y en más de una ocasión tomó decisiones por él, pero su sintonía era tal que Luis siempre aprobó su proceder. Ambos elaboraron un sistema de abogados "de oficio" a cargo del reino, para que nadie fuera juzgado sin tener una defensa justa. Todos podían acceder a estos abogados, teniendo dinero o no, e incluso los judíos podían acceder, pues no eran discriminados a causa de su religión, a pesar de la profunda fe católica de Blanca y su hijo.

En 1236 Blanca logró que Luis se casara con la piadosa princesa Margarita de Provenza, con la que no tuvo una buena relación a causa de su sobreprotección a Luis. Joinville, el biógrafo de San Luis llega a decir que Blanca solo les dejaba solos "cuando yacían". También en 1236 Blanca donó propiedades heredadas en Pontoise para la edificación de la bella Abadía gótica de Santa María de Maubuisson, su sitio preferido para orar y participar en la Sagrada Liturgia, que disfrutaba muchísimo. En 1239 Blanca fue la principal valedora de los judíos franceses, impidiendo que fueran desahuciados y sus libros quemados, aunque para ello hubo de contradecir a Luis, quien era aconsejado por otros sobre la conveniencia de la expulsión de los judíos.

San Luis y la Beata Blanca se despiden en 1248.
En 1244 Luis se propuso partir a la Cruzada, pero Blanca logró que la partida tardara cuatro años, implicando a Luis en asuntos más graves para el reino francés. Cuando partieron en 1248, Blanca, y no Margarita, quedó como regente de Francia, junto con un Consejo de tres clérigos y dos hermanos de Luis. Esta Cruzada fue un desastre, Luis fue capturado y hubo de pagarse un rescate por él.

En 1251 el sentido de la justicia de Blanca le llevó a enfrentarse con la poderosa Iglesia parisina: unos campesinos habían protestado y comenzado una revuelta a causa del doble impuesto que les exigía el Cabildo de Notre Dame. Los canónigos mandaron arrestar a los principales cabecillas y, al saberlo la reina, mandó les liberaran y se investigara a fondo el asunto. Un grupo de letrados dictaminó que el impuesto era injusto, por lo cual los prelados se rebelaron y volvieron a apresar a los siervos y sus familias, algunos de los cuales murieron en la cárcel a causa de las penosas condiciones. Blanca entonces se puso al frente de un ejército y marchó hacia la Catedral, exigiendo que le fuera abierta. Allí desplegó un magno juicio y ordenó que los siervos fueran liberados, y ella misma acudió a las mazmorras a verles y abrirles las puertas. Y luego, para terminar, eximió a los campesinos de su servidumbre al Cabildo. Aunque los obispos la acusaron de inmiscuirse en asuntos eclesiásticos, ella les recordó que no había tocado un solo punto de la doctrina o moral de la fe católica, y que todos los siervos de Francia eran súbitos de Luis y, en lugar de este, de ella misma. Y asunto zanjado.

Blanca fue una gran promotora del arte y la cultura, y ella misma poseía una buena biblioteca, leía y escribía en varios idiomas, sabía música y pintura. Era piadosa, penitente y ni un solo día faltó a la Santa Misa. En 1252 se retiró a la abadía de Maubuisson, y allí falleció santamente ese mismo año. 


Fuentes:
http://www.mcnbiografias.com
https://fr.wikipedia.org


A 2 de diciembre además se celebra a
Santa Bibiana de Roma, virgen y mártir.
San Tadec de Bretaña, abad y mártir.

viernes, 1 de diciembre de 2017

La Flor de Poitiers.

Santa Florencia, virgen. 1 de diciembre.

Su leyenda cuenta que, cuando San Hilario de Poitiers (13 de enero) volvió de su exilio de Asia Menor, donde había sido desterrado por el emperador filoarriano Constancio, pasó por Isauria, donde conoció a Florencia. Era esta jovencísima, y al encontrar a Hilario, se echó a sus pies para pedirle que le bautizara, le instruyera y la condujera al cielo. Hilario la bautizó y la llevó consigo a Arlés, donde la puso bajo el cuidado de Santa Triaise (16 de agosto), otra joven que, igualmente el santo habría traído de Oriente consigo.

Florencia falleció a inicios de diciembre de 367. Sus reliquias se veneraron en su ermita hasta el siglo XI, cuando fueron trasladadas a la catedral de Poitiers. En 1562 los herejes hugonotes las profanaron y las esparcieron, pero algunas pocas pudieron rescatarse y aún son veneradas en dicha catedral.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de diciembre además se celebra a
San Ansano de Siena, mártir.
San Eloy de Noyon, obispo.

jueves, 30 de noviembre de 2017

De Santos Reyes (XIX): San Wachtang I de Georgia.

San Wachtang "Gorgassali" I de Georgia, rey. 30 de noviembre.

Nació sobre 430, y de su infancia se desconoce todo. Comenzó a reinar en 452, heredando de su padre las pugnas con los persas, quienes le llamaban "gorgassar", o sea, "cabeza de lobo", pues tenía un porte imponente y una cabeza muy marcada, de nariz afilada y mirada profunda. Como un lobo, vamos.

Su reinado se caracterizó por impulsar la unión de la Iglesia Georgiana con la Iglesia de Constantinopla, como medio de afianzar su cercanía al Imperio Bizantino, sobre todo después de la caída del Imperio Romano de Occidente. Esta alianza político-religiosa era fundamental en su guerra contra Persia y en orden a consolidar la unidad del país. Reorganizó la Iglesia de Georgia en más diócesis, logrando que los obispos al frente de estas fueran cultos, piadosos, de recta fe católica, patriotas, y que tuvieran buenas relaciones con los obispos griegos. Fue el fundador de Tbilisi, ciudad a la que pretendía cambiar la capital del reino y la sede de la Iglesia, pero no llegó a hacerlo, pues murió en 502, a causa de las múltiples heridas recibidas en la batalla de Ujarma.

La Iglesia de Georgia le venera como uno de sus más eximios monarcas santos.


Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de

A 30 de noviembre además se celebra a
San Tugdual de Bretaña, obispo.
San José Marchand, presbítero y mártir.
San Andrés, Apóstol.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

San Sernin, padre de Tolosa.

Pregunta: ¿Sobre San Saturnino de Toulosa que podrías decirme?


Respuesta: Pues un poco podré, eso espero:

San Saturnino de Tolosa, obispo y mártir. 29 de noviembre.

Leyenda.
Fue Saturnino judío de nacimiento, y era un niño en el momento del Bautismo del Señor, hecho en el que estuvo presente y sostuvo la túnica de Cristo mientras este se bautizaba. Saturnino también fue bautizado por San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza) y comenzó a seguir a Cristo. Fue de los 72 discípulos de Cristo y luego de la Ascensión de Cristo fue enviado por San Pedro Apóstol (29 de junio; 1 de agosto, "ad Víncula"; 18 de enero, Cátedra en Antioquía; 22 de febrero, Cátedra en Roma; y 18 de noviembre, la Dedicación) a la Galia, donde fue consagrado obispo de Tolosa y sería mártir, como luego veremos.

Historia.
Sin embargo, aunque Saturnino haya sido de los santos que llamo "Santos en la Máquina del Tiempo", la historia es la que es. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) dice claramente que Saturnino fue uno de los primeros misioneros enviados desde Roma a la Galia por el papa San Fabián (20 de enero) en el siglo III. Los otros fueron San Gaciano de Tours (18 de diciembre), San Trófimo de Arlés (29 de diciembre), San Pablo de Narbona (22 de marzo), San Marcial de Limoges (30 de junio) y San Dionisio de París (9 de octubre). Acerca de su predicación en España tenemos lo escrito por San Venancio Fortunato (14 de diciembre), quien dice que Saturnino proclamó el evangelio en Pamplona, Navarra, el Languedoc, Gascuña y finalmente en Tolosa, de donde fue el primer obispo. Aunque este es un testimonio tardío, del siglo VII, ciertamente se basa en tradiciones anteriores sobre Saturnino.

Las "Actas de San Saturnino" fueron escritas sobre el siglo V, aunque el autor pretende hacerlas pasar por más antiguas al escribir que relata algo ocurrido "hace unos 50 años, siendo cónsules Decio y Grato". Pero no, los Bollandistas las datan del siglo V o VI. Según estas, Saturnino fue detenido a causa del éxito que tenía convirtiendo a los cristianos, lo cual provocó los celos de los sacerdotes idólatras. Estos soliviantaban a la muchedumbre contra Saturnino, con tan "mala suerte" que el santo acertó pasar cerca del Capitolio. Los paganos lo vieron y lo sujetaron, pretendiendo obligarle a sacrificar a los dioses, pero como el santo obispo se negó hacerlo, le ataron a la cola del toro que esperaba ser sacrificado y lo azuzaron. El santo perdió la vida terrena para ganar la eterna siendo aplastado por el animal en las escaleras del Capitolio. El cuerpo destrozado del santo fue arrastrado más allá de la ciudad hasta que la cuerda se partió. Entonces, unas mujeres anónimas, conocidas como Las Santas Doncellas de Tolosa (17 de octubre) tomaron el cuerpo y lo sepultaron. Allí se elevaría posteriormente la iglesia de Nuestra Señora del Toro. San Saturnino fue sucedido por San Honorato (21 de diciembre).

Las reliquias del santo se veneran en su basílica de Tolosa, conocida como Saint-Sernin, un sitio de peregrinación durante toda la Edad Media, especialmente por estar en el Camino de Santiago. San Juan Francisco Regis (2 de julio, 16 de junio y 31 de diciembre) le fue muy devoto. Es abogado contra las náuseas, los dolores de cabeza, la peste y la sífilis. Es protector contra las plagas de hormigas y otros insectos.

Martirio de San Saturnino.
San Saturnino y San Fermín.
La memoria de San Saturnino está unida indisolublemente a la de San Fermín (25 de septiembre, invención de las reliquias; 7 de julio y 10 de octubre, traslación de las reliquias a Pamplona), pues la leyenda cuenta que Firmo y Eugenia, los padres de Fermín, fueron a sacrificar a los dioses en el templo de Júpiter, cuando el sacerdote San Honesto (16 de febrero y 28 de noviembre) le dijo que los dioses paganos eran nada y no tenían poder alguno. Firmo le dice: "Muéstrame algo mejor", a lo que Honesto le habló de nuestro Saturnino, su maestro, a la sazón, obispo de Tolosa y que, coincidentemente, pasaría una semana más tarde por allí. Instruidos y bautizados, el niño Fermín fue educado por Honesto. Fermín creció fue ordenado sacerdote y obispo por Honorato, el sucesor de Saturnino. Ambos santos comparten patronato sobre Pamplona, el de San Saturnino es mucho más antiguo.


Fuentes:
-"Actas sinceras nuevamente descubiertas de los santos Saturnino, Honesto y Fermín". R.P. MIGUEL JOSÉ DE MACEDA. Madrid, 1798. 


A 29 de noviembre además se celebra a
Beatos Dionisio y Redento, carmelitas mártires.
San Saturnino de Roma, presbítero y mártir.

martes, 28 de noviembre de 2017

Por las santas imágenes, hasta la muerte.

San Esteban de Constantinopla, abad y compañeros mártires. 28 de noviembre.

Esteban nació en Constantinopla en 714, en una familia noble, que lo envió a un monasterio a estudiar. A los 16 años decidió ser monje y fue admitido en el monasterio de San Auxencio de Calcedonia, donde completó su formación teológica y patrística. Fue un monje muy disciplinado y de gran claridad de mente, buen apologeta y teólogo. En 744 los monjes le eligieron abad, y llevó al monasterio a su cima de piedad, cultura y sabiduría. A los 10 años de mandato, se retiró a la soledad de una celda estrechísima, en la que no tenía absolutamente nada, para no distraerse en la oración y la meditación.

Esteban vivió inmerso en el asunto de la veneración de las imágenes y las peleas iconoclastas. Desde tiempos del papa San Gregorio II (2 y 13 de febrero), el emperador León el Isáurico retenía el imperio oriental y se había empeñado en la herejía iconoclasta, que tomaba por idolatría el culto a las imágenes del Señor y de los santos. A tanto llegó su furor que llegó a perseguir a prelados y vírgenes, a quemar su preciosa biblioteca, reteniendo dentro a seguidores de la fe católica. Biblioteca que, además, estaba llena de iconos y libros antiguos. El papa San Gregorio III (28 de noviembre) se opuso tenazmente a esta herejía, aumentando la importancia de los iconos y mandando pintar bellas pinturas y frescos en las iglesias romanas. Instituyó la Fiesta del Divino Salvador, la Madre de Dios y Todos los Santos, construyendo además una hermosa capilla en la Basílica de San Pedro, donde juntó todos los iconos que sobrevivieron en Oriente, y a los que les rendía culto diariamente. También dispuso que se celebrase la misa sobre los sepulcros de los mártires el día de sus natalicios, como se hacía en tiempos de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y había sido abolido posteriormente. Además convocó un Concilio en el que se determinó la excomunión contra todos los iconoclastas.

En 741 subió al trono imperial el hijo de León III, Constantino V (llamado "Coprónimo" porque la tradición dice que se defecó cuando le bautizaron). Este nuevo emperador fue tan iconoclasta como su padre. Para obtener apoyo a su herejía, convocó a un Concilio para el cual se aseguró que solo asistieran obispos y abades enemigos de los iconos. Sabiendo que nuestro Esteban vivía en una simple celda sin iconos, pensó que Esteban igualmente sería iconoclasta, por lo cual le invitó a dicho Concilio, esperando tener el apoyo de tan venerable abad. Pero Esteban se negó a asistir, primeramente porque era un Concilio convocado por el poder civil, cosa que le repugnaba, y segundo, porque no pensaba apoyar la iconoclastia.

La admiración y veneración que el emperador sentía por él se convirtió en odio, jurando vengarse. En aquellos días una mujer cercana al emperador llamada Ana, abandonó el mundo para encerrarse en un monasterio. Corpónimo entonces mandó se propagara el rumor de que Ana había tomado esa decisión porque había tenido relaciones con Esteban y había sido obligada a tomar el hábito por obligación, para acallar el pecado del abad. Cuando el rumor fue bien fuerte, Coprónimo mandó arrestar a Esteban y disolver el monasterio, destruyendo antes todos los santos iconos.

Dos años estuvo el santo en la cárcel, sin doblegarse a los deseos imperiales, y tomando su prisión como un tiempo de penitencia y expiación. Llegó un día en el cual el mismo emperador le visitó en la prisión y le espetó: - "¿Realmente crees que el rostro de Cristo será pisoteado si yo pisoteara un icono?" Esteban entonces pidió una moneda, en la que estaba representada la efigie del monarca, y le replicó: - "Me gustaría ver lo que harías si lanzo este pedazo de oro con tu imagen en el suelo y escupiera sobre él. ¿Os atreveríais a decir que no es un acto de maldad hacer lo mismo con la imagen del rey supremo?" Esta respuesta, dada en frente de los Consejeros del emperador, provocó que Esteban fuera condenado a muerte, en 764, teniendo 50 años.

También padeció el martirio la mencionada Ana. Junto a Esteban se celebra la memoria de otros 340 mártires por defender la iconodulía.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 28 de noviembre además se celebra a
San Hortolano, bisabuelo de Cristo.
San Gregorio III, papa.

lunes, 27 de noviembre de 2017

Trozo a trozo, y completamente al cielo.

San Santiago el Interciso, mártir. 27 de noviembre y 8 de abril, traslación de las reliquias.

Su "vita" es copiada casi literalmente de la "vita" de San Peroz de Persia (5 de septiembre), que padeció en el año 421. Según esta, Santiago era originario de la ciudad persa de Beth Laphat (hoy Gondischapur), y era Comandante del ejército del rey Deadderd I de Persia. Era Santiago cristiano, pero cuando su monarca comenzó a hostigar a los cristianos, tuvo miedo y renegó de Cristo para no perder su puesto en la milicia. Entonces su mujer y su madre le retiraron la palabra y se apartaron de él, pues no soportaban su apostasía. Esta actitud tan valiente de sus amadas madre y mujer le hicieron recapacitar y retomó su fe cristiana abiertamente, luego de hacer penitencia por su pecado.

En 421 subió al trono Varanes V, que continuó su política anticristiana. Al saber que Santiago era devoto cristiano, le conminó a abandonar esa fe, pero Santiago le dijo: - "Seguiré siendo cristiano y nada en el mundo podrá separarme de mi Dios y Señor". Entonces Varannes decidió que el esforzado Comandante fuera castigado severamente y que dicho castigo sirviera de escarmiento para los demás. Los jueces decidieron que Santiago fuera cortado miembro a miembro, trozo a trozo, de tal manera que el tormento fuera largo y le provocara gran sufrimiento.

Así lo ejecutaron los verdugos: sin prisa le cortaron los dedos, falange a falange, luego los dedos de los pies, las manos, las piernas y brazos. Sin prisa. Cuando solo era un tronco con cabeza, le cortaron las orejas y la nariz. Finalmente, le aserraron el tronco por el medio, a la par que el santo decía: - "luego que las ramas se han cortado, es hora de cortar el tronco para siempre". Y murió entonando salmos y cánticos a Dios. Los cristianos recogieron los 28 trozos en los que quedó dividido el santo cuerpo y los sepultaron piadosamente, mientras invocaban la intercesión del santo mártir.
El 8 de abril de 1440 su cabeza fue llevada a Roma y depositada en la antigua Basílica de San Pedro, y hoy permanece en la actual.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 27 de noviembre además se celebra a
Santos Facundo y Primitivo, hermanos mártires.
San Gulstan de Rhuys, eremita.

domingo, 26 de noviembre de 2017

De un Taumaturgo especializado en niños.

San Stelian de Adrianópolis, ermitaño. 26 de noviembre.

Nació en una familia con numerosas propiedades, que heredó al morir sus padres. Stelian, que era un joven puro y muy devoto, optó por la radicalidad evangélica y se desprendió de sus posesiones en favor de los pobres, diciéndose: "He desechado una pesada ancla que me mantenía atado a los deseos de esta carne mortal. He desechado la corrupción y la perdición. Ahora veo más claramente el camino hacia la vida real". Luego se retiró a una laura monástica, en la cual comenzó una ardua lucha por alcanzar la santidad, venciendo al demonio en múltiples ocasiones, siempre con la ayuda de Cristo, el cual en una ocasión se le reveló y le dijo: "Sé santo porque yo soy Santo".

Allí vivió un tiempo hasta que decidió vivir como eremita en un desierto, meditando y orando constantemente, siendo la naturaleza una fuente constante de alabanza al Creador. Leyó las Escrituras, llegando a saberlas casi de memoria. Ayunaba constantemente, y vivía sin preocuparse del alimento, llegando a peligrar su vida, pero Dios, providente, le socorrió enviándole alimento del cielo por manos de un ángel, como había hecho a Nuestro Padre San Elías (20 de julio, 12 de enero, Iglesias Orientales, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla).

Stelian estaba tan lleno del Espíritu Santo que una luz se desprendía de él constantemente, y era tal fulgurante que por las noches iluminaba todo a su alrededor. Realizó muchos milagros, especialmente en favor de los niños, devolviéndoles la vista, dándoles el habla o haciéndoles caminar. También fue maestro de muchos niños, a los que instruía en las letras y la piedad.

Murió en 390, rodeado del cariño de algunos discípulos y personas agradecidas a sus milagros, ejemplos y sabias palabras. Su devoción entre los griegos está muy extendida, y le invocan especialmente las mujeres infértiles, las embarazadas y las madres de bebés enfermos. Por ello en sus iconos casi siempre puede leerse la cartela "protege a nuestros hijos, que se te han dado", y suele representársele sosteniendo un bebé, que nunca hay que confundir con el Niño Jesús.


Fuente:
http://pemptousia.com


A 26 de noviembre además se celebra a
San Conrado de Constanza, obispo.
San Pedro I de Alejandría, obispo y mártir.

sábado, 25 de noviembre de 2017

Silencio, estigmas, oración y devoción mariana.

Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja. 25 de noviembre y 13 de febrero, Invención de las reliquias.

Perteneció a la familia de los Ornacieux, y nació a finales del siglo XIII en Saboya. A los 13 años abandonó todo lujo y vanidad, y comenzó una vida de penitencia, recogimiento y oración. 

A los 15 años obtuvo la dispensa para entrar a la Cartuja de Santa María de Parménie. Fue una novicia piadosa y obediente hasta los extremos heroicos. Padeció numerosos ataques del demonio y tentaciones, pero con humildad y oración, Dios le fue dando fuerzas para resistir. Un día, estando postrada ante el Sacramento, le pedía a Dios la liberase de aquellas tentaciones e imágenes horribles que el diablo le presentaba para turbarla, el Señor le respondió que nunca deseara sino hacer la voluntad divina, que de lo demás ya se encargaría Él. Con humildad le recordó a Dios lo pequeña y miserable que era, pero Cristo le respondió en una alocución pidiéndole se abriera a las gracias que Él le daría, a la par que debía aceptar los sufrimientos que le enviase. Quedó Beatriz consolada, y en breve aquellos dones se hicieron presentes: presencia divina constante, visiones de Cristo en su Pasión y Gloria, don de lágrimas y éxtasis.

A los 18 años se le admitió a la Profesión Solemne, y luego a la Consagración de Vírgenes, un ritual propio de la Orden cartujana, que tiene sus raíces en la Iglesia primitiva. En este ritual la virgen recibe la cruz, el manípulo y la estola. En adelante podrá leer el Evangelio en la misa conventual.

Beatriz se adentró en la Pasión del Señor profundamente, viviendo y padeciendo con Cristo acerbísimos dolores. Por Él y por desagraviarle se disciplinaba frecuentemente, caminaba descalza sobre el hielo, sostener brasas o sufrir indecibles enfermedades en silencio. Ayunaba siempre que podía, y fue tanto que tuvieron que prohibírselo, en aras de preservar su vida, poniéndole una monja que cuidara de ella. Tuvo el don de estigmas, siendo visible en ocasiones una de sus manos atravesada con un clavo. De estas llagas salía un agua perfumada que sorprendía a las monjas y a los prelados que la analizaron. 

Algunos milagros ocurrieron a su alrededor, como cuando la abadesa la dejó encerrada en su celda para que descansara. Como no le había prohibido expresamente salir, Beatriz invocó a la Madre de Dios y de pronto se vio en el coro, con asombro de todas las monjas, que la vieron aparecer allí, ocupando su sitial con toda sencillez. Al serle conminado por la abadesa que dijera lo ocurrido, Beatriz contó su petición de auxilio a la Virgen.

Siempre atacada por el demonio, Beatriz invocaba a la Santísima Madre de Dios, la cual un día se le apareció y le dijo: "Nada temas, ten confianza; soy la Madre del Rey Omnipotente, tu Esposo, la Madre de la Misericordia, y tomo tu alma y tu cuerpo bajo mi cuidado y protección. Yo te defenderé contra los asaltos del demonio y te salvaguardaré de sus engaños". Y así fue siempre, la Virgen se le mostraba frecuentemente luego que el diablo quedaba derrotado. Una noche de Navidad las insinuaciones del diablo le hicieron tanto efecto que a la hora de comulgar, se quedó en su sitio pues la duda si estaría en pecado mortal la paralizaba. Entonces, sintió una moción de la Santísima Virgen y de su mano fue transportada a comulgar.

En 1300 fue elegida priora para la fundación del monasterio de Eymeux, cargo que ocupó solo tres años, pues falleció 25 de noviembre de 1303. Fue sepultada en este monasterio, y cuando lal monjas hubieron de abandonar el sitio y volver a Parménie, allí se llevaron las reliquias de Beatriz, y allí comenzaron a propagar su devoción.

En 1340 los albigenses incendiaron el monasterio, que se derrumbó, quedando el cuerpo oculto bajo las piedras y maderas calcinadas. Allí estuvo hasta 1697, cuando una joven pastora que leyó la "vita" de nuestra monja cartuja, escrita por Margarita de Oyngt, Maestra de Novicias de Beatriz, comenzó a excavar ella sola entre los escombros. Su obra tuvo recompensa y halló el sepulcro y dentro de este los huesos de la santa. Esta Invención aumentó su culto nuevamente, se reconstruyó la Iglesia y se renovó el culto a Beatriz. Los milagros no se hicieron esperar y pronto la devoción se hizo firme. En 1790 la iglesia fue saqueada, vendida y usada para usos profanos hasta 1802, cuando fue comprada por herejes anticoncordatarios. En 1839 volvió al culto católico y se comprobó que el sepulcro no había sido violentado, hallándose dentro las reliquias de nuestra Beata. Parte de las reliquias fueron trasladadas a la Cartuja de Beauregard.

En 1869 la Iglesia confirmó el culto inmemorial que recibía Beatriz, y el Beato Pío IX la beatificó formalmente. En mayo de ese mismo año autorizó el Oficio Litúrgico para la Orden Cartuja.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 25 de noviembre además se celebra a
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Isabel Achler, terciaria franciscana.