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sábado, 24 de junio de 2017

Apóstol de Noruega y Dinamarca.

San Thöger, presbítero. 24 de junio y 30 de octubre (traslación de las reliquias).

Santos Thöger y Kjeld.
De este santo conocemos muy poco. Nació sobre el año 1000 en Turingia, en una familia noble que le procuró estudios. En Inglaterra estudió la teología, de la que fue un buen profesor. En 1024 pasó a Noruega ante el llamado que el rey San Olaf II (10 y 29 julio) hiciera pidiendo misioneros para cristianizar el país. Thöger sería su capellán hasta 1030, cuando Olaf fue asesinado. Entonces, poniendo separación de la convulsa situación político-religiosa del reino, pasó a Dinamarca, donde evangelizó las tierras de Thy y Vestervig, donde aún se conserva como monumento una iglesia que construyó y que luego ocuparía un convento agustino, no existente hoy. Murió sobre 1065 en Vestervig, a cuya iglesia fueron trasladadas sus reliquia el 30 de octubre de 1117.


A 24 de junio además se celebra a
San Juan Bautista, profeta.
Beato Jarich de Mariëngaarde, premonstratense.
San Romboud de Mechelen, ermitaño mártir.

viernes, 23 de junio de 2017

Abogada contra el mal de tiroides.

Santa Etheldreda de Ely, reina y abadesa. 23 de junio y 17 de octubre.

Etheldreda nació a mediados del siglo VII y fue hija del rey Anna de East Anglia. Su padre, aunque no era cristiano, le dejó serlo, como a sus demás hijos. Desde niña Etheldreda quiso permanecer virgen para consagrarse a Cristo, pero cuando llegó a su adolescencia, su padre la casó con un noble anglo. El matrimonio duró muy poco, por la muerte del marido. Pensaba Etheldreda poder consagrar a Cristo su viudedad, pero al cabo de cinco años, razones de Estado (mandato divino dice la leyenda) la llevaron a casarse con Egfried, hijo de Oswy, rey de Northumbria. En 670 Egfried subió al trono y nuestra santa se convirtió en reina de Northumbria. Su generosidad y caridad pronto se hicieron notar para beneficio de los marginados y pobres del reino. Etheldreda era piadosa y caritativa, llegando a todos los que podía su acción benéfica. La leyenda dice que junto a su primer marido y el segundo guardó virginidad, pero probablemente sea solo un añadido posterior a su "vita".

Luego de un tiempo de casados, Egfried dejó que Etheldreda siguiera su vocación religiosa, y ella felizmente se fue al célebre monasterio de Coldingham, donde fue recibida por la abadesa Santa Ebba "la anciana" (23 de agosto), y donde pudo vivir entregada a Cristo en oración y penitencia. Pero por poco tiempo lo pudo hacer en paz, pues al cabo de un año de haber tomado el velo, su marido se arrepintió y se fue a por ella a Coldingham. Aconsejada por Ebba, Etheldreda huyó acompañada por las monjas Santas Sewenna y Sewera (3 de septiembre), y disfrazadas de campesinas. La leyenda dice que, llegando a Colberthead, Egfried y sus sirvientes casi les dan alcance, pero las tres mujeres atravesaron las aguas y detrás de ellas subió la marea de tal modo que los perseguidores tuvieron que detenerse. Siete días y sus noches duró la marea alta, de modo que las monjas pudieron poner mucha distancia por medio. Una roca con hendiduras se venera como el sitio donde las tres dejaron sus huellas para siempre.

Llegaron a Ely, donde con ayuda del noble local, Etheldreda construyó un monasterio del que fue elegida abadesa. A pesar de su origen real, Etheldreda siempre fue muy sencilla, hacía los peores trabajos y servía a todas. Se alimentaba muy poco, dormía menos, para poder orar más tiempo.a los 7 años de abadesa le salió un tumor en el cuello, del que fue operada sin éxito y con mucho dolor. Poco tiempo después otros tumores enormes y dolorosos aparecieron, deformándole el rostro. Cuando las hermanas le compadecían, ella les decía: "Recuerden, hermanas, fui una princesa con perlas y joyas que colgaban de mi cuello. Ahora son estos tumores y pústulas, joyas para Cristo". Así, entre dolores y gran paciencia, falleció en 679, dejando como sucesora a su hermana Santa Sexburga (6 de julio). Etheldreda fue sepultada en una sencilla caja de madera, sin nombre. En 696 se le quiso dar una sepultura más digna y se labró un sarcófago en una piedra de mármol. En la elevación de las reliquias, se vio el cuerpo incorrupto, y la mortaja olorosa.


Fuente milagrosa de Santa
Ethedreda en Tréflez.
Es abogada contra los tumores, los dolores de garganta, la tiroides, el bocio, el reumatismo y los males oculares. También es patrona de los fabricantes de pañuelos y bufandas, que en la Inglaterra medieval tenían grandes fiestas en su honor.


Fuente:
-"Sacred Britain. JUDY PIATKUS. London, 1997.


A 23 de junio además se celebra a
San Walter de Onhaye, presbítero y mártir.
San Siméón Estilita "el Joven".

jueves, 22 de junio de 2017

Santa Cristina de Bretaña.

Santa Cristina de Bretaña, virgen. 22 de junio.

Santa Cristina.
Capilla de Plouvien.
Sabemos más de sus padres San Hyvarnion (22 de junio y 5 de diciembre) y Santa Rivanonne (19 de junio), que de Cristina, a quien las leyendas de esta numerosa familia solo tratan de soslayo. Cuando su madre (madre putativa, en algunas leyendas) se retiró a la soledad de la reclusión, Cristina la siguió y cuando ella falleció en 526, acompañó a su hermano mayor (su tío, según quien cuente la historia) San Hervé (1, 17 de septiembre, 17 y 22 de junio) y a su tío San Urfol (19 de junio) en su vida eremítica en Lanhouarneau. Una de sus leyendas cuenta que, siendo niña aún, mientras adornaba los altares de la iglesia de su Hervé siempre hacía oración, y todos los sábados cuando cambiaba las flores acudían las abejas, que zumbaban haciendo música, acompañándola en su alabanza.

Cuando Hervé estaba muriendo, Cristina le asistió en todo momento, y le pidió no la dejara sola en el mundo, sino que la llevara con ella al cielo. Hervé falleció luego de afirmar que ya oía los cánticos del cielo; Cristina se echó a llorar a sus pies y no se levantó más, pues murió dulcemente al poco rato.


A 22 de junio además se celebra a
San Albano de Verulam, protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia y compañeros mártires.

martes, 20 de junio de 2017

Vio por un momento, pero halló la luz para siempre.

Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa. 20 de junio y 26 de enero.


Aldegundis
obtiene la visión.
Aldegundis vivió en el siglo VII y fue hija del rey mártir San Basin (14 de julio). Este rey, luego de una visión, construyó en un claro del bosque un templo y monasterio dedicados a la Santísima Virgen, otra a San Juan Bautista y una tercera iglesia más al norte, dedicada al santo Apóstol San Pedro. En ellas se establecieron religiosos que constantemente alababan a Dios. Aldegundis era ciega de nacimiento y a los pocos años de la consagración de dichas iglesias, quiso ir el día de la Natividad de San Juan a su templo, así que tomó un caballo, que resultó ser el más salvaje. Apenas subió a él, el animal se tornó manso y la llevó a Lys, a la iglesia del Bautista. Entró la santa a la iglesia e inmediatamente comenzó a ver. Luego visitó las demás iglesias para dar gracias a Dios por el milagro, pero cuando entró en la de San Pedro, volvió a quedar ciega. Sólo recuperó definitivamente la visión cuando ofreció al Señor consagrarse toda para Él. Mandó construir una celdilla con una ventanita al altar de la iglesia de San Pedro y allí se encerró como reclusa hasta morir, en 650, con fama de santidad.

En el siglo XII el recinto se convirtió en monasterio premonstratense y las monjas cuidaron de su culto hasta el siglo XIX, cuando las reemplazaron los jesuitas.


A 20 de junio además se celebra a
Beato Habnit de Waldbug, confesor.
San Gobain, presbítero eremita y mártir.

lunes, 19 de junio de 2017

Odo, el obispo erudito.

Beato Odo de Cambrai, obispo. 19 de junio.

Odo, en realidad Oudard, nació en Orleáns, y sus padres fueron los nobles Gerard y Cecilia. De su infancia se desconoce todo, pero se puede intuir que la pasó estudiando, a juzgar por los vastos conocimientos que demostró siendo aún estudiante en Toul. En esta escuela catedralicia en la que estudió, comenzó a impartir clases de filosofía con solo 19 años. Los canónigos de Tournay quedaron admirados de su saber y le propusieron, cuando tenía 25 años, que dirigiera su escuela catedralicia. 

Allá se fue Odo, con un estupendo salario, beneficios y alguna canonjía. Además, estaba rodeado de prestigiosos catedráticos y profesores, que pronto supieron la valía de su joven director. Son los tiempos de la polémica filosófica entre realistas y nominalistas, que abarcaba las clases, las tertulias, los debates y cualquier situación en los que se dejase entrar a la filosofía. A grandes rasgos, el nominalismo explica que los nombres que damos a las cosas solo son palabras que no representan a los entes. Lo que creemos es la realidad de algo, es solo un nombre. Niega la certeza de conceptos universales como “humanidad”. Los realistas, por su parte, explicaban las cosas como eran, tal cual. Para ellos, los conceptos universales existen más allá del pensamiento. Es un poco complicado de explicar, habría que detenerse en muchos conceptos filosóficos. (Aquí lo podéis ver con más detenimiento si os interesa http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-realismo-y-nominalismo/). Nuestro Odo era de la escuela realista, como suelen ser los filósofos cristianos. Enfrente tenía a un médico llamado Raimbert que era fiel seguidor del nominalismo y lo enseñaba en la escuela de Tournay. Los debates entre ambos fueron famosos, y su auditorio siempre estaba a rebosar de estudiantes, prelados y sabios. Pero poco a poco Odo fue venciéndole, y los alumnos de Raimbert se pasaron a las clases de Odo. Este no perdía tiempo para enseñar, ya fuera en clases, en paseos, o simplemente observando el cielo nocturno con sus estudiantes y amigos. Y tanto le querían sus discípulos, que entre todos le regalaron un anillo con estas palabras grabadas: "Annulus Odonem decet aureus Aureliensem". 

Así, entre la fama, la enseñanza, la pasión por la filosofía transcurrió la juventud de Odo, siendo un cristiano más, descuidado en la piedad y sin mucho interés por los “bastos” Padres de la Iglesia. Hasta un día. Resultó que un sabio que necesitaba vender sus libros, le vendió a Odo la obra "Del libre albedrío" de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo, y 5 de mayo, conversión), entre otros libros. Odo lo metió en un cajón y no se acordó más hasta que, dos meses después, mientras exponía a Boecio a sus discípulos, recordó que este hacía una referencia al libro de San Agustín. Así, deseando verificar la cita, encontró el libro, y comenzó a leer partes de él. No había leído muchas páginas antes de quedar fascinado. "¡Qué estilo!" – exclamó – "No tenía ni idea que San Agustín fuera un maestro de la elocuencia". Y ocurrió que se aficionó a la obra. Entonces, al llegar al Tercer Libro y leer la comparación entre el alma pecadora y un esclavo condenado a limpiar las letrinas de un palacio, Odo exclamó "Esto es verdad, y es mi propia condición".

Entonces Odo se dio cuenta de cómo la filosofía, el saber y los estudios no le satisfacían ni le bastaban. Era solo trabajo de la mente y esfuerzo, sin provecho para su alma. Y resuelto, decidió dejar la enseñanza y dedicarse a la religión. Cuando lo comunicó a sus alumnos, la alarma cundió en la ciudad, pues no querían perder a tal celebridad, ni su conocimiento. La ciudad clamó al obispo Radbod II, para que no le permitiera marcharse. Este, sabiendo que no podía retener a un seglar por la fuerza, negoció entregarle la abadía de San Martín, a las afueras de la ciudad. Aunque estaba en ruinas, la ciudad se ofreció a restaurarla con tal que no les abandonara. Odo no pudo rechazar la oferta y junto a algunos eruditos y alumnos que quisieron probar su estilo de vida religiosa, se instalaron allí, tomando como norma de vida, como no, la Regla de San Agustín.

Pronto tuvo muchos seguidores, entre ellos un jovencito llamado Adolfo, cantor de la catedral, que escapó de su casa para unirse a la comunidad de San Martín. Su padre lo persiguió, lo agarró y lo llevó a casa. Por segunda vez escapó Adolfo, y también lo atrapó su padre, encerrándolo entonces. Insistió el muchacho y finalmente el padre accedió a que entrara con los canónigos regulares de Odo. Al poco tiempo de esto, Odo decidió tomar la Regla de San Benito, para poder tener más recogimiento y clausura. Sus seguidores estuvieron de acuerdo y tomaron el hábito benedictino de manos de Aymeric, abad de Anchín; y luego eligieron a Odo como su abad. La disciplina religiosa se acrecentó, así como el amor al estudio, que ya traían, y a la oración. Odo construyó un bello scriptorium donde sus monjes se turnaban durante el año, habiendo siempre doce monjes copiando obras clásicas y las Escrituras. Así formaron la espléndida biblioteca de la abadía. El mido fue autor, pues conocemos sus obras "Del Pecado Original", "Explicación del Canon de la Misa", y "De la Blasfemia contra el Espíritu Santo".

Trece años estuvo Odo al frente de la abadía hasta que fue llamado a la sede episcopal de Cambrai, inmersa en graves problemas político-religiosos: Su anterior obispo, Gautier, era partidario de Enrique IV frente en el asunto de las investiduras y había sido excomulgado por el papa Urbano II. Quedó la sede bajo el cayado de Manasés, archidiácono de París y opuesto al emperador por el mismo asunto. La ciudad quedó dividida entre los partidarios de Gautier y el Imperio, y los partidarios de Manasés y el papa. Nobles y la mayoría del pueblo apoyaba a Gautier y al emperador, que ya viejo, había dejado de lado su belicosidad con la Iglesia y sus intromisiones. Sin embargo, Pascual II recordó la excomunión que había sido promulgada por San Gregorio VII (25 de mayo) y Urbano II. Esto fue aprovechado por Enrique, hijo del viejo monarca, que se rebeló contra su padre excomulgado, para deponerlo y tomar la corona imperial. Enrique IV intentó hacer la paz, pero su hijo se negó a tratar con "un excomulgado". Pascual II, que no maquinó para que ocurriera la rebelión, sin embargo le bendijo y le consideró un soldado de Cristo, prometiéndole la absolución de sus pecados y en este mundo y ante Cristo luego de su muerte. Así, Alemania entró en guerra y el papa aprovechó para poner en la silla de Cambrai a un obispo fiel a la Iglesia y desplazar definitivamente a Gautier. Y el elegido fue, ya lo sabemos, nuestro Odo.

El santo no pudo tomar posesión de la sede sino hasta un año después, pues la ciudad lo destestaba por ser nombrado por el papa. Mientras, esperó en la abadía de Anchín, con algunos monjes. Allí oró, escribió y estudió. Entre tanto, Enrique el hijo había engañado a su padre con una falsa paz y le había encerrado en Bingen. Allí se presentaron los arzobispos de Maguncia y Colonia para despojar al viejo emperador de sus insignias imperiales, y arrancándole el manto y la corona de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) las llevaron a Enrique el hijo. El viejo emperador quedó a merced de Gebhard, obispo de Spira, que se gozó en humillar y despreciar al viejo y enfermo Enrique. Una vez entronizado Enrique V, Gautier tuvo que huir y Odo pudo tomar posesión de su sede, sin poder detener la venganza de los enemigos del viejo emperador, que incluso osaron desenterrar a los obispos partidarios de Enrique IV y dispersar sus cenizas. Por su parte Odo declaró nulos todos los actos, sacramentos y bendiciones que habían dado, suspendiendo también a todos los que habían nombrado para algún cargo.

Sin embargo, el viejo Enrique IV escapó de su prisión y reunió fuerzas contra su hijo y los "enemigos del Imperio y amigos del papa". La ciudad de Cambrai expulsó a Odo, que volvió a refugiarse en Anchín. Pero murió Enrique IV antes que la sangre llegara al río y definitivamente su hijo pudo tomar las riendas del imperio. Odo volvió a Cambrai, intentó hacer la paz, pero nada pudo, por lo que en 1113 renunció a la sede para volver a Anchín, como un monje más. Allí murió el 19 de junio del mismo año, en paz.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de junio además se celebra a
Santa Rivanonne, reclusa.
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.

domingo, 18 de junio de 2017

Ermitaños el padre y los hijos.

Santos Potentino, Felicio y Simplicio de Steinfeld, ermitaños. 18 de junio.


San Potentino.
Altar de las reliquias. Steinfeld.
Su leyenda les hace vivir en el siglo IV, aunque fue escrita en el siglo IX. Potentino era oriundo de Aquitania, había sido soldado y participado en algunas batallas para los emperadores. Luego de enviudar se dedicó a la caridad con sus hijos Felicio y Simplicio. Los tres realizaron varias peregrinaciones, y en una de ellas, pasando por Tréveris, Potentino trabó amistad con San Maximino (29 de mayo), el cual les recomendó a los tres que hicieran vida eremítica.

Partieron los tres hacia el Mosela, donde se unieron a una comunidad que, bajo la dirección de San Castor (13 de febrero) vivían como ermitaños. Una leyenda cuenta que en una ocasión atracó un barco cargado de sal cerca de la ermita de Potentino. Este pidió una limosna por caridad, pero el patrón del barco, pagano aún, se negó a darle ni para comer. Entonces apenas soltaron amarras, una tormenta terrible se desató, amenazando hundir el barco su precioso cargamento de sal en el fondo del Mosela. Pero Potentino hizo una oración y tan pronto como se había formado la tempestad, se deshizo, con lo cual el patrón del barco creyó en Cristo, se bautizó y siempre que pudo socorrió a los ermitaños.

Y poco más se sabe de esta familia de ermitaños. En el siglo X las reliquias fueron trasladadas al monasterio premonstratense de Steinfeld, desde donde se promovió su culto y donde aún se veneran. Se les invoca contra el mal tiempo.


A 18 de junio además se celebra a
Santa Isabel de Shönau, mística cisterciense.
Santos Marco y Marceliano, hermanos mártires.
Beata Hosana Andreasi de Mantua, dominica

sábado, 17 de junio de 2017

De Santos Reyes (XVI): San Salomón.

San Salomón de Jerusalén, rey. 17 de junio.

Fue Salomón el segundo hijo del rey San David (29 de diciembre) y Betsabé, a la que sabemos cómo conquistó David. Fue Salomón el tercer rey de Israel, reinando casi 40 años. Aunque David tenía otros hijos con otras mujeres, prefirió que lo sucediese Salomón, y acertó. Para quitarse competencia mandó matar a su hermano Adonías, que pretendía el reino, y depuso al sacerdote Abiatar, que lo apoyaba. Aunque tenía un exquisito harén, tomó por esposa a la hija del faraón, para consolidar su poderío, afianzar alianzas y frenar a enemigos. Su sabiduría se hizo legendaria, y aún hoy llamamos juicio o decisión "salomónico" a aquello que se resuelve de modo justo e inteligente. El origen está en la historia de todos conocida que se narra en 1 Reyes 3, 16-28, en la cual Salomón se enfrenta a dos mujeres que reclaman ser la madre de un niño. Como no hay pruebas, Salomón, para probarlas, ordena que corten el niño a la mitad y den una mitad a cada mujer. Una de ellas se niega, prefiriendo lo entreguen a la otra. Entonces Salomón dictamina que esa es la verdadera madre.

Salomón engrandeció el reino, estableció nuevas rutas de comercio, explotó minas, hizo calzadas y numerosas infraestructuras. Terminó y embelleció sobremanera el Templo de Jerusalén, dedicándolo personalmente. Hasta la misma reina de Saba, famosa por su belleza y sabiduría, se rindió a las riquezas y sabiduría de Salomón, cuando le visitó. Ni todo su despliegue de riqueza y poderío opacó la grandeza del rey Salomón. Todo lo que le preguntó, Salomón lo sabía, quedando la reina impresionada. Ella le regaló numerosos bienes y tesoros, y él pues entregó a ella su voluntad. Conocido es en la Escritura por atribuírsele el Cantar de los Cantares, poema erótico de gran belleza, en el que con imágenes sensuales se expresan realidades teológicas y espirituales. Igualmente se le atribuyen los libros Proverbios y Eclesiastés. Hacia el fin de su vida, Salomón pecó permitiendo la idolatría, dejando que cada quien de sus mujeres extranjeras adorase a su propio dios. Por ello, luego de su muerte, el reino fue dividido entre los reinos de Israel y Judá.

La Iglesia romana no lo celebra litúrgicamente, pero algunas orientales sí, aunque lo representa comúnmente entre los sabios y doctores. Especialmente la Iglesia Copta, que entre sus muchas tradiciones tiene una que narra que Salomón y la reina de Saba tuvieron un hijo que sería rey de Etiopía y que antes de la destrucción del Templo, salvó el Arca de la Alianza, escondiéndola en un lugar ignoto. Los musulmanes igualmente le consideran un gran rey y profeta.


A 17 de junio además se celebra a
San Manuel y hermanos mártires.
San Adolfo de Torney, obispo.

viernes, 16 de junio de 2017

Benno, el fiel.

San Benno de Meissen, obispo. 16 de junio.

San Benno. Setten.
Su "vita" fue escrita por Jerome Emser, teniendo como fuente a personas que conocieron al santo. Nació Benno en Hildesheim, y fue hijo de Federico, conde de Bultenburg. Como solía pasar, su hermano mayor, Cristóbal, fue destinado a proseguir la estirpe familiar, heredando todos los bienes y posesiones, y Benno fue destinado a la carrera eclesiástica. Así que desde niño fue puesto bajo la protección de San Bernward de Hildesheim (20 de noviembre), el cual le educó en la piedad, el amor a la virtud y al estudio. 

Cuando el santo obispo estaba para morir, Benno estuvo a su lado, cuidándole como un hijo. Y cuando ya no estaba entre los vivos, Benno abandonó el mundo y tomó el hábito monástico en la célebre abadía de Hildesheim. A los cuatro años murió el abad y Benno fue elegido abad, al mismo tiempo que el monje Sigeberto. Benno rigió la abadía durante tres meses y luego pasó el báculo abacial a Sigeberto. En este tiempo el emperador Enrique III fundó un capítulo de canónigos en Goslar y quiso que Benno estuviera entre ellos. 17 años fue canónigo, siendo ejemplo de virtudes, de piedad, de ciencia y prudencia. Allí conoció al canónigo Anno, el cual llegaría a ser San Anno II de Colonia (4 de diciembre). Este influente prelado, luego que diera un golpe de Estado, coronara al pequeño Enrique IV y se proclamase regente a sí mismo, llamó a Benno y le ordenó presbítero y obispo de Meissen, siendo consagrado en Magdeburg.

Benno se encontró una diócesis complicada: clero desmoralizado y displicente, fieles indolentes y numerosos paganos que adoraban a dioses de la natauraleza. Y para colmo, los eslavos y sajones amenazando al imperio por sus tierras. Comenzó la evangelización de los alejados, a la par que reformaba al clero. Reestableció el rezo del Oficio Divino en la catedral, abandonado por sus antecesores, e incluso lo impuso cantado, al uso de la abadía de Hildesheim. Recortó rentas de sacerdotes, reorganizó la caridad, el culto y reformó los monasterios. Se enfrentó enérgicamente al amancebamiento de los presbíteros, imponiendo la ley celibataria en su sede, y también luchó contra la simonía, siguiendo la labor reformadora de San Gregorio VII (25 de mayo).

En las revueltas por el imperio, los obispos sajones se pudieron de parte de los rebeldes, frente a los obispos alemanes. Benno fue arrojado de su sede, aunque no por mucho tiempo. En este destierro evangelizó a los pueblos wendos y a los eslavos. Apenas entronizado nuevamente, el rey Enrique IV le llamó a Worms, a un Sínodo en el que buscaba deponer al papa Gregorio VII, pero apenas lo supo Benno, huyó de allí y se fue a Roma, donde Gregorio le acogió con benevolencia. Allí estaba cuando el papa excomulgó al emperador. Una leyenda dice que los canónigos mandaron a preguntar a Benno que hacer si el emperador excomulgado intentaba entrar a la catedral a recibir. Benno les mandó que arrojaran las llaves de la catedral al río Elba, prometiendo no volver hasta que el emperador cejase en su impiedad. Cuando este se rindió ante la excomunión lanzada por Gregorio VII, Benno regresó a su sede y, dice la leyenda, entrando a la ciudad, un pez enorme se elevó sobre las aguas del Elba sosteniendo en su boca las llaves, que Benno recuperó. Leyendas parecidas se pueden leer en las "vitae" de San Egwing de Worcester (11 de enero) o San Maurilio de Angers (13 de septiembre).

Mitra usada por el santo,
que se venera en Meissen.
Otra leyenda cuenta que, estando el santo paseando y orando por los pantanos de Meissen, se distraía con el continuo croar de las ranas, a las que mandó que callaran, y estas enmudecieron. Pero cuando siguió rezando el Oficio, llegó al texto "Benedicite, cete, et omnia quæ moventur in aquis, Domino", se avergonzó y regresó al pantano y dijo "Oh, ranas, seguid con vuestro canto de acción de gracias al Señor!" Y las ranas volvieron a croar.

Benno murió en 1106. El papa Adriano IV le canonizó en 1523. Esta canonización fue protestada por el heresiarca Martín Lutero, que escribió un opúsculo contra "el nuevo ídolo y diablo que han elevado a los altares en Meissen". En 16 de junio de 1524 las reliquias fueron trasladadas solemnemente a Munich, donde se veneran en un bello relicario de plata. Es abogado de tejedores, porteros, cerrajeros y pescadores, y se le invoca contra la peste, la sequía y las lluvias torrenciales.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de junio además se celebra a
San Aureliano de Arlés, obispo.
Santos Julita y Quirico, mártires.

jueves, 15 de junio de 2017

San Vougay, contra las fiebres.

San Vougay (Olcan, Viziay) de Bretaña, ermitaño. 15 de junio y 6 de noviembre.

Según una leyenda se le identifica con San Olcan (3 de septiembre) obispo de la ciudad irlandesa de Armagh y sobrino de San Patricio (17 de marzo), aunque es imposible, porque nuestro santo vivió casi 150 después del apóstol de Irlanda. En fin, que habría cruzado hacia Bretaña sobre una cruz que le sirvió de barca. Al llegar a la orilla, en el reino de Armórica, la cruz chocó con una roca y el santo se golpeó la cabeza, dejando una marca que aún hoy se puede ver. Entonces Vougay se adentró en el continente y comenzó una vida de eremita. Evangelizó la región, y una leyenda dice que una mujer a la que reconvino por su mala vida le dio un veneno. El santo lo tomó y la que resultó muerta fue la mujer, quedando todos sorprendidos. 

También evangelizó la península de Crozon, donde igualmente vivió como ermitaño y donde se le unieron algunos discípulos. Con el tiempo se levantaría un monasterio que le veneraba como fundador. Rodeado de sus monjes murió en 585. Sus reliquias se dispersaron en el siglo IX, por obra de los feroces normandos, aunque Tréguennec se veneran algunas, como un misal del siglo VI que se dice le perteneció. En el sitio tradicional del desembarco existe una ermita dedicada a su memoria y en la roca mencionada es tradición poner la cabeza para sanar de dolores y fiebres. En Guiclan se le invoca como abogado de los niños pequeños que no pueden andar.


Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 15 de junio además se celebra a
Santa Germana Cousin, virgen.
San Pedro "Compadre", religioso franciscano.

miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

martes, 13 de junio de 2017

"Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo".

Santa Felícula de Roma, virgen y mártir. 13 de junio.

El cuerpo de Santa Felícula es
rescatado por San Nicomedes.
Según las "Actas de Domitila, Nereo y Aquiles", fue Felícula compañera de Santa Petronila (31 de mayo), la cual al ser pretendida por el noble Flaco, pidió unos días de reflexión. Como cuenta su leyenda, al cabo de estos días, Petronila falleció de melancolía. Entonces Flaco pretendió a Felícula, y le dijo "Escoge una de dos cosas, sé mi esposa o sacrifica a los dioses", pensando que siendo cristiana se negaría a adorar a los ídolos y se casaría con él. Pero Felícula le respondió: "No seré tu mujer, porque me he ofrecido a Dios, y no sacrificaré a ídolo alguno, porque soy cristiana".

Entonces Flaco la entregó a los soldados, y Felícula fue encerrada en una prisión durante una semana. Al cabo, el alguacil le preguntó compadecido de su sufrimiento: "¿Por qué morir de una miserable muerte? Flaco es noble, rico, joven, elegante, y amigo del emperador". Felícula sólo le respondió: "Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo". Al ver que nada podían contra ella, la llevaron al templo de las vestales, en el Foro, para que estando entre aquellas vírgenes consagradas, se convenciera de adorar a los dioses y casarse con Flaco. Pero nada, no pudieron las vestales derrotar su fe cristiana, y Felícula volvió a la prisión. Luego la descoyuntaron en el potro, donde el verdugo, compadecido, le dijo: "Di que no eres cristiana, y te dejaré ir". "Empiezo a ver a Quien ama mi alma" – replicó Felícula – "que por mí probó hiel, llevó una corona de espinas, y murió en la cruz". Entonces la sacaron de la cárcel y la arrojaron a las cloacas, donde murió ahogada.

El presbítero San Nicomedes (15 de septiembre), sabiendo donde había sido arrojado el santo cuerpo, entró a las cloacas, lo rescató y lo enterró en la Vía Ardeatina. Algunas reliquias suyas reposan las iglesias de Santa Préxedes y San Lorenzo, Roma, aunque otros sitios también reclaman tener reliquias suyas, pero pueden ser de otras mártires del mismo nombre. De hecho, aunque es la más conocida, hay otras dos mártires llamadas Felícula, a 14 de febrero y a 5 de junio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de junio además se celebra a
San Antonio de Padua, presbítero fraciscano.
Beato Gerardo de Claraval, abad.

lunes, 12 de junio de 2017

Contra la esquinencia, una patrona.

Pregunta: me han enviado esta pequeña foto del cráneo de una santa llamada Cuncra, virgen mártir abogada contra el mal de "esquinencia" (no se lo que es). Yo seguiré buscando. España. (Aunque no dirigida a mi, esta pregunta se publicó en mi blog hace años. Ahora reconstruyo y amplío la respuesta).


Martirio de Santa Cunera.
Respuesta: La fotografía del cráneo que envías pertenece a Santa Cunera, virgen y mártir, aunque parece decir "Cuncra", por el tipo de grafía gótica. ¿Y quien fue esta santa? Allá vamos:

Santa Cunera de Rehen, virgen y mártir. 12 de junio (traslación de las reliquias) y 28 de octubre.

La leyenda la hace nada menos que una princesa hija del Rey Aurelio de las Islas Orcadas, Escocia. En 453, conocedora de la peregrinación de Santa Úrsula y sus 11.000 vírgenes a Roma, se unió a ella. De regreso, conocido es que la comitiva de Úrsula fue atacada, y las santas martirizadas. Sin embargo, algunas leyendas tardías han hallado en la leyenda de Úrsula su fundamento para desarrollarse. Así surgieron las leyendas de Santa Aurelia, Santa Avia o Santa VER, que habría sido de estas compañeras de Santa Úrsula que pudieron escapar y hacer su vida de santidad en otros sitios. Una de estas es nuestra santa.

Cunera fue apresada por Radbod, rey de los frisones, la cual, viendo su belleza, dotes y virtudes, la puso al frente de su personal de servicio. Pronto se ganó la admiración y confianza de Radbod y de las demás esclavas por su dedicación, mansedumbre, inteligencia, piedad, caridad con los pobres, etc. Solo le tomó aversión Alunda, la reina, la cual veía con malos ojos la afición que Radbod tenía hacia Cunera. La aversión se transformó en odio y el odio en deseo de asesinarla. Así, un día que el rey estaba de caza, Alunda y una esclava estrangularon a Cunera con un paño, en 454. Fue enterrada en el establo, pensando que allí mismo nadie la buscaría. Pero ocurrió que, llegando el rey y los invitados de la cacería, cuando intentaron entrar al establo, los caballos se negaron a hacerlo una y otra vez. Radbod mandó buscar que era lo ocurrido, se halló la tierra removida y al excavar, hallaron el cadáver de Cunera recién sepultado. Alunda, arrepentida se suicidó lanzándose de la torre más alta del castillo y la esclava fue condenada a muerte en la hoguera.

Radbod levantó un hermoso sepulcro para la mártir en su palacio, donde reposaron sus reliquias, aun sin ser conversos al cristianismo. El 12 de junio de 739 San Willibrord (7 de noviembre) elevó las reliquias, lo que equivale a una canonización actual. En ese momento se comprobó que el paño alrededor del cuello de la santa estaba intacto, y fue separado del cuerpo, conservándose hasta hoy en un bello relicario. Es un paño que ha sido analizado recientemente y es algodón egipcio, datado en el siglo V, por lo se puede considerar auténtico. La iglesia de Rehen venera a Santa Cunera como su más excelsa patrona. Cuando la persecución de los herejes, el noble John Ludofi escondió las reliquias, incluido el paño, siendo devueltas a la iglesia en 1623. El cráneo del que hablas se venera en Utrech, en la catedral de los Viejos Católicos. 


Cráneo de Santa Cunera.
Santa Cunera es abogada, como dices, de la esquinencia, o sea, las paperas, contra la ceguera y todos los males relacionados con la garganta en general. Es abogada de los animales domésticos, especialmente de los caballos, también es patrona de porteros, conserjes, amas de llaves. Su iconografía se caracteriza por llevar un pañuelo al cuello, recordando su martirio, y también porta unas llaves recordando su oficio de ama de llaves.


A 12 de junio además se celebra a
San Onofre, penitente.
San Odulf de Utrecht, presbítero.

domingo, 11 de junio de 2017

"Lo que está reservado para nosotros es el cielo".

Santos Félix y Fortunato, hermanos mártires. 10 y 11 de junio, 14 y 19 de mayo.


Imagen venerada en Foggia.
Los dos vivieron a finales del siglo III, y eran cristianos reconocidos por su predicación y caridad. En 295 el emperador Diocleciano emitió un edicto de persecución, y a la provincia de Aquileia fue enviado el prefecto Eufemio, para hacer cumplir la ley. Apenas llegó a la ciudad, se dirigió al templo de Júpiter, donde organizó sacrificios, a los que debían ir todos los habitantes de la ciudad, sin excepción. De entre los cristianos, algunos fueron por miedo, otros por aparentar, algunos huyeron y seguramente lo más, se negaron rotundamente a participar en el sacrificio. Entre estos estuvieron nuestros santos que, no siendo de la ciudad, se presentaron allí aposta, como cristianos valientes. Eufemio entonces mandó que los apresaran y los llevaran a su presencia. Cuando los soldados les prendieron, los dos hermanos clamaron: "Tú, oh Dios, eres nuestro refugio de una generación a otra: antes de que los montes fueran elevados, o la tierra y el mundo fueran hechos, Tú eres Dios desde los siglos de los siglos. Amén." Luego les pusieron cadenas en el cuello, manos y pies, y así los presentaron ante Eufemio, y comenzó el interrogatorio.

Eufemio: ¿Cuáles son sus nombres?
Félix: Mi nombre es Félix, mi hermano se llama Fortunato y ambos somos cristianos.
Eufemio: ¿Eres natural de esta ciudad, o de dónde vienes?
Félix: Hemos venido a esta ciudad desde un pueblo vecino, no muy lejos. Vimos que el pueblo adoraba ídolos vanos, y resolvimos irnos a los bosques, prefiriendo estar con las bestias salvajes que con los idólatras.
Eufemio: ¿No has oído el edicto del emperador, que los que adoran a Cristo deben morir muertes dolorosas?
Félix: Lo oímos, pero obedecemos a un rey en el cielo, que no tiene comunión con los ministros de Satanás".

Eufemio mandó les azotaran con varas, a lo que los santos respondieron orando pacientemente. Eufemio les recriminó: "Estáis locos, los emperadores se irritan mucho contra los que invocan el nombre de Cristo". "Cuanto más ardiente es su ira" – replicó Félix – "más brillante es nuestra gloria". Eufemio se rió con sorna y les dijo: "Miserables, si ordeno que os corten las cabezas, ¿qué gloria ganaréis por eso?" Fortunato entonces le respondió: "La gloria que esperamos es espiritual, celestial, no es como la de este mundo, porque este mundo pasa, y toda su gloria; pero lo que está reservado para nosotros es el cielo, que es eterno. Es lo que Dios ha preparado para los que creen en Él. ¿Y qué sois tú y tus príncipes, y toda tu pompa y gloria, sino humo que es arrastrado por el viento?"

Entonces Eufemio, muy enojado, ordenó que los hermanos fueran atados al potro y les quemaran los costados con antorchas. Félix y Fortunato entonces alabaron a Dios: "Señor, Rey de los santos ángeles, envía al Arcángel Miguel para que nos ayude y confunda a todos los que adoran imágenes esculpidas, y se deleitan en dioses vanos. Que queden quebrantados, y nosotros seamos liberados. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo los cielos y la tierra". "Estas son palabras vanas" – dijo Eufemio – "venid y sacrificad al gran Júpiter, y encontrarás verdadera salvación". Félix respondió: "Nuestra salvación es muy diferente de lo que prometes; Cristo es nuestra salvación". Entonces Eufemio mandó derramaran aceite hirviendo sobre sus estómagos, pero los santos no cejaron en su alabanza. Y el prefecto, exasperado por su resistencia, mandó a los verdugos que les rompieran las mandíbulas con mazas. Y Fortunato, mirándole fijamente, le dijo: "¡Oh, ministro del diablo, busca un tormento más salvaje si quieres!, pero sabe que el Ángel del Señor está junto a nosotros y alivia a nuestros miembros sufrientes". En ese momento un funcionario dijo a Eufemio: "De nada sirve intentarlo más, ordena pues que sus cabezas sean cortadas y termina este espectáculo, antes que el pueblo se soliviante". Y Eufemio dio la orden, y con un golpe de la espada, los dos mártires recibieron su corona.

Su nombre aparece inscrito en todos los martirologios desde el siglo IV. En algunos aparecen en diversos días, pero siempre se refieren a los mismos. Sus Actas son antiguas, aunque no originales, sino que presentan algunos añadidos. Aun así, se consideran auténticas. Una tradición posterior los hace oriundos de Vincenza, donde se venera su supuesta sepultura y reliquias, menos una parte que fueron donadas a Chioggia, cerca de Venecia. Otras reliquias se veneran en Abdinghof, Paderborn.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de junio además se celebra a
San Achaz, niño.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.

sábado, 10 de junio de 2017

Bardo, el bardo.

Beato Bardo de Maguncia, obispo. 10 de junio.

Su "vita" fue escrita a raíz de su muerte, y según esta, Bardo nació en Wetterau, en una familia noble, pues sus padres fueron Adalber y Cristina de Habprahteshoven. Cuando tenía 5 años un pariente le regaló un casco militar, un cordero y un salterio, para recordarle siempre las tres virtudes que debía tener para ser un buen hombre: valentía, inocencia y piedad. Y pronto usó del niño de ellos, pues con su salterio se dejó enseñar por una vieja ama de su casa, la cual le enseñó todos los salmos. no en balde su nombre es "bardo". Y ya mayor, en agradecimiento, Bardo cuidó de ella hasta su fallecimiento.

A los 10 años comenzó a estudiar en el célebre monasterio de Fulda, para prepararse para la carrera eclesiástica. Un día halló las Obras de San Gregorio (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal) y comenzó a leer sobre los deberes de los pastores para con sus súbditos; por lo cual los monjes se rieron de él. Pero él solo respondió "¿Quién sabe si algún rey me elegirá para gobernar un día?" Y ese día llegó. En 1027, cuando Bardo tenía 18 años, subió al trono imperial Conrado II de Franconia, cuya mujer, Gisela de Suabia, era pariente de Bardo. Inmediatamente le nombró abad de las abadías de Kaiserswerth y Hersfield, a pesar de su corta edad. Cosas de nobles y del "cesaro-papismo". Pero Dios proveyó y Bardo fue un buen abad, pues gobernó con prudencia y caridad, ajustándose a la Regla. Además, amplió la hospedería y el hospital para los pobres.

Un día en que estaba de visita en la corte, le halló el arzobispo Heriberto de Maguncia, que le dijo con sorna "¡Eh, abad!, me parece que tu báculo estaría en mi mano mejor que en la tuya". "Si lo piensas así" – replicó Bardo – "no será difícil para ti conseguirlo". Cuando llegó a su celda en el castillo, dio el báculo y una rica patena a un monje para que los llevase al arzobispo de regalo. El monje obedeció y cuando regresó, preguntó a su abad por qué había obrado así. Bardo respondió: "El cielo sabe que pronto serán míos de nuevo". Y efectivamente, en 1030 el arzobispado de Maguncia quedó vacante y le fue entregado a nuestro beato, que tenía 21 años.

Suponemos fue ordenado presbítero para la ocasión, pues ese mismo año cantó la misa de Navidad en Goslar. O era su primera misa, o de las primeras, pues la "vita" dice que estaba nervioso y el sermón fue un desastre, por falta de unción y profundidad. El emperador se irritó y pensaba que había dado tal obispado al monje más ignorante del imperio. Y más aún cuando la misa del día siguiente la cantó el obispo de Tréveris, el cual predicó con maestría. Y los reproches no se hicieron esperar. Le llamaron "monje burlón", "incapaz de predicar", y algunos consejeros llegaron a pedir al emperador que lo depusiera. Y llegó el día de San Juan Evangelista, cuya misa le correspondía cantar de nuevo a Bardo. Algunos monjes le pidieron no lo hiciera, pero nuestro beato se encomendó al santo apóstol y predicó regiamente, como nunca se había oído en el reino. Conrado II, de mucho mejor humor le invitó a su mesa diciéndole "me has devuelto el apetito, hoy es cuando es día de Navidad para mí".

Anécdotas como esta aparte, Bardo fue un modelo de prelado. Era penitente y orante. Jamás comió carne ni bebió vino, luego que en una ocasión se embriagase y un joven paje se burlara de él. Era caritativo, vivía pobremente y visitaba frecuentemente su diócesis. Evangelizó la región, fundó monasterios e iglesias y proveyó a los presbíteros pobres, además, fue azote de muchos poderosos que oprimían a los pobres. En 1036 completó la construcción y embellecimiento de la regia catedral de Maguncia, iniciada por San Willig (23 de febrero). En 1049 presidió el Sínodo de Maguncia, donde condenó la simonía y el amancebamiento de los presbíteros. El Domingo de Pentecostés de 1051 celebró misa para la familia imperial en Padeborn, y al terminar se sintió enfermo y murió el 10 de junio siguiente, cerca de Fulda. Fue sepultado en la iglesia en Dorneloh, y de allí sus reliquias se trasladaron a su catedral, donde se veneran.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de junio además se celebra a
Santos Getulio y compañeros mártires.
San Landeric de París, obispo.

viernes, 9 de junio de 2017

Pelagia, del suelo al cielo.

Pregunta: Es verdad que los ortodoxos no veneran a Santa Apolonia porque se suicidó lanzándose a la hoguera? Hay otros ejemplos de santas o santos que se hayan dado la muerte a ellos mismos antes que ser martirizados?

Respuesta: Sobre Santa Apolonia (9 de febrero) puedes leer en este artículo, en el que dejo claro que es un error considerarla suicida. Y ya la explicación la da el mismo que escribe la carta: Apolonia se arrojó en la hoguera en la que, de todos modos, iba a ser lanzada. Sobre otros santos, durante tiempo creí que no había casos como el de la "santa de las muelas", pero resulta que sí. Tenemos varias, entre ellas a:

Santa Pelagia, virgen y mártir. 9 de junio.

Sobre ella tenemos un testimonio de primera mano y fuera de toda duda, y es un sermón de San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal). Pelagia alcanzó la gloria imperando Diocleciano, cuando, huyendo de los que la querían apresar, se lanzó por una ventana alta para no ser violada, y halló la muerte. Su persona al parecer era conocida cuando el Crisóstomo predica sobre ella. Y como él es un grande, me limitaré a transcribir dicho sermón, para conocer a la santa. Otras cosas podría añadir sobre leyendas posteriores que la asimilan con la leyenda de Santa Pelagia (8 de octubre), la pecadora y penitente, pero sería echar a perder las palabras del ilustre Boca de Oro:


"Alabado sea Dios, hermanos míos, que la muerte nada tiene ya de terrible, y ha llegado a ser el juguete y diversión del sexo más frágil, y más tímido. Unas mujeres, ¡qué digo yo! unas niñas la desprecian y la insultan. Las vírgenes apenas salen de la infancia, y ya se atreven a oponerse al infierno, sin recibir ningún daño. Esta gracia os debemos también, con otras muchas, ¡oh Jesús, Hijo de la Virgen! Vos sois divino Esposo de todas las que guardaron pureza, y quien disteis a vuestra esposa Pelagia ese valor, que la presentó generosamente a la muerte, anticipándose a la sentencia, y a la ejecución, y excusando al juez y a los verdugos un delito. No porque ella no estuviese preparada para todos los tormentos que hubieran querido hacerla padecer, ni porque no los hubiese padecido con alegría; sino porque sentía perder la corona de virgen por alcanzar la del martirio. Temía ella el poco respeto de aquellos hombres, que no tienen más castos los ojos que lo restante del cuerpo, y así quiso ella misma huir de sus miradas, y salvar su extrema pureza.

Hasta entonces los hombres aún no habían dado ejemplo de un temor tan delicado: presentábanse todos en los tribunales y allí afectaban dar señales de un valor extraordinario. Y así fueron las mujeres, a quienes la flaqueza, y la timidez natural del sexo exponen más a las injurias, y a las afrentas, las que inventaron este género de muerte, anticipándose a las sentencias. Este fue el motivo que obligó a Pelagia a escogerle: que si yendo a recibir la palma del martirio, hubiese estado segura de conservar el precioso lirio de la virginidad, no hubiera tenido la menor dificultad en comparecer ante los Jueces, pero incierta de lo que podía suceder, la pareció que sería imprudencia el exponerse a perder una corona. Este fue, pues, el partido que tomó. Así evitó llegar a ser un espectáculo peligroso, dando con su presencia materia a un fuego impuro, profanando su hermosura, y dando inocentemente un placer delincuente: en una palabra, exponía un cuerpo virgen a todos los ímpetus de un brutal instinto. Y así el extremo deseo que tenía de comparecer pura a los ojos dé Jesucristo, la resolvió a no dejar la habitación de las mujeres sino para pasar inmediatamente al cielo.

Sin duda hay una grandeza de alma en un mártir en arrostrar, sin inmutarse, a los verdugos que le rodean; y verlos, sin conmoverse, ojear, digámoslo así, sus entrañas con garfios, y uñas de hierro. Pero aún es mucho más de admirar la acción de Pelagia: el sentimiento se debilita por la duración o por la violencia, o también por la diversidad de tormentos. O si conserva alguna vivacidad, la muerte no parece entonces más terrible, sino más deseable: viene a ser un remedio necesario a los grandes males que se padecen, y en fin, libra al alma de la tiranía insoportable de los suplicios. Pero sucede aquí lo mismo. Pelagia todavía no había sufrido cosa alguna: su cuerpo está en todo su vigor: tiene toda la salud de una juventud floreciente y así necesita de una fuerza de espíritu extraordinaria para dejar la vida por una muerte violenta. Y si la paciencia de un mártir es digna de vuestra consideración, ¿qué sentimientos no debéis tener por la generosa resolución de esta doncella?
Detengámonos un poco, y consideremos de espacio todas las circunstancias, que hacen esta acción digna de la admiración de todos los siglos. ¿Quién no se quedará pasmado de ver semejante presencia de espíritu en una virgen joven, sin experiencia, que jamás ha salido de su casa, ni aun de su habitación, que no conoce al mal, sencilla, y sin artificio, resolverse en un momento, y tomando un partido tan contrario a la naturaleza? Hállase de repente a la puerta de su aposento una tropa de soldados: llaman a ella con furia: la citan a que comparezca ante el Juez, y se ven casi precisados a llevarla a pesar de su resistencia. No estaban entonces con ella ni padre, ni madre, ni ama, ni criada, ni amigo, ni vecino, ni algún otro que la aconsejase. Toma ella misma el consejo. ¿Y cómo se atreve ella a responder a los soldados? ¿Cómo tiene valor para mirar a estos hombres terribles? ¿Cómo puede articular una sola palabra? ¿Cómo puede respirar? Pero aun hace ella más: concibe este pasmoso proyecto: acaba de formarle, lo aprueba y lo ejecuta. Y esto en un solo momento.

Ved aquí de qué manera: Al ruido que los soldados hicieron a su puerta , bajó de su cuarto, y los abrió; pero sabido el motivo que los traía, les pide su permiso para volver a subir y mudarse de vestido. Le fue concedida esta gracia. ¿Pero qué uso hizo de ella? Mudó en efecto de vestido y en lugar de una vestidura expuesta a ser rota o manchada, toma una que no puede ser ni comida de gusanos, ni gastada con el tiempo. Ved aquí aún para mí otro nuevo motivo de pasmo, y confieso que no puedo dejar de admirar bastantemente, así la facilidad que los soldados tuvieron en concederle lo que les pidió, y la poca desconfianza que mostraron, debiéndoseles hacer sospechoso todo a tales gentes; y en fin, la poca precaución que tuvieron para impedir que se saliese con su intento. Ni se me diga que el caso era tan extraordinario, que no había que admirar que los soldados no lo hubiesen ni previsto, ni impedido. Porque no es la primera que se haya dado la muerte: ya se han visto algunas que se han arrojado en la corriente de un río [tal vez se refiere el santo a Santa Domnina e hijas], otras se han atravesado el pecho, otras se han puesto un dogal al cuello. Pero esto fue que en efecto cegó Dios de tal suerte a los soldados, que ni se les ocurrió la trampa que Pelagia les armaba. Escapóse, pues, de sus manos, como una inocente tortolilla se escapa de las redes de un pajarero; y como una cierva, que se ha salido de los lazos que los cazadores le tenían puestos, no se detiene hasta que se haya salvado en algún bosque o sobre algún peñasco escarpado, inaccesible a los tiros de los monteros, e ignorada de su ojeo; del mismo modo, habiendo caído Pelagia en manos de los soldados, y hallándose encerrada en su propio aposento, como entre redes , se desprende felizmente, toma su carrera: se retira y gana, no un peñasco elevado, sino lo más alto del cielo, desde donde mira con placer, y en una entera seguridad, los lazos que acaba de evitar; y se ríe de los cazadores, que se retiran llenos de confusión y vergüenza.

Imaginémonos al Gobernador sentado gravemente en su tribunal, rodeado de sus ministros, prontos todos los instrumentos para atormentar a la niña Pelagia, y un tropel de pueblo, que la curiosidad junta alrededor de él. Hagámonos cargo por otra parte, cuando ve volver a sus soldados, a quienes aguardaba con tanta impaciencia, y creyendo desde luego que traen a la virgen, que se apodera de estos idólatras una tonta alegría, y devoran ya con anticipación la presa que se figuran no estar muy lejos. ¡Qué susto, qué tristeza, qué desesperación, cuando ve llegar a estos emisarios del tirano con las manos vacías, bajando los ojos de vergüenza, y sin acertar a referir su extraña ventura! Cuando el casto Josef se vio instado de su ama s satisfacer una vergonzosa pasión que le tenía, dejó entre las manos de esta Egipcia la capa, de donde le había agarrado, y se ausentó: pero Pelagia, no habiendo querido ni aun siquiera sufrir que las manos impuras de los soldados la tocasen, quiso por sí misma despojarse de su cuerpo, habiendo tomado su vuelo hacia el cielo. Verdad es que les dejó este cuerpo, pero en un estado, que les daba más confusión que alegría, como que les sería inútil, no pudiendo ser ya ni de su crueldad, ni de su brutalidad el objeto. iDe este modo dispone Dios todas las cosas para el fin que se ha propuesto, muchas veces contra las leyes ordinarias de la naturaleza, o de la prudencia humana! Muchas veces gusta cumplir los designios de sus siervos cuando se creen desesperanzados; y tiene el placer de desbaratar los proyectos de sus enemigos en el momento en que todas las cosas parecen prometerles un favorable suceso.
¡En qué pena, en qué embarazo no se halló nuestra joven mártir! ¡Qué facilidad, al contrario, no tienen los soldados para ejecutar su comisión! Hiciéronse dueños de su casa: tiénenla presa en su poder: está sola y es una niña, y con todo eso la pierden. Por otra parte Pelagia, sin socorro, sin defensa, sin fuerza, acometida de una tropa de bestias feroces prontos a echarse sobre ella, se escapa de sus dientes homicidas, se salva, y hace vanos y sin efecto alguno los esfuerzos que hacen contra ella soldados, jueces y gobernadores de Provincia. Reconozcamos aquí el brazo de Dios, y adoremos su poder, y su bondad. Él es quien saca a Pelagia de un paso tan peligroso: lo que no se puede negar por poco que se examine, el modo de que muere porque en fin, ya se han visto muchas personas caer de muy alto, o no herirse sino ligeramente, o haber quedado un brazo roto, o un pie quebrado, y vivir todavía muchos años después. Pero Dios no permite que Pelagia conserve una vida que quiere ella perder: manda a su alma deje al punto su cuerpo, y contento con esta primera salida que acaba de hacer contra su enemigo, la retira del combate, y la corona, como si hubiese acabado de vencer. Porque no penséis que esta muerte sucede según el curso ordinario de la naturaleza: es un orden particular de Dios, que determina a su movimiento.

Por lo demás, se dejaba ver este cuerpo, no sobre una cama de respeto, sino sobre la desnuda tierra. Pero, ¿pero se ha de creer por eso, que hallándose en este estado, fue privado de los honores sepulcrales? No por cierto, la tierra misma que lo sostenía, tenía parte en ellos. Más digo: los mayores honores que se le hubieran podido hacer, no igualarían jamás al que recibía de estar tendido sobre el polvo por el nombre de Jesucristo. Lo que el mundo llama oprobio, lo que comúnmente pasa por una injuria entre los hombres, viene a ser el colmo de la gloria cuando se sufre por Jesucristo. Verdad es que el lugar en que estaba este sagrado cuerpo, no tenía cosa considerable en la apariencia; pero los ángeles lo guardaban, y el mismo Jesucristo estaba en él. Y si algunos amos agradecidos no se avergüenzan de asistir al entierro de algunos esclavos suyos, Jesucristo, el más agradecido de todos los Señores, y el más tierno de todos los Esposos, ¿rehusará honrar con su presencia las exequias de una Esposa, que acaba de dar la vida por él? Esta virgen no tiene más sepulcro que un poco de arena, que ni siquiera la cubre, pero su epitafio contiene la historia gloriosa de su muerte. Está vestida de una ropa más preciosa que la púrpura de los Reyes, en donde entre los lirios de la virginidad, brillan las rosas del martirio. Con estos ricos y majestuosos adornos se presentará ante el trono de Jesucristo.
Procuremos, hermanos míos, hacernos un vestido semejante durante nuestra vida, para ser adornados de él en nuestra muerte. El oro, y la seda, que cubren los cuerpos en este mundo, no adornarán el alma en el otro. Y aun me atrevo a asegurar, que todos esos soberbios adornos, que se ven en nuestros sepulcros, nos atraen menos la consideración de los hombres que sus sátiras. ‘Este Grande’ – dirán ellos – ‘lleva consigo su fausto, hasta más allá de la sepultura, y aun en los brazos de la muerte sacrifica al lujo, y a la vanidad’. ¿Queréis ser alabados cuando ya no existiereis? Haced de suerte que la virtud y la piedad os levanten un sepulcro. Decidme, ¿os detenéis en los de los Reyes por brillantes que sean en oro y piedras preciosas? No por cierto; pasáis adelante hasta llegar a postraros delante del sepulcro una simple doncella, en el que por todo adorno no halláis más que la virginidad, el martirio, y la fe".


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo III. Teodorico Ruinart. OSB. Madrid, 1776.


A 9 de junio además se celebra a
Santos Primo y Feliciano de Roma, mártires.
Beata Diana de Andallo, virgen dominica.