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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Antífonas Mayores de Adviento. Día 19: O Radix Iesse.

María Radix Iesse de Delft.
Siglo XIV.
En aquel día, brotará un renuevo del tronco de Jesé, un vástago florecerá de su raíz. Sobre él se posará el espíritu del Señor: espíritu de ciencia y discernimiento, espíritu de consejo y valor, espíritu de piedad y temor del Señor. (…) Aquel día, la raíz de Jesé se erguirá como enseña de los pueblos: la buscarán los gentiles, y será gloriosa su morada” (1). 

Esta lectura del profeta Isaías, al citar a Jesé, el padre del rey David, está anunciando el origen davídico del futuro Mesías, y así lo muestran los textos evangélicos que recogen la genealogía de Jesús (2). Con frecuencia, desde el siglo XII, el arte cristiano ha desarrollado el tema del Árbol de Jesé, que brotando de éste presenta a diversos antepasados de Jesucristo hasta culminar en la Virgen María. Desde el norte de Europa nació un movimiento devocional hacia este título y representación marianos, a partir de un milagro ocurrido en la iglesia de Santos Bartolomé e Hipólito de Delft, en los Países Bajos, el 12 de junio de 1327: la imagen de Santa María, Radix Iesse, sanó a una ciega que había ido expresamente a la bendición de dicha imagen. En el siglo XVI se engrandecería el retablo de dicha imagen con el tema iconográfico que le da título. María aparecía sentada en un trono y rodeada por ramas florecidas, en cuyas flores aparecen los bustos de los antepasados de Cristo. Actualmente solo se conserva la imagen del siglo XIV, una preciosa talla gótica. La festividad es el domingo posterior al 12 de junio.

También le canta el Carmelo a María en su himno más tradicional, el Flos Carmeli: "Radix Iesse germinans flosculum nos ad esse tecum in saeculum patiaris".


Recordamos este tema porque a él alude la Antífona O de este día 19 de diciembre:




TERCERA ANTÍFONA
Oh Renuevo del tronco de Jesé,
que te alzas como un signo para los pueblos,
ante quien los reyes enmudecen
y cuyo auxilio imploran las naciones,
ven a librarnos, no tardes más.





Y así lo desarrolla el Abad de Solesmes:
Ya estás, ¡oh Hijo de Jesé!, en marcha hacia la ciudad de tus antepasados, El Arca del Señor se ha alzado y se dirige con su Señor dentro, al lugar de su descanso. "¡Cuán bellos son tus pasos, oh Hija del Rey, en el esplendor de tu calzado (3)", cuando caminas llevando la salvación a las ciudades de Judá! Los ángeles te dan escolta; tu fiel esposo te envuelve con toda su ternura, el cielo se complace en ti y la tierra se estremece de júbilo a los pies de su Creador y de su augusta Reina".


Sigue, pues, oh Madre de Dios y de los hombres, Propiciatorio omnipotente donde se contiene el divino Maná que protege al hombre de la muerte. Nuestros corazones marchan en tu compañía; juramos como tu real ancestro 'no entrar en casa, no subir a nuestro lecho, no cerrar nuestros párpados, ni entregar al reposo nuestra cabeza hasta que hayamos encontrado una morada para tu Señor en nuestros corazones, una tienda para el Dios de Jacob'. Ven, pues, oh tallo de Jesé, oculto en el seno purísimo del Arca Sagrada, hasta que llegue el momento de revelarte a los pueblos como un estandarte victorioso. Entonces los reyes vencidos enmudecerán en tu presencia, y las naciones se dirigirán a ti con sus ruegos. Date prisa, oh Mesías, ven a vencer a todos tus enemigos, ven a librarnos”.

N. S Radix Iesse. Saint Aigan, Bretaña.
Siglo XVI
El último elemento que incluye en su obra el erudito restaurador del monasterio de Solesmes es un Responsorio de Adviento tomado del Breviario Ambrosiano:
¡Bienaventurado el seno de la Virgen María que porta al Dios invisible! Aquél que no pueden contener siete tronos se ha dignado habitar en ella. Y ella lo ha llevado como una carga ligera en sus entrañas. El Señor le ha dado el trono de David, su padre; él reinará sobre la casa de Jacob para siempre, su reino no tendrá fin. Y María lo ha llevado como una carga ligera en sus entrañas”. (4)

Y aquí presentamos la consideración para hoy del digno hijo de San Francisco de Paula Juan Bautista Elías Avrillon:

 “¡Oh digno renuevo de Jesé, Hijo único de Dios omnipotente!, que has querido también ser hijo de David según la carne, para salvar a todos los hombres por la efusión de tu sangre; sé en buena hora como un glorioso estandarte para juntar a los que viven en una lamentable dispersión y en un desorden y ceguedad espantosa. Ponte a su frente para conducirlos como un monarca; ven a establecer aquí una potestad eterna y reina como soberano y como rey pacífico sobre toda la tierra. Todos los reyes sean tus vasallos, y delante de tu divina Majestad ellos queden en silencio por un profundo respeto; todos los gentiles se sometan a tus leyes, y de aquí en adelante acudan a ti para obtener gracias. Ven cuanto antes a librarnos; no tardes en venir a romper nuestras cadenas, para procurarnos la libertad de los hijos de Dios”.


Antífona anterior: O Adonai.


Pbro. Ángel Luis Estecha González.



(1) Is 11, 1-2.10. Este texto es la primera lectura del segundo domingo de Adviento en el ciclo A.
(2) Mt 1, 6 y Lc 2, 31-32.
(3) Cant 7, 2.

(4) Responsorio de Adviento. Breviario Ambrosiano, Sexto Domingo de Adviento. Ya señalábamos antes que en la antigua Liturgia de Milán el Adviento tenía una mayor duración que en el rito romano por lo que no ha de sorprendernos de la existencia de un Sexto Domingo. Es otro de los textos que traducimos de la edición original por no aparecer en la versión española.

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