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domingo, 19 de noviembre de 2017

Patriota, apóstol y carmelita.

San Rafael de San José Kalinowski, presbítero carmelita. 19 de noviembre.

Oriundo de una familia polaca, José Kalinowski vio la luz en Vilna (Polonia) el 1 de septiembre de 1835. A sus ocho años, en 1843, entra como alumno interno en el Instituto de Nobles, del que su padre es profesor y del que , más tarde, llegará a ser director. En 1850, comienza sus estudios superiores en el Instituto de Agronomía de Hory-Horki. Dos años más tarde ingresa en la Academia Militar de Ingenieros del Zar Nicolás, en San Petersburgo. Después de obtener el título de Ingeniero en dicha Academia, en 1957, es nombrado profesor de matemáticas en la misma Academia y obtiene el grado de teniente. Entre 1858-1860, trabaja en el proyecto de la línea de ferrocarril Odessa-Kiew-Kursk. En noviembre de 1860, a petición propia, es destinado a la fortaleza de Brest Litowski, ascendiendo a capitán de Estado Mayor del ejército ruso.

El 17 de mayo de 1863, obtiene la baja solicitada en el ejército del Zar. Un mes más tarde, se alista sin embargo en el levantamiento de Polonia para liberarla del poder zarista de ocupación, y ante las insistencias del Gobierno nacional polaco, clandestino, acepta el cargo de Ministro de la Guerra en Vielna, para toda la comarca de Lituania. Kalinowski, conocedor del poderío militar ruso, sabe cuál va a ser el resultado de aquella insurrección, pero su patriotismo le obliga a no claudicar. En el otoño de este mismo año la insurrección queda vencida.

A causa de su participación en este movimiento de liberación en Polonia, en la noche del 24 al 25 de marzo de 1864 es arrestado por los rusos y el día 2 de junio condenado a muerte. La pena le es conmutada por 10 años de trabajos forzados en Siberia, hacia donde parte el 11 de julio. En Siberia en 1874, los condenados experimentan algunos cambios en su condición debido a sucesivas amnistías, pasando de deportados a expatriados, con las consiguientes mejoras de vida. Conseguida la libertad en septiembre de 1874, se traslada a Austria y en octubre a París donde es nombrado educador del príncipe Augusto Czartoryski. En 1875, viaja con el príncipe, que tiene síntomas de tuberculosis, a diversos lugares de Francia, Suiza, Italia y Polonia, buscando remedio para su salud.

En 1877, el día 15 de julio ingresa al Carmelo Teresiano, llega al noviciado de Graz, en Austria. Después de unos meses de prueba, recibe el hábito el 26 de noviembre y cambia su nombre por el de Rafael de San José. De 1878 a 1881, hace sus estudios eclesiásticos en Giör (Hungría). Y en 1882, recibe la ordenación sacerdotal en Czerna (Polonia). De 1882 a 1907, el P. Rafael consumió el resto de su vida sirviendo en puestos de responsabilidad en la Orden: superior, organizador de la vida carmelitana y formador de varias generaciones de carmelitas.

Dedicó mucho tiempo y esfuerzos a los monasterios de las carmelitas descalzas y colaboró en la fundación de dos nuevos conventos. El estudio y la investigación ocuparon buena parte de los últimos años de su vida. Fruto de estos trabajos fue la edición, en cuatro tomos, de las Crónicas de las Carmelitas Descalzas en Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Publicó también algunos trabajos propios, así como algunas traducciones del francés al polaco. Se distinguió en el celo por la unidad de la Iglesia y la incansable dedicación al ministerio del sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. Muy devoto de María, acudían a él los fieles incluso desde muchos kilómetros de distancia, haciendo florecer en Polonia la Orden del Carmelo Teresiano.


Funerales del santo.
Siempre delicado de salud, sobre todo desde su permanencia en Siberia, entregó su alma a Dios en Wadowice el 15 de noviembre de 1907, y enterrado en el convento de Czerna el día 20 de noviembre. El 22 de junio de 1983 era beatificado en Cracovia, y el 17 de noviembre de 1991, canonizado por Juan Pablo II.


Fuente:
http://www.portalcarmelitano.org


A 19 de noviembre además se celebra a
San Pablo de Skálholt, obispo.
San Abdías, Profeta.

sábado, 18 de noviembre de 2017

De reliquias que van y vienen ¡solas!

Santos Orículo, Orícula y Basilisa de Senuc, hermanos mártires. 18 de noviembre.
Relicario de los santos hermanos. Reims.

Poco se conoce sobre estos mártires, a los que la tradición gala hace hermanos y discípulos de San Nicasio de Reims (14 de diciembre). Flodoard en su "Historia de la Iglesia de Reims" dice que eran eremitas en Senuc y fueron martirizados bajo los vándalos. Aunque si entraron en el cielo en 450, como también se afirma, debieron entonces los martirizadores debieron ser los hunos.

Una leyenda local, no conectada con lo demás, hace a Orículo un "santo cefalóforo" pues, luego de ser decapitado tomó su cabeza y caminó hasta la sepultura que ya tenía excavada de antemano. Pero antes de echarse en la tumba, hizo una cruz de sangre con sus dedos en una piedra. En el siglo XII aún se menciona como se mantenía con vivo color y como los peregrinos la besaban.

Las reliquias de los tres son veneradas en Senuc, Francia, desde al menos el siglo X, sin que se sepa cuando fueron trasladadas allí. En 923 el obispo Seulf de Reims las elevó a un altar, poniéndolas todas juntas, y la leyenda quiere que la tierra se abrió sola cuando el obispo mandó excavar, luego de haber tenido una revelación. En 1060 se hizo una traslación y se separaron los huesos en tres relicarios. Pero sin embargo, en el siglo XIV, cuando volvieron a abrirse, estaban todas en el relicario del santo, lo cual fue tomado como milagro, pues las reliquias de las hermanas ellas solitas se habrían trasladado al relicario sellado. Desde entonces permanecieron unidos todos los restos. El Domingo de Pentecostés tenían una vistosa procesión, hoy venida a menos.

Una fuente de aguas milagrosas manó durante siglos en el sitio donde la tradición quiere fueron martirizados y en la cual la gente hallaba remedio a sus males. En 1368, la condesa Jolenta de Clermont-en-Argonne fundó una capilla dedicada a la memoria de estos santos en su castillo, y allí se depositaron pequeñas reliquias. Algunas hay en la catedral de Reims. Y otras fueron a parar, igualmente nadie sabe cómo a Heenweg, Holanda, en cuya iglesia parroquial fueron descubiertas en 2011 y puestas al culto.


A 18 de noviembre además se celebra a
Santa Haude, mártir, y San Tanguy; hermanos.
Santa Rosa Filipina Duchesne, virgen misionera.

viernes, 17 de noviembre de 2017

De un hagiógrafo al que admiro.

San Gregorio de Tours, obispo. 17 de noviembre. 

Nuestro santo nació en una noble familia, ilustre en el Imperio y en la Iglesia. Su bisabuelo materno fue San Gregorio de Langrés (4 de enero), y tíos abuelos fueron los obispos San Nicecio de Lyon (2 de abril), San Tetric (18 de marzo) y San Gallo de Clermont (3 de julio). Al nacer, el 30 de noviembre de 539, le llamaron Jorge Florencio, en honor a sus antepasados, pero ya se cambiaría el nombre luego. Muy pronto quedó huérfano de padre y su madre le educó con gran amor y rectitud. Cuando tenía 6 años comenzó a estudiar con San Avito de Clermont (21 de agosto) cuando este era aún arcediano, quien que le preparó para ordenarse presbítero. Era un joven piadoso y amante del saber, pero un poco creído y necesitó una “conversión”, según cuenta él mismo: en un viaje que realizaba a Chalons-sur-Saone, donde vivía su madre, una tormenta comenzó a amenazar con caer. Gregorio, que llevaba una arqueta con reliquias en el pecho, la sacó y la sostuvo en alto apuntando hacia las nubes. Y en ese momento las nubes se separaron y el cielo se despejó. Pero Gregorio no pudo evitar decir a sus compañeros que era muy posible que las nubes hubieran sido desvanecidas tanto por las virtudes de las reliquias sus virtudes como por las suyas propias. Y en ese momento, su caballo dio un mal paso y Gregorio cayó al barro, provocando la risa de sus compañeros. Este hecho le hizo más humilde y le acercó más a Cristo.

En 573 murió el obispo de Tours, San Eufronio (4 de agosto), y Gregorio fue elegido para sustituirle. Su prestigio como presbítero sumado a sus conexiones familiares hicieron posible esta elección. Apenas fue elegido, casi muere de una enfermedad intestinal de la que se sanó gracias a la intercesión de San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

Uno de sus principales problemas en el episcopado fue a causa del poder civil. Al igual que le había pasado a su tío abuelo San Tetric tuvo que mediar entre un rey y su hijo rebelde: Meroveo, hijo de Chilperico, se había casado con su tía Brunehildis, viuda de Sigeberto, para poder heredar el reino de Austrasia. Fue obligado a separarse de ella y conminado a retirarse en la abadía de Anisole. Pero Meroveo, sospechando que su madrastra Fredegundis planeaba matarlo, se refugió en Tours pidiendo asilo. Gregorio le ofreció protección por caridad, aunque le recordó que no estaba bien que un hijo se rebelara contra su padre, por mal que este le hiciera. Meroveo entonces le pidió le leyera los oráculos de la Escritura. Esta costumbre, que estuvo bastante extendida, consistía en abrir al azar la Biblia en tres ocasiones y sacar una enseñanza de los textos leídos. En ocasiones se hacía ante grandes calamidades públicas, con cierto ceremonial, hoy olvidado. En fin, que Gregorio accedió y, luego de invocar al Espíritu Santo, abrió las Escrituras y leyó: "Al ojo que se burla de su padre, y desprecia obedecer a su madre, los cuervos del valle lo recogerán, y las jóvenes águilas se lo comerán" (Prov. 30, 17). 


Gregorio y Pretextato
ante Chilperico.
Meroveo no quedó contento y Gregorio tuvo paciencia y, luego de tres días de ayuno y oración, tomo las Escrituras, que antes había puesto sobre la tumba de San Martín, y leyó: "Porque abandonaron al Señor su Dios, que sacó a sus padres de la tierra de Egipto, y tomaron otros dioses... por tanto, el Señor trajo sobre ellos todo este mal" (1 Reyes 9, 9). Luego abrió la Escritura por otro sitio y leyó: "Tú los colocaste en lugares resbaladizos, y los derribaste, y los destruiste. O cuán repentinamente consumen, perecen y llegan a un fin temeroso" (Salmo 22, 18-19). Y luego, al abrir los Evangelios leyó Gregorio solemnemente: "Sabéis que después de dos días es la fiesta de la Pascua, y el Hijo del Hombre será traicionado para ser crucificado". (Mateo 26, 2). Con estos textos todo parecía estar claro, pero igualmente el joven no pudo escapar de la maldad de su madrastra y murió asesinado por ella, aunque la versión "oficial" contó que se había suicidado.

Luego de esto, en 575 el rey convocó un Concilio en París para juzgar a San Pretextato de Rouen (24 de febrero) por haber casado a Meroveo y su tía. El rey hizo presión para que el santo fuera excomulgado por violar los cánones, pero Gregorio le defendió, junto a Aecio de París, alegando que los contrayentes no eran consanguíneos, pues Brunehildis era tía política de Meroveo. Tanto Chilperico como su mujer Fredegundis intentaron sobornar a Gregorio, pero este rechazó toda componenda encaminada a condenar a un obispo inocente.

Fredegundis no podía perdonar a San Gregorio por oponerse a sus ambiciones con tanta valentía, por lo cual agitó a Leudast, conde de Tours, para incordiar constantemente al santo obispo, aunque sin mostrarle abierta violencia, pues Gregorio era un personaje muy prestigioso. Este Leudast había estado implicado en el asesinato de Sigebert y era enemigo de Meroveo, así que consideraba a Gregorio como enemigo suyo. Hizo correr la voz de que el santo había hablado irrespetuosamente de Fredegundis, diciendo que era una mala mujer. Cuando el rumor se hizo público, él mismo avisó a Chilperico de ello. Este, sin embargo no creyó el rumor, e incluso pretendió destituir a Leudast. Pero este mal hombre rápidamente se inventó otra calumnia sobre Gregorio, al decir que nuestro biografiado había acusado a la reina de vivir en adulterio con el obispo Bertrand de Burdeos. Ante este chisme, Chilperico le dio una buena tunda de palos a Leudast, echándolo de su presencia. Sin embargo, su amigo Riculf, subdiácono de Tours, le apoyó, diciendo que efectivamente Gregorio difamaba de la reina. Entonces, sobre 580 el rey convocó un Concilio en Berni, cerca de Soissons, para escuchar los cargos contra el obispo de Tours. Bertrand de Burdeos acusó a Gregorio de haber declarado lo del adulterio con la reina, pero al no presentar prueba alguna, ningún obispo se atrevió a acusar a Gregorio de tal calumnia. Todos se contentaron con un juramento solemne que el santo hizo acerca de que nunca había difamado de la reina ni de nadie. Y quien salió mal fue Leudast, quien fue excomulgado y castigado por difundir rumores falsos sobre un prelado.


Escultura en El Louvre.
Por si todo esto fuera poco, Chilperico se las daba de teólogo y compositor religioso. Sin embargo, sus himnos eran malísimos, y Gregorio no se calló para decírselo. Su teología era de tercera y su lenguaje tosco e impreciso. O se perdía en detalles innecesarios o aventurados. También se aventuró a escribir un tratado sobre la Santísima Trinidad con herejías manifiestas, más por ignorancia que por creerlas. Gregorio lo leyó y alarmado le dijo: - "Renuncia a esta doctrina que Hilario y Eusebio no han enseñado". Chilperico, que era un burro con aspiraciones, no sabía quiénes eran San Hilario de Poitiers (13 de enero) y San Eusebio de Vercelli (2 de agosto), replicó: – "Este Hilario y este Eusebio son mis enemigos entonces, no debo tener que ver nada con ellos". "Son santos" – dijo Gregory – "y no puedes luchar contra ellos. Confiesa que hay en verdad tres Personas, no corporalmente, sino espiritualmente, en una gloria, una eternidad y un poder". El rey, furioso, dijo: – "Someteré mi tratado a hombres más sabios que tú, y ellos lo aprobarán". "No lo aprobará ningún un hombre sabio, sino solo un necio lo aprobaría", respondió Gregorio audazmente. El rey enfureció, y mostró su panfleto herético a San Salvio de Albi (10 de septiembre), que lo leyó, lo rechazó y quiso despedazarlo. Afortunadamente, Chilperico reconoció que para Teología estaba la Iglesia y se centró en asuntos de gobierno.

San Gregorio escribió la "Historia Eclesiástica de los Francos", que es la más precisa que existe de su tiempo. Por ella ha sido nombrado "Padre de la Historiografía Francesa", y el título de patrono de los historiadores. El santo falleció en 594 y fue sepultado en Tours.

Es este un santo al que los hagiógrafos debemos mucho, pues escribió sendas obras dedicadas a las vidas, leyendas y culto de los santos. "La Gloria de los Confesores", "La Gloria de los Mártires" y "Las vidas de las Padres" son las principales, y han sido durante siglos fuente para escribir sobre santos. Ciertamente, aunque se le ha llamado historiador, que lo fue, con respecto al tema de los santos, Gregorio más bien fue hagiógrafo, pues no fue al fondo de las cuestiones históricas y da por bueno cuanto milagro le llegaba a oídos. Pero a los que escribimos sobre santos eso no nos importa demasiado y le agradecemos su trabajo, pues lo que queremos de él es precisamente lo que hizo: escribir sobre santos y ser un referente a la hora de datar algunos hechos. Particularmente escribió de 

San Gregorio de Langrés. (4 de enero).
Santa Monegundis de Tours. (2 de julio).
San Martín de Tours. (11 de noviembre).
San Romano de Garona. (24 de noviembre).
La Aparición de San Miguel en Roma. (25 de abril).
Santas Maura y Brígida de Beauvais. (13 de julio).
San Mariano de Bourges. (19 de agosto).
San Patroclo de Troyes. (21 de enero).
Santa Pelagia de Limoges. (26 de agosto).
San Maximino de Tréveris. (29 de mayo).
San Evergislo de Colonia. (24 de octubre).
Santos Sergio y Baco. (7 de octubre).
San Hipólito. (22 de agosto).
San Eutropio de Saintes. (30 de abril).
San Hermenegildo. (13 de abril).
San Melanio de Rennes. (6 de noviembre).
San Víctor de Xanten. (10 de octubre).
San Laudomer de Chalons. (2 de octubre).
San Remigio de Reims. (1 de octubre).
San Salvio de Albi. (10 de septiembre).
San Ginés de Arlés. (25 de agosto).
Santa Radegundis de Poitiers. (13 de agosto).
San Cybar de Angouleme. (1 de julio).
San Pient de Poitiers. (13 de marzo).
San Sabaulin. (1 de noviembre).
San Baldiri. 20 de mayo. 
San Esteban Protomártir. (26 de diciembre).
San Verand de Cabaillon. (19 de octubre).
Las Santas Doncellas de Tolosa. (17 de octubre).
San Walfroy Estilita. (21 de octubre).
Santa Cesárea de Arlés. (11 de enero).
Santos Crispín y Crispiniano. (15 de octubre).
San Víctor de Marsella. (21 de julio).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 17 de noviembre además se celebra a
San Florin de Ramosch, presbítero.
San Hugo de Lincoln, obispo.

jueves, 16 de noviembre de 2017

De astillas, panes y esterilidades.

San Emiliano, eremita. 16 de noviembre.


San Emiliano y San Ivo.
Santuario de St-Emilion.
Nació en el siglo VIII en Vannes, Bretaña, de padres pobres, que le pusieron a servir en la casa de un noble de Vannes. Emiliano era un niño muy piadoso y caritativo, por lo que frecuentemente entregaba limosna y pan a los pobres. Un día, cuenta la leyenda, fue atrapado mientras llevaba pan de la casa escondido en sus ropas. Cuando su amo le preguntó qué ocultaba, respondió que sólo eran virutas de madera, dejándolas caer. Es la misma leyenda que se lee de Santa Norburga (14 de septiembre) y otros santos. La otra versión, ya la conocemos, es el llamado "milagro de las rosas".

Cuando Emiliano llegó a la adolescencia, su amo le echó de casa, sin pagarle lo correspondiente. El jovencito no quiso volver a su casa y como sentía deseos de consagrarse a Cristo, peregrinó a Compostela para fortalecer su vocación, y luego pidió el hábito como Hermano Converso en el monasterio de Saintonges. Aquí le dieron los oficios de bodeguero y panadero, que ejercía con maestría. En ocasiones llegó a multiplicar el pan, o la harina, en aras de poder hacer caridad con los pobres. Era obediente, callado, humilde y muy paciente, lo cual despertó la envidia de unos monjes, que buscaban predisponerle con el abad. Por ello un día, para que no pudiera cumplir con sus tareas, le escondieron la pala de sacar el pan del horno, para que este se quemara y le regañaran. Pero cuando llegó la hora de sacar el pan, el santo se encomendó a Dios y entrando en el horno, sacó el pan por sus propias manos, tranquilamente y sin quemarse. Esto igualmente es una historia que, con ligeras variantes, se cuenta de otros santos, como de Santa Áurea (4 de octubre).

Al cabo de unos años Emiliano tuvo permiso del abad para vivir como eremita, por lo que dejó el monasterio y se internó en el bosque de Cumbis, donde se metió en una cueva tallada en la roca, tomándola por ermita. Vivió muchos años en oración y penitencia, teniendo muchos discípulos que le escuchaban, y muchos pobres y enfermos a los que atendía y curaba.

El santo ermitaño subió al cielo en 767. Fue sepultado en la misma gruta en la que vivió, que hoy es un santuario, ampliado hacia lo profundo, con dos bellas iglesias medievales en su interior. Se venera un escalón de piedra donde el santo habría dormido y en el cual las mujeres se sientan para pedir al santo el don de la fertilidad.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de noviembre además se celebra a
San Edmundo Rich de Abingdon, obispo.
Beata Lucía de Narni, virgen terciaria dominica.

miércoles, 15 de noviembre de 2017

De un santo malo.

San Malo, obispo. 15 de noviembre y 11 de julio, traslación de las reliquias.

Malo (Maclovius o Machutus) nació en Gales, y fue hijo de Caradog. Sus primos fueron los célebres San Samson de Dol (28 de julio) y San Maglorio (24 de octubre), y su tía fue Santa Arilda (30 de octubre).

Una leyenda, que hace a Malo discípulo de San Brendan el Navegante (16 de mayo) en Llancarvan, cuenta que en una ocasión en que el adolescente había jugado junto al mar junto a otros muchachos de la escuela monástica, se acostó sobre unas algas a descansar y se quedó dormido. Sabido es que en esa costa la marea crece rápidamente, sin tiempo casi de advertirlo, por lo que cuando Brendan notó que faltaba Malo, se fue a la orilla y lo vio sentado tranquilamente sobre las algas, que le sostenían y le protegían de ahogarse. Malo pidió al abad que le pasara su breviario para orar hasta que las aguas bajaran, y Brendan, lleno de fe, arrojó su salterio en las olas, y la marea llevó el libro a los pies del discípulo sin mojarlo. Pero realmente ni San Brendan fundó en Llancarvan, ni Malo estudió en ese monasterio, sino en el de Aleth, en Bretaña. Este recinto fue ciertamente fundado por Brendan, pero más de 100 años antes, así que Malo no pudo ser su discípulo.

Otra leyenda, que no faltan nunca, cuenta que las virtudes de Malo despertaron el cariño de su abad, y al mismo tiempo los celos de algunos de los otros monjes. Estos le hacían maldades para que su abad le regañara, como apagar las velas de la iglesia para que el abad creyera que el santo no las había encendido, siendo su tarea, o apagar el fuego de la sala común. De hecho la leyenda dice que en una ocasión le enviaron a buscar carbón encendido para encender el fuego en otro sitio del monasterio, pero al llegar, Malo halló el carbón apagado. Aún así, lo tomó en su pecho y al llegar adonde su abad, lo tenía encendido, pues tanto era el celo de su corazón por obedecer, que ardía y encendió el carbón. 

Brendan entonces reprendió a los monjes traviesos y junto a Malo se fue del monasterio para servir a Dios en soledad sin ser molestados. sin embargo, cuando llegaron a la orilla del mar, no había barca para llevarles, y de lo profundo surgió una ballena que dejó que los santos subieran sobre ella y les transportó. Pero realmente, como ya dije, Brendan vivió mucho antes que nuestro santo.

Ciertamente, viviendo en la soleda, Malo fue avisado por un ángel de que había sido elegido obispo de Aleth, siendo voluntad de Dios que aceptara. El santo obedeció y tomó la sede, siendo un magnífico pastor, reformando la Iglesia y fundando varios monasterios para la evangelización de la región. Otros portentos se cuentan de él, como que hizo que un lobo que se había comido el asno de una anciana, sirviera de cabalgadura a la misma. Sobre 625 el santo tuvo que abanonar su sede por la oposición que le hicieron algunos nobles de mala vida. Le acogió Leoncio de Saintes, que le permitió alojarse en el monasterio de Brie.

Al parecer durante un tiempo pudo volver a su sede, pero si fue así tuvo que volver a irse, pues establecido en el monasterio de Archambray le sorprendió la entrada en la Vida Eterna, el 15 de noviembre de 627. Allí fue sepultado y sus reliquias fueron veneradas lo menos 50 años, hasta que un joven amigo del obispo San Bili de Aleth (3 de septiembre) las robó por encargo de este, para llevarlas a Aleth. Las reliquias fueron recibidas con gran ceremonia por el obispo y la gente de Aleth. Una parte fueron llevadas al monasterio del santo y otras fueron depositadas en la catedral. En el siglo X se llevaron a París por miedo a los asaltos de los paganos, pero allí en París sufrieron los ataques de los revolucionarios en la Revolución Francesa. Solo se salvó un hueso del hombro que desde antes se veneraba en Moiselles, cerca de Versalles.

El santo tiene una iglesia dedicada en Roma, frente a la bellísima iglesia de San Ignacio.


Fuente:
"Vies des pères, des martyrs, et des autres principaux saints". Tomo XI. ABBÉ GODESCARD. Toulouse, 1808.
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 15 de noviembre además se celebra a
Santos Gurias, Samonas y Habib, mártires.
San Leopoldo III, marqués de Austria.

martes, 14 de noviembre de 2017

San Amando de Rennes.

San Amando de Rennes, obispo. 14 de noviembre y 2 de septiembre (Todos los Santos Obispos de Rennes).

Sobre este obispo poco se sabe, pues al parecer gobernó muy poco tiempo la sede de Rennes. Sucedió a San Artemio (2 de septiembre), del que igualmente se conoce poco. La leyenda de San Melanio (6 de noviembre y 2 de septiembre, Todos los Santos Obispos de Rennes) dice que, estando nuestro Amando para morir, mandó a buscar a Melanio, monje del monasterio de Pratz, para nombrarle sucesor. Y luego de esto, murió.

Su culto en Rennes siempre estuvo relacionado a San Melanio, y sus reliquias fueron puestas en un bello relicario en 1696, luego de una inundación, en la que alguien clamó la ayuda del santo y no ocurrieron desgracias. Lamentablemente este relicario y las reliquias fueron profanados y desaparecidos durante la Revolución Francesa.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 14 de noviembre además se celebra a
San Siard de Mariëngaarde, abad premonstratense.
Santa Trahamunda de Pontevedra, virgen.
Todos los Santos Carmelitas.

lunes, 13 de noviembre de 2017

Contra la ceguera, una poderosa abogada.

Santa Maxellendis de Caudry, virgen y mártir. 13 de noviembre.

Vivió en el siglo VII y fue natural de Caudry, población cercana a Cambrai. Sus padres se llamaron Humbin y Ameltrudis. Cuando Maxellends llegó a la pubertad, hizo un voto de virginidad a Cristo, pensando en consagrarse a él como religiosa cuando llegara a la mayoría de edad. Pero sin embargo, cuando cumplió 20 años sus padres le arreglaron un matrimonio con Hartwin, un terrateniente de Solesmes. Maxellendis se negó a aceptar compromiso alguno, y por más que sus padres insistieron no pudieron convencerla y finalmente disolvieron el compromiso.

Hartwin, irritado, entonces se fue a Caudry con un grupo de amigos para forzar a Maxellendis a ser su mujer. Como ella se negó rotundamente, entonces él la apuñaló repetidas veces. Al fallecer la muchacha, el asesino quedó ciego y abandonado por sus amigos, que huyeron al ver el castigo divino que le había caído por su crimen.

Maxellendis fue tomada por sus vecinos como una mártir de la pureza, y venerada como tal. Al año de su martirio, en 671, su obispo San Vindiciano de Arras (11 de marzo) elevó sus reliquias autorizando su culto. La traslación de las reliquias se hizo el 13 de noviembre de 671, quedando marcado como el día de su memoria litúrgica. En dicha traslación Hartwin, que había hecho penitencia durante todo un año por su crimen, fue sanado por la santa y recuperó la vista.

Las reliquias de la santa gozan aún de devoción. Es abogada contra los males de la vista.


A 13 de noviembre además se celebra a
Santa Agostina Livia Pierantoni, virgen y mártir.
San Bricio de Tours, obispo.

domingo, 12 de noviembre de 2017

Alano, General del Carmen

Beato Alano de Bretaña, V General Carmelita. 12 de noviembre.


Fue originario de Bretaña, por lo cual los Anales Carmelitas le llaman "el Bretón". De su infancia y juventud se desconoce todo, salvo que nació a finales del siglo XII y que fue a Tierra Santa enrolado como cruzado, pero sin que conste en cual Cruzada. Una vez allí, decidió dejar las armas en pos de la vida monástica, y fue de aquellos eremitas que dieron origen a la Orden del Carmen, siguiendo la estela de los Padres San Elías y San Eliseo

En 1231 murió el Beato Bertoldo II (17 de mayo), y nuestro Alano fue elegido para sucederle. Heredó de su antecesor el problema de la extensión de la Orden a Europa, y el peligro de quedarse en el Carmelo, ante los constantes ataques de los sarracenos. En 1237 celebraron un Capítulo con religiosos que ya vivían en Europa, entre ellos San Simón Stock (16 de mayo), donde Alano confirmó la intención de expandirse por Europa, permitiendo que los religiosos que quisieran marcharse, así lo hicieran.

En 1239 la persecución arreció, siendo asesinados los monjes del Monte Carmelo. En 1243 el martirio llegó a otros monasterios de Palestina, esta vez por manos de los jenízaros, huestes feroces a las que temían hasta los más fieros soldados. Muchos monasterios fueron arrasados y los monjes martirizados, diezmando la población monástica. Por ello, en 1244 el Beato Alano no tuvo más que decidir abandonar Tierra Santa y trasladar la Orden Carmelita a Europa. En Jerusalén quedó el Beato Hilarión (11 de mayo), como Vicario General, que también terminaría siendo martirizado.

Alano se dirigió a Inglaterra, donde en 1245 convocó un Capítulo en el célebre monasterio de Aylesford. En dicho Capítulo presentó su dimisión como General, nombrándose a San Simón Stock en su lugar. Luego fue Alano a Colonia, Alemania, donde algunos de sus religiosos más cercanos habían fundado un monasterio. Allí falleció el 12 de noviembre de 1245.


Fuente:
-"Flos Sanctorum del Carmelo". P. SIMEÓN MARÍA BESALDUCH, O.Carm. Barcelona 1951.


A 12 de noviembre además se celebra a
San Livino de Gante, obispo, y comp. mártires.
San Arsacio de Milán, obispo.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Caballero del mundo y Caballero de Cristo.

San Martín de Tours, obispo. (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

El encuentro con Cristo.
Este ilustre santo nació en Sabaria, la antigua Panonia, se padres paganos. Sin embargo, Martín conoció el cristianismo siendo muy joven, y comenzó a interesarse por la vida monástica, aún sin ser bautizado. Ante esto, su padre le alistó en el ejército cuando tenía 15 años, con vistas a que la rudeza y disciplina de la vida militar, a la par de una carrera exitosa, le hicieran olvidar su interés por Cristo. Pero, sin embargo, en carrera militar fue donde el santo tuvo su "gracia fundante", o su encuentro personal con Cristo, que definiría toda su vida. Cuéntase que, estando destinado en Ambianum (la actual Amiens), un crudo día de invierno, cuando el santo atravesaba por la puerta de la ciudad, vio a un pobre mendigo casi desnudo. Martín, con gran misericordia, cortó su manto en dos y le dio la mitad al mendigo. Los que pasaban se rieron de él por el su aspecto ridículo que tenía con media capa, pero a él no le importó. Esa noche tuvo una visión en la que veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: "¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!"

Aunque siempre nos lo cuentan con visos de leyenda, el suceso tiene todas las características de haber sido real, y aparece narrado en la primera "vita" del santo que escribió San Sulpicio Severo (29 de enero), en vida del mismo San Martín. La piedad popular es la que ha ido desvirtuando el suceso, sencillo en su origen, para añadir que se le apareció Cristo, o que solo dio media capa porque la otra mitad le pertenecía al emperador. Incluso le añade una segunda parte, ya obispo, cuando entonces entrega la capa completa. Y por supuesto, no falta la reliquia, falsa, de dicha capa, que se veneró en Amiens durante siglos. Ciertamente, a pesar de todo esto, el suceso de Martín viendo a Cristo en un pobre no tiene que extrañarnos, es una constante en la vida de los santos. Y tanto, que se copió para la leyenda propia de San Guillermo de Hirsau (5 de julio).

Militar y monje.
Luego de esto, en 356 Martin fue bautizado, teniendo dieciocho años. La leyenda quiere que haya huido a un monasterio enseguida, pero lo cierto es que el joven sirvió en el ejército dos años más. Llegó a ser Tribuno, durante el Imperio de Juliano el Apóstata, participando en la campaña contra los francos y los allamanni, que habían invadido tierras del Imperio Romano. Aunque la campaña duraría hasta 360, con la victoria de Juliano, en 358 Martín pidió licenciarse del ejército cuando estaba en Worms. Una leyenda, que no aparece en la "vita" primera, dice que Juliano montó en cólera por su petición, y el santo solo respondió: "Ponme al frente del ejército, sin armas ni armaduras, pero no volveré a desenvainar la espada. Me he convertido en el soldado de Cristo". Pero lo cierto es que ese año hubo cierta paz, los allamanni pidieron una tregua, y por esta razón Martín fue liberado de la carrera militar.

Luego de esto, el santo se fue a Poitiers, donde San Hilario (13 de enero) le instruyó en filosofía y teología, Biblia y Santos Padres, con vistas a ordenarle diácono, viendo su capacidad de aprendizaje y su creciente fe. Sin embargo, Martín no quiso oír hablar de ello y se fue a Sabaria, con sus padres. En el camino fue asaltado por un ladrón, al cual perdonó y habló tan bien de Cristo, que el hombre se arrepintió al tiempo y se hizo un buen cristiano. Y él mismo relató el hecho a Sulpicio. Ya Martín en su casa, logró convertir a su madre a la fe católica. Además, predicó contra los arrianos, que cada vez eran más en Panonia, y por este hecho fue azotado y expulsado de la ciudad.

Aparición de la Virgen,
Santa Inés y Santa Tecla.
Como su protector, San Hilario, había sido desterrado, Martín se fue a Milán, donde vivió como eremita, y tuvo de discípulo a San Maurilio (13 de septiembre), al cual enseñó los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. De cuando en cuando Martín predicaba al pueblo milanés, por lo cual fue expulsado de la ciudad por el obispo arriano, que había usurpado la sede. Entonces se fue Martín a la Isla de Albenga, donde hizo vida eremítica en oración y penitencia. Allí casi muere por comer por error una hierba venenosa. Afortunadamente vomitó pronto y el veneno no le fue mortal. La leyenda posterior cuenta que se le apareció la Santísima Virgen, acompañada por Santa Tecla (23 de septiembre) y Santa Inés (21 y 28 de enero), y le sanó.

Dos años vivió allí, hasta que Hilario regresó a Poitiers, y Martín se fue con él, para seguir aprendiendo la vida monástica. Cuando estaba ya formado, Hilario fundó un recinto monástico y Martín fue de los primeros en formar parte, siendo él quien escribió la Regla, seguida después por los Canónigos Regulares y por otros monasterios, como el fundado por San Ouen (24 y 26 de agosto) en Reouen. En este sitio realizó nuestro santo su primer milagro: resucitó a un catecúmeno fallecido de fiebres, al cual Sulpicio también conoció y le narró el hecho. La leyenda le quiere acompañando a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre) en su viaje a Roma. Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas, pero no está claro que el monje llamado Martín fuera nuestro santo.

Obispo a la fuerza.
En 371 falleció San Lidoire (13 de septiembre), obispo de Tours, y el pueblo quiso que Martín fuera su sucesor, pero como sabían que Martín se negaría, le mandaron llamar con la excusa de que visitara a una enferma, y estando de camino, le tendieron una emboscada y le llevaron a Tours a la fuerza. Los obispos convocados para la ceremonia dudaban de la idoneidad de Martín para ser obispo, sobre todo dudaba Defensor, el obispo de Angers; pero como el pueblo presionaba, no tuvieron más remedio de que ordenarle presbítero y obispo, el 4 de julio del mismo año. Martín siguió viviendo como monje aún después de haber sido nombrado obispo. Para ello se hizo construir una celda anexa a la iglesia, pero cansado del número de visitantes tenía, se fue a un lugar solitario a orillas del Loira, donde luego estaría la abadía de Marmoutier. Allí llegó a tener 80 discípulos, quienes vivían como él, vestido con ásperas pieles, comiendo solo una vez al día y teniendo todo en común. 

Entre estos discípulos estuvo San Bricio (13 de noviembre), un chico pobre y pendenciero al cual Martín había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo que soportar a mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Y luego sería su sucesor en la sede de Tours. 

También fueron discípulos suyos, en estos casos según leyendas, San Florencio (22 de septiembre) y San Romano de Garona (24 de noviembre), o San Ibar de Berggeri (23 de abril). Y además, se le relaciona con otros santos como Santa Natalina de Pamiers (10 y 12 de noviembre), a la que habría bautizado, o San Corentin de Quimper (12 de diciembre), al que habría ordenado de obispo. Y no podemos olvidar al estilita San Walfroy (21 de octubre), que se inspiró en nuestro santo para llevar una vida ascética.

Ordenación episcopal.
En las cercanías de su recinto había una aldea donde la gente adoraba a un pino, y se resistían a dejar de hacerlo. Martín, viendo que cortar el árbol sería peligroso, ofreció a los paganos que cortasen el árbol, sentándose él en el sitio donde debía caer, para demostrarles que los dioses nada podían frente a Cristo. Así lo hizo y cuando estaba para caer, inexplicablemente, el árbol cayó justo al lado opuesto, derribando un templo de un ídolo. Esto provocó la conversión de los paganos, que levantaron una iglesia en sitio del templo. En otros lugares no tuvo tantas contemplaciones el otrora militar, pues por su propia mano destruía los santuarios paganos los ídolos, edificando iglesias sobre ellos. Por supuesto que no le salía gratis, en Levroux y en Autun le dieron de palos y si no llega a ser por los soldados del Imperio, le habrían matado. 

Otros paganos, por su parte, intentaron atemorizarle vistiéndose de dioses o demonios, y si bien no lograron atemorizarle, sí que lograron que el santo viera diablos por todas partes. Y en una ocasión se le apareció el mismo demonio, coronado de oro y piedras preciosas, con magníficas vestiduras, y le dijo: - "Ha llegado el juicio, adórame". - "¿Dónde están las marcas de los clavos?" – replicó Martín – "¿Dónde está la marca de la lanza, o dónde está la corona de espinas? Cuando vea las marcas de la Pasión adoraré a mi Señor". Y entonces el diablo desapareció.

Martín contra la violencia.
Estuvo el santo presente en el Concilio de Tréveris, en 384, donde se trató el asunto del hereje Prisciliano y sus seguidores. Los errores doctrinales de este grupo eran varios, desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, predicando la preexistencia de almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos. El emperador Máximo quería la cabeza de Prisciliano y los obispos aduladores no osaron negarse. Solo San Martín clamó contra intervención del poder secular en causas eclesiásticas y contra el castigo de Prisciliano y sus discípulos, alentado desde España por los obispos ibéricos. Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y arengó con tal maestría que al irse de Tréveris creía que había logrado salvar a Prisciliano y los otros. Sin embargo, apenas se fue, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

En 385 Martín regresó a Tréveris y junto a San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) intentó salvar a los sobrevivientes, negando la autoridad de los obispos perseguidores. Al mismo tiempo intentó salvar a algunos seguidores del difunto emperador Graciano, a quienes el emperador Máximo pretendía condenar a muerte. El emperador entonces le dijo que si perdonaba a estos, tendría que permitir la persecución, confiscación de bienes y muerte de los priscilianos en España. Tuvo que ceder Martín, a regañadientes, y renunciar a su defensa de los priscilianos. Este chantaje pesó tanto sobre él que nunca más participó en Concilio, Sinodo o reunión con gobernante alguno, hastiado de los contubernios Iglesia-Imperio. Llegaría a decir el santo: "¡Ay de los tiempos en que la fe divina necesita poder terrenal, cuando el nombre de Cristo, despojado de su virtud, se reduce a servir de pretexto y reproche a la ambición, cuando la Iglesia amenaza a sus adversarios con el exilio y la prisión, con los cuales los obliga a creer, cuando se apoya en la grandeza!"

Traslado del cuerpo del santo.
Muerte y sepultura.
Martín murió en Candes el 9 de noviembre de 401, a los 84 años de edad. San Severino de Colonia (23 de octubre) y San Evergislo (24 de octubre), aún niño en aquel momento, vieron su alma subir al cielo.
Su cuerpo fue llevado a Tours, dice la leyenda que por un barco "sin velas ni remos, que río arriba subió sin tropiezo, mientras los árboles florecían a su paso". Pero lo cierto es que sus reliquias fueron trasladadas con toda solemnidad, nada menos que por 2000 monjes, que formaron cortejo fúnebre entonando salmos.


Fue sepultado en día 11 en un cementerio a las afueras de la ciudad. En 412 San Bricio construyó allí una iglesia dedicada a San Esteban (en aquella época las iglesias sólo estaban dedicadas a los mártires) para custodiar el sepulcro. El 4 de julio de 473 San Perpetuo de Tours (8 de abril) trasladó las reliquias a una nueva iglesia, bellísima según cuenta San Gregorio de Tours (17 de noviembre), y que sería la primera del orbe cristiano en estar dedicada a un santo no mártir. Fueron las reliquias depositadas en un sepulcro de mármol, que fue veneradísimo durante siglos, a pesar de los desastres y renovaciones de la iglesia. Lo visitaron numerosos santos, prelados y reyes. Santa Monegundis (2 de julio) fue reclusa en una celda cercana a él. La leyenda de San Eloy (1 de diciembre) dice que este santo fabricó un bello relicario para contener reliquias de San Martín. 

En el siglo IX, debido a las invasiones normandas, las reliquias de San Martín fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán (31 de julio). Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Estos entraron en pelea (esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer) sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Pero estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y "ceder" el milagro a su invitado.

las reliquias volvieron a Tours en el siglo XII y continuaron siendo veneradas. Sin embargo, en 1562 los herejes calvinistas incendiaron el templo y, en su odio anticatólico, profanaron las reliquias del santo, solo salvándose un hueso y parte del cráneo, que se veneran en la catedral de Tours. Durante la Revolución Francesa la bella iglesia fue destruida en parte, y en 1802 demolida totalmente. Pero el culto a San Martín no decayó. El célebre P. Delahaye intentó reconstruir una basílica copiando la anterior, pero las nuevas calles y casas emplazadas donde había estado el sepulcro del santo lo impedían. En 1857 Morlot, arzobispo de Tours, compró las casas y comenzó la excavación del terreno. En 1860 se descubrió el sitio donde habría estado la tumba, pero era propiedad ajena. Compraron esas casas también y finalmente, siete días después, se halló el venerado sepulcro. 

Culto y veneración.
Como dije antes, Sulpicio Severo escribió la "vita" del santo estando este vivo aún, y la completó luego con el relato de la muerte y la sepultura del santo. Este Vita ha servido para el sostén del culto durante siglos, y es que San Martín es uno de los santos más venerados durante siglos, aunque fuese por aspectos culturales o agrícolas. Su día era de fiesta en todos los reinos cristianos, se aprovechaba para la matanza de los cerdos, y hacer fiesta por la cosecha. 

Es abogado de soldados, jinetes, herreros y armeros; de tejedores, sastres, fabricantes de cinturones y guantes, sombrereros, pastores, molineros, viticultores, bodegueros, fundidores y propietarios de hoteles. Se le invoca contra enfermedades oculares, los envenenamientos, las mordeduras de serpiente y la caspa.
Francia por supuesto, es el país donde más se le venera, llegando a tener casi 4000 iglesias dedicadas a su memoria. Pero también hallamos su devoción en toda América, especialmente en México, y para esto transcribo el aporte del Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo:
San Martín de Huixquilucan, México.
"San Martín obispo de Tours, mejor conocido entre el pueblo como san Martín Caballero es un santo de gran tradición y devoción en México, su culto llego con los españoles en el siglo XVI y perdura hasta nuestros días. Es venerado en México san Martín caballero como patrón de los comerciantes y para que nunca falte el dinero y el trabajo, alrededor de estos patrocinios existen muchos ritos que los devotos del santo realizan ya que es muy común ver la imagen de san Martín en muchos negocios en todo México. Una de las tradiciones que hay para que san Martín “ayude en el negocio” es ponerle tres monedas de la primera venta del día que sean de la misma denominación y nombrando a cada una de las Divinas Personas de la Santísima Trinidad al momento de ofrecérselas al santo. Muchos fieles van juntan estas monedas que le ofrecen a diario al santo y con las mismas posteriormente compran veladoras o flores para el mismo altar del santo.
Otra tradición es ponerle albahaca, alfalfa o algún tipo de hierba verde para el caballo de San Martín para que pueda seguir cabalgando haciendo el bien. También el caso particular de ofrecerle albahaca al santo se da mucho en el sureste mexicano que tiene fuerte influencia maya los cuales pensaban que la albahaca era una hierba sagrada por su aroma y que el olor de la albahaca era agradable a la divinidad y subía hasta el cielo llevando las peticiones, por eso es que se considera de especial gusto para san Martín para pedirle de forma más eficaz que interceda por el bienestar de los negocios y comercios.
También existe la situación un tanto supersticiosa que muchos piensan que la imagen de san Martín debe tener un caballo blanco porque ese es el que más ayuda a los negocios y el del caballo marrón no es tan “bueno” para los negocios, como sabemos la intercesión de los santos es igual este pintado como sea su imagen siempre que uno les pida con fe verdadera.

Es también destacable que san Martín Caballero es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México, compartiendo este patrocinio con san Hipólito y con el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Y este patrocinio en especial es más evidente en la imagen que de san Martín se venera en la población de san Martín Huixquilucan, Estado de México la cual tiene por patrón a este santo desde el siglo XVIII a la cual cada año desde hace varios años la Asociación de Charros le regala un traje de charro a san Martín y los charros que pertenecen a la asociación le rinden sus respetos cada año con una peregrinación al santo, cuya fiesta en este lugar se celebra el último fin de semana del mes de enero. Hay registros que ya desde el siglo XIX a san Martín se le vestía de chinaco (el antecedente del charro mexicano) y que fue cuando la asociación de Charros le elige por patrón en los años 20 que se le viste definitivamente como charro".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de noviembre además se celebra a
San Berthuin de Malonne, abad y obispo.
San Menas de Cute, soldado mártir.

viernes, 10 de noviembre de 2017

"Han trabajado para el Señor..."

Santos Olimpas, Tercio y otros. 10 de noviembre.

San Olimpas.
Aunque estos santos antiguos aparecen en diferentes días en diversos martirologios, la tradición los recoge a todos a día de hoy.

A Olimpas le hallamos mencionado en la Carta de San Pablo a los Romanos: "Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas y a todos los santos que están con ellos". San Hipólito (22 de agosto) dice que martirizado en Roma, y otros le confunden con Olimpas, el centurión mártir bautizado por el papa San Esteban I (2 de agosto), pero este padeció a mediados del siglo III. Por su parte Doroteo dice que era de los 72 y que fue martirizado junto a San Pedro, pero sin embargo, ninguna de las Actas apócrifas de Santos Pedro y Pablo le menciona, ni el Pseudo-Lino tampoco.

A Tercio, le considera Hipólito como el amanuense de la misma Carta a los Romanos, y quien la habría copiado para extenderla a todos los cristianos. Tanto Hipólito como Doroteo lo consideran uno de los 72, incluso Hipólito le hace obispo de Iconio.

En cuanto a Santas Trifena y Trifosa, también son señaladas en dicha Carta: "Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor". Con respecto a ellas, las tradiciones son más escuetas. Algunos las hacen diaconisas, o mujeres de diáconos. Algunos se aventuran en llamarlas mártires, sin prueba alguna, y otros han hecho de Trifena la dueña de los terrenos de un cementerio en la Vigna Codini. 

También aparecen recogidos a este día, por su relación con la Carta a los Romanos, los Santos Jasón y Sosípater (29 de abril).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de noviembre además se celebra a
Santa Ninfa de Palermo, virgen.
Santa Natalina de Pamiers, virgen y mártir.