miércoles, 12 de mayo de 2021

Santa Flavia,la tal vez no mártir.

Santa Flavia Domitilla, “la joven”. 12 de mayo. 

Segun su leyenda, Flavia habría alcanzado el martirio junto con dos esclavas suyas llamadas Eufrosina y Teodora. Los mártires Santos Nereo y Aquiles (12 de mayo) también habían sido esclavos suyos. San Jerónimo también la diferencia de otra Domitilla, diciendo que ambas eran de la familia Flavia, y la nuestra, además, nieta del emperador Vespasiano. Habría sido martirizada por negarse a casarse con un pagano de noble estirpe. 

Pero la pista más certera nos la dan los libros litúrgicos de la iglesia de Roma, los cuales mencionan a una Flavia Domitilla como propietaria de un terreno en la Vía Ardeatina, bajo el cual se encuentran las grandes catacumbas de Domitilla y donde fueron enterrados Nereo y Aquiles. He aquí la relación entre estos santos: hubo una piadosa mujer cristiana de la familia de los Flavios, en cuyas propiedades se construyeron las catacumbas que llevaron su nombre, Domitilla. Tal vez sea cierto que los mártires Nereo y Aquiles, cuya existencia está fuera de toda duda, fueron esclavos suyos, y hermanos de fe cristiana. Las mártires Eufrosina y Teodora también se veneraron en estas mismas catacumbas. 


A 12 de mayo además se celebra a

Santa Juana de Portugal,
princesa y dominica
.
Santa Rictrudis,
viuda y abadesa
.
San Pancracio, mártir.





 

martes, 11 de mayo de 2021

Del santo apóstol de Nápoles.

San Francisco de Geronimo, presbítero jesuita. 11 de mayo. 

Nació en Grottaglie, el 17 de diciembre de 1642, en una familia acomodada y fue el mayor de 11 hermanos. Fue un niño piadoso y caritativo. Una leyenda piadosa nos cuenta que, en una ocasión, tomó en secreto el pan de la cocina para darlo a unos pobres. Fue sorprendido por la madre, la cual lo regañó amargamente por dejar a los suyos sin pan para darlo a los demás. Al tiempo, le prohibió que lo volviera a hacer. El niño Francisco le respondió: "Pero madre, ¿temes, tal vez, que por causa de la limosna perderemos el pan en casa? engañada está. Mire el arca del pan y verá”. La madre fue, abrió el arca donde se guardaba el pan y la halló a rebosar. Ante este milagro, abrazó al hijo y desde entonces le dio libertad para dar limosna. 

Desde niño fue amante del estudio y la religión, por lo que, a los 10 años, fue confiado a un grupo de presbíteros que se encargaban de la educación de los niños. No solo estudió con estos santos varones, sino que, además, convivió con ellos, contribuyendo con su labor de catequista y sacristán. Si los presbíteros iban de misión y evangelizaban a los adultos, él hacía lo propio con los niños. 

A los 16 años la Iglesia le concedió la primera tonsura para ser sacerdote, ingresando al año siguiente en el seminario de Taranto. Luego de estudiar la filosofía y retórica en un colegio de jesuitas, fue ordenado subdiácono en 1664. Al año siguiente le enviaron a Nápoles para cursar los dos derechos. Fue ordenado presbítero el 18 de marzo de 1666, con 24 años, por lo que fue necesaria una dispensa al no cumplir los 25 años preceptivos. En 1668 obtuvo, además, la licenciatura en Teología, continuando el Doctorado. Sintió vocación jesuítica y pasó algunas pruebas para poder entrar. En especial la oposición de su padre, quien le reservaba una brillante carrera en el mundo eclesiástico, teniéndole ya apalabradas una canonjía con buenos beneficios. Mas finalmente aceptó, pues hombre piadoso era. 

Francisco ingresó en la Compañía de Jesús el 1 de julio de 1670, haciendo el noviciado al mismo tiempo que profundizaba la Teología. Su maestro de novicios, viendo sus virtudes y queriendo comprobar si eran farsa o cosa de Dios, se empleó en probarlas con deseos. Le daba los oficios más laboriosos y aunque los hiciera bien, en no pocas ocasiones le mandaba rehacerlo todo. Entre otras cosas, le quitó su ración diaria de agua para lavarse, mandándole que se lavara en el agua sucia donde se lavaban los calzones y las sotanas de los padres y estudiantes. 

Entre 1671 y 1674 misionó en la Apulia, bajo la dirección del célebre misionero Agnello Bruno, con gran éxito. Ya desde estudiante se revelaron sus dotes de predicador y su celo apostólico, unido a una profunda vida interior, de silencio y oración. No en balde sus compañeros le llamaban “el santo”. Terminada la Teología, en 1676 le enviaron a misionar a Nápoles, lugar que sería su púlpito durante 40 años, aunque su deseo era ir a las misiones de la India o Japón. El 8 de diciembre de 1682 hizo su profesión solemne como jesuita. Francisco se lanzó a una misión popular constante y sin descanso: predicaba encendidos sermones en las calles y plazas, logrando sonadas conversiones. No podemos dejar de mencionar la conversión de María Elvira Cassier, una joven que había asesinado a su padre y, vestida de hombre había sido soldado al servicio de España. La predicación del santo la movió a confesarse y cambiar de vida. Además, la dirigió espiritualmente en adelante. 

Los terceros domingos de cada mes, además, guiaba a los que oían sus prédicas a la iglesia de los jesuitas, donde un ejército de sacerdotes oía confesiones durante todo el día, a la par que se celebraban misas y funciones religiosas. Todo terminaba con una fervorosa Comunión General. Las prostitutas fueron de la clase más tocada por sus sermones, arrancando a no pocas de la mala vida.

Además, predicaba en los muelles, donde el pecado y la blasfemia eran pan diario. Visitaba las cárceles, tenía una legión de piadosas personas, muchas convertidas, que le ayudaban visitando a los enfermos y socorriendo a los pobres. Él era el apóstol y numerosos laicos eran sus discípulos. y aún tuvo tiempo para predicar en otras regiones, como Los Abruzos o Sannio. En la invasión austríaca de 1707, cuando España perdió Nápoles, Francisco logró que los españoles no bombardearan la ciudad en respuesta, alcanzando además que no hicieran sitio y no llegara la hambruna y la enfermedad. Asimismo, su imponente y respetada persona consiguió detener saqueos y abusos por parte de los invasores.  

Carta autógrafa del santo.
Pude venerarla en la
misión Santa Clara, California
.
Fue nuestro santo un apóstol taumaturgo, y los milagros ocurrían a su alrededor. Él siempre los achacó a la intercesión de San Ciro (31 de enero), cuya reliquia se veneraba en la casa jesuita de Nápoles y que De Geronimo siempre portaba en sus misiones y prédicas callejeras. También predicaba seguidamente de las virtudes y excelencias de la devoción a la Madre de Dios.  

El santo misionero entró al premio eterno el 11 de mayo de 1716 en su amada Nápoles. En 1806, restituidos los jesuitas en el reino de Nápoles gracias a Fernando IV, el papa Pío VII beatificó a De Geronimo el 2 de mayo del mismo año. Gregorio XVI lo canonizó el 26 de mayo de 1839, celebrándose por esta causa solemnes festejos en Nápoles y en toda la Orden Jesuita. Sus reliquias se veneran en la iglesia de Jesús, donde había vivido toda su vida napolitana. Su casa natal en Grottaglie también es un santuario, iglesia y convento jesuitas. 

Fuente:
-"Vita di San Francesco di Girolamo, sacerdote professo della Compagnia di Gesù." LONGARO DEGLI ODDI. Roma, 1839.


A 11 de mayo además se celebra a

San Gengulf, mártir.
San Mamerto de Vienne,
obispo.
Todos los Santos
Abades de Cluny
.
Santa Eustelle,
virgen y mártir.







 

lunes, 10 de mayo de 2021

San Guenganton de Vannes, obispo.

San Guenganton de Vannes, obispo. 10 de mayo y 27 de septiembre (Todos los Santos Obispos de Vannes) 

No se sabe mucho de este santo, también llamado Higentin. Fue elegido obispo de Vannes en 657, y murió dos años después, por lo que de su labor pastoral nada podemos decir. Sólo se conoce un hecho de él: fue quien ordenó presbítero a San Mériadec (7 de junio). Este le sucedería a su muerte en 659. 

La abadía de San Magloire de Léhon dice tener reliquias suyas. Además, se le venera en su propia iglesia de St-Ganton, Francia.


A 10 de mayo además se recuerda a:

Santa Solange,
virgen y mártir.
San Comgall, abad.
San Job, Patriarca.
San Calepodio, mártir.









domingo, 9 de mayo de 2021

María, fuente de consuelo para los vivientes.

Nuestra Señora de los Milagros de Mauriac. 9 de mayo.

En el origen de esta devoción mariana se encuentra la princesa Santa Theodechilde (28 de junio). Esta princesa gustaba de la soledad y vivía retirada en Mauriac, en el “Castrum Vetum”, un castillo de la época romana, adaptado a las necesidades de su momento. Era una torre alejada de la ciudad, en medio del bosque, donde la reina hallaba gusto en la soledad, en los ratos que no dedicaba a los asuntos del mundo que aún la retenían. 

Una tarde en que salió de paseo, vio una luz muy brillante que descendía del cielo sobre el bosque, sin moverse. No se atrevió a averiguar que era, sin antes pasar una noche en oración, pidiendo a Dios. Por la mañana se adentró en el bosque, camino del punto donde caía la luz, y al llegar vio una leona con tres leoncillos. Trazó la señal de la cruz, y las cuatro fieras se postraron ante ella y desaparecieron. Esa noche tuvo una visión en la que aparecían la Santísima Virgen con el Niño, y precediéndola San Pedro, que daba una vela encendida a la Madre de Dios. Luego de presentarse ante Theodechilde, tomaron camino del bosque, hasta el sitio donde antes había visto la leona y sus cachorros. Allí, en medio de ángeles, la Señora señaló al suelo y desapareció. 

Al otro día, Theodechilde se encaminó al sitio y halló de nuevo a las fieras, que le cedieron su sitio, alejándose en el bosque. Llegó Theodechilde al punto exacto que había señalado la Virgen María y halló una piedra de mármol con una vela encendida, la misma que San Pedro había dado a Nuestra Señora. Junto a esta, había un pergamino escrito en hebreo, que la reina envió a San Remigio (1 de octubre), el cual lo envió al papa, quien lo entregó a Boecio para que lo interpretara. Según este, el texto decía: "Este lugar será el sitio de Temor del Señor, y será una fuente de consuelo para los vivientes." Así que Theodechilde entendió que San Pedro quería que además del monasterio que ella estaba planeando edificar, se edificase un santuario a la Santísima Virgen.  

Entonces la reina mandó construir una capilla en honor de Nuestra Señora, poniendo como altar la piedra de mármol y sobre este la vela inconsumible. En solo tres meses, los obreros construyeron la iglesia, dándose el milagro que no se cansaban por más que trabajasen, y cada uno rendía por cuatro. Fue bendecida por un legado del papa San Símaco (19 de julio) el 25 de diciembre de 507, y llamada Nuestra Señora de los Milagros. Para presidirla, el rey Clodoveo envió desde Roma una imagen revestida en plata, que habría sido tallada por San Marcos Evangelista (25 de abril). Esta fiesta de Nuestra Señora de los Milagros se celebra aún en Mauriac a día de hoy, y el domingo siguiente a este día.  

En 1631, por los 900 años de la fundación del monasterio anexo a la iglesia de Nuestra Señora de los Milagros de Mauriac, se dedicó una de las capillas de la iglesia a la memoria de su fundadora, la reina Theodechilde. El 13 de mayo de 1855 la imagen de Nuestra Señora sería coronada canónicamente. En 1921 la iglesia fue elevada a Basílica por el papa Benedicto XV.

Fuente:
-“Sainte Theodechilde, vierge. Fille de Clovis. Foundatrice du monastère de Saint-Pierre-le-Vif”. ABBÉ J.-B. CHABAU. Aurillac, 1883. 


A 9 de mayo además se celebra a:

Santa Catalina de
Bolonia, clarisa.
San Mumbol,
eremita y abad
.
San Beato de Thun,
eremita.
San Tudy, abad.








sábado, 8 de mayo de 2021

San Didier de Bourges, obispo.

Pregunta: Hola. Existe alguna santa para el nombre Desiree? Gracias. México. 

Respuesta: Hola. Tengo que decirte que sí, pero no: Desiree, Didier, Dizier, Desiderio, Deseado, Desiderato... son variantes del mismo nombre y como ves, es masculino, salvo alguien se llame Deseada o Desideria. Hoy Desiree es nombre femenino, mientras Didier ha quedado como masculino. Visto Visto esto, vamos a ver a: 

San Didier de Bourges. 8 de mayo. 

Fue Real Canciller y obispo de Bourges, uno de los más grandes obispos de los merovingios, que ayudó a apaciguar el caos que era la Galia, después de la caída del Imperio Romano, mediante el mejor recurso cultural de entonces: la evangelización. Evangelizar y cristianizar un pueblo era la forma de unirlo, dotarlo de las mismas leyes, costumbres y tradiciones, con diversidad, claro, que no todo fue monolítico. Pues Didier, como Canciller trabajó por la extensión del reino y la Iglesia, pero como nunca faltan, padeció muchas insidias y calumnias, de manejar al rey a su antojo, de robar dinero, etc. Enterado de ello, quiso irse a un desierto, alejado de todos, pensando que no era digno del cargo y por poner la paz, pero no le fue permitido. 

Su episcopado se caracterizó también por la reconciliación y la paz, sobre todo de la casa de Anjou con el territorio de Poitou así como de restablecer la paz entre las tribus de Alemania. Entró al premio eterno en 550. 

Es patrono contra la lluvia persistente e inundaciones (una mujer coja no pudo escapar de una, le invocó y el agua formó muralla a su alrededor sin tocarla). También contra la fiebre, para la protección de ganado y para lograr una buena cosecha de la cereza. También se invoca contra los fuegos (una casa ardió sobre un niño que resultó ileso) y los ahogamientos (devolvió a la vida a un niño que cayó en un pozo). 

Otros santos del mismo nombre son: 

San Didier de Verdún, obispo. 23 de agosto.
San Desirée, monje. 3 de febrero.
San Desirée de Auvernia, obispo. 21 de junio.
San Desiderio de Langrés, obispo mártir. 23 de mayo.
San Desiderio de Vienne, obispo y mártir. 23 de mayo también.
San Didier de Nevers, obispo y abad. 20 de junio. 

Fuente:
-https://www.heiligenlexikon.de/
-Vidas de los Santos. Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 8 de mayo además se celebra a 

Beato Luis Rabatá,
carmelita mártir
.
San Gibrián, presbítero.
San Miguel
"in Monte Gargano"
.
Nuestra Señora
de la Estrella
.
Nuestra Señora
de las Escuelas Pías
.



















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(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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viernes, 7 de mayo de 2021

Santa patrona de ciegos, peregrinos y caminantes.

Santa Sira de Rilly, virgen. 7 de mayo, 8 de junio y 8 de octubre.  

De esta santa se sabe poco. Vivió entre los siglos IV y V. Para evitar casarse, puesto que había hecho voto de virginidad, pidió a Dios quedarse ciega, y así estuvo por 40 años. Entonces tuvo una inspiración, y partió en peregrinación a la tumba de San Sabiniano de Troyes (24 de enero), y cuando regresó a Rilly sanó milagrosamente. Luego, al parecer, vivió una vida de oración y caridad, siendo venerada desde su muerte.

Es patrona de ciegos, peregrinos y caminantes.  





A 7 de mayo además se celebra a

San Domiciano de
Maastricht, obispo
.
Beata Gisela
de Hungría, reina.
La Traslación de
San Juan de Mata
.
La Aparición de
San Rafael Arcángel
.



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jueves, 6 de mayo de 2021

La muerte le salvó de ser injusto.

San Britto de Tréveris, obispo. 6 de mayo. 

Sucedió Britto a San Bonoso (17 de febrero) en la sede de Tréveris en el convulso momento de la herejía prisciliana y la condena de su propulsor, el obispo hispano Prisciliano. Este propagaba una serie de errores teológicos, que abarcaban desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, la preexistencia de las almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos entre otras cosas. En el Sínodo de Valence, en 374, en la condena de las doctrinas heréticas, mas no del obispo, a quien se le pide retractarse, la firma de Britto aparece justo después de la del papa San Dámaso (11 de diciembre) y la de San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal). Esto indica la importancia de la sede de Tréveris. 

Britto también estuvo presente en el Sínodo llevado a cabo en su sede episcopal, en 384, en el que estuvo de parte de San Martín de Tours (11 de noviembre) en su intención de salvar al obispo Prisciliano, de quien el emperador Máximo, junto al obispo Itacio, quería la cabeza. San Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y pensó lo había salvado, mas apenas se fue de la ciudad, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

Britto murió a inicios de 385, al mismo tiempo que esto ocurría, por lo que nada pudo hacer, de hecho su persona no consta en la condena de Prisciliano. Fue sepultado en la iglesia de San Paulino (31 de agosto), donde aún se veneran sus reliquias. Su sucesor fue San Félix (26 de marzo), un laico prominente de la ciudad, alejado de los poderes temporal y eclesiástico.  


Fuentes:
-https://heiligen-3s.nl
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 6 de mayo además se celebra a






miércoles, 5 de mayo de 2021

Monje ejemplar, fundador y prelado humilde.

San Martín de Sigüenza, obispo cisterciense. 5 de mayo y 16 de septiembre. 

Nació sobre 1140, en la familia noble castellana de los Finojosa (o Hinojosa), emparentada con los reyes navarros. Sus padres fueron Miguel Muñoz de Finojosa, y Sancha Fernández. Fue un niño despierto para las letras, por lo que pronto comenzó a estudiar, a la par que acrecentaba sus virtudes. Siendo aún jovencito murió su padre, el cual fue enterrado en Silos. El día de los funerales, el ver la solemnidad de los monjes, su dedicación a la alabanza divina y su compostura, le decidieron a ser monje. Somo era el segundo de los hermanos, al decirle a su madre, esta no opuso reparos, pues la sucesión era toda del hermano mayor, Nuño.  

Sin embargo, Martín no se decidió por los benedictinos de Silos, sino por los cistercienses de Cántavos (primer monasterio de la comunidad que luego pasaría a Huerta), fundado en 1151. La vida ascética del Císter y su sencillez le atrajo mucho más que la benedictina. Junto con el hijo, la madre entregó al monasterio el pueblo de Boñizes, que le pertenecía al hijo. A pesar de su origen noble, Martín no desdeñó tareas impuestas: siempre callado, humilde y obediente, sus delicias eran la oración y el trabajo manual. Al poco tiempo de hacer sus votos ya era muy considerado por los monjes como un digno hijo de San Benito y San Bernardo. 

En 1162 la comunidad se trasladó al hermoso monasterio de Huerta, y Martín fue elegido como abad, habiendo fallecido el abad Dom Blas. Sólo tenía 26 años. Aparte de sus prendas, influyó, como no, su familia y su origen nobiliario. Su tiempo como abad hizo florecer Huerta, convirtiéndolo en un verdadero huerto de virtudes y erudición. El monasterio tiene una biblioteca estupenda que fue iniciada en tiempos de Martín, al que Huerta llama, con justicia, “nuestro Padre”.  

Sus ejemplos, escritos y la labor de los monjes hicieron al recinto y a Martín ganar la admiración del rey Alfonso VIII y de los nobles castellanos y leoneses. En 1179 comenzó la edificación de la nueva iglesia monástica, poniendo la primera piedra el rey y su mujer, la reina Leonor. Este rey, además, le concedió varios pueblos, salinas y no pocos beneficios de impuestos para que la obra no se detuviese. Los reyes de Aragón también fueron espléndidos con el monasterio, dotándolos con alhajas, exenciones, ricas telas y vasallos, a cambio de las constantes oraciones de los monjes por los monarcas y sitio de enterramiento. Incluso había una ceremonia para esto, en la cual, dicha la misa de la Santísima Trinidad, se acudía procesionalmente al claustro y allí el abad señalaba el lugar de la sepultura del noble o monarca protagonista de la ceremonia. Todavía hay allí una comunidad monástica masculina.

Martín tuvo gran estima a las monjas de Las Huelgas de Burgos, a las que donó tierras y beneficios que él recibía. Las visitaba con frecuencia y ellas lo agradecían con sus oraciones y primorosos trabajos de costura para su catedral. A las abadesas de Las Huelgas dio la sujeción de todos los monasterios de monjas de los reinos de Castilla y León, creando una especie de abadesa general. Decretó que todos los años se celebrase allí un Capítulo de monasterios femeninos, asistiendo él al primero, en 1189. 

Martín fue elegido obispo de Sigüenza por los canónigos de esta catedral en 1191, siendo confirmada su elección por el rey Alfonso y del papa Clemente III. Aunque Martín se negó, finalmente aceptó humildemente. Fue atento a la vida moral del clero, del cabildo catedralicio y de los monasterios. Dictó cánones para proteger a los presbíteros en los juicios, algunos de ellos hoy diríamos que injustos en cuanto bastaba la palabra de los sacerdotes para ser creídos. Ganó los viejos pleitos que el obispado tenía con los obispados de Osma y Tarazona, a cuenta de los límites territoriales, los pueblos que les pertenecían, con sus respectivos diezmos e impuestos. Fue padre providente de los pobres, desamparados y cautivos cristianos que estaban prisioneros de los musulmanes en otras partes de la península ibérica. 

Solo dos años fue obispo titular nuestro santo, el cual anhelaba tanto el claustro, que en 1193 pidió al papa Celestino III le permitiera renunciar, para volver al monasterio. Una vez obtenida la licencia papal y el permiso real, se despojó de todas sus insignias episcopales en una solemne ceremonia en la catedral, y vestido solamente con su usado hábito del Císter, emprendió el camino a pie a Huerta. Allí fue recibido por sus monjes con gran alegría, y el mismo lloró lágrimas de gozo al abrírsele las puertas. No está claro si siendo aún obispo titular o habiendo vuelto al monasterio, murió su madre, la cual quiso ser sepultada en Huerta, en una simple tumba detrás de la capilla mayor, sin reconocimiento alguno. Así lo hizo el santo, quien hubiera deseado una hermosa sepultura para su madre, pero prefirió cumplir su voluntad. 

En el monasterio vivió aún 20 años más entre rigores, oración, silencio y vida escondida. Tenía oración muy subida, y su carne era presa de grandes penitencias. Ejercía los más oficios humildes y obedecía prontamente como si de un novicio se tratase. En 1213, estando visitando a los monjes de Oliva, supo por revelación que moriría pronto. Emprendió camino de vuelta para morir en su amado Huerta, más pasando por el monasterio de Socota de Tajo, tuvo que detenerse para rendir su alma al Creador, el 16 de septiembre del mismo año, con 75 años de edad. 

El santo cuerpo fue trasladado a Huerta con tristeza, pero con alegría al mismo tiempo, como si de la traslación de las reliquias de un santo canonizado se tratase. Y no pocos favores dispensó a los que le rendían homenaje en el camino. Fue sepultado en la iglesia del monasterio en una sencilla sepultura en la tierra. En 1558 hubo una inundación en la zona y las sepulturas se hundieron, dejando ver la osamenta del santo, mas no la cabeza. Se identificó por las vestimentas episcopales que vestía y por el intenso perfume que brotó del sepulcro. Las reliquias se colocaron en el altar mayor. En 1662 se trasladaron a una bella urna de jaspe y bronce, que fue colocada en el retablo mayor. En 1776, concluido el hermoso retablo barroco de la iglesia, la urna fue puesta en este. 

Sobre la cabeza perdida, una leyenda dice que un ángel, vestido de peregrino la tomó y la entregó al Capítulo de Sigüenza, los cuales la colocaron en el retablo mayor. Sin embargo, otra leyenda dice que es la de San Sacerdote de Limoges (5 de mayo). 


Fuentes:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-
La leyenda de Oro. Tomo 2. Madrid 1853


A 5 de mayo además se recuerda a:

Santa Ferbuta,
virgen y mártir
.
San Ángelo,
protomártir carmelita
.
Santa Jutta,
viuda y eremita
.
San Maroncio, abad.






martes, 4 de mayo de 2021

"El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia"

San Juan Houghton, y compañeros mártires cartujos. 4 de mayo.

Este santo mártir nació de una familia de la nobleza inglesa de Essex. Estudió en Cambridge, licenciándose en ambos Derecho. Aunque el mundo le sonreía, lo abandonó para ser sacerdote y servir a Dios. Siendo presbítero entró a la Cartuja de Londres, donde desde el noviciado comenzó su vida de perfección. Fue ejemplar en la oración, el silencio y la obediencia.  

En 1531 fue elegido prior de Beauvalmas a los dos años los monjes de Londres le eligieron para que fuera su prior y allí se encaminó. Fue un recto y amoroso padre para con sus monjes, a los que decía: “Si somos siervos inútiles al hacer las cosas que debemos, ¿qué seremos cuando, por culpa nuestra, no hacemos lo que debemos? Caín fue reprobado por ofrecer víctimas menos dignas, y la ley de Moisés reclamaba para Dios víctimas inmaculadas. Temamos la sentencia de la Escritura, (Jer. 48, 10): Maldito el que hace la obra de Dios con negligencia’”. En 1532 fue nombrado Visitador de las Cartujas de la Provincia Inglesa. 

En 1534, luego de la inválida declaración de nulidad matrimonial entre Enrique VIII y Catalina de Aragón, y el consiguiente matrimonio del monarca con Ana Bolena, el rey pretendió ganar para sí al clero, pretendiendo hacer legítima su descendencia y sus actos contra la fe católica que hasta poco antes había defendido. Sabiendo del prestigio de la Cartuja de Londres, quiso ganarse a los monjes a su causa. En abril de ese año envió legados a la Cartuja para que firmaran la adhesión al rey y la legitimación de los futuros hijos de Ana Bolena como legítimos herederos a la Corona. Juan respondió a las pretensiones reales: "Los Cartujos tenemos por costumbre no meternos en los asuntos de los Gobiernos. Por tanto, no nos toca decir cuál ha de ser la persona llamada a compartir los honores del Trono, o a recibir la sucesión de la Corona". Ante esta respuesta neutral, fueron los monjes precisados a ir más allá y declarar su aceptación o no del divorcio de Enrique. Su respuesta fue simple: si la Iglesia había bendecido ese matrimonio nadie tenía por qué declararlo nulo. Esta respuesta le valió la prisión domiciliaria a la comunidad. Cosa que no les costó mucho, pues cartujos y encerrados eran. 

Sin embargo, nuestro santo y el procurador del monasterio fueron llevados prisioneros a la Torre de Londres. Allí el obispo de Londres le aconsejó que, puesto que el asunto de la sucesión no era algo de fe, no valía la pena morir por ella, y que podían firmar lo solicitado. Por ello, ya que una cuestión política, finalmente el 6 de junio del mismo año prestaron juramento de obedecer al rey y aceptar la cuestión dinástica, hasta donde lo permitiera la conciencia y la ley divina.  

Los monjes estuvieron en relativa paz hasta noviembre, cuando Enrique VIII se proclamó a sí mismo y a sus sucesores como Cabeza de la Iglesia Anglicana, con lo cual se iniciaba un período de persecución contra todo católico que no aceptara semejante herejía. Los cartujos de Londres recibieron la noticia respondiendo: "Muramos en la simplicidad de nuestros corazones. El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia". A lo que Juan respondió: “Sea una misma muerte la que nos haga nacer a la vida eterna a los que una misma Regla tuvo muertos al mundo y a sí mismos". Y se dispusieron a la muerte mediante la oración y la penitencia. El último día, mientras cantaban la Misa Votiva del Espíritu Santo, todos sintieron una brisa que recorría la iglesia conventual, y al mismo tiempo una moción interior de fuerza para el martirio. Nuestro inclíto santo tuvo que detenerse varias veces mientras celebraba la que sabía sería su última misa, pues la emoción le embargaba. 

Pocos días después se reunieron en la Cartuja de Londres Roberto Lawrence y Agustín Webster, priores de Beauval y Axholme, respectivamente. Los tres priores celebraron consejo y decidieron entrevistarse con Cromwell, el terrible ministro del rey, para exponerle que el estilo de vida cartujana no era enemigo del reino, pues no se inmiscuía para nada en la vida del mundo. Los monjes intentaron, en un último esfuerzo librar al menos a los monjes de la persecución, pero todo fue en vano, y aún más, contrario a ellos (según la prudencia del mundo): fueron apresados y enviados a la Torre de Londres, acusados de alta traición. Allí fueron vejados infinidad de veces y presionados para que claudicaran y admitieran la supremacía real sobre la Iglesia si querían vivir. Los tres santos prefirieron la palma de la victoria antes que traicionar a Cristo y vivir una vida de separación de la verdadera Iglesia. 

El documento que debían firmar para irse libres y en paz se conserva, sin firmar, y al dorso tiene estas palabras: “Juan Houghton declara que no puede reconocer al rey nuestro soberano, como jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra, por encima de los apóstoles de Jesucristo. Roberto Lawrence afirma que no hay sino una sola Iglesia Católica, de institución divina, bajo la autoridad del obispo de Roma; y renuncia, en consecuencia, reconocer la supremacía real. Agustín Webster pretende que el jefe de la Iglesia es, no el rey, nuestro soberano señor, sino el obispo de Roma, es decir, aquel que ha sido declarado tal por los doctores Ambrosio y Jerónimo”. 

Finalmente fueron condenados por delito de alta traición, y sometidos a un terrible tormento. El 4 de mayo de 1535 fueron atados a la cola de caballos y arrastrados hasta la plaza Tyburn, testigos de tantísimos testimonios martiriales. Estando Juan con la soga al cuello, fue invitado una vez más a renegar de la autoridad papal, mas el no respondió, y se dirigió al pueblo: “Pongo a Dios por testigo que si me niego a obedecer al rey, nuestro señor, no es por obstinación, ni por malicia, ni por espíritu de insubordinación, sino porque me obligaba a ello mi conciencia. Encontrándose los decretos de su Majestad y del Parlamento en contradicción con las leyes de la Iglesia, nuestra madre común, es mi deber someterme a las órdenes de Roma, y con la ayuda de Dios, no faltaré a la obediencia que les debo, aunque tenga que sufrir mil muertes. Rogad por mí, y tened piedad también de mis hermanos, de quienes fui indigno Prior”. Entonces recitó el salmo 30: “En Vos, Señor, he esperado; no sea yo confundido para siempre; libradme por vuestra justicia. Inclinad hacia mí vuestro oído; acelerad mi socorro. Sed para mí Dios protector y un lugar de refugio, donde me pongáis a salvo. Porque Vos sois mi fortaleza y mi auxilio; por vuestro Nombre me guiaréis y me sustentaréis. Me libraréis de este lazo que ocultamente me armaron; porque Vos sois mi defensa. En vuestras manos encomiendo mi espíritu; me habéis redimido, Señor Dios de bondad”. 

Entonces fue ahorcado y, según era costumbre, en medio del sofoco, se cortó la cuerda y estando aún vivo, se le abrió en canal y se le sacaron las vísceras. Aún tuvo ánimo para clamar el santo mártir: “Amabilísimo Jesús, tened piedad de mi en esta hora”. Y expiró. Luego se juntaron los trozos del cadáver, se hirvieron y se clavaron en varios lugares de la ciudad para amedrentar a los católicos. El brazo derecho se colocó frente a su Cartuja para que los monjes lo vieran y se aprestaran a jurar la fidelidad al rey como Jefe de la Iglesia. Los priores Roberto Lawrence y Agustín Webster padecieron igual martirio. Sobre la suerte de los otros monjes, podéis leer en la “vita” del Beato Guillermo Horne (5 de agosto), ya publicada en el blog. 

Los cartujos de otras partes de Europa siempre tuvieron en gran estima el testimonio de martirio de sus hermanos ingleses. Recogieron cuidadosamente todas las noticias y pocas reliquias que de ellos quedaron y trasmitieron a los monjes aquellos santos ejemplos. Sin embargo, nunca promovieron su canonización. El 29 de diciembre de 1886, el papa el Papa León XIII promulgó el decreto que reconocía el martirio de 34 víctimas de la persecución contra los católicos en Inglaterra, y entre ellas estaban los 18 cartujos mártires (leer sobre los demás aquí), beatificándoles oficialmente. En 1887 el Capítulo General de la Orden mandó se celebrase su fiesta en todos los monasterios cartujos. El Capítulo de 1897 pidió a la Sagrada Congregación de Ritos, una Indulgencia Plenaria a ganar el 4 de mayo de cada año, día de su memoria litúrgica. El 25 de octubre de 1970, el Papa Pablo VI canonizó a los tres priores cartujos junto a otros Santos Mártires de Inglaterra y Gales. Entre ellos al brigidino San Ricardo Reynolds (4 de mayo), quien durante mucho tiempo fue tenido como uno de los cartujos. 

 

Fuente: 
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000. 



A 4 de mayo además se celebra a 






 

 

 

 

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