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viernes, 11 de junio de 2021

Amantísima del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Santa Aleydis de Schaerbeek, virgen cisterciense. 11, 12 (cistercienses y trapenses) y 15 (en Malinas) de junio.

Nació a inicios del siglo XIII, en una familia de campesinos de Schaerbeek. Con 7 años de edad fue llevada monasterio cisterciense de Nuestra Señora de la Chambre, cerca de Bruselas, para que sirviera, al tiempo que recibiera educación. Sobre los 20 años se contagió de la lepra luego de atender a algunos enfermos y, además, quedó ciega. 

Fue relegada a una de las ermitas de la huerta del monasterio, donde comenzó una intensa vida de oración y penitencia. Todos sus sufrimientos los ofrecía constantemente por la salvación de los pecadores y las ánimas del purgatorio, una devoción creciente en su época. Era muy sabia, aunque probablemente no sabía leer, pues su sabiduría le venía del cielo. Su único consuelo le venía de la recepción de la Eucaristía, la cual le llevaba el capellán del monasterio, dejándola en la ventanita de su celda sobre un corporal. No le daban la Preciosa Sangre por miedo al contagio, y esto era de gran tormento para Aleydis, aunque nunca se quejó de ello. Al final de su corta vida Cristo mismo la consoló, confirmándole que en el Pan Eucarístico estaba completamente su Sangre redentora. Esto lo sabemos hoy perfectamente, mas en su tiempo las disputas teológicas sobre este asunto eran frecuentes.

La santa religiosa entró en el cielo sobre los 30 años, el 12 de junio de 1250. Su “vita” fue escrita por un religioso que la conoció personalmente y se dio a conocer, a pesar que no existir la imprenta, rápidamente en los monasterios y poblaciones cercanas. Su sepulcro se convirtió en meta de peregrinos, especialmente de enfermos desahuciados. 

Su culto antiquísimo logró que en 1702 el papa Clemente XI la reconociera como Beata y en 1907 fue nuevamente reconocido como culto inmemorial y, por tanto, canonizada. 

Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 4. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

A 11 de junio además se celebra a:

San Remberto, obispo.
San Achaz, niño.
Ss. Félix y Fortunato
hermanos mártires.
La Traslación
de San Gregorio.






lunes, 8 de febrero de 2021

Monje, caritativo y taumaturgo.

San Jacut de Bretaña, abad. 8 de febrero, 3 de marzo y 5 de julio (traslación de las reliquias)

Según la leyenda fue uno de los trillizos de Santa Gwen (18 de octubre) y San Fragan (3 de octubre). Sus hermanos fueron San Guéthénoc (5 de noviembre) y San Guénolé (3 de marzo). Según esta leyenda a Gwen, para poder alimentar a sus trillizos, le salió un tercer pecho, por lo cual se le conoce como "la trimammis" o sea, la "tres tetas". Luego tendría otra hermana, Santa Clervie (3 de octubre).

Como sus dos hermanos, Jacut fue discípulo de San Budoc (18 de noviembre), y posteriormente fue monje y eremita. De su juventud monástica se cuenta esta leyenda: iban los monjes de camino cuando hallaron un leproso y pensaron dar un rodeo. Entonces Jacut, para demostrar que los leprosos no eran menos que los demás, lo saludó respetuosamente besándole la mano. Al instante, el leproso se curó milagrosamente.

También con sus hermanos fundó un monasterio en isla de Landoac, llamada más tarde St-Jacut-de-l'Isle. Hoy, con los cambios geográficos, no es una isla sino una península. Allí se dirigía en una ocasión un peregrino cuando estalló una tormenta terrible que hizo zozobrar la barca, por lo cual el barquero, un borracho llamado Caradoc, murió. Jacut y Guénolé le revivieron y el hombre enmendó su vida y entró como monje.


Fuentes:
-"Vie des bienheureux et des saints de Bretagne". MALO-JOSEPH DE GARABY. St-Brieuc, 1839.
-"Dictionary of Saints". BRIAN DANIEL STARR. U.S.A, 2013.


A 8 de febrero además se celebra a:








lunes, 16 de julio de 2018

Feo por vocación.

San Thenevan de Léon, obispo. 16 de julio.

Tiene este santo una leyenda muy florida y extensa, que extracto por necesidad. Al parecer en realidad su leyenda versa sobres tres santos dferentes del mismo nombre que vivieron entre los siglos V y XI, pero a los cuales la tradición, el culto y la ignorancia convirtieron en uno solo, que recoge las "vitae" de los tres. Siguiendo esta leyenda, podemos decir que Thenevan nació en Gales, en el siglo VI, de una familia cristiana.

Al llegar a la juventud, Thenevan era hermoso de cuerpo y más aún de alma. Toda su afición estaba puesta en la oración y la vida contemplativa, pero siempre tenía enfrente a la indecorosa duquesa de Arondel, quien constantemente le pretendía llevar a su lecho con promesas, regalos y hasta amenazas. Entonces Thenevan pidió a Dios perder su belleza exterior para que la mujer lo dejara en paz, y Dios le envió la enfermedad de la lepra, desfigurándose su rostro. Debido a esto, la duquesa lo despreció y su familia lo repudió, echándole del castillo familiar.

Thenevan se dirigió al monasterio de San Karanteg (16 de mayo), para pedir misericordia y vivir de las sobras de los monjes mientras vivía alejado. Pero he aquí que al llegar al monasterio, el chico quedó curado de la lepra y recuperó su lozanía y belleza. Fue admitido como monje, para su gran alegría y en poco tiempo ya era religioso ejemplar. Allí vivió varios años, pero su deseo de soledad le llevó a pedir la autorización para ser eremita lejos. Cruzó el canal hacia el continente y se estableció en la Bretaña, esa tierra rica en santos eremitas y apóstoles. Allí se retiró a un bosque cercano al río Elorn. Pero su vida santa, sus milagros y sabias palabras pronto le sacaron del anonimato y se hizo muy conocido y querido en la región. Y más que luego de sus piadosas oraciones librara a la ciudad de Plabennec del asedio de los bárbaros.

En 616 murió San Goulven (1 de julio), el obispo de Léon y Thenevan fue elegido para sucederle. El santo se negó, pero luego de pedir consejo a santos prelados, estos le convencieron de que el mismo Espíritu Santo era quien le elegía. Siendo obispo construyó dos iglesias, una donde había vivido como ermitaño y otra en Plabennec. En esta iglesia ocurrió un portento que tuvo al santo como protagonista: ocurrió que el presbítero de este templo llevó la Eucaristía a una persona enferma. Llovía y hacía viento, por eso el cura no se dio cuenta de que en el camino había perdido la hostia sino cuando llegó a casa del enfermo. Regresó inmediatamente rebuscando por el camino, pero no logró hallar la Sagrada Forma. Entonces fue adonde su obispo, nuestro Thenevan, para confesarle su descuido y pedirle consejo. Entonces Thenevan se puso en oración pidiendo a Dios solucionara aquello.


Thenevan libra a la ciudad
de los invasores.
A la tarde se dirigió el santo a la catedral para las vísperas y al tomar asiento en su sitial una hermosa paloma blanca entró volando con una rama de roble en su pico, poniéndola ante el santo. Cuando este se fijó bien, vio que había un enjambre de abejas, las cuales se apartaron y dejaron ver un pequeño tabernáculo de cera que habían hecho. Lo abrió Thenevan y allí dentro estaba la hostia purísima. El santo la colocó en un ciborio y todos cantaron un solemne Te Deum.

Thenevan falleció sobre 635 y fue sepultado en la misma Plabennec, donde se veneraron sus reliquias hasta el siglo IX, cuando fueron trasladadas a Meloüet por miedo a los vikingos. Luego volvieron a Plabennec. Se le invoca contra la lepra, calambres y dolores de pecho.

Fuentes:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.
-http://heiligen-3s.nl

A 16 de julio además se celebra a:


B. Claudio y Lázaro,
cartujos mártires.
San Heller, mártir.
Nuestra Señora
del Monte Carmelo
S. M. Magdalena Postel,
virgen fundadora.



viernes, 9 de febrero de 2018

La lepra le salvó del compromiso.

San Ansbert de Rouen, obispo. 9 de febrero.

Nació en Chaussy-sur-Epte, y fue hijo del noble señor de Chaussy. Se educó en la corte del rey Clotario III y fue amigo del príncipe Dirk. Aún joven su padre le comprometió con Santa Angadrème (14 de octubre y 27 de junio o domingo más cercano, patrocinio sobre Beauvais), en contra de su voluntad. Pero apenas conoció a la joven, esta le reveló que tampoco quería casarse, y que había aceptado por obedecer a su padre. Apenas comunicaron sus sentimientos, se sintieron aliviados y resolvieron juntos pedir a Dios les diese luz y pusiese su mano para librarles. Y ocurrió una maravilla: en el acto, Angadrême enfermó de lepra, quedando deforme. Los padres de Ansbert, viendo aquello, se negaron al matrimonio, rompiendo el compromiso y siendo los jóvenes libres.

Entonces Ansbert tomó el hábito monástico en la abadía de Fontenelle de manos de San Wandrille (22 de julio). En 679 fue elegido abad, y lo fue hasta 684, cuando murió el obispo de Rouen, San Ouen (24 de agosto) y Ansbert fue elegido obispo de dicha sede a petición de su amigo Dirk, a la sazón rey de Neustria y Austria. En la abadía le sucedió San Lamberto (14 de abril). Una de sus primeras acciones como obispo fue construir una casa para peregrinos y enfermos. Igualmente se preocupó por el culto, la caridad y la evangelización. En 690 renunció al episcopado y se retiró a la abadía de Hautmont, donde vivió como un monje más y donde falleció en 695.

Fue sepultado en la iglesia abacial de Fontenelle y allí se veneraron sus reliquias hasta el siglo 994, cuando los monjes huyeron por temor a las invasiones normandas y las llevaron consigo a Blandinenberg, Gante. Aun así su sepulcro vacío siguió siendo meta de peregrinaciones, pues aún con el polvo de su interior los enfermos hallaban remedio a sus males.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 9 de febrero además se celebra a





domingo, 17 de diciembre de 2017

Con mitra o con perros.

Pregunta: San Lázaro es un santo (?) muy invocado por los cubanos. Se trata de la santeria cubana o es Lázaro el hermano de Marta y Maria?

Respuesta: En San Lázaro se da la confluencia de dos personajes distintos: San Lázaro, amigo de Jesús y Lázaro, el pobre. Vayamos por partes:

San Lázaro con sus hermanas.
San Lázaro, obispo y mártir. 17 de diciembre y 29 de julio.

Sobre Lázaro y sus dos hermanas, y Santa Marta (29 de julio) y María de Betania, ya hoy no identificada con Santa María Magdalena (22 de julio) tenemos el testimonio evangélico: Los tres eran amigos de Jesús y le invitaban a su casa en Betania, cerca de Jerusalén, donde era amado y acogido (Lc. 10, 38-42; Jn. 12). Señal de la intimidad de Cristo con Lázaro es el hecho de como Jesús, aun yendo a resucitarle, lloró al contemplar el duelo de María y Marta. Uno de los milagros más grandes de Cristo fue, precisamente, el traer de nuevo a la vida (que no fue resurrección) a Lázaro (Jn. 11). 

Hasta aquí, lo único certero que se puede afirmar de este personaje. Todo lo demás que se conoce son tradiciones y no siempre iguales. Mientras que unas dicen que acompañó a San Pedro en su predicación en Siria, la más conocida dice que los judíos embarcaron a Lázaro en Jaffa en una nave que hacía agua y sin velas, con sus dos hermanas y otros cristianos, y la nave llegó milagrosamente a la isla de Chipre. San Lázaro fue, según esa tradición, elegido obispo de Kition y murió 30 años después.

En el siglo XI, la leyenda provenzal de Santa María Magdalena, cuenta que junto a María Magdalena, Marta, San Maximino (8 de junio), Santas Sara y Marcela (criadas de la familia. 28 de julio), Santa María Salomé (22 de octubre y 5 de mayo), Santa María la de Cleofás (9 y 11 de abril y 5 y 25 de mayo) y San Cedon (3 de agosto), se trasladaría a la Provenza, entre los años 42-43. Más que trasladarse, les llevaron, pues fueron metidos en un buque sin velas, ni remos ni timón y abandonados en el mar, llegaron hasta Marsella, desde donde fueron a Aix. Todos tomarían su rumbo, pero Lázaro quedaría como obispo de Marsella y terminado su carrera en este mundo como mártir. Incluso el Papa Benedicto IX, al consagrar la iglesia de San Víctor de Marsella, afirmó que sus reliquias estaban ahí. Ciertamente hubo un Lázaro obispo de Marsella, pero en el siglo IV. 

Sin embargo, su culto sí que es muy antiguo. La gallega Eteria, peregrina que viajó a Jerusalén en el siglo III, describe sobre la gran procesión que se hacía el sábado anterior al Domingo de Ramos al "Lazarium" tumba de San Lázaro (esta procesión aún se celebra por parte de la Iglesia Ortodoxa). Otro hito del culto a San Lázaro está situado en el año 890, cuando el emperador León VI construyó una iglesia y un monasterio en su honor en Constantinopla y trasladó allá una parte de las pretendidas reliquias, que se hallaban en Chipre. 

"Milagroso San Lázaro"
venerado en su santuario de Cuba.
Lázaro el "de los perros".
Este otro Lázaro, también personaje evangélico, es el pobre mendigo que gana el cielo por sus sufrimientos, mientras el inmisericorde, se va al infierno (Lc. 16, 19-31). Hoy en día nos dicen que se trata de una parábola de Cristo, pero basta leer otras parábolas de del Señor y compararlas con la narración de Lázaro para darse cuenta de las diferencias. Basten dos:

1. Jesús nunca usa nombres propios en la parábolas, porque, precisamente son eso, ejemplos. Cristo habla de "una mujer", "un padre y dos hijos", "un rey", etc. Sin embargo, en este relato se nos dice el nombre del protagonista, como se contaría un hecho histórico.
2. Todas las parábolas de Cristo son explicadas, sin embargo, este relato no cuenta con explicación alguna. Simplemente se narra el hecho y en la misma historia está la enseñanza, que no está "velada" bajo símbolos como suelen ser las parábolas.

Otra cosa es si la veneración a San Lázaro "de las muletas" existió o existe aún en la iglesia. Vitrales, frescos, tallas, nos hablan de la veneración a este personaje, ligada junto a San Roque a los leprosorios y hospitales, pues padeció la lepra (esto lo hemos añadido por tradición, porque el Evangelio no lo dice). Incluso una orden religiosa existió bajo su advocación, los "Hermanos de San Lázaro", dedicados específicamente a cuidar leprosos, yque fue fundada por el Beato Roberto de Arbrissel (24 y 25 de febrero). Actualmente es difícil ver imágenes de San Lázaro en las iglesias, pero por ejemplo, en la iglesia de San Nicolás de Bilbao se venera una estupenda talla. Otras iglesias españolas e italianas también lo veneran. Su culto permanece en esa ambigüedad entre lo permitido "porque no queda más remedio" y la reticencia a celebrarlo. 

Además de las muletas y los perros, sus otros atributos son una campanilla o matraca, (instrumentos medievales que tenían que portar los leprosos para anunciar su presencia y la gente se alejara).
Los cultos afrocubanos han sincretizado a ambos Lázaro, poniendo su fiesta en la del santo obispo y, desde entonces han ido juntos como un solo personaje. 

En mi país natal, San Lázaro es, sin duda, el santo más venerado que hay, casi siempre ligado a la santería. Tiene un santuario a las afueras de la Habana que nació (¡cómo no!) y se mantiene junto a una leprosería. La peregrinación de diciembre es multitudinaria, una marea humana de más de 10 kilómetros de largo. Durante todo el día y más aún de noche, porque a las 12 de la noche todos quieren estar ante el santo, sí o sí. Desde tiempo antes del 17 de diciembre, los que llevan promesas se ponen en camino de rodillas, a rastras, llevando piedras, cadenas, piernas de hierro a cuestas. Al santo le ofrecen tabacos, botellas de aceite (reminiscencias de la antigua costumbre del aceite de las lámparas del altar), y claro, flores, joyas y dinero. Allí se dan la mano en venerar al santo, ricos, pobres, turistas, sanos, enfermos, santeros, curiosos, católicos o no. Detalle interesante: en el altar mayor se venera el santo obispo al que nadie mira, el "milagroso" se encuentra en un altar lateral y, claro, es un antiguo San Lázaro "de perros", que durante años estuvo vestido para esconder que lo era. Luego de una restauración en la que pude participar, se dejaron visibles las llagas y otros elementos escondidos, aunque se le vistiera. Desde 2013 aparece tal cual, sin atuendo de obispo.


A 17 de diciembre además se celebra a
San Judicaël de Bretaña, rey y monje.
San Sturmio de Fulda, abad

Y se canta la primera de las Antífonas Mayores: O Sapientia

jueves, 30 de junio de 2016

San Adolfo, el tercero ya.

Pregunta: quisiera saber San Adolfo su historia y quie fue. por favor.

Respuesta: Varios santos con este nombre recogen los santorales. Es un nombre “complicado” porque en ocasiones aparece con diferentes variantes. Así veremos que el mismo santo es llamado Adolph, Adulph, Odulph, Adolfo, Odulfo, etc. Así que me decantaré por tres, omitiendo los Odulph u Odulfo que nunca aparecen como Adolfo, y con los que no hay equivocación posible. Y de los primeros elijo a tres:

-San Adolfo (Adulfo) de Córdoba, mártir. 27 y 28 de septiembre.
-San Adolfo (Adulfus, Adolf o Adulph) de Torney, monje y obispo. 17 de junio.


San Adolfo (Adulph, Odulph) de Osnabrück, obispo. 30 de junio y 14 de febrero (en Osnabrück).

La tradición le hace descendiente de la importante familia de los condes de Tecklenburg, los cuales mediante sus influencias lograron que siendo adolescente fuera nombrado canónigo de la catedral de Colonia, con vistas a ser presbítero y obispo. Pero el joven Adolfo, ansiando una vida religiosa auténtica y no por privilegios, marchó al monasterio de Altenkamp, de la Orden del Císter. Entre 1215 y 1217 el obispo San Gerardo de Osnabrück (3 de abril) es trasladado a la diócesis de Bremen y el joven Adolfo fue elegido para ocupar su sitio en la sede de Osnabrück. Habían triunfado las influencias familiares igualmente, pero hay que decir que para bien, pues el joven obispo se ganó prontamente a sus fieles, por s intensa actividad apostólica, su celo por el culto, su devoción y caridad. Austero para sí mismo y esplendoroso para el culto. Con mano estrecha para sí mismo y ancha para socorrer a los necesitados.

Especialmente fue solícito con los leprosos a los que nadie socorría, ni los mismos cristianos. El santo obispo dio ejemplo atendiéndoles personalmente dándoles auxilio material y espiritual. Incluso su iconografía recoge este hecho, representándole rodeado de leprosos. Y de entre todos aquellos desamparados hizo hasta un amigo personal, al que visitaba y socorría en su cueva. Era un leproso conocido por sus pecados públicos, su odio contra Dios, al que consideraba su castigador. La leyenda piadosa dice que unos canónigos, escandalizados con este peligro al que se sometía el obispo, planearon llevarse al leproso bien lejos para que Adolfo no lo encontrase. Y así lo hicieron, pero esa misma noche, los ángeles le trasladaron a su primera cueva, donde Adolfo siguió visitándole hasta que el enfermo murió reconciliado con Dios. 


Adolfo falleció lleno de virtudes y del amor de su pueblo el 30 de junio de 1224. En 1632 se le dedica un altar en la catedral de Osnabrück, y en 1651 se elevaron las reliquias, lo cual equivale a una beatificación. Nunca ha sido canonizado, pero ni lo ha necesitado, pues la devoción a su memoria ha sido constante.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 



A 30 de junio además se celebra a 
San León de Patara, mártir.
San Ladislao I de Hungría, rey.

miércoles, 14 de octubre de 2015

Angadrême, leprosa por amor.

Santa Angadrême de Beauvais, abadesa. 14 de octubre y 27 de junio o domingo más cercano (patrocinio sobre Beauvais).


Catedral de Bauvais.
Angadrême (Angadrisma) fue hija de Robert, conde de Renty, y originaria de Thérouanne (antiguamente de Flandes y hoy de Arras). Su padre era ministro de Justicia de Clotario III. Desconocemos el nombre de su madre, que era prima hermana de San Lamberto de Lyon (14 de abril). Ambos eran buenos cristianos, piadosos y rectos. Angadrême desde niña era hermosa y estaba dotada con grandes cualidades, como la virtud, la sencillez y el amor por los pobres. Fue educada con esmero, para convertirla en una mujer recta, de la que hablan las Sagradas Escrituras. Siendo adolescente comenzó a dirigirse con su obispo, San Omer de Thérouanne (1 de noviembre), el cual la fue inclinando aún más por la senda de la virtud, la renuncia del mundo y el amor por la vida en castidad. Así no es de extrañar que con tan solo 13 años hiciera un voto de virginidad, redoblara sus penitencias y ayunos, en busca de la perla preciosa de la santidad.

Cuando tenía 15 años, su padre, ajeno a este voto, la comprometió con San Ansbert (9 de febrero), hijo del noble señor de Chaussy. La joven quedó sorprendida con este compromiso, y entristeció profundamente, pues atentaba contra su voto de virginidad. Aun así, decidió obedecer a su padre, confiando en la providencia de Dios y aceptó el compromiso. Y resulta que apenas conoció a Ansbert, este le reveló que tampoco quería casarse, y que había aceptado por obedecer a su padre. Apenas comunicaron sus sentimientos, se sintieron aliviados y resolvieron juntos pedir a Dios les diese luz y pusiese su mano para librarles. Y ocurrió una maravilla: en el acto, Angadrême enfermó de lepra, quedando deforme. Los padres de Ansbert, viendo aquello, se negaron al matrimonio, rompiendo el compromiso y quedando los jóvenes libres. Ansbert tomó el estado religioso, llegó a ser canciller del reino y obispo. Angadrême por su parte, confesó a su padre que había consagrado su virginidad y que por ello, Jesucristo no había permitido que fuera tomada por esposa por otro. Pidió a su padre le dejara tomar el velo moástico, para lo cual ambos fueron adonde San Ouen de Rouen (24 de agosto). Este accedió a consagrarla, y al momento de pronunciar los votos la joven, la lepra desapareció de su cuerpo, quedando aún más hermosa que antes.

Ouen la llevó a un monasterio femenino que había fundado recientemente en su diócesis, para que aprendiera las costumbres religiosas y se adentrara en el servicio de Jesucristo. Pronto se ganó el cariño de las monjas, por su docilidad, caridad, paciencia y otras virtudes. Al poco tiempo, Angadrême fue elegida abadesa por sus hermanas. Aunque se negaba a ello, tuvo que aceptar ante los ruegos de las monjas, que la querían para que las condujese cual pastora. Fue una verdadera madre con las religiosas: siempre atenta a las débiles, las enfermas, pronta a la corrección de las costumbres sin ser áspera. Caritativa y paciente con las faltas de las demás, pero inflexible con las faltas propias. Jamás ordenaba nada sin hacerlo ella antes, no rehuía de los trabajos difíciles y cuando exigía sacrificios y renuncias, ya ella misma los había hecho. Bajo su mandado, la abadía creció y se multiplicó en bienes y en religiosas. No existía la clausura papal, por lo que las monjas atendían una escuela para niñas y un hospital, que igualmente daban buena fama al monasterio.

Angadrême solía visitar las reliquias de los santos mártires de Beauvais, Luciano, Maximiano y Julián (8 de enero), así mismo demostraba gran devoción al santo abad y fundador San Evroult (25 de julio). Cuenta la leyenda que un día en que veneraba sus reliquias en la iglesia de Nuestra Señora, un fuego se desató y nuestra Angadrême tomó las reliquias y con ellas conjuró al fuego que inmediatamente se extinguió. Otros milagros se cuentan, como aquel en el que la santa se dirigía a la iglesia de San Miguel a orar y como era muy oscuro, pidió fuego a un panadero para poner en su farol. Este, molesto con la interrupción, le arrojó unas brasas a sus ropas, y la santa las recogió en el regazo y sin quemarse las colocó en su lámpara. El panadero le pidió perdón al ver el prodigio. Treinta años gobernó nuestra santa su monasterio, santificándose diariamente y santificando a sus hijas. Cuando se sintió morir llamó a sus hijas y les dijo "A punto de alcanzar a mi Dios y mi juez", yo, su indigna abadesa, os pido perdón por todos los malos ejemplos que os he podido dar. No merezco vuestro perdón, pero tendréis compasión de mí y de mis debilidades". Recibió la comunión y acto seguido, falleció en paz el 14 de octubre del año 695. Fue sepultada en el monasterio, y su tumba fue inmediatamente sitio de milagros para aquellos que la invocaban. Más de una curación se efectuó allí, a los ojos de todos.

La defensión de la santa
ante los invasores.
En el siglo IX, ante el miedo que causaban los estragos de los normandos en la región, las reliquias de la santa se trasladaron al interior de la ciudad, a la iglesia de San Miguel. E hicieron bien, pues la abadía fue destruida en 851 (fue reconstruida en 1036 en un sitio cercano). En 1472 la santa demostró su protección sobre la ciudad, cuando Carlos el Temerario y los borgoñones sitiaron Beauvais. A punto de ser tomada la ciudad, los habitantes invocaron a la santa y llevaron las reliquias hasta las murallas. Los borgoñones comenzaron a retirarse y esta victoria fue tomada como un signo de protección, y corrieron todos a la iglesia de San Miguel a dar gracias a Santa Angadrême y procesionaron sus reliquias. 

El rey Luis XI estableció que todos los años, el 27 de junio se conmemorase esta protección con una procesión solemne de las reliquias de la santa. Esta procesión se prohibió durante la Revolución Francesa y se retomó en 1805. En 1810 se demolió la iglesia de San Miguel para hacer una avenida, y las reliquias se llevaron a la catedral de Beauvais donde se veneran. En 1839 la procesión comenzó a ser solamente civil, sin elemento religioso alguno. En 1885 los católicos la retoman, pero los sacerdotes no forman parte de ella, por cuestiones políticas. A partir de 1890 y hasta 1908 se realizan dos: una civil y otra estrictamente religiosa, con las reliquias de la santa. A partir de 1914 se convierte exclusivamente en una festividad civil. Luego de la II Guerra Mundial se retoma, pero sin participación religiosa. Actualmente se realiza el domingo más cercano al 27 de junio.

Santa Angadrême es patrona Beauvais, se le invocaba contra la lepra y males de la piel.

Fuentes:
-"Vie de les Saints de Beauvais". P. AGATHON SABATIER. Beauvais, 1876.
-"Histoire du Diocèse de Beauvais". P. CHARLES DELETTRE. Beauvais, 1842. 
-http://oise.catholique.fr


A 14 de octubre se celebra además a
San Calixto I, papa.
Santo Domingo Loricato, penitente.

lunes, 29 de junio de 2015

Dos leyendas, un solo amor: Cristo.

Beatas Salomé, virgen, y Judith, viuda; de Niederaltaich, reclusas. 29 de Junio.

Icono de "Todos los Santos de Niederaltaich"
donde aparecen Judit y Salomé.
A finales del siglo XI o principios del siglo XII vivieron y fallecieron dos reclusas que tenían su celdilla adyacente a la iglesia de la famosa abadía benedictina de Niederaltaich. Eran dos mujeres penitentes, que eligieron ese tipo de vida en diferentes momentos, una en pos de la otra. Se llamaban Salomé y Judith. Y eso es todo lo que de ellas podemos saber con certeza. Y que murieron enfermas y agotadas. Todo lo demás que se nos cuenta, escrito en el mismo monasterio, y cuando la devoción popular en torno a las reliquias va aumentando, es legendario y de sabor épico.

Según la “vita”, la Beata Salomé, a quien a veces se le suele representar como monja benedictina, era una princesa de origen inglés, que emprendió una devota peregrinación a Jerusalén, donde visitó los Santos Lugares, el Monte Carmelo, veneró las reliquias de los santos. Regresó por Marsella, visitó París y santuarios de otras ciudades. En este viaje tomó la resolución de no regresar a su palacio, sino dedicarse a servir a Jesucristo como él le indicase. En Gefährtinen tuvo las primeras tentaciones y sufrimientos, de los que salió confortada con una visión de Cristo crucificado, que la animaba a consolarle obviando sus propias penas. Al cruzar el Danubio, el demonio la arrojó al agua y casi muere, pero fue salvada por milagro. Al llegar a Regensburg, se sintió enferma y descubrió que había enfermado de lepra. Al poco tiempo quedó ciega y tuvo que mendigar para sobrevivir.

En Passau se encontró con una buena mujer que le permitió vivir junto a su casa, desde donde se dirigía todas las noches a rezar a la iglesia, cuando ya no había nadie, para que no la echaran por leprosa. Ambas vivían en gran pobreza y lo compartían todo. El hermano de esta mujer era amigo del abad de Niederaltaich, y la puso en contacto con este, para que le diera dirección espiritual. Salomé le pidió por caridad al abad la dejase quedarse por los alrededores, comiendo de las sobras y oyendo misa desde la puerta. Era tanta su humildad, devoción y aún caridad con los más desfavorecidos que pululaban por el monasterio, que los monjes le tomaron afecto y le permitieron tomar el velo de religiosa y emparedarse en una celdilla con una ventana a la iglesia para seguir el culto y otra al exterior, para recibir alimento por limosna.

Aquí vivió un tiempo, hasta que un día pasó por el monasterio su tía (prima o amiga, según las versiones) Judith, igualmente noble, que había enviudado y perdido sus hijos. Judith había seguido los pasos de su sobrina, camino de Tierra Santa, esperando hallarla, pero no fue hasta llegar a los dominios de Niederaltaich, cuando supo de aquella reclusa con fama de santa. Enterada de su historia, supo que era su sobrina y le pidió, y obtuvo, al abad, emparedarse con ella en la celdita.

Salomé murió a los 10 años de vida recluida, y fue enterrada en el monasterio. Judith aún le sobrevivió unos cuantos años más y luego de morir fue enterrada junto a su sobrina. en un sarcófago de mármol en el que se lee "Judith y Salomé, rogad a Dios por nosotros". En breve de dejaron sentir los milagros por medio de las reliquias de las santas mujeres, y comenzó el culto. Todavía hoy se veneran las reliquias en la abadía de Niederaltaich, a pesar de los avatares padecidos por el monasterio.


Fuente: 
-“Baviera Santa. Vida de los santos y beatos del país, para la instrucción y edificación del pueblo cristiano”. DR. MODESTO JOCHAM. Freising, 1861.



A 29 de junio además se celebra a  
San Gero de Colonia, obispo.
Santa Emma de Gurk, viuda fundadora.

Ver también "San Pedro y San Pablo en la doctrina de Santa Teresa".

domingo, 10 de mayo de 2015

La paciencia todo lo alcanza...

San Job, Patriarca. 10 de mayo (Iglesia romana), 30 de marzo y 27 de abril (Iglesia etíope) 6 de mayo (Iglesias orientales), y 22 de mayo (en Jerusalén). 

Talla en la iglesia de San Sulpicio
de Diest, Bélgica. Siglo XVII.
La vida de este santo patriarca la hallamos en las Sagradas Escrituras, narrada en un hermoso libro de carácter didáctico en el que el protagonista es tentado en su fe y paciencia hasta límites sobrehumanos, pero el santo siempre responde con mansedumbre a la voluntad divina. Todo le viene de Dios, lo bueno y lo malo. Curiosamente, lo que más le duele es la crítica de sus amigos Elifaz, Bildad y Sofar, y es que el respeto humano es uno de los más grandes escollos que los hijos de Dios hemos de superar. Estas críticas hay que leerlas en el contexto judío donde Dios premia en la virtud y castiga el pecado. Enfermedad, desgracias, pérdidas, todo era causa de un merecido castigo divino, así que al ser Job tan castigado, necesariamente ha de tener un pecado oculto, acusación ante la que él se defiende. Primero le acusan de pecar contra Dios, luego de pecar contra el prójimo.

Lamentablemente es esta una visión que aún muchos cristianos no han superado y constantemente están tentados a explicar los males como un castigo divino, lo cual habla de su poca comprensión del mensaje de Cristo, que sobre pasa la supuesta venganza divina.

La historia de Job habla de no aventurarse en juicios temerarios, de lo inescrutable de la providencia divina y de la absoluta liberalidad de Dios para con los hombres.  De hecho, el mismo libro, por medio del profeta Elihú da una visión nueva al asunto: los padecimientos del Job le purifican en la virtud, y no son castigo de Dios, sino una prueba de este para que demuestre su fe, paciencia y fidelidad. Aún así, el libro no deja a Job en la miseria y enfermedad sino que, una vez probada su virtud, recobra la salud, bienes y vuelve a tener una numerosa familia, signo de bendición. Ya premia Dios en esta vida a sus fieles. Con Cristo esta visión se supera (de la enseñanza católica hablo), pues no se esperan premios en la vida, y los bienes no se consideran premios de Dios, pues el Único premio ya está dado, y es Jesucristo y su redención. Dios no necesita ya probarnos ni premiarnos, Cristo ha satisfecho por nosotros, y ampliamente.

Hay amplio debate sobre si la historia de Job es histórica, o sea, si se trata de un hombre real, o es un relato tradicional, personificado en alguien y localizado en el tiempo y el espacio. Por siglos tanto judíos como cristianos lo consideramos un relato histórico y veraz. Aunque algunos pasajes son fabulaciones y discursos catequéticos, como la reunión de Dios y Satán, el silencio de 7 días de los amigos delante de Job, o la intervención de Dios desde el torbellino. Y, claro, sobre todo el “happy end”, tan consolador como sospechosamente aleccionador. Hay una nota curiosa, para entender el contexto en el que esta obra se encuentra: Job vuelve a tener descendencia, pero mientras tiene el doble de hijos, solo tiene la misma cantidad de hijas que se mencionan en el prólogo. Haberle dado más hijas, sería signo de castigo, en la mentalidad del momento.

Así que, considerado Job como un personaje real, ha recibido culto en las iglesias occidental y oriental, y desde muy antiguo. En la Edad Media europea, era abogado de los apestados, los hospitales, los leprosos, hasta que el imparable culto a San Roque de Montpellier (16 de agosto) lo desplazó. Unas supuestas reliquias se veneran en Brabante. En Belsele, Bélgica, aún hay una fiesta popular en su memoria el segundo domingo de mayo. También es abogado contra la sífilis, hemorroides, úlceras, erupciones cutáneas, arañazos y golpes.

Para los espirituales, el santo Job es, sobre todo, ejemplo de paciencia, y así lo expresan en muchas ocasiones. Catecismos, predicaciones, exhortaciones morales tienen en Job un rico símbolo de penitencia, mansedumbre, fe y sobre todo, paciencia. Para ello una muestra, entresacada de la Autobiografía de Nuestra Madre Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto), refiriéndose a su enfermedad de juventud: 

“Todos me desahuciaron, que decían sobre todo este mal, decían estaba hética. De esto se me daba a mí poco. Los dolores eran los que me fatigaban, porque eran en un ser desde los pies hasta la cabeza; porque de nervios son intolerables, según decían los médicos, y como todos se encogían, cierto -si yo no lo hubiera por mi culpa perdido- era recio tormento. En esta reciedumbre no estaría más de tres meses, que parecía imposible poderse sufrir tantos males juntos. Ahora me espanto, y tengo por gran merced del Señor la paciencia que Su Majestad me dio, que se veía claro venir de El. Mucho me aprovechó para tenerla haber leído la historia de Job en los Morales de San Gregorio, que parece previno el Señor con esto, y con haber comenzado a tener oración, para que yo lo pudiese llevar con tanta conformidad. Todas mis pláticas eran con El. Traía muy ordinario estas palabras de Job en el pensamiento y decíalas: 'Pues recibimos los bienes de la mano del Señor, ¿por qué no sufriremos los males?'" (Vida 5, 8)


A 10 de mayo además se celebra a 
San Comgall de Bangor, abad.
Can Calepodio y compañeros mártires.
Santa Solange de Bourges, virgen y mártir.

domingo, 9 de noviembre de 2014

Santa Constanza, la de Constantino

Pregunta: Hola, me remito a tu excelente blog con la confianza de que me resolverás una duda: sobre Santa Constanza. He leido que tienes un apartado en la página, pero no está lo que busco, que es la santa Constanza, la hija de Constantino el Grande (también santo como sabrás). El asunto es que he visto muchas imágenes de esta santa, asi, como corposantos, esto lo he aprendido en tu pagina y quería saber si alguno es ella, o como se le puede venerar y donde, si hay alguna imagen. Gracias.

Respuesta: Lo primero, agradecerte tu lectura y atención a mi pequeña página, una más en un mundo lleno de sitios sobre santos. Solo con que tú hayas aprendido algo, ya vale la pena el esfuerzo de hacerla y dobla la satisfacción. Y paso al tema:

Santa Constanza de Roma, virgen, princesa. 18 de febrero.
Hay que empezar diciendo que santa Constanza no está incluida en los martirologios romano o cualesquiera que se consideren oficiales, aunque si lo está en listas no oficiales de santos. Sinceramente, no habría pasado a la historia de no ser por el bello mausoleo que su padre San Constantino (21 de mayo) le dedicó en Roma, convertido en basílica y que con el tiempo terminó llamándose de “santa” Constanza, porque allí se encuentra su tumba.

Leyenda:
Un análisis de su "vita" lo primero que hace es poner en evidencia el poco valor histórico de las leyendas que narran su paso por esta vida. La suya y la de un par de santos más. Algo de historia hay, claro, pero muy mezclado con fábulas piadosas. Según las leyendas, Constanza era hija de Constantino el Grande, y padecía de escrófulas (lepra según otras versiones). Contantino la ofreció como esposa a su general Gallicano, recientemente viudo, y con tres hijas llamadas Augusta, Ática y Artemia, pero a este no le hizo mucha gracia y se negó. Por tanto, Constantino lo envió a Tracia, para defender las fronteras romanas contra los bárbaros.

Gallicano, conocedor de la fe cristiana, hizo un voto de convertirse a la nueva fe si salía victorioso. Como no podía ser menos en una hagiografía, así sucedió: venció y se convirtió. Al regresar a Roma supo que Constanza había sido sanada milagrosamente por Santa Inés (21 y 28 de enero) y que, junto a sus propias hijas (santas, celebradas también el 19 de febrero) se habían dedicado como vírgenes consagradas, junto a la iglesia de Santa Inés. Constanza tenía dos esclavos a su servicio, Juan y Pablo, a los que legó, a su muerte, la libertad y su patrimonio. Al asumir el poder Juliano "el apóstata", Juan y Pablo, fueron martirizados (se celebran el 26 de junio), con la intención del emperador de recuperar el patrimonio de Constanza. Luego del martirio, tres cristianos Crispín, Crispiniano y Benedicta los enterraron en el sótano de su propia casa (la donada por Constanza). Gallicano fue martirizado en Alejandría, adonde se le había desterrado por cristiano. El martirologio romano lo recoge a 25 de julio.

Para redondear la figura de Constanza, los mártires Juan y Pablo son fundamentales. La tradición siempre ha querido que, en tiempos del emperador Valentiniano, aún era conocido del enterramiento de los dos mártires Juan y Pablo. Un senador romano llamado Bizantius, cristiano, sacó los cuerpos del sótano de la casa, los colocó en un sepulcro de mármol y convirtió el piso bajo de la casa en un oratorio. Este Bizantius fue, nada menos, que el padre de San Pamaquio (30 de agosto), el amigo de San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, invención y traslación de las reliquias) y yerno de Santa Paula (26 de enero), que heredó la casa y el oratorio, construyendo un bello altar en 410, y embelleciendo el sitio, que el mismo San Jerónimo conoció. Era una iglesia rectangular, con patio y cisterna en medio, con un ábside bellamente decorado. Tenía una piedra de mármol con su oquedad para quemar aceite y ofrendas a los santos. En el siglo VI la habitó el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), que envió alguna vez de este aceite del altar a la reina Teodolinda de Baviera, lo cual indica que ya sería un sitio famoso por su veneración. La reliquia del aceite se conserva aún, junto a unas avecillas de oro, también ofrendas que el mismo papa habría tomado del santuario y enviado. En el siglo XII el papa Adriano I, construyó una iglesia de gusto medieval, renovada y redecorada en varias ocasiones. Actualmente es la Casa Generalicia de los Padres Pasionistas.



Mausoleo de Santa Constanza

Historia:
Es cierto que el emperador Constantino tuvo una hija, cuyo nombre correcto es Flavia Julia Constantina, aunque generalmente es llamada Constanza. Sin embargo, consta históricamente, que no era una virgen consagrada, sino que estaba casada con Anibaliano. Y más aún, si creemos al historiador militar Amiano Marcelino, era una mujer completamente carente de principios, “un demonio en forma humana, una furia femenina siempre sediento de sangre”. (Sir Baring-Gould, en "Virgin, Saints and Martyrs"). Si Constantino tuvo otra hija que no tomó parte en la vida cortesana y pública, es desconocido por los historiadores o cronistas del momento. Lo cual no es de sorprenderse si, realmente, vivió recluida, primero por la enfermedad y luego por la consagración virginal. Queda en la sombra.

Un par de dificultades más a la leyenda: aunque el nombre de Gallicano era común, y en la época descrita hubo, dos muy conocidos: Vulcacio Gallicano, prefecto de Roma en 317, y Ovinio Gallicano, cónsul en 330; no consta ninguno en la guerra contra los bárbaros de Tracia. Por otro lado, es increíble que un general fuera martirizado tal y cual cuenta la leyenda. Y la segunda, el relato del martirio de los Santos Juan y Pablo, los pone sometidos a interrogatorios por el propio Juliano "el Apóstata" en Roma, pero es conocido que después de convertirse en emperador, Juliano no puso un pie en Roma. Por tanto, hay todos los motivos para tener la leyenda como fabulosa y sin sentido, uniendo a personajes de diversos momentos históricos en una misma situación para dar importancia a santos menos venerados. No es algo inusual en las leyendas de santos.

Pero tranquilos, si bien la narración de sus vidas y martirio es falsa ¡hay indicios para creer en su existencia y culto muy antiguos!, y la arqueología nos da ese consuelo. Como dije antes, junto a la iglesia de Santa Inés se conserva la basílica circular erigida por Constantino, supuestamente en acción de gracias por la curación de su hija. Es uno de los mejores edificios de la época constantiniania, y sus frescos se conservan en muy buen estado. Allí está la tumba de esta Constanza "santa", que no podemos decir sería de la verdadera hija de Constantino, y nada santa, por cierto.


Basílica de los Santos
Juan y Pablo. Roma
En el siglo XIX, se descubrieron en el exterior de dicha iglesia de los santos Juan y Pablo una serie de arcos y ventanas tapiados, que por su forma no correspondían a la primera basílica edificada por San Pamaquio, sino a un edificio anterior reestructurado para construirla, y que la iglesia medieval ocultó por completo. Si la tradición era cierta, sería la casa de los santos Juan y Pablo. Comenzaron las excavaciones y se descubrió que la basílica primitiva y la iglesia sobre esta, estaban construida en una pendiente, quedando el ábside sobre dicha casa. Se descubrieron las habitaciones, rellenas con escombros del siglo V, para hacer los cimientos. Una vez vaciados, se pudo constatar la presencia de los sótanos, las habitaciones, y varias ventanas y puertas. Pero lo mejor: Se hallaron la tumba de los santos Juan y Pablo, el altar de mármol en el que se quemaba aceite, y además, frescos que confirmaban la leyenda: la misteriosa Constanza con dos esclavos y otros personajes; el martirio de Crispín, Crispiniano y Benedicta, así de algunos personajes ofrendando a los santos mártires, que se identificaron con el senador Bizantius y su familia. Otros frescos representaban a una mujer orante, a Moisés, al Buen y al mal Pastor, etc. También se halló una bodega donde aún quedaban frascos de vino, marcados con la cruz, lo que indica su uso reservado para el culto.

Era sin duda una casa digna de nobles, por lo que es normal que San Gregorio Magno haya vivido en ella. Con esto se confirmaba que Juan y Pablo, como dice la leyenda de Santa Constanza, realmente habían tenido posesiones y probablemente fueran personas relacionadas con el emperador, aunque no hayan sido mártires, fue su casa la que se convirtió en sitio de culto en el que también hubo un culto a esta desconocida Constanza, la cual aparece nimbada con aureola, y junto a dos esclavos (que no habría que considerar dos personas reales, sino simbólicas). El culto a Constanza se unió a las figuras de Juan y Pablo, probablemente para darle importancia a esta, al relacionarla con santos conocidos y venerados en Roma.

 

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.
-“Virgin Saints and Martyrs”. REV. S. BARING-GOULD. New York, 1909.


A 18 de febrero además se celebra a





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