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viernes, 11 de junio de 2021

Amantísima del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Santa Aleydis de Schaerbeek, virgen cisterciense. 11, 12 (cistercienses y trapenses) y 15 (en Malinas) de junio.

Nació a inicios del siglo XIII, en una familia de campesinos de Schaerbeek. Con 7 años de edad fue llevada monasterio cisterciense de Nuestra Señora de la Chambre, cerca de Bruselas, para que sirviera, al tiempo que recibiera educación. Sobre los 20 años se contagió de la lepra luego de atender a algunos enfermos y, además, quedó ciega. 

Fue relegada a una de las ermitas de la huerta del monasterio, donde comenzó una intensa vida de oración y penitencia. Todos sus sufrimientos los ofrecía constantemente por la salvación de los pecadores y las ánimas del purgatorio, una devoción creciente en su época. Era muy sabia, aunque probablemente no sabía leer, pues su sabiduría le venía del cielo. Su único consuelo le venía de la recepción de la Eucaristía, la cual le llevaba el capellán del monasterio, dejándola en la ventanita de su celda sobre un corporal. No le daban la Preciosa Sangre por miedo al contagio, y esto era de gran tormento para Aleydis, aunque nunca se quejó de ello. Al final de su corta vida Cristo mismo la consoló, confirmándole que en el Pan Eucarístico estaba completamente su Sangre redentora. Esto lo sabemos hoy perfectamente, mas en su tiempo las disputas teológicas sobre este asunto eran frecuentes.

La santa religiosa entró en el cielo sobre los 30 años, el 12 de junio de 1250. Su “vita” fue escrita por un religioso que la conoció personalmente y se dio a conocer, a pesar que no existir la imprenta, rápidamente en los monasterios y poblaciones cercanas. Su sepulcro se convirtió en meta de peregrinos, especialmente de enfermos desahuciados. 

Su culto antiquísimo logró que en 1702 el papa Clemente XI la reconociera como Beata y en 1907 fue nuevamente reconocido como culto inmemorial y, por tanto, canonizada. 

Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 4. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

A 11 de junio además se celebra a:

San Remberto, obispo.
San Achaz, niño.
Ss. Félix y Fortunato
hermanos mártires.
La Traslación
de San Gregorio.






viernes, 22 de junio de 2018

"La Defensión de Santa Clara".

La Fiesta del Voto o Defensa de Santa Clara. 22 de junio.

La fiesta del Voto es una celebración anual que se da en Asís, conmemorando la retirada del ejército de Vital de Aversa, aliado del emperador Federico II, del asedio a la ciudad de Asís, atribuido a las oraciones de Santa Clara (11 de agosto, 22 de juno y 23 de septiembre, Invención de las reliquias), que aún vivía, y sus hermanas.

El emperador Federico II estaba en guerra contra el Papa, y aunque el Papa lanzaba excomuniones para que se retracte, el díscolo gobernante contrataba mercenarios mahometanos para hacerle frente, a quienes, por supuesto, no importaban las excomuniones de la Santa Sede. Es en ese contexto que se da el asedio de Asís, ciudad que estaba a favor del Papa.

En 1240, ese terrible ejército mahometano, asoló el valle de Espoleto, y las monjas que estaban en San Damián, que se encontraba fuera de las murallas de Asís, temieron lo peor. Acudieron, cual palomas atemorizadas a alrededor de la Madre Clara, quien se encontraba postrada; ella se sumergió en oración, ante el Esposo de su alma, oyó una voz que le decía, como respuesta a sus plegarias: "Yo siempre la defenderé". Por inspiración divina se hizo llevar a las murallas del monasterio, desde donde se divisaba todo el valle y con espíritu de oración, elevó el Copón con las Hostias consagradas, que llevaba entre las manos. Lo que cuentan las monjas testigos en el proceso de canonización que aún se conserva, es que el ejército huyó ante esa visión ¿Qué contemplaron en realidad? No se sabe. Solo que el Señor sí cumplió su promesa de salvaguardar a sus esposas y a la ciudad que las acogía. Esa es la razón porque en la iconografía se representa a Clara con la custodia (estéticamente más apropiada que el Copón que en realidad llevó en ese momento), pero sobre todo, por su gran fe en Jesús Sacramentado.

Pero eso no fue todo. Un año más tarde, en 1241, el ejército de Vital de Aversa esta vez, sitia la ciudad de Asís. Fueron varios días de asedio a la pobre comuna, en medio de los calores del verano, pues era junio; la población indefensa, solo esperaba la inminencia de un ataque. Y es cuando otra vez, la Madre Clara, recordando la promesa de su Divino Esposo, pide a las hermanas ayuno severo, penitencias y oración por la ciudad. La tensión de los días, se sintió más en el monasterio de San Damián, en el que las Damas Pobres, presididas por su Madre Abadesa con cenizas, penitencias, llantos, oraciones y ayuno a pan y agua, algunas incluso no probando bocado alguno, clamando por la salvación de la ciudad de Asís, y del Monasterio mismo, ofreciéndose ellas como víctimas de expiación.

Y es así, cuando, de la noche a la mañana, sin mediar enfrentamiento alguno, el ejército asolador levantó el campamento e inició la retirada. Cuando los guardias de las murallas de Asís, dieron cuenta a la población y a las autoridades de lo que había ocurrido, no lo podían creer. Inexplicablemente terminó el asedio a Asís. Las miradas y corazones agradecidos se volvieron al monasterio de las Damas Pobres, instituyendo desde entonces la llamada "Fiesta del Voto o de la promesa", para agradecer a las hermanas y a Clara, por su intercesión. Con el paso del tiempo, la fiesta se fue olvidando, y fue el alcalde de Asís Arnaldo Fortini quien era terciario franciscano, la restauró a inicios del siglo XX. La Madre María Victoria Triviño OSC, en su artículo "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" describe así el rito anual:
"La comitiva se inicia en la Plaza de San Rufino donde estaba la casa natal de Santa Clara y se dirige a la Plaza del Común. Allí esperan las autoridades locales con los maceros del Ayuntamiento, llevando cirios para ofrendar a la Dama Pobre. Desde allí prosigue la comitiva hasta la iglesia de Santa Clara, donde rinden homenaje y depositan flores en la cripta, junto a la urna que contiene sus restos. De allí van al convento de San Damián. Como ya declina la tarde, el trayecto está iluminado a ambos lados con 'fiaccole' o antorchas de sebo. Llegados a San Damián celebran la Misa en la placeta". (M.M° Victoria Triviño OSC. "Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte" 3.4. La fiesta del Voto).
Aunque la Madre Triviño consigna como fecha de la fiesta el 26 de junio, la conmemoración se hace el 22, como los consigna Fray Contardo Miglioranza. Para terminar podemos acotar que aunque el mundo actual mira a las monjas de clausura como seres aparentemente inútiles, el ejemplo de Santa Clara y sus hermanas y muchas otras santas nos demuestra lo contrario; algún día, cuando el Señor lo permita, nos daremos cuenta de la gran lluvia de gracias que caen sobre el mundo y la infinidad de males que se evitan gracias al poder de intercesión de estas almas consagradas y de la oración en general.
 

Paz y Bien. 
 
Prof. Germán Yactayo Andrade. OFS.

Fuentes:
-"Santa Clara de Asís. Vida y escritos". BAC 2014
-"Santa Clara de Asís". Fray Contardo Miglioranza Edic. Misiones Franciscanas Conventuales 1985.
-"Santa Clara de Asís, fiestas, devoción y arte". M. María Victoria Triviño. Artículo 2008.

A 22 de junio además se celebra a:

San Albano de Verulam,
protomártir de Inglaterra.
San Acacio de Armenia
y comp. mártires.
Santa Cristina de
Bretaña, virgen.

jueves, 7 de septiembre de 2017

No vivir si se puede pecar.

San Esteban de Die, obispo cartujo. 7 de septiembre.

La predicación de Esteban.
Esteban nació en Lyon, en la familia Chatillon, en 1150. Fue educado con esmero en las letras y la piedad. Desde niño fue piadoso y penitente, y la juventud no le apartó de su deseo de santidad. A los 25 años tomó el hábito cartujo en Die, y pronto se adentró en los más altos vuelos de la oración. Tenía frecuentes éxtasis, sobre todo al adorar al Santísimo Sacramento o venerar el crucifijo. En una ocasión tuvo una visión en la que veía un ángel con un incensario que agitaba ante el Señor, y cuyos perfumes representaban las oraciones que Esteban elevaba, y que eran agradables a Dios. Además, celebraba la misa con gran devoción, ofreciéndola siempre con abundantes lágrimas.

Al fallecer el prior de su monasterio, Esteban fue elegido para el cargo, que desempeñó con gran caridad y obediencia a la austera Regla de San Bruno (6 de octubre). Algunos años fue prior, hasta ser elegido obispo de Die, en 1201. El santo se horrorizó, pues aquello le supondría abandonar su retiro y su amado monasterio, y aunque se negó, el clero reclamó a Roma, para que el papa Inocencio III hiciera que Esteban aceptara el gobierno de la sede por obediencia. El santo fue consagrado en Vienne en 1202, y fue un excelente prelado. Vivía austeramente, oraba diariamente y asistía siempre al coro con sus canónigos. Predicaba todos los domingos, arrancando lágrimas a los asistentes, y logrando numerosas conversiones, ya fuera por su palabra o por sus milagros. Se dice que como predicaba siempre contra el pecado de trabajar los domingos, en una ocasión pidió a Dios que mostrara a los fieles los castigos que esperaban a los que rompían el mandato divino, y al momento, aparecieron algunos demonios y almas atormentadas y desfiguradas, que horrorizaron a los presentes. Este milagro logró que nadie volviera a trabajar en domingo. Cada vez que podía, Esteban pasaba tiempos en su monasterio como un monje más, participando de la oración común, la penitencia y las austeridades propias de la Cartuja.

En agosto de 1208 Esteban visitaba la Cartuja de de Durbon, y estando consolando a un hermano converso que estaba agonizando, le dijo: "Creed, hermano, que esta enfermedad os llevará al Señor; por eso os pido que cuando estéis con Él, le roguéis por mí, y le pidáis la gracia de que no permita continúe en mi obispado si el hacerlo hubiera de ser causa de ofenderlo a Él". El religioso murió luego de prometerle que así lo haría. Ese mismo día Esteban cayó enfermo de fiebres, y sabiendo que era llegada su hora, se encomendó a la Santísima Virgen, pidió perdón por sus pecados y pasó sus últimos días en éxtasis y conversaciones con Dios. Falleció el santo el 7 de septiembre de 1208, con 58 años de edad. Fue sepultado en la iglesia abacial, y pronto comenzaron a ocurrir milagros junto a su tumba.

En 1231 los obispos de Vienne y otros rogaron al papa Gregorio IX para que le canonizara. Acompañaba la carta una extensa relación con milagros del santo, en vida y luego de muerto. En 1561 los protestantes quemaron la Cartuja, con su maravillosa biblioteca y, lo peor, quemaron además el cuerpo incorrupto de San Esteban. En 1859 su fiesta pasó a toda la Orden Cartujana.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 7 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de Regla.
Beato Mateo de Agrigento, obispo franciscano.
San Hildward de Dikkelvenne, monje y obispo.

miércoles, 5 de abril de 2017

Alentada por el Sacramento, y todo por Él.

Santa Juliana de Mont-Cornillon, religiosa. 5 de abril.

Parroquia de Merazhofen.
Juliana nació en Retinne en 1191, y fue la segunda hija de los nobles Enrique y Fraisend, cristianos piadosos y caritativos. Tenía la pequeña Juliana 6 años, y su hermana 7, cuando sus padres murieron en una epidemia. Las dos niñas fueron internadas en el monasterio de Mont-Cornillon, pues sus familiares lo prefirieron a criarlas ellos. La priora, temiendo por la salud de las niñas en el ambiente cerrado y austero del monasterio, las envió a Amescoeur, una granja comendataria del monasterio, a cargo de una Hermana llamada Sapiencia. Las granjas y sus recintos religiosos formaban parte de los monasterios y tenían sus estatutos propios, pero su libertad de acción estaba limitada por la obediencia al monasterio "madre". Juliana se crió entre la piedad y el trabajo, y cada día se interesaba más en la vida religiosa. Sabiendo que San Nicolás de Bari (6 de diciembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) gustaba de ayunar cuando era niño, comenzó ella misma a hacerlo. Un día que la Hermana Sapiencia lo notó, quiso templar sus penitencias y la castigó de rodillas unos minutos en la nieve, pero viendo que la niña obedecía y no se levantaba sin su permiso, le mandó a confesarse por ayunar sin permiso. El sacerdote, por su parte, para probar si su deseo de penitencia era de Dios, le dijo que debía decir a la Hermana le cociera un huevo y comerlo en el acto. Juliana obedeció y en adelante pidió permiso para cada penitencia o ayuno. 

Así, a los 14 años y siendo la Hermana Sapiencia la priora de Mont Cornillon, Juliana pidió el velo en el monasterio y se le concedió. Antes, entregó una parte de sus propiedades heredadas al monasterio y otra parte a los pobres. De este monasterio se ha dicho era agustino aunque solo probable que siguiera la regla agustina, porque la Orden como tal aún no había nacido. No era un recinto de rigurosa clausura, como suelen ser ahora, sino que compartía edificio con una leprosería donde las monjas trabajaban como enfermeras atendiendo a las mujeres. También era mixto, por lo cual había monjes que cuidaban a los hombres. Y todos estaban bajo la obediencia de un superior. Así, Juliana pasó de la placidez de la granja a la realidad del mundo sufriente por la enfermedad y la muerte. Desde el principio no rechazó trabajo alguno, oraba entre las primeras, trabajaba hasta lo último y aún tenía tiempo para leer sobre todo a San Agustín.

En 1208, siendo aún novicia, estando en oración Juliana tiene una visión que no entendió: veía aparecer la luna brillante, pero con una mancha oscura que la atravesaba de lado a lado, como un anillo. Su priora no le hizo caso alguno cuando se lo contó y la envió a trabajar. En 1210 se repitió la experiencia, pero esta vez Dios le reveló el significado: la luna representaba a la Iglesia militante, la cual resplandecía por todo lo que Cristo había hecho por ella. Y si todas estas acciones de Cristo por su Iglesia (Encarnación, Pasión y Muerte, Resurrección, Ascensión, Pentecostés, etc) eran celebradas por la Iglesia, aún faltaba una celebración gozosa del don de su Real Presencia en la Eucaristía. Y esta falta era la mancha. Juliana solo comunicó su visión a la priora, que nuevamente le hizo poco caso, por lo cual Juliana decidió esperar que el mismo Dios le indicara qué hacer.

En 1225 murió la amada priora Sapiencia, y Juliana fue elegida para ser abadesa. Durante cinco años se dedicó a la reparación y ampliación del hospital y la iglesia, a la formación de las nuevas religiosas, sin olvidar la oración y la caridad en primera persona. En 1230, luego de 20 años de esperar una respuesta sobre su visión, Juliana decidió consultar a la Beata Eva (14 de marzo), una reclusa que vivía emparedada junto a la iglesia de San Martín y con la que tenía amistad, sobre la oportunidad de promover una nueva fiesta en la Iglesia. Eva solo dijo por toda respuesta sobre la oportunidad de una nueva fiesta: "Orad a Dios para que él vivifique en mí el mismo fuego de amor por el Sacramento que consume tu corazón". Con lo cual no es que ayudara mucho. Sobre el mismo tiempo Juliana recibió a la Beata Isabel de Huy (3 de septiembre), una mujer espiritual, a la que confió su visión e intención sobre la fiesta. Esta, espiritual, pero práctica, le respondió: "¿Por qué celebrar una fiesta especial para conmemorar una institución que todos los días recordamos los cristianos en el Santo Sacrificio de la Misa?". Con esta respuesta Juliana quedó confusa y decidió confiarse al mismo Sacramento al que tanto amaba. Pero, sin embargo, al año siguiente Isabel tuvo una visión en la cual veía a los santos implorar a Dios Padre que interviniera en la Iglesia para que tal fiesta al Sacramento fuera real. Y desde este día Isabel y Juliana fueron una en el mismo propósito. Con este aliento, lo primero que hizo Juliana fue consultar el erudito canónigo Juan de Lausana sobre su visión y el asunto. Este lo consultó con el célebre dominico Hugo de San Caro, con el obispo de Cambrai y con la Universidad de París. La opinión de todos fue que una fiesta así no sería contraria a la doctrina católica, e incluso serviría para mover a devoción al pueblo al Santísimo Sacramento. Juliana, animada con esto, pidió a esos mismos que compusieran un Oficio Litúrgico para la festividad, pero todos lo rechazaron por ser demasiado atrevido, sin consentimiento papal. Entonces Juliana se dirigió a un Hermano del monasterio llamado Juan, muy sencillo y humilde, y le pidió compusiera las oraciones e himnos. Juan consintió a cambio de que Juliana orara en todo momento mientras él estuviera escribiendo. 

Visión de la luna.
Pronto se supo de la "innovación de la monja". Parte del clero se opuso, y enseguida comenzaron las burlas entre los religiosos y el pueblo. Visionaria, exaltada, "curesa"… de todo fue llamada Juliana. Y esto a pesar del prestigioso apoyo de Hugo de San Caro. El prior, Roger, aprovechó la ocasión para intrigar contra Juliana, la cual como superiora administraba los recursos del hospital, que era propiedad de la ciudad. Comenzó por correr el rumor de que los recursos del hospital irían ahora destinados a la novedad de la fiesta y yendo a manos de clérigos y teólogos, y aún más, para sobornar al obispo de Lieja, Robert de Thoret, para lograr su buen parecer. Al mismo tiempo se presentaba él mismo como el mejor preparado para asumir las finanzas del hospital, que era lo que quería. Con esto logró reunir a varios exaltados que se fueron contra el hospital, violentando las puertas reclamando por la claridad de las cuentas (al fin y al cabo el hospital y las monjas se mantenían con los ingresos de impuestos) y amenazando a Juliana. Pero esta, advertida, había huido a San Martín y refugiádose con la reclusa Eva. Entre tanto el obispo organizó una investigación para aclarar la verdad, mientras Juliana permanecería en San Martín y el prior era destinado al leprosorio de Huy. Finalmente se comprobó la caridad de las cuentas, lo infundado de las acusaciones y Juliana pudo volver a su monasterio y oficio. Pero no volvió a hablar del asunto de la fiesta del Sacramento.

En 1246 murió el obispo, luego de leer el oficio de la nueva festividad y recomendar a sus canónigos y sacerdotes en un Sínodo, que la celebraran en la diócesis. Pero a su muerte nadie hizo caso de su recomendación. Sin embargo, el capítulo de canónigos de San Martín, influenciados por el prestigio de santidad de la Beata Eva, decidió celebrar la fiesta del Sacramento, el jueves siguiente a la Octava de Pentecostés. Así, el 12 de junio de 1247 se celebró la primera festividad de Corpus Christi. Hay que señalar que la fecha no corresponde a visión alguna, sino a simplemente se eligió el jueves, día que recuerda la Institución de la Eucaristía, y luego del tiempo “fuerte” de la Pascua y Pentecostés.

Al año siguiente tomó posesión el obispo Enrique de Guelder, y los enemigos de Juliana pensaron era buen momento para que regresara el antiguo prior. Pero para esto era necesaria la autorización de Juliana, la cual se negó rotundamente. Por ello, sus opositores nuevamente se conjuraron contra ella, especialmente algunas monjas, y Juliana tuvo que esconderse junto a otras religiosas en el convento de Robertmont. Allí estuvo poco tiempo, por miedo de las monjas al poder de Roger, así que Juliana y las suyas se fueron al monasterio de Val-Benoit. Pero de ahí la echaron. Y así, de un sitio a otro fueron vagando, hasta hallar reposo en Namur. Allí le llegó el consuelo y apoyo de Hugo de San Caro, a la sazón cardenal de Santa Sabina, que se hallaba en Lieja como legado papal de Inocencio IV. Hugo de San Caro oyó a la ciudad contra Juliana, desestimó las acusaciones como falsas, hizo la paz y con su poder de legacía, aprobó el Oficio Litúrgico y la institución de la Solemnidad del Corpus. Y no solo esto, sino que anunció que él mismo la celebraría en la iglesia de San Martín. Entretanto, la abadesa de Salzinne había levantado pleito a favor de Juliana contra el monasterio de Mont Cornillon, pues si este había sido enriquecido por las posesiones de Juliana, ya que la habían expulsado, el monasterio o la ciudad deberían pagarle una renta vitalicia. El pleito fue ganado por Juliana, que pudo vivir más holgadamente junto a tres religiosas fieles: Isabel, Inés y Odilia. Pero más alegría le dio cuando en 1251 el nuncio apostólico en Maastricht visitó Lieja y confirmó la celebración del Corpus. Ese año se celebró solemnemente, pero ya al año siguiente solo los canónigos de San Martín la celebraron, y así fue durante años.

En 1256, Enrique II de Luxemburgo entró en Namur, sitiando la ciudadela. Durante los dos años que duró el asedio, el país fue asolado y la abadía de Salzinne fue quemada. La abadesa y Juliana, habían encontrado refugio en Fosses, donde esta última cayó enferma. Al sentir acercarse a su final, envió a buscar a su viejo amigo, Juan de Lausana, que viniera a visitarla, pero este no asistió a su lecho de muerte. Juliana falleció el 5 de abril de 1258, llevándose un secreto que el Señor le había revelado, pero que se negó a decir a nadie por desconfianza con las monjas. Ni lo redactó bajo notario, pues tampoco se confió del que le presentaron. Fue sepultada en Fosses, y sus reliquias se trasladaron a Portugal en 1565. De allí las llevó a París Antonio I de Portugal cuando fue exiliado. Su hijo Emanuel de Portugal las llevó consigo a su capilla privada en Bruselas, aunque en 1626 las donó a la iglesia del Salvador de Amberes. En 1746 los canónigos de San Martín en Lieja lograron les cedieran una porción de las reliquias de su amada “madre”. Y otras reliquias se repartieron en otras iglesias. Su culto fue autorizado en 1869.



Relicario de la santa
en Namur.
En cuanto a la fiesta del Corpus, inseparable de la memoria de Santa Juliana, cuando Santiago Pantaleón, amigo de la Beata Eva, fue elegido papa como Urbano IV en 1261, retomó el asunto, releyó la redacción primitiva de Juan de Lausana y en el 11 de agosto de 1264 autorizó la celebración del Corpus Christi, encomendando a Santo Tomás de Aquino (7 de marzo y 28 de enero, traslación de las reliquias) la composición de un nuevo Oficio Litúrgico para toda la Iglesia. Hay que decir que el Doctor Angélico no redactó las antífonas para el Benedictus y Magnificat, ni los Himnos de Prima, Tercia, Sexta y Nona, sino que se usaron los compuestos por el humilde Hermano Juan, revisados por Santa Juliana. Lamentablemente estos textos no se conservan. En 1311 el Concilio de Vienne ratificó la bula de Urbano IV, mandando fuera celebrada por toda la Iglesia, pues algunas aún ponían resistencia.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 5 de abril además se celebra a 







lunes, 26 de mayo de 2014

Margarita del Smo. Sacramento.. . y del Niño Jesús

Que la devoción a la Infancia de Cristo es una de las glorias del Carmelo, sabido es. Muy lejos han llegado las imágenes del Niño Jesús de Praga, siempre llevadas por los y las carmelitas, incluso precediéndoles. Y no solo esta, sino el Santo Niño de Arezzo, o el Buen Jesús de Braga, son devociones fuertemente imbricadas en la predicación y vida espiritual del Carmelo. Y hay una más: El Niño Jesús de Beaune, el Pequeño Rey de la Gracia. A esta advocación y su propagadora dedico este artículo:

Venerable Margarita
del Santísimo Sacramento.
Venerable Margarita del Santísimo Sacramento, virgen carmelita. +26 de mayo
Margarita Parigot nació el 7 de febrero 1619, en Beaune, y fue la quinta hija de los Parigot, familia conocida en la ciudad, por su piedad y caridad. Fue bautizada el mismo día de su nacimiento, según la costumbre de la época. A lo cinco años ya era una enamorada de la Eucaristía, y casi desde esa misma edad deseó ser religiosa. Y lo logró: En 1630, con 11 años y huérfana de madre, entra en el Carmelo de Beaune, luego de conquistar a la priora, Sor Isabel de la Trinidad, y a las demás religiosas, con sus devotas palabras sobre el Sacramento.

Esa misma noche Jesús se le manifiesta mediante una voz, llamándola "mi pequeña esposa" y "esposa del Niño Jesús en el pesebre". Tomó el nombre de Margarita del Santísimo Sacramento, su gran amor, y fue una novicia ejemplar en la piedad y el cumplimiento de la Regla (y hablamos de la Regla en el siglo XVII), incluso en aspectos muy difíciles para una niña. En el Carmelo descubrió la acendrada devoción a la infancia y humanidad de Cristo, emanada del corazón de nuestra madre Santa Teresa y llevada a Francia desde España por la Beata Ana de San Bartolomé (7 de junio), Ana de Jesús, vivida por la espiritualidad berulliana de la Beata María de la Encarnación (17 de abril), y trasmitida a los monasterios que se iban fundando. No hay que olvidar que Beaune es un monasterio "hijo" de Dijon, fundado por la Venerable Ana de Jesús. Así que Margarita se lanzó a considerar y venerar la Infancia de Cristo con frecuencia, llevando a las demás religiosas a hacerlo. 

En 1636 tiene un arrobo místico, en el que Jesús le descubre "el tesoro de mi infancia" y como "a través de este misterio superarás todas las dificultades". Y pronto se comprobaría. Ese mismo año Francia fue atacada, muy cerca de Beaune, y los habitantes de la ciudad, corrieron al monasterio de las carmelitas a pedir refugio y oraciones ante el inminente peligro. Margarita tuvo una revelación, y aseguró que el Niño Jesús salvaría la ciudad si se rezaban doce avemarías en honor de los doce años de la infancia de Jesús, acompañadas de tres padrenuestro en honor de Jesús, María y José. Y remedio santo: Se hizo la paz y el pueblo se quedó con el recuerdo de las oraciones formuladas.


Niño Jesús de Beaune,
el Pequeño Rey de la Gracia
Un segundo impulso a la devoción de la Santa Infancia llegó al profetizar Margarita la llegada del hijo de los reyes Luis XIII y Ana de Austria, que llevaban doce años sin poder tener hijos. En gratitud de los reyes, Margarita recibió la visita del barón Gastón de Renty, que impresionado con las palabras de esta mandó tallar una bellísima imagen del Niño Jesús de unos 60 cm para regalarla a la comunidad. En 1643 fue recibida con gran veneración y alegría de las monjas, que muy pronto lograron un excelente ajuar de vestidos y joyas para ella. construyeron una capilla anexa al monasterio, para que el Niño fuera venerado públicamente por los fieles. 

Un tercer impulso sería la fundación de "Amigos de la Sagrada Familia", para venerar a la Santa Familia de Nazaret.

La oración principal a la Infancia de Cristo es la "Coronilla a la Divina Infancia", que se reza cada día 25 de mes, y tiene su novena solemne del 25 de enero al 2 de febrero. Consiste, como dije arriba, en tres padrenuestros en acción de gracias por los regalos que suponen Jesús, María y José, y doce avemarías en honor de los misterios de la infancia de Cristo, añadiendo "y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros". Estos misterios son, a saber:

1. Encarnación.
2. Visitación.
3. Expectación del parto.
4. Nacimiento en Belén.
5. Circuncisión.
6.Adoración de los Reyes Magos.
7. Presentación en el Templo.
8. Huida a Egipto.
9. Estancia de la Sagrada Familia en Egipto.
10. Regreso de Egipto.
11. La Sagrada Familia en Nazaret.
12. Jesús perdido y hallado en el Templo.

Busto de la V. Margarita
en la parroquia de Beaune
Durante la Revolución Francesa las monjas fueron expulsadas y perseguidas, pero la imagen del Pequeño Gran Rey fue puesta a salvo por seglares valientes, que la escondieron en una caja de madera, dándole culto en lo escondido. Allí estuvo hasta luego de la revolución, en que fue puesta de nuevo al culto público de manera solemne por el obispo de Dijon. En 1653 se bendice la primera imagen y retablo fuera de Beaune dedicados al Niño Jesús, Rey de la Gracia en Marsella, donde continúa venerándose.

La madre María de la Trinidad será la encargada de recopilar toda su enseñanza, anotando todas las confidencias que Margarita le hizo, a lo largo de su vida religiosa, que no fue muy larga, ya que en 1648, con 29 años enfermó y falleció, el 26 de mayo, en olor de santidad. En 1783 se abrió el proceso de canonización, y en 1905 se le reconocieron las virtudes heroicas y fue declarada Venerable. Su proceso no ha recibido el impulso merecido ni sus escritos son lo suficientemente conocidos, salvo por aquellos que han mantenido su obra de la devoción al Niño Jesús.

Lamentablemte, en 2001 las monjas carmelitas tuvieron que dejar el monasterio, por la edad avanzada de todas las religiosas, dejando allí a su amado Niño. En la actualidad el convento lo ocupa la "Comunidad de las Bienaventuranzas", que continúan la devoción, y devociones, al Niño Dios.

lunes, 10 de junio de 2013

Culto e iconografía de San Antonio de Padua.

Llegando el día 13 de junio, fiesta de San Antonio de Padua, principal patrón de este Blog, junto a Francisco de Asís (4 de octubre y 17 de septiembre) y Catalina de Alejandría (25 de noviembre), quiero felicitaros a todos: los lectores asiduos, los que comentan, los que no me soportan, los que preguntan, los que colaboran, los que me llenan el e-mail de spam... a todos. Muchas bendiciones del santo.

Quiero hoy poneros unas breves notas sobre el culto a San Antonio y su iconografía, ambas muy variadas. Probablemente Antonio sea el santo más representado en el arte, junto a San Francisco, y más aún en estatuas para el culto. En las iglesias es frecuente ver sus imágenes, haciéndolo reconocible perfectamente. Tradiciones locales, leyendas, refranes y supersticiones, tienen a Antonio como objeto. Todos los continentes lo conocen, y su imagen se ha extendido, hace mucho, más allá de los límites de la Orden Franciscana.

Santo con fama de milagroso, encuentracosas, buscanovios, invocado para casi todo, patrono de pobres y mendigos, hombre de letras y excelente predicador… así es Antonio, querido y venerado en todo el mundo:

Culto:
San Antonio recibió culto prácticamente desde su muerte, y el día 13 de junio fue desde el inicio el día de su memoria litúrgica (aunque murió el 12) desde su canonización en 1232, el año siguiente de su muerte. Así mismo, Padua celebra el 17 de junio y en febrero, la traslación de las reliquias. El papa Sixto V, franciscano conventual, extendió la festividad a toda la Iglesia. Y Pío XII, en 1946, lo nombró Doctor de la Iglesia, aunque ya desde el siglo XV, al menos, era reconocido y representado como tal.

Devociones antonianas:
El Responsorio: Es la primera en el tiempo, conocida hasta hoy, el Responsorio es atribuido a San Buenaventura, pero que en realidad lo escribió Fr. Julián de Espira, en 1234.


Los trece Martes: Su origen es variado y no hay acuerdo, unos dicen que conmemoran su funeral, que ocurrió en martes, otros que comenzó siendo una novena realizada por una devota de Bolonia, que se prolongó cuatro martes más al no alcanzar lo pedido. Suelen celebrarse públicamente en iglesias franciscanas. Tiene su versión abreviada de los “Trece minutos a San Antonio”. 


El rosario: Es un tipo de corona, que repite padrenuestro, avemarías y gloria, por trece veces consecutivas. Su origen es del siglo XIX.

La Cruz de San Antonio: es una cruz griega, dedicada especialmente a San Antonio, con la imagen del Santo en el verso y su bendición en el reverso. Es una bendición que solía utilizar Antonio para con los demás: “He aquí la Cruz del Señor; huid todos mis enemigos. Ha triunfado el León de Judá, la Raíz de David. ¡Aleluya, Aleluya!

Oración a la lengua: En 1263 el cuerpo de San Antonio fue exhumado y se descubrió intacta la lengua, cosa extrañísima, ya que por su composición es de lo primero en corromperse. Fue puesta en un relicario, que actualmente se muestra en Padua. Esta oración es la única súplica que se conoce que vaya dirigida especialmente a una parte corporal del santo. O sea, se dirige a Antonio, pero haciendo mención especial de la lengua, y esto porque siempre alabó a Dios, y llevó a otros a alabarlo. Habló de él a los hombres e intercedió por ellos ante Dios.

El escapulario de San Antonio: Como todos los escapularios, son dos piezas unidas por cordones. En el caso del escapulario antoniano, los rectángulos son de color marrón, y los cordones blancos. Siempre puede ser sustituido por la medalla de San Antonio.

El pan de los pobres: Es la obra devota con más proyección social. Nació en Francia, en el siglo XIX y consistía en dos huchas o alcancías que se colocaban a izquierda y derecha de la imagen del santo. En una se ponían papeles con peticiones al santo, que se extraían y por las que oraban los miembros. En la otra, se ponía un donativo en metálico como acción de gracias, por la petición escuchada por el santo, y lo recaudado se dedicaba íntegramente a los pobres. Hoy ya no se practica, aunque muchas asociaciones caritativas sigan teniendo al santo como protector. Asimismo el día de su fiesta se acostumbra en Portugal y América, principalmente, a repartir dulces y panes bendecidos.


San Antonio, de azul.
Exvoto novohispano. Siglo XIX

Iconografía antoniana:
Por lo general, San Antonio es representado como un joven sin barba, y de figura estilizada. Aunque las excepciones existen, como las imágenes o lienzos patrocinados por los capuchinos, donde el santo sí que tiene barba, aunque nunca la clásica barba capuchina de tres palmos. Las pinturas más antiguas son más realistas y no inciden en la belleza, como sí que hace el barroco, que lo convierte en una figura feminoide, de movimientos y bellezas angelicales.

El hábito: Pues lo podemos hallar en diversas formas. El más común es el hábito marrón, con cordón de tres nudos a la derecha y el rosario a la izquierda. Sin embargo, las imágenes del barroco lucen cinco nudos, por las cinco llagas, y en América es común verlos de azul, a partir del siglo XVIII. En ocasiones, no es lo más acostumbrado, lleva capa corta, al estilo franciscano. Otro aspecto a señalar es que, dependiendo de la iglesia, podemos verlo de gris y con esclavina amplia, si el sitio es franciscano conventual, o con capucha larga y sin esclavina, si es un convento capuchino. Otras imágenes barrocas le presentan levantando el hábito a media pierna y dejando ver debajo el hábito agustino, recordando que perteneció a dicha orden.

El Niño Jesús: Es su elemento iconográfico más característico. Se dice que un anfitrión del santo, vio como el Niño Jesús visitaba a Antonio en su oración. Como sea, lo cierto es que las imágenes antonianas suelen darnos al santo con el Niño, principalmente en tres versiones:


San Antonio, con el Niño
y el lirio.
1: Arropándolo en sus brazos y mirándolo extasiado; estas suelen ser imágenes de gran expresión y ternura, son propias del barroco.
2: El Niño baja del cielo entre resplandores y Antonio abre sus brazos a él; en esta forma los lienzos y las estampitas piadosas son frecuentes.
3: El Niño sienta cátedra sobre un libro; aunque iconográficamente sea una solución para incluir el libro en las imágenes, la iconografía del Niño sobre el libro es más profunda: la sabiduría, predicación y enseñanza de Antonio está avalada por Cristo.

El libro: Como en los demás santos, el libro es símbolo de sabiduría y enseñanza. Pueden ser los evangelios, en caso de un apóstol, o un libro de Reglas, si es un Fundador. En el caso de Antonio, encierra su doctrina, predicación y magisterio, que le valieron ser Doctor de la Iglesia. Lamentablemente su faceta de milagroso ha escondido demasiado el conocimiento de su obra, expuesta en sus “sermones”.
 

El lirio: Símbolo de pureza por excelencia, representa consagración y amor virginal. Le acompaña siempre, en forma de una pequeña rama, nunca como una vara florecida, como en el caso de San José.

El corazón en llamas: La llama es símbolo de fe y amor que inunda el corazón del santo y se expande hacia los demás. Solo lo vemos en representaciones antiguas y escasas, ya que con la repetición iconográfica, se perdió este atributo.

El crucifijo: La cruz tiene muchos significados, y en general es pertenencia a Cristo y seguimiento radical. Es signo de victoria sobre el pecado y la muerte. No es muy frecuente en Antonio, ya que lleva al Niño Jesús, pero se puede ver en algunas pinturas barrocas, formando parte de su iconografía “ambiental” (cilicios, calaveras, libros, pluma de escritor). En algunos casos, pocos, lleva un crucifijo florecido de lirios, que recuerdan su victoria sobre las tentaciones carnales de juventud.

El pan: En numerosas esculturas, pinturas o estampas, San Antonio aparece dando pan a un pobre, o un niño, así como con una bolsa llena de panes. Proverbial era la caridad del santo, llegando a vaciar las despensas de las comunidades donde vivió; por otro lado, algo que Francisco siempre quiso, que no se guardara nada y se repartiera con los pobres.

La Virgen María: Un elemento propio de la pinturas de tema antoniano son las apariciones marianas al santo para darle al Niño. Y esto en diversas formas, Antonio jugando con el Niño, que permanece en el regazo de María; Antonio recibiendo el Niño de manos de María y, la más frecuente: María desde el cielo, contempla a su Niño en brazos de Antonio. Otra representación frecuente es la aparición mariana en el momento de la muerte de Antonio.

La custodia o copón: la vemos en el entorno del milagro ocurrido en Rímini o Tolouse (ambas ciudades se consideran el sitio del milagro) cuando un burro se postró ante el Sacramento, adorándolo, antes de acercarse a comer. Con este milagro, Antonio logró la conversión de varios herejes.

Cronología.
Himno y oraciones. 
Milagros de San Antonio.



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jueves, 17 de mayo de 2012

San Pascual Baylon, que no bailador

San Pascual adora al Sacramento
Pregunta: información sobre san Pascual.

Respuesta: Así, con esos modales y refinada forma de preguntar, quien se resiste... En fin, vamos al lío... Su vida la escribió Fr. Juan Jiménez, Provincial de la Orden, que conoció personalmente a San Pascual. La escribió en 1604, a los 12 años del fallecimiento de este y con vistas a su elevación a los altares. Otros más escribieron y corrigieron fechas, lugares y datos, así que sabemos bastante del santo.

Pascual Bailón nació en Torrehermosa el día de Pentecostés de 1540, 16 de mayo, por eso se le impuso el nombre Pascual. Fue hijo de los labradores Martín e Isabel. Se cuenta que de niño desapareció y fue hallado en la iglesia, en el altar del Santísimo, muy alegre; y no una vez, sino varias veces insistió el niño en estas escapatorias pías. No es extraño que de santo tan devoto del sacramento se embellezca su infancia de esta manera. Anécdotas parecidas se leen de San Antonio de Padua (13 de junio) o San Idunet de Landevennec (8 de mayo, 19 de octubre y 5to domingo de Pascua). Otra dice que a los siete años se puso el hábito franciscano (como no!) de un primo que lo llevaba por devoción y estaba enfermo. Al quitárselo su madre dijo: "Da igual, más tarde me haré fraile".

Fue pastor de niño y joven, era piadoso, trabajador y listo (aprendió a leer solo con el devocionario, preguntando como se decían las letras). En su cayado tenía grabada una imagen de la Virgen María (costumbre muy común entre los pastores), así que, clavándolo en la tierra, le servía de protección y medio para su oración. Era bueno con todos, incluido el ganado, al que no arrojaba piedras, ni le apaleaba, "ni usaba de él para acción alguna menos decente", al decir de Pascual Salmerón, otro de sus biógrafos. En esta época hizo varias veces el milagro de hacer aparecer fuentes para dar de beber al ganado y los pastores. Varias veces se le aparecieron San Francisco (4 de octubre y 17 de septiembre) y Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre), que en una de esas le dieron el hábito que había de vestir, reformado y descalzo. Un último detalle: Cuando no podía asistir a misa, se ponía en oración y abriéndose el cielo, veía a los ángeles adorando al Sacramento. Hasta jovencito fue pastor y su último amo, Martín García, le ofreció a su hija en matrimonio, pero Pascual la rechazó para hacerse religioso. Varios lugares de la zona valenciana, donde vivió y trabajó como pastor junto a su hermana Juana, reclaman su presencia como pastor y fraile, dejando estelas de milagros en ellos.

San Pascual con el pecho
ardiente de amor divino.
Para tomar el hábito, eligió la orden franciscana, en la familia alcantarina, fundada por San Pedro de Alcántara (19 de octubre), la más penitente de esos momentos y que luego sería absorbida por los frailes menores. Profesó como hermano lego en Elche, el día de la Candelaria de 1565. Su pobreza era extrema, hasta el grado de aprovechar hasta una hebra de hilo que encontrase, o solo usar hábitos rehusados por los otros religiosos, de puro remiendo que eran. Durante diez años ayunó a pan y agua, no dormía más de tres horas y para eso, sentado o de rodillas, recostado a la pared de su celda, que era el agujero de una escalera.

El demonio lo tentaba contra su castidad por medio de pensamientos y mujeres malas, pero siempre resistió. Era tanta su pureza, dicen los biógrafos (mejor hagiógrafos?) que años después, llevando la condesa de Pedemonte una reliquia entre los pechos, se le abrió una llaga gusaneada que duró hasta que no se quitó la reliquia de ese sitio. Y bueno, que decir de su oración... que era tan absorta que caía en éxtasis, se elevaba y solo el mandato del superior podía sacarle de ello. Destacó por la devoción al Sacramento, y siempre que podía se hallaba de rodillas ante él. Era muy caritativo con los pobres y los enfermos, llegando a multiplicar las sopas que hacía para ellos, o el renacimiento de las acelgas en Almansa, donde al arrancar las últimas, al otro día había un bancal lleno de esta verdura.

Fue cocinero, hortelano, fraile limosnero, muchas veces en compañía del Beato Andrés Hibernón (18 de abril). Ya profeso, fue a París, por un encargo de Guardián; en este viaje sucedió una de sus anécdotas más repetidas: Le encontró un hereje luterano y le preguntó: "¿Dios está en el cielo?", a lo que respondió afirmativamente, y el hombre le dejó en paz. Luego más tarde se lamentaría Pascual de no recordar decirle que Dios está también el en Sacramento, y por ello haber perdido la gracia de ser mártir.

Grabado conmemorativo
En 1589 fue destinado a Villareal, Castellón, donde quedó para siempre y es el punto neurálgico de su devoción. Aquí también destacó como un religioso ejemplar, devotísimo del Santísimo, muy obediente y penitente. Cayó enfermo de "calenturas y dolor de costado", y así estuvo unos días. El Domingo de Pentecostés de 1592, 17 de mayo, falleció mientras se cantaba la misa del Espíritu Santo: A la elevación de la Hostia, abrió los ojos, dijo el nombre de Jesús y murió. En sus funerales se repitió el hecho, ya esta vez como milagro: A la elevación abrió los ojos, para cerrarlos definitivamente. Otros milagros ocurrieron en los días antes de sepultarlos: cojos, mancos, ciegos, lisiados, llagados... hallaron curación y consuelo, según consta en el proceso de canonización.

El cuerpo fue metido en cal, para acelerar la descomposición, pero 8 meses después, estando el provincial de visita, se abrió el sepulcro y se halló fresco y lozano. 2 años más tarde, lo mismo, los hábitos estaban desechos, salvo un trozo que cubría la zona genital y que fue tenido como un signo del último resguardo de su pureza. El cuerpo fue puesto en pie y no se cayó. 19 años más tarde, más de lo mismo. En una de estas elevaciones, se le cortaron los pies, que fueron cortados en trozos y enviados a diversos conventos como reliquias. Ya en el siglo XIX le faltaban una pierna completa, un dedo y dos dientes, todo repartido. El cuerpo se conservaba incorrupto hasta 1936, en que fue profanado y quemado, pudiéndose salvar solo unas pequeñas reliquias, que reposan en su santuario, dentro de una imagen yacente.

El 19 de octubre de 1618 Pablo V lo beatificó, y el 16 de octubre de 1690, lo canonizó Alejandro VIII. Gregorio XV concedió y extendió su memoria a toda la orden, para el día 17 de mayo. León XIII le proclamó patrón de las Asociaciones Eucarísticas. Es, además, patrón los Congresos Eucarísticos, la Archicofradía del Santísimo Sacramento y de la Adoración Nocturna. En el arte suele ser representado con el Sacramento, las ovejas y el cayado de pastor.



A 17 de mayo además se celebra a:

San Torpes, mártir.
Beato Bertoldo II,
General carmelita
.
San Cathan,
fundador y abad.













Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...