Mostrando entradas con la etiqueta franciscanos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta franciscanos. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de agosto de 2018

Reformadora de la Reforma.

Beata Juana de Jesús de Neerinck, virgen clarisa coletina. 26 de agosto.

Nació en 1576 en Gante, mas no se tienen datos sobre su familia. En 1607 tomó el hábito de las clarisas, destacando por su gran intelecto y emprendimiento. Ya profesa fue trasladada al monasterio de Limburgo, donde no satisfecha con la vida monástica del momento, retoma las ideas reformadoras de Santa Coleta de Corbie (6 de marzo), casi 200 años antes como base de una ardua tarea reformadora.

En 1623 fundó las Hermanas Penitentes Recoletas, a la imitación de los Franciscanos Penitentes-Recoletos. Vivían pobremente, en estricta clausura, silencio y recogimiento. Varios monasterios surgieron, agrupándose en la llamada "Recolección de Limburg". Juana fue devotísima de la Humanidad de Cristo, expresada en el Sagrado Corazón. Subió al cielo en 1648. Nunca ha sido beatificada, pero en algunos documentos se le llama así, "beata".

Las vicisitudes del mundo y de la Iglesia, perseguida duramente durante los siglos XVII al XIX, hicieron que en 1891 todos los monasterios se agruparan en una sola Congregación religiosa de inspiración franciscana.

Fuente:
https://www.archieven.nl

A 26 de agosto además se celebra a:


Santa Pelagia,
viuda y fundadora
.
La Trasverberación
de Santa Teresa
.
San Ceferino,
papa
.





sábado, 20 de enero de 2018

Reformadora sin reforma.

Santa Eustoquia Calafato, virgen clarisa. 20 de enero.

Su padre se llamó Bernardo Cofino, apodado "Calafato", y era comerciante. Su madre, Mascalda Roman, fue una mujer devotísima y algo exagerada, que vivía una vida de penitencia y ayuno extremos, influenciada por el franciscanismo reformador del momento. Especialmente influyeron en ella las predicaciones del Beato Mateo de Agrigento (7 de septiembre y 7 de enero) en Messina, y que la llevaron a ser terciaria franciscana. El padre, entretanto, estaba en la guerra, así que cuando regresó a casa luego de tres años, puso algo de orden en aquello, pues ni sus hijos pequeños escapaban del rigor no apto para infantes. Una de las obsesiones de la madre era tener una hija que fuera tan santa como la Santísima Virgen, así que solo por esa razón volvió a unirse a su esposo en relaciones sexuales, de las cuales concibió. Estando embarazada estalló una epidemia en Messina, por lo cual la familia se retiró a una granja que poseían en el campo, y allí, en el establo, nació nuestra santa, el 25 de marzo de 1434, siendo llamada Esmeralda.

La niña creció bajo el ideal eremítico de su madre, piedad, oración, sacrificios, caridad constantes. Quiso aprender a leer y escribir, pero sus hermanos se lo prohibieron, así que se las agenció para aprender por sí misma. Esto nos dice bastante de su carácter y fuerza de voluntad. A los 11 años la prometieron con un comerciante viudo que pasaba los 30 años. La boda se planeó para cuando el hombre regresara de un viaje de negocios, pero nunca se realizó, pues el prometido murió una semana apenas después del regreso. La familia volvió a arreglarle matrimonios, pero ella los fue rechazando uno tras otro, insistiendo en que su vocación era la vida monástica. Su padre se oponía tenazmente a aquello, pues consideraba que todo era producto de la educación “beata” que su madre le había dado. Mucha guerra le hizo hasta su muerte, en 1448.

Entonces la joven, ya libre, entró en el monasterio de las clarisas de Santa María, en Messina, tomando el nombre de Eustoquia. Su noviciado fue muy fervoroso, aprendió técnicas de meditación, ordenó sus penitencias, leyó mucho más y templó su carácter por la obediencia. En 1462, ya profesa, comenzó a explorar la forma de vivir el carisma franciscano más austeramente que en su monasterio. Flos Milloso, su abadesa, era una mujer influyente que permanecía demasiado atenta a asuntos temporales, de negocios y diplomáticos, lo cual le había alejado del espíritu de recolección. Por esto Eustoquia, con el permiso expreso del papa Calixto III, junto a otras religiosas, su hermana y una sobrina se estableció en un viejo hospital, para vivir la regla primitiva de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias). En 1464 se trasladaron a una casa de unas Terciarias Franciscanas, dando inicio al monasterio de Montevergine, siendo Eustoquia la elegida como abadesa. Allí se le unió su madre, que murió como una santa religiosa.

Eustoquia fue devotísima de la Eucaristía, la Pasión del Señor y la Santisima Virgen María. Vivió humildemente el carisma franciscano de pobreza y la alegría fraternas. Era la primera en cumplir la Regla, por ello podía exigir a las demás que la cumpliera. Fue muy penitente, pero siempre propicia a eximir a las demás de cualquier dolor, aunque tuviera ella que asumir la penitencia de la hermana. Inculcó a las monjas el hábito de leer y meditar diariamente, cosa extraña en aquellos días para las mujeres, incluso las monjas, quienes a veces ni sabían leer, y rezaban de memoria.

Cuerpo incorrupto
de S. Eustoquia.
Murió nuestra santa el 20 de enero de 1485, siendo amada por sus devotas monjas, y con fama de santa entre los habitantes de Messina. Pronto su sepulcro se hizo famoso por los milagros que allí ocurrían, abriendo una investigación canónica con vistas a su canonización. Su cuerpo permanece incorrupto y con una admirable conservación. En 1777 fue proclamada patrona de Messina, luego de la protección sentida durante una epidemia. Esto motivó que en 1782 Pío VI aprobara el culto inmemorial que recibía Eustoquia, admitiendo que fuera llamada "Beata". Finalmente Juan Pablo II la canonizó en Messina, el 11 de junio de 1988.


Fuente:
-"Año cristiano". Enero. BAC. Madrid, 2002.


A 20 de enero además se celebra a
Beato Ángelo Paoli, presbítero carmelita.
San Fechin de Fore, abad.
San Sebastián, mártir.

jueves, 10 de agosto de 2017

El que "ama a Deus".

Beato Amadeo de Portugal, franciscano fundador. 10 de agosto.

Su nombre de pila fue Juan, y nació sobre 1420 en Portugal, y fue hijo de Pedro Meneses de Silva, y su hermana fue Santa Beatriz de Silva (16 de agosto), la fundadora de las Madres Concepcionistas. Sirvió de paje algunos años a la emperatriz Leonor de Portugal, y en la corte portuguesa contrajo matrimonio, aunque su esposa murió muy pronto, sin dejarle descendencia. Este revés se tradujo en la búsqueda de la santidad y la perfección por parte del joven. Acompañó a la emperatriz a Italia, y luego de este viaje, entró a la Orden Jerónima en el monasterio de Guadalupe. Profesó y fue un monje ejemplar, y pronto fue versado en las Escrituras. Sin embargo, buscando una vida más penitente y perfecta, en 1452 pasó a la Orden Franciscana, tomando el hábito en Úbeda, con el nombre de Amadeo. Allí también fue ordenado presbítero en 1459. Al parecer vivió un tiempo en Asís.

La Orden de San Francisco, como otras Órdenes en el siglo XV, necesitaba de una reforma y actualización. La peste se había cebado con muchos conventos y la disciplina religiosa había mermado en aras de la supervivencia. Entonces Amadeo se trasladó a Milán, donde fundó un convento franciscano en su primitivo fervor, pobreza y sencillez. Serían llamados los "amadeos", es evidente por qué. Sixto IV aprobó las normas de vida, y además, conociendo personalmente a Amadeo, quiso que fuera su confesor, pues admiraba muchísimo su santidad y ciencia. También lo tuvieron de confesor o consejero los reyes Fernando de Aragón y Luis XI de Francia, por lo que su vida transcurrió entre estos dos países, además de Italia y Portugal, predicando, exhortando y moviendo a muchos a conversión por su palabra y ejemplo. Además, fue escritor místico y teológico.

En 1480 regresó a Milán, a su amado convento primitivo, donde falleció santamente el 10 de agosto de 1482. Fue sepultado en la iglesia conventual, donde pronto comenzó su veneración. Es tradición que una fuente que hay en el convento fue bendecida por el Beato Amadeo, y de ella usan el agua los enfermos de fiebres. Su rama franciscana fue absorbida finalmente por los Frailes Menores en 1568, dejando de existir como frailes independientes, por obra de la reforma de San Pío V (30 de abril).


Fuente:
-"Diccionario de los Santos". JOHN J. DELANEY.  2005.


A 10 de agosto además se celebra a
San Erick de Dinamarca, "el peniques", rey.
Santa Plectrude de Colonia, reina.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Beata Isabel Achler.

Beata Isabel Achler, terciaria franciscana. 25 de noviembre y 9 de diciembre (Orden Franciscana).

Nació Isabel el 25 de noviembre 1386 en Baden-Württemberg, en una familia de tejedores. Desde muy niña se dio a la oración y la penitencia, y a los 14 años ya tenía director espiritual, el agustino Conrad Kügelin. Este a los 14 años la dirigió a la Orden Tercera de San Francisco, establecida en su ciudad natal.

Como terciaria, comenzó a tener frecuentes lecturas espirituales, confesión y comunión. Acrecentó su devoción por la Pasión de Cristo y se entregó a una intensa vida de caridad, visitando pobres y enfermos. Sobre los 18 años dejó su casa para recluirse en una pequeña celda anexa al exterior del monasterio de Reute. Allí pasó largos períodos alimentándose solo de la Eucaristía, trabajando con sus manos, orando y disciplinándose. Muchos se encomendaban a sus oraciones y a su consejo, por lo que la llamaban "la Buena Bet". Tuvo algunas jóvenes a las que encaminó por los senderos de la vida espiritual, entre ellas la Beata Úrsula Haider (20 de enero). Sobre 1410 recibió los estigmas de la Pasión de Cristo, y aumentaron los éxtasis y consuelos divinos. Falleció el 25 de noviembre de 1420, a los 34 años, y fue sepultada en la parroquia de Reute, donde aún reciben veneración sus reliquias. 

En 1421 su director espiritual escribió su biografía, texto que fue fundamental para su beatificación en 1776 por el papa Pío VI.


A 25 de noviembre además se celebra a  
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja.

jueves, 13 de octubre de 2016

San Daniel de Ceuta.

San Daniel de Ceuta y compañeros franciscanos mártires. 13 de octubre.

En 1227 siete religiosos franciscanos partieron de la Toscana: Daniel, Ángel, Samuel, Donulo, León, Nicolás y Hugolino. Habían obtenido permiso para predicar el Evangelio en tierra de moros. Una tradición de Belvedere dice que, estando para partir, la familia de Daniel le pidió un recuerdo, y el santo tomó un sarmiento, lo bendijo y lo entregó dijo que si lo sembraban daría gran riqueza a la región. Y así es, pues aquella es tierra productora de un excelente vino. Otra tradición cuenta que antes de embarcar, notaron que no había agua potable, por lo que el santo, impaciente por partir a evangelizar, no dejó fueran a buscar, sino que ordenó que cavaran en un punto, y brotó una fuente. El 20 de septiembre partieron y su primera escala fue Tarragona, donde tomaron dos navíos. Daniel, que era Ministro Provincial llevó consigo en su barco a Ángel, Samuel, Donulo, y los otros tomaron el segundo. El 30 de septiembre del mismo año llegaron a Ceuta, que entonces pertenecía a Marruecos, alojándose en el barrio cristiano, siempre escondidos, pues los religiosos debían notificar su entrada y salida a los gobernantes.

En unos días se prepararon con oración, sacramentos y disciplinas, conscientes de que su labor evangelizadora podría acarrearles el martirio. Así que el 3 de octubre salieron por toda la ciudad predicando en voz alta a Jesucristo. Muchos de los musulmanes que encontraban en el camino les abofeteaban y ofendían. Algunos además, los sujetaron y pegaron. Cuando les tuvieron a todos sujetos, les llevaron ante el gobernador Arbal. Ante él, Daniel y sus compañeros predicaron nuevamente, y denunciaron la falsedad de la religión islámica. Yahya primero les tomó por locos, así que mandó les metieran en una prisión hasta que se les calmase aquella locura. Una semana estuvieron padeciendo la lobreguez de la celda, las alimañas y el hambre. El día 10 les sacaron del a cárcel y nuevamente fueron llevados delante del rey para ser examinados por los jueces, buscando su arrepentimiento para dejarles ir si se retractaban. Pero los franciscanos se reafirmaron en su confesión del Nombre de Cristo. Fueron separados y amenazados cada uno por su cuenta, pero nada.

Visto que no podían arrancarles la apostasía uno de los alguaciles se acercó a Daniel y le golpeó con la espada en la cabeza mientras le decía: "Vuélvete musulmán, vuélvete musulmán, o morirás malamente". Uno de los jueces le dijo: "¿Por qué queréis perder la vida tan miserablemente? Abrazad nuestra ley, y seréis honrados y ricos en este mundo y en el otro", a lo que Daniel replicó: "¿hasta cuándo has de vivir en los engaños de Satanás? Porque tu maldito Mahoma es criado de Satanás, y es causa de la muerte eterna a todos los que le siguen a él y á su falsa ley: por tanto conviértete a nuestra santa fe católica, para que puedas salvarte, conociendo a tu Creador, al que ya es tiempo que conozcas, y te apartes de los errores de tu Profeta". Y fueron sentenciados a muerte, con alegría de todos los religiosos, que pidieron la bendición a Daniel para afrontar el martirio.

Martirio de San Daniel
y compañeros. Ceuta.
Les desnudaron y les ataron las manos, para pasearlos por la ciudad hasta el sitio del ajusticiamiento, a la orilla del mar. Los franciscanos iban alegres y bendecían a Dios, y se mantuvieron firmes hasta ser degollados uno tras otro. Luego de esto, los moros los despedazaron y les arrastraron por la ciudad a modo de escarnio póstumo. Los cristianos pudieron hacerse con algunos despojos, que escondieron en el barrio de los latinos. Algunas reliquias se conservan en la catedral de Ceuta, pero los cuerpos se perdieron para siempre. En 1516 el papa León X reconoció el martirio y concedió a la Orden Franciscana celebrar la memoria de sus mártires.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Octubre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.



A 13 de octubre además se celebra a  
San Sintpert de Ausburg, obispo.  
Beato Lanuino, cartujo.

sábado, 17 de septiembre de 2016

De Serafín a serafín.

La Impresión de las Llagas de San Francisco. 17 de septiembre.
Y ahora os anuncio un gran gozo y un nuevo milagro. El mundo no ha conocido un signo tal, a no ser en el Hijo de Dios, que es Cristo el Señor. No mucho antes de su muerte, el hermano y padre nuestro [Francisco] apareció crucificado, llevando en su cuerpo cinco llagas que son, ciertamente, los estigmas de Cristo. Sus manos y sus pies estaban como atravesadas por clavos de una a otra parte, cubriendo las heridas y del color negro de los clavos. Su costado aparecía traspasado por una lanza y a menudo sangraba.(…) Por tanto, hermanos, bendecid al Dios del cielo y proclamadlo ante todos, porque ha sido misericordioso con nosotros, y recordad a nuestro padre y hermano Francisco, para alabanza y gloria suya, porque lo ha engrandecido entre los hombres y lo ha glorificado delante de los ángeles". (Carta de Fray Elías, anunciando la muerte de San Francisco de Asís, 3 de octubre de 1226).

Este es un fragmento de uno de los documentos más antiguos que se conservan en la Orden Franciscana y cuya autenticidad está fuera de duda. Fray Elías, Vicario del Santo, comunicaba por medio de esta carta, a todos los hermanos esparcidos por el mundo, el feliz tránsito de Francisco y al mismo tiempo, el descubrimiento al momento de amortajar su cuerpo, de un prodigio que hasta ese momento pocos conocían, y apenas unos cuantos frailes habían visto: los estigmas en el cuerpo de San Francisco; y como lo leemos en el fragmento, incluso los describe, con la seguridad de quien escribe lo que vio.

El contexto. 
Desde hacía unos años atrás, se vivía en la Orden Franciscana un clima algo tenso, propio de una crisis de crecimiento: Ya no era aquel grupo de hermanos, inexpertos, que se presentaron ante el "Señor Papa" pidiendo permiso para vivir el Evangelio simple y llanamente. Eran ahora, una multitud de hermanos venidos de todas partes, de toda extracción social y cultural, siendo un gran grupo de ellos, universitarios y letrados que exigían una organización menos espontánea y más estable, al estilo de la Orden de los Dominicos. Francisco, "simple e idiota", como se autodenominaba, se sentía desbordado ante tanta exigencia. Lo suyo no era ser legislador ni alto dirigente. Es por eso que luego de la aprobación de la Regla por el papa Honorio III, el 29 de noviembre de 1223, Francisco se dedica con más empeño a la contemplación y oración, dejando el gobierno práctico de la Orden en manos de fray Elías de Asís, su Vicario (algunos sostienen que era de Cortona). En la nochebuena de 1223, con permiso del Papa, había preparado el pesebre en la Misa, inaugurando la tradición de preparar belenes en Navidad. Ahora, ya entrado el año de 1224, el Señor "posaría Su mano sobre su siervo y lo llevaría a la cima del monte". (Antífona del Oficio de lectura, propio de la Fiesta).

El tiempo.
De acuerdo a sus devociones personales, el Seráfico Padre se preparaba para las grandes solemnidades con periodos largos de ayuno y oración- contemplación, comúnmente llamados "Cuaresmas". Según se colige por las biografías, que estas eran varias:
1. Desde la Epifanía hasta la Pascua. (la unía con la de la Iglesia).
2. Desde Pentecostés hasta San Pedro y San Pablo
3. Desde la Asunción, hasta el día de San Miguel.
4. Desde Todos los Santos hasta Navidad.

La estigmatización ocurre durante la "Cuaresma de San Miguel" del año de 1224, alrededor de la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, 14 de septiembre. 

El escenario. 
Venid, que en el monte Alvernia,
como a Moisés en la zarza
que ardía sin consumirse,
Dios por Francisco nos habla.
(Himno de Laudes, propio de la Fiesta)

El año de 1213 el conde Orlando de Chiusi, uno de los tantos dirigidos espiritualmente por Francisco y hermano de la Penitencia (actual Orden Franciscana Seglar) donó al Seráfico Padre el monte Alverna o La Verna, en la Toscana, al norte de la provincia de Arezzo, para que haga sus retiros junto con sus hermanos.
Tiene la particularidad este monte de presentar un relieve accidentado con una cresta rocosa en la cima y profundos abismos por un lado, que según la tradición, se formaron durante el terremoto que sacudió la tierra en el momento de la muerte del Señor, como una prefiguración de la renovación de la Pasión de Cristo que allí ocurriría siglos más tarde. (Consideración II sobre las Llagas).

Y aunque San Francisco viajó acompañado por los frailes León, Ángel, Rufino, Maseo, Iluminato y probablemente Bonizzo, solo estuvo en lo más alto con el primero, Fray León, quien le alcanzaba la comida y muy temprano por las mañanas le celebraba la Misa. Pero él, deseando más soledad, se apartó, cruzando un abismo, por medio de un tronco atravesado y estuvo en una cueva, a manera de cobertizo, que el Seráfico Padre convertiría en su capilla, su Betel, su lugar de oración y de encuentro con Dios.Un dato curioso: Todas las noches, un halcón despertaba a Francisco para el rezo de maitines. Pero había días en que nuestro Padre no se sentía bien; entonces, el "hermano" Halcón, como si lo supiera, lo dejaba descansar. 

Los hechos.
"Llevaba arraigada en el corazón la cruz de Cristo. Y por eso le brillaban las llagas al exterior, en la carne, porque la cruz había echado muy hondas raíces dentro, en el alma" (2 Cel 211). Llegados a este momento podemos decir que este es el verdadero "periodo seráfico" de la vida de San Francisco, en el que consumó su conformidad con Cristo bendito. (O. Englebert). 

Uno de esos días, cuando el bienaventurado Francisco estaba con fray León, (probablemente al terminar una de las misas diarias), quiso conocer el significado de las visiones que había tenido una de esas noches, de las que Fray León casualmente había sido testigo, y pidió a su amigo, conforme a su costumbre, abrir por tres veces el libro de los Evangelios, saliendo en todas ellas la narración de la Pasión de Cristo, con lo que el siervo de Dios supo que debía prepararse para seguir a Cristo en su sufrimiento, así como le había sido conforme en todos los actos de su vida; aun así, no imaginaba lo que el Señor le tenía reservado. La mañana del día de la Exaltación de la Santa Cruz, encontró a Francisco orando de esta manera: "Señor - decía con lágrimas en los ojos - dos gracias te ruego me concedas antes de morir: la primera, que sienta en mi cuerpo y mi alma, en la medida que sea posible, los dolores de tu acerbisima pasión; y la segunda, que sienta en mi corazón, aquel amor que te llevó a inmolarte por nosotros".

San Buenaventura (15 de julio), General de la Orden, para escribir su biografía de San Francisco, se retiró en el monte Alvernia. A él cedemos la descripción de tan sublime hecho. Un santo nos escribirá sobre otro santo:
… mientras oraba…, vio bajar de lo más alto del cielo a un serafín que tenía seis alas tan ígneas como resplandecientes. En vuelo rapidísimo avanzó hacia el lugar donde se encontraba el varón de Dios, deteniéndose en el aire. Apareció entonces entre las alas la efigie de un hombre crucificado, cuyas manos y pies estaban extendidos a modo de cruz y clavados a ella. Dos alas se alzaban sobre la cabeza, dos se extendían para volar y las otras dos restantes cubrían todo su cuerpo…
Estaba sumamente admirado ante una visión tan misteriosa, sabiendo que el dolor de la pasión de ningún modo podía avenirse con la dicha inmortal de un serafín. Por fin, el Señor le dio a entender que aquella visión le había sido presentada así por la divina Providencia para que el amigo de Cristo supiera de antemano que había de ser transformado totalmente en la imagen de Cristo crucificado no por el martirio de la carne, sino por el incendio de su espíritu. Así sucedió, porque al desaparecer la visión dejó en su corazón un ardor maravilloso, y no fue menos maravillosa la efigie de las señales que imprimió en su carne.
Así, pues, al instante comenzaron a aparecer en sus manos y pies las señales de los clavos, tal como lo había visto poco antes en la imagen del varón crucificado. (Leyenda Mayor XIII, 3)

Descripción de los Estigmas. Quienes los vieron.
Dos años después de la muerte de San Francisco, el Beato Tomás de Celano (5 de octubre) escribió por orden del Papa Gregorio IX (El antiguo cardenal Hugolino, amigo personal de Francisco) la biografía oficial del santo, basándose en el testimonio reciente de muchos que lo conocieron y convivieron con él y lo que él mismo había conocido del Seráfico Padre. Y nos da una descripción de los estigmas:
"Las manos y los pies se veían atravesados en su mismo centro por clavos, cuyas cabezas sobresalían en la palma de las manos y en el empeine de los pies y cuyas puntas aparecían a la parte opuesta. Estas señales eran redondas en la palma de la mano y alargadas en el torso; se veía una carnosidad, como si fuera la punta de los clavos retorcida y remachada, que sobresalía del resto de la carne. De igual modo estaban grabadas estas señales de los clavos en los pies, de forma que destacaban del resto de la carne. Y en el costado derecho, que parecía atravesado por una lanza, tenía una cicatriz que muchas veces manaba, de suerte que túnica y calzones quedaban enrojecidos con aquella sangre bendita".

Es de comprender que luego del feliz tránsito de San Francisco, muchas personas hayan visto lo que en vida de él solo vieron – y supieron- los más cercanos como León, quien le ayudaba a vestirse y a cambiarse la ropa, Rufino, Elías, y tal vez Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias) quien le acogió en el monasterio de San Damián cuando regresó del Alvernia y le confeccionó unas sandalias en piel con un agujero en el centro, para que pueda acomodar el remache de los clavos de la planta de los pies y pueda caminar bien, entre otros muy escogidos frailes. La noche del 3 al 4 de octubre de 1226, se cuentan como mínimo hasta 50 personas que vieron y palparon los estigmas en el cadáver de San Francisco, antes de llevarlo a sepultar, entre los que destaca la noble dama romana la Beata Jacoba Settesoli (8 de febrero), quien llevó las mortajas y ceras para el sepelio, al caballero Jerónimo, y nuevamente Santa Clara quien mojó un pañuelo con la sangre que brotó al remover uno de los clavos de carne de la mano. Todos ellos dieron testimonio bajo juramento de la veracidad de los hechos. 



La fiesta de la Impresión de las Llagas.
El papa Beato Benedicto XI (12 de agosto) autorizó en 1304 a los religiosos franciscanos la conmemoración de las Llagas de San Francisco, autorizando además un Oficio Litúrgico propio. Sixto V introdujo la mención del hecho en el Martirologio Romano. Paulo V la extendió a toda la Iglesia y así se mantuvo hasta la reforma litúrgica de 1969.

Celebrar los estigmas de San Francisco, además de causarnos admiración y gratitud a Dios, también es una invitación a renovar nuestro amor a Dios y a la humanidad, por quienes Cristo dio su vida. Apasionarnos por la salvación de todos, repitiendo como Francisco: "Amar, Señor, como Tú ha amado, sufrir, como tú has sufrido". 
"Contemplemos, hermanos todos, al buen Pastor, que sufrió la pasión de la cruz para salvar a sus ovejas. Las ovejas del Señor le siguieron en la tribulación y en la persecución y en la humillación, en el hambre y en la sed, en la debilidad y en la tentación, y en todo lo demás. Y como premio por ello, recibieron del Señor la vida eterna. Por tanto, vergüenza nos debiera dar a nosotros, siervos de Dios, que los santos hayan realizado las obras buenas y que nosotros, con sólo divulgarlas y predicarlas, queramos a su costa recibir honor y gloria". (San Francisco de Asís. Admonición 6).


Hno. Germán Yactayo Andrade, OFS. 


Fuentes:
-"San Francisco de Asís. Escritos, biografías y documentos de la época". BAC, Madrid 2000.
-"Vida de San Francisco de Asís". OMER ENGLEBERT. Cefepal, Chile, 1974.
-"Francisco de Asís, paso a paso". Edit. San Pablo. Madrid, 2009.
-"Francisco de Asís y su mundo". MARK GALLI. Edit. San Pablo. Madrid, 2007.
-"Nuevo Año Cristiano". septiembre. JOSÉ MARTÍNEZ PUCHE, OP (Director). Edit. San Pablo-Edibesa. 2008.
-"La lección del Monte Alverna". Carta Encíclica del Ministro General de los Franciscanos, con motivo de la celebración del 750 aniversario de la impresión de las Llagas de San Francisco en la cima del monte Alverna. [24-VIII-75]
-Directorio Franciscano http://www.franciscanos.org/selfran11/koser.html

Si se quiere profundizar en el tema, de manera muy especial, aunque está incluida en las Florecillas de San Francisco, se recomienda leer “Las Consideraciones sobre las Llagas”, pequeño opúsculo de los siglos XIII – XIV, de cinco capítulos, en donde se describe minuciosamente sobre las circunstancias, los personajes, lugares, el antes y después de los estigmas, etc.


A 17 de septiembre además se celebra a  
San Alberto de Jerusalén, obispo y legislador del Carmelo
Santa Hildegarda de Bingen, Doctora de la Iglesia.

sábado, 25 de junio de 2016

Beatos mártires de Alkmaar.

Beato Daniel de Derendonk y compañeros mártires de Alkmaar. 25 de junio.

Beato Daniel.
El 24 de junio de 1572 piratas herejes invadieron Alkmaar, Países Bajos, con la consecuente profanación, saqueo y muerte de todo lo que oliera a católico.la primera iglesia en caer fue la del monasterio de las clarisas, pero estas habían huido a Amsterdam.

Fueron los herejes a por los religiosos franciscanos, en cuyo convento hallaron a los frailes: El Guardián Daniel de Derendonk, y los frailes presbíteros Cornelio de Diest, Juan de Naarden, Louis Voets de Arquennes, y el hermano portero, Adrian de Gouda. Fueron apaleados y encarcelados en una de las celdas del convento. Les enseñaron formas consagradas de las profanadas en la iglesia y les preguntaron si "eso" era el Dios al cual adoraban y que si era el mismo Cristo. El padre Daniel respondió: "si se trata de una forma que ha sido consagrada por un sacerdote, creo que realmente es el mismo Cristo, mi Salvador". Y esta confesión de fe selló la condena: ahorcamiento por ser sacerdotes católicos.

Como el Hermano Adrián no era sacerdote, los herejes le perdonaron la vida, a cambio de que atara a sus hermanos religiosos. Su respuesta fue extender sus manos para que las suyas fueran atadas primero. No contentos con la muerte sentenciada, los herejes se complacieron en torturar a los religiosos, cortándoles los labios, las orejas y la nariz, dejando para el final al joven religioso Louis Voets, para que renegara de su fe, y pidiera misericordia, al ver aquel horror. Pero nada lograron. Finalmente fueron ahorcados al día siguiente, el 25 de junio de 1572. Otro franciscano, Engelbert de Terborg logró esconderse por un tiempo, pero finalmente fue capturado y encarcelado en Ransdorp. Luego de meses de horribles torturas a causa de la fe "papista", fue martirizado el 24 de noviembre del mismo año.

Aunque nunca han sido beatificados, reciben culto local junto a sus sepulturas. En 1931 se abrió un proceso de canonización, pero la causa no prosperó. Ha sido reabierta en 2013.



A 25 de junio además se celebra a  
Santa Febronia, carmelita y mártir.
Santas Pazanne, Macrina y Columba

miércoles, 15 de junio de 2016

San Pedro “Compadre”

San Pedro "Compadre", franciscano. 15 de junio.

Celebraba la ciudad de Oviedo, España, la memoria de “san” Pedro, llamado "Compadre", que fue uno de los primeros hijos de San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las llagas, y 25 de mayo, traslación de las reliquias) y al que el mismo santo envió desde Italia a fundar un convento de la Orden en Oviedo. La relación del Santo Padre con Oviedo era anterior, pues allí había estado en su peregrinación a Compostela. Sobre 1214 fundó el eremita Pedro dicho convento. De su vida nada se sabe, pero virtuosa debió ser cuando desde tiempos inmemoriales le tributó culto la ciudad.

Su sepulcro, veneradísimo en otros tiempos, estuvo en la iglesia conventual y hoy está en el Museo Arqueológico de Oviedo. En él una inscripción dice: "Yo, hermano Pedro, llamado Compater, antes carne, ahora hueso, mi Salvador me llamó en el año de 1214, en el mes de octubre". Las reliquias fueron veneradas en su lugar hasta 1487, cuando Alfonso Balderrábano, gobernador de Asturias, mandó colocarlas sobre la puerta principal del templo, como fundador que era. Pero de allí fueron trasladadas de nuevo al interior en 1594 por Fray Luis de Quirós, Guardián del convento, y el gobernador Luis Carrillo de Mendoza, a causa del estado ruinoso de la portada. Cuando la invasión de los franceses, fue violentada la urna y los huesos profanados y desaparecidos. 


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-http://elblogdeacebedo.blogspot.com.es


A 15 de junio además se celebra a Santa Germana de Cousin, virgen.

domingo, 3 de abril de 2016

Reformadora, expulsada y abadesa.

Beata Alejandrina de Foligno, virgen clarisa. 3 de abril.

Sobre la infancia y orígenes de esta religiosa clarisa, que padeció lo suyo por la observancia de la Regla primitiva, conocemos pocos datos: nació en Letto, en 1385. Era hija de Nicola de Letto y Torre Terre. A los 15 años profesó en el monasterio de clarisas de Santa Lucía de Sulmona, de clarisas “urbanitas” (seguían una Regla mitigada por el papa Urbano IV), junto a su prima la Beata Margarita Filecti (5 de septiembre). Con varias monjas intentó renovar la vida monástica para poder profesar la Regla auténtica de Santa Clara. Más fidelidad al coro, menos dispensas personales, más recogimiento y adoración perpetua, asunción de la total pobreza, etc., estaban entre sus reivindicaciones.

La renuencia de la abadesa a aquellas ansias de reforma de la vida interior se mezclaron con los asuntos mundanos: sucedía que la ciudad de Sulmona estaba dividida en dos facciones, los Merlini y Quadrari, que competían por el control de la ciudad. La inquina llegó hasta el punto que los miembros de cada familia tenían prohibido permanecer en el mismo lugar que los miembros de la familia rival. Y eso se tradujo al monasterio, donde la abadesa era de los Merlini, y las Letto eran de la otra facción. Así pues, tuvo la abadesa la oportunidad de echar a las Letto: Alejandrina, Margarita, Clara e Isabel, que, además, eran de las “rebeldes reformadoras”. Lo mismo se dio en otros monasterios, como en las agustinas, donde expulsaron a la Beata Gema (24 de abril), madre de Margarita, de más de 70 años y que se unió a Alejandrina y las demás expulsadas. También fue arrojado de la ciudad el agustino Fr. Benito Cerii, sobrino lejano de Alejandrina.

El grupo de religiosas se dirigió a L’Aquila, donde estuvieron alojadas en casa de parientes durante dos años. La leyenda dice que se le apareció un ángel a Alejandrina que le reveló que era voluntad divina fuesen a Foligno, donde fundarían un monasterio observante, igualmente con el título de Santa Lucía. Obedecieron y con el apoyo del papa Martín V y de algunos parientes llegaron a la ciudad en julio de 1414 y a inicios de 1425 fundaron su convento del que la Hermana Clara fue nombrada abadesa. Los frailes franciscanos no se lo pusieron fácil, pues ni los Menores ni los Observantes querían asumir la atención espiritual del monasterio tan conflictivamente fundado. Y es que eran ya cuatro los monasterios de clarisas que había en la ciudad, el primero había sido fundado en 1217 por la misma Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias), y todos eran “urbanistas”. Finalmente, en 1427, Martín V forzó a los Observantes a ser capellanes del monasterio, a la par que confirmaba la clausura papal y la observancia de la Regla primera de Santa Clara. En 1448, varias monjas fueron a reformar el monasterio de clarisas de Monteluce, entre ellas Margarita, segunda abadesa, que dejó a Alejandrina como vicaria. A esta expedición de reforma siguieron otras, en varias ciudades y diferentes años, que consolidaron la fama virtud y la influencia del monasterio de Foligno.

Luego de 1448 (no hay certeza en el año), Alejandrina fue elegida abadesa, pero a pesar de ello, era la última de todas: elegía los peores trabajos, era la última en salir del coro, se sometía a grandes penitencias y ayunos. No buscaba la admiración, sino dar ejemplo a las religiosas, las cuales se esforzaban por vivir sumida en Dios como ella. Era insistente con las monjas sobre la conservación y acrecentamiento de las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad, poniendo en ellas gran confianza como sustento de la vida espiritual. Y para ello, enseñaba que la obediencia era primordial, y ella misma se obligaba a ello, pues interiormente tomaba como mandato lo que era alguna petición o idea de alguna monja. 

Además, como suele ser en los verdaderos místicos, era muy práctica, pues pronto proveyó al monasterio de medios propios dentro de la pobreza absoluta, para destinar la limosna recibida al auxilio de los pobres. Fue obsequiada por Dios con varios dones místicos, como éxtasis, visiones y comprensión de algunos misterios de la fe. Algún milagro se cuenta, como hacer brotar agua de la tierra cuando empezaron a cavar un pozo: a los primeros golpes de pico se descubrió la sequedad y dureza del suelo, pero Alejandrina hizo oración y al siguiente intento, brotó un agua limpísima. 

En 1458 Alejandrina falleció en olor de santidad para las monjas y el pueblo de Foligno, que pronto la invocó. No está beatificada oficialmente, pero en el siglo XVI su monasterio alcanzó la gracia de celebrar su memoria con Oficio del Común de Vírgenes. La obra “Recuerdos”, del monasterio de Foligno, una especie de crónica a la que ella misma dio inicio, la pone al nivel de la reformadora de las clarisas, Santa Colette de Corbie (6 de marzo), insertándola en el fuerte movimiento reformador franciscano del siglo XV.


Fuente:
-“Chronica seraphica”. FR. EUSEBIO GONZÁLEZ OFM. Madrid, 1719.

-"Vite de santi e beati di Foligno". LODOVICO IACOBILLI. Foligno, 1628.


A 3 de abril además se celebra a
Santa Fara de Faremoutiers, abadesa.
San Ricardo de Chichester, obispo.  
San Pancracio de Taormina, obispo y mártir.

jueves, 22 de octubre de 2015

Beata Josefina Leroux, clarisa, no ursulina.

Pregunta: Si tienes información de la beata clarisa Josefina de Lerouk, martir clarisa del 22 o 24 de octubre. Casi nadie sabe de la pobre, y ni su imagen tienen, por favor, si pudieras ayudarme en eso!!!!

Respuesta: No es que haya mucho tampoco, querido amigo, aquí te va:
 

Beata Josefina Leroux, virgen clarisa y mártir. 22 (orden franciscana) y 23 (con su grupo de mártires) de octubre.

Ana Josefa nació en Cambrai, en 1747 y a los 22 años ingresó en el convento de las clarisas Urbanistas de Valenciennes, donde profesó al año siguiente. Las “urbanistas” son clarisas que siguen una Regla dada por el papa Urbano IV, en 1263, a tan solo 10 años de la muerte de Santa Clara (11 de agosto y 23 de septiembre, invención de las reliquias), mitigando la Regla y permitiendo las posesiones comunitarias y rentas, la abadesa puede ser vitalicia. A veces es llamada “Segunda Regla de Santa Clara”. Actualmente hay 88 monasterios y unas 1000 religiosas. De su vida conventual se conoce poco, era una religiosa más y quien sabe si así hubiera sido si no le hubiera llamado Señor a la entrega total; al martirio. Es la época de la Revolución Francesa, en la que muy pronto, a los sublimes ideales de Libertad, Igualdad y Fraternidad habrían de añadírseles una coletilla: “o muerte”.

Solo había una manera de entender esa libertad, esa igualdad, y esa fraternidad y quien no pasara por el aro, ya se sabía. Es un modo simple de resumir una época histórica muy complicada y, todo sea dicho, fundante de muchos de las libertades y derechos que hoy gozamos y defendemos. Época aún no del todo clarificada ni depurada en cuanto a responsabilidades, pero con respecto a lo que nos importa: Por confesar su fe cristiana muchos fueron asesinados y a eso se le llama martirio. “Hay martirio cuando el perseguidor, movido por su odio a la fe, inflige la muerte, aunque diga y vanaglorie de hacerlo por otra causa". Benedicto XIV, en «Tratado de Canonización de los Santos».

La Revolución Francesa exclaustró en 1791 a todas las religiosas de sus monasterios en Valenciennes y Josefina volvió a Cambrai junto a su familia, y luego pasó a Mons, donde se habían refugiado las ursulinas, entre las que había profesado su hermana Sor Escolástica. En 1793, al tomar Austria la zona de Valenciennes regresan las ursulinas, y Josefina, ya que no podía entrar al monasterio de las clarisas, pidió y obtuvo ser admitida entre las ursulinas, sin renunciar a su profesión como hija de Santa Clara. Esto mismo hicieron las religiosas brigidinas Beatas Ana María Erraux y Lilvina Lacroix (23 de octubre). Pero duró poco la paz. En 1794, los franceses toman la ciudad, y el 3 de septiembre, las monjas son apresadas hasta el 23 de octubre, día en que fueron llevadas a la guillotina por el “delito de emigrar ilegalmente, volver al país y ser enemigas de la Revolución”, Mientras subían al cadalso cantaban el Te Deum y las Letanías. Fue beatificada, junto a las demás, en 1920, por Benedicto XIV.

Nuestra Josefina y las dos brígidas durante mucho tiempo fueron consideradas ursulinas, hasta que las investigaciones lo pusieron todo en su sitio. Las ursulinas mártires de Valenciennes tienen su memoria a 17 de octubre y son: Beata María Natalia de San Luis Vanot, Beata María Laurentina de San Estanislao Prin, Beata María Úrsula Gabriela de San Bernardino Bourla, Beata María Luisa de San Francisco Ducrez y Beata María Agustina del Sagrado Corazón de Jesús Déjardin.


 

Fuentes:
-"Una mártir de la revolución francesa, Beata Josefina Leroux". 23 de octubre. Casals, 1965.



A 22 de octubre además se celebra a  
Santa Córdula de Colonia, virgen y mártir
San Mello de Rouen, obispo.

martes, 6 de octubre de 2015

Santa María Francisca de las Cinco Llagas.

Santa María Francisca de las Cinco Llagas, virgen terciaria franciscana. 6 de octubre.

Imagen venerada
en las clarisas de Nápoles.
Nació en 1715. Fue hija de una piadosa mujer de nombre Bárbara y de Francisco Gallo, un violento tejedor napolitano, que hacía la vida imposible a su madre. Esta pidió consuelo a San Francisco de Jerónimo (11 de mayo) y a San Juan José de la Cruz (5 de octubre), los cuales le profetizaron que su hija sería una santa. Nació la niña, que llamaron Ana María Rosa Nicolasa, y antes de tener uso de razón ya tenía que cardar lana, hilar y hacer otras pesadas labores del taller. Su única distracción eran las lecturas de libros piadosos que su madre le leía, y sus únicos paseos eran las visitas a la iglesia, para la misa, el rosario y otras devociones. A los 8 años le permitieron hacer la primera comunión, y con 9 años ya era catequista de otros niños pequeños. A uno de ellos le alertó sobre que su madre estaba en apuros, el niño corrió a su casa y efectivamente su madre estaba a punto de perecer luego que se desmayara y volcara una lámpara que casi incendia la casa. Aunque dedicaba largos ratos a la oración, la lectura espiritual, no por eso era menos productiva que las demás mujeres, y a veces más, lo que creó la leyenda acerca de que los ángeles trabajaban por ella mientras ella hacía oración. Pero eso es innecesario, ya sabemos que los verdaderos místicos son prácticos y no escapan de las labores cotidianas y responsabilidades. Más aún, su vida interior las ilumina, purifica y las acometen con perfección.

Con 15 años su padre quiso prometerla con un joven de buena familia, pero María Francisca ya había hecho un voto de virginidad y se negó. El padre la encerró, la azotó y le castigó a pan y agua. Como una santa, aprovechó esta circunstancia para hacer penitencia y su soledad para ejercitarse en la oración. Mientras, su madre pedía el socorro de su confesor, un franciscano piadoso, el cual convenció al padre de dejar a la muchacha cumplir lo que todos veían era voluntad de Dios. Y el hombre accedió, aunque de mala gana. Así que 8 de septiembre de 1731, con 16 años, tomó el hábito de la Tercera Orden de San Francisco de la Estrecha Observancia o Alcantarinos, tomando el nombre religioso “María Francisca de las Cinco llagas”, por su amor a la Pasión de Cristo. Comenzó a vivir dedicándose a la oración, la penitencia y la caridad en su casa. Rezaba todas las horas canónicas, cumplía los ayunos, penitencias de la Iglesia y socorría a los necesitados ayudándoles en sus necesidades.

Poco a poco comenzó a recibir dones místicos, como la suspensión de sentidos, don de profecía (profetizó la Revolución Francesa y la persecución contra los católicos) y de conciencias. Con respecto a este último, tuvo un degradable incidente con su padre, el cual comenzó a cobrar a los que a ella se acercaban en busca de consuelo, con escándalo de algunos. Enterada María Francisca le recriminó que ella no era una vulgar adivina, pero su padre le respondió “No eres adivina, eres más, eres una santa y Dios te concederá que comuniques a la gente su futuro”. La santa se negó a ese elogio envenenado de soberbia, y prefirió no recibir a nadie más. Fue duramente castigada por el padre, tanto que la madre tuvo que rogar al obispo intercediera, el cual logró que un juez sentenciara que el padre no podría tocar nunca más a la joven, y le impuso una gran multa. Con esto quedó en paz para vivir como deseaba, en pleno obsequio de Cristo. Aún así, cuando su madre murió, tuvo miedo de vivir con su padre y pasó a servir a un sacerdote que precisaba de un ama de cura en su casa. Y en esas funciones vivió durante 38 años. Y años más tarde, cuando su padre agonizaba pidió y obutvo, que Dios le pasara a ella los sufrimientos de su padre. Con esto logró que sanara y se convirtiera, viviendo el hombre como buen cristiano hasta su muerte.

Como apunté antes, era devotísima de la Pasión y Muerte de Jesús, cuyos pasos meditaba todos los días. La meditación del Vía Crucis le hacía adentrarse en la Pasión de Cristo, sintiendo los mismos inefables dolores del Salvador del mundo. Sentía la flagelación, y su de frente más de una vez manó sangre, como si tuviera una corona de espinas. En breve comenzó a experimentar una agonía de muerte todos los Viernes Santo. Su sufrimiento no era infructuoso, pues lo ofrecía constantemente por la conversión de los pecadores, y por las almas del purgatorio. La Madre de Dios, sus dolores y otros misterios también eran objeto de sus devociones y meditaciones, y más de una vez comprobó el auxilio de la Santísima Virgen en sus penas y tentaciones. Porque mucho la tentó el demonio para apartarla de su piedad y caridad. Incluso en forma de perro rabioso se le apareció en muchas ocasiones, pero con la señal de la cruz  e invocando a los Santos Nombres de Jesús, María  José, siempre salía victoriosa. Hasta en tres ocasiones fue protagonista de un milagro eucarístico, cuando la Sagrada Forma voló de manos del sacerdote para ir a la boca de la santa, que se hallaba en éxtasis. En 1471 se unió para siempre en matrimonio espiritual con Jesucristo, comprometiéndose en amarle y hacerlo amar de los demás. Después de esto, tal vez este mismo año recibió la impresión de las llagas de Cristo, los estigmas, los que llevó con humildad ante las críticas, recelos y la fama de santa que se formaba a su alrededor.

En 1791, el 6 de octubre, murió tan santamente como había vivido, y fue sepultada en la iglesia de Santa Lucía del Monte, Nápoles.  Como había anunciado se le apareció a San Francisco Javier María Bianchi (31 de enero) tres días antes de la muerte de éste, el 28 de enero de 1815. Gregorio XVI la beatificó en 1843 y el Beato Pío IX la canonizó en 1867. A principios de 1800 se publicó la primera “vita”, reimpresa en 1866 con vistas a la canonización. Es abogada de Nápoles, y su sepulcro sigue siendo muy venerado, especialmente por las mujeres que desean tener un hijo, las cuales se sientan en una silla que supuestamente perteneció a la santa.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 6 de octubre además se celebra a
Santa Fe de Agen, virgen y mártir.
San Bruno, fundador.
San Ywi, monje diácono

viernes, 18 de septiembre de 2015

San José de Cupertino.

Pregunta: Me gustaría saber cuál fue el sitio exacto en el cual San José de Cupertino situó la famosa y pesada cruz tras un vuelo milagroso, así como cualquier noticia que tenga que ver con este lugar en la actualidad (si hay alguna fiesta litúrgica especial, si es lugar de peregrinación...) He intentado todo, pero sin éxito, sé que fue en las cercanías del convento de Santa María de Grotella, pero todas las informaciones hacen referencia al pasado, no al presente. Con la esperanza de encontrar algo de luz sobre el tema, un saludo de N... España.

Respuesta: Hola. Al referirte al “sitio exacto” de la cruz, he de decirte que existe el lugar, claro, pero no la cruz. En su lugar está una escultura del portento, en la que se ve al santo volando y llevando la cruz en el aire. Está en la explanada del santuario de Santa María della Grottella y junto a este. No existe fiesta litúrgica dedicada a este milagro, sino que la festividad de Santa María y la de San José de Cupertino son las fiestas principales del santuario. Y visto esto, ahondo un poco más: 


San José de Cupertino, presbítero OFM.Conv. 18 de septiembre.

"Vero volto" de San José de Cupertino.
El pobre inútil.
Nació el 17 de junio de 1603, en un establo, mientras sus padres Felice y Franceschina, se escondían de los acreedores que les buscaban. Fue el menor de seis hermanos. Entre el hambre, las enfermedades (padeció sarna de pequeño) y la poca atención de la madre, José creció con deficiencias intelectuales y físicas. Un poco tonto, vamos. Donde no tenía deficiencias era en la fe, la piedad y la alegría. Siempre sonreía, a pesar de las burlas y el desprecio de sus convecinos. Ni siquiera le quisieron los franciscanos, los capuchinos le aceptaron por misericordia, para despedirle antes del año por torpe, olvidadizo y poco dado a los oficios. De vuelta al mundo, se colocó en casa de un pariente, que le echó por inútil. Su madre al verle aparecer de nuevo en casa, se deshizo de él, mandándoselo a su tío Donato, franciscano conventual, para que le emplearan como recadero al menos. Y llegó a Santa María della Grottella, que estaba en plena construcción. A esta imagen le tuvo mucha devoción el santo, pues consideraba ella había permitido le aceptasen en el convento, luego de suplicarle toda una noche con lágrimas.

El santuario.
El primer punto de devoción fue una pequeña gruta, en la que en 1453 se halló un icono oriental de Nuestra Señora. Siempre se ha creído que aquella gruta debió ser un sitio de retiro de los monjes basilianos que del siglo VIII al XI habitaron en un monasterio de las cercanías, huyendo de los iconoclastas. Debieron poner allí a Nuestra Señora, dejándola al marcharse. El pastor que la halló, mientras buscaba un ternero perdido, puso junto a ella dos luces y llamó al clero. El obispo mandó construir una pequeña capilla, donde pronto se desarrolló el culto mariano principal de la región. En 1579 se construyó el actual santuario y en 1618 los frailes conventuales comienzan la edificación del convento. En 1884 el santuario y el convento fue expropiado y expoliado (esta es la razón por la cual no existe la cruz elevada por el santo). En 1890 la iglesia fue cerrada al culto para ser reabierta en 1932, por los frailes, que acudían a celebrar las festividades religiosas, aunque sin habitar en el convento. En 1949 el convento y el santuario en ruinas fueron subastados por su dueño. Lo compraron los frailes por medio de un seglar, para que no se supiera su intención de regresar. A pesar que la venta fue legal, les pusieron muchas trabas y solo en 1954 pudieron retomar posesión del convento, impulsando la devoción a la Santísima Virgen y a San José de Cupertino. Allí se veneran la celda del santo, sobre el altar mayor, la celda “de la sangre” y la capilla de Santa Bárbara, cercana al monasterio, que data del siglo VI y donde el santo se retiraba a orar y hacer penitencia.

José, religioso y sacerdote.
Pues admitido el santo como sirviente, los frailes le tomaron estima porque aunque era lento y despistado, era muy piadoso, humilde y siempre tenía buen trato para con todos. Y tanto aprecio le tomaron, que en 1625 le admitieron como religioso lego. Torpe era, pero suerte tenía un montón, pues cuando le propusieron estudiar para ser ordenado sacerdote, lo hizo por obediencia, aunque sabía que no iba a aprobar ni un examen. Sólo podía hablar con cierta soltura y explicar la frase evangélica “Bendito el fruto de tu vientre” ¡y fue la que le pidieron explicara, abriendo el sacerdote examinador, el Evangelio por una página al azar. El examen final, para aceptarle o no a la ordenación, era realizado por el obispo en persona. Y este, luego de examinar a varios candidatos estaba cansado y dijo “¿Para qué examinar a todos los que quedan, si se ve están muy bien preparados?” Y se salvó Cupertino de ser examinado.  El 18 de marzo de 1628 fue ordenado y ya que la predicación se le daba fatal, optó por salvar almas mediante la oración y la penitencia. Y fue un campeón en esta: Ayunaba siempre, jamás comió carne ni bebió licor alguno. Se flagelaba casi diariamente, y con tal fervor, que la sangre salpicaba las paredes y el techo del minúsculo rincón donde lo hacía, llamado actualmente la “capilla de la sangre”. A pesar de ser sacerdote continuó trabajando como un lego más, ocupándose de las tareas más duras sin protestar ni pedir alivio.

Escultura conmemorativa
del traslado de la Cruz.
El santo volador.
Pero por lo que ha pasado a la fama José de Cupertino es por su profunda vida mística y unión con Dios. Sus éxtasis (unión profundísima del alma con lo sobrenatural) comenzaron el 4 de octubre de 1630, fiesta de San Francisco, y eran tan frecuentes y elevados, que le prohibieron celebrar misa en público, o asistir a cualquier otra devoción, por el asombro que causaba en los fieles. La sola mención de Dios, o un misterio de la fe, lo transportaba y le hacía perder los sentidos. Y la cosa fue a más cuando comenzó a elevarse por los aires. Más de 70 éxtasis y elevaciones están perfectamente registrados por los religiosos u otras personas que fueron testigos. Como buen místico era humilde y obediente, al punto que bastaba la palabra del superior para que volviese de los éxtasis, a los que él llamaba “mareos” y retomara sus oficios.

Hay tres casos que merecen relatarse, pues han pasado a la iconografía del santo: el primero es el de la cruz pesadísima que iba destinada a situarse junto al santuario de la Virgen, situado en lo alto de un monte. Ni diez obreros podían con ella, ante lo cual, el santo hizo una breve oración, tomó la cruz y elevándose por el aire, la depositó tranquilamente en el sitio elegido. El segundo, ocurrió frente al embajador de España y su mujer. Estos dos personajes quisieron conocerle, pues dudaban de lo que se contaba del fraile “volador”. José salió de la clausura y al entrar a la iglesia, miró la imagen de Nuestra Señora e inmediatamente entró en éxtasis y se elevó hasta la imagen, quedando su rostro a unos centímetros del de la Virgen. Luego de unos instantes de profunda oración, descendió al suelo. Y avergonzado, el humilde santito. Y el último caso, hay que traerlo a colación pues ocurrió ante el mismo papa Urbano VIII, al que le llegaron acusaciones de falsedad, hechicería y falacias de los frailes y de José de Cupertino. Hablando con el papa, sin defenderse, quedó absorto y comenzó a elevarse. El duque de Hannover, fue testigo del hecho y al ver aquello, abandonó la herejía protestante y se convirtió. Años después también convertiría al príncipe luterano John Frederick mientras celebraba la misa.

Aunque era inocente de las acusaciones de estafador, y así lo declaró el Santo Oficio luego de tres años de investigaciones, los superiores le enviaron a varios conventos lejanos (Asís, Fossombrone, y finalmente Ossimo en 1656) para alejarle de las multitudes y poner paz en Cupertino, pero daba igual, la gente ávida de portentos y milagros (más que del Evangelio), le seguían adónde iba. También padeció las noches oscuras de la fe, donde la sequedad espiritual es grande y Dios parece haberse escondido. Es un estado espiritual del alma en la que aunque no se perciben los consuelos de Dios, la fe actúa y es lo que sostiene al alma. Tal vez por ello siempre aconsejaba a todos: "Orad, no cansaros nunca de orar. Dios no es sordo ni el cielo es de bronce. Todo el que pide, recibe".

Imagen del santo que se venera
en Santa María della Grotella.
Otros dones místicos.
También destacó José por su poder con los demonios, a los que conminaba en el nombre de Cristo. Llegó a liberar a varios posesos que le llevaban a su convento. Aunque no se sentía con fuerza para esto, lo hacía por obediencia a sus superiores. Era un buen confesor, tenía don de conciencias y sin que le dijeran nada, podía saber lo que pesaba a las almas. Y si le ocultaban un pecado, igualmente lo sabía, haciendo que el pecador lo reconociese. Igualmente tuvo el don de la bilocación, que se hizo evidente cuando pudo estar junto a su madre moribunda, mientras estaba en su celda de Asís. Y más de una vez se le vio multiplicar panes, miel. Más de un enfermo y moribundo salió de su presencia totalmente curado. A veces con solo besar su crucifijo, sin que el santo hablase o hiciese algo especial. Y con respecto a la profecía, conocidas son aquellas en las que anunció las muertes de Urbano VIII e Inocencio X.

Al cielo.
El 15 de agosto de 1663 se le permitió decir misa en público, por ser día de la Asunción. Y fue su última misa, pues luego del éxtasis que vivió, cayó enfermo. Su estómago se negaba a recibir alimento alguno, arrojándolos al instante. Solamente podía recibir la comunión, que se le dio como viático el 8 de septiembre. Murió el 18 de septiembre siguiente, con solo 60 años. Fue enterrado el día 20, en la capilla de la Inmaculada, a la izquierda del altar mayor. Las peregrinaciones y los portentos no demoraron en aparecer, siendo un flujo constante de devoción. En En 1688 se inició el proceso apostólico de canonización, que será aprobado en 1690. En 1735 fue declarado “Venerable”, fue beatificado el 24 de febrero de 1753, por Benedicto XIV y canonizado el 16 de julio de 1767 por Clemente XIII. En 1767, el ministro General de los Conventuales, Domenico Andrea Rossi manda publicar su “Vida y Milagros”. 

Su cuerpo incorrupto se venera en Ossimo. Es abogado de los aviadores, del Ejército del Aire italiano y de los astronautas. También es patrono de los estudiantes con dificultades.


A 18 de septiembre además se celebra a 
San Ferreol de Vienne, mártir.
San Lantpert de Friesing, obispo.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...