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martes, 30 de marzo de 2021

San Fergus de Downpatrick, obispo.

San Fergus de Downpatrick, obispo. 30 de marzo. 

Vivió en el siglo VI, en una familia descendiente del antiguo rey Coelbadh, en Irlanda. Joven aún tomó la vida eremítica como objetivo, y para ello se retiró a Killmbian, donde construyó una ermita. Con el tiempo tuvo discípulos y construyeron un monasterio de donde nuestro santo fue su primer abad. 

Fue elegido para ser el primer obispo de la sede de Down, luego llamada Downpatrick, por ser una zona donde se retiraba frecuentemente el santo apóstol de Irlanda, San Patricio. Allí se conserva aún una fuente milagrosa de los tiempos de Fergus, con cuya agua habría realizado numerosos milagros.  

Fergus murió el 30 de marzo de 583. 

Fuente:
Omnium Sanctorum Hiberniae


A 30 de marzo además se celebra a

Beato Amadeo IX,
duque
.
Beato Dodo de Haske,
ermitaño premonstratense
San Rieul de Senlis,
obispo
.
San Zósimo,
abad y obispo
.







 

domingo, 21 de marzo de 2021

"Juan, hombre religiosísimo"

San Juan de Valence, abad cisterciense y obispo. 21 de marzo y 26 de abril (en Valence). 

Sepulcro del santo. Catedral de Valence
Fue nuestro santo natural de Léon de Francia. Fue educado piadosamente, y cuando llegó a la juventud un arzobispo pariente suyo le consiguió una canonjía y le ordenó presbítero. En aquel tiempo se fundaba la Orden del Císter y Juan, buscando una vida de más perfección prometió a Dios tomar el hábito monástico. Sin embargo, para prepararse a ello, decidió primero emprender la peregrinación a Santiago de Compostela. Así lo hizo, pero he aquí que al regreso, se enfrió en él el deseo de entrar en religión. 

Una noche soñó que veía al Señor acompañado de los apóstoles San Pedro y Santiago el Mayor. Traía San Pedro en la mano un libro en que estaban escritos con letras de oro los nombres de los elegidos a la vida eterna, y leía los nombres allí escritos. Al pronunciar el nombre de nuestro Juan habló Cristo y dijo a San Pedro: “Ese nombre bórralo, porque habiendo prometido ser mío, se ha vuelto atrás en su promesa”. Al decir esto se el apóstol Santiago suplicó a Cristo que no hiciera borrar del libro de la vida el nombre de su devoto peregrino. Cristo, aún airado replicó: “Debía ser no peregrino, sino ciudadano mío”. Por segunda vez suplicó Santiago al Señor, prometiéndole que Juan no tardaría sino 15 días en cumplir su promesa de ser religioso del Císter. Despertó Juan al momento y agradeció a Santiago Apóstol su intercesión ante él, y se determinó a tomar el hábito. 

Al día siguiente se fue al monasterio de Císter donde fue recibido el abad y fundador, San Esteban Harding (26 de enero). A los 15 días justos de su entrada tomó Juan el hábito de Císter, siendo desde entonces un monje ejemplar. Hizo su profesión al tiempo requerido y en 1118, a los cuatro años de ser religioso, Esteban le destinó para la fundación de Bonaval con el cargo de abad. De él nos dice el Beato Amadeo de Lausana (28 de enero):  

"Era superior en Bonaval Don Juan, hombre religiosísimo, primer abad de aquel monasterio, y después Obispo de Valence , cuya vida santísima ha comprobado el Señor con frecuentes milagros obrados en su sepulcro. Era entonces esta casa una planta nueva, y por lo mismo escasa de todo lo necesario a la vida humana, y aun también de habitantes, pero rica de piedad y fama sobre todos los monasterios de Delfinado. Labraban los monjes por si mismos la tierra de mucho tiempo inculta, extirpaban los terrones, podaban los árboles; y en fin se ocupaban en todos aquellos ejercicios propios del más pobre, y necesitado labrador. Después de ejercicio tan pesado, y sofocados con el calor del sol y con el ardor del fuego re retiraban al monasterio a cantar Nona, de la que se seguía la comida, que se reducía a una libra escasa de pan negro mezclado de cebada y centeno, y aun poco de vino mixturado con agua.  Concluida la comida iban todos en procesión a la Iglesia a dar gracias al Dador de todo bien. Lo restante del día lo empleaban en lección y oración hasta Vísperas y Completas, después de las cuales salían todos con sumo silencio a recogerse en sus lechos. Este modo de vida causaba tanta admiración a todos los habitantes de aquellos contornos que nadie se atrevía a abrazar un género de vida tan austera”. 

Mas ciertamente esta vida rigurosa atrajo algunos bien decididos al seguimiento de Cristo. Pocos al principio, pero santos. Entre ellos a San Pedro de Tarantasia (8 de mayo), quien tomó el hábito de manos de Juan. Y pronto vendrían algunas sonadas conversiones, como la del Señor de Altaripa, el Beato Amadeo (14 de enero), quien con otros 16 caballeros tomó el hábito cisterciense. Juan fundó varios monasterios dependientes de Bonaval, en los cuales velaba se cumpliera la vida regular con exactitud. 

En 1141 el papa Inocencio II depuso al obispo Eustaquio de Valence a causa de sus numerosas ofensas a la moral y la justicia. El abad de Claraval San Bernardo (20 de agosto) propuso a nuestro Juan para suceder a Eustaquio en la sede, recomendación que fue aceptada por el papa, amigo y admirador de Bernardo. Así, Juan pasó de la tranquilidad monástica a una convulsa sede, cuyo gobierno le costó muchas amarguras. Fue consagrado obispo el 26 de abril del mismo año. El clero relajado y los vengativos parientes del anterior obispo fueron sus principales enemigos. Padeció muchas intrigas, intentos de destituirle, tentaciones e intentos de sobornos, pero todo lo venció poniendo a Cristo por delante de todo. En 10 años logró alejar a los malos consejeros, reformar al clero y los monasterios, avivar la piedad de sus fieles y organizar una extensa obra caritativa y misionera.  

A inicios de 1145 supo que le llegaban sus últimos días y lo comunicó a sus fieles, pidiéndoles sus oraciones. En la Cuaresma le acompañaban muchos clérigos y los obispos de Vienne, Die, y Viviers, quienes le dieron el viático y la absolución. El 21 de marzo pidió ser puesto en tierra y ceñido con el cilicio, y allí tendido bendijo a todos, expirando dulcemente y entrando a ser, definitivamente, ciudadano de la Patria celestial a la que Cristo le había llamado en su visión.  

Durante sus funerales se produjeron los primeros portentos. Dícese se vio a Santiago Apóstol rendirle homenaje a su cuerpo. El canónigo Bertand sanó de unas fiebres constantes al ofrecerle unas velas bendecidas para el funeral. El cuerpo fue depositado en la primera capilla de la catedral de Valence y allí los portentos continuaron. Durante la Revolución Francesa la catedral fue saqueada, pero las reliquias se salvaron. 


Fuentes:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.


A 21 de marzo además se celebra a

San Serapión
el Sindonita, monje
.
San Absalon de Lund,
obispo
.
San Jacobo el Confesor,
obispo
.
San Enda de Aran,
abad
.







jueves, 14 de enero de 2021

"Mucho pequé, mucho me penitenciaré..."

Beato Amadeo, religioso cisterciense. 14 de enero.

Nació a inicios del siglo XII, en Altaripa, en el Delfinado, territorio vasallo del Sacro Imperio Germánico. De su juventud nada conocemos, salvo que en plena juventud heredó el gobierno del Delfinado y que fue un gran aliado del emperador Conrado "el Sálico", a quien sirvió en varias contiendas y quien le recompensó con el señorío de Hauterives. Fue casado con una noble dama quien le dio dos hijos, el varón llamado también Amadeo. 

Hacia los 25 años comenzó a interesarse más profundamente en los asuntos de la religión, aumentando su piedad, confesándose frecuentemente y comulgando siempre que le permitían. Comenzó a considerar lo vacuo de la vida, lo vano del mundo, y se decía a cada momento: "¿De qué me sirven esta libertad pasajera, estas delicias, si acaso me atraen un eterno cautiverio? ¿De qué lo exquisito de los vestidos, si desnudo he de sufrir los suplicios eternos? ¿y para qué, en fin, estos largos, y suntuosos convites, si después acaso pereceré de hambre?"

Todas estas consideraciones le llevaron a separarse de su familia, renunciar a todo derecho de gobierno y, con su propio hijo y junto a 16 de sus caballeros a los que había convencido, irse al monasterio cisterciense de Bonaval que el mismo había permitido que San Juan de Valence (21 de marzo) fundara en el Delfinado. Fueron recibidos por el abad Juan, quien les recibió escéptico, dudando que aquellos hombres acostumbrados a la buena vida se adaptaran a la austeridad del Císter. Así se los expuso, a la par que les contaba lo duro de la observancia monñastica. "No queráis Padre Venerable" – dijo Amadeo – "atemorizar de ese modo a vuestros siervos. Mucho hemos pecado, y por lo mismo necesitamos de mucha penitencia. Para cumplirla pedimos vuestra compañía postrados a vuestros pies. Hemos dejado los deleites, ¿Cómo volveremos segunda vez a ellos? Con la ayuda de Dios, y la de vuestras oraciones cumpliremos con todo cuanto nos habéis insinuado".

Y con esa disposición fueron admitidos, salvo el pequeño hijo de Amadeo, quien fue destinado a la escuela del monasterio, por ser muy pequeño para tomar el hábito. El abad les dejó claro que no haría concesiones con ellos por más caballeros que fueran, y que su primer oficio sería el de la labranza del campo, el cuidado de las ovejas y la limpieza de los establos. Fue Amadeo un feliz monje desde el inicio. Pronto se hizo al trabajo y a la oración constante. Cumplía exactamente sus obligaciones, era el primero en asistir a sus hermanos enfermos y era ejemplo para todos de mansedumbre y penitencia.Algunos de los mancebos flaquearon un momento, pues el trabajo duro nunca había sido lo suyo. Viéndolo Amadeo, les arengó con inspiradas palabras y los débiles se animaron enseguida. 

Hay un episodio en su "vita" no muy claro, y es que durante un año Amadeo pasó a la Orden Cluniacense. El motivo más repetido en las leyendas es que, buscando que su hijo recibiera una completa educación, digna de su nacimiento, se fue con él a Cluny. A saber. Como sea, de nuevo le hallamos en Bonaval, luego de haber llorado su inconstancia. Quedó en la portería, como Hermano externo, no considerándose digno de estar con los demás monjes ni con sus antiguos compañeros. A los dos días el abad le permitió volver a la regularidad monástica, pero Amadeo le suplicó: "No permita Dios que yo, perversísimo pecador me una tan breve a mis hermanos. Aquí será mi morada hasta que mi penitencia se haga tan patente a toda esta comarca, como lo fue mi delito. Aquí perseveraré llamando y pidiendo perdón de mis excesos. Solo os suplico me permitáis alimentarme de las limosnas que a la portería se distribuyen entre los pobres, y esto será también exceso para mí, indigno de tanta caridad".

Y allí quedó, sirviendo a los peregrinos y disciplinándose en público durante dos semanas, hasta cuando la caridad le obligó a volver a la vida regular. Sucedió que el abad Juan, viendo que no podía vencer su humildad, le dijo que él mismo permanecería allí con él en la portería hasta que entraran juntos. Ver a su abad durmiendo en el suelo, comiendo sobras y sin ir al coro, venció a Amadeo, quien resolvió hacer caso a su padre Abad y entrar al monasterio. Una vez dentro Amadeo se desempeñó en los trabajos más serviles y repugnantes, como el de extraer la grasa de la piel de cerdo, usada en el monasterio para ablandar zapatos y pergaminos. Se encargó de la lavandería, donde besaba los paños manchados o que habían envuelto las llagas de los enfermos.

Fue comisionado por el Abad Juan para la edificación del monasterio de Mansiad, en Biviers. También trabajó en la fundación de Montperoux y Lincél, siendo de admirar su tesón, capacidad de organizar y enseñar los oficios. En alguno de estos monasterios quisieron que se quedara a vivir, pero temiendo le eligieran prior o le llamaran fundador, nunca accedió.

Siendo anciano ya, supo que su hijo Amadeo había sido nombrado abad de Altacumba por el gran San Bernardo (20 de agosto), quien le había educado (por esto no se entiende la anterior versión de su huida a Cluny). Le visitó Amadeo allí, y padre e hijo vivieron días de gran felicidad junto, aunque nuestro Amadeo no dejó de reverenciar a su hijo en público como a un Abad, dando ejemplo a los demás monjes. Comprobó Amadeo que su hijo había sido bien instruido y tenía una sólida virtud, siendo ello de gran consuelo para su alma. Llegaría el buen Amadeo hijo, a ser obispo de Lausana, en 1131, con gran gozo de su padre, que le acompañaría en su consagración episcopal. le veneramos en el santoral como San Amadeo de Lausana (31 de marzo y 30 de agosto)

El Beato Amadeo falleció santamente el 14 de enero de 1144, siendo sepultado en el cementerio de Bonaval. En el siglo XV su memoria litúrgica entró al martirologio de la Orden del Císter.


Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.

A 14 de enero además se recuerda a:


Santa Macrina,
viuda
.
Beato Odón,
monje cartujo
.
San Engelmar,
eremita mártir
.










viernes, 10 de agosto de 2018

San Herlé de Ploaré.

San Herlé de Ploaré, diácono y mártir. 10 de agosto.

Según la leyenda local, Herlé era diácono romano y evangelizó Ploaré en el siglo III. Los paganos le persiguieron hasta darle muerte. Su culto creció a partir del siglo VIII. Probablemente sea un mártir desconocido al que se dio una leyenda. Algunos apuntan a que se trata de una duplicidad del culto a San Lorenzo, diácono y mártir, que, como sabemos, también es a 10 de agosto.








A 10 de agosto además se celebra a:


Santa Plectrude
de Colonia, reina.
San Erick de
Dinamarca, rey.
B. Amadeo de Portugal,
franciscano fundador.








viernes, 30 de marzo de 2018

Pacificador, penitente y aplastado.

Beato Dodo de Haske, ermitaño premonstratense. 30 de marzo.


Nació en Frisia, a finales del siglo XII. Se casó, pero junto a su mujer tuvo un "matrimonio blanco", o sea, sin relaciones sexuales, aunque al cabo de unos años se separaron de común acuerdo. Ella se fue a las norbertinas de Bartlehiem, y Dodo se fue al monasterio de Mariëngaarde, siendo su abad San Siard (14 de noviembre), de quien ya hemos hablado antes. Dodo tomó el hábito de Hermano lego, aunque luego de su profesión, le fue permitido ser ermitaño en Bakkeveen.

Vivía en extrema penitencia, ayunando constantemente, orando y trabajando para mantenerse y no ser gravoso a los que le pedían oraciones o le daban algo de comer. Toda su vida vistió un cilicio de hierro pegado a las carnes, y sobre ese llevaba una áspera túnica. En las rodillas llegó a tener dos enormes callos, pues cada día hacía lo menos 5000 genuflexiones. Dios le premió con el don de los estigmas.

Sobre 1225 el párroco de Haske le pidió le acompañase en su predicación a los alejados de la fe y a poner paz entre sus feligreses. Dodo fue muy combativo contra la costumbre de la venganza, que se hallaba establecida con total normalidad. Su palabra, su acción y su oración produjeron el milagro de la reconciliación de muchas familias que llevaban más de 50 años enemistadas.

Dodo murió el domingo posterior a la Anunciación de la Virgen de 1231, de una manera inesperada y algo boba, como hemos leído de San Mariano (19 de agosto): Estando orando se derrumbó el techo de su cabaña y le aplastó.


Fue sepultado en la abadía que San Siard fundó en Bakkeveen, donde los premonstratenses le rindieron culto desde muy pronto.


A 30 de marzo además se celebra a








jueves, 10 de agosto de 2017

El que "ama a Deus".

Beato Amadeo de Portugal, franciscano fundador. 10 de agosto.

Su nombre de pila fue Juan, y nació sobre 1420 en Portugal, y fue hijo de Pedro Meneses de Silva, y su hermana fue Santa Beatriz de Silva (16 de agosto), la fundadora de las Madres Concepcionistas. Sirvió de paje algunos años a la emperatriz Leonor de Portugal, y en la corte portuguesa contrajo matrimonio, aunque su esposa murió muy pronto, sin dejarle descendencia. Este revés se tradujo en la búsqueda de la santidad y la perfección por parte del joven. Acompañó a la emperatriz a Italia, y luego de este viaje, entró a la Orden Jerónima en el monasterio de Guadalupe. Profesó y fue un monje ejemplar, y pronto fue versado en las Escrituras. Sin embargo, buscando una vida más penitente y perfecta, en 1452 pasó a la Orden Franciscana, tomando el hábito en Úbeda, con el nombre de Amadeo. Allí también fue ordenado presbítero en 1459. Al parecer vivió un tiempo en Asís.

La Orden de San Francisco, como otras Órdenes en el siglo XV, necesitaba de una reforma y actualización. La peste se había cebado con muchos conventos y la disciplina religiosa había mermado en aras de la supervivencia. Entonces Amadeo se trasladó a Milán, donde fundó un convento franciscano en su primitivo fervor, pobreza y sencillez. Serían llamados los "amadeos", es evidente por qué. Sixto IV aprobó las normas de vida, y además, conociendo personalmente a Amadeo, quiso que fuera su confesor, pues admiraba muchísimo su santidad y ciencia. También lo tuvieron de confesor o consejero los reyes Fernando de Aragón y Luis XI de Francia, por lo que su vida transcurrió entre estos dos países, además de Italia y Portugal, predicando, exhortando y moviendo a muchos a conversión por su palabra y ejemplo. Además, fue escritor místico y teológico.

En 1480 regresó a Milán, a su amado convento primitivo, donde falleció santamente el 10 de agosto de 1482. Fue sepultado en la iglesia conventual, donde pronto comenzó su veneración. Es tradición que una fuente que hay en el convento fue bendecida por el Beato Amadeo, y de ella usan el agua los enfermos de fiebres. Su rama franciscana fue absorbida finalmente por los Frailes Menores en 1568, dejando de existir como frailes independientes, por obra de la reforma de San Pío V (30 de abril).


Fuente:
-"Diccionario de los Santos". JOHN J. DELANEY.  2005.


A 10 de agosto además se celebra a
San Erick de Dinamarca, "el peniques", rey.
Santa Plectrude de Colonia, reina.

viernes, 14 de julio de 2017

Del silencio al barullo.

Beato Bonifacio de Saboya, obispo cartujo. 14 de julio.

Nació en 1207, en la familia ducal de los Saboya. Su abuelo fue el Beato Humberto III (4 de marzo), y sus padres fueron Tomás I de Saboya y Margarita de Ginebra. De joven Bonifacio fue de porte noble y bello, y era diestro con las armas. Sin embargo, muy joven dejó lo prometedor del mundo para consagrarse a Dios en la austeridad de la Gran Cartuja, en Grenoble. Allí quería vivir y morir, santificando su alma con el estudio y la oración, pero Dios y la Iglesia quisieron otra cosa.

Aun era novicio cuando el papa Honorio III, por influencia de su familia, le nombró prior de un conflictivo monasterio en Mantua, que ni cartujo era. Dos años estuvo allí, haciendo la paz y reformando las costumbres. En 1228 se le permitió volver a la Cartuja, para continuar su noviciado, a la par que le ordenaban de subdiácono. En 1230 el papa Gregorio IX manda sea ordenado presbítero y le nombra administrador apostólico de Belley. En 1237 es nombrado administrador de la sede de Valencce, y en 1240, de la sede primada de Inglaterra, vacante desde la muerte de San Edmundo (16 de noviembre). En 1241 la reina Leonor de Inglaterra logra que se nombre a Bonifacio, sobrino suyo, para la arquidiócesis primada, buscando solucionar la crisis entre el rey Enrique y la Iglesia, por causa de las intromisiones reales en la disciplina eclesiástica. En 1243 el papa Inocencio IV confirmó la elección, y la consagración episcopal se le dio en 1244, en el Concilio de Lyon. Mantuvo a su lado a San Ricardo de Chichester (3 de abril y 16 de junio, traslación de las reliquias), canciller de la etapa de Edmundo.

Aunque Bonifacio tenía amistad con el rey Enrique, no se dejó llevar por esta, sino que defendió los derechos de la Iglesia y corrigió al rey cuando fue necesario. Fue, paradójicamente, con los miembros de la Iglesia, con los que tuvo que batallar: las diócesis sufragáneas de Canterbury, especialmente Londres, se negaron a recibirle en su visita pastoral, que implicaba reforma moral y económica. Bonifacio había encontrado a la arquidiócesis arruinada y endeudada, pues aunque el rey había devuelto algunas de las rentas confiscadas a San Edmundo, los gastos y las canonjías eran demasiadas. Como empezó recortando y suprimiendo salarios, llamando a la moderación, pues muchos clérigos se le opusieron. La cosa fue a mayores en el monasterio San Bartolomé el Grande, donde Bonifacio se fue a las manos con el subprior, lo que devino en una batalla entre los monjes y los guardias de Bonifacio, el cual terminó golpeado y no salió herido porque, según el proceso legal que se estableció, llevaba una cota de malla bajo el hábito. La leyenda laudatoria, por su parte, dice que era un cilicio. Además, tuvo que huir y excomulgar a los rebeldes. 

Los canónigos de San Albano y los de San Pablo entablaron un proceso legal en Roma, acusándole de sobrepasar sus poderes como arzobispo metropolitano, de inmiscuirse en asuntos internos de las diócesis, los monasterios y capítulos canonicales. La acusación estuvo bien fundamentada y era apoyada por varios prelados, tanto que ni el rey pudo hacer algo por protegerle. Bonifacio apeló en Roma, pero el papa Inocencio IV restringió sus atribuciones y le obligó a levantar las excomuniones, aunque al mismo tiempo confirmó que tenía derecho a hacer la visita pastoral y la reforma de la arquidiócesis y sus sufragáneas. La paz fue restablecida poco a poco y la situación mejoró. No solo pagó las deudas, sino que construyó iglesias, monasterios y hospitales, e hizo próspera la diócesis. Bonifacio fue regente de Inglaterra en ausencia de Enrique. En una ocasión fue legado real en Francia y en otro momento hizo la paz entre las principales facciones de Saboya, que amenazaban la sucesión de los condes.

Sepulcro de Bonifacio. Hautecombe.
Falleció el 4 de julio de 1247, mientras estaba de visita a sus familiares en Saboya. Fue sepultado en el espléndido panteón familiar del monasterio cisterciense de Hautecombe. Su culto no vino por parte de su Orden, sino que fue la Casa de Saboya la que promovió su culto, aunque ciertamente la Cartuja siempre se enorgulleció de Bonifacio. En 1547 se abrió el sepulcro y se le halló incorrupto, lo que aumentó más aún la devoción de los saboyanos. El 7 de septiembre de 1838 el papa Gregorio XVI le beatificó formalmente, confirmando el culto que recibía por casi 600 años. En 1839 se aprobó el Oficio Litúrgico propio, para las diócesis de Francia e Inglaterra, y en 1858 fue adoptado por los cartujos.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 14 de julio además se celebra a
Santa Regenuflis de Incourt, virgen.
San Basin de Drongen, rey mártir.

jueves, 30 de marzo de 2017

Los pobres me defienden ante Dios.

Beato Amadeo IX de Saboya, duque. 30 de Marzo y 27 de abril (en Saboya).

Nació el 1 de febrero de 1435 en Thonon-les-Bains, y fue hijo de Luis I de Saboya y Ana de Lusignan, y su abuelo fue el antipapa Félix V. Fue un niño enfermizo, que padecía de convulsiones frecuentes a causa de la epilepsia, pero a pesar de ello, era un niño alegre, despierto y muy inteligente, sin dejarse vencer por el mal. Por ello fue apodado "el feliz". La casa de Saboya, férrea, tradicional y apegada a lo sencillo, formó su carácter y su piedad, como había formado la de sus antepasados, el Beato Humberto III (4 de marzo) y el Beato Bonifacio (14 de julio).

En 1452 casó con Iolante, hija del rey Carlos VII de Francia, con la que tuvo 10 hijos, entre ellos la Beata Luisa de Saboya (24 de julio). Amadeo fue un hombre recto y piadoso, amante de los pobres y dado a la oración y a la caridad. Vivía con austeridad, sin lujos superfluos. Nunca faltaba a la oración litúrgica, a la santa misa y comulgaba con frecuencia, teniendo licencia para ello de su obispo. Cuando en 1462 accedió a la corona ducal, promovió leyes justas, reparó iglesias y hospitales, los que visitaba por sí mismo para socorrer a los pobres, mendigos y enfermos. Incluso en ello hallaba su placer y solaz, en socorrer a otros. A un embajador que le cuestionó su caridad, puesto que no miraba si eran verdaderos pobres, el santo duque respondió: "No quiera el cielo que yo entre a averiguar con demasiada curiosidad la condición cada pobre que acude a mi puerta; porque si el Señor mirase de igual manera nuestras acciones, nos hallaría con mucha frecuencia faltos de rectitud". Y para terminar, zanjó: "Mis soldados me defienden de los hombres; pero los pobres me defienden ante Dios".

Se esforzaba por desterrar el mal y la corrupción, pero era débil para el gobierno, y muchas de sus acciones eran solapadas o no tenidas en cuenta por los poderosos. Tuvo constantes luchas con sus hermanos, que pretendían revelarle, así como con los Sforza, deseosos de dominar Saboya. Pero él siempre perdonaba y trataba bien a sus enemigos, buscando la paz ante todo.

La epilepsia, arreciada luego de los 30 años, le apartó del gobierno en 1472, quedando su mujer como regente en su nombre. Pero sus súbditos no quisieron esta regencia y le secuestraron en Vercelli, donde se había retirado. Luis XI de Francia, cuñado suyo, lo rescató y le liberó de todo gobierno. volvió a Vercelli, donde vivió como un monje, entre austeridades, caridad y oración. El 30 de marzo del mismo 1472, falleció a sus 37 años de edad. En su testamento dejó escrito a su mujer e hijos: "Mucho os recomiendo a los pobres, derramad sobre ellos liberalmente vuestras limosnas, y el Señor derramará abundantemente sobre vosotros sus bendiciones. Haced justicia a todos sin acepción de personas, aplicad todos vuestros esfuerzos para que florezca la religión y para que Dios sea servido".

Fue beatificado por Clemente IX en 1677.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 30 de marzo además se celebra a






domingo, 17 de febrero de 2013

Santoral Servita

Aparición a los 7 santos.
La Orden de los Siervos de María fue fundada en el siglo XIII en Florencia por siete amigos, pertenecientes a una cofradía mariana, que el 15 de agosto de 1233 decidieron ser una congregación religiosa y atarse con votos en el servicio de la Virgen María. Recibieron la aprobación del Papa, que les dio la Regla de San Agustín (28 de agosto y 5 de mayo), luego de recibir una visión en que Nuestra Señora les indicaba usar un hábito negro y adoptar dicha regla. De los siete, canonizados juntos por León XIII en 1888, el que más vivió fue San Alejo Falconieri, que vio la orden muy extendida. Se dedicaron y dedican hoy, a la soledad, el retiro y la devoción a la Virgen María bajo el título de "los Dolores", viviendo en comunidad, en comunión fraterna y servicio mutuo. Trabajan, oran, comparten y anuncian el Evangelio al pueblo. La rama femenina son claustrales y algunas ramas agregadas tienen vida apostólica.

Por cierto, recuerdo que esta fue una de las primeras vidas de santos que leí, hace muchos, muchos años... y hasta hoy no he parado.

Enero:
12: San Antonio María Pucci, presbítero.
15: Beato Santiago de Villa, religioso.

Febrero:
3: Beato Joaquín de Siena, religioso.
17: Los siete Santos Fundadores de la Orden:
      San Alejo Falconieri.
      San Amadeo Amidei. (y 12 de febrero)
      San Bonayunta Manetti.
      San Bonfiglio Monaldi.
      San Hugo Uggiccione. (y 3 de mayo)
      San Manetto Dell’Antella.
      San Sostegno Sostegni. (y 3 de mayo)
19: Beata Isabel Picenardi, virgen.

Marzo:
Santísima Virgen María al pie de la cruz. (Viernes de Dolores, o el sábado siguiente, o el 18 de marzo, según el sitio).

Mayo:
4: San Peregrino Laziosi, religioso.
11: Beato Juan Benicasa de Montepulciani, presbítero.
12: Beato Franco de Siena, presbítero.
25: Beato Jacobo Felipe Bertoni, presbítero.
26: Beato Francisco Patrizi, presbítero.
30: Beato Santiago Felipe Bertoni, presbítero.

Junio:
19: Santa Juliana de Falconieri, virgen, fundadora de las monjas.
27: Beato Tomás de Orvieto, religioso.

Julio:
4: Beato Ubaldo de Borgo Sansepolcro, presbítero.
13: Santa Clelia Barbieri, virgen fundadora.


San Felipe Benicio.
Agosto:
23: San Felipe Benicio, presbítero. (y 22)
28: San Agustín, obispo (siguen su regla)
31: Beato Andrés Dotti de Borgo Sansepolcro, presbítero.

Septiembre:
1: Beata Juana Soderini de Florencia, virgen.
15: Nuestra Señora de los Dolores, Madre y Patrona de la Orden.

Octubre:
2: Beata María Guadalupe Ricart Olmos, virgen y mártir.
23: Beato Juan Ángel Porro, presbítero.

Noviembre:
16: Todos los Santos de la Orden.
17: Conmemoración de Todos los Difuntos de la Orden.

Diciembre:
10: Beato Jerónimo de “San Angelo in Vado", presbítero.
15: Beato Buenaventura de Pistoia, presbítero.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...