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lunes, 26 de abril de 2021

De un abogado contra la infertilidad

San Pedro de Rates, obispo y mártir. 26 de abril y 23 de octubre (traslación de las reliquias). 

En el siglo XI un pescador llamado Félix, natural de Villa Mendo halló unos huesos en una colina en Póvoa de Varzim. Los huesos, sin más, fueron tomados por las reliquias de Pedro, obispo de Braga. Realmente hubo un santo eremita llamado Pedro en esta zona en el siglo VI, pero, sin embargo, la necesidad de la sede y del pujante reino de Portugal, necesitaba crear una “historia” más antigua para darle preeminencia política y religiosa al reino: y la leyenda fue esta: 

En el año 44 el Apóstol Santiago (25 de julio; 23 de mayo, Aparición en Clavijo; 26 de mayo, Invención de las Reliquias; 30 de diciembre, Traslación de las reliquias) predicaba en el norte de la península ibérica, cuando Pedro se convirtió al Evangelio por la predicación del santo apóstol. Santiago lo ordenó obispo, enviándole a evangelizar Braga, siendo su primer prelado. Pedro convirtió a muchos al Evangelio con su palabra y estupendos milagros. Entre estos estuvo la curación milagrosa de la hija de un rey local, la cual se convirtió al cristianismo, e hizo voto de virginidad a Cristo. Entonces el padre, enojado con el santo, pues pensaba casar a su hija, le martirizó cortándole la cabeza en el año 60.  

Como puede pensarse fácilmente, esta leyenda no tiene base histórica alguna, pero aún así fue propagada y sostenida durante siglos, con todo lo que aparejó. Supuestos documentos del santo, beneficios relacionados con su culto, repartición de sus reliquias, etc. En cuanto a estas, se sabe que Félix, quien las halló, se quedó como ermitaño en la gruta para venerarlas y custodiarlas. Allí se levantó una ermita, que sería ampliada a monasterio en el siglo XII. El 23 de octubre de 1522 se trasladaron a la Catedral de Braga. En los siglos XVI y XVII su culto creció bastante y su leyenda se adornó mucho más. A la par, los Bollandistas desmontaban tal leyenda. Hoy ya ni falta hace desmontarla, pues se sabe que los huesos son de un niño que vivió en el siglo IX. 

Otros testimonios de la leyenda son una piedra donde las rodillas del santo quedaron marcadas al arrodillarse para recibir el golpe mortal, un pozo cuyas aguas brotaron milagrosamente por su oración cuando la sed le atenazó mientras huía de sus perseguidores. En Rates hay otro pozo cuyas aguas milagrosas son usadas aún hoy contra los dolores de espalda, la infertilidad de mujeres y hembras animales.  

Es abogado contra los males articulares, la infertilidad, y contra la venganza. Además, en Rates es tradición que el día de su fiesta, las mujeres y las hembras animales no hagan labor alguna, en honor a su patrón. 


A 26 de abril además se celebra a 

San Trudpert,
peregrino mártir.
San Riquier, abad.
San Cleto, papa.
San Paschasius
Readbert, abad
.






domingo, 11 de abril de 2021

Desposada con Cristo antes de nacer.

Santa Sancha de Portugal, reina y religiosa cisterciense. 11 de abril, 13 de marzo, 17 y 20 de junio. 

Nació en 1180 Fue hija de Sancho I de Portugal, y de la reina Dulce. Sus hermanas fueron Santas Teresa y Mafalda (17 y 20 de junio). Desde muy niña fue piadosa y muy devota de la Santísima Virgen. A los 5 años aprendió a leer, y el Oficio, las vidas de santos y tratados piadosos eran sus lecturas preferidas. A los 10 años comenzó a usar un cilicio pegado a las carnes, que la hacía sufrir muchísimo, pero lo soportaba por amor a la Pasión de Cristo. Cuando llegó a edad de buscarle marido, su madre le preguntó sobre con quien querría casarse llegado el momento, a lo que la princesa respondió: “Con aquel que me ha recibido por esposa antes de nacer”  

En 1198 murió su madre y el rey Sancho, viendo la determinación de su hija a ser toda para Cristo, le regaló uno de su castillo de Alenquer para que ella lo convirtiese en su morada personal, alejada de la corte. Sancha eligió a los parientes y sirvientes más devotos y rectos para que le acompañaran en su casa. Allí no había vanidades ni vida frívola como en la corte: se rezaba frecuentemente, se hacían actos de cariad y se atendía a los pobres. Todos los miércoles del año Sancha daba de comer a 12 mujeres pobres a las que ella misma lavaba y vestía. Les daba limosnas y a algunas las seguís socorriendo si eran enfermas, o las colocaba de sirvientas en casas honestas. En esta villa donde vivía había un beaterio en el que mujeres pobres y penitentes se santificaban, Sancha las visitaba en ocasiones, aprendía con ellas de la vida espiritual, tenían oración en común, y la reina siempre les daba alguna limosna.  

A la muerte de su padre, en 1112, su hermano Alonso tomó el reino en sus manos y una de sus primeras acciones fue reclamar la villa y castillo de Alenquer para sí. Sancha, tanto por ella misma, como por sus siervos, en unión con su hermana Teresa, igualmente en peligro de perder sus posesiones, se rebeló contra su hermano. Organizó un ejército que plantó cara a Alonso a las afueras de Alenquer, donde el rey comenzaba el sitio. Lo contuvo un tanto, pero Alonso no cejó en sus pretensiones, por lo cual Sancha apeló al papa Inocencio III, el cual reconoció como legítimas las donaciones del rey Sancho, zanjando el asunto. A cambio, ella y Mafalda renunciaron al título de reinas.  

Luego de esta situación Sancha quiso tomarse más en serio su consagración, recibió de su hermano Alonso el permiso para fundar un monasterio cisterciense en Vimarens, que tomó el nombre de Santa María de Celas. Lo fundaría con las beatas que conocía de Alenquer y algunas monjas profesas del Císter autorizadas a trasladarse allí para enseñar a todas los usos y costumbres de la Orden. El abad de Alcobaça les dio el hábito a todas, menos a Sancha, que no sería monja sino hasta más tarde. En este tiempo ocurrió que el rey San Fernando III de Castilla (30 de mayo) pidió la mano de Sancha a Alonso de Portugal y este mandó a Sancha que accediera. Dos años duraron las amenazas, las promesas, las renuncias y las defensas de Sancha. Diría a su hermano en una ocasión: "Mas fácil me sería, hermano, dejarme arrojar en un horno ardiendo, o con una piedra al cuello en el profundo del mar, o cortar mis miembros uno a uno, que casarme con hombre nacido: y si en alguna cosa deseas darme gusto, será en no hablarme más deel asunto”. Finalmente, San Fernando desistió.  

Para librarse en lo sucesivo de otro intento de matrimonio, Sancha hizo voto de castidad perpetua ante el obispo de Coimbra y el clero. Luego  se despidió de los franciscanos de Alenquer, a los que había traído, fundando el primer convento de franciscanos de Portugal en su amada villa de Alenquer. Anotamos aquñi que cuenta la leyenda que, en agradecimiento, San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre, Impresión de las llagas; 25 de mayo, traslación de las reliquias a la basílica de Asís) le envió a San Berardo y a sus compañeros (16 de enero), que iban de camino de África a predicar. Estos santos dieron encendidas pláticas a las religiosas del monasterio, dejándolas llenas de deseos de servir mejor a Dios. Al año siguiente de esta visita, estando Sancha orando, se le aparecieron los franciscanos con gran gloria, revelándoles su martirio gozoso por Cristo.  

En fin, que libre de ataduras, Sancha se fue al monasterio de Cela, donde tomó el hábito del Císter. La leyenda del Císter le hace una monja perfecta, muy fervorosa. Tuvo varias gracias místicas como la profecía, el don de corazones. Fue muy penitente y constantemente llevó un cilicio que le cubría todo el torso y una cuerda de esparto a la cintura. Era también muy humilde, siendo la primera en servir a las demás, en hacer los trabajos más bajos de la casa y la primera en pedir perdón por lo que ella consideraba sus faltas. También tuvo el don de milagros, pues se nos dice que a varias religiosas aquejadas de dolores, tumores o infecciones, sanó con trazar la señal de la cruz sobre ellas.

Con su hermana
Santa Teresa.

Sancha entró al Reino de su Divino Esposo el 13 de marzo de 1229. El cuerpo fue trasladado al monasterio de Lorban, donde su hermana Santa Teresa vivía, a pesar de que las monjas de Cela la querían sepultar entre ellas, como tal había vivido. En Lorban el cuerpo fue depositado en el sepulcro de piedra labrada que Teresa tenía preparado para sí misma. Las crónicas del Císter nos cuentan que realizó numerosos milagros y que, incluso, más de una vez fue vista por alguna monja aparecer en el coro y cantar el Oficio Litúrgico con las monjas.

En 1576 el rey Sebastián de Portugal y el obispo de Coimbra iniciaron las gestiones para que ambas reinas
hermanas fueran canonizadas, debido al culto que recibían de parte de las monjas. En 1695 el papa Inocencio XII dio visto bueno al proceso de canonización. El 23 de diciembre de 1705 el papa Clemente XI autorizó que fueran llamadas santas, canonizándolas directamente, sin beatificarlas oficialmente, pues se consideró que el culto permitido por los obispos y los papas anteriores era una intrínseca beatificación.   

Fuente:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 4. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.  


A 11 de abril además se celebra a

San Antipas de Pérgamo,
obispo y mártir
.
Beato Jorge Gervase,
benedictino mártir
.
Santa Godebertis,
virgen
.
San Guthlac,
ermitaño
.







viernes, 20 de julio de 2018

Barbada, crucificada y legendaria.

Santa Wilgefortis, virgen y mártir. 20 de julio.


Santa Wilgefortis. Praga.
Es este uno de los cultos más estrafalarios que podemos conocer, tal vez solo comparable con el culto político-religioso a San Napoleón (15 de agosto).

La leyenda:
Vivió esta virgen en el siglo II, fue de la actual tierra de Portugal, e hija de un rey. Se convirtió a la fe de Cristo a escondidas e hizo un voto de virginidad. Cuando llegó a la edad casadera el rey de Sicilia pidió su mano para su hijo, y el padre de Wilgefortis aceptó. Pero he aquí que encontró la negativa rotunda de su hija, que se declaró cristiana. Entonces su padre la encerró en un calabozo para que reflexionara. En la prisión Wilgefortis pidió a Cristo la ayudara a cumplir su voto, afeándola para que ningún hombre se le acercara. Y he aquí que Cristo hizo brotar en su rostro una espesa barba negra que habría sido la envidia de un leñador. Cuando su padre fue a la cárcel y la halló así, "inservible" para el matrimonio, mandó fuera crucificada como el Cristo al que Wilgefortis adoraba.

La historia, el culto y las investigaciones.
A pesar de lo grotesco de la anterior leyenda, el culto de Wilgerfortis fue bastante fuerte en algunas zonas de la Europa medieval, especialmente Alemania y los Países Bajos, aunque también llegó a Inglaterra. Este culto irrumpió en el siglo XIII a la par de la anterior leyenda. Y su origen fue un error: los peregrinos y migrantes provenientes de Italia importaron la devoción al "Volto Santo de Lucca", una representación de Cristo Crucificado del que se decía representaba la auténtica fisonomía de Jesús. Pero este Cristo viste de túnica larga, y por ello en Centroeuropa fue tenido como una representación femenina. 


"Volto Santo" de Lucca.
Cristo Patiens que do pie a la leyenda.
Como la barba era un óbice para esta atribución pues se creó la leyenda de la virgen barbada que había renunciado a un matrimonio ventajoso y habría sido martirizada: Wilgefortis. Ciertamente, las leyendas de vírgenes que pedían a Dios ser feas para que no las molestaran los hombres eran frecuentes. Tenemos la de Santa Isberga (21 de mayo), quien pidió a Dios una enfermedad que la desfigurara, quedando al poco tiempo llena de úlceras. Por ello tampoco es extraño se formara la leyenda de Wilgefortis.

El culto a la "santa" creció más aún luego de un supuesto milagro, constantemente repetido en su iconografía: Un violinista tocó ante su imagen y esta le dejó caer un zapato cuajado de piedras preciosas, por lo que el músico fue acusado de robo y condenado a muerte por sacrilegio. Pidió la gracia de tocar de nuevo delante de la imagen, que corroborando su inocencia, se descalzó del otro zapato, arrojándoselo, en presencia de todo el pueblo. En fin... muy bonito, pero legendario.

Se le invocaba especialmente contra las enfermedades de la piel y acudían a ella las mujeres casadas, según testimonio de Santo Tomás Moro (22 de junio), quien con su fina ironía se burla de aquel culto extraño que se promovía desde la abadía de Westminster. En Steenbergen, Brabante, también hubo un fuerte culto a Wilgefortis, del que quedan testimonios de exvotos de peregrinos y agraciados con milagros. El Concilio de Trento dio un golpe al culto de Santa Wilgefortis, por infundado e inapropiado, pero aun así algunas imágenes suyas permanecen en algunas iglesias. Impresiona una en Praga, con pelos de verdad en la barba y vestido principesco.

A Wilgefortis también se le conoce como Débarras, Onkummer, Hilfe, Kümmernis, o Librada, aunque esta parte de la leyenda, que la confunde con Santa Librada (18 de enero y 20 de julio) también tiene miga, pues ha perjudicado el culto a la mártir española, confundiéndola para siempre con la barbada Wilgefortis. El error nació en el siglo XVI, y se extendió por obra del P. Higuera, hagiógrafo sin muchos escrúpulos a la hora de inventarse detalles en las vidas de los santos. Asoció a ambas santas y fundió sus leyendas sin el más mínimo criterio ni siguiendo tradición alguna, sino tomando el añadido que Molano hizo al martirologio de Usuardo: "Item Santæ Wilgefortis Virginis et Martyris, filiae Regis Portugaliæ, quam nonnulli latine Liberatam, theutonice autem Ontcomeram agnominant". Hizo Molano una mezcla, pensando que el nombre latino de Wilgefortis era Liberata, así como el alemán era Onkummer. Pero no significan lo mismo, ni pueden traducirse igual. 


Santa Wilgefortis y el violinista.
Este error caló en el culto de Santa Librada hasta el punto de que el leccionario del siglo XVII de Siguenza, ciudad donde Librada fue siempre veneradísima, dice "Wilgeforte o Librada", poniendo el nombre de Wilgefortis como el principal. Igualmente la iconografía consagró el martirio de Librada en la cruz, cuando fue por degollamiento. Y así hasta hoy, aún se cree es la misma. Y aunque sus leyendas se parecen en cuanto a la región (Galicia una, Portugal otra), y a que el padre las mató por rechazar un matrimonio, ya vimos que el origen de la leyenda de Wilgefortis es otro.

Pero si la leyenda es extraña, la confusión curiosa y el culto asombroso, lo más raro es que hoy en día el interés por Wilgefortis parece crecer. Incluso se le ha proclamado "vox populi" como patrona contra la anorexia, haciéndola una santa real, a la que esta enfermedad le habría hecho crecer la barba. Que sí, que desajustes hormonales pueden hacer salir vellos faciales a una mujer (vémoslo en las llamadas transexuales, a base de desajustar sus hormonas, tienen barba). Pero no es el caso de Wilgefortis, de la que sabemos sin duda que es solo un error con el Volto Santo de Lucca.

Fuentes:
-"The Oxford Dictionary of Saints". DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.
-http://preguntasantoral.blogia.com
-"Westminster Abbey". FREDERIC WILLIAM FARRAR. Londres, 1828.

A 20 de julio además se celebra a:


Santa Librada,
virgen y mártir.
San Elías, Profeta.
San Vulmar, abad.








miércoles, 20 de junio de 2018

Beato Francisco Pacheco y compañeros mártires.

Beato Francisco Pacheco, jesuita y compañeros mártires. 20 de junio y 4 de febrero (Todos los Mártires Jesuitas).


Francisco Pacheco.
Francisco Pacheco en Ponte do Lima, Portugal en 1556. Sus padres, de noble sangre, se llamaron García Lopes Pacheco y María Borges de Mesquita. Fue un niño piadoso y amante de la lectura. Siendo pequeño leyó el “Flos Sanctorum” y se propuso ser mártir por Cristo. Ya joven, supo de la recién fundada compañía de Jesús y sus esfuerzos misioneros y todo su deseo fue formar parte de la Compañía. Estudiando en Lisboa conoció a algunos de estos jesuitas que volvían de Japón y ya decidido, el 30 de diciembre de 1585 tomó la sotana en el convento de Coimbra.

En este lugar estudió la filosofía y comenzó la Teología, la cual continuó en la India en 1592. Fue ordenado presbítero en la misión de Achter-Azië, terminó la Teología en Macao. Fue enviado a Japón como misionero en Meaco y Osaka. En 1604 regresó a Macao, en cuya escuela de los jesuitas fue profesor de Teología. En 1612 fue relevado de esta tarea y regresó a Japón, donde su labor apostólica produjo muchas conversiones a la fe de Cristo. Asentó su centro evangelizador en Cochmotzu, desde donde podía visitar más fácilmente las numerosas misiones. Conociendo de su trabajo, el papa Pablo V le nombró Vicario Episcopal del obispo Cerqueira, y, además, luego le nombraría Administrador Apostólico en sustitución del mismo prelado.

Hacia 1616 los cristianos en Japón ya eran una buena cantidad, sobrepasando los dos millones, y la influencia occidental era considerada un peligro para el imperio. Por ello, ese mismo año, se emitió la llamada Orden de Extranjería según la cual se expulsaba a todos los occidentales del país, misioneros incluidos. Temiendo los gobernantes la reacción de los cristianos nipones, a la par se emitió una condena del cristianismo, que obligaba a los naturales japoneses a apostatar de Cristo. La persecución estaba desatada. Sin embargo, en la zona de Arima, donde estaba Cochmotzu, el gobernador local no tenía deseos de problemas y dejó que los misioneros continuaran por allí, aunque a escondidas y sin notarse. El padre Francisco redobló su actividad, apoyado por otros misioneros y laicos japoneses muy valientes.

En 1621, en medio de la persecución, Francisco fue nombrado Superior Provincial de los Jesuitas. Como vimos, al principio fueron tolerados, pero en 1625 la situación llegó al extremo y el gobernador no pudo protegerles más. Ese mismo año, el 18 de diciembre, día de Nuestra Señora de la Esperanza, nuestro Francisco Pacheco fue denunciado por un cristiano que había apostatado. El padre se hallaba oculto en casa de dos hermanos católicos llamados Matías Cisaiemon y Mancio Araki. Junto a estos fue llevado a la prisión de Ximabara, donde fueron maltratados durante meses. A pesar de todo, los padres y laicos vivían la fe de modo admirable. Oraban, se confesaban, y se preparaban para lo peor (o lo mejor, siendo piadosos).

Hago un paréntesis para mencionar a los compañeros del santo Pacheco, pues dignos son de ello:


Beato Baltasar Torres.
Beato Juan Bautista Zola nació en Brescia en 1575. Entró en la Compañía de Jesús antes de los 20 años de edad. En 1603 llegó a la India, donde colaboró en las misiones. En 1605 pasó a Japón, siendo trasladado a Arima en 1614. Comenzada la persecución, quedó oculto como el P. Francisco. Beato Pedro Rinsei había nacido en Arima, y desde niño estuvo en la misión jesuita de su ciudad. Los jesuitas le formaron muy bien, y a los 17 años comenzó a impartir catequesis, labor que desempeñaba con gran celo en 1616, cuando comenzó la persecución. Beato Gaspar Sadamatsu era un japonés de Omura, y había sido un devoto de su religión hasta que, gracias a las misiones y a su amor por el saber, estudió la fe cristiana y se convirtió. Entró en la Compañía de Jesús y en 1616, cuando comenzó la persecución había trabajado en las misiones durante casi 40 años. Era el Hermano Coadjutor de la misión y se hallaba escondido en la casa de los esposos Beatos Pedro Kioboie y Susana Araki, quienes también fueron arrestados y terminarían siendo martirizados.

Beato Vicente Kaun era coreano y a los trece años de edad fue capturado como prisionero de guerra durante la guerra entre Corea y Japón. Fue trasladado a Japón y al ser liberado fue admitido a la escuela de los jesuitas. Se convirtió a la fe cristiana y pronto fue de gran ayuda para los padres, pues hablaba coreano, chino y japonés. También era catequista cuando comenzó el tiempo difícil para los cristianos. Al ser apresado el Gobernador notó sus conocimientos lingüísticos y le pidió que se convirtiera en su secretario, pero Vicente se negó, por seguir su destino con los cristianos. Beato Juan Kinsaku, era laico de Cochmotzu y catequista de la misión. Gran amigo de nuestro padre Pacheco, que le conocí casi desde niño. El Hermano Sadamatsu intentó salvarle diciendo a los soldados que Juan solo era un sirviente de la misión, pero Juan respondió: "Llevo mucho tiempo con los sacerdotes y no pretendo abandonarlos ahora". Estando en la prisión de Ximabara pidió al P. Pacheco le admitiera en la Compañía de Jesús. 


Pacheco y compañeros.
Beato Pablo Xinsuki también era natural de Arima y catequista y también fue admitido en la Compañía estando preso. Beato Miguel Tozo, también natural de Arima, era catequista y acólito del padre Baltasar de Torres. Este sacerdote había nacido en Granada, España, en 1563. Estudió con los jesuitas, y con ellos aprendió a vivir para Cristo. En 1576 tomó la sotana en el noviciado de Navalcarnero. Fue ordenado presbítero en Japón, sobre 1600. Misionó en Zu, Osaka Meako, Noto y Ganga. Ambos fueron arrestados el 15 de marzo de 1626, cuando el P. Baltasar celebraba la santa misa.

Después de meses de privaciones, torturas y castigos todos fueron condenados a muerte, siendo quemados vivos en la hoguera el 20 de junio de 1626. Los soldados vigilaron hasta el último rescoldo, para que los cristianos no pudieran recoger ni una reliquia, y las arrojaron al mar.

Fueron beatificados el 6 de julio de 1867 por el Beato Pío IX (7 de febrero) junto a otros 196 mártires del Japón.


Fuente:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 6. Editorial Edibesa, 2001.


A 20 de junio además se celebra a:
Beato Habnit de Waldburg, pastor.
San Gobain, presbítero eremita y mártir.
Santa Aldegundis de Drongen, princesa y reclusa.

jueves, 25 de enero de 2018

De dos cabezas y un solo lugar.

Traslación de la cabeza de Santa Brígida. 25 de enero.

Relicario de la cabeza
de Santa Brígida.
El 25 de enero de 1588 los jesuitas de San Roque de Lisboa efectuaron la Traslación de numerosas reliquias de célebres santos. Los monarcas portugueses, Juan de Borja y su mujer Francisca de Aragón, habían logrado que el emperador Rodolfo II y su madre, María de Austria y Portugal, les donasen todas estas reliquias para la iglesia de la Casa Profesa de los jesuitas. Las reliquias iban en doce bandejas para poder ser vistas por todos los asistentes. Se publicó el sermón, pronunciado por Manuel de Campos y Sixto V dio un jubileo perpetuo al que venerase dichas reliquias en este día.

Entre estas reliquias estaba la cabeza de Santa Brígida de Irlanda (1 de febrero, 14 de junio y 25 de enero), de la cual hago mención expresa por la curiosa circunstancia de que en Lumiar, un pueblo apenas seis kilómetros de Lisboa, se venera desde el siglo XIII una cabeza de Santa Brígida de Irlanda, con gran devoción, además. Allí, una inscripción atestigua que tres caballeros irlandeses llevaron la cabeza de la santa, a la cual se dedicó capilla en 1283. Allí se bendecía el ganado el día de la santa, quien como se sabe fue pastora y su atributo principal es una vaca.

Lo curioso del caso es como se trasladó una cabeza desde Alemania, en el siglo XVI, a un sitio que ya poseía una cabeza de la misma santa desde 300 años antes. Cosas del mundo de las reliquias, que son únicas.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo I. Bélgica, 1643.
-http://omniumsanctorumhiberniae.blogspot.com/ 


Y además podéis leer sobre
De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.
La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.
La Traslación de San Juan de Mata.
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.
La Traslación de San Mateo Evangelista

La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.
La Traslación de Santo Domingo de Guzmán.
La Traslación de San Juan de la Cruz.


A 25 de enero además se celebra a
El Niño Jesús de Beaune.
Santa Elvira, mártir.



NOVEDAD:
 
MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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miércoles, 20 de diciembre de 2017

La Luz eterna, mejor que la temporal.

Beata Margarita del Espíritu Santo, virgen dominica. 20 de diciembre.

Nació en Portugal, a finales del siglo XVI. Muy joven profesó en el monasterio de dominicas de Montamor. Era devotísima de la Sagrada Humanidad de Cristo, especialmente de la infancia del Salvador. Era muy penitente, y durante toda su vida llevó varios cilicios. Ayunaba constantemente y su oración fue muy elevada.

Sobre los 50 años quedó ciega, hecho que acogió con alegría, diciendo que al Niño Jesús le veía mejor desde entonces, ya que la visión de las cosas del mundo ya no le distraían. Desde entonces su oración fue más intensa y su piedad más profunda.

Murió el 20 de diciembre de 1639, luego de recuperar la visión brevemente para ver la hostia en el momento de la elevación en la Santa Misa. Nunca fue beatificada oficialmente, pero recibió culto local.


A 20 de diciembre además se celebra a
Santos Ammon y compañeros mártires.
San Filogonio de Antioquía, obispo. 


Y se canta la cuarta de las Antífonas Mayores de Adviento: O Clavis David.

jueves, 10 de agosto de 2017

El que "ama a Deus".

Beato Amadeo de Portugal, franciscano fundador. 10 de agosto.

Su nombre de pila fue Juan, y nació sobre 1420 en Portugal, y fue hijo de Pedro Meneses de Silva, y su hermana fue Santa Beatriz de Silva (16 de agosto), la fundadora de las Madres Concepcionistas. Sirvió de paje algunos años a la emperatriz Leonor de Portugal, y en la corte portuguesa contrajo matrimonio, aunque su esposa murió muy pronto, sin dejarle descendencia. Este revés se tradujo en la búsqueda de la santidad y la perfección por parte del joven. Acompañó a la emperatriz a Italia, y luego de este viaje, entró a la Orden Jerónima en el monasterio de Guadalupe. Profesó y fue un monje ejemplar, y pronto fue versado en las Escrituras. Sin embargo, buscando una vida más penitente y perfecta, en 1452 pasó a la Orden Franciscana, tomando el hábito en Úbeda, con el nombre de Amadeo. Allí también fue ordenado presbítero en 1459. Al parecer vivió un tiempo en Asís.

La Orden de San Francisco, como otras Órdenes en el siglo XV, necesitaba de una reforma y actualización. La peste se había cebado con muchos conventos y la disciplina religiosa había mermado en aras de la supervivencia. Entonces Amadeo se trasladó a Milán, donde fundó un convento franciscano en su primitivo fervor, pobreza y sencillez. Serían llamados los "amadeos", es evidente por qué. Sixto IV aprobó las normas de vida, y además, conociendo personalmente a Amadeo, quiso que fuera su confesor, pues admiraba muchísimo su santidad y ciencia. También lo tuvieron de confesor o consejero los reyes Fernando de Aragón y Luis XI de Francia, por lo que su vida transcurrió entre estos dos países, además de Italia y Portugal, predicando, exhortando y moviendo a muchos a conversión por su palabra y ejemplo. Además, fue escritor místico y teológico.

En 1480 regresó a Milán, a su amado convento primitivo, donde falleció santamente el 10 de agosto de 1482. Fue sepultado en la iglesia conventual, donde pronto comenzó su veneración. Es tradición que una fuente que hay en el convento fue bendecida por el Beato Amadeo, y de ella usan el agua los enfermos de fiebres. Su rama franciscana fue absorbida finalmente por los Frailes Menores en 1568, dejando de existir como frailes independientes, por obra de la reforma de San Pío V (30 de abril).


Fuente:
-"Diccionario de los Santos". JOHN J. DELANEY.  2005.


A 10 de agosto además se celebra a
San Erick de Dinamarca, "el peniques", rey.
Santa Plectrude de Colonia, reina.

domingo, 14 de mayo de 2017

Magia por el diablo, santidad por Cristo.

San Gil de Santarem, presbítero dominico. 14 de mayo.

Nació Gil en Vaocela, Portugal, sobre 1190. Era su padre fue Rodrigo, mayordomo del rey Sancho I, y su madre se llamó Teresa. Por los contactos de su padre con el rey, siendo casi adolescente fue nombrado canónigo de las catedrales de Coimbra, Braga y la Guarda, y Prior de otras dos iglesias. Estos cargos, que no le exigían ser religioso ni mucho menos, le reportaban grandes beneficios, que siendo tan joven, Gil se gastaba en excesos. Estudió en la facultad de medicina de Coimbra, y cuando terminó los estudios, se fue a la Universidad de París a aprender más aún de medicina.

Mientras iba de camino se le acercó un caminante que le contó sobre el poder de la magia negra y lo provechosa que resultaba para ganar fama, dinero y poder. Gil, iluso, aceptó aprender aquellas artes, para lo cual le hicieron firmar una carta de sujeción a Satanás. En París Gil perfeccionó la medicina y la magia, haciéndose un médico famosísimo y rico. Cuando su ciencia no servía, el diablo le ayudaba con sortilegios para alcanzar la salud de los enfermos.
Un buen día, mientras estudiaba se le apareció un caballero de aspecto terrible, montado a caballo que, con una lanza que en la mano le dijo: "Muda tu estado, hombre, muda tu estado". Gil se espantó, pero no hizo mucho caso de la visión. Al tercer día se repitió el hecho, y el caballero, más enfadado aún le gritó "Muda tu vida, infame, muda tu vida", a la par que le golpeaba con su lanza. Gil, aterrado clamó: "Haré, Señor, lo que queráis". Y efectivamente, lo hizo. Dejó Gil todo su fama, dinero y artilugios de magia en París y regresó a Portugal andando, haciendo penitencia por sus pecados, buscado la manera de enmendarse y servir a Jesucristo. 

Al pasar por España, paró en Palencia, donde supo de unos religiosos pobres, de reciente fundación, que predicaban al pueblo y vivían pobremente. Eran los dominicos, recién fundados por Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre "santo Domingo in Soriano"). Pidió el hábito Gil, sin decir nada de su pasado. Y los frailes le vieron tan humillado y deseoso de ser religioso, que le aceptaron entre ellos. Comenzó el santo una vida de penitencia, oración y austeridad que no abandonó nunca. Ayudó a los religiosos a terminar el convento, hecho con sus propias manos. Oraba toda la noche y dormía poquísimo, ayunaba frecuentemente y se disciplinaba todos los días. Y además, se impuso a sí mismo un voto perpetuo de silencio, que solo rompió por obediencia. 

Gil recibe la carta del diablo.
Era provincial de los dominicos el portugués Suero Gómez, el cual, conociendo de la presencia de Gil en Palencia, le mandó a buscar para tenerlo cerca, siendo hijo de quien era. En el convento de Santarem también fue Gil un gran ejemplo para todos. Oración, ayuno, penitencia, obediencia, silencio… en todo aventajaba a los demás. Pero no era feliz Gil, porque no olvidaba su pacto de vasallaje al demonio, y aunque servía a Cristo, temía que Satanás reclamara su alma. Cada día se postraba ante el Santísimo Sacramento, implorando la ayuda de Cristo, y luego invocaba a la Madre de Dios, ante una imagen suya que se veneraba en el Capítulo. Un buen buen día, estando delante de Nuestra Señora, se le apareció el demonio y le echó en cara cuanto por él había hecho enseñándole los secretos de la nigromancia, y dándole dinero y poder. En tanto le lanzó la carta al suelo y le dijo: "Tómala junto con mi maldición y la de todos los diablos; pero has de saber que me vengaré". El demonio cumplió su amenaza de vengarse y durante siete años le tentó, se le aparecía en formas grotescas, golpeándole, arrojándole de la cama, empujándole por las escaleras, etc. A veces tomaba la forma de un fraile y le insultaba o pegaba.

Durante este tiempo le enviaron los superiores a París, para que estudiase Teología. Cuatro años estuvo en París, cuando regresó a Portugal junto a otro religioso. Pasando por Poitiers llegaron a un pueblo muy pobre donde no podían pedir limosna ni un pedazo de pan. Quiso el santo detenerse allí mismo para descansar aunque no comieran; el otro religioso quería seguir para pedir limosna en la próxima ciudad, pero obedeció a Gil. En ese momento apareció una dama noble, admiradora de los dominicos, y les proveyó con largueza. Gil le dijo que le agradecería con oraciones por ella y su joven hijo. Rezaron juntos el Veni Creator y se despidieron. Y resultó que unos años más tarde, yendo Gil al Capítulo General, encontraría en el convento de Poitiers al joven con el hábito dominico. Llegado Gil a Portugal se le encargó el ministerio de la predicación, en el que destacó convirtiendo a muchos. El rey Sancho le admiraba, aunque algunas veces también le reprendió por su vida y moral. 

En 1234 murió el Provincial Suero y el Capítulo eligió a nuestro Gil por provincial para España y Portugal. Fundó los conventos de Lisboa y Oporto, y algunos más. Visitaba los conventos siempre a pie, y con su cilicio ceñido, para edificar a los demás religiosos. En 1231 el Beato Jaime I de Aragón (23 de julio) había conquistado Mallorca y edificado un magnífico convento dominico. En 1236 se decidió celebrar allí el Capítulo General, al que el santo fue, atravesando España a pie y embarcándose en Barcelona. Navegaron con buen viento, pero al oscurecer se levantó una furiosa tempestad, al cabo hizo Gil una breve oración y al punto se calmó la tormenta. Sin embargo, otro barco en que habían embarcado otros religiosos se hundió y perecieron los frailes, por lo cual no se celebró el Capítulo. Estando en Barcelona de regreso por orden de Gregorio IX nombró algunos frailes para Inquisidores. Luego regresó a Portugal, donde reformó algunos conventos. En 1238 fue al Capítulo General de Bolonia.

Tenía el santo frecuentes éxtasis, sobre todo cuando celebraba la santa misa. Otras veces fue visto elevado un palmo mientras adoraba al Santísimo, o se veía sobre su cabeza una columna de fuego. Sanó a muchos enfermos con solo haciéndole la señal de la cruz o invocando el Nombre de Jesús. Sobrevino al rey Alfonso el mal de gota, y yéndole un día a visitar el santo, el rey le cambió disimuladamente su bastón por el suyo, y apenas se fue el santo, se aplicó el rey con mucha fe el bastón a la pierna inflamada, y quedó sano inmediatamente. 

En el Capítulo General de Barcelona de 1261 logró Gil que le libraran de la carga del provincialato. Luego de ello se retiró a su amado convento de Santarem a prepararse para la vida eterna. Cuatro años vivió como un humilde religioso, hasta que a principios de mayo de 1265 le entraron unas calenturas. El día 12 recibió el Viático estando tendido en el suelo. Finalmente falleció el día 14 de mayo, Jueves de la Ascensión, luego de exclamar "in manus tuas, Deus, commendo spiritum meum", y falleció. Su celda se inundó de aromas nunca conocidos. En el siglo XVII se trasladó su cuerpo y fue hallado incorrupto. En 1748 fue beatificado por Clemente XII.


Fuente:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829.
-"Santos Bienaventurados y Venerables de la Orden de Predicadores". FR. PAULINO ALVAREZ. O.P. Almería, 1919.


A 14 de mayo además se celebra a

domingo, 5 de junio de 2016

San Fernando de Portugal

San Fernando de Portugal, príncipe. 5 de junio.

Infancia y juventud.
Fue este Infante de Portugal el sexto hijo de Juan I y Felipa de Lancaster. Nació el 29 de septiembre de 1402, luego de un parto difícil y de que su madre se aplicara una reliquia de la Vera Cruz. Nació débil, y se le bautizó enseguida, pensando que moriría, pero sobrevivió aunque tuvo una infancia y juventud enfermizas. Alejado de asuntos mundanos, se decantó por el estudio y la piedad. A los 14 años comenzó a tener oración mental y a rezar las horas canónicas, pero además, en público siempre se mostraba piadoso y observante de las ceremonias religiosas. Gustaba mucho de los Oficios de Semana Santa,  a la par de la piedad, en estas fechas invertía muchos ratos en la caridad sirviendo a los pobres, enfermos y a los cautivos cristianos, por cuya redención en tierra de moros se preocupó siempre. Nunca contrajo matrimonio, en parte por su naturaleza débil, y los piadosos escritores añaden que por su amor a la virginidad. Era penitente, ayunaba siempre que era obligación, y además, los sábados y todas las vigilias de las festividades de la Santísima Virgen María.

En 1433 murió el rey Juan y le sucedió en el trono Eduardo I, y nuestro Fernando heredó Salvaterra de Magos. Eduardo le instó a que aceptase el cargo de Gran Maestre de la Orden Militar de Avis, pero Fernando no quiso por conllevar rentas eclesiásticas que no consideraba ser justo recibirlas sin ser un miembro del clero. Al final aceptó, pues, continúan los piadosos escritores, porque con dichas rentas podría hacer más caridad. Además, el papa Eugenio III le concedió el título de Cardenal, pero en eso sí que no hubo quien le hiciera obedecer, por repugnancia a tener tal dignidad eclesiástica, ni manifestar vocación religiosa. 

A por los moros.
En 1437 Eduardo comenzó a preparar una campaña contra los musulmanes en África, y junto a su hermano Enrique, nombró General a Fernando. El 22 de agosto del mismo año partieron, padeciendo Fernando un forúnculo que le hacía padecer mucho, pero lo disimuló. Llegando a Ceuta, no pudo más y hubo de guardar cama por las grandes fiebres que dicho mal le causaba. En septiembre partió Enrique por tierra y Fernando continuó por mar, ambos a Tánger. Plantaron batalla a pesar que Fernando casi se caía del caballo, pero le animaba el combatir a los enemigos de Cristo, y para ello portaba un estandarte con la efigie de San Miguel Arcángel (29 de septiembre; 25 de abril, aparición en Roma, y en Tlaxcala; 6 de septiembre, aparición en Honaz; 19 de septiembre, aparición en Colosas, 8 de mayo,"in Monte Gargano"; 16 de octubre, aparición en Mont Saint-Michel), al que tenía gran devoción. La primera escaramuza la ganaron los portugueses, pero cuando volvieron a plantar batalla, se encontraron con que el mismo rey de Fez venía al frente de 600.000 soldados. Viendo los cristianos semejante ejército, retrocedieron  y desde su campamento finalmente repelieron a tal multitud luego de seis horas de pelea, "solo por auxilio divino", que dicen los autores.

Fracaso y cautiverio.
Continuaron los moros su embestida y viendo los cristianos que nada había que hacer, negociaron la entrega de Ceuta a cambio de la vida. Pero los musulmanes, viéndose fuertes, apresaron a los emisarios y continuaron la lucha. Se defendieron los cristianos con valentía y ante esto, los moros aceptaron dejarles ir a cambio de Ceuta, pero por desconfianza, pidieron un canje de príncipes hasta poseer Ceuta. Ofrecieron ellos al primogénito de Salah Ibn Salah (conocido "en cristiano" como Çallabençalla), señor de Melilla y Tanger. El mismo Enrique quiso entregarse, pero su Consejo Militar se lo impidió, por lo que Fernando se entregó voluntariamente a los moros, el 16 de octubre, junto con su médico, su confesor y varios sirvientes, entre ellos Fr. Joao Alvares, que escribiría toda esta historia. Llegados a Ceuta, como los musulmanes no habían entregado al hijo de Çallabençalla, se negó a entrar a la ciudad. Entregado el príncipe infiel, Fernando cumplió su parte y se dio a los moros, pero algunos de estos traicionaron y antes que los cristianos subieran a las galeras, les atacaron y asesinaron a algunos. Ante este imprevisto, Çallabençalla llevó al Infante Fernando a Asillah, una plaza más fuerte, con intención de negociar el intercambio de príncipes y la entrega de Ceuta.

En principio, como era un príncipe real, fue tratado con cortesía, permitiéndole tener correspondencia, tener su propio dinero, practicar su religión y recibir visitas. A pesar de su enfermedad, Fernando no perdía la fe ni la esperanza. Aún estaba alegre al verse entre otros cautivos cristianos, a los que consolaba y auxiliaba, olvidándose que era un príncipe. Con sus compañeros de cautiverio rezaba las Horas y otros ejercicios de piedad. Çallabençalla insistía en la entrega de Ceuta e instaba a Fernando para que rogara a Eduardo iniciase las negociaciones, pero los hermanos de Fernando, Eduardo y Pedro no se ponían de acuerdo, pues Eduardo, el rey, se negaba rotundamente a entregar Ceuta y estaba dispuesto solamente a hablar sobre la libertad del Infante y del hijo de Çallabençalla. En enero de 1438 las Cortes de Portugal se dividieron sobre si entregar Ceuta o no, y finalmente se disolvieron sin tomar una decisión, y mientras el príncipe, padeciendo. Luego de Pascua del mismo año finalmente se decidió conservar Ceuta, buscando otros medios de liberarle, como ofrecer dinero o emprender otra cruzada, con apoyo de Castilla. Suplicó Fernando por su liberación (los hagiógrafos lo callan, para no restarle mérito a su "sacrificio por la fe"), hasta que su hermano Enrique, aún en Tanger, le respondió que Ceuta no se entregaría por nada y que él mismo había cumplido su parte del trato.

El 25 de mayo, viendo Çallabençalla que no lograba nada, y temeroso de un ataque de los portugueses y castellanos, envió al príncipe al rey de Fez, un soberano cruel y que odiaba sobremanera a Cristo y sus discípulos. Si buen al principio tuvo Fernando contacto y dinero del exterior, al cortarse las negociaciones con Portugal, de rehén fue degradado a preso común y metido en unas lóbregas mazmorras y confiado al gobernador del rey, Abu Zakariya (conocido como Lazeraque), que le cargó sobre su delicado cuerpo una pesadísima cadena. Allí estuvo durante cinco meses. Al cabo, Lazeraque puso a Fernando junto a otros prisioneros a á cavar en los huertos del rey o limpiar los establos desde la mañana hasta la noche. Soportaba todo el santo príncipe, con gran fe y paciencia, siendo ejemplo de entereza cristiana no solo a los cristianos sino a los mismos infieles allí presos por otras causas.

Últimos años. Muerte.
El 9 de septiembre del mismo año murió de peste el rey Eduardo, lo que supuso un gran dolor para Fernando. En su testamento el rey había ordenado el rescate de su hermano. Jurado rey de Portugal el infante Alfonso, hijo de Eduardo, asumió la regencia el Infante Pedro, tío del niño y hermano de Eduardo y nuestro Fernando. Pedro no estuvo menos interesado en procurar la libertad de Fernando, pero poco pudo hacer, salvo que los captores se ensañaran más con el santo príncipe. Injurias, burlas, amenazas y trabajos se sucedían unos tras otros. Solo salían de la prisión para trabajar como esclavos, y nada más. Al ver Lazeraque que Fernando no mudaba su mansedumbre y que era aliento cristiano para sus compañeros, le aisló nuevamente en una celda sin ventanas del viejo castillo arruinado que estaban reparando. Nos narran que el príncipe oraba constantemente y que una luz misteriosa llenaba su celda. Los otros cristianos soltaron un ladrillo de la pared que lindaba con la celda y por allí hablaban con el Infante. Pretendían consolarle y era él quien les inspiraba. Decíales: "Perdonadme por amor de Dios, puesto que por mi causa padecéis tantas molestias. Sabed, amigos, que os tengo en lugar de hijos, y que mi mayor gusto sería acompañaros en los trabajos sin alguna distinción, lo que preferiría al reino de Portugal: testigo es Dios que no miento. Solo por tres cosas quisiera vivir: la primera, para premiaros como merecéis, la segunda, para animar a los cristianos a destruir estas bárbaras regiones, no por venganza de lo que padezco, pues cuanto hacen conmigo los moros lo recibo como ministros de mi salvación, y la tercera, para persuadir a mis hermanos que librasen a los pobres cautivos, lo que yo haría mejor que otro alguno, habiendo sido testigo de las miserias que padecen".

Sepulcro del Infante Fernando.
Para colmo, tensiones entre Lazeraque y Çallabençalla, que pretendían ser ellos los que negociasen los rehenes, agravaron las condiciones del príncipe y su liberación parecía cada vez más lejos, dado que Portugal se desentendió finalmente de la suerte del príncipe. Incluso constan otras negociaciones menores con los moros, relacionadas con dineros, comercio y tierras, pero sobre Fernando nada se habla. Seis años padeció el príncipe Fernando en aquellas condiciones de pobreza, trabajo y malos tratos. Otras cosas pasaron, como algunos intentos del Infante Pedro de rescatarle, pero las saltamos, para llegar al final terrenal de Fernando: El 1 de junio de 1443 se le desencadenó una diarrea que le llevó al desfallecimiento. Le permitieron a su confesor, preso con él, una visita extraordinaria, pues solo podía hacerlo cada dos semanas. Le dijo Fernando a Fray Gil: "Dos horas antes de amanecer, estando considerando las miserias de esta vida y la felicidad de la eterna, comencé á sentir en mi corazón un gran consuelo y un deseo ardoroso de salir de este mundo. Fijé los ojos en la pared y vi a una Señora sentada en un alto trono entre celestiales resplandores. Conocí al instante que era la Virgen Santísima, y postrándome de rodillas, como pude, ante su presencia, oí a uno de los de la comitiva, que por las señas era San Miguel, que le decía: 'Yo os ruego, Señora, que os compadezcáis de este vuestro siervo: ved cuanto tiempo hace que padece, y que pide a vuestro querido Hijo que ponga término a sus miserias. Por él intercedo, pues es mi especial devoto'. Después hizo las mismas súplicas otro que sin duda fue San Juan Bautista, y en seguida vi a la Señora que me miraba con benignos ojos, con lo que desapareció inmediatamente". Luego de narrar su visión, se confesó y habiendo recibido la Indulgencia Plenaria "in articulo mortis", quedó postrado durante cuatro días más, falleciendo el 5 de junio, a los 41 años de edad.

Lazeraque, al saber la muerte del príncipe, dijo: "Si entre los perros cristianos hay algo de bueno, sin duda lo tuvo este que acaba de morir, si fuese moro, merecía tenerse por santo. Sé que jamás mintió, ni de su boca se le oyeron nunca palabras de falsedad. Cuantas veces envié exploradores para que viesen lo que hacía, siempre le encontraron en oración, y ciertamente los de su nación cometieron un gran pecado en dejarlo morir así". 

Reliquias y culto.
Pero no hay que pensar que dicho reconocimiento de la santidad de Fernando terminara la crueldad de su vigilante, pues mandó le fueran arrancadas las entrañas (que dos compañeros de prisión escondieron bajo tierra en su mazmorra) y colgasen el cuerpo, cabeza abajo, en las murallas de Fez, para escarnio de los musulmanes. Allí estuvo el santo cuerpo cuatro días y luego fue metido en una caja de madera y esta colgada en la misma muralla. En 1450 las entrañas del príncipe fueron desenterradas y en secreto se llevaron a Portugal, al monasterio de Nuestra Señora de la Victoria, el célebre y bello recinto de Batalha.

Pronto comenzó un culto religioso-patriótico en torno al "mártir de la fe", alentado por la casa real portuguesa y por la Orden de Avis. Su hermano Enrique fue el principal promotor de la idea de que Fernando se había quedado voluntariamente en "tierras de infieles", tal vez para quitarse su propia responsabilidad de encima. En 1460 se terminó la primera "vita et martiriae" de Fernando, escrita en todo laudatorio y hagiogáfico. Dos años después se publicó la "Martirium pariter et gesta", con vistas a pedir la canonización a Roma, impulsada por la hermana de Fernando, Isabel de Portugal, duquesa de Borgoña. Esta princesa alentó el culto a su hermano construyendo una capilla en su honor en la iglesia de San Antonio, Lisboa, además de fundar una capellanía en su memoria en Bruselas, ambas permitidas por el papa Pablo II en 1470. La muerte del papa y la princesa truncó la posible canonización, que nunca llegó, aunque el culto popular continuó.

En 1471 Afonso V de Portugal fue capturado Tánger y en 1473 se negoció su liberación junto con las reliquias de Fernando que aún colgaban ignominiosamente de las murallas de Fez. Una leyenda posterior dice que "no hallaban los portugueses el medio de recuperar los restos de su príncipe cuando dispuso el Señor que se hiciese su traslación a Portugal por medios extraordinarios, para que brillase en el acto su adorable Providencia": Tenía el rey de Fez un sobrino que poco a poco iba haciéndose querido en el reino por su sabiduría, buenas prendas y justicia, así que temiendo el rey que pretendiera arrebatarle el trono, comenzó a maquinar contra él y a retirarle todo su favor. El sobrino, deseoso de venganza, creyendo que la más grave afrenta que podía hacer a su tío era devolver a los portugueses su mártir, las sacó de la muralla una noche junto con dos cristianos cautivos, que huyeron a Metida, ciudad en poder de los cristianos. Pero en relidad fueron negociadas y obtenidas. En Portugal fueron recibidas solemnemente, realizándose una gran procesión hasta la catedral. Luego de varios días de honras fúnebres, el cuerpo fue trasladado a Batalha, donde ya estaban sus entrañas. Allí fue colocado en una bella tumba en la real capilla, edificada por su padre. En los siglos XVI y XVII se retomó la intención de la canonización, y los reyes portugueses manifestaron externa devoción a su antepasado. Pero la Iglesia ya era más estricta con las canonizaciones, por lo que no aprobó su culto. Incluso lo prohibió en Batalha el obispo de Leiria, al no ser un santo ni siquiera beatificado. En 1634 la Carta "Coelestis Jerusalem" de Urbano VIII, que prohibía terminantemente cualquier culto a los no beatificados, "a menos que probaran ser cultos inmemoriales", dio el puntillazo y no se le veneró más públicamente. Aunque los Bollandistas en 1695 lo incluyeron entre sus santos al demostrar su culto desde el momento de su muerte.


Fuente:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.


A 5 de junio además se celebra a
San Bonifacio de Fulda, obispo y mártir.
Beato Meinwerk de Paderborn, obispo. 

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