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viernes, 20 de julio de 2018

Barbada, crucificada y legendaria.

Santa Wilgefortis, virgen y mártir. 20 de julio.


Santa Wilgefortis. Praga.
Es este uno de los cultos más estrafalarios que podemos conocer, tal vez solo comparable con el culto político-religioso a San Napoleón (15 de agosto).

La leyenda:
Vivió esta virgen en el siglo II, fue de la actual tierra de Portugal, e hija de un rey. Se convirtió a la fe de Cristo a escondidas e hizo un voto de virginidad. Cuando llegó a la edad casadera el rey de Sicilia pidió su mano para su hijo, y el padre de Wilgefortis aceptó. Pero he aquí que encontró la negativa rotunda de su hija, que se declaró cristiana. Entonces su padre la encerró en un calabozo para que reflexionara. En la prisión Wilgefortis pidió a Cristo la ayudara a cumplir su voto, afeándola para que ningún hombre se le acercara. Y he aquí que Cristo hizo brotar en su rostro una espesa barba negra que habría sido la envidia de un leñador. Cuando su padre fue a la cárcel y la halló así, "inservible" para el matrimonio, mandó fuera crucificada como el Cristo al que Wilgefortis adoraba.

La historia, el culto y las investigaciones.
A pesar de lo grotesco de la anterior leyenda, el culto de Wilgerfortis fue bastante fuerte en algunas zonas de la Europa medieval, especialmente Alemania y los Países Bajos, aunque también llegó a Inglaterra. Este culto irrumpió en el siglo XIII a la par de la anterior leyenda. Y su origen fue un error: los peregrinos y migrantes provenientes de Italia importaron la devoción al "Volto Santo de Lucca", una representación de Cristo Crucificado del que se decía representaba la auténtica fisonomía de Jesús. Pero este Cristo viste de túnica larga, y por ello en Centroeuropa fue tenido como una representación femenina. 


"Volto Santo" de Lucca.
Cristo Patiens que do pie a la leyenda.
Como la barba era un óbice para esta atribución pues se creó la leyenda de la virgen barbada que había renunciado a un matrimonio ventajoso y habría sido martirizada: Wilgefortis. Ciertamente, las leyendas de vírgenes que pedían a Dios ser feas para que no las molestaran los hombres eran frecuentes. Tenemos la de Santa Isberga (21 de mayo), quien pidió a Dios una enfermedad que la desfigurara, quedando al poco tiempo llena de úlceras. Por ello tampoco es extraño se formara la leyenda de Wilgefortis.

El culto a la "santa" creció más aún luego de un supuesto milagro, constantemente repetido en su iconografía: Un violinista tocó ante su imagen y esta le dejó caer un zapato cuajado de piedras preciosas, por lo que el músico fue acusado de robo y condenado a muerte por sacrilegio. Pidió la gracia de tocar de nuevo delante de la imagen, que corroborando su inocencia, se descalzó del otro zapato, arrojándoselo, en presencia de todo el pueblo. En fin... muy bonito, pero legendario.

Se le invocaba especialmente contra las enfermedades de la piel y acudían a ella las mujeres casadas, según testimonio de Santo Tomás Moro (22 de junio), quien con su fina ironía se burla de aquel culto extraño que se promovía desde la abadía de Westminster. En Steenbergen, Brabante, también hubo un fuerte culto a Wilgefortis, del que quedan testimonios de exvotos de peregrinos y agraciados con milagros. El Concilio de Trento dio un golpe al culto de Santa Wilgefortis, por infundado e inapropiado, pero aun así algunas imágenes suyas permanecen en algunas iglesias. Impresiona una en Praga, con pelos de verdad en la barba y vestido principesco.

A Wilgefortis también se le conoce como Débarras, Onkummer, Hilfe, Kümmernis, o Librada, aunque esta parte de la leyenda, que la confunde con Santa Librada (18 de enero y 20 de julio) también tiene miga, pues ha perjudicado el culto a la mártir española, confundiéndola para siempre con la barbada Wilgefortis. El error nació en el siglo XVI, y se extendió por obra del P. Higuera, hagiógrafo sin muchos escrúpulos a la hora de inventarse detalles en las vidas de los santos. Asoció a ambas santas y fundió sus leyendas sin el más mínimo criterio ni siguiendo tradición alguna, sino tomando el añadido que Molano hizo al martirologio de Usuardo: "Item Santæ Wilgefortis Virginis et Martyris, filiae Regis Portugaliæ, quam nonnulli latine Liberatam, theutonice autem Ontcomeram agnominant". Hizo Molano una mezcla, pensando que el nombre latino de Wilgefortis era Liberata, así como el alemán era Onkummer. Pero no significan lo mismo, ni pueden traducirse igual. 


Santa Wilgefortis y el violinista.
Este error caló en el culto de Santa Librada hasta el punto de que el leccionario del siglo XVII de Siguenza, ciudad donde Librada fue siempre veneradísima, dice "Wilgeforte o Librada", poniendo el nombre de Wilgefortis como el principal. Igualmente la iconografía consagró el martirio de Librada en la cruz, cuando fue por degollamiento. Y así hasta hoy, aún se cree es la misma. Y aunque sus leyendas se parecen en cuanto a la región (Galicia una, Portugal otra), y a que el padre las mató por rechazar un matrimonio, ya vimos que el origen de la leyenda de Wilgefortis es otro.

Pero si la leyenda es extraña, la confusión curiosa y el culto asombroso, lo más raro es que hoy en día el interés por Wilgefortis parece crecer. Incluso se le ha proclamado "vox populi" como patrona contra la anorexia, haciéndola una santa real, a la que esta enfermedad le habría hecho crecer la barba. Que sí, que desajustes hormonales pueden hacer salir vellos faciales a una mujer (vémoslo en las llamadas transexuales, a base de desajustar sus hormonas, tienen barba). Pero no es el caso de Wilgefortis, de la que sabemos sin duda que es solo un error con el Volto Santo de Lucca.

Fuentes:
-"The Oxford Dictionary of Saints". DAVID HUGH FARMER. Oxford, 1998.
-http://preguntasantoral.blogia.com
-"Westminster Abbey". FREDERIC WILLIAM FARRAR. Londres, 1828.

A 20 de julio además se celebra a:


Santa Librada,
virgen y mártir.
San Elías, Profeta.
San Vulmar, abad.








domingo, 9 de julio de 2017

"Confiad en Dios y en María Inmaculada"

Santa Paulina del Corazón Agonizante de Jesús, virgen fundadora. 9 de julio.

Nació el 16 de diciembre de 1865, en Vígolo Vattaro, y fue llamada Amabile Lucia. Al sufrir la dominación austríaca, muchos tridentinos emigraron rumbo a Brasil. La familia de nuestra santa lo hizo en 1875, fundando la ciudad de Nueva Trento, en el estado de Santa Catarina. Amabile recibió la primera comunión a los doce años, y desde entonces comenzó a participar en su parroquia impartiendo el catecismo, visitando enfermos, ayudando en la caridad o limpiando la capilla, lo que le pidieran. Según crecía en edad, crecía en gracia y su caridad se iba haciendo más heroica. 

En 1890 junto a su amiga, Virginia Rosa Nicolodi acoge a una enferma terminal y desahuciada, iniciando su obra fundacional de la Congregación de las Hermanitas de la Inmaculada Concepción. En 1895, luego de tener la aprobación diocesana, ella y dos amigas más reciben el hábito y pronuncian sus votos, tomando el nombre con el que la conocemos: Paulina del Corazón Agonizante de Jesús. Pronto tuvieron muchas vocaciones para consagrarse a la obra de los pobres y los enfermos. En 1903 funda en Ipiranga, Sao Paulo, donde las religiosas comienzan a ocuparse de los huérfanos y de los ex-esclavos que nadie atendía y habían quedado sin protección alguna, siendo muy mayores para trabajar. Aunque había sido nombrada Superiora para siempre, en 1909 el arzobispo de San Pablo, Don Duarte Leopoldo e Silva la destituye de su cargo, por incomprensiones y calumnias, tan típicas de la vida religiosa. La Madre, se va a Bragança Paulista, donde atiende a los enfermos y ancianos del asilo San Vicente de Paul, como una religiosa más, sin hablar más de cargos o puestos. Ora, trabaja y sacrifica por todos, siendo su divisa "que Nuestro Señor sea conocido, amado y adorado por todos en todo el mundo".

En 1918 fue llamada por la superiora general, la Madre Vicencia Teodora, a la Casa Madre en Ipiranga, encomendándosele la asistencia de las Hermanas enfermas. Allí continúa una vida de piedad y penitencia, teniendo grandes ratos de oración sin descuidar sus labores. En 1933 el Vaticano conceció a la Congregación un "Decreto de Honor", por los 30 años de la fundación de su Casa Madre en Ipiranga. Ese decreto la llama "Veneranda Madre Fundadora". En 1938 su salud se resiente muchísimo a causa de la diabetes aguda que padece. Hubo de sufrir la amputación de un dedo, luego un brazo, para finalmente terminar sus días ciega. En 1940 la Madre Paulina redacta el testamento espiritual que quiere legar a sus hijas, en el que escribe: "Sed muy humildes. Confiad siempre y mucho en la Divina Providencia; nunca, jamás, os desaniméis, aunque vengan vientos contrarios. Nuevamente os digo: Confiad en Dios y en María Inmaculada; manteneos firmes y !adelante!".

 Entró al cielo la santa fundadora el 9 de julio de 1942, luego de exclamar "Hágase la voluntad de Dios". fue beatificada por el papa Juan Pablo II en 1991. La canonizó el mismo papa en mayo de 2002.


A 9 de julio además se celebra a
San Juan de Colonia, dominico mártir.
Santos Patermucio, Copretes y Alejandro, mártires.

martes, 12 de julio de 2016

Beato Andrés, niño no mártir.

Beato Andresito de Rinn, niño mártir. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).

Andrés nació en Rinn, un pueblecito en el valle del Inn, Sonnenburg, el 16 de noviembre de 1459, de Simón y María, unos pobres campesinos tiroleses, muy piadosos. Cuando el niño tenía tres años Simon murió, y la viuda, para poder trabajar, envió al niño con su padrino, un próspero posadero, apellidado Mayer. La posada estaba en un camino muy transitado, por donde pasaban viajantes, comerciantes y gente de todo tipo. Entre los que más frecuentaban la posada había un grupo de judíos, que pusieron los ojos en el hermoso niño Andrés. El 12 de julio de 1462 estos ofrecieron una bolsa de monedas de oro a Mayer para que les vendiera el chico, a lo que él aceptó, por librarse de la carga que le suponía cuidar del niño.

Los judíos se llevaron a Andresito y no muy lejos del pueblo, le ataron, le extendieron sobre una roca y le abrieron las venas hasta desangrarle. Luego le abrieron en canal, le colgaron de un árbol y huyeron. A esa misma hora, su madre que estaba segando heno en Ambrass, al cortar una gavilla, de esta brotaron tres gotas de sangre, que alarmaron a la pobre mujer. Corrió María a casa de Mayer y pidió ver al niño, pero halló al posadero trastornado, pues había abierto la bolsa de monedas de oro y solo halló hojas amarillas de sauce. María continuó su búsqueda y halló al pequeño Andrés, como ya sabemos. El cadáver del niño fue descolgado y enterrado en el cementerio de Rinn, y a los pocos días un lirio floreció sobre su tumba.

Pero la realidad fue diferente. Hasta 1478, tres años del famoso caso de San Simón de Trento (24 de marzo), la historia de la venta y el sacrificio por parte de los judíos no entra en el caso de Andrés. Tan sonado fue el caso de Trento, que los de Rinn, tierra antisemita como tantas, se hicieron eco de ello, comenzando a circular la idea de si Andrés no habría sido asesinado igualmente por lo judíos en un sacrificio ritual. Mayer, que había enloquecido y terminó sus días atado en una lóbrega cárcel y perdidamente loco, no ayudaba a esclarecer nada. Pero aún así, en 1600 ya hallamos un culto establecido en torno a la tumba del pequeño "mártir" Andrés. Es este un caso atípico en los famosos casos de "libelo de sangre", porque no se condenó a nadie, ni los judíos de la zona fueron condenados o desterrados. Les cayó la mancha de la sospecha, pero siempre indicando que eran judíos de paso. Es evidente que esta atribución fue tardía y promovida por el caso Trento, una prueba es que en los procesos de Trento no se menciona para nada el caso de Rinn entre los "ejemplos" de los supuestos asesinatos rituales de los judíos. Y es que no fue considerado así en origen.


Culto y reliquias. Altibajos.
En 1620 se redacta la primera "vita et martirii" del niño Andrés, con algunas investigaciones del médico Hipólito Guarinoni, que exhumó el cuerpo de Andrés y contó más de 20 cortes de cuchillo, además de contabilizar numerosas fracturas en los huecesillos. Es él quien compara los "ritos" practicados a los niños Simón de Trento y Andrés de Rinn, añadiendo algunos de su propia cosecha. Los predicadores jesuitas Adriano Kembter y Benedicto Cavallesio, aportarían más "datos" y ampliarían la historia, que tuvo varias ediciones. En 1621 incluso se escribió una pieza dramática que era representada todos los años en el colegio jesuita de Haller.

Grupo escultórico del martirio.
Retirado del culto en 1961.
En 1670 el culto ya era tan consistente que se erigió una capilla en honor del santo niño en el sitio del martirio, aún conocido como "Judenstein", adonde se trasladaron las reliquias el 21 de septiembre de 1671. En 1743 el cuerpo fue exhumado, vestido, y colocado visiblemente en una urna de cristal sobre la misma roca del martirio, localizada dentro de la iglesia. En 1755 el papa Benedicto XIV aprobó el culto que desde ya más de 200 años tenía el niño Andrés. Sin embargo, negó la canonización por "no constar certeza moral sobre el martirio". En 1866 los hermanos Grimm añaden la historia del niño Andrés en su recopilación de leyendas y cuentos alemanes, pero en pocos años cuando estas leyendas van dirigiéndose a un público más infantil, es quitada de la recopilación.

El culto se mantuvo sin problemas hasta 1953, cuando surgen las primeras dudas y voces que hablan contra semejante culto, sobre el que no hay pruebas de martirio por la fe. Ese mismo año el obispo de Innsbruck elimina la fiesta como obligatoria para la diócesis. En 1961 se retira de la iglesia el grupo escultórico sobre la roca "del martirio", colocando otro grupo de la Oración del Huerto. Ese mismo año San Juan XXIII (11 de octubre) manda suprimir todo vestigio del culto en la iglesia. Sin embargo, no es hasta 1985 que las reliquias son sacadas de la iglesia y enterradas en otro sitio. 

Actualmente existe en el templo una lápida aclaratoria y en reparación por la ofensa a los judíos. Pero en 1987, varios católicos protestan por haberles sido suprimido el culto, que particularmente seguían tributando a su Beato Andrés. En 1994 se abolió oficialmente la peregrinación del domingo posterior al 12 de julio, se cubrió el fresco que representaba el martirio y la iglesia fue re-dedicada a la Visitación de la Santísima Virgen. En 2015 se reiteró la prohibición oficial de cualquier culto público, pero sin embargo, cada año el domingo posterior al 12 de julio, acuden en peregrinación cientos de devotos, y algunos sacerdotes, al sepulcro de Andrés, donde rezan oraciones y se encomiendan a su intercesión, con la esperanza de que algún día puedan volver a venerarle públicamente. 


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
https://www.heiligenlexikon.de/Literatur/Bilder_Rinn.html


Otros "niños mártires de los judíos" son:
San Simón de Trento. 24 de marzo.
San Cristóbal de la Guardia. 25 de septiembre.
San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
 

martes, 19 de abril de 2016

San Werner de Oberwesel.

Pregunta: buscando mi nombre, Werner, encontré tu blog y me pareció increíble lo que dices de mi “santo”. Veo que no compartes la idea del asesinato ritual de los judíos. Mis preguntas son: 1. podrías darme más datos del “santo”. 2. De verdad crees que fuera del todo imposible que los judíos lo mataran? Gracias. Es impresionante tu blog.

Respuesta: Gracias por el elogio, se intenta hacer bien.
Me haces una pregunta algo complicada de responder, porque la gente lee lo que quiere leer y no lo que se escribe.


A ver, creo que los seres humanos no tenemos límites en bondad o maldad. Cualquier grupo humano es capaz de hacer cualquier atrocidad, pero una cosa es que lo hagan y otra cosa es que lo hagan por pertenecer a ese grupo, o sea, porque ese grupo humano tenga normas o creencias que impulsen a semejantes crímenes. Los ejemplos, sencillos: un grupo de judíos pudo matar a este niño, pero si lo hicieron no fue porque el judaísmo lo ordene. Hay unos curas pederastas, pero no porque la Iglesia lo ordene, como musulmanes terroristas, o protestantes del KKK. Muchos historiadores han demostrado que el "libelo de sangre" es una calumnia sobre los judíos, que expliqué más detenidamente en el artículo sobre San Simón de Trento (24 de marzo). Pero que la acusación global sea infundada, eso no hace del todo imposible que alguno lo hiciera verdaderamente. También han demostrado otros cuanto colaboraron algunos judíos con el régimen de Hitler o con el antisemitismo de la Unión Soviética, a cuenta propia. Y pasando a Werner y lo que sabe de él:

San Werner de Oberwesel, niño mártir. 19 de abril.
Werner fue un adolescente, jornalero de unas viñas pertenecientes a unos judíos, que el Jueves Santo de 1287, fue encontrado asesinado (abierto en canal, desangrado y colgado cabeza abajo en un árbol) en un campo cerca de Bacharach, Alemania. No se halló el autor, por lo que se creyó que tendría el crimen tenía motivos ocultos y rituales, y de ahí a pensar que habían sido los judíos no hubo más que un paso. Era una época propicia a esto, los casos de San Guillermo de Norwich (25 de marzo), o San Rodolfo de Berna (17 de abril) eran conocidos y se concluyó que era el mismo caso: asesinato ritual por manos judías. Lamentablemente, esto se tradujo en una persecución popular contra los judíos (que, dicho todo, continuó durante la reforma y el establecimiento del protestantismo) mientras que Werner fue considerado mártir y santo, puesto que habría padecido como Jesús.


Se desató una persecución que alcanzó a varios judíos, que fueron asesinados.  El rey Rodolfo I, convencido de la falsedad de la acusación, puso una multa a los asesinos de los judíos y ordenó quemar y desaparecer el cuerpo de Werner para evitar una veneración. Las reales instrucciones no fueron seguidas, y por el contrario se inició el culto a Werner como mártir. El cadáver del niño fue enterrado solemnemente en la capilla de San Cuniberto de la catedral de Bacharach, que cambió la advocación capilla de San Werner. Asimismo se construyó una pequeña capillita conmemorativa en el sitio del hallazgo del cuerpo. 

Ruinas de la iglesia
de Bacharach
Pronto surgió la idea de dedicarle una iglesia propia, comenzaron las peregrinaciones y se comenzó una bella iglesia gótica, que aún no terminada comenzó a abandonarse. El culto fue efímero y pronto cayó en el olvido durante casi dos siglos, hasta que apareció el sacerdote Winand de Steeg. Era hombre culto, catedrático, capellán de la catedral de Bacharach, director espiritual de varios monasterios y el clero, participó en el Concilio de Constanza, fue secretario privado del rey Segismundo. En 1426, apoyado por  Luis III, comenzó su trabajo para relanzar el culto y terminar la capilla iniciada. Lo primero que hizo fue exhumar el cuerpo, lo trasladó a una urna abierta, y puso la mano derecha en una custodia de oro, sobre la misma urna. También mandó se recogieran en un libro los testimonios de gracias y milagros concedidos a los fieles que rezaban al niño mártir. Winand también se implicó en la canonización del niño, para dar estabilidad al culto, las peregrinaciones y demás. En 1428 Luis III logró un débil reconocimiento local, pues Roma no accedió a canonizar a Werner, aunque para el pueblo era “san” Werner. Los papas especialmente Martín V, no veían con buenos ojos aquello, no les parecía claro, sobre todo porque no había constancia de que esa muerte violenta se debiera a martirio. La iglesia fue finalmente completada y embellecida. Winand murió en 1454, con la tristeza de no lograr la canonización de Werner. En 1548 una parte de las reliquias se trasladaron a Besancon, extendiendo el culto a Francia. 

Aunque la iglesia de Bacharach fue destruida y las reliquias desaparecidas en 1689 por los franceses, la fiesta de Werner se celebró en la Diócesis de Trier hasta 1963, cuando la diócesis eliminó la fiesta de su calendario propio. Sin embargo, todavía aparece "San Werner de Oberwesel" en el santoral alemán y la capilla consagrada él junto al Rihn fue restaurada en el año 2001. En las bellas ruinas góticas de la iglesia de Bacharach se colocó una placa con una oración de Juan XXIII y un texto aclaratorio y de reconciliación que zanjara el asunto. Aún así las imágenes de San Werner abundan y su veneración por parte de gremios y asociaciones continúa. Se le representa con aperos de labranza, racimos de uva y una daga, arma del “martirio”. Es patrono de bodegueros y de los viticultores en Reno, Alvernia y Borgoña.



Fuente:
-“Martyrdom, Murder, and Magic: Child Saints and Their Cults in Medieval Europe. PATRICIA HEALY WASYLIW. New York. 2008.
 


Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

jueves, 24 de marzo de 2016

De un santo mártir, ni mártir ni santo.

San Simón de Trento, niño mártir. 24 de marzo.

El 23 de marzo de 1475, Jueves Santo, el niño Simón, de dos años y medio de edad (había nacido a fines de noviembre de 1472), hijo de un curtidor de nombre Andrés, desapareció. Se inició su búsqueda, y fue hallado muerto el Domingo de Pascua, día 26. El cuerpecito apareció en una zanja que pasaba por debajo de la casa del chico, y que atravesaba la judería (y media ciudad). Fue hallado por Buenaventura, un judío cocinero de Samuel, uno de los judíos más influyentes de la ciudad. El primer médico que reconoció al niño fue un judío llamado Tobías, el cual firmó que la muerte había sido por ahogamiento, y los golpes observados eran a causa de los choques que habría sufrido el cuerpo con piedras y pilares de madera que sujetaban las casas y estaban a lo largo de la zanja. Además, detalló que una herida observada en el pene del niño se debía a un desgarramiento tal vez por algún hierro sumergido en las aguas de la zanja, que era un vertedero de todas las casas. Se avisó al alcalde, Juan Salis de Brescia, el cual llamó a médicos que certificaron la muerte violenta, no por ahogamiento, pues no había casi agua en los pulmones, además, notaron que los golpes eran semejantes todos, como dados con el mismo instrumento. Pero, además, la herida de su miembro la sellaron como una circuncisión. Esto último, sobre todo, desató que el pueblo culpara a los judíos de la ciudad de la muerte violenta del niño, viendo un crimen ritual en la muerte de Simón.

Varios judíos fueron apresados e investigados por orden del príncipe-obispo de Trento, Juan de Hinderbach. Se llamó como testigo a Juan de Feltre, judío converso, que narró con pelos y señales, los tormentos "a los que los judíos sometían a los niños cristianos en Pascua, para burlarse de Cristo". Dijo que él mismo los había cometido cuando era judío, y que por ello había pagado, siendo condenado por la Inquisición a siete años de galeras. Así que entre delaciones, falsos testigos y torturas, los implicados fueron “confesando” cosas como que con la sangre de niños cristianos amasaban panes para sus rituales de Pascua, que la vendían a otros judíos a altos precios por ser sangre de inocente cristiano. Israel, hijo del rabino Samuel, dio detalles (como que cortaron la mandíbula, un trozo de pierna derecha y del brazo izquierdo al niño y que por esos sitios le sacaron la sangre), algunos nombres, acusando a varios judíos prominentes de la ciudad, los cuales fueron apresados. Treinta en total. El papa Sixto IV y el archiduque de Tirol, Sigmund, invocaron misericordia para los “culpables”, pues dudaban de la legalidad de las acusaciones, pero el príncipe-obispo no les escuchó. Luego de varios meses, quince de los apresados fueron condenados a muerte, luego de serles confiscados los bienes y convertidas forzosamente sus familias.

Reproducción del "martirio" del niño Simón.
Para entender algo de este tema complejo, hay que recordar que el “libelo de sangre” fue una acusación popular que corría de un lado a otro, sobre crímenes de infantes que se sucedían en la Europa medieval, causados por los judíos. Así, todo asesinato cruel contra los niños era achacado a los judíos, por motivos religiosos, pero lo cierto es que crímenes execrables ha habido siempre, y los culpables han sido de todo tipo de condición: cristianos, judíos, ateos o musulmanes. En el caso de Trento, hay que decir que un factor determinante en la aversión a los judíos fue la predicación del Beato Bernardino de Feltre (28 de septiembre). Este religioso era muy duro con la usura judía, contra la cual luchó fundando el “Monte de Piedad”, para prestar dinero a bajísimo o escaso interés. Conocemos un sermón que predicó contra estos en Trento, que podemos leer en el Acta Sanctorum, y del que extraigo:
“…de los judíos, voy a decir aquí lo que digo en todas las demás ciudades: es decir, que nadie, por lo aprecie su alma, puede dañar a los judíos en persona, o en las posesiones, o de otra manera. Ya que incluso con los judíos tiene que utilizar la justicia y la caridad cristiana, siendo ellos de nuestra naturaleza humana (...) Pero también es cierto que las leyes canónicas prohíben expresamente la familiaridad con los pérfidos judíos; no utilizarlos como médicos; no ir a sus fiestas. Y, sin embargo; he aquí que en [la ciudad de] Crema el judío León dio un banquete durante ocho días por la boda de su hijo y muchos [cristianos] se precipitaron a su mesa, su baile y sus juegos. E incluso ahora todos los enfermos se apresuran a buscar el tratamiento de los médicos judíos. ¿Cómo puedo predicar la verdad y encubrir estos delitos contra Dios y el derecho canónico? (…) La usura de los judíos (…) es indignante, hace a los ricos, pobres, y a los pobres, mendigos.

Y no hay que olvidar que los “humanistas”, que hoy consideramos “padres de Europa” fueron profundamente antisemitas, Erasmo de Rotterdam, entre ellos. Los escritos de estos “avanzados” también tocaron el tema de la “maldad natural en el pueblo deicida”. Tampoco quedaron libres de prejuicios los llamados reformadores protestantes. Los herejes luteranos y calvinistas, aún sin venerar como santos a estos niños, en el siglo XVI removieron y airearon estos casos para promover su antisemitismo, probablemente más furibundo que el existente en el mundo católico. Lo curioso de este caso es el interés particular de un obispo por darle culto, cuando la mayoría son casos sobre los que hubo recelos por parte de la Iglesia, como el caso de San Werner (19 de abril) en cuanto al culto que debía tributárseles. Casos de especial atención son los de España, donde aún hoy se venera a San Cristóbal de la Guardia (31 de marzo) y a Santo Domingo del Val (31 de agosto).


Reproducción de como se veía
el cuerpo expuesto a la veneración,
con los instrumentos de su Pasión.
Volviendo a Simón. Aún en la cárcel los judíos, Juan de Hinderbach comenzó a promover el culto al niño Simón como mártir de la fe: elevó las reliquias del niño a un altar en la iglesia de San Pedro, en la judería donde fue hallado el cuerpo de Simón y que se convirtió en el centro neurálgico del culto al santo niño. Además, Hinderbach predicó sobre las “excelencias” de la devoción al pequeño imitador de Cristo y comenzó a celebrar la memoria litúrgica a 24 de marzo. El papa Sixto IV prohibió el culto, y envió a Juan Bautista Sindici, obispo de Ventimiglia, para que analizara aquello. Este no creía en el crimen ritual ni la culpabilidad de los judíos, y también dudaba de los supuestos milagros que decían ya ocurrían en la tumba de Simón. Juan de Hinderbach comenzó una campaña de difamación contra Sindici, acusándole incluso de ser judío en lo escondido. El pueblo se levantó contra Sindici, y mientras los judíos "culpables" eran condenados y quemados en la hoguera. El papa incluso lanzó excomunión sobre los que venerasen al niño Simón como santo, por no haber indicios de martirio. Convocó una comisión de cardenales que investigase el caso, pero el presidente era amigo del Beato Bernardino de Feltre, y por acallar el escándalo y calmar al pueblo (que sí que acusaba a los judíos), dictaminaron que el caso era real, y el niño había sido martirizado por los judíos. Pío IV no levantó la prohibición del culto, pero aún así, este continuó y se extendió a varias regiones, gracias a la predicación franciscana. 

En el siglo XVI las prohibiciones habían quedado en el olvido, los judíos seguían siendo “culpables” y el culto a Simón de Trento se consolidó. En 1584 el cardenal Baronio incluyó al Beato Simón de Trento en el martirologio romano, y cuatro años más tarde el papa Sixto V concedió a Trento celebrar la misa y oficio litúrgico propios, lo cual es una beatificación equivalente (aunque normalmente se le llama "san"). Durante siglos, el culto continuó y se estableció. Cada diez años, se celebraba una procesión con el cuerpecito del "santito" y algunos de los instrumentos de su martirio. Hasta que el sentido común fue imponiéndose, y ya desde el siglo XIX, y sobre todo a principios del siglo XX el clero y muchos fieles eran reticentes a aquel culto, que se comenzó a considerar impostado y artificial. En 1955 fue la última procesión, y luego de esto el cuerpo fue sepultado. En 1965 la Iglesia pidió perdón por aquello, exoneró a los judíos que habían sido condenados, y suprimió oficialmente el culto a San Simón de Trento, con condenas explícitas a quien lo promoviese. En 2001, la Iglesia de Trento promovió nuevas investigaciones y volvió a pedir perdón por aquello.


Fuentes:
-"La imagen del judío en la España medieval: el conflicto entre cristianismo y judaísmo en las artes visuales góticas". PAULINO RODRÍGUEZ BARRAL. Barcelona, 2009.
-"Acta Sanctorum". Volumen VII. 1657.
-"Ristretto della vita e martirio di S. Simone fanciullo di Trento". R.P FRANCESCO ROVIRA BONET. 1757.

Otros "niños mártires de los judíos" son:
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
 


A  24 de marzo además se celebra a 





viernes, 26 de junio de 2015

San Virgilio, ¿a palos o a zapatazos?

San Virgilio de Trento, obispo y mártir. 26 de junio.

San Virgilio, con el zueco.
Fue hijo de Santa Maxencia (30 de abril), que era de origen español, y sus hermanos fueron Santos Claudiano y Magoriano (26 de junio). Nació en 355, en Roma, donde se había trasladado su madre viuda, y de ahí se trasladó a Trento. La leyenda le hace estudiar en Atenas y ser amigo de San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal), con el que tendría luego trato epistolar.

En 385 fue elegido obispo de Trento gracias a la influencia de San Ambrosio de Milán (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) y de San Valeriano de Aquileia (27 de noviembre), siendo el tercer obispo de la ciudad. El mismo San Ambrosio le encomendó la evangelización de las zonas aledañas a Trento, el valle del Adigio, y los límites del lago Garda. Emprendió una tarea enorme, predicando, visitando, confirmando en la fe a los cristianos y exhortando a los paganos. Construyó varios templos para el culto. Se hizo rodear de valiosos colaboradores, entre ellos destacan los santos Sisinio, Martirio y Alejandro (29 de mayo), de origen oriental, que serían martirizados por su labor misionera en Mecla d’Anaunia , hoy Sanzeno, en 395. El mismo Virgilio escribiría su lauda “De Martyrio SS. Sisinnii, Martyrii et Alexandri”, además de redactar el martirio en cartas a los obispos San Simpliciano de Milán (15 de agosto) y San Juan Crisóstomo, a la sazón Patriarca de Constantinopla, enviándoles, además, algunas reliquias. Aunque los asesinos fueron capturados, Virgilio suplicó al emperador Honorio, un niño aún, tuviera misericordia de ellos y les perdonara, confiando alcanzarles la gracia de la conversión, como sucedió.


El ejemplo de sus clérigos martirizados no le arredró, sino que redobló sus esfuerzos misioneros. Los métodos, pues hoy no nos gustarían, y de hecho le costaron lo suyo. Estando en una misión en Val Rendena lanzó al río Sarca una estatua del dios Saturno para demostrar la falsedad de los dioses, acto este que desencadenó una revuelta entre los paganos, que le fueron arriba y le mataron a golpe de garrote, el 26 de junio de 405. Otras versiones dicen que murió apedreado por una pagana. Algunos de sus compañeros presbíteros, de los que supongo huyeron, recogieron su cuerpo y lo sepultaron con gran veneración junto a las reliquias de Sisinio, Martirio y Alejandro, en una basílica del cementerio de Porta Veronese. En el siglo VI se trasladarían a la catedral por mano del obispo San Eugipio (1 de marzo), que además dedicó la catedral al nombre de Virgilio, que antes estaba dedicada a los Santos Gervasio y Protasio (19 de junio). En fechas desconocidas, a sus reliquias se añadirían las de su madre y hermanos. Es patrono de la diócesis de Trento.


Leyendas nacidas al norte de Europa, le hacen morir a zapatazos. Imagináos a los paganos quitándose los zuecos de madera o las botas de piel para pegarle. Como sea, en algunos sitios de Alemania y los Países Bajos era considerado abogado de los zapateros, y un zueco es uno de sus atributos.


Fuentes:
-“San Virgilio: vescovo e patrono di Trento”. ARMANDO COSTA. Trento 1975.
-“San Virgilio vescovo e patrono di Trento: XVI centenario”. PIERGIORGIO FRANCESCHINI, SEVERINO VARESCHI, Trento, 1999.
“-El santo del día”. SERVILIO CONTI. Buenos Aires, 2006.
-“Diario sagrado y calendario general”. PABLO MINGUET E YROL. Madrid, 1750.



A 26 de junio además se celebra a 

San José María Robles Hurtado, presbítero mártir.
San Salvio de Amiens, obispo y mártir. 

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Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...