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jueves, 25 de marzo de 2021

De un crimen y una manipulación.

San Guillermo de Norwich, niño mártir. 25 de marzo y 15 de abril, Invención de las reliquias. 

El 25 de marzo de 1144, Sábado Santo, mientras un monje paseaba por el bosque de Thorpe, notó un saco que colgaba de un árbol, lo bajó y al abrirlo, descubrió dentro el cadáver violentado de un niño. Fue sepultado en el mismo sitio sin más ceremonia que una simple cruz. Sin embargo, a la semana comenzaron los rumores de que aquello habría sido un asesinato ritual a manos de judíos, debido a que había ocurrido en la Semana Santa. El Lunes de Pascua un cortejo civil y eclesiástico se dirigió al bosque y, abriendo la improvisada tumba, se sacó el cadáver. Unos jóvenes identificaron el cuerpo como el de Guillermo, de 12 años, aprendiz de curtidor. 

A pesar que la acusación contra los judíos se hizo en firme, estos eran protegidos del rey, y por la escasez de pruebas no se pudo actuar contra ellos. La Iglesia permitió el culto que los monjes dieron al niño en su propio cementerio, y poco más. Sin embargo, en 1149 ocurrió un hecho que cambiaría todo: un judío llamado Eleazar fue asesinado por hombres de Sir Simón de Novers, pariente cercano de Turbe, obispo de Norwich. Cuando los judíos pidieron justicia por este crimen el obispo esgrimió el crimen del Guillermo como contraataque. Los judíos, para evitar ser culpados de este asesinato, con las consecuencias que les traería, decidieron no exigir castigo y a su vez, pagaron una fuerte multa al rey, quien se había desplazado a Norwich para el caso. 

Tomás de Monmouth, monje testigo de todo aquello contó la historia y, además, propició el culto del niño mediante fabulaciones, con la ayuda del obispo Turbeville y el prior de su monasterio. En 1150 él mismo habría tenido unas apariciones en las que se le ordenaba trasladase el cuerpo de Guillermo desde el cementerio a la Sala Capitular del monasterio. Así se hizo, y en 1151 se trasladó a la catedral, comenzando el culto público. El 5 de abril de 1154 se trasladaría solemnemente a una nueva urna relicario en el ábside de la misma catedral, un sitio importantísimo. También hubo una capilla en el bosque, en el sitio del hallazgo del cuerpo, que sería demolida en tiempos de la persecución de Enrique VIII. 

La leyenda fue acompañada de la publicación de estupendos milagros y una leyenda que caló enseguida: sus padres se llamaron Wenstan y Elwinay, que el niño hacía milagros desde que tenía tres años, que sabía los salmos de memoria, que ayunaba tres días a la semana, o que se infligía duras penitencias en consideración a la Pasión de Cristo. El lunes de Semana Santa de 1144 la madre del niño fue sacada del pueblo diciéndole que le daban empleo en la cocina de un canónigo. Esta fue y el niño quedó solo. Entonces los judíos lo llevaron con engaños a casa de uno de ellos, para no ser visto más con vida. El Miércoles Santo fue llevado ocultamente a la Sinagoga y luego de unas oraciones blasfemas, le coronaron de espinas, lo crucificaron y le atravesaron el costado con una lanza. Según el falsario Tomás de Monmouth, esto lo supo de primera mano, al contárselo una mujer testigo de los hechos y que habría visto el martirio estando oculta. El Viernes Santo el cuerpo habría sido metido en el saco y llevado al bosque de Thorpe, donde ya sabemos fue hallado. Todo esto estaría confirmado por Teobaldo, un monje converso del judaísmo, quien detalla los crímenes (inventados) que cometían los judíos con niños cristianos. Añade Tomás otros detalles “probatorios”, como la comprobación de las llagas provocadas por las espinas, los clavos y la lanza. Esta comprobación, según él, se habría llevado a cabo al examinar el cuerpo en cada traslación. 

Además, nos dicen que un hombre llamado Aelward, estando para morir en 1149 confesó que él habría visto a los judíos entrando en el bosque con el cadáver en el saco. Al descubrir a Aelward, los judíos habrían huido y sobornaron al Magistrado del Norwich con 100 marcos de plata para que se callase. Y este mismo Magistrado hizo, a su vez, que Aelward se callara bajo pena de matarle. Está claro que de este Aelward no hay rastro ni prueba alguna, pues que se nos aclara que para 1154, cuando se escribe la “historia”, ya estaba muerto. 

El culto al niño Guillermo fue muy popular, aunque nunca como el de San Simón de Trento (24 de marzo) o San Cristóbal de La Guardia (25 de septiembre). Mucho menos fue canonizado, aunque el culto popular le llamara santo. En el siglo XVI el culto había disminuido bastante. Sin embargo, a pesar del poco culto católico, la historia de Guillermo ha hallado gran interés entre los historiadores hasta recientemente, quienes han dado varias explicaciones del hecho. Desde el crimen sexual, el ritual, la venganza, un asalto que salió mal, etc. Más de uno considera que el verdadero criminal fue el judío converso Teobaldo. Otros apuntan a que pudo haber ocurrido algo parecido a lo que cuenta Socratés Eclesiástico en el siglo V que pasó en Inmestar: "los judíos, mientras se divertían en su forma habitual con una variedad de deportes, algunos impulsados por la embriaguez, fueron culpables de muchos desmanes. Comenzaron a burlarse de los cristianos, e incluso de Cristo mismo; y en la burla a la cruz y a los que ponen su confianza en el Crucificado, agarraron a un muchacho cristiano, y habiéndolo atado a una cruz, comenzaron a reírse y a burlarse de él. Pero en poco tiempo se comportaron con tanta furia que azotaron al niño hasta que murió bajo sus manos." 

Hay que decir que de este hecho no se produjo persecución o matanza de judíos en la zona, pues aunque en 1190 hubo una revuelta contra los judíos en Norwich, no fue resultado directo del asesinato de Guillermo. Pero esta historia sí que sirvió de base para que otros crímenes contra niños en esos siglos fueran achacados a los judíos, quienes en otros casos no corrieron con la misma suerte.  


Fuentes:
-Vidas de los Santos. Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Werner de Oberwesel. 19 de abril.
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.


A 25 de marzo además se celebra a

 




jueves, 18 de febrero de 2021

San Simón Cleofás de Jerusalén

San Simón Cleofás de Jerusalén, obispo y mártir. 18 de febrero, 27 de abril y 18 de septiembre. 

Fue Simón, o Simeón, hijo de San Cleofás (24 de abril) y de Santa María (9 de abril; 11, en Reims; y 25 de mayo, en Arlés). Sus hermanos fueron San Judas, Santiago el Menor y José. Por lo tanto, era pariente cercano de Nuestro Señor Jesucristo (Mc. 6, 3. Mt 13, 55). Fue su hermano Santiago el Menor (3 de mayo) el primer obispo de Jerusalén, quien fue martirizado poco antes de la caída de la ciudad. 

Eusebio, el escritor eclesiástico, recogiendo la tradición de la iglesia jerosolimitana y los escritos de Hegesipo, historiador eclesiástico del siglo II, nos dice que después del martirio de Santiago, los apóstoles de Cristo y algunos discípulos prominentes se reunieron en Jerusalén para elegir un sucesor, y hallaron a Simón, hermano del Señor, como digno para ser obispo. También dice Eusebio que en tiempos del emperador Trajano, siendo Ático procónsul, los gnósticos hicieron graves acusaciones contra Simón, un celoso pastor y defensor de la verdadera fe católica, quien fue apresado y torturado a pesar de su avanzada edad, 120 años. Finalmente alcanzó la gloria del martirio siendo crucificado como su hermano y Señor Jesús, entre el año 107 y 120. 

Algunas reliquias suyas, dudosas, se veneran en Bolonia, Bruselas (la cabeza) y en Wefstalia.


viernes, 13 de diciembre de 2019

De la fragante rosa de Villechausson.

Beata Isabel Rosa de Chelles, fundadora y abadesa. 13 de diciembre.

Fue hija del duque Radulf de Crépy y su mujer Adela de Bar-sur-Aube. Su hermano fue el Beato Simón (29 de septiembre). Siendo muy niña fue internada en las benedictinas de Chelles, cerca de París, para alcanzar una perfecta educación con vistas a alcanzar un buen matrimonio. Sin embargo, al llegar a la adolescencia decidió tomar el hábito monástico contra viento y marea, para seguir su vocación de servir toda a Cristo.

Siendo ya monja profesa deseó una vida de mayor perfección y solicitó de su abadesa retirarse como reclusa emparedada en el mismo monasterio. La abadesa, temerosa de echar a perder su vocación no se lo consintió. Entonces Isabel obtuvo el permiso del papa Inocencio II, y con dos monjas más se retiró a Château-Landon, donde construyeron unas chozas y comenzaron vida eremítica. Oraban y trabajaban constantemente, imitando a los Padres del Desierto. Vivieron algunos meses, pero la vida en aquel lugar inhóspito era muy difícil y las enfermedades llegaron. Entonces las otras monjas regresaron a Chelles.

Isabel no cejó en su empeño y se trasladó a un roble hueco, donde solo cabía de rodillas (es una de los santos dendritas). Redobló su oración, tejía cestos y sembraba algunas hortalizas de las que se alimentaba y aún regalaba a los pobres. Tuvo que soportar numerosas burlas de los aldeanos, quienes, al ver su paciencia, entrega, oración y caridad, poco a poco le tomaron verdadera devoción.

Al cabo de varios años de vida dendrita, Isabel recibió la visita de su hermana Acvis, monja en Chelles, y de la monja Constancia. Ambas la convencieron para fundar un monasterio cerca de Courtenay, en el Loira, del cual sería la abadesa. El monasterio fue dedicado a Santa María y pronto tuvo muchas santas vocaciones.

Nuestra Beata entró al paraíso el 13 de diciembre de 1130. En 1330 el cuerpo fue desenterrado para trasladarlo a una bella urna y se le encontró incorrupto, por lo cual se elevó a un altar. Durante la Guerra de los 100 años el monasterio fue saqueado y las reliquias profanadas. Las monjas recogieron luego lo que pudieron y las trasladaron a Villechausson, donde construyeron un nuevo monasterio.


Fuente:
-"Vie des Saints du Diocèse de Troyes et histoire de leur culte jusqu'à nos jours"

A 13 de diciembre además se celebra a:


San Judoc, eremita.
Los Santos Cinco
Compañeros Mártires.




miércoles, 28 de septiembre de 2016

El Padre "Ave María"

San Simón de Rojas, presbítero trinitario. 28 de septiembre.

Apóstol del Nombre de María.
Nació en Valladolid, 28 de octubre de 1552, de padres ilustres y piadosos. La leyenda nos cuenta que con solo año y medio ya sabía decir claramente las palabras "Ave María", que ciertamente configurarían su vida para siempre. Desde niño fue dado al estudio y la piedad, le gustaba jugar a ser sacerdote y su encanto era visitar las imágenes de la Madre de Dios. A los 12 años tenía una sólida formación, y comenzó a adentrarse en la gramática latina, la filosofía y la retórica. A esta edad, comparando el saber del mundo con la sabiduría de las cosas de Dios, entendió lo vano de aquel y comenzó a acariciar su vocación religiosa. Sus padres aceptaron y, luego de pedir los permisos correspondientes, tomó el hábito trinitario en Valladolid en 1565, con solo 13 años. Fue un buen religioso desde los inicios, siendo obediente y caritativo. Durante toda su vida se penitenciaba sin faltar a la Regla, tenía largos ratos de oración, ayunaba siempre que podía, probando durante el Adviento, la Cuaresma y las Vigilias solamente unas verduras y agua. Era muy activo con su vocación redentora, por lo que recibió muchas donaciones, y por la redención de los cristianos cautivos se flagelaba, ofrecía la misa y muchas devociones. Amaba la pobreza, no teniendo más que un hábito, y este remendado. En su celda no admitía más que la paja sobre la que dormía y un crucifijo.

A los 15 años pasó a estudiar artes y teología con vistas a ser ordenado sacerdote. En 1577, con 25 años, fue ordenado presbítero, y cantó su primera misa en el santuario Nuestra Señora de las Virtudes, ocupado por la misma Orden de la Santísima Trinidad, cerca de Salamanca. A esta advocación mariana debía un portento: la Virgen le había curado su tartamudez juvenil. En 1579 fue destinado al convento de Toledo a enseñar filosofía a los estudiantes trinitarios, siendo uno de sus alumnos quien sería el reformador de la Orden Trinitaria: San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Aparejada a esta labor, ejercía de predicador, confesaba siempre que podía, dirigía ejercicios piadosos y algunas misiones. Predicaba con sencillez y unción, sin caer en la vana palabrería o el sentimentalismo. Exponía virtudes y vicios contrarios con claridad, usando ejemplos, y siempre alentando a cambiar de vida. Se cuentan por cientos las conversiones de pecadores públicos que luego entraron en religión. Todas estas prendas hicieron que le nombraran Visitador de los conventos de Castilla y Andalucía, y en más de uno fue prior. Siendo prior de Cuenca recibió la gracia de la perpetua castidad por intervención de Nuestra Señora de Tejeda (8 de septiembre) de Garaballa, donde estaba retirado unos días. 

Haciendo la caridad.
Felipe III le quiso junto a sí y le llamaba de vez en cuando para consultarle asuntos de gobierno y por ello en 1600 los superiores le enviaron a Madrid, donde desplegó su caridad más aún, siendo el ángel consolador de pobres, presos, viudas, mendigos, etc. Por su misma mano daba de comer a los pobres, sirviéndoles sus platos, y más de una vez multiplicó la sopa para que todos alcanzaran. Por los pobres y la redención de los cautivos aumentó sus penitencias, llegando a usar una corona de espinas y una cruz a cuestas en las noches cuando estaba a solas. Tanto el rey como la reina Margarita le confiaban sus almas, lo que aprovechaba el santo para que los monarcas ampliaran la caridad, la justicia y el bien del reino. A esta reina ayudó a bien morir en 1611, pues luego que la dieran por muerta luego de un mal parto. Entró el santo a la estancia, se acercó a la reina y le dijo: "Ave María, Señora", y la reina abrió los ojos y respondió "Gratia Plena, padre Rojas", y alcanzó a vivir para recibir los Sacramentos. El mismo rey le propuso para el obispado de Jaén, pero el santo no aceptó por nada, y luego lo intentó el rey con la sede de Valladolid, pero igualmente el santo suplicó no le diera aquella carga, y el rey, por no contrariarle, le dejó en paz a cambio de que aceptase ser preceptor de los Infantes. Luego, además, fue nombrado Provincial de Castilla y en 1622, al morir Felipe III, pasó a ser confesor de Felipe IV y su esposa la reina Isabel de Borbón. Antes de aceptar el cargo puso como condición de que no habían de estorbarle su apostolado en las cárceles, y su personal asistencia a los enfermos y moribundos. Asimismo exigió no poseer renta, ni carroza, ni privilegio alguno.

Su gran devoción y por la que es conocido como "apóstol del Ave María" era el Nombre de María. Fue superior del convento de trinitarios de Cuenca de 1591 hasta 1594, y en esta ciudad tomó contacto con la Fiesta del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), celebrada por primera vez en Cuenca en 1513. En su honor estableció el 27 de noviembre de 1601 la Congregación del Ave María, para el socorro de los pobres y las almas del Purgatorio, al mismo tiempo que propagaba la devoción al Nombre de María. Los miembros se consideran esclavos de María, y a ella viven entregados. Todo en obsequio de la Santísima Virgen, por ella y con ella y en ella. Es un precursor de la conocida "esclavitud mariana" propagada por San Luis María Grignion de Monfort (28 de abril). El rey Felipe IV junto a sus hijos fue de los primeros en alistarse en la santa asociación, y al mismo rey suplicó el santo que se interesara con el papa para que su Orden Religiosa pudiera celebrar el Dulce Nombre de María como fiesta propia, escribiendo él mismo el Oficio Litúrgico. Igualmente difundió la devoción a la Inmaculada Concepción por medio de un rosario blanco y azul de 72 cuentas, una por cada (supuesto) año que había vivido la Santísima Virgen en este mundo. Además, siendo Provincial de Castilla, ordenó que cada convento trinitario predicara sobre el Nombre de María los terceros domingos de cada mes. No en balde era conocido como el "Padre Ave María".

La Madre de Dios le entrega
el cíngulo de la castidad.
Trató con santos de su tiempo, como la Venerable Mariana de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas, a Francisco Yepes, hermano de San Juan de la Cruz (14 de diciembre y 24 de noviembre). Además, conoció en Alba de Tormes a Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación). A inicios de 1624, con 72 años, se despidió misteriosamente de todos, diciéndoles que en breve "haría un viaje", con la certeza de que su fin estaba próximo. Y efectivamente, a finales de septiembre padeció una apoplejía que le postró en cama durante treinta horas. Los reyes y nobles pasaron a despedirse, y salían edificados. El pueblo de Madrid comenzó novenas y rosarios por su salud y si acaso, por su feliz tránsito. Murió el 29 de septiembre, y como no podía ser de otro modo, sus últimas palabras fueron las mismas que las primeras que había dicho: "Ave María". Se celebraron sus funerales con gran solemnidad, luego de pasar el cuerpo doce días expuesto a la veneración. El 13 de mayo de 1766 el papa Clemente XIII le beatificó. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los Trinitarios de Madrid. El 3 de julio de 1988 fue canonizado por Juan Pablo II en el marco del Año Mariano, como correspondía a un modelo de sólida devoción mariana.



Fuentes:
-"San Simón de Rojas, maestro de oración". P. JOSÉ GAMARRA OSST: http://trinitarios.es/sites/trinitarios.es/files/sansimonrojas.pdf
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.


A 28 de septiembre además se celebra a 
Santas Lioba y Tetta, abadesas
San Fausto de Ríez, obispo.

martes, 12 de julio de 2016

Beato Andrés, niño no mártir.

Beato Andresito de Rinn, niño mártir. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).

Andrés nació en Rinn, un pueblecito en el valle del Inn, Sonnenburg, el 16 de noviembre de 1459, de Simón y María, unos pobres campesinos tiroleses, muy piadosos. Cuando el niño tenía tres años Simon murió, y la viuda, para poder trabajar, envió al niño con su padrino, un próspero posadero, apellidado Mayer. La posada estaba en un camino muy transitado, por donde pasaban viajantes, comerciantes y gente de todo tipo. Entre los que más frecuentaban la posada había un grupo de judíos, que pusieron los ojos en el hermoso niño Andrés. El 12 de julio de 1462 estos ofrecieron una bolsa de monedas de oro a Mayer para que les vendiera el chico, a lo que él aceptó, por librarse de la carga que le suponía cuidar del niño.

Los judíos se llevaron a Andresito y no muy lejos del pueblo, le ataron, le extendieron sobre una roca y le abrieron las venas hasta desangrarle. Luego le abrieron en canal, le colgaron de un árbol y huyeron. A esa misma hora, su madre que estaba segando heno en Ambrass, al cortar una gavilla, de esta brotaron tres gotas de sangre, que alarmaron a la pobre mujer. Corrió María a casa de Mayer y pidió ver al niño, pero halló al posadero trastornado, pues había abierto la bolsa de monedas de oro y solo halló hojas amarillas de sauce. María continuó su búsqueda y halló al pequeño Andrés, como ya sabemos. El cadáver del niño fue descolgado y enterrado en el cementerio de Rinn, y a los pocos días un lirio floreció sobre su tumba.

Pero la realidad fue diferente. Hasta 1478, tres años del famoso caso de San Simón de Trento (24 de marzo), la historia de la venta y el sacrificio por parte de los judíos no entra en el caso de Andrés. Tan sonado fue el caso de Trento, que los de Rinn, tierra antisemita como tantas, se hicieron eco de ello, comenzando a circular la idea de si Andrés no habría sido asesinado igualmente por lo judíos en un sacrificio ritual. Mayer, que había enloquecido y terminó sus días atado en una lóbrega cárcel y perdidamente loco, no ayudaba a esclarecer nada. Pero aún así, en 1600 ya hallamos un culto establecido en torno a la tumba del pequeño "mártir" Andrés. Es este un caso atípico en los famosos casos de "libelo de sangre", porque no se condenó a nadie, ni los judíos de la zona fueron condenados o desterrados. Les cayó la mancha de la sospecha, pero siempre indicando que eran judíos de paso. Es evidente que esta atribución fue tardía y promovida por el caso Trento, una prueba es que en los procesos de Trento no se menciona para nada el caso de Rinn entre los "ejemplos" de los supuestos asesinatos rituales de los judíos. Y es que no fue considerado así en origen.


Culto y reliquias. Altibajos.
En 1620 se redacta la primera "vita et martirii" del niño Andrés, con algunas investigaciones del médico Hipólito Guarinoni, que exhumó el cuerpo de Andrés y contó más de 20 cortes de cuchillo, además de contabilizar numerosas fracturas en los huecesillos. Es él quien compara los "ritos" practicados a los niños Simón de Trento y Andrés de Rinn, añadiendo algunos de su propia cosecha. Los predicadores jesuitas Adriano Kembter y Benedicto Cavallesio, aportarían más "datos" y ampliarían la historia, que tuvo varias ediciones. En 1621 incluso se escribió una pieza dramática que era representada todos los años en el colegio jesuita de Haller.

Grupo escultórico del martirio.
Retirado del culto en 1961.
En 1670 el culto ya era tan consistente que se erigió una capilla en honor del santo niño en el sitio del martirio, aún conocido como "Judenstein", adonde se trasladaron las reliquias el 21 de septiembre de 1671. En 1743 el cuerpo fue exhumado, vestido, y colocado visiblemente en una urna de cristal sobre la misma roca del martirio, localizada dentro de la iglesia. En 1755 el papa Benedicto XIV aprobó el culto que desde ya más de 200 años tenía el niño Andrés. Sin embargo, negó la canonización por "no constar certeza moral sobre el martirio". En 1866 los hermanos Grimm añaden la historia del niño Andrés en su recopilación de leyendas y cuentos alemanes, pero en pocos años cuando estas leyendas van dirigiéndose a un público más infantil, es quitada de la recopilación.

El culto se mantuvo sin problemas hasta 1953, cuando surgen las primeras dudas y voces que hablan contra semejante culto, sobre el que no hay pruebas de martirio por la fe. Ese mismo año el obispo de Innsbruck elimina la fiesta como obligatoria para la diócesis. En 1961 se retira de la iglesia el grupo escultórico sobre la roca "del martirio", colocando otro grupo de la Oración del Huerto. Ese mismo año San Juan XXIII (11 de octubre) manda suprimir todo vestigio del culto en la iglesia. Sin embargo, no es hasta 1985 que las reliquias son sacadas de la iglesia y enterradas en otro sitio. 

Actualmente existe en el templo una lápida aclaratoria y en reparación por la ofensa a los judíos. Pero en 1987, varios católicos protestan por haberles sido suprimido el culto, que particularmente seguían tributando a su Beato Andrés. En 1994 se abolió oficialmente la peregrinación del domingo posterior al 12 de julio, se cubrió el fresco que representaba el martirio y la iglesia fue re-dedicada a la Visitación de la Santísima Virgen. En 2015 se reiteró la prohibición oficial de cualquier culto público, pero sin embargo, cada año el domingo posterior al 12 de julio, acuden en peregrinación cientos de devotos, y algunos sacerdotes, al sepulcro de Andrés, donde rezan oraciones y se encomiendan a su intercesión, con la esperanza de que algún día puedan volver a venerarle públicamente. 


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
https://www.heiligenlexikon.de/Literatur/Bilder_Rinn.html


Otros "niños mártires de los judíos" son:
San Simón de Trento. 24 de marzo.
San Cristóbal de la Guardia. 25 de septiembre.
San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
 

martes, 19 de abril de 2016

San Werner de Oberwesel.

Pregunta: buscando mi nombre, Werner, encontré tu blog y me pareció increíble lo que dices de mi “santo”. Veo que no compartes la idea del asesinato ritual de los judíos. Mis preguntas son: 1. podrías darme más datos del “santo”. 2. De verdad crees que fuera del todo imposible que los judíos lo mataran? Gracias. Es impresionante tu blog.

Respuesta: Gracias por el elogio, se intenta hacer bien.
Me haces una pregunta algo complicada de responder, porque la gente lee lo que quiere leer y no lo que se escribe.


A ver, creo que los seres humanos no tenemos límites en bondad o maldad. Cualquier grupo humano es capaz de hacer cualquier atrocidad, pero una cosa es que lo hagan y otra cosa es que lo hagan por pertenecer a ese grupo, o sea, porque ese grupo humano tenga normas o creencias que impulsen a semejantes crímenes. Los ejemplos, sencillos: un grupo de judíos pudo matar a este niño, pero si lo hicieron no fue porque el judaísmo lo ordene. Hay unos curas pederastas, pero no porque la Iglesia lo ordene, como musulmanes terroristas, o protestantes del KKK. Muchos historiadores han demostrado que el "libelo de sangre" es una calumnia sobre los judíos, que expliqué más detenidamente en el artículo sobre San Simón de Trento (24 de marzo). Pero que la acusación global sea infundada, eso no hace del todo imposible que alguno lo hiciera verdaderamente. También han demostrado otros cuanto colaboraron algunos judíos con el régimen de Hitler o con el antisemitismo de la Unión Soviética, a cuenta propia. Y pasando a Werner y lo que sabe de él:

San Werner de Oberwesel, niño mártir. 19 de abril.
Werner fue un adolescente, jornalero de unas viñas pertenecientes a unos judíos, que el Jueves Santo de 1287, fue encontrado asesinado (abierto en canal, desangrado y colgado cabeza abajo en un árbol) en un campo cerca de Bacharach, Alemania. No se halló el autor, por lo que se creyó que tendría el crimen tenía motivos ocultos y rituales, y de ahí a pensar que habían sido los judíos no hubo más que un paso. Era una época propicia a esto, los casos de San Guillermo de Norwich (25 de marzo), o San Rodolfo de Berna (17 de abril) eran conocidos y se concluyó que era el mismo caso: asesinato ritual por manos judías. Lamentablemente, esto se tradujo en una persecución popular contra los judíos (que, dicho todo, continuó durante la reforma y el establecimiento del protestantismo) mientras que Werner fue considerado mártir y santo, puesto que habría padecido como Jesús.


Se desató una persecución que alcanzó a varios judíos, que fueron asesinados.  El rey Rodolfo I, convencido de la falsedad de la acusación, puso una multa a los asesinos de los judíos y ordenó quemar y desaparecer el cuerpo de Werner para evitar una veneración. Las reales instrucciones no fueron seguidas, y por el contrario se inició el culto a Werner como mártir. El cadáver del niño fue enterrado solemnemente en la capilla de San Cuniberto de la catedral de Bacharach, que cambió la advocación capilla de San Werner. Asimismo se construyó una pequeña capillita conmemorativa en el sitio del hallazgo del cuerpo. 

Ruinas de la iglesia
de Bacharach
Pronto surgió la idea de dedicarle una iglesia propia, comenzaron las peregrinaciones y se comenzó una bella iglesia gótica, que aún no terminada comenzó a abandonarse. El culto fue efímero y pronto cayó en el olvido durante casi dos siglos, hasta que apareció el sacerdote Winand de Steeg. Era hombre culto, catedrático, capellán de la catedral de Bacharach, director espiritual de varios monasterios y el clero, participó en el Concilio de Constanza, fue secretario privado del rey Segismundo. En 1426, apoyado por  Luis III, comenzó su trabajo para relanzar el culto y terminar la capilla iniciada. Lo primero que hizo fue exhumar el cuerpo, lo trasladó a una urna abierta, y puso la mano derecha en una custodia de oro, sobre la misma urna. También mandó se recogieran en un libro los testimonios de gracias y milagros concedidos a los fieles que rezaban al niño mártir. Winand también se implicó en la canonización del niño, para dar estabilidad al culto, las peregrinaciones y demás. En 1428 Luis III logró un débil reconocimiento local, pues Roma no accedió a canonizar a Werner, aunque para el pueblo era “san” Werner. Los papas especialmente Martín V, no veían con buenos ojos aquello, no les parecía claro, sobre todo porque no había constancia de que esa muerte violenta se debiera a martirio. La iglesia fue finalmente completada y embellecida. Winand murió en 1454, con la tristeza de no lograr la canonización de Werner. En 1548 una parte de las reliquias se trasladaron a Besancon, extendiendo el culto a Francia. 

Aunque la iglesia de Bacharach fue destruida y las reliquias desaparecidas en 1689 por los franceses, la fiesta de Werner se celebró en la Diócesis de Trier hasta 1963, cuando la diócesis eliminó la fiesta de su calendario propio. Sin embargo, todavía aparece "San Werner de Oberwesel" en el santoral alemán y la capilla consagrada él junto al Rihn fue restaurada en el año 2001. En las bellas ruinas góticas de la iglesia de Bacharach se colocó una placa con una oración de Juan XXIII y un texto aclaratorio y de reconciliación que zanjara el asunto. Aún así las imágenes de San Werner abundan y su veneración por parte de gremios y asociaciones continúa. Se le representa con aperos de labranza, racimos de uva y una daga, arma del “martirio”. Es patrono de bodegueros y de los viticultores en Reno, Alvernia y Borgoña.



Fuente:
-“Martyrdom, Murder, and Magic: Child Saints and Their Cults in Medieval Europe. PATRICIA HEALY WASYLIW. New York. 2008.
 


Otros "niños mártires de los judíos" son:

San Simón de Trento. 24 de marzo.
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

jueves, 24 de marzo de 2016

De un santo mártir, ni mártir ni santo.

San Simón de Trento, niño mártir. 24 de marzo.

El 23 de marzo de 1475, Jueves Santo, el niño Simón, de dos años y medio de edad (había nacido a fines de noviembre de 1472), hijo de un curtidor de nombre Andrés, desapareció. Se inició su búsqueda, y fue hallado muerto el Domingo de Pascua, día 26. El cuerpecito apareció en una zanja que pasaba por debajo de la casa del chico, y que atravesaba la judería (y media ciudad). Fue hallado por Buenaventura, un judío cocinero de Samuel, uno de los judíos más influyentes de la ciudad. El primer médico que reconoció al niño fue un judío llamado Tobías, el cual firmó que la muerte había sido por ahogamiento, y los golpes observados eran a causa de los choques que habría sufrido el cuerpo con piedras y pilares de madera que sujetaban las casas y estaban a lo largo de la zanja. Además, detalló que una herida observada en el pene del niño se debía a un desgarramiento tal vez por algún hierro sumergido en las aguas de la zanja, que era un vertedero de todas las casas. Se avisó al alcalde, Juan Salis de Brescia, el cual llamó a médicos que certificaron la muerte violenta, no por ahogamiento, pues no había casi agua en los pulmones, además, notaron que los golpes eran semejantes todos, como dados con el mismo instrumento. Pero, además, la herida de su miembro la sellaron como una circuncisión. Esto último, sobre todo, desató que el pueblo culpara a los judíos de la ciudad de la muerte violenta del niño, viendo un crimen ritual en la muerte de Simón.

Varios judíos fueron apresados e investigados por orden del príncipe-obispo de Trento, Juan de Hinderbach. Se llamó como testigo a Juan de Feltre, judío converso, que narró con pelos y señales, los tormentos "a los que los judíos sometían a los niños cristianos en Pascua, para burlarse de Cristo". Dijo que él mismo los había cometido cuando era judío, y que por ello había pagado, siendo condenado por la Inquisición a siete años de galeras. Así que entre delaciones, falsos testigos y torturas, los implicados fueron “confesando” cosas como que con la sangre de niños cristianos amasaban panes para sus rituales de Pascua, que la vendían a otros judíos a altos precios por ser sangre de inocente cristiano. Israel, hijo del rabino Samuel, dio detalles (como que cortaron la mandíbula, un trozo de pierna derecha y del brazo izquierdo al niño y que por esos sitios le sacaron la sangre), algunos nombres, acusando a varios judíos prominentes de la ciudad, los cuales fueron apresados. Treinta en total. El papa Sixto IV y el archiduque de Tirol, Sigmund, invocaron misericordia para los “culpables”, pues dudaban de la legalidad de las acusaciones, pero el príncipe-obispo no les escuchó. Luego de varios meses, quince de los apresados fueron condenados a muerte, luego de serles confiscados los bienes y convertidas forzosamente sus familias.

Reproducción del "martirio" del niño Simón.
Para entender algo de este tema complejo, hay que recordar que el “libelo de sangre” fue una acusación popular que corría de un lado a otro, sobre crímenes de infantes que se sucedían en la Europa medieval, causados por los judíos. Así, todo asesinato cruel contra los niños era achacado a los judíos, por motivos religiosos, pero lo cierto es que crímenes execrables ha habido siempre, y los culpables han sido de todo tipo de condición: cristianos, judíos, ateos o musulmanes. En el caso de Trento, hay que decir que un factor determinante en la aversión a los judíos fue la predicación del Beato Bernardino de Feltre (28 de septiembre). Este religioso era muy duro con la usura judía, contra la cual luchó fundando el “Monte de Piedad”, para prestar dinero a bajísimo o escaso interés. Conocemos un sermón que predicó contra estos en Trento, que podemos leer en el Acta Sanctorum, y del que extraigo:
…de los judíos, voy a decir aquí lo que digo en todas las demás ciudades: es decir, que nadie, por lo aprecie su alma, puede dañar a los judíos en persona, o en las posesiones, o de otra manera. Ya que incluso con los judíos tiene que utilizar la justicia y la caridad cristiana, siendo ellos de nuestra naturaleza humana (...) Pero también es cierto que las leyes canónicas prohíben expresamente la familiaridad con los pérfidos judíos; no utilizarlos como médicos; no ir a sus fiestas. Y, sin embargo; he aquí que en [la ciudad de] Crema el judío León dio un banquete durante ocho días por la boda de su hijo y muchos [cristianos] se precipitaron a su mesa, su baile y sus juegos. E incluso ahora todos los enfermos se apresuran a buscar el tratamiento de los médicos judíos. ¿Cómo puedo predicar la verdad y encubrir estos delitos contra Dios y el derecho canónico? (…) La usura de los judíos (…) es indignante, hace a los ricos, pobres, y a los pobres, mendigos.

Y no hay que olvidar que los “humanistas”, que hoy consideramos “padres de Europa” fueron profundamente antisemitas, Erasmo de Rotterdam, entre ellos. Los escritos de estos “avanzados” también tocaron el tema de la “maldad natural en el pueblo deicida”. Tampoco quedaron libres de prejuicios los llamados reformadores protestantes. Los herejes luteranos y calvinistas, aún sin venerar como santos a estos niños, en el siglo XVI removieron y airearon estos casos para promover su antisemitismo, probablemente más furibundo que el existente en el mundo católico. Lo curioso de este caso es el interés particular de un obispo por darle culto, cuando la mayoría son casos sobre los que hubo recelos por parte de la Iglesia, como el caso de San Werner (19 de abril) en cuanto al culto que debía tributárseles. Casos de especial atención son los de España, donde aún hoy se venera a San Cristóbal de la Guardia (31 de marzo) y a Santo Domingo del Val (31 de agosto).


Reproducción de como se veía
el cuerpo expuesto a la veneración,
con los instrumentos de su Pasión.
Volviendo a Simón. Aún en la cárcel los judíos, Juan de Hinderbach comenzó a promover el culto al niño Simón como mártir de la fe: elevó las reliquias del niño a un altar en la iglesia de San Pedro, en la judería donde fue hallado el cuerpo de Simón y que se convirtió en el centro neurálgico del culto al santo niño. Además, Hinderbach predicó sobre las “excelencias” de la devoción al pequeño imitador de Cristo y comenzó a celebrar la memoria litúrgica a 24 de marzo. El papa Sixto IV prohibió el culto, y envió a Juan Bautista Sindici, obispo de Ventimiglia, para que analizara aquello. Este no creía en el crimen ritual ni la culpabilidad de los judíos, y también dudaba de los supuestos milagros que decían ya ocurrían en la tumba de Simón. Juan de Hinderbach comenzó una campaña de difamación contra Sindici, acusándole incluso de ser judío en lo escondido. El pueblo se levantó contra Sindici, y mientras los judíos "culpables" eran condenados y quemados en la hoguera. El papa incluso lanzó excomunión sobre los que venerasen al niño Simón como santo, por no haber indicios de martirio. Convocó una comisión de cardenales que investigase el caso, pero el presidente era amigo del Beato Bernardino de Feltre, y por acallar el escándalo y calmar al pueblo (que sí que acusaba a los judíos), dictaminaron que el caso era real, y el niño había sido martirizado por los judíos. Pío IV no levantó la prohibición del culto, pero aún así, este continuó y se extendió a varias regiones, gracias a la predicación franciscana. 

En el siglo XVI las prohibiciones habían quedado en el olvido, los judíos seguían siendo “culpables” y el culto a Simón de Trento se consolidó. En 1584 el cardenal Baronio incluyó al Beato Simón de Trento en el martirologio romano, y cuatro años más tarde el papa Sixto V concedió a Trento celebrar la misa y oficio litúrgico propios, lo cual es una beatificación equivalente (aunque normalmente se le llama "san"). Durante siglos, el culto continuó y se estableció. Cada diez años, se celebraba una procesión con el cuerpecito del "santito" y algunos de los instrumentos de su martirio. Hasta que el sentido común fue imponiéndose, y ya desde el siglo XIX, y sobre todo a principios del siglo XX el clero y muchos fieles eran reticentes a aquel culto, que se comenzó a considerar impostado y artificial. En 1955 fue la última procesión, y luego de esto el cuerpo fue sepultado. En 1965 la Iglesia pidió perdón por aquello, exoneró a los judíos que habían sido condenados, y suprimió oficialmente el culto a San Simón de Trento, con condenas explícitas a quien lo promoviese. En 2001, la Iglesia de Trento promovió nuevas investigaciones y volvió a pedir perdón por aquello.


Fuentes:
-"La imagen del judío en la España medieval: el conflicto entre cristianismo y judaísmo en las artes visuales góticas". PAULINO RODRÍGUEZ BARRAL. Barcelona, 2009.
-"Acta Sanctorum". Volumen VII. 1657.
-"Ristretto della vita e martirio di S. Simone fanciullo di Trento". R.P FRANCESCO ROVIRA BONET. 1757.

Otros "niños mártires de los judíos" son:
Beato Andrés de Rinn. 12 de julio y 21 de septiembre (traslación de las reliquias).
San Rodolfo de Berna. 17 de abril.
San Cristóbal de La Guardia. 25 de septiembre.

San Werner de Oberwesel. 19 de abril. 
 


A  24 de marzo además se celebra a 





lunes, 10 de septiembre de 2012

Y el nombre de la Virgen era María... Parte I

Anagrama del Nombre de María.

Introducción.
Cuando Ramón me propuso redactar algo sobre la celebración de la fiesta del Santo Nombre de María (12 de septiembre), recordé haber leído hace tiempo en internet un interesante artículo sobre el tema, que tras azarosa búsqueda he logrado recuperar [1]. Reconozco que son pequeñas mis aportaciones, pues buena parte de las presentes líneas no son sino síntesis de dicho artículo, publicado por Pedro Aliaga Asensio, OSST, con el título de: “La Fiesta del Santo Nombre de María: Itinerario histórico-litúrgico”.[2]


Y el nombre de la Virgen era María” (Lc 1, 27). Con estas palabras nos presenta el autor del tercer Evangelio a la excelsa destinataria del anuncio celestial, y la Iglesia, en unos de sus textos eucológicos, se dirige a Dios en estos términos: “En el nombre de Jesús se nos da la salvación, y ante él se dobla toda rodilla en el cielo, en la tierra, en el abismo. Pero has querido, con amorosa providencia, que también el nombre de la Virgen María estuviera con frecuencia en los labios de los fieles; éstos la contemplan confiados, como estrella luminosa, la invocan como madre en los peligros y en las necesidades acuden seguros a ella
[3]. Por ello, señalemos que es común anteponer piadosamente al mismo nombre de María el calificativo de Dulcísimo.

Pinceladas bíblicas
.
Puesto que el “Itinerario” que nos presenta el P. Aliaga, él mismo lo califica de “histórico-litúrgico”, no podemos esperar un análisis bíblico que tampoco nosotros vamos a realizar; únicamente, en unas breves pinceladas, vamos a recordar que el nombre, que para nosotros es algo de una importancia relativa, en el mundo bíblico es esencial pues expresa a toda la persona:


-En el Génesis se nos relata que cuando Dios crea los animales se los presenta a Adán para que él los ponga nombre
[4]; es la manera de decirnos que Dios los pone bajo el dominio del hombre.
-Cuando Dios elige a alguien para una misión especial, con frecuencia le cambia el nombre, así, con Abrán-Abraham
[5], Saray-Sara [6], Jacob-Israel [7], etc.…
-También, ya en el Nuevo Testamento, vemos que es San José quien, por mandato divino, impone el nombre a Jesús [8], con lo que se muestra que aunque biológicamente no lo engendrara, sí se le encomendó una verdadera tarea paterna en el hogar de Nazaret.
-Jesús, al constituir a Simón como fundamento de su comunidad (la Iglesia) le cambia el nombre por el de Pedro
[9].
-Cuando el Señor resucitado se aparece a María Magdalena, ésta no lo reconoce hasta que Jesús la llama por su nombre
[10].

Por ello no podemos creer algo intrascendente cual sea el nombre de la Virgen, si bien no sabemos con seguridad cual es el significado del nombre de María; lo más probable es que signifique Señora (con lo que resulta muy apropiado que nos dirijamos frecuentemente a Ella como Nuestra Señora), pero hay otras numerosas etimologías que defienden los numerosos autores: Amada de Dios, Excelsa, Iluminadora, Bellísima, Mar Amargo, Deseada…
[11] Parece casi preferible no saber con seguridad el significado de María, pues así para nosotros es sencillamente en Nombre de la Madre de Jesús y Madre Nuestra. Dicho esto, sigamos al eruditotrinitario en su exposición.

LA FIESTA DEL NOMBRE DE MARIA EN LA HISTORIA

Antecedentes

La celebración del Nombre de María hunde sus raíces en la piedad mariana medieval, si bien su reflexión teológica comienza ya en la patrística. No podemos olvidar, entre los Padres Griegos a San Epifanio (12 de mayo) o San Juan Damasceno (4 de siciembre) y entre los latinos a San Jerónimo (8 de mayo y 30 de septiembre), que dejaría gran huella en autores posteriores como San Bernardo (20 de agosto) [12], Santo Tomás de Aquino (28 de enero, traslación de las reliquias, y 7 de marzo), San Alberto Magno (15 de noviembre) o San Buenaventura (15 de julio). También señalemos la influencia de Santa Brígida de Suecia (23 de julio y 7 de octubre), Dionisio el Cartujano y San Lorenzo de Brindis (21 de julio). Este último afirma: “Sería equivocado pensar que este nombre glorioso de María no está lleno de misterios o que no está divinamente inspirado, como lo estuvieron los de Jesús y Juan Bautista[13].

La devoción al nombre de María corre pareja a la del nombre de Jesús. Ésta comienza a desarrollarse en el siglo XIV, en el que ya encontramos recogida una misa en su honor en un Misal de Essen; San Bernardino de Siena (20 de mayo) será su gran difusor, extendiéndose después universalmente. Por otra parte, como veremos a continuación, no podemos ignorar la dependencia de la fiesta del Nombre de María de la de su Natividad (8 de septiembre).


El nacimiento de la fiesta: Cuenca, España ¿1513-1588?
La fiesta del Nombre de María nace indudablemente en Cuenca; en concreto, podemos ubicar su origen en una capilla de la Catedral conquense. Tradicionalmente, se ha considerado que fue concedida su celebración por bula de León X en el año 1513; sin embargo, el que no se conserve dicha Bula ni Sixto V la cite en la suya de 1587 hace que algunos autores pongan en duda su existencia, tanto más cuanto que no parece necesario el recurso a Roma para celebrar una fiesta tan localizada, reducida a una única capilla. Recordemos que esto tenía lugar antes de la promulgación del Missale Romanum de 1570, vinculante para toda la Iglesia latina; para que pudiera seguir celebrándose esta fiesta después de esa fecha era necesario pedir indulto a la Sede Apostólica.


San Simón de Rojas
recibe el cíngulo de pureza de
manos de la Virgen de Tejeda
.
En 1587, un canónigo de Cuenca, Juan del Pozo Palomino, pidió y obtuvo de Sixto V la concesión de dicha fiesta, mediante letras apostólicas emanadas por el cardenal Pedro Deza, del título de Santa Prisca, fechadas en 17 de enero de 1587, previa autorización del papa “vive vocis oráculo[14]. La fiesta del Nombre de María se celebraba pues en la capilla de la Catedral de Cuenca de la que dicho canónigo era patrono, dedicada a la Virgen María y dotada de un censo anual, con lo que se hacía con gran devoción y solemnidad. Esta fiesta tenía lugar en la Octava de la Natividad de María (o sea, el 15 de septiembre), pero tras el decreto del Concilio de Trento y del papa San Pio V (30 de abril), tuvo que ser reducida a mera conmemoración por coincidir con la celebración de la Octava [15].

La petición es la de poder volver a celebrar la fiesta con oficio propio: Sixto V accedió, con tal de que se celebrara el 17 de septiembre, sin coincidir con la Octava, concediendo además la categoría litúrgica de rito doble. Un año más tarde se pidió una segunda gracia al Papa: la extensión de la fiesta a toda la diócesis de Cuenca, que Sixto V acogió favorablemente, aprobando dicha concesión en fecha 10 de julio de 1588
[16]. Nace pues como fiesta ligada a la Natividad de la Virgen, de gran tradición en la diócesis conquense.

San Simón de Rojas, Apóstol del Nombre de María,
Señalábamos anteriormente que la fiesta del Nombre de María era en su origen una celebración propia únicamente de la diócesis de Cuenca; su gran difusor será el trinitario San Simón de Rojas (1552-1624. 28 de septiembre), principal propagador de la devoción al Nombre de María. Sus contemporáneos llamaban “El Padre Ave María”, porque estas palabras eran su saludo habitual. Recordemos que Simón fue superior del convento de trinitarios de Cuenca desde finales de 1591 hasta 1594 (en que pasó a ser superior de Ciudad Rodrigo). Es decir, durante su estancia en Cuenca conoció y celebró la fiesta del Nombre de María, que fue su principal devoción mariana. Aunque no haga referencia directa a la fiesta a la que nos referimos queremos añadir que tanto siendo prior del convento de Cuenca como en otras ocasiones acudió varias veces al convento de Nuestra Señora de Tejeda (8 de septiembre) en Garaballa, Cuenca, a hacer unos días de retiro, hospedándose en la celda que hoy es Capilla del Santísimo Sacramento. Allí recibió de la Reina del Cielo
[17] el don de la perpetua castidad, como premio a haber vencido todas las tentaciones que hasta entonces había padecido.

Cuentan todos los biógrafos del Padre Rojas que siendo confesor de la Reina Margarita de Austria, esposa de Felipe III, fue urgentemente llamado a su lado en El Escorial porque se hallaba gravemente enferma de sobreparto y se encontraba sin conocimiento y no había recibido los auxilios espirituales; al llegar el santo a su lado la saludó: “Ave María, Señora”, a lo que ante el estupor de los presentes la reina abrió los ojos exclamando: “Gratia Plena, Padre Rojas”. Recibió con gran fervor los últimos sacramentos y falleció en paz a los pocos días; era el año 1611.

N. S del Dulce Nombre de María.
Madrid.
Cuando el rey le ofreció algún don como agradecimiento por el consuelo proporcionado a la fallecida, el santo le pidió que se inscribiera, junto con sus hijos, en la Congregación de Esclavos del Dulcísimo nombre de María que se disponía fundar para difundir esta devoción a la vez que para asistir a los necesitados fundando un comedor de caridad que todavía subsiste en Madrid, en la Capilla del Ave María, único resto del antiguo convento trinitario, Junto a la Plaza de Jacinto Benavente. Junto con ello también pidió a Felipe III que se tramitara en Roma la extensión de la fiesta del Dulce Nombre de María, lo que no se materializó hasta 1622, ya bajo el reinado de Felipe IV. En efecto, como consejero del nuevo Rey y confesor de la reina Isabel de Borbón desde 1621, el Santo aprovechó su posición en la Corte para conseguir de Roma la consecución de su proyecto; así, va a lograr, como decimos, la extensión de la fiesta del Nombre de María para la diócesis de Toledo y para la Provincia de Castilla de los trinitarios.

Insistamos en la obra más perdurable de San Simón de Rojas, la Congregación a la que ya nos hemos referido, cofradía mariana de tipo esclavista (una de las primeras en su género) que se extendió dentro y fuera de los conventos de la Orden Trinitaria, en España y Portugal, y aún en la América española, cuyo principal objeto fue el culto al Nombre de María, al que se añadió en 1618 (a instancias del mismo Fundador) una finalidad caritativo social. Esta Congregación se difundió después por Flandes, Países Bajos, Francia y el Imperio, merced a la obra del agustino Bartolomé de los Ríos, discípulo del Santo Rojas, autor de la monumental “Hierarchia Mariana”
[18]. La devoción al Nombre de María pasó también a la Congregación de la Virgen del Carmen, fundada por el carmelita Miguel de la Fuente (1573-1625), amigo íntimo de San Simón. Omitimos en razón de brevedad la cita de algún otro autor que también nos señala el P. Aliaga.

Siguiendo con el tema de la fiesta del Nombre de María, fue el Conde de Monterrey y de Fuentes, don Manuel de Fonseca y Zúñiga, embajador extraordinario de Felipe IV ante Gregorio XV, el que en 1621, con autorización real, realizo la gestión, pues tanto él como su esposa, dona Leonor María de Guzmán, eran amigos y confidentes de San Simón de Rojas. En efecto, pidió en la audiencia con el Papa la concesión de la fiesta del Nombre de María para los trinitarios de la Provincia de Castilla y para la diócesis de Toledo, a lo cual accedió el Papa “vivae vocis oraculum” en Frascati, a 31 de mayo de 1622. Cinco días más tarde (5 de junio de 1622) se emanaba el Decreto correspondiente, por el cardenal Gaspar Borgia, del título de Santa Cruz en Jerusalén, por el que se concedía dicha fiesta, con oficio doble, tal y como se usaba en Cuenca
[19].

Dulce Nombre de María.
Castelammare.
También el Conde de Monterrey, animado con el éxito, pidió al Papa concediera a los trinitarios de todas las provincias de España que todos los sábados pudiesen rezar el oficio del Nombre de María, con rito semidoble y nueve lecciones, exceptuando los tiempos de cuaresma y adviento. El Papa volvió a condescender de viva voz, a 5 de enero de 1623, y mandó emanar el consiguiente decreto, que firmó el cardenal Ludovico Ludovisi, del título de Santa María en Traspontina el día 7 de enero de 1624 [20]. La concesión de la fiesta del Nombre de María fue celebrada por todo lo alto en España. El Cardenal Arzobispo de Toledo, don Fernando de Austria (que había sido pupilo de San Simón de Rojas) mandó publicar la gracia en toda la Archidiócesis, y que se hiciesen demostraciones de alegría eclesiástica. En 1623, don Diego de Guzmán, Patriarca de las Indias, capellán y limosnero del Rey, dio licencia al Padre Rojas para que pudiera imprimir el oficio del Nombre de María, del que en breve tiempo se llegaron a hacer siete ediciones [21]. Siendo el Padre Rojas Provincial de Castilla, mandó que todos los terceros domingos de cada mes se predicaran sermones del Nombre de María en todos los conventos de la Provincia. 

Y, como ya nos estamos alargando demasiado, será en la segunda parte donde continuemos exponiendo la evolución de esta fiesta mariana.

Ángel Luis Estecha González, pbro. 




[1] Tras encontrar la ubicación del artículo, ésta nos da resultado de error: www.trinitarianhistory.org/studes/Maria.htm. Sin embargo, hemos encontrado una copia operativa del artículo en el siguiente enlace (algo más debajo de la mitad de la página):
http://www.conocereisdeverdad.org/website/index.php?id=1213
[2] En la prestigiosa publicación: Ephemerides Mariologicae, Vol. 51 (octubre-diciembre 2001), pp. 489-507.
[3] Misas de la Virgen María, misa 21. Prefacio. Posteriormente nos referiremos a este texto.
[4] Gn 2, 19-20.
[5] Gn 17, 5.
[6] Gn 17, 15.
[7] Gn 32, 28-29.
[8] Mt 1, 21.25.
[9] Mt 16, 18.
[10] Jn 20, 16.
[11] -Bou i Simo, Jordi M.: “María, Madre Virgen”. Promoción Popular Cristiana; Madrid, 1988, pp. 137 ss.
-Alastruey, Gregorio: “Tratado de la Santísima Virgen”. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC normal, nº 8); Madrid, 1945. Pp. 7 ss.
-Carol, OFM, J.B.: “Mariología”. Biblioteca de Autores Cristianos (BAC normal, nº 242); Madrid, 1964. Pp. 386 ss. (El artículo “El santo nombre de María” es de Richard Kugelman, C.P.
[12] Insertaremos en el siguiente artículo un fragmento del significativo sermón 2º “sobre las excelencias de la Virgen Madre” o “sobre el missus est”.
[13] Cit. En Carol, o.c., p. 387. 
[14] El P. Aliaga nos facilita la ubicación de este dato: ARCHIVO SECRETO VATICANO, Segreteria di Stato, Spagna, vol. 64, ff. 688r.
[15] El primer testimonio de la práctica litúrgica de la celebración de la Octava de la Natividad se encuentra en la disposición de Inocencio IV (1243) en que se establece para la Iglesia romana con motivo de un voto hecho par el colegio cardenalicio en el conclave de 1241, cuando durante tres meses estuvieron prisioneros de Federico II.
[16] ARCHIVO SECRETO VATICANO, Segreteria di Stato, Spagna, vol. 64, ff. 688r-688v. El P. Aliaga incluye íntegro el texto latino de este documento en el Apéndice Documental de su artículo.
[17] “Antes de 1609 en que lo refirió a su Provincial”. Fuentes, Manuel: “Esclavo de María y hermano de los pobres, Simón de Rojas”. Secretariado Trinitario; Córdoba, 1988, p. 63.
[18] Sobre este autor, precedente directo de la espiritualidad de San Luis María Grignion de Montfort, es de destacar el libro: Gutierrez Alonso, OSA, Salvador: “La Esclavitud Mariana en sus fundamentos teológicos y forma ascético-mística e histórica, según el Beato Montfort y según el P. Ríos”. Tip. S. de Ocaña; Madrid, 1945.
[19] ARCHIVO SECRETO VATICANO, Segreteria di Stato, Spagna, vol. 64, f. 688v. Aliaga incluye el texto latino en su Apéndice Documental.
[20] ARCHIVO SECRETO VATICANO, Segreteria di Stato, Spagna, vol. 64, f. 689r. También Aliaga incluye el texto. 
[21] No hay localizado ningún ejemplar, aunque sí el texto de la licencia.

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