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jueves, 10 de junio de 2021

“Quiero disolverme en Cristo”

Venerable Isabel de Santa María, virgen mercedaria. 


Isabel Guillén fue una noble del principado de Cataluña, quien sobre 1290 renunció a un ventajoso matrimonio para tomar el hábito de la Merced en el recién fundado monasterio de Barcelona, obra de Santa María de Cervelló (19 de septiembre). Su nombre religioso fue Isabel de Santa María. Allí llevó una vida de gran penitencia y oración, y era venerada por el pueblo, quien acudía a ella en busca de consejo y oraciones.  


A los 30 años cayó presa de unas fiebres que la fueron consumiendo. Sus últimas palabras fueron “Quiero disolverme en Cristo”. Subió al cielo el 10 de junio de 1300, quedando su rostro muy radiante al momento de la muerte. Fue sepultada en la iglesia de los caballeros mercedarios, y desde allí realizó numerosos milagros. 


Nunca ha sido beatificada oficialmente, pero se le llama Beata e incluso Santa. 


Fuente:  
-Anales del Orden de Descalzos de Nuestra Señora de la Merced. FR. PEDRO DE SAN CECILIO OM. 1669 


A 10 de junio además se celebra a:


Beato Juan Domingo
cardenal dominico.
San Landeric
de París, obispo.
Beato Bardo de
Maguncia, obispo.
Santos Getulio y
compañeros mártires
.














viernes, 13 de diciembre de 2019

De la fragante rosa de Villechausson.

Beata Isabel Rosa de Chelles, fundadora y abadesa. 13 de diciembre.

Fue hija del duque Radulf de Crépy y su mujer Adela de Bar-sur-Aube. Su hermano fue el Beato Simón (29 de septiembre). Siendo muy niña fue internada en las benedictinas de Chelles, cerca de París, para alcanzar una perfecta educación con vistas a alcanzar un buen matrimonio. Sin embargo, al llegar a la adolescencia decidió tomar el hábito monástico contra viento y marea, para seguir su vocación de servir toda a Cristo.

Siendo ya monja profesa deseó una vida de mayor perfección y solicitó de su abadesa retirarse como reclusa emparedada en el mismo monasterio. La abadesa, temerosa de echar a perder su vocación no se lo consintió. Entonces Isabel obtuvo el permiso del papa Inocencio II, y con dos monjas más se retiró a Château-Landon, donde construyeron unas chozas y comenzaron vida eremítica. Oraban y trabajaban constantemente, imitando a los Padres del Desierto. Vivieron algunos meses, pero la vida en aquel lugar inhóspito era muy difícil y las enfermedades llegaron. Entonces las otras monjas regresaron a Chelles.

Isabel no cejó en su empeño y se trasladó a un roble hueco, donde solo cabía de rodillas (es una de los santos dendritas). Redobló su oración, tejía cestos y sembraba algunas hortalizas de las que se alimentaba y aún regalaba a los pobres. Tuvo que soportar numerosas burlas de los aldeanos, quienes, al ver su paciencia, entrega, oración y caridad, poco a poco le tomaron verdadera devoción.

Al cabo de varios años de vida dendrita, Isabel recibió la visita de su hermana Acvis, monja en Chelles, y de la monja Constancia. Ambas la convencieron para fundar un monasterio cerca de Courtenay, en el Loira, del cual sería la abadesa. El monasterio fue dedicado a Santa María y pronto tuvo muchas santas vocaciones.

Nuestra Beata entró al paraíso el 13 de diciembre de 1130. En 1330 el cuerpo fue desenterrado para trasladarlo a una bella urna y se le encontró incorrupto, por lo cual se elevó a un altar. Durante la Guerra de los 100 años el monasterio fue saqueado y las reliquias profanadas. Las monjas recogieron luego lo que pudieron y las trasladaron a Villechausson, donde construyeron un nuevo monasterio.


Fuente:
-"Vie des Saints du Diocèse de Troyes et histoire de leur culte jusqu'à nos jours"

A 13 de diciembre además se celebra a:


San Judoc, eremita.
Los Santos Cinco
Compañeros Mártires.




miércoles, 2 de mayo de 2018

La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

La Traslación de Santa Isabel de Hungría. 2 de mayo.

Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, 1 y 2 de mayo) murió el 19 de 1231, a los 24 años de edad, en su hospital de Madburg, después de una vida difícil, marcada por la tragedia, el amor y la piedad. Dícese que pocos días antes de su muerte, tuvo la visión de un pájaro que cantaba alegremente entre ella y la ventana, y la invitaba a que cantara con él. Fue enterrada en su mismo hospital, en una sencilla tumba. Aquella que había sido tan piadosa y caritativa con los pobres y enfermos en vida, no dejó de serlo en el cielo y pronto su sepulcro fue fuente de curaciones milagrosas. Siegfrid, el arzobispo de Maguncia mandó hacer una detallada crónica de estos milagros, que eran anotados cuidadosamente en un libro, y la envió al papa Gregorio IX, quien canonizó a Isabel el Domingo de Pentecostés de 1235.

Ese mismo año La Orden Teutónica, que tenía su sede administrativa en Madburg, y como tal era última propietaria del hospital, amplió el recinto para los enfermos y comenzó la construcción de una bella iglesia de estilo gótico, dedicada a la nueva santa, al tiempo que reclamaba la posesión de las reliquias, y por ende, todos los beneficios espirituales y económicos que de su culto se derivaran.

El 1 de mayo de 1236 el cráneo de la santa fue solemnemente coronado con una riquísima corona donada por el emperador Federico II de Hohenstaufen, y al día siguiente, 2 de mayo, el arzobispo Siegfrid trasladó su cuerpo de la santa a la nueva iglesia (aún sin terminar), en presencia del emperador, los hijos de Isabel, y numerosos prelados, clero y una gran muchedumbre devota. En 1245 la Orden Teutónica costeó un nuevo y bello relicario de oro para la santa. En 1249 el relicario se trasladó al coro de la misma iglesia para continuar con las obras, que terminaron en 1283, con una solemne Dedicación. Las reliquias de Santa Isabel atraían tantos peregrinos como Santiago o Roma.


Relicario de Santa Isabel de Hungría.
En 1539, durante la llamada Reforma protestante, el hereje Felipe de Hesse hizo retirar las reliquias de Isabel del relicario, ordenó que fueran esparcidas, junto con las de todos sus parientes, en un osario común, para acabar con aquel "culto idolátrico". Afortunadamente el Gobernador de Madburg, George de Kolmatsch, desobedeció la orden y se hizo trasladar las santas reliquias en secreto a su castillo en Herleshausen. En 1548, derrotados los herejes y repuesto el culto católico, la Orden Teutónica reclamó las reliquias al Gobernador, quien las entregó. Estaban muy reducidas, quedando solamente la mandíbula inferior, cinco huesos, una costilla, los dos omóplatos y un hueso de una pierna. Fueron trasladadas a Viena, al monasterio de las isabeles. Otras reliquias, dudosas, se conservan en el Tesoro de Hannover y otras en las Carmelitas de Bruselas.


Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 12. Editorial Edibesa, 2001.


A 2 de mayo además se celebra a:


Santos Hespero, Zoé,
y sus hijos mártires.
San Atanasio de Alejandría,
Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada,
reclusa y mártir.















Y además podéis leer:

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.

La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos

La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.

La Traslación de San Mateo Evangelista.

La Traslación de San Juan de Mata.

sábado, 2 de diciembre de 2017

Infanta, Reina, Regente y Santa.

Beata Blanca de Castilla, reina de Francia. 2 de diciembre.

Nació en Palencia en 1188, como hija de Alfonso VIII de Castilla y de Leonor Plantagenet, princesa de Inglaterra. Sus hermanos fueron Enrique I de Castilla, Urraca, Berenguela de Castilla, madre de San Fernando III (30 de mayo). Fue educada por Pedro Rodríguez de Castro y su mujer, Urraca Rodríguez de Guzmán, en Itero de la Vega.

En 1199 se acordó el compromiso de una de las infantas de Castilla con el príncipe Luis de Francia, que reinaría como Luis VIII, siendo elegida nuestra Blanca, teniendo en cuenta la sabia intervención de la "reina abuela" Leonor de Aquitania, que vio en Blanca características para ser reina de Francia: Resolución, piedad, erudición y carácter fuerte, pero templado por las virtudes cristianas. En 1200, con 12 años, Blanca partió a Francia, donde conoció a Luis. El 22 de mayo de ese mismo año se celebró la boda con Luis, que tenía 13 años. Al parecer el matrimonio no se consumó sino hasta al menos 3 años después, teniendo más de 15 años ambos. Tuvieron 8 hijos: Blanca, Inés, Felipe, San Luis IX (25 de agosto), Roberto, Alfonso, Felipe Dagoberto, Beata Isabel (31 de agosto), Etienne y Carlos. Este último nació tras la muerte de su padre, en 1226, a causa de la disentería, y luego de tres años de rey. Varios de sus hijos murieron en la tierna infancia. 

Blanca enfocó su viudez en la educación de sus hijos, especialmente San Luis, heredero al trono luego de la muerte de sus hermanos mayores. Luis fue proclamado rey, pero como solo tenía doce años su madre asumió la regencia en su nombre. Su gobierno continuó la línea de su marido, aunque sin tomar decisiones drásticas, para preparar un reino calmado para su hijo. Venció a Inglaterra, lugar del que habría podido ser reina como descendiente de Leonor de Aquitania, pero finalmente no sucedió. Firmó el Tratado de París de 1229, terminando la Cruzada contra los albigenses. Se enfrentó a los nobles franceses, opuestos a la política centralizadora de Luis VIII, continuada por Blanca. Los nobles intentaron secuestrar al joven rey Luis, pero ella se les enfrentó y socavó el ardid alentando a los parisinos contra los nobles. Estos la acusaron de tener un romance con un trovador, y despectivamente le llamaban “la española”, aunque desde niña había vivido en Francia. En 1230 junto a su hijo se puso al frente del ejército y logró que los nobles rebeldes desistieran de su insubordinación y juraran fidelidad a Luis. 

En 1234 Luis cumplió 20 años y asumió el trono de Francia. Aunque el tiempo de regencia había terminado, Blanca siguió siendo la principal consejera y valedora de su hijo. Fue su negociadora y en más de una ocasión tomó decisiones por él, pero su sintonía era tal que Luis siempre aprobó su proceder. Ambos elaboraron un sistema de abogados "de oficio" a cargo del reino, para que nadie fuera juzgado sin tener una defensa justa. Todos podían acceder a estos abogados, teniendo dinero o no, e incluso los judíos podían acceder, pues no eran discriminados a causa de su religión, a pesar de la profunda fe católica de Blanca y su hijo.

En 1236 Blanca logró que Luis se casara con la piadosa princesa Margarita de Provenza, con la que no tuvo una buena relación a causa de su sobreprotección a Luis. Joinville, el biógrafo de San Luis llega a decir que Blanca solo les dejaba solos "cuando yacían". También en 1236 Blanca donó propiedades heredadas en Pontoise para la edificación de la bella Abadía gótica de Santa María de Maubuisson, su sitio preferido para orar y participar en la Sagrada Liturgia, que disfrutaba muchísimo. En 1239 Blanca fue la principal valedora de los judíos franceses, impidiendo que fueran desahuciados y sus libros quemados, aunque para ello hubo de contradecir a Luis, quien era aconsejado por otros sobre la conveniencia de la expulsión de los judíos.

San Luis y la Beata Blanca se despiden en 1248.
En 1244 Luis se propuso partir a la Cruzada, pero Blanca logró que la partida tardara cuatro años, implicando a Luis en asuntos más graves para el reino francés. Cuando partieron en 1248, Blanca, y no Margarita, quedó como regente de Francia, junto con un Consejo de tres clérigos y dos hermanos de Luis. Esta Cruzada fue un desastre, Luis fue capturado y hubo de pagarse un rescate por él.

En 1251 el sentido de la justicia de Blanca le llevó a enfrentarse con la poderosa Iglesia parisina: unos campesinos habían protestado y comenzado una revuelta a causa del doble impuesto que les exigía el Cabildo de Notre Dame. Los canónigos mandaron arrestar a los principales cabecillas y, al saberlo la reina, mandó les liberaran y se investigara a fondo el asunto. Un grupo de letrados dictaminó que el impuesto era injusto, por lo cual los prelados se rebelaron y volvieron a apresar a los siervos y sus familias, algunos de los cuales murieron en la cárcel a causa de las penosas condiciones. Blanca entonces se puso al frente de un ejército y marchó hacia la Catedral, exigiendo que le fuera abierta. Allí desplegó un magno juicio y ordenó que los siervos fueran liberados, y ella misma acudió a las mazmorras a verles y abrirles las puertas. Y luego, para terminar, eximió a los campesinos de su servidumbre al Cabildo. Aunque los obispos la acusaron de inmiscuirse en asuntos eclesiásticos, ella les recordó que no había tocado un solo punto de la doctrina o moral de la fe católica, y que todos los siervos de Francia eran súbitos de Luis y, en lugar de este, de ella misma. Y asunto zanjado.

Blanca fue una gran promotora del arte y la cultura, y ella misma poseía una buena biblioteca, leía y escribía en varios idiomas, sabía música y pintura. Era piadosa, penitente y ni un solo día faltó a la Santa Misa. En 1252 se retiró a la abadía de Maubuisson, y allí falleció santamente ese mismo año. 


Fuentes:
http://www.mcnbiografias.com
https://fr.wikipedia.org


A 2 de diciembre además se celebra a
Santa Bibiana de Roma, virgen y mártir.
San Tadec de Bretaña, abad y mártir.

domingo, 5 de febrero de 2017

La mística trinitaria.

Beata Isabel Canori, terciaria trinitaria. 5 de febrero.

La Beata y su hermana menor.
Nació Isabel en Roma, el 21 de noviembre de 1774, en una familia de posición desahogada. Fueron sus padres Tommaso y Teresa Primoli, profundamente cristianos. Isabel y su hermana estudiaron tres años con las agustinas de Casia, ya siendo una adolescente, y las monjas forjaron más aún su alma la penitencia y el amor por la oración y la meditación. En 1788 volvió a Roma, comprometiéndose en actividades apostólicas y de caridad. 

Aunque muchos pensaban que Isabel se decidiría por la vida religiosa, viendo su carácter piadoso y caritativo, en 1796 se casó con Cristóbal Mora, un abogado de Roma. Estaba enamorada y conocía que en el matrimonio también podía alcanzar la santidad. Pero las cosas no salieron bien, el marido resultó ser una pura fachada de bondad: Era un hombre díscolo, mujeriego, amante del vicio y el juego. Tenía una amante públicamente, y por ella gastaba todo el dinero que podía, dejó la abogacía y sumió a su mujer y las dos hijas que tuvieron en la bancarrota. tuvieron cuatro hijos, pero solo sobrevivieron dos niñas, Mariana y Lucía. Isabel tuvo que trabajar para mantenerse ella y sus hijas y pagar las deudas. Y, como un vicio lleva a otro, su marido tuvo la insana costumbre de humillar y pegar a Isabel siempre que podía. Ella solo callaba, oraba y le seguía siendo fiel. Su familia le pidió lo abandonara, pero ella redoblaba sus oraciones y penitencias. Nunca perdió la esperanza en la conversión de su marido. Es seguro que el ejemplo de Santa Rita de Casia (22 de mayo), cuya vida habría conocido bien en sus tiempos de estudiante la confortaría.

En 1801 Isabel sufrió una enfermedad desconodica, que casi la mata. Y como mismo enfermó de repentino, así sanó. Pero su alma no fue la misma desde entonces: durante este "mal" tuvo su primera experiencia mística sobre el destino final del mundo, las tribulaciones de la Iglesia y la apostasía de los cristianos al fin de los tiempos. En 1807 Isabel se unió a la Orden Trinitaria como terciaria, haciendo de la iglesia de San Carlino alle Quattro Fontane su segunda casa. Allí acudía a misa, se confesaba, se dirigía espiritualmente y ejercía la caridad. Allí conoció a la Beata Ana María Taigi (9 de junio), otra terciaria trinitaria y mística excepcional, con la que colaboraría en la caridad. Desde entonces consagró su vida a orar por la paz de la Iglesia, la conversión de los pecadores y, claro, la de su marido. La caridad y prudencia de Isabel convirtieron su casa en un sitio de oración, caridad y espíritu evangélico. Siempre tenía un socorro, una palabra de consuelo, una oración que ofrecer. 

Lienzo en San Carlino.
Entre 1813 y 1819 sufre la "noche oscura del alma", un tiempo de sequedad espiritual, que solo se mantiene por la fe en Dios. No se siente ni se goza, pero se cree. Las revelaciones de esta época muestran esa sequedad y sufrimiento. A la par, su alma se prepara para los desposorios con Cristo en el matrimonio espiritual. En la Navidad de 1814 Isabel tiene una visión en la que contempla al papa y a unos pocos prelados, religiosos y religiosas adorando al Niño Jesús, mientras que otros miembros del clero o religiosas permanecen dispersos. Solo el papa rezaba devotamente, pero el Niño Jesús se negaba a oir sus oraciones, nuestra Beata intenta orar, pero Cristo le revela que no hay nada que hacer, que el castigo que sobrevendrá a la Iglesia es inminente e inevitable. "Sólo por mi honra y gloria has de orar", le dice Cristo, mientras la consuela con un amor inconmesurable que la desborda. En 1818 tiene una visión que describe así, "lo veía [el mundo] en revolución, sin orden ni justicia. Los siete pecados capitales eran llevados en triunfo, y por todas partes se veían reinar la injusticia, el fraude, el libertinaje, y toda suerte de iniquidades. El pueblo estaba mal formado, sin fe y sin caridad. Todos estaban sumergidos en la crápula y en las perversas máximas de la filosofía moderna. Observaba que tenían más fisonomía de bestias que de hombres, de tal modo los tenía el vicio desfigurados". 

El 20 de noviembre de 1815, luego de haber renovado sus votos de terciaria, su alma se encuentra desolada, su espíritu está cansado y su fe se resiente. Entonces se encomienda a San Félix de Valois (20 de noviembre), y a los entonces beatos, San Simón de Rojas (28 de septiembre), San Miguel de los Santos (8 de junio y 10 de abril) y San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Luego de renovar, tiene una visión en que estos tres últimos santos la llevan al cielo ante San Félix, al que alcanza a tocar su capa negra, y ante el cual renueva sus votos, quedando consoladísima. En 1821 Cristo le revela: "Renovaré a mi pueblo y a mi Iglesia enviando celosos sacerdotes que derramarán mi espíritu para renovar la faz de la tierra. Reformaré las Órdenes por medio de hombres santos y sabios. Daré a mi Iglesia un nuevo Pastor que, lleno de mi espíritu y animado de mi celo, ha de guiar mi grey". No sabemos cuándo pasará esto, pero igual podemos confiar. 

También parece haber recibido la gracia de la Trasverberación del corazón, aunque ella no la llama así. Escribe en su diario: "he aquí que la paloma divina me envió un valioso dardo, el fuego sagrado golpeó mi corazón profundamente. El precioso golpe me ocasionó un desmayo mortal; fui cambiada, me encontré lejos de la primera, transmutada en otra (alude a una conversión). Era toda fervor, toda caridad, sentí en mi corazón los efectos maravillosos de ese dardo amoroso, esa llama de fuego prendió fuego sagrado en mi espíritu, y me volvió casi loca. De amor ardiente exclamé: ‘¡Has ganado, has ganado, oh santo amor! Ganaste la dureza de mi corazón obstinado con un dardo sagrado de amor, ven y perfora mi corazón’". Los efectos de este fenómeno místico además de espirituales, como el fervor, la presencia de Dios, el celo por Dios y los deseos de perfección, fueron físicos. Su corazón latía fuertemente, y tanto que podía notarse a través de sus vestidos. Incluso su familia avisó a un médico, el cual ordenó una sangría, el remedio para todo hasta el siglo XIX. Para que no la molestaran más, pidió a la Santísima Virgen hiciera no fueran tan notorios sus saltos de corazón, y la Señora así se lo concedió. Y la misma Virgen se le mostraría en una visión el 15 de agosto de 1824, cuando lsabel la vería rodeada de ángeles y expresando su amor materno hacia ella, poniéndole una bella corona sobre sus sienes.

Altar relicario en San Carlino.
El 5 de febrero de 1825, Isabel falleció en brazos de sus hijas. Fue enterrada su amada iglesia trinitaria, donde se conservan muchos objetos suyos y están sus reliquias en una capilla lateral que pude visitar. Después de su muerte, como ella misma había predicho, Cristóbal se convirtió de su mala vida, profesó como terciario franciscano y a los cinco años tomó el hábito franciscano conventual, llegando a ordenarse de presbítero. Juan Pablo II beatificó a Isabel Canori el 24 de abril de 1994, junto al Beato Isidoro Bankaja y a Juana Beretta Mola.


Fuentes:
-Diario de la Beata Isabel Canori: http://www.intratext.com/IXT/ITA1070/
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 2. Editorial Edibesa, 2001.


A 5 de febrero además se celebra a  





viernes, 25 de noviembre de 2016

Beata Isabel Achler.

Beata Isabel Achler, terciaria franciscana. 25 de noviembre y 9 de diciembre (Orden Franciscana).

Nació Isabel el 25 de noviembre 1386 en Baden-Württemberg, en una familia de tejedores. Desde muy niña se dio a la oración y la penitencia, y a los 14 años ya tenía director espiritual, el agustino Conrad Kügelin. Este a los 14 años la dirigió a la Orden Tercera de San Francisco, establecida en su ciudad natal.

Como terciaria, comenzó a tener frecuentes lecturas espirituales, confesión y comunión. Acrecentó su devoción por la Pasión de Cristo y se entregó a una intensa vida de caridad, visitando pobres y enfermos. Sobre los 18 años dejó su casa para recluirse en una pequeña celda anexa al exterior del monasterio de Reute. Allí pasó largos períodos alimentándose solo de la Eucaristía, trabajando con sus manos, orando y disciplinándose. Muchos se encomendaban a sus oraciones y a su consejo, por lo que la llamaban "la Buena Bet". Tuvo algunas jóvenes a las que encaminó por los senderos de la vida espiritual, entre ellas la Beata Úrsula Haider (20 de enero). Sobre 1410 recibió los estigmas de la Pasión de Cristo, y aumentaron los éxtasis y consuelos divinos. Falleció el 25 de noviembre de 1420, a los 34 años, y fue sepultada en la parroquia de Reute, donde aún reciben veneración sus reliquias. 

En 1421 su director espiritual escribió su biografía, texto que fue fundamental para su beatificación en 1776 por el papa Pío VI.


A 25 de noviembre además se celebra a  
Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir.
Beata Beatriz de Ornacieux, virgen cartuja.

martes, 8 de noviembre de 2016

Alabanza de gloria...

Santa Isabel de la Trinidad, virgen carmelita. 8 de noviembre.

Isabel Catez nació el 18 de Julio de 1880 en un campo militar de Avor, cerca de Bourges, luego de un embarazo difícil. En contra de todos los pronósticos la niña nace saludable y hermosa. El 22 de julio siguiente es bautizada con los nombres de Isabel Josefina. Desde pequeñita Isabel fue piadosa y despierta, aprendió a leer muy pronto y a los cinco años ya mostraba talento para la música. A los siete años su madre la inscribe en el Conservatorio, para que estudie piano. Y será la única escuela que conozca, pues a la familia no le gustan las escuelas, pues una vez suprimidas las escuelas religiosas, las del Estado son extremadamente laicas e "ideologizantes" (las cosas no han cambiado). Sin embargo, en su casa recibirá Isabel una sólida formación. A los 11 años recibe su primera comunión, viviéndola con un gran gozo y plenamente consciente del Dios al que recibe. Es su primera y más íntima unión con Jesús y que ella percibe como una donación mutua: ella se entrega y Él a su vez se entrega más aún. Sus experiencias místicas comienzan con la contemplación de la naturaleza: la belleza de las estrellas o las flores, todo le habla de Dios, al más puro estilo sanjuanista.

En la adolescencia y juventud participa como todas las jóvenes en las fiestas, devaneos e ilusiones juveniles, aunque en su caso, la llama y el sentimiento de su primera comunión (la entrega mutua) no desfallece, sino que aumenta y fructifica en una vocación religiosa que la llama a la oración, la humildad y la vida escondida en Cristo. Así, 2 de agosto de 1901 entra en el Carmelo de Dijon, donde halla el sitio perfecto para hallar a Cristo y solo a Cristo. El trabajo, la oración, la Regla van desfilando ante ella, se adapta, sufre, ora y persevera, y en todo halla al Señor, que la va configurando. El 8 de diciembre de 1902 toma el hábito con el nombre de Isabel "de la Trinidad", que será su sello durante su corta vida terrenal. El 11 de enero de 1903 pronuncia sus votos.

Su pasión por la lectura, que la acompañaba desde la niñez, se sacia en el Carmelo con la lectura asidua del Evangelio y de San Pablo, del que extrae abundante tema de meditación y oración. “Padre de su alma” llamará al Apóstol. Descubre al santo místico del Carmelo, Nuestro Padre San Juan de la Cruz (14 de diciembre y 24 de noviembre) y su alma se abre a la profundidad de sus escritos. Comienza a experimentar la unión esponsal de Cristo y el alma que el Santo vivió y relata en sus escritos, sobre todo en su único "Cántico Espiritual". El 21 de noviembre de 1904 Isabel pasa un especial momento de gracia ante el Santísimo Sacramento, donde Dios le penetra el alma profundamente y ella se abisma en la inmensidad del amor de Dios. Esa noche escribe su más conocida obra, todo un texto místico que quedará para los siglos: su alabanza a la Santísima Trinidad.
"Oh Dios mío, Trinidad a quien adoro, ayúdame a olvidarme totalmente de mí para establecerme en Ti, inmóvil y tranquilo, como si ya mi alma estuviera en la eternidad. Que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de Ti, oh mi inmutable, sino que cada minuto me sumerja más en la hondura de tu Misterio.

Pacifica mi alma, haz de ella tu cielo, tu morada de amor y el lugar de tu descanso. Que en ella nunca te deje solo, sino que esté ahí con todo mi ser, todo despierto en fe, todo adorante, totalmente entregado a tu acción creadora.

Oh mi Cristo amado, crucificado por amor, quisiera ser, en mi alma, una esposa para tu Corazón, quisiera cubrirte de gloria, quisiera amarte..., hasta morir de amor. Pero siento mi impotencia: te pido ser revestido de Ti mismo, identificar mi alma con cada movimiento de la Tuya, sumergirme en Ti, ser invadido por Ti, ser sustituido por Ti, para que mi vida no sea sino irradiación de tu Vida. Ven a mí como Adorador, como Reparador y como Salvador.

Oh Verbo eterno, Palabra de mi Dios, quiero pasar mi vida escuchándote, quiero volverme totalmente dócil, para aprenderlo todo de Ti. Y luego, a través de todas las noches, de todos los vacíos, de todas mis impotencias, quiero fijar siempre la mirada en Ti y morar en tu inmensa luz.

Oh Astro mío querido, fascíname, para que ya no pueda salir de tu esplendor.

Oh Fuego abrasador, Espíritu de amor, desciende sobre mí, para que en mi alma se realice como una encarnación del Verbo: que yo sea para Él como una prolongación de su Humanidad Sacratísima en la que renueve todo su Misterio.

Y Tú, oh Padre, inclínate sobre esta pobre criatura tuya, cúbrela con tu sombra, no veas en ella sino a tu Hijo Predilecto en quien tienes todas tus complacencias.

Oh mis Tres, mi Todo, mi Bienaventuranza, Soledad infinita, Inmensidad en que me pierdo, me entrego a Vos como una presa. Sumergíos en mí para que yo me sumerja en Vos, hasta que vaya a contemplar en vuestra luz el abismo de vuestras grandezas".

Al igual que su contemporánea y coterránea Santa Teresita del Niño Jesús (1 de octubre), Isabel descubre su vocación en el amor en las Escrituras: "ser alabanza de gloria" (Ef 1,6). Alabar constantemente a la Trinidad que vive en ella. Ser la voz y el corazón de los que le alaban y suplir a aquellos que no lo hacen. Trasmitir, transfigurar a la Trinidad en su vida cotidiana mediante la caridad, la palabra y la oración. Salvar, salvar almas es su anhelo y misión.

Reliquias de la santa.
San Miguel de Dijon.
En 1906 Isabel comienza a sufrir desvanecimientos y vómitos de sangre y en marzo pasa a la enfermería. Una úlcera estomacal ha hecho presencia, y los ayunos y austeridades propias del Carmelo no ayudan en nada. El 30 de octubre ya no puede levantarse de la cama y el 1 de noviembre comulga por última vez. El 7 de noviembre pronuncia sus últimas palabras: "Voy a la Luz, al Amor, a la Vida". Pasa el día 8 en silencio, como en éxtasis. El día 9, recién sale el sol, Isabel de la Trinidad vuela allá mismo: a la Trinidad. El día 12 de noviembre fue enterrada en el cementerio municipal, como mandaban las leyes, que impedían las sepulturas en los recintos monásticos, y el 10 de octubre de 1930, al abrirse el proceso de canonización, se exhumaron sus restos. El 23 de marzo de 1931 se incoó la causa y los interrogatorios duraron hasta 1941. En 1944 la Sagrada Congregación de Ritos declara que en los escritos de Sor Isabel de la Trinidad no hay nada contra la fe y la moral. Fue beatificada por el papa Juan Pablo II el 25 de noviembre de 1984 y canonizada por el papa Francisco el 16 de octubre de 2016.

Algunas frases suyas:
"La Trinidad: aquí está nuestra morada, nuestro hogar, la casa paterna de la que jamás debemos salir... Me parece que he encontrado mi cielo en la tierra, puesto que el cielo es Dios y Dios está en mi alma. El día que comprendí eso todo se iluminó para mí."

"Creer que un ser que se llama El Amor habita en nosotros en todo instante del día y de la noche y que nos pide que vivamos en sociedad con El, he aquí, os lo confío, lo que ha hecho de mi vida un cielo anticipado."

"Mi Esposo quiere que yo sea para Él una humanidad suplementaria, en la cual Él pueda seguir sufriendo para gloria del Padre y para ayudar a la Iglesia."


Fuentes:
-"Sor Isabel de la Trinidad. Obras Completas". Manuel Ordoñez Villarroel (Traductor)
-"Sor Isabel de la Trinidad: Experiencia de Dios en su vida y escritos". Ciro García Fernández
-http://carmelnet.org/chas/santos/isabel.htm


A 8 de noviembre además se celebra a  
Los Cinco Santos Escultores, mártires.
San Willehad de Bremen, obispo.

sábado, 13 de agosto de 2016

Hija de Beato y Santa.

Beata Gertrudis de Altemberg, virgen premonstratense. 13 de agosto.

Nació Gertrudis el 29 de septiembre de 1227, y fue la hija más pequeña del Beato Luis IV de Turingia (11 de septiembre) y Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre y 2 de mayo, traslación de las reliquias). No conoció a su padre, pues este a las pocas semanas antes de nacer, se había ido a las Cruzadas, y en ellas falleció. Como sabemos por la vida de Santa Isabel, la familia de Luis la acosó terriblemente hasta que la expulsó de su casa familiar con sus hijos.

Pasaron hambre y necesidades, aunque cuando Gertrudis tenía dos años fue confiada a las premonstratenses de Altemberg para que fuera educada. Realmente fue un caso único, al ser tan pequeña la niña, pero por la miseria que pasaban Isabel y sus hijos, las religiosas la aceptaron por ser quien era. Pronto destacó la niña por su docilidad, afición a la oración y al estudio. En mayo de 1235 Gertrudis asistió a la canonización de su madre, a la que desde entonces tuvo doble devoción. Cuando llegó a la adolescencia tomó el hábito de las canonesas de Premontré, y con solo 21 años ya era maestra de novicias. A los 24 años fue nombrada priora del monasterio, y ese mismo año el pleito sobre los bienes de su padre que le correspondían fue resuelto. Gertrudis empleó todo lo que le tocó en herencia en construir una bella iglesia para el monasterio y reconstruir en estilo gótico la iglesia parroquial de Madburg. Además, edificó un hospital y una casa para peregrinos enfermos anexos al monasterio. Atendía por si misma a los pobres y llagados, y como digna hija de su madre, cuidaba especialmente de los más abandonados y repugnantes por amor a Cristo. Un día que lavaba a un llagado, exclamó: "¡Qué bello es que se nos haya permitido lavar al Salvador!" Fue una de las principales voces del papa Nicolás IV en el llamado a la cruzada, para la cual recolectó dinero y por ella elevó oraciones. En 1270, instauró la solemnidad del Corpus Christi en su monasterio, luego que Urbano IV la extendiera a toda la Iglesia. 

Gertrudis falleció luego de una vida llena de virtudes, gracias místicas y obras apostólicas, el 13 de agosto de 1297, a los 70 años y luego de varias décadas como priora. Fue sepultada en la iglesia monástica y pronto su tumba fue meta de peregrinaciones. En 1311 Clemente V fue confirmó su culto, beatificándola. Benedicto XIII hizo lo propio en 1728. Su culto continúa en el monasterio, aunque con la particularidad de que la comunidad que lo ocupa es de diaconisas luteranas, pero que conservan su memoria.

Tuvo el don de amansar a los espíritus rebeldes, de lograr la paz y la reconciliación, y una leyenda cuenta que en una ocasión un león que se escapó del castillo del Landgrave se metió en el monasterio en el momento exacto en que Gertrudis trataba de reconciliar a dos hermanas enfrentadas. La beata conminó al león a echarse a sus pies, y ante esto las monjas tuvieron vergüenza de que una bestia pudiera obedecer más pronto que ellas, y dejaron sus rencores y se reconciliaron. Otra versión dice lo mismo, pero los enfrentados eran dos familias enemigas a las que Gertrudis intentaba reconciliar. Como fuese, el león es uno de sus atributos y es abogada contra las peleas y rencillas familiares.


Fuente:
-"Spirituality Of The Premonstratensians: The Twelfth and Thirteenth Centuries". FRANÇOIS PETIT .O. Praem. Kentucky.


A 13 de agosto además se celebra a 
Santas Elena y Centola de Burgos, mártires.
Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa.

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