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miércoles, 2 de mayo de 2018

La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

La Traslación de Santa Isabel de Hungría. 2 de mayo.

Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, 1 y 2 de mayo) murió el 19 de 1231, a los 24 años de edad, en su hospital de Madburg, después de una vida difícil, marcada por la tragedia, el amor y la piedad. Dícese que pocos días antes de su muerte, tuvo la visión de un pájaro que cantaba alegremente entre ella y la ventana, y la invitaba a que cantara con él. Fue enterrada en su mismo hospital, en una sencilla tumba. Aquella que había sido tan piadosa y caritativa con los pobres y enfermos en vida, no dejó de serlo en el cielo y pronto su sepulcro fue fuente de curaciones milagrosas. Siegfrid, el arzobispo de Maguncia mandó hacer una detallada crónica de estos milagros, que eran anotados cuidadosamente en un libro, y la envió al papa Gregorio IX, quien canonizó a Isabel el Domingo de Pentecostés de 1235.

Ese mismo año La Orden Teutónica, que tenía su sede administrativa en Madburg, y como tal era última propietaria del hospital, amplió el recinto para los enfermos y comenzó la construcción de una bella iglesia de estilo gótico, dedicada a la nueva santa, al tiempo que reclamaba la posesión de las reliquias, y por ende, todos los beneficios espirituales y económicos que de su culto se derivaran.

El 1 de mayo de 1236 el cráneo de la santa fue solemnemente coronado con una riquísima corona donada por el emperador Federico II de Hohenstaufen, y al día siguiente, 2 de mayo, el arzobispo Siegfrid trasladó su cuerpo de la santa a la nueva iglesia (aún sin terminar), en presencia del emperador, los hijos de Isabel, y numerosos prelados, clero y una gran muchedumbre devota. En 1245 la Orden Teutónica costeó un nuevo y bello relicario de oro para la santa. En 1249 el relicario se trasladó al coro de la misma iglesia para continuar con las obras, que terminaron en 1283, con una solemne Dedicación. Las reliquias de Santa Isabel atraían tantos peregrinos como Santiago o Roma.


Relicario de Santa Isabel de Hungría.
En 1539, durante la llamada Reforma protestante, el hereje Felipe de Hesse hizo retirar las reliquias de Isabel del relicario, ordenó que fueran esparcidas, junto con las de todos sus parientes, en un osario común, para acabar con aquel "culto idolátrico". Afortunadamente el Gobernador de Madburg, George de Kolmatsch, desobedeció la orden y se hizo trasladar las santas reliquias en secreto a su castillo en Herleshausen. En 1548, derrotados los herejes y repuesto el culto católico, la Orden Teutónica reclamó las reliquias al Gobernador, quien las entregó. Estaban muy reducidas, quedando solamente la mandíbula inferior, cinco huesos, una costilla, los dos omóplatos y un hueso de una pierna. Fueron trasladadas a Viena, al monasterio de las isabeles. Otras reliquias, dudosas, se conservan en el Tesoro de Hannover y otras en las Carmelitas de Bruselas.


Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 12. Editorial Edibesa, 2001.


A 2 de mayo además se celebra a:


Santos Hespero, Zoé,
y sus hijos mártires.
San Atanasio de Alejandría,
Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada,
reclusa y mártir.















Y además podéis leer:

De la Invención y Traslación de reliquias en la Iglesia.
La Invención de las reliquias de San Esteban.

La Invención de Santiago Apóstol.
La Traslación de Santiago Apóstol.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno
La Traslación de San Phantalo.
La Traslación de los Reyes Magos

La Traslación de Santa Juana de Lestonnac.
La Traslación de Santo Tomás de Aquino.

La Traslación de San Mateo Evangelista.

La Traslación de San Juan de Mata.

viernes, 22 de septiembre de 2017

El mártir de la culpa ajena.

San Emmeran, obispo y mártir. 22 de septiembre.

Vivió Emmeran en el siglo VII, y fue natural de Poitiers. Siendo presbítero, su ardor evangélico le llevó a querer evangelizar a los ávaros. Llegó hasta Baviera, donde el duque Theotto le hizo desistir, por la ferocidad de aquellos paganos, y a cambio le ofreció el obispado de Ratisbona, donde podía igualmente en evangelizar. Tres años permaneció Emmeran en la sede, elevando el espíritu de sus feligreses, y al cabo de este tiempo quiso ir a Roma a venerar las santas reliquias.

Antes de partir, Emmeran fue visitado por Oda, la hija del duque Theotto, la cual le confesó que estaba embarazada de un joven, y que temía su padre le asesinara si lo sabía. Entonces Emmeran le dijo a Oda que cuando revelara a su padre el embarazo, le dijera que él era el padre de la criatura, pues él estaría a salvo en Roma. Y así pasó, Emmeran se fue, pero he aquí que Lantebert, hijo del duque y hermano de Oda, descubrió el embarazo y la versión de Emmeran, y creyéndola verdadera sin más, se lanzó en su persecución. Halló al santo en Helffendorf, aún tierra de Baviera, y atándole a una escalera, le cortó las manos, los pies, las orejas, sacó los ojos y le arrancó la lengua, el 22 de septiembre de 652. Cuando la verdad se supo, el duque Theotto desterró a su hijo e hizo trasladar las reliquias del santo obispo mártir, depositándolas en la parroquia de Cappenberg, frente al altar mayor.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 22 de septiembre además se celebra a
San Mauricio y la Legión Tebana.
San Florencio de Angers, ermitaño.

lunes, 17 de julio de 2017

Punzado día y noche.

San Andrés Zoerard, eremita. 17 de julio, 13 de junio (en Polonia) y 1 de mayo.

Nació sobre 980 en Opatowice, Polonia. Sobre el año 1000, cuando tenía 20 años se retiró como ermitaño a Małopolskie, no lejos de la frontera con Eslovaquia. Vivió un tiempo allí hasta que tuvo que exiliarse debido a la política religiosa del Duque Boleslao I, interesado en la romanización del país para acercarse a los francos y lograr su apoyo contra los musulmanes. Boleslao ordenó que la Iglesia abandonara el rito eslavo, aprobado hacía más de 100 años por el papa Adriano II, y los que se negaron a ello tuvieron que huir o padecer cárcel. Nuestro santo cruzó la frontera y se fue a las montañas de Zabor, donde tomó el hábito en el monasterio de San Hipólito. 

Vivió un tiempo en el monasterio hasta que, con el monje San Benito (17 de julio, 13 de junio y 1 de mayo) se retiró como ermitaño. Andrés tomó como ermita un estrecho agujero en un árbol, que aún se conserva y venera como una minúscula capilla. Por ello forma parte de los santos dendritas. Vivió una vida austerísima, alimentándose solo de hojas y hierbas, y toda su vida usó un áspero cilicio, y rodeó su poco espacio de clavos punzantes, de modo que su cuerpo siempre estuviera expuesto a la penitencia. En una ocasión se desmayó por agotamiento mientras estaba en el bosque, y los ángeles lo llevaron por los aires a su ermita.

Andrés murió alrededor 1030, y fue sepultado por Benito, que vivió tres años más como ermitaño en el mismo sitio hasta ser asesinado por unos ladrones. El culto a ambos santos monjes fue extendido muy pronto por los eslovenos. Los milagros en la sepultura y en la santa "cueva" no cesaban, y todos se hacían lenguas de ellos. El más representado en la iconografía es aquel que ocurrió cuando unos ladrones asesinaron a un compinche y para esconderlo de los demás, arrojaron el cuerpo al agujero que habúa ocupado el santo, y he aquí que el hombre resucitó al acto. Se arrepintió de su vida malvada y entró en religión. En 1064 se escribió una "vita". En 1083 el papa San Gregorio VII (25 de mayo) les canonizó a ambos, aunque ya desde antes el rey Geza había proclamado a Andrés como patrón de Hungría. Sus reliquias se veneran en la catedral de Nitra, Eslovaquia, donde fueron trasladadas por el rey San Ladislao I de Hungría (30 de junio).


A 17 de julio además se celebra a
Beata Teresa de San Agustín y compañeras mártires.
San Alejo, confesor.

viernes, 30 de junio de 2017

De Reyes Santos (XVII): San Ladislao I de Hungría.

San Ladislao I de Hungría, rey. 30 de junio y 29 de julio.

Fue hijo de Bela, hijo de Vazul, un príncipe opuesto al rey de Hungría, San Esteban I (16 de agosto y 2 de septiembre), y que fue mandado a cegar por la reina, la Beata Gisela (7 de mayo). Ante esto, los hijos de Vazul, Andrés, Bela y Leven, huyeron. Bela casó Riquilda, con la que tuvo varios hijos: entre ellos nuestro santo, que nació sobre 1045 en Polonia. En 1038 murió San Esteban, luego de largas luchas por defender el trono, como sus hijos Otón y San Emeric (4 de noviembre) habían fallecido, subió al trono Pedro Orseólo, sobrino de Esteban, que fue depuesto por su mal gobierno. Los hijos de Vazul entonces quedaron como herederos al trono, por lo cual, la mayoría de obispos y nobles quisieron que Andrés, hijo mayor de Vazul fuera coronado. Andrés subió al trono, prometiendo a su hermano Bela que a su muerte, el heredaría el trono, pues solo tenía hijas mujeres. Pero, sin embargo, en 1053 Andrés tuvo un hijo varón, llamado Salomón, al que Andrés mandó coronar como sucesor, obviando la promesa.

A la muerte de Andrés, no se permitió reinar a Salomón, muy joven aún, y el trono fue ocupado por Bela, como hermano siguiente a Andrés. El joven Salomón hubo de ser exiliado a Alemania, de donde volvió en 1063 con tropas para reclamar su reino. Así, Ladislao y sus hermanos Geza y Lampert tuvieron que salir de Hungría. El santo se fue a donde su primo el duque Boleslao II "el Temerario", que les ayudó a reclamar el reino frente a Salomón. Este, viéndose con poca posibilidad de hacer frente a los tres hijos de Bela, llegó a un acuerdo y les cedió parte del reino. Con altibajos, la relación entre todos fue buena en aras de mantener la estabilidad y la fuerza del reino húngaro, que tenía muchos enemigos, así que más de una vez se unieron Ladislao y Salomón para luchar contra cumanos, bizantinos o búlgaros. Sobre esta época una leyenda, ampliamente recogida por la iconografía y los romances, narra que, estando los húngaros persiguiendo a los cumanos, estos comenzaron a soltar monedas de oro del botín que tenían, para que los húngaros, entretenidos con el oro, no les persiguieran. Y así pasó, y por más que el santo rey les arengase, los húngaros preferían buscar las monedas entre las hierbas. Entonces Ladislao hizo oración y las monedas se convirtieron en piedras, y viendo este portento, los húngaros volvieron a perseguir a los cumanos, hasta que los echaron.

Una vez que pasó el tiempo, los recelos aumentaron, Salomón se hizo partidario del emperador Enrique IV, mientras que Geza y Ladislao eran partidarios del papa San Gregorio VII (25 de mayo) el asunto de las Investiduras. Este dilema, sumado al vasallaje de Salomón al Imperio, de poco gusto a los húngaros, dinamitó el reinado de Salomón, que llegó a su fin en 1074, cuando este intentó asesinar a Geza, pero fue vencido por los hermanos. Los húngaros, cansados de él, le despojaron del trono y lo entregaron a Geza, que reinó hasta 1077, muriendo en paz. Ladislao ascendió al trono y entonces Hungría volvió a tener un monarca santo: era Ladislao muy piadoso, justo y caritativo, incluso con Salomón, que más de una vez conspiró contra él. Aunque podía condenarle a muerte, solo mandó le apresaran una y otra vez. Implementó una política de paz interna y externa, pactando y no teniendo injerencias en asuntos de otros reinos. Su piedad quedó evidenciada por sus ayunos, sus horas de oración y su asistencia diaria a misa y oficios litúrgicos. De su oración una leyenda cuenta que un soldado le vio levitando mientras oraba en la catedral de Nagyvárad. Revisó el código penal, actualizándolo, suprimiendo o añadiendo nuevas leyes justas, persiguiendo especialmente el robo, la usura y el asesinato. Condenó el amancebamiento y la simonía por parte de eclesiásticos, siguiendo la reforma eclesiástica del papa Gregorio. Fundó las diócesis de Zagreb y Várad. Fundó muchos monasterios, escuelas y hospitales para pobres. Cuéntase que en una ocasión en que había una gran sequía, el santo levantó una roca por inspiración divina, y bajo ella brotó un manantial.

Leyenda del sepulcro de San Esteban.
En 1079 Ladislao se casó por segunda vez, con Adelaida, hija de Rodolfo de Rheinfeld, con el que forjó una fuerte alianza con el papa y frente al emperador. Fruto de este matrimonio nació la princesa Piroska, apóstata para los romanos y santa para la Iglesia Ortodoxa, que la venera como Santa Irene (13 de agosto), pues adoptó esa religión al convertirse en emperatriz de Constantinopla por su matrimonio con Juan II Conmeno. En 1083 Ladislao pidió la canonización de San Esteban. El 15 de julio quiso hacerse un reconocimiento de las reliquias, pero no pudo hacerse, porque la piedra del sepulcro no se movía. Una leyenda cuenta que una monja tuvo una revelación acerca de que Ladislao antes debía perdonar del todo a su enemigo Salomón y dejarle libre, antes de canonizar al santo rey Esteban. Salomón fue liberado y devueltas sus propiedades, y entonces, el sepulcro pudo abrirse. El cuerpo estaba incorrupto. Igualmente logró que se canonizara a San Emeric, hijo de Esteban, y al obispo mártir San Gerardo Sagredo (24 de septiembre). Ese mismo año ordenó la traslación del ermitaño San Andrés Zoerard (17 de julio).

Su reinado también se caracterizó por la expansión territorial y cultural de los húngaros, estos ya cristianos, llevaron la cultura romanista y la evangelización a los territorios conquistados, como Moldavia y Valaquia. Croacia le llegó a las manos luego que su cuñado (casado con su hermana Helena), el rey Dmitar de Croacia muriera. Al no haber herederos y muchos pretendientes, Helena pidió ayuda a Ladislao y este tomó Croacia bajo su poder en 1091. El papa Gregorio VII le reprendió por ello en una misiva, pues el reino croata era vasallo papal, y no de Hungría. Ese mismo año logró la rendición de los cumanos que amenazaban Hungría, logrando que no fueran asesinados, sino que en contrapartida aceptaran el cristianismo y se dejaran evangelizar.

En 1093 Ladislao estuvo a punto de partir a luchar contra los sarracenos, pero la enfermedad se lo impidió. En 1095 quiso unirse a la I Cruzada, convocada por el papa Urbano II, pero no llegó a alistarse, pues falleció enfermo el 29 de julio del mismo año, mientras estaba en una guerra con los checos cerca de Nitra, Eslovaquia. Como no tenía hijos varones, había educado a su sobrino Colomán, hijo de Geza, para que fuera su heredero al trono húngaro. Una leyenda cuenta que cuando el santo cuerpo era llevado a enterrar a Somogyvár, los bueyes torcieron el camino sin que nadie pudiera deternerlos. Así, llegaron al monasterio de Nagyvárad, fundado por el mismo santo, donde fue sepultado y se veneran sus reliquias.

Busto relicario con
la cabeza del santo.
A finales del siglo XII, reinando Bela III, el culto a San Ladislao patriótico-religioso creció fuertemente en Hungría, escribiéndose la primera "vita" en 1192, año en que fue canonizado por Celestino III. El romanticismo de la época caballeresca de los siglos XIII y XIV lo acrecentarían más aún, creando piadosas leyendas de corte militar y religioso, que sirvieran de ejemplo a los caballeros. Sus virtudes, que las tenía, se adornan mucho más. En el siglo XIV, con la peste en auge, surge la leyenda del Ungüento de San Ladislao, que dice que habiendo peste en Hungría, Dios habló al rey Ladislao y le dijo que disparase una flecha con su arco, sin apuntar a ningún sitio, y allí donde cayera la flecha, estaría el remedio a la epidemia. Lo hizo el santo y al buscar la saeta, la halló atravesando una flor de gentiana (un tipo de violeta), de la cual se fabrica tal ungüento.


Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de junio además se celebra a
San Adolfo de Osnabrück, obispo.
San León de Patara, mártir.

domingo, 7 de mayo de 2017

Beata Gisela de Hungría.

Beata Gisela de Hungría, reina y abadesa. 7 de mayo.

Nació sobre 985 y fue hija de Enrique II "el Pendenciero" y Gisela de Baviera. En 995 su hermano, San Enrique (13 de julio) asumió el control del ducado de Baviera (luego sería emperador). Entre sus primeras acciones como gobernante fue poner paz con los feroces y paganos húngaros, y promover su conversión al cristianismo, y para ello una baza fundamental fue Gisela. Aunque esta había mostrado inclinación al claustro, Enrique la entregó a Esteban, rey de los húngaros, el gran San Esteban I (16 de agosto y 2 de septiembre). Se casaron en 996, en la abadía de Scheyern y tuvieron dos hijos, Otón y el Beato Emeric (4 de noviembre), que tuvo por preceptor a San Gerardo Sagredo, carmelita (24 de septiembre y 23 de febrero, traslación de las reliquias), y una hija, Dobuca, que murió siendo niña. Gisela era amiga de la cultura, del arte, la piedad y el trabajo manual. Con ella llevó numerosos sacerdotes que fueron evangelizadores de la corte y del reino, logrando en pocos años la conversión oficial del reino a Cristo, y su consagración a la Virgen María por obra del mismo San Gerardo.

En 1031 el príncipe Emeric fue atacado por un jabalí y murió, quedando ambos sin descendencia, pues el príncipe Otón también había fallecido. El rey Esteban se refugió completamente en la religión, dejando el gobierno en manos de consejeros. Tenía un primo el rey, llamado Vazul, el cual intentó asesinar a Esteban para tomar las riendas del reino, pero fue descubierto y apresado. Le condenaron a muerte, pero Esteban mandó una carta de perdón, para que le liberasen. Sin embargo, Gisela, velando por la paz del reino, interceptó al mensajero y cambió la orden, para que Vazul, si bien viviera, fuera cegado y reducido a la pobreza. Poco sirvió, porque Esteban fallecería en 1030, y su sobrino y sucesor, Pedro de Orseólo, echó en menos de un año a Gisela de la corte, despojándola de casi todas sus propiedades, encerrándola en un castillo no lejano, pero fue rescatada por Enrique III, que la llevó consigo a Alemania. En 1041 Gisela logró que los nobles depusieran a Pedro y colocasen a Samuel Aba, cuñado de San Esteban, y antiguo jefe de tribus jázaras. Pero este nuevo rey demostró que su conversión al cristianismo había sido falsa y pronto se enfrentó a la Iglesia, a los nobles y a la misma Gisela. En fin, que Orseólo volvió a reinar, derrotando y asesinando a Samuel Aba. Y lo de Vazul serviría aún de menos, pues este "regresó" al trono en la persona de su nieto San Ladislao I (30 de junio y 29 de julio), siendo este uno de los mejores reyes de Hungría de todos los tiempos.


Reliquia de la Beata.
Baviera.
Volviendo a nuestra Beata: En 1044, cuando Orseólo volvió al trono, Gisela vio perdidas sus esperanzas en Hungría y tomó el hábito en el monasterio de Passau, en su natal Baviera. De monja, Gisela vivió una vida orante y de penitencia. Fue elegida abadesa en un año incierto y lo fue hasta su muerte, el 7 de mayo de 1065. Fue enterrada junto a su hija, en el mismo monasterio, en el cual yacían varios de sus familiares. En 1908 se trasladaron sus reliquias y se reconoció su culto inmemorial, aunque nunca ha sido oficialmente beatificada.


A 7 de mayo además se celebra a
La Traslación de San Juan de Mata.
San Domiciano de Maastricht, obispo.
La Aparición de San Rafael Arcángel.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

sábado, 13 de agosto de 2016

Hija de Beato y Santa.

Beata Gertrudis de Altemberg, virgen premonstratense. 13 de agosto.

Nació Gertrudis el 29 de septiembre de 1227, y fue la hija más pequeña del Beato Luis IV de Turingia (11 de septiembre) y Santa Isabel de Hungría (17 de noviembre y 2 de mayo, traslación de las reliquias). No conoció a su padre, pues este a las pocas semanas antes de nacer, se había ido a las Cruzadas, y en ellas falleció. Como sabemos por la vida de Santa Isabel, la familia de Luis la acosó terriblemente hasta que la expulsó de su casa familiar con sus hijos.

Pasaron hambre y necesidades, aunque cuando Gertrudis tenía dos años fue confiada a las premonstratenses de Altemberg para que fuera educada. Realmente fue un caso único, al ser tan pequeña la niña, pero por la miseria que pasaban Isabel y sus hijos, las religiosas la aceptaron por ser quien era. Pronto destacó la niña por su docilidad, afición a la oración y al estudio. En mayo de 1235 Gertrudis asistió a la canonización de su madre, a la que desde entonces tuvo doble devoción. Cuando llegó a la adolescencia tomó el hábito de las canonesas de Premontré, y con solo 21 años ya era maestra de novicias. A los 24 años fue nombrada priora del monasterio, y ese mismo año el pleito sobre los bienes de su padre que le correspondían fue resuelto. Gertrudis empleó todo lo que le tocó en herencia en construir una bella iglesia para el monasterio y reconstruir en estilo gótico la iglesia parroquial de Madburg. Además, edificó un hospital y una casa para peregrinos enfermos anexos al monasterio. Atendía por si misma a los pobres y llagados, y como digna hija de su madre, cuidaba especialmente de los más abandonados y repugnantes por amor a Cristo. Un día que lavaba a un llagado, exclamó: "¡Qué bello es que se nos haya permitido lavar al Salvador!" Fue una de las principales voces del papa Nicolás IV en el llamado a la cruzada, para la cual recolectó dinero y por ella elevó oraciones. En 1270, instauró la solemnidad del Corpus Christi en su monasterio, luego que Urbano IV la extendiera a toda la Iglesia. 

Gertrudis falleció luego de una vida llena de virtudes, gracias místicas y obras apostólicas, el 13 de agosto de 1297, a los 70 años y luego de varias décadas como priora. Fue sepultada en la iglesia monástica y pronto su tumba fue meta de peregrinaciones. En 1311 Clemente V fue confirmó su culto, beatificándola. Benedicto XIII hizo lo propio en 1728. Su culto continúa en el monasterio, aunque con la particularidad de que la comunidad que lo ocupa es de diaconisas luteranas, pero que conservan su memoria.

Tuvo el don de amansar a los espíritus rebeldes, de lograr la paz y la reconciliación, y una leyenda cuenta que en una ocasión un león que se escapó del castillo del Landgrave se metió en el monasterio en el momento exacto en que Gertrudis trataba de reconciliar a dos hermanas enfrentadas. La beata conminó al león a echarse a sus pies, y ante esto las monjas tuvieron vergüenza de que una bestia pudiera obedecer más pronto que ellas, y dejaron sus rencores y se reconciliaron. Otra versión dice lo mismo, pero los enfrentados eran dos familias enemigas a las que Gertrudis intentaba reconciliar. Como fuese, el león es uno de sus atributos y es abogada contra las peleas y rencillas familiares.


Fuente:
-"Spirituality Of The Premonstratensians: The Twelfth and Thirteenth Centuries". FRANÇOIS PETIT .O. Praem. Kentucky.


A 13 de agosto además se celebra a 
Santas Elena y Centola de Burgos, mártires.
Santa Radegundis de Poitiers, reina y abadesa.

jueves, 2 de junio de 2016

San Sadoc y compañeros.

San Sadoc de Sandomir y 48 compañeros mártires dominicos. 2 de junio.

No se sabe nada de la infancia y formación de Sadoc, sino que era de nación polaco. Muy joven  tomó el hábito de los frailes predicadores de manos del Patriarca Santo Domingo (8 de agosto; 24 de mayo, traslación de las reliquias; 15 de septiembre "in Soriano").

En el Capítulo General de Bolonia, en el cual Santo Domingo planteó su decisión de evangelizar a los cumanos, pero los religiosos temiendo por su salud no se lo permitieron. A cambio, algunos religiosos prometieron a su santo padre hacerlo ellos. Dos de ellos eran Fray Pablo y Fray Sadoc, de los que su leyenda dice que, yendo a dicho Capítulo de Bolonia, se les unió en el camino un personaje que comenzó a preguntarles quienes eran y adónde iban. Los religiosos respondieron que iban al Capítulo, desde el cual se enviarían misioneros a todo el mundo. Les preguntó el personaje: "¿Acaso enviaréis religiosos a Grecia y a Hungría?". "Ciertamente – respondieron – varios religiosos serán enviados allá a propagar el reino de Cristo". Y de pronto, el hombre se ennegreció y salió saltando por los aires gritando: "Vuestra Orden es mi ruina". Y es que era el demonio.

Llegados al capítulo, Sadoc y Pablo contaron lo sucedido, lo cual animó a los padres capitulares a enviar cuanto antes misioneros a aquellas tierras de los Balcanes. Además, dieron licencias a los religiosos a dar el hábito a aquellos que hallasen por el camino y que quisieran acompañarles a evangelizar a los paganos. Partieron Sadoc y Pablo con tres frailes, y al salir de Italia ya eran ocho. Dios iba confirmando su celo y santas intenciones con milagros: llegados a una aldea, pidieron limosna como de costumbre. Un pescador quiso entregarles algo, pero solo le quedaba un pan de mijo en su casa. Buscó en una bolsa que tenía, y hallando dos monedas compró pan y vino, y preparó un caldo de pescado para los religiosos. Al despedirse, Sadoc le aseguró que Dios le devolvería el céntuplo de su caridad. Y ocurrió que durante toda su vida, el pescador sacaba de la bolsa dos monedas cada vez que metía la mano, aunque lo hiciera varias veces al día. Además, con su mujer, concibieron un hijo.

Llegados a Hungría, pronto comenzaron las conversiones, pues los paganos se sentían atraídos por la predicación, ejemplo y portento de los dominicos. De Hungría, donde fundaron un convento, algunos religiosos pasaron a tierra de los cumanos, donde sufrieron persecusiones a causa de las conversiones que lograban. De aquellas tierras regresaron a Hungría cuando dos religiosos fueron martirizados. Pero regresaron pronto, luego que un santo ermitaño les revelase un sueño que había tenido, en el cual la Santísima Virgen amparaba y animaba especialmente a los dominicos, a los que veía en barcas por un río proceloso. Entendieron los religiosos que su fin era la salvación de las almas y no su propia vida, así que con la confianza puesta en Dios, volvieron adonde los paganos. La nueva misión logró la conversión de los príncipes paganos Bauco y Bembroch, este último se bautizó con mil súbditos y su padrino fue San Esteban I de Hungría (16 de agosto y 2 de septiembre). Pronto llamaron a la puerta jóvenes cumanos para tomar el hábito dominico, y llegaron a ser 100 frailes. De estos, con las revueltas de los paganos y la apostasía de algunos nobles, fueron martirzados 90. 

Luego de la experiencia en Hungría y los Balcanes, Sadoc fue enviado a Polonia, junto a San Jacinto (18 de agosto). Sobre 1260 fue nombrado prior del convento de Sandomir, labor que desempeñó con gran caridad, sin abandonar su labor apostólica. Era dado a la oración y la penitencia, todo por la conversión y salvación de las almas. En una noche en la que oraba, tuvo una visión en la que una multitud de demonios le gritaban: "Habéis venido aquí a echarnos de nuestros dominios". Impresionado por esto, lo contó a los religiosos, alentándoles a continuar con la predicación, siendo que si irritaba al infierno, es que la suya era obra de Dios. 

Desde el año anterior los escitas, enemigos de los polacos hacían incursiones en Polonia, saqueaban, asesinaban y se retiraban rápidamente. El 1 de junio de 1260 Sadoc y sus frailes se dirigieron al coro a rezar maitines, y una vez terminada la oración litúrgica, el novicio hebdomadario leyó el martirologio del día siguiente. Y leyó: "Sandomiriæ, passio quadraginta nouem martyrum". Los religiosos quedaron atónitos, pues no conocían de mártires algunos oriundos de la ciudad. Ordenaron al novicio leyera de nuevo y este así lo hizo, repitiendo las mismas palabras. Vieron todos el libro y, efectivamente, allí aparecían aquellas palabras en letras de oro y resplandecientes. Entendió Sadoc que aquello significaba su propio martirio, por lo cual hizo una plática comunidad animando a todos a morir por la fe de Cristo, y al finalizar, les felicitó a todos, pues los próximos maitines los cantarían en el cielo. 

Efectivamente, al día siguiente llegó un ejército de escitas a las puertas de Sandomir, una ciudad bien fortificada, difícil de saquear. En contubernio con los rusos, los escitas enviaron dos militares rusos al gobernador de Sandormir, los cuales le dijeron que los bárbaros no querían sino dineros y riquezas, por lo que si se les ofrecía dinero, dejarían la ciudad en paz y no derramarían sangre. Lo creyó el gobernador y relajó la vigilancia y abrió las puertas de la ciudad. Pero apenas entraron los tártaros, comenzó la masacre: fuego y sangre por doquier. No les detenía condición ni edad alguna. Cantaban Completas los dominicos y al comenzar la Salve Regina, irrumpieron los tártaros en el la iglesia del convento, y sin amenazas ni gritos, comenzaron a asesinar a los religiosos. Degollados, alanceados, apuñalados iban cayendo sin dejar de cantar. La leyenda dice que, habiéndose escondido uno de los religiosos, vio bajar del cielo cuarenta y nueve coronas que se depositaban sobre sus compañeros, menos una que quedaba en el aire. Entendiendo que era la suya propia, regresó a la iglesia, se unió a la Salve y fue degollado con Sadoc y los demás. Añade la leyenda que aunque no les dejaban terminar de cantar, la Salve no fue interrumpida y que aún después de muertos se oían sus voces. Esa noche, los pocos sobrevivientes pudieron contemplar cuarenta y nueve estrellas posarse sobre la iglesia y el convento quemados. Otras versiones dicen que junto al altar se vio el mismo número de cirios encendidos que nadie había puesto.

El rey Boleslao de Polonia y Prandota, obispo de Cracovia, enviaron informes detallados sobre el martirio al papa Alejandro IV, el cual no dudó en considerar mártires a los frailes, y concedió su culto. La iglesia conventual fue restaurada y rebautizada como "Santa María de los Mártires". Además, el mismo papa concedió la Indulgencia Santa María la Mayor de Roma a los que venerasen la memoria de San Sadoc en aquel sitio el día 2 de junio de cada año. Pío VII confirmó el culto y extendió la fiesta de los mártires a toda la Orden dominica.

Los cuarenta y ocho compañeros de San Sadoc fueron: Aarón, Abel, Abraham, Andrés, Bartolomé, Basilio, Benito, Bernabé, Cirilo, Clemente, Cristóbal, Daniel, David, Domingo, Donato, Elías, Esteban, Feliciano, Felipe, Gervasio, Gordiano, Isaías, Jeremías, Joaquín, José, Juan, Juan (otro), Lucas, Macario, Malaquías, Marcos, Mateo, Matías, Mauro, Medardo, Miguel, Moisés, Onofre, Pablo, Pedro, Rafael, Santiago, Simón, Tadeo, Timoteo, Tobías, Tomás y Valentín


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano". FR. FRANCISCO VIDAL. O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829.


A 2 de junio además se celebra a 
San Eugenio I, papa.
Santa Blandina y los mártires de Lyon.

jueves, 5 de mayo de 2016

Evangelizando al enfermo por el enfermo.

Santa Jutta de Sangerhausen, viuda, eremita y mística. 5 y 12 de mayo.

Nació en Sangerhausen, Turingia, alrededor de 1220. En 1235 se casó con un cortesano del Landgrave de Turingia. De casada continuó la vida piadosa y caritativa que había tenido hasta entonces. Su marido murió en una peregrinación a Tierra Santa, y entonces la dedicación a Dios fue plena: Tenía grandes ratos de oración y penitencias. Hacía numerosas obras de caridad, visitaba enfermos y pobres. Fundó un hospital para el que escribió un importante reglamento sobre horarios, costumbres, higiene, normas de salubridad. La regla tiene un par de curiosidades: El hospital sería dirigido por un enfermo menos grave, elegido entre todos los enfermos. Y los enfermos menos aquejados debían atender a los más graves y moribundos. También fundó un grupo de beatas seglares para atender el hospital. Este modelo de Jutta lo tomó Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, y 2 de mayo, traslación de las reliquias) para sus hospitales y obras de caridad. Luego promovió la canonización de Jutta y estuvo presente en la elevación y traslación de las reliquias.

En 1256 se fue a Prusia, junto a un pariente de su marido, Hanno de Sangerhausen. Allí deseó una vida más retirada y el obispo Heidenreich de Kulm le dio el velo religioso y la dejó como ermitaña en Kulmsee, donde redobló su vida de oración, ayuno y caridad. Es una de las pioneras, aunque nunca se mencione, de la devoción al Sagrado Corazón de Jesús. Murió el 5 de mayo de 1260. Desde apenas murió, tuvo gran devoción entre el pueblo, hasta hoy día. No faltan las leyendas en torno a su vida: En una ocasión regresaba con una compañera de visitar a una enferma, cuando se hizo de noche y se perdieron. Jutta exclamó "Oh Dios, tú eres el Creador de la luz. Ilumina nuestro camino, para que podamos encontrar nuestro destino". E inmediatamente, el sol envió un rayo de luz, que les indicó el camino a seguir. Se le llama "peregrina de Dios", "hermana de los pobres y de los enfermos", "mendiga de amor". Es patrona de Prusia y de Kulmerland.


A 5 de mayo además se celebra a
San Ángelo, protomártir carmelita.
San Maroncio, abad.
Santa Ferbuta de Persia, mártir.

jueves, 24 de septiembre de 2015

San Gerardo Sagredo, carmelita.

San Gerardo Sagredo, apóstol de Hungría, carmelita, obispo y mártir. 24 de septiembre y 23 de febrero (traslación de las reliquias).



Perteneció Gerardo a la noble familia de los “Secretis” (Sagredos), emparentada con reyes, y con origen en las antiguas gens romanas. Nació en Venecia, en 986. A los cinco años le entregaron sus padres al monasterio benedictino de San Jorge, de la misma ciudad, para que se formase humana e intelectualmente. Y daba fruto, pues era aplicado a los estudios, cumplidor, devoto, paciente con los demás, humilde y estaba siempre pronto a hacer el bien. Gozaba de las ceremonias de la Iglesia, amén del silencio, el que aprovechaba siempre para hacer oración en soledad. Ya de niño era muy devoto de la Santísima Virgen María a la que consagró toda su vida futura. Cuando tenía 18 años, murió su padre en una campaña en Palestina, y su madre le llamó junto a sí para consolarse en su soledad. Su familia le consiguió un puesto de canónigo en la catedral de San Marcos, además de algunos beneficios eclesiásticos, para que pudiera mantenerse por sí mismo, y no se alejara de la carrera eclesiástica a la que se le veía encaminado.  Pero Gerardo no quería aquello, quería una vida realmente para Dios en pobreza, silencio y oración. Primero pensó en regresar a San Jorge y profesar como monje allí, pero tampoco le pareció apropiado. Muchos le conocían e igualmente le habrían adulado y tratado con deferencia.

Enterado que había un nuevo monasterio en las afueras de Venecia, fundado por monjes que venían de Palestina, les conoció y al ver que eran devotísimos de la Virgen María (hermanos suyos se llamaban), se decidió a tomar el hábito del Carmelo. Unas leyendas le hacen tomarlo allí mismo, para luego irse a Tierra Santa; pero la mayoría coincide en que queriendo conocer el origen de aquellos religiosos, se embarcó hacia el Monte Carmelo, donde tomó el hábito y profesó. Como fuere, le hallamos ya carmelita en Palestina, donde se dedicó a la oración en soledad y a la penitencia, acrecentando todas sus virtudes y dones naturales. Allí vivió unos años hasta que el Patriarca de Jerusalén, conociendo sus prendas, le mandó a Roma, como legado pontificio ante Benedicto VIII y los príncipes cristianos europeos, para hallar una solución con el asunto los griegos cismáticos y los sarracenos, que confundían unos, y perseguían los otros, constantemente a los fieles católicos. Aceptó con sumisión la encomienda Gerardo, sabiendo que esto le haría conocido y reconocido.

Llegó a Roma en 1021, y el papa le envió al emperador San Enrique (13 de julio), a la vez que le nombraba Patriarca de Antioquía, aunque solo titularmente, sin sede, pues la sede estaba ocupada por los griegos (en realidad este Gerardo es otro, no hay que confundirlos como hace la leyenda). Ante el emperador, Gerardo expuso la situación, pidiendo diplomacias o incursiones armadas, lo que hiciera falta. No se decidía el emperador, por lo que Gerardo decidió volver a Palestina. Se encaminó a Hungría, para conocer al bendito rey de Hungría, San Esteban I (16 de agosto y 2 de septiembre), que había convertido a su nación a la fe de Cristo. Una vez que se encontraron, Esteban no quiso separarse de él, porque vio la valía del religioso Gerardo le pidió se quedase en su reino para ser preceptor de su hijo el Beato Emerico (4 de noviembre). Accedió Gerardo, y además de su labor como preceptor, se lanzó a una profunda evangelización, cambiando costumbres, fundando santuarios y monasterios. También consagró el reino a la Santísima Virgen, como buen “carmelita”. Pero añoraba Gerardo la vida monacal, por lo que trajo religiosos carmelitas desde Palestina, fundando un monasterio a las afueras de Budapest, al que se retiraba frecuentemente. Deseoso de más soledad, se adentró a un bosque en absoluta soledad, donde un cuervo le alimentaba, como a N. P. San Elías (20 de julio, 12 de enero, en la Iglesia Oriental, la ascensión al Paraíso; y 20 de junio, traslación de reliquias a la iglesia de los Santos Apóstoles en Constantinopla), y los osos le protegían de otras alimañas salvajes.

Pero le quiso San Esteban de nuevo junto a sí, para lo cual en 1035 le nombró obispo de Csanád, región aún no suficientemente evangelizada. Igualmente cumplió el santo, atrayendo a muchos a la fe. Edificó iglesias y hospitales, predicó, instituyó la caridad, y sobre todo dio ejemplo de vida entregada a Cristo. En esta ciudad instituyó la costumbre de una función solemne en honor a Nuestra Señora, todos los sábados al atardecer con procesiones, súplicas y loas a la Madre de Dios. La devoción a la Virgen María atraía a muchos a ser cristianos, por lo que Gerardo siempre llamaba evangelizadora a la Virgen. “Ella lo hace todo”, decía. Por los pobres lo entregó todo, hasta su anillo en más de una ocasión. Suplicaba limosnas a los ricos, que repartía e incluso llegó a multiplicar para poder atender a más necesitados. Para poder retirarse a la soledad, fundó varias ermitas solitarias, donde se iba siempre que podía para estar a solas con Dios.

En 1038 murió el piadoso rey Esteban y habiendo muerto años antes el príncipe, tomó el reino Pedro Orseólo, sobrino de Esteban. Era de carácter débil y en el fondo despreciaba a los húngaros, a los que consideraba bárbaros frente a los venecianos, de donde él procedía. Contaba con la aprobación de la reina y viuda de Esteban, la Beata Gisela (7 de mayo), quien había mandado cegar a Vazul, un príncipe pretendiente al trono húngaro. Y lo que son las cosas... fue un nieto de Vazul uno de los mejores reyes de Hungría: San Ladislao I (30 de enero y 29 de julio). Pedro Orseólo pronto se quitó de en medio a Gisela, despojándola de sus bienes y desterrándola. Esto trajo rebeliones en el pueblo y los nobles húngaros, con una cruel represión como respuesta. San Gerardo protestó y amonestaba al nuevo rey constantemente, recordándole el compromiso adquirido con la fe cristiana, la justicia y la paz. Echaron los húngaros a Pedro, para poner en el trono a Samuel Aba, cuñado de Esteban. Y este fue peor aún, pues ni siquiera se detenía ante la Iglesia y los lugares sagrados. En la Cuaresma de 1041 mandó asesinar cruel y públicamente a mucho de sus adversarios, para dar escarmiento. Luego pretendió que San Gerardo le coronase rey, a lo que se negó el santo. Luego de la coronación, hecha por obispos adulones, Gerardo subió al púlpito y dijo a Samuel Aba: “la observancia de la cuaresma santa, oh rey, fue instituida para que los pecadores alcancen perdón y los justos premio. Tú, habiéndola violado con muertes tan injustas, y quitádome con tantos hijos el nombre de padre, ni uno ni otro mereces para con Dios, ni con el mundo. Y porque no temo tu ira, antes estoy determinado a morir luego por la honra de mi Señor, te hago saber que al tercer año de tu reinado te hallará el cuchillo vengador, y se te quitarán la vida y cetro que con fraude y violencia has adquirido”.

Martirio de San Gerardo.
El rey quedó muy irritado con el santo ante aquellas palabras, pero planeó su venganza para más adelante, no pareciéndole prudente matarle allí mismo. Pero reinando no tuvo tiempo, pues tan malo era, que los húngaros prefirieron restituir al trono al Orseólo, que en 1043 volvió a ser rey de Hungría. Pensaron que la cosa iría mejor, habiendo escarmentado. En estos años coloca la leyenda carmelitana la profecía de San Gerardo al caballero Guido de Malefayda, que quería ser religioso carmelita. El santo le profetiza que ha de casarse, pues tendría dos  hijos que serían gloria de la Orden y de la Iglesia. Y así sería, pues uno sería el Beato Aimer o Audemar (7 de julio), que sería obispo de Puy-Vezelay y Legado Pontificio en Tierra Santa, y el otro sería N. P. San Bertoldo, I General latino de la Orden (29 de marzo). Y volvemos a Pedro el rey. Pues este, confiado en que le querían en el trono, redobló sus primeros desmanes, así que en 1046 fue destronado por los príncipes Andrés y Bela, hijos de aquel Vazul castigado por Gisela. Así, se coronó Andrés I de Hungría, un rey que despreciaba el cristianismo, por lo que pronto aquellos paganos que estaban en la sombra, se hicieron con el poder, arrasando iglesias y monasterios, castigando y aún asesinando a sacerdotes y cristianos. Se cumplía la profecía de San Gerardo.

Este mismo, sabía que vendrían a por él. Aún así, partió acompañado por los obispos Bezther, Buldo y Benetha, al encuentro de los príncipes, para asistir a la coronación de Andrés,. Esa noche, estando en una ermita, tuvo la revelación de su martirio y el de Beztherio y Buldo. Al otro día celebraron una devota misa y se encaminaron hacia el Danubio, donde se encontrarían la comitiva real. Llegados al río, hallaron al capitán Vata, feroz pagano y enemigo de Cristo, que viendo a los tres obispos, mandó a sus soldados les apedreasen. Benetha pudo huir, salvándose, pero Bezther y Buld murieron por las heridas de las piedras (ambos son venerados igualmente a 24 de septiembre). Al ver los paganos que con San Gerardo ocurría que las piedras no le tocaban, sino que permanecían suspendidas en el aire, para luego caer suavemente, se encarnizaron más con él. Le sacaron del carro, le ataron a una de las guías del mismo y lo arrastraron hasta unas peñas desde donde le arrojaron. Al llegar abajo, viendo otros soldados que aún vivía, le atravesaron el corazón con una lanza, estrellaron su cabeza contra una piedra y arrojaron el cuerpo al río. Era el 24 de septiembre de 1047. Al día siguiente, unos religiosos sacaron el cuerpo del santo y lo enterraron secretamente en una iglesia cercana.

En 1054 Andrés decidió reconvertir la nación al cristianismo, con lo cual cesó la persecución a la Iglesia, y los canónigos de Csanád decidieron trasladar las reliquias de su querido obispo mártir, hallando el cuerpo incorrupto. En 1079 un concilio nacional decidió proclamar mártires a todos los que por la fe habían padecido la muerte en aquellos años turbios, lo cual puede considerarse la canonización de Gerardo. En 1400 las reliquias fueron trasladadas a Venecia, a la iglesia de Santa María de Murano. En el siglo XVI su memoria entró a la Orden del Carmen como santo propio. Sobre las certezas de su biografía y su pertenencia al Carmelo, el primer problema lo hallamos en que su “vita” la escribió un autor anónimo, en quien dice basarse Lezana en sus “Annalecta”, amén de otros autores que cita. Hay que decir que lo mismo hicieron los servitas y los benedictinos, teniéndole como santo propio. Con los servitas, pues no hay mucho que decir, pues el santo vivió al menos 200 años antes que la fundación de esta Orden. Los benedictinos tendrían más razón, pues el santo vivió en un monasterio de su Orden, aunque no está claro si llegó a profesar allí. Los carmelitas hicieron una defensa de esta pertenencia, pero como toda leyenda, se basa en alusiones y suposiciones. Una de ellas, la más peregrina es que no se entiende como habiéndose criado en una Orden tan prestigiosa como la de San Benito, hubiera dejado los hábitos, saliendo del monasterio para ser canónigo de San Marcos.


Fuente:
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen".  FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.


A 24 de septiembre además se celebra a 
San Hermann el Paralítico, monje
Beato Marcos Criado, trinitario mártir

viernes, 31 de julio de 2015

Antonio de Hungría, ¡hallado al fin!

San Antonio de Hungría, presbítero carmelita y mártir. 31 de julio.

Estampa belga.
Era este uno de esos santos que se me resistían hace años, pero (parafraseando el conocido dicho popular) como "cuando Dios quiere, no hay santo que se esconda", finalmente le he atrapado. Aunque es poco lo que he podido recopilar de este santo mártir, del que la mayoría de libros históricos o legendarios sobre temas carmelitanos callan. Ha venido en mi auxilio un “Flos Sanctorum Carmelitano”, del que me han enviado fotocopias referentes a este santo. Según este libro, que se explaya en consideraciones y alegorías, más que en datos históricos o legendarios (que es lo que yo quería), Antonio nació en Hungría, a mediados del siglo XV y muy joven entró en la Orden del Carmen. Destacó principalmente en la predicación, y los debates con los herejes que iban a verle. Predicador (y mártir por ello) de la castidad le llamaban, por su celo en prevenir la pureza de la juventud, antes que cayeran en los vicios y mil pecados más. Enseñaba que un, o una, joven que conservaba el lirio de la virginidad hasta el hasta el matrimonio, o siempre en la vida religiosa, era inmune a los desenfrenos de la juventud y se libraba de muchas tentaciones, y a otras las vencía.

Su presencia era pedida por varios obispos y presbíteros, para que predicase en sus dominios. Cuando le invitaron a Offen, ciudad llena de herejes y mahometanos, predicó, como de costumbre sobre el valor de la castidad, y su pérdida como la causa de todas las herejías y ofensas contra la fe católica. El pecado de la carne llevaba, según él, a la negación de las verdades de la fe, para complacerse en el propio pecado. Los moros que le oían predicar se la juraron y una vez terminado el sermón, fingieron querer escucharle en privado, pero lo secuestraron y le llevaron a un sitio apartado de la ciudad, donde le apedrearon, apalearon y y finalmente le abrieron la cabeza con un alfange. Temerosos de su crimen, intentaron quemar el cuerpo, que no ardía por nada, por lo cual los asesinos huyeron despavoridos. Su martirio fue conocido pronto y su veneración tan extendida, que en 1464, tan solo dos años después, Pío II le canonizaba, y componía unos versos que fueron puestos en su oficio litúrgico:

Ille Ligur natus Tripolis Antonius hic est, 
cuius mors nostro tempore facta fuit.
Nam se cultorem Christi dum rite fatetur,
impia gens saxis enecat afra virum.

Ignibus exstinctum templarunt urere corpus,
flama tatem non est viribus usa suis
”.
 

Y eso es todo lo que de San Antonio podemos decir, por ahora, que de santos nunca se termina de saberlo todo. Aunque su imagen aparece en varias “Apoteosis del Carmelo”, no ha tenido culto amplio, ni devoción especial en la Orden del Carmen.


Fuente: 
-"Flos Sanctorum del Carmelo". P. SIMEÓN MARÍA BESALDUCH, O.Carm. Barcelona 1951.


A 31 de julio además se celebra a 
San Germán de Auxerre, obispo.
Santa Ellin de Skövde, mártir.

sábado, 30 de mayo de 2015

Beata Isabel de Töss, virgen mística.

Beata Isabel de Hungría, o de Töss, virgen dominica. 30 de mayo.

Isabel es recriminada por
su madrastra por su austeridad.
Isabel nació sobre 1290, un par años antes o después y fue hija del rey Andrés III de Hungría y la reina Fenenna de Polonia. Su ascendiente más ilustre fue su tía abuela, Santa Isabel de Hungría (17 y 19 de noviembre, 2 de mayo, traslación de las reliquias), por quien llevó su nombre. En 1295 quedó huérfana de madre, que murió con solo 19 años. Su padre se casó 13 de febrero de 1296 con Inés de Habsburgo, heredera del duque Albrecht de Austria. En 1298 fue comprometida en matrimonio con el príncipe heredero de Bohemia, Wenceslao, por lo que aún niña fue llevada a la corte vienesa para ser educada por la familia de su futuro marido. En 1300 fue envenenada su abuela Tomasina Morosini, y en 1301 murió su padre, y durante el funeral, Isabel tuvo su primera visión: Vio su escudo, de la casa real de Àrpad, torcerse hasta caer. No entendía lo que significaba, pero la historia lo decía: la casa de su padre terminaba con la muerte de este, al no tener descendencia masculina. 

Su madrastra se la llevó nuevamente a Viena, pues la beata Isabel era una herramienta valiosa para la sucesión del trono húngaro, herramienta que los Habsburgo planeaban utilizar. Sin embargo, tras el asesinato de Alberto I de Habsburgo, el padre de Inés, esta se recluyó en un convento en Köningsfelden en 1310, antes enviando a Isabel a las dominicas de Töss, Suiza, para darle un destino digno: ser religiosa, ya que quedaba lejos su posibilidad de gobernar, habiénsose roto su compromiso 5 años antes. Por el momento, porque unos años más tarde, siendo religiosa, la pretendió duque Enrique de Austria, sin que Isabel quisiera, ni la Iglesia diera la dispensa de votos.

En 1336 conoció al Beato Enrique Suso (23 de enero), también dominico y místico. Se hizo su discípula, adentrándose en el mundo de la ascesis, la contemplación y la meditación. Tuvieron una profunda amistad espiritual, se admiraban, aconsejaban y ayudaban mutuamente. La admiración que sentía Enrique por ella queda clara en estas palabras del religioso en su autobiografía:
"Por ese tiempo, tuvo el Siervo de la Sabiduría una hija espiritual, religiosa dominica, que vivía en un convento de clausura de cierta ciudad. Su nombre era Isabel Stegel, mujer de vida muy santa en lo exterior y de un espíritu angelical en lo interior. Su noble conversión, por la que su alma y su corazón se volcaron totalmente en Dios, fue tan fuerte, eficaz y vehemente, que inmediatamente dio la espalda a todas las cosas superfluas y a todas las vanidades, por las que muchos descuidan y malogran su propia salvación. Era tan intenso su deseo que ansiaba empaparse de enseñanzas espirituales con las que pudiera obtener una vida feliz y perfecta, único fin de sus desvelos. Por eso, anotaba diligentemente cualquier cosa que hubiese aprendido y que pudiera ayudar, tanto a ella misma como a otros, a adquirir las virtudes divinas. Imitaba a las laboriosas abejas, que recogen la dulce miel de toda clase de flores.
En aquel convento, donde vivía entre otras hermanas como espejo de todas las virtudes, a pesar de su débil salud, escribió un libro excelente que, entre otras cosas, trataba de la vida de las hermanas muertas de su santo y religioso modo conventual de vida, y de las maravillas que había hecho Dios en ellas. Estos escritos despiertan de un modo especial la piedad de los hombres de buen corazón".

Isabel fue una mujer culta, escribía y leía en germánico clásico. Sabía música, canto, teología, y aprendió latín para leer y escribir obras teológicas,aunque no se conserva ninguna. La obra que nos ha quedado de ella es la que menciona Suso, sobre las religiosas que la precedieron. Murió el 6 de mayo de 1338, luego de años de enfermedad. Fue enterrada en el convento, su tumba fue profanada por los herejes calvinistas en el siglo XVI, perdiéndose para siempre las reliquias. Sólo se conserva la lápida sepulcral en el museo de Landes, Zurich. En el siglo XV el monasterio agregó a su escudo de armas la doble cruz húngara, en especial veneración de su beata Isabel y su tía abuela la gran santa húngara. Igualmente en el siglo XV se escribe una “vita” de la Beata Isabel con amplios episodios legendarios, como que cada año rezaba 33000 avemarías (mil por cada año de Cristo), multiplicación de hostias, de comida, y otros.

Curiosamente, de su época monástica constan muchas religiosas del monasterio de Töss: Adelaida Frauenberg, Ana Klingenau, Ana Mansaseller, Bárbara Liebenburg, Bárbara de Winterthur, Isabel Bächlin, Isabel Elgau, Isabel Metzi, Ida Sulz, Ida de Wetzikon, Juana de Schul, Catalina Blettlin, Lucía Schultheiss, Margarita Fink, Margarita de Hünikon, Margarita Willi, Margarita de Zúrich, Matilde de Klingenberg, Matilde Stans, y Eufemia de Münchwilen. Todas celebradas igualmente a 30 de mayo.


Fuentes:
-"Diccionario histórico de Suiza. Isabel de Hungría". MARTINA WEHRLI-JOHNS.
-"Autobiografía espiritual". ENRIQUE SUSO. Salamanca 2001.
-"Familia Dominicana. Vol. III: Estampas de místicos". Salamanca, 1986.


A 30 de mayo además se celebra a
Santa Juana de Arco, mártir.
Santos Basilio y Emmelia, esposos.
Santos Caidoc y Frechor, monjes misioneros.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...