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miércoles, 25 de abril de 2018

San Adolio, carmelita.

San Adolio, abad carmelita. 25 de abril.

Según crónicas carmelitanas fue Adolio nacido en Tarso a finales del siglo III. Era virtuoso y dado a la mortificación de los sentidos. Ayunaba constantemente y toda su vida se abstuvo de comer carne alguna. Tomó el hábito eliano en el monasterio de Monte de los Olivos, edificado en el sitio de la Ascensión del Señor.

Según la leyenda de Santa Pelagia-Pelagio (8 de octubre), fue el abad que dio el hábito a la santa cuando ella se presentó vestida de hombre en el monasterio. Hay que decir que la leyenda de Pelagia no menciona el nombre de tal abad. Adolio entró al cielo en 326.


Fuente:
-"Jardim Carmelitano". Primera Parte. FR. EGIDIO LEONINDELICATO. O.Carm. Lisboa, 1761.


A 25 de abril además se celebra a


Santa Franca, abadesa.
San Ermin, obispo.
La Aparición de San Miguel.



sábado, 25 de febrero de 2017

El peregrino carmelitano.

San Avertano, religioso carmelita. 25 de febrero y 31 de agosto, traslación de las reliquias.

Nació Avertano en Limoges, sobre 1320, de padres pobres, pero honrados y cristianos. Su leyenda cuenta cosas como que no mamaba de su madre los viernes ni las Vigilias, siendo tal que si su madre le daba el pecho, el bebé Avertano se resistía y lloraba. Sobre los 5 años ya leía, respondía a la santa misa y conocía el Oficio de Nuestra Señora. Ir a la iglesia era su mayor gozo, alejándose de juegos y de la compañía de otros niños. Siendo aún niño tomó gran devoción a la Santísima Virgen y a ella se encomendaba cada día cuando llegó a la adolescencia para no pecar gravemente. 

A los 15 años se resolvió ser religioso, pero no sabía a que Orden pertenecer, así que imploró a la Virgen y una noche se le apareció un ángel que le dijo que Dios le quería en el convento de la Orden del Carmen. Así, en 1335 pidió el hábito carmelita, no sin cierta oposición previa de sus padres, que finalmente aceptaron su vocación. El prior le aceptó con alegría, pues, advertido por Dios, sabía que el joven Avertano sería una gloria para la Orden. Mientras le vestían el hábito quedó arrebatado en éxtasis, durante el cual se le apareció la Madre de Dios y le bendijo especialmente, asegurándole que ella siempre sería su valedora y protectora. 

Durante 42 años vivió Avertano en su convento de Limoges ocupado en diversos oficios, como enfermero o limosnero. Fue un religioso ejemplar, sobre todo en la madre de todas las virtudes monásticas: la obediencia. También era muy cuidadoso de su castidad, no hablando jamás con mujeres, ni permitiéndose mirarlas al rostro cuando estas le hablaban. No faltaba nunca a la pobreza, sabiendo que todo en la comunidad era propiedad de todos y de nadie en particular. Igualmente fue muy penitente, parco en la comida y bebida, y poco amigo del sueño y el regalo. Su oración era muy elevada, recibiendo gracias y dones en la oración. 

En 1379 le nació a Avertano el deseo devoto de peregrinar a Roma a venerar las reliquias de los Santos Apóstoles y mártires, y obtuvo el permiso del prior. Junto a él fue el Beato Romeo (4 de marzo), religioso más joven, pero no menos santo. Ambos partieron a pie el 1 de noviembre del mismo año, luego de encomendarse a Todos los Santos. Ambos hacían convento en las grutas que hallaban, haciendo sus oraciones y rezos, o faltaban al ayuno que mandaba la Regla. Cruzando los Alpes Avertano enfermó de por el frío y los esfuerzos, pero fue por milagro fue sostenido para continuar su camino. Ambos religiosos llegaron a Luca a inicios de febrero de 1380, hallando la ciudad cerrada a los extranjeros a causa de la peste que asolaba la región, por lo que Romeo le llevó al hospital de San Pedro, para los enfermos pobres. Allí estuvieron unos días hasta que se decidieron a entrar a la ciudad, para ir al convento de los carmelitas, pero los guardas le prohibieron la entrada, viéndoles tan macilentos, especialmente a Avertano. Entocnes este profetizó: "No pasará mucho tiempo en que os pese no haberme dejado entrar en la ciudad, y entonces no lo podréis conseguir aunque lo procuréis con todas vuestras fuerzas". Y ambos regresaron al hospital, mostrándose Avertano cada vez más mal. 

Le reveló Dios que moriría pronto, por lo que se confesó, recibió el viático y antes de fallecer, se le apareció la Santísima Virgen rodeada de ángeles para llevarle consigo al paraíso. Al mismo tiempo recibió de la Virgen María un último oráculo que dijo a los demás enfermos: "Consolaos hermanos en el Señor, que la peste de Italia brevemente cesará, y el Cisma que hay en la Iglesia lo hará poco después por intercesión de Nuestra Señora". Luego, confortado con el Sacramento, expiró dulcemente, el 25 de febrero de 1380. La leyenda, que es toda su vida, cuenta que las campanas de Luca repicaron por si solas, haciendo que los vecinos volasen a las afueras a ver lo que ocurría. Pronto se corrió la voz de los resplandores que brotaban del cuerpo de Avertano y de los milagros que ocurrían a cuantos lo tocaban. Dispuso el obispo que se celebrasen funerales solemnes, y los carmelitas tomaron el cuerpo para llevarlo a sepultar a su convento, pero he aquí que al llegar a la puerta de la ciudad el santo se volvió pesadísimo, sin que nada pudiera moverlo. Visto esto y recordado la profecía de Avertano, decidieron enterrarlo en la iglesia del hospital de San Pedro, donde había fallecido. A los ocho días falleció el Beato Romeo y fue sepultado con su hermano de hábito. 

San Avertano y el Beato Romeo.
Al año eran tantos los prodigios que ocurrían por intercesión de San Avertano, que el obispo elevó las reliquias a un altar, lo cual es una canonización en toda regla del siglo XIV. El 31 de agosto de 1513 se trasladaron las reliquias a la ciudad, pues el hospital y la iglesia iban a ser destruidos al ampliarse la ciudad. Aunque los carmelitas entablaron pleito para poseer las reliquias, el clero diocesano y los canónigos se impusieron y llevaron las reliquias a la catedral. Al mismo tiempo la sede introdujo su nombre en el propio de la diócesis. La Orden lo introdujo en el oficio carmelitano en el Capítulo de Roma de 1564, para ser suprimido luego de la reforma del año 1972.


Fuentes:
-"Glorias del Carmelo". Tomo II. P. JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1863.
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen". FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678.
-"Diario sacro delle chiese di Lucca". Mn. GIOVAN DOMENICO MANSI. Lucca, 1836


A 25 de febrero además se celebra a 






sábado, 2 de enero de 2016

Santa Eufrosina, o al cielo por el travestismo.



Pregunta: oie hablános de Eufrosina, yo ni la conocía! jejejej. YA NO APARECE EN EL CALENDARIO, NI O. CARM, NI OCD.

Respuesta: Dice San Pablo, que para los que aman a Dios, todo les sirve para el bien. Y es la historia de esta mujer, travestida en hombre, por una causa: el Reino de los Cielos. 


Santa Eufrosina-Esmaragdo, virgen. 2 de enero y 10 de febrero.

Vivió Eufrosina en tiempos de Teodosio el Menor y fue hija de Pafnucio y de una mujer cuyo nombre no se recoge. Este matrimonio, bueno y piadoso, padecía el no tener hijos. Acudían a santuarios a orar por su intención, y monasterios a suplicar oraciones, en especial a uno, donde era abad un conocido de Pafnucio. Y al parecer, Dios, satisfecho o cansado de sus oraciones, les premió con una hija, a la que pusieron el nombre de Eufrosina, nombre que en griego quiere decir “alegría”. Fue una niña hermosa, buena y piadosa, y a los doce años ya decidió consagrarse a Dios. A los dieciocho comenzó a recibir pretendientes y, como es lógico, el padre comenzó a analizarlos y eligió a uno de noble familia y mejor virtud. Antes, llevó a su hija ante su amigo, aquel abad que había orado por él, para pedirle la bendijera y tuviera un buen matrimonio. Pero sucedió que, al ser bendecida, Eufrosina se confirmó en su decisión primera: su matrimonio sería con Cristo. Al volver a casa cambió de costumbres y comenzó, si cabe más, una vida de profunda piedad y oración. Llegó incluso a recibir la consagración de las vírgenes en secreto, ante lo cual, se determinó salir de su casa, puesto que su padre no cejaba en su intento de casarla.

¿Y que se le ocurrió? Pues travestirse, asumiendo una identidad masculina. y huyó de casa. Así, Eufrosina, o Esmaragdo, el nombre masculino que eligió, se fue al monasterio de marras, y pidió el hábito al abad, que no la reconoció. Fue recibida y le dio por maestro al santo monje Agapio, para que la enseñara el estilo de vida monástico. Cuando Pafnucio volvió a su casa y no la halló, dio la voz de alarma, mandó cerrar las puertas de la ciudad y se fue al monasterio, a llorar junto a su amigo, pidiéndole orara para que su amada hija apareciera viva y sana. El abad le consoló diciéndole que confiaba que su hija estaba feliz y contenta, y de seguro estaba al servicio de Dios; aún más, le aseguró que Dios no dejaría que muriera sin verla. Y así, tranquilo, se fue el buen hombre a su casa. Y Esmaragdo sin saber nada, siendo un monje más, solo destacando por su mansedumbre, piedad y obediencia.

Y sucedió que algunos monjes (copio literalmente del Flores del Carmelo) “se le aficionasen torpemente por su extremada hermosura, sin saber que era mujer”, vamos, que en el monasterio algunos la hubieran dejado más tranquila si se hubiera sabido que era una mujer. Por esta razón le mandó el abad a Esmaragdo viviera recluido en una celda, apartado de los otros, sin que tuviera comunicación con nadie, salvo con Agapio. Allí vivió Esmaragdo, hasta que un día, viniendo su padre al monasterio, oyó a los monjes a hablar de aquel que se santificaba en una celda solitaria y quiso conocerlo. Entró a su celda, le contó sus lágrimas y sufrimientos por su hija desaparecida, ante lo cual, Esmaragdo se echó a llorar, pensando el padre que eran lágrimas de empatía, por lo cual le encomendó que rezara por él.

Eufrosina se revela a su padre.
Treinta y ocho años vivió allí, en oración, penitencia y feliz, hasta que llegó el día en que Dios reveló a Eufrosina que moriría pronto, y sabiendo que su padre estaba de visita, mandó decirle que no saliera de allí, hasta pasado tres días, al cabo de los cuales le llamó a su celda y le dijo: “Quiero librarte, Pafnucio, de muchos cuidados, y declararte lo que sé de tu hija; pues tienes gran deseo de saber de ella. Yo, padre, soy tu hija Eufrosina, y este es el rostro de tu bija: Dios me ha encaminado en este encerramiento y manera de vida, como Esmaragdo, sin que ninguno pudiese entender que era Eufrosina y me ha inspirado que tomase este hábito de monje, y perseverase en él hasta esta hora; y me ha dado gracia, para que habiéndole visto muchas veces en esta casa, nunca me he arrepentido de haber venido a ella, ni tus lágrimas me hayan ablandado, ni movido a volver atrás. Dios te ha traído, para que entierres mi cuerpo”. Y murió. Su padre, a voces, contó a los monjes la verdad. Pidió, y obtuvo del abad, la gracia de quedarse en aquella celda bendita donde vivió su hija, y allí vivió diez años más, hasta morir.


La Orden del Carmen la tuvo como Santa propia hasta la reforma del santoral en 1972. Su memoria se celebró primero el 10 de febrero y luego el 2 de enero, hoy está suprimida. Sín embargo, su iconografía permanece en muchas iglesias antiguas de la Orden, sobre todo iglesias de monjas. 


Fuentes:

-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.  
-"El Carmelo Ilustrado con favores de la Reina de los ángeles". P. FRANCISCO COLMENERO. Valladolid, 1754.
-"Jardim Carmelitano". Primera Parte. FR. EGIDIO LEONINDELICATO. OCarm. Lisboa, 1761. 


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio.
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.

Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre. 


A 2 de enero además se celebra a 
San Isidoro de Zaragoza, obispo y mártir.
San Basilio de Ancyra, mártir.

viernes, 25 de diciembre de 2015

Santa Eugenia-Eugenio, virgen y mártir.

Santa Eugenia-Eugenio, virgen y mártir. 25 de diciembre y 27 del mismo (liturgia mozárabe).

Martirio de Santa Eugenia.
La leyenda de Santa Eugenia nos cuenta que nació en 183, y era hija de Felipe, gobernador general del emperador Comodo en Egipto, y de Claudia, emparentada con el emperador. Amos tenían su residencia en Alejandría. Era Felipe hombre culto, que educó a su hija en letras, artes y ciencias. Su amor por la lectura y el saber la llevó a leer las cartas de San Pablo, que le proporcionaron sus esclavos Santos Proto y Jacinto (11 de setiembre) y mediante estas se convirtió a la fe de Cristo. Gracias a su nueva fe, a los 16 años consagró su virginidad a Cristo. De su agudeza y sabiduría la leyenda da nota con esta anécdota: querían casarla con un magnífico joven y como Eugenia no quería, comenzaron a narrarle las prendas de los antepasados el joven. Y Eugenia replicó: "¿Es que me he de casar con él o con los suyos?" Como sabía que su padre era opuesto a la verdadera fe, y a su voto de virginidad, se disfrazó de hombre y junto a sus eunucos huyó de la ciudad. Iban de camino cuando pasaron delante de un monasterio y oyeron cantar a los monjes el salmo: "Los dioses de los gentiles son demonios; el que nosotros adoramos es el verdadero Dios, creador del cielo y de la tierra". Y quisieron quedarse, para a adorar al verdadero Dios. El abad San Elio (21 de julio) la bautizó con el nombre de Eugenio, bautizó a Proto y Jacinto y les admitió en la comunidad. Por su parte, la versión en la leyenda de Proto y Jacinto difiere un poco, pues cuenta que de camino encontraron a San Heleno, el obispo de Heliópolis (23 de noviembre), que junto a 10.000 cristianos habían sido desterrados. Eugenia, Proto y Jacinto fueron bautizados luego de confesarle ella su verdadero sexo. Aún así, Heleno la bautizó con el nombre de Eugenio y se retiraron al desierto como eremitas. Como carmelitas, dirá por su parte la leyenda del Carmelo.

Como fuese, Eugenia es ahora el monje Eugenio. Como “religioso”, Eugenia-Eugenio se entregó a la penitencia y la oración, era muy humilde, caritativa y siempre era la primera en cumplir la Regla. El Señor le premió con gracias, como el don de sanar y hacer otros milagros. A la muerte de San Elio, la comunidad le eligió abad, y aunque Eugenia se negó, tuvo que aceptar. Como superior fue aún más humilde y paciente, y demostraba gran amor a todos los monjes. Y muchos fueron sanados por sus oraciones o al tocarles. Sucedió que una enferma, de nombre Melania, fue sanada por Eugenia, pero el diablo que poseía a la mujer, le instigó para que acusara al “abad” de haberla violado. Eugenia fue llamada ante el gobernador Felipe, su propio padre. Eugenia se defendió, pero al ver que no tenía salida, abrió su hábito y enseñó su pechos, demostrando era una mujer. Además, reveló a su padre quien era: Eugenia, su perdida hija. Al contarles su historia, sus padres se convirtieron a la fe de Cristo, y en menos de un año fue elegido obispo, y sería martirizado en 262. Su memoria litúrgica es a 13 de septiembre.

Después del martirio de su padre, Eugenia y Claudia abrieron un asilo para ayudar a las viudas pobres. La leyenda carmelitana añade que fue religiosa, dándole el velo a ella y a Santa Cirila (18 de octubre), el papa carmelita San Dionisio (19 de enero):
"Estaba en su tiempo muy extendida en Roma, y otras partes la profesión monástica según consta de los cánones, que acerca de los monjes y vírgenes consagradas habían hecho sus predecesores. Especialmente después que la esclarecida Virgen Santa Eugenia la trajo de Egipto, adonde la profesó en el monasterio de San Heleno (…) Por su ejemplo se agregaron a la santa, muchos coros de doncellas nobilísimas, y cuidábalas el santo Pontífice [Dionisio] como la más ilustre porción (según dice San Cipriano) de los rediles de Cristo (...). Quiso el Señor que muchas de ellas gozasen duplicadas aureolas, añadiendo a la de su virginidad, la del martirio. El año de 262, lo padeció Santa Eugenia con sus santos compañeros Proto y Jacinto". Flores del Carmelo.

Santa Eugenia como carmelita.
Iglesia de "Las Teresitas".
Querétaro.
Y en paz monástica vivía hasta que imperando Galieno, Eugenia bautizó a la cristiana Blasila o Basilisa, cuyo prometido las denunció por cristianas al esta rechazarle para ser virgen a perpetuidad. Blasila fue llamada a declarar y fue decapitada. Aunque una versión dicen que Blasila sería bautizada por el papa San Cornelio (16 de septiembre) y otra por el papa San Sotero (11 de agosto). En fin. El caso es que junto a ella fueron decapitados Proto y Jacinto. Eugenia, por su parte fue llevada al templo de Diana, para que para que sacrificara a la diosa, pero el templo se derrumbó, con lo que la acusaron de practicar la magia. La echaron al río Tíber con una piedra al cuello, pero la soga se desató y Eugenia emergió ilesa. Fue atrapada de nuevo y decapitada, el 25 de diciembre del año 262. Fue enterrada en las catacumbas de Aproniano en la Via Latina y sus reliquias están en Roma en la Iglesia de los Santos Apóstoles. Su culto es muy antiguo y ya en el siglo IV tenía su propia iglesia dedicada en Roma, en la cual se hacía estación la noche de Navidad, haciendo una conmemoración de su martirio. En Rávena ya es conocida y venerada al menos desde el siglo VI, pues junto a Proto y Jacinto aparece representada en la basílica de San Apolinar.

En realidad todo esto no es más que una historia de carácter piadoso, hecha para aleccionar sobre la vida religiosa, la castidad, la fe de los mártires. Pero más probable es que Proto y Jacinto, dos mártires reales pero inciertos hayan sido incorporados a la “historia” de Eugenia, para darles más credibilidad y dotarles de unas actas. En la leyenda de Eugenia se ve claramente dos momentos, que probablemente respondan a dos santas distintas. Una vida y persecución en Alejandría y otras en Roma. La leyenda se encargaría de unirlo todo.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 
-"Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen". FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678. 


A 25 de diciembre además se celebra a
El Niño Jesús de Atocha.
Santa Adalsindis de Marchiennes, virgen.


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.

lunes, 14 de diciembre de 2015

San Espiridión, el abofeteado.

San Espiridión de Tremithus, obispo carmelita. 14 ó 16 de diciembre (Iglesia romana), sábado de Pascua, primer domingo de noviembre, 11 (en Corfú) y 12 de agosto (Iglesias Orientales, la Defensión de Corfú).

Espiridión con el
hábito del Carmelo.
Carmelita y obispo.
Espiridión nació en Chipre a finales del siglo III, en 270 según algunos. Era un hombre de gran sencillez y se ganaba la vida como pastor. No tenía nada suyo, sino que el producto de sus animales los destinaba a los pobres. Les vestía con la lana y les alimentaba con el queso. Además, socorría a los enfermos, acogía a los peregrinos, protegía a los huérfanos e incluso aliviaba a los endemoniados. Se casó a temprana edad y tuvo una hija llamada Irene. Aún era joven cuando su mujer murió, entonces llevó a su hija a un monasterio para que fuera educada y él comenzó una vida ascética y de estudio de las Escrituras. Para alcanzar mayor perfección viajó a Tierra Santa y subió al Carmelo, donde trató con los religiosos y al cabo de un tiempo estos le dieron el hábito de la Orden del Carmen. Vivió ocho años como monje carmelita, pero al pasar este tiempo, los habitantes de Chipre recordaron a su ilustre cristiano y le eligieron obispo de Tremithus (Trimiton), y a pesar de su negativa, fue consagrado. Como obispo siguió viviendo como un religioso: con humilde sayal, pocos gustos y aficiones, escasa comida y descanso. Era todo para todos, se multiplicaba para predicar, sanar, corregir, alentar a la penitencia, la caridad y la conversión a Cristo. Y no solo eso, sino que para no ser gravoso a sus fieles, continuó pastoreando ovejas para ganarse el sustento.  

No pocos milagros realizó nuestro santo, en aras de socorrer a los necesitados, como la ocasión en que hizo brotar una fuente de aguas curativas, en medio de una plaga que, según él, caía sobre la ciudad a causa de los pecados de sus habitantes. Atrajo las lluvias, haciendo terminar la sequía, cual otro San Elías. En otro tiempo una hambruna asoló la región y los pobres clamaban por comida, mientras los ricos tenían los graneros llenos. Espiridión exhortó a estos a ejercer la caridad cristiana, pero nada. Así pues, en una noche y por milagro, una inundación vació los graneros de los ricos, llenando las casas de los pobres de trigo, con lo que los poderosos quedaron confundidos. A un labrador que no tenía que comer, dio un bastón de oro, para que un poderoso le prestase semilla de trigo, empeñando la barra, que debía rescatar luego. Al cabo del año, el pobre labrador cosechó abundantemente y pudo pagar el préstamo y rescató la pieza de oro. Espiridión, para que se viese la futilidad del oro, fue a un huerto y arrojando el bastón a la tierra, este se transformó en una serpiente. Esta escena es uno de sus principales motivos iconográficos. También multiplicó en más de una ocasión el aceite de las lámparas de las iglesias que visitaba, o dejó tiesos a unos ladrones que en la noche querían robarle sus ovejas, y les dejó libres luego de exhortarles al bien. Vendió cien cabras a uno que, pretendiendo timarle, solo le dio el dinero de noventa y nueve, pensando que el santo no lo notaría. Se llevó los animales, pero por tres veces seguidas, la cabra que no había pagado volvió a su establo. La cargó el estafador sobre los hombros, pero la cabra berreaba y le corneó brutalmente hasta que el engañador confesó su trampa y pagó lo que faltaba.

Y aún otro prodigio realizó a causa de la justicia: fue injustamente condenado a muerte un amigo suyo, y el santo se puso en camino para salvarle; al llegar a un arroyo, este estaba crecido y era imposible cruzarlo. El santo tocó las aguas y estas se detuvieron, pudiendo pasar por encima como si de tierra se tratara. El rumor del milagro llegó al emperador antes que Espiridión, y el monarca liberó al amigo del santo obispo sin más preguntas. Además, tenía don de conciencias, de profecía y de sanar los corazones afligidos.

Mártir de deseo y confesor.
En la persecución de Maximiano (304) fue sometido a varios tormentos, en los que no sucumbió ni apostató. Le mandaron a trabajar a las minas junto a otros presos cristianos. Para que no escapasen les dejaban con un ojo menos, y una pierna paralizada a causa de cortarle y retorcerle los tendones. Según la leyenda, fue enviado a España, a Oreto, cerca de la actual Calatrava. Y aún añade la leyenda que los toledanos le eligieron obispo viendo sus prendas. Finalmente, en 312 llela paz y pudo volver a su sede, aunque las secuelas de las torturas las llevó siempre, y las tenía como su mayor patrimonio.

Espiridión en el Concilio de Nicea.
Abofeteado por San Nicolás de Bari.

En 325 estuvo presente en el gran Concilio de Nicea, donde con argumentos sólidos, pero con gran caridad, atrajo a la Iglesia de Cristo a muchos herejes. Con respecto a este Concilio y la bofetada, se cuenta en Corfú una leyenda estrafalaria, que pone frente a frente a Espiridión con San Nicolás de Bari (6 de diciembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias). Según esta, cuando la región de Kos (la misma Corfú, probablemente) quedó sin obispo, los pastores del campo eligieron a uno de ellos, que no tenía letras ni conocimientos como obispo: Espiridión. Al enterarse de ello, allá en Myra, se rieron porque un simple pastor que montaba en burro negro (y eso porque se lo habían regalado los pastores al elegirlo), no tenía cualidades para ser obispo. Entonces, quedando Myra sin obispo, fue elegido Nicolás, un hombre versado en latín y griego, conocedor de las Escrituras y de familia noble y rica. Podía tener varios caballos y dos secretarios personales. Nicolás mismo llamaba “granjero” a Espiridión, despreciándole. Y llegó el Concilio de Nicea, para el cual partieron ambos obispos. Espiridión partió pronto en su pobre burro y con un ayudante, y Nicolás demoró aún más, pues llevaba caballos de repuesto y tres ayudante, además de un séquito. Enterado Nicolás que Espiridión también se dirigía al concilio, exclamó: "Y pensar que ese granjero también va allá. Imaginaos, un pastor torpe que apenas sabe leer, ¿que tendrá que decir sobre Jesús, cuando incluso los más eruditos aún no están de acuerdo? ¡En qué estado está nuestra Iglesia, que un hombre tan estúpido tiene tanto derecho a hablar como el hombre de cabeza más brillante! ¡Habría que detenerlo!" Mientras, Espiridión se acercaba a Nicea, repartiendo su bondad y caridad entre los pobres, mientras que Nicolás se detenía, no queriendo encontrarse en el camino con aquella bestia ignorante. Y resultó que coincidieron en la misma posada, una noche antes de llegar a Nicea. Espiridión llegó a mediodía, comió algo, predicó a los pobres y descansó. Al anochecer llegó Nicolás, exigió comida y la mejor habitación, y rápidamente. Vio a Espiridión y su secretario junto al fuego, les mandó apartarse para calentarse él y dijo a sus secretarios, con sorna: “Y un hombre así debería predicar la verdad sobre la persona de Jesucristo revelada. Qué pena. ¡Qué pérdida de tiempo tener que escuchar a semejante gente! Además, es una costosa pérdida de dinero. ¿Es que no hay realmente ninguna posibilidad de silenciarle?". Uno de los secretarios sugirió asesinarle, pero Nicolás dijo tajantemente “recordemos que estamos en la Iglesia de Dios, y no hacemos este tipo de cosas”. Espiridión se acostó, en el establo, y Nicolás siguió bebiendo y comiendo hasta emborracharse. En ese estado, su secretario le convenció para quitarse de en medio a Espiridión. Finalmente, Nicolás asintió, tomó la última copa y tuvo que ser llevado a la cama por sus asistentes, de lo borracho que estaba.

A la mañana siguiente, Nicolás y sus servidores se levantaron temprano y partieron al galope antes que se descubriera el crimen. Pero he aquí que el asesino se había equivocado y en vez de degollar y mutilar a Espiridión y su secretario, lo hizo con el burro negro de Espiridión y uno gris del posadero. A la mañana este vio el brutal espectáculo y clamó contra "ese sinvergüenza y miserable pozo de desgracias que se dice obispo". Espiridión lo escuchó y fue al establo y lloró por su único ojo. Por los animales y por el mal ejemplo de Nicolás, que como obispo debía ser el primero en mostrar al mundo la caridad de Cristo. El posadero, sabiendo de la caridad y las cualidades taumatúrgicas de Espiridión le pidió un milagro y este accedió. Pero aún para hacer el milagro más evidente, Espiridión puso las patas y cabeza grises de un burro en el cuerpo del burro negro, y viceversa. Juntó las piezas de los animales, clamó al cielo y los animales resucitaron. Este portento se regó como la pólvora en las comarcas y según Espiridión avanzaba la gente venía a verle, venerarle, y comprobaban el milagro con su burro negro de patas y cabeza grises. 

A la misma Nicea llegó la noticia del milagro realizado por el pobre obispo “ganadero”. Al llegar a Nicea, los otros obispos, menos San Nicolás, le recibieron con cariño y admiración. El emperador Constancio le sentó cerca de él. Empezaron las sesiones y el humilde Espiridión expuso la sana doctrina católica sobre Cristo, conforme a las Escrituras y los santos Padres. Los demás obispos le admiraban y querían, pero Nicolás refunfuñaba constantemente, porque a pesar de estar de acuerdo con lo que Espiridión exponía, este le dejaba en mal lugar. Así que cuando Espiridión terminó, Nicolás no pudo más y le dio una sonora bofetada, con lo que sucedió lo que ya leímos; humildad de Espiridión que pone la otra mejilla, arrepentimiento del agresor, etc. Y tan arraigada está la leyenda, que en Corfú la fiesta de San Nicolás es pasada por alto y no se celebra, siendo probablemente el único sitio cristiano de Oriente en que no sea día festivo. Y para concluir, otra leyenda dice que a quien abofeteó San Nicolás fue al hereje Arrio. Pero igualmente es una absurda leyenda.

Otros portentos.
Al volver del concilio halló a su hija Irene fallecida. Estando en los funerales, llegó una mujer llorando porque le había dado a guardar a la joven una joya muy valiosa que le reclamaban ahora a ella. La buscaron por todo sitio y nada. Entonces, Espiridión, compadecido de la mujer, se dirigió a su hija muerta y le dijo: "Irene, hija, donde está la joya que esta mujer te encomendó". Y la joven se levantó, señaló el lugar donde la había escondido y volvió a morir. 

El milagro de la serpiente.
En 337 enfermó gravemente el emperador Constancio, y una noche tuvo un sueño en el que un ángel le señalaba particularmente a uno de ellos. Constancio convocó en el palacio a los obispos en Antioquía, pero cuando fue a entrar Espiridión, la guardia le tomó por un mendigo a causa de su hábito miserable. Insistió el santo, diciendo que el emperador le llamaba y el guardia de turno le abofeteó. El santo simplemente se levantó y puso la otra mejilla, como manda el Evangelio y repitió que el propio emperador le había llamado a causa de su enfermedad. El guardia al ver el gesto, se arrepintió y pidió perdón al santo, que le abrazó. Y, claro, tan pronto como entró en presencia del emperador, Constancio reconoció en él al obispo que le había señalado el ángel en su sueño. Espiridión puso sus manos sobre la cabeza de Constancio y este sanó completamente. Allí mismo, además, resucitó al hijo de una pobre viuda. Además, hizo enmudecer a un diácono presuntuoso, que alardeaba de su voz y alargaba los oficios solo para que lucirse. Intercalaba oraciones, himnos y quebraba dramáticamente la voz. Espiridión le mandó callar y continuó él los cantos según la disciplina de la Iglesia, aunque luego que el diácono se arrepintió, le restituyó la voz. 

En 347 fue al concilio de Sardis, donde confesó la fe católica, predicó a los herejes y reprendió a Trifilo, que había sido su discípulo y ahora obispo de Ledras, por su manera afectada de predicar y tratar con el pueblo. Ese mismo año, el patriarca San Atanasio de Alejandría (2 de mayo, Iglesia Romana; 18 de enero, Iglesias Orientales; y 15 de mayo, Iglesia Copta) convocó un sínodo de obispos para que le ayudasen a combatir el paganismo que aún rodeaba su sede. Había derribado algunos templos y estatuas paganos y construido iglesias, pero un templo en particular se le resistía. tuvo la revelación de que solo Espiridión podría contra el demonio que moraba en el ídolo. No más entró el santo a Alejandría, fue al templo y oró a Dios ante la estatua, cuando esta se rompió en pedazos y huyeron confundidos los diablos. 

Muerte, reliquias y veneración.
Luego de una vida entregada a Cristo, Espiridión enfermó y sintió cercano su fin. Predijo el día de su muerte y se preparó a ella. Entró al cielo el 14 de diciembre de 348 (o 350, según). A finales del siglo VII, sus reliquias fueron trasladadas a Constantinopla. En 1453 fueron salvadas de la furia musulmana, y en 1456 pasaron secretamente a Epiro y de aquí a Corfú, donde se venera su cuerpo, curiosamente en posición vertical, dentro de un ataúd de piedra. Su devoción es constante y acendrada. Las victorias sobre los turcos en Lepanto, 1571, y en Corfú, 1716, así como la liberación de Corfú de la peste en 1630 se atribuyen a su poderosa intercesión. Es patrono de Corfú, de marineros y se le invoca contra las inundaciones.

A Trifilo se atribuye la primera "vita" de San Espiridión, pero en realidad es mucho más tardía.  En el siglo XVI su memoria pasó a la Orden del Carmen a 14 de diciembre, pero al ser beatificado N. P. San Juan de la Cruz y ser puesta su memoria a 14 de diciembre, la de Espiridión pasó al 16 del mismo mes. Regresó al día 14 cuando la fiesta de San Juan de la Cruz fue movida al 24 de noviembre, y ahí se mantuvo hasta la reforma de 1969, cuando el Santo Padre regresó a celebrarse a 14 de diciembre y Espiridión fue eliminado del propio de la Orden del Carmen.

En este enlace podéis ver la procesión que cada año se realiza en Corfú con sus reliquias: https://www.youtube.com/watch?v=oaYXwL74x8o


Fuente: 
-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.
-
"Vidas de los Santos". Tomo XII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
-"Levens der Heiligen, Kerkvaders en Martelaren". IV. E.S HAGEN. 1837-1838.



A 14 de diciembre además se celebra a San Juan de la Cruz, Padre Nuestro.

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