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sábado, 28 de abril de 2018

De travestismo, entereza cristiana y martirios.

Santos Teodora y Dídimo de Alejandría, mártires. 28 de abril, 5 de abril y 27 de mayo (Iglesias Orientales).

Las Actas del interrogatorio y martirio de Teodora son de esas pocas "Actas de los Mártires" que podemos considerar genuinas. Aunque no se sabe quién fue el copista (tal vez el mismo notario que siempre estaba presente en un proceso formal), están tomadas del Registro Público y trasmitidas a la Iglesia, que las ha conservado desde el siglo IV. La última parte, referida a Dídimo no forma parte del escrito público, sino que se aclara que fue añadido basado en los testimonios de testigos oculares. Todos los martirologios mencionan a Teodora y Dídimo, si bien su memoria litúrgica varía según las diferentes iglesias. Algunas siguen el martirologio pseudo-jeronimiano, que los pone a 5 de abril, llamando "presbítero" a Dídimo. Los Bollandistas recogen diversas laudas de los martirologios y reproducen las Actas, las cuales dan por buenas:

En 303, imperando Diocleciano y Maximiano, y siendo juez Maximiano Herculio en Alejandría de Egipto fue arrestada nuestra Teodora, por haberse negado a adorar a los ídolos. Sobre los orígenes de la santa nada sabemos, pero por su nombre podemos deducir que sus padres, de algún linaje, ya eran cristianos cuando ella nació.

Herculio: "¿De qué estatus social provienes?"
Teodora: "Soy cristiana".
H: "Pero, ¿eres libre o esclava?
T: "He sido redimida por Jesucristo. Pero según tus criterios, mis padres eran ciudadanos libres".
H: "¿Por qué no estás casada?"
T: "Porque prefiero atarme a Cristo".
H: "Te insto a que te sacrifiques, porque si no lo haces nos veremos obligados a ponerte en un burdel.
T:" Si resuelvo mantener mi alma limpia, no seré culpable de la violencia a la que pueda estar expuesta
H: Tu nacimiento y tu belleza me inspiran compasión. Sacrifica, o te convertirás en escándalo para tu familia y para toda la gente decente".
T: "Confío en mi Dios. Él me protegerá. Jesucristo arrebatará su paloma de las garras del halcón".
H: Te daré tres días para pensarlo y luego te escucharé".

Pero al cabo de esos tres días, al comparecer Teodora ante el juez, ella se mostró igual de firma en su fe. Por eso la llevaron a rastras a un lugar de prostitución. Al entrar, Teodora oró: "Dios, Padre todopoderoso de nuestro Señor Jesucristo, ven en ayuda de tu hija y libérame esta espantosa cautividad, así como tú liberaste al Apóstol Pedro de su cautiverio. Guarda mi pureza para que todo el mundo pueda ver que te pertenezco". 

Teodora y Dídimo cambian de ropas.
Había un joven llamado Dídimo quien estado presente en los interrogatorios, del que las Actas no dicen si ya era cristiano o se había convertido por el talante de Teodora. Como fuese, Dídimo tomó un uniforme de soldado y pagó una fuerte suma para ser el primero en yacer con Teodora. Una vez solos, Dídimo le dijo: "No temas, hermana mía, yo soy tu hermano en Jesucristo. He venido a salvarte. Cámbiate de ropa conmigo". Así, gracias a esa estratagema, Teodora pudo huir vestida de soldado. Al ser sorprendido, Dídimo fue decapitado y su cuerpo quemado. Algunas fuentes posteriores añaden como compañeros mártires de Dídimo a los santos Quinto, Pancrato y Suceso. Ciertamente podrían haber padecido el mismo día, aunque no hayan tenido relación.

Sobre el final de Teodora, nos dicen las Actas que, habiendo padecido mucho en los interrogatorios y la prisión de tres días, al poco de escapar exhaló el espíritu. Una historia parecida a la anterior podemos leer en la passio de Santos Alejandro y Antonina de Cardaune (3 de mayo)

En el siglo XVII Robert Boyle escribió una novela inspirada en la historia de Teodora y Dídimo, y en el siglo XVIII Handel compuso la música para una ópera basada en esta historia, escrita por Thomas Morrell. Podéis disfrutar la obra musical en este link:





Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de abril además se celebra a:


San Patricio obispo,
y compañeros mártires.
Santos Vital, Valeria,
Gervasio y Protasio.
Santas Proba y Grimonia,
vírgenes y mártires.





lunes, 11 de septiembre de 2017

"El monje era tu mujer"...

Santa Teodora-Teodoro de Alejandría, penitente. 11 de septiembre.

Teodora y su hijo legendario.
Fue Teodora esposa de Gregorio, Prefecto de Egipto, allá en el siglo V. Engañó a su marido con un amante y, como era cristiana, se arrepintió tanto de su pecado, que disfrazada de hombre, se fue a un monasterio de la Tebaida, pidió el hábito y el abad se lo dio pensando que era un varón. Durante mucho tiempo "el monje Teodoro" vivió en el cenobio empleado en trabajos serviles, aprendiendo de los demás, y teniendo altísima oración. Después de muchos años el abad le envió a Alejandría a vender unos camellos y he aquí que se encontró a su marido el Prefecto y la reconoció. Sin embargo, aunque la quería muchísimo, Gregorio vio que era feliz en el monasterio y la dejó partir. Sintiendo cercaba a la muerte, Teodora, ella lo mandó buscar, pero cuando Gregorio llegó ya Teodora había fallecido. Entonces él contó la verdad al abad y los monjes, y preparó sus funerales y la sepultó.

Esta es la primitiva historia que se narra en "Vida de los Padres del Desierto", muy escueta. Sin embargo, el romanticismo occidental y medieval tejió una leyenda mucho más larga y fantasiosa, llena de frases de sabiduría ascética que se toman de otras vidas. Añade la leyenda que un ángel fue quien avisó a Gregorio que Teodora estaba en la ciudad diciéndole: "Ve a la Puerta de la ciudad y mira bien, verás a tu esposa". Y así fue, se encontraron, pero Gregorio no la conoció. Se le vuelve a aparecer el ángel y le dijo "El monje saludaste esta mañana en su carro era tu esposa". También se cuenta que sanó a varios enfermos desahuciados. En una ocasión se le apareció el demonio, que le dijo se condenaría por abandonar a su marido y vestir de hombre, pero ella le abofeteó y el diablo huyó.

También se le añadió la leyenda de Santa Marina-Marino (17 de junio), igualmente una mujer vestida de hombre a la que una mujer acusó de haberla forzado y hacerle un hijo. El "monje Teodoro" entonces fue expulsado del monasterio y educó al niño, el cual también sería monje. Pero eso, es una leyenda copiada, solo que en esta versión, se añade que habiendo muerto Teodora, el abad vio una mujer gloriosa, y una voz le revelaba que esa era Teodora, quien como monje se había llamado Teodoro. Además, apareció un ángel y le dijo que debía ir a la ciudad, y que el primer hombre que viera, sería el marido de la santa, y que él debía enterrarla. Y así mismo fue. Gregorio la enterró y, en esta versión, se hizo monje en el mismo monasterio, viviendo virtuosamente.


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de septiembre además se celebra a
Santos Proto y Jacinto, mártires.
San Pafnucio, confesor.

sábado, 2 de enero de 2016

Santa Eufrosina, o al cielo por el travestismo.



Pregunta: oie hablános de Eufrosina, yo ni la conocía! jejejej. YA NO APARECE EN EL CALENDARIO, NI O. CARM, NI OCD.

Respuesta: Dice San Pablo, que para los que aman a Dios, todo les sirve para el bien. Y es la historia de esta mujer, travestida en hombre, por una causa: el Reino de los Cielos. 


Santa Eufrosina-Esmaragdo, virgen. 2 de enero y 10 de febrero.

Vivió Eufrosina en tiempos de Teodosio el Menor y fue hija de Pafnucio y de una mujer cuyo nombre no se recoge. Este matrimonio, bueno y piadoso, padecía el no tener hijos. Acudían a santuarios a orar por su intención, y monasterios a suplicar oraciones, en especial a uno, donde era abad un conocido de Pafnucio. Y al parecer, Dios, satisfecho o cansado de sus oraciones, les premió con una hija, a la que pusieron el nombre de Eufrosina, nombre que en griego quiere decir “alegría”. Fue una niña hermosa, buena y piadosa, y a los doce años ya decidió consagrarse a Dios. A los dieciocho comenzó a recibir pretendientes y, como es lógico, el padre comenzó a analizarlos y eligió a uno de noble familia y mejor virtud. Antes, llevó a su hija ante su amigo, aquel abad que había orado por él, para pedirle la bendijera y tuviera un buen matrimonio. Pero sucedió que, al ser bendecida, Eufrosina se confirmó en su decisión primera: su matrimonio sería con Cristo. Al volver a casa cambió de costumbres y comenzó, si cabe más, una vida de profunda piedad y oración. Llegó incluso a recibir la consagración de las vírgenes en secreto, ante lo cual, se determinó salir de su casa, puesto que su padre no cejaba en su intento de casarla.

¿Y que se le ocurrió? Pues travestirse, asumiendo una identidad masculina. y huyó de casa. Así, Eufrosina, o Esmaragdo, el nombre masculino que eligió, se fue al monasterio de marras, y pidió el hábito al abad, que no la reconoció. Fue recibida y le dio por maestro al santo monje Agapio, para que la enseñara el estilo de vida monástico. Cuando Pafnucio volvió a su casa y no la halló, dio la voz de alarma, mandó cerrar las puertas de la ciudad y se fue al monasterio, a llorar junto a su amigo, pidiéndole orara para que su amada hija apareciera viva y sana. El abad le consoló diciéndole que confiaba que su hija estaba feliz y contenta, y de seguro estaba al servicio de Dios; aún más, le aseguró que Dios no dejaría que muriera sin verla. Y así, tranquilo, se fue el buen hombre a su casa. Y Esmaragdo sin saber nada, siendo un monje más, solo destacando por su mansedumbre, piedad y obediencia.

Y sucedió que algunos monjes (copio literalmente del Flores del Carmelo) “se le aficionasen torpemente por su extremada hermosura, sin saber que era mujer”, vamos, que en el monasterio algunos la hubieran dejado más tranquila si se hubiera sabido que era una mujer. Por esta razón le mandó el abad a Esmaragdo viviera recluido en una celda, apartado de los otros, sin que tuviera comunicación con nadie, salvo con Agapio. Allí vivió Esmaragdo, hasta que un día, viniendo su padre al monasterio, oyó a los monjes a hablar de aquel que se santificaba en una celda solitaria y quiso conocerlo. Entró a su celda, le contó sus lágrimas y sufrimientos por su hija desaparecida, ante lo cual, Esmaragdo se echó a llorar, pensando el padre que eran lágrimas de empatía, por lo cual le encomendó que rezara por él.

Eufrosina se revela a su padre.
Treinta y ocho años vivió allí, en oración, penitencia y feliz, hasta que llegó el día en que Dios reveló a Eufrosina que moriría pronto, y sabiendo que su padre estaba de visita, mandó decirle que no saliera de allí, hasta pasado tres días, al cabo de los cuales le llamó a su celda y le dijo: “Quiero librarte, Pafnucio, de muchos cuidados, y declararte lo que sé de tu hija; pues tienes gran deseo de saber de ella. Yo, padre, soy tu hija Eufrosina, y este es el rostro de tu bija: Dios me ha encaminado en este encerramiento y manera de vida, como Esmaragdo, sin que ninguno pudiese entender que era Eufrosina y me ha inspirado que tomase este hábito de monje, y perseverase en él hasta esta hora; y me ha dado gracia, para que habiéndole visto muchas veces en esta casa, nunca me he arrepentido de haber venido a ella, ni tus lágrimas me hayan ablandado, ni movido a volver atrás. Dios te ha traído, para que entierres mi cuerpo”. Y murió. Su padre, a voces, contó a los monjes la verdad. Pidió, y obtuvo del abad, la gracia de quedarse en aquella celda bendita donde vivió su hija, y allí vivió diez años más, hasta morir.


La Orden del Carmen la tuvo como Santa propia hasta la reforma del santoral en 1972. Su memoria se celebró primero el 10 de febrero y luego el 2 de enero, hoy está suprimida. Sín embargo, su iconografía permanece en muchas iglesias antiguas de la Orden, sobre todo iglesias de monjas. 


Fuentes:

-“Flores del Carmelo, vidas de los santos de N. S. del Carmen”. FR. JOSÉ DE SANTA TERESA. Madrid, 1678.  
-"El Carmelo Ilustrado con favores de la Reina de los ángeles". P. FRANCISCO COLMENERO. Valladolid, 1754.
-"Jardim Carmelitano". Primera Parte. FR. EGIDIO LEONINDELICATO. OCarm. Lisboa, 1761. 


Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eusebia-Hospedes. 23 24 de enero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio.
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.

Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre. 


A 2 de enero además se celebra a 
San Isidoro de Zaragoza, obispo y mártir.
San Basilio de Ancyra, mártir.

sábado, 24 de enero de 2015

Santa Eusebia-Hospedes de Milasa

Santa Eusebia (Hospedes) o Xenia de Milasa, abadesa. 23 ó 24 de enero.

A esta santa los griegos la conocen como Xenia, mientras que a Occidente el nombre quedó como Eusebia, y es este el nombre que usaremos. 

Nació Eusebia en Roma, de familia notable y cristiana, pues su padre, Eusebio, era senador romano. Fue una niña notable en la piedad y la belleza física. Cuando llegó a la juventud, queriendo sus padres casarla, como había prometido virginidad a Cristo, decidió huir de casa en busca de la soledad, la contemplación y la penitencia. Una noche, junto a dos doncellas que también querían ser esposas de Cristo se cortaron los cabellos, se vistieron de hombres, y huyeron a Alejandría, en Egipto, donde proliferaban los eremitas y cenobitas.

Llegadas al desierto hallaron un viejo eremita del orden "eliano", que había sido abad del monasterio de San Andrés de Milasa, y sin descubrir su verdadero sexo, Eusebia le dijo se llamaba Hospedes y le pidieron les instruyera en la vida monástica. El anciano, creyendo eran tres chicos, les pidió le acompañasen a Milasa, su ciudad natal, en la región de Caria (en la actual Turquía), donde al llegar Eusebia se reveló al ermitaño como mujer, diciéndole su verdadero nombre. Juntos fundaron el monasterio "San Esteban" para Eusebia y sus compañeras, a las que pronto se unieron otras, quedando Eusebia como abadesa. 

Vivió muchos años dando ejemplo de penitencia y caridad. Solo se alimentaba de pan y agua, llegando muchas veces a estar una semana entera sin probar nada, absorta en la oración. Exhortaba a las religiosas a vivir en unión, caridad y paciencia unas con otras. Además de la contemplación, dedicó grandes esfuerzos a la caridad, a la conversión de los pecadores y la predicación a los paganos. Fue ordenada de diaconisa por el obispo. En 331, llegado el momento de la muerte, expiró dulcemente, y los monjes del vecino monasterio "carmelita" vieron en el cielo una cruz rodeada de estrellas brillantísimas. 

Pongo su reseña aquí por hallarse mencionada ocasionalmente entre tantas otras santas "carmelitas", pero la Orden nunca ha celebrado su memoria, ni se le ve representada en apoteósis o sinaxys de santos carmelitas.


Fuentes:
-"Bibliotheca Hagiografica Graeca". SOCH. BOLLANDIANI. Bruselas, 1909.
-"Jardim Carmelitano". FR. ESTEBAN DE SAN ÁNGELO O.Carm. Lisboa, 1741. 



Otras  mujeres que vistieron de hombre son:
Santa Eugenia-Eugenio. 25 de diciembre.
Santa Eufrosina-Esmaragdo. 2 y 10 de enero, 11 de febrero.
Santa Ángela-Ángelo. 6 de julio. 
Santa Hildegundis-José. 20 de marzo.

Santa Teodora-Teodoro. 11 de septiembre. 


A 23 de enero además se celebra a  
Santa Mariana de Molokai, virgen.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...