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sábado, 15 de mayo de 2021

"Dios me ayudará en cualquier tortura"

San Pedro de Lampsaco y compañeros mártires. 15 de mayo. 

El testimonio de estos mártires es muy antiguo y fiable. Padecieron bajo Decio, entre 249 y 251. Cuando este desató su persecusión, el procónsul Óptimo apresó a varios cristianos, entre ellos a Pedro, quien se había destacado en la ciudad de Lampsaco por su denuncia pública del culto impúdico a la diosa Venus. Fue arrestado y conminado a sacrificar a los dioses, mas no accedió y fue martirizado en la rueda. Finalmente alcanzó la victoria mediante la decapitación. 

Otros prisioneros fueron Andrés, Pablo y Nicómaco, quienes fueron torturados. El último de los tres flaqueó y sacrificó a los dioses con tal de salvar su vida y ser liberado. Mas apenas le dejaron libre, se retorció agudamente, cayó al suelo y murió con una mueca atroz.  

Entre los asistentes estaba Dionisia, una piadosa cristiana quien al ver lo ocurrido exclamó: "¿Estás feliz ahora? Por vivir libre esos pocos momentos, ahora vives en eterna tortura”. Y, claro, fue arrestada por ello. Al ser llevada ante el procónsul, se le encaró diciéndole: "Dios es más grande que tú. Y si no tengo miedo de sus amenazas, es porque Dios me ayudará en cualquier tortura que pueda soportar”. Entonces Óptimo la entregó para que fuera violada, pero nadie pudo tocarla. Entretanto Pablo y Andrés fueron azotados y lapidados por la turba.  

Al oír el rugido de la multitud enardecida de odio, Dionisia se soltó de sus cuerdas y se lanzó sobre los cuerpos de los santos mártires mientras clamaba: "Prefiero sufrir este sufrimiento aquí abajo con vosotros para reinar con vosotros en el cielo”, mientras recibía pedradas. Entonces Óptimo mandó la decapitaran, dando para ello su propia espada. 

Algunos menologios añaden a los mártires dichos, estos otros:  Cristina (niña de dieciséis años), Heraclio, Paulino y Benedicto. 


A 15 de mayo además se celebra a 

Santa Dympna,
virgen y mártir
.
S. Juana de Lestonnac,
viuda fundadora
.
San Primaël, ermitaño.
Santa Sofía de Roma
e hijas mártires.

miércoles, 12 de mayo de 2021

Santa Flavia,la tal vez no mártir.

Santa Flavia Domitilla, “la joven”. 12 de mayo. 

Segun su leyenda, Flavia habría alcanzado el martirio junto con dos esclavas suyas llamadas Eufrosina y Teodora. Los mártires Santos Nereo y Aquiles (12 de mayo) también habían sido esclavos suyos. San Jerónimo también la diferencia de otra Domitilla, diciendo que ambas eran de la familia Flavia, y la nuestra, además, nieta del emperador Vespasiano. Habría sido martirizada por negarse a casarse con un pagano de noble estirpe. 

Pero la pista más certera nos la dan los libros litúrgicos de la iglesia de Roma, los cuales mencionan a una Flavia Domitilla como propietaria de un terreno en la Vía Ardeatina, bajo el cual se encuentran las grandes catacumbas de Domitilla y donde fueron enterrados Nereo y Aquiles. He aquí la relación entre estos santos: hubo una piadosa mujer cristiana de la familia de los Flavios, en cuyas propiedades se construyeron las catacumbas que llevaron su nombre, Domitilla. Tal vez sea cierto que los mártires Nereo y Aquiles, cuya existencia está fuera de toda duda, fueron esclavos suyos, y hermanos de fe cristiana. Las mártires Eufrosina y Teodora también se veneraron en estas mismas catacumbas. 


A 12 de mayo además se celebra a

Santa Juana de Portugal,
princesa y dominica
.
Santa Rictrudis,
viuda y abadesa
.
San Pancracio, mártir.





 

martes, 4 de mayo de 2021

"El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia"

San Juan Houghton, y compañeros mártires cartujos. 4 de mayo.

Este santo mártir nació de una familia de la nobleza inglesa de Essex. Estudió en Cambridge, licenciándose en ambos Derecho. Aunque el mundo le sonreía, lo abandonó para ser sacerdote y servir a Dios. Siendo presbítero entró a la Cartuja de Londres, donde desde el noviciado comenzó su vida de perfección. Fue ejemplar en la oración, el silencio y la obediencia.  

En 1531 fue elegido prior de Beauvalmas a los dos años los monjes de Londres le eligieron para que fuera su prior y allí se encaminó. Fue un recto y amoroso padre para con sus monjes, a los que decía: “Si somos siervos inútiles al hacer las cosas que debemos, ¿qué seremos cuando, por culpa nuestra, no hacemos lo que debemos? Caín fue reprobado por ofrecer víctimas menos dignas, y la ley de Moisés reclamaba para Dios víctimas inmaculadas. Temamos la sentencia de la Escritura, (Jer. 48, 10): Maldito el que hace la obra de Dios con negligencia’”. En 1532 fue nombrado Visitador de las Cartujas de la Provincia Inglesa. 

En 1534, luego de la inválida declaración de nulidad matrimonial entre Enrique VIII y Catalina de Aragón, y el consiguiente matrimonio del monarca con Ana Bolena, el rey pretendió ganar para sí al clero, pretendiendo hacer legítima su descendencia y sus actos contra la fe católica que hasta poco antes había defendido. Sabiendo del prestigio de la Cartuja de Londres, quiso ganarse a los monjes a su causa. En abril de ese año envió legados a la Cartuja para que firmaran la adhesión al rey y la legitimación de los futuros hijos de Ana Bolena como legítimos herederos a la Corona. Juan respondió a las pretensiones reales: "Los Cartujos tenemos por costumbre no meternos en los asuntos de los Gobiernos. Por tanto, no nos toca decir cuál ha de ser la persona llamada a compartir los honores del Trono, o a recibir la sucesión de la Corona". Ante esta respuesta neutral, fueron los monjes precisados a ir más allá y declarar su aceptación o no del divorcio de Enrique. Su respuesta fue simple: si la Iglesia había bendecido ese matrimonio nadie tenía por qué declararlo nulo. Esta respuesta le valió la prisión domiciliaria a la comunidad. Cosa que no les costó mucho, pues cartujos y encerrados eran. 

Sin embargo, nuestro santo y el procurador del monasterio fueron llevados prisioneros a la Torre de Londres. Allí el obispo de Londres le aconsejó que, puesto que el asunto de la sucesión no era algo de fe, no valía la pena morir por ella, y que podían firmar lo solicitado. Por ello, ya que una cuestión política, finalmente el 6 de junio del mismo año prestaron juramento de obedecer al rey y aceptar la cuestión dinástica, hasta donde lo permitiera la conciencia y la ley divina.  

Los monjes estuvieron en relativa paz hasta noviembre, cuando Enrique VIII se proclamó a sí mismo y a sus sucesores como Cabeza de la Iglesia Anglicana, con lo cual se iniciaba un período de persecución contra todo católico que no aceptara semejante herejía. Los cartujos de Londres recibieron la noticia respondiendo: "Muramos en la simplicidad de nuestros corazones. El cielo y la tierra darán cuenta de nuestra inocencia". A lo que Juan respondió: “Sea una misma muerte la que nos haga nacer a la vida eterna a los que una misma Regla tuvo muertos al mundo y a sí mismos". Y se dispusieron a la muerte mediante la oración y la penitencia. El último día, mientras cantaban la Misa Votiva del Espíritu Santo, todos sintieron una brisa que recorría la iglesia conventual, y al mismo tiempo una moción interior de fuerza para el martirio. Nuestro inclíto santo tuvo que detenerse varias veces mientras celebraba la que sabía sería su última misa, pues la emoción le embargaba. 

Pocos días después se reunieron en la Cartuja de Londres Roberto Lawrence y Agustín Webster, priores de Beauval y Axholme, respectivamente. Los tres priores celebraron consejo y decidieron entrevistarse con Cromwell, el terrible ministro del rey, para exponerle que el estilo de vida cartujana no era enemigo del reino, pues no se inmiscuía para nada en la vida del mundo. Los monjes intentaron, en un último esfuerzo librar al menos a los monjes de la persecución, pero todo fue en vano, y aún más, contrario a ellos (según la prudencia del mundo): fueron apresados y enviados a la Torre de Londres, acusados de alta traición. Allí fueron vejados infinidad de veces y presionados para que claudicaran y admitieran la supremacía real sobre la Iglesia si querían vivir. Los tres santos prefirieron la palma de la victoria antes que traicionar a Cristo y vivir una vida de separación de la verdadera Iglesia. 

El documento que debían firmar para irse libres y en paz se conserva, sin firmar, y al dorso tiene estas palabras: “Juan Houghton declara que no puede reconocer al rey nuestro soberano, como jefe supremo de la Iglesia en Inglaterra, por encima de los apóstoles de Jesucristo. Roberto Lawrence afirma que no hay sino una sola Iglesia Católica, de institución divina, bajo la autoridad del obispo de Roma; y renuncia, en consecuencia, reconocer la supremacía real. Agustín Webster pretende que el jefe de la Iglesia es, no el rey, nuestro soberano señor, sino el obispo de Roma, es decir, aquel que ha sido declarado tal por los doctores Ambrosio y Jerónimo”. 

Finalmente fueron condenados por delito de alta traición, y sometidos a un terrible tormento. El 4 de mayo de 1535 fueron atados a la cola de caballos y arrastrados hasta la plaza Tyburn, testigos de tantísimos testimonios martiriales. Estando Juan con la soga al cuello, fue invitado una vez más a renegar de la autoridad papal, mas el no respondió, y se dirigió al pueblo: “Pongo a Dios por testigo que si me niego a obedecer al rey, nuestro señor, no es por obstinación, ni por malicia, ni por espíritu de insubordinación, sino porque me obligaba a ello mi conciencia. Encontrándose los decretos de su Majestad y del Parlamento en contradicción con las leyes de la Iglesia, nuestra madre común, es mi deber someterme a las órdenes de Roma, y con la ayuda de Dios, no faltaré a la obediencia que les debo, aunque tenga que sufrir mil muertes. Rogad por mí, y tened piedad también de mis hermanos, de quienes fui indigno Prior”. Entonces recitó el salmo 30: “En Vos, Señor, he esperado; no sea yo confundido para siempre; libradme por vuestra justicia. Inclinad hacia mí vuestro oído; acelerad mi socorro. Sed para mí Dios protector y un lugar de refugio, donde me pongáis a salvo. Porque Vos sois mi fortaleza y mi auxilio; por vuestro Nombre me guiaréis y me sustentaréis. Me libraréis de este lazo que ocultamente me armaron; porque Vos sois mi defensa. En vuestras manos encomiendo mi espíritu; me habéis redimido, Señor Dios de bondad”. 

Entonces fue ahorcado y, según era costumbre, en medio del sofoco, se cortó la cuerda y estando aún vivo, se le abrió en canal y se le sacaron las vísceras. Aún tuvo ánimo para clamar el santo mártir: “Amabilísimo Jesús, tened piedad de mi en esta hora”. Y expiró. Luego se juntaron los trozos del cadáver, se hirvieron y se clavaron en varios lugares de la ciudad para amedrentar a los católicos. El brazo derecho se colocó frente a su Cartuja para que los monjes lo vieran y se aprestaran a jurar la fidelidad al rey como Jefe de la Iglesia. Los priores Roberto Lawrence y Agustín Webster padecieron igual martirio. Sobre la suerte de los otros monjes, podéis leer en la “vita” del Beato Guillermo Horne (5 de agosto), ya publicada en el blog. 

Los cartujos de otras partes de Europa siempre tuvieron en gran estima el testimonio de martirio de sus hermanos ingleses. Recogieron cuidadosamente todas las noticias y pocas reliquias que de ellos quedaron y trasmitieron a los monjes aquellos santos ejemplos. Sin embargo, nunca promovieron su canonización. El 29 de diciembre de 1886, el papa el Papa León XIII promulgó el decreto que reconocía el martirio de 34 víctimas de la persecución contra los católicos en Inglaterra, y entre ellas estaban los 18 cartujos mártires (leer sobre los demás aquí), beatificándoles oficialmente. En 1887 el Capítulo General de la Orden mandó se celebrase su fiesta en todos los monasterios cartujos. El Capítulo de 1897 pidió a la Sagrada Congregación de Ritos, una Indulgencia Plenaria a ganar el 4 de mayo de cada año, día de su memoria litúrgica. El 25 de octubre de 1970, el Papa Pablo VI canonizó a los tres priores cartujos junto a otros Santos Mártires de Inglaterra y Gales. Entre ellos al brigidino San Ricardo Reynolds (4 de mayo), quien durante mucho tiempo fue tenido como uno de los cartujos. 

 

Fuente: 
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000. 



A 4 de mayo además se celebra a 






 

 

 

 

sábado, 1 de mayo de 2021

San Evermar mártir.

San Evermar de Russon, peregrino, y compañeros mártires. 1 de mayo y 24 de septiembre (invención de las reliquias).

La historia de su culto comienza en el siglo X. Según la leyenda, Evermar fue un piadoso peregrino quien, en compañía de siete amigos emprendió una peregrinación a Compostela, pasando por varios santuarios europeos. Cuando se dirigían a la tumba de San Servacio (13 de mayo) el grupo fue asaltado por los bandoleros de Hacco de Herstappe y fueron asesinados, el 1 de mayo de 700. Los cuerpos despedazados fueron hallados por una compañía de soldados de Pipino y sepultadas en el mismo sitio.

Durante dos siglos la historia se fue repitiendo sin mucha importancia, ni siquiera hay testimonios de su culto. Sin embargo, en 968 el sacerdote de la iglesia parroquial de Russon recibió una visión en la que vio el martirio y el sitio donde se hallaban las reliquias. El obispo Euraclio asistió a la exhumación y trasladó los huesos hallados a la iglesia parroquial. A raiz de esto, el padre Ruzelin escribió una “biografía” basada en las revelaciones recibidas y que, claro, no tiene validez histórica alguna.

En el siglo XII, con el culto en su apogeo, se construyó una iglesia gótica en el sitio del martirio, y allí se llevó una porción de las reliquias, que se procesiona cada año en septiembre. También ese día se hace una representación teatral del martirio del santo y sus compañeros. En este vídeo podéis ver una vieja película del año 1931 sobre el tema. 


San Evermar es patrón contra las fiebres malignas de las personas y los animales.

A 1 de mayo además se celebra a






jueves, 15 de abril de 2021

Despreciaron el palacio terrenal por la Jerusalén celeste.

San Suchias de Bagrevandi y compañeros mártires. 15 de abril.  

Este grupo encabezado por Suchias (también conocido como Bagadras) era oriundo de Georgia y habían acompañado a la comitiva real de la princesa de Albania cuando esta fue a Armenia a casarse con el rey de este país. Los demás se llamaban Luciano, Polyeucto, Cuadrato, Antíoco, Isqurion, Memnas, Focás, Sergio Nerangio, Domecio, Adriano, Zósimas, Víctor, Talaleo, Jordán, Anastasio, Teodoro y Santiago. O esos son los nombres cristianos que nos han llegado, pues alguno lo habría cambiado al ser bautizado. 

Al llegar a Armenia conocieron a un presbítero llamado Chrysos que evangelizaba la región. Este santo varón había sido discípulo de San Judas Tadeo (28 de octubre). Los georgianos oyeron su predicación y se convirtieron a la fe de Cristo. Abandonaron la milicia y se fueron con Chrysos a Mesopotamia, donde fueron bautizados. Al poco tiempo Chrysos fue martirizado y nuestros santos se retiraron a las montañas de Bagrevandi. En estas soledades vivieron más de 40 años, muy penitentes y mortificados. Comían hierbas de las que crecían entre los peñascos y bebían el agua que almacenaban cuando llovía. Oraban constantemente, trabajaban para no estar ociosos y pasaban la mayor parte del día en contemplación. No tenían superior ni lo necesitaban, pues todos se obedecían unos a otros.

En el año 130 un nuevo monarca llegó al trono de Albania y quiso saber que había sido de aquellos soldados que nunca habían vuelto de su misión en Armenia. Luego de arduas averiguaciones, el oficial Barnabas los halló y les intentó convencer de que volvieran a la corte. Barnabas les dijo: "Pero, ¿ves cómo estáis? Parecéis más cabras que pastan que humanos. Volved a la corte y disfrutad de los placeres en vuestra vejez”. Pero ellos se negaron, declarando que, comparados a Cristo, todos los bienes de la corte eran nada. Entonces Barnabas ordenó que fueran torturados hasta que accedieran a regresar. A cada uno les estiró los miembros, los clavó por el pecho en estacas y así, padeciendo terribles dolores, mandó fueran quemados vivos. Los restos calcinados fueron esparcidos por las montañas. Sinceramente, viendo tal crueldad no parece que la causa del martirio solamente haya sido la negativa a volver una corte que habían abandonado 40 años antes y a la que ya no podían aportar nada. Pero esa es la leyenda que nos ha llegado. 

Su culto en Armenia es muy antiguo. En 310 San Gregorio el Iluminador (30 de septiembre) construyó en Armenia una iglesia y monasterio dedicados a la memoria de estos mártires. 


A 15 de abril además se celebra a

San Paterno, obispo.
Santa Suina, mártir.
Santa Edwette,
virgen y mártir
.
San Ruadhan,
ermitaño
.







 

sábado, 10 de abril de 2021

"no neguemos a Cristo ante los hombres".

San Terencio de Cartago y compañeros mártires. 10 de abril y 28 de octubre. 

En el año 250, imperando Diocleciano, fueron capturados los cristianos Terencio, Pompeyo, Africano, Máximo, Zenón, Alejandro, Teodoro y unos 60 más. Como era el uso, se les propuso sacrificar a los dioses para demostrar su fidelidad al Imperio, pero ellos se negaron. Siendo amenazados, Terencio dijo a sus compañeros: "Hermanos, no neguemos a Cristo ante los hombres. Entonces no nos negará ante el Padre en el Cielo y sus santos ángeles". 

El gobernador de la ciudad entonces separó al grupo en dos partes, mandando que una parte fuera azotada delante de la otra. Una vez flagelados, se roció sal sobre las heridas y luego de unos días padeciendo terribles dolores, fueron decapitados. 

Los otros fueron encerrados en una oscura prisión, con cadenas en el cuello y extremidades. Aquí la leyenda narra que una noche apareció un ángel y tocando las cadenas de cada uno de ellos, estas se soltaron. Además, les confortó con alimentos. Al otro día, el gobernador, furioso, mandó metieran en la celda víboras, escorpiones y otros animales venenosos, pero estos se escabulleron por los rincones y no tocaron a los santos mártires. Pero he aquí que a los tres días, cuando los soldados abrieron las puertas de la prisión, para sacar los cuerpos de los cristianos, las alimañas se les abalanzaron y los mataron a ellos. 

Entonces todos fueron condenados a la decapitación y llevados a las afueras de la ciudad. Por el camino cantaban cánticos y salmos. Uno a uno, dieron testimonio y se encontraron en el cielo con sus compañeros.  

Fuente:
-Heiligen Welkom


A 10 de abril además se celebra a

San Fulberto,
obispo
.
Santa Hulda,
profetisa y carmelita
.
San Macario de Gante,
obispo
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Beato Antonio Neyrot,
dominico mártir
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Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...