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sábado, 24 de abril de 2021

Santa Nicolosa Bursa, abadesa.

Santa Nicolosa Bursa, abadesa. 24 de abril.

Nació a inicios del siglo XV en Koper, Eslovenia. Durante su juventud su familia se estableció en Venecia, por razones desconocidas. Tomó el hábito religioso en el monasterio benedictino de San Sérvulo de Venecia. Fue una religiosa fiel a la Regla, la cual hizo cumplir fielmente a las demás monjas desde que fue elegida abadesa en 1465. Su reforma de las costumbres y renovación material y espiritual del monasterio, hizo que en 1505 fuese trasladada al monasterio de San Juan de Letrán, también en Venecia, para revitalizarlo. A la par, inauguró una escuela para niñas y jóvenes, que tendría gran prestigio.

Subió al cielo el 24 de abril de 1512. Y poco más podemos decir de su vida. Mas lo interesante viene ahora. En 1524 el monasterio se trasladó a un viejo convento de Santa Ana, y las monjas desenterraron a Nicolosa, quien tenía ya fama de santa, para llevarse las reliquias al nuevo recinto. El cuerpo fue hallado incorrupto y emanando un agradable y penetrante olor. Se hizo un reconocimiento de los restos, documentando el hecho. En 1689 volvió a abrirse el sepulcro y nuevamente se comprobó la incorrupción, constatando además la elasticidad de la piel, cosa nada común en los incorruptos. Y no solo eso, sino que su cuerpo aún hoy emana bioenergías. En 1700, tras una nueva inspección, el cuerpo se colocó al culto público en una urna con vistas a la iglesia del monasterio.

En el siglo XIX, tras la disolución de la vida monástica en Venecia, las monjas se llevaron el cuerpo a Vodnjan, Croacia, donde se venera. También se llevaron otras numerosas y estrafalarias reliquias, como una lengua de Santa María la Egipcíaca o la tráquea de San Sebastián. Además, se veneran los cuerpos incorruptos de San León Bembo, San Pablo de Constantinopla y San Juan Olini. Ni estos ni Nicolosa han sido canonizados nunca, pero su culto está permitido por la iglesia local y se les llama santos, popularmente.

Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de
-
http://zupavodnjan.com

A 24 de abril además se celebra a









 

lunes, 12 de abril de 2021

Ermitaño, quesero y santo coronado.

San Alejandro de Foigny, monje cisterciense. 12 de abril y 3 de mayo.  

Según la leyenda de Foigny, había cuatro hermanos príncipes que vivían en Escocia. Los dos mayores, hombres, se fueron de ermitaños y quedó la hermana, llamada Mechtilde y nuestro Alejandro. Cuando cumplió Alejandro cumplió 10 años Mechtilde le dijo: "Todos hemos cambiado los bienes terrenales por los celestiales. ¿Vas a ser el único de nosotros que no lo haga ahora?" El pequeño le respondió que le enseñara que debía hacer, y la hermana le llevó al granero. Allí le enseñó a ordeñar vacas, hacer mantequilla y queso, al tiempo que le enseñaba a pensar en Dios.  

Cuando Alejandro cumplió 12 años ambos cruzaron el océano y llegaron al continente. Mechtilde dejó al niño en la abadía cisterciense de Foigny, diciéndole: “aquí emplearás en todo lo que sabes”, y le despidió con un “Hasta la vida eterna”. El muchacho tomó el hábito de Hermano lego y fue un gran artesano del queso. Cuéntase que en una ocasión apareció un jabalí gigantesco que comenzó a atacar las vacas del monasterio. Un cazador intentó neutralizarlo, pero quedó paralizado de miedo. Entonces el jovencito Alejandro se le enfrentó al animal y con una oración la bestia desapareció.  

Alejandro murió joven, con fama de santidad, al poco tiempo de su muerte, un monje tuvo grandes dolores en el pecho y rezó en la tumba del joven con gran devoción. Al poco tuvo una aparición en la que Alejandro le sanó de su mal. Como se mostró llevando una corona en la cabeza y otra en la mano, el joven le preguntó que significaban, y el santito le respondió:  "La corona en mi mano indica mi origen, porque soy verdadero hijo de reyes. Mas la corona en mi cabeza indica que soy uno de los elegidos". 


A 12 de abril además se celebra a

San Alferio
de La Cava, abad
.
San Víctor de Braga,
mártir
.
San Erkenbod, obispo.
San Julio I, papa.








sábado, 10 de abril de 2021

"no neguemos a Cristo ante los hombres".

San Terencio de Cartago y compañeros mártires. 10 de abril y 28 de octubre. 

En el año 250, imperando Diocleciano, fueron capturados los cristianos Terencio, Pompeyo, Africano, Máximo, Zenón, Alejandro, Teodoro y unos 60 más. Como era el uso, se les propuso sacrificar a los dioses para demostrar su fidelidad al Imperio, pero ellos se negaron. Siendo amenazados, Terencio dijo a sus compañeros: "Hermanos, no neguemos a Cristo ante los hombres. Entonces no nos negará ante el Padre en el Cielo y sus santos ángeles". 

El gobernador de la ciudad entonces separó al grupo en dos partes, mandando que una parte fuera azotada delante de la otra. Una vez flagelados, se roció sal sobre las heridas y luego de unos días padeciendo terribles dolores, fueron decapitados. 

Los otros fueron encerrados en una oscura prisión, con cadenas en el cuello y extremidades. Aquí la leyenda narra que una noche apareció un ángel y tocando las cadenas de cada uno de ellos, estas se soltaron. Además, les confortó con alimentos. Al otro día, el gobernador, furioso, mandó metieran en la celda víboras, escorpiones y otros animales venenosos, pero estos se escabulleron por los rincones y no tocaron a los santos mártires. Pero he aquí que a los tres días, cuando los soldados abrieron las puertas de la prisión, para sacar los cuerpos de los cristianos, las alimañas se les abalanzaron y los mataron a ellos. 

Entonces todos fueron condenados a la decapitación y llevados a las afueras de la ciudad. Por el camino cantaban cánticos y salmos. Uno a uno, dieron testimonio y se encontraron en el cielo con sus compañeros.  

Fuente:
-Heiligen Welkom


A 10 de abril además se celebra a

San Fulberto,
obispo
.
Santa Hulda,
profetisa y carmelita
.
San Macario de Gante,
obispo
.
Beato Antonio Neyrot,
dominico mártir
.







jueves, 3 de mayo de 2018

"Cuando un cristiano calla, ora y habla a Dios".

San Alejandro I, papa y mártir. 3 de mayo, 16 y 27 de marzo.

Las Actas de Alejandro, Evencio y Teódulo, ficticias, pretenden recoger el martirio de santos reales, cuyas sepulturas en la Vía Nomentana, en el segundo miliario, están localizadas y gozaron de culto primitivo. La leyenda les hace relacionarse con otros santos como San Quirino (30 de marzo y 30 de abril), Santa Balbina (31 de marzo) y San Hermes (28 de agosto), pero la relación no va más allá que la cercanía de sus sepulcros. Para más inri, al Alejandro mártir se le ha identificado nada menos que con el papa Alejandro, que asumió el solio pontificio a inicios del siglo II. Probablemente sería contemporáneo con estos mártires, e incluso podría haberlos sepultado él mismo, pero no hay prueba alguna para que fuese el mártir Alejandro venerado en las mencionadas catacumbas. Igualmente, aquí me limitaré a contar lo que la leyenda nos ha trasmitido y ya lo demás, pues lo sabremos en el cielo.

Fue San Alejandro elegido obispo de Roma en el año 105, siendo el quinto sucesor de San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de su Basílica). El “Liber Pontificalis” le atribuye el inicio del rito de poner unas gotas de agua en el cáliz de vino en la Eucaristía, así como el uso del agua bendita. Pero igualmente, estos usos son algo más tardíos. 

A Alejandro igualmente se le arroga la invención de las Cadenas de San Pedro, el inicio de su veneración y la Dedicación de la iglesia de "San Pedro in Vincoli". La leyenda cuenta que, estando preso Alejandro, el tribuno Quirino le presentó a su hija Balbina para que fuese sanada. Esta besó las cadenas de Alejandro, quien le dijo que debía besar las del príncipe de los Apóstoles, que se hallaban en la misma cárcel. Halladas las cadenas de modo milagroso, comenzaría su culto. Pero, realmente, esta iglesia sería dedicada en 439 por el papa Sixto III y el culto a las supuestas cadenas de San Pedro data del siglo VIII, luego de la restauración de dicha iglesia por el papa Adriano I.

Entre 107 y 130 (las fechas bailan) el papa Alejandro habría padecido el martirio de la siguiente manera: Una vez convertido Quirino, este liberó a Alejandro, quien junto a sus presbíteros Evencio y Teódulo, bautizaron a cientos de personas, convertidas por Quirino (algunas versiones hacen obispo a Evencio y diácono a Teódulo). Cuando lo supo el emperador Aureliano, hizo que Quirino y todos esos bautizados fueran arrojados al mar. Entonces tomó a Alejandro y lo mandó tender en el potro, donde fue atormentado con antorchas y raspados sus costados con peines de hierro. Alejandro no decía ni una palabra, por lo cual le preguntaron "¿Por qué callas? ¿Por qué no te quejas?" Alejandro respondió: "Cuando un cristiano calla, ora y habla a Dios". 

A la par, eran torturados Evencio, quien tenía 81 años, y Teódulo. Como nada les hacía cejar, Alejandro y a Evencio fueron arrojados a un horno encendido, dejando a Teódulo fuera para que, al ver la espantosa agonía de los otros dos, tuviera miedo y apostatara. Pero Teódulo no se dejó intimidar, sino que, al contrario, se las ingenió para meterse también en el horno con sus compañeros. Milagrosamente el fuego no les dañó, sino que, al contrario, les hizo más fuertes y animosos para la batalla. Entonces Aureliano mandó decapitar a Evencio y a Teódulo, dejando a Alejandro para que fuera repetidamente apuñalado.

Busto relicario.
Estaba Aureliano contento con su "victoria", cuando se oyó una voz desde el cielo que clamó: "Aureliano, hemos abierto las puertas del cielo a los que acabas de matar, y a ti las puertas del infierno". Y efectivamente, Aureliano cayó fulminado, se mordió la lengua y murió abrasado de un fuego invisible.

Los  cuerpos de Alejandro, Evencio y Teódulo fueron sepultados fuera de la ciudad, en la Via Nomentana, a dos millas de Roma, como escribí al principio. Sus reliquias actualmente se veneran en la Basílica de Santa Sabina, Roma. Otras reliquias se veneran en Lucca y en Freising. En Stavelot, Bélgica, existe un bello relicario de San Alejandro del siglo XII, en el que se contendrían otras diversas reliquias.


Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Lives of Popes". Volumen I.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Julio I. 12 de abril.

San Alejandro I. 3 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.

A 3 de mayo además se celebra a:

La Invención
de la Santa Cruz
.
Ss Timoteo y Maura,
esposos mártires
.
Ss Alejandro y Antonina
de Cardaune, mártires
.











lunes, 30 de abril de 2018

Pidió un milagro, lo obtuvo, y entregó su vida por ello.

San Quirino de Neuss, tribuno mártir. 30 de abril.

El culto de este santo se desarrolla en Alemania, tanto que ha perdido su coletilla "de Roma", para ser "de Neuss". El martirologio lo recoge a 30 de marzo, pero su más conocida memoria es a 30 de abril se recuerda su traslación, vestigio de su potente culto en Alemania, quedando relegada la memoria del 30 de marzo.

Su leyenda, del siglo V, se incluye en la leyenda del culto a las Cadenas del apóstol San Pedro, recordada en la memoria de San Pedro Ad Víncula (1 de agosto). A partir de la "Leyenda Áurea" del Beato La Vorágine (13 de agosto) ganaría popularidad este santo. Se nos cuenta que, imperando Adriano, fue encarcelado el papa San Alejandro I (3 de mayo) y con él San Hermes (28 de agosto), prefecto de Roma, quien había sido convertido por Alejandro. Quirino, que era tribuno, habló a Hermes diciéndole: "Es curioso que un hombre sensato renuncie a todos los beneficios del cargo de prefecto para soñar con una vida tan diferente". Hermes le respondió: "Yo también creí un tiempo en todo terminaba con nuestra vida terrenal". Quirino le replicó: "¡Si me demuestras que hay otra vida, puedes hacerme tu discípulo!". Hermes le señaló al obispo Alejandro y le dijo: "Es mejor que preguntes a tu otro prisionero, porque él puede hacer eso mejor que yo". Pero Quirino le dijo amargamente: "te pido pruebas, ¿y me envías a Alejandro, que está preso como tú? Esto haré, les separaré en celdas distantes y les pondré doble guardia. Si vuelven a juntarse de algún modo, entonces estoy dispuesto a creer en lo que dices".

Y así lo hizo Quirino, llevando a Alejandro a un extremo de la prisión. Estando el santo papa en oración, un ángel se le apareció y abriendo la puerta de la celda, lo llevó a la celda de Hermes, pasando entre la guardia. Ante este milagro Quirino aceptó la fe cristiana. Hermes le contó a Quirino como Alejandro había resucitado a su hijo, y Quirino quiso que Alejandro sanara a su hija Santa Balbina (31 de marzo), enferma de mal de garganta. Alejandro consintió, regresando a su celda de modo milagroso otra vez. Cuando Balbina estuvo frente a él se arrodilló para besar sus pies, pero Alejandro le dijo: "No beses mis cadenas, sino las de Pedro. Búscalas, venéralas y recuperarás tu salud". Y así pasó, Quirino halló las cadenas que había llevado el mismo San Pedro y cuando Balbina las besó quedó sana. Otra versión dice Alejandro tocó las cadenas al cuello de la joven. En fin, que sana Balbina, Quirino devolvió la libertad a Alejandro, quien le bautizó a él y a su familia.


Traslación a Neuss.
Iglesia de Malberg, Alemania.
Quirino moriría mártir en, entre los años 105 y 130, aunque primero le cortaron la lengua, las manos y los pies y luego sería decapitado. Balbina, Alejandro y Hermes también serían mártires. El cuerpo de San Quirino fue arrojado a los perros, pero estos lo respetaron, siendo sepultado luego en las catacumbas de Pretextato. El papa San León IX (19 de abril) entregó las reliquias de San Qurino a su hermana Geppa, abadesa en Neuss, y desde allí se extendió su devoción. Es abogado de los militares, del ganado, contra las epidemias de peste y viruela, contra las fracturas, el reuma, la cojera, la parálisis, dolor de garganta y oídos.

Aunque todos estos personajes sean mencionados en este relato legendario, ciertamente consta su martirio y sepultura en las catacumbas romanas, la cercanía de sus sepulcros forjaría la leyenda. Es abogado contra la gota, las piedras en los riñones y los dolores de las piernas. No hay que confundirle con San Quirino de Siscia (4 de junio).


Fuentes:
https://www.heiligenlexikon.de/
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 30 de abril además se celebra a:


San Eutropio de Saintes,
obispo y mártir.
Santa María de la Encarnación,
viuda y ursulina.
San José B. Cottolengo,
presbítero fundador.



martes, 24 de abril de 2018

"podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada"

San Alejandro de Lyon, mártir. 24 de abril.

Santos Ireneo, Epipodio y Alejandro.
Este santo está relacionado con San Epipodio de Lyon (22 de abril) por su culto, y las leyendas les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar. Una vez martirizado Epipodio el 22 de abril, dos días más tarde le llegó el turno a Alejandro.

Como a su compañero, el juez intentó ganárselo con promesas, diciéndole: "Todavía tienes tu propio destino en tus manos. Has tenido tiempo para pensar ver las consecuencias de la obstinación de tu amigo, que le ha costado la cabeza. Gracias a nuestros dioses, podemos decir que prácticamente hemos exterminado a todos los partidarios de tu fe sectaria; tú eres es uno de los últimos en sobrevivir. Así que sé sabio y sensato".

Alejandro le respondió: "Lo único que puedo hacer es dar gracias a mi Dios, ¡alabado sea su nombre! Cuanto más intentas asustarme, más quiero seguir el ejemplo de mis predecesores. Porque piensas que esa gente está perdida, pero en realidad ahora están en el cielo. No, los verdaderos perdedores son tú y tus torturadores. Mi amigo ya ha recibido su recompensa y estoy impaciente por seguirlo. He sido cristiano toda mi vida y continuaré siéndolo. Entonces, ¿a qué esperas? Porque a lo sumo podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada por mi Señor".

Entonces el juez ordenó que le estiraran en el potro. Pero antes se cansaron de estirar los verdugos, que Alejandro de alabar a Cristo. Un segundo y un tercer turno de verdugos le hicieron padecer, pero el santo permaneció fiel a Cristo. Cuando el juez le preguntó si seguía en su obstinación y si quería sacrificar a los dioses, el joven le replicó: "Tus dioses son en realidad sólo demonios, pero el Dios que yo adoro ha hecho cielo y tierra: él me dará fuerza hasta mi último suspiro, de eso estoy seguro". 

El juez entonces rugió: "¡Esta gente cristiana piensa que soportar tales dolores contribuye a su glorificación! No hay nada que hacer con ellos, tenemos que deshacernos de ellos". Y luego dijo al público: "Porque este hombre aquí presente, llamado Alejandro, está lejos de dar un buen ejemplo, y porque no rinde tributo a nuestros dioses; por la dignidad de nuestro cargo, que no permite que este ciudadano infiel sufra más de lo necesario; de lo contrario, seguiríamos siendo cómplices de la perseverancia de su fe a través de su sufrimiento: juzgamos que sea colgado en una cruz para pagar por su crimen con la muerte".


Interrogatorio de Alejandro.
Y Alejandro fue crucificado, expirando pronto y con el Nombre de Jesús en los labios, el 24 de abril de 177.

El cuerpo del santo, y el de Epipodio, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Una leyenda medieval habla de la reliquia de la sandalia de San Epipodio, pero es tardía, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, no menciona para nada tal sandalia.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 24 de abril además se celebra a:

domingo, 22 de abril de 2018

"si muero por tus torturas alcanzaré una vida eterna"

San Epipodio de Lyon, mártir. 22 de abril.

Este santo está relacionado con San Alejandro de Lyon (24 de abril) pues su "passio" les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar.

A Epidopio le dijo el juez: "Sería una vergüenza para un joven tan bello como tú se perdiera por un ideal tan inútil. Mira a tu alrededor; ¡cuántas generaciones el mundo entero no ha venerado a los mismos dioses, desde las almas más simples hasta los emperadores hasta ahora! Además, a nuestros dioses les encanta la alegría: prefieren ser adorados desde una mesa bien dispuesta, en medio de juegos, bailes, música, bebidas y juegos públicos. Compara eso con tu aburrida y sombría religión, en la que adoran a un hombre que ha sido muerto en la cruz, cuyo mayor placer parece ser el sufrimiento, y que prefiere ser honrado por personas que han estado demacradas por el ayuno. Sin mencionar esta penosa e infértil virginidad. Pero sobre todo: ¡piensa cuánto apoyo puedes esperar de un dios que ni siquiera ha logrado evitar un simple ataque a su propia vida! Te digo todo esto para que abras tus ojos a las verdaderas bendiciones de la vida".

Epipodio le respondió: "Tus amables palabras no son más que mortal veneno. Tu compasión es una verdadera crueldad. Para mí, la vida que me ofreces equivale a la muerte eterna. Y la muerte que me amenaza es la transición a la vida real. Y el Jesús que, según tú, sólo murió en la cruz: ¿sabes también que resucitó de entre los muertos y que ascendió al cielo, y se puso en camino al gozo inmortal para que todos le siguieran? Por eso intentaré bajar a tu nivel y hablar tu idioma. Porque las tinieblas en las que vives no serán tan densas y podrás ver que cada ser humano está formado por un alma y un cuerpo. Nosotros creemos que el alma impone su voluntad al cuerpo. Los dioses de los que hablas no son más que lo que llevas en tu vientre, ahí es donde tienes lo mejor que les sacrificas. Yo, si embargo, si muero por tus torturas, dejaré una vida de dolor para alcanzar una vida eterna donde ningún dolor o muerte pueda volver".

Entonces el juez, aun admirando la valentía de Epipodio, mandó le rompieran la boca por blasfemar contra los dioses. Pero aún con la boca ensangrentada y llena de dolor, el santo mártir confesaba al Padre, el Hijo y al Espíritu Santo. Luego fue condenado a que le desgarraran los costados con garfios de hierro, mas Epipodio no cejaba. Entonces la multitud comenzó a pedir su final, pues nada parecía hacerle apostatar. Temeroso de un motín, el juez mandó fuera decapitado en el acto. Fue el 22 de abril del año 177.

El cuerpo del santo, y el de Alejandro, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Entre ellas, venera una sandalia que habría sido de nuestro Epipodio, y que habría perdido en casa de la viuda al ser arrestado. Una leyenda muy posterior al martirio del santo dice que, estando un joven lionés muy enfermo, se le apareció San Epipodio indicándole que debía contactar a dicha viuda y tocar su sandalia, por medio de la cual se sanaría. El joven buscó a la mujer, que quedó sorprendida, pues aunque ella misma había aplicado el zapato del santo a algunos enfermos, siempre lo había tenido en secreto. El joven tocó el objeto y al punto quedó sano. Pero es una leyenda medieval, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, mas no menciona para nada tal sandalia.



Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 22 de abril además se celebra a:

sábado, 7 de abril de 2018

Seguidor del Rey, no de una reina.

San Enrique Walpole, jesuita mártir. 7 de abril y 1 de diciembre (Todos los Mártires Jesuitas de Inglaterra).

Nació en 1558, en Docking, Norfolk, Inglaterra. Era un joven alegre, muy inteligente y con dotes artísticas. Estudió en Norwich y en Peterhouse, Cambridge. En algún momento Enrique se convirtió a la fe católica, aunque en secreto, pues dejó la Universidad para no tener que hacer el Juramento de Supremacía, según el cual el Rey era la Cabeza visible de la Iglesia, y que era impuesto a todos los graduados. En 1578 ingresó en el Colegio Gray's Inn para estudiar derecho.

En 1581 presenció la ejecución de San Edmundo Campion (1 de diciembre) en Tyburn, y ante aquel ejemplo perdió su miedo a hacer visible su catolicismo. Dícese que una gota de sangre de Campion le cayó encima y se produjo el milagro de la conversión completa. Y tanto le tocó este martirio, que escribió algunas composiciones poéticas sobre Edmundo, que circuló rápidamente en Londres, y se hizo público. Como estaban tras su pista, Enrique dejó Londres y se fue a Norfolk. Pero allí tampoco estaba seguro y se fue a Francia. En este país estudió teología moral, incrementó su vida espiritual y maduró su deseo de ser jesuita, como San Edmundo.

En 1584 se fue a Roma y allí entró jesuita. Fue enviado a Verdún, Francia, donde el clima era más favorable a su salud. En Pont á Mousson estudió la Teología y en 1588 fue ordenado presbítero en París. Una vez ordenado fue misionero en los Países Bajos, para sostener la fe de los católicos, duramente perseguidos por los luteranos. Fue capellán militar de los católicos ingleses e irlandeses del regimiento de Sir William Stanley en las fuerzas españolas contra los herejes.

En 1593 fue apresado y encarcelado en Vlissingen, en una celda horrible. Soportó numerosas privaciones, hambre y frío, y un trato brutal, por no querer renunciar a sus votos religiosos ni mucho menos a la Iglesia Católica. De esta prisión escapó gracias a su hermano. Luego de su probación fue enviado para ayudar en la fundación de los seminarios ingleses de Sevilla y Valladolid. Ese mismo año se entrevistó con el rey Felipe II, quien le apoyó en la fundación del Colegio Saint Omer (hoy Stonyhurt). A inicios de diciembre de 1593 embarcó a Inglaterra, donde los anglicanos igualmente seguían persiguiendo a los católicos hasta la muerte. 


Inscripción del santo en su cárcel.
Desembarcó en Bridlington el 7 de diciembre junto a su hermano Tomás. Solo pudieron avanzar 10 millas tierra adentro, pues ya sabían los ingleses de su regreso. Les encerraron en el castillo de York, donde fueron maltratados. En febrero de 1594, el terrible Richard Topcliffe, un exsacerdote católico devenido en anglicano y crudelísimo con los sacerdotes católicos trasladó a Enrique a la Torre de Londres. Allí fue sometido durante meses a duros interrogatorios en los que se le "invitaba" a renegar de la Iglesia de Cristo. Enrique dejó un hermoso testimonio de su fe católica en la cárcel: una inscripción de su nombre y bajo este los nombres de los apóstoles Pedro y Pablo, y los de los cuatro Padres de la Iglesia, Agustín, Jeróimo, Ambrosio y Gregorio. 

En marzo de 1595 fue devuelto a York para ser juzgado, junto al también sacerdote San Alejandro Rawlins (7 de abril). Ambos fueron juzgados el 3 de abril y sentenciados a muerte. El P. Rawlins fue ejecutado primero, y luego de ser descuartizado le mostraron el cuerpo a Enrique, para amedrentarlo. ¡A él, que se había fortalecido en la fe presenciando un martirio! Así que solo lograron reafirmarlo en su fe católica y vocación jesuítica. Le pedían que cediera al menos en un punto del Juramento y se salvaría, pero se negaba constantemente. Le insistieron, preguntándole que creía de la Supremacía de la Reina Isabel I sobre la Iglesia, a lo cual respondió: "Ella la ostenta, pero no la posee". Rezó el Padrenuestro y fue colgado.

Enrique Walpole fue beatificado en 1929 por Pío XI y canonizado en 1970 por Pablo VI como uno de los Cuarenta Mártires de Inglaterra y Gales.


Fuente:
https://www.jesuit.org.uk


A 7 de abril además se celebra a:






domingo, 3 de septiembre de 2017

No hay edad para seguir a Cristo.

Santa Basilisa de Nicomedia, niña mártir. 3 de septiembre.

Los menologios griegos, escuetos, dicen que Basilisa era una pequeña niña de 9 años, natural de Nicomedia. En 309 fue apresada y flagelada por declararse cristiana. La arrojaron a los leones, pero estos no la tocaron. Entonces el juez, llamado Alejandro, mandó que la decapitaran. Salieron los verdugos de la ciudad y cuando habían caminado un trecho, Basilisa les pidió descansar. La niña entonces se arrodilló en una piedra, juntó sus manitas e hizo una breve oración, y murió dulcemente, sin padecer la espada.

Adiciones posteriores dicen que el juez Alejandro, viendo la fe de Basilisa, se convirtió a Cristo y también fue mártir. Pero son eso, adiciones.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 3 de septiembre además se celebra a
Santa Febes de Corinto, diaconisa.
San Remaclio de Stlavelot, abad y obispo.

sábado, 20 de mayo de 2017

Firme como un tronco. Y tanto.

Santos Talaleo de Anarzabo, médico; Asterio y Alejandro, mártires. 20 de mayo.

Talaleo era originario de Líbano, y su leyenda llama Beruc y Romylia a sus padres. A los 18 años era un joven guapo, de cabello pelirrojo, piadoso y sabio. Sobre estos mismos años ya había terminado sus estudios de medicina y se estableció como tal en Aegea. No cobraba a los pobres, a los que además socorría. Cuidaba a los más necesitados y a muchos además les predicaba de Cristo.

En 285, imperando Numeriano, Talaleo fue denunciado por su fe cristiana, fue interrogado y como no renunciaba a la fe, el juez le condenó a ser colgado cabeza abajo y ser azotado. Los verdugos Asterio y Alejandro fueron los encargados del tormento: perforar un agujero a través de la rótula, atarle una cuerda a través de él y colgar al santo de un árbol. Pero Dios en su bondad, hizo que este tormento lo hicieran a un tronco de madera, que ellos veían como si fuera el santo. El juez, al ver aquello, pensó que los dos hombres lo habían hecho aposta, para proteger al cristiano, por lo que mandó que Asterio y Alejandro fueran flagelados. Durante el suplicio ambos confesaron a Jesucristo, pues tuvieron una visión del mismo alentándoles. Y gritaron: "Nosotros creemos en Él y sufriremos por él". E inmediatamente fueron pasados a espada.

Entonces el juez tomó a Talaleo para aplicarle él mismo la tortura de traspasarle el hueso, pero al tocarle quedó paralizado y no fue liberado hasta que rogó al santo que le sanara. Este lo hizo en nombre de Cristo, pero no por eso le dejó en paz el juez, sino que siguió martirizándole. Intentaron ahogarle, pero nada, siempre sobrevivía. Luego le arrojaron a las fieras, pero estas se echaron a sus pies como corderos. Finalmente, como solía pasar, fue decapitado el 20 de mayo de 285.

Las Iglesias Orientales le veneran como uno de los santos sanadores, junto a San Pantaleón (27 de julio), y es abogado de los médicos.


A 20 de mayo además se celebra a:

San Baldiri, mártir.
Santa Saturnina,
virgen y mártir
.
La Conversión de
San Ignacio de Loyola.







domingo, 26 de febrero de 2017

Del primer antiarriano.

San Alejandro de Alejandría, obispo. 26 de febrero, 29 de mayo, Iglesias Ortodoxas, y 17 de abril, Iglesia Copta.

Alejandro nació sobre 250, y desde joven se consagró al servicio de Cristo. Sozomeno dice que era conocido por su afabilidad y mansedumbre. En 313, luego de la muerte de San Aquilas (13 de junio), nuestro santo fue elegido patriarca de Alejandría. Un día, habiendo terminado las fiestas de la celebración del martirio de San Pedro I de Alejandría (26 de noviembre y 9 de diciembre, Iglesias Orientales), se fue a comer con sus clérigos. Vio por su ventana a unos niños que remedaban ser sacerdotes y realizaban un bautismo. Fijándose en el que oficiaba de obispo y lo correcto de sus ceremonias, les llamó e interrogó, admirándose de que todo lo habían hecho conforme a las normas litúrgicas, y comprendió lo que valía aquel chico y se encargó de su educación y cuando ya era un joven instruido y piadoso, Alejandro lo ordenó de diácono sobre 320, y le eligió como su secretario. Ese niño era el gran San Atanasio (2 de mayo). 

Alejandro fue el obispo al que tocó la época de tránsito entre las persecusiones y la anhelada paz con el Imperio. Pero esta paz trajo otros problemas internos para la Iglesia que Alejandro heredó de sus antecesores Pedro I de Alejandría y Aquilas: En Egipto las persecuciones habían sido brutales, provocando esclarecidos mártires y conocidas deserciones y apostasías. Una vez terminada la persecución, Pedro había sido implacable con los "lapsi", aquellos que habían aparentado ser idólatras por temor al martirio. Entre ellos estaba Melecio, obispo de Licópolis de Egipto, que había sacrificado a los dioses por conservar la vida. Pedro le depuso de su sede y Melecio, en lugar de reconocer su culpa y aceptar la pena, creó un cisma junto a sus seguidores. Pedro intentó reducir a los cismáticos, pero nada logró. Como dije, Alejandro heredó este problema, pero él no siguió la estela de rigor de su maestro, sino que propugnaba por perdonarles. Tampoco obtuvo nada, pues los melecianos, a los que no hay que confundirles con los otros "melecianos", seguidores de San Melecio de Antioquía (12 de febrero), aún dieron guerra bastantes años más.

Una leyenda le quiere presente junto a San Aquilas en el martirio de Pedro I de Alejandría, en compañía del diácono Arrio. Pedro les habría advertido del mal que el Arrio habría de traer a la Iglesia, por medio de la visión de Cristo vestido con una túnica rota. Por ello les advirtió que no debían admitirle a la comunión de la Iglesia, de la cual él le había excluido por su afinidad con los melecianos. Ciertamente podemos dudar de semejante leyenda, porque fue Aquilas el obispo que ordenó presbítero a Arrio, cosa impensable de haber sido cierto la narración previa. Cuando Arrio, sobre 318, comienza la enseñanza de su doctrina herética, que negaba la divinidad de Cristo y su inferioridad con respecto al Padre, nuestro Alejandro, ya obispo, reacciona pronto, intenta que Arrio reconozca sus peligrosos errores, con gentileza le exhorta y corrige, pero no logra nada. Entonces escribe al papa San Silvestre (31 de diciembre) y a todos los obispos de Oriente. Alerta del peligro de la herejía y su rápida extensión. Convoca un sínodo y, preventivamente, condena el error. El emperador San Constantino (21 de mayo) toma cartas en el asunto y convoca el Concilio en Nicea, en 325. Allí brilla San Atanasio, al que Alejandro da la encomienda de abogar en su nombre por la fe católica. El concilio, para evitar cualquier confusión en el futuro, añade al Credo la palabra "homomisios", o sea, que define a Cristo como Dios y consustancial al Padre.

El santo levantó una bellísima, según las descripciones antiguas, iglesia dedicada a San Teonás (23 de agosto), obispo de Alejandría. San Alejandro murió el 26 de febrero (o el 17 de abril, que dudas hay) de 326 y como era su deseo, San Atanasio fue elegido su sucesor.


Fuentes:
-"La leyenda de oro para cada día del año". Volumen II. PEDRO DE RIBADENEIRA. Barcelona, 1861.
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 26 de febrero además se celebra a 





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