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martes, 2 de febrero de 2021

"Venid benditos de mi Padre..."

San Aproniano de Roma, mártir. 2 de febrero y 29 de noviembre. 

Fue uno de los guardias de una de las prisiones de Roma, y en el ejercicio de su oficio conoció a los mártires Santos Saturnino y Sisinio (29 de noviembre), quienes habían sido apresados poco antes. Fue testigo de la voz celestial que habló a estos santos cuando él los llevaba al interrogatorio, y que les dijo: "Venid benditos de mi Padre y tomad posesión del reino que Él tiene preparado para vosotros desde la fundación del mundo". Esto dejó a Aproniano impresionado, tanto que renunció a los ídolos, se instruyó en la fe cristiana y al poco tiempo fue martirizado, en 304.







martes, 16 de octubre de 2018

San Bertrand de Comminges, obispo.

San Bertrand de Comminges, obispo. 16 de octubre.

Nació sobre 1045 en Tolosa. Fue hijo del conde Raymond de L'Isle-Jourdain y, por parte de su fue nieto del Conde Guillermo III de Tolosa. Desde niño fue piadoso e intrépido, decidido, gustaba de estudiar y de las armas. Comenzó la carrera militar y algunos logros tuvo para el reino, pero a los 25 años, buscando servir a un rey mejor, dejó el mundo para ser ordenado sacerdote. Luego de su ordenado formó parte de los Canónigos Regulares de San Agustín en la catedral de Tolosa. En 1070 fue nombrado archidácono de la misma catedral.

Sobre 1083 fue elegido obispo de Comminges, una sede menor, con escaso clero, bastante dejada. Bertrand comenzó por reformar la vida sacerdotal y monástica, reparó algunas iglesias y bajo su orden se hicieron varias obras públicas. En 1120 comenzó la construcción de la bella catedral de la ciudad. Fue un ardiente defensor de la reforma emprendida por el papa San Gregorio VII (25 de mayo) y en pocos años cambió toda su sede, haciéndola floreciente en vocaciones, piadosa y pacífica.

En 1092 fue de los prelados que, junto a San Ivo de Chartres (23 de diciembre y 23 de mayo), protestó públicamente contra el segundo matrimonio del rey Felipe I de Francia, quien ya estaba casado. El Sínodo de Poitiers quiso zanjar el asunto en 1103, admitiendo este segundo matrimonio, pero nuestro santo se enfrentó a aquellos prelados vendidos al poder. Él y los otros obispos fieles a la enseñanza católica tuvieron que huir, siendo apedreados por los seguidores del rey.

Bertrand murió de fiebres durante una visita pastoral, el 16 de octubre de 1123 y fue enterrado en el coro de la Catedral de Santa María de Comminges, más tarde llamada de Saint-Bertrand en su honor. En 1167 el arzobispo Guillermo de Auch, sobrino de Bertrand, encargó la redacción de una "vita" para pedir al papa Alejandro III su canonización, pero esta no llegó. En 1218, reinando Honorio III, se abrió un proceso de virtudes y milagros, como ya era reglamentario en el siglo XIII. Dícese que ciertamente este mismo papa le canonizó entre 1220 y 1222, pero sería la única canonización del momento que no esté documentada, lo cual hace pensar que probablemente se dio el permiso, pero no se celebró.


Mitra que perteneció al santo.
La canonización "formal" llegó en 1309, cuando el papa Clemente V, que residía en Aviñón y había sido obispo de Comminges elevó las reliquias, ya veneradas, al culto público. En 1430 se realizó un bello mausoleo para contener dichas reliquias que aún se conserva.

Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de/BiographienB/Bertrand.html

A 16 de octubre además se celebra a:


San Elophe de Toul, mártir.

sábado, 28 de abril de 2018

De travestismo, entereza cristiana y martirios.

Santos Teodora y Dídimo de Alejandría, mártires. 28 de abril, 5 de abril y 27 de mayo (Iglesias Orientales).

Las Actas del interrogatorio y martirio de Teodora son de esas pocas "Actas de los Mártires" que podemos considerar genuinas. Aunque no se sabe quién fue el copista (tal vez el mismo notario que siempre estaba presente en un proceso formal), están tomadas del Registro Público y trasmitidas a la Iglesia, que las ha conservado desde el siglo IV. La última parte, referida a Dídimo no forma parte del escrito público, sino que se aclara que fue añadido basado en los testimonios de testigos oculares. Todos los martirologios mencionan a Teodora y Dídimo, si bien su memoria litúrgica varía según las diferentes iglesias. Algunas siguen el martirologio pseudo-jeronimiano, que los pone a 5 de abril, llamando "presbítero" a Dídimo. Los Bollandistas recogen diversas laudas de los martirologios y reproducen las Actas, las cuales dan por buenas:

En 303, imperando Diocleciano y Maximiano, y siendo juez Maximiano Herculio en Alejandría de Egipto fue arrestada nuestra Teodora, por haberse negado a adorar a los ídolos. Sobre los orígenes de la santa nada sabemos, pero por su nombre podemos deducir que sus padres, de algún linaje, ya eran cristianos cuando ella nació.

Herculio: "¿De qué estatus social provienes?"
Teodora: "Soy cristiana".
H: "Pero, ¿eres libre o esclava?
T: "He sido redimida por Jesucristo. Pero según tus criterios, mis padres eran ciudadanos libres".
H: "¿Por qué no estás casada?"
T: "Porque prefiero atarme a Cristo".
H: "Te insto a que te sacrifiques, porque si no lo haces nos veremos obligados a ponerte en un burdel.
T:" Si resuelvo mantener mi alma limpia, no seré culpable de la violencia a la que pueda estar expuesta
H: Tu nacimiento y tu belleza me inspiran compasión. Sacrifica, o te convertirás en escándalo para tu familia y para toda la gente decente".
T: "Confío en mi Dios. Él me protegerá. Jesucristo arrebatará su paloma de las garras del halcón".
H: Te daré tres días para pensarlo y luego te escucharé".

Pero al cabo de esos tres días, al comparecer Teodora ante el juez, ella se mostró igual de firma en su fe. Por eso la llevaron a rastras a un lugar de prostitución. Al entrar, Teodora oró: "Dios, Padre todopoderoso de nuestro Señor Jesucristo, ven en ayuda de tu hija y libérame esta espantosa cautividad, así como tú liberaste al Apóstol Pedro de su cautiverio. Guarda mi pureza para que todo el mundo pueda ver que te pertenezco". 

Teodora y Dídimo cambian de ropas.
Había un joven llamado Dídimo quien estado presente en los interrogatorios, del que las Actas no dicen si ya era cristiano o se había convertido por el talante de Teodora. Como fuese, Dídimo tomó un uniforme de soldado y pagó una fuerte suma para ser el primero en yacer con Teodora. Una vez solos, Dídimo le dijo: "No temas, hermana mía, yo soy tu hermano en Jesucristo. He venido a salvarte. Cámbiate de ropa conmigo". Así, gracias a esa estratagema, Teodora pudo huir vestida de soldado. Al ser sorprendido, Dídimo fue decapitado y su cuerpo quemado. Algunas fuentes posteriores añaden como compañeros mártires de Dídimo a los santos Quinto, Pancrato y Suceso. Ciertamente podrían haber padecido el mismo día, aunque no hayan tenido relación.

Sobre el final de Teodora, nos dicen las Actas que, habiendo padecido mucho en los interrogatorios y la prisión de tres días, al poco de escapar exhaló el espíritu. Una historia parecida a la anterior podemos leer en la passio de Santos Alejandro y Antonina de Cardaune (3 de mayo)

En el siglo XVII Robert Boyle escribió una novela inspirada en la historia de Teodora y Dídimo, y en el siglo XVIII Handel compuso la música para una ópera basada en esta historia, escrita por Thomas Morrell. Podéis disfrutar la obra musical en este link:





Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de abril además se celebra a:


San Patricio obispo,
y compañeros mártires.
Santos Vital, Valeria,
Gervasio y Protasio.
Santas Proba y Grimonia,
vírgenes y mártires.





domingo, 22 de abril de 2018

"si muero por tus torturas alcanzaré una vida eterna"

San Epipodio de Lyon, mártir. 22 de abril.

Este santo está relacionado con San Alejandro de Lyon (24 de abril) pues su "passio" les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar.

A Epidopio le dijo el juez: "Sería una vergüenza para un joven tan bello como tú se perdiera por un ideal tan inútil. Mira a tu alrededor; ¡cuántas generaciones el mundo entero no ha venerado a los mismos dioses, desde las almas más simples hasta los emperadores hasta ahora! Además, a nuestros dioses les encanta la alegría: prefieren ser adorados desde una mesa bien dispuesta, en medio de juegos, bailes, música, bebidas y juegos públicos. Compara eso con tu aburrida y sombría religión, en la que adoran a un hombre que ha sido muerto en la cruz, cuyo mayor placer parece ser el sufrimiento, y que prefiere ser honrado por personas que han estado demacradas por el ayuno. Sin mencionar esta penosa e infértil virginidad. Pero sobre todo: ¡piensa cuánto apoyo puedes esperar de un dios que ni siquiera ha logrado evitar un simple ataque a su propia vida! Te digo todo esto para que abras tus ojos a las verdaderas bendiciones de la vida".

Epipodio le respondió: "Tus amables palabras no son más que mortal veneno. Tu compasión es una verdadera crueldad. Para mí, la vida que me ofreces equivale a la muerte eterna. Y la muerte que me amenaza es la transición a la vida real. Y el Jesús que, según tú, sólo murió en la cruz: ¿sabes también que resucitó de entre los muertos y que ascendió al cielo, y se puso en camino al gozo inmortal para que todos le siguieran? Por eso intentaré bajar a tu nivel y hablar tu idioma. Porque las tinieblas en las que vives no serán tan densas y podrás ver que cada ser humano está formado por un alma y un cuerpo. Nosotros creemos que el alma impone su voluntad al cuerpo. Los dioses de los que hablas no son más que lo que llevas en tu vientre, ahí es donde tienes lo mejor que les sacrificas. Yo, si embargo, si muero por tus torturas, dejaré una vida de dolor para alcanzar una vida eterna donde ningún dolor o muerte pueda volver".

Entonces el juez, aun admirando la valentía de Epipodio, mandó le rompieran la boca por blasfemar contra los dioses. Pero aún con la boca ensangrentada y llena de dolor, el santo mártir confesaba al Padre, el Hijo y al Espíritu Santo. Luego fue condenado a que le desgarraran los costados con garfios de hierro, mas Epipodio no cejaba. Entonces la multitud comenzó a pedir su final, pues nada parecía hacerle apostatar. Temeroso de un motín, el juez mandó fuera decapitado en el acto. Fue el 22 de abril del año 177.

El cuerpo del santo, y el de Alejandro, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Entre ellas, venera una sandalia que habría sido de nuestro Epipodio, y que habría perdido en casa de la viuda al ser arrestado. Una leyenda muy posterior al martirio del santo dice que, estando un joven lionés muy enfermo, se le apareció San Epipodio indicándole que debía contactar a dicha viuda y tocar su sandalia, por medio de la cual se sanaría. El joven buscó a la mujer, que quedó sorprendida, pues aunque ella misma había aplicado el zapato del santo a algunos enfermos, siempre lo había tenido en secreto. El joven tocó el objeto y al punto quedó sano. Pero es una leyenda medieval, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, mas no menciona para nada tal sandalia.



Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 22 de abril además se celebra a:

jueves, 12 de abril de 2018

De un centenario fundador.

San Alferio de La Cava, abad. 12 de abril.

Nació en 932 en Salerno, Italia, en la noble y poderosa familia de los Pappacarbone. Desempeñó varios puestos en la política italiana y francesa. Al parecer se casó y enviudó pronto, sin tener hijos, pero no está claro.

A sus 70 años aún estaba en plena forma física y mental, y formó parte de una Delegación real francesa. No pudo llegar a cumplir su misión, pues enfermó y hubo de guardar reposo en el monasterio de San Miguel en el Monte Pirchiriano. Allí quedó prendado de la vida monástica benedictina, de la liturgia, el amor por el saber y la espiritualidad de los monjes. Y decidió abandonar el mundo para siempre. Cuando se sanó, emprendió una peregrinación a pie a Cluny, el monasterio más famoso del momento. Allí se hizo amigo de San Odilón (1 de enero), quien le acogió como monje a pesar de su edad. Alferio era feliz en Cluny, pero su antiguo señor, Waimar III, le llamó junto a sí, pues gozaba de su consejo y oraciones. Para complacerle, le permitió que fundase un monasterio con el espíritu de Cluny en Salerno. Odilón lo vio como voluntad de Dios para extender la reforma cluniacense y le permitió ir.

Así, en 1020, Alferio regresó a Salerno e instaló su monasterio en una cueva cercana a la ciudad, donde fue acompañado por dos discípulos. Fue el origen del monasterio de "La Cava", que llegaría a ser célebre en espiritualidad, cultura y riquezas. Alferio impuso en él el espíritu de Cluny. Uno de sus dicipulos fue Didier de Montecassino, a quien conocemos como el papa Beato Víctor III (16 de septiembre).

Alferio subió al cielo el 12 de abril de 1050, a la impresionante edad de 118 años. Fue canonizado en 1893 por el Papa León XIII junto con sus sucesores, los abades San León I (12 de julio), San Pedro I (4 de marzo) y San Constante (17 de febrero).


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 12 de abril además se celebra a






lunes, 12 de marzo de 2018

"...llevo la señal de Cristo, el Hijo de Dios Vivo".

San Maximiliano de Teveste, mártir. 12 de marzo.

La "passio" de este santo es una de esas que podemos considerar auténticas por la escasez de adornos y florituras.

En 295, imperando Diocleciano, y siendo Tusco y Anulino cónsules de Numidia, vivían en Teveste (no en Roma, como algunos martirologios pretenden) Fabio Víctor y su hijo Maximiliano, quien tenía 21 años, 3 meses y 18 días de edad. Este último fue llamado a las filas del emperador. Hay que aclarar que, si bien los ejércitos estaban formados por voluntarios, una vez licenciados los soldados, sus hijos sí que estaban obligados a servir como soldados si eran requeridos. Maximiliano se presentó ante el procónsul Dion. Este mandó le dijera su nombre, a lo que el joven respondió "¿Qué caso tiene responderte? No puedo ser anotado en las listas, porque soy cristiano." Dion no le hizo caso y mandó le midieran, pero Maximiliano replicó "No puedo servir; no puedo hacer mal a nadie. Soy cristiano." Mas era cómo si no le oyeran, pues sabemos hasta el detalle que el santo medía 1.75 metros. Dion ordenó se le diera el uniforme, pero Maximiliano insistió: "¡Nunca! No puedo ser soldado".

Dion: Debes servir o morir.
Maximiliano: Nunca serviré. Pueden decapitarme, pero no seré un soldado de este mundo, ya que soy un soldado de Cristo.
Dion: ¿De dónde has sacado esas ideas?
Maximiliano: De mi conciencia y de Aquél que me ha llamado.
Entonces Dion reclamó al padre, Fabio Víctor, para que llamara la atención de su hijo sobre su comportamiento, pero Fabio se limitó a decirle: "Él tiene sus ideas y no cambiará". Entonces Dion continuó su interrogatorio.

Dion: Sé un buen soldado y acepta el emblema del emperador.
Maximiliano: Nunca. Ya llevo conmigo la marca de Cristo mi Señor.
Dion: Te enviaré a tu Cristo inmediatamente.
Maximiliano: No puedo pedir nada mejor. Hazlo pronto, que allá está mi gloria.

Dion entonces ordenó al oficial de reclutas que dieran el uniforme y el emblema imperial. Pero Maximiliano se apartó diciéndole: "No lo aceptaré. Si tú insistes, le quitaré la efigie del emperador. Soy cristiano y no se me permite portar en el cuello ese emblema, puesto que ya llevo la sagrada señal de Cristo, el Hijo de Dios Vivo a quien tú no conoces, el Cristo que sufrió por nuestra salvación y a quien Dios nos entregó para que muriera por nuestros pecados. Es a Él a quien todos nosotros los cristianos servimos, a Él a quien seguiremos, pues Él es el Señor de la Vida y el autor de nuestra salvación". Pero Dion continuó insistiendo:

Dion: Únete al servicio y acepta el emblema, o si no, perecerás miserablemente.
Maximiliano: No pereceré; mi nombre está ya desde ahora delante de Dios. Me rehúso a servir.
Dion: Eres un hombre joven y la profesión de las armas va de acuerdo a tus años. Sé soldado.
Maximiliano: Mi ejército es el de Dios y no puedo pelear por este mundo; como te digo, soy cristiano.
Dion: Hay soldados cristianos al servicio de nuestros soberanos Diocleciano y Maximiano, Constantino y Galerio.
Maximiliano: Eso es cosa de ellos. Yo también soy cristiano y no puedo servir.
Dion: Pero ¿qué daño pueden hacer los soldados?
Maximiliano: Tú lo sabes bien.
Dion: Si no haces tu servicio, te condeno a muerte por desacato al ejército.
Maximiliano: No moriré. Si me voy de este mundo, mi alma irá con Cristo mi Señor.
Dion: Que anoten su nombre. Tu rebeldía te hace rehusar el servicio militar y serás castigado por ello para escarmiento de los demás. 

Entonces Dion procedió a leer la sentencia: "Maximiliano ha rehusado el juramento militar por rebeldía. Deberá ser decapitado". A esta sentencia el santo exclamó: "¡Alabado sea Dios!"

De camino al sitio de la ejecución, Maximiliano dijo a los cristianos que estaban presentes: "Amados hermanos, apresúrense a alcanzar la visión de Dios y a merecer una corona como la mía, con todas sus fuerzas y el más profundo anhelo". Después se dirigió a su padre: "La túnica que me tenías preparada para cuando fuera soldado, dásela al lictor. El fruto de esta buena obra será multiplicado cientos de veces. ¡Déjame que te dé la bienvenida en el cielo y glorifique a Dios contigo!".

Y entonces le decapitaron al primer golpe. Una viuda rica, cristiana, llamada Pompeya obtuvo el cuerpo de Maximiliano y lo llevó en a Cartago, donde lo sepultó cerca del venerado sepulcro de San Cipriano (16 de septiembre). En cuanto a Víctor, al poco tiempo también subió al cielo como mártir.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 12 de marzo además se celebra a

MI LIBRO 

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 13 de febrero de 2018

La muerte les separó, la gloria los unió para siempre.

San Polyeucto, mártir. 13 y 14 de febrero, 7 y 9 de enero.

Sobre ese santo tenemos dos "Actas", unas antiguas y escuetas, y otras más tardías y que pretenden completar a las otras.

Hubo dos soldados que eran grandes amigos, llamados Nearco y Polyeucto, siendo el primero cristiano y el segundo pagano aún. En 259 ambos amigos fueron destinados a Melitene de Armenia, donde les llegó el Edicto de persecución contra los cristianos emitido por Decio y Valeriano. Nearco, quien siempre lamentaba que Polyeucto no aceptara la fe cristiana, se llegó adonde su amigo para decirle que su amistad terminaría en breve. Este le protestó diciéndole que solo la muerte podría separarles. – "Dices bien" – le respondió Nearco – "estamos a punto de ser separados por la muerte", y le mostró el edicto imperial. Entonces (esta es una de las adiciones) Polyeucto contó a su amigo que había tenido una visión en la cual veía a Cristo quitarle sus vestiduras de militar, ponerle una túnica blanquísima, para luego subirle a lo alto en un caballo alado. Oyendo esto, Nearco se alegró, pues su amigo estaba más cerca del Señor que antes. Entonces le instruyó en la fe, Polieucto creyó en Jesucristo y comenzó a desear el martirio.

Para esto Polyeucto se declaró abiertamente cristiano, reprendiendo a los que le rodeaban por continuar el culto a unos falsos dioses y a los emperadores, como si fueran divinos. Fue sometido a la flagelación con varas de espinos, pero él no cejó. Le ofrecieron puestos de honor y riquezas, pero él solo se burlaba de ellos. Entonces le trajeron a su mujer y a su hijo pequeño, para que a la vista de estos, se ablandara. Ella lloró y suplicó por el amor que se tenían y por su hijito, pero Polyeucto respondió a su esposa predicándole de Cristo, de quien ya no podía apartarse nunca más. Luego de esto, los jueces le condenaron a muerte y le llevaron a las afueras. Mientras le sacaban de la ciudad, se encontró con su amigo, quien le dijo que pronto se verían en el cielo. Con esta alegría, Polyeucto alcanzó jubilosamente el martirio.

Por su parte Nearco, según las adiciones, le enterraría y luego sería él mismo mártir.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de febrero además se celebra a
San Agabo, profeta y carmelita.
Beato Jordán de Sajonia, dominico.

martes, 16 de enero de 2018

San Jacobo de Tarantasia.

San Jacobo de Tarantasia, obispo. 16 y 27 de enero.

Según la tradición, fue oriundo de Siria (o Asiria, según quien cuente la historia), y era soldado del ejército persa. En ese desempeño conoció a otros militares cristianos y se convirtió a la fe cristiana. Las versiones sobre cómo conoció a San Honorato de Lérins (16 de enero) también varían. Unas dicen que Honorato visitó Oriente, otras que Jacobo supo de él y de su famoso monasterio y viajó a Occidente a conocerle.

Como sea, en 426, cuando San Honorato fue consagrado obispo de Arles, este nombró a Jacobo como misionero en Tarantasia, ordenándole obispo. Poco más sabemos de él que no sea legendario, como el relato que dice que, estando construyendo una basílica en su ciudad, un oso salió del bosque y mató a los bueyes que usaba el santo para acarrear la madera. Jacobo se paró frente al animal y clamó solemnemente: "Yo, Jacobo, siervo de Dios, te mando a ti, oso malo, que dobles el cuello en el Nombre del Señor y hagas la obra del animal que mataste. ¡Toma su yugo en tu cuello!". Y el oso, claro, obedeció y cargó con el carro de tronco. Llegando a la ciudad unos jóvenes vieron a la bestia y quisieron matarla, pero el santo obispo se adelantó y les dijo: "No han capturado a esta bestia. Así que tampoco depende de ustedes matarlo. La dejaremos libre y que vuelva al bosque con la promesa de que nunca más volverá a la ciudad". Y el oso soltó el yugo, corrió al bosque y nunca más se oyó hablar de él.

Otra leyenda dice que durante la construcción de la misma iglesia, resultó que una de las vigas era demasiado corta. Entonces Jacobo roció agua bendita la viga, hizo una oración, y la viga se extendió milagrosamente un metro y medio ante los ojos de todos.
Después de unos tres años de fecunda labor apostólica, Jacobo designó a San Marcelo (16 de enero) como su sucesor en la sede y volvió a su maestro en Arlés. Ambos, Jacobo y Honorato, curiosamente murieron el mismo día, el 16 de enero de 429.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.


A 16 de enero además se celebra a

lunes, 27 de noviembre de 2017

Trozo a trozo, y completamente al cielo.

San Santiago el Interciso, mártir. 27 de noviembre y 8 de abril, traslación de las reliquias.

Su "vita" es copiada casi literalmente de la "vita" de San Peroz de Persia (5 de septiembre), que padeció en el año 421. Según esta, Santiago era originario de la ciudad persa de Beth Laphat (hoy Gondischapur), y era Comandante del ejército del rey Deadderd I de Persia. Era Santiago cristiano, pero cuando su monarca comenzó a hostigar a los cristianos, tuvo miedo y renegó de Cristo para no perder su puesto en la milicia. Entonces su mujer y su madre le retiraron la palabra y se apartaron de él, pues no soportaban su apostasía. Esta actitud tan valiente de sus amadas madre y mujer le hicieron recapacitar y retomó su fe cristiana abiertamente, luego de hacer penitencia por su pecado.

En 421 subió al trono Varanes V, que continuó su política anticristiana. Al saber que Santiago era devoto cristiano, le conminó a abandonar esa fe, pero Santiago le dijo: - "Seguiré siendo cristiano y nada en el mundo podrá separarme de mi Dios y Señor". Entonces Varannes decidió que el esforzado Comandante fuera castigado severamente y que dicho castigo sirviera de escarmiento para los demás. Los jueces decidieron que Santiago fuera cortado miembro a miembro, trozo a trozo, de tal manera que el tormento fuera largo y le provocara gran sufrimiento.

Así lo ejecutaron los verdugos: sin prisa le cortaron los dedos, falange a falange, luego los dedos de los pies, las manos, las piernas y brazos. Sin prisa. Cuando solo era un tronco con cabeza, le cortaron las orejas y la nariz. Finalmente, le aserraron el tronco por el medio, a la par que el santo decía: - "luego que las ramas se han cortado, es hora de cortar el tronco para siempre". Y murió entonando salmos y cánticos a Dios. Los cristianos recogieron los 28 trozos en los que quedó dividido el santo cuerpo y los sepultaron piadosamente, mientras invocaban la intercesión del santo mártir.
El 8 de abril de 1440 su cabeza fue llevada a Roma y depositada en la antigua Basílica de San Pedro, y hoy permanece en la actual.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 27 de noviembre además se celebra a
Santos Facundo y Primitivo, hermanos mártires.
San Gulstan de Rhuys, eremita.

domingo, 19 de noviembre de 2017

Patriota, apóstol y carmelita.

San Rafael de San José Kalinowski, presbítero carmelita. 19 de noviembre.

Oriundo de una familia polaca, José Kalinowski vio la luz en Vilna (Polonia) el 1 de septiembre de 1835. A sus ocho años, en 1843, entra como alumno interno en el Instituto de Nobles, del que su padre es profesor y del que , más tarde, llegará a ser director. En 1850, comienza sus estudios superiores en el Instituto de Agronomía de Hory-Horki. Dos años más tarde ingresa en la Academia Militar de Ingenieros del Zar Nicolás, en San Petersburgo. Después de obtener el título de Ingeniero en dicha Academia, en 1957, es nombrado profesor de matemáticas en la misma Academia y obtiene el grado de teniente. Entre 1858-1860, trabaja en el proyecto de la línea de ferrocarril Odessa-Kiew-Kursk. En noviembre de 1860, a petición propia, es destinado a la fortaleza de Brest Litowski, ascendiendo a capitán de Estado Mayor del ejército ruso.

El 17 de mayo de 1863, obtiene la baja solicitada en el ejército del Zar. Un mes más tarde, se alista sin embargo en el levantamiento de Polonia para liberarla del poder zarista de ocupación, y ante las insistencias del Gobierno nacional polaco, clandestino, acepta el cargo de Ministro de la Guerra en Vielna, para toda la comarca de Lituania. Kalinowski, conocedor del poderío militar ruso, sabe cuál va a ser el resultado de aquella insurrección, pero su patriotismo le obliga a no claudicar. En el otoño de este mismo año la insurrección queda vencida.

A causa de su participación en este movimiento de liberación en Polonia, en la noche del 24 al 25 de marzo de 1864 es arrestado por los rusos y el día 2 de junio condenado a muerte. La pena le es conmutada por 10 años de trabajos forzados en Siberia, hacia donde parte el 11 de julio. En Siberia en 1874, los condenados experimentan algunos cambios en su condición debido a sucesivas amnistías, pasando de deportados a expatriados, con las consiguientes mejoras de vida. Conseguida la libertad en septiembre de 1874, se traslada a Austria y en octubre a París donde es nombrado educador del príncipe Augusto Czartoryski. En 1875, viaja con el príncipe, que tiene síntomas de tuberculosis, a diversos lugares de Francia, Suiza, Italia y Polonia, buscando remedio para su salud.

En 1877, el día 15 de julio ingresa al Carmelo Teresiano, llega al noviciado de Graz, en Austria. Después de unos meses de prueba, recibe el hábito el 26 de noviembre y cambia su nombre por el de Rafael de San José. De 1878 a 1881, hace sus estudios eclesiásticos en Giör (Hungría). Y en 1882, recibe la ordenación sacerdotal en Czerna (Polonia). De 1882 a 1907, el P. Rafael consumió el resto de su vida sirviendo en puestos de responsabilidad en la Orden: superior, organizador de la vida carmelitana y formador de varias generaciones de carmelitas.

Dedicó mucho tiempo y esfuerzos a los monasterios de las carmelitas descalzas y colaboró en la fundación de dos nuevos conventos. El estudio y la investigación ocuparon buena parte de los últimos años de su vida. Fruto de estos trabajos fue la edición, en cuatro tomos, de las Crónicas de las Carmelitas Descalzas en Polonia durante los siglos XVII y XVIII. Publicó también algunos trabajos propios, así como algunas traducciones del francés al polaco. Se distinguió en el celo por la unidad de la Iglesia y la incansable dedicación al ministerio del sacramento de la penitencia y a la dirección espiritual. Muy devoto de María, acudían a él los fieles incluso desde muchos kilómetros de distancia, haciendo florecer en Polonia la Orden del Carmelo Teresiano.


Funerales del santo.
Siempre delicado de salud, sobre todo desde su permanencia en Siberia, entregó su alma a Dios en Wadowice el 15 de noviembre de 1907, y enterrado en el convento de Czerna el día 20 de noviembre. El 22 de junio de 1983 era beatificado en Cracovia, y el 17 de noviembre de 1991, canonizado por Juan Pablo II.


Fuente:
http://www.portalcarmelitano.org


A 19 de noviembre además se celebra a
San Pablo de Skálholt, obispo.
San Abdías, Profeta.

sábado, 11 de noviembre de 2017

Caballero del mundo y Caballero de Cristo.

San Martín de Tours, obispo. (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias; 1 y 13 de diciembre, traslaciones).

El encuentro con Cristo.
Este ilustre santo nació en Sabaria, la antigua Panonia, se padres paganos. Sin embargo, Martín conoció el cristianismo siendo muy joven, y comenzó a interesarse por la vida monástica, aún sin ser bautizado. Ante esto, su padre le alistó en el ejército cuando tenía 15 años, con vistas a que la rudeza y disciplina de la vida militar, a la par de una carrera exitosa, le hicieran olvidar su interés por Cristo. Pero, sin embargo, en carrera militar fue donde el santo tuvo su "gracia fundante", o su encuentro personal con Cristo, que definiría toda su vida. Cuéntase que, estando destinado en Ambianum (la actual Amiens), un crudo día de invierno, cuando el santo atravesaba por la puerta de la ciudad, vio a un pobre mendigo casi desnudo. Martín, con gran misericordia, cortó su manto en dos y le dio la mitad al mendigo. Los que pasaban se rieron de él por el su aspecto ridículo que tenía con media capa, pero a él no le importó. Esa noche tuvo una visión en la que veía a Cristo con su media capa puesta, que decía a los ángeles: "¡Mirad, este es el manto que me dio Martín el catecúmeno!"

Aunque siempre nos lo cuentan con visos de leyenda, el suceso tiene todas las características de haber sido real, y aparece narrado en la primera "vita" del santo que escribió San Sulpicio Severo (29 de enero), en vida del mismo San Martín. La piedad popular es la que ha ido desvirtuando el suceso, sencillo en su origen, para añadir que se le apareció Cristo, o que solo dio media capa porque la otra mitad le pertenecía al emperador. Incluso le añade una segunda parte, ya obispo, cuando entonces entrega la capa completa. Y por supuesto, no falta la reliquia, falsa, de dicha capa, que se veneró en Amiens durante siglos. Ciertamente, a pesar de todo esto, el suceso de Martín viendo a Cristo en un pobre no tiene que extrañarnos, es una constante en la vida de los santos. Y tanto, que se copió para la leyenda propia de San Guillermo de Hirsau (5 de julio).

Militar y monje.
Luego de esto, en 356 Martin fue bautizado, teniendo dieciocho años. La leyenda quiere que haya huido a un monasterio enseguida, pero lo cierto es que el joven sirvió en el ejército dos años más. Llegó a ser Tribuno, durante el Imperio de Juliano el Apóstata, participando en la campaña contra los francos y los allamanni, que habían invadido tierras del Imperio Romano. Aunque la campaña duraría hasta 360, con la victoria de Juliano, en 358 Martín pidió licenciarse del ejército cuando estaba en Worms. Una leyenda, que no aparece en la "vita" primera, dice que Juliano montó en cólera por su petición, y el santo solo respondió: "Ponme al frente del ejército, sin armas ni armaduras, pero no volveré a desenvainar la espada. Me he convertido en el soldado de Cristo". Pero lo cierto es que ese año hubo cierta paz, los allamanni pidieron una tregua, y por esta razón Martín fue liberado de la carrera militar.

Luego de esto, el santo se fue a Poitiers, donde San Hilario (13 de enero) le instruyó en filosofía y teología, Biblia y Santos Padres, con vistas a ordenarle diácono, viendo su capacidad de aprendizaje y su creciente fe. Sin embargo, Martín no quiso oír hablar de ello y se fue a Sabaria, con sus padres. En el camino fue asaltado por un ladrón, al cual perdonó y habló tan bien de Cristo, que el hombre se arrepintió al tiempo y se hizo un buen cristiano. Y él mismo relató el hecho a Sulpicio. Ya Martín en su casa, logró convertir a su madre a la fe católica. Además, predicó contra los arrianos, que cada vez eran más en Panonia, y por este hecho fue azotado y expulsado de la ciudad.

Aparición de la Virgen,
Santa Inés y Santa Tecla.
Como su protector, San Hilario, había sido desterrado, Martín se fue a Milán, donde vivió como eremita, y tuvo de discípulo a San Maurilio (13 de septiembre), al cual enseñó los rudimentos de las letras, las Sagradas Escrituras, junto con la piedad y el gusto por las cosas sagradas. De cuando en cuando Martín predicaba al pueblo milanés, por lo cual fue expulsado de la ciudad por el obispo arriano, que había usurpado la sede. Entonces se fue Martín a la Isla de Albenga, donde hizo vida eremítica en oración y penitencia. Allí casi muere por comer por error una hierba venenosa. Afortunadamente vomitó pronto y el veneno no le fue mortal. La leyenda posterior cuenta que se le apareció la Santísima Virgen, acompañada por Santa Tecla (23 de septiembre) y Santa Inés (21 y 28 de enero), y le sanó.

Dos años vivió allí, hasta que Hilario regresó a Poitiers, y Martín se fue con él, para seguir aprendiendo la vida monástica. Cuando estaba ya formado, Hilario fundó un recinto monástico y Martín fue de los primeros en formar parte, siendo él quien escribió la Regla, seguida después por los Canónigos Regulares y por otros monasterios, como el fundado por San Ouen (24 y 26 de agosto) en Reouen. En este sitio realizó nuestro santo su primer milagro: resucitó a un catecúmeno fallecido de fiebres, al cual Sulpicio también conoció y le narró el hecho. La leyenda le quiere acompañando a San Maximino de Tréveris (29 de mayo, traslación de las reliquias, y 12 de septiembre) en su viaje a Roma. Ciertamente las fechas y la estancia de San Martín en la zona casan sin problemas, pero no está claro que el monje llamado Martín fuera nuestro santo.

Obispo a la fuerza.
En 371 falleció San Lidoire (13 de septiembre), obispo de Tours, y el pueblo quiso que Martín fuera su sucesor, pero como sabían que Martín se negaría, le mandaron llamar con la excusa de que visitara a una enferma, y estando de camino, le tendieron una emboscada y le llevaron a Tours a la fuerza. Los obispos convocados para la ceremonia dudaban de la idoneidad de Martín para ser obispo, sobre todo dudaba Defensor, el obispo de Angers; pero como el pueblo presionaba, no tuvieron más remedio de que ordenarle presbítero y obispo, el 4 de julio del mismo año. Martín siguió viviendo como monje aún después de haber sido nombrado obispo. Para ello se hizo construir una celda anexa a la iglesia, pero cansado del número de visitantes tenía, se fue a un lugar solitario a orillas del Loira, donde luego estaría la abadía de Marmoutier. Allí llegó a tener 80 discípulos, quienes vivían como él, vestido con ásperas pieles, comiendo solo una vez al día y teniendo todo en común. 

Entre estos discípulos estuvo San Bricio (13 de noviembre), un chico pobre y pendenciero al cual Martín había tomado bajo su protección a pesar de ser arrogante y malandrín, y aunque una y otra vez le decepcionaba, el santo obispo no cejaba en llevarle al buen camino. Llegó a suspirar San Martín que "Si Cristo debió soportar a Judas, yo tengo que soportar a mi Bricio". Le redujo al redil de Cristo y Brició tomó le hábito monástico la primera comunidad fundada por Martín, y llegó a ser ecónomo de la misma. Y luego sería su sucesor en la sede de Tours. 

También fueron discípulos suyos, en estos casos según leyendas, San Florencio (22 de septiembre) y San Romano de Garona (24 de noviembre), o San Ibar de Berggeri (23 de abril). Y además, se le relaciona con otros santos como Santa Natalina de Pamiers (10 y 12 de noviembre), a la que habría bautizado, o San Corentin de Quimper (12 de diciembre), al que habría ordenado de obispo. Y no podemos olvidar al estilita San Walfroy (21 de octubre), que se inspiró en nuestro santo para llevar una vida ascética.

Ordenación episcopal.
En las cercanías de su recinto había una aldea donde la gente adoraba a un pino, y se resistían a dejar de hacerlo. Martín, viendo que cortar el árbol sería peligroso, ofreció a los paganos que cortasen el árbol, sentándose él en el sitio donde debía caer, para demostrarles que los dioses nada podían frente a Cristo. Así lo hizo y cuando estaba para caer, inexplicablemente, el árbol cayó justo al lado opuesto, derribando un templo de un ídolo. Esto provocó la conversión de los paganos, que levantaron una iglesia en sitio del templo. En otros lugares no tuvo tantas contemplaciones el otrora militar, pues por su propia mano destruía los santuarios paganos los ídolos, edificando iglesias sobre ellos. Por supuesto que no le salía gratis, en Levroux y en Autun le dieron de palos y si no llega a ser por los soldados del Imperio, le habrían matado. 

Otros paganos, por su parte, intentaron atemorizarle vistiéndose de dioses o demonios, y si bien no lograron atemorizarle, sí que lograron que el santo viera diablos por todas partes. Y en una ocasión se le apareció el mismo demonio, coronado de oro y piedras preciosas, con magníficas vestiduras, y le dijo: - "Ha llegado el juicio, adórame". - "¿Dónde están las marcas de los clavos?" – replicó Martín – "¿Dónde está la marca de la lanza, o dónde está la corona de espinas? Cuando vea las marcas de la Pasión adoraré a mi Señor". Y entonces el diablo desapareció.

Martín contra la violencia.
Estuvo el santo presente en el Concilio de Tréveris, en 384, donde se trató el asunto del hereje Prisciliano y sus seguidores. Los errores doctrinales de este grupo eran varios, desde el Panteísmo, el Sabelianismo o el Docetismo, predicando la preexistencia de almas, la condena del matrimonio y la no resurrección de los muertos. El emperador Máximo quería la cabeza de Prisciliano y los obispos aduladores no osaron negarse. Solo San Martín clamó contra intervención del poder secular en causas eclesiásticas y contra el castigo de Prisciliano y sus discípulos, alentado desde España por los obispos ibéricos. Martín insistió en que la excomunión pronunciada contra los herejes era más que suficiente castigo, y arengó con tal maestría que al irse de Tréveris creía que había logrado salvar a Prisciliano y los otros. Sin embargo, apenas se fue, los obispos lograron que el emperador Máximo ejecutara a Prisciliano y a sus principales discípulos, y además enviara órdenes a España para que se persiguiera y ejecutara a los priscilianos. La tortura le arrancó a Prisciliano una confesión, probablemente falsa, de prácticas impuras; y sobre esta base fue decapitado junto a otros seis. Otros fueron desterrados. 

En 385 Martín regresó a Tréveris y junto a San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) intentó salvar a los sobrevivientes, negando la autoridad de los obispos perseguidores. Al mismo tiempo intentó salvar a algunos seguidores del difunto emperador Graciano, a quienes el emperador Máximo pretendía condenar a muerte. El emperador entonces le dijo que si perdonaba a estos, tendría que permitir la persecución, confiscación de bienes y muerte de los priscilianos en España. Tuvo que ceder Martín, a regañadientes, y renunciar a su defensa de los priscilianos. Este chantaje pesó tanto sobre él que nunca más participó en Concilio, Sinodo o reunión con gobernante alguno, hastiado de los contubernios Iglesia-Imperio. Llegaría a decir el santo: "¡Ay de los tiempos en que la fe divina necesita poder terrenal, cuando el nombre de Cristo, despojado de su virtud, se reduce a servir de pretexto y reproche a la ambición, cuando la Iglesia amenaza a sus adversarios con el exilio y la prisión, con los cuales los obliga a creer, cuando se apoya en la grandeza!"

Traslado del cuerpo del santo.
Muerte y sepultura.
Martín murió en Candes el 9 de noviembre de 401, a los 84 años de edad. San Severino de Colonia (23 de octubre) y San Evergislo (24 de octubre), aún niño en aquel momento, vieron su alma subir al cielo.
Su cuerpo fue llevado a Tours, dice la leyenda que por un barco "sin velas ni remos, que río arriba subió sin tropiezo, mientras los árboles florecían a su paso". Pero lo cierto es que sus reliquias fueron trasladadas con toda solemnidad, nada menos que por 2000 monjes, que formaron cortejo fúnebre entonando salmos.


Fue sepultado en día 11 en un cementerio a las afueras de la ciudad. En 412 San Bricio construyó allí una iglesia dedicada a San Esteban (en aquella época las iglesias sólo estaban dedicadas a los mártires) para custodiar el sepulcro. El 4 de julio de 473 San Perpetuo de Tours (8 de abril) trasladó las reliquias a una nueva iglesia, bellísima según cuenta San Gregorio de Tours (17 de noviembre), y que sería la primera del orbe cristiano en estar dedicada a un santo no mártir. Fueron las reliquias depositadas en un sepulcro de mármol, que fue veneradísimo durante siglos, a pesar de los desastres y renovaciones de la iglesia. Lo visitaron numerosos santos, prelados y reyes. Santa Monegundis (2 de julio) fue reclusa en una celda cercana a él. La leyenda de San Eloy (1 de diciembre) dice que este santo fabricó un bello relicario para contener reliquias de San Martín. 

En el siglo IX, debido a las invasiones normandas, las reliquias de San Martín fueron trasladadas a Auxerre, junto a la tumba de San Germán (31 de julio). Así que se tenían los dos cultos y cada uno sus seguidores. Estos entraron en pelea (esas tontas peleas de los que no tienen nada que hacer) sobre que santo sería el causante de los milagros que ocurrían allí, y cual, en definitiva, sería más "poderoso". No se les ocurrió otra cosa que ir al hospital cercano, agarrar a uno que acababa de morir y tenderlo sobre las tumbas. En primer lugar fue puesto en la tumba de San Germán, pero no pasó nada. Luego lo pusieron en la de San Martín y de inmediato resucitó el hombre. Los devotos de San Martín quedaron muy contentos, riéndose de los otros. Pero estos, que no querían perder, les dijeron que habría sido una grosería de San Germán hacer el milagro, en lugar de mostrarse hospitalario y "ceder" el milagro a su invitado.

las reliquias volvieron a Tours en el siglo XII y continuaron siendo veneradas. Sin embargo, en 1562 los herejes calvinistas incendiaron el templo y, en su odio anticatólico, profanaron las reliquias del santo, solo salvándose un hueso y parte del cráneo, que se veneran en la catedral de Tours. Durante la Revolución Francesa la bella iglesia fue destruida en parte, y en 1802 demolida totalmente. Pero el culto a San Martín no decayó. El célebre P. Delahaye intentó reconstruir una basílica copiando la anterior, pero las nuevas calles y casas emplazadas donde había estado el sepulcro del santo lo impedían. En 1857 Morlot, arzobispo de Tours, compró las casas y comenzó la excavación del terreno. En 1860 se descubrió el sitio donde habría estado la tumba, pero era propiedad ajena. Compraron esas casas también y finalmente, siete días después, se halló el venerado sepulcro. 

Culto y veneración.
Como dije antes, Sulpicio Severo escribió la "vita" del santo estando este vivo aún, y la completó luego con el relato de la muerte y la sepultura del santo. Este Vita ha servido para el sostén del culto durante siglos, y es que San Martín es uno de los santos más venerados durante siglos, aunque fuese por aspectos culturales o agrícolas. Su día era de fiesta en todos los reinos cristianos, se aprovechaba para la matanza de los cerdos, y hacer fiesta por la cosecha. 

Es abogado de soldados, jinetes, herreros y armeros; de tejedores, sastres, fabricantes de cinturones y guantes, sombrereros, pastores, molineros, viticultores, bodegueros, fundidores y propietarios de hoteles. Se le invoca contra enfermedades oculares, los envenenamientos, las mordeduras de serpiente y la caspa.
Francia por supuesto, es el país donde más se le venera, llegando a tener casi 4000 iglesias dedicadas a su memoria. Pero también hallamos su devoción en toda América, especialmente en México, y para esto transcribo el aporte del Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo:
San Martín de Huixquilucan, México.
"San Martín obispo de Tours, mejor conocido entre el pueblo como san Martín Caballero es un santo de gran tradición y devoción en México, su culto llego con los españoles en el siglo XVI y perdura hasta nuestros días. Es venerado en México san Martín caballero como patrón de los comerciantes y para que nunca falte el dinero y el trabajo, alrededor de estos patrocinios existen muchos ritos que los devotos del santo realizan ya que es muy común ver la imagen de san Martín en muchos negocios en todo México. Una de las tradiciones que hay para que san Martín “ayude en el negocio” es ponerle tres monedas de la primera venta del día que sean de la misma denominación y nombrando a cada una de las Divinas Personas de la Santísima Trinidad al momento de ofrecérselas al santo. Muchos fieles van juntan estas monedas que le ofrecen a diario al santo y con las mismas posteriormente compran veladoras o flores para el mismo altar del santo.
Otra tradición es ponerle albahaca, alfalfa o algún tipo de hierba verde para el caballo de San Martín para que pueda seguir cabalgando haciendo el bien. También el caso particular de ofrecerle albahaca al santo se da mucho en el sureste mexicano que tiene fuerte influencia maya los cuales pensaban que la albahaca era una hierba sagrada por su aroma y que el olor de la albahaca era agradable a la divinidad y subía hasta el cielo llevando las peticiones, por eso es que se considera de especial gusto para san Martín para pedirle de forma más eficaz que interceda por el bienestar de los negocios y comercios.
También existe la situación un tanto supersticiosa que muchos piensan que la imagen de san Martín debe tener un caballo blanco porque ese es el que más ayuda a los negocios y el del caballo marrón no es tan “bueno” para los negocios, como sabemos la intercesión de los santos es igual este pintado como sea su imagen siempre que uno les pida con fe verdadera.

Es también destacable que san Martín Caballero es el patrón secundario de la Asociación de Charros de México, compartiendo este patrocinio con san Hipólito y con el Beato Sebastián de Aparicio (25 de febrero). Y este patrocinio en especial es más evidente en la imagen que de san Martín se venera en la población de san Martín Huixquilucan, Estado de México la cual tiene por patrón a este santo desde el siglo XVIII a la cual cada año desde hace varios años la Asociación de Charros le regala un traje de charro a san Martín y los charros que pertenecen a la asociación le rinden sus respetos cada año con una peregrinación al santo, cuya fiesta en este lugar se celebra el último fin de semana del mes de enero. Hay registros que ya desde el siglo XIX a san Martín se le vestía de chinaco (el antecedente del charro mexicano) y que fue cuando la asociación de Charros le elige por patrón en los años 20 que se le viste definitivamente como charro".


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de noviembre además se celebra a
San Berthuin de Malonne, abad y obispo.
San Menas de Cute, soldado mártir.

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