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viernes, 5 de febrero de 2021

Portentosa en milagros

Pregunta: existe alguna santa o virgen que se llame Alda. 

Respuesta: Sí que tenemos una beata así llamada. 

Beata Alda de Pürten, viuda. 5 de febrero. 

Alda, Alta o Inmengard, como también se le conoce, vivió en el siglo XI, en el Imperio Germánico. Fue Duquesa de Zutphen y mujer de Chadalhoch III de Isengau, quien fuera hermano de la Beata Inmengard de Süchteln (4 de septiembre) y de San Peregrino de Colonia (25 de agosto). El matrimonio no tuvo hijos, y todos sus bienes los dedicaron al socorro de los pobres y enfermos y en el sostenimiento de varios monasterios e iglesias. Construyeron una hermosa iglesia en Pürten, Baviera. 

En 1030 su marido murió y Alda se retiró a una finca que poseían en Au, donde vivió dedicada a la oración, la penitencia y la vida sencilla, sin dejar de socorrer a los pobres. Murió el 5 de febrero de 1075, luego de dejar arreglado que en esa finca se fundara un monasterio de Canónigos Regulares de San Agustín. 

Sobre su culto no hay vestigios sino hasta el siglo XVI, cuando los canónigos reciben autorización para venerar de forma pública el sepulcro de su "fundadora". Y comienzan a practicar la curiosa devoción de poner sobre las cabezas de los peregrinos aquejados de dolor de cabeza, un libro "milagroso" que contaba la leyenda de una princesa llamada Alda, quien, guiada por la Virgen María, hizo penitencia y muchos milagros en Pürten. Esta historia fue propagada por los religiosos como parte de la vida de nuestra Alda, y así su devoción se consolidó. 

En el siglo XVIII la capilla se redecoró al gusto barroco y se añadió un fresco obra de Johann Martin Seltenhorn, el cual recoge la leyenda medieval de la princesa, y tiene este texto: "En esta tumba descansa el cuerpo de la Beata Alda, una princesa de sangre francesa. Cuando se vio afectada por una grave enfermedad, recurrió a la ayuda de la Santa Madre de Dios. Esta última le dijo que tenía que ser llevada al monasterio de Santa María de Pürten. Si moría en el camino, tenía que poner su ataúd en un carro tirado por mulas y allí donde estas se detuvieran, ella tenía que ser enterrada. De hecho, murió en el camino. Los burros la llevaron a Pürten sin falta. Cuando llegaron allí, no se movieron ni un solo paso, y no había forma de hacer que se moviera. Alda aún no había sido enterrada, o los milagros comenzaron y continuaron hasta el día de hoy. AD. 1716.

Con esta historieta aplicada a la duquesa Alda, la devoción creció y hubo numerosos peregrinos hasta el siglo XIX. Desde 1805 el libro, una joya medieval, se conserva en Biblioteca Estatal de Munich.


A 5 de febrero además se celebra a:

Santa Águeda,
virgen y mártir
Beata Isabel Canori,
terciaria trinitaria.
San Agrícola, obispo.






sábado, 9 de enero de 2021

Madre, educadora y pionera.

Beata Alicia Le Clerc, virgen fundadora. 9 de enero y 14 de octubre, traslación de las reliquias.

Nació el 2 de febrero de 1576 en Remiremont, los Vosgos. Fue una niña alegre y despierta, estudiosa y gustaba de las cosas de la religón. La adolescencia le enfrió bastante la piedad, prefiriendo las fiestas, diversiones y compañía de amigos. A los 18 años su familia se mudó a Mattaincourt, una ciudad que crecía a ritmo vertiginoso. A los 21 años cayó enferma y tuvo que guardar cama, por lo cual se aisló de amigos y diversiones, teniendo que pasar la mayor parte del tiempo haciendo labores o leyendo. En este estado comenzó a leer un libro devoto y su vida cambió para siempre. Tomó en cuenta lo poco que había servido al Señor desde su niñez y apenas sanó totalmente comenzó una vida de seria piedad.

Supo que en Hymont, cerca de Mattaincourt había un piadoso sacerdote y quiso dirigirse con él. Fue San Pedro Fourier (9 de diciembre), con quien su vida estaría unida para siempre. Alicia quería dedicar su vida a Cristo, pero ninguna Orden monástica le atraía. Una moción interior de Nuestra Señora le indicó que su vocación estaba en darse a los pobres y necesitados. Fourier estaba en ese mismo momento planeando abrir una escuela para niñas y buscaba jóvenes para la empresa. Alicia supo que ahí estaba su respuesta y fue la primera, dando origen a la Congregación de Canonesas de Nuestra Señora. Seguían la Regla de San Agustín y su carisma central fue la formación de las niñas pobres, de las que nadie se acordaba. No solo se enfocaron en las niñas de familias católicas, sino que admitían incluso a las de familias protestantes, que no tenían otra opción educativa para sus hijas. Además de impartir clases, frecuentemente visitaban a los pobres, cuidaban enfermos y huérfanos.

Alicia y otras cuatro jóvenes tomaron el hábito el 25 de diciembre de 1597, haciendo votos privados. En 1606 establecieron la Casa Madre en Nancy. En 1617 llegó la aprobación diocesana de las Constituciones y en 1618 las canonesas de esta Casa profesaron solemnemente. Desde entonces se llamaría María Teresa de Jesús. En esta ocasión celebraron Capítulo y Alicia fue elegida superiora de las demás. Junto a Fourier redactó las Constituciones de la Congregación. Las Canonesas vivían en clausura, como era la usanza, hacían votos públicos y solemnes. Además, signos de los tiempos, admitieron Hermanas de votos simples, que salían a las calles y vestían un hábito propio para ello. Esta idea sería fundamental para la fundación de la "Congregación de Nuestra Señora", fundada por Santa Margarita Bourgeoys (12 de enero), para la evangelización y la educación de los indígenas el Canadá.

Nuestra Beata falleció el 9 de enero de 1622, dejando varias casas fundadas. Fue sepultada en un ataúd de plomo en Nancy. Durante la Revolución Francesa sus religiosas tuvieron que padecer mucho y la Congregación fue disuelta. La Casa de Nancy fue demolida. En 1814 algunas lograron reunirse y refundaron la Congregación. Otras, como la Beata Teresa Gerhardinger (9 de mayo), fundaría en 1833 las "Hermanas Educadoras de Nuestra Señora".

Sepulcro de la Beata.
Catedral de Nancy.
A finales del siglo XIX las religiosas comenzaron a promover que su fundadora fuera canonizada, pero tropezaron con el escollo de que no había reliquias de ella, un requisito para entonces insalvable. Gestiones de prelados y otros religiosos hicieron que, por excepción, Roma obviara esta norma en el caso de Alicia, debido a su fuerte ejemplo entre las maestras católicas. Finalmente, Pío XII la beatificó el 4 de mayo de 1947. Tres años más tarde unos jóvenes de Nancy hallaron una especie de sótano y se metieron a explorar, cuando dieron de bruces con un ataúd de plomo. Hechas las investigaciones, no hubo dudas, era la Beata Alicia. El reconocimiento oficial y la traslación a la Escuela de Nuestra Señora se realizaron en 1960. El 14 de octubre de 2007 fueron trasladados a la catedral de Nancy.

A 9 de enero además se recuerda a:

San Andrés Corsini,
obispo carmelita
.
Beato Antonio Fatati,
obispo.
S. Adrián de Canterbury,
abad
.











martes, 16 de octubre de 2018

San Bertrand de Comminges, obispo.

San Bertrand de Comminges, obispo. 16 de octubre.

Nació sobre 1045 en Tolosa. Fue hijo del conde Raymond de L'Isle-Jourdain y, por parte de su fue nieto del Conde Guillermo III de Tolosa. Desde niño fue piadoso e intrépido, decidido, gustaba de estudiar y de las armas. Comenzó la carrera militar y algunos logros tuvo para el reino, pero a los 25 años, buscando servir a un rey mejor, dejó el mundo para ser ordenado sacerdote. Luego de su ordenado formó parte de los Canónigos Regulares de San Agustín en la catedral de Tolosa. En 1070 fue nombrado archidácono de la misma catedral.

Sobre 1083 fue elegido obispo de Comminges, una sede menor, con escaso clero, bastante dejada. Bertrand comenzó por reformar la vida sacerdotal y monástica, reparó algunas iglesias y bajo su orden se hicieron varias obras públicas. En 1120 comenzó la construcción de la bella catedral de la ciudad. Fue un ardiente defensor de la reforma emprendida por el papa San Gregorio VII (25 de mayo) y en pocos años cambió toda su sede, haciéndola floreciente en vocaciones, piadosa y pacífica.

En 1092 fue de los prelados que, junto a San Ivo de Chartres (23 de diciembre y 23 de mayo), protestó públicamente contra el segundo matrimonio del rey Felipe I de Francia, quien ya estaba casado. El Sínodo de Poitiers quiso zanjar el asunto en 1103, admitiendo este segundo matrimonio, pero nuestro santo se enfrentó a aquellos prelados vendidos al poder. Él y los otros obispos fieles a la enseñanza católica tuvieron que huir, siendo apedreados por los seguidores del rey.

Bertrand murió de fiebres durante una visita pastoral, el 16 de octubre de 1123 y fue enterrado en el coro de la Catedral de Santa María de Comminges, más tarde llamada de Saint-Bertrand en su honor. En 1167 el arzobispo Guillermo de Auch, sobrino de Bertrand, encargó la redacción de una "vita" para pedir al papa Alejandro III su canonización, pero esta no llegó. En 1218, reinando Honorio III, se abrió un proceso de virtudes y milagros, como ya era reglamentario en el siglo XIII. Dícese que ciertamente este mismo papa le canonizó entre 1220 y 1222, pero sería la única canonización del momento que no esté documentada, lo cual hace pensar que probablemente se dio el permiso, pero no se celebró.


Mitra que perteneció al santo.
La canonización "formal" llegó en 1309, cuando el papa Clemente V, que residía en Aviñón y había sido obispo de Comminges elevó las reliquias, ya veneradas, al culto público. En 1430 se realizó un bello mausoleo para contener dichas reliquias que aún se conserva.

Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de/BiographienB/Bertrand.html

A 16 de octubre además se celebra a:


San Elophe de Toul, mártir.

viernes, 3 de agosto de 2018

"Más usó de misericordia, que de justicia"

San Waltheof de Melrose, abad cisterciense. 3 de agosto y 22 de mayo, traslación de las reliquias.

Waltheof (Walet, Walen, Walef) nació en Escocia, en 1095. Su padre fue Simón I de St. Liz y su madre Matilde de Senlis. Curiosamente, su madre se casó con este Simón que en realidad estaba destinado a casarse con Judit, madre de Matilde. Pero la condesa Judit se negó a casarse con él, desobedeciendo las órdenes de su tío el rey Guillermo el Conquistador. Este montó en cólera y expulsó a su sobrina del país, admitiendo el matrimonio de Matilde con quien debía ser su padrastro: Simón.

El matrimonio tuvo tres hijos, siendo nuestro santo el más pequeño. En 1109 falleció el padre y la madre contrajo matrimonio, cuatro años más tarde, con San David I, rey de Escocia (24 de mayo). El rey David fue un buen padre para los hijos de Matilde, y aunque no heredarían el trono, pues tendría David su propio hijo, Enrique, les dio buenos puestos en la corte y amplios territorios. Waltheof fue Ballestero del rey, un cargo honorífico relacionado con la cetrería y la caza, acompañando al monarca siempre que salía de batida. Estos momentos le servían para recrearse en la soledad y la contemplación, pues era dado al silencio y recogimiento, más que al bullicio, intrigas y devaneos de la corte. Dirigía su alma con San Aelred de Rielvaux (12 de enero), amigo y director del rey David.

Cuando llegó a la primera juventud, Waltheof era un joven bello y elegante, de finas maneras, inteligente y culto, por lo cual se convirtió en excelente partido para las damas escocesas. Se esperaba hiciera un buen matrimonio, pero el corazón del joven se inclinaba a la vida religiosa, aunque dilataba su decisión. Dice su leyenda que una dama de palacio se prendó de él y le regaló un valioso anillo, que Waltheof aceptó solo por agradecimiento, pero apenas se lo puso, se encendió en él una pasión encendida por la dama, quien parecía pronta a corresponderle. Entonces el santo tomó la prenda, la arrojó al fuego y salió huyendo del palacio, yéndose al monasterio de San Osvaldo, de Canónigos Regulares, quienes le dieron la sotana clerical sin dilaciones. Entre 1128 y 1131, a los tres años de profesión canonical, fue ordenado presbítero y nombrado prior de Kirkhean, un prestigioso y rico priorato, el cual reformó, llevando a los canónigos a mayor austeridad y observancia del Oficio Divino.

Dícese que estando celebrando la Santa Misa una día de Navidad, al elevar la Hostia vio en su lugar un hermoso Niño con vestiduras resplandecientes que le sonreía, y que desapareció luego de bendecirle. Desde entonces el santo quedó lleno de gozo constante, desarrollándose en él los dones de lágrimas, consuelos, conocimiento de espíritus y profecía. En otra ocasión estando diciendo misa un canónigo cayó en el cáliz una araña, que dio escrúpulo al celebrante. Waltheof ordenó al canónigo que consumiera el sanguis confiando en Dios y este lo hizo, tragándose el bicho. Y la virtud de la obediencia hizo el milagro: esa misma tarde, en presencia de todos, el canónigo arrojó la araña viva. Milagro parecido se lee de San Conrado de Constanza (26 de noviembre), San Norberto (6 de junio; 7 de mayo, traslación de las reliquias y 11 de julio, triunfo sobre Tanchelmus) o el Beato Francisco de Fabriano (22 de abril).

Su fama de buen prelado, virtudes y milagros pronto le hicieron conocido fuera de Escocia y por ello en 1140 el pueblo y clero de York pidieron al rey Esteban de Inglaterra que se lo enviaran por obispo. Pero porque no era la voluntad ni del rey (la conexión familiar del santo con la monarquía escocesa le hacía recelar), ni de Dios, el nombramiento no se hizo efectivo, con consuelo de Waltheof, que para nada aspiraba a ser obispo. Todo lo contrario, viendo que su vida en religión no era lo suficientemente escondida y austera que deseaba, en 1143 se determinó tomar el hábito cisterciense. Lo consultó con Aelred, quien le dio su bendición y le envió a la abadía de Wardonia, donde fue recibido con tanto júbilo como pena sintieron los Canónigos Regulares con su ida.

Ruinas de la abadía de Melrose.
Este monasterio había sido fundado por Simón, hermano mayor del santo, quien no veía con buenos ojos su huida del mundo, así que apenas supo que Waltheof había tomado el hábito en "su" monasterio, descargó toda su ira contra los monjes, amenazando incluso con quemar el monasterio sino echaban fuera a su hermano. Como los monjes no temieron, entabló un juicio eclesiástico, en el cual obtuvo la razón, por miedo del arzobispo. Entonces el abad le trasladó al monasterio de Rielvaux, bajo el cayado de Aelred, y fuera del dominio de Simón, quien quedó frustrado.

Nueva guerra tuvo el santo en su nueva Orden: tentaciones contra la pobreza, la austeridad, la observancia. Todo se le hacía difícil de cumplir, y comenzó a añorar la vida cómoda del priorato, a excusarse con la salud, la complexión, etc., hasta que temiendo cosa fuera del demonio clamó a Dios: "Dios Omnipotente, Creador, y disponedor de todas las cosas, dame a entender si es de vuestro agrado el que yo persevere en esta sagrada Orden, o que me restituya al Canonicato; y líbrame de esta tentación, que tanto aflige a mi alma". Y en el acto se vio arrebatado en espíritu y trasladado desde su celda al sitial del coro que solía ocupar, teniendo el breviario en sus manos. Desde entonces no volvió a tener tentaciones de esta índole y fue un ejemplar religioso, observante de las leyes y extremadamente mortificado y orante.

Sobre 1148 Aelred destituyó a Ricardo, abad de la recién fundada abadía de Melrose (no confundir con la fundada por San Aidan en el siglo VII), y eligió a Waltheof para comandarla, con el beneplácito del rey David. Si como monje había sido un celoso religioso, como abad, además, sería un excelente padre de sus monjes. Bajo su mandato se fundaron los monasterios de Mouray y de Cumbria, célebres por su belleza y la piedad de sus monjes. Fue Waltheof misericordioso, más que justo, con las transgresiones de los monjes, a los que prefería exhortar que reprender o humillar. Hizo suya la máxima de San Hugo de Cluny "el Grande", (29 de abril): "en caso de estar en mi arbitrio, más querría usar de misericordia con el pecador, que de justicia". Y esto le bastaba para que los monjes no quisieran causarle dolor alguno incumpliendo la Regla. Pero si era suave con los demás, consigo mismo era durísimo, no perdonándose nada que le pareciera pecado o falta. Se disciplinaba diariamente por sus pecados y por los de los demás, ayunaba siempre y se confesaba regularmente, siempre con grandes lágrimas.

Además de estas virtudes, el santo destacó por su compasión y caridad para con los pobres y necesitados. Más de una vez hizo vender los rebaños del monasterio para socorrer sus necesidades y en un año en que una hambruna asoló Escocia, más de 4000 personas llegaron a rodear el monasterio pidiendo limosna. El santo mandó a los monjes que les ayudasen a levantar cabañas y cobertizos para guarecerse y al cillerero (despensero de los monasterios) que les asignase ración diaria de pan hasta las cosechas. Y por milagro, el pan que solo tenían los monjes para unas dos semanas, rindió para tal cantidad de personas por tiempo de tres meses. En una segunda ocasión de escasez, propuso nuestro santo a sus monjes dar la mitad del pan que les pertenecía de ración a los pobres. Y mientras hicieron este acto heroico de caridad, he aquí que cada día aparecía un pan blanco para cada monje en el refectorio.

Por tantas virtudes y prodigios lo quisieron por arzobispo primado los escoceses, pero ni la orden del rey David ni la autoridad de San Aelred le movió a aceptar la dignidad episcopal. A Aelred contestó: "Despojéme de mi túnica, ¿cómo es posible, que la vuelva a vestir? He lavado mis pies, no permita Dios, que yo los vuelva a manchar con el lodo de los negocios del siglo". Y luego en secreto le reveló que si se le obligaba a aceptar aquel cargo en el que Dios no le quería, moriría pronto. A los que le presentaban la embajada de parte del clero replicó: "Creedme, que elegiréis, y tendréis por prelado a otro que a mí". Luego, señalando con la mano el lugar donde más tarde estaría su sepultura, añadió: "Veis aquí mi descanso: aquí habitaré para consuelo de mis hijos todo el tiempo que fuese del agrado del Señor".

Dibujo del sepulcro del santo
según se veía en el siglo XX
En 1159 ya estaba Waltheof cansado, y su cuerpo se hacía notar todos sus ayunos y penitencias. A mediados de año le llegó el primer signo de su pronta partida: unas fiebres primaverales que ya no le abandonarían. Poco a poco se fue consumiendo, aunque desde su lecho de la enfermería continuo asistiendo y sirviendo a sus monjes. Diariamente tenía largos ratos de contemplación que le iban acercando al definitivo encuentro con el Amado. A finales de junio dejó de comer, permaneciendo más de un mes alimentándose solo un par de veces de la comunión. A finales de julio se le administraron los Santos Sacramentos, que recibió con mucha devoción. Perseveró dos días sufriendo pacientemente los dolores sin quejarse. El día 1 de agosto tuvo un éxtasis elevadísimo y al salir de este, dijo: "Oh, si yo pudiera daros a entender las muchas y prodigiosas cosas que he visto". Y exhaló su espíritu.

Sus funerales fueron muy solemnes y concurridos. Se le sepultó en la Sala del Capítulo, en un sencillo sepulcro que aún en el siglo XX podía verse, a pesar de la destrucción a la que fue sometida tan bella abadía. Su sucesor, el abad William se negó a que Waltheof recibiera culto alguno como santo, pero su sucesor, el abad Joscelin, promovió el culto al santo más allá de los muros del monasterio, y para ello el 22 de mayo de 1171 trasladó el cuerpo incorrupto a un bello sepulcro de mármol situado en la iglesia abacial, abierta a los devotos. También fue Joscelin quien escribió la "vita" del santo. En 1207 se volvió a hacer una traslación e igualmente se certificó la incorrupción del cuerpo. Su memoria litúrgica, propia de Melrose, pasó a toda la Iglesia escocesa en el siglo XV.


Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.
-"Saint Waltheof". REV. JAMES B. P. BULLOCH, B.D. SCOTTISH CHURCH HISTORY SOCIETY. 1955.

A 3 de agosto además se celebra a:


La Invención
de San Esteban.
Santas Marana y
Cira de Berea, reclusas.
Beato Pedro de Cesis,
General Carmelita.






viernes, 15 de junio de 2018

San Isfried de Ratzeburg.

San Isfried de Ratzeburg, obispo premonstratense. 15, 23 de junio y 17 de febrero (Diócesis de Osnabrück).

Nació en algún lugar de Germania, sobre 1124. Se dice que fue canónigo en Cappenberg, pero las fechas no casan, tendría que haber vivido lo menos 120 años. Entró a la Orden de los Canónigos Premonstratenses, fundados por San Norberto (6 de junio), en la abadía de Nuestra Señora de Magdeburgo o en la de Jerichow, no hay constancia exacta. Como sea, en 1158 fue elegido prior de la comunidad.

Durante su época de mandato engrandeció la abadía, ampliándola y embelleciéndola. Expandió los terrenos cultivables y estableció una fuerte comunidad de fieles. En 1178 murió el obispo San Evermod de Ratzeburg (17 de febrero), también premonstratense y nuestro santo fue elegido para sucederle, siendo consagrado dos años más tarde. Construyó una nueva catedral, así como 25 iglesias parroquiales y varios monasterios. Evangelizó la región más allá del río Elba. Fue confesor del duque Enrique de Lieja, quien siempre fue muy generoso con la labor pastoral de Isfried y en sus brazos murió, asistiéndole nuestro santo.

Isfried subió al cielo el 15 de junio de 1204, y fue sepultado en el coro de la catedral de Ratzeburg. Benedicto XIII lo canonizó el 12 de abril de 1728.


Fuente:
-"St. Isfried, o.praem". DRIES VAN DEN AKKER S.J. Lieja, 2004.


A 15 de junio además se celebra a:


San Vougay de Bretaña,
ermitaño.
San Pedro "Compadre",
franciscano.
Santa Germana
Cousin, virgen.





lunes, 19 de junio de 2017

Odo, el obispo erudito.

Beato Odo de Cambrai, obispo. 19 de junio.

Odo, en realidad Oudard, nació en Orleáns, y sus padres fueron los nobles Gerard y Cecilia. De su infancia se desconoce todo, pero se puede intuir que la pasó estudiando, a juzgar por los vastos conocimientos que demostró siendo aún estudiante en Toul. En esta escuela catedralicia en la que estudió, comenzó a impartir clases de filosofía con solo 19 años. Los canónigos de Tournay quedaron admirados de su saber y le propusieron, cuando tenía 25 años, que dirigiera su escuela catedralicia. 

Allá se fue Odo, con un estupendo salario, beneficios y alguna canonjía. Además, estaba rodeado de prestigiosos catedráticos y profesores, que pronto supieron la valía de su joven director. Son los tiempos de la polémica filosófica entre realistas y nominalistas, que abarcaba las clases, las tertulias, los debates y cualquier situación en los que se dejase entrar a la filosofía. A grandes rasgos, el nominalismo explica que los nombres que damos a las cosas solo son palabras que no representan a los entes. Lo que creemos es la realidad de algo, es solo un nombre. Niega la certeza de conceptos universales como “humanidad”. Los realistas, por su parte, explicaban las cosas como eran, tal cual. Para ellos, los conceptos universales existen más allá del pensamiento. Es un poco complicado de explicar, habría que detenerse en muchos conceptos filosóficos. (Aquí lo podéis ver con más detenimiento si os interesa http://diferenciaentre.info/diferencia-entre-realismo-y-nominalismo/). Nuestro Odo era de la escuela realista, como suelen ser los filósofos cristianos. Enfrente tenía a un médico llamado Raimbert que era fiel seguidor del nominalismo y lo enseñaba en la escuela de Tournay. Los debates entre ambos fueron famosos, y su auditorio siempre estaba a rebosar de estudiantes, prelados y sabios. Pero poco a poco Odo fue venciéndole, y los alumnos de Raimbert se pasaron a las clases de Odo. Este no perdía tiempo para enseñar, ya fuera en clases, en paseos, o simplemente observando el cielo nocturno con sus estudiantes y amigos. Y tanto le querían sus discípulos, que entre todos le regalaron un anillo con estas palabras grabadas: "Annulus Odonem decet aureus Aureliensem". 

Así, entre la fama, la enseñanza, la pasión por la filosofía transcurrió la juventud de Odo, siendo un cristiano más, descuidado en la piedad y sin mucho interés por los “bastos” Padres de la Iglesia. Hasta un día. Resultó que un sabio que necesitaba vender sus libros, le vendió a Odo la obra "Del libre albedrío" de San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo, y 5 de mayo, conversión), entre otros libros. Odo lo metió en un cajón y no se acordó más hasta que, dos meses después, mientras exponía a Boecio a sus discípulos, recordó que este hacía una referencia al libro de San Agustín. Así, deseando verificar la cita, encontró el libro, y comenzó a leer partes de él. No había leído muchas páginas antes de quedar fascinado. "¡Qué estilo!" – exclamó – "No tenía ni idea que San Agustín fuera un maestro de la elocuencia". Y ocurrió que se aficionó a la obra. Entonces, al llegar al Tercer Libro y leer la comparación entre el alma pecadora y un esclavo condenado a limpiar las letrinas de un palacio, Odo exclamó "Esto es verdad, y es mi propia condición".

Entonces Odo se dio cuenta de cómo la filosofía, el saber y los estudios no le satisfacían ni le bastaban. Era solo trabajo de la mente y esfuerzo, sin provecho para su alma. Y resuelto, decidió dejar la enseñanza y dedicarse a la religión. Cuando lo comunicó a sus alumnos, la alarma cundió en la ciudad, pues no querían perder a tal celebridad, ni su conocimiento. La ciudad clamó al obispo Radbod II, para que no le permitiera marcharse. Este, sabiendo que no podía retener a un seglar por la fuerza, negoció entregarle la abadía de San Martín, a las afueras de la ciudad. Aunque estaba en ruinas, la ciudad se ofreció a restaurarla con tal que no les abandonara. Odo no pudo rechazar la oferta y junto a algunos eruditos y alumnos que quisieron probar su estilo de vida religiosa, se instalaron allí, tomando como norma de vida, como no, la Regla de San Agustín.

Pronto tuvo muchos seguidores, entre ellos un jovencito llamado Adolfo, cantor de la catedral, que escapó de su casa para unirse a la comunidad de San Martín. Su padre lo persiguió, lo agarró y lo llevó a casa. Por segunda vez escapó Adolfo, y también lo atrapó su padre, encerrándolo entonces. Insistió el muchacho y finalmente el padre accedió a que entrara con los canónigos regulares de Odo. Al poco tiempo de esto, Odo decidió tomar la Regla de San Benito, para poder tener más recogimiento y clausura. Sus seguidores estuvieron de acuerdo y tomaron el hábito benedictino de manos de Aymeric, abad de Anchín; y luego eligieron a Odo como su abad. La disciplina religiosa se acrecentó, así como el amor al estudio, que ya traían, y a la oración. Odo construyó un bello scriptorium donde sus monjes se turnaban durante el año, habiendo siempre doce monjes copiando obras clásicas y las Escrituras. Así formaron la espléndida biblioteca de la abadía. El mido fue autor, pues conocemos sus obras "Del Pecado Original", "Explicación del Canon de la Misa", y "De la Blasfemia contra el Espíritu Santo".

Trece años estuvo Odo al frente de la abadía hasta que fue llamado a la sede episcopal de Cambrai, inmersa en graves problemas político-religiosos: Su anterior obispo, Gautier, era partidario de Enrique IV frente en el asunto de las investiduras y había sido excomulgado por el papa Urbano II. Quedó la sede bajo el cayado de Manasés, archidiácono de París y opuesto al emperador por el mismo asunto. La ciudad quedó dividida entre los partidarios de Gautier y el Imperio, y los partidarios de Manasés y el papa. Nobles y la mayoría del pueblo apoyaba a Gautier y al emperador, que ya viejo, había dejado de lado su belicosidad con la Iglesia y sus intromisiones. Sin embargo, Pascual II recordó la excomunión que había sido promulgada por San Gregorio VII (25 de mayo) y Urbano II. Esto fue aprovechado por Enrique, hijo del viejo monarca, que se rebeló contra su padre excomulgado, para deponerlo y tomar la corona imperial. Enrique IV intentó hacer la paz, pero su hijo se negó a tratar con "un excomulgado". Pascual II, que no maquinó para que ocurriera la rebelión, sin embargo le bendijo y le consideró un soldado de Cristo, prometiéndole la absolución de sus pecados y en este mundo y ante Cristo luego de su muerte. Así, Alemania entró en guerra y el papa aprovechó para poner en la silla de Cambrai a un obispo fiel a la Iglesia y desplazar definitivamente a Gautier. Y el elegido fue, ya lo sabemos, nuestro Odo.

El santo no pudo tomar posesión de la sede sino hasta un año después, pues la ciudad lo destestaba por ser nombrado por el papa. Mientras, esperó en la abadía de Anchín, con algunos monjes. Allí oró, escribió y estudió. Entre tanto, Enrique el hijo había engañado a su padre con una falsa paz y le había encerrado en Bingen. Allí se presentaron los arzobispos de Maguncia y Colonia para despojar al viejo emperador de sus insignias imperiales, y arrancándole el manto y la corona de San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) las llevaron a Enrique el hijo. El viejo emperador quedó a merced de Gebhard, obispo de Spira, que se gozó en humillar y despreciar al viejo y enfermo Enrique. Una vez entronizado Enrique V, Gautier tuvo que huir y Odo pudo tomar posesión de su sede, sin poder detener la venganza de los enemigos del viejo emperador, que incluso osaron desenterrar a los obispos partidarios de Enrique IV y dispersar sus cenizas. Por su parte Odo declaró nulos todos los actos, sacramentos y bendiciones que habían dado, suspendiendo también a todos los que habían nombrado para algún cargo.

Sin embargo, el viejo Enrique IV escapó de su prisión y reunió fuerzas contra su hijo y los "enemigos del Imperio y amigos del papa". La ciudad de Cambrai expulsó a Odo, que volvió a refugiarse en Anchín. Pero murió Enrique IV antes que la sangre llegara al río y definitivamente su hijo pudo tomar las riendas del imperio. Odo volvió a Cambrai, intentó hacer la paz, pero nada pudo, por lo que en 1113 renunció a la sede para volver a Anchín, como un monje más. Allí murió el 19 de junio del mismo año, en paz.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 19 de junio además se celebra a
Santa Rivanonne, reclusa.
Beata Miguelina de Pesaro, terciaria franciscana.

sábado, 12 de noviembre de 2016

San Arsacio de Milán.

San Arsacio de Milán, obispo. 12 de noviembre, 18 de mayo y 17 de junio (traslación de las reliquias).

Su leyenda cuenta que era funcionario del emperador San Teodosio I (17 de enero) en Milán y que cuando se convirtió al cristianismo, lo hizo en la herejía arriana. Pero por la predicación de San Ambrosio de Milán (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal) abandonó la herejía y profesó la recta fe católica. Se hizo discípulo suyo, renunció a todos sus bienes y rangos, para dedicarse al estudio del Evangelio y la oración. Logró la conversión de sus padres y familiares, y hasta a 1200 personas hizo abandonar el paganismo o la herejía. Fue elegido su sucesor luego de la muerte de Ambrosio el 4 de abril de 397, y la leyenda dice que en el momento de su elección se vio un ángel que le coronaba con una corona de oro. 

Aparece también como protagonista de la Traslación las Reliquias de los Reyes Magos (23 de julio) desde Constantinopla a Milán, con la particularidad de que junto a tales reliquias habría estado nada menos que la serpiente de bronce hecha por San Moisés (4 de septiembre). Sin embargo, la tradición más conocida de dicha Traslación pone en este viaje al obispo San Eustorgio (6 de junio). 

No fue obispo mucho tiempo, pues falleció en 399. En el siglo VIII el papa San Zacarías (3, 15 y 22 de marzo) donó sus reliquias a los canónigos regulares de Ilmmünster, al sur de Alemania. En 1495 estos las llevaron consigo a Munich y las devolvieron a Ilmmünster en 1846, donde se veneran.


A 12 de noviembre además se celebra a 
San Livino de Gante, obispo y mártir.
Beato Alano de Bretaña, V General Carmelita

domingo, 6 de marzo de 2016

San Olegario, apóstol y diplomático.

San Olegario de Tarragona, obispo. 6 de marzo.

Imagen que se venera
en la Catedral de Tarragona.
Nació en Barcelona, en 1060, y fue hijo de Olaguer y Julia, caballero él y de ascendencia goda ella. Su padre lo introdujo en la corte de Ramón Berenguer I, conde de Barcelona, donde se educó junto a los hijos del conde. Se formó en filosofía, latín, música, artes, teología y ciencias, con vistas dedicarle a la carrera eclesiástica. A los 10 años de edad fue admitido entre los canónigos de Santa Cruz de Barcelona, a cambio de las rentas de las viñas y otras heredades que la familia poseía en Vich. 

En aquel ambiente eclesial de piedad y letras, celebrando el culto divino y formándose, llegó a los 30 años, edad a la que fue ordenado presbítero por Beltrán de Barcelona. Una edad tardía, teniendo en cuenta su temprana consagración al servicio de Dios. Además, el obispo le nombró preboste del cabildo catedralicio. Pero poco duró en el oficio, pues buscando la perfección evangélica, decidió pasar a los canónigos regulares de San Agustín que vivían en el monasterio de San Adrián, y que eran fundación del mismo obispo Beltrán. Así que tomó el hábito con ellos, aun contrariando a su familia, al obispo y al mismo conde de Barcelona. Fue un canónigo ejemplar y tanto, que en 1096 le hallamos como prior de la comunidad. Pero el mandato no le gustaba, así que se fue a la Provenza, donde estaba el monasterio de San Rufo, de la misma regla. Entró como simple canónigo, pero en breve igualmente fue elegido preboste a la muerte del anciano abad.

En 1115 fue elegido obispo de Barcelona por los obispos de la provincia eclesiástica barcelonesa. Doña Dulce, esposa del conde Ramón Berenguer III influyó notablemente en este nombramiento. Ella misma le pidió la acompañara a Barcelona desde la Provenza, sin decirle para qué. Cuando Olegario llegó a Barcelona halló que le habían elegido obispo y se negó rotundamente a aceptar. Además, huyó, esperando refugiarse en su abadía provenzal, pero le alcanzaron en Perpiñan, donde le comunicaron que el papa Pascual II confirmaba su nombramiento y le obligaba aceptarlo bajo obediencia. Así fue que le consagraron obispo en Magalone, Provenza. Ya consagrado, se dedicó al ministerio de la predicación de la palabra de Dios, la asistencia a los pobres y enfermos, el gobierno justo, la observancia de los monasterios y del clero. Fue llamado a Roma en 1117 por el papa Gelasio II, pero debido a la huida de este por la persecución de Enrique V, el encuentro tuvo lugar en Gaeta, aunque Olegario primero visitó Roma y veneró las tumbas de los Santos Apóstoles. En Gatea Gelasio quedó prendado de las virtudes de sencillez, mansedumbre y caridad de Olegario, así como de sus luces para el gobierno.  

Luego de 1117, “reconquistada” por los cristianos la ciudad de Tarragona, Ramón Bererguer pidió al papa que esta sede volviera a tener su merecida categoría de metropolitana, por su antigüedad. Gelasio II accedió y, además, el 21 de marzo de 1118, nombró a Olegario como obispo, dándole el palio personalmente. En 1119 participó en el Sínodo de Tolouse, presidido por Calixto III. Luego participó en el Sínodo de Reims, donde tuvo el encargo de predicar a los sinodales. En 1123 estuvo en el I Concilio Ecuménico de Letrán, que fijó definitivamente la norma del celibato sacerdotal, de la que Olegario fue acendrado defensor. Volvió a España como legado papal para las campañas contra los moros del conde Ramón Berenguer. Terminadas estas, se fue a Tarragona, donde trabajó para el pueblo de Dios, predicando, consolando, impartiendo justicia. A su obra se debe la restauración de la bellísima catedral de Tarragona. En 1129 convirtió Tarragona en un principado dependiente del conde de Barcelona, y el primer príncipe, vasallo de Berenguer, fue Robert Bordet, un caballero normando. 

Luego de dejar en orden Tarragona, decidió peregrinar a Tierra Santa. Visitó Palestina, Jerusalén, Nazaret y las demás ciudades sagradas cristianas. De regreso desembarcó en Francia para saludar a sus queridos hermanos canónigos de San Rufo. Cuando llegó a Barcelona, era ya de noche, pero fue de incógnito a la catedral y hallándola cerrada, se postró ante sus puertas a orar. Algunos le reconocieron y doblaron las campanas, avisando al pueblo y clero, que le recibieron con alegría. En 1130 murió el papa Honorio II, y tras esto hubo una doble elección: Los Pierleoni y su facción de cardenales, eligieron a uno de los suyos, Anacleto II, y los Frangipani eligieron a Inocencio II. Este era conocido de Olegario desde los tiempos del destierro de Gelasio II en Gaeta, y a él reconoció como papa Olegario. Además, se reunió con él en el Sínodo de Clermont, que excomulgó a Anacleto II como antipapa. Fue Olegario el únivo obispo español presente en el Sínodo. Allí conoció a San Bernardo de Claraval (20 de agosto). Vuelto a la sede, se dedicó al gobierno pastoral, la defensa de la Iglesia y, además, su prestigio le llevó a mediar entre Ramiro II de Aragón y Alfonso VII de Castilla, que hicieron la paz en Zaragoza, estando presente Olegario.

A pesar de toda esta actividad apostólica y diplomática, Olegario tenía una profunda vida interior, que alimentaba con la penitencia y la oración. El 12 de febrero de 1136, con 76 años, cayó enfermo y sintiendo cerca su fin, se deshizo de sus propiedades en favor de la Iglesia y los pobres. Pidió a todos sus diocesanos oraran por él y se dispuso a la muerte. Recibió el viático, y pasó sus últimos días en oración y arrepentimiento. La tarde del 6 de marzo del mismo año falleció tranquilamente. Sus reliquias se veneran en la catedral de Tarragona. En 1675 el papa Clemente X confirmó su culto inmemorial. Es uno de los patronos de la diócesis tarraconense.


Fuente:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 3. Editorial Edibesa, 2001.



A 6 de marzo además se celebra a 




martes, 12 de enero de 2016

El Apologeta de León.

San Martín de León, presbítero. 12 de enero.

Aparición de San Isidoro
a San Martín.
Nació Martín en León, España, hacia el año 1130. Su padre, Juan, y su madre, Eugenia, eran cristianos piadosos y muy caritativos con los pobres, con los que compartían todo lo que tenían. Su madre falleció cuando Martín apenas era un niño y tomó el hábito regular en el monasterio de San Marcelo, de clérigos que profesaban la Regla de San Agustín, renunciando a todo bien particular y teniendo oración en común. Juan llevó consigo a su hijo, que se educó como un clérigo más. Aprendió la liturgia, latín, las Escrituras, etc. No se sabe en que año Martín recibió el subdiaconado, pero ya siendo clérigo le hallamos visitando los lugares devotos y santuarios de Asturias y Galicia. Luego peregrinó a Roma, San Miguel in Monte Gargano y Bari, los tres sitios más venerados de la península itálica de aquella época. De Bari se embarcó hacia Tierra Santa, donde sirvió en un hospital de Jerusalén. Visitó y compartió con los monjes orientales y de allí se fue a Constantinopla, capital del Imperio bizantino. 

Antes de volver a España, visitó París e Inglaterra. En la primera, cursó estudios de filosofía y teología. En Beziérs fue acusado de ladrón a causa de llevar una bellísima casulla bizantina que había comprado en Constantinopla y que pensaba regalar a su monasterio. Una hereje cátara le ofreció salvarle de la prisión si destrozaba la pieza y renegaba de la verdad católica, acogiendo la herejía de los cátaros. El santo le respondió: "Apártate de mí, mala mujer, que prefiero morir mil veces, que ser ensuciado en el barro de tu herejía", con lo que la mujer le pegó una bofetada y al momento se manifestó el demonio que en ella moraba, comenzando a golpearse ella misma, gritando y contorsionándose, con lo que la santidad de Martín quedaba atestiguada. Además, en ese momento un caballero se presentó en la ciudad, aportando documentos que demostraban quien era aquel prisionero. Una vez liberado, ambos salieron de la ciudad y cuando nadie les veía, el caballero le reveló que era su ángel de la guarda, le mandó volver a León y desapareció. 

En 1185 regresó al monasterio de San Marcelo y, como los canónigos habían pasado de regulares a seculares, pidió su entrada en el de San Isidoro, donde recibió el diaconado y presbiterado. Eligió una celda apartada de todos para dedicarse al estudio y la oración. Una leyenda algo estrafalaria dice que al santo se le resistían las Escrituras, por lo que un día se le apareció San Isidoro (4, 26 de abril y 20 de diciembre, traslación de las reliquias) y le dio un libro para que comiera. Como era día de ayuno, Martín puso reparos, pero el santo obispo le obligó a comerlo, con lo cual Martín fue ilustrado inmediatamente de todos los misterios de la fe y la Biblia. En fin… Era un canónigo ejemplar, siempre humilde y obediente, el primero en cumplir la regla. Su amor por los estudios le llevó a ser un fructífero escritor de sermones y tratados espirituales, generalmente situados alrededor del año litúrgico. También comentó las Escrituras e hizo alguna apologética de la fe católica contra los judíos. Para toda su labor se valió de siete amanuenses cuyo sueldo pagaba la misma reina Berenguela, apasionada seguidora del santo y su obra. "Hay que mantener en el corazón limpieza, verdad en los labios, y discreción en las obras". "Si amáis a Cristo de todo corazón, medite vuestra mente en la Sagrada Escritura, y se ejerciten vuestras manos en las buenas obras". "Procurad, hermanos, que el veneno de la discordia no engendre odio entre nosotros, no sea que corrompa y aniquile la dulzura de la caridad". Estas son algunas de sus enseñanzas. 

Relicario de la mano del Santo.
También realizó varios milagros, como sanaciones de dolor de muelas, abscesos, partos difíciles, etc. A finales de 1202, sintiéndose morir, pidió la comunión, que recibió de rodillas a pesar de su enfermedad. Apenas fallecido, el 12 de enero de 1203, la noticia se extendió por todo León, atrayendo a muchos a sus funerales, que fueron muy sentidos. Fue sepultado en la iglesia de San Isidoro. El 12 de enero de 1513 se hizo una elevación y traslación de las reliquias, hallándose el cuerpo momificado y las vestiduras sacerdotales en muy buen estado. Lamentablemente, al tocarle, el cuerpo se deshizo del todo, salvo su prolífica mano derecha. El 12 de enero de 1576, se extrajo esta mano y fue colocada en un relicario aparte, que se venera públicamente el día de su fiesta. Otra tradición le hace dueño de la barrica de vino más antigua del mundo y que aún se guarda celosamente en San Isidoro de León, y de la que solo se extrae vino el Jueves Santo.


Fuentes:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 1. Editorial Edibesa, 2001.
-"Historica et Philologica". JUANA TORRES. Universidad de Cantabria, 2002.
-"Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la Vida y del saber". P. DEL CASTILLO. Alicante, 2008.


A 12 de enero además se celebra a  
Santos Tigrio y Eutropio, mártires.
San Arcadio, mártir

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...