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domingo, 30 de septiembre de 2018

Del cardenal que prefería lavar platos.

Beato Conrado de Urrach, obispo y cardenal cisterciense. 30 de septiembre.

Nació en 1185 en Alemania, en la ilustre familia de los Condes de Seyne y Urrach, emparentada con los Duques de Zaring. Su padre fue Egino IV de Urach y su Inés, hermana de Berthold V de Zähringen. Su primera educación estuvo a cargo de su tío abuelo, el arzobispo Rodolfo de Lieja. Con 10 años fue nombrado, cosas de la época, canónigo beneficiado de la Catedral de Lieja. Siendo niño padeció la desgracia de ser víctima de los juegos políticos de su familia, pues quedó de rehén del emperador Felipe I de Suabia durante años, hasta 1208. Durante este cautiverio el niño y joven Conrado tomó noticia de lo vano del mundo y la política, ansiando la forma de poder escapar de ello.

A los 18 años fue puesto en libertad y se encaminó al monasterio cisterciense de Villiers, siendo recibido con agrado. Una leyenda dice que un santo monje llamado Simón vio en una ocasión como el novicio Conrado era coronado simbólicamente con una corona de oro por los ángeles durante la misa conventual. Tal monje avisó al abad, de que aquel novicio traería gran gloria a la Orden, aunque antes había de padecer tentaciones y ataques del maligno. Lo avisó el abad a nuestro santo, quien se preparó para ello con grandes penitencias, oraciones y actos de humildad. Otra leyenda, más increíble aún, cuenta que, estando prohibido a los novicios el uso de alguna luz artificial, el santo usaba sus propios dedos como candelas, pues de ellos salía gran resplandor cuando oraba o estudiaba.

Sus virtudes (más sus relaciones familiares, todo sea dicho) alcanzaron que apenas profesó, fue nombrado prior de Villiers, y a los dos años fue nombrado abad, luego de la renuncia del abad Carlos. Y su ascenso no terminó aquí, pues en 1214 fue elegido nada menos que abad de Claraval, dotándole de una autoridad moral eminente dentro de la Orden Cisterciense. En todos estos cargos de autoridad Conrado se mostró como un padre celoso del bien de sus hijos. Exacto en el cumplimiento, pero caritativo, comprensivo pero sin permitir faltas. Fue especialmente cuidadoso con los ancianos monjes, a los que oía como a padres venerables. A pesar de sus ocupaciones, nunca faltaba a las Horas Canónicas, a las penitencias o los actos de comunidad. Era prudente, discreto, sabio, pronto a la defensa de la fe y la Iglesia, justo con todos. Tanta probidad, más su origen, no lo olvidemos, hicieron que el papa Honorio III supiera de él y le nombrara Legado Pontificio para hacer la paz entre los reyes Felipe de Francia y Enrique de Inglaterra. Y lo hizo con tanta prudencia y efectividad, que ambos monarcas y el papa quedaron prendados de él.

En 1216 fue elegido abad de Císter, convirtiéndose en el Abad General de toda la Orden, que estaba en su máximo esplendor. Solucionó problemas internos y externos de la Orden, acrecentó su poderío e influencia en la Iglesia, y aumentó el número de monasterios. Fue el Abad que introdujo el canto diario de la "Salve Regina" para toda la Orden. El 8 de enero de 1219 el mismo papa Honorio III le creó cardenal y le dio el obispado de Porto-Santa Rufina, una de las diócesis suburbicarias de Roma, reservadas a prelados de gran confianza del papa y que fueran eminentes políticos. En este puesto le nombró el papa como Legado para la Cruzada contra los albigenses en Francia. Para ello organizó los Sínodos de Tolosa y de París, para interesar a prelados y al brazo secular en la importancia de extirpar esta herejía que amenazaba no solo la fe, sino la estabilidad de los reinos. Su actuar fue coronado con total éxito en la conversión y represión de estos herejes. Dícese en este tiempo conoció a los dominicos, de los que quedó enamorado por su divisa de "Alabar, Bendecir y Predicar", socorriéndoles en adelante en sus necesidades, dándoles plenas potestades en su diócesis y siendo su valedor ante los gobiernos y obispos.

Casi sin tiempo para descansar, le envió Honorio a Alemania, a solucionar graves problemas con el emperador Federico II, empresa que se saldó con la excomunión del monarca por el asesinato del Arzobispo de Colonia, San Engelbert II (7 de noviembre), a quien Conrado sepultó con gran pompa, llamándole mártir de la fe. Además, trató el asunto de una nueva Cruzada a Tierra Santa, alcanzando gran consenso de los príncipes. Esta visita le sirvió para, como Visitador del Papa, denunciar ciertos abusos, corregir errores de los prelados, reformar algunos monasterios. Celebró nada menos que tres Concilios Provinciales, en los que se reguló y reformó la disciplina eclesiástica, suprimió abusos de los clérigos y atajó la simonía y el amancebamiento de los presbíteros. Visitó la tumba de la Beata María de Oignies (23 de junio), la célebre beguina, y estando venerando sus reliquias tuvo una visión en la que vio a esta santa mujer puesta de rodillas, intercediendo ante el Señor por su salud. Además, le consoló con palabras celestiales para animarle en todos sus esfuerzos. Durante esta legacía fundó un monasterio cisterciense en Besbenusen junto a su hermano Rodolfo, donde este luego tomaría el hábito, despreciando el mundo, a ejemplo de Conrado. En 1222 fundó la Universidad de Montpellier por mandato del papa.

Volvió el santo a Roma a inicios de 1227, y al poco tiempo murió el papa Honorio. Temiendo los cardenales que la dilación de un cónclave atrajera las intromisiones imperiales, decidieron los cardenales que Conrado y dos cardenales más decidieran quien sería el papa. Esto hoy es ilegal, por cierto. Los dos cardenales eligieron a nuestro Conrado, pero él se negó aduciendo: "No permita Dios el que se diga que yo me he elegido a mí mismo por Pontífice". Y entonces fue elegido el cardenal Hugolino, llamado Gregorio IX.

Ese mismo día el santo prelado sintió que su muerte estaba próxima y sus últimos meses de su vida los dedicó a prepararse para el encuentro con el Amado. Vivió pobremente y pobremente murió en Bari, camino de la Cruzada, el 30 de septiembre de 1227. Poco antes de expirar dijo: "que dicha que hubiera perseverado hasta esta hora en el monasterio de Villiers bajo la disciplina regular, y que mi única ocupación hubiera sido el lavar las escudillas con los demás en la cocina". El cuerpo fue trasladado a Claraval y sepultado en el presbiterio de la iglesia abacial. Aún se puede leer su lápida:


"HIC IACET DOMINVS
CONRADVS QVI PRIMO VILLARIENSIS DEINDE CLARAVALLENSIS,
POSTEA CISTERCIENSIS EXTITIT ABBAS
ET DEMVM PORTVENSIS EPISCOPVS CARDINALIS.
HIC CVM IN TRANSMARINIS PARTIBVS MORARETUR INSTANTISSIME
PRAECEPIT VT CLARAM-VALLEM VBI IAM DVDVM
SVAM ELEGERAT SEPULTVRAM OSSA SVA
DEFERRENTVR ET IBIDEM SEPELIRENTVR,OBIIT AVTEM ANNO DOMINI M. CC. XXVII. PRIDIE KAL. OCTOBRIS".


Fuentes:
-"Médula Histórica Cisterciense". Volumen 3. ROBERTO MUÑIZ O.Cist. Valladolid, 1780.
-https://webdept.fiu.edu

A 30 de septiembre además se celebra a:

S. Jerónimo, Padre y
Doctor de la Iglesia.
San Winegrial,
monje mártir
.
San Léry, abad.



martes, 8 de agosto de 2017

San Altmann de Passau, obispo.

San Altmann de Passau, obispo. 8 de agosto.

Nació hacia 1010 y fue descendiente de la familia real de Wittinv de Westfalia. A los cinco años comenzó a estudiar en la escuela catedralicia de Paderborn, teniendo excelentes resultados siempre. Y con solo 22 años él mismo se convertiría en el director de la misma, y sería preceptor de San Leopoldo III de Austria (15 de noviembre). Desempeñó este cargo hasta ser elegido preboste de la catedral de Aquisgrán por su protector, el emperador Enrique III. A la muerte de este, algunos enemigos solapados que tenía salieron a la luz y el santo, para no tener problemas y que reinara la paz en la Iglesia, dejó su cargo y se retiró al monasterio de San Juan en Magdeburg.

Allí vivió algunos años como todos los monjes, en oración, penitencia, trabajo y estudio. En 1061 tuvo permiso para hacer una peregrinación a Tierra Santa. La hizo a pie, pidiendo limosna y predicando a Jesucristo. Al volver en 1065, fue elegido obispo de Passau. Como era hombre piadoso y culto, se preocupó por la formación del clero en su extensa sede. Fundó monasterios, renovó la vida religiosa e instituyó varias obras benéficas. Durante la Querella de las Investiduras defendió al papa San Gregorio VII (25 de mayo) frente a las pretensiones imperiales. Por esto sufrió vejaciones y persecución por parte del Imperio y de algunos prelados, teniendo que huir de su diócesis hacia Zeiselmauer, Viena. Allí murió el 8 de agosto 1091. Y fue sepultado en el monasterio de Göttweig, uno de los que había fundado y donde solía retirarse en ocasiones para descansar. Allí se veneran sus reliquias.


A 8 de agosto además se celebra a
Los 14 Santos Auxiliares.
Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo, mártires.

domingo, 2 de julio de 2017

Trasladado a la fuerza y bajo agua.

San Swithun de Winchester, obispo. 2 de julio.

Nació alrededor de 800 en el reino de Wessex y fue educado en la catedral de Winchester. Sobre 830 fue ordenado presbítero por el obispo Helmestan de Winchester y nombrado capellán personal por el rey Egbert, que al poco tiempo le nombró preceptor de su hijo Ethelwolf. Swithun encaminó al joven príncipe por las sendas de la virtud y la religión, y de hecho el príncipe tomó el hábito monástico en Winchester y llegó a ser ordenado subdiácono, aunque en 836, a la muerte del rey Egbert tuvo que abandonar la vida religiosa para tomar las riendas del reino, al ser hijo único. El papa Gregorio IV le dispensó de sus votos y su ordenación, para que pudiera casarse con Osburgis.

Apenas llegó al trono Ethelwolf nombró a su amigo Swithun para la sede de Winchester, recientemente vacante luego de la muerte de Helmestan. Los monjes lo pidieron y el rey accedió al nombramiento. Swithun fue consagrado obispo por el arzobispo Cealnoth de Canterbury. Fue un prelado con gran celo pastoral y caridad. Convocó en 855 el sínodo de Winchester, en el que confirmó las exenciones y privilegios que la Iglesia obtenía del reino, con la aprobación del rey. Además, Swithun fue un gran consejero de Ethelwolf, cuyas dotes para reinar eran escasas, pero bien aconsejado extendió la paz y la prosperidad en Wessex. Además, con el consejo del obispo Alstane de Sherborne, otrora militar, repelió una vez más a los daneses invasores.

En 853 Swithun acompañó al joven príncipe Alfred a Roma, donde lo envió su padre ante el papa León IV, para fortalecer las relaciones entre su reino y la Santa Sede. En 855 el mismo rey fue a Roma con Swithun, y al volver se casó con Judith, la hija de Carlos el Calvo, rey de Francia. Este enlace no gustó en su reino y algunos nobles y prelados protestaron. Incluso el obispo Alstane y el príncipe Ethelbald habían iniciado una revuelta para no permitirle reinar. Ethelwolf, aconsejado por nuestro santo, evitó la guerra y cedió una gran parte de su reino a su hijo. Murió dos años después, en 857, quedando Ethelbald como rey y heredero y, como son las cosas ¡se casó con su madrastra, Judith de Francia! Aunque las primitivas leyes anglas lo permitían, Swithun protestó al rey por ser algo impropio de un rey católico, y Ethelbald repudió a su madrastra-mujer.

Swithun fue un gran benefactor de la iglesia y ciudad de Winchester. Construyó iglesias, monasterios, hospitales, puentes, logró pontazgos, impuestos favorables a la ciudad, favoreció el comercio, haciendo de su diócesis un sitio próspero. En 860 padeció el saqueo y asesinato de muchos de sus fieles por parte de los daneses. Presidió los funerales, confortó a los sobrevivientes y dispuso la reconstrucción de la ciudad. Swithun fue llevado a la gloria el 2 de julio de 862. 

Su historia más curiosa ocurrió luego de 100 años de su muerte: Swithun era un prelado modesto y humilde, y había pedido, que luego de su muerte, se le enterrara fuera de la catedral, donde todos pudieran pisar su tumba, hasta el más pobre. Y fue sepultado junto a la puerta oeste de la catedral, con una sencilla lápida. Sin embargo, sobre 964, el obispo San Ethelwold de Winchester (1 de agosto) fundó una comunidad canonical y quiso que su patrón fuera su predecesor, el santo obispo Swithun. Promovió su culto y en 971 dispuso la traslación de las reliquias al interior de la catedral, a un sitio más digno, aun conociendo por tradición el deseo de Swithun de no ser venerado dentro de la catedral. Construyó una hermosa cripta para las reliquias y lo preparó todo para la traslación. El 15 de julio de 971, apenas abrieron la sepultura comenzó una lluvia torrencial que duró 40 días e impidió una traslación solemne, pues se hizo sin el pueblo ni clero. Aún hoy se dice que si llueve el 15 de julio, lloverá por 40 días más.

En 1093 las reliquias fueron trasladadas a la nueva catedral. Los canónigos, para no ser molestados por los peregrinos, abrieron otra entrada a la cripta, a la que hicieron un baldaquino muy bajo, que obligara a los peregrinos entrar de uno en uno y siempre abajando su espalda. En 1476 las reliquias se trasladaron al coro de la catedral, quedando en un bellísimo relicario de oro y plata. Las reliquias y el relicario fueron profanados por los cismáticos anglicanos en 1538, pero algunos huesos se salvaron y se veneran en un sencillo sepulcro en el suelo, en el trascoro de la catedral de Winchester.

Es abogado, como no, contra las lluvias incesantes, las inundaciones y, jocosamente, del "tiempo de barbacoas"


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de julio además se celebra a
Santa Monegundis de Tours, reclusa.
San Juan Francisco Regis, presbítero jesuita.

miércoles, 14 de junio de 2017

San Hartwig: Imperio, Iglesia y Caridad.

San Hartwig de Salzburg, obispo. 14 de junio.

Nació sobre 950, en Baviera, en la noble familia de los Condes de Spanheim. Fue ordenado diácono en 973, luego de una excelente formación encaminada a la carrera eclesiásica. En 985 fue ordenado presbítero y en 991 el emperador Otón III le nombró arzobispo de Salzburg, por devolver un favor a su protector, San Willig de Maguncia (23 de febrero).

En 994 Otón le nombró su capellán personal. Es mismo año se dio a todos cuando la peste asoló el imperio. Se prodigó en leyes justas, proveyó la caridad, vendió tesoros de la iglesia para socorrer a los pobres, enfermos y viudas. Fue recaudador del imperio para la coronación de Otón III en 996. En 1002 donó propiedades que tenía en varios sitios, para obras de caridad, reconstrucción de hospitales, iglesias y monasterios, entre ellos el de San Jorge en Längsee, donde su hermana, la Beata Carintia (3 de septiembre) quedó como abadesa. En 1007 fue parte activa del sínodo de Frankfurt, donde promovió la reforma eclesiástica. y en 1012 estableció la diócesis de Bamberg. En 1014 fue el organizador de la comitiva imperial para la coronación de Enrique II en Roma.

Hartwig falleció el 5 de diciembre de 1023. Su culto consta desde el siglo XIII. Sus reliquias se perdieron en el incendio de la catedral de Salzburg en 1598. Es patrono de los ciegos, cojos y enfermos.


Fuente:
https://www.heiligenlexikon.de


A 14 de junio además se celebra a
San Eliseo, profeta.
Santos Valerio y Rufino de Soissons, mártires.

lunes, 9 de enero de 2017

Fatati, el obispo fiel.

Beato Antonio Fatati, obispo. 9 de enero y 2 de septiembre (en Ancona y Siena).

Nació Antonio en Ancona, Italia, sobre 1410, hijo de Simon y Buzia, nobles originarios de Teramo. Estudió en la Universidad de Bolonia junto a sus hermanos Marino y Santiago. Siguió la carrera sacerdotal y fue un piadoso sacerdote, más que los que le rodeaban, a los que daba verdadero ejemplo. En 1431 fue nombrado canónigo de la catedral de Ancona, diferenciándose de los demás por repartir sus rentas entre los pobres y vivir austeramente. En 1440 fue vicario general de Dubrovnik, sustituyendo a su tío político, el arzobispo Antonio Venieri en la administración de la diócesis. En 1440 volvió a Ancona, cuando Eugenio IV le puso como abad comendador del monasterio “San Pietro al Conero”, con beneficios eclesiásticos que usaba para el culto o el socorro de los pobres. En 1444 fue elegido Decano de la catedral de Ancona y fue nombrado vicario auxiliar de Siena. Hizo bien su trabajo y en 1446 pasó a formar parte de la "familia" papal de Eugenio IV. Este papa también le nombró Limosnero y Tesorero Papal para las regiones Siena, Lucca y Piombino.

En 1447 subió al trono de San Pedro el papa Nicolás V, que le nombró capellán mayor y al mismo tiempo canónigo del Capítulo de la Basílica de San Pedro, un cargo con numerosos beneficios eclesiásticos que no solía reservarse para si. En 1449 el papa le nombró clérigo de la Cámara Apostólica y el 20 de noviembre de 1450, fue elegido como obispo de Teramo, a la par que tenía todos los demás cargos. En dicha sede redujo los beneficios de las canonjías, limitando los seglares que accedían a ellas y vigilando no se concedieran como premios o favores. Y por si fuera poco, en 1454, Nicolás V le nombró Gobernador y Vicario General de las Marcas de Ancona y Massa Trabaria, y Tesorero Papal en Bolonia. Los archivos que quedan de su época de Tesorero muestran un interés por el apertrechamiento militar del papado, expansión de la agricultura, saneamiento económico y ejercicio de la caridad. En 1456 Alfonso de Aragón, rey de Nápoles, le nombró Asesor Perpetuo y Comisario. En 1459 celebró un sínodo diocesano para la reforma de la iglesia local, y ese mismo año acompañó al papa a Mantua, a un parlamento convocado con vistas a convocar una nueva cruzada contra los turcos; y de aquí salió nombrado recolector de diezmos en el territorio de Siena para tal fin. En 1460 se le encomendó nuevamente la vicaría de Siena, sede ocupada por Francisco Todeschini, sobrino del mismo papa, y al que el pontífice quería dar una ayuda y un buen ejemplo con Antonio, ya que era inexperto en asuntos de gobierno a sus 25 años.


Trece años estuvo en Teramo, salvo durante el papado del turbulento Calixto III, hasta que en 1463 Pío II le destinó a la sede de Ancona, próspera y bien situada, donde nuestro beato desarrolló una ingente labor pastoral reformando al clero, organizando la caridad, restaurando iglesias y fundando organizaciones piadosas. Allí construyó la iglesia de Santa María de Canneto. En agosto de 1464 acogió en su palacio episcopal al mismo papa Pío II cuando este quiso embarcarse a la Cruzada. Pero no llegó a hacerlo, sino que murió en los brazos del Beato Antonio. Paulo II y Sixto IV se valieron de su ascendiente moral para encomendarle diversas tareas políticas o religiosas, y aunque siempre le recompensaron con bienes y beneficios, él lo daba todo a los pobres, manteniendo su vida pobre y penitente. Paulo II le nombró tesorero de Bolonia y Sixto IV le consultaba asuntos de gobierno.


Reliquias del Beato Antonio.
El santo obispo murió el 9 de enero de 1484, rodeado del cariño de sus fieles, que era mucho en aquellos tiempos. Su sepulcro, en la cripta de la catedral, pronto ganó fama como fuente de milagros, y su culto comenzó hasta hoy. En 1529 se hizo una invención de las reliquias, hallándose parte del cuerpo incorrupto, y estas fueron puestas en el altar dedicado a las reliquias insignes en la misma catedral. Esto se hizo coincidiendo con una epidemia de peste, que cesó de inmediato, con lo cual aumentó la devoción de los fieles. En 1562 se comenzó el proceso de canonización, y el obispo Lambertini trasladó el cuerpo a una bella urna. Este obispo, que sería el papa Benedicto XIV, en su obra "De Beatificatione servorum Dei" pone de ejemplo el culto de nuestro beato sobre cómo ha de obrar la iglesia con los que gozan de fama de santidad y aún no se les reconoce oficialmente. En 1795 Pío VI confirmó dicho culto, beatificándole por equivalencia, y el cuerpo fue trasladado a la capilla de los santos protectores de Ancona. Esta diócesis y Siena celebran su memoria a 2 de septiembre.


Fuente: 
-"Il beato Antonio Fatati" GIUSEPPE CADES. Edizioni Capitolo Vaticano, 2015.


A 9 de enero además se celebra a  

San Andrés Corsini, obispo carmelita.
San Adrián de Canterbury, abad

sábado, 4 de junio de 2016

San Metrófanes, el primero luego de muchos.

San Metrófanes, obispo y primer Patriarca de Constantinopla. 4 de junio.

Sobre este santo hallamos dos tradiciones diferentes: 

La occidental, más escueta solamente narra que había padecido bajo Diocleciano, y habiendo confesado a Cristo, al llegar la paz de San Constantino (21 de mayo), fue elegido patriarca de la nueva sede episcopal de Bizancio, luego Constantinopla. La tradición oriental narra que Metrófanes era originario de Roma, y San Domecio (9 de junio), su padre, era hermano del emperador Probo. Al convertirse junto con su familia a la fe de Cristo, todos tuvieron que huir a Bizancio por la persecución contra los cristianos. Allí trabaron amistad con el obispo San Tito (2 de marzo), el cual ordenó presbítero a Metrófanes. Al morir Tito, Domecio fue elegido obispo y a la muerte de este, le sucedió su hijo mayor San Probo (3 de junio), y luego de este, ocupó la sede Metrófanes. 

Hay que aclarar que la contradicción entre ser el primer obispo de Constantinopla, y al mismo tiempo tener antecesores tiene su base en la leyenda oriental que hace a San Andrés Apóstol (30 de noviembre y 20 de junio, traslación de las reliquias a Constantinopla) el evangelizador y fundador de la sede apostólica de Constantinopla, pero eso es legendario y no sería hasta la paz de Constantino en la que se erige dicha sede, siendo, efectivamente Metrófanes su primer prelado. Antes de esto, la iglesia constantinopolitana pertenecía a la sede de Heraclea. En 325 se le esperaba en el Concilio de Nicea, pero debido a su avanzada edad, tuvo que enviar en su nombre a San Alejandro (28 de agosto) "co-obispo" de su iglesia. La leyenda asimismo dice que envió varias recomendaciones a los padres conciliares para que prestasen oído al joven diácono de Alejandría, San Atanasio (2 de mayo).

Al terminar el Concilio, reunió a su iglesia local y anunció que dejaba a Alejandro como sucesor, y a este le sucediera el lector San Pablo (7 de junio). A los pocos días falleció, con, según la tradición, 117 años. En 337 los cristianos construyeron una iglesia en su honor. 


Fuentes: 
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862. 
-"Historia general de la Iglesia. Tomo III". ANTOINE-HENRI BERAULT-BERCASTEL. Madrid, 1853.


A 4 de junio además se celebra a  
Santa Nennoc de Ploërmel, abadesa
San Quirino de Siscia, obispo y mártir.

martes, 12 de enero de 2016

El Apologeta de León.

San Martín de León, presbítero. 12 de enero.

Aparición de San Isidoro
a San Martín.
Nació Martín en León, España, hacia el año 1130. Su padre, Juan, y su madre, Eugenia, eran cristianos piadosos y muy caritativos con los pobres, con los que compartían todo lo que tenían. Su madre falleció cuando Martín apenas era un niño y tomó el hábito regular en el monasterio de San Marcelo, de clérigos que profesaban la Regla de San Agustín, renunciando a todo bien particular y teniendo oración en común. Juan llevó consigo a su hijo, que se educó como un clérigo más. Aprendió la liturgia, latín, las Escrituras, etc. No se sabe en que año Martín recibió el subdiaconado, pero ya siendo clérigo le hallamos visitando los lugares devotos y santuarios de Asturias y Galicia. Luego peregrinó a Roma, San Miguel in Monte Gargano y Bari, los tres sitios más venerados de la península itálica de aquella época. De Bari se embarcó hacia Tierra Santa, donde sirvió en un hospital de Jerusalén. Visitó y compartió con los monjes orientales y de allí se fue a Constantinopla, capital del Imperio bizantino. 

Antes de volver a España, visitó París e Inglaterra. En la primera, cursó estudios de filosofía y teología. En Beziérs fue acusado de ladrón a causa de llevar una bellísima casulla bizantina que había comprado en Constantinopla y que pensaba regalar a su monasterio. Una hereje cátara le ofreció salvarle de la prisión si destrozaba la pieza y renegaba de la verdad católica, acogiendo la herejía de los cátaros. El santo le respondió: "Apártate de mí, mala mujer, que prefiero morir mil veces, que ser ensuciado en el barro de tu herejía", con lo que la mujer le pegó una bofetada y al momento se manifestó el demonio que en ella moraba, comenzando a golpearse ella misma, gritando y contorsionándose, con lo que la santidad de Martín quedaba atestiguada. Además, en ese momento un caballero se presentó en la ciudad, aportando documentos que demostraban quien era aquel prisionero. Una vez liberado, ambos salieron de la ciudad y cuando nadie les veía, el caballero le reveló que era su ángel de la guarda, le mandó volver a León y desapareció. 

En 1185 regresó al monasterio de San Marcelo y, como los canónigos habían pasado de regulares a seculares, pidió su entrada en el de San Isidoro, donde recibió el diaconado y presbiterado. Eligió una celda apartada de todos para dedicarse al estudio y la oración. Una leyenda algo estrafalaria dice que al santo se le resistían las Escrituras, por lo que un día se le apareció San Isidoro (4, 26 de abril y 20 de diciembre, traslación de las reliquias) y le dio un libro para que comiera. Como era día de ayuno, Martín puso reparos, pero el santo obispo le obligó a comerlo, con lo cual Martín fue ilustrado inmediatamente de todos los misterios de la fe y la Biblia. En fin… Era un canónigo ejemplar, siempre humilde y obediente, el primero en cumplir la regla. Su amor por los estudios le llevó a ser un fructífero escritor de sermones y tratados espirituales, generalmente situados alrededor del año litúrgico. También comentó las Escrituras e hizo alguna apologética de la fe católica contra los judíos. Para toda su labor se valió de siete amanuenses cuyo sueldo pagaba la misma reina Berenguela, apasionada seguidora del santo y su obra. "Hay que mantener en el corazón limpieza, verdad en los labios, y discreción en las obras". "Si amáis a Cristo de todo corazón, medite vuestra mente en la Sagrada Escritura, y se ejerciten vuestras manos en las buenas obras". "Procurad, hermanos, que el veneno de la discordia no engendre odio entre nosotros, no sea que corrompa y aniquile la dulzura de la caridad". Estas son algunas de sus enseñanzas. 

Relicario de la mano del Santo.
También realizó varios milagros, como sanaciones de dolor de muelas, abscesos, partos difíciles, etc. A finales de 1202, sintiéndose morir, pidió la comunión, que recibió de rodillas a pesar de su enfermedad. Apenas fallecido, el 12 de enero de 1203, la noticia se extendió por todo León, atrayendo a muchos a sus funerales, que fueron muy sentidos. Fue sepultado en la iglesia de San Isidoro. El 12 de enero de 1513 se hizo una elevación y traslación de las reliquias, hallándose el cuerpo momificado y las vestiduras sacerdotales en muy buen estado. Lamentablemente, al tocarle, el cuerpo se deshizo del todo, salvo su prolífica mano derecha. El 12 de enero de 1576, se extrajo esta mano y fue colocada en un relicario aparte, que se venera públicamente el día de su fiesta. Otra tradición le hace dueño de la barrica de vino más antigua del mundo y que aún se guarda celosamente en San Isidoro de León, y de la que solo se extrae vino el Jueves Santo.


Fuentes:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 1. Editorial Edibesa, 2001.
-"Historica et Philologica". JUANA TORRES. Universidad de Cantabria, 2002.
-"Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la Vida y del saber". P. DEL CASTILLO. Alicante, 2008.


A 12 de enero además se celebra a  
Santos Tigrio y Eutropio, mártires.
San Arcadio, mártir

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...