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miércoles, 30 de junio de 2021

Adoradora de los santos mártires.

Pregunta: Donde puedo investigar sobre mi santa. Soy Lucina y no encuentro nada al respecto. En los calendarios ha "desaparecido" su festejo. Gracias. México.

Respuesta: Las referencias sobre Santa Lucina son vagas y no concretas. Pero algo siempre puede decirse:

Santa Lucina y San Lorenzo.
Santa Lucina, viuda. 30 de junio.

Fue Lucina una mujer romana, convertida a la fe y discípula de los Apóstoles. Las Actas de Santos Proceso y Martiniano (2 de julio) dicen que entre los que estaban presentes en los tormentos de estos santos, estaba nuestra Lucina. Ella los alentaba a perseverar, recordándoles que el sufrimiento del mundo duraba solo un instante, mientras que la gloria del cielo sería eterna. entonces el juez Paulino mandó a los soldados para que gritaran más que Lucina. una vez martirizados los santos, Lucina recogió sus santos cuerpos y los enterró piadosamente en una sepultura en el segundo miliario de la Via Aurelia. También se nos dice que enterró el cuerpo de Santa Beatriz, junto a sus santos hermanos mártires Simplicio y Faustino (29 de julio) después de haber rescatado sus cuerpos martirizados.

Con su riqueza proveía a las necesidades de los apóstoles, visitaba a los cristianos encarcelados, y daba sepultura a los mártires, como vimos. Ella misma fue sepultada en una gruta que ella había hecho construir, en la Via Ostiense, para los mártires y que llevaría su nombre: "cementerio de Lucina". Entre los sepultados allí, siglos después, está el glorioso mártir San Ciriaco (8 de agosto), a quien el papa San Marcelo trasladó desde su primer enterramiento en la Vía Salaria. Allí hoy se levanta la iglesia de San Lorenzo "in Lucina", lo cual ha dado pie al error de creer que ella levantó la iglesia luego del martirio de San Lorenzo, pero este habría vivido 200 años después  de ella. Algunas reliquias de Santa Lucina se veneran en Lucca desde el siglo XI.

Como vemos, fue una cristiana "de retaguardia", es decir, que actuaba desde el silencio, sin grandes obras, pero su acción protegiendo las reliquias de los mártires fue muy importante. Gracias a ella poseemos insignes reliquias y lugares sagrados de enterramiento. El Cardenal Wiseman, en su obra "Fabiola", inspirada en los primeros cristianos, habla de una Lucina, que concuerda con lo que esta santa se sabe. 


A 30 de junio además se recuerda a:

San Adolfo de
Osnabrück, obispo.
San Ladislao I
de Hungría, rey.
San Marcial, obispo. 
San León de
Patara, mártir.



miércoles, 8 de agosto de 2018

De aquí para allá, para morir por acullá.

San Famiano, abad cisterciense. 8 de agosto.

Nació en Colonia, Alemania, en 1090, de padres nobles y ricos. Su nombre de pila fue Quard. Desde niño fue piadoso, inteligente y muy caritativo. Antes de los 18 años tomó la sotana clerical y su vida se convirtió en una continua penitencia y mortificación. Ayunaba siempre, se disciplinaba y tenía larga oración. Teniendo gran deseo de perfeccionar su vida, emprendió una peregrinación en total pobreza a Roma. Veneró los santos sepulcros de los apóstoles Pedro y Pablo, pasó a Loreto y de allí se encaminó a Santiago de Compostela. Allí vivió tres años formándose en la vida espiritual, templando su carácter y sus fervores, en aras de hacerlos perfectos. Peregrinó también a Tierra Santa, donde tuvo varias visiones y consuelos del Señor, cuya Pasión era el punto de meditación preferido de nuestro santo.

Volviendo a España, pasó por Lemos, cuyo camino le llevó a una montaña llamada Bacal, entre los ríos Miño, y Sil. Aquel lugar le pareció perfecto para comenzar a ser ermitaño, como sentía era su vocación. Había en aquel paraje tres ermitas muy devotas que pertenecían a la administración del monastero de Pombeyro. El santo pidió al abad poder cuidar de ellas entre que hacía su penitencia y trabajo. El abad consintió, viendo sus buenas disposiciones y así Quard, como aún se llamaba, empezó a hacer vida eremítica en aquella montaña. Allí oró, trabajó, leyó y se santificó el santo ermitaño mientras cuidaba de los santuarios, durante 25 años.

Al cabo de todos esos años supo el santo de la vida ejemplar de los monjes del famoso monasterio cisterciense de Osera, quiso conocerles y al ver el género de vida que llevaban, pidió el hábito del Císter. El abad, que sabía quién era aquel eremita famoso por su santidad le admitió presto en la recién fundada Orden. Le envió el abad a hacer el noviciado al monasterio de San Lorenzo, también en Osera para que con su vida penitente diera ejemplo a los jóvenes monjes que a raudales entraban al recinto. Allí pronto se convirtió en el mejor ejemplo de la religión cisterciense, por lo cual los superiores le mandaron se ordenara sacerdote. Cinco años vivió en el monasterio cuando otra vez tuvo la revelación de que debía peregrinar a Roma. Allí volvió a venerar las santas reliquias, y terminadas sus devociones, emprendió el regreso a España. Pero he aquí que estando de vuelta, tuvo la revelación de que Dios le quería en la ciudad de Galesio, donde terminaría sus días.

Obedeció el santo y allí se encaminó. Poco antes de llegar a esta ciudad se sintió terriblemente sediento y no hallando fuente alguna por allí, dio un golpe a una peña con su báculo y al punto brotó un raudal copioso de agua. Entró el santo a la ciudad, donde fue acogido por un señor llamado Ascar, quien le trató con veneración. Visitó Famiano las iglesias de Galesio, y al cabo de verlas todas, se sintió morir. Hizo llamar a un párroco, con quien se confesó y a quien reveló quien era y que su muerte ocurriría pronto. Además, señaló el sitio donde debía ser sepultado, y el párroco le dijo que no era sitio conveniente, pues ni era terreno sagrado y, además, pasaba por allí una acequia. El santo replicó que era voluntad divina, a lo cual el sacerdote no protestó más.

Llegado el día señalado, Famiano hizo su último portento: sanar del mal de riñones a su anfitrión Ascar. Se confesó y comulgó y expiró, el 8 de agosto de 1150, teniendo 70 años de edad. El pueblo veneró su cuerpo durante días, celebrándose estupendos funerales. Fue sepultado donde había dicho el santo, pues por milagro la acequia se había secado.

Fue canonizado por el papa Adriano IV en 1154, nombrándole patrono de Galesio. Es el primer santo canonizado de la Orden del Císter, antes incluso que San Bernardo (20 de agosto), quien había muerto el año antes.

Fuente:
-"Medula Histórica Cisterciense". Volumen 3. R.P.F Roberto Muñiz O.CIST. Valladolid, 1784.


A 8 de agosto además se celebra a:


Los 14 Santos Auxiliares.
Ss. Ciriaco, Largo y
Esmaragdo, mártires.
San Altmann
de Passau, obispo.





martes, 8 de agosto de 2017

San Altmann de Passau, obispo.

San Altmann de Passau, obispo. 8 de agosto.

Nació hacia 1010 y fue descendiente de la familia real de Wittinv de Westfalia. A los cinco años comenzó a estudiar en la escuela catedralicia de Paderborn, teniendo excelentes resultados siempre. Y con solo 22 años él mismo se convertiría en el director de la misma, y sería preceptor de San Leopoldo III de Austria (15 de noviembre). Desempeñó este cargo hasta ser elegido preboste de la catedral de Aquisgrán por su protector, el emperador Enrique III. A la muerte de este, algunos enemigos solapados que tenía salieron a la luz y el santo, para no tener problemas y que reinara la paz en la Iglesia, dejó su cargo y se retiró al monasterio de San Juan en Magdeburg.

Allí vivió algunos años como todos los monjes, en oración, penitencia, trabajo y estudio. En 1061 tuvo permiso para hacer una peregrinación a Tierra Santa. La hizo a pie, pidiendo limosna y predicando a Jesucristo. Al volver en 1065, fue elegido obispo de Passau. Como era hombre piadoso y culto, se preocupó por la formación del clero en su extensa sede. Fundó monasterios, renovó la vida religiosa e instituyó varias obras benéficas. Durante la Querella de las Investiduras defendió al papa San Gregorio VII (25 de mayo) frente a las pretensiones imperiales. Por esto sufrió vejaciones y persecución por parte del Imperio y de algunos prelados, teniendo que huir de su diócesis hacia Zeiselmauer, Viena. Allí murió el 8 de agosto 1091. Y fue sepultado en el monasterio de Göttweig, uno de los que había fundado y donde solía retirarse en ocasiones para descansar. Allí se veneran sus reliquias.


A 8 de agosto además se celebra a
Los 14 Santos Auxiliares.
Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo, mártires.

jueves, 4 de mayo de 2017

San Judas, San Ciriaco o a saber quién.

San Judas o Ciriaco, obispo y mártir. 4 de mayo y 8 de agosto (traslación de las reliquias a Ancona).

Martirio de San Judas-Ciriaco.
La memoria de este santo está íntimamente ligada a la fiesta de ayer de la Invención de la Santa Cruz. Y es que se funden dos, o más, santos en una sola leyenda. 

Habría sido el 15º obispo de Jerusalén, sobrino de San Esteban Protomártir (26 y 27 de diciembre; 2 de agosto, traslación de las reliquias de Jerusalén a Constantinopla; 7 de mayo, traslación de las reliquias de Constantinopla a Roma; 3 de agosto, Invención de las reliquias; y 20 de abril, con San Lorenzo, en Roma) y sobrino nieto de San Zacarías (5 de noviembre). Habría sido el último obispo en haber sido circuncidado según la ley mosaica, que aún se aplicaba entre los primeros cristianos cuando nació, y murió mártir en 133. Esto según el martirologio pseudojeronimiano, que lo pone a 10 de abril. La leyenda de la Invención de la Cruz, aumentada en el siglo V, dice que cuando se inventó la Cruz, un judío que estaba presente, se convirtió a la fe, se bautizó y se puso de nombre "Ciriaco". Los martirologios de Notker y del Beato Hrabanus Maurus (4 de febrero) lo traen a 30 de abril diciendo "En Jerusalén, la pasión de San Judas o Ciriaco, obispo, a quien se reveló el madero de la cruz del Señor". Pero es impensable un sobrino vivo de San Esteban en el siglo IV.

Cuerpo en Ancona.
A pesar de esta incongruencia, sus reliquias y culto se extendieron a la par que el culto a la Santa Cruz. La mayor parte de estas reliquias están en Ancona, donde se le considera su primer obispo, y su traslación es a 8 de agosto, memoria del mártir romano San Ciriaco, para más inri. Otra tradición dice que las reliquias llegaron flotando por el agua hasta Ancona. Baronio, al insertarlo en el Martirologio Romano, aventuró que fue obispo de Jerusalén, luego de Ancona, y estando de visita en Jerusalén, fue martirizado por Juliano el Apóstata. O sea que no lo asimila con el Judas del siglo I, pero sí con el Judas-Ciriaco de la Invención. 

Enrique I, conde de Champagne construyó una iglesia en su honor a Provins, adonde trasladó una parte de las reliquias, y donde aún se venera una parte del cráneo. Esta traslación se celebraba antiguamente en la diócesis de Meaux a 29 de julio.

Sobre quien, o quienes, son estos santos fundidos en uno solo, pues solo decir que ya lo sabremos en el cielo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de mayo además se celebra a
San Ricardo Reynolds, brigidino mártir.
Santa Bertha de Kent, reina.
Nuestra Señora del Lledó.
Y otros muchos santos.

martes, 2 de mayo de 2017

Siervos de Cristo, no esclavos de hombres.

Santos Hespero, Zoé, y sus hijos mártires. 2 de mayo.

Fresco en Monte Athos.
Sus Actas no son muy confiables, pues el origen no se conoce, y solo conocemos lo que los menologios griegos traen a día de hoy.

Hespero, su mujer Zoé y sus hijos Ciriaco y Teódulo eran oriundos de Atalia, donde esclavos de un pagano rico llamado Catalo. Los cuatro eran cristianos, piadosos y caritativos. Un día los hijos preguntaron a sus padres "¿Por qué nosotros, que servimos a Cristo, somos esclavos de este pagano? ¿No dijo S. Pablo: No os juntéis en forma desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañía tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunicación la luz con las tinieblas?" (2 Cor. 6, 14). Los padres, considerando que ciertamente la doctrina cristiana les prohibía servir a un pagano, junto a los muchachos rehusaron servir a Catalo. Este, para que no cundiese el ejemplo, les castigó severamente y como no quisieron abandonar su fe cristiana, les metió en un horno y allí alcanzaron los cuatro la palma del martirio, sobre el año 127. 

Alguna versión tardía añade que fueron juzgados por la corte, pero lo más probable es que haya sido un castigo ejemplar del amo. El cardenal Baronio, entusiasta de aumentar el Martirologio Romano, los incluyó en este en el siglo XVI, aunque confundió el nombre del padre, llamándole Exuperio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de mayo además se celebra a
San Atanasio de Alejandría, obispo y Padre de la Iglesia.
Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir.
La Traslación de Santa Isabel de Hungría.

martes, 4 de abril de 2017

San Zósimo, carmelita.

San Zósimo, abad. 4, 9 y 30 de abril.

San Zósimo da la comunión
a la santa penitente.
La "vita" de San Zósimo se funde con la leyenda de Santa María la Egipcíaca (1, 2, 3, 4, 6, 9, y 15 de abril) y de tal modo que si bien la leyenda de la penitente se funda en un hecho de la vida de Zósimo, por otra parte él sería totalmente desconocido de no ser por la fama de ella.

La primera y más confiable fuente sobre Zósimo es una mención en la "vita" de San Ciriaco (29 de septiembre), escrita por Cirilo de Escitópolis. En esta se cuenta que un día, dos discípulos del santo, uno de ellos sería Zósimo, que se habían internado en lo profundo del desierto para hacer su tiempo de penitencia, vieron a un extraño ser con apariencia humana entre los espinos. Miraron, pero no estaba, e hicieron oración pensando que sería cosa del diablo. Más adelante hallaron una cueva y al intentar entrar vieron de nuevo al extraño ser que les alertó no se acercaran, pues era una mujer y estaba desnuda. Y así, de lejos, ella les confesó que su nombre era María, y había sido una gran pecadora que además había llevado a otros a pecar. Pero tocada por Cristo se había ido al desierto a expiar sus culpas. Los monjes la dejaron, y luego de la cuaresma volvieron al monasterio y contaron a Ciriaco lo ocurrido. Por Pascua fueron a visitarla y la hallaron muerta, y la sepultaron allí mismo con veneración.

Esta historia, escueta y sincera, menciona a nuestro Zósimo y a esa penitente desconocida llamada María, de la cual surgiría la leyenda que podéis leer en este link, muy posterior, de Santa María la Egipcíaca, que se hizo extremadamente famosa a partir del siglo IX, llegando al culmen de su fama en los siglos XII y XIII. Aunque fantasiosa, parte de un hecho real, el narrado anteriormente. Por su parte, la leyenda propia carmelitana hace santo eliano a Zósimo, como a todos los santos anacoretas del desierto.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 4 de abril además se celebra a






martes, 29 de noviembre de 2016

Ante Dios, caen los ídolos.

San Saturnino de Roma, presbítero y compañeros mártires. 29 de noviembre.

Según su leyenda, era Saturnino un sacerdote cartaginés que a finales del siglo III se trasladó a Roma. Junto a otros cristianos fue apresado y condenado a trabajar en las obras públicas, como caminos o baños. Allí se relacionaron con San Ciriaco (8 de agosto). Los cristianos eran tratados con más dureza que otros esclavos o condenados, pues además, frecuentemente eran invitados a apostatar para librarse del castigo. Esto según las tradiciones piadosas, pues oficialmente no consta.

Para los cristianos, sabido es, padecer por Cristo no era un tormento, sino que lo vivían con paciencia y aún con alegría, alentándose unos a otros con oraciones, cantos y palabras. Se atendían caritativamente y se socorrían en sus penas. De los más activos eran Saturnino y su diácono Sisinio, que no descansaban por socorrer a los demás, y darles el aliento de la fe. El comandante Espurio lo comunicó al emperador Maximiano, en cual mandó traerlos a su presencia y una vez hecho, les intentó obligar a sacrificar a los dioses, pero los dos clérigos se negaron. Entonces Maximiano los mandó a la cárcel bajo la vigilancia del cruel Landicio. Treinta días padecieron castigos y vejaciones, pero los tres santos solo alababan a Cristo y confortaban a los allí encerrados. Al cabo del mes de prisión, fueron presentados ante Maximiano, el cual había puesto un ídolo en medio del tribunal, para que Saturnino y Sisinio sacrificaran. Pero estos, apenas entraron a la sala y lo vieron, dijeron: "Que el Señor de las naciones, avergüence a tus dioses", y el dios cayó y se rompió en pedazos. 

Fueron castigados en el potro, donde les estiraron los músculos y les rompieron los costados flagelándoles con escorpiones, pero Saturnino y su diácono cantaban: "Gloria a ti, Jesucristo, porque nos has permitido compartir la gloria de tus siervos". En ese momento, dos soldados que había allí, llamados Papías y Mauro, adoraron a Cristo y se convirtieron a la fe cristiana y clamaron a Landicio: "¿Cómo es posible que el diablo tenga tanto poder sobre ti, para que seas tan cruel con estos dos hombres santos?". Entonces Landicio mandó que con piedras les rompieran las bocas a ambos soldados. Luego todos fueron arrojados a la cárcel, y allí siguieron atormentándoles. Finalmente, como veían que nada reducía a los santos, les llevaron a las afueras, y en el primer miliario de la Vía Nomentana les decapitaron. 

Un cristiano piadoso llamado Tasso les sepultó el 29 de noviembre, sobre 303, en su propia casa, en la Vía Salaria. Esta "depositio" la recogen los martirologios antiguos, aunque los datos sobre la vida y martirio son posteriores y legendarios. En el siglo V se levantó una iglesia en su honor, que subsistió hasta el terremoto de Roma en el siglo XII.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 29 de noviembre además se celebra a los  
Beatos Dionisio y Redento, carmelitas mártires.
San Saturnino de Tolosa, obispo y mártir.

lunes, 8 de agosto de 2016

San Ciriaco mártir.

San Ciriaco, diácono y compañeros mártires. 8 de agosto.

San Marcelo ordena
a San Ciriaco de diácono.
Leyenda.
Vivió Ciriaco entre finales del siglo III e inicios del IV, y durante el imperio de Maximiano (al que Diocleciano había dejado el gobierno. Un buen hombre llamado Trason, cristiano en lo oculto, daba limosnas a Ciriaco para que las repartiera entre los cristianos esclavizados condenados por Maximiano a trabajar en las obras de los baños termales de Salustio. Esta labor de caridad llegó a oídos del papa San Marcelo I (16 de enero), el cual le ordenó diácono en secreto, para que, además de su caridad pudiera llevar la Palabra y el Sacramento a los cautivos cristianos. Un día lo sorprendieron, junto a sus amigos Largo y Esmaragdo, llevando víveres a los cristianos y por ello fueron condenados al mismo trabajo forzado.

Un día vio Ciriaco al anciano presbítero San Saturnino (29 de noviembre), que no podía con su carga de piedras, y junto al diácono San Sisinio (29 de noviembre), le ayudaron a llevarla. Por esta acción fueron encarcelados, donde hallaron a otros cristianos a los que Ciriaco predicó y a alguno que era ciego le devolvió la vista. Cuando les llamaron ante el juez, el carcelero Apronio entró a la cárcel y vio como descendía una luz celestial sobre los dos cristianos, y oyó una voz que decía: "Venid, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para vosotros". Apronio se convirtió y fue bautizado por Ciriaco. Ante el juez Apronio confesó su fe cristiana, junto a Saturnino y Sisinio, negándose los tres a sacrificar. Luego de martirizarles, fueron decapitados en diversos días. San Apronio a 2 de febrero, Santos Papías, Mauro y otros, a 29 de enero.

Ciriaco habría sido martirizado también de no ser porque en ese momento, Artemia, la hija de Diocleciano, que estaba poseída por un espíritu maligno, clamó: "No saldré de este cuerpo a menos que el diácono Ciriaco se presente ante mí". Así que fue llevado Ciriaco ante la princesa, por la cual habló el demonio: "Si quieres que me vaya de ella, dame un cuerpo el que pueda seguir". "Toma el mío" – dijo Ciriaco al diablo. Pero era tal la pureza del santo diácono, que no pudo hacer nada contra él y gritó el espíritu: "Eso me es imposible, eres inaccesible por cualquier parte. Y te advierto que si me echas de aquí, te obligaré a seguirme a Babilonia". "Sabe que nada harás" – replicó Ciriaco "si no es para la gloria de Cristo y su fe", y expulsó al demonio de Artemia, la cual libre ya exclamó: "Veo ante mí al Dios que predica Ciriaco", y convertida, se bautizó junto a su madre Santa Serena (16 de agosto). Agradecido, Diocleciano dio a Ciriaco un libelo de protección, le donaron una casa y pudo practicar su fe tranquilamente. [1]

San Ciriaco libera a
Santa Artemia del demonio.
Vivía Ciriaco entregado a su labor a la Iglesia, cuando le avisaron que Jovia, la hija del rey Sapor de Persia estaba endemoniada y clamaba por su presencia, como único que podía liberarla. Embarcó Ciriaco junto a los cristianos Largo y Esmaragdo. Una vez ante Jovia, el diablo dijo por su boca: "Y, dime Ciriaco, ¿estás cansado?" "En absoluto" – respondió el santo – "porque Dios me conforta donde quiera que vaya". Y siguió el diablo: "Todavía no sé a qué has venido aquí". Replicó el santo diácono: "Mi Señor Jesucristo, te ordena salir de ella". Y el demonio se vio conminado a dejarla en paz, en nombre de Cristo. Ciriaco la bautizó, y a sus padres y toda la corte y soldados, unas 400 personas. Sapor ofreció tesoros y presentes a Ciriaco y sus compañeros, pero ellos los rechazaron enérgicamente, pero a cambio pidió quedarse 45 días predicando y convirtiendo a los paganos. Se le permitió y durante esos días solo se alimentaron de pan y agua y bautizaron a miles de personas.

Y volvieron a Roma. Dos meses más tarde murió Diocleciano y subió al trono Maximiano Galerio, casado con Valeria, otra hija de Diocleciano [2]. Este no tuvo la misma condescendencia que Diocleciano y mandó a su gobernador Carpasios que tomara a Ciriaco y sus compañeros (y a un tal Crescenciano, 24 de noviembre) y les obligara a sacrificar a los dioses, para probar su lealtad al imperio. Los tres santos se negaron a idolatrar a los dioses, por lo que Carpasios derramó una caldera de brea hirviendo sobre la cabeza del santo diácono, que solo abrió la boca para cantar las alabanzas del Señor, quedando ileso. Luego le extendieron en el ecúleo y le apalearon, sin que dijera palabra alguna, salvo esta súplica: "Jesús mío, mi soberano dueño, ten misericordia de mí, pecador miserable, e indigno de la gracia que me haces de padecer por la gloria de tu nombre". Viendo Maximiano que nada lograba mandó decapitasen a los tres santos, junto a otros 21 cristianos, entre los que se mencionan Memmia y Juliana, a 16 de marzo de 305. Fueron enterrados en la Vía Salaria, por un presbítero llamado Juan. Luego de esto Carpasios se apropió de la casa que Diocleciano había regalado a Ciriaco y la anexó a las termas. Los paganos se metieron en la piscina que Ciriaco y el papa Marcelo usaban para bautizar, por lo cual todos murieron repentinamente.

Historia, culto y reliquias.
Los hechos anteriores son fábulas, y hay que tomarlos como eso, una leyenda tardía, insertada, para darle importancia en las ficticias actas de San Marcelino, papa (26 de abril), unir entre sí a mártires diversos. La primera redacción de la "passio" debe datar de la época de la traslación de las reliquias que comento más adelante. A nosotros la "historia" popular que nos ha llegado es principalmente la narrada por el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio), que como toda su obra, está llena de elementos embellecedores, milagrosos y que sin mucho escrúpulo añadía su autor.

Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo
con víveres para los presos.
Pero esto no implica que Ciriaco y sus compañeros no hayan existido. Aunque sus "vitae" no sean reales, sí lo es su culto y tenemos testimonios de ello: La "Depositio Martyrum", el calendario más antiguo que posee la Iglesia (data sobre 304), pone a 8 de agosto la traslación de Ciriaco por obra de San Marcelo papa, al cementerio de Lucina, en la Via Ostiense. El Martirologio Pseudojeronimiano hace lo mismo, señalando que padecieron en la Vía Salaria, junto a las Termas de Salustio. El Sacramentario de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre), del siglo VI, señala solamente a Ciriaco, igualmente a 8 de agosto. Esto evidencia ya desde tan temprano un culto distintivo al santo, más allá de la memoria de su martirio. El Martirologio Romano del siglo VIII pone el martirio de Ciriaco, Largo y Esmaragdo, recordando a 16 de marzo.

Ya vimos que fue sepultado en la Via Salaria y de allí trasladado al poco tiempo a la Ostiense, donde el papa Honorio I levantó una iglesia en su honor en el siglo VII, así que su culto es antiguo y fuera de duda. Hubo otras iglesias dedicadas a su memoria en Roma, pues el santo gozó de devoción en la ciudad. Pero la más conocida era la de la Vía Ostiense, que fue descubierta en excavaciones a inicios del siglo XX. Otra iglesia localizada donde estuvieron las Termas de Diocleciano, durante tiempo se consideró dedicada a nuestro santo por la vinculación de Ciriaco con ese sitio. Fue construida en el siglo VI y adjunta a Santa María la Mayor. Sólo desde el siglo XII se le comenzó a llamar de "Ciriaco in Thermis", pero no estuvo dedicada al santo, sino que en realidad debió ser solo una iglesia construida a expensas de un cristiano de ese nombre. En el siglo XVI Sixto V le cambió el título a Santos Quirico y Julita (16 de junio).

Algunas reliquias de San Ciriaco pasaron a Alemania o Francia. Las abadías de Altdorf y Neuhausen poseen sendos relicarios y fomentaron la devoción al santo. En el siglo X Otón el Grande llevó un brazo a Bamberg, donde se venera aún. Es abogado del trabajo forzoso, contra la esclavitud, la posesión demoníaca, las tentaciones, la agonía final y para alcanzar buena muerte. Es uno de los Catorce Santos Auxiliares (8 de agosto y viernes posterior al 14 de septiembre).



Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.
-"Las iglesias de Roma con todas las reliquias y estaciones". FRANCISCO DE CABRERA Y MORALES.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


A 8 de agosto además se celebra a
San Altmann de Passau, obispo.
Los 14 Santos Auxiliares.



Notas:

[1] Las supuestas reliquias de Artemia, junto a las de Januaria y el papa San Cornelio (16 de septiembre) se hallaron en la iglesia de San Celso, Roma, en el siglo XVIII. Fueron trasladados a la misma iglesia. Sea quien sea, hija de Diocleciano no fue, como tampoco tuvo este una mujer llamada Serena. Se llamaban Prisca, la mujer, y Valeria la hija. Y ambas murieron paganas.

[2] Aunque la "passio" dice que padecieron en 305, Diocleciano murió en 311, por lo cual o les martirizó este emperador o padecieron algunos años más tarde, siempre antes de 325, cuando llega la paz de Constantino.

sábado, 5 de marzo de 2016

Santo y león, el verdadero.

San Gerásimo de Palestina, abad. 5 de marzo (4 y 20 de marzo, Iglesias Griegas).

Lo que de Gerásimo sabemos, lo hallamos en las “vitae” de San Eutimio (20 de enero) y San Ciriaco (29 de septiembre), escritas por Cirilo el Monje. Estas menciones, nos dicen que era Gerásimo originario de Licia, donde había abrazado la vida monástica. Se fue a Palestina, donde conoció la herejía eutiquianista, una variante de los monofisitas. En este error permaneció hasta que San Eutimio le sacó de su herejía y lo devolvió a la verdadera fe católica. Para expiar su pecado comenzó austeras penitencias, y tuvo amistad con los célebres abades y eremitas del momento, como San Juan Silenciario (13 de mayo y 7 de diciembre), San Sabas (5 de diciembre) y San Teoctisto (4 de enero), de los que siempre recibió, y a los que dio, consejo y dirección espiritual.

Luego se retiró al río Jordán, donde al poco tiempo estableció unas lauras con setenta celdas que pronto se llenaron de monjes que aspiraban a la santidad. Vivían en gran penitencia, sin fuego para combatir el frío, dormían en esteras de junco. Los sábados y los domingos se reunían en la iglesia, que estaba en medio, para rezar las oraciones y celebrar la eucaristía. También comían en comunidad y bebían algo de vino. Los demás días solo comían pan, hierbas y agua. Y si todos eran penitentes, Gerásimo los superaba con otras austeridades, como solo alimentarse de la Eucaristía durante la cuaresma, tiempo en el que acostumbraba a irse al desierto de Rouva, donde extremaba sus penitencias. Siempre iba solo, pues consideraba que ningún monje resistiría su nivel de penitencia. Y así fue hasta que entró al monasterio de Ciriaco, al que tomó por compañero en este tiempo penitencial. Así durante varios años: se iban al inicio de Cuaresma hasta el Domingo de Ramos y allí en el desierto se daban del todo a Dios, sin comunicarse entre ellos más que para alabar a Dios juntos.

Pero el hecho más conocido de San Gerásimo y lo que lo ha hecho conocido es el suceso del león. Cuenta Cirilo que un día mientras Gerásimo paseaba a orillas del Jordán, vio un león que cojeaba y rugía de dolor. El santo se acercó y viendo que la bestia permanecía mansa, miró la pata y vio que tenía enterrada una astilla afiladísima de madera. El santo sacó el trozo de madera y vendó la pata al león y continuó su camino. Al llegar al monasterio vio que el león le había seguido, así que le dejó entrar a su celda y quedarse con él. Cuando sanó, Gerásimo le dijo que en el monasterio nadie podía estar ocioso y le encomendó cuidase al burro que usaban para cargar el agua, mientras pastaba. Un día el león se distrajo y un comerciante de camellos se robó el burro, y por la noche, cuando el león regresó solo, Gerásimo pensó que lo había comido y le encomendó como castigo suplir al asno cargando agua desde la fuente. Y en ello estuvo hasta que un soldado que visitó el monasterio, sorprendido por aquello, dio dinero a Gerásimo para que comprara un burro y perdonara al león. Un tiempo después, volvió a pasar por allí el comerciante ladrón, y el león le interceptó. El hombre huyó y entonces el león llevó sus burros y camellos hasta el monasterio, donde Gerásimo, al ver su burro, comprendió que no había sido comido y que había castigado al león injustamente.

Reliquias del santo veneradas
en la Iglesia Ortodoxa Griega
de Palm Desert, California.
Durante cinco años, el león acompañó constantemente a Gerásimo, moviéndose entre los monjes, como una mascota. Cuando murió Gerásimo, el abad Sabacio, viendo la tristeza del león, le dijo: "nuestro viejo amigo se ha ido y nos ha dejado huérfanos, volando hacia el Señor. Pero aquí está tu comida, como siempre". Pero el león no comía, sino que iba constantemente a la celda de Gerásimo y rugía de dolor. Los monjes le consolaban diciéndole: "El viejo nos ha dejado, pero se ha ido al Señor". Pero nada, no había consuelo posible. Entonces Sabacio le acarició y le dijo "Ven conmigo, ya que no me crees, y te mostraré donde está nuestro amigo", y lo llevó a la tumba de Gerásimo. "Mira, aquí es donde está enterrado", le dijo y arrodillándose, lloró sobre la tumba. El león "comprendió" y se dejó caer sobre la sepultura, hasta morir a los dos días. Y, sin embargo, esta hermosa leyenda le ha sido escamoteada por San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo), al que siempre pintan con un león, y por error.


Fuentes:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica". Volumen 5. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 5 de marzo además se celebra a 













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martes, 29 de septiembre de 2015

San Ciriaco, eremita carmelita

San Ciriaco, el Venerable, eremita. 29 de septiembre.

La leyenda del Carmelo hace santo propio a este eremita, cuya memoria recogen casi todos los menologios orientales, siempre añadiendo una leyenda laudatoria. Según nos ha llegado, fue San Ciriaco hijo de un presbítero llamado Juan, y su madre se llamaba Eudoxia. Su tio, obispo de Corinto, viendo las prendas de sabiduría, piedad y sensatez impropias de su corta edad, lo tomó junto a sí, y con solo 10 años le ordenó de lector de su catedral. Este oficio le hizo conocer y amar las Sagradas Escrituras, en las que hallaba consuelo, inspiración y por las que sentía crecer su deseo de ser totalmente para Cristo. Aún era adolescente cuando las palabras de San Mateo 16, 24 ''si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese á sí mismo, tome su cruz y sígame'' se le revelaron como definitivas y apremiantes. Sin más dilación lo dejó todo, se fue al puerto de Corinto, tomó un barco en el que se ofreció para trabajar y se embarcó hacia Jerusalén.

En la santa ciudad veneró todos los Santos Lugares, conoció a los monjes “carmelitas” del convento del monte Sión, a los que pidió el hábito. Pero estos, constatando que el joven buscaba más soledad, le enviaron a las lauras de San Eutimio el Grande (20 de enero), el cual le dio el hábito y viendo en él grandes perlas, lo mandó al Jordán, junto al célebre abad San Gerásimo (4, 5 y 20 de marzo). Este, para formarle, no le permitió vivir en soledad como era el deseo de Ciriaco, sino que le ordenó vivir en la comunidad con los otros monjes. Era un monasterio este en el que los monjes dividían los días entre la soledad y la vida comunitaria. De lunes a viernes eran solitarios, salvo aquellos de los que se precisaban sus oficios para la comunidad. Los sábados y domingos compartían la iglesia y las oraciones. Apenas llegar, Ciriaco se dio a una vida de oración y penitencia. Observaba dos cuaresmas al año en las que solo se alimentaba de pan y agua, y en otros tiempos solo añadía algunas verduras a estos. Era devotísimo de la Virgen Santísima, a la que llamaba su Señora. Era perfectamente obediente, no dejaba oportunidad para servir a los demás aunque le costara.

Tenía la costumbre San Gerásimo de retirarse por Cuaresma al desierto de Rouva, donde vivía una temporada de austeridad y penitencia extremas. Jamás llevó compañero alguno, pues consideraba que ninguno resistiría su nivel de penitencia. Eso hasta que llegó Ciriaco, pues el santo abad, viendo la pureza, obediencia y vida sencilla de aquel, le eligió para que le acompañase. Así durante varios años: se iban al inicio de Cuaresma hasta el Domingo de Ramos y allí en el desierto se daban del todo a Dios, sin comunicarse entre ellos más que para alabar a Dios juntos. En 474, luego de la muerte de San Gerásimo, San Ciriaco regresó a las lauras de San Eutimio, teniendo 27 años y habiendo muerto también Eutimio. Ciriaco, ya monje experto obtuvo una celda solitaria en la que dedicarse a la contemplación. Su vínculo con el monasterio era el virtuoso monje Tomás, que sería elegido Patriarca de Alejandría. Diez años pasó en soledad Ciriaco en su celda, solo recibiendo alguna comida por parte de los otros monjes. Su principal alimento era la Palabra de Dios y su amor acendrado a Cristo y su Madre Santísima. Tenía 37 años cuando el obispo quiso servirse de su sabiduría y santidad para el apostolado y le ordenó diácono.

Luego de unos años la disciplina se relajó en el monasterio, surgieron partidos y la herejía se coló entre los monjes, por lo que Ciriaco se fue al monasterio de San Caritón (28 de septiembre), en Souka. Este monasterio era tan austero, que recibía a todos como novicios, aunque fueran monjes ancianos, presbíteros u obispos. Para estos monjes, su vida era tan preciosa que los que venían de fuera necesitaban comenzar de 0, eliminando incluso sus costumbres adquiridas en otros cenobios. Así que Ciriaco calló su vida con Gerásimo y sus años de soledad para ser el último de la comunidad, sirviendo a todos con alegría y paciencia. Ejercitó la paciencia, se introdujo aún más en la liturgia de la Iglesia y la lectura de las Escrituras. Pasaba gran parte de la noche en oración y alabanza. Esto hizo que le eligieran canonarca, o sea, aquel monje que procura que el canto y la salmodia sean correctos, en el tono justo. Además, por su oficio de diácono, era el encargado de entonar algunos cánticos como los “Kirie eleison”.

Treinta años vivió Ciriaco en las lauras de San Caritón, hasta que con setenta años se cansó de oficios y compañías, y se fue al desierto, admitiendo un discípulo, el monje Juan. Por cinco años vivieron sin ver a nadie más, alimentándose de verduras y agua, entregados a la oración y de vez en cuando a santas conversaciones. Al cabo de ese tiempo fueron descubiertos por un transeúnte, cuyo hijo estaba endemoniado. Lo llevó el hombre a la presencia de Ciriaco y este le sanó, haciendo la señal de la cruz. Y fue su cruz, pues el hombre hizo correr la voz y comenzaron las visitas de aquellos que buscaban consejo, curación, resolución de negocios o querían ser sus discípulos. Huían Ciriaco y Juan, pero allá adonde fueran, les perseguían los necesitados. Aún escondiéndose, de lejos, libraba a los pobres posesos, manifestando su poder contra los demonios. Finalmente se dejó vencer y comenzó a atenderlos, sanando a todos con la santa cruz y ungiéndoles con aceite. Así diez años, hasta que con ochenta años se adentró más al desierto, a un sitio entre dos riachuelos. Siete años vivió solo y en paz, hasta que los monjes de Souka le hallaron y pidieron volviera con ellos, pues le necesitaban para contener a los herejes. Y lo hizo, por caridad, ocupando la celda que había sido de San Caritón.

La apologética, tarea que nunca había acometido, se convirtió en su nuevo trabajo por Cristo. Para ello contó con la inestimable ayuda de la Madre de Dios, la cual se le apareció acompañada de San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza) y San Juan Evangelista (27 de diciembre, 6 de mayo, "Ante portamLatinam"; 8 de mayo y 26 de septiembre, Iglesias Orientales). En esta visión, la Santísima Virgen le ordenó Ciriaco guardar la enseñanza de la fe en su pureza y combatir la herejía esforzadamente, prometiéndole que Ella sería su valedora y consuelo. Y para probarlo, le alertó de un monje de su monasterio diciéndole: “En su celda está mi enemigo”. Mandó Ciriaco revisar la celda del monje y halló una copia de las herejías de Nestorio contra la Maternidad Divina de la Virgen, con lo que le castigó y le hizo abjurar de sus errores. Esta aparición de la Madre de Dios al santo se conmemora el 8 de junio por algunas comunidades ortodoxas. Así que con este socorro rebatió mediante palabra y obra a los herejes origenistas, que desvirtuaban las enseñanzas de Orígenes. Ciriaco convencía a unos, descubría los errores a otros, corregía a los monjes o les expulsaba cuando veía no había arreglo. Se enfrentó a los principales herejes origenistas de su época: Nonus y Cirilo, a los que predijo su desgraciada muerte si no se convertían, como ocurrió.

Cuando tenía ya noventa y nueve años, tomó de nuevo a su discípulo Juan y volvió al desierto de Susakim. No era este un desierto tranquilo, pues en él se escondían ladrones y merodeadores, pero el santo contó con una especial ayuda del cielo: un león le esperaba, para protegerle de los males. No permitía que nadie se acercara al santo, a la par que se dejaba acariciar y alimentar por el santo, que logró comiera de sus mismas hierbas, puesto que la carne la tenía prohibida. Otros portentos realizó nuestro San Ciriaco, como hacer llover en el desierto para llenar el agujero de una piedra donde ambos eremitas almacenaban el agua. Con 107 años volvió al monasterio, a su pobre celda, para darse al estudio y la oración y el trabajo. Sin ser el abad, era el monje más venerado y escuchado por los monjes. Al final, con 109 años, sintiéndose morir, llamó a los monjes, les dio algunas máximas espirituales, les bendijo y entregó el alma al Creador.  


Fuentes:
-“Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica” Volumen 5. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.
-"Glorias del Carmelo". Tomo III. P. JOSÉ ANDRÉS. S.I. Palma, 1860


A 29 de septiembre además se celebra a 
San Miguel Arcángel.
San Lotario I, emperador.

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