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lunes, 16 de enero de 2017

Del este y oeste, del norte y del sur hacia al cielo.

San Pablo y 36 compañeros mártires de Egipto. 16 de enero.

Sobre este grupo de mártires, aunque algunos martirologios les llaman "soldados", hay que creer que ciertamente lo fueron, pero "soldados de Cristo", y no de la milicia. Según las Actas, que tienen mucho de sinceras, 37 hombres originarios de varias zonas de Egipto e inspirados por el Espíritu Santo se dividieron en cuatro grupos y se fueron se lanzaron a misionar por el país, a finales del siglo III, imperando Diocleciano y Maximiano. El cabeza de todos era Pablo, tal vez presbítero, no sabemos. A Oriente fueron este Pablo, Pansio: Dionisio, Tonio, Horpesio, Horo, Dionisio (otro), Ammonio, Besamon, y Agato. A sur fueron Recumbo, Bástamo, Sármato, Proteo, Orion, Coluto, Dídimo, Plesio y Arato. Rumbo al norte tomaron Teonas, Hipeas, Romano, Saturnino, Pinucio, Bastamon, Serapión, Papías, y Pantera. Y en Occidente misionaban Papías (otro), Dióscoro, Heron, Potamon, Petecio, Ecomeno, Zótico, Ciriaco, y Besamon.

Predicaban al pueblo diciéndole: "Consoláos, amados hermanos nuestros, si las verdades que os anunciamos, os han sido desconocidas hasta aquí: la ignorancia no es pecado sino cuando se ignora lo que no se puede ignorar. Ahora que os hemos descubierto vuestros errores, y que los habéis renunciado, lloremos todos juntos la ceguedad de nuestros padres: ¡en qué espesas tinieblas han andado!, ¡qué larga cadena de desvaríos!, ¡en qué precipicios no los han hecho caer antes que el Hijo de Dios dejase el seno de su Padre! Pero, en fin, no queriendo el Padre detener más a su Hijo, permitióle bajar del cielo a la tierra, y vestirse de nuestra naturaleza. Teniendo el Hijo este permiso, se dio prisa a bajar, y a hacerse hombre. Comenzó predicando las grandezas de su Padre: después predicó sus propias grandezas, su divinidad, su filiación, confirmando por sus acciones lo que los Profetas habían predicho de él, y autorizando al mismo tiempo sus acciones por el testimonio de los Profetas, que nada dijeron ni escribieron sino lo que su espíritu les había dictado. Porque antes que viniese él mismo a enseñar su doctrina y promulgar su Ley, había enseñado esta misma doctrina, y dado esta misma Ley por sus Profetas".

Sabiendo de esta misión tan grande, Cultiano, Gobernador de Egipto, mandó soldados por todo el país para que los apresaran. Cuando los habían capturado, los llevaron a todos ante el Gobernador. Este intentó primero hacerles sacrificar con halagos y promesas, y como no surtían efecto, entonces pasó a las amenazas. Tomó la palabra Pablo y dijo: "Nosotros sabemos ciertamente que vale más morir, que dar adoración a las piedras y a los leños, así que no tengas compasión de nosotros". Entonces el juez pronunció sentencia de muerte para todos, siendo quemados vivos los que predicaban al oriente y al norte, y decapitados los que misionaron en occidente y sur.


Fuente:
-"Las Verdaderas actas de los Mártires". Tomo III. T. RUINART. Madrid, 1776.


A 16 de enero además se celebra a 
San Cosme el Meloda, obispo. 
San Jacobo de Tarantasia, obispo.

martes, 29 de noviembre de 2016

Ante Dios, caen los ídolos.

San Saturnino de Roma, presbítero y compañeros mártires. 29 de noviembre.

Según su leyenda, era Saturnino un sacerdote cartaginés que a finales del siglo III se trasladó a Roma. Junto a otros cristianos fue apresado y condenado a trabajar en las obras públicas, como caminos o baños. Allí se relacionaron con San Ciriaco (8 de agosto). Los cristianos eran tratados con más dureza que otros esclavos o condenados, pues además, frecuentemente eran invitados a apostatar para librarse del castigo. Esto según las tradiciones piadosas, pues oficialmente no consta.

Para los cristianos, sabido es, padecer por Cristo no era un tormento, sino que lo vivían con paciencia y aún con alegría, alentándose unos a otros con oraciones, cantos y palabras. Se atendían caritativamente y se socorrían en sus penas. De los más activos eran Saturnino y su diácono Sisinio, que no descansaban por socorrer a los demás, y darles el aliento de la fe. El comandante Espurio lo comunicó al emperador Maximiano, en cual mandó traerlos a su presencia y una vez hecho, les intentó obligar a sacrificar a los dioses, pero los dos clérigos se negaron. Entonces Maximiano los mandó a la cárcel bajo la vigilancia del cruel Landicio. Treinta días padecieron castigos y vejaciones, pero los tres santos solo alababan a Cristo y confortaban a los allí encerrados. Al cabo del mes de prisión, fueron presentados ante Maximiano, el cual había puesto un ídolo en medio del tribunal, para que Saturnino y Sisinio sacrificaran. Pero estos, apenas entraron a la sala y lo vieron, dijeron: "Que el Señor de las naciones, avergüence a tus dioses", y el dios cayó y se rompió en pedazos. 

Fueron castigados en el potro, donde les estiraron los músculos y les rompieron los costados flagelándoles con escorpiones, pero Saturnino y su diácono cantaban: "Gloria a ti, Jesucristo, porque nos has permitido compartir la gloria de tus siervos". En ese momento, dos soldados que había allí, llamados Papías y Mauro, adoraron a Cristo y se convirtieron a la fe cristiana y clamaron a Landicio: "¿Cómo es posible que el diablo tenga tanto poder sobre ti, para que seas tan cruel con estos dos hombres santos?". Entonces Landicio mandó que con piedras les rompieran las bocas a ambos soldados. Luego todos fueron arrojados a la cárcel, y allí siguieron atormentándoles. Finalmente, como veían que nada reducía a los santos, les llevaron a las afueras, y en el primer miliario de la Vía Nomentana les decapitaron. 

Un cristiano piadoso llamado Tasso les sepultó el 29 de noviembre, sobre 303, en su propia casa, en la Vía Salaria. Esta "depositio" la recogen los martirologios antiguos, aunque los datos sobre la vida y martirio son posteriores y legendarios. En el siglo V se levantó una iglesia en su honor, que subsistió hasta el terremoto de Roma en el siglo XII.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 29 de noviembre además se celebra a los  
Beatos Dionisio y Redento, carmelitas mártires.
San Saturnino de Tolosa, obispo y mártir.

jueves, 25 de febrero de 2016

Los Mártires de Dióspolis.

Santos Victorino y compañeros mártires. 25 de febrero.




Victorino, Víctor, Nicéforo, Claudiano, Dióscoro, Serapión, y Papías vivían en Dióspolis de Egipto, donde en 284 les alcanzó la persecución, reinando Numeriano. Fueron llevados ante el gobernador Sabino en cual les interrogó y ordenó que sacrificaran a los dioses. Como se negaron, Sabino mandó fueran extendidos sobre el potro y luego flagelados. A Victorino, además, le pusieron la cabeza bajo un bloque de mármol, que poco a poco le iba comprimiendo. Mientras, Sabino le gritaba: "salva tu vida, Victorino, renuncia a tu dios". Pero como se mantenía firme, la dejaron caer y le aplastaron la cabeza. Sabino amenazó a Víctor con la misma muerte, pero este, mientras señalaba la sangre y los sesos esparcidos de su compañero, dijo: "¡Mi salvación y mi verdadera alegría me esperan ahí!". E igualmente fue aplastada su cabeza por la piedra. Nicéforo, impaciente porque no le llevaban a la muerte, se puso él mismo bajo la piedra, muriendo aplastado igualmente. 

Como aún quedaban los otros por atormentar, Sabino ordenó que a Claudiano le fueran cortados pies, manos, brazos, piernas y muslos en pedazos, y que los trozos fueran esparcidos entre los demás, para atemorizarles. Fue aserrado y aún vivía cuando Sabino dijo a sus compañeros: "Si prefieren escapar este a castigo, sacrifiquen y no les obligaré a sufrir". Pero ellos respondieron a una voz: "Tu oferta nos hace sufrir un dolor más insoportable que los que puedas concebir, pues nunca romperemos nuestra fidelidad a Dios, ni negaremos a Jesucristo, nuestro Salvador, porque él es nuestro Dios, de quien obtenemos nuestro ser, y a quien solo aspiramos". Entonces Sabino ordenó que Dióscoro fuera quemado a fuego lento, que Serapión fuera colgado por los talones, rasgado y decapitado. A Papías mandó le colgasen una piedra en el cuello y lo lanzaran al mar. Era el 25 de febrero de 284. 

Los martirologios occidentales recogen su memoria a 25 de febrero, aunque los griegos lo hacen a 24 del mismo mes, junto a otros mártires y en Corinto, no en Egipto. Además, los mencionan a 31 de enero y 5 de abril, haciéndolos padecer en Nicomedia. A 10 de marzo los traen los menologios rusos, acompañando a San Leónidas. El martirologio pseudojenonimiano los pone igualmente a 24 de febrero, como ciudadanos de Corinto y siendo martirizados en la persecución de Diocleciano, por el procónsul Tercio, en 249. Lo más probable es que formen parte de un solo grupo de mártires cuyas actas se repartieron en estas iglesias, y con el tiempo las copias fueron añadiendo o quitando detalles. Los Bollandistas reunieron todas estas copias y los distintos fragmentos de las "passio", considerándolas auténticas, poniéndoles 25 de febrero.



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.



A 25 de febrero además se celebra a





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