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domingo, 12 de agosto de 2018

"me regocijaré de morir por Jesucristo".

San Euplio de Catania, diácono y mártir. 12 de agosto.

Euplio era diácono de Catania, Sicilia. El 12 de agosto de 304, imperando Diocleciano y Maximiano, fue arrestado por su fe cristiana y llevado ante el gobernador Calvisiano. Antes de entrar a los interrogatorios pertinentes, Euplio gritó para ser oído por todos: "Soy cristiano, y me regocijaré de morir por el nombre de Jesucristo". Entonces Calvisiano mandó fuera traído a su presencia antes que todos los demás cristianos que allí había. Euplio entró con los Santos Evangelios en la mano, aunque uno de los amigos de Calvisiano, llamado Máximo, le advirtió: "No deberías guardar tales escritos, pues eso contraría los edictos de los emperadores".

Calvisiano tuvo curiosidad y le pidió que leyera algo. Euplio abrió el Evangelio de San Mateo y leyó: "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt 5, 10). Y luego: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". (Mt 16, 24). Al oír estas palabras el juez preguntó a Euplio que significaban. "Es la ley de mi Señor, que me sido entregada", respondió Euplio. Calvisiano le preguntó: "¿Entregada por quién?" Contestó Euplio: "Por Jesucristo, el Hijo del Dios viviente".

Entonces Calvisiano dijo a los asistentes:"Ya que su confesión hace que su desobediencia manifiesto, que sea entregado a los verdugos, y sometido al potro de tortura." Mientras atormentaban al santo, Calvisiano le preguntó si insistía en su anterior declaración y Euplio, por toda respuesta hizo la señal de la cruz en su frente diciendo: "Lo que dije antes, ahora lo declaro otra vez. Soy cristiano y leo las Sagradas Escrituras". Calvisiano ordenó que doblaran las torturas, y Euplio respondió a ello clamando a Cristo: "Te doy gracias, Señor Jesucristo, de sufrir por tu causa: sálvame, te lo suplico."

Luego de esto, hicieron una pausa en el tormento. Y le dijo Calvisiano: "Deja a un lado tu locura; adora a nuestros dioses, y serás puesto en libertad." "Yo adoro a Jesucristo; detesto a los demonios. Haz lo que quiera; añade nuevos tormentos; porque yo soy cristiano. Hace mucho que deseo estar en la condición en la que estoy ahora." "Desdichado" – insisitió el gobernador – "adora a los dioses; a Marte, Apolo y Esculapio." Mas Euplio respondió: "Adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Adoro a la Trinidad, junto a la cual no hay Dios". Calvisiano apuntó: "Sacrifica si quieres ser liberado". Y le replicó Euplio: "Me sacrifico ahora a Jesucristo, mi Dios. Todos tus esfuerzos por moverme no tienen ningún propósito. Soy cristiano." Entonces Calvisiano dio órdenes de aumentar, una vez más el sufrimiento del santo diácono.

Mientras le martirizaban con peines de hierro Euplio oró así varias veces: "Te doy gracias, Dios mío; Jesucristo, socórreme. Es por tu nombre que soporto estas agonías". Cuando le faltaron las fuerzas para hablar, continuó moviendo sus labios, musitando la misma oración. Entonces Calvisiano, cansado de aquello, dictó la sentencia de muerte, que fue leída al público: "Euplio, cristiano, despreciando los edictos de los emperadores, blasfemando a los dioses y no arrepintiéndose, es condenado a muerte a espada". Le colgaron los Evangelios al cuello, como signo visible de su condena. Entretanto lo llevaban a las afueras, un heraldo iba delante suyo clamando: "Euplio, cristiano, enemigo de los dioses y de los emperadores". Mas el santo anunciaba a los demás: "Gracias a Cristo, Dios mío". Llegado al lugar del suplicio, inclinó la cabeza con determinación y fue decapitado. Los cristianos tomaron su cuerpo, lo enterraron piadosamente y veneraron su sepulcro.

Se conservan las Actas en griego, en una versión muy antigua, siendo una de las Actas martiriales más confiables que poseemos. Su nombre aparece en el martirologio pseudo-jeronimiano. En 645 se le dedicó una iglesia en Roma, homónima de la que ya existía en Catania en el siglo V para venerar sus reliquias.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.

A 12 de agosto además se celebra a:

Beato Isidoro Bankaja,
laico mártir
.
Santos Aniceto y Focio
de Bitinia, mártires
.
San Alejandro
"el Carbonero", obispo
.







jueves, 12 de julio de 2018

"¡Grande es el Dios de Hermágoras!"

San Hermágoras de Aquileia, obispo y mártir. 12 de julio.


San Pedro ordena a Hermágoras..
Sus Actas son posteriores al siglo VI, y no tienen mucho valor, pero sí que demuestran lo antiguo de su culto. Todos los martirologios antiguos recogen su memoria.

Estas Actas dicen que, llegando a Roma San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "Ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de la Basílica) dijo a su discípulo San Marcos (11, Iglesia griega, y 31 de enero, traslación de las reliquias a Venecia; 9, 25, y 30 de abril, Iglesia Copta; 25 de junio, invención de las reliquias, 23 de septiembre, 3 Octubre, 8, y 30 de octubre, Iglesias Orientales): "Ve a la ciudad llamada Aquileia y allí encuentra un joven llamado Alulf, un leproso. Sánalo, pues por medio de ese milagro, muchos creerán". Este nombre que dan las Actas, es de origen lombardo, quienes no ocuparían Aquileia sino hasta el siglo VI, pero eso probablemente ni lo sabría quien redactó la leyenda, o tal vez sí, e intencionalmente apoya la causa lombarda en la región.


Y seguimos con la leyenda. Allá se fue Marcos, halló al leproso y le sanó en nombre de Cristo. Entonces muchos creyeron en Jesucristo. San Marcos predicó allí un tiempo, pero al cabo tenía que volver, así que los de Aquileia le pidieron un obispo y padre. Marcos eligió a Hermágoras, uno de los primeros en haber creído, conocido entre sus paisanos y erudito. Marcos lo llevó consigo a Roma, donde San Pedro le ordenó obispo y le envió de vuelta a Aquileia, siendo el primer obispo de toda la península itálica. Hermágoras predicó en toda la región y preparó a otros para que misionaran, alcanzando muchas conversiones, entre ellas las de las mártires Santas Eufemia, Dorotea, Tecla y Erasma (3 de septiembre).


Imperaba en aquellos tiempos Nerón, y su prefecto en Roma era (según un absurdo error de las Actas) nada menos que Agripa, sobrino de Herodes. Este comisionó a Sebasto, Gobernador de Aquileia, para que desarraigara la fe cristiana que ya se extendía demasiado por el imperio. Sebasto apresó a Hermágoras, le torturó en el potro y lo arrojó en una prisión. Pero esa misma noche una luz resplandeciente inundó la cárcel, sanando a Hermágoras y a otros cristianos presos y heridos. Entonces Ponciano, el carcelero, creyó en Cristo, fue bautizado y salió gritando por las calles: "Grande es el Dios de Hermágoras, venid a ver las maravillas que ha hecho". Y muchos corrieron a la prisión y pudieron comprobar como Hermágoras estaba limpio de toda herida. Allí realizó Hermágoras otros milagros, como sanar a un pobre loco, hijo de un tal Gregorio, quienes también creyeron.


Hermágoras bautizando.
Entonces el gobernador envió a un sicario de noche a la prisión para matar a Hermágoras, y a su diácono, Fortunato, que estaba con él. Fueron decapitados en el año 67. Sus reliquias se veneran en la iglesia dedicada a su memoria en Aquileia, bellísima y decorada con estupendos frescos del siglo XII. Un brazo se venera en Praga, donado por Carlos IV.



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.

A 12 de julio además se celebra a:



San Menou de
Quimper, obispo
.
Beato Andrés de Rinn,
niño mártir
.
San Lucio de
Cavargna, mártir
.
Nuestra Señora de Lure.







martes, 24 de abril de 2018

"podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada"

San Alejandro de Lyon, mártir. 24 de abril.

Santos Ireneo, Epipodio y Alejandro.
Este santo está relacionado con San Epipodio de Lyon (22 de abril) por su culto, y las leyendas les quiere siendo amigos.

En 177 estalló una severa persecución en Lyon, en la cual padecieron Santa Blandina y numerosos mártires (2 de junio). Ambos amigos hallaron refugio en casa de una prominente viuda lionesa, la cual les tuvo escondidos durante un tiempo, pero finalmente fueron descubiertos, retenidos durante tres días y llevados a juicio. El proceso fue público y tenemos unas Actas, aunque tardías, son confiables en el fondo. A ambos se les interrogó, hasta el momento en que, viendo el juez que uno a otro se animaban, les mandó separar. Una vez martirizado Epipodio el 22 de abril, dos días más tarde le llegó el turno a Alejandro.

Como a su compañero, el juez intentó ganárselo con promesas, diciéndole: "Todavía tienes tu propio destino en tus manos. Has tenido tiempo para pensar ver las consecuencias de la obstinación de tu amigo, que le ha costado la cabeza. Gracias a nuestros dioses, podemos decir que prácticamente hemos exterminado a todos los partidarios de tu fe sectaria; tú eres es uno de los últimos en sobrevivir. Así que sé sabio y sensato".

Alejandro le respondió: "Lo único que puedo hacer es dar gracias a mi Dios, ¡alabado sea su nombre! Cuanto más intentas asustarme, más quiero seguir el ejemplo de mis predecesores. Porque piensas que esa gente está perdida, pero en realidad ahora están en el cielo. No, los verdaderos perdedores son tú y tus torturadores. Mi amigo ya ha recibido su recompensa y estoy impaciente por seguirlo. He sido cristiano toda mi vida y continuaré siéndolo. Entonces, ¿a qué esperas? Porque a lo sumo podrás herir mi cuerpo, pero mi alma será salvada por mi Señor".

Entonces el juez ordenó que le estiraran en el potro. Pero antes se cansaron de estirar los verdugos, que Alejandro de alabar a Cristo. Un segundo y un tercer turno de verdugos le hicieron padecer, pero el santo permaneció fiel a Cristo. Cuando el juez le preguntó si seguía en su obstinación y si quería sacrificar a los dioses, el joven le replicó: "Tus dioses son en realidad sólo demonios, pero el Dios que yo adoro ha hecho cielo y tierra: él me dará fuerza hasta mi último suspiro, de eso estoy seguro". 

El juez entonces rugió: "¡Esta gente cristiana piensa que soportar tales dolores contribuye a su glorificación! No hay nada que hacer con ellos, tenemos que deshacernos de ellos". Y luego dijo al público: "Porque este hombre aquí presente, llamado Alejandro, está lejos de dar un buen ejemplo, y porque no rinde tributo a nuestros dioses; por la dignidad de nuestro cargo, que no permite que este ciudadano infiel sufra más de lo necesario; de lo contrario, seguiríamos siendo cómplices de la perseverancia de su fe a través de su sufrimiento: juzgamos que sea colgado en una cruz para pagar por su crimen con la muerte".


Interrogatorio de Alejandro.
Y Alejandro fue crucificado, expirando pronto y con el Nombre de Jesús en los labios, el 24 de abril de 177.

El cuerpo del santo, y el de Epipodio, fue sepultado en una cueva, que luego sería sitio de peregrinación. Ciertamente el culto a ambos es antiquísimo en la iglesia lionesa, que venera sus reliquias aún. Una leyenda medieval habla de la reliquia de la sandalia de San Epipodio, pero es tardía, pues San Gregorio Turolense (17 de noviembre) en el siglo VI menciona el fuerte culto a estos santos, detalla sus sepulcros junto al de San Ireneo (28 de junio) y habla de lo portentoso de sus reliquias, no menciona para nada tal sandalia.


Fuente:
-"Acta Sanctorum". Tomo XV. Bélgica, 1648.
-"Historia Eclesiástica. Libro V, I". EUSEBIO. Traducción de George Grayling. Barcelona 2008.
-"Los mártires o el triunfo de la religión cristiana". François-René Chateaubriand. Madrid, 1856.


A 24 de abril además se celebra a:

domingo, 18 de marzo de 2018

"¡Recíbenos, aunque hayamos pecado tanto!"

Santos Trófimo y Eucarpo, soldados mártires. 18 de marzo.

San Eucarpio.
Imperando Diocleciano, vivían en Nicomedia dos soldados del ejército, llamados Trófimo y Eucarpo, quienes estaban encargados de capturar a los cristianos, custodiarles, sujetarles en los tormentos y llevarles al sitio del ajusticiamiento, si era el caso.

Un día que volvían de capturar a un grupo de cristianos, una luz resplandeciente les cegó y oyeron una voz que decía: "¿A qué tanta prisa en amenazar a mis servidores? No se equivoquen, nadie puede vencer a los que creen en mí. Les anuncio que el perseguidor que se ponga de su parte, ganará el reino de los cielos". Ante estas palabras, ambos soldados cayeron casi sin sentido y no podían hacer otra cosa que repetir estas palabras: "Es verdaderamente grande el Dios que se nos ha aparecido y estamos dispuestos a convertirnos en sus servidores". Entonces la misma voz les reveló: "Levántense, sus pecados les son perdonados". Se levantaron Trófimo y Eucarpo y vieron un hombre vestido de blanco y rodeado por un cortejo angélico. Entonces los dos conversos clamaron a Cristo: "¡Recíbenos, aunque hayamos pecado tanto! ¡Nos hemos portado como insensatos, ya que te combatíamos a ti y a tus servidores!".

San Trófimo.
Seguidamente los dos soldados convertidos soltaron a los cristianos que tenían prisioneros, y abrazándoles como a hermanos, les dejaron volver a sus casas. Cuando el Prefecto lo supo hizo comparecer ante su tribunal a Trófimo y Eucarpo, quienes le relataron su visión. Entonces el magistrado ordenó que fueran extendidos en el potro y que sus cuerpos fueran rasgados con garfios de hierro. Mientras, Trófimo y Eucarpo solo oraban y alababan al Señor. Finalmente, fueron quemados vivos.

En varios martirologios y Menologios orientales se les menciona desde antiguo, aunque en el Martirologio Romano no entraron hasta el siglo XVI por mano de Baronio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 18 de marzo además se celebra a






viernes, 18 de agosto de 2017

Un niño mártir, abogado contra los cólicos.

Pregunta: quisiera saber un poco mas de San Agapito Preneste, y si alguien pudiera compartir conmigo la imagen de este niño santo, ya que para nosotros ha sido una gran fuente de fe y esperanza, gracias.

San Agapito.
Iglesia de
Vliermaal.
Respuesta: Como me gusta hacer, primero veremos que cuenta la leyenda y después, que es lo que se sabe realmente de este mártir y su culto: 

San Agapito de Præneste, niño mártir. 18 de agosto.
La leyenda, escrita 600 años de su muerte y por tanto sin valor histórico alguno, dice que Agapito fue un niño romano, hijo de padres nobles, de una familia cristiana desde mucho tiempo, y bautizada por el mismo San Pedro. Desde niño fue piadoso, austero y amable con todos. El emperador Aureliano comenzó una cruda persecución y muchos cristianos huyeron, pero Agapito fue detenido y, al no ocultar que era cristiano y negarse a sacrificar a los dioses, fue juzgado por el juez Antíoco, y condenado a suplicios hasta que apostatase de la fe. Atormentado con castigos, fue metido en una mazmorra, donde Dios le consoló y sanó sus llagas. Llevado ante el tribunal de nuevo, fue colgado cabeza abajo y le pusieron carbones encendidos muy cerca del rostro, a lo que el niño dijo "¿tan sólo sabes hacerme un poco de humo?". La gente, al ver su entereza gritaba "Creemos en el Dios de Agapito", y querían ser también cristianos y mártires.

Ante esto fue dejado colgado para que las fieras lo devoraran, pero un ángel bajó del cielo para desatarlo y curar sus heridas. Al ver esto, el soldado Anastasio (17 de agosto) se convierte y proclama su fe, por lo que es encadenado y decapitado. No contento con tan portento, el juez ordena que Agapito sea tendido en el potro y le echen agua caliente en el vientre, al hacerlo Agapito ríe y dice: "Qué hacéis, les han dicho agua hirviendo, y ésta es muy agradable". Al no conseguir su apostasía, fue arrojado a las fieras, pero estas no solo no le hacen daño, sino que le lamen los pies. Ante esto y el miedo a la gente, que clama al Dios cristiano, el emperador ordena que sea trasladado a Præneste desde Roma y allí le atravesaron el pecho con una espada; consumando así, por fin, su inmolación.

Además de lo fantasioso de los milagros, martirios y demás, ya es bastante increíble que sea trasladado de Roma a otra ciudad solo para matarle. Las actas intentan darle prestigio a un mártir local, poniéndolo nacido en Roma y de una familia convertida por San Pedro, sólo eso; pero su existencia está demostrada por las antiguas referencias a su martirio. Los Sacramentarios Gregoriano y Gelasiano, y los martirologios pseudojerominiano, y romano, todos los cuales marcan su martirio a 18 de agosto de 274. La Basílica que custodiaba gran parte de sus reliquias fue construida por San Constantino (21 de mayo) al ser halladas por un milagro. De esta basílica solo quedan ruinas hoy y fueron descubiertas en unas excavaciones en 1864. Estas reliquias fueron trasladadas a Palestrina posiblemente en el siglo V, porque el papa San Félix III (1 de marzo) dedicó a su nombre una iglesia en esta ciudad. Posteriormente, en fecha incierta, se trasladaron a la catedral y desde aquí, una parte fue trasladada a Tongrineve, Bélgica, país donde se le tuvo y aún queda, devoción. Hay otra referencia confusa, puesto que en el 445 el obispo de Besançon peregrinó a Roma y regresó a su casa con la cabeza del santo mártir trajo a casa y le dedicó un altar en la iglesia de San Pedro de Besançon, desde donde serían trasladada a la iglesia de San Juan, en la misma ciudad (tal vez sea una cabeza falsa). Y también se documentan reliquias suyas en Bolonia, en el siglo IX y también en Kremsmünster, Austria.

Martirio del santo niño.
Es patrón de la ciudad de Palestrina, la antigua Præneste. En Tongrineve acuden las madres con sus niños enfermos para pedir por ellos. Es protector contra los cólicos abdominales (por lo del agua caliente en la panza). Se le representa suspendido sobre una hoguera con la cabeza hacia abajo, con uno o más leones con carbones encendidos, con una palma y corona.



Fuentes:
-"Vidas de los Santos. Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1856.


A 18 de agosto además se celebra a
Beato Manés de Guzmán, presbítero dominico.
Beata Hortolana de Asís, viuda y religiosa.

martes, 13 de junio de 2017

"Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo".

Santa Felícula de Roma, virgen y mártir. 13 de junio.

El cuerpo de Santa Felícula es
rescatado por San Nicomedes.
Según las "Actas de Domitila, Nereo y Aquiles", fue Felícula compañera de Santa Petronila (31 de mayo), la cual al ser pretendida por el noble Flaco, pidió unos días de reflexión. Como cuenta su leyenda, al cabo de estos días, Petronila falleció de melancolía. Entonces Flaco pretendió a Felícula, y le dijo "Escoge una de dos cosas, sé mi esposa o sacrifica a los dioses", pensando que siendo cristiana se negaría a adorar a los ídolos y se casaría con él. Pero Felícula le respondió: "No seré tu mujer, porque me he ofrecido a Dios, y no sacrificaré a ídolo alguno, porque soy cristiana".

Entonces Flaco la entregó a los soldados, y Felícula fue encerrada en una prisión durante una semana. Al cabo, el alguacil le preguntó compadecido de su sufrimiento: "¿Por qué morir de una miserable muerte? Flaco es noble, rico, joven, elegante, y amigo del emperador". Felícula sólo le respondió: "Soy una doncella cristiana dedicada a Cristo". Al ver que nada podían contra ella, la llevaron al templo de las vestales, en el Foro, para que estando entre aquellas vírgenes consagradas, se convenciera de adorar a los dioses y casarse con Flaco. Pero nada, no pudieron las vestales derrotar su fe cristiana, y Felícula volvió a la prisión. Luego la descoyuntaron en el potro, donde el verdugo, compadecido, le dijo: "Di que no eres cristiana, y te dejaré ir". "Empiezo a ver a Quien ama mi alma" – replicó Felícula – "que por mí probó hiel, llevó una corona de espinas, y murió en la cruz". Entonces la sacaron de la cárcel y la arrojaron a las cloacas, donde murió ahogada.

El presbítero San Nicomedes (15 de septiembre), sabiendo donde había sido arrojado el santo cuerpo, entró a las cloacas, lo rescató y lo enterró en la Vía Ardeatina. Algunas reliquias suyas reposan las iglesias de Santa Préxedes y San Lorenzo, Roma, aunque otros sitios también reclaman tener reliquias suyas, pero pueden ser de otras mártires del mismo nombre. De hecho, aunque es la más conocida, hay otras dos mártires llamadas Felícula, a 14 de febrero y a 5 de junio.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 13 de junio además se celebra a
San Antonio de Padua, presbítero fraciscano.
Beato Gerardo de Claraval, abad.

domingo, 11 de junio de 2017

"Lo que está reservado para nosotros es el cielo".

Santos Félix y Fortunato, hermanos mártires. 10 y 11 de junio, 14 y 19 de mayo.


Imagen venerada en Foggia.
Los dos vivieron a finales del siglo III, y eran cristianos reconocidos por su predicación y caridad. En 295 el emperador Diocleciano emitió un edicto de persecución, y a la provincia de Aquileia fue enviado el prefecto Eufemio, para hacer cumplir la ley. Apenas llegó a la ciudad, se dirigió al templo de Júpiter, donde organizó sacrificios, a los que debían ir todos los habitantes de la ciudad, sin excepción. De entre los cristianos, algunos fueron por miedo, otros por aparentar, algunos huyeron y seguramente lo más, se negaron rotundamente a participar en el sacrificio. Entre estos estuvieron nuestros santos que, no siendo de la ciudad, se presentaron allí aposta, como cristianos valientes. Eufemio entonces mandó que los apresaran y los llevaran a su presencia. Cuando los soldados les prendieron, los dos hermanos clamaron: "Tú, oh Dios, eres nuestro refugio de una generación a otra: antes de que los montes fueran elevados, o la tierra y el mundo fueran hechos, Tú eres Dios desde los siglos de los siglos. Amén." Luego les pusieron cadenas en el cuello, manos y pies, y así los presentaron ante Eufemio, y comenzó el interrogatorio.

Eufemio: ¿Cuáles son sus nombres?
Félix: Mi nombre es Félix, mi hermano se llama Fortunato y ambos somos cristianos.
Eufemio: ¿Eres natural de esta ciudad, o de dónde vienes?
Félix: Hemos venido a esta ciudad desde un pueblo vecino, no muy lejos. Vimos que el pueblo adoraba ídolos vanos, y resolvimos irnos a los bosques, prefiriendo estar con las bestias salvajes que con los idólatras.
Eufemio: ¿No has oído el edicto del emperador, que los que adoran a Cristo deben morir muertes dolorosas?
Félix: Lo oímos, pero obedecemos a un rey en el cielo, que no tiene comunión con los ministros de Satanás".

Eufemio mandó les azotaran con varas, a lo que los santos respondieron orando pacientemente. Eufemio les recriminó: "Estáis locos, los emperadores se irritan mucho contra los que invocan el nombre de Cristo". "Cuanto más ardiente es su ira" – replicó Félix – "más brillante es nuestra gloria". Eufemio se rió con sorna y les dijo: "Miserables, si ordeno que os corten las cabezas, ¿qué gloria ganaréis por eso?" Fortunato entonces le respondió: "La gloria que esperamos es espiritual, celestial, no es como la de este mundo, porque este mundo pasa, y toda su gloria; pero lo que está reservado para nosotros es el cielo, que es eterno. Es lo que Dios ha preparado para los que creen en Él. ¿Y qué sois tú y tus príncipes, y toda tu pompa y gloria, sino humo que es arrastrado por el viento?"

Entonces Eufemio, muy enojado, ordenó que los hermanos fueran atados al potro y les quemaran los costados con antorchas. Félix y Fortunato entonces alabaron a Dios: "Señor, Rey de los santos ángeles, envía al Arcángel Miguel para que nos ayude y confunda a todos los que adoran imágenes esculpidas, y se deleitan en dioses vanos. Que queden quebrantados, y nosotros seamos liberados. Nuestra ayuda está en el Nombre del Señor, que hizo los cielos y la tierra". "Estas son palabras vanas" – dijo Eufemio – "venid y sacrificad al gran Júpiter, y encontrarás verdadera salvación". Félix respondió: "Nuestra salvación es muy diferente de lo que prometes; Cristo es nuestra salvación". Entonces Eufemio mandó derramaran aceite hirviendo sobre sus estómagos, pero los santos no cejaron en su alabanza. Y el prefecto, exasperado por su resistencia, mandó a los verdugos que les rompieran las mandíbulas con mazas. Y Fortunato, mirándole fijamente, le dijo: "¡Oh, ministro del diablo, busca un tormento más salvaje si quieres!, pero sabe que el Ángel del Señor está junto a nosotros y alivia a nuestros miembros sufrientes". En ese momento un funcionario dijo a Eufemio: "De nada sirve intentarlo más, ordena pues que sus cabezas sean cortadas y termina este espectáculo, antes que el pueblo se soliviante". Y Eufemio dio la orden, y con un golpe de la espada, los dos mártires recibieron su corona.

Su nombre aparece inscrito en todos los martirologios desde el siglo IV. En algunos aparecen en diversos días, pero siempre se refieren a los mismos. Sus Actas son antiguas, aunque no originales, sino que presentan algunos añadidos. Aun así, se consideran auténticas. Una tradición posterior los hace oriundos de Vincenza, donde se venera su supuesta sepultura y reliquias, menos una parte que fueron donadas a Chioggia, cerca de Venecia. Otras reliquias se veneran en Abdinghof, Paderborn.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 11 de junio además se celebra a
San Achaz, niño.
La Traslación de San Gregorio Nacianceno.

martes, 16 de mayo de 2017

Fuerte para los débiles.

San Fortis de Burdeos, obispo y mártir. 16 de mayo.

De acuerdo a las tradiciones de Burdeos, San Fortis fue su primer obispo y fue martirizado luego se atormentarle con peines de hierro y con el potro. Entre sus compañeros de martirio hubo varios niños, y por ello es abogado de los niños, especialmente de los que padecen retraso mental. Ya consta su culto en tiempo de San Marcial de Limoges (30 de junio), en el siglo III. 

La ciudad de Burdeos aún guarda su memoria con gran veneración. La reliquia de su brazo se procesiona cada 16 de mayo. Una tradición consiste en pasar a los bebés y niños sobre su sepultura en la cripta de la iglesia de St-Seurin, pidiendo su bendición para los infantes y hacerlos "fuertes", haciendo un juego de palabras con el nombre del santo.


Fuente:
-"Vies des Saints". LES PETITS BOLLANDISTES. París, 1872.


A 16 de mayo además se celebra a:


San Juan Nepomuceno,
presbítero mártir
.
San Simón Stock,
General carmelita
.
San Gens de Monteux,
ermitaño.





sábado, 8 de abril de 2017

Enviados y martirizados.

Santos Herodion, Asíncrito, Flegon y Hermas, obispos y mártires. 8 de abril, 4 de enero (sinaxys de los apóstoles y discípulos) y 13 de febrero.

San Herodión.
Sobre estos santos discípulos de Cristo tenemos dos fuentes. La primera es la Escritura, pues aparecen mencionados en la carta que San Pablo dirige a los romanos por medio de Santa Febes de Corinto (3 de septiembre), en la que envía saludos a la comunidad de esta ciudad, donde se hallan algunos judíos. "Saludad a Herodión, mi pariente". Y más adelante añade: "Saludad a Asíncrito, Flegon, (…) a Hermas, y los hermanos que están con ellos".

Según la obra "De los 72 Discípulos", atribuida a San Hipólito (22 de agosto), estos santos fueron parte de los 72 discípulos que Cristo envía en su nombre a predicar (San Lucas 10, 1). Herodión era de la tribu de Benjamín y fue obispo de Patras, donde fue martirizado por Cristo, aunque otra tradición le hace mártir en Tesalia. En ambas fue apedreado y posteriormente tendido en el potro, donde luego de atormentarle, le decapitaron. Asíncrito llegaría a ser obispo de Hyrcania, Flegón sería el obispo de la ciudad griega de Maratón, y Hermas obispo de Filipos. Igualmente serían mártires los tres.

Algunos menologios los mencionan a 13 de febrero, junto a San Agabo, otros a 21 de noviembre junto a San Rufo, y otros a 9 de mayo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 8 de abril además se celebra a
San Bademo, abad mártir.
Santos Edesio y Anfiano, mártires.
La Traslación de San Alberto de Jerusalén.
San Walter de Pontoise, abad.
Santos Herodión y compañeros obispos mártires.

jueves, 12 de enero de 2017

Santos Mártires de las falsas acusaciones.

Santos Tigrio, presbítero, y Eutropio, lector; mártires. 12 de enero y 16 de junio (Iglesias griegas).

Todos los martirologios recogen su memoria. La principal fuente sobre su vida y martirio es Sozomeno en sus adiciones a la "Historia Eclesiástica", libro VIII, 22 y 23. También San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal) hace mención del ejemplo del presbítero Tigrio en una carta a Santa Olimpia (17 de diciembre). Y es que fue precisamente a partir de la defensa de la fe católica por parte del Crisóstomo cuando estos santos hallaron la gloria del martirio:

En 404 la emperatriz Eudoxia colocó una estatua suya en la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, cosa que el Crisóstomo denunció por prestarse a la antigua idolatría que reclamaban los emperadores para sí. Esto, junto a las maquinaciones de San Teófilo de Alejandría (15 de mayo, Iglesia Copta), lograron que el santo obispo fuera depuesto de su sede, poniendo en su lugar al obispo Arsacio. Juan permaneció en la ciudad, aunque sin pretender tomar su sede. La mayoría del clero y del pueblo protestó contra aquel atropello negándose a reconocer al nuevo obispo, por lo que fueron expulsados de las iglesias, a las que solo permitían entrar a los que renegaran de Juan. Dos meses duró esto, hasta el emperador Arcadio le desterró oficialmente, pensando que así se calmarían los que le defendían.

Esa misma noche se incendió fortuitamente una iglesia de la ciudad, llegando las llamas al senado, que igualmente ardió. Los detractores del Crisóstomo difundieron la calumnia de que los "joanitas" habían incendiado la iglesia y el senado, como protesta. Ambos bandos se acusaron mutuamente, pues los partidarios de Juan no dudaron en decir que los contrarios a este habían incendiado la iglesia para culparles a ellos. Y se desató la insurrección popular. Optato, prefecto de Constantinopla, aprovechó la ocasión para quitarse de en medio a cristianos de valor, a los que detestaba (era pagano aún), quejándose al emperador de los partidarios del obispo Juan. Denunció que estos se reunían en iglesias aparte, celebrando la liturgia en casas o iglesias que tenían en su poder, negándose a orar con los otros, ni a aceptar al nuevo obispo, habiendo peligro de cisma. Arcadio que mandó a los soldados que encerraran a los más destacados defensores del Crisóstomo. Los soldados hicieron lo mandado, y más aún, pues con golpes y heridas, reunieron a algunos miembros del clero y seglares. Entre ellos, cuenta Sozomeno estaban nuestros Santos Tigrio, que era presbítero, y el lector Eutropio. Fueron los sayones capaces de desnudar a las mujeres, para burlarse de ellas y humillarlas. Esto no logró el miedo entre los partidarios de San Juan Crisóstomo, sino que los hizo más fuertes.

Optato, mientras decía querer esclarecer la verdad, se regocijaba en público de la desunión de los cristianos y mostraba alegría por la destrucción de la iglesia. Mandó a llamar a Eutropio, al que pretendía obligar a decir los nombres de los que habían quemado la iglesia. Este, que era inocente, ni sabía nada del incendio, solo callaba. Por ello fue desgarrado en los costados y cortadas sus mejillas. A la par, nos dice una versión de los herejes novacianos, que Sisinio, el obispo de los novacianos (herejes que, entre otras cosas, negaban la absolución de los cristianos "lapsi" y su vuelta a la comunión de la Iglesia) de Constantinopla tuvo una visión acerca de un hombre bello y enorme que aparecía sobre la iglesia de San Esteban de Constantinopla, que era la "catedral" de estos herejes. Este hombre misterioso le dijo que solo había un hombre bueno y santo en la ciudad, llamado Eutropio, y desapareció. Entonces Sisino dedujo que solo podía ser el lector Eutropio. Le buscó, supo de su prisión y martirio, y mandó un sacerdote novaciano a que le conociera y le pidiera oraciones por él, cosa que prometió hacer el santo. A los pocos días le apalearon con varas de hierro después y fue arrojado a la cárcel. Allí murió y los soldados tomaron su cuerpo para arrojarlo a los perros, pero unos católicos lo recuperaron y lo sepultaron en secreto. Al momento de enterrarlo, se oyó cantar a los ángeles, dirá su oficio litúrgico.

Por su parte, el presbítero Tigrio había sido esclavo de un noble que, viendo su piedad y laboriosidad, le dio la libertad. Ordenado presbítero, era conocido por su extrema caridad con los pobres. Cuando fue apresado, fue desnudado y flagelado en público al decir que no sabía nada del incendio, como era la verdad. Luego le estiraron de manos y pies en el potro. Así, descoyuntado, le enviaron a Mesopotamia, donde murió en la cárcel.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

A 12 de anero además se celebra a  
San Martín de León, presbítero.
San Arcadio, mártir.

sábado, 7 de enero de 2017

Yo el altar, vosotros el templo.

San Luciano de Antioquía, presbítero y mártir. 7 de enero y 15 de octubre (Iglesias Griegas).

Nació Luciano nació en Samosata de Siria, en una familia cristiana que le enseñó la fe y el amor a las letras. A los 12 años quedó huérfano y Luciano dejó sus bienes a los pobres y se unió al presbítero Macario, en Edesa. Este presbítero continuó formándole en la fe y la Sagrada Escritura. A una fecha incierta, pero cerca de los 15 años fue ordenado presbítero. Uno de los aportes principales de Luciano fue la apertura de su escuela antioquena para la traducción, estudio y predicación de las Escrituras. Él tradujo las copias existentes en hebreo al griego. Y con tanta erudición y acierto, que fueron las usadas posteriormente por San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) en su famosa traducción de "La Vulgata".

La polémica rodea su figura por alguna tendencia subordinacionista en su teología trinitaria. El subordinacionismo planteaba que Cristo, aunque Dios, en algún grado tenía una realidad algo inferior y subordinada al Padre. Y el Espíritu Santo, lo mismo en cuanto a Cristo. Es una postura herética y en consonancia con el arrianismo, pero que él en realidad no compartió, sino que permaneció católico. El problema fue posterior, porque fue Arrio uno de sus discípulos, y muchos de sus otros alumnos tomaron partido por el arrianismo. Por ello San Alejandro de Alejandría (26 de febrero) y San Epifanio (12 de mayo) considerarían a Luciano el verdadero padre del arrianismo, movidos por lo que los mismos arrianos decían, que en Luciano hallaban su maestro. Pero el gran martillo de los arrianos, San Atanasio (2 de mayo), le exonera de semejante "paternidad" y nunca le llama hereje, ni le cita como autor de tal herejía. Tampoco lo hará San Juan Crisóstomo, sino todo lo contrario, como más adelante leeréis. Ciertamente estuvo Luciano excluido de la comunión con la Iglesia, pero por la condena y deposición del herético Patriarca de Antioquía Pablo de Samosata, cuyos seguidores le condenaron a su vez a Luciano. Pero hecha la paz, en 285 volvió a la comunión eclesial.

En la persecusión de Maximiano, Luciano fue escondido por algunos de sus discípulos, pero un presbítero hereje sabeliano delató su escondite y el santo fue arrestado y llevado a Nicomedia, donde fue sometido a la tortura del potro, dislocándole los huesos para que renunciase a Cristo. Al mismo tiempo le laceraban la espalda y los costados. Al ver que no se lograba nada con el tormento, le arrojaron a una celda, colmado de dolores. Estuvo allí 14 días padeciendo de hambre, aunque para tentarle le pusieron comida de la ofrecida a los dioses, que ni osó mirar. Al acercarse la solemne fiesta de la Epifanía del Señor manifestó a sus hermanos de cautiverio cuanto le gustaría celebrar y recibir la Eucaristía. Era difícil, pues ni siquiera podía ponerse en pie, ni había altar. Pero Luciano les dijo: "Mi pecho será la mesa, que creo que no será menos estimado de Dios que uno de material inanimado. Y vosotros seréis el templo santo, estando a mi alrededor". Y allí, sobre el pecho del mártir de Cristo, se celebró la Eucaristía, con los símbolos sagrados de pan y vino. Pronunciaron la acción de gracias y fueron fortificados con el Pan de los Ángeles.

Martirio de San Luciano.
El 7 de enero fueron los soldados enviados por Maximiano, para ver si todavía vivía y arrancarle una confesión de apostasía. Pero Luciano les dijo varias veces "yo soy cristiano", y murió dulcemente, en el año 312. El cuerpo fue arrojado al mar, pero 15 días después algunos discípulos suyos le hallaron en la playa. Por un error con una leyenda parecida, se forjó su propia leyenda de que un delfín había sacado el cuerpo del agua, pero en las versiones antiguas no hallamos semejante dato, sino hasta la versión de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre y 28 de noviembre, Iglesias Griegas).

San Jerónimo le menciona con emoción y San Juan Crisóstomo le dedicó un bello panegírico celebrando su memoria el 7 de enero de 387, del que extraigo unos fragmentos:
"Quien recibe a un profeta en nombre del profeta recibirá el premio del profeta; y el que recibe al justo en nombre del justo, recibirá el pago del justo, así el que recibe al mártir en nombre del mártir, recibirá el premio del mártir. Y recibir al mártir es acudir a la conmemoración del mártir, es participar en la narración de sus combates, es alabar sus hechos, imitar sus virtudes, comunicar con otros la valentía de él. Estos son los regalos de huéspedes que hacen los mártires: ¡eso es recibir a estos santos, como vosotros lo habéis hecho en este día! 

Ayer nuestro Señor fue bautizado con agua, hoy su siervo es bautizado con sangre; ayer se abrieron las. puertas de los cielos, hoy las puertas del infierno han sido conculcadas. Y no os admiréis de que yo haya llamado bautismo al martirio, porque también aquí revolotea el Espíritu Santo con grande abundancia, y hay perdón de los pecados, y se obra una purificación admirable e increíble en el alma. A la manera que los bautizados se lavan con el agua, así los mártires con su propia sangre. Como sucedió también en este mártir. (…)

Cuando el demonio malvado observó que el mártir no se entregaba, ni a pesar de tan grande apretura y estrechez, llevó la prueba a un mayor extremo. Porque, habiendo tomado de las carnes ofrecidas a los ídolos, y habiendo colmado de ellas una mesa, procuró que la pusieran delante de los ojos del mártir, a fin de que la facilidad del manjar ya preparado y a la mano, disipara la firmeza de su fervor. Porque no se nos coge de la misma manera cuando no están a la vista los alicientes, como cuando están delante de los ojos. Del mismo modo que cualquiera sin duda vencería con mayor facilidad la concupiscencia de las mujeres no mirando a una mujer de bellas formas, que fijando constantemente en ella sus miradas. Pero aquel varón justo venció también en esta emboscada; y aquello que el demonio había creído que vencería su varonil firmeza, eso precisamente la acució más y la urgió para la batalla. Porque no solamente no recibió daño alguno de la vista de las carnes ofrecidas a los ídolos, sino que con mayor fuerza aún las apartó y las aborreció.

Una vez que el malvado demonio vio que nada adelantaba, lleva de nuevo al mártir al tribunal y lo sujeta a tormento y lo acosa con preguntas continuadas. Pero él, a cada una de sus persuasiones respondía solamente: '¡Soy cristiano!' Y como el verdugo le instara: '¿De qué patria eres?', respondió: '¡Soy cristiano'. Le preguntó de nuevo: '¿Qué arte ejerces?' Y él le contestó: '¡Soy cristiano!' '¿Cuáles son tus antepasados?' Y a todo respondía: '¡Soy cristiano!' Y con solas estas sencillas palabras quebrantaba la cabeza del demonio y le causaba heridas que se sucedían unas a otras. Y eso que el mártir había sido educado en las disciplinas seculares. Pero sabía perfectamente que en semejantes certámenes, no es útil la retórica, sino que lo necesario es la fe. No hay necesidad de agudos argumentos sino de un alma amante de Dios. ¡'Basta - decía - con una sola palabra, para poner en fuga a toda una falange de demonios!'

A quienes no examinan cuidadosamente, les parecerá esta contestación algo inconsecuente. Pero si alguno clava en ella su pensamiento, por ella misma conocerá la prudencia del mártir. Porque quien dice: '¡Soy cristiano!', con eso ha manifestado ya su patria, su linaje, su profesión y todo. ¿Cómo? ¡Yo lo voy a declarar! Porque el cristiano no tiene ciudad sobre la tierra, sino que su ciudad es la Jerusalén de allá arriba. Porque aquella Jerusalén que está allá arriba, dice el apóstol, es libre y ella es nuestra madre. El cristiano no tiene profesión de arte alguna terrena, sino que pertenece a la conversación de allá arriba, porque nuestra conversación, dice el apóstol, está en los cielos. El cristiano tiene por parientes y conciudadanos a todos los santos. Porque somos, dice el mismo apóstol, conciudadanos y domésticos de Dios. Así pues, el mártir con sola aquella palabra declaró quién era y de dónde y de quiénes y qué solía practicar, con toda exactitud. Y con esa palabra en los labios terminó su vida, y se marchó llevando a salvo el depósito de la fe en Cristo, y dejó a los postreros una exhortación con sus sufrimientos, a fin de que se mantengan firmes, y nada teman sino el ir a negar a Cristo y caer en pecado.
Por nuestra parte, una vez que hemos conocido tales cosas, en el tiempo de la paz preparémonos para la guerra; a fin de que cuando sobrevenga la guerra también nosotros levantemos un brillante trofeo. Despreció aquél el hambre, despreciemos nosotros el placer y destruyamos la tiranía del vientre, a fin de que si acaso sobreviene alguna ocasión que exija de nosotros firmeza, aparezcamos resplandecientes en el momento de la lucha, por habernos ejercitado previamente en las cosas pequeñas. Delante de los reyes y príncipes usó aquél de toda franqueza, hagámoslo también ahora nosotros; y si acaso nos encontráremos sentados en las reuniones de los varones ilustres y de los helenos abundantes en riquezas, confesemos ahí con toda franqueza nuestra fe y despreciemos los errores de ellos. Y si intentaren engrandecer y ponderarnos sus cosas y empequeñecer y deshacer las nuestras, no callemos, no llevemos el apocamiento hasta eso, sino que, descubriendo con grande sabiduría y franqueza de palabra sus prácticas vergonzosas, alabemos las de los cristianos. Y a la manera que el emperador ostenta en la cabeza su corona, así nosotros llevemos por todas partes la confesión de nuestra fe. Porque no le adorna tanto a él su corona en la cabeza, como a nosotros la confesión de nuestra fe".



Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Volumen I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916 
-http://full-of-grace-and-truth.blogspot.com/2010/04/st-loukianos-lucian-hieromartyr-of.html
-http://www.clerus.org/bibliaclerusonline/pt/ffa.htm#b4



A 7 de enero además se celebra a Santa Sigrid de Thouars, virgen.

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