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domingo, 12 de agosto de 2018

"me regocijaré de morir por Jesucristo".

San Euplio de Catania, diácono y mártir. 12 de agosto.

Euplio era diácono de Catania, Sicilia. El 12 de agosto de 304, imperando Diocleciano y Maximiano, fue arrestado por su fe cristiana y llevado ante el gobernador Calvisiano. Antes de entrar a los interrogatorios pertinentes, Euplio gritó para ser oído por todos: "Soy cristiano, y me regocijaré de morir por el nombre de Jesucristo". Entonces Calvisiano mandó fuera traído a su presencia antes que todos los demás cristianos que allí había. Euplio entró con los Santos Evangelios en la mano, aunque uno de los amigos de Calvisiano, llamado Máximo, le advirtió: "No deberías guardar tales escritos, pues eso contraría los edictos de los emperadores".

Calvisiano tuvo curiosidad y le pidió que leyera algo. Euplio abrió el Evangelio de San Mateo y leyó: "Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos" (Mt 5, 10). Y luego: "Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame". (Mt 16, 24). Al oír estas palabras el juez preguntó a Euplio que significaban. "Es la ley de mi Señor, que me sido entregada", respondió Euplio. Calvisiano le preguntó: "¿Entregada por quién?" Contestó Euplio: "Por Jesucristo, el Hijo del Dios viviente".

Entonces Calvisiano dijo a los asistentes:"Ya que su confesión hace que su desobediencia manifiesto, que sea entregado a los verdugos, y sometido al potro de tortura." Mientras atormentaban al santo, Calvisiano le preguntó si insistía en su anterior declaración y Euplio, por toda respuesta hizo la señal de la cruz en su frente diciendo: "Lo que dije antes, ahora lo declaro otra vez. Soy cristiano y leo las Sagradas Escrituras". Calvisiano ordenó que doblaran las torturas, y Euplio respondió a ello clamando a Cristo: "Te doy gracias, Señor Jesucristo, de sufrir por tu causa: sálvame, te lo suplico."

Luego de esto, hicieron una pausa en el tormento. Y le dijo Calvisiano: "Deja a un lado tu locura; adora a nuestros dioses, y serás puesto en libertad." "Yo adoro a Jesucristo; detesto a los demonios. Haz lo que quiera; añade nuevos tormentos; porque yo soy cristiano. Hace mucho que deseo estar en la condición en la que estoy ahora." "Desdichado" – insisitió el gobernador – "adora a los dioses; a Marte, Apolo y Esculapio." Mas Euplio respondió: "Adoro al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Adoro a la Trinidad, junto a la cual no hay Dios". Calvisiano apuntó: "Sacrifica si quieres ser liberado". Y le replicó Euplio: "Me sacrifico ahora a Jesucristo, mi Dios. Todos tus esfuerzos por moverme no tienen ningún propósito. Soy cristiano." Entonces Calvisiano dio órdenes de aumentar, una vez más el sufrimiento del santo diácono.

Mientras le martirizaban con peines de hierro Euplio oró así varias veces: "Te doy gracias, Dios mío; Jesucristo, socórreme. Es por tu nombre que soporto estas agonías". Cuando le faltaron las fuerzas para hablar, continuó moviendo sus labios, musitando la misma oración. Entonces Calvisiano, cansado de aquello, dictó la sentencia de muerte, que fue leída al público: "Euplio, cristiano, despreciando los edictos de los emperadores, blasfemando a los dioses y no arrepintiéndose, es condenado a muerte a espada". Le colgaron los Evangelios al cuello, como signo visible de su condena. Entretanto lo llevaban a las afueras, un heraldo iba delante suyo clamando: "Euplio, cristiano, enemigo de los dioses y de los emperadores". Mas el santo anunciaba a los demás: "Gracias a Cristo, Dios mío". Llegado al lugar del suplicio, inclinó la cabeza con determinación y fue decapitado. Los cristianos tomaron su cuerpo, lo enterraron piadosamente y veneraron su sepulcro.

Se conservan las Actas en griego, en una versión muy antigua, siendo una de las Actas martiriales más confiables que poseemos. Su nombre aparece en el martirologio pseudo-jeronimiano. En 645 se le dedicó una iglesia en Roma, homónima de la que ya existía en Catania en el siglo V para venerar sus reliquias.

Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.

A 12 de agosto además se celebra a:

Beato Isidoro Bankaja,
laico mártir
.
Santos Aniceto y Focio
de Bitinia, mártires
.
San Alejandro
"el Carbonero", obispo
.







martes, 5 de junio de 2018

De un mártir incruento.

San Doroteo de Tiro, obispo. 5 de junio.

Según Eusebio en su "Historia Eclesiástica", Doroteo se dedicaba al negocio de tintar telas y que padeció numerosos tormentos cuando era seglar, en tiempos de Diocleciano. Vivió desterrado en Sicilia hasta 318. Era uno de los ilustres confesores de la fe en Tiro cuando llegó la paz de San Constantino (21 de mayo), por lo cual fue elegido obispo de la ciudad. Aprendió latín clásico y hebreo, para poder predicar a más fieles.

En 325 aparece entre los firmantes del Concilio de Nicea. En 361, Juliano el Apostata asumió en solitario el gobierno del Imperio y pretendió volver al paganismo oficial, sumiendo a los cristianos en cierta persecución. Doroteo tuvo que volver a exiliarse a Sicilia, siendo muy anciano. En este viaje sufrió muchas privaciones en el mar y en tierra, muriendo al año siguiente, 362, con 107 años de edad. Por tantos sufrimientos en ocasiones se le llama mártir.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 5 de junio además se celebra a:


San Bonifacio de Fulda,
obispo y mártir.
San Fernando de
Portugal, príncipe.
Beato Meinwerk de
Paderborn, obispo.







sábado, 12 de mayo de 2018

"Muestra, oh Señor, tu rostro".

San Felipe de Agira, presbítero. 12 de mayo.

Nació Felipe en Tracia, y sus padres se llamaban Teodosio y Augia. Antes de Felipe, habían tenido tres hijos los buenos esposos, pero habían fallecido trágicamente en un accidente, ahogados en el río Sangaris cuando llevaban caballos a vender a Constantinopla. Sus padres sufrieron mucho, pero como eran cristianos cabales, luego del luto, la primera palabra que salió de sus labios fueron: "Alabado sea el Nombre del Señor, ahora y para siempre". Sus súplicas, limosnas y oraciones por las almas de sus hijos les alcanzaron del cielo el regalo de un nuevo hijo, al que llamaron Felipe. Nuestro santo.

Ambos padres decidieron educar a su hijo para Dios, alejándolo de todo peligro. Felipe era despierto, inteligente y devoto. Fue ordenado diácono a los 21 años, hablaba con fluidez el sirio y el griego. Sabía teología, Escrituras, Santos Padres y Sagrados Cánones. Felipe quiso visitar la iglesia de Roma y así lo dijo a su padre, quien no querían alejarse de él, pero pensando era voluntad de Dios, le dejaron marchar diciendo el santo viejo: "Dios de Abraham, Isaac y Jacob, en tus manos encomiendo a este tu siervo. Haz con él lo que te parezca mejor a tus ojos". Luego regresó a casa a dar la noticia a su mujer.

Felipe se embarcó a Roma y estando navegando se desató una terrible tormenta y clamó el santo al cielo: "¡Oh, Dios mío! A ti me confió mi padre. Que no me pierda en el mar como mis hermanos se perdieron en el río". Y entonces la tormenta se calmó y el barco atracó en Roma sin más peligros. Con Felipe viajaba un monje griego llamado Eusebio, con el cual se encaminó a la basílica de San Pedro. Al llegar a la puerta, le salió el encuentro el papa (no sabemos cual), quien había recibido la revelación de que hallaría a un joven diácono que debía ministrarle ese día en el altar del Señor. El papa habló a Felipe, pero este ni supo que le decía ni puedo hablar, pues no conocía latín. Aunque no se entendieron, el papa le signó los labios con la señal de la cruz y le invitó al altar. Por milagro Felipe ministró perfectamente y respondió todo en latín. Y eso que jamás había visto el rito romano.

El papa quedó maravillado con Felipe y le entregó el "Volumen apostólico". Nadie sabe a cuál libro llama así Eusebio. Suponemos se trata de los Evangelios o las Cartas de los Apóstoles. Luego le ordenó presbítero y le envió a predicar a Sicilia, específicamente a Agira, donde el demonio se había aposentado y atacaba a los cristianos arrojándoles fuego desde el infierno. Que nadie olvide que allí está el Etna… 


Arca relicario de San Felipe.
Pues allá se fue Felipe, invocó el Nombre de Jesús y gritó: "Muestra, oh Señor, tu rostro, y ahuyenta todo este ejército de demonios", mientras hacía la señal de la cruz con el mencionado libro. Entonces, el fuego y la lava se detuvieron, las cenizas se solidificaron y los demonios volvieron al interior “del infierno”.

San Felipe se quedó en la zona, predicó el Evangelio y murió en paz, anciano, a finales del siglo V. Es abogado contra los terremotos, el fuego y las erupciones volcánicas.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 12 de mayo además se celebra a:


San Pancracio, mártir.
Santa Juana de Portugal,
princesa, virgen dominica.
Santa Rictrudis,
viuda y abadesa.





martes, 3 de abril de 2018

Convertido por curiosidad, lapidado por convicción.

San Pancracio de Taormina, obispo y mártir. 3 de abril, 9 de febrero y 7 de junio (Iglesias Orientales), y 9 de julio.

Su leyenda, forjada sobre el siglo VI dice que Pancracio vivió en el siglo I, y era originario de Antioquía de Siria. Siendo niño visitó Jerusalén con su padre, quien había oído hablar de un tal Jesús de Nazaret, de quien se contaban cosas maravillosas. Hechos discípulos de Cristo, luego de la Ascensión del Señor, Pancracio fue uno de los discípulos de San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, Cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "ad Víncula", 16 de enero, "ad Víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de su Basílica), junto a Santos Marcelo y Filagrio (5 de abril). San Pedro envió a nuestro santo a Sicilia a predicar el Evangelio. Allí convirtió a muchos a Jesucristo, y murió mártir. Se dice que apedreado por unos paganos luego de arrojar la imagen de un ídolo al mar.

Su culto es tardío, posterior al siglo V y la leyenda anterior nace para dar respuesta a la curiosidad del pueblo ante la ausencia de datos de su primer obispo. Probablemente haya vivido, a lo sumo, en el siglo II o III. Podríamos considerarlo uno de los que yo llamo "Santos en la máquina del tiempo"


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 3 de abril además se celebra a
San Ricardo de Chichester, obispo.
Santa Fara de Faremoutiers, abadesa.
Beata Alejandrina de Foligno, virgen clarisa.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Del convento a la sede, de la sede al convento.

Beato Mateo de Agrigento, obispo franciscano. 7 de septiembre y 7 de enero (franciscanos).

Nació Mateo en Agrigento de Sicilia, sobre 1377, y fue hijo de padres nobles y buenos cristianos, valencianos, teniendo en cuenta su apellido paterno: Guimerá. En 1391, siendo muy joven tomó el hábito de los franciscanos conventuales en Agrigento. Estudió en Bolonia y Barcelona, ciudad esta donde fue ordenado sacerdote en 1400, destinándole luego a ser apóstol en Tarragona y alrededores. En 1404 le nombran maestro de novicios del convento de Padua. En 1417 está de nuevo en zonas catalanas, donde trabó amistad personal con los reyes de Aragón, que a su vez eran señores de su Sicilia natal, Alfonso V y María de Castilla, que le ampararon y ayudaron siempre. Ese mismo año regresa a Italia, para conocer personalmente a  San Bernardino de Siena (20 de mayo), el cual le admitió entre los franciscanos observantes.

Ambos serían puntales de esta reforma de la Orden, que buscaba el regreso a la regla primitiva del Santo Patriarca San Francisco (4 de octubre; 17 de septiembre, Impresión de las llagas, y 25 de mayo, traslación de las reliquias). Otros propulsores de la reforma serían San Juan de Capistrano (23 de octubre) o San Jaime de las Marcas (28 de noviembre) Al igual que su mentor, sería devotísimo del Santísimo Nombre de Jesús (1 de enero) y además, del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), uniéndolo siempre al nombre de Jesús. Para su labor reformadora se haría rodear a su vez, de personas de vidas santas, como el Beato Arcangelo Piacentini (27 de julio) o Santa Eustoquia Calafato (20 de enero).

En 1425 fue nombrado Vicario Provincial y desde entonces fundó varios conventos, varios en España, donde la reforma caló muy bien. De memoria son los sendos conventos llamados “Santa María de Jesús” de Barcelona y Valencia, o el de Nuestra Señora de los Ángeles, en Alicante. Escribió muchos sermones basados en textos bíblicos, y algunas obras de índole espiritual. En 1432 fue nombrado Comisario de la Provincia de Sicilia. Entre 1427-28 fue visitador en España, bajo los auspicios de la reina María, que le pidió predicase en sus tierras de Valencia, Barcelona, Baleares, Gerona, Tortosa y Huesca. En todos estos sitios impulsó la devoción al Nombre de Cristo estableciendo varias cofradías y asociaciones de caridad.

En 1442 fue elegido obispo de Agrigento, aunque se resistió, pero el papa Eugenio IV y el rey Alfonso se lo mandaron. Fue consagrado obispo en 1443. El episcopado fue su calvario, por todo lo que tuvo que padecer al imponer la observancia religiosa, la moralización del clero,  desterrar la simonía, incentivar la caridad, la decencia del culto. Además, se entregó a poner en paz a familias rivales, a denunciar la situación de los más pobres. Ni el clero bien situado y cómodo, ni los nobles estaban dispuestos a ser reconvenidos, por lo que enviaron a Roma un memorial de calumnias (amigo de personas de dudosa moral, dilapidar los bienes de la Iglesia, soberbia, relaciones con una concubina, etc.), además de amenazas. La respuesta de Roma fue llamar a nuestro santo obispo a comparecer para dar explicaciones, y él obedeció pacíficamente. Después de un proceso judicial en Roma, desmontó las acusaciones, y si había “empobrecido” a la Iglesia había sido solo para darlo todo a los pobres, como se demostró. El papa le aplaudió, castigó a los mentirosos y le devolvió a la diócesis, donde fue acogido con cariño por los muchos que le querían. Pero de nuevo volvieron a la carga, por lo que Mateo aunque se defendió, no soportó las presiones, y en 1446 pidió insistentemente le dejaran abandonar la sede. 

Al final se lo permitió el papa, y se retiró a Palermo, donde pidió ser admitido en el convento Santa María de Jesús, que había fundado. Pero los religiosos, ingratos hijos, no se lo permitieron. Los franciscanos conventuales de la misma ciudad le acogieron entre ellos conocedores de la valía de aquel religioso. Y allí habría quedado si no fuera porque su provincial reprendió al guardián del convento observante, destituyéndole y mandando a Mateo que fuera al convento Santa María de Jesús. Allí pasó sus últimos años, predicando, entregado al apostolado como un religioso más, sin admitir privilegios o tratos especiales. A finales de 1449, enfermó  y los religiosos le llevaron dentro de la ciudad al convento de los padres conventuales, menos riguroso y con mejor enfermería. Allí, luego de prepararse para el tránsito, y tras un éxtasis de amor, murió el 7 de enero de 1450. Y pasó lo siguiente: los frailes observantes y los conventuales se enzarzaron en una pelea sobre donde sería enterrado y veneradas sus reliquias. Los observantes tomaron el cadáver y envolviéndolo en sábanas, lo sacaron violentamente mientras los conventuales intentaban cerrar las puertas. Pero los otros, que eran más, lograron salir y, según las crónicas, una fuerte lluvia y relámpagos cayó sobre los conventuales que intentaban seguir el intempestivo cortejo fúnebre. Así que los observantes le enterraron en Santa María de Jesús. En 1612 se trasladaron las reliquias a un nuevo sepulcro, constatando la incorrupción del cuerpo. En 1759, ante el culto inmemorial que recibía, se inició un proceso informativo para beatificarle, lo que ocurrió en 1767, convalidando el culto.


Fuente:

-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Septiembre. P JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 7 de septiembre además se celebra a 
Nuestra Señora de Regla.
San Hildward de Dikkelvenne, obispo.
San Esteban de Die, obispo cartujo

lunes, 23 de marzo de 2015

"Clama a Cristo, que no te fallará"

San Nicon de Sicilia, abad y mártir con 199 compañeros. 23 de marzo.

San Nicón y compañeros.
Según la tradición, Nicón era oriundo de Nápoles, e hijo de cristianos ocultos. Cuando era niño su madre le dijo: "Si alguna vez te metes en problemas, haz la señal de la cruz y clama fuertemente a Cristo". Cuando creció, entró a la milicia del Emperador y estando en una batalla, a punto de morir, recordó el consejo de su madre, invocó a Cristo, que vino en su ayuda, le dio fuerzas y derrotó al enemigo.

Esta experiencia le llevó a tomarse en serio la vida espiritual, y servir en otra milicia mejor: la de Jesucristo. Se fue a Oriente, a Cicico, donde pidió el bautismo a su obispo, Teodosio. Este se lo concedió, y en ese momento tuvo la revelación de que estaba bautizando a su sucesor, así que ordenó diácono, presbítero y obispo a Nicón. Este sirvió a la iglesia como obispo un tiempo muy corto, hasta que decidió volver a Nápoles, junto a su madre anciana, a la que encontró moribunda. La buena mujer se alegró de ver a su hijo convertido y hecho ministro del Señor y murió en paz. Nicón entonces se trasladó a Taormina, Sicilia, donde fundó un monasterio que pronto se vio lleno, con 199 monjes.

Y llegó la persecusión de Decio, entre los años 249 y 251, y fue arrestado junto a sus monjes. Los religiosos fueron decapitados sin sufrir, pero a Nicón se le reservaron algunos tormentos, para hacerle renegar de Cristo: Le afeitaron la cabeza para humillarle, y luego le ataron a la cola de un caballo para ser arrastrado por las calles mientras le azotaban. Para darle muerte, le despeñaron por un acantilado, pero sobrevivió y finalmente fue decapitado. El cuerpo fue arrojado al campo para que fuera devorado por las aves carroñeras, pero lo halló un pastor que estaba enfermo de un mal incurable. Apenas tocó el cuerpo, sanó milagrosamente; entonces, llamó a un grupo de cristianos, que enterraron el cuerpo piadosamente.


A 23 de marzo además se celebra a 
Santos Victoriano, Liberato y compañeros mártires de Cartago.
San José Oriol, presbítero. 
Santos Fingar y Piala, mártires.

lunes, 4 de febrero de 2013

Santa Águeda, para copiarse

Pregunta: investigando sobre el cáncer de pecho leí hace poco que la patrona de ese mal tan doloroso es Santa Agueda. Quise copiar lo que decía en una web de internet pero no pude. Busque aqui y no he hallado nada de esa santa. Deseaba tener escrito la vida de esta santa.

Retablo rococó pintado.
Siglo XVIII. Oberzell, Alemania.
Respuesta:A ver, supongo que no hayas podido copiar porque tendrían restringido el clic derecho, o algo parecido para que no le copien. Suelen hacerlo algunas webs. No me preguntas mi opinión, pero te la doy igual: Primero que cada quien haga lo que quiera con su blog o lo que tenga para escribir, pero hacerlo yo me parece sin sentido; es una tontá hacer algo público y no público al mismo tiempo. Lo que uno sabe, si no lo comparte ¿para que lo quiere?; o si se engríe por ello, ¿para que sirve? Eso y que, principalmente, nadie sabe nada si no lo tomó de otro anteriormente. En fin, dos cosas: La primera; para la próxima, si quieres copiarte un texto y no puedes, haces esto: Vas a "Archivo/Guardar como" y te guardas toda la página web completa, y luego la abres con un editor de texto, Microsoft Word, por ejemplo. La segunda: cópiate de este blog todo lo que estimes conveniente, si crees que algo vale la pena, ya que hay otros mejores. Y vamos a Santa Águeda, por si aun te interesa copiarte o no, o por si puedo aportar algo más:

Santa Águeda de Catania, virgen y mártir. 5 de febrero.

Es esta una de las mártires más famosas y veneradas de la cristiandad, no tanto porque se sepa en realidad quien fue, sino por su sensible patronato sobre los males de pechos de las mujeres. Su culto traspasa fronteras geográficas y temporales y se puede decir que tiene excelente salud y la tendrá por mucho tiempo. Donde su devoción está establecida permanece y se consolida. Lamentablemente, poco podemos decir certeramente de Águeda, salvo que fue martirizada en el siglo III, bajo Decio. La "passio" más antigua es del siglo V, y ha otras igualmente de antiguas en latín o griego, aunque difieren en detalles y concurren en aparecer escritas por testigos oculares, un mal endémico de la literatura hagiográfica. La primera versión que se hace famosa y que aún es la que hoy se conoce, es la de San Simeón Metafrastes (27 de septiembre). Los escritores sagrados tampoco coinciden todos en algunos aspectos, por ejemplo el martiologio de San Beda (25 de mayo) la pone padeciendo bajo Diocleciano. Por suerte, en lo que coinciden tanto autores como testimonios del culto y, el más importante, el del sepulcro, es en hacerla oriunda de Catania, Sicilia.


Estas "vitae", dicen que Águeda era una joven que pertenecía a una noble familia siciliana, y era conocida de todos por su belleza y caridad. Había hecho un voto de virginidad, cosa que no sabía (ni le importaría al saberlo) el gobernador Quinciano para requerirla en matrimonio. Para evitarle, Águeda se trasladó a Palermo donde estuvo un tiempo en paz. Esta estancia palermitana, narrada por el Metafrastres es probable que solo haya sido añadida por este para explicar la lejana reivindicación de Palermo por ser la patria de Águeda. Pero no le valió de mucho, enterado Quinciano que Águeda era cristiana, todo su amor se convirtió en odio, la mandó apresar, y que fuera trasladada a Catania. En este ínterín, Quinciano la lleva al lupanar de Afrodisia y sus siete hijas, para prostituirla como castigo a su voto de virginidad. No logró su objetivo, Águeda se mantuvo firme. al cabo de 33 días, la mandó llamar y ocurrió este interrogatorio, legendario, por supuesto:

Quinciano le dijo, "Pero tú, ¿de qué casta eres?", a lo que Águeda respondió: "Aunque soy de familia noble, mi alegría es ser sierva y esclava de Jesucristo". Y él: "¿Cómo puedes llamarte libre cuando eres una sierva?", y Águeda replica: "Yo soy sierva de Cristo, y su servicio es la perfecta libertad". Quinciano le detalla los tormentos que le esperan si dedide mantener su fe, así como la deshonra para su familia: "Muda de actitud y jura a nuestros dioses, si no, vas a ser torturada. ¿No entiendes cuán ventajoso sería para ti el librarte de los suplicios?" Y Águeda, resuelta, contesta: "Tú eres quien tienes que mudar de vida si quieres librarte de los tormentos eternos". Tal resolución le encaminó a torturas diversas, como el potro, las antorchas en los costados, la flagelación, y el más conocido de todos: la amputación del seno. En el arte nos suelen presentar un pecho o dos cortados como quien corta la mortadella, pero el suplicio consistía en apretar el seno con una tenaza ardiente que, a la par de arrancar, cauterizaba la herida: la reo no tenía que morir, solo padecer hasta que se retractara. Del dolor causado, ya podéis imaginar, especialmente las mujeres.

Luego de esta amputación, fue arrojada a una cárcel, donde se le apareció San Pedro (29 de junio, martirio; 18 de enero, cátedra de Roma; 22 de febrero, cátedra de Antioquía; 1 de agosto, "ad víncula", 16 de enero, "ad víncula" en la Iglesia oriental; 18 de noviembre, dedicación de su la basílica) con un unguento celestial y la sanó. Al ver semejante protento, Quinciano mandó hacer una hoguera y arrojarla atada de manos y pies. En eso estaban cuando un terremoto asoló la ciudad, matando a sus principales verdugos, algo que leíamos hace poco de San Telesforo, papa y mártir (5 y 30 de enero). Muchos corrieron al palacio de Quinciano culpándole del terremoro, por torturar a la cristiana. Entonces mandó sacarla del fuego, la devolvieron a la celda, desnudaron y arrastraron sobre cristales rotos y brasas, extendidos por el suelo de la celda. A causas de estas heridas, falleció en la cárcel.

Busto relicario de Catania.
Sus reliquias han sido veneradas desde muy antiguo y podrían tenerse por auténticas, las de Catania, claro, no todas las que por el mundo andan dispersas, pero en 1126 fueron trasladadas a Constantinopla por miedo a las invasiones sarracenas, de donde regresaron a Catania tiempo después, y a saber...Lamentablemente aún en la misma Catania el cuerpo está desmembrado en varios relicarios, el principal en un busto bellamente decorado y muy venerado. Otras reliquias de dudosa procedencia hay en Kamp, Alemania, o en el monte Athos, donde dicen tener la cabeza. La reliquia más conocida no es del cuerpo, sino un supuesto velo con el cual, al año justo de su muerte, según San Gregorio (3 de septiembre y 12 de marzo), los habitantes de Catania detuvieron una erupción del Etna, lo cual le ha valido a Santa Águeda el patronato sobre los terremotos, volcanes y demás catástrofes. 


Además, es patrona de reinos, ciudades y pueblos, como San Marino, Malta. en Holanda, lo es de Zeeland, Amersfoort, Lisse y otros. Bélgica y Alemania la veneran muchísimo, y tienen un pan especial para comer en su día. En España es patrona de muchos pueblos. En Curgy, Francia, se le invoca para que las embarazadas tengan abundante leche materna, mientras que en Lorena, es patrona de solteronas y tías. También en Francia, en Arry-sur-Moselle, Vecoux y Thillot se bendicen unos lienzos en su día, que se aplican a los pechos de las mujeres enfermas de ellos. Es patrona de enfermeras, y ya que en sus imágenes, los pechos a veces parecen panes, espatrona de panaderos. Protectora de las fundiciones (semejanza con los volcanes), fundidores, metalúrgicos, mineros, orfebres, vidrieros, bomberos... en fin, de todo oficio relacionado con el fuego. Se le invoca contra los males de senos, úlceras, peste, cáncer, heridas de arma blanca, y contra las malas pasiones.

Su iconografía depende muchas veces de los sitios. Mientras que el norte prefiere ponerla con las tenazas y el fuego, en España y America, abunda la imagen con los pechos en una bandeja y la palma del martirio. La pintura se ha recreado sobre todo en su desnudez, en la curación por medio de San Pedro. Curiosamente, lo que no hizo el medioevo, lo hizo el puritano siglo XIX en ocasiones: sustituir los pechos de la bandeja por panes o puddings, como si una teta fuera algo más que eso: una teta.


A 5 de febrero además se celebra a





martes, 7 de agosto de 2012

San Alberto de Sicilia, contra las fiebres

Celebra hoy nuestra Orden del Carmen a un santo de los que más devoción tuvo en otros tiempos, protector contra las fiebres y cuya memoria, como no, han dejado morir la desidia y los nuevos tiempos: 

San Alberto de Sicilia, religioso carmelita. 7 de agosto.
Nació Alberto en Sicilia, y fue hijo tardío de Benito y Juana, matrimonio que luego de más de dos décadas sin hijos, prometieron a la Virgen María consagrarle un hijo como religioso suyo, si ella les concedía tenerlo. Y nació Alberto, en ¿1250?, que fue educado en la piedad y las letras. A los 8 años su padre quiso prometerlo en matrimonio con alguna niña de padres nobles y ricos, pero la madre, recordando el voto, se lo hizo saber a Alberto. Este, que ya era muy devoto de la Madre de Dios, prometió a su madre cumplir el voto. ¡Y de qué manera!: Se fue al convento de los carmelitas, en Trápani y pidió ser admitido como religioso. Los frailes se negaron, por ser muy niño, y sus padres admitieron la negativa, hasta que esa misma noche se les apareció la virgen María y les amenazó con su enojo, por lo que corrieron al convento a llevar al niño. Así que los religiosos, al ver la voluntad de ambos padres, le admitieron en la comunidad.

Tomó el hábito y, como en toda buena leyenda de santos, a pesar de ser niño, aventajaba en piedad, penitencia, caridad, obediencia y todas las virtudes, a religiosos mayores. Ayunaba, llevaba cilicio, jamás bebió vino y su hábito era puro remiendo.  El demonio le tentaba constantemente, por su virtud: Sucedió que, siendo ya adolescente, el demonio le tentó en forma de una bella joven que le incitaba al pecado, pero Alberto, trazando la señal de la cruz, la hizo desaparecer. En otra ocasión, cuando se hallaba orando, el diablo le lanzó la lámpara del altar, pero Dios la sostuvo en el aire, hasta terminar la oración el santo. Profesó a los catorce años, cuando la edad lo permitía, y redobló sus penitencias, como añadir yerbas amargas al pan, los viernes. A los 24 años, luego de estudiar la teología, aunque se negó a ordenarse de presbítero, lo hizo por obediencia. Destacó en la predicación y el ministerio del confesionario, especialmente convirtiendo judíos. Fue muy devoto de la Virgen María, con la cual tenía largas conversaciones y la que en más de una ocasión le dejó tener al Niño Jesús en sus brazos.

En una ocasión, estando sitiada la ciudad de Messina por el rey de Nápoles, los habitantes le suplicaron ofreciera oraciones y sacrificios por ellos, para no perecer de hambre y enfermedad. Ofreció la misa y estando en ella, se oyó un trueno espantoso y una voz que dijo: “Dios ha oído tus oraciones”. Luego contaron los de Messina que, sin saber de qué manera, aparecieron en el puerto tres barcos llenos de provisiones. Y no solo este milagro realizó San Alberto, sino que a religiosos, seglares, niños y adultos, los sanaba solo con hacer la señal de la cruz sobre ellos, o tocarlos. Incluso caminó sobre las aguas para bautizar y luego salvar a unos judíos que se ahogaban.

Con los años, fue nombrado Provincial, y visitó, siempre a pie, todos los conventos, poniendo orden, predicando y amando a sus religiosos. Finalmente, le llegó el momento de la muerte, que supo anticipadamente, por revelación divina, y así lo dijo. Y no solo eso, sino que su hermana, que vivía lejos de él, también moriría al mismo tiempo. Y llegó el día, 7 de agosto de 1307: Habiendo hecho la recomendación del alma, expiró suavemente, y se vio salir de su boca una paloma. Una campana, mandada a hacer por el santo dobló tristemente por si sola. En sus funerales estuvieron presentes el rey de Sicilia, los obispos y clero. Una bonita leyenda dice que, habiendo duda en si celebrar la misa de difuntos, o misa de santos confesores (como una canonización express), se vieron en el cielo a dos ángeles con estolas blancas que cantaban el “Os justi meditabitur sapientiam”, con lo cual, se entendió que había que decir la misa de Santos Confesores.

Desde el inicio su sepulcro fue meta de peregrinaciones y milagros. El modo más común de obtener la curación era que los enfermos estaban dos o tres días junto a las reliquias, hasta que veían al santo, vestido de blanco, dándoles la bendición; entonces sanaban. Otros milagros sucedieron a poner en duda su santidad, la legitimidad de su culto, o su fama de taumaturgo. En Trápani, uno que se había arruinado, viendo una  imagen, de María y otra de San Alberto, dijo: “Muchas veces te he llamado, y no me has oído; no te tendré más por Santo, pues no me has ayudado; y tú, María, que eres llamada Madre de Gracia, también has cerrado a mis ruegos tus oídos”. Y tomó una espada e hirió a las imágenes, de las cuales brotó sangre;  mientras que una centella fulminó al sacrílego.

San Alberto protege Trápani
Los mayores protegidos de San Alberto, eran los que padecían fiebres, tan frecuentes en agosto, por la corrupción de las aguas por el calor. Ante esto, los carmelitas comenzaron a bendecir agua los 7 de agosto; agua que era repartida entre los fieles y gozaba de gran devoción donde estaba establecida, que era en casi todos los conventos de la Orden. Pero son tiempos pasados y solo se mantiene el rito en algunos conventos, los menos. Pero ya que los curas, por regla general, no quieren saber nada de devociones populares, tendremos que tomarnos los seglares las potestades que tradicionalmente se han arrogado, como la de bendecir, algo que es propio de cada cristiano. Así que ahí os va, la fórmula para la bendición del agua de Nuestro Padre San Alberto contra las fiebres; según el Ritual y Procesonario Carmelitano:

BENDICIÓN DEL AGUA DE SAN ALBERTO.

Introducción:
Por ser tan grande la devoción de los fieles con el glorioso San Alberto, ilustre Santo Confesor de nuestra sagrada Religión, porque muchos que padecían enfermedades de fiebres, bebiendo el agua bendita en honra del mismo Santo, muchas veces fueron libres de sus enfermedades, por eso en nuestros Conventos se hará la bendición de esta agua en la forma siguiente:

El sacerdote revestido (olvidaos del cura, si la bendecís vosotros mismos) y acompañándole el Ministro, donde hubiere Reliquias del Santo, con una vela encendida al lugar donde están, las sacará con reverencia y preparada con decencia el agua que se ha de bendecir, dice, respondiendo el Ministro.


V:
Adjutorium nostrum in nomine Dómini.
R:
Qui fecit cælum & terram.
V:
Sit nomen Dómini benedíctum.
R:
Ex hoc nunc, & usque in sæculum.
V:
Dóminus vobíscum.
R:
Et cum spíritu tuo.

OREMUS:

Fidélium Deus ómnium fortitúdo & salus, qui Sacrum beáti Petri Apóstoli tui fébribus magnis deténtam, pío rogatiónis intúitu perfécté sanásti, sancti ficáre & bene dícere dignéris creatúram hanc aquae in tuo sanctíssimo Nómine, & Relíquiis (se dice “suffrágiis” en lugar de "Relíquiis" si no hay Reliquias) sanctíssimi Confessóris tui Albérti, quem spreto sæculo, ád Almæ Genitricis tuæ Vírginis Mariæ Religiónem vocáre dignátus es: concéde, quaesumus, ejus gloriosis méritis & intercessiónibus, ut quicúmque fébrium vexatióne gravántur, per hujus sumptiónem húmilem a cunctís ánimæ & córporis languóribus liberéntur, atque Ecclésiæae tuæ incólumes representári mereántur, gratiárum tibí actiones in ea júgiter referéntes. Qui vivis & regnas in sæcula sæculórum. R: Amen.

Luego, donde hubiere Reliquia la entra en el agua tres veces en modo de cruz, cada una donde está señalada, diciendo una sola vez lo que se sigue, mas donde no hubiere Reliquia, echará la bendición sobre el agua, donde está la Cruz, en lugar de cada inmersión de la Reliquia.

Grabado de Caillot.
Por una vez no aparece joven
Béne dic, Dómine, méritis sancti Albérti creatúram hanc aquae, qui glorióso tuo córpore benedixísti aquas Jordánis & praesta: ut omnes gustántes ex ea tam córporis, quám ánimae recípiant sanitátem. Qui vivís & regnas cum Deo Patre in unitate Spíritus sancti, Deus, per ómnia sæcula sæculórum. R: Amen.

Antiphona: O Albérte, norma munditiae, puritátis & continéntiæ, ora Matrem misericórdiæ, ut in hac valle misériae nos deféndat ab omni labe: ut exúto mortáli córpore, perfruámur ætérna réquie.
V:
Ora por nobis, beáte Albérte.
R:
Ut digni efficiámur promissiónibus Christi.

OREMUS:

Concéde quaesumus, omnípotens Deus, ut per virtátem benedictiónis hujus aquae, & per méritum passiónis Dómini nostri Jesu Christi, & per intercesiónem beátae Maríae Vírginis , beáti Albérti, & ómnium sanctórum, omnes fidéles qui pié & devóté aquam istam gustáverint, ánimae & córporis sanitátem váleant recípere,& in tuo sancto servitio permanére. Per eúmdem Christum Dóminum nostrum. R: Amen.

Y ya está el agua bendecida, ahora, a beberla cuando haya fiebres.



Fuentes:
-"Flores del Carmelo: Vidas de los Santos de Nuestra Señora del Carmen". FR. JOSÉ de SANTA TERESA OCD. Madrid, 1678. 
-"Manual o Procesionario de las Religiosas Carmelitas Descalzas". Buenos Aires, 1835. 


A 7 de agosto, además, se celebra a  
Santa Claudia de Roma, viuda
San Cayetano de Thiene, presbítero fundador

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