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lunes, 7 de junio de 2021

De una vida que fue puro portento.

San Colman de Dromore, obispo. 7 de junio.

De él se cuentan numerosos milagros, que parecen recogidos de otros santos llamados también Colman. Aunque estos a su vez podrían ser desdoblamientos de un único santo. No se puede pretender a más de mil años de distancia, poner en claro algo así.

Su “historia” comienza antes de su nacimiento, según su leyenda. Cuéntase que San Patricio (17 de marzo), yendo de Armagh a Saul, recibió la oferta de un obispo de pernoctar en su casa, mas el santo apóstol lo rechazó diciéndole: "No es este lugar para mi, pero, después de sesenta años, nacerá una estrella que fundará su monasterio en este lugar”. Y señalando un valle anejo, continuó: “Allí, esta mañana, mientras cantaba la misa, vi por la ventana de la iglesia una gran multitud de ángeles reunidos".

Nació, según la mayoría de hagiógrafos, a inicios del siglo VI. Fue bautizado por un obispo que era tío suyo, también llamado Colman. Y el milagro no faltó en el bautismo: no había agua, y Dios hizo brotar una fuente milagrosa, la cual fue luego fuente de numerosas curaciones por intercesión del santo. Otra leyenda de la niñez, repetida en otros santos, narra que mientras cuidaba las vacas de sus padres, un lobo se comió una de las terneras. El niño buscó al animal, pero no halló más que la piel roída y los huesos desparramados. Metió estos en la piel y haciendo la señal de la cruz, la carne y tejidos se llenaron de vida y la ternera resucitó.

Se educó con en el monasterio de Nendrum, bajo la dirección del abad San Caylan (3 de septiembre). Compañero suyo habría sido San Mochaoi (23 de junio). Fue un discípulo aventajado y muy pronto aprendió las Reglas y costumbres del monasterio, aventajando a todos los demás monjes. Preguntó un día al abad que más podría hacer para ser santo, y Caylan le envió a quitar una piedra enorme que había en un camino que los monjes usaban. Colman, que no podía con la roca, trazó sobre ella la señal de la cruz, y la piedra rodó por sí misma a un lado. Aún puede venerarse en uno de los tantos sitios en los que San Colman tiene culto en Irlanda.

Visitó nuestro santo a San Ailbhe de Emly (12 de septiembre), de quien aprendió las Sagradas Escrituras. Luego, con su tío Colman aprendió la enseñanza de los Padres de la Iglesia y la Teología. Con toda esta formación, quiso fundar su propio monasterio y, por revelación divina, llegó al valle de Dromore, en Cobá, el mismo valle señalado casi 100 años antes por San Patricio. Se dice que escribió un Regla para los cientos de monjes que tuvo bajo su cayado en poco tiempo. Todos eran muy observantes, caritativos y disciplinados.

De su etapa de abad, también se cuentan milagros, como que su breviario cayó al agua y flotó hasta la orilla sin mojarse, o que devolvió a la vida a una pobre mujer decapitada por unos ladrones. O en otra ocasión en la que predicaba, aparecieron unos juglares paganos, que comenzaron a burlarse del santo. Le pedían insistentemente que hiciera milagros para divertirse y he aquí que la tierra se abrió y se los tragó. Toma diversión.

Visitó el santo Roma por tres veces, y la última de estas ocasiones fue ordenado obispo por el papa San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre, elección papal), quien le dio muchas reliquias de los santos mártires. Su episcopado, más allá de lo ficticio de su ordenación por parte del papa, parece fue el primero en la zona de Dromore. Pero curiosamente, no volveremos a hallar otro obispo en la zona hasta el siglo X. La leyenda cuenta aquí, de modo estrafalario, que, al volver a Irlanda, pasó por Gales, y esa noche nació el hijo de los reyes, pero nació muerto, y Colman lo resucitó al tocarle con unas reliquias de las que portaba. Ese niño sería San David de Gales (1 de marzo), pero la leyenda propia de este santo no dice nada de eso.

Pero aún no lo hemos visto todo. Colman era tan casto que jamás miraba a mujer alguna. Y tanto que en una ocasión en que su madre fue al monasterio a verle y Colman le mandó decir: "Que elija entre verme de lejos, o hablarme sin verme". La madre respondió: "Prefiero hablarle sobre asuntos relacionados con el bienestar de mi alma". Y se encontraron en lados opuestos de un enorme roble. Pero he aquí que cuando la conversación se elevó a las cosas del cielo, en el tronco del árbol se abrió una abertura, dejando que madre e hijo se vieran.

Colman murió anciano, sobre 610, según quien cuente la historia, pero es una fecha barajada por muchos. Luego de una larga oración y bendecir a sus hermanos, expiró dulcemente. Su culto está extendido en Irlanda y lo estuvo en Escocia, aunque, como dije antes, se le confunde con otros santos llamados Colman.


A 7 de junio además se celebra a

sábado, 10 de marzo de 2018

De un apestado Taumaturgo.

San Himelin de Vissenaken, peregrino. 10 de marzo.

De este santo, llamado taumaturgo por sus devotos allá en Vissenaken, Bélgica, lo que conocemos es poco. Un buen día del año 750 apareció en Vissenaken, luego de peregrinar a Roma. Cuando llegó a la población belga estaba enfermo de peste. A las afueras del pueblo encontró a la doncella del párroco, que volvía del pozo con agua fresca. Himelin le pidió de beber, y en un principio la chica se negó a darle de beber en la jarra del cura, por temor al contagio, pero el pobre enfermo insistía tanto que finalmente le dio agua en la jarra. Siguió su camino la joven y llevó el agua al cura sin decir una palabra. Y he aquí que cuando el sacerdote tomó la jarra y bebió exclamó: "¿Cómo has conseguido tan buen vino?", porque sí, el agua se había convertido en vino.

La joven contó lo ocurrido y el presbítero fue en busca del pobre apestado, lo llevó a su casa y le cuidó hasta que pronto murió. Luego el sacerdote lo enterró junto a la iglesia parroquial, pero pronto los milagros ocurridos junto a su tumba, que se trasladó el cuerpo, incorrupto y blanquísimo dicen, a la iglesia, donde aún recibe culto y tiene numerosos devotos.

Leyendas posteriores le hacen oriundo de Escocia y pariente de San Romboud de Mechelen (24 de junio; 1, diócesis de Malinas-Bruselas, y 3 de julio, en Irlanda).


A 10 de marzo además se celebra a
Santa Kakukabilla de Württemberg, abadesa.
Beato Elías del Socorro Nieves, agustino mártir.

domingo, 14 de enero de 2018

"Ya veo a mi Rey, ya estoy en su presencia..."

Beato Odón de Novara, monje cartujo. 14 de enero.

Beato Odón.
Cartuja de Garegnano, Milán.
Nació en Novara, Lombardía, a finales del siglo XI. Fue de los primeros religiosos novicios en la Grand Chartreuse, y también fue parte del grupo de fundadores de la Cartuja de Seitz, Moravia. También participó en la fundación de la Cartuja del Piamonte.

Nos dicen que fue un religioso humilde, obediente y amante de la Regla. Por ello fue elegido como Prior de la Cartuja de Gyrio, Yugoslavia, en un difícil momento: el obispo Teodoro, que ambicionaba las tierras y el edificio de los cartujos, les hacía mucha guerra. La mansedumbre y recta intención de Odón calmaron un poco las cosas, pero el obispo se salió con la suya y, con ayuda del poder secular, expropió a los monjes de sus bienes. Entonces nuestro santo, luego de acomodar a sus monjes en otros monasterios, partió hacia Roma a exponer el caso ante el papa Clemente III. No se detuvo ni por su ancianidad, pues pasaba los 90 años. Mas sin embargo, en Roma tampoco halló solución al problema, pues el obispo era demasiado poderoso como para enfrentarse a él a causa de un monasterio. Entonces Odón renunció a su priorato en frente del mismo papa y se dispuso a pasar a la Cartuja del Piamonte que ya conocía.

Sin embargo, de camino pasó por la Cartuja femenina de Santos Cosme y Damián de Taglacozzo, donde Adhuisis, la abadesa, viendo sus prendas de prelado piadoso y observante, pidió al papa, pariente suyo, que nombrara a Odón como capellán y director espiritual de las monjas. Al mismo tiempo quedaba como superior de todo el clero beneficiado del monasterio. El santo acató la voluntad del papa y mandó se le construyera una pequeña celda junto a la clausura, ara allí vivir pobremente, en constante oración y lectura espiritual. Solo salía de su celda para celebrar la santa misa, o para confesar y predicar a las monjas. A pesar de su edad, Odón era un ejemplo de penitencia y austeridad para todos. Dormía en un colchón de sarmientos, trabajaba para no estar ocioso, no ser gravoso a las monjas y aún hacía caridad a los pobres. Ayunaba siempre que podía y se disciplinaba frecuentemente. Usaba un cilio pegado a las carnes que solo dejó de llevar tras su muerte.

Pronto la fama de santo del capellán de las cartujas traspasó los muros del monasterio y recorrió la península itálica. Muchos querían confesarse con él, tocarle o besarle las manos. Y no de balde, pues muchos milagros realizaba solo con estos pequeños gestos. Él mismo sanaba de sus dolencias luego de pedir a Dios sanara a otros, pues para sí mismo nada pedía. Incluso se dice que llegó a convertir agua en vino.

Pasaba, y bastante, de los 100 años, cuando tuvo revelación de que ya era la hora de cantar como el anciano Simeón, "Nunc Dimittis", y anunció a sus hijas espirituales que pronto las dejaría. Así, entrada la Epifanía del año 1200, recibió los Santos Sacramentos, dirigió su última plática espiritual y entró en éxtasis. El 13 de enero dijo a los que estaban presentes: - "Mañana a estas horas dejaré este mundo; os ruego en Nombre de Dios que no hagáis a mi cuerpo honra alguna particular, sino que con este mismo hábito que tengo puesto lo pongáis en la sepultura, y a la cabeza de ella una simple cruz de madera". Al día siguiente, habiendo muchos testigos, el santo Odón exclamó: - "Aguárdame, Señor, en buena hora; presto voy a Ti, mi descanso y mi gloria. Ya veo a mi Rey y Señor; ya estoy en su presencia". Entonces extendió los brazos y levantándolos un poco, parecía que su alma se iba con el cuerpo. Pero este cayó lentamente en el lecho, quedando con los ojos abiertos y resplandecientes, no opacos. 

Muerte del Beato Odón.
Carduccio. Museo del Prado.
El cuerpo fue enterrado en el cementerio de los pobres, como el mismo había pedido. Sobre 1240 se elevó el cuerpo de la sepultura, dícese que porque el santo viejo se había aparecido tres veces a Oderisio, el Arcipreste de monasterio, pidiendo ser colocado en lugar de más honor. Pero no es algo que case con la humildad que siempre le caracterizó. Al abrir el sepulcro se le halló incorrupto, se le colocó en la iglesia monacal. Ese mismo año se instruyó un proceso de canonización que fue aprobada por Gregorio IX, pero nunca se le canonizó. No sería hasta 14 de junio de 1859 que el Beato Pío IX (7 de febrero) confirmó su culto inmemorial.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 14 de enero además se celebra a:
Santa Macrina la Anciana, viuda.
San Engelmar de Passau, eremita mártir.

sábado, 27 de mayo de 2017

Fuente, árbol y palma de mártir.

San Ragnulf de Thélus, mártir. 27 de mayo.

Poco se conoce de él, salvo que fue el padre del obispo San Hadulf de Cambrai (19 de mayo). En Farbus, donde tiene alguna devoción aún se cuenta que en una ocasión en la que viajaba desde Farbus a Vimy pidió agua a un campesino del lugar, pero este se la negó. Entonces Ragnulf, saliendo de la ciudad, plantó su bastón en a la vera del camino y brotó agua. Además, la vara floreció y se convirtió en un árbol frondoso que protegió a los viandantes desde entonces. Dicha fuente aún se conserva y sus aguas fueron tenidas por milagrosas durante siglos. 

Al parecer Ragnulf fue asesinado en el año 700, en la antigua Telodium, hoy Thélus, en circunstancias desconocidas. Su sepulcro pronto fue fuente de milagros y conversiones, y por tanto, meta de peregrinos. En 1188 su culto fue reconocido y el 27 de mayo de ese mismo año las reliquias fueron trasladadas a la abadía de San Vaats de Arras. En el siglo XIX se trasladaron a la catedral de Cambrai y se depositaron junto a las reliquias de su hijo.


Fuente:
-"Les vies de tous les Saints de France". Tomo IV. M. CH. BARTHELEMY. Versalles 1865.


A 27 de mayo además se celebra a


San Julio de Dorostoro,
soldado mártir
.
San Federico de
Lieja, obispo
.
San David de
Garedzji, monje.





miércoles, 5 de octubre de 2016

San Mauricio Abad

San Mauricio de Carnoët, abad cisterciense y fundador. 5 de octubre.

Imagen de la iglesia de
Hélléan, Bretaña.
Nació en Loudéac, en la diócesis de Saint-Brieuc, Bretaña, a inicios del siglo XII. Aunque no se conoce su genealogía, debió estar bien situada, pues el niño Mauricio pudo estudiar y obtener el título de teólogo. Por algunas influencias obtuvo unos beneficios eclesiásticos aún sin ser ordenado presbítero. Una vez que fue sacerdote, le otorgaron una buena parroquia, pero al poco tiempo lo dejó todo para tomar el hábito cisterciense en Langonnet.

Fue tan buen monje que a los 3 años fue elegido abad, y su prestigio de santidad y justicia traspasó los muros, lo cual le llevó a ser mediador entre el noble local y el obispo por asuntos de tierras. A oídos de Conan IV, duque de Bretaña, llegaron las virtudes del santo abad y le comisionó para difundir la cultura, el arte y la sabiduría en sus dominios. Para empezar, le dio terrenos en Carnoët para que fundase un monasterio del cual irradiar santidad y saber. El lugar era inhóspito y estaba poblado de ratas, pero el santo les mandó irse y los animales dejaron el lugar para el culto a Dios. Este monasterio fue una gloria de la Iglesia y Francia, y se mantuvo hasta la Revolución Francesa, cuando echaron a los monjes y se saqueó y desacralizó el edificio. 

Mauricio hizo varios milagros, como convertir el agua en vino. Finalmente, falleció el 5 de octubre de 1191, con más de 70 años. Clemente XI autorizó su culto a la Orden del Císter.



Fuente:
-Vidas de los Santos. Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 5 de octubre además se celebra a:

San Meinulf,
archidiácono
.
 
San Palmacio y
comp. mártires.
San Plácido,
y comp. mártires





lunes, 26 de septiembre de 2016

Santa Eugenia de Hohennburg.

Santa Eugenia de Hohennburg, abadesa. 26 de septiembre.

Fue hija del Duque de Alsacia, el Beato Adelbert (3 de diciembre), y sus hermanas fueron Santa Atala (3 de diciembre), y Santas Einhildis y Gundelindis (28 de marzo). Su tía fue la gran Santa Odilia (13 de diciembre), a la que siguió al monasterio de Hohennburg. No se conoce mucho de su vida de joven, y como religiosa se dan datos muy generales, como que era muy obediente, con gran amor a la castidad, ect.

En 720, luego de la muerte de Odilia, fue elegida abadesa, siendo la segunda que conoció el monasterio. Bajo su cayado el monasterio ganó buena fama por su actividad intelectual y su excelente celebración de la liturgia. Se le atribuye la realización de un milagro, cuando multiplicó pan y vino para las monjas, durante una fuerte helada. Estuvo en el cargo durante 15 años, falleciendo el 16 de septiembre de 735. Fue sucedida por su hermana Santa Gundelindis. Su cuerpo fue sepultado en la capilla de San Juan Bautista, cerca de la tumba de Santa Odilia, donde se veneraron ininterrumpidamente hasta el siglo XVII, cuando los herejes suecos las profanaron junto al monasterio en la Guerra de los 30 años. Solo pudieron recogerse unos cuantos huesos dispersos que se trasladaron a las iglesias de Willgottheim y Obernai, teniendo especial culto en esta última. 

Su memoria en origen era a 16 de septiembre, hoy es a 26 del mismo mes.


A 26 de septiembre además se celebra a 
Santos Cipriano y Justina, mártires
San Gedeón, juez.

sábado, 2 de julio de 2016

De pan y agua, de sal y aceite.

Santa Monegundis de Tours, reclusa y abadesa. 2 de julio.

Lo que de su vida de conoce lo escribió San Gregorio de Tours (17 de noviembre) en su "De vitiis patrum". La infancia se pasa por alto, y solo nos cuenta que era oriunda de Chartres. Su historia comienza sabiéndola felizmente casada y con dos hijas. Su vida pareció terminar cuando sus dos hijas murieron en la infancia, y Monegundis cayó en una gran tristeza, en la que solo su fe era su consuelo. 

Luego de un año de melancolía y llanto, pidió a su marido le permitiera abandonarle y hacer vida eremítica, dedicada a la oración y la penitencia. Con dolor aceptó su marido, la dejó libre, y Monegundis se retiró a una ermita que edificó a las afueras de Chartres, llevando consigo solamente una estera. Se alimentaba únicamente de pan de centeno seco remojado en el agua que le llevaba una antigua criada. Esta se cansó de aquella labor caritativa y durante cinco días Monegundis no tuvo para comer ni beber. Imploró a Dios y de pronto cayó una nevada, a pesar de ser verano, que permitió a la reclusa recoger agua. La ermita estaba en un bello prado que Monegundis hizo cercar para estar a solas y sin molestias, pero una vecina curiosa, quiso espiarla y al verla por encima de la valla, quedó ciega. Lloró su curiosidad y pidió perdón a la santa, la cual, trazando la señal de la cruz sobre ella, la sanó.

Este y otros portentos, como sanar a un sordo, hizo que cada vez tuviera menos soledad y paz, y se le comenzara a llamar “la santa” y así, luego de unos años de retiro en Chartres, Monegundis se trasladó a Tours y se retiró en un sitio cercano a la tumba del gran San Martín de Tours (11 de noviembre, sepultura; 4 de julio, ordenación episcopal; 5 de octubre, Iglesia Oriental; 12 de octubre, Iglesia bizantina; 12 de mayo, invención de las reliquias ; 1 y 13 de diciembre, traslaciones). Allí se dedicó igualmente a la oración y la penitencia, y dedicando largas horas a la meditación. Pronto se convirtió en un oráculo de santidad, pues los que la visitaban, consultaban o se encomendaban a sus oraciones hallaban la salud o la paz perdida. Tanto creció su fama, que su marido, parientes y los habitantes de Chartes le pedían insistentemente que volviera a la ciudad. La santa temió no agradarles y se puso en camino, pero antes de llegar, tuvo una revelación en la que Dios le confirmaba que le quería en Tours, y sin más, se regresó para dedicarse en exclusiva al culto del santo obispo de Tours.

Bendición de la
sal y el aceite.
Al poco tiempo tuvo algunas discípulas y le fue preciso fundar un monasterio dedicado a San Pedro, para el cual escribió su propia Regla. Vivían del trabajo de sus manos, servían a Dios y a los pobres y peregrinos. Muchos años vivió Monegundis a cargo de su monasterio y cuando se sintió morir reunió en torno suyo a las monjas y les pidió no estuvieran tristes, porque en el cielo ella les sería más útil. Bendijo un poco de sal y de aceite que allí habían y por los cuales se obraron luego de su muerte muchos milagros; el principal, que nunca menguaban ambos elementos aunque se usaran mucho. Murió sobre el 570 y fue enterrada en su monasterio.

Su tumba fue meta de peregrinos durante toda la Edad Media, por la cantidad de milagros que allí ocurrían. Uno de ellos cuenta que un ciego que era muy devoto de San Martín, oyendo los milagros que se narraban de Monegundis se fue a su tumba a rezarle. Obtuvo la curación de un ojo, y extrañado, siguió rezando a la santa, la cual se le apareció una noche y le confió que sanaría del otro ojo, si visitaba las reliquias de San Martín. Y así sucedió. Las reliquias de la santa fueron profanadas por los calvinistas en 1562, y se perdieron para siempre.


Fuente:
-"Crónica de la Orden de S. Benito, patriarca de religiosos". Fr. Antonio de Yepes. Irache, 1609.


A 2 de julio además se celebra a  
San Juan Francisco Regis, jesuita.
San Swithun de Winchester, obispo

lunes, 1 de septiembre de 2014

Un santo que no era santa. Un perro que no era perro

Pregunta: Estimado creador del blog "Tus preguntas sobre los santos". Tengo una consulta referente a una santa que no logro identificar. La misma sostiene un animal en la mano izquierda, podría ser un perro, y en la mano derecha tenía un atributo que ya no se encuentra en la imagen actual. Desde ya muchas gracias.

Respuesta: Hola amigo. Gracias por esta pregunta, pues sabido es que las relativas a iconografía son las que más me complacen. La imagen, de factura popular, me ha llamado mucho la atención, y a pesar de ser basta y estar repintada, me parece muy bonita. Espero me des en algún momento más datos de ella. Te voy a desbrozar el proceso lógico que he seguido para identificarlo. Primero, porque puede servir de ayuda sobre la manera a seguir para identificar imágenes, y segundo, porque así dejo el resultado para el final, creo intriga, se hace más interesante y, definitivamente, da motivo para el artículo.

El sexo: Esto es lo primero que hay que aclarar. No es una santa, sino un santo. Y eso es evidente por el largo de la túnica. Una mujer no llevaría esa túnica cortita por las rodillas.

La edad: Han querido representar un varón joven, pues no lleva barba. Y, a juzgar por las proporciones (aunque esto no siempre funciona, debido a las pocas destrezas de algunos tallistas), parece un niño o un jovencito.

Los atributos: Un libro, eso está claro. Y el animal, lo señalas como un perro. Yo no lo creo, y el motivo es que, de los santos que habitualmente llevan perro, no lo llevan sobre el libro, sino a los pies, como un perro normal (San Roque, Santa Quiteria, Santo Domingo de Guzmán, etc.). Este animal es portado con reverencia y no identifica a un animal "real", es decir, a un animal que haya formado parte de una leyenda del santo, como, por ejemplo, las fieras en un mártir, o el cerdo de San Antón, que, repito, suelen tener proporciones más realistas. Si no es un perro, ¿que es? Pues yo creo que es un cordero. ¿Es un niño pastor entonces? ¿San Mamés tal vez? Tampoco, el cordero estaría a los pies, y no sobre un libro. El Cordero sobre el libro, símbolo repetido en iglesias, altares, púlpitos, sabemos a quien invoca: A Cristo, el Cordero Inmolado, presentado en Apocalipsis 5, como digno de toda adoración y veneración. El mismo que fue señalado como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", por el Precursor.

Pues ya no queda más que decirlo: Es San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza). Pero es San Juan Bautista representado como niño, una iconografía bastante frecuente, sobre todo desde el barroco. Sí que es llamativo algo: en la iconografía infantil del Bautista, el cordero aparece más natural, a su lado, o incluso jugando, mientras que la representación sobre sobre el libro pertenece más a la iconografía del santo adulto. Pensemos ha sido una solución iconográfica más sencilla, vista la sencillez de la estatuilla.

Y en la otra mano, el atributo que falta es el estandarte que suele llevar las palabras dichas antes: "ecce agnus Dei".
 
Para terminar, aquí te dejo un artículo sobre esta iconografía del niño San Juan.

domingo, 18 de mayo de 2014

El Señor del Huerto de Atlacomulco

El Señor del Huerto
El nombre Atlacomulco viene del náhuatl y significa "lugar entre pozos de agua", antiguamente fue un poblado mazahua donde era adorado el dios de las lluvias, esto origino que a la llega de los misioneros cristianos se erigiera un templo en honor a la Natividad de María para acabar con los antiguos cultos en la zona.

Actualmente una de las devociones más populares en esta población que también es sede de la diócesis de Atlacomulco, es la del Señor del Huerto, la leyenda de esta imagen nos refiere que originalmente en el siglo XVII pertenecía a una mujer anciana que vivía en la población y que todos decían era una mujer sumamente bondadosa y solitaria que pasaba sus días cuidando un huerto de manzanas y haciendo oración ante la imagen de Cristo, cuando la mujer al fin recogía los cultivos de sus árboles frutales, la cosecha la repartía entre la gente pobre del pueblo. Después de algún tiempo los pobladores se percataron que la mujer tenía algunos días de no aparecer y decidieron investigar por lo que entraron a su casa y grande fue su sorpresa al encontrar a la mujer muerta arrodillada frente a la imagen de Cristo y sin signos de corrupción alguno en su cuerpo debajo de un árbol de manzanas, sino al contrario despedía un dulce olor perfumado.


Después de que los pobladores se encargaron de darle honrosa sepultura a la mujer, una familia se hizo cargo de la imagen de Cristo al cual se le comenzó a llamar “Señor del Huerto” en honor al huerto que con tanto ahínco cuidaba su dueña y en el que estuvo la imagen primigeniamente. Se dice que hacía 1810 la imagen se encontraba ya muy deteriorada y que milagrosamente aparecieron tres ebanistas que durante tres días y sin ingerir alimentos se dedicaron a restaurarlo y al pasar este tiempo los tres hombres desaparecieron milagrosamente sin dejar rastro.


Procesión del Señor del Huerto
Otro de los sucesos milagrosos que se cuentan sobre el Señor del Huerto y que es una leyenda bastante común de escuchar en imágenes milagrosas es la que sucedió cuando se decidió llevar la imagen del Señor del Huerto al templo de la Virgen de Guadalupe, se dice que a la mañana siguiente la imagen no se encontraba en su sitio y al buscarlo lo encontraron en el huerto que perteneció a la anciana, nuevamente lo llevaron al templo y al día siguiente se repitió el suceso, además que cada vez que se repetía este hecho la imagen se volvía más pesada, por lo que los pobladores decidieron construirle una capilla en aquel huerto. Otra versión de esta misma leyenda dice que cuando la imagen salía en procesión al pasar por el lugar del huerto se volvía más pesada dando señales con esto a sus fieles de que ese era el sitio donde se le debía construir un santuario.

La Festividad del Señor del Huerto se conmemora el tercer  domingo de septiembre. 


Por: Lic. André Efrén Ordóñez

domingo, 13 de enero de 2013

El Bautismo de Jesús

Bautismo de Cristo. Giotto. Siglo XIV.

Quizás a alguna persona que rezara la Liturgia de las Horas del día de Epifanía le causara cierta extrañeza la antífona al Cántico Evangélico del Benedictus en Laudes:
“Hoy la Iglesia se ha unido a su celestial Esposo, porque en el Jordán, Cristo la purifica de sus pecados; los magos acuden con regalos a las bodas del Rey, y los invitados se alegran por el agua convertida en vino. Aleluya”.

E igualmente, para el Cántico del Magníficat en Vísperas, ésta es la antífona:
“Veneremos este día santo, honrado con tres prodigios: hoy, la estrella condujo a los magos al pesebre; hoy, el agua se convirtió en vino en las bodas de Caná; hoy, Cristo fue bautizado por Juan en el Jordán, para salvarnos. Aleluya”.

A simple vista, puede parecernos una mezcla inconexa la alusión, incluso sin respetar el orden cronológico, a estos tres acontecimientos de la vida de Jesús: La adoración de los Magos, el Bautismo en el río Jordán y el milagro acontecido en las bodas de Caná. La explicación es que en los tres momentos se produce una Epifanía, esto es, una manifestación de Jesús, manifestación de su mesianismo y su divinidad. 

Ciertamente, el 6 de enero la Iglesia celebra especialmente la manifestación a los Magos que, como primeros representantes de los pueblos paganos, guiados por la estrella de la fe, llegan hasta Jesús. Pero no podemos olvidar que al siguiente domingo, que litúrgicamente sigue formando parte del tiempo de Navidad, celebramos el Bautismo de Jesús. Al otro domingo, que es ya el segundo “durante el año” o “de tiempo ordinario”, en el ciclo C, que es el que nos encontramos en el presente año, se proclamará el texto evangélico de la conversión del agua en vino como mueva “manifestación” de Jesús como Mesías en las bodas de Caná. (Aunque en los otros ciclos litúrgicos sean otras las lecturas joánicas que se leen en dicho domingo).

El Bautismo de Juan, que no era sino un signo de conversión, al bajar Jesucristo a las aguas del Jordán, da paso al Bautismo cristiano, por lo que esta fiesta del Bautismo de Jesús es ocasión propicia para reflexionar sobre nuestro propio bautismo y los compromisos de vida que entonces adquirimos. Pero preferimos que sea Dom Próspero Guéranger quien (al igual que ya hicimos en las Ferias Mayores del Adviento) nos acompañe con sus profundas y piadosas reflexiones en su Año Litúrgico, que, sin más, pasamos a compartir:

EL BAUTISMO DE CRISTO: 
Hoy ocupa de una manera especial la atención de la Iglesia, el segundo Misterio de la Epifanía, el Misterio del Bautismo de Cristo, en el Jordán. El Emmanuel se ha manifestado a los Magos después de haberse mostrado a los pastores; pero esta manifestación ha ocurrido en el angosto recinto de un establo de Belén, y los hombres de este mundo no han podido conocerla. En el Misterio del Jordán Cristo se manifiesta con mayor aparato. Su venida es anunciada por el Precursor; la multitud que se agolpa en torno al Bautismo de agua, es testigo del hecho; Jesús va a comenzar su vida pública. Más ¿quién será capaz de describir la grandeza de los detalles que acompañan esta segunda Epifanía?

EL MISTERIO DEL AGUA:
La segunda Epifanía tiene por objeto, lo mismo que la primera, el bien y la salvación del género humano; pero sigamos el curso de los Misterios. La Estrella condujo a los Magos a Cristo; antes, aguardaban, esperaban; ahora creen. Comienza en el seno de la Gentilidad la fe en el Mesías. Pero no basta creer para salvarse; hay que lavar en el agua las manchas del pecado. "El que creyere y fuere bautizado, será salvo"(Mc 16, 16): Es, por tanto, tiempo de que ocurra una nueva manifestación del Hijo de Dios, con el fin de inaugurar el gran remedio que debe dar a la Fe, el poder de causar la vida eterna. Ahora bien, los designios de la divina Sabiduría habían escogido el agua como instrumento de esa sublime regeneración de la raza humana. Por eso, al principio del mundo, se nos muestra al Espíritu divino caminando sobre las aguas, para que la naturaleza de estas concibiese ya en su seno un germen de santificación, como canta la Iglesia en el Sábado Santo. Pero las aguas debían servir a la justicia castigando a un mundo culpable, antes de ser llamadas a cumplir los designios de su misericordia. Todo el género humano, a excepción de una sola familia, desapareció, por un terrible decreto, bajo las olas del diluvio. Sin embargo de eso, al fin de aquella espantosa escena apareció un nuevo indicio de la futura fecundidad de este predestinado elemento. 

La paloma que salió un momento del arca de salvación, volvió a entrar en ella, trayendo un ramo de olivo, símbolo de la paz devuelta a la tierra, después del diluvio. Pero la realización del misterio anunciado estaba todavía lejana. En espera del día en que se había de manifestar este misterio, Dios multiplicó las figuras destinadas a mantener la esperanza de su pueblo. Así, hizo que este pueblo no llegara a la Tierra prometida, sin haber atravesado las olas del Mar Rojo; durante el misterioso paso, una columna de humo cubría a la vez la marcha de Israel y las benditas olas a las que debía la salvación. Pero, sólo el contacto con los miembros humanos de un Dios encarnado podía comunicar a las aguas la virtud purificadora por la que suspiraba el hombre culpable. Dios había dado su Hijo al mundo, no sólo como Legislador, Redentor y Víctima de salvación, sino para ser Santificador de las aguas; en el seno, pues, de este sagrado elemento debía darle un testimonio divino y manifestarle por segunda vez. 

EL BAUTISMO DE JESÚS:
Se adelanta, pues, Jesús de treinta años de edad, hacia el Jordán, río célebre ya por los prodigios proféticos operados en sus aguas. El pueblo judío, reanimado por la predicación de Juan Bautista, acudía en tropel a recibir aquel Bautismo, que si podía excitar al arrepentimiento del pecado, no conseguía borrarlo. También nuestro divino Rey se dirige hacia el río, no para buscar la santificación, pues es principio de toda santidad, sino para comunicar a las aguas la virtud de engendrar una raza nueva y santa, como canta la Iglesia. Desciende al lecho del Jordán, no como Josué para atravesarlo a pie enjuto, sino para que el Jordán le envuelva con sus olas y reciba de El, para luego comunicarla a todo el elemento, esa virtud santificadora que ya no volverá a perder nunca. Animadas por los rayos divinos del Sol de justicia, se hacen fecundas las aguas, cuando la cabeza augusta del Redentor se sumerge en su seno, ayudada por la mano temblorosa del Precursor. Más, es necesario que intervenga toda la Trinidad en este preludio de la nueva creación. Se abren los cielos; baja la Paloma, no ya simbólica y figurativa, sino anunciadora de la presencia del Espíritu de amor que da la paz y transforma los corazones. Se detiene y descansa en la cabeza del Emmanuel, cerniéndose a la vez sobre la humanidad del Verbo y sobre las aguas que bañaban sus sagrados miembros.

EL TESTIMONIO DEL PADRE:
Pero, aún no había sido manifestado con suficiente realce el Dios humanado; era preciso que la voz del Padre resonase sobre las aguas y removiese hasta lo más profundo de sus abismos. Entonces, se dejó oír aquella Voz que había cantado David: Voz del Señor que retumba sobre las aguas, trueno del Dios majestuoso que derrumba los cedros del Líbano (orgullo de los demonios), que apaga el Juego de la ira divina, que conmueve el desierto y anuncia un nuevo diluvio (Salmo 28), un diluvio de misericordia; esta voz clamaba ahora: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo puestas mis complacencias". De este modo se manifestó la Santidad del Emmanuel con la presencia de la celestial Paloma y con la voz del Padre, como lo había sido su realeza con el mudo testimonio de la Estrella. Realizado el misterio, dotado el elemento del agua de su nueva virtud purificadora, sale Jesús del Jordán, y sube a la orilla, llevando tras de sí, según opinión de los Padres, a la humanidad regenerada y santificada y dejando allí sumergidos todos sus crímenes y pecados.

COSTUMBRES:
Sin duda es importante la fiesta de Epifanía, cuyo objeto es honrar tan altos misterios; no debemos admirarnos, que la Iglesia de Oriente hiciera de este día una de las fechas para la solemne administración del Bautismo. Los antiguos monumentos de la Iglesia de las Galias indican que esta era también la costumbre de allí; más de una vez, en Oriente, según cuenta Juan Mosch, se vio llenarse el sagrado Baptisterio, con un agua milagrosa, el día de esta festividad, y vaciarse por si mismo después de la administración del Bautismo. La Iglesia Romana, desde tiempos de San León, insistió en que se reservase a las fiestas de Pascua y Pentecostés el honor de ser los únicos días consagrados a la solemne administración del primero de los Sacramentos; pero, en muchos lugares de Occidente, se conservó y conserva aún la práctica de bendecir el agua con una solemnidad especial, el día de Epifanía. La Iglesia de Oriente guardó celosamente esta costumbre. 

La función se desarrolla ordinariamente en la Iglesia; pero, a veces, el Pontífice se traslada a orillas de un río, acompañado de los sacerdotes y ministros revestidos de sus más ricos ornamentos, y seguido de todo el pueblo. Después de recitar oraciones de una gran belleza, que sentimos no poder citar, el Pontífice sumerge en las aguas una cruz engastada en pedrería que representa a Cristo, imitando de esta suerte la acción del Precursor. En San Petersburgo, la ceremonia se realizaba en otros tiempos sobre el Neva, introduciendo el Metropolitano la cruz en las aguas, a través de una abertura practicada en el hielo. Este rito se observa de manera parecida en las Iglesias de Occidente que han conservado la costumbre de bendecir el agua en la fiesta de Epifanía. Los fieles se apresuran a extraer del río el agua santificada, y San Juan Crisóstomo, en su Homilía veinticuatro sobre el Bautismo de Cristo afirma, poniendo por testigos a sus oyentes, que esta agua no se corrompía. Idéntico prodigio fue muchas veces observado en Occidente.

Demos, pues, gloria a Cristo por la segunda manifestación de su carácter divino, y agradezcámosle con la Iglesia el habernos dado junto con la Estrella de la Fe que nos ilumina, el Agua capaz de borrar nuestras culpas. Admiremos, agradecidos, la humildad del Salvador que se inclina bajo la mano de un mortal, para realizar toda justicia, como El mismo dice: porque, habiendo tomado consigo la forma de pecador, era necesario que asumiese también las humillaciones para levantarnos de nuestra postración. Agradezcámosle la gracia del Bautismo que nos ha abierto las puertas de la Iglesia de la tierra y de la Iglesia del cielo. Finalmente, renovemos los compromisos contraídos en la sagrada fuente, y que fueron condición del nuevo nacimiento.

MEDITACIÓN PARA ESTE DÍA:
Relieve policromado.
I
glesia de Calañas, Huelva.
¡Oh celestial Cordero! bajaste al río para purificarle; la divina Paloma vino desde el cielo a unir su dulzura a la tuya y luego saliste a la orilla. Mas ¡oh prodigio de tu misericordia! los lobos han bajado después de ti a las aguas santificadas y han salido transformados en corderos. Todos nosotros, manchados con el pecado, nos volvemos al salir de la fuente sagrada, tan blancos como las ovejas de tu divino Cántico, que ascienden del baño fecundas todas y ni una sola estéril; como esas puras palomas que parecen bañadas en leche, y que han puesto su nido junto a las cristalinas fuentes. ¡Tal es la poderosa virtud purificadora dada por tu divino contacto a estas aguas! Conserva en nosotros, oh Jesús, esa blancura que de ti viene, y si la hemos perdido, devuélvenosla por el Bautismo de la Penitencia, único que puede restituirnos el candor de nuestra primera vestidura. ¡Ensancha aún más este río de amor, oh Emmanuel!

Vayan sus olas a buscar, hasta el fondo de sus salvajes desiertos, a los que todavía no han gozado de su contacto; inunda la tierra como lo prometiste. Acuérdate de la gloria con la que fuiste manifestado en el Jordán; olvida los pecados que desde hace mucho tiempo impiden la predicación de tu Evangelio en esas regiones desoladas; el Padre de los cielos manda a todas las criaturas que te escuchen: ¡Habla, pues, a todos, oh Emmanuel!

Transcripción de Ángel Luis Estecha González, pbro.

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