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sábado, 30 de enero de 2021

reina del palacio del amado Esposo.

Santa Aldegundis de Maubege, abadesa. 30 de enero y 13 de noviembre, traslación de las reliquias.

Aldegundis perteneció a una familia franca de la baja nobleza muy peculiar, pues todos sus miembros conocidos son venerados como santos: sus padres fueron 
San Walbert IV, Conde de Hainaut (11 de mayo) y Santa Bertilia (18 de septiembre). Su hermana y su cuñado fueron Santa Waltrudis de Mons (9 de abril) y San Vincente Madelgar (14 de julio); y por tanto sus sobrinos fueron San Landeric de Metz (17 de abril), San Dentelin (16 de marzo), Santa Aldetrudis (25 de febrero) y Santa Madelbertis (7 de septiembre). Sus primos fueron Santos Aya e Hidulf de Lorena (18 de abril)

Cuéntase que al llegar Aldegundis a la edad de contraer matrimonio, sus padres la comprometieron con un príncipe inglés. Pero Aldegundis deseaba permanecer virgen por Cristo, y lo expuso a sus padres. Estos le replicaron que el compromiso estaba arreglado y solo le quedaba obedecerles, como mandaba la Escritura. Ella a su vez les enfrentó diciéndoles: "Y también dice la Escritura 'quien ama a su padre o a su madre más que yo, no es digno de mí'". Y huyó adonde su hermana Waltrudis, quen ya vivía retirada en un monasterio con el consentimiento de su marido. Waltrudis la protegió y apoyó en sus deseos de consagrarse a Cristo, escribiendo varias cartas a sus padres para calmarles. Estos accedieron a que Aldegundis permaneciera algún tiempo con su hermana, y entretanto Waltudis les fue convenciendo para que le dejaran a Aldegundis seguir su vocación.

Los padres prometieron respetarle y Aldegundis dejó el monasterio de su hermana para volver a casa de sus padres, para prepararse para la vida monástica. Pero he aquí que el pretendiente inglés llegó a Bretaña y exigió se cumpliera la palabra dada, amenazando con una guerra si no se cumplía. Aldegundis imploró a Cristo fuera su valedor y el matrimonio fue pospuesto. Aprovechó Aldegundis para huir y sus padres y el novio se lanzaron en su persecución. En el camino tropezó la santa con el río Sambre, sin que hubiera allí barco alguno que pudiera transportarla. Se puso en oración la joven y aparecieron dos ángeles que la tomaron por los codos y la transportaron al otro lado del río. Vieron esto sus perseguidores y quedaron como petrificados. El novio volvió a Inglaterra, incapaz de forzar a una joven elegida por Cristo, y Walbert y Bertilia volvieron a casa, tristes, pero esperanzados en ver que su hija era una predilecta del Señor. Bertilia falleció poco tiempo después.

Una vez que Aldegundis fue libre para seguir su vocación, se dedicó a la vida eremítica en absoluta pobreza. A los cinco años se fue a Maubeuge, donde conoció a los obispos San Amando (6 de febrero) y San Autbert (13 de diciembre), quienes estaban alojados en el monasterio de Hautmont, donde vivía su cuñado Maldegar, luego de separarse de su hermana Waltrudis. Estos obispos quisieron imponerle el velo monástico para que dirigiera un monasterio femenino que pensaban fundar en la ciudad. Se preparó la ceremonia, que solía ser muy solemne, para domingo siguiente. Y ocurrió que, cuando llegó el momento de que los prelados tomaran el velo para cubrir a la Esposa de Cristo, una blanquísima paloma entró por un ventanal y tomando el velo en su pico, lo colocó sobre la cabeza de Aldegundis. Esto, por supuesto, fue visto por todos los presentes como un signo precioso de elección. Luego volvió a su vida retirada y poco tiempo después ya tenía numerosas discípulas en torno suyo para establecer el monasterio. Entre ellas estuvieron las primeras sus sobrinas Santas Aldetrudis y Madelbertis.

Hay ciertas leyendas que versan sobre su vida religiosa: dícese que un día Waltrudis fue a visitarla y ambas quisieron ir a ver la iglesia de San Pedro de Maubeuge, pero al llegar estaba cerrada. Entonces ambas hermanas tocaron las puertas y estas se abrieron solas. En otra ocasión conversaban de cosas celestiales cuando la única vela que las iluminaba cayó al suelo y se apagó. Entonces Aldegundis la tomó, tocó la mecha con sus dedos y la vela volvió a encenderse por sí sola. Una vez visitó a su amigo el abad San Humberto de Mariolles (25 de marzo) y al llegar al monasterio la santa tuvo sed, pero no quería perturbar la paz de los monjes, entonces hizo una oración y una fuente brotó milagrosamente en el claustro. Simpáticamente Humberto y Aldegundis se "culpaban" mutuamente del milagro, ponderando la santidad del otro.

Un día un pescador le regaló un pez enorme para que lo comieran, pero Aldegundis tuvo pena del animal y lo echó a la fuente del monasterio para que viviera allí con los otros. Por lo que fuera, el pez no estaba a gusto y de un salto cayó en medio del patio del monasterio, donde lo vieron unos cuervos y volaron a comérselo. Entonces de la nada apareció un cordero blanquísimo que cubrió al pez, repeliendo a los cuervos que huyeron graznando. Cuando las hermanas acudieron, vieron que el cordero que protegía al pez desaparecía y el pobre pez estaba vivo aún. Aldegundis le tomó con afecto, le susurró unas palabras y lo echó al agua. El pez nadó alegremente y vivió muchos años siendo la delicia de las monjas.

También se cuenta que Aldegundis vio el alma de San Amando subir al cielo acompañado por miles de ángeles. El diablo la tentaba constantemente con la desesperación sobre su salvación, hasta un día en que Cristo se le apareció y le confirmó que su alma era preciosa a los ojos de Dios y que perseveraría hasta el final.

Nuestra santa entró al cielo el 30 de enero de 680, luego de soportar varios años un horrible cáncer en el pecho. Cuando sintió que se acercaba el fin de la vida terrena, llamó a sus monjas y les dijo: "Mis hermanas e hijas queridas. No os sorprendáis de ver cuánto anhelo la muerte, porque sé que en ese momento entraré en el palacio de mi amado Esposo. No estéis tristes tampoco, ahora que vais a tener que echar de menos mi presencia y mi apoyo, porque aunque mi alma abandone este cuerpo miserable, eso no significa que yo os deje abandonadas. Sin el cuerpo, podré estar más cerca de vosotras en espíritu que nunca antes".

Aldegundis fue sepultada en Cousolre, en la tumba de sus padres, pero al cabo de unos años Waltrudis concedió al monasterio de Maubeuge el poder tener las reliquias de su amada fundadora, por lo cual el cuerpo fue trasladado allí. Su sepulcro fue abierto en dos ocasiones, el 6 de junio de 1161 y el 27 de mayo de 1438, comprobándose el buen estado del santo cuerpo. Durante todo el medievo y la Edad Moderna, los peregrinos acudían constantemente al sepulcro de la santa, especialmente las mujeres aquejadas de cáncer, o las que querían lactar o quedar embarazadas, pues, como no, es abogada de los males de pecho y por extensión de otros males o situaciones de salud de las mujeres y sus bebés, como para que los niños no tengan dificultades al caminar. También se le invoca contra las fiebres y el dolor de cabeza, las enfermedades torácicas, oculares, las úlceras, los tumores, las inflamaciones, las lesiones y la muerte súbita.

Lamentablemente la iglesia monástica fue destruida durante la Revolución Francesa, y su magnífico relicaro fue destruido y fundido, aunque las reliquias se habían salvado antes. En 1808 se sacaron de su escondite y puestas al culto público en la parroquia de San Pedro y San Pablo, donde aún se le venera y acuden peregrinos.


A 30 de enero además se celebra a:

Beato Sebastián Valfré,
pres
bítero.
Santa Haberilla,
virgen
.
Santa Martina,
virgen y mártir
.





jueves, 21 de enero de 2016

De la Inocente Cordera del cielo.

Pregunta: Estimado, agradecería información  histórica  de  Santa Inés mártir. ¿Cómo se hizo  Santa?  Hay versiones, ¿cuál creer?

Respuesta: Hola. Como dices, varias versiones hay, y curiosamente, las más modernas son más estrafalarias, y aunque las discrepancias son antiguas, a la mayoría le llegaba una “passio” legendaria del siglo V, que resumo aquí:

Santa Inés, virgen y mártir. 14, 21 y 28 de enero; 5 de julio (Iglesias griegas).

Leyenda.
Era Inés una niña de la familia Clodia. Al llegar a los trece años, edad apropiada para contraer matrimonio, fue pretendida por un hijo del prefecto Sofronio. Era Inés cristiana, y más aún, había hecho un voto de virginidad para ser solamente esposa de Cristo, por lo que respondió al joven: "Ya estoy comprometida a uno, y a él solo mantengo mi fidelidad. Él ya me ha desposado con un anillo y me ha adornado con joyas. Él ha puesto una señal en mi frente. Él me ha mostrado tesoros incomparables, que ha prometido darme si persevero en su amor. La miel y la leche de sus labios me atraen, y he comido de su cuerpo, y con su sangre tiñe mis mejillas. Su madre es una virgen, y su Padre no conoció mujer. A Él los ángeles le sirven, su belleza sol y la luna admiran; por su fragancia resucitan los muertos, por su toque a los enfermos cura. Su riqueza nunca falta, y su abundancia nunca decrece. Sólo en él me sostengo, sólo en él confío. Para quien yo amo soy casta, para quien me toca estoy limpia, para quien me recibe soy virgen". El joven comunicó aquellas raras palabras a los padres de Inés, los cuales le preguntaron a quien había dado su corazón, y ella les respondió que era cristiana y Cristo era su amor. Sofronio la reclamó a sus padres y estos, por miedo, le instaron a que se casara con el hijo de este, pero Inés prefirió comparecer ante el prefecto y confesar su fe cristiana. Ante este defendió su deseo de virginidad por Cristo, a lo cual Sofronio respondió que la llevaría al templo de las vestales, para que consagrara su castidad a la diosa Vesta. "¿Crees" – replicó Inés – "que si me he negado a tu hijo, de carne y hueso, ¿voy a dedicarme a dioses de piedra que no sienten?"

Entonces Sofronio la envió a una casa de prostitución para que allí le arrancaran su virginidad, y por ello acudieron muchos hombres lujuriosos. Al ser desnudada, su cabellera creció milagrosamente y la cubrió por completo. Y además, bajó un ángel del cielo que le puso una vestidura blanca. El hijo del gobernador irrumpió en el burdel y el ángel le cegó, pero Inés le sanó milagrosamente. Viendo aquello, Inés fue acusada de brujería. Aspasio Paterno, diputado, ordenó que debía ser ejecutada inmediatamente, y la multitud "¡Fuera con la bruja, lejos con ella!". La condenaron a morir a fuego, pero al ponerla en la pira, Inés exclamó: "Oh, Padre Todopoderoso, que solo Tú has de ser temido y adorado, te doy gracias porque por  de tu santo Hijo, he escapado de las amenazas del tirano profano, y con Él he pasado sin mancha por encima del pantano abominable de la lujuria. Ahora yo acudo a Ti, a quien he amado, he buscado, y siempre he anhelado. Tu nombre bendigo y glorifico sin fin. Ahora con el Espíritu te digo: Enfría este fuego que hay bajo de mí, corta la llama y deshaz benignamente su calor. ¡Oh, Padre de mi Señor Jesucristo, te confieso con mis labios, y con mi corazón, todo lo espero de ti. Clamo a ti, único y verdadero Dios, que con nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, y el Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén." Apenas terminó de orar, el fuego se apagó milagrosamente. 

Aspasio tomó una espada para atravesarla en su garganta, pero antes ordenó fuera esposada. Le pusieron unas esposas pequeñas, pero al ser tan niña, estas también caían de sus muñecas. Pero Inés no las necesitaba. Dando ejemplo de entereza cristiana, se arrodilló, apartó su cabello para exponer limpiamente el cuello, cruzó sus brazos sobre el pecho e inclinó la cabeza. El verdugo, temblando de emoción, la decapitó. Sus padres tomaron el cuerpo y lo enterraron en las catacumbas de la Vía Nomentana, donde los cristianos lo veneraron durante días. Los paganos y los soldados intentaban impedir la veneración, tomando a algunos presos. A la hermana de leche de Inés, Santa Emerenciana (23 de enero), le apedrearon hasta la muerte, por permanecer inmóvil junto a la sepultura, para defenderla.

Cráneo de Santa Inés.
Culto y testimonios.
Las reliquias de Santa Inés, las auténticas, se veneran en la misma Roma. El cuerpo en su iglesia extramuros y gran parte de la cabeza en Santa Inés “In Agone”. Este cráneo se halló en la tesorería de la Basílica de Letrán en 1903, cuando León XIII mandó quitar los sellos que la habían tenido intacta durante siglos. Ciertamente en la basílica de Santa Inés conservaba el cuerpo, pero no la cabeza. Los estudios sobre los dientes del cráneo demostraron que se trataba de una niña entre 12 y 15 años. Añadir que esta basílica de Santa Inés habría sido levantada por Santa Constanza (19 de febrero), la hija de San Constantino (21 de mayo), sanada milagrosamente por Santa Inés. Allí, según la leyenda, vivió Constanza como virgen consagrada a Dios.

El testimonio más antiguo sobre el culto a Santa Inés es la “Depositio Martyrum”, obra del siglo IV, que la menciona enterrada en la Vía Nomentana (que luego sería llamada precisamente, de Santa Inés). El papa San Dámaso (11 de diciembre) dedicó versos a su memoria, y además, escribió el epitafio de su tumba, lo que evidencia una sólida devoción. Este epitafio dice:
Fama refert sanctos dudum retulisse parentes Agnen cum lugubres cantus tuba concrepuisset nutricis gremium subito liquisse puellam sponte trucis calcasse minas rabiemque tyranni urere cum flammis voluisset nobile corpus viribus inmensum parvis superasse timorem nudaque profusum crinem per membra dedisse ne domini templum facies peritura videret o veneranda mihi sanctum decus alma pudoris ut Damasi precibus faveas precor inclyta martyr”.

según cuenta la tradición que sus devotos padres narraron de cuando las trompetas con su triste melodía llamaron a su hija Inés ella de pronto dejó el regazo de su nodriza [y] voluntariamente despreció la furia y amenazas del cruel tirano cuando él decidió consumir su cuerpo en las llamas [.] Aunque ella siendo débil él fracasó en inspirarle un fuerte temor ella por su parte dejó caer su larga cabellera para cubrir su desnudo cuerpo para que ninguna mirada mortal mirase aquel templo del Señor [.] A ti a quien venero, gentil y santo ornamento de virginidad vuelve tu mirada oh ilustre mártir a las plegarias de Dámaso. Te lo ruego.

Es de notar que Dámaso no menciona la proposición de matrimonio, ni el final de la vida terrenal de Inés mediante la decapitación ni arma alguna, pero sí menciona el tormento del fuego y hace hincapié en la virginidad. Tampoco habla de que su cabellera creciera milagrosamente, sino que ella misma se soltó el pelo para cubrirse, en el momento del fuego, parece.

Prudencio, el poeta cristiano, la llama “fortis puellae, martyris inclytae”, en el poema XIV de su “Liber Peristephanon”, que versa sobre la “Passio Agnetis”. Es él quien añade que fue expuesta a la vergüenza pública y llevada a un lupanar, en el que se veneraba a Minerva: “hanc in lupanar trudere publicum certum est, ad aram ni caput applicat ac de Minerva iam veniam rogat, quam virgo pergit temnere virginem". La leyenda recrea esto, ya vimos, con una primera intención de Sofronio de encerrarla con las vestales. El himno “Agnes beatae virginis”, que tal vez sí que sea de San Ambrosio (4 y 5 de abril, muerte y entierro; 7 de diciembre, consagración episcopal), no habla de decapitación, sino de “golpe de espada”, y que luego de este, la joven se cubrió la herida con modestia y se cubrió el rostro con las manos, por lo que parece se refiere a una herida de garganta o pecho, mortal, pero no instantánea.

Epitafio de San Dámaso papa.

Testimonio antiguo de su veneración por parte de todo el mundo cristiano de entonces lo da también San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental), que es el primero en darle significado al nombre, uniendo su sacrificio al Sacrificio de Cristo, Cordero Inmaculado. El 21 de enero de 396 en un sermón dice: 
Dichosa Santa Inés, que sufrió su pasión en el día de hoy. Esta virgen era lo que indicaba su nombre. Inés, Agnes, en latín significa 'cordera', y en griego, 'casta'. Era lo expresado por el nombre. Con razón pues, fue coronada”. 

San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) en una carta a Demetríade dice que la "vita" de Santa Inés es un ejemplo de constancia en la virginidad:
la vida de Santa Inés, virgen, ha sido loada con las letras y lenguas de todas las gentes, especialmente en las iglesias

San Máximo (25 de junio) dirá: 
"Oh, Virgen Gloriosa, ¡qué ejemplo de vuestro amor habéis dejado a las vírgenes para que te imiten! (...) Allegaos, doncellas, y en los tiernos años de su niñez aprended a amar a Cristo con vivas llamas de amor (...) Aprended, vírgenes, de Inés, que así está abrasada del amor divino y tiene por basura todos los tesoros y delicias de la tierra".

San Ambrosio en su obra “De Virginibus”, (libro I, capítulo 2) escribe:
 “mi tarea comienza favorablemente, y pues hoy es el aniversario de una virgen, tengo que hablar a las vírgenes (…) Es el aniversario de Santa Inés: que los hombres la admiren, que los niños tomen coraje, que los casados se asombren, que los solteros tomen ejemplo. Pero ¿qué puedo decir que sea digno de ella, cuyo a cuyo nombre no faltan las alabanzas brillante? En la devoción excedió a su edad, en la virtud estuvo por encima de la naturaleza, que me parece que no le han dado un nombre humano, sino un símbolo del martirio, por el que mostró lo que sería. (…) El nombre de esta virgen es un título de modestia. Voy nombrarla mártir, la proclamaré virgen. (…) ¿Qué amenazas utilizaría el verdugo para hacerla temer, qué tentaciones para persuadirla, cuántos deseos de atraerla al matrimonio? Pero ella respondió: 'Sería una afrenta a mi Esposo buscar cualquier posibilidad de complacerme. El que me eligió primero para Sí, me recibirá. ¿Por qué te retrasas, verdugo? Que perezca este cuerpo que puede ser amado por los ojos que no quiero'. Se levantó, oró, e inclinó su cuello. Se podía ver temblar el verdugo, como si él mismo hubiera sido el condenado, y su mano derecha se estremecía, su rostro palideció, temiendo el peligro de otro, mientras que la doncella no temía por ella misma. He aquí una víctima de un doble martirio: de modestia y de la fe. En ellas permaneció virgen y en ellas obtuvo el martirio”.

Contradicciones.
A las diferencias entre las versiones, de Dámaso, Prudencio y Ambrosio antes leídas, se suma que el diputado Aspasio Paterno fue prefecto en 264 y 265, por lo que si era diputado, el martirio habría tenido que ocurrir antes de esta fecha, y bastante, pues aún le hallamos como procónsul de África en 260. Lo más probable es que el sobrenombre Paterno haya confundido al escritor de la passio a hacer padecer a Inés bajo este Aspasio, y no bajo Ovidio Paterno, que era prefecto de Roma sobre 281, existiendo un senador de nombre Sofronio en esta misma época. Por esta razón, los hagiógrafos han datado el martirio imperando Valeriano, entre 258 y 260, o bajo Diocleciano, en 304.

"Desposorios" de Santa Inés.
La “passio” se atribuyó, durante siglos, a San Ambrosio, el cual, ciertamente en la obra antes mencionada, da detalles como el nerviosismo del verdugo, hecho romántico que también recogerá la “passio”. Está claro que en tiempos de San Ambrosio, mediados del siglo IV, existía una, o varias, redacción del martirio de Santa Inés, y San Jerónimo lo confirma cuando dice que su “vita” se lee en las iglesias. De aquí se nutriría la passio. Y mucho que se leyó, aunque más la versión de la "Leyenda Aurea" del Beato Santiago La Vorágine (13 de julio), que se recreó ampliamente, y tomando por literales las palabras "me ha desposado con un anillo y me ha adornado con joyas"e inventándose un episodio del matrimonio entre Inés y Jesús en forma de Niño, como se lee de otras santas.

Afirman algunos (yo mismo lo creía) que el nombre de Inés es solamente un símbolo, pues significa “cordero” en latín, que evoca a la inocencia, la víctima y en último caso a Cristo. Este símbolo lo habrían recreado Agustín y la “passio”, pasando al culto popular. Pero hay que recordar que antes que esta se escribiera, en 337 Inés aparece mencionada así en la Depositio, y también en el epitafio de Dámaso y lo mismo en el sermón de Agustín, todo esto antes que la “passio” fuese escrita. En todo caso, la leyenda toma el nombre de la historia, y no es ella quien recrea un nombre simbólico. 

Iconografía y devociones.
Sin embargo, esta asimilación con el cordero ha configurado su iconografía, a base de símiles entre el nombre y el animal. El medievo consagra su imagen con el cordero hasta hoy, lo que daría pie a leyendas estrafalarias sobre que poseía un cordero que la siguió hasta el martirio y otras que ni vale la pena mencionar. Y tanto se asimiló el corderito con el nombre, que otras santas del mismo nombre, Santa Inés de Montepulciani (20 de abril) y Santa Inés de Praga (2 de septiembre), igualmente portan el cordero en brazos. Y más allá, el día de su fiesta se bendicen dos corderitos cuya lana se usa para tejer los palios que usarán los obispos.

Santa Inés de trinitaria.
Monasterio de las M.M
Trinitarias. Madrid
Otra devoción a Santa Inés, hoy casi olvidada la “commemoratione S. Agnetis secundo” o sea, su octava, que duró hasta la reforma litúrgica de 1969. Solamente la conserva la Orden Trinitaria, que en Santa Inés tiene su patrona y en su octava su conmemoración solemne. El origen de esta particularidad está en que según la tradición, la primera misa de San Juan de Mata (17 de diciembre y 8 de febrero, traslación de las reliquias) fue el día de la octava de Santa Inés de 1193. Durante esta misa tuvo la revelación en la que Cristo se presentaba con dos cautivos, llamándole a la redención de estos. Según la tradición trinitaria, el 28 de enero de 1198, el papa Inocencio III tendría otra revelación igualmente relacionada con la redención de los cautivos y la Orden Trinitaria. Esta relación de los orígenes fundacionales con la octava de Santa Inés la llevaron, como dije, a ser nombrada patrona de la Orden y a ser incluso representada en ocasiones con el hábito trinitario, sobre todo en ambientes monjiles.

Es Santa Inés patrona de las vírgenes, los niños y niñas, las adolescentes, las novias y solteras en general. Es patrona de diversas asociaciones juveniles, como las "Hijas de María", por ser especial abogada para la salvaguarda de la castidad, y esto ya vimos que desde los testimonios de los más preclaros Padres de la Iglesia. Además, es protectora de horticultores y jardineros.


Fuentes:
-“Epístolas del glorioso doctor de la Iglesia, San Jerónimo”. R. P. FRANCISCO LOPEZ CUESTA. Madrid, 1613.
-“A comparison of the treatment of the figure of Saint Agnes in two medieval poems”. MARCIA MAE HINCKLEY. Universidad de Wisconsin, 1972.
-“Los santos del nuevo misal hispano-mozárabe”. Toledo, 1995.
-“Iconografía de los santos”. JUAN CARMONA MUELA. Madrid, 2003.
-“Prudentius”. Volume II. HARVARD UNIVERSITY, 1953.
-"Vidas de los Santos". Tomo I. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914
-http://www.documentacatholicaomnia.eu/03d/0339-0397,_Ambrosius_De_Virginibus_Ad_Marcellinam_Sororem_Sua_Libri_Tres_%5BSchaff%5D,_EN.pdf
-“Sancta Agnese, nella tradizione e nella legenda. P. FRANCHI DE CAVALIERI. Roma, 1899.
- http://meditacionestrinitarias.blogspot.com.es/2013/01/santa-ines-segundo-dia-de-la.html


A 21 de enero además se celebra a San Patroclo de Troyes, mártir.

lunes, 1 de septiembre de 2014

Un santo que no era santa. Un perro que no era perro

Pregunta: Estimado creador del blog "Tus preguntas sobre los santos". Tengo una consulta referente a una santa que no logro identificar. La misma sostiene un animal en la mano izquierda, podría ser un perro, y en la mano derecha tenía un atributo que ya no se encuentra en la imagen actual. Desde ya muchas gracias.

Respuesta: Hola amigo. Gracias por esta pregunta, pues sabido es que las relativas a iconografía son las que más me complacen. La imagen, de factura popular, me ha llamado mucho la atención, y a pesar de ser basta y estar repintada, me parece muy bonita. Espero me des en algún momento más datos de ella. Te voy a desbrozar el proceso lógico que he seguido para identificarlo. Primero, porque puede servir de ayuda sobre la manera a seguir para identificar imágenes, y segundo, porque así dejo el resultado para el final, creo intriga, se hace más interesante y, definitivamente, da motivo para el artículo.

El sexo: Esto es lo primero que hay que aclarar. No es una santa, sino un santo. Y eso es evidente por el largo de la túnica. Una mujer no llevaría esa túnica cortita por las rodillas.

La edad: Han querido representar un varón joven, pues no lleva barba. Y, a juzgar por las proporciones (aunque esto no siempre funciona, debido a las pocas destrezas de algunos tallistas), parece un niño o un jovencito.

Los atributos: Un libro, eso está claro. Y el animal, lo señalas como un perro. Yo no lo creo, y el motivo es que, de los santos que habitualmente llevan perro, no lo llevan sobre el libro, sino a los pies, como un perro normal (San Roque, Santa Quiteria, Santo Domingo de Guzmán, etc.). Este animal es portado con reverencia y no identifica a un animal "real", es decir, a un animal que haya formado parte de una leyenda del santo, como, por ejemplo, las fieras en un mártir, o el cerdo de San Antón, que, repito, suelen tener proporciones más realistas. Si no es un perro, ¿que es? Pues yo creo que es un cordero. ¿Es un niño pastor entonces? ¿San Mamés tal vez? Tampoco, el cordero estaría a los pies, y no sobre un libro. El Cordero sobre el libro, símbolo repetido en iglesias, altares, púlpitos, sabemos a quien invoca: A Cristo, el Cordero Inmolado, presentado en Apocalipsis 5, como digno de toda adoración y veneración. El mismo que fue señalado como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", por el Precursor.

Pues ya no queda más que decirlo: Es San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza). Pero es San Juan Bautista representado como niño, una iconografía bastante frecuente, sobre todo desde el barroco. Sí que es llamativo algo: en la iconografía infantil del Bautista, el cordero aparece más natural, a su lado, o incluso jugando, mientras que la representación sobre sobre el libro pertenece más a la iconografía del santo adulto. Pensemos ha sido una solución iconográfica más sencilla, vista la sencillez de la estatuilla.

Y en la otra mano, el atributo que falta es el estandarte que suele llevar las palabras dichas antes: "ecce agnus Dei".
 
Para terminar, aquí te dejo un artículo sobre esta iconografía del niño San Juan.

viernes, 8 de febrero de 2013

Beata Jacoba de Settisoli

Pregunta: Hola! es pero que te encuentres muy bien mis mas sinceros saludos y bendiciones. Me llamo Jacqueline y siempre me han dicho que mi onomástico es el 8 de febrero, referente a la beata Jacqueline, pero no sé nada sobre ella. Por mucho tiempo he buscado y no tengo nada sobre su vida, historia, ni siquiera de donde era. Lo más que he encontrado a sido en tu pagina en un articulo del santoral Franciscano Seglar en donde aparecía. 

Respuesta: Más bendiciones para ti. Pues ya que Jacqueline el femenino de Jacques, en francés, y es el equivalente al Giacoma o Jacoba, sí que por el nombre, sería tu santa. Y aquí te cuento algo sobre la Beata en cuestión:

Beata Jacqueline (Jacoba, Giacomina) de Setttisoli, viuda. 8 de febrero.
Lamentablemente es poco lo que se conoce de ella, habiendo sido una persona tan importante en la vida de San Francisco de Asís, hasta el punto de asistir a su muerte y estar enterrada junto a él. Era una señora descendiente de la nobleza de Roma. Se casó con Graciano Frangipane, conde de Marino y señor de Septizonium, del que tuvo dos hijos: Juan y Graciano. En 1217 quedó viuda, siéndolo para siempre. No solo era noble, sino que política y económicamente estaba bien situada, puesto que su hijo Juan, testigo de los estigmas de San Francisco, fue años después procónsul de Roma y conde del Sagrado Palacio. Según el biógrafo de Francisco que, en definitiva, es quien más detalles da de su vida, afirma que era de "notable santidad, por la perfección de las virtudes y por la vida ejemplar durante su larga viudez". Tuvo una relación muy especial de cariño y cercanía espiritual con Francisco, además de ternezas propias de madre, como prepararle y enviarle los dulces preferidos del santo.

Detalle de su arca relicario.
Basílica de Asís.
La anécdota más conocida entre la Beata Jacqueline y San Francisco fue en el momento de la muerte del santo, cuando el hermano portero no la dejaba entrar al monasterio, a pesar de haberla llamado el santo junto a sí. Ante esto Francisco dijo que si bien no podían entrar mujeres, “fray Jacoba” sí que podía hacerlo. Dice la leyenda que el santo la había mandado a buscar pidiéndole los dulces que tanto le gustaban y a punto de salir el emisario, apareció ella, que ya sabía por revelación que el santo se moría. Francisco le regaló un corderito que la acompañaría a todos los sitios, incluido a misa. Es lógico pensar que, puesto que traía la túnica, velas y demás ornamentos fúnebres, fuera quien preparó el cuerpo del santo para su entierro.

Sea como fuere, después de la muerte del santo, ella se trasladó a Asís, donde llevó una vida de oración y penitencia según la vida franciscana. Allí falleció en 1239 y fue enterrada junto al santo Padre, en la cripta de la basílica de San Francisco. Fue inscrita como beata en el Propio franciscano, a 8 de febrero. En 2010 en el Consejo General de la Orden se estableció el día de su memoria como “Día de oración para los afiliados a la Orden”, pues si bien no fue terciaria, aquel “fray Jacoba” la afilió para siempre a la Orden, y es representante de los que aman la espiritualidad y ayudan a la familia franciscanas.


Además, tienes a:

Santa Jacoba (o Iaquelina) de Roma, virgen, peregrina. 1 de abril.
De esta sí que no tenemos muchas noticias, solo una leyenda recogida en el siglo XIII, por Thomas Cantimpré. Dice que era hermana del Duque de Apulia, escapó de su casa vestida de hombre, y sorteando peligros y en medio de portentos (como caminar sobre el mar), llegó a Roma, a visitar al Papa. Y no más. 

Te digo que también puedes venerar, al menos, a la Beata María del Pilar, carmelita descalza mártir, que fue bautizada con el nombre de Jacoba. Su memoria es el 24 de julio.


A 8 de febrero además se celebra a





Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...