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martes, 21 de marzo de 2017

Por los iconos al destierro.

San Jacobo el Confesor, obispo. 21 de marzo.

Fue un joven piadoso que desde los albores de su juventud se dedicó al eremitismo. Fue monje en el monasterio de Studium, donde recibió las órdenes sagradas. Vivía piadosa y austeramente, consagrado al estudio de las Escrituras y a la oración. No hay certeza del año en que fue nombrado obispo de Catania. 

Fiel a la ortodoxia y al papa San Gregorio III (28 de noviembre), se enfrentó al emperador León por el asunto de las imágenes. Defendió el culto a estas y se opuso a la destrucción de las imágenes sacras. Por ello fue apresado, castigado con el hambre y golpeado varias veces, sin embargo, permaneció fiel a la verdad católica. Finalmente fue exiliado. 

Aunque se le hace padecer bajo Constantino Coprónimo, lo cierto es que casi vivió un siglo después, pues subió al cielo en 824.



A 21 de marzo además se celebra a


viernes, 4 de noviembre de 2016

Jesús y María, renuevos de Jessé.

San Jessé, padre de familia. 4 de noviembre.

Según la Biblia, Jessé era originario de Belén y tenía ocho hijos, de los cuales el menor era San David (29 de diciembre). El profeta San Samuel (20 de agosto, traslación de las reliquias a Venecia) visitó a Jessé porque Dios había elegido a uno de sus hijos para reinar en Israel. Jessé presentó a su más corpulento hijo, pero ese no era. Tampoco el segundo ni el tercero, y así hasta el séptimo. Peguntó Samuel y supo que había un octavo hijo, el más pequeño, que estaba con las ovejas; le mandó buscar y al llegar reconoció en él al elegido por Dios. Le consagró con un precioso ungüento. Según la cronología bíblica, Jessé murió sobre 1050 AC.

Y aquí podríamos terminar si la figura de Jessé no hubiera sido origen de una representación iconográfica muy abundante en la Edad Media, llamada precisamente así: "El árbol de Jessé". Entre los siglos XII y XIII la mística y la liturgia comienzan a interesarse más por el Cristo Hombre. Si habían pasado los siglos sobre las peleas sobre la divinidad del Señor, ya aclarada, es la Sagrada Humanidad la que a comienzos del Renacimiento se comienza a experimentar, representar y predicar. En el arte surgen imágenes más naturalistas del Señor, la Virgen y los Santos, siempre buscando más cercanía a lo humano. 

En este movimiento surge la representación de la genealogía de Cristo a partir de Jessé. Lo cotidiano es ver a Jessé tumbado durmiendo y brotar de su costado un tronco que se ramifica y sobre cada rama aparecer los reyes de Israel, antepasados de Cristo. En la cima, en un principio aparecerá Cristo, resucitado en unas ocasiones, crucificado en otras. El origen de que sea una rama florida lo hallamos en la Biblia: "Saldrá un vástago del tronco de Jesé, y un retoño brotará de sus raíces" (Isaías 11, 1). El simbolismo iconográfico es patente: Jessé duerme como San Adán (24 de diciembre) y de su costado brota una generación. El tronco es vida, salud, salvación, por ello los Cristo crucificados sustituyen a los gloriosos paulatinamente, pues la raíz de Jessé se hace una, místicamente, con el madero de la cruz. Igualmente remite al árbol del Edén.

A partir del siglo XIV, la Santísima Virgen María comienza a ganar protagonismo en el tema iconográfico del Arbol de Jessé. Aunque no se desplaza a Cristo, este aparece como niño en los brazos de María, que pasa a ser la rama excelsa y la flor preciosa del árbol. El origen de esta nueva representación es la traducción tradicional de la Biblia hecha por San Jerónimo, el cual traduce "vástago" como "vara", en latín "virga", que también remite a "virgen". Es así que la Virgen María es el verdadero tronco de Jessé, siendo Jesús el retoño del que habla Isaías.

Santa María de Jessé.
Delft, Holanda.
Esta representación mariana fue la que terminó triunfando sobre las demás, llegando a tener su misa propia, y su título “Santa María, tronco de Jessé”. En el siglo XVI Trento retomó el sentido original y prohibió las representaciones, aunque solo en adelante. En Holanda tuvo su devoción y fiesta propia luego que el 12 de junio de 1358 una mujer ciega sanara milagrosamente luego de estar orando ante una imagen de la Santísima Virgen “tronco de Jessé”. En el acto se hizo una procesión con la imagen, que se repitió año tras año hasta la persecución protestante. En 1929 fue permitida de nuevo. La imagen milagrosa aún se venera, pues escapó de la iconoclastia herética.


A 4 de noviembre además se celebra a 
San Clair de Le-Vexin, presbítero y mártir.
San Flor, obispo.

viernes, 14 de noviembre de 2014

De uno que no era, y de otro desconocido.

Pregunta: Hola buenas tardes, buscando un asunto de iconografía he entrado en tu página, si me permites el tuteo,y he visto la posibilidad de hacerte una consulta. Es la siguiente: Te envío dos fotos, una de una tablita que creo que representa a San Antonio de Padua, pero le falta el lirio y el libro lo que me hace dudar. Y la otra foto es de unas tallas en madera de San Andrés y tres más que no alcanzo a saber .¿Me puedes decir algo? quedaré muy agradecido. Sin más, te ruego disculpes mi asalto y espero tu respuesta. Gracias de antemano. España.

Respuesta: Gracias por tu amable pregunta, espero poder ayudarte y responder a tu "asalto". como ves, este es un blog que a ello se dedica, a ser "asaltado". Vamos con la primera imagen:


La identificas con San Antonio de Padua, pero como dices, faltan sus atributos característicos, a saber, la azucela o lirio, y el típico libro. Y no estabas lejos porque igualmente es un santo franciscano, y en una escena que también vemos frecuentemente de San Antonio de Padua (13 de junio): La Virgen María le entrega al Niño Jesús para que el santo tenga en él sus delicias místicas. Pero aquí se trata de

San Félix de Cantalicio, religioso capuchino. 18 de mayo.

Nació en 1513 en Cantalicio, población de la Umbría, tierra de santos donde las haya, de padres pobres y buenos cristianos. muy niño fue dedicado al pastoreo, tiempo que, como se lee de otros santos, aprovechaba para hacer sus oraciones, aprender de memoria en catecismo y rememorar las leyendas de santos que escucha, pues no sabe leer. Estas vidas de santos le lleva a aspirar a la radicalidad evangélica, como los penitentes de la Tebaida, y entiende que en los frailes capuchinos hallará lo que busca. Y allí se va, al convento de Ciudad Ducale, donde le ponen a prueba, presentándole un crucifijo, como norma de vida. Su respuesta: abrazarlo. Tomó el hábito en Áscoli, y fue enviado posteriormente a Roma como hermano limosnero.

Era muy penitente, siempre tenía la mirada en el cielo y el rosario en las manos. Ayunaba constantemente, dormía en unas tablas, comía lo que los hermanos dejaban. No hablaba sin necesidad y aunque tenía trato constante con personas adineradas, que le daban sus limosnas, jamás tomaba parte de sus reuniones, ni entraba a sus casas, ni aceptaba los criados de estos le ayudaran. Fue amigo de San Carlos Borromeo (4 de noviembre), al que daba algunos consejos, soo porque se lo pidieron, sobre la reforma eclesiástica llevada a cabo por el Borromeo. También fue amigo de San Felipe Neri (26 de mayo), con el que bromeaba emulando en los deseos de padecer por Cristo, deseándose uno a otro los más terribles tormentos y padecimientos para merecer ante Cristo.Y es que era un santo cariñoso, jovial, al que los niños querían, y siempre tenía para ellos estampas o regalillos, que aprovechaba para enseñarles la doctrina, cancioncillas piadosas, llevarles a una iglesia, etc. Varios portentos realizó, como sanar a un fraile moribundo, o descubrir una moneda que alguien había metido en la limosna, porque el morralillo que llevaba siempre, le pesaba inconmesurablemente, pues solo limosna de pan u otros alimentos aceptaba. Nunca dinero. 

San Félix que se venera en
El Raval de Castellón de la Plana
Era devotísimo de la Virgen María y en todas sus salidas limosneras visitaba alguna imagen suya, le componía coplas, adornaba sus altares, enseñaba a los demás a amarla. Y la Señora quiso premiárselo: en una ocasión en la que el santo estaba en oración, tuvo un éxtasis y una visión en la que la Madre de Dios bajaba del cielo y le entregaba al Santo Niño, para que el buen fraile pudiera venerarle y amarle, y esa, como dije antes es la escena del lienzo sobre el que preguntas.

En 1587 las fuerzas decidieron abandonarle, y poco a poco fue cayendo enfermo. En mayo de ese año tiene varios éxtasis en los que ve su próximo fin. El día 18 ve a Nuestra Señora, que viene a llevarlo al cielo, lo dice a los frailes, y dulcemente muere, sin agonizar ni padecer, a los 74 años. Sixto V, con el que también había tenido amistad, quiso beatificarlo, aunque lo haría Pablo V. en 1712 sería canonizado por Clemente XI. Es el primer santo de la orden franciscana capuchina. El primero de una serie de hermanos no sacerdotes en alcanzar los altares. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los capuchinos Santa María Inmaculada "in Via Veneto", más famosa por su cripta de huesos.

Iconografía.
Es reconocible por dos elementos fundamentales: El primero es la edad, pues siempre aparece como un anciano, lo contrario a San Antonio de Padua, que murió joven. A San Félix le veremos siempre con una larga barba blanca, que por otro lado, es típicamente capuchina. Otro atributo es el morralillo de la limosna, que lleva a un hombro, o a los pies. Y otro atributo que no suele faltar es el Niño Jesús, ya sea acunándolo o llevándolo en un brazo. También hay que tener en cuenta que el hábito franciscano capuchino es diferente al de los franciscanos menores o franciscanos conventuales, no tiene esclavina y la capucha es más larga.  


Y la segunda pregunta:

Como bien dices, uno de estos santos es San Andrés Apóstol. El primero a nuestra izquierda, y es reconocible perfectamente por la cruz aspada, o cruz de San Andrés.

Primero vamos al conjunto:
Parecen formar parte de una serie, y una serie de apóstoles, aunque alguno parezca llevar casulla, como el mismo San Andrés, no lo es en realidad. Visten túnica y manto. Como los apóstoles son 12, lo tengo difícil al no ver la serie completa, pero algo se podrá hacer. Vamos primero con el más fácil: el santo de la espada que, y no hay que dudarlo, es San Pablo Apóstol, con sus atributos característicos: la espada y el libro de la Escritura, que, como vemos, llevan los demás. Otra cosa que ayuda a identificarle es la barba, que en San Pablo, en el 99,9% de las representaciones es oscura y más larga que la media. 

Sobre el segundo, siempre por nuestra izquierda, tengo que aventurarme, sin pretender ser tajante. Lo único que podría identificarle es esa espada corta que me recuerda a San Bartolomé (24 de agosto), que es el otro apóstol que se presenta con instrumento cortante. San Simón también, pero con sierra, y esto no lo es. En contra, San Bartolomé lleva siempre claramente un cuchillo, y esto tampoco lo es. Decapitados, si eso nos quieren decir, también murió Santiago, pero no creo presentaran a Santiago sin algo más alusivo, como el bordón o la concha. La verdad es que yo le llamaría San Bartolomé con dudas.

El último, también último en la fotografía, me desconcierta del todo y no me atrevo a decir nada. Los apóstoles, aunque celebrados como mártires, incluso San Juan que no lo fue, nunca suelen llevar la palma de martirio, porque no es necesario ponérsela: todos sabemos que fueron mártires, y tienen otros atributos que los hacen reconocibles. Es decir que, aunque todos podrían llevar la palma, no la llevan. Así que este apóstol se me queda fuera de ser reconocible al no tener ningún atributo propio.

Todo esto, claro, pensando que son una serie de santos apóstoles, aunque si no lo son,tampoco importa mucho: igualmente portan atributos muy genéricos y podrían ser cualquier santo mártir antiguo.


A 18 de mayo también se celebra a:

San Teodoto y las
m
ártires de Ancyra.
Santa Aelgifu de
Shaftesbury, reina
Beato Juan G. Jofré,
presbítero mercedario
.








lunes, 1 de septiembre de 2014

Un santo que no era santa. Un perro que no era perro

Pregunta: Estimado creador del blog "Tus preguntas sobre los santos". Tengo una consulta referente a una santa que no logro identificar. La misma sostiene un animal en la mano izquierda, podría ser un perro, y en la mano derecha tenía un atributo que ya no se encuentra en la imagen actual. Desde ya muchas gracias.

Respuesta: Hola amigo. Gracias por esta pregunta, pues sabido es que las relativas a iconografía son las que más me complacen. La imagen, de factura popular, me ha llamado mucho la atención, y a pesar de ser basta y estar repintada, me parece muy bonita. Espero me des en algún momento más datos de ella. Te voy a desbrozar el proceso lógico que he seguido para identificarlo. Primero, porque puede servir de ayuda sobre la manera a seguir para identificar imágenes, y segundo, porque así dejo el resultado para el final, creo intriga, se hace más interesante y, definitivamente, da motivo para el artículo.

El sexo: Esto es lo primero que hay que aclarar. No es una santa, sino un santo. Y eso es evidente por el largo de la túnica. Una mujer no llevaría esa túnica cortita por las rodillas.

La edad: Han querido representar un varón joven, pues no lleva barba. Y, a juzgar por las proporciones (aunque esto no siempre funciona, debido a las pocas destrezas de algunos tallistas), parece un niño o un jovencito.

Los atributos: Un libro, eso está claro. Y el animal, lo señalas como un perro. Yo no lo creo, y el motivo es que, de los santos que habitualmente llevan perro, no lo llevan sobre el libro, sino a los pies, como un perro normal (San Roque, Santa Quiteria, Santo Domingo de Guzmán, etc.). Este animal es portado con reverencia y no identifica a un animal "real", es decir, a un animal que haya formado parte de una leyenda del santo, como, por ejemplo, las fieras en un mártir, o el cerdo de San Antón, que, repito, suelen tener proporciones más realistas. Si no es un perro, ¿que es? Pues yo creo que es un cordero. ¿Es un niño pastor entonces? ¿San Mamés tal vez? Tampoco, el cordero estaría a los pies, y no sobre un libro. El Cordero sobre el libro, símbolo repetido en iglesias, altares, púlpitos, sabemos a quien invoca: A Cristo, el Cordero Inmolado, presentado en Apocalipsis 5, como digno de toda adoración y veneración. El mismo que fue señalado como "el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo", por el Precursor.

Pues ya no queda más que decirlo: Es San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza). Pero es San Juan Bautista representado como niño, una iconografía bastante frecuente, sobre todo desde el barroco. Sí que es llamativo algo: en la iconografía infantil del Bautista, el cordero aparece más natural, a su lado, o incluso jugando, mientras que la representación sobre sobre el libro pertenece más a la iconografía del santo adulto. Pensemos ha sido una solución iconográfica más sencilla, vista la sencillez de la estatuilla.

Y en la otra mano, el atributo que falta es el estandarte que suele llevar las palabras dichas antes: "ecce agnus Dei".
 
Para terminar, aquí te dejo un artículo sobre esta iconografía del niño San Juan.

viernes, 22 de agosto de 2014

Santos identificables, e identificados

Pregunta: Querido creador del blog "Tus preguntas sobre los santos", antes de nada ya te quiero dar las gracias por atender mi correo, puedas o no ayudarme con lo que te pido.En los correos adjuntos te envío las fotos de unas cuantas tallas y 2 cuadros de una parroquia de la cual se está haciendo inventario y yo estoy cooperando con el párroco. No somos capaces de identificar los santos representados en las tallas (salvo dos de ellos; he puesto por nombre del archivo la identidad que les atribuimos) ni los cuadros de santas (pues parecen mujeres). ¿Podrías echarnos una mano, por favor? Como te decía, muchas gracias de antemano.

Respuesta: Primero, gracias por tu amabilidad y confianza en que pueda ayudarte. Vamos a ello. A los lectores les recuerdo que haciendo clic en cada imagen pueden verla con más detalle.

P: Pintura 1: detrás de la mujer parece que hay una roca.
R: Representa a una penitente, si te fijas, el vestido es de tejido de arpillera, o sea, muy áspero, resaltar la penitencia. Lo que indicas como una roca, lo es, y es más, es una cueva, puede verse la oquedad de la "entrada". Así que es fácil identificarla: Es Santa María Magdalena (22 de julio, 20 de marzo, traslación de las reliquias, y Tercer domingo de Pascua, de las Miróforas), a quien la tradición devocional hace una prostituta arrepentida, y la leyenda provenzal hace penitente, retirada en una cueva, la "sainte Baume" en Marsella, Francia. La profunda mirada en el crucifijo nos evoca un alma contemplativa, como también refiere la devoción y el culto multisecular a esta santa.
 

P: Pintura 2: la mujer sujeta un caldero en la mano izquierda, una flor en la derecha y hay un "dragón" en la esquina inferior izquierda.
R: Efectivamente, hay un dragón, y lo que lleva en la mano es un acetre con agua bendita y el hisopo para asperjarla. Es Santa Marta de Betania (29 de julio).

Estos dos ejemplos sirven para ilustrar algo que a veces no tenemos en cuenta en el momento de identificar un santo: el entorno en el que se encuentran situados. Estos lienzos se nota, por las fotografías, que están en el mismo retablo, probablemente derecha e izquierda de una figura central. Que estén situadas juntas puede indicar (puede, no siempre es así) que tienen alguna relación entre ellas y con la figura central (ya me habría gustado ver el retablo completo). A esas dos santas, la Magdalena y Santa Marta, la tradición las hace hermanas, fundiendo a María de Magdala y María de Betania. Ya solo esta asociación de "hermanas" podría habernos ayudado a identificar una con tener identificada la otra.



P: San Agustín: la "Ciudad de Dios" y la mitra nos han hecho pensar en él.
R: Sí que es un Padre de la Iglesia, pero hay una dificultad, y es que obispos fueron tanto San Agustín como San Ambrosio, y los atributos que vemos: el libro y la maqueta de iglesia les pertenecen a ambos, y no solo a ellos. En la mano derecha llevaría un báculo episcopal, seguramente. Vista la dificultad, vamos a la posibilidad real que sea San Agustín: la túnica bajo el roquete es negra, por lo que pudiera ser el hábito agustino, siempre que sea la policromía original, cosa que dudo en alguna de las tallas. Resumen, yo también creo que es San Agustín (28 de agosto; 24 de abril, bautismo; 29 de febrero, traslación de las reliquias a Pavía; 5 de mayo, conversión; 15 de junio, en la Iglesia oriental). Otros atributos del santo son el corazón en llamas, atravesado por una flecha en ocasiones, y que suele llevar en la mano, o una concha, atributo más raro de ver y que alude a la visión del niño junto al mar.



P: Santo: el sombrero que le cuelga a mi personalmente me ha recordado el de uno de los Santos Padres (de cuyo nombre tampoco estoy seguro ahora mismo)
R: Y has recordado bien, es uno de los Padres de la Iglesia latina: San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, Invención y traslación del cuerpo). Lleva a la espalda el capello cardenalicio, ese sombrero de color rojo. El capello también acompaña a muchos santos, entre ellos a San Francisco de Borja (3 de octubre), San Raimundo de Peñafort (7 de enero), San Pedro Damián (21 de febrero), San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua), San Roberto Belarmino (17 de septiembre) San Buenaventura (15 de julio), San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre) o San Bertoldo (29 de marzo), estos dos últimos porque fueron legados pontificios. Pero podemos decir que es San Jerónimo porque no luce hábito religioso alguno, sino una túnica atada con una cuerda. 



P: Santo Tomás de Aquino: identificado por un sacerdote amigo.
R: Tengo que disentir con la identificación. No es Santo Tomás de Aquino (28 de enero, traslación de las reliquias), sino San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua). Ambos son dominicos, pero hay algo que identifica al Ferrer claramente: el gesto apuntando hacia arriba, típico del santo, repetido hasta la saciedad en tallas, pinturas, y hasta imágenes de molde. Evoca la predicación del santo sobre su tema favorito, las postrimerías y el juicio final. No en balde se le ha llamado "el ángel del juicio final", y suele aparecer con alas. Tal vez esta imagen tenga agujeros por detrás. 

Y es que la iconografía no sólo son atributos o ropas, sino gestos, entorno, expresiones...

De estos dos santos, no me das indicaciones, supongo es que no lográis hallarles "personalidad". Y de nuevo nos encontramos con el entorno. Es evidente que están en el mismo retablo, en nichos que pertenecen a un mismo cuerpo del retablo. La factura, el tamaño, la situación nos vuelven a hablar de santos relacionados entre sí. Por las vestiduras son apóstoles o al menos no forman parte del clero, verdad? Con un 99,99% de acierto te digo que son San Pedro (29 de junio, 8 de noviembre, Dedicación de la Basílica; 18 de enero y 22 de febrero, Cátedras; 1 de agosto, Ad Víncula; 16 de enero, Ad Víncula en la Iglesia Oriental) y San Pablo (29 y 30 de junio, 25 de enero, 18 de noviembre). Pero, ¿cuál es cuál? Pues aquí hay una trampa muy sencilla: El 99% de las veces San Pablo luce una barba larga, y el pelo no es encanecido, a la vez que es calvo. Y el 99% de las veces, San Pedro luce una cabellera blanca, corta, al igual que la barba suele ser corta. Con estas pistas, está claro quien es quien.

Y aún nos queda otro más, del que tampoco me das indicaciones, pero que igualmente es identificable por el león a los pies: Es San Marcos Evangelista (25 de abril y 31 de enero, traslación de las reliquias de Alejandría a Venecia). Al principio pensé sería un santo mártir, que aplasta el león, símbolo del mal en ocasiones, y en otras atributo que evoca el martirio que sufrió el santo en cuestión, pero al fijarme bien, vi que no lo pisa, así que me decanto, luego de analizar las vestiduras, el gesto... que es San Marcos.





P: Que seas feliz y Dios te bendiga e ilumine.
R: Muchas gracias, no siempre le desean felicidad a uno así de gratis. A ti también te ilumine Dios, y al párroco que han decidido hacer este trabajo de identificación e inventario. Un saludo a ambos y para lo que deseéis, a mandar.





lunes, 24 de junio de 2013

Iconografía y regaños por San Juan Bautista

San Juan Bautista
Os traigo hoy unos resúmenes del conocido libro iconográfico "El Pintor Cristiano y Erudito", que da pautas para la representación de Cristo, la Santísima Virgen, ángeles y santos. A pesar de ser un libro del siglo XVIII, es de amena lectura, pues su autor, el mercedario Fray Juan de Ayala, intercala frases ingeniosas, detalles curiosos y regaños a los pintores caprichosos, sin andarse por las ramas ni dar tregua ni la más mínima licencia a las sensiblerías y fantasías. No debió ser alguien estimado en los ambientes artísticos, puesto que arremete sin piedad contra los artistas, como veréis. Su visión, ciertamente, está marcada por la moral y piedad de su siglo, y su criterio es evidente que es que el arte ha de estar supeditado totalmente al historicismo (en cuanto se puede haber de histórico en leyendas de santos), a la predicación y enseñanza de la Iglesia, sin margen apenas para la creatividad y la religiosidad popular.

Él mismo sabe que su obra será tenida poco en cuenta (en algunos casos está bien que así haya sido), pues tanto prelados, fieles y artistas muchas veces hacen lo que se les ocurre, o lo que ven que han hecho otros antes, sin mucho criterio. Sabiéndolo, él mismo dice que "es música para los sordos". Si llega a vivir en estas épocas en que los más elementales cánones iconográficos son pisoteados a capricho, como no, de prelados, fieles y artistas; si llega a vivir hoy, digo, se volvería a morir.

Veamos unos fragmentos de los capítulos XI y XII del Tomo Segundo, capítulos dedicados a San Juan Bautista (24 de junio, Natividad; 23 de septiembre, Imposición del nombre; 24 ó 21 de febrero, primera Invención de la cabeza; 29 de agosto, segunda Invención de la cabeza, hoy fiesta de la Degollación; 25 de mayo, tercera Invención de la cabeza).


Capítulo XI. Sobre las Pinturas e imágenes de la anunciacion que hizo el ángel de la concepcion de San Juan Bautista, ilustre Precursor de Cristo Señor nuestro:

Anunciación a Zacarías
"Habiendo visto yo muchas veces la Pintura de este hecho, no tanto me ha parecido ver pintada una narración verdadera de lo acontecido, como delirios de quien está soñando (...) nuestros Pintores, para representar, y ponernos a la vista semejante hecho, fingieron y pintaron (si puedo explicarme así) un cúmulo de errores. Primeramente suelen pintar un Templo; pero no el único que tuvo toda la nación de los Israelitas (...) sino otro muy distinto, cuyas ideas se figuraron ellos; esto es, un templo muy parecido a los nuestros. (...) Pintan después, o por mejor decir, figuran en lo más retirado del Templo la antigua Arca del Testamento medio cubierta con un velo: a sus lados, dos Querubines, y junto a ella a Zacarías en pie, o arrodillado; y (lo que es muy digno de advertirse) nos lo representan adornado con las vestiduras e insignias que solo correspondían al Sumo Pontífice [se da una larga explicación que demuestra que no lo fue]. Pintan también no muy lejos un Altar; pero no cual era el que había antiguamente, y cerca de él a un Ángel en pie. En lo restante del Templo, o no ponen ningún cuidado, o no tiene ninguna proporción con el antiguo. (...) Todas estas, y otras muchas cosas que omito de propósito, las saben muy bien aun aquellos que solo han puesto una mediana diligencia en leer los libros sagrados, pero son enteramente desconocidas a los pintores, aunque por otra parte sean muy peritos en el arte de la pintura, los cuales acomodando muchísimas veces las cosas a sus caprichos y antojos, no tanto refieren los hechos con el pincel, cuanto que los fingen y desfiguran".

"Que el Arca de la alianza la pinten en el Templo que había en los tiempos de Cristo, y aún después de la Cautividad de Babilonia es un error craso y disparatado, por cuanto el Arca ya de muchos tiempos antes, estaba escondida de la vista de los hombres. (...) el pintar a Zacarías arrodillado y orando descubierta la cabeza es una ignorancia, por no decir otra cosa más fuerte. Pues aunque algunas veces se lee también en la Escritura este género de adoración; es constante que no era frecuente , y que no lo usaban los Ministros y sacerdotes, los cuales por lo común, o por mejor decir, siempre, ejercían su oficio estando en pie como se convence por algunos lugares de la Escritura". (...)

San Zacarías, con el incensario
"¿Cómo es posible, pregunto, pintar al Sacerdote Zacarías delante del Arca (que entonces ciertamente no estaba allí) y no delante del altar de los "thymiamas" o del incienso? Cuando es constante por el mismo Evangelio, que para ejercer Zacarías este ministerio había entrado en aquel lugar que llamaban Sancta: óigase el mismo Evangelio: 'Sucedió que ejerciendo (Zacarías) delante de Dios su oficio de sacerdote por turno, según la costumbre del sacerdocio, salió por suerte a poner incienso', a que se agregan aquellas otras palabras: 'Apareciósele el Ángel del Señor, que estaba a la derecha del altar del incienso'. Porque el que le pinten con un incensario de la misma forma que hoy los usamos, esto dimana del poco conocimiento y de la ignorancia de las cosas. Pues los incensarios (si así pueden llamarse) de que usaban los sacerdotes hebreos, eran un género de vasos o navecillas algo anchas, que solo servían para llevar dentro del altar del incienso las ascuas que sacaban del grande altar que había en el atrio".

"A fin de concluir esta materia solo resta que ya que hemos rechazado lo falso, establezcamos aquí brevemente lo verdadero y digamos de que manera deba representarse a Zacarías en esta descripción  y conforme debe pintarse toda esta historia: 

En lo primero [la primera estancia] estaban las lámparas, la mesa y los panes de la proposición, y a esto llamaban 'Sancto'. Después del segundo velo (¡examínense con reflexión estas palabras!) estaba el Tabernáculo, que se llamaba 'Sancta Sanctorum' (lugar santísimo). Y ya que suponemos que se pinta este hecho, y aún, que debe pintarse; conviene que se represente quitado el velo de la primera puerta, para así poderse ver el Ángel y Zacarías. (...) Debe representársenos [el ángel] como nos lo enseña la misma Sagrada Historia, no en otra postura sino estando en pie a la derecha del altar del incienso. (...) Zacarías no puede ni debe pintarse sino en pie. (...) Debe además estar adornado Zacarías con una cobertura blanca en la cabeza en la misma forma que las llevan los Turcos, y que comúnmente llamamos turbantes. Debe representarse también vestido de una túnica blanca de lino la, cual baje desde el cuello hasta los pies (que deberán pintarse enteramente desnudos , pues no podían de otro modo entrar en aquel lugar, aun los mismos sacerdotes, ni aun el Sumo) y ademas, debe estar ceñido con una faja también de lino, bien que hermoseada con algunos colores, cuyas extremidades llegaban hasta casi los pies. En la mano izquierda se le pintará teniendo aquel vaso de oro (de que hicimos antes mención) donde se ponían las ascuas que se quitaban de los sacrificios. Este será el modo más oportuno de pintar a Zacarías, padre del Santo Precursor [en la Anunciación]. Finalmente, será conveniente que el pintor erudito esté advertido de pintar de uno y otro lado del altar el candelero de oro y la mesa de los panes de la proposición".

Capítulo XII. Sobre las imágenes del mismo Precursor cuando muchacho, mozo o joven.

El Niño San Juan
"No me detendré aquí en reprender la necedad que cometen las mujeres cuando ridículamente, aunque con buena intención adornan la imagen del Bautista quando niño, proponiéndolo casi, o enteramente desnudo, cubierto no con el pellejo sino con una corta piel, que apenas le cubre la mitad del cuerpo por las espaldas, calzado con pequeñas sandalias y, ademas, adornado con su cabellera rubia, peinada y rizada de mil modos, a que se añaden frecuentemente otras muchas tonterías de esta clase".
(...) "Nada se ve con más frecuencia que las pinturas de S. Juan cuando niño, jugueteando de mil maneras extrañas y ridículas con Cristo Señor nuestro también niño: a saber , ora cogiendo con su mano a un pajarillo atado con un hilo, ora poniendo al viento para que la mueva una veleta de papel o rehilete, ora (cosa verdaderamente ridícula) montado a caballo sobre un cordero. Todo esto, sobre ser un juguete ridículo y ajeno de la gravedad de las cosas sagradas , es totalmente falso, o representa cosas falsas e improbables". 
(...) "No cabe duda en que S. Juan Bautista, cuando aún muchacho, fue educado no con blandura y delicadez, sino en lugares desiertos, y en las mismas peñas, conforme convenía al que había de ser excelente pregonero de la penitencia. Dícelo claramente el Evangelio: el niño crecía, y era confortado del espíritu, 'y estuvo en los desiertos basta que se manifestó a Israel'. Esto es lo que niegan algunos (...) los cuales afirman que S. Juan fue educado en casa de sus padres, no solo cuando niño, sino cuando muchacho, y aun siendo joven. Y lo que dice de él el Evangelio 'y estuvo en los desiertos', pretenden únicamente que habitó en casa de sus padres que estaba en lugares de la montaña, o en la región montana de la Judea. Así se burlan del predicador de la penitencia y austeridad estos hombres entregados a una vida regalona y delicada, y así sienten de la virtud los que la aborrecen. (...) Háse, pues, de pintar al Santo Precursor como que moraba en un vasto y horrible desierto, ya se le pinte varón, ya joven o muchacho que aún no ha salido de los años de su infancia".
San Juan, joven.
(...) "Por lo que respecta al vestido, los pintores, sin dar en el blanco, acostumbraron pintar a Juan cuando muchacho, vestido con pieles de cabritos o de corderos; y cuando joven o ya varón  con pellejos más groseros como los de camello, y pendiente muchas veces de ellos parte de la cabeza del camello. (...) [Pero] no nos dicen los Evangelistas que el vestido de Juan fuese de pellejos de camello, sino de pelos de dicho animal, y que su vestido fue rudo, áspero y muy semejante a un cilicio. San Mateo dice así: 'Juan tenía su vestido de pelos de camellos, y un ceñidor de cuero alrededor de sus lomos'. (...) Con todo, es es cosa que se puede tolerar, como también el que le pinten medio desnudo cuando niño, pero es intolerable, el que así lo representen, y pongan a la vista cuando ya mozo de alguna edad, conforme he observado muchas veces aunque nunca lo he podido aprobar. Pero los pintores, no haciendo ningún caso de lo que debieran hacer, solo parece que se dedican o a ostentar su pericia en el arte, pintando desnudos los cuerpos, o a pintar según su capricho, No debe, pues, pintarse S. Juan vestido, o medio vestido con alguna piel, sino con una áspera túnica o cilicio, como es el que se hace de pelos de camello, y que le cubra desde los hombros hasta casi los pies, y ceñido con aquel basto ceñidor de pellejo: esto debe observarse principalmente cuando le pintan joven , o ya varón, pues no es decible, cuanto conviene esto a la dignidad y autoridad del Bautista".
(...) Píntanle finalmente, como que está abrazando algunas veces a un cordero: lo que si bien los Griegos [las Iglesias Orientales] no lo aprueban (...) es más que recibido entre nosotros semejante modo de pintar al Precursor: singularmente estando recibido por costumbre, que al cordero (que sin duda representa al mismo Jesucristo) para distinguirle del cordero irracional, se le pinte adornado con una corona en la cabeza, o con un resplandeciente círculo, y ademas una Cruz: aunque es verdad que la Cruz formada de dos varas atravesadas suele atribuirse por lo común al mismo S. Juan, y no al cordero; lo que no sé si se hace igualmente bien. Pero es evidente, que por la figura de este cordero, se pretende señalar como con el dedo, aquel excelente testimonio que dio el Precursor, cuando viendo que Jesús iba hacia él, testificó a alta voz: 'He aquí al cordero de Dios; he aquí al que quita el pecado del mundo'. (...) Esto ha sido lo que me ha parecido más digno de advertir acerca de las pinturas e imágenes del insigne Precursor".
Y terminamos con Fray Juan de Ayala. Hay que decir que otros atributos relativos a San Juan Bautista son el manto rojo, que recuerda el martirio, si bien choca con la austeridad del vestido de pelos de camello; y el otro es la concha bautismal que en ocasiones se pone a su imagen, aunque no sea una representación del Bautismo del Señor. Un tercer atributo, insinuado por el autor es el estandarte con las palabras "Ecce Agnus Dei", que, como dice, es el testimonio sobre Cristo. En la iconografía oriental es común lleve un libro, que simboliza la predicación de la Palabra de Dios, y también se le representa alado. 

¿Que que le parecería esto a Fray Juan? Podéis imaginároslo. 

miércoles, 12 de junio de 2013

De San Antonio y de milagros



Hoy, día del patrón del blog, transcribo, literalmente, unos milagros por intercesión de San Antonio de Padua, extraídos de "Vida y Milagros de San Antonio de Padua", de Mestre. Tienen ese sabor de crónica antigua, barroca, novelesca, en la redacción, por eso los he dejado tal cual. La opinión sobre la veracidad, constancia y certeza de estos milagros, pues es siempre variable, según el redactor de estas "florecillas". quedémonos con lo importante: Los santos son nuestros hermanos y nos ayudan.Y felicidades a todos, una vez más.


1. El día en que fue honrosamente sepultado el cuerpo del beatísimo Antonio en la iglesia de Santa María de Padua, cierta mujer por nombre Cuniza, que desde hacía un año estaba gravemente enferma, se llegó hasta la iglesia valiéndose de muletas. Se había formado sobre sus espaldas una giba descomunal y de tal manera la tenía encorvada, que en manera alguna le era posible caminar sin el apoyo de bastones. Postrada en oración durante breve tiempo ante la tumba del bienaventurado Antonio, se le aplanó repentinamente la espalda sin quedar rastro de la giba, y, dejadas las muletas, retornó desencorvada a su casa.

2. Una monja de Santa Clara, llamada Oliva, cuando aún estaba insepulto el cuerpo del santo, se llegó a besarle las manos. Mientras permanecía postrada ante su cuerpo, pidió a Dios que, por los méritos del bienaventurado padre Antonio, le infligiera en la presente vida toda la pena que por sus pecados hubiera merecido. Acabada su oración, volvió a entrar al monasterio, siendo enseguida atacado todo su cuerpo de un dolor tan violento, que no sólo le fue imposible dominarse a sí misma, sino que sobresaltó a las otras monjas con sus gritos. Cuando al día siguiente entraban las otras en el refectorio, entró también ella a hurtadillas; pero, recreciéndole poco a poco el mal, no pudo probar bocado, sino que, mientras sus hermanas comían, se revolvía a uno y otro lado. Fue llevada a la enfermería por orden de la abadesa y, con redobladas súplicas, imploraba remedio. Se acordó entonces de que tenía guardada una partecilla de la túnica del bienaventurado Antonio y, tras hacérsela traer, se la aplicó. Inmediatamente cesó todo dolor.

3. Un clérigo de Anguilara, llamado Guidoto, cierto día que estaba en la cámara del señor obispo de Padua, se mofaba a escondidas de los testigos que deponían acerca de los milagros del bienaventurado Antonio. Pero a la noche siguiente fue acometido de dolores tan violentos por todo el cuerpo, que creyó que irremisiblemente le aguardaba la sentencia de muerte. Estimándose, y con razón, indigno de conmiseración, pedía a su madre que, apoyada en su confianza, hiciera un voto al santo de Dios, para poder alcanzar así misericordia. Apenas hecho el voto desaparecieron los dolores, y antes de que llegara el día ya estaba sano; y el que antes había hecho escarnio de los testigos con la risilla de la incredulidad, viose obligado ahora a rendir testimonio ante la verdad.

4. Un hombre de Porcilia, Escoto por nombre, que tenía los pies empodrecidos y tumefactos a causa de una podagra nudosa, acudió, llevado por un hombre a sus espaldas, al convento de los frailes. Tras confesarse y recibir la penitencia, sin pérdida de tiempo se hizo llevar, devoto, ante el arca de san Antonio. Habiendo permanecido allí brevemente, al momento retornó ya sano tan velozmente al fraile confesor, que éste, en extremo admirado por la brevedad del tiempo transcurrido, hizo que el que había curado se paseara por el claustro. Finalmente, ante los ojos de todos, el que llegó transportado a las espaldas, se fue por su propio pie, dando gracias a Dios y al bienaventurado Antonio.


Niccolosi, Catania
5. Había en Codigoro una niña llamada Samaritana, a la que un día, habiendo ido con otras niñas al campo de su padre a coger legumbres, súbitamente se le contrajeron las rodillas. Ya no fue capaz de regresar, y fueron sus acompañantes las que la llevaron a la casa paterna. Y así, arreciando la enfermedad, desde hacía tres años caminaba arrastrándose con las manos y con las nalgas por el suelo. Cierto día, tras hacer la confesión, acudió la niña junto con su madre al sepulcro del bienaventurado Antonio para orar, y, recuperada enseguida su antigua salud, se apresuró a volver a casa por su propio pie. Llegó esto a oídos de la gente de Codigoro, que salieron al punto a su encuentro, mientras repicaban las campanas, y veneraron en ella la grandeza del Señor.

6. Vivía en el castillo de Montañana una mujer, cuyo nombre era Guina, que tenía ya dos años imposibilitados el hombro y la mano derecha, de manera que no podía echarse absolutamente nada a la espalda, ni tampoco llevarse la mano a la boca. Acercóse cierto día una primera y una segunda vez al sepulcro del bienaventurado Antonio, y, como no sintiera el más mínimo alivio en el hombro ni en el brazo, se llegó al fraile que estaba ocupado en confesar. Hecha la confesión, acercóse una tercera vez al arca, y se postró en oración. Mientras oraba, viose asaltada improvisamente de un agudo dolor en el hombro, y el hueso de la espalda retornó a su lugar, crujiendo como cuando se cascan nueces. Se alzó entonces la mujer, y al punto agitó el brazo, y, a la vista de todos, volvió libre a su casa.

7. Un caballero de Salvaterra, Aleardino por nombre, que desde su mocedad había sido seducido por la herejía, fue un día a Padua, y, mientras estaba sentado a la mesa, razonaba con los otros comensales sobre los milagros otorgados a los fieles devotos por los méritos del bienaventurado Antonio. Como todos sostenían que el bienaventurado Antonio era un santo de Dios, vació el vaso que tenía entre las manos y prorrumpió más o menos así: «Si aquel a quien vosotros llamáis santo preservare intacto este vaso, tendré por verdadero aquello de que intentáis persuadirme». Desde lo alto donde estaban comiendo, arrojó el vaso contra el suelo, y, cosa admirable, resistió el vidrio el choque contra la piedra y quedó incólume. Arrastrado a penitencia a la vista del milagro, precipitóse solícito el hidalgo a recoger el vaso intacto, y, llevándolo consigo, contó a los frailes cómo había sucedido todo. Y hecha la confesión, aceptó con unción la penitencia que por sus pecados se le impuso, adhirióse a Cristo con fidelidad, y convirtióse en incansable predicador de sus maravillas.

8. En la ciudad de Comaquio vivía un hombre llamado Domingo que, cierto día, salió de su casa para un menester, y se llevó en su compañía a un hijo pequeño, que iba caminando tras él. Cuando se habían alejado algún tanto de su casa, volvió la vista atrás y no vio aparecer a nadie. Sobrecogido, se puso a dar vueltas, buscándolo por los alrededores con ojos asombrados, hasta que finalmente encontró al pequeño ahogado en una poza. Sacó el desdichado padre al muchachuelo, lo llevó a casa y se lo entregó exánime a la madre; pero ésta, haciendo al punto un voto, lo recibió vivo por los méritos del muy bienaventurado Antonio.

9. Una mujer de Tremiñón, por nombre Vida, ferventísima devota del bienaventurado Antonio, anhelaba con toda su alma visitar su sepulcro. Pero se acercaba el tiempo de la cosecha, y bandadas de gorriones causaban gran estrago en el panizo, que ya blanqueaba próximo a su sazón, y como ella estaba puesta de guardiana para espantar a tan importuno género de pajarillos, no tenía ninguna posibilidad de ponerse en camino. Llegando un día a la cerca que rodeaba el panizal, prometió que si el bienaventurado Antonio lo guardaba de los gorriones, visitaría nueve veces su sepulcro. Apenas hecha la promesa, cuando una nube de los dichos pájaros abandonó el lugar en una sola bandada, y vio que no quedó ni un solo gorrión sobre los sauces que circundaban el panizal. La buena mujer se apresuró a dar cumplimiento a su anhelo.

Más de San Antonio de Padua:

Cronología.
Himno y oraciones.
Culto e iconografía.

lunes, 10 de junio de 2013

Culto e iconografía de San Antonio de Padua.

Llegando el día 13 de junio, fiesta de San Antonio de Padua, principal patrón de este Blog, junto a Francisco de Asís (4 de octubre y 17 de septiembre) y Catalina de Alejandría (25 de noviembre), quiero felicitaros a todos: los lectores asiduos, los que comentan, los que no me soportan, los que preguntan, los que colaboran, los que me llenan el e-mail de spam... a todos. Muchas bendiciones del santo.

Quiero hoy poneros unas breves notas sobre el culto a San Antonio y su iconografía, ambas muy variadas. Probablemente Antonio sea el santo más representado en el arte, junto a San Francisco, y más aún en estatuas para el culto. En las iglesias es frecuente ver sus imágenes, haciéndolo reconocible perfectamente. Tradiciones locales, leyendas, refranes y supersticiones, tienen a Antonio como objeto. Todos los continentes lo conocen, y su imagen se ha extendido, hace mucho, más allá de los límites de la Orden Franciscana.

Santo con fama de milagroso, encuentracosas, buscanovios, invocado para casi todo, patrono de pobres y mendigos, hombre de letras y excelente predicador… así es Antonio, querido y venerado en todo el mundo:

Culto:
San Antonio recibió culto prácticamente desde su muerte, y el día 13 de junio fue desde el inicio el día de su memoria litúrgica (aunque murió el 12) desde su canonización en 1232, el año siguiente de su muerte. Así mismo, Padua celebra el 17 de junio y en febrero, la traslación de las reliquias. El papa Sixto V, franciscano conventual, extendió la festividad a toda la Iglesia. Y Pío XII, en 1946, lo nombró Doctor de la Iglesia, aunque ya desde el siglo XV, al menos, era reconocido y representado como tal.

Devociones antonianas:
El Responsorio: Es la primera en el tiempo, conocida hasta hoy, el Responsorio es atribuido a San Buenaventura, pero que en realidad lo escribió Fr. Julián de Espira, en 1234.


Los trece Martes: Su origen es variado y no hay acuerdo, unos dicen que conmemoran su funeral, que ocurrió en martes, otros que comenzó siendo una novena realizada por una devota de Bolonia, que se prolongó cuatro martes más al no alcanzar lo pedido. Suelen celebrarse públicamente en iglesias franciscanas. Tiene su versión abreviada de los “Trece minutos a San Antonio”. 


El rosario: Es un tipo de corona, que repite padrenuestro, avemarías y gloria, por trece veces consecutivas. Su origen es del siglo XIX.

La Cruz de San Antonio: es una cruz griega, dedicada especialmente a San Antonio, con la imagen del Santo en el verso y su bendición en el reverso. Es una bendición que solía utilizar Antonio para con los demás: “He aquí la Cruz del Señor; huid todos mis enemigos. Ha triunfado el León de Judá, la Raíz de David. ¡Aleluya, Aleluya!

Oración a la lengua: En 1263 el cuerpo de San Antonio fue exhumado y se descubrió intacta la lengua, cosa extrañísima, ya que por su composición es de lo primero en corromperse. Fue puesta en un relicario, que actualmente se muestra en Padua. Esta oración es la única súplica que se conoce que vaya dirigida especialmente a una parte corporal del santo. O sea, se dirige a Antonio, pero haciendo mención especial de la lengua, y esto porque siempre alabó a Dios, y llevó a otros a alabarlo. Habló de él a los hombres e intercedió por ellos ante Dios.

El escapulario de San Antonio: Como todos los escapularios, son dos piezas unidas por cordones. En el caso del escapulario antoniano, los rectángulos son de color marrón, y los cordones blancos. Siempre puede ser sustituido por la medalla de San Antonio.

El pan de los pobres: Es la obra devota con más proyección social. Nació en Francia, en el siglo XIX y consistía en dos huchas o alcancías que se colocaban a izquierda y derecha de la imagen del santo. En una se ponían papeles con peticiones al santo, que se extraían y por las que oraban los miembros. En la otra, se ponía un donativo en metálico como acción de gracias, por la petición escuchada por el santo, y lo recaudado se dedicaba íntegramente a los pobres. Hoy ya no se practica, aunque muchas asociaciones caritativas sigan teniendo al santo como protector. Asimismo el día de su fiesta se acostumbra en Portugal y América, principalmente, a repartir dulces y panes bendecidos.


San Antonio, de azul.
Exvoto novohispano. Siglo XIX

Iconografía antoniana:
Por lo general, San Antonio es representado como un joven sin barba, y de figura estilizada. Aunque las excepciones existen, como las imágenes o lienzos patrocinados por los capuchinos, donde el santo sí que tiene barba, aunque nunca la clásica barba capuchina de tres palmos. Las pinturas más antiguas son más realistas y no inciden en la belleza, como sí que hace el barroco, que lo convierte en una figura feminoide, de movimientos y bellezas angelicales.

El hábito: Pues lo podemos hallar en diversas formas. El más común es el hábito marrón, con cordón de tres nudos a la derecha y el rosario a la izquierda. Sin embargo, las imágenes del barroco lucen cinco nudos, por las cinco llagas, y en América es común verlos de azul, a partir del siglo XVIII. En ocasiones, no es lo más acostumbrado, lleva capa corta, al estilo franciscano. Otro aspecto a señalar es que, dependiendo de la iglesia, podemos verlo de gris y con esclavina amplia, si el sitio es franciscano conventual, o con capucha larga y sin esclavina, si es un convento capuchino. Otras imágenes barrocas le presentan levantando el hábito a media pierna y dejando ver debajo el hábito agustino, recordando que perteneció a dicha orden.

El Niño Jesús: Es su elemento iconográfico más característico. Se dice que un anfitrión del santo, vio como el Niño Jesús visitaba a Antonio en su oración. Como sea, lo cierto es que las imágenes antonianas suelen darnos al santo con el Niño, principalmente en tres versiones:


San Antonio, con el Niño
y el lirio.
1: Arropándolo en sus brazos y mirándolo extasiado; estas suelen ser imágenes de gran expresión y ternura, son propias del barroco.
2: El Niño baja del cielo entre resplandores y Antonio abre sus brazos a él; en esta forma los lienzos y las estampitas piadosas son frecuentes.
3: El Niño sienta cátedra sobre un libro; aunque iconográficamente sea una solución para incluir el libro en las imágenes, la iconografía del Niño sobre el libro es más profunda: la sabiduría, predicación y enseñanza de Antonio está avalada por Cristo.

El libro: Como en los demás santos, el libro es símbolo de sabiduría y enseñanza. Pueden ser los evangelios, en caso de un apóstol, o un libro de Reglas, si es un Fundador. En el caso de Antonio, encierra su doctrina, predicación y magisterio, que le valieron ser Doctor de la Iglesia. Lamentablemente su faceta de milagroso ha escondido demasiado el conocimiento de su obra, expuesta en sus “sermones”.
 

El lirio: Símbolo de pureza por excelencia, representa consagración y amor virginal. Le acompaña siempre, en forma de una pequeña rama, nunca como una vara florecida, como en el caso de San José.

El corazón en llamas: La llama es símbolo de fe y amor que inunda el corazón del santo y se expande hacia los demás. Solo lo vemos en representaciones antiguas y escasas, ya que con la repetición iconográfica, se perdió este atributo.

El crucifijo: La cruz tiene muchos significados, y en general es pertenencia a Cristo y seguimiento radical. Es signo de victoria sobre el pecado y la muerte. No es muy frecuente en Antonio, ya que lleva al Niño Jesús, pero se puede ver en algunas pinturas barrocas, formando parte de su iconografía “ambiental” (cilicios, calaveras, libros, pluma de escritor). En algunos casos, pocos, lleva un crucifijo florecido de lirios, que recuerdan su victoria sobre las tentaciones carnales de juventud.

El pan: En numerosas esculturas, pinturas o estampas, San Antonio aparece dando pan a un pobre, o un niño, así como con una bolsa llena de panes. Proverbial era la caridad del santo, llegando a vaciar las despensas de las comunidades donde vivió; por otro lado, algo que Francisco siempre quiso, que no se guardara nada y se repartiera con los pobres.

La Virgen María: Un elemento propio de la pinturas de tema antoniano son las apariciones marianas al santo para darle al Niño. Y esto en diversas formas, Antonio jugando con el Niño, que permanece en el regazo de María; Antonio recibiendo el Niño de manos de María y, la más frecuente: María desde el cielo, contempla a su Niño en brazos de Antonio. Otra representación frecuente es la aparición mariana en el momento de la muerte de Antonio.

La custodia o copón: la vemos en el entorno del milagro ocurrido en Rímini o Tolouse (ambas ciudades se consideran el sitio del milagro) cuando un burro se postró ante el Sacramento, adorándolo, antes de acercarse a comer. Con este milagro, Antonio logró la conversión de varios herejes.

Cronología.
Himno y oraciones. 
Milagros de San Antonio.



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