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miércoles, 31 de marzo de 2021

Predicó a tiempo y destiempo.

San Amós, profeta. 31 de marzo.  

Fue Amós un granjero (cultivaba y comerciaba con higos) de Tecoa, en el reino de Judá, y vivió en el siglo VIII antes de Cristo. A pesar de su vida de campesino, se nota en su libro que poseía cultura y conocimientos suficientes sobre la Historia Sagrada y algo de teología. Le tocó una época dificil: la división del reino de Israel se acentúa, una sequía pertinaz ha arruinado cosechas, extendido el hambre, la enfermedad y la muerte. La corrupción, la violencia y la muerte son el pan de cada día.  

Amós observa la realidad que le rodea y, como los verdaderos santos, se pregunta el por qué pasan estas cosas y que se puede hacer para solucionarlas. Movido por Dios, dejó su trabajo y posesiones y se fue a las regiones de Samaria, Betel y Gilgal a proclamar lo que Dios le inspiraba. Amós predicó sobre la iniquidad del pueblo y los gobernantes, predijo lo que ocurriría por el constante abandono de Dios. Por anunciar que el rey Jeroboam sería asesinado fue acusado de conspiración ante el monarca por Amasha, sacerdote del santuario de Betel. Este, además, creyendo que se había hecho profeta para ganarse la vida, le expulsó del santuario. Amós le recriminó su actitud y le replicó que Dios era quien le enviaba, y que él mismo ni siquiera se consideraba un profeta “oficial”. 

Este profeta inaugura una saga de profetas escritores, siendo el primero en escribir su palabra, como Palabra divina. Usa interesantes comparaciones, llenas de colorido y tomadas de la vida ordinaria, para expresar lo que desea. Su profecía, contenida en 8 capítulos, es severa e incisiva, y repasa los males de las tribus y los pueblos, pero siempre dejando paso a la esperanza en el Dios de Israel. 

Amós descansó eternamente alrededor del 750 A.C.  

Fuente:
-"Biblia de Jerusalén". 1976.

A 31 de marzo además se celebra 

Beata Juana de Tolosa,
terciaria carmelita
.
San Benjamín,
diácono mártir
.
San Renovato,
obispo
.
Santa Cornelia de Túnez
y compañeros mártires








 


 

martes, 16 de febrero de 2021

Iluminado por la verdad, abandonó el error.

Venerable Gaspar Ulenberg, presbítero. 16 de febrero. 

Este notable apologista nació en Lippstadt, Westfalia, en 1549. Creció en una familia que había adoptado la herejía luterana, y él mismo fue encaminado por sus padres para ser ministro de esta Iglesia. Se formó en filosofía, ciencias y teología en Wittenberg. Se hizo experto en las obras teológicas de Lutero, y precisamente fue el estudio de estas las que le hizo plantearse seras dudas sobre la fe luterana. En esa misma época surgía la doctrina calvinista en Sajonia, y fue testigo de la violenta reacción de los luteranos contra esta. Le llamó la atención que, al mismo tiempo que los luteranos abogaban por la libre interpretación de la Escritura, la negaban para otros que no fueran ellos mismos. 

En medio de estas dudas comenzó su carrera de profesor de teología en Lunden, donde comenzó la lectura profunda de los Padres de la Iglesia. En 1570 acudió a Colonia, donde sus parientes le reclamaron para que devolviera a la fe de Lutero a un familiar que había vuelto a la fe católica. Allí, todo lo contrario de lo esperado, se acercó más al catolicismo, aunque solo fuese para estudiarlo y compararlo al luteranismo.  

En 1572 se rindió a la evidencia y abjuró del luteranismo, para abrazar emocionado la fe católica y, además, convertirse en un ferviente apologeta de esta. Tenía la ventaja de conocer a la perfección la teología luterana, por lo cual su discurso iba al centro de la misma, desmontando toda la doctrina consecuente. En 1574 se doctoró en filosofía en la Universidad de Colonia y comenzó a ejercer la docencia en el Gymnasium Laurentianum de Colonia. En 1575 fue ordenado sacerdote y se le asignó la parroquia Kaiserswerth, penetrada profundamente de la herejía. Allí su predicación locuaz y profunda logró numerosas conversiones. 

Como párroco de San Cuniberto, en Colonia, también trabajó incansablemente por las almas, predicando y visitando a las familias, catequizando y organizando misiones populares. Toda esta actividad igualmente atrajo a muchas personas a la fe de la Iglesia. En 1593 fue elegido como Director del Gymnasium Laurentianum de Colonia, donde ya había sido profesor. Durante 22 años tuvo este cargo, siendo, además, preceptor de príncipes católicos, formándoles en la fe y la virtud. A la par era párroco de San Columbano y entre 1610 y 1612 fue también rector de la Universidad de Colonia. 

Biblia Germánica
Además de toda su predicación, docencia y actividad catequística, Gaspar tuvo tiempo para escribir varias obras sobre la Escritura, teología y apologética. Tradujo los Salmos, escribiendo una explicación para cada uno. Esta fue una obra que se imprimió constantemente durante al menos 300 años. Escribió un Catecismo católico, exponiendo la doctrina en contraposición con las enseñanzas herejes. Escribió una biografía de Lutero, y otra del hereje Melanchthon en la que señalaba, una vez más, los errores teológicos de ambos. También redactó una "Historia de la Doctrina de Zwinglio". A la par, publicó cientos de artículos y opúsculos cortos, más populares, sobre la doctrina católica. Pero su obra más importante fue la "Biblia Germánica", una cuidada traducción de la Biblia Vulgata Latina al alemán, que comenzó en 1614 y terminó en solo dos años, aunque no se publicaría hasta 1630.   

El P. Gaspar murió en Colonia, el 16 de febrero de 1617. En 1913 se le declaró Venerable. 


A 16 de febrero además se recuerda a:

San Tanco,
obispo y mártir
.
Santa Juliana, mártir.
San Pánfilo,
presbíter
o y mártir.









martes, 26 de enero de 2021

Del segundo apóstol de China.

Beato Gabriel María Allegra, presbítero franciscano. 

Nació el 16 de diciembre de 1907 en San Giovanni la Punta, Catania. Desde muy niño quiso ser misionero y por ello a los 11 años entró en el Seminario Menor de los franciscanos en Acireale. En 1926, luego de terminar sus estudios teologicos y ser ordenado presbítero comenzó su preparación en el Antonianum de Roma para misionar en China. 

En 1931 Gabriel llegó a China y enseguida se dio a la tarea de traducir los textos bíblicos al mandarín, siguiendo el ejemplo del célebre del franciscano, misionero en China y primer obispo de los chinos, Juan de Montecorvino. De 1939 a 1944 trabajó en la traducción del Antiguo Testamento. En 1945 abrió un estudio bíblico en la Universidad Católica de Pekín, que durante tres años fue un excelente centro de conocimiento de la Escritura. En 1948, llegado el comunismo a China el centro tuvo que cerrar y Gabriel María se trasladó a Hong Kong en 1950, donde tradujo las partes restantes del Antiguo Testamento. En 1961 su obra de traducción fue completada, y comenzó la traducción de los últimos documentos papales, desde León XIII a Pablo VI. Además, se ocupó de promover el culto a los mártires de China. 

El padre Gabriel murió el 26 de enero de 1976. Fue beatificado el 29 de septiembre de 2012 por el papa Benedicto XVI en la catedral de Acireale.

Fuente:
http://www.franciscanos.org/


A 26 de enero además se recuerda a:


Santa Paula, viuda.
San Tito, obispo.
San Tujen, abad.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Algo sobre "...una imagen muy perfecta".

El Señor de la Salud de Tabasco. 22 de septiembre.

La imagen de un hermoso Cristo de tez blanca que actualmente es venerado bajo el título de "Señor de la Salud" en el templo de Santa Teresa la Nueva, en la ciudad de México, es una imagen que originalmente perteneció y tuvo gran devoción en la catedral del Señor de Esquipulas en la ciudad de San Juan Bautista (actual Villahermosa), Tabasco, en el sureste mexicano.

En 1767 el obispo de Yucatán don Diego de Peredo y Navarrete realiza a la ciudad de San Juan Bautista de Tabasco una visita. Traía consigo una réplica del Santo Cristo de Esquipulas venerado en Guatemala, la cual obsequió al padre Francisco Barrera, quien con algunas familias funda una capilla para dicha imagen. Posteriormente se convertirá en el barrio de Esquipulas y dará nombre a la loma donde, el 15 de enero de 1776, se inaugura definitivamente el templo del Señor de Esquipulas.

Es en este templo del Señor de Esquipulas donde se albergara primeramente la imagen del Señor de la Salud sin embargo se desconoce con certeza cuál es el origen de la imagen del Cristo de la Salud o que fue lo que llevó a darle este título. Incluso las referencias más antiguas que hablan sobre el Señor de la Salud del templo de Esquipulas de la ciudad de san Juan Bautista son del siglo XIX; es así que en 1831 un viajero anónimo dejo un relato acerca de su paso por la ciudad de san Juan Bautista y su visita al templo de Esquipulas: "En el altar mayor está un crucificado, a quien se celebra bajo la advocación del Señor de Esquipulas… Pregunté a uno de los sacristanes porqué es de este color (negro) aquella imagen, y me respondió que porque así es el primitivo Señor de Esquipulas que se celebra en Centro América… En el costado izquierdo del templo vi otro crucificado que llaman Señor de la Salud; me pareció una imagen muy perfecta, y en esta no había la anomalía del color que nutren la otra. En un altar vi a san Juan Bautista, patrón de esta ciudad, y no era inferior en escultura a los dos crucificados".

Las fiestas que se celebraban a lo largo del año en el templo del Señor de Esquipulas era la primera el 15 de enero, celebrando al patrón de Esquipulas, la segunda era el segundo domingo de febrero cuando se festejaba al Señor de la Salud. El 19 de marzo se celebraba a San José de la Montaña de quien las referencias históricas mencionan era una de las imágenes más veneradas y más llenas de milagros en el templo, contando con su propia Cofradía. El 25 de marzo se celebraba a Santa María de la Victoria, imagen que Cortés dejó en Centla a los indios a manera de acción de gracias a la Virgen, pues creía que gracias a su intercesión fue ganada la batalla de Centla el 25 de marzo de 1519. El 24 de junio se celebraba a San Juan Bautista, patrón de la ciudad, y el 22 de septiembre, Octava de la Exaltación de la Santa Cruz (14 de septiembre) se conmemoraba una segunda fiesta en honor a la imagen del Señor de la Salud.

Debido a los diversos avatares de la historia que sufrió la ciudad de San Juan Bautista, actual Villahermosa, mucha documentación se perdió, así como el recuerdo del origen hasta ahora desconocido de la imagen del Señor de la Salud.

Es hacia 1923 cuando Tomás Garrido Canabal llega a la gubernatura del estado de Tabasco, poniendo su régimen anticlerical al máximo esplendor. En 1924 para apoyo a su campaña "desfanatizadora" crea el grupo de jóvenes "los camisas rojas" quienes se encargaban de revisar de casa en casa para decomisar las imágenes religiosas que encontraran y quemarlas en la plaza pública, y lo mismo hacían en los templos. En 1925 después de haber logrado que el obispo de Tabasco Pascual Díaz Barreto huyera de la entidad, Tomás Garrido tiene la idea de crear en Tabasco una iglesia católica mexicana a semejanza de la que en la ciudad de México a instancia del gobierno y del patriarca Joaquín Pérez Budar se había implementado en el templo de la Soledad. Para esto Garrido le ofrece el cargo de "obispo rojo" al párroco de la catedral del Señor de Esquipulas, el sacerdote Manuel González Punaro, quien rechazó la oferta y decidió huir del estado como otrora lo hiciera el Obispo de Tabasco. Es precisamente el padre González Punaro quien se encarga de llevarse consigo la imagen del Señor de la Salud que era venerada en la catedral de Esquipulas. Ignoramos como lo habrá podido transportar a escondidas para que los garridistas no se lo quitaran y lo quemaran, posiblemente el padre le haya hecho cortar los brazos para poder transportarle más fácilmente, sin embargo esta es solo una hipótesis.

El padre Manuel Gónzalez Punaro viaja a la ciudad de México y durante este tiempo la imagen del Santo Cristo estuvo bajo su resguardo, quien al ser nombrado en 1930 capellán del templo de santa Teresa la Nueva en la ciudad de México lleva consigo la imagen del Señor de la Salud y le pone a veneración, logrando rápidamente la devoción de los fieles. Existe en el mismo templo un libro de favores del Señor de la Salud firmado por el padre Punaro que inicia con los milagros hechos por el Señor de la Salud en 1930. 

Uno de estos milagros que se narra, quizás uno de los más sorprendentes, es de un joven que llega a dar gracias al Cristo de la Salud ya que cuando su madre estaba embarazada de él los médicos la desahuciaron y decían era inminente que fallecieran tanto la madre como el hijo o alguno de los dos. La suegra de la mujer se acordó en ese momento de invocar al Señor de la Salud del templo de santa Teresa y al poco tiempo su nuera pudo dar a luz sin más complicaciones. De ese modo el hijo que había nacido por ese milagro daba gracias al Señor de la Salud, haciéndolo patente el relato de su puño y letra. Así como este se narran diversos favores y milagros obrados al invocar al Señor de la Salud de Santa Teresa la Nueva.


Rostro del Santo Cristo.
En el protomonasterio de Santa Clara de Asís de la ciudad de México se conserva un cuadro de gran formato con una fotografía a blanco y negro del Señor de la Salud, que fue obsequiado por un médico benefactor del convento, según las religiosas dicen, y que era muy devoto del Señor de la Salud y había hecho promesa de regalar un cuadro suyo al monasterio. En esta fotografía de los años 40 se logra apreciar al Cristo de cuerpo entero y se puede ver el cendal y el sudario que la imagen lleva, llenos de milagros y ex votos metálicos en acción de gracias por los favores concedidos, lo que nos habla de que su devoción creció rápidamente. De la misma manera al pie de la imagen se puede leer claramente el nombre "Señor de la Salud de Tabasco venerado en el templo de santa Teresa la Nueva" con lo cual no queda más duda de que la imagen que hasta la actualidad se venera en el templo de santa Teresa es aquella de la cual hablan las crónicas decimonónicas era venerada en la catedral del Señor de Esquipulas de la actual ciudad de Villahermosa, Tabasco.

El título de "Señor de la Salud" en Tabasco es muy recurrido en varias imágenes de Cristo, de esta forma existen varias imágenes llamadas de esta forma y que son veneradas hasta la actualidad, las de mayor trascendencia con este título que aún se conservan corresponden al Señor de la Salud de Jonuta, Tabasco y al Señor de la Salud de Mecatepec, Huimanguillo, Tabasco.

Cabe destacar que sobre esta imagen del Señor de la Salud de Santa Teresa la Nueva, en Tabasco no se tenía idea de su paradero, incluso se creía haber sido destruida por Garrido cuando las imágenes del interior de la catedral fueron quemadas y destrozadas, por lo que saber que aún existe y conserva es un gran descubrimiento y alegría para los fieles de Tabasco que ya habían olvidado en el recuerdo al milagroso Señor de la Salud de la catedral de Esquipulas.

Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo.


A 22 de septiembre además se celebra a: 

San Florencio de
Angers, eremita
.
San Emmeran,
obispo mártir
San Mauricio
y la Legión Tebana
.





viernes, 21 de septiembre de 2018

"No es el sexo, sino el valor lo que hace fuerte".

Santa Débora, juez y profetisa. 21 de septiembre, 11 y 14 de diciembre (Iglesias Orientales).


Añadir leyenda
La Escritura habla poco de Débora, pero lo suficiente para que salte a la vista el hecho de ver a una mujer como juez del pueblo de Dios. Los Jueces ejercían un liderazgo moral, político y religioso. En tiempos en que aún Israel aun no tenía reyes los Jueces eran, junto a los profetas, la voz de Dios y por Él se les consideraba elegidos. No eran gobernantes propiamente dicho y ninguno pretendió ser superior a los demás. Los Jueces fueron Otoniel, Aod, Samgar, Gedeón, Abimelec, Tola, Jaír, Jefté, Ibzán, Elón, Abdón, Sansón, Samuel y nuestra Débora.

La principal acción de Débora, quien dictaba sentencia bajo una palmera entre Rama y Betel, en favor de Israel fue animar al general Barac a lanzar las tropas israelitas sobre el cananeo Sísara. Le profetizó que vencerían, aunque él no vería el triunfo. Efectivamente, Israel vencería, pero quien mataría a Sísara sería Jael, mujer del cananeo Héber. Al ocurrir la victoria, Débora habría entonado un cántico a Dios.

Y poco más podemos decir de su biografía. Pero aún así, su figura ha sido evocada por numerosos padres de la Iglesia y santos han mirado a Débora como prefiguración de la Iglesia, de la Santísima Virgen, puesta como ejemplo para las mujeres, o comparada con el alma cristiana imbuida de Dios:




"Y así, de acuerdo con la historia, para que las mentes de las mujeres pudieran asentarse, una mujer se convirtió en una juez, una mujer que puso todo en orden; una mujer que profetizó; una mujer que triunfó; y que se unió a la batalla, enseñó a los hombres a la guerra bajo el consejo de una mujer. Pero en un misterio, es la batalla de la fe y la victoria de la Iglesia". San Ambrosio.
"Y creo que su judicatura ha sido narrada y sus hechos descritos, que las mujeres no deben ser restringidas de actos de valor por la debilidad de su sexo. Una viuda, gobierna al pueblo; una viuda, dirige ejércitos; una viuda, elige generales; una viuda, determina guerras y ordena triunfos. Por lo tanto, no es la naturaleza la que causa la debilidad. No es el sexo, sino el valor lo que hace fuerte". San Jerónimo.
"Nada es más poderoso que una mujer piadosa y sensible para poner a un hombre en orden y moldear su alma como ella quiera. Porque no soportará a los amigos, ni a los maestros, ni a los gobernantes, como lo hará con su pareja aconsejándole y aconsejándole, pues el consejo lleva consigo incluso cierto placer, porque la que da el consejo es muy amada. Podría hablar de muchos hombres duros y desobedientes que han sido ablandados de esta manera. (…) Una mujer destruyó Absalón, una mujer destruyó Amnón, una mujer rescató a Nabal de la matanza. Las mujeres han preservado naciones enteras, pues Débora y Judit exhibieron éxitos dignos de los hombres; así también lo hacen otras diez mil mujeres". San Juan Crisóstomo.

Y, además, tenemos el detalle poco conocido de que Santa Teresa de Jesús (15 de octubre; 26 de agosto, la Trasverberación; 13 de julio, Traslación de las reliquias) es llamada "la Nueva Débora" por el papa Gregorio XV en la Bula de Canonización. Este "piropo" daría pie a una iconografía particular que San Enrique de Ossó (27 de enero) promovería para la Institución Teresiana. Pero habría que dejarlo para otro artículo.

A 21 de septiembre además se celebra a:


Beato José Vila Barri,
presbítero HSF y mártir
Santa Efigenia,
virgen carmelita.
San Cuadrato de Atenas,
obispo y mártir
.



miércoles, 4 de julio de 2018

De una infidelidad anunciada.

San Oseas, Profeta. 4 de julio.

Oseas y Gomer.
Fue Oseas de la tribu de Isachar y su padre se llamó Beeri. Oseas vivió casi 100 años, entre los reinados de Osías, Joathan, Achaz, y Ezequías y Jeroboam ll. La vida y libro de Oseas llama la atención por su desarrollo. Cuenta su libro bíblico que Dios le mandó se casase con una prostituta, para significar en ello la traición del pueblo de Israel hacia Dios. Obedeció Oseas y se casó con Gomer, hija de Debelaim. Tuvieron tres hijos: Jezrael (amado por el Señor), Lo-Ru-chama (No Compadecida) y Lo-Ammi (No es mi pueblo). Así, tal cual, mandó Dios fueran llamados los hijos, que representan etapas de la misma acción de Dos con respecto a Israel.

En ocasiones algunos autores piadosos entendían "prostituta" por "idólatra", siendo que les parecía imposible que Dios ordenara al profeta casarse con una mujer mala, a sabiendas que habría adulterio. Pero estos autores pasan por alto que, efectivamente, en el libro de Oseas no se dice en ningún momento que su esposa le engaña, pues los capítulos del 2 al 14, en el que se menciona el adulterio y el abandono, no se dice fuera Gomer la adúltera, sino que precisamente es una imagen metafórica para poner de manifiesto el abandono de los israelitas al Dios verdadero. Bien pudo Oseas casarse con una prostituta y que esta le fuera fiel.

La profecía de Oseas anuncia la reprobación de los judíos y el llamado de Dios a los pueblos paganos. Hace alusiones a la paz de Dios con su creación por medio de Jesucristo. Usa sentencias cortas, profundas y de gran patetismo:
"Sí, su madre se prostituyó, la que los concibió se cubrió de vergüenza, porque dijo: 'Iré detrás de mis amantes, los que me dan mi pan y mi agua, mi lana y mi lino, mi aceite y mis bebidas'. Por eso voy a obstruir su camino con espinas, la cercaré con un muro, y no encontrará sus senderos. Irá detrás de sus amantes y no los alcanzará, los buscará y no los encontrará. Entonces dirá: 'Volveré con mi primer marido, porque antes me iba mejor que ahora'. Ella no reconoció que era yo el que le daba el trigo, el vino nuevo y el aceite fresco; el que le prodigaba la plata y el oro que ellos emplearon para Baal. Por eso retiraré mi trigo a su tiempo y mi vino en su estación; arrancaré mi lana y mi lino, con los que cubría su desnudez". Os 2, 7-11.
"Yo los curaré de su apostasía, los amaré generosamente, porque mi ira se ha apartado de ellos. Seré como rocío para Israel: él florecerá como el lirio, hundirá sus raíces como el bosque del Líbano; sus retoños se extenderán, su esplendor será como el del olivo y su fragancia como la del Líbano. Volverán a sentarse a mi sombre, harán revivir el trigo, florecerán como la viña, y su renombre será como el del vino del Líbano. Efraím, ¿qué tengo aún que ver con los ídolos? Yo le respondo y velo por él. Soy como un ciprés siempre verde, y de mí procede tu fruto. Que el sabio comprenda estas cosas! ¡Que el hombre inteligente las entienda! Los caminos del Señor son rectos: por ellos caminarán los justos, pero los rebeldes tropezarán en ellos". Os 14, 5-10

Oseas falleció sobre 725 AC. Su sepultura aún se venera.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://biblia.catholic.net
-http://heiligen-3s.nl

A 4 de julio además se celebra a:


San Odo de Canterbury,
obispo.
San Calais de
Anille, abad.
Santa Bertha de Blangy,
abadesa y reclusa.








martes, 21 de noviembre de 2017

Pureza, sabiduría y firmeza.

San Gelasio I, papa. 21 de noviembre.

Fue natural Roma, aunque sus padres eran de África. Fue un cristiano devoto, versado en la Escritura y con don de oratoria. Según Dionisio el Exiguo, Gelasio fue de "gran pureza de vida, extraordinaria humildad, templanza, austeridad y liberalidad con el pobre, por cuyo amor lo fue él siempre". Facundo de Hermione dirá: "Fue famoso en todo el mundo por su sabiduría y santidad de vida".

Sobre 492 sucedió al papa San Félix III (1 de marzo), y uno de sus principales intereses fue restablecer la paz con las iglesias de Oriente. Fue firme con el asunto de los "Dípticos" (registro de obispos difuntos para hacer conmemoración de ellos en el altar), conminando a Eufemio, patriarca de Constantinopla, a que borrara de dicha lista a Acacio y a Flavitas, Patriarcas anteriores, extremadamente condescendientes con los herejes eutiquianos. Eufemio, fiel a la verdad católica que sería desterrado por su ortodoxia, no quitaba el nombre por considerar una intromisión de Gelasio en su autoridad episcopal, y, por otro lado, Acacio no había rechazado nunca al Concilio de Calcedonia ni a la fe católica. Este asunto no se resolvió hasta el pontificado de San Hormisdas (6 de agosto), cuando en 518, Juan, patriarca de Constantinopla, quitó el nombre de Acacio por orden del emperador Justino. 

El papa San Gelasio fue igualmente constante en afirmar la primacía de la Cátedra de Roma frente a otras Iglesias. Fue firme contra las herejías pelagiana y maniquea. Para detectar a estos últimos mandó que la Comunión siempre se diera bajo las dos especies, como odiaban recibirla los maniqueos, que consideraban el vino como algo impuro e indigno de llegar a ser verdadera Sangre del Señor. También fue combativo contra la simonía, prohibiendo a los clérigos que tuvieran comercios o negocios propios, para que no se mezclara la venta de asuntos profanos sellados con promesas espirituales o el Sacrificio del Altar. 

Se enfrentó a Andrómaco, senador que intentó rescatar los Lupercales en honor del dios Pan. El emperador Anastasio también supo de la severidad de Gelasio por su tolerancia con los vándalos y otros herejes. Y también excomulgó a Thrasimund, rey de los vándalos, por la persecución contra la Iglesia en África, pero como este era arriano recibió la sentencia con indiferencia.

Dedicó varias iglesias en Roma, como la de Santa Eufemia, la basílica de Santos Nicandro y Eleuterio en la Vía Lavicana, y la basílica de Santa María en la Vía Laurentina. 

En el plano litúrgico, Gelasio tiene un papel importante, pues su Sacramentario recoge el rito romano de su época, y establece ritos que actualmente seguimos celebrando, como la adoración a la Cruz el Viernes Santo (que proviene de un rito propio de Jerusalén), la bendición de los óleos para los bautismos, las consagraciones y los enfermos. Igualmente es Gelasio quien instituye la bendición del agua, las imágenes sagradas, las casas, etc. El Sacramentario igualmente recoge los nombres de los mártires que la Iglesia romana celebraba en su tiempo, como San Jorge (23 de abril), Santa Beatriz (29 de julio) o Santa Cecilia (22 de noviembre), evidenciando el antiguo culto a estos. También compuso himnos sagrados a los santos mártires, pero no se conservan. También fijó las cuatro Témporas del año Litúrgico.

En 494 Gelasio convocó un Concilio en Roma en el cual se publicó su "Decreto sobre las Obras Católicas", confirmando libros canónicos de la Sagrada Escritura, las obras de los Padres, y una lista de libros apócrifos, señalando que si bien podían ser buenos para la instrucción y la piedad, no debían ser enseñados como verdad. Por ejemplo, la Leyenda de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) entró dentro de estas leyendas piadosas, así como los "Hechos de Pablo y Tecla" y, sorprendentemente, la "Historia Eclesiástica" de Eusebio. 

San Gelasio murió el 21 de noviembre de 496, con solo cuatro años de pontificado. Fue sucedido por Anastasio II. Fue sepultado en la primitiva Basílica de San Pedro, y en la actual Basílica está situada en la zona del pórtico.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 11. Editorial Edibesa, 2001.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Calixto I. 14 de octubre.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.

San Hormisdas. 6 de agosto.
San Agatón. 10 de enero. 

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

viernes, 10 de noviembre de 2017

"Han trabajado para el Señor..."

Santos Olimpas, Tercio y otros. 10 de noviembre.

San Olimpas.
Aunque estos santos antiguos aparecen en diferentes días en diversos martirologios, la tradición los recoge a todos a día de hoy.

A Olimpas le hallamos mencionado en la Carta de San Pablo a los Romanos: "Saludad a Filólogo y a Julia, a Nereo y a su hermana, y a Olimpas y a todos los santos que están con ellos". San Hipólito (22 de agosto) dice que martirizado en Roma, y otros le confunden con Olimpas, el centurión mártir bautizado por el papa San Esteban I (2 de agosto), pero este padeció a mediados del siglo III. Por su parte Doroteo dice que era de los 72 y que fue martirizado junto a San Pedro, pero sin embargo, ninguna de las Actas apócrifas de Santos Pedro y Pablo le menciona, ni el Pseudo-Lino tampoco.

A Tercio, le considera Hipólito como el amanuense de la misma Carta a los Romanos, y quien la habría copiado para extenderla a todos los cristianos. Tanto Hipólito como Doroteo lo consideran uno de los 72, incluso Hipólito le hace obispo de Iconio.

En cuanto a Santas Trifena y Trifosa, también son señaladas en dicha Carta: "Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor". Con respecto a ellas, las tradiciones son más escuetas. Algunos las hacen diaconisas, o mujeres de diáconos. Algunos se aventuran en llamarlas mártires, sin prueba alguna, y otros han hecho de Trifena la dueña de los terrenos de un cementerio en la Vigna Codini. 

También aparecen recogidos a este día, por su relación con la Carta a los Romanos, los Santos Jasón y Sosípater (29 de abril).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 10 de noviembre además se celebra a
Santa Ninfa de Palermo, virgen.
Santa Natalina de Pamiers, virgen y mártir.

domingo, 5 de noviembre de 2017

Del legítimo culto a las Reliquias.

Fiesta de las Sagradas Reliquias. 5 de noviembre.

Relicario del brazo
de Santa Teresa.
Introducción.
Esta festividad, hoy inexistente, en origen se celebraba en la Octava de Todos los Santos, es decir, a 8 de noviembre, pero al ir ganando importancia dicha octava, se trasladó al domingo intermedio, siendo movible. Luego pasó a ser fija, a 5 de noviembre, y luego desapareció. En este día cada Iglesia debía rendir culto a las reliquias que poseyera, poniéndolas a especial veneración. Algunas iglesias importantes, como las catedralicias o abaciales, que poseían muchas reliquias montaban altares imponentes, o exponían cuerpos relicarios que usualmente no estaban a la vista, aunque permanecían en los altares, cubiertos por antipendios de madera labrada.

Todas las religiones han honrado la memoria de sus difuntos y venerado sus restos, incluso aquellas donde son cremados, esto se hace con suma veneración. El cristianismo no es ajeno a ello, al menos en la Iglesia Católica, romana o no, la cual venera las reliquias de los santos, ya no tanto porque sean difuntos cercanos, sino que venera las de aquellos que la Iglesia ha propuesto para la veneración. El culto a las reliquias no es algo ajeno a nuestra fe católica, ni mucho menos algo impuesto o tomado del paganismo. El culto a las reliquias es, en el fondo, culto a Dios manifestado en sus Siervos, los santos, y en los cuerpos de estos, o en objetos santificados por su contacto.

Las Sagradas Escrituras.
La Escritura tiene varios ejemplos de la importancia de las reliquias como medio por el que Dios derrama su gracia. Tres textos en la Biblia dejan bien claro la complacencia divina en la veneración de las reliquias y en el "poder" de estas:
"Murió Eliseo, y lo sepultaron. Entrado el año vinieron unas bandas moabitas al país. Mientras unos israelitas sepultaban a un hombre, vieron una banda, y arrojaron al muerto en el sepulcro de Eliseo. Y cuando el muerto tocó los huesos de Eliseo, revivió y se levantó sobre sus pies" (II Reyes 13, 20-21)

"…sacaban los enfermos a las calles y los tendían en lechos y camillas, para que al pasar Pedro, siquiera su sombra cayera sobre alguno de ellos. También la gente de las ciudades en los alrededores de Jerusalén acudía trayendo enfermos y atormentados por espíritus inmundos, y todos eran sanados" (Hch 5, 15-16)

"Y hacía Dios milagros extraordinarios por mano de Pablo, de tal manera que hasta los pañuelos o mandiles que habían tocado su cuerpo eran llevados a los enfermos, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían". Hch. 19, 11-12

Los protestantes y otros llamados cristianos tienen muchas teorías sobre estos textos, todas anticatólicas, y que, por supuesto, obvian una realidad: Dios puede obrar milagros por medio de las reliquias, y si Dios puede hacer algo, efectivamente lo hace. Los católicos no somos tontos, sabemos que la reliquia no posee poder por sí misma, sino que Dios se complace en utilizarla como medio para sus bendiciones o milagros. Podría no hacerlo, pero cuando lo ha elegido, no hay razón alguna para despreciarlo o minusvalorarlo.

Catacumbas de San Sebastián.
La iglesia Primitiva.
En los tiempos apostólicos y posteriores tenemos más testimonios de la veneración de las reliquias, específicamente de los cuerpos de los mártires. Los sepulcros y las catacumbas son ejemplos claros de ellos. Los cristianos, creyentes de la Resurrección de la carne se distanciaron de las prácticas conocidas: ni quemaban a sus difuntos (de hecho un castigo a ellos, por parte de los romanos, era evitar la veneración de los cuerpos de los mártires), pero tampoco los conservaban artificialmente, como los egipcios. Los enterraban en la tierra, recordando el "del polvo vienes y en polvo te convertirás", para ello cavaban los nichos en estas cavernas llamadas catacumbas. Los nichos eran sellados muy bien y a veces se escribía el nombre del difunto, la edad y la fecha de la muerte, lo cual indica la necesidad de un recordatorio para la veneración adecuada. Se añadían símbolos, como el crismón o un ramo (símbolo de victoria).

La costumbre vigente todavía de poner reliquias de mártires (hoy, de cualquier santo) en los altares, viene de este recuerdo de celebrar la misa sobre los sepulcros martiriales. Para identificar como mártires a los que lo eran, se ponía una vasija, el "lacrimatorium" o "vas sanguinis", con restos de sangre o algunas, si no había sangre, con señales de color rojo. La vasija también podía contener tierra ensangrentada, un trozo de ropa del mártir o de la tela con que se recogió esa sangre. Como vemos, objetos materiales (tierra, paños o ropas con sangre) relacionados al santo ya son venerados en tiempos tan primitivos como los siglos II y III. 

"Tomamos los huesos, que son más valiosos que piedras preciosas y más finos que oro refinado, y los pusimos en un lugar apropiado, donde el Señor nos permitirá reunirnos", dice la Carta a la Iglesia de Esmirna, del año 156.

Los Padres de la Iglesia.
Pero no sólo fueron veneradas las reliquias de los santos durante los tiempos de persecución, sino después. San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias), por ejemplo, visitaba las catacumbas todos los domingos mientras vivió en Roma, y allí meditaba y oraba. También en el siglo IV San Paulino de Nola (22 de junio), narra cómo vio el cuerpo de San Hipólito (13 de agosto) en el cementerio de Ciríaca, y que allí se decía la misa, y se besaba el sepulcro especialmente cuando se recordaba el "dies Natalis" o sea, el día del nacimiento para el cielo del santo en cuestión.

San Agustín nos dice: 
"Está claro que quien tiene afecto por alguien venera lo que queda de ésa persona tras su muerte, no sólo su cuerpo sino partes de él e incluso cosas externas, como sus ropas. Entonces, en memoria de ellos debemos de honrar sus reliquias, principalmente sus cuerpos, que eran templos del Espíritu Santo". (La Ciudad de Dios)

San Juan Crisóstomo, predicando del mártir San Julián: 
"[los] espíritus impuros no pueden sufrir esta luz tan superior. Traigan un energúmeno ante las Reliquias del Santo, por intrépido que sea el demonio que le posea, por furioso que parezca, jamás se acercará a ellas, y le veréis huir al llegar al pórtico: antes pasará por carbones encendidos: más presto se arrojará a ellos, que pasar a este lugar sagrado; y sola la vista del sepulcro le hará huir, y retirarse. Pues si después de tanto tiempo como se ha pasado desde la muerte del mártir, aun hoy, que este cuerpo no es más que ceniza y polvo, no se atreven los demonios ni aun a mirarle, ¿qué confusión y tinieblas no serían las suyas, cuando del todo brillante con la purpura de su sangre hería sus espantadizos ojos? 
(...) Se dignó Dios repartir con nosotros a los mártires: él toma el alma para sí y a nosotros nos deja el cuerpo, para que teniendo siempre a la vista estos sagrados despojos nos animásemos a la práctica de las virtudes que los han consagrado. Porque si la vista de las armas ensangrentadas de cualquier hombre valiente, excita cierto ardor marcial hasta en el corazón más cobarde, (…) ¿qué debemos sentir nosotros, que vemos, que tocamos, no las armas de este soldado de Jesucristo, sino su cuerpo ensangrentado por la gloria de su Maestro, y del nuestro? Aun cuando fuésemos los más cobardes de todos los hombres, esta vista sola es capaz de encender en nuestros corazones el mismo ardor que consumía al de Julián. Dios nos confía las reliquias de los Mártires para que tengamos entre manos la materia de una filosofía la más sublime y elevada".

La Edad Media. 
Este período, largo en el tiempo, supuso un enorme auge en el culto a las reliquias de los santos, ya fueran cuerpos o sus partes, u objetos. La costumbre de poner reliquias debajo de los altares pasa a ser normativa. Lamentablemente, de aquella época no quedan casi templos que atestigüen esta costumbre, pero sí quedan los numerosos hallazgos o "invenciones" de cuerpos identificados mucho tiempo después, en medio de derrumbres, escombros o paredes tapiadas. Un caso, por ejemplo, San Valentín de Terni (14 de febrero). Los primeros cuerpos en ser expuestos pues serán santos locales, de devoción reducida: Eran trasladados con solemnidad, por el obispo de la diócesis, que elegía un día para recordarlo; y esto era lo equivalente a una canonización, y así fue hasta el siglo IX, cuando el papa se reservó el poder de canonizar santos. Podéis leer este artículo sobre la Invención y Traslación de Reliquias.

Busto relicario.
Santa Cristina.
Son los tiempos en los que nacen los bustos relicarios, que unen la reliquia a una imagen de bulto para ser venerada. Se construyen altares-relicarios, y relicarios con formas de partes del cuerpo según las reliquias que albergaran, como brazos, pies y piernas. otros relicarios imitarán pequeñas iglesias o santuarios. El oro y otros metales nobles, las piedras preciosas, los bordados... todas las bellas artes están al servicio del culto y en este las reliquias son fundamentales.

La Alta Edad Media fue una época oscura en cuanto a este tema: las reliquias falsas se multiplicaron, llegando a los extremos aberrantes de conocerse 24 cabezas de San Juan Bautista, o cientos de dientes de Santa Apolonia, solo por poner dos ejemplos. Es la época igualmente en que objetos de santos del Antiguo Testamento comienzan a ser venerados, o reliquias más absurdas aún, como el último suspiro de San José, o leche de los pechos de la Madre de Dios. Sobre las reliquias de la Santa Cruz, podéis leer este artículo para no desviarme del tema. La proliferación de reliquias, verdaderas o falsas, responde esencialmente a esta razón: a más reliquias, o más estupendas, pues más peregrinos, y por tanto mejor culto, más limosnas para la Iglesia, más comercios para las ciudades, y más impuestos para los reinos. Todos salían ganando.

Trento y la Contrareforma.
"Instruid también a los fieles en que deben venerar los santos cuerpos de los santos mártires, y de otros que viven con Cristo, que fueron miembros vivos del mismo Cristo, y templos del Espíritu Santo, por quien han de resucitar a la vida eterna para ser glorificados, y por los cuales concede Dios muchos beneficios a los hombres; de suerte que deben ser absolutamente condenados, como antiquísimamente los condenó, y ahora también los condena la Iglesia, los que afirman que no se deben honrar, ni venerar las reliquias de los santos; o que es en vano la veneración que estas y otros monumentos sagrados reciben de los fieles; y que son inútiles las frecuentes visitas a las capillas dedicadas a los santos con el fin de alcanzar su socorro". Concilio de Trento, sesión XXV.

Este texto del famoso Concilio resume la doctrina sobre las reliquias y su uso. Pero si bien Trento fue generoso para con este culto, también fue firme condenando reliquias falsas y la superstición que podía generar una devoción mal entendida. Trento condenaría la compra-venta de reliquias, admitiendo solo la compra si era para evitar un mal mayor, como la destrucción o la impiedad.

Cuerpo de San Jacinto en Fürstenfel, Alemania.

Entre los siglos XVI (pleno barroco y contrarreforma católica) y XVIII se da el "boom" de las traslaciones y exposiciones de cuerpos de santos mártires. Surgen las bellas imágenes yacentes que esconden osamentas o parte de huesos, representando al mártir muerto o en agonía, con heridas muchas veces imaginadas por el artista, porque no hay testimonio alguno, la mayoría de las veces, si murió degollado, quemado o apedreado. Mención especial merecen las traslaciones hechas al Norte de Europa, específicamente a Alemania, donde los esqueletos eran puestos a la veneración ricamente enjoyados y revestidos, pero siempre mostrando los huesos, en un estilo muy peculiar que merece verse.

En estas invenciones y traslaciones influyen los vaciamientos, restauraciones y adecentamiento de las catacumbas (en este artículo hablo sobre las catacumbas y los corposantos). Los monasterios, catedrales, parroquias y hasta simples capillas públicas o privadas comienzan a solicitar y recibir "corposantos", ratificados por Roma y, todo sea dicho, la mayoría mediante "el pago de una limosna". Europa y la incipiente América cristiana comienzan a recibirlos (América sobre todo en los siglos XVIII y XIX). Algunos de estos corposantos lograron devoción más allá de su sitio definitivo (Santa Fortunata o Santa Filomena, cuyas imágenes se repiten, confundiendo a muchos como si tuvieran los cuerpos dentro), sobre todo por la emigración, que siempre lleva sus devociones.

El siglo XX y la actualidad.
En 1907 el papa San Pío X publica su Encíclica "Pascendi", en la cual expresa:
"Destiérrese absolutamente toda superstición en la invocación de los santos, en la veneración de las reliquias, y en el sagrado uso de las imágenes; ahuyéntese toda ganancia sórdida; evítese en fin toda torpeza (…) ni abusen tampoco los hombres de las fiestas de los santos, ni de la visita de las reliquias, para tener convitonas, ni embriagueces: como si el lujo y lascivia fuese el culto con que deban celebrar los días de fiesta en honor de los santos. [No] se han de admitir nuevos milagros, ni adoptar nuevas reliquias, a no reconocerlas y aprobarlas el mismo Obispo. Y éste, luego que se certifique en algún punto perteneciente a ellas, consulte algunos teólogos y otras personas piadosas, y haga lo que juzgare convenir a la verdad y piedad".

Como vemos, el uso de reliquias falsas se restringe aún más, pero ciertamente, el culto popular muchas veces es más fuerte que la autoridad episcopal y pocas veces esta puede hacer algo. Y el mismo papa al parecer lo reconoce en Pascendi, al escribir: "Las reliquias antiguas deben conservarse en la veneración que han tenido hasta ahora, a no ser que, en algún caso particular, haya argumento cierto de ser falsas o supuestas".

Relicario moderno de San Juan Pablo II.
En los años 60 y 70 del siglo XX, luego del Concilio Vaticano II la piedad popular y casi todo el culto externo sufrió un fuerte varapalo, sabido es. Y el culto a las reliquias se resintió mucho. Algunas fueron profanadas y arrojadas a trasteros, quitadas del culto, otras pasaron a los museos, por la belleza de los relicarios, menospreciando su valor sagrado (una barbaridad a a la que nadie parece querer poner solución). Sin embargo, a pesar de esto, la Iglesia no ha condenado nunca el culto a las reliquias. El Catecismo de la Iglesia Católica, en su numeral 1674 dice: "El sentido religioso del pueblo cristiano ha encontrado, en todo tiempo, su expresión en formas variadas de piedad en torno a la vida sacramental de la Iglesia: tales como la veneración de las reliquias, las visitas a santuarios, las peregrinaciones, las procesiones, el via crucis, las danzas religiosas, el rosario, las medallas, etc".

El Directorio sobre la Piedad Popular y la Liturgia dedica más espacio a hablar del tema, y lo resumo: 

"Las reliquias de los Santos:
236. El Concilio Vaticano II recuerda que ‘de acuerdo con la tradición, la Iglesia rinde culto a los santos y venera sus imágenes y sus reliquias auténticas’. La expresión ‘reliquias de los Santos’ indica ante todo el cuerpo - o partes notables del mismo - de aquellos que, viviendo ya en la patria celestial, fueron en esta tierra, por la santidad heroica de su vida, miembros insignes del Cuerpo místico de Cristo y templos vivos del Espíritu Santo (cfr. 1 Cor 3,16; 6,19; 2 Cor 6,16). En segundo lugar, objetos que pertenecieron a los Santos: utensilios, vestidos, manuscritos y objetos que han estado en contacto con sus cuerpos o con sus sepulcros, como estampas, telas de lino, y también imágenes veneradas".
237. El Misal Romano confirma la validez del ‘uso de colocar bajo el altar, que se va a dedicar, las reliquias de los Santos, aunque no sean mártires’. Puestas bajo el altar, las reliquias indican que el sacrificio de los miembros tiene su origen y sentido en el sacrificio de la Cabeza, y son una expresión simbólica de la comunión en el único sacrificio de Cristo de toda la Iglesia, llamada a dar testimonio, incluso con su sangre, de la propia fidelidad a su esposo y Señor. (…) Las diversas formas de devoción popular a las reliquias de los Santos, como el beso de las reliquias, adorno con luces y flores, bendición impartida con las mismas, sacarlas en procesión, sin excluir la costumbre de llevarlas a los enfermos para confortarles y dar más valor a sus súplicas para obtener la curación, se deben realizar con gran dignidad y por un auténtico impulso de fe. En cualquier caso, se evitará exponer las reliquias de los Santos sobre la mesa del altar: ésta se reserva al Cuerpo y Sangre del Rey de los mártires.

Lengua de San Antonio.
Reliquia Insigne.
División de las Reliquias.
De Primera Clase: el cuerpo del santo o partes notables de este. Las reliquias de Primera Clase se dividen a su vez en tres tipos:
  • Insignes: cuerpos enteros o una parte completa de este, o un órgano incorrupto.
  • Notables: partes importantes del cuerpo pero sin constituir un miembro entero, como medio hueso de la pierna, por ejemplo.
  • Mínimas: esquirlas de huesos, pelos, sangre, o minúsculos trozos de carne.

De Segunda Clase: objetos que los santos usaron en vida.
De Tercera Clase: cualquier objeto tocado a una reliquia de primera clase o a la tumba del santo.

Los católicos podemos venerar en nuestras casas reliquias de segunda y tercera clase. Las de primera deben dejarse al culto público por su importancia. Siempre hemos de darle justo culto y veneración, teniéndolas en lugar visible y con respeto. En caso de estar guardadas, siempre ha de ser en un sitio adecuado, sin peligro de perderse o deshacerse.


Fuentes:
-http://sicutoves.blogspot.com
-"Vidas de los Padres, Mártires y otros Santos". Tomo X. P. P. RIBADENEYRA. 1869.
-agustinus.it


A 5 de noviembre además se celebra a
San Alto de Altomünster, ermitaño y abad.
Beata Francisca de Amboise, duquesa, carmelita.




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(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

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Santa Almedha, virgen y mártir.

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