Mostrando entradas con la etiqueta Iglesias Orientales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesias Orientales. Mostrar todas las entradas

sábado, 2 de junio de 2018

De tripas, trinquetes y molinetes.

San Erasmo de Formio, obispo y mártir. 2 de junio y 4 de mayo (Iglesias Orientales).

La leyenda de este santo antiguo mezcla probablemente dos y hasta tres personajes de diferentes épocas y lugares. Su leyenda dice que vivió entre los siglos III y IV. Era obispo de Antioquia de Siria en tiempos de la persecución de Diocleciano y y Maximiano. Siendo obispo de tan importante sede, tuvo que huir a las montañas del Líbano para salvar su vida, donde le alimentaban los cuervos.
A pesar de su ocultamiento, fue descubierto y llevado preso a la ciudad. Allí fue interrogado y sometido a numerosas torturas como ser apaleado, azotado con plomos, rasgados sus costados, o sufrir la brea fundida. Pero nada lograba hacerle daño ni apartarle de Cristo. 

Le arrojaron a la cárcel, donde sanó milagrosamente a algunos cristianos. También convirtió a cientos de paganos presos al cristianismo, quienes confesaron su fe. Súpolo Maximiano y le mandó traer a su presencia, conminándole, una vez más, a sacrificar a los dioses, a lo que Erasmo se negó. Comenzaron otra vez los tormentos: le pusieron un arnés al rojo vivo en el cuerpo, pero no recibió quemadura alguna. Luego lo metieron en una olla de plomo derretido, pero no sufrió su cuerpo. Otra vez le metieron en la prisión.

Esa noche se le apareció un ángel y le dijo: "Erasmo, levántate, porque todavía tienes muchas almas que ganar para el Señor". Entonces abrió las puertas de la celda y haciendo caer dormidos a los carceleros, sacó a Erasmo de la prisión. Ya libre, el ángel le anunció que debía ir a Formiae, la actual Formio, en Campania. Otra versión dice que el ángel le llevó volando él mismo. Y una tercera dice que antes de ir a Campania predicó en la región de Iliria, en los Balcanes, de donde también le transportó su ángel hacia Formio.

En este sitio predicó el Evangelio a la multitud, convirtiendo a miles de personas. Realizó estupendos milagros, lo cual provocó muchas más conversiones. Un día, estando predicando, se oyó una voz del celo que clamó: "Erasmo, mi fiel servidor, luchaste como un buen soldado; ven aquí y recibe la corona". Entonces el santo humildemente inclinó la cabeza y respondió: "Señor, recibe mi espíritu en paz", y expiró dulcemente, viéndose su alma subir al cielo en forma de paloma.

Hasta aquí la leyenda, que data del siglo VI y que une en un solo personaje a un posible obispo y mártir sirio y a otro que habría predicado en la zona de Campania, no mártir, al parecer. Sin embargo, para rizar más el rizo, a partir del siglo XIII, tal vez con la Leyenda Áurea del Beato Jacobo La Vorágine (13 de agosto) los tormentos aumentan, padeciendo la exungulación, un clavo en la frente, la fractura de los huesos y la ceguera. Con la diferencia de que, en esta versión tardía, si que sufre heridas, pero es sanado milagrosamente por el ángel.

Tormentos de San Erasmo.

En esta adaptación, no obstante, se le hace morir mártir de un atroz tormento: le abrieron el abdomen y le sacaron las tripas enrollándolas en un torno. No es casual que este sea su principal atributo, pues esta leyenda nació probablemente por la mala interpretación de un atributo primitivo: una cuerda enrollada en un torno, que evidenciaba su patronato sobre los marinos de Campania. Contando su leyenda tantos tormentos, pues no importaba añadir uno más, este siendo "evidente" por lo que se creyó eran las tripas en un molinete, siendo una jarcia. Los italianos le llaman "santo Elmo", nombre que se castellanizó como "San Telmo", dando nombre a unas curiosas luces que se forman en los mástiles de los barcos avisando tormenta eléctrica. Esto, por supuesto, dio pie a su poderosa protección sobre el gremio del mar, y a tal punto que el dominico San Pedro González (14 y 27 de abril), protector de marinos españoles y potugueses, ganó el sobrenombre de "Telmo" para siempre, uniéndolo a nuestro San Erasmo o Elmo.

San Erasmo es patrono de marineros, del buen parto, de torneros, carniceros, curtidores, tejedores y criadores de animales. Se le invoca, como no, contra los cólicos, las heridas, los dolores de intestinos, la diarrea y el estreñimiento. Es uno de los célebres Catorce Santos Auxiliares (8 de agosto).

En 804 sus reliquias fueron trasladadas de Formio a Gaeta, donde continúan y son muy veneradas aún hoy.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano". Volumen 6. R.P JEAN CROISSET. Madrid, 1847.


A 2 de junio además se celebra a:

San Eugenio I, papa.
San Sadoc y compañeros
dominicos mártires.
Santa Blandina
y los mártires de Lyon.





sábado, 28 de abril de 2018

De travestismo, entereza cristiana y martirios.

Santos Teodora y Dídimo de Alejandría, mártires. 28 de abril, 5 de abril y 27 de mayo (Iglesias Orientales).

Las Actas del interrogatorio y martirio de Teodora son de esas pocas "Actas de los Mártires" que podemos considerar genuinas. Aunque no se sabe quién fue el copista (tal vez el mismo notario que siempre estaba presente en un proceso formal), están tomadas del Registro Público y trasmitidas a la Iglesia, que las ha conservado desde el siglo IV. La última parte, referida a Dídimo no forma parte del escrito público, sino que se aclara que fue añadido basado en los testimonios de testigos oculares. Todos los martirologios mencionan a Teodora y Dídimo, si bien su memoria litúrgica varía según las diferentes iglesias. Algunas siguen el martirologio pseudo-jeronimiano, que los pone a 5 de abril, llamando "presbítero" a Dídimo. Los Bollandistas recogen diversas laudas de los martirologios y reproducen las Actas, las cuales dan por buenas:

En 303, imperando Diocleciano y Maximiano, y siendo juez Maximiano Herculio en Alejandría de Egipto fue arrestada nuestra Teodora, por haberse negado a adorar a los ídolos. Sobre los orígenes de la santa nada sabemos, pero por su nombre podemos deducir que sus padres, de algún linaje, ya eran cristianos cuando ella nació.

Herculio: "¿De qué estatus social provienes?"
Teodora: "Soy cristiana".
H: "Pero, ¿eres libre o esclava?
T: "He sido redimida por Jesucristo. Pero según tus criterios, mis padres eran ciudadanos libres".
H: "¿Por qué no estás casada?"
T: "Porque prefiero atarme a Cristo".
H: "Te insto a que te sacrifiques, porque si no lo haces nos veremos obligados a ponerte en un burdel.
T:" Si resuelvo mantener mi alma limpia, no seré culpable de la violencia a la que pueda estar expuesta
H: Tu nacimiento y tu belleza me inspiran compasión. Sacrifica, o te convertirás en escándalo para tu familia y para toda la gente decente".
T: "Confío en mi Dios. Él me protegerá. Jesucristo arrebatará su paloma de las garras del halcón".
H: Te daré tres días para pensarlo y luego te escucharé".

Pero al cabo de esos tres días, al comparecer Teodora ante el juez, ella se mostró igual de firma en su fe. Por eso la llevaron a rastras a un lugar de prostitución. Al entrar, Teodora oró: "Dios, Padre todopoderoso de nuestro Señor Jesucristo, ven en ayuda de tu hija y libérame esta espantosa cautividad, así como tú liberaste al Apóstol Pedro de su cautiverio. Guarda mi pureza para que todo el mundo pueda ver que te pertenezco". 

Teodora y Dídimo cambian de ropas.
Había un joven llamado Dídimo quien estado presente en los interrogatorios, del que las Actas no dicen si ya era cristiano o se había convertido por el talante de Teodora. Como fuese, Dídimo tomó un uniforme de soldado y pagó una fuerte suma para ser el primero en yacer con Teodora. Una vez solos, Dídimo le dijo: "No temas, hermana mía, yo soy tu hermano en Jesucristo. He venido a salvarte. Cámbiate de ropa conmigo". Así, gracias a esa estratagema, Teodora pudo huir vestida de soldado. Al ser sorprendido, Dídimo fue decapitado y su cuerpo quemado. Algunas fuentes posteriores añaden como compañeros mártires de Dídimo a los santos Quinto, Pancrato y Suceso. Ciertamente podrían haber padecido el mismo día, aunque no hayan tenido relación.

Sobre el final de Teodora, nos dicen las Actas que, habiendo padecido mucho en los interrogatorios y la prisión de tres días, al poco de escapar exhaló el espíritu. Una historia parecida a la anterior podemos leer en la passio de Santos Alejandro y Antonina de Cardaune (3 de mayo)

En el siglo XVII Robert Boyle escribió una novela inspirada en la historia de Teodora y Dídimo, y en el siglo XVIII Handel compuso la música para una ópera basada en esta historia, escrita por Thomas Morrell. Podéis disfrutar la obra musical en este link:





Fuente:

-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 28 de abril además se celebra a:


San Patricio obispo,
y compañeros mártires.
Santos Vital, Valeria,
Gervasio y Protasio.
Santas Proba y Grimonia,
vírgenes y mártires.





jueves, 19 de abril de 2018

Trabajó por la salvación del pueblo de Dios.

San León IX, papa. 19 de abril.

Nació el 21 de junio de 1002, en Alsacia, en una noble familia emparentada con el emperador Conrado, y fue bautizado con el nombre de Bruno. A los pocos días de nacer, cuenta una leyenda, se vio aparecer en su cuerpo numerosas cruces rojas, lo cual fue tomado como signo de predestinación. Su madre le dio una piadosa educación hasta los 5 años, cuando fue confiado al obispo Bertoldo de Toul, para que le instruyera en las letras y la piedad, con vistas a dedicarle a la carrera eclesiástica.

Fue un niño aplicado en el estudio, y de notable inteligencia. Piadoso y amigo de sus compañeros, a los que siempre indicaba el camino de la virtud, con su ejemplo y sabias palabras. Sobre los 15 años enfermó gravemente, y fue sanado milagrosamente por el Patriarca San Benito (21 de marzo y 11 de julio, la Traslación), por lo cual nuestro santo pensó abandonar el mundo y tomar el hábito benedictino, en agradecimiento al Santo. Pero su obispo, Hermann le concedió una canonjía en la catedral, la cual no pudo rechazar. Era la época en que seglares accedían a estos beneficios eclesiásticos que reportaban un salario. En ocasiones ni siquiera iban a los Oficios Litúrgicos, sino se limitaban a tomar decisiones y cobrar. Sabido es de algunos casos en los que "alquilaban" la canonjía, o sea, pagaban una parte a un clérigo para que dijera misa o participara en su nombre en la liturgia. Un escándalo que, ya veremos, nuestro santo pondrá remedio.

Bruno, a pesar de ser seglar, aventajó a los demás canónigos clérigos, mostrando más piedad y respeto por el cargo que algunos de ellos. A los 20 años, habiendo completado su formación, el emperador Conrado II le llamó junto a sí como consejero, pues había oído maravillas de él. La corte y el mundo no distrajeron a Bruno de su vida espiritual, manteniéndose aparte de fiestas, devaneos e intrigas. En 1026, con solo 24 años, fue elegido obispo de Toul, luego de la muerte de Hermann, siendo ordenado presbítero y obispo el 9 de septiembre de 1027 por el arzobispo de Tréveris en una solemne ceremonia, contada en diversas crónicas.

Con el báculo en la mano y la autoridad episcopal, el joven prelado se lanzó a lo que hacía tiempo era su deseo: la reforma eclesiástica. Comenzó con los monasterios, sabiendo la importancia que estos tenían en la espiritualidad y la influencia que ejercían en el pueblo. Ordenó el culto, suprimió canonjías ocupadas por seglares, formó a los presbíteros, reorganizó la caridad, etc. Fue solícito con los pobres, a quienes recibía frecuentemente y a quienes socorría con largueza. En ocasiones les servía a la mesa, les lavaba los pies o les atendía en sus enfermedades. Era parco en su mesa, ayunaba seguidamente y se disciplinaba por sus fieles. Era muy devoto de la Pasión del Señor y de la Santísima Virgen, y de ambas predicaba con frecuencia, contrario al uso de la época, en la cual los obispos reservaban su predicación para grandes solemnidades.

En 1040 fue legado del emperador para negociar la paz entre Francia y el Imperio. Agradó tanto a Roberto de Francia nuestro santo, que solo por él habría accedido a la paz. Esto le hizo conocido en Francia, donde poco a poco se le comenzó a admirar también. En 1046 participó en la Dieta de Worms, convocada para tratar el asunto del cisma Benedicto XI, que después de la muerte del papa Dámaso II traía a la Iglesia y al Imperio revueltos. Entre los legados romanos y los imperiales se pusieron de acuerdo para elegir al obispo de Toul, prudente, sabio y santo como pocos, para acceder al trono de San Pedro. Bruno se negó todo lo que pudo, pero su resistencia y la elocuencia que demostró negándose, solo hicieron que los prelados lo aclamaran más aún como papa. Así que, Bruno puso como condición que su elección no solo fuera por parte del imperio, sino validada por el clero romano. Una vez confirmada la elección por el clero y nobles romanos, a nuestro santo no le quedó más remedio que aceptar. Llegó a Roma a pie y descalzo, entrando con gran humildad y besando el suelo regado por la sangre de los mártires. Fue entronizado en la Cátedra de San Pedro el 12 de febrero de 1049, primer domingo de Cuaresma, tomando el nombre de León IX.

Vitral conmemorativo
de la Dieta de Worms.
Si como obispo León había sido un buen reformador, como papa no lo sería menos. Dícese que tenía la costumbre de tres veces a la semana caminar descalzo desde San Juan de Letrán hasta San Pedro. Una de esas noches halló a un leproso tiritando de frío. A pesar del hedor que expelía, el santo papa se le acercó, le cubrió y lo echó sobre sus hombros, acostándole en su propia cama del palacio laterano. Convocó los concilios de Roma y de Pavía para tratar el asunto de la simonía, deponiendo sin reserva a aquellos obispos de los que se comprobó habían comprado la consagración episcopal, o la habían ofrecido a otros a cambio de dinero, tierras o beneficios. Declaró nulos todos los matrimonios incestuosos, forzados o los habidos con algún clérigo, reforzando la disciplina celibataria de la Iglesia. Convocó León otro concilio romano en 1049, dedicado a refutar y condenar la herejía de Berengario sobre la Eucaristía, que negaba la transubstanciación. De su mano salió un tratado para refutar los errores del heresiarca. Hay que decir que, ciertamente, la transubstanciación no sería dogma de fe sino hasta mucho más tarde, si bien era creída por toda la Iglesia.

León llamó a San Pedro Damiani (21 de febrero) junto a sí, sacándole de su soledad por el bien de la Iglesia. Pedro Damiani fue un gran apoyo de nuestro santo, y de papas posteriores, contra los abusos del clero, porque los combatió firmemente. Y fue aliado de León en su lucha contra la injerencia del poder político en los asuntos eclesiásticos. También se ayudó León del monje Hildebrando, el célebre futuro San Gregorio VII (25 de mayo). Toda la reforma de este último papa, llamada "gregoriana", tendría sus bases en la reforma impulsada por nuestro León. El gran abad San Hugo de Cluny (29 de abril y 11 de mayo, Todos los Santos Abades de Cluny) fue igualmente un báculo en el que nuestro León se apoyó para su labor. Fue amigo del Beato Hermann "el Paralítico" (24 de septiembre), quien compuso la "Salve Regina" con ocasión de una visita de León a su monasterio de Reichenau. También tuvo León gran aprecio por el prestigioso abad San Gerardo de Sauve-Majeur (5 de abril), a quien León ordenaría presbítero en Roma y, además, le sanaría milagrosamente de las migrañas que padecía y de las que ni peregrinando a San Miguel de Monte Gargano (8 de mayo) se había curado.

León viajó por el Imperio poniendo orden, reformando, exhortando y castigando a los rebeldes. En Reims participó en la Traslación de San Remigio (1 de octubre), y dedicando la iglesia abacial. También dedicó la iglesia de San Arnoldo (18 de julio), en Metz. Entregó las reliquias de San Quirino (30 de marzo y 30 de abril) a su hermana Geppa, abadesa en Neuss, quien desde allí extendió la devoción al santo. Sólo a Alemania viajó tres veces, la última en 1052 para reconciliar de una vez al rey Andrés de Hungría con el emperador Enrique. En uno de esos viajes fue apresado por los normandos, quienes habían sido expulsados de Apulia por el emperador y a petición de León. Esperaba el santo lo peor, pero los normandos vieron que era hombre bueno, y solo le retuvieron un año en un monasterio Benevento. Este tiempo León lo tomó como un tiempo de meditación y oración. De regreso a Roma, León siguió su vida piadosa, caritativa y reformadora.

A inicios de marzo de 1054 su salud se debilitó mucho, y los normandos le dejaron partir hacia Roma, escoltándole hasta Capua. Llegado a Roma, convocó junto a su lecho a los prelados, e hizo le condujeran con gran pompa a la basílica de San Pedro, donde recibió la Extremaunción y oró así: "Señor lleno de misericordia y redentor de todos los hombres, tú eres toda mi confianza y mi salvación. Si quieres que todavía trabaje por la salud de tu pueblo, no rehúso el trabajo; pero si quieres llamar a Ti a tu Siervo, dígnate abreviar el tiempo de mi destierro". Después recibió la comunión y fue devuelto a sus aposentos, donde falleció en paz, el 19 de abril de 1054, a los 52 años de edad. Está sepultado en la actual basílica de San Pedro y fue canonizado en 1087 por el Beato Víctor III (16 de septiembre).

Reliquias de San León IX.
Basílica de San Pedro.
A pesar de toda su reforma y sus aciertos, el hecho más relevante del pontificado de San León es, sin duda, el doloroso cisma de la Iglesia Oriental, que venía efectuándose tiempo atrás, por cierto. La embajada de León en 1053, en busca de apoyos bizantinos para protegerse a los normandos devino en una serie de malentendidos y respuestas desafortunadas. Por la parte Oriental tenemos a Miguel Cerulario, patriarca de Constantinopla, quien impulsaba la "deslatinización" de las iglesias, intentando imponerles el rito bizantino. Los legados de León negaron la legitimidad de Cerulario, quien se negó a recibirles en nombre del papa de Roma, los latinos respondieron criticando y descalificando los ritos griegos. Y en un alarde de autoridad, excomulgaron al Patriarca Cerulario. La reacción no fue otra que la esperada: el 24 de julio de 1054, estando la sede romana vacante aún, los bizantinos decretaron la excomunión de los legados y consumaron la ruptura de la Iglesia de Cristo hasta hoy.

Fuentes:
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 4. Editorial Edibesa, 2001.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
-"Vidas de los Santos". Tomo IV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Hormisdas. 6 de agosto.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.
San Calixto I. 14 de octubre.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Gelasio I. 21 de noviembre.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Agatón. 10 de enero.
San Lucio I. 4 de marzo. 
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.
Beato Benedicto XII. 25 de abril.

A 19 de abril además se celebra a:

San Gerold, ermitaño.
San Alphege,
obispo y mártir.
San Expedito,
mártir.
San Werner,
niño mártir.
  

domingo, 25 de marzo de 2018

Sea en marzo o diciembre, fiesta grande es.

La Anunciación de la Santísima Virgen María. 25 de marzo.

Esta festividad está unida indisolublemente a la Pascua. Desde el siglo III ya era creído en la Iglesia que Nuestro Señor Jesucristo había padecido en la Cruz un 25 de marzo. Un testimonio de ello lo da Tertuliano en su "Adversus Iudeos". Una tradición judía, extrabíblica, decía que los profetas morían el mismo día en que se encarnaban. Reminiscencia de ella la hallamos en San Hipólito (22 de agosto), o más acá en el tiempo, en San Agustín, quien en "De Trinitate" dice que Jesús fue ejecutado a 25 de marzo, el mismo día en el cual que había sido concebido. Siguiendo esta creencia piadosa, la Iglesia colocó la Encarnación del Verbo Eterno el mismo día de la Muerte del Señor, a 25 de marzo. Esta fiesta habría sido una de las primeras en ser celebradas por la Iglesia y marcaría todo el Año Litúrgico, pues a partir de ella se colocarían otras festividades: la Natividad del Señor a 25 de diciembre, la Circuncisión a 1 de enero y la Presentación a 2 de febrero. Igualemente hay que recordar que esto no es lo importante, sino los acontecimientos, pues la Iglesia celebra sucesos y no fechas históricas.

Es en este marco de la contemplación de Pascua en el que es colocada esta festividad, sin tener una connotación mariana. Para ello tendremos que esperar más en el tiempo y en la evolución de la comprensión del misterio mariano dentro de la teología y la liturgia de la Iglesia. Pascua, Pentecostés, Encarnación y Natividad van a ser las primeras fiestas de la Iglesia, junto a las memorias de los mártires, siempre de manera local. La Anunciación se enmarca siempre unida a la primera: la Pascua. Testimonio importante es la dedicación de una iglesia a este Misterio de la Anunciación en Nazaret, nada menos que en el año 400. La Dedicación de las iglesias solían ser acontecimientos con gran carga teológica, y si una se dedica a este hecho sin duda estamos ante una prueba de una celebración litúrgica de lo conmemorado. En este mismo siglo San Proclo de Constantinopla (24 de octubre) dedica un sermón a este misterio de fe, enmarcado en su celebración.

Sin embargo, la importancia que la Cuaresma va tomando a partir del mismo siglo V, hará que tanto en Oriente como en Occidente, la Anunciación no se establezca por igual en todos lados, ni aparezca con la solemnidad que merecería, sino que en algunos años sea suprimida o al menos pasada por alto. Tal vez por ello existió, según testimonio de San Abramio (16 de marzo) esta misma fiesta el Domingo anterior a Navidad, el actual IV Domingo de Adviento, el cual aún tiene cierta connotación mariana. Aparece establecida a 18 de diciembre en el "Chronicon Paschale", de mediados del siglo VII. El Concilio de Toledo de 656 declara expresamente que, ya que era evidente la dificultad de celebrar la fiesta de la Madre de Dios (ya es una fiesta eminentemente mariana) en su día preciso (25 de marzo), debido a que podría caer en la Semana de Pasión, no debía ser omitida, sino celebrarse a 18 de diciembre, exactamente una semana antes de Navidad. Esta fecha la tomarían otros misales, como los de Milán, Rávena y, por supuesto, el de Toledo. Es esta la razón por la cual en el rito mozárabe aún tenemos a 18 de diciembre a Nuestra Señora de la Encarnación, de la Esperanza o de la O.

En 692 el Concilio "in Trullo", definirá que la Anunciación del Señor se exime de la norma de no celebrar fiestas durante la Cuaresma, permitiéndose esta precisamente por su vinculación con la Pascua. Esta será la costumbre de Roma, celebrarla en marzo como las iglesias griega y constantinopolitana, y queda claro cuando en el siglo VII el papa San Sergio I (8 de septiembre) la establece para la ciudad junto a las otras fiestas marianas de La Asunción, a 15 de agosto, y la Natividad, a 8 de septiembre, ambas de larga tradición en Oriente. De ahí de estableció en todo Occidente como parte de la progresiva romanización litúrgica de las iglesias locales. Actualmente se celebra como una gran solemnidad que "rompe" de alguna manera la penitencia cuaresmal (aunque siempre haya que orientarla a la Pascua) y, en caso de que el 25 de marzo caiga dentro de la Semana Santa, se trasladará al próximo día libre después de la Octava de Pascua, que es el lunes siguiente. Por ejemplo, en 2018 el 25 de marzo fue Domingo de Ramos, por ello la Anunciación se trasladó ese año al 9 de abril.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 25 de marzo además se celebra a






martes, 21 de noviembre de 2017

Pureza, sabiduría y firmeza.

San Gelasio I, papa. 21 de noviembre.

Fue natural Roma, aunque sus padres eran de África. Fue un cristiano devoto, versado en la Escritura y con don de oratoria. Según Dionisio el Exiguo, Gelasio fue de "gran pureza de vida, extraordinaria humildad, templanza, austeridad y liberalidad con el pobre, por cuyo amor lo fue él siempre". Facundo de Hermione dirá: "Fue famoso en todo el mundo por su sabiduría y santidad de vida".

Sobre 492 sucedió al papa San Félix III (1 de marzo), y uno de sus principales intereses fue restablecer la paz con las iglesias de Oriente. Fue firme con el asunto de los "Dípticos" (registro de obispos difuntos para hacer conmemoración de ellos en el altar), conminando a Eufemio, patriarca de Constantinopla, a que borrara de dicha lista a Acacio y a Flavitas, Patriarcas anteriores, extremadamente condescendientes con los herejes eutiquianos. Eufemio, fiel a la verdad católica que sería desterrado por su ortodoxia, no quitaba el nombre por considerar una intromisión de Gelasio en su autoridad episcopal, y, por otro lado, Acacio no había rechazado nunca al Concilio de Calcedonia ni a la fe católica. Este asunto no se resolvió hasta el pontificado de San Hormisdas (6 de agosto), cuando en 518, Juan, patriarca de Constantinopla, quitó el nombre de Acacio por orden del emperador Justino. 

El papa San Gelasio fue igualmente constante en afirmar la primacía de la Cátedra de Roma frente a otras Iglesias. Fue firme contra las herejías pelagiana y maniquea. Para detectar a estos últimos mandó que la Comunión siempre se diera bajo las dos especies, como odiaban recibirla los maniqueos, que consideraban el vino como algo impuro e indigno de llegar a ser verdadera Sangre del Señor. También fue combativo contra la simonía, prohibiendo a los clérigos que tuvieran comercios o negocios propios, para que no se mezclara la venta de asuntos profanos sellados con promesas espirituales o el Sacrificio del Altar. 

Se enfrentó a Andrómaco, senador que intentó rescatar los Lupercales en honor del dios Pan. El emperador Anastasio también supo de la severidad de Gelasio por su tolerancia con los vándalos y otros herejes. Y también excomulgó a Thrasimund, rey de los vándalos, por la persecución contra la Iglesia en África, pero como este era arriano recibió la sentencia con indiferencia.

Dedicó varias iglesias en Roma, como la de Santa Eufemia, la basílica de Santos Nicandro y Eleuterio en la Vía Lavicana, y la basílica de Santa María en la Vía Laurentina. 

En el plano litúrgico, Gelasio tiene un papel importante, pues su Sacramentario recoge el rito romano de su época, y establece ritos que actualmente seguimos celebrando, como la adoración a la Cruz el Viernes Santo (que proviene de un rito propio de Jerusalén), la bendición de los óleos para los bautismos, las consagraciones y los enfermos. Igualmente es Gelasio quien instituye la bendición del agua, las imágenes sagradas, las casas, etc. El Sacramentario igualmente recoge los nombres de los mártires que la Iglesia romana celebraba en su tiempo, como San Jorge (23 de abril), Santa Beatriz (29 de julio) o Santa Cecilia (22 de noviembre), evidenciando el antiguo culto a estos. También compuso himnos sagrados a los santos mártires, pero no se conservan. También fijó las cuatro Témporas del año Litúrgico.

En 494 Gelasio convocó un Concilio en Roma en el cual se publicó su "Decreto sobre las Obras Católicas", confirmando libros canónicos de la Sagrada Escritura, las obras de los Padres, y una lista de libros apócrifos, señalando que si bien podían ser buenos para la instrucción y la piedad, no debían ser enseñados como verdad. Por ejemplo, la Leyenda de la Invención de la Santa Cruz (3 de mayo) entró dentro de estas leyendas piadosas, así como los "Hechos de Pablo y Tecla" y, sorprendentemente, la "Historia Eclesiástica" de Eusebio. 

San Gelasio murió el 21 de noviembre de 496, con solo cuatro años de pontificado. Fue sucedido por Anastasio II. Fue sepultado en la primitiva Basílica de San Pedro, y en la actual Basílica está situada en la zona del pórtico.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.
- "Nuevo Año Cristiano". Tomo 11. Editorial Edibesa, 2001.


Otros santos papas son:

San Esteban I. 2 y 30 de agosto.
San Telesforo. 5 y 30 de enero (carmelitas), y 22 de febrero.
San Dionisio. 19 de enero (carmelitas) y 26 de diciembre.
San Celestino V. 19 de mayo.
San Cleto. 26 de abril.
San Ceferino. 26 de agosto.
San Inocencio I. 28 de julio.
San Gregorio III. 28 de noviembre.
San Sergio I. 8 y 9 de septiembre.
San Melquíades. 10 de diciembre.
San Agapito I. 22 de abril y 20 de septiembre, la traslación.
San Lino. 23 de septiembre.
San Urbano I. 25 de mayo.
San Silvestre I. 31 de diciembre.
San Eugenio I. 2 de junio.
San Calixto I. 14 de octubre.
Beato Gregorio X. 10 de enero.
San Julio I. 12 de julio.
San Zacarías. 3, 15 y 22 de marzo.
San Marcos. 7 de octubre.

San Hormisdas. 6 de agosto.
San Agatón. 10 de enero. 

San Lucio I. 4 de marzo.
San León IX. 19 de abril.
San Aniceto. 17 de abril.
San Alejandro I. 3 de mayo.
San Gregorio VII. 25 de mayo.
San Celestino I. 6 de abril.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...