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sábado, 13 de octubre de 2018

Del primer "trinitario".

San Teófilo de Antioquía, obispo y Padre de la Iglesia. 13 de octubre.

Nació en el siglo II, en un ambiente pagano, y aunque fue educado en la idolatría, al mismo tiempo recibió una buena formación filosófica y científica. Este amor al saber le llevó a interesarse por el judaísmo y la incipiente fe cristiana. Conoció las Escrituras, los Profetas y finalmente los Evangelios. Una vez convertido a Cristo, integró todos sus conocimientos filosóficos con la fe de Cristo, siendo uno de los primeros filósofos cristianos. Fue eminente apologeta y catequista.

En 168 murió el patriarca de Antoquía, Eros, y Teófilo fue elegido en su lugar, siendo el séptimo sucesor de San Pedro en la cátedra de Antioquía. Ya como obispo además de continuar la formación de los cristianos se empeñó en la tarea de escribir sobre la fe y la filosofía, como complementos uno del otro. Se conserva una de sus obras llamada "Aan Autolykos", que versa sobre la eminencia de la filosofía cristiana, demostrando los errores de los filósofos paganos y la inconsistencia de los mitos griegos.

Es, al parecer, el primer cristiano en usar el término "Trinidad" para referirse al misterio de un solo Dios en Tres Divinas Personas. Igualmente es el primero, que sepamos, que da a los Evangelios y las cartas de San Pablo el grado de Escritura inspirada por Dios, como el Antiguo Testamento. Su oponente en esto fue San Justino (1 de junio), quien los consideraba solamente "memorias de los apóstoles", sin creer fueran escritos inspirados.

Teófilo murió en 185. A veces se le llama mártir, aunque no hay testimonios o tradición de martirio alguno.

A 13 de octubre además se celebra a:

San Sintpert,
abad y obispo.
Beato Lanuino,
cartujo
.
San Daniel de Ceuta y
comp. mártires
.







domingo, 25 de marzo de 2018

Sea en marzo o diciembre, fiesta grande es.

La Anunciación de la Santísima Virgen María. 25 de marzo.

Esta festividad está unida indisolublemente a la Pascua. Desde el siglo III ya era creído en la Iglesia que Nuestro Señor Jesucristo había padecido en la Cruz un 25 de marzo. Un testimonio de ello lo da Tertuliano en su "Adversus Iudeos". Una tradición judía, extrabíblica, decía que los profetas morían el mismo día en que se encarnaban. Reminiscencia de ella la hallamos en San Hipólito (22 de agosto), o más acá en el tiempo, en San Agustín, quien en "De Trinitate" dice que Jesús fue ejecutado a 25 de marzo, el mismo día en el cual que había sido concebido. Siguiendo esta creencia piadosa, la Iglesia colocó la Encarnación del Verbo Eterno el mismo día de la Muerte del Señor, a 25 de marzo. Esta fiesta habría sido una de las primeras en ser celebradas por la Iglesia y marcaría todo el Año Litúrgico, pues a partir de ella se colocarían otras festividades: la Natividad del Señor a 25 de diciembre, la Circuncisión a 1 de enero y la Presentación a 2 de febrero. Igualemente hay que recordar que esto no es lo importante, sino los acontecimientos, pues la Iglesia celebra sucesos y no fechas históricas.

Es en este marco de la contemplación de Pascua en el que es colocada esta festividad, sin tener una connotación mariana. Para ello tendremos que esperar más en el tiempo y en la evolución de la comprensión del misterio mariano dentro de la teología y la liturgia de la Iglesia. Pascua, Pentecostés, Encarnación y Natividad van a ser las primeras fiestas de la Iglesia, junto a las memorias de los mártires, siempre de manera local. La Anunciación se enmarca siempre unida a la primera: la Pascua. Testimonio importante es la dedicación de una iglesia a este Misterio de la Anunciación en Nazaret, nada menos que en el año 400. La Dedicación de las iglesias solían ser acontecimientos con gran carga teológica, y si una se dedica a este hecho sin duda estamos ante una prueba de una celebración litúrgica de lo conmemorado. En este mismo siglo San Proclo de Constantinopla (24 de octubre) dedica un sermón a este misterio de fe, enmarcado en su celebración.

Sin embargo, la importancia que la Cuaresma va tomando a partir del mismo siglo V, hará que tanto en Oriente como en Occidente, la Anunciación no se establezca por igual en todos lados, ni aparezca con la solemnidad que merecería, sino que en algunos años sea suprimida o al menos pasada por alto. Tal vez por ello existió, según testimonio de San Abramio (16 de marzo) esta misma fiesta el Domingo anterior a Navidad, el actual IV Domingo de Adviento, el cual aún tiene cierta connotación mariana. Aparece establecida a 18 de diciembre en el "Chronicon Paschale", de mediados del siglo VII. El Concilio de Toledo de 656 declara expresamente que, ya que era evidente la dificultad de celebrar la fiesta de la Madre de Dios (ya es una fiesta eminentemente mariana) en su día preciso (25 de marzo), debido a que podría caer en la Semana de Pasión, no debía ser omitida, sino celebrarse a 18 de diciembre, exactamente una semana antes de Navidad. Esta fecha la tomarían otros misales, como los de Milán, Rávena y, por supuesto, el de Toledo. Es esta la razón por la cual en el rito mozárabe aún tenemos a 18 de diciembre a Nuestra Señora de la Encarnación, de la Esperanza o de la O.

En 692 el Concilio "in Trullo", definirá que la Anunciación del Señor se exime de la norma de no celebrar fiestas durante la Cuaresma, permitiéndose esta precisamente por su vinculación con la Pascua. Esta será la costumbre de Roma, celebrarla en marzo como las iglesias griega y constantinopolitana, y queda claro cuando en el siglo VII el papa San Sergio I (8 de septiembre) la establece para la ciudad junto a las otras fiestas marianas de La Asunción, a 15 de agosto, y la Natividad, a 8 de septiembre, ambas de larga tradición en Oriente. De ahí de estableció en todo Occidente como parte de la progresiva romanización litúrgica de las iglesias locales. Actualmente se celebra como una gran solemnidad que "rompe" de alguna manera la penitencia cuaresmal (aunque siempre haya que orientarla a la Pascua) y, en caso de que el 25 de marzo caiga dentro de la Semana Santa, se trasladará al próximo día libre después de la Octava de Pascua, que es el lunes siguiente. Por ejemplo, en 2018 el 25 de marzo fue Domingo de Ramos, por ello la Anunciación se trasladó ese año al 9 de abril.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo III. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 25 de marzo además se celebra a






jueves, 16 de febrero de 2017

Pánfilo, teólogo, catequista, copista y mártir.

San Pánfilo de Cesarea, presbítero y compañeros mártires. 16 de febrero y 1 de junio. 

Nació alrededor de 240 en el actual Beirut, Líbano y fue funcionario del emperador Diocleciano. Ya adulto se convirtió a la fe de Cristo, se bautizó y se fue a Alejandría a formarse en la escuela teológica dirigida por San Pierio (4 de noviembre), discípulo de Orígenes, quien había la había fundado. Allí fue compañero (luego sería su maestro) de los mártires Santos Edesio y Anfiano (8 de abril). Una vez ordenado presbítero por San Agapio de Cesarea (21 de noviembre), Pánfilo pasó a impartir teología en la misma escuela. Sobre el año 290 se fue a Cesarea de Palestina, donde fundó una escuela teológica similar y donde trabó amistad con Eusebio, el célebre escritor de la Historia Eclesiástica, que se formó a su vera y dispuso de la biblioteca creada por Pánfilo, que sería destruida en el siglo VII por los musulmanes. Desde su puesto Pánfilo tuvo una intensa labor apologética contra las herejías, protegió el pensamiento, las ciencias y el estudio de la Biblia. Fue firme defensor de la doctrina de Orígenes, de quien escribiría una apología estando preso. Hizo una traducción de la Biblia, creando la primera escuela de copistas que se conoce dentro de la Iglesia, supervisando él o discípulos de confianza, cada manuscrito.

Y habría ido a más, si no se hubiese levantado la cruel persecución de Diocleciano y Maximiano. En los años 302 y 303 se firmaron edictos persecutorios y en todo Egipto padecieron miles de cristianos. En 304 Maximiano arreció la persecución por medio de gobernadores y prefectos aduladores y violentos con los cristianos. A Palestina envió a Urbano, el cual desde que llegó oyó hablar de Pánfilo y supo de su ascendencia entre los cristianos y los presbíteros. Quiso conocerle Urbano y en 308 le mandó llamar, para en privado ofrecerle riquezas y privilegios si reconocía la divinidad del emperador y sacrificaba públicamente a los dioses. Pánfilo le recriminó su bajeza por pretender seducir a un hombre, y por hacerlo en privado, lo cual hablaba de su catadura moral. La constancia de Pánfilo asombró al tirano y pasó a las amenazas, pero nada logró, más que el desprecio del santo presbítero. De las amenazas pasó Urbano a los tormentos: mandó que le atasen y abriesen las carnes lentamente con garfios de hierro. Fue el santo convertido todo en una llaga, que causó espanto a los cortesanos que conocían la bondad de Pánfilo. Se le veían los huesos y la sangre le bañaba completamente. Urbano le envió a la cárcel para en pocos días volver a martirizarle, pero la prisión se alargó, pues en esos días Urbano cayó en desgracia ante el emperador y este mandó decapitarle por corrupto.

San Pánfilo y Eusebio en la cárcel.
Le sucedió el gobernador Firmiliano, que no se preocupó de Pánfilo, dejándole durante dos años en la cárcel. Este tiempo lo aprovechó el confesor de la fe en alentar a los cristianos, consolar a los tristes y animar a los que titubeaban. Se le dio libertad para convencer a los cristianos a retractarse de su fe, pero Pánfilo lograba todo lo contrario, siendo verdadero padre de mártires. Finalmente fue martirizado junto a un anciano diácono versado en las Escrituras, llamado Valente, y un laico llamado Pablo. Todos fueron decapitados el 16 de febrero del año 309. 

Había allí un criado de Pánfilo, jovencillo de 18 años llamado Porfirio, que pidió al gobernador los cuerpos de los mártires para enterrarlos. Preguntado si era cristiano, al responder "solo soy catecúmeno, pero espero merecer la dicha de bautizarme en mi propia sangre, pues la estoy presto a derramarla por Jesucristo", Firmiliano mandó a los verdugos que le atormentaran hasta que sacrificara a los dioses. Como Porfirio se negó, le fueron despedazadas las carnes, hasta descubrírsele los huesos, y viendo que no había caso, Firmiliano mandó le quemasen vivo a fuego lento. 

En evidencia de su glorioso martirio y por amor a Pánfilo, Eusebio escribió una vasta biografía de su querido maestro, de la cual San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, Invención de las reliquias) da testimonio de haberla conocido. Además, Eusebio adoptó "de Pánfilo" como segundo nombre. También fueron martirizados ese día los santos mártires Elías, Jeremías, Isaías, Samuel y Daniel, así como otros mártires, aunque normalmente de ellos se hace mención aparte, a 1 de junio o a 16 de febrero, y de los que podéis leer en este artículo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen II. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Junio. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1862.
-"The martyrs of Palestinae": http://www.newadvent.org/fathers/2505.htm


A 16 de febrero además se celebra a  





sábado, 24 de septiembre de 2016

Beato Hermann el Paralítico.

Beato Hermann el Paralítico, monje. 24 de septiembre.

Nació el 18 de julio de 1013, en Saulgau junto al lago Constanza. Era hijo del conde Wolfrad II de Altshausen. Poco después de su nacimiento, enfermó gravemente de una infección en la médula espinal y aunque sanó, quedó paralítico y sin poder hablar. Solo con mucho esfuerzo logró mover la mano derecha para las funciones ordinarias y luego para escribir.

A los siete años, sus padres encomendaron su educación a la abadía benedictina de Reichenau, donde fue discípulo muy querido del abad, el Beato Benno I de Osnabrück (20 de noviembre). En 1043 profesó como monje, a pesar de su minusvalía, pues su piedad, caridad y claridad de mente eran muy queridas a la comunidad. E hicieron bien, pues Hermann fue un eminente escritor, teólogo, astrónomo, matemático, músico, historiador y era versado en varias lenguas. Escribió una "historia del mundo", partiendo de Cristo hasta 1054, cuando murió, siendo continuada por su discípulo Bertold. Fue formador del Beato Benno II (27 de julio).

Se le atribuye la autoría de la "Salve Regina", que habría compuesto con ocasión de la visita del papa San León IX (19 de abril) a la isla de Reichenau, y del "Alma Redemptoris Mater". Asimismo compuso hermosos oficios litúrgicos a Santa Afra (5 de agosto) y a San Wolfang (7 y 31 de octubre).


Murió Hermann el 24 de septiembre de 1054, con solo 41 años. No consta culto público, pero sí que los monjes veneraron su sepulcro y memoria durante siglos. En 1863 se confirmó su culto, pudiendo venerársele públicamente como beato.


A 24 de septiembre además se celebra a  
San Gerardo Sagredo, obispo y mártir.
Beato Marcos Criado, trinitario mártir

martes, 12 de enero de 2016

El Apologeta de León.

San Martín de León, presbítero. 12 de enero.

Aparición de San Isidoro
a San Martín.
Nació Martín en León, España, hacia el año 1130. Su padre, Juan, y su madre, Eugenia, eran cristianos piadosos y muy caritativos con los pobres, con los que compartían todo lo que tenían. Su madre falleció cuando Martín apenas era un niño y tomó el hábito regular en el monasterio de San Marcelo, de clérigos que profesaban la Regla de San Agustín, renunciando a todo bien particular y teniendo oración en común. Juan llevó consigo a su hijo, que se educó como un clérigo más. Aprendió la liturgia, latín, las Escrituras, etc. No se sabe en que año Martín recibió el subdiaconado, pero ya siendo clérigo le hallamos visitando los lugares devotos y santuarios de Asturias y Galicia. Luego peregrinó a Roma, San Miguel in Monte Gargano y Bari, los tres sitios más venerados de la península itálica de aquella época. De Bari se embarcó hacia Tierra Santa, donde sirvió en un hospital de Jerusalén. Visitó y compartió con los monjes orientales y de allí se fue a Constantinopla, capital del Imperio bizantino. 

Antes de volver a España, visitó París e Inglaterra. En la primera, cursó estudios de filosofía y teología. En Beziérs fue acusado de ladrón a causa de llevar una bellísima casulla bizantina que había comprado en Constantinopla y que pensaba regalar a su monasterio. Una hereje cátara le ofreció salvarle de la prisión si destrozaba la pieza y renegaba de la verdad católica, acogiendo la herejía de los cátaros. El santo le respondió: "Apártate de mí, mala mujer, que prefiero morir mil veces, que ser ensuciado en el barro de tu herejía", con lo que la mujer le pegó una bofetada y al momento se manifestó el demonio que en ella moraba, comenzando a golpearse ella misma, gritando y contorsionándose, con lo que la santidad de Martín quedaba atestiguada. Además, en ese momento un caballero se presentó en la ciudad, aportando documentos que demostraban quien era aquel prisionero. Una vez liberado, ambos salieron de la ciudad y cuando nadie les veía, el caballero le reveló que era su ángel de la guarda, le mandó volver a León y desapareció. 

En 1185 regresó al monasterio de San Marcelo y, como los canónigos habían pasado de regulares a seculares, pidió su entrada en el de San Isidoro, donde recibió el diaconado y presbiterado. Eligió una celda apartada de todos para dedicarse al estudio y la oración. Una leyenda algo estrafalaria dice que al santo se le resistían las Escrituras, por lo que un día se le apareció San Isidoro (4, 26 de abril y 20 de diciembre, traslación de las reliquias) y le dio un libro para que comiera. Como era día de ayuno, Martín puso reparos, pero el santo obispo le obligó a comerlo, con lo cual Martín fue ilustrado inmediatamente de todos los misterios de la fe y la Biblia. En fin… Era un canónigo ejemplar, siempre humilde y obediente, el primero en cumplir la regla. Su amor por los estudios le llevó a ser un fructífero escritor de sermones y tratados espirituales, generalmente situados alrededor del año litúrgico. También comentó las Escrituras e hizo alguna apologética de la fe católica contra los judíos. Para toda su labor se valió de siete amanuenses cuyo sueldo pagaba la misma reina Berenguela, apasionada seguidora del santo y su obra. "Hay que mantener en el corazón limpieza, verdad en los labios, y discreción en las obras". "Si amáis a Cristo de todo corazón, medite vuestra mente en la Sagrada Escritura, y se ejerciten vuestras manos en las buenas obras". "Procurad, hermanos, que el veneno de la discordia no engendre odio entre nosotros, no sea que corrompa y aniquile la dulzura de la caridad". Estas son algunas de sus enseñanzas. 

Relicario de la mano del Santo.
También realizó varios milagros, como sanaciones de dolor de muelas, abscesos, partos difíciles, etc. A finales de 1202, sintiéndose morir, pidió la comunión, que recibió de rodillas a pesar de su enfermedad. Apenas fallecido, el 12 de enero de 1203, la noticia se extendió por todo León, atrayendo a muchos a sus funerales, que fueron muy sentidos. Fue sepultado en la iglesia de San Isidoro. El 12 de enero de 1513 se hizo una elevación y traslación de las reliquias, hallándose el cuerpo momificado y las vestiduras sacerdotales en muy buen estado. Lamentablemente, al tocarle, el cuerpo se deshizo del todo, salvo su prolífica mano derecha. El 12 de enero de 1576, se extrajo esta mano y fue colocada en un relicario aparte, que se venera públicamente el día de su fiesta. Otra tradición le hace dueño de la barrica de vino más antigua del mundo y que aún se guarda celosamente en San Isidoro de León, y de la que solo se extrae vino el Jueves Santo.


Fuentes:
-"Nuevo Año Cristiano". Tomo 1. Editorial Edibesa, 2001.
-"Historica et Philologica". JUANA TORRES. Universidad de Cantabria, 2002.
-"Semblanza de Santo Martino: Peregrino de la Vida y del saber". P. DEL CASTILLO. Alicante, 2008.


A 12 de enero además se celebra a  
Santos Tigrio y Eutropio, mártires.
San Arcadio, mártir

sábado, 22 de agosto de 2015

San Hipólito el Elocuente.

San Hipólito, obispo y mártir. 22 de agosto.


Lo primero que nos llama la atención y nos hace sospechar, es que de este santo se conocen sus obras, o al menos las que le atribuyen, y sin embargo, de su vida lo que nos ha llegado es un batiburrillo de datos contradictorios entre sí, algunos de ellos. No son pocos los Padres de la Iglesia que se refieren a él, como San Jerónimo (30 de septiembre y 9 de mayo, traslación de las reliquias) y San Juan Crisóstomo (27 de enero, traslación de las reliquias a Constantinopla; 30 de enero, Synaxis de los Tres patriarcas: Juan, Gregorio y Basilio; 13 de septiembre, muerte; 13 de noviembre, Iglesia oriental; 15 de diciembre consagración episcopal), que le llama “fuente de luz, testigo fiel, doctor santísimo, y varón lleno de dulzura y caridad”. Y es que sus obras fueron vastas: contra los herejes para probar la verdad de la Santísima Trinidad, homilías con motivo de festividades, tratados sobre la Encarnación y Resurrección de Cristo, un ciclo pascual de dieciséis años, una crónica de la Iglesia desde los orígenes hasta 222, comentarios sobre las Escrituras y los misterios de Cristo, etc., profecías sobre el Anticristo y el fin del mundo a partir de interpretar a los profetas bíblicos (en 1661 se halló en la Biblioteca Vaticana este tratado). Y sin embargo, de él nada.

San Jerónimo dice basarse en sus comentarios a las Escrituras, San Gelasio (21 de noviembre) dice era arzobispo primado de toda Arabia, pero el martirologio pseudojeronimiano le hace obispo de Porto, en la desembocadura del Tíber y cerca de Roma. Focio dice que fue discípulo de San Ireneo de Lyon (28 de junio y 23 de agosto) y de San Clemente de Alejandría (4 y 5 de diciembre), y a su vez, maestro de Orígenes. Eusebio igualmente le hace obispo y además, mártir. Ahogado, según calendarios orientales del siglo VIII, y Baronio lo confirma señalando que él conoció en el Porto, el pozo en el que lo lanzaron y una iglesia en ruidas dedicada a su memoria. Si bien el martirologio le hace padecer el martirio en 235, San Gregorio de Tours (17 de noviembre) le sitúa alcanzando la gloria en 251, imperando Decio. Para poder casar todas estas noticias hay que ponerlo constantemente en Oriente y Occidente al mismo tiempo, como maestro de unos y discípulo de otros.

En el siglo XVI, en las famosas excavaciones romanas, se halló una estatua de mármol de un San Hipólito, obispo, sentado en cátedra y con una estela en la que aparecía el ciclo pascual atribuido al santo. Luego otros documentos arrojaron luz, sobre que allí había habido una iglesia dedicada a la memoria de San Hipólito, aunque algunos creen que fue al mártir romano del 13 de agosto. Para más inri, a 30 de enero aparece un San Hipólito presbítero y mártir, escritor prolífico e igualmente ahogado por causa de Cristo. En resumen, lo más probable es que haya habido un obispo mártir al cual se le ha dado la autoría de varias obras apócrifas y anónimas.


Fuente:

-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año”. Agosto. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.


A 22 de agosto además se celebra al  
Beato Bernardo de Offida, religioso capuchino.
San Timoteo de Roma, mártir

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...