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sábado, 22 de mayo de 2021

Santa Rosana

Santa Humildad de Faenza, abadesa vallumbrosana. 22 de mayo y 6 de junio, (traslación de las reliquias).

Nació en Faenza en 1226, en la familia de los nobles Elimonte y Richilde Negusanti, y su nombre de bautismo fue Rosana. Fue educada en la piedad cristiana, y sus padres eran grandes admiradores de San Francisco de Asís (4 de octubre, 17 de septiembre, Impresión de las llagas; 25 de mayo, traslación de las reliquias), de quien se dice les profetizó el nacimiento de una hija que sería santa.

Cuando Rosana tenía 15 años fue prometida con Ugo de Caccianemici. Ese mismo año murió su padre. En 1242 se casó con su prometido. Este era un hombre bueno y aunque poco piadoso, y juntos hicieron muchas obras de caridad. Pero el matrimonio tuvo la desdicha de perder dos hijos recién nacidos, a los que apenas llegaron a bautizar. Al poco tiempo falleció la santa madre de Rosana y esta se vio desolada. Ella y su marido, piadosos que ya eran, redoblaron su piedad y se cree profesaron en la Tercera Orden de San Francisco. Ciertamente, a los 24 años decidió abandonar el mundo y ser religiosa. Lo consultó con su marido y este no solo le dio el permiso, sino que, además, el mismo se determinó a hacer lo mismo. Juntos se fueron al cenobio mixto de Santa Perpetua y tomaron el hábito de penitencia.

Al entrar a la vida regular Rosana tomó el nombre de Humildad, con el que subió a los altares. Algunas leyendas nos dicen que fue luego de haber curado milagrosamente de una enfermedad que ella atribuyó a su soberbia. En 1254 dejó Santa Perpetua para recluirse en una pequeña celdita en la iglesia de San Apolinar, de la Orden Benedictina Vallumbrosana, fundada por San Juan Gualberto (12 de junio) en el siglo XI. Así emparedada y solo con una ventana para seguir el culto en la iglesia vivió 12 años de penitencia y oración. Su consejo era muy estimado y no le faltaban discípulas que ponían en obra sus consejos. En 1255 su marido tomó el hábito vallumbrosano en la misma abadía. Allí moriría como hermano lego y con fama de santo en 1256.

En 1266 Humildad accedió a fundar las primeras monjas de Vallumbrosa. Fue abadesa providente, serena y dotada para el mando, sin que por ello dejara de ser una humilde monja, muy pronta a la caridad y a la observancia religiosa. En 1281 fundó un nuevo monasterio en Florencia, edificando para ello una bella iglesia que aún se conserva. Ambos recintos los dirigió con mucha prudencia, sorteando problemas y oposiciones, pero confiada en Cristo. Tuvo altísima oración, y dones místicos, como el don de conciencias y de lágrimas en la oración. Recibió del Señor la gracia de conocer acontecimientos futuros y profetizarlos. Escribió tratados espirituales a pesar de no haber recibido formación teológica alguna.

Subió al cielo muy anciana, a los 84 años, el 22 de mayo de 1310. Fue sepultada en la iglesia del convento de Florencia, en la tierra desnuda. En 1311 el cuerpo fue exhumado y hallado incorrupto, por lo cual fue vestido ricamente y puesto en una hermosa urna, al culto público. En el siglo XVI, por sucesos bélicos fue trasladada a otros monasterios. Actualmente su santo cuerpo se venera en el monasterio del Espíritu Santo de Bagno. Benedicto XIII confirmó su culto inmemorial en 1720.

Fuente:
-"Dizionario Di Erudizione Storico-Ecclesiastica". VOL. LXXXVIII. GAETANO MORONI ROMANO. Venecia, 1856.

A 22 de mayo además se celebra a:








 

sábado, 24 de abril de 2021

Santa Nicolosa Bursa, abadesa.

Santa Nicolosa Bursa, abadesa. 24 de abril.

Nació a inicios del siglo XV en Koper, Eslovenia. Durante su juventud su familia se estableció en Venecia, por razones desconocidas. Tomó el hábito religioso en el monasterio benedictino de San Sérvulo de Venecia. Fue una religiosa fiel a la Regla, la cual hizo cumplir fielmente a las demás monjas desde que fue elegida abadesa en 1465. Su reforma de las costumbres y renovación material y espiritual del monasterio, hizo que en 1505 fuese trasladada al monasterio de San Juan de Letrán, también en Venecia, para revitalizarlo. A la par, inauguró una escuela para niñas y jóvenes, que tendría gran prestigio.

Subió al cielo el 24 de abril de 1512. Y poco más podemos decir de su vida. Mas lo interesante viene ahora. En 1524 el monasterio se trasladó a un viejo convento de Santa Ana, y las monjas desenterraron a Nicolosa, quien tenía ya fama de santa, para llevarse las reliquias al nuevo recinto. El cuerpo fue hallado incorrupto y emanando un agradable y penetrante olor. Se hizo un reconocimiento de los restos, documentando el hecho. En 1689 volvió a abrirse el sepulcro y nuevamente se comprobó la incorrupción, constatando además la elasticidad de la piel, cosa nada común en los incorruptos. Y no solo eso, sino que su cuerpo aún hoy emana bioenergías. En 1700, tras una nueva inspección, el cuerpo se colocó al culto público en una urna con vistas a la iglesia del monasterio.

En el siglo XIX, tras la disolución de la vida monástica en Venecia, las monjas se llevaron el cuerpo a Vodnjan, Croacia, donde se venera. También se llevaron otras numerosas y estrafalarias reliquias, como una lengua de Santa María la Egipcíaca o la tráquea de San Sebastián. Además, se veneran los cuerpos incorruptos de San León Bembo, San Pablo de Constantinopla y San Juan Olini. Ni estos ni Nicolosa han sido canonizados nunca, pero su culto está permitido por la iglesia local y se les llama santos, popularmente.

Fuentes:
-https://www.heiligenlexikon.de
-
http://zupavodnjan.com

A 24 de abril además se celebra a









 

sábado, 17 de abril de 2021

"abrazó la cruz con gusto y alegría"

Beata María Ana de Jesús, virgen mercedaria. 17 de abril. 

Nació en Madrid, en 1565, hija de los nobles Luis Navarro Ladrón de Guevara y Juana Romero de Víllalpando. Fue bautizada en la parroquia de Santiago el 21 de enero de ese mismo año. desde niña María Ana, o Mariana, como también se le llama, fue una nia piadosa, obediente y alegre. Apenas supo de las vidas de santos, intentó imitarles en lo que podía y más allá, tienendo que moderar sus penitencias y tiempos de oración. Le gustaba mucho estar en la iglesia, que le explicaran las imágenes y la misa. Se embebía en la misa de tal manera que a veces esta acababa y la niña seguía en oración sin notarlo. Acompañaba a su madre en los ejercicios de caridad, que eran muy frecuentes en su casa. A los siete años recibió la primera comunión, edad desacostumbrada totalmente, y fue así por su conocimiento del misterio a recibir, y por el amor tremendo que sentía hacia la Eucaristía. Y muchas otras cosas se nos cuentan de su infancia, como comprensión de los misterios divinos, constante presencia de Dios, visiones de la Virgen y su ángel guardián, etc. 

Aún siendo María Ana adolescente murió su madre, y al año de viudedad, su padre se casó nuevamente. Su madrastra era una mujer áspera y resabiada, que trató mal a la niña desde el primer momento. Ni le mostró el más mínimo afecto, y solo se dirigía a ella cuando el padre estaba presente, para que no sospechara el hombre. El nuevo matrimonio tuvo dos hijas más, a quienes María Ana quería mucho, pero de las que su madrastra intentó apartarla siempre que pudo. A los 16 años, su padre, entendiendo lo que ocurría, pretendió casar a María, para alejarla de su madrastra y medio hermanas. Sin embargo, en su corazón María Ana no quería más Esposo que Cristo. Gran guerra le hicieron su padre y madrastra con este asunto. Le consiguieron varios pretendientes, de alcurnia todos, pero ella iba dilatando el asunto, sin atreverse a decirles su verdadera intención: consagrarse a Jesucristo como religiosa. Al tiempo, habiendo consultado con su confesor, hizo voto de perpetua virginidad en la iglesia parroquial de San Miguel de Madrid. 

Animada con esto, al saber que le iban a prometer con un joven, reveló a su padre su voto y su intención de ser monja. Esto desató una tempestad en la familia, interviniendo incluso algunos parientes lejanos. A tal punto llegó el asunto, que su padre la puso a trabajar de sirvienta para la familia, dándole palizas y hablándole duramente con frecuencia, para que deshiciera su voto y tomara matrimonio. Le dejaron de dar comida, la encerraban durante días en un cuarto sin luz, o la ataban con recias cuerdas. Pero ella no cejaba y lo sufría todo por amor de Cristo. Un buen día, sabiendo que su belleza era causa de que la pretendieran, tomó unas tijeras y se cortó su hermosa cabellera rubia. La paliza fue épica, como podéis imaginar. 

Cinco años duró esta guerra familiar, hasta que el padre, cansado del ánimo de su hija, desistió de casarla y la dejó seguir su voluntad. O, mejor dicho, la de Dios. Pero he aquí que, entonces, siendo ya libre, no hallaba en Madrid convento que la admitiese. Entonces decidió vivir en su casa como en un convento. Se enfundó en un sayal áspero, hacía ayunos, penitencias, vivía en soledad y oración, recluida en la habitación más humilde de la casa. Además, comenzó a instruir a sus hermanas en las letras y en camino de la virtud. Así llegó a los 21 años, como beata en su propia casa, siendo religiosa sin convento. En esta época comenzó a tener terribles tentaciones contra la castidad. Se le aparecía el demonio mostrándole imágenes obscenas y diciéndole palabras feas. Oración y penitencia, todo hizo por verse libre de las tentaciones. Más de 10 años duraron estas batallas interiores hasta que Dios premió su perseverancia y la libró milagrosamente de tales tentaciones, quedando su virginidad acrisolada. 

Ya con 30 años le vino otra contradicción. Su padre, creyendo que tanta vida espiritual y penitencia sería cosa del demonio y su hija fuera una alumbrada (tan frecuentes en aquella España del siglo XVI), comenzó a prohibirle sus ejercicios de piedad y penitencias, al tiempo que le buscaba otro director espiritual. Este, docto, pero poco espiritual, no se vio capaz de dirigir tal alma y luego de la primera confesión, la dejó. María Ana, desolada, salió a la calle y pasando por la iglesia de la Merced, encontró al padre Juan Bautista del Santísimo Sacramento. Este la confesó y siendo iluminado por Dios, comprendió la excelencia de aquella alma que tenía ante sí. Aceptó ser su director espiritual y en sus manos María Ana enderezó su espíritu a una recta devoción, llegando en breve a una perfecta santidad. 

Al poco tiempo tuvo su primera gracia mística (descontando las de la infancia, poco probables). Estando en oración considerando si ella podría sentir algo de los dolores de la Pasión de Cristo, se le apareció el Salvador tal como lo presentan de Ecce Homo, ella se le acercó y, quitandole la corona de la fente, se la puso ella misma. Desde entonces sintió para siempre los dolores punzantes de tal corona en sus sienes. Y así se le representa iconográficamente. Al poco tiempo, igual estando orando, se le apareció Cristo glorioso diciéndole: “Hija mía, ¿querrías estar en mi cruz?", a lo que ella contestó: “¡¿Cuándo, amorosísimo Señor, dulce Esposo y único dueño de mi corazón, merecí yo favor tan grande?! Pero, aunque me reconozco indigna de tanta dicha, abrazo la cruz con todo gusto y alegría, si así es vuestra voluntad”. Y en ese instante recibió los estigmas de la Pasión de Cristo de forma espiritual, es decir, sin que fueran visibles para los demás, pero teniendo todos sus efectos y dolores, y quedó llena del Espíritu Santo. 

Tras un breve tiempo en el cual tuvo que irse a Valladolid con su familia, María Ana regresó sola a Madrid, y es en esta ocasión en la cual se le atribuye la frase “de Madrid al cielo”, señalando que solo volvería a dejar la ciudad para irse a la gloria. Pero es solo una versión más de dicha frase. En 1606 se estableció en una pequeña casita cerca donde hoy está la iglesia de Santa Bárbara (o las Salesas Reales). Allí vivía pobremente, trabajando para mantenerse y para hacer caridad. Oraba gran parte del día, asistía a misa y a las devociones. Durante un tiempo la acompañó una devota mujer llamada Catalina de Cristo, que puso a prueba su paciencia pues era una mujer gruñona y su fervor no estaba moderado. La santa la sufrió hasta que la misma Catalina, creyéndola poco rigorista, la dejó. En ocasiones la visitaban damas (la reina Margarita, por ejemplo) o prelados de Madrid u otras partes de España, para pedir consejo o instruirse en el camino del cielo. Su fama de santa llegó al papa Pablo V, quien le autorizó gustosamente a convertir parte de su humilde casa en oratorio donde pudiera cantarse misa y reservar el Sacramento. En 1613 una terrible sequía azotó Madrid y varios prelados le pidieron redoblase sus súplicas para alcanzar lluvia a los campos. Así lo hizo y en breve el milagro ocurrió.

Pero esta vida de beata no era el culmen de sus aspiraciones, por ello, el 20 de mayo de 1614, miércoles de la Octava de Pentecostés tomó el hábito mercedario e hizo profesión al año siguiente. No parecía sino que María Ana había nacido en el convento. Era tan humilde que la obediencia no le costó a pesar de haber vivido sola durante mucho tiempo. No tenía resabios de mandar, ni creía que nadie debía guiarla. Todo lo contrario, se dejaba guiar por la priora y sus superiores como si de vida religiosa no supiera. Su caridad para con las hermanas era proverbial, siempre desviviéndose por los demás. Su vida en el convento fue mucho más escondida que mientras vivía en el mundo. Dejó de recibir, se escondió en Cristo y en estar ante el Sacramento  considerando la Pasión de Cristo gastó sus 10 años de monja.

Rostro incorrupto
de la Beata.
El 11 de abril de 1624 sintió un terrible dolor en el costado, teniendo que guardar cama, por obediencia. Allí recibió la Extremaunción, la bendición apostólica, y los parabienes de los reyes y el papa. Las monjas se enfervorizaron todas viendo tanta dulzura en su rostro a pesar de los dolores que sentía. El 17 de abril arrimó a su pecho un crucifijo y entró en éxtasis, y apenas salió de él para entrar a la Vida Eterna. Tenía 59 años. Al punto, su piel se volvió tersa, el rostro apareció sonrosado y relajado, y, sobre todo, un suave olor como de manzanas se esparció por todo el convento y por la iglesia, y fue sentido por la multitud que allí esperaba despedir a su querida monja mercedaria.

Los funerales fueron muy sentidos, entre el llanto y el júbilo de numerosos milagros que ocurrieron entre los que tocaron su santo cuerpo.  En 1627 se abrió el sepulcro, hallándosele incorrupta, y se expuso para los devotos. Nuevamente el suave olor se dejó sentir. Lo mismo se certifica en 1731, 1815, 1924 y 1965. Fue beatificada el 18 de enero de 1782 el papa Pío VI. Su proceso de canonización se reabrió luego de un posible milagro ocurrido en 1997. Cada 17 de abril su cuerpo incorrupto es expuesto para la devoción de los fieles, y el olor a manzanas vuelve a sentirse. Es copatrona de Madrid. 


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Diciembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.
-"Glorias de la Beata Maria Ana de Jesús. FR PEDRO DEL CORAZÓN DE JESUS. OM. Salamanca 1783. 


A 17 de abril además se celebra a

Bto Bautista Mantuano,
carmelita
.
San Aniceto, papa.
Beato Roberto de
Chase Dieu, abad
.
San Rodolfo de Berna,
niño mártir
.










   

miércoles, 19 de septiembre de 2018

"El Santo del pueblo".

San Francisco María de Camporosso, religioso capuchino. 19 de septiembre.

Nació el 27 de diciembre de 1804 en una aldea de la Liguria. Se llamaba Juan, y sus padres se llamaron Anselmo Croese y María Antonia Gazzo. Fue el tercer y último hijo del matrimonio. De niño fue pastor, y muy joven conoció a un fraile conventual que con sus consejos le enamoró de Cristo. Así, muy joven se hizo terciario franciscano y a los 18 años entró como Hermano Donado al convento de los franciscanos conventuales, a cambio de algo de educación y comida. Le costó mucho que su padre accediera a su vocación religiosa, pues necesitaba sus brazos para sostener la economía familiar. Pero las constantes oraciones y penitencias del joven lograron ablandar algo el corazón del padre.

Fue un humilde religioso, penitente y abnegado. Obedientísimo y siempre dispuesto a ayudar. Pero la vida de los conventuales no le parecía lo suficientemente austera, por lo cual en 1825 pasó a los franciscanos capuchinos, a los que conocía en su conventito de Sestri. Tomó el hábito en Righi, llamándose desde entonces Francisco María de Camporosso, pues era habitual en los capuchinos añadir el Dulce Nombre de María y el lugar de procedencia como nombre y apellido religioso.
Como a sus 20 años apenas tiene estudios los superiores deciden quede como Hermano, lo cual agrada al humilde Francisco, que no se ve como presbítero. Terminado el noviciado, le envían al convento de la Concepción de Génova, como limosnero. Primero fue ayudante de un anciano fraile experimentado en la colección de limosnas, sufriendo muchas humillaciones y desplantes del mismo. No por maldad, sino solamente para "templarle en la virtud", como era estilado en la vida religiosa de antaño. Varios años recorrieron juntos el valle del Bisagno. Sobre 1830 su superior le nombre limosnero de Génova, dándole la posibilidad, sin pretenderlo, de hacer una grandísima obra de apostolado que aún se recuerda.

Francisco se desvive en su labor. Pide limosna, pero también la da a los más pobres que él. Con gran caridad, amonesta, previene, da ejemplos. A los ricos les hace ser más caritativos, a los pobres ayuda empleándoles. Visita todas las iglesias que puede, donde ora largamente. Lleva a los niños al Sagrario y a la Madre de Dios, les regala estampas y les enseña el camino del cielo. Atiende a enfermos y paralíticos. Hace milagros y reparte amor, siempre. Su consejo será muy preciado por todos, pues tiene los dones de conciencias, consejo y profecía. Le llaman "el santo del pueblo". Evangeliza en los puertos, saca a prostitutas de la mala vida, bendice los lugares con solo su presencia, reconcilia enemigos, hace que se perdonen deudas. Y siempre lleva los nombres de Jesús y María en los labios.


Cuerpo incorrupto del santo.
En 1859 le ataca una epidemia que le deja las piernas llenas de llagas, pero el santo fraile no se detiene por ello. Sigue su labor de evangelización y caridad. La fama no le gana y su humildad no se resiente. Ni aplausos ni premios le envanecen, sino que sigue sintiéndose el último de los hijos de San Francisco. En 1866 una epidemia de cólera asola Génova, muchos huyen, frailes incluidos, mas Francisco María permanece junto a los enfermos. Se hace presente en el Lazareto de la ciudad, consolando, curando, socorriendo. Allí cae enfermo del mismo mal, se prepara piadosamente al encuentro con Cristo y fallece santamente el 17 de septiembre de 1866, fiesta de la Impresión de las Llagas de su Padre San Francisco, como un auténtico mártir de la caridad. 

Fue beatificado por Pío XI el 30 de junio de 1929 y canonizado por San Juan XXIII el 9 de diciembre de 1962, luego de verificarse numerosos y estupendos milagros. Su cuerpo se venera incorrupto.

A 19 de septiembre además se celebra a:


Santa María de Cervelló,
virgen mercedaria
.
San Rodrigo
de Silos, abad
.
San José Ma. Yermo,
presbítero fundador
.
Otros muchos santos.





 

sábado, 23 de junio de 2018

Achicharrado por un rayo y al cielo.

San Artemio de Verkolsk, confesor. 23 de junio y 20 de octubre.

En 1544 la aldea de Verkolsk quedó conmocionada por un hecho trágico: el niño Artemio, de 13 años de edad, había sido fulminado por un rayo mientras ayudaba a su padre a arar en el campo. Había nacido en 1532 y tenía 13 años de edad. Era un niño bueno y piadoso, por lo que su muerte fue llorada por todos. Se le sepultó en el mismo sitio donde había sido muerto, y su padre puso una valla en derredor. Curiosamente, el sitio comenzó a ser considerado en mal agüero y evitado por los lugareños, quedando la tumba en lo escondido.

En 1577 un diácono de la iglesia local vio unas luces extrañas que provenían del sepulcro del niño. Entonces se excavó en el lugar y se halló el cadáver incorrupto, sin rastros de la incineración provocada por el rayo. Fue llevado el cuerpo a la iglesia y luego de algunas averiguaciones, se comenzó a darle culto oficial. Así, el lugar "maldito", pasó a ser un sitio "santificado" en poco tiempo. Los peregrinos comenzaron a llegar y los milagros seguían ocurriendo. El caso y las reliquias se hicieron muy famosos, llegando a las grandes ciudades y a la cúpula de la Iglesia Rusa, la cual vio con buenos ojos el culto al santo niño, canonizándole oficialmente en 1640. En 1648 el Zar Alexis Mijailovich construyó un monasterio en Verkolsk para custodiar las reliquias de San Artemio, que se trasladador allí el 20 de octubre del mismo año.

Su culto llegó a Norteamérica en el siglo XX cuando la iglesia ortodoxa rusa fundó el "Anthioquian Village", Pensilvania. El santo niño se le habría aparecido a un iconógrafo para pedirle que le pintara. El P. John Namie le explicó quién era el santo niño y se cumplió el pedido del santo.


A 23 de junio además se celebra a:


Santa Etheldreda,
reina y abadesa.
San Walter de Onhaye,
presbítero y mártir.
San Simeón Estilita,
el Joven.





domingo, 14 de enero de 2018

"Ya veo a mi Rey, ya estoy en su presencia..."

Beato Odón de Novara, monje cartujo. 14 de enero.

Beato Odón.
Cartuja de Garegnano, Milán.
Nació en Novara, Lombardía, a finales del siglo XI. Fue de los primeros religiosos novicios en la Grand Chartreuse, y también fue parte del grupo de fundadores de la Cartuja de Seitz, Moravia. También participó en la fundación de la Cartuja del Piamonte.

Nos dicen que fue un religioso humilde, obediente y amante de la Regla. Por ello fue elegido como Prior de la Cartuja de Gyrio, Yugoslavia, en un difícil momento: el obispo Teodoro, que ambicionaba las tierras y el edificio de los cartujos, les hacía mucha guerra. La mansedumbre y recta intención de Odón calmaron un poco las cosas, pero el obispo se salió con la suya y, con ayuda del poder secular, expropió a los monjes de sus bienes. Entonces nuestro santo, luego de acomodar a sus monjes en otros monasterios, partió hacia Roma a exponer el caso ante el papa Clemente III. No se detuvo ni por su ancianidad, pues pasaba los 90 años. Mas sin embargo, en Roma tampoco halló solución al problema, pues el obispo era demasiado poderoso como para enfrentarse a él a causa de un monasterio. Entonces Odón renunció a su priorato en frente del mismo papa y se dispuso a pasar a la Cartuja del Piamonte que ya conocía.

Sin embargo, de camino pasó por la Cartuja femenina de Santos Cosme y Damián de Taglacozzo, donde Adhuisis, la abadesa, viendo sus prendas de prelado piadoso y observante, pidió al papa, pariente suyo, que nombrara a Odón como capellán y director espiritual de las monjas. Al mismo tiempo quedaba como superior de todo el clero beneficiado del monasterio. El santo acató la voluntad del papa y mandó se le construyera una pequeña celda junto a la clausura, ara allí vivir pobremente, en constante oración y lectura espiritual. Solo salía de su celda para celebrar la santa misa, o para confesar y predicar a las monjas. A pesar de su edad, Odón era un ejemplo de penitencia y austeridad para todos. Dormía en un colchón de sarmientos, trabajaba para no estar ocioso, no ser gravoso a las monjas y aún hacía caridad a los pobres. Ayunaba siempre que podía y se disciplinaba frecuentemente. Usaba un cilio pegado a las carnes que solo dejó de llevar tras su muerte.

Pronto la fama de santo del capellán de las cartujas traspasó los muros del monasterio y recorrió la península itálica. Muchos querían confesarse con él, tocarle o besarle las manos. Y no de balde, pues muchos milagros realizaba solo con estos pequeños gestos. Él mismo sanaba de sus dolencias luego de pedir a Dios sanara a otros, pues para sí mismo nada pedía. Incluso se dice que llegó a convertir agua en vino.

Pasaba, y bastante, de los 100 años, cuando tuvo revelación de que ya era la hora de cantar como el anciano Simeón, "Nunc Dimittis", y anunció a sus hijas espirituales que pronto las dejaría. Así, entrada la Epifanía del año 1200, recibió los Santos Sacramentos, dirigió su última plática espiritual y entró en éxtasis. El 13 de enero dijo a los que estaban presentes: - "Mañana a estas horas dejaré este mundo; os ruego en Nombre de Dios que no hagáis a mi cuerpo honra alguna particular, sino que con este mismo hábito que tengo puesto lo pongáis en la sepultura, y a la cabeza de ella una simple cruz de madera". Al día siguiente, habiendo muchos testigos, el santo Odón exclamó: - "Aguárdame, Señor, en buena hora; presto voy a Ti, mi descanso y mi gloria. Ya veo a mi Rey y Señor; ya estoy en su presencia". Entonces extendió los brazos y levantándolos un poco, parecía que su alma se iba con el cuerpo. Pero este cayó lentamente en el lecho, quedando con los ojos abiertos y resplandecientes, no opacos. 

Muerte del Beato Odón.
Carduccio. Museo del Prado.
El cuerpo fue enterrado en el cementerio de los pobres, como el mismo había pedido. Sobre 1240 se elevó el cuerpo de la sepultura, dícese que porque el santo viejo se había aparecido tres veces a Oderisio, el Arcipreste de monasterio, pidiendo ser colocado en lugar de más honor. Pero no es algo que case con la humildad que siempre le caracterizó. Al abrir el sepulcro se le halló incorrupto, se le colocó en la iglesia monacal. Ese mismo año se instruyó un proceso de canonización que fue aprobada por Gregorio IX, pero nunca se le canonizó. No sería hasta 14 de junio de 1859 que el Beato Pío IX (7 de febrero) confirmó su culto inmemorial.


Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 14 de enero además se celebra a:
Santa Macrina la Anciana, viuda.
San Engelmar de Passau, eremita mártir.

sábado, 16 de diciembre de 2017

Beato Guillermo de Fenol.

Beato Guillermo de Fenol, monje cartujo. 16 de diciembre


Beato Guillermo.
Cartuja de Montalegre.
Nació en Monferrato, a inicios del siglo XII. Muy joven tomó la decisión de vivir como eremita las montañas del Piamonte. Vivía en una pobreza absoluta, disciplinándose, orando y trabajando para no mantenerse ocioso. Allí le tentó el demonio enviándole una mala mujer para que el santo cayera, pero el joven venció con la ayuda de Dios, las seducciones de la mujer. 

Este episodio le hizo pensar acerca de la conveniencia de la soledad, por lo cual decidió tomar el hábito en algún monasterio donde la soledad fuera acompañada por una comunidad. Por ello eligió la Cartuja, donde el solitario alterna con la comunidad solo para los actos precisos, y en silencio. Tomó el hábito en la Cartuja de Casularum, a mediados del siglo XII. En la Cartuja el Guillermo aumentó sus virtudes con la de la obediencia, esencial para la vida monástica. En breve tiempo cumplía la Regla con exactitud y sin afectación. Era caritativo con sus hermanos, elegía los trabajos más difíciles y siempre estaba presto a ayudar a los hermanos ancianos.
Su oración era elevadísima, siendo su devoción preferida la Pasión de Señor. Estando un día orando ante un Crucifijo, el Señor le crucificó en espíritu con Él, de tal modo que, en adelante, sufrió todos los dolores y aflicciones de Cristo, los cuales ofrecía constantemente por la salvación de las almas.

Guillermo murió muy anciano, sobre 1200. Fue sepultado en el exterior del monasterio, junto a la portería, pero a menos de un mes eran tantos los peregrinos que acudían a remediar sus males en la sepultura del santo religioso, que los monjes sacaron el ataúd y le sepultaron dentro del monasterio, en la clausura. Pero he aquí que, por milagro, al otro día el ataúd apareció de nuevo en el agujero de la sepultura. Otras dos veces se le llevó dentro y otras dos veces regresó a la primera sepultura, por lo cual se le dejó allí y se permitió el culto del pueblo, cosa rara entre los cartujos.

En el siglo XIII el culto ya era constante y los milagros se contaban a cientos. San Pío V (30 de abril) confirmó su culto. En el siglo XVIII se abrió el sepulcro para extraer reliquias y se halló el cuerpo incorrupto. El Beato Pío IX le beatificó en 1862, fijando su memoria a 19 de diciembre para toda la Orden Cartuja. Posteriormente sería trasladada al 16 del mismo mes.



Fuente:
"Santos y Beatos de la Cartuja". JUAN MAYO ESCUDERO. Puerto de Santa María, 2000.


A 16 de diciembre además se celebra a:
Beata María de los Ángeles, virgen carmelita.

lunes, 2 de octubre de 2017

El santo ojos de hielo.

San Leudomer de Chalons, obispo. 2 de octubre.

Su vida fue, supuestamente, escrita por Esteban, abad de Saint-Urban, sobre 925. Fue Leudomer, y su hermano San Elaphio (30 de septiembre), de un noble de Limoges llamado León. San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta que cuando ambos hermanos eran aún jóvenes, y luego de haber cursado estudios, el rey Sigeberto I de Austrasia nombró a Elaphio obispo de Chalons. Este ordenó diácono a su hermano, nuestro Leudomer, para que le ayudara en el gobierno y la evangelización de la diócesis. Ambos entregaron su herencia paterna en Limoges a la iglesia de Chalons, para el culto y la caridad.

En 579 murió Elaphio, y Leudomer fue elegido para sucederle. Una leyenda cuenta que Leudomer tenía un campo de trigo, que fue arrasado por los pájaros. El santo se indignó y yendo al campo, ordenó a todos los pájaros que lo siguieran. Los gorriones y mirlos culpables fueron tras él a un granero, del cual el santo sostuvo la puerta abierta y ordenó a todos los pájaros que entraran. Luego les cerró la puerta y los dejó en el granero para que meditaran sobre lo hecho (?). Durante la noche un obrero entró, y mató y se comió a uno de los pájaros. A la mañana siguiente, Leudomer llegó al granero y ordenó a los pájaros que se fueran y no molestaran más sus campos. Los pájaros se negaron a salir, y entonces Leudomer vio lo que había pasado. Entonces recogió las plumas, los huesos y las garras, hizo una oración, y el montón de desechos se juntó, resucitando el pajarillo, que voló junto a los demás.

El Breviario de Chalons dice que la reina Brunehild mandó a buscar a Leudomer a su palacio, y hallándole tan alto y guapo, lo miró con ojos encendidos y le hizo una observación deshonesta. Leudomer solo la miró fijamente con ojos helados. Y tan fría fue su mirada que, en 1035, cuando Roger II, obispo de Chalons, le desenterró, aunque todo el resto del cuerpo de Leudomer estaba convertido en polvo, sus ojos vidriosos estaban incorruptos. 

Laudomer falleció sobre 585.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XI. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 2 de octubre además se celebra a
Beato Berenguer de Peralta, obispo dominico.
San Melar, príncipe y mártir.

sábado, 16 de septiembre de 2017

De violaciones, penitencias e incorrupciones.

Santa Edith de Wilton, virgen. 16 de septiembre.

Es Edith una santa antigua, pero cuya historia tiene plena actualidad, por las circunstancias de su nacimiento: Su padre, San Eduardo "el Pacificador" (8 de julio) forzó a una dama, la Beata Wulfrida (9 de septiembre) y producto de la violación nació Edith en 961, por lo cual, sus abuelos fueron San Edmundo I "el Magnífico" (26 de mayo) y Santa Ælfgifu de Shaftesbury (18 de mayo). Wulfrida, que no contó con el apoyo de Edmundo ni Ælfgifu, se retiró al monasterio de Wilton, donde luego de nacer su hija tomó el velo monástico y por sus influencias familiares, fue nombrada abadesa. Edith creció en el monasterio, sin conocer sus orígenes ni el mundo fuera de los muros del recinto. En 958 Eduardo había asumido el trono, pero no comenzaría a reinar en paz sino después del hecho y el nacimiento de Edith. San Dunstan de Canterbury (19 de mayo) impuso al rey una penitencia de siete años por su pecado, y cuando enviudó, intentó que Wulfrida se casara con él, pero ella ni quiso hablar de ello.

Edith tomó el hábito de monja a los siete años, aunque la Regla de la Comunidad no le obligó sino hasta los 12. Sin embargo, desde pequeña participaba en la Liturgia, pues pronto aprendió a leer, escribir y cantar. Siempre fue piadosa y obediente, y muy hábil para los estudios y el trabajo, jamás rehusó un oficio por bajo que fuera. El monasterio, como casi todos los de su tiempo, combinaba la vida contemplativa con la activa, y Edith encarnó esta doble vocación a la perfección, sin perder tiempo socorría a los enfermos del hospital, y oraba intensamente, ayunaba y se penitenciaba fuertemente, pero no por eso disminuían sus fuerzas. Fue una verdadera hermana y madre para los pobres. Entre sus devociones preferidas estaba la de la Santa Cruz, llamando a Cristo Crucificado "el mejor remedio para el cuerpo y el alma".

Cuando Edith tenía 15 años, Eduardo, su padre, la reconoció formalmente como hija, y le ofreció ser abadesa del monasterio que ella deseara, pero Edith no aceptó, prefiriendo ser una religiosa más en su monasterio. En 975 murió el rey Eduardo, y como su hijo San Eduardo "el Mártir" (18 de marzo y 20 de junio, traslación de las reliquias) era aún pequeño, muchos nobles hicieron un juego político para que Edith asumiera la regencia en nombre del pequeño, pero Edith lo rechazó, probablemente aconsejada por su madre, que conocía muy bien a los nobles y los vaivenes del trono. Con la herencia que su padre le dejó, Edith fabricó la bella iglesia de San Dionisio, y anexa a esta, un pequeño hospital que atendía a 13 enfermos, en memoria del Señor y los Apóstoles. 

Fue Edith cercana a San Dunstan, el arzobispo, el cual en una ocasión tomó su mano, agarró el pulgar y le dijo "no permita Dios que este dedo que tanto ha hecho la señal de la Santa Cruz, se pudra jamás". Acto seguido se dispuso a cantar misa y llegada la consagración se echó a llorar. Su diácono le preguntó que que era aquello, y el santo prelado le respondió: "Es que esta alma escogida por Dios, esta piedra preciosa, esta estrella reluciente, se oscurecerá y morirá de aquí a 43 días". Y así fue, Edith falleció el 16 de septiembre de 984, con 23 años. San Dunstan la hizo sepultar en la iglesia de San Dionisio. En 997 Edith se apareció a Dunstan, pidiéndole elevara sus reliquias, pues producto de ello grandes portentos ocurrirían. Así se hizo y se comprobó lo profetizado por Dunstan: el cuerpo estaba totalmente en los huesos, excepto el dedo pulgar derecho, que permanecía sonrosado y por ello fue puesto en un relicario aparte.


Fuentes:
-"The Queens Before the Conquest". Volumen 2. MATTHEW HALL. Londres, 1854.
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 16 de septiembre además se celebra a
San Cipriano, obispo y mártir.
Santa Therence de Auvernia, virgen.

martes, 18 de abril de 2017

Idesbald, más tiempo de abad que de monje.

Beato Idesbald de Ter Duinen, abad cisterciense. 18 de abril.

Sobre su vida de infante, joven y primeros años de adulto nada sabemos, pues los datos son escuetos y solo se recopilan a partir de su entrada en el monasterio cisterciense de Ter Duinen, a la avanzada edad de 60 años. El monasterio estaba bajo el cayado abacial del Beato Roberto de Brujas (29 de abril). Nuestro beato fue ordenado presbítero y durante años dirigió la liturgia y el coro monástico. En 1153 el nuevo abad, Albero, le confirmó en su cargo de maestro de ceremonias, pero en 1155, al deceso de este abad, la comunidad eligió a Roberto como nuevo padre del monasterio. Y esto a pesar de que solo tenía 6 años como monje. Durante su mandato la abadía floreció en las virtudes y la economía. Ganó un largo pleito a abadía de Winoksbergen sobre unas tierras. 


Falleció el 18 de abril de 1167, hoy hace 850 exactos, mientras redacto su escueta biografía. Fue sepultado en un ataúd de plomo. El 21 de abril de 1624 se efectuó una traslación de las reliquias y el cuerpo se halló incorrupto. En 1627 se trasladó el cuerpo a Brujas, ante los ataques constantes de los luteranos a las iglesias y su pasión por destruir las reliquias. En 1834 se trasladó el cuerpo, definitivamente, a la abadía de Potterielei, Brujas, donde se venera aún. En 1894 el papa León XIII confirmó su culto. Es patrono de la ciudad de Sint-Idesbal, de la nobleza flamenca; de agricultores, marineros y pescadores. Se le invocada contra la fiebre y el reumatismo.


A 18 de abril además se celebra a






miércoles, 4 de enero de 2017

San Gregorio de Langrés.

San Gregorio de Langrés, obispo. 4 de enero.


San Gregorio y el ángel.
Fue Gregorio nacido en la ciudad gala de Autun, y vino al mundo en el marco de una familia senatorial romana, que le educó para el gobierno en el mundo. Joven se casó con una noble de origen romano llamada Armentaria. Tuvo varios hijos, entre ellos San Tetric (18 de marzo), y una una hija también llamada Armentaria, que sería la madre del obispo e historiador San Gregorio de Tours (17 de noviembre).

Y fue el mismo Gregorio turonense quien más datos da de su abuelo: Fue gobernador de Autun cuarenta años, era un gobernador justo y preocupado por la prosperidad ciudadana. Permaneció en el mundo hasta que su amada esposa falleció. Entonces lo dejó todo por servir a Jesucristo como monje. Pero al monasterio fueron el pueblo y clero a buscarle para entronizarle obispo de Langrés. El día de su toma de posesión como obispo, le trajeron a una posesa para que la librase del demonio, pero Gregorio se negó por humildad. Tanto insistieron, que la tocó con la cruz de su báculo y la posesa quedó libre. Gregorio atribuyó el milagro a la virtud de la Santa Cruz. Y en adelante, cuando le pedían un milagro, solo daba su báculo, al que el pueblo besaba y veneraba como remedio a los males.

Fue obispo austero, que no comía sino pan de centeno, comida de pobres, y mezclaba agua con vino, para no tomarlo tal cual. Era como un padre del desierto, dado a la penitencia y la oración, pero en medio de la ciudad. Una noche, estando en una casa que poseía en Dijon, se puso en oración y entró en éxtasis y así se levantó y caminando atravesó la puerta del baptisterio de la basílica, donde los ángeles que entonaban los salmos, le abrieron las puertas. Un diácono le siguió y el vio reverenciar las santas reliquias que allí había. Gregorio terminó su oración y volvó a casa, sin darse cuenta de lo ocurrido. Su nieta Armentaria cayó enferma de fiebres. Al tercer día de estar orando constantemente, la niña se arrastró hacia la cama de su abuelo y al acostarse, sanó inmediatamente. Fue Gregorio obispo amante de la pureza, la disciplina monástica y la caridad. Visitaba con frecuencia a los presos, dándoles consuelo y predicándoles a Cristo, logrando la conversión y la libertad de muchos. Trasladó las reliquias de San Benigno (1 de noviembre) y fundó dos abadías, una de ellas fue encomendada a San Juan de Réôme (28 de enero), quien cansado de la fama, huyó con otros dos amigos a la abadía de Lérins, donde vivieron en el anonimato con los monjes durante casi dos años. Pero ocurrió que fue reconocido por unos visitantes que le conocían de Réôme. Al saberlo Gregorio, mandó a buscarle para que volviera al monasterio, que se había relajado en su ausencia. Volvió el santo humildemente y puso orden.  

Gregorio visita a los presos.
Nuestro santo falleció sobre 540, en vísperas de la Epifanía del Señor, luego de 33 años de obispo y a los 90 de edad. Tuvo unas fiebres leves y falleció dulcemente. Por la habitación se extendió un olor a rosas y su cuerpo ya parecía resucitado, tomando un blanco como de lirio. Había dejado dicho que quería ser enterrado al norte del cementerio, junto a los pobres, pero los clérigos, luego de los funerales, le llevaron a la basílica de San Juan, para enterrarle más dignamente, en el altar. Pero según avanzaba la comitiva el ataúd se hacía más pesado, tanto que al pasar por la prisión, tuvieron que detenerse. Los presos clamaron desde las ventanas: "¡Ten piedad de nosotros, Señor, por nuestro padre ahora que ya posee el reino celestial! ¡Ven a visitarnos, por favor, ten piedad de nosotros!" Y de pronto se rompieron las rejas y las cadenas, y los presos salieron libres, corriendo a venerar a su santo obispo. Luego un juez, rindiéndose ante el milagro, les conmutó las penas por castigos simbólicos.

En la sede le sucedió su hijo San Tetric, el cual, viendo la constante veneración del pueblo y los milagros que ocurrían ante la tumba, elevó las reliquias al centro del ábside de la basílica, pudiendo comprobarse que el cuerpo estaba incorrupto y el rostro mostraba gran felicidad.


Fuente: 
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 4 de enero además se celebra a  
San Rigoberto de Reims, obispo.
Beata Elizabeth de Roosendaal, virgen cisterciense.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...