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sábado, 17 de abril de 2021

"abrazó la cruz con gusto y alegría"

Beata María Ana de Jesús, virgen mercedaria. 17 de abril. 

Nació en Madrid, en 1565, hija de los nobles Luis Navarro Ladrón de Guevara y Juana Romero de Víllalpando. Fue bautizada en la parroquia de Santiago el 21 de enero de ese mismo año. desde niña María Ana, o Mariana, como también se le llama, fue una nia piadosa, obediente y alegre. Apenas supo de las vidas de santos, intentó imitarles en lo que podía y más allá, tienendo que moderar sus penitencias y tiempos de oración. Le gustaba mucho estar en la iglesia, que le explicaran las imágenes y la misa. Se embebía en la misa de tal manera que a veces esta acababa y la niña seguía en oración sin notarlo. Acompañaba a su madre en los ejercicios de caridad, que eran muy frecuentes en su casa. A los siete años recibió la primera comunión, edad desacostumbrada totalmente, y fue así por su conocimiento del misterio a recibir, y por el amor tremendo que sentía hacia la Eucaristía. Y muchas otras cosas se nos cuentan de su infancia, como comprensión de los misterios divinos, constante presencia de Dios, visiones de la Virgen y su ángel guardián, etc. 

Aún siendo María Ana adolescente murió su madre, y al año de viudedad, su padre se casó nuevamente. Su madrastra era una mujer áspera y resabiada, que trató mal a la niña desde el primer momento. Ni le mostró el más mínimo afecto, y solo se dirigía a ella cuando el padre estaba presente, para que no sospechara el hombre. El nuevo matrimonio tuvo dos hijas más, a quienes María Ana quería mucho, pero de las que su madrastra intentó apartarla siempre que pudo. A los 16 años, su padre, entendiendo lo que ocurría, pretendió casar a María, para alejarla de su madrastra y medio hermanas. Sin embargo, en su corazón María Ana no quería más Esposo que Cristo. Gran guerra le hicieron su padre y madrastra con este asunto. Le consiguieron varios pretendientes, de alcurnia todos, pero ella iba dilatando el asunto, sin atreverse a decirles su verdadera intención: consagrarse a Jesucristo como religiosa. Al tiempo, habiendo consultado con su confesor, hizo voto de perpetua virginidad en la iglesia parroquial de San Miguel de Madrid. 

Animada con esto, al saber que le iban a prometer con un joven, reveló a su padre su voto y su intención de ser monja. Esto desató una tempestad en la familia, interviniendo incluso algunos parientes lejanos. A tal punto llegó el asunto, que su padre la puso a trabajar de sirvienta para la familia, dándole palizas y hablándole duramente con frecuencia, para que deshiciera su voto y tomara matrimonio. Le dejaron de dar comida, la encerraban durante días en un cuarto sin luz, o la ataban con recias cuerdas. Pero ella no cejaba y lo sufría todo por amor de Cristo. Un buen día, sabiendo que su belleza era causa de que la pretendieran, tomó unas tijeras y se cortó su hermosa cabellera rubia. La paliza fue épica, como podéis imaginar. 

Cinco años duró esta guerra familiar, hasta que el padre, cansado del ánimo de su hija, desistió de casarla y la dejó seguir su voluntad. O, mejor dicho, la de Dios. Pero he aquí que, entonces, siendo ya libre, no hallaba en Madrid convento que la admitiese. Entonces decidió vivir en su casa como en un convento. Se enfundó en un sayal áspero, hacía ayunos, penitencias, vivía en soledad y oración, recluida en la habitación más humilde de la casa. Además, comenzó a instruir a sus hermanas en las letras y en camino de la virtud. Así llegó a los 21 años, como beata en su propia casa, siendo religiosa sin convento. En esta época comenzó a tener terribles tentaciones contra la castidad. Se le aparecía el demonio mostrándole imágenes obscenas y diciéndole palabras feas. Oración y penitencia, todo hizo por verse libre de las tentaciones. Más de 10 años duraron estas batallas interiores hasta que Dios premió su perseverancia y la libró milagrosamente de tales tentaciones, quedando su virginidad acrisolada. 

Ya con 30 años le vino otra contradicción. Su padre, creyendo que tanta vida espiritual y penitencia sería cosa del demonio y su hija fuera una alumbrada (tan frecuentes en aquella España del siglo XVI), comenzó a prohibirle sus ejercicios de piedad y penitencias, al tiempo que le buscaba otro director espiritual. Este, docto, pero poco espiritual, no se vio capaz de dirigir tal alma y luego de la primera confesión, la dejó. María Ana, desolada, salió a la calle y pasando por la iglesia de la Merced, encontró al padre Juan Bautista del Santísimo Sacramento. Este la confesó y siendo iluminado por Dios, comprendió la excelencia de aquella alma que tenía ante sí. Aceptó ser su director espiritual y en sus manos María Ana enderezó su espíritu a una recta devoción, llegando en breve a una perfecta santidad. 

Al poco tiempo tuvo su primera gracia mística (descontando las de la infancia, poco probables). Estando en oración considerando si ella podría sentir algo de los dolores de la Pasión de Cristo, se le apareció el Salvador tal como lo presentan de Ecce Homo, ella se le acercó y, quitandole la corona de la fente, se la puso ella misma. Desde entonces sintió para siempre los dolores punzantes de tal corona en sus sienes. Y así se le representa iconográficamente. Al poco tiempo, igual estando orando, se le apareció Cristo glorioso diciéndole: “Hija mía, ¿querrías estar en mi cruz?", a lo que ella contestó: “¡¿Cuándo, amorosísimo Señor, dulce Esposo y único dueño de mi corazón, merecí yo favor tan grande?! Pero, aunque me reconozco indigna de tanta dicha, abrazo la cruz con todo gusto y alegría, si así es vuestra voluntad”. Y en ese instante recibió los estigmas de la Pasión de Cristo de forma espiritual, es decir, sin que fueran visibles para los demás, pero teniendo todos sus efectos y dolores, y quedó llena del Espíritu Santo. 

Tras un breve tiempo en el cual tuvo que irse a Valladolid con su familia, María Ana regresó sola a Madrid, y es en esta ocasión en la cual se le atribuye la frase “de Madrid al cielo”, señalando que solo volvería a dejar la ciudad para irse a la gloria. Pero es solo una versión más de dicha frase. En 1606 se estableció en una pequeña casita cerca donde hoy está la iglesia de Santa Bárbara (o las Salesas Reales). Allí vivía pobremente, trabajando para mantenerse y para hacer caridad. Oraba gran parte del día, asistía a misa y a las devociones. Durante un tiempo la acompañó una devota mujer llamada Catalina de Cristo, que puso a prueba su paciencia pues era una mujer gruñona y su fervor no estaba moderado. La santa la sufrió hasta que la misma Catalina, creyéndola poco rigorista, la dejó. En ocasiones la visitaban damas (la reina Margarita, por ejemplo) o prelados de Madrid u otras partes de España, para pedir consejo o instruirse en el camino del cielo. Su fama de santa llegó al papa Pablo V, quien le autorizó gustosamente a convertir parte de su humilde casa en oratorio donde pudiera cantarse misa y reservar el Sacramento. En 1613 una terrible sequía azotó Madrid y varios prelados le pidieron redoblase sus súplicas para alcanzar lluvia a los campos. Así lo hizo y en breve el milagro ocurrió.

Pero esta vida de beata no era el culmen de sus aspiraciones, por ello, el 20 de mayo de 1614, miércoles de la Octava de Pentecostés tomó el hábito mercedario e hizo profesión al año siguiente. No parecía sino que María Ana había nacido en el convento. Era tan humilde que la obediencia no le costó a pesar de haber vivido sola durante mucho tiempo. No tenía resabios de mandar, ni creía que nadie debía guiarla. Todo lo contrario, se dejaba guiar por la priora y sus superiores como si de vida religiosa no supiera. Su caridad para con las hermanas era proverbial, siempre desviviéndose por los demás. Su vida en el convento fue mucho más escondida que mientras vivía en el mundo. Dejó de recibir, se escondió en Cristo y en estar ante el Sacramento  considerando la Pasión de Cristo gastó sus 10 años de monja.

Rostro incorrupto
de la Beata.
El 11 de abril de 1624 sintió un terrible dolor en el costado, teniendo que guardar cama, por obediencia. Allí recibió la Extremaunción, la bendición apostólica, y los parabienes de los reyes y el papa. Las monjas se enfervorizaron todas viendo tanta dulzura en su rostro a pesar de los dolores que sentía. El 17 de abril arrimó a su pecho un crucifijo y entró en éxtasis, y apenas salió de él para entrar a la Vida Eterna. Tenía 59 años. Al punto, su piel se volvió tersa, el rostro apareció sonrosado y relajado, y, sobre todo, un suave olor como de manzanas se esparció por todo el convento y por la iglesia, y fue sentido por la multitud que allí esperaba despedir a su querida monja mercedaria.

Los funerales fueron muy sentidos, entre el llanto y el júbilo de numerosos milagros que ocurrieron entre los que tocaron su santo cuerpo.  En 1627 se abrió el sepulcro, hallándosele incorrupta, y se expuso para los devotos. Nuevamente el suave olor se dejó sentir. Lo mismo se certifica en 1731, 1815, 1924 y 1965. Fue beatificada el 18 de enero de 1782 el papa Pío VI. Su proceso de canonización se reabrió luego de un posible milagro ocurrido en 1997. Cada 17 de abril su cuerpo incorrupto es expuesto para la devoción de los fieles, y el olor a manzanas vuelve a sentirse. Es copatrona de Madrid. 


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Diciembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.
-"Glorias de la Beata Maria Ana de Jesús. FR PEDRO DEL CORAZÓN DE JESUS. OM. Salamanca 1783. 


A 17 de abril además se celebra a

Bto Bautista Mantuano,
carmelita
.
San Aniceto, papa.
Beato Roberto de
Chase Dieu, abad
.
San Rodolfo de Berna,
niño mártir
.










   

jueves, 27 de julio de 2017

Médico, taumaturgo y mártir.

San Pantaleón, mártir. 27 de julio, 18 de febrero y 10 de junio, traslación a Crema. 

San Pantaleón venerado
en Papanice.
La leyenda de San Pantaleón, uno de los santos más famosos de Oriente, cuenta que nació el santo en Nicomedia, y fue hijo de Eustorgio, un pagano y de Santa Eubula (30 de marzo), cristiana convencida que enseñó a su hijo la fe cristiana. Pero Eubula murió cuando el niño era aún pequeño y su padre le puso bajo el cuidado de un médico que le dio una esmerada educación en ciencias, especialmente en Medicina, en la que Pantaleón pronto fue muy ducho. Y tanto, que su fama llegó al emperador Galerio Maximiano, el cual le hizo su médico personal. 

Tenía Pantaleón presente en su corazón las enseñanzas de su madre sobre la fe de Cristo, pero vivir en una corte pagana y licenciosa le fue apartando de la fe cristiana, incluso alguna vez participó con otros médicos de los sacrificios a Esculapio. Sin embargo, un presbítero llamado Hermolao comenzó a tratarse con Pantaleón, y poco a poco fue hablándole de Cristo, señalándole el error del paganismo, por lo que llegó el día que Pantaleón reconoció que Hermolao tenía razón. Pero aún no rechazaba del todo el paganismo, hasta un día que le trajeron un niño que había sido mordido por una serpiente, y no daba señales de vida. Entonces Pantaleón, viendo que su medicina ya no podía hacer nada, invocó a Cristo, mientras pensaba "si con mi oración a Jesucristo este niño muerto vuelve a la vida, entonces creeré en Él". Y he aquí que de pronto el niño abrió los ojos, respiró y se levantó, con lo cual todos quedaron sorprendidos, sobre todo Pantaleón, quien corrió adonde Hermolao a pedir el Bautismo. Durante siete días estuvo Hermolao enseñando los misterios de la fe a Pantaleón, y al cabo le dio el Bautismo y la Eucaristía. 

Una vez cristiano, Pantaleón quiso que su padre también lo fuera, y por ello le predicó a Cristo, pero su padre tenía miedo de dejar a los dioses paganos en aras de la fe cristiana. Y para demostrar la verdad de su nueva fe sanó a un ciego al que los médicos habían desahuciado, luego de invocar el Nombre de Jesús. El ciego y el padre de Pantaleón se convirtieron a Jesucristo. Poco tiempo después Eustorgio falleció felizmente en Cristo, y Pantaleón heredó una inmensa fortuna, que usó para socorrer a los necesitados. Seguía ejerciendo como médico, sin cobrar a los pobres. Además de darles curación del cuerpo, predicaba a Cristo, y a más de uno sanó milagrosamente. Poco a poco la fama de Pantaleón fue creciendo, y otros médicos comenzaron a mostrar envidia, porque perdían clientes, y además, todos se hacían lenguas de los milagros que obraba el santo. Cuando confirmaron que era cristiano, le acusaron ante el emperador, diciéndole que Pantaleón despreciaba a Esculapio, adoraba a Cristo, y dejaba en mal lugar al monarca. Galerio llamó al ciego que había sanado Pantaleón, el cual confirmó que el santo médico le había sanado luego de invocar a Cristo. El emperador le reconvino a abandonar aquella fe, y como el ciego se negó, fue decapitado. Pantaleón rescató el cuerpo del mártir y lo enterró piadosamente.

Luego mandó el emperador que llevaran a su presencia a Pantaleón, al que le hizo ver su afecto y por este, le pidió que sacrificara a los dioses y abandonara la fe que había adoptado. Pantaleón le respondió que no podía abandonar la fe en Cristo, el cual dejaba por tierra a los ídolos, que no tenían poder ante Cristo. Propuso al emperador lo siguiente: que trajeran a un enfermo y que los médicos paganos intentaran curarlo invocando a Esculapio, mientras que él mismo invocaría a Cristo; así el emperador podría ver por sí mismo si Cristo era verdadero. Así lo hicieron, trajeron un paralítico y los sacerdotes idólatras invocaron a Esculapio, pero el paralítico quedó igual. Entonces Pantaleón se acercó al enfermo, y clamó: "En nombre de Jesucristo, levántate". Y el paralítico inmediatamente se levantó y confesó el Nombre de Cristo. Los sacerdotes paganos, en lugar de reconocer la evidencia, pidieron al emperador que vengara aquella ofensa a los dioses, o estos se vengarían contra el Imperio. Maximiano entonces volvió a conminar a Pantaleón que sacrificara a los dioses, primero con promesas y luego con amenazas, pero nada pudo hacer, porque el santo ni quiso oír hablar de esto. Y por ello fue condenado a sufrir tormentos hasta que apostatara.

El santo con su madre
y San Hermolao.
Los verdugos ataron al santo a una palmera, y así le rasgaron las carnes con peines de hierro y le quemaron los costados con antorchas. Como nada lograban con estos tormentos, entonces le vertieron plomo derretido, pero el líquido pasó por el cuerpo del santo sin hacerle daño, mientras Pantaleón entonaba salmos de alabanza. Entretanto el emperador supo que el presbítero Hermolao había sido quien había convertido a Pantaleón, mandó que le apresaran y le cortaran la cabeza. Y así hicieron. Viendo que los tormentos no hacían mella en Pantaleón, los verdugos lo arrojaron al mar, pero las olas lo llevaron a tierra. Luego lo ataron a un olivo seco y soltaron leones y osos, pero estos no lo tocaron. Estando atado al olivo, le clavaron sus manos a la frente con un clavo, y punzaron su cuerpo con otros clavos repetidas veces, de tal modo que su sangre chorreaba abundantemente, y he aquí que al contacto con la sangre martirial, el olivo reverdeció y el suelo se vio cubierto de rosas, lirios y violetas. Viendo este portento, muchos se convirtieron a Cristo y el santo mártir dio gracias a Dios por ello. Luego los verdugos le ataron a una rueda de molino y lanzarlo montaña abajo, pero igualmente sobrevivió y continuó alabando a Cristo. Entonces el emperador, cansado, mandó le decapitaran, y en ese momento de su cuello manó leche. Era el año 303.

Hay que decir que toda esta narración de tormentos no existen en las versiones antiguas de la Passio, que provienen de Oriente. En ellas solo se habla de que fue decapitado. 

Culto y reliquias.
Su testimonio en Oriente fue conocido muy pronto, y su culto se extendió bastante rápido. En el siglo V, el emperador Justiniano I construyó una basílica en su honor en Constantinopla. Así mismo las había en Jerusalén y en Roma sobre la misma época. Sobre las reliquias hay que decir que aunque la leyenda dice que el cuerpo del santo fue quemado, pero unos cristianos recogieron las cenizas y las enterraron en Nicomedia, hay varios sitios que dicen tener partes del cuerpo. París, por ejemplo, venera una cabeza desde el siglo IX y en el siglo X San Gero de Colonia (29 de junio) llevó unas reliquias desde Jerusalén a Colonia, donde edificó una bella iglesia y un monasterio en su honor. En Reihm se venera otra cabeza en un busto relicario de plata. 

El tormento del clavo.
Es uno de los llamados "santos sanadores", tanto porque fueron médicos, como porque son grandes taumaturgos. En Oriente Pantaleón es muy venerado por sus portentos, y en Occidente su culto está relacionado al conocido como "milagro de la licuefacción de la sangre", que dicen ocurre cada 27 de julio. Suele siempre hablarse de Madrid, pero el hecho ocurre también en otros sitios, como Bari, Amalfi, Venecia o Kaiserstuhl. El santo médico es abogado de médicos, cirujanos, farmacéuticos, parteras, panaderos, pasteleros y lecheros. Se le invoca contra los dolores de cabeza, la tuberculosis, la pérdida de peso, y varias enfermedades del ganado. No en balde es uno de los Catorce Santos Auxiliares.


Fuentes:
-"La Leyenda de los Santos de Dios, según las mejores fuentes". P. GEORGE OTT. Abendsberg, 1863.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 27 de julio además se celebra a
San Aurelio de Córdoba y compañeros mártires.
Beato Tito Brandsma, carmelita mártir.

domingo, 25 de diciembre de 2016

El peregrino de Atocha y de Plateros.

El Santo Niño de Atocha. 25 de diciembre.


El Niño de Atocha de Plateros.
En Madrid, en Atocha, donde es venerada una imagen de la Virgen María con el niño en brazos, en la época de la invasión musulmana a la península surgió una leyenda acerca de un hecho prodigioso: los cristianos cautivos, a quienes les eran prohibidas las visitas y que pasando hambre y carencias, ellos y sus familiares se encomendaron a la Virgen de Atocha. Se cuenta que el Niño Jesús se desprendió en brazos de su madre, y vestido de peregrino, con la concha de Santiago y esclavina, con una canasta llena de pan y un calabazo con agua se coló entre las rejas de la prisión para darle de comer a los cautivos. Mientras más alimento y bebida daba a todos, incluyendo los moros, quedaban sorprendidos al ver que su canasta y su calabazo no se vaciaban. Y lo que más sorprendía era que el niño, después de alimentarlos, con su manito los bendecía y en los presos quedaba una gran paz interior.

Mucho tiempo después, entre los siglos XVII y XVIII, pues no se tiene la certeza, los frailes dominicos llegaron al pueblo minero de Plateros, en Fresnillo, Zacatecas, México. Llevaban consigo una imagen de Nuestra Señora de Atocha, a quien la misma Orden custodia en España. Tal parece que el niño Jesús era desprendido de brazos de su madre para ser venerado en Nochebuena y Navidad y en algunas otras festividades. Esta costumbre, sumada seguramente a la leyenda del Niño Jesús que había auxiliado a los cautivos en España, propició la devoción de los indios ya no hacia la Virgen de Atocha, sino al Niño Jesús por sí solo, al grado que para finales del XVIII o principios del XIX se separa al niño de su madre para ser venerado aparte. Fue entonces cuando se le sentó en un sillón para sustituir los brazos de su madre. Algunos investigadores hacen referencia de que el Niño Jesús original de la Virgen de Atocha de Plateros se extravió y entonces los indios hicieron otro con rasgos más americanos, lo que quizá propició aumentar la devoción más por el Niño Jesús con rasgos indígenas que por la Virgen española. En cualquier de los dos casos, el hecho es que se separaron ambas imágenes y su culto aumentó a tal manera que el Santo Niño desplazó el culto del crucificado Señor de Plateros que aún es venerado en el mismo templo.

Muchos son los milagros que se narran sobre el Santo Niño de Atocha, como personas que por su intercesión fueron rescatadas en el siglo XIX de indios rebeldes que los habían capturado. Pero entre las narraciones de sus milagros una de las más famosas nos habla de que en 1829 una mujer de nombre Maximina Esparza cayó en la cárcel debido a sus malas costumbres. Estuvo presa en varios estados de la República y estando en Durango, donde permaneció alrededor de un año, movida por la desesperación invoco al Santo Niño de Nuestra Señora de Atocha para que le sacara del cautiverio. En algunas versiones de la leyenda se nos dice el Niño Jesús se le apareció, y en otras versiones se dice que se le apareció en forma de un apuesto joven. El Santo Niño le dice que le trae una pieza de pan "a nombre de su madre" y diciéndole que pronto estaría en libertad, lo que sucedió.

Al ser liberada  encontró al joven a las afueras de la ciudad, y Maximina, movida por el agradecimiento, le pidió que la llevara con su madre pues le quería dar las gracias por todas las atenciones. además, le preguntó al niño cuales eran los nombres suyo y de su madre. El infante le respondió que el suyo era "Manuel de Atocha" y su madre "María de Atocha", y que su casa estaba en Fresnillo, Zacatecas, y se separó de ella. Maximina, después de tener estos datos, decidió ir en busca del niño y su madre a Fresnillo para darles las gracias. Al llegar allí nadie sabía decirle con exactitud donde era la casa de esa señora, pero al describirle a cada uno como era el niño (o joven) le dijeron que se dirigiera a la iglesia y hablara con el cura. El sacerdote, al escuchar la historia de inmediato la llevo dentro del Santuario y Maximina quedó sorprendida al ver que el niño que la había socorrido era idéntico al Santo Niño de Atocha venerado en Plateros. Esta gracia divina llevó al arrepentimiento por sus culpas a la mujer, que dejó constancia del milagro mediante un ex-voto en el santuario.

Al ser un pueblo minero Plateros, hay constancia de varios milagros ocurridos a este gremio entre ellos destacan los de mineros que tras quedar atrapados en las minas a causa de derrumbes en la oscuridad aparecía un niño que les llevaba pan y agua y les daba esperanza y al poco tiempo podía salir de esa peligrosa situación. Otro milagro que es de destacar es el ocurrido al minero Mariano García en 1837, que fue golpeado por una piedra en la cabeza disparada por un barreno y lo tiró al suelo, comenzando a sangrar por la cabeza, nariz y boca. Invocó al Santo Niño de Atocha y al poco tiempo estuvo sano y sin quedar rastros del accidente.

Óleo de Nuestra Señora
de Atocha, Madrid.
Debido a los milagros que he narrado, al Santo Niño de Atocha se le considera patrón de los mineros, de los encarcelados y cautivos, y de los niños. Su devoción en el gremio de los mineros es tanta que en las minas no faltan los altares dedicados a él en cada una de los niveles de la misma, para que al bajar los mineros puedan encomendarse al Santo Niño. Su festividad, que es celebrada el 25 de diciembre, comienza con un novenario el 16 del mismo mes, con las famosas posadas mexicanas. Una peculiaridad de los rezos del novenario al Santo Niño de Atocha es que sus devotos tratan de invitar a muchos niños para que le recen y acompañen sonando panderos y sonajas y a los cualea al final se les reparten juguetes y dulces. Cabe decir que debido a la fecha en que cae su festividad, la Natividad del Señor en otras partes el Santo Niño de Atocha es celebrado en otros días: en Tabasco, por ejemplo, su fiesta es a 25 de enero, y en Izúcar, Puebla es celebrado en julio.

La devoción al Santo Niño de Atocha se fue acrecentando desde el siglo XIX especialmente gracias a una novena escrita por Calixto Aguirre quien, después de ser sanado de una enfermedad incurable, prometió al Santo Niño hacerle una novena en acción de gracias y en la misma recolectó varios de los milagros más importantes que se encontraban en los retablos del Santuario de Plateros. 

Durante el siglo XIX y hasta la primera mitad del siglo XX, la devoción al Santo Niño de Atocha fue comparable a la de la Virgen de Guadalupe, y hasta la actualidad es la advocación de Cristo infante más popular y conocida de México, el éxito de esta advocación se deba quizá a que esta imagen al presentar algunos rasgos indígenas como dicen algunos investigadores trajo la devoción de los naturales y al ser el Niño de la Virgen de Atocha española también atrajo la devoción de los peninsulares, lo que logró la trascendencia de su culto.

Pero la advocación ha trascendido México. Desde el siglo XIX una imagen suya fue llevada a Chimayo, Nuevo México, donde existe otro santuario construido en su honor. Lo mismo sucede en Filipinas, donde tiene muchos devotos. En Cuba ha llegado a ser una de las representaciones del orisha Eleggua y su culto ha trascendido el ámbito católico. En el Santuario de la Virgen de Atocha, en Madrid, tiene dedicado un altar, pues reconocen la trascendencia del culto al Divino Infante en América, a pesar de no haber sido en España, sino en América donde se separó definitivamente al niño de su madre para ser venerado aparte. Del mismo modo, en España el Niño de Atocha no tiene la devoción que tiene su madre, y al contrario en América, Nuestra Señora de Atocha es prácticamente desconocida, a diferencia del Santo Niño que tiene innumerables templos, parroquias y capillas.
"El preso, el enfermo 
Niñito de Atocha a mi ver, 
Lo amparas y asistes 
Con tu gran poder; 
Y a ninguno dejas 
Niño, perecer 
Tú al preso le das libertad y ser; 
También al enfermo 
¿Quién lo podrá hacer?"



Lic. André Efrén Ordóñez Capetillo.


A 25 de diciembre además se celebra a  
Santa Eugenia, virgen y mártir.

miércoles, 28 de septiembre de 2016

El Padre "Ave María"

San Simón de Rojas, presbítero trinitario. 28 de septiembre.

Apóstol del Nombre de María.
Nació en Valladolid, 28 de octubre de 1552, de padres ilustres y piadosos. La leyenda nos cuenta que con solo año y medio ya sabía decir claramente las palabras "Ave María", que ciertamente configurarían su vida para siempre. Desde niño fue dado al estudio y la piedad, le gustaba jugar a ser sacerdote y su encanto era visitar las imágenes de la Madre de Dios. A los 12 años tenía una sólida formación, y comenzó a adentrarse en la gramática latina, la filosofía y la retórica. A esta edad, comparando el saber del mundo con la sabiduría de las cosas de Dios, entendió lo vano de aquel y comenzó a acariciar su vocación religiosa. Sus padres aceptaron y, luego de pedir los permisos correspondientes, tomó el hábito trinitario en Valladolid en 1565, con solo 13 años. Fue un buen religioso desde los inicios, siendo obediente y caritativo. Durante toda su vida se penitenciaba sin faltar a la Regla, tenía largos ratos de oración, ayunaba siempre que podía, probando durante el Adviento, la Cuaresma y las Vigilias solamente unas verduras y agua. Era muy activo con su vocación redentora, por lo que recibió muchas donaciones, y por la redención de los cristianos cautivos se flagelaba, ofrecía la misa y muchas devociones. Amaba la pobreza, no teniendo más que un hábito, y este remendado. En su celda no admitía más que la paja sobre la que dormía y un crucifijo.

A los 15 años pasó a estudiar artes y teología con vistas a ser ordenado sacerdote. En 1577, con 25 años, fue ordenado presbítero, y cantó su primera misa en el santuario Nuestra Señora de las Virtudes, ocupado por la misma Orden de la Santísima Trinidad, cerca de Salamanca. A esta advocación mariana debía un portento: la Virgen le había curado su tartamudez juvenil. En 1579 fue destinado al convento de Toledo a enseñar filosofía a los estudiantes trinitarios, siendo uno de sus alumnos quien sería el reformador de la Orden Trinitaria: San Juan Bautista de la Concepción (14 de febrero). Aparejada a esta labor, ejercía de predicador, confesaba siempre que podía, dirigía ejercicios piadosos y algunas misiones. Predicaba con sencillez y unción, sin caer en la vana palabrería o el sentimentalismo. Exponía virtudes y vicios contrarios con claridad, usando ejemplos, y siempre alentando a cambiar de vida. Se cuentan por cientos las conversiones de pecadores públicos que luego entraron en religión. Todas estas prendas hicieron que le nombraran Visitador de los conventos de Castilla y Andalucía, y en más de uno fue prior. Siendo prior de Cuenca recibió la gracia de la perpetua castidad por intervención de Nuestra Señora de Tejeda (8 de septiembre) de Garaballa, donde estaba retirado unos días. 

Haciendo la caridad.
Felipe III le quiso junto a sí y le llamaba de vez en cuando para consultarle asuntos de gobierno y por ello en 1600 los superiores le enviaron a Madrid, donde desplegó su caridad más aún, siendo el ángel consolador de pobres, presos, viudas, mendigos, etc. Por su misma mano daba de comer a los pobres, sirviéndoles sus platos, y más de una vez multiplicó la sopa para que todos alcanzaran. Por los pobres y la redención de los cautivos aumentó sus penitencias, llegando a usar una corona de espinas y una cruz a cuestas en las noches cuando estaba a solas. Tanto el rey como la reina Margarita le confiaban sus almas, lo que aprovechaba el santo para que los monarcas ampliaran la caridad, la justicia y el bien del reino. A esta reina ayudó a bien morir en 1611, pues luego que la dieran por muerta luego de un mal parto. Entró el santo a la estancia, se acercó a la reina y le dijo: "Ave María, Señora", y la reina abrió los ojos y respondió "Gratia Plena, padre Rojas", y alcanzó a vivir para recibir los Sacramentos. El mismo rey le propuso para el obispado de Jaén, pero el santo no aceptó por nada, y luego lo intentó el rey con la sede de Valladolid, pero igualmente el santo suplicó no le diera aquella carga, y el rey, por no contrariarle, le dejó en paz a cambio de que aceptase ser preceptor de los Infantes. Luego, además, fue nombrado Provincial de Castilla y en 1622, al morir Felipe III, pasó a ser confesor de Felipe IV y su esposa la reina Isabel de Borbón. Antes de aceptar el cargo puso como condición de que no habían de estorbarle su apostolado en las cárceles, y su personal asistencia a los enfermos y moribundos. Asimismo exigió no poseer renta, ni carroza, ni privilegio alguno.

Su gran devoción y por la que es conocido como "apóstol del Ave María" era el Nombre de María. Fue superior del convento de trinitarios de Cuenca de 1591 hasta 1594, y en esta ciudad tomó contacto con la Fiesta del Dulce Nombre de María (12 de septiembre), celebrada por primera vez en Cuenca en 1513. En su honor estableció el 27 de noviembre de 1601 la Congregación del Ave María, para el socorro de los pobres y las almas del Purgatorio, al mismo tiempo que propagaba la devoción al Nombre de María. Los miembros se consideran esclavos de María, y a ella viven entregados. Todo en obsequio de la Santísima Virgen, por ella y con ella y en ella. Es un precursor de la conocida "esclavitud mariana" propagada por San Luis María Grignion de Monfort (28 de abril). El rey Felipe IV junto a sus hijos fue de los primeros en alistarse en la santa asociación, y al mismo rey suplicó el santo que se interesara con el papa para que su Orden Religiosa pudiera celebrar el Dulce Nombre de María como fiesta propia, escribiendo él mismo el Oficio Litúrgico. Igualmente difundió la devoción a la Inmaculada Concepción por medio de un rosario blanco y azul de 72 cuentas, una por cada (supuesto) año que había vivido la Santísima Virgen en este mundo. Además, siendo Provincial de Castilla, ordenó que cada convento trinitario predicara sobre el Nombre de María los terceros domingos de cada mes. No en balde era conocido como el "Padre Ave María".

La Madre de Dios le entrega
el cíngulo de la castidad.
Trató con santos de su tiempo, como la Venerable Mariana de San José, fundadora de las Agustinas Recoletas, a Francisco Yepes, hermano de San Juan de la Cruz (14 de diciembre y 24 de noviembre). Además, conoció en Alba de Tormes a Santa Teresa (15 de octubre y 26 de agosto, la Trasverberación). A inicios de 1624, con 72 años, se despidió misteriosamente de todos, diciéndoles que en breve "haría un viaje", con la certeza de que su fin estaba próximo. Y efectivamente, a finales de septiembre padeció una apoplejía que le postró en cama durante treinta horas. Los reyes y nobles pasaron a despedirse, y salían edificados. El pueblo de Madrid comenzó novenas y rosarios por su salud y si acaso, por su feliz tránsito. Murió el 29 de septiembre, y como no podía ser de otro modo, sus últimas palabras fueron las mismas que las primeras que había dicho: "Ave María". Se celebraron sus funerales con gran solemnidad, luego de pasar el cuerpo doce días expuesto a la veneración. El 13 de mayo de 1766 el papa Clemente XIII le beatificó. Sus reliquias se veneran en la iglesia de los Trinitarios de Madrid. El 3 de julio de 1988 fue canonizado por Juan Pablo II en el marco del Año Mariano, como correspondía a un modelo de sólida devoción mariana.



Fuentes:
-"San Simón de Rojas, maestro de oración". P. JOSÉ GAMARRA OSST: http://trinitarios.es/sites/trinitarios.es/files/sansimonrojas.pdf
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.


A 28 de septiembre además se celebra a 
Santas Lioba y Tetta, abadesas
San Fausto de Ríez, obispo.

viernes, 9 de noviembre de 2012

Santa María de la Almudena

N. S de la Almudena
en su retablo. Madrid
Pregunta: Por qué se celebra la fiesta de la Virgen de la Almudena? ¿Dónde está la Virgen de la Almudena? España

Respuesta: Nuestra Señora de la Almudena es la Patrona de Madrid. Hoy su imagen está en Catedral Santa María la Real de la Almudena de Madrid. Dicen que el nombre siginifica: Al=Alma (virgen, en hebreo), Mu=Mulier, De=Dei, Na=Natus; o sea "Virgen y Mujer o Madre de Dios nacido". Aunque el nombre "Almudena", viene por haber sido hallada en el "almudin", palabra árabe para "depósito de trigo".


La leyenda dice que en siglo VIII, cuando Madrid una insignificante villa y part de España estaba dominada por los musulmanes, estos entendieron que Madrid era un lugar estratégico y decidieron establecer allí una gran fortaleza. Grande fue la consternación de los cristianos de aquel lugar al saber del inminente ataque musulmán. Fue así que pensaron en como salvar a la venerada imagen de la Virgen María, que según la tradición, no confirmada y poco posible de ser real, había sido traída a esta villa por un discípulo del Apóstol Santiago en el año 38. Algo típico de las leyendas e imágenes marianas.
 

Fue bajada la imagen del camarín y conducida en procesión hasta la muralla donde se le construyó un nicho en el que fue colocada, "dejando dos luces para que la alumbrasen". Acto seguido, se tapió el nicho y se dejó el muro en la misma forma que estaba. Más de tres siglos y medio sufrió Madrid el yugo de los árabes, hasta el 1085, tres siglos después de que la Virgen fuese escondida, que fue cuando llegó el añorado día de la liberación. Y entresaco el siguiente texto de una novena del siglo XX:
"Don Alfonso VI de Castilla, llamado "El Bravo", reconquistó Toledo, y poco tiempo después el estandarte de Cruz hondeaba sobre las torres de Madrid. Ordenó entonces Don Alfonso que se hicieran rogativas por espacio de nueve días para que el Cielo les concediese el tesoro que se hallaba oculto; para que la misma Virgen María los iluminase y encaminase sus pasos hacia el lugar donde se encontrara su sagrada imagen. La Virgen escuchó sus ruegos: el día 9 de noviembre de 1085, último del novenario, organizóse una solemne procesión, después de la misa celebrada en el templo de Santa María, que recorrió todos los lugares donde se creyó que pudiera esconderse la imagen de la Señora.
Hallazgo de N. S de la Almudena
Al llegar la comitiva al sitio hoy denominado Cuesta de la Vega, y al pasar por delante de un trozo de la vieja muralla que por dicha parte de la villa se levantaba, permitió Dios que se produjera uno de los muchos prodigios con que el Todopoderoso muestra a los mortales su infinito poder y su bondad sin límites... Ante el asombro de todos los presentes, se derrumbó por sí mismo el trozo de muralla donde estaba la hornacina en la que ocultaron la sagrada imagen de María, apareciendo ésta, a la vista de los fieles, en la misma forma en que fue colocada, incluso con las dos velas encendidas (!!!) que, para alumbrarla, le habían puesto aquellos fervorosos cristianos, un día del año 712".
Habían transcurrido trescientos setenta y tres años. Desde entonces la Virgen de la Almudena es considerada Patrona de Madrid. Después de estar en varias iglesias, fue entronizada, luego de una acertada restauración, en la catedral de Madrid en junio de 1993, en una solemne procesión en la que fue trasladada a la nueva Catedral de Santa María la Real de la Almudena, donde desde entonces permanece en un altar neogótico, en crucero, del lado de la epístola. Al día siguiente S. S. Juan Pablo II consagro la nueva Catedral Metropolitana de Madrid, siendo la única catedral española consagrada por un pontífice. 

Y a continuación, como novedad, os dejo con este tema "Oh, María", de Luis Alfredo Díaz, inspirado en un texto de Santa Teresita:

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...