Mostrando entradas con la etiqueta Sangre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sangre. Mostrar todas las entradas

lunes, 6 de agosto de 2018

Los Doscientos Santos Monjes de Cardeña.

Los Doscientos Santos Monjes de Cardeña, mártires. 6 y 7 de agosto.


Claustro de los mártires.
El martirio.
Cuéntase que en 872, reinando en reinando en Leon Alfonso III, que hacía la guerra de reconquista, el rey moro Zepha rodeando Burgos se aproximó al monasterio benedictino de San Pedro de Cardeña. Creyó el musulmán que los monjes poseían cuantiosas riquezas y se dirigió al recinto con deseos de expoliarlo. A la sazón era habitado el monasterio por doscientos monjes comandados por el abad Esteban, varón de eminente santidad. Esteban recibió a los musulmanes con las puertas abiertas, advirtiéndole que no guardaban otro tesoro que Jesucristo, a quien le ofrecieron conocer.

Los musulmanes montaron en cólera y martirizaron salvajemente a todos los monjes, el 6 de agosto del año mencionado. Cuenta la leyenda que, durante siglos, el 6 de agosto de cada año el suelo del claustro, donde fueron sepultados los santos mártires, del monasterio aparecía teñido como color de sangre, sintiéndose un olor suavísimo.

Apunto que, asociada a este hecho se cuenta la leyenda de las monjas del monasterio de San Salvador, teniendo noticias de que los árabes estaban cerca, tomaron la resolución de cortarse la nariz, desfigurándose, para no ser violadas por los mahometanos. Pero es una leyenda no comprobada y copiada tal vez de la de Santa Ebba de Coldingham "la joven" (2 de abril y 22 de junio).

Algunos apuntes históricos.
El monasterio fue fundado sobre el siglo V, siendo un cenobio famoso por sus posesiones, erudición y santidad. Y también sería famoso por su relación con el Cid Campeador, por supuesto. Sobre el martirio de estos monjes no hay duda, pues se mencionan en crónicas antiguas, aunque a la par extraña no sean mencionados en otras crónicas del momento y que recogen otros martirios. Aunque ciertamente no se conoce ningún rey moro llamado Zepha, aunque sí constan las incursiones del general Gálib en Castilla y León, regiones que asoló a su paso. Una lápida en el claustro monacal recuerda el hecho con esta inscripción: "En el año 872 de la Era, cuarta feria, a 8 de los idus de agosto, fue destruida Cardeña y muertos allí por el rey Zepha doscientos monjes del rebaño del Señor, en el día de los santos mártires Justo y Pastor". 

Curiosamente, la "Crónica general de España", del siglo IX dice que fueron trescientos los mártires. Probablemente solo tenían noticias ligeras sobre el hecho.


Lápida del claustro.
Los monjes que repoblaron el monasterio gracias al conde Don García, mantuvieron vivo el recuerdo de los mártires durante siglos. En el siglo XVI pidieron a San Pío V (30 de abril) que canonizara a sus hermanos de religión, encargando al dominico Alfonso Chacón que escribiera su "De martyrio ducentorum monachorum sancti Petri a Cardegna", una obra monumental de erudición, que recoge datos históricos y legendarios, milagros y testimonios de la devoción sostenida a los benedictinos mártires. Y ciertamente la tuvieron, siendo un centro de peregrinaciones bastante popular, sobre todo en los últimos años de la Reconquista. Enrique IV, Isabel la Católica, entre otros monarcas, lo visitarían y venerarían las reliquias de los mártires.

Luego de una investigación canónica se aprobó la canonización, pero la hizo efectiva el papa Clemente VIII, quien el 11 de enero del año 1603 permitió que los mártires de Cardeña fueran venerados como santos oficialmente. El cardenal Baronio los introdujo en el Martirologio Romano y compuso las Lecciones del Oficio Propio. Felipe III de España costeó una bella capilla en el monasterio para que se veneraran las reliquias de los santos mártires. Esto haría que se enviaran reliquias a varios sitios de España y, en el siglo XVI y XVII a América.

Fuentes:
-"Año Cristiano". Tomo VIII. S.E DEMETRIO MANSILLA REOYO. B.A.C., 2005.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. P. Jean CROISSET . S.J. Barcelona, 1863.

A 6 de agosto además se celebra a:


San Joscelin,
eremita.
Ven. Antonio Margil
de Jesús, franciscano
.
San Hormisdas, papa.





jueves, 28 de diciembre de 2017

San Gaspar, todo por la Sangre de Cristo.

San Gaspar de Buffalo, presbítero fundador. 28 de diciembre.

Nació Gaspar en Roma el 6 de enero de 1786, y por ello fue bautizado con los nombres de Gaspar, Baltasar, Melchor, aunque siempre se le llamó por el primero. Su familia había venido a menos y su padre era el cocinero del príncipe Altieri. Gaspar fue desde niño muy piadoso y le gustaba asistir al catecismo y el mismo lo impartía a los niños más pobres siempre que podía. Se educó en el Colegio Romano, encomendado al clero diocesano, una vez que se expulsó a los jesuitas de él. 

En 1796 Gaspar comenzó sus estudios sacerdotales y comenzó a impartir catequesis populares a los campesinos. Subió al altar a ser ordenado presbítero el 31 de julio de 1808, pero poco después fue desterrado de Roma al manifestar públicamente su fidelidad al papa Pío VII, prisionero de Napoléon, que pretendía destruir al papado y a la Iglesia. Todos los sacerdotes que se mantuvieron fieles fueron desterrados. Gaspar fue a Piacenza, donde fue encarcelado y estuvo cuatro años en cárceles de Bologna y Rávena. En 1814, derrotado Napoleón, Gaspar pudo volver a la Ciudad Eterna, hallando una ciudad destruida y sobre todo, desmoralizada. La educación y la piedad faltaban, muchas iglesias vacías y presas de la suciedad y la rapiña, los jóvenes sin oficio ni ilusión… Así que se lanzó a lo más importante: reeducar a la juventud, para formar ciudadanos. Luego de una misión en Giano, viendo que solo no podía, reunió en torno a sí a sacerdotes que tuvieran celo misionero para predicar por la ciudad y por los pueblos. Donde hiciera falta. Con ellos fundó la Congregación de los Misioneros de la Preciosísima Sangre. El papa bendijo su fundación, aprobándola en 1815, y le socorrió material y espiritualmente, recomendando a los obispos hicieran lo mismo. 

Las fundaciones se multiplicaron, sobre todo en los peores barrios de la ciudad, y en los pueblos lejanos a Roma. Él mismo se fue a Nápoles, una ciudad peligrosísima, a la que el papa le rogó fuera a misionar y a llevar a Cristo a los que le habían dado la espalda. Fundó allí en medio de mil dificultades, pobreza, vejaciones y peligros. Solo el celo por el Evangelio le movía, y era lo que estimulaba en sus misioneros. Instrucción y piedad, lo mismo que daba a sus misionados, lo procuraba para sus religiosos. Poco a poco su ejemplo de oración, piedad, caridad y celo dieron sus frutos y las conversiones comenzaron a llegar. Gente que había abandonado la fe, mujeres de mala vida, jóvenes delincuentes. También predicó y escribió contra la masonería y sus peligros, ganándose numerosos enemigos por ello, pero nada le detuvo.

Fue un ferviente propagador de la Adoración Nocturna y la Adoración Perpetua. Esta devoción de la adoración perpetua y el espíritu misionero del santo inspiraron a Santa María de Mattias (20 de agosto) para fundar en 1834 a las Hermanas Adoratrices de la Sangre de Cristo, dedicadas a la oración y la educación de las niñas y las mujeres. Por supuesto, el santo fue muy devoto de la Preciosísima Sangre de Cristo, a la que consideraba bálsamo y bebida estimulante para el alma, remedio de los males del mundo. Y en esta devoción tuvo en el santo su consuelo: en una ocasión, mientras que celebraba la santa misa, después de la consagración vio descender del cielo una cadena de oro que, atravesando el cáliz con la Sangre del Señor, ataba su alma a Dios. No en balde cuando en 1849 el Beato Pío IX (7 de febrero) instituyó la Fiesta de la Preciosísima Sangre a 1 de julio, la confió la extensión de su devoción a la Congregación. Y aunque fue suprimida en 1969, los Misioneros de la Preciosísima Sangre pueden seguir celebrándola.

Imagen relicario del santo. Roma.
La última misión del P. Gaspar fue en Roma, durante la epidemia de peste de 1836. De allí, intuyendo su cercana muerte, se retiró en Albano, para prepararse para el "dulce encuentro". El día de su amado San Francisco Javier (3 de diciembre) de 1837 regresó a Roma, donde recibió los Sacramentos el día 19, para fallecer el día 28 del mismo mes. En el momento de su muerte, San Vicente Pallotti (22 de enero) vio su alma subir al cielo en forma de una estrella. Muchísimos milagros ocurrieron por su intercesión, entre ellos la curación de San Pedro Julián Eymard (2 de agosto), quien le era muy devoto y se inspiró en él para fundar sus congregaciones de los Sacerdotes y las Esclavas del Santísimo Sacramento.

Fue beatificado el 18 de diciembre de 1904 por San Pío X (21 de agosto) y canonizado por Pio XII el 12 de junio de 1954. Sus reliquias se veneran en la iglesia romana de Santa María in Trivio.

Fuente:
-"San Gaspare del Bufalo. Apostolo delle Missioni al Popolo e Fondatore dei Missionari del Preziosissimo Sangue". MAXIMILIANO TARONI. Velar, 2013.

A 28 de diciembre además se celebra a  
San Convoyon, abad.  
La Traslación de Santa Juana de Lestonac.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens

Santos Victorio, Fusciano y Gaciano de Amiens, mártires. 11 de diciembre.

Martirio de los tres santos.
Como mismo se lee de San Quintín (31 de octubre), Victorio y Fusciano fueron parte del primer grupo misionero enviado al norte de la Galia con San Dionisio (9 de octubre). Nuestro santos predicaron en Evangelio Thérouanne, donde no lograron convertir a muchos a la fe de Cristo. También predicaron en la actual región de Picardie, donde en aquel tiempo se asentaban tribus germánicas.
En este lugar conocieron a Gaciano, un pagano que pronto se convirtió a Cristo y pidió el bautismo. Los misioneros lo catequizaron y le bautizaron, con júbilo de Gaciano. Al saberlo el Gobernador, el conocido Rictiovaro, los apresó a los tres. Gaciano fue decapitado en el acto, pero Victorio y Fusciano fueron trasladados a Amiens, donde se les juzgó, se les sometió a numerosos tormentos y finalmente entraron al cielo luego de ser decapitados sobre el año 287.

En el siglo VII San Honorato de Amiens (16 de mayo) halló las reliquias de los tres santos. Aunque otras versiones dicen que fue un presbítero llamado Lupicinio quien guiado por ángeles, cavó donde estos seres le decían y halló las reliquias. Lupicinio se puso tan contento que entonó salmos y cánticos que fueron oídos por San Honorato a más de dos millas. El santo obispo fue allí en procesión con su clero y trasladaron las reliquias solemnemente a Amiens. Al saber del hecho, el rey Childeberto quiso llevarse las reliquias de los mártires para que fueran veneradas en París, pero ocurrió que los relicarios se volvieron tan pesados que no hubo forma de moverlos. Así que no hubo más remedio que dejar a los santos en su sitio. Actualmente se veneran sus reliquias en una iglesia dedicada a su memoria en Amiens.



Fuente:
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.


A 11 de diciembre además se celebra a
San Franco de Siena, religioso carmelita.

jueves, 27 de julio de 2017

Médico, taumaturgo y mártir.

San Pantaleón, mártir. 27 de julio, 18 de febrero y 10 de junio, traslación a Crema. 

San Pantaleón venerado
en Papanice.
La leyenda de San Pantaleón, uno de los santos más famosos de Oriente, cuenta que nació el santo en Nicomedia, y fue hijo de Eustorgio, un pagano y de Santa Eubula (30 de marzo), cristiana convencida que enseñó a su hijo la fe cristiana. Pero Eubula murió cuando el niño era aún pequeño y su padre le puso bajo el cuidado de un médico que le dio una esmerada educación en ciencias, especialmente en Medicina, en la que Pantaleón pronto fue muy ducho. Y tanto, que su fama llegó al emperador Galerio Maximiano, el cual le hizo su médico personal. 

Tenía Pantaleón presente en su corazón las enseñanzas de su madre sobre la fe de Cristo, pero vivir en una corte pagana y licenciosa le fue apartando de la fe cristiana, incluso alguna vez participó con otros médicos de los sacrificios a Esculapio. Sin embargo, un presbítero llamado Hermolao comenzó a tratarse con Pantaleón, y poco a poco fue hablándole de Cristo, señalándole el error del paganismo, por lo que llegó el día que Pantaleón reconoció que Hermolao tenía razón. Pero aún no rechazaba del todo el paganismo, hasta un día que le trajeron un niño que había sido mordido por una serpiente, y no daba señales de vida. Entonces Pantaleón, viendo que su medicina ya no podía hacer nada, invocó a Cristo, mientras pensaba "si con mi oración a Jesucristo este niño muerto vuelve a la vida, entonces creeré en Él". Y he aquí que de pronto el niño abrió los ojos, respiró y se levantó, con lo cual todos quedaron sorprendidos, sobre todo Pantaleón, quien corrió adonde Hermolao a pedir el Bautismo. Durante siete días estuvo Hermolao enseñando los misterios de la fe a Pantaleón, y al cabo le dio el Bautismo y la Eucaristía. 

Una vez cristiano, Pantaleón quiso que su padre también lo fuera, y por ello le predicó a Cristo, pero su padre tenía miedo de dejar a los dioses paganos en aras de la fe cristiana. Y para demostrar la verdad de su nueva fe sanó a un ciego al que los médicos habían desahuciado, luego de invocar el Nombre de Jesús. El ciego y el padre de Pantaleón se convirtieron a Jesucristo. Poco tiempo después Eustorgio falleció felizmente en Cristo, y Pantaleón heredó una inmensa fortuna, que usó para socorrer a los necesitados. Seguía ejerciendo como médico, sin cobrar a los pobres. Además de darles curación del cuerpo, predicaba a Cristo, y a más de uno sanó milagrosamente. Poco a poco la fama de Pantaleón fue creciendo, y otros médicos comenzaron a mostrar envidia, porque perdían clientes, y además, todos se hacían lenguas de los milagros que obraba el santo. Cuando confirmaron que era cristiano, le acusaron ante el emperador, diciéndole que Pantaleón despreciaba a Esculapio, adoraba a Cristo, y dejaba en mal lugar al monarca. Galerio llamó al ciego que había sanado Pantaleón, el cual confirmó que el santo médico le había sanado luego de invocar a Cristo. El emperador le reconvino a abandonar aquella fe, y como el ciego se negó, fue decapitado. Pantaleón rescató el cuerpo del mártir y lo enterró piadosamente.

Luego mandó el emperador que llevaran a su presencia a Pantaleón, al que le hizo ver su afecto y por este, le pidió que sacrificara a los dioses y abandonara la fe que había adoptado. Pantaleón le respondió que no podía abandonar la fe en Cristo, el cual dejaba por tierra a los ídolos, que no tenían poder ante Cristo. Propuso al emperador lo siguiente: que trajeran a un enfermo y que los médicos paganos intentaran curarlo invocando a Esculapio, mientras que él mismo invocaría a Cristo; así el emperador podría ver por sí mismo si Cristo era verdadero. Así lo hicieron, trajeron un paralítico y los sacerdotes idólatras invocaron a Esculapio, pero el paralítico quedó igual. Entonces Pantaleón se acercó al enfermo, y clamó: "En nombre de Jesucristo, levántate". Y el paralítico inmediatamente se levantó y confesó el Nombre de Cristo. Los sacerdotes paganos, en lugar de reconocer la evidencia, pidieron al emperador que vengara aquella ofensa a los dioses, o estos se vengarían contra el Imperio. Maximiano entonces volvió a conminar a Pantaleón que sacrificara a los dioses, primero con promesas y luego con amenazas, pero nada pudo hacer, porque el santo ni quiso oír hablar de esto. Y por ello fue condenado a sufrir tormentos hasta que apostatara.

El santo con su madre
y San Hermolao.
Los verdugos ataron al santo a una palmera, y así le rasgaron las carnes con peines de hierro y le quemaron los costados con antorchas. Como nada lograban con estos tormentos, entonces le vertieron plomo derretido, pero el líquido pasó por el cuerpo del santo sin hacerle daño, mientras Pantaleón entonaba salmos de alabanza. Entretanto el emperador supo que el presbítero Hermolao había sido quien había convertido a Pantaleón, mandó que le apresaran y le cortaran la cabeza. Y así hicieron. Viendo que los tormentos no hacían mella en Pantaleón, los verdugos lo arrojaron al mar, pero las olas lo llevaron a tierra. Luego lo ataron a un olivo seco y soltaron leones y osos, pero estos no lo tocaron. Estando atado al olivo, le clavaron sus manos a la frente con un clavo, y punzaron su cuerpo con otros clavos repetidas veces, de tal modo que su sangre chorreaba abundantemente, y he aquí que al contacto con la sangre martirial, el olivo reverdeció y el suelo se vio cubierto de rosas, lirios y violetas. Viendo este portento, muchos se convirtieron a Cristo y el santo mártir dio gracias a Dios por ello. Luego los verdugos le ataron a una rueda de molino y lanzarlo montaña abajo, pero igualmente sobrevivió y continuó alabando a Cristo. Entonces el emperador, cansado, mandó le decapitaran, y en ese momento de su cuello manó leche. Era el año 303.

Hay que decir que toda esta narración de tormentos no existen en las versiones antiguas de la Passio, que provienen de Oriente. En ellas solo se habla de que fue decapitado. 

Culto y reliquias.
Su testimonio en Oriente fue conocido muy pronto, y su culto se extendió bastante rápido. En el siglo V, el emperador Justiniano I construyó una basílica en su honor en Constantinopla. Así mismo las había en Jerusalén y en Roma sobre la misma época. Sobre las reliquias hay que decir que aunque la leyenda dice que el cuerpo del santo fue quemado, pero unos cristianos recogieron las cenizas y las enterraron en Nicomedia, hay varios sitios que dicen tener partes del cuerpo. París, por ejemplo, venera una cabeza desde el siglo IX y en el siglo X San Gero de Colonia (29 de junio) llevó unas reliquias desde Jerusalén a Colonia, donde edificó una bella iglesia y un monasterio en su honor. En Reihm se venera otra cabeza en un busto relicario de plata. 

El tormento del clavo.
Es uno de los llamados "santos sanadores", tanto porque fueron médicos, como porque son grandes taumaturgos. En Oriente Pantaleón es muy venerado por sus portentos, y en Occidente su culto está relacionado al conocido como "milagro de la licuefacción de la sangre", que dicen ocurre cada 27 de julio. Suele siempre hablarse de Madrid, pero el hecho ocurre también en otros sitios, como Bari, Amalfi, Venecia o Kaiserstuhl. El santo médico es abogado de médicos, cirujanos, farmacéuticos, parteras, panaderos, pasteleros y lecheros. Se le invoca contra los dolores de cabeza, la tuberculosis, la pérdida de peso, y varias enfermedades del ganado. No en balde es uno de los Catorce Santos Auxiliares.


Fuentes:
-"La Leyenda de los Santos de Dios, según las mejores fuentes". P. GEORGE OTT. Abendsberg, 1863.
-"Vidas de los Santos". Tomo VIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1914.


A 27 de julio además se celebra a
San Aurelio de Córdoba y compañeros mártires.
Beato Tito Brandsma, carmelita mártir.

sábado, 1 de julio de 2017

Abogado de los prisioneros.

San Cybar de Angoulême, abad. 1 de julio.


San Cybar-Eparquio.
N. Sra. de Poitiers.
Cybar (Eparquio o Ybar) nació en Périgueux, en una familia ducal, pero renunció a sus derechos sucesorios para ser monje en la abadía de Sessac. Fue ordenado presbítero por San Afton (26 de octubre). San Gregorio de Tours (17 de noviembre) cuenta que en 452, a los dos años de monje, pidió permiso a su abad para vivir como eremita en la soledad de Angoulême, lo que le fue concedido. Construyó una ermita y se dedicó a la oración constante, la penitencia y el trabajo manual. Pronto tuvo varios discípulos, con los que vivía en riguroso silencio, elevando sus voces solo para la oración.

Fue un gran apóstol entre los prisioneros, a los que convertía y alcanzaba el perdón de los jueces, que no podían negarle nada, sabiendo de su caridad y santidad. Con los presos oraba, haciéndoles mejores personas, y a ellos dedicaba las limosnas que le daban. Entre los prisioneros pasaba sus horas, evangelizándoles y salvándoles. A algunos incluso libró del maligno, que les impulsaba a delinquir. A otros sanó del cuerpo a la par que del alma. Cuenta el Turolense que en una ocasión un hombre fue acusado a la horca por robo y asesinato. Cybar envió a un monje a interceder por el preso, como solía hacer, pero el juez respondió que era imposible dejarle libre, pues la masa se sublevaría. El monje regresó adonde el santo con la respuesta y Cybar le replicó: "Regresa y dile al juez que lo que él me niega, me lo concederá Dios", y al mismo tiempo le dijo que cuando el hombre fuera ahorcado, que le llevara al monasterio. El monje hizo lo que se le mandó, y mientras Cybar se puso en oración. Sucedió que en el momento de ahorcar al hombre, el mecanismo se rompió, la cuerda se partió y sus cadenas se soltaron. El monje tomó al hombre, desmayado por las torturas y lo llevó al monasterio. Esa tarde Cybar llamó al juez y le dijo: "No me escuchaste, pero Dios sí lo hizo. El hombre al que condenaste a muerte fue librado por el Dios que también le ha redimido". Y el juez quedó sorprendido al verle allí mismo con el hábito monástico. Y le concedió el perdón. Una versión de la leyenda dice que fue estando ya muerto San Cybar, que se habría aparecido a sus discípulos, que habían orado por el condenado.

Cybar murió sobre 581 y su tumba fue lugar de peregrinaciones populares durante siglos, hasta que fue profanada por los herejes hugonotes en el siglo XVI.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Volumen VII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 1 de julio además se celebra a
La Preciosísima Sangre de Cristo.
San Lunaire de Bretaña, abad.
San Simeón el Salo, monje.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

martes, 23 de mayo de 2017

San Didier, para las buenas judías.

Pregunta: Hola. Existe alguna santa para el nombre Desiré? Gracias. México.

Martirio de San Didier.
Respuesta: Hola. Tengo que decirte que sí, pero no: Desiree, Didier, Dizier, Desiderio, Deseado, Desiderato... son variantes del mismo nombre y como ves, es masculino, salvo alguien se llame Deseada o Desideria. Hoy Desiré es nombre femenino, mientras Didier ha quedado como masculino. Algunos creen que son muy listos y modernos poniendo ciertos nombres y no saben que están copiando lo que ya alguien hace muchos siglos inventó, partiendo de una palabra: Deseo, así este nombre significaría "el que es deseado". Y hay varios santos con el mismo nombre, pero hoy solo escribo de uno de ellos:

San Didier de Langres, obispo y mártir. 23 de mayo y 27 de octubre (en Dijon).

Su leyenda le pone mártir en 253, pero los hechos que la rodean ciertamente ocurrieron a inicios del siglo V. Cuando murió San Justo de Langrés (3 de septiembre), el senado de la ciudad y el clero, decidieron buscarle sustituto, y estando en la iglesia de San Juan Bautista, todos oyeron una voz que dijo "el elegido se nombra Didier (Desiré, Dizier, como queráis)". Pero nadie conocía a algún hombre de ese nombre, por lo cual, un grupo de personas de la ciudad peregrinó a Roma para preguntar al papa que debían hacer. Pasando por Génova encontraron a un piadoso agricultor y en la conversación salió que se llamaba Didier. Los de Langrés le abrazaron y revelaron el designio de Dios, al pobre Didier, que solo atinó a clavar su bastón en el suelo. Y en el acto este floreció, lo cual fue tomado como un signo de la elección de Dios. Regresaron con el santo campesino a Langrés, que fue consagrado obispo. Fue Didier un gran obispo, predicador del Evangelio, asistía a las viudas y huérfanos, y poco a poco fue desterrando el paganismo de la región. 

Ocurrió que, como en otras zonas del Imperio, Langrés comenzó a peligrar por la cercana acción de los bárbaros. Los "alemanni", feroces, dirigido por su caudillo Chroco avanzaron hasta Langrés, la cual, ni pensarlo, aún tenía las murallas que se construyeron siglos después. Muchas mujeres salieron al encuentro de los bárbaros con sus hijos en brazos, suplicando piedad, pero los bárbaros no pensaban tenerla. Entonces Didier se adelantó, y sosteniendo un libro de oraciones en alto, se ofreció como víctima para que fueran perdonados los habitantes de la ciudad. Entonces Chroco se lanzó contra él y descargó un golpe de espada en su cabeza, Didier cayó y la sangre tiñó el libro (se venera en la ciudad de Langrés como preciada reliquia). No contento con esto, Chroco continuó aplastándole la cabeza contra el suelo. Su martirio ocurrió sobre el año 407.

Al parecer sus reliquias fueron escondidas en los bosques de Haute-Marne, donde luego se construiría una ermita, y mucho después surgiría la ciudad de Saint-Dizier. Posteriormente serían  trasladadas a Clermont. Es abogado para las buenas cosechas, sobre todo de las judías, y del buen tiempo. En cuanto a su iconografía, en ocasiones se le representa como un santo cefalóforo, aunque la leyenda no dice nada al respecto

Como te decía, además tienes a:

San Didier de Verdún, obispo. 23 de agosto.
San Desirée, monje. 3 de febrero.
San Desiré de Auvernia, obispo. 21 de junio.
San Didier de Vienne, obispo y mártir. 26 de mayo. 

San Didier de Nevers, obispo y abad. 20 de junio.
San Didier de Bourges, obispo. 8 de mayo.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo V. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 23 de mayo además se celebra a:

La Aparición de
Santiago Apóstol
.
San Guillermo
de Rochester, mártir
.
San Guibert,
monje benedictino
.







miércoles, 6 de abril de 2016

El dibujito de San Pedro Mártir

Pregunta: ¿Que dibuja san Pedro el mártir en el suelo con sangre?

Respuesta: Pregunta que lleva casi dos años de atraso... verguenza. Vamos allá, primero con una semblanza del santo:

San Pedro de Verona, protomártir dominico, inquisidor. 6, 29 y 30 (en Canarias y otros sitios) de abril, y 4 de junio (traslación de las reliquias). 

San Pedro Mártir.
Iglesia de
Graja de Campalbo.
Cortesía de P. Estecha
Nació el 29 de junio de 1205, en Como, Italia, en una familia de herejes cátaros o maniqueos, los historiadores no lo tienen muy claro. Desde niño destacó en las letras, por lo que a los 7 años su familia le mandó a una escuela de Lombardía, que aunque era católica, como todas las del tiempo, estaba infestada de diversos herejes. Según la leyenda, esto más que acentuar su primitiva fe cátara, le hizo estudiar la fe católica y convertirse:  Su tío le preguntó "¿que aprendes en el colegio?", a lo que respondió Pedro "el símbolo de la fe católica"; con lo que su tío y su padre intentaron apartarle con amenazas y halagos de que creyera en lo que había aprendido y de la fe católica en general. En vano, el niño respondió: "Quien no crea esta primera verdad de la fe, no tendrá parte en la vida eterna". Se había convertido, aunque en secreto. En realidad lo más probable es que solo de joven se haya convertido, y esta anécdota de la infancia sea una leyenda.

En fin, que fue a la Universidad de Bolonia a estudiar, donde a los 16 años conoció a Santo Domingo de Guzmán (8 de agosto, memoria; 24 de mayo, traslación de las reliquias, y 15 de septiembre, "in Soriano") y su obra misional entre los herejes. Y pidió el hábito, despreciando una carrera en leyes. De inmediato, ordenado sacerdote, comenzó la misión de la Orden: alabar, bendecir y predicar. Milán y Venecia fueron testigos de su palabras y prodigios, entre 1232 y 1234. En la primera de estas ciudades fundó el convento de San Pedro. Fue llamado a ser prior del convento de Asti, luego del de Piaceza, donde siempre fue ejemplo para sus religiosos.

Se preocupó por la catequesis de los fieles, por propagar la devoción a la Virgen María y al rosario, para lo que fundó cofradías de laicos, en los que se aprendía la doctrina católica, los modos de oración y se rogaba por la Iglesia. No solo predicó contra los herejes, sino contra los católicos tibios, que lo eran solo de palabra y no de obra. Durante toda su vida también predicó en Florencia, Génova, Roma y Como, logrando siempre grandes conversiones por su palabra y milagros patentes. En Florencia conoció y fue director espiritual de los Siete Santos Fundadores de los Servitas (17 de febrero). Fue versado en la Biblia y la Teología; era un fraile orante, penitente y caritativo.

Prodigios no faltan en su vida, como apunté, para muestra, dos: Un día, estando en su celda dominicana, tiene una aparición de las mártires Santa Inés (21 y 28 de enero), Santa Cecilia (22 y 24, Iglesia Bizantina, de noviembre) y Santa Catalina de Alejandría (24, Iglesia Oriental, y 25 de noviembre) que hablan con él. Otros frailes oyen el diálogo y entendiendo que viola la clausura y recibe mujeres, le acusan al prior, que le castiga a una prisión de un convento de Ancona. Calla Pedro y confía en Dios, hasta que un día, cansado de aquel castigo injusto, clamó ante Cristo crucificado: "¡Qué he hecho yo, bien mío, para que me traten así!" A lo que le respondió Cristo: "¡Y yo, Pedro, qué hice para que me pusiesen aquí!''. Y nunca más se quejó, y al ser liberado y reconocida su inocencia, antes bien buscaba el desprecio y los trabajos por Cristo. Otra vez, estando predicando en una plaza de Florencia, el demonio pretendió interrumpirle en forma de caballo negro. Desbocado se lanzó contra el santo, que haciendo la señal de la cruz, le hizo desaparecer. Algo parecido se lee de San Vicente Ferrer (5 de abril y segundo lunes de Pascua en Valencia) mientras predicaba en Murcia.

Martirio de San Pedro
y el Beato Domingo.
En 1232 Gregorio IX le nombra Inquisidor General, aunque no hay referencias de su oficio hasta actas de 1245. En 1251 fue confirmado como Gran Inquisidor de Lombardía por Inocencio IV, cargo polémico a los ojos de hoy día, cuando se mira desde la distancia y no juzga con criterios actuales. El 6 de abril de 1252, Sábado Santo, mientras se dirigía a Milán, rezando el oficio litúrgico con un hermano de hábito, fueron asaltados por el mercenario Pedro de Balsamo, que le dio a fray Pedro un golpe mortal en la cabeza con un hacha, y una puñalada en el pecho. Había sido pagado, con 40 libras milanesas, por el obispo hereje Daniel de Gussiano, Stéfano Confalonieri y otros nobles milaneses, a los que San Pedro fustigaba por sus herejías, tropelías y desmanes. Derrumbado en tierra, antes de morir, tuvo tiempo de escribir, con su propia sangre en la tierra: "Credo in Deum Patrem Omnipotentem, Creatorem visibilium et invisibilium", que en ocasiones, por razones de espacio, en la iconografía se reduce a "Credo". Su compañero, el Beato Domingo (11 de abril) al ver la muerte de Pedro, se puso de rodillas para alcanzar el martirio, y fue herido de puñal varias veces. Vivió aún cinco días, presa de dolores tremendos, pero llevados con gran fe y caridad.

El cuerpo de San Pedro fue llevado a la iglesia de los dominicos de Milán, San Eustorgio, donde fue enterrado como mártir y venerado desde el primer momento. Los milagros y testimonios se sucedieron rápidamente, lo que llevó a Inocencio IV a canonizarle, el 9 de marzo de 1253. Aunque el principal milagro fue la conversión de su asesino, que estando en la cárcel para ser ajusticiado, pidió a San Pedro Mártir le perdonara y le diera la libertad. Por milagro, las puertas de la prisión se abrieron y Pedro de Balsamo salió libre, y se fue a Roma, a pedir el perdón al Papa. Al llegar a Forli, enfermó gravemente y se fue al convento dominico, reveló quien era y lo que le había pasado. Prometió a San Pedro Mártir que si le libraba de la enfermedad, tomaría el hábito. Así ocurrió, tomó el hábito con el nombre de Carino, e hizo penitencia toda su vida. Antes de morir en 1293, pidió que su cuerpo fuera arrojado con los cadáveres de los impíos y ajusticiados, por no ser digno de sepulcro entre religiosos santos. Así lo hicieron, pero comenzaron a ocurrir tantos milagros, que se trasladaron sus reliquias, y la Orden le celebraba como Beato Carino de Balsamo (7 de abril).

La memoria litúrgica de San Pedro Mártir se celebró primero a 29 de abril, pero pasó al 6 del mismo mes cuando Santa Catalina de Siena (1, Impresión de las llagas, y 29 de abril) ocupó este día, al ser "echada" del 30 de abril por San Pío V, que venía del 5 de mayo. Y aunque el martirologio romano lo pone a 6 de abril, el calendario dominico lo celebra a 4 de junio, memoria de la traslación de sus reliquias. En fin, un batiburrillo. Aún así, su memoria sigue siendo a 6 ó 29 de abril en muchos sitios de España, Italia, Francia y América donde se le tiene devoción.


Fuentes:
-"Sacro Diario Dominicano".  P. FRANCISCO VIDAL O.P. Valencia, 1747.
-"Compendio histórico de las vidas de los Santos canonizados y beatificados del Sagrado Orden de Predicadores". FR. MANUEL AMADO. O.P. Madrid, 1829. 
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


A 6 de abril además se celebra a 






sábado, 30 de junio de 2012

La Preciosísima Sangre


Los Santos beben
de la Sangre de Cristo
En el Calendario Litúrgico anterior a la reforma conciliar, el 1 de julio se celebraba la Festividad de la Preciosísima Sangre de Cristo.

Es interesante ver cómo mientras la sangre es algo que repugna, prácticamente la totalidad de las religiones primitivas hacían uso del derramamiento de sangre como símbolo expiatorio. Ya fuera sangre de animales o de personas, este caudal de vida era un “aplacador de deidades”. Aún en las religiones de origen africano se sacrifican animales para atraer el bien o alejar el mal. El judaísmo no fue ajeno a estas prácticas, aunque, en una evolución de la conciencia religiosa, comprendió que la vida humana era demasiado importante como para derramar su sangre (haciendo la vista gorda en el caso de las guerras, tanto como los cristianos), por lo que comienza a utilizar animales, y haciendo gratos estos sacrificios a Dios, a la par que sacraliza la sangre humana en sentido negativo (tocarla es incurrir en una gran impureza). Pero esto es el judaísmo primitivo, según evoluciona, y se acerca en el tiempo, los profetas anunciarán el cambio de los sacrificios por la misericordia; de la sangre de los corderos, por la Definitiva Sangre del Definitivo Cordero.

La consideración y devoción católica por la sangre de Cristo nace en las mismas palabras bíblicas “por su Sangre nos ha redimido”. Como dije, en el contexto judío, el derramamiento de sangre era algo de mal signo, y quien moría de muerte violenta y desangrado, al ser enterrado, los deudos que habían tocado el cadáver debían purificarse. Y he aquí que el cristianismo rompe drásticamente con esto, aún en el ambiente judío: la sangre ya no es signo y sustento de la vida, sino que hay una vida superior, un alma, comprada a precio de Sangre, de la única Sangre Justa, que clama al cielo más aún que la de Abel. Y una sangre que, ¡escándalo!, se bebe y degusta como prenda salvífica. No en balde, la inspiración bíblica de la Sangre Salvadora nos viene del Profeta Isaías:
"¿Quién es ése que viene de Edom, de Bosrá, con ropaje teñido de rojo? ¿Ese del vestido esplendoroso, y de andar tan esforzado? - Soy yo que hablo con justicia, un gran libertador. - Y ¿por qué está de rojo tu vestido, y tu ropaje como el de un lagarero? - El lagar he pisado yo solo; de mi pueblo no hubo nadie conmigo. Los pisé con ira, los pateé con furia, y salpicó su sangre mis vestidos, y toda mi vestimenta he manchado." (Isaías 63, 1-3)

Cristo, Fons Salutis.
El arte ha sido generoso con la Sangre de Cristo: El barroco se explayó en crucifijos ensangrentados, imágenes de la flagelación que dejan ver hasta los tendones. Bellísimos lienzos de Cristo, Varón de Dolores, en que el Señor aparece en un lagar y pisando uvas, que destilan su propia sangre, de la que, cual fuente de salud, beben las almas. A la vista y la sensibilidad modernas todo esto parece a los hombres de hoy un baño de sangre y morbo innecesarios, pero no es la vista de la sangre y el dolor lo que les horroriza (el mundo se deleita en películas o escenas más sangrientas aún), sino que es la vista de ESA sangre y ESE dolor, los que los interpela. Es ese fue por ti lo que aún hoy escuece.

El siglo XIX, tiempo de gran expansión de la devoción, centró la iconografía en torno al cáliz, recordando el Sacrificio Redentor y su renovación en la misa de cada día. Se populariza la imagen de Jesús portando un cáliz, o la conocida Nuestra Señora de la Preciosa Sangre (sábado anterior al 1 de julio), en la que el Niño ofrece el cáliz con su sangre. Es la invitación a participar del misterio redentor, en suma, a “beber su cáliz”.

La contemplación de la sangre de Cristo alentó a santos, teólogos, poetas y místicos en su comprensión del misterio de la Redención. Algún ejemplo: la contemplación de un Cristo “muy llagado, que bien mostraba lo que por nosotros padeció”, convierte a Santa Teresa, sacándola de su vida triste y gris:
"¿Por qué hemos de querer tantos bienes y deleites y gloria para sin fin, todos a costa del buen Jesús? ¿No lloraremos siquiera con las hijas de Jerusalén, ya que no le ayudemos a llevar la cruz con el Cirineo? ¿Que con placeres y pasatiempos hemos de gozar lo que El nos ganó a costa de tanta sangre? -Es imposible. ¿Y con honras vanas pensamos remedar un desprecio como El sufrió para que nosotros reinemos para siempre?-No lleva camino, errado, errado va el camino. Nunca llegaremos allá." (Vida 27, 13)
San Juan de la Cruz (14 de diciembre) entrando un día al monasterio de las carmelitas de Segovia vio un lienzo representando a Cristo, Varón de Dolores, según Isaías: Racimo divino, que se desangra en el lagar, bajo el pero de la Cruz, con aspecto de lagar. contemplándolo, se echa a llorar, e inspiradísimo, compone unas coplillas devotas. (Vida de San Juan de la Cruz. P. Crisógono de Jesús)

"¡Sangre y fuego, inestimable amor!", escribió Santa Catalina de Siena (1, Impresión de las llagas, y 29 de abril). Y San Buenaventura: "La flor preciosa del cielo, al llegar la plenitud de los tiempos, se abrió del todo y en todo el cuerpo, bañada por rayos de un amor ardentísimo. La llamarada roja del amor refulgió en el rojo vivo de la Sangre".

Las Almas se sumergen
en la Sangre de Cristo
Es por ello que, en la liturgia de la Iglesia, la referencia a la Sangre Redentora es constante, incluso junto a los acaramelamientos navideños, en que un recordatorio de la sangre de Cristo parece (solo parece) fuera de lugar, la Iglesia canta: “Nosotros los redimidos por tu sangre, en el día de tu nacimiento te cantamos un himno nuevo”. Así también, el Viernes Santo, día en que la Sangre redentora cobra especial vigencia, la liturgia de la Adoración de la Cruz clama: “Traspasado el cuerpo manso, de donde brotó la sangre que lavaron la tierra, el mar y los astros”.

Es por eso, y por mucho más que no cabría explicar en un artículo, que se comprende la necesidad de la festividad de la Sangre de Cristo. Esta festividad litúrgica fue instituida en 1849 por Pío IX, y confiada a los Misioneros de la Preciosa Sangre, congregación misionera fundada a principios del siglo XIX por San Gaspar de Buffalo (28 de diciembre), gran devoto de la Preciosa Sangre. Benedicto XIV mandó componer la misa y el oficio propios definitivos. Pío XI la elevó a Solemnidad y la extendió a toda la Iglesia en 1933, con motivo del  jubileo por el XIX centenario de la Redención.

La Sangre de Cristo,
remedio de todos los males.
El 30 de junio de 1959 Juan XXIII publicó la carta apostólica “Inde a primis” donde recalcaba la importancia de dicha festividad, insertada en el marco litúrgico de las fiestas del Sagrado Corazón de Jesús y la fiesta del Corpus Christi (1). Pero, finalmente, la reforma del Vaticano II la suprimió (2), entendiendo que ya en el Corpus estaban intrínsecamente expuestos la adoración, importancia y significado de la Sangre de Cristo. Sí, pero no, la experiencia demuestra que ni en la piedad, las representaciones, ni en las homilías queda clara la importancia de la Sangre Redentora de Cristo. 

Y termino con una frase de la anterior citada Carta Encíclica:
"Así, pues, al acercarse la fiesta y el mes
consagrado al culto de la Sangre de Cristo, precio de nuestro rescate, prenda de salvación y de vida eterna, que los fieles la hagan objeto de sus más devotas meditaciones y más frecuentes comuniones sacramentales. Que reflexionen, iluminados por las saludables enseñanzas que dimanan de los Libros Sagrados y de la doctrina de los Santos Padres y Doctores de la Iglesia en el valor sobreabundante, infinito, de esta Sangre verdaderamente preciosísima, cuius una stilla salvum facere totum mundum quit ab omni scelere (de la cual una sola gota puede salvar al mundo de todo pecado)".
 (1) También ordenó que a las alabanzas al Santísimo, en el momento de la Reserva se añadiera la exclamación “Bendita sea su Preciosísima Sangre”, para que así como se alababa su Cuerpo y su Corazón, se alabase su Sangre.
(2) Los Misioneros de la Preciosa Sangre y las Adoratrices de la Preciosísima Sangre la celebran aún a 1 de julio. Y también, como me anotan en los comentarios, la Archidiócesis de Valencia, España, y los Pasionistas.




A 1 de julio además se celebra a
San Cybar, abad.
San Lunaire de Bretaña, abad.
San Simeón el Salo, loco por Cristo.


MI LIBRO ELECTRÓNICO

"TUS PREGUNTAS SOBRE LOS SANTOS

(SANTOS PATRONOS DE LAS ENFERMEDADES)

YA ESTÁ DISPONIBLE.

Santa Almedha, virgen y mártir.

Santa Almedha, virgen y mártir. 1 de agosto.   Fue esta una de las legendarias hijas del rey de Britania, San  Brychan  ( 6 de abril ). Hast...